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[CRÓNICAS DE LOS LLANOS DE LEPE]

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TADEA GARCIA DE LA HUERTA, MONJA CARMELITA

El origen del apellido “García de la Huerta” en nuestro país está presente desde tiempos de la Colonia y logra pasar a la época Libre y se destaca en la actualidad, ya que muchos de sus integrantes ocuparon sitios honrosos en la Cámara de Diputados y en los Ministerios. La cuna de este apellido está en Santiago; Pedro García de la Huerta Iglesias y Doña María Ignacia Rosales y Ruiz de Aguirre, Pedro Anselmo García de la Huerta Rosales casado con Doña Juana de Dios Saravia y Morandé, forman la cuna de la Familia García de la Huerta Saravia en nuestro país. Don Pedro García de la Huerta Rosales tuvo tres hermanos; Sor Tadea Monja Carmelita, Miguel y Francisca de Paula. La línea genealógica de esta familia continúa, pero quiero detenerme en una de ellas…Sor Tadea García de la Huerta. Sor Tadea García de la Huerta, hija de Pedro García de la Huerta y de María Ignacia de la Huerta, familia de considerable fortuna, tuvo fama de ser una de las más hermosas mujeres de su tiempo: aristocrática, educada y con gran talento literario. Ingresó al Convento de las Carmelitas, adoptando el nombre de Sor Tadea de San Joaquín. Por orden de su confesor, escribió la Relación de la inundación que hizo el río Mapocho de la ciudad de Santiago de Chile, en el Monasterio de Carmelitas, Titular de San Rafael, el 16 de julio de 1783, acontecimiento del cual fue testigo. Se dice, no sin razón, que Sor Tadea sería la primera exponente de la literatura femenina en Chile. Antes de ella, otra exponente de la literatura femenina en nuestro país fue Sor Úrsula Suárez y Escobar (1666-1749), ambas fueron monjas de clausura; Clarisa y Carmelita, respectivamente. Ambas experiencias líricas son distintas. Sor Úrsula traspasa costumbres de un mundo que ante sus ojos es sobrenatural; esto le valió una atenta mirada del tribunal del Santo Oficio. Sor Tadea describió la inundación que hizo el Río Mapocho de junio, no de julio como erróneamente aparece en el título de la primera edición de 1783, cuando después de 9 días de lluvia ininterrumpida, la inundación llegó a su punto máximo el sábado 16 de junio. El agua derribó el Puente de Cal y Canto, los tajamares del río Mapocho, corrió por la ciudad, por la Cañada, la Cañadilla y haciendas de campo, derribando edificios, arrastrando casas, Cuadernillo Cultural N° 6 – Por Marcelo Mallea Hernández


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ranchos, cadáveres de niños, hombres y ganado; e inundando también el Monasterio del Carmen de San Rafael o del Carmen Bajo. Recordemos que La Cañada era uno de los sectores más pudientes de Santiago a fines del siglo XVIII, siendo una ciudad de 24.318 habitantes, según el censo de 1778 y su urbanización es de 62 calles y 2.169 casas y 809 ranchos en el sector de La Chimba. El estado de la ciudad era lamentable. Los desechos se vertían directamente en las acequias, provocando malos olores y contaminación de aguas servidas, las cuales se filtraban por los empedrados. El curso de agua bebestible para la ciudad estaba en La Cañada que de manera incesante recogía basuras por lavado de ropa y trastos domésticos. En el año 1783 se produjo un curioso fenómeno climatológico, ya que la zona central del país debió soportar una sequía, hasta que el 16 de junio con una lluvia de gran intensidad el Mapocho se desbordó arrasando con todo a su paso, destruyendo inclusive los primeros diques que construyó el ingeniero Ginés de Lillo. El agua avanzó por la Alameda llevándose grandes y frondosos árboles. La Relación de Sor Tadea apareció en Lima a fines de 1783 o a comienzos de 1784. Permaneció anónima hasta 1850, año en que José Ignacio Víctor Eyzaguirre en su Historia eclesiástica, política y literaria de Chile revelara el nombre de la poeta. La obra es un romance autobiográfico de 516 versos octosílabos. Juan Uribe Echevarría hizo el más completo análisis histórico, literario y bibliográfico del poema en la revista Mapocho. Lo situó en la poesía barroca de catástrofes inaugurada en Chile por Pedro de Oña con El temblor de Lima en 1606. Además, consideró que la mejor versión del poema es la de Julio Vicuña Cifuentes. Señaló como características barrocas: la lucha entre los contrarios (luz y sombra, cielo y tierra, belleza y fealdad, ascetismo y sensualidad, idealismo y naturalismo, lo culto y lo popular), alusiones mitológicas y bíblicas, el tenebrismo generalizado. Juan Uribe Echeverría concluyó: “Expresión tardía del barroco literario, el Romance de Sor Tadea de San Joaquín luce como una flor única en el páramo poético de nuestro siglo XVIII”

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EL AMIGO SANBERNARDINO DEL MULTIMILLONARIO HOWARD HUGHES

Howard Hughes, excéntrico magnate y millonario multifacético, productor de cine, piloto de aviación, pionero en la ingeniería aeronáutica, multimillonario nacido el 24 de diciembre de 1905 y fallecido el 5 de abril de 1976, año que se publicó (mayo 1976), este curioso artículo en un periódico local, escrito por don Carlos Guillón: “Federico Wernli Jaisli, de nacionalidad suiza, avecindado en Chile desde 1936, ingresó al Rotary Club de San Bernardo el 5 de junio de 1969, llegando a ocupar altos cargos en la directiva, hasta su jubilación. Adquirió, en el Romeral de Lo Herrera, una propiedad que dedicó a la fruticultura y horticultura. El y su esposa, Elsy Küpfer Pumpin, administran la finca, Llamada "El Paso del Inca". -

Fredy, cuéntame de tu amistad con el norteamericano Howard Hughes, que acaba de morir, y que, según la prensa mundial, ha dejado una fortuna avaluada en 2 mil millones de dólares.

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Como lo dije en el Rotary, cuando yo trabajaba en Buenos Aires, debía viajar a menudo a Europa y me agradaba hacerlo en barco. Es así que una vez, al salir de Nueva York, me hice amigo de un ciudadano yankee, con el cual compartimos gratas horas durante la travesía. Desde un principio, observé que Howard era un tanto misterioso. Por ejemplo, habíamos conocido una agraciada dama; mi compañero de viaje se prendó inmediatamente de ella. Me pareció que se pusieron de acuerdo para reunirse a una hora determinada, libres de mi presencia. El nada me dijo. Pero cuan sería mi sorpresa, al día siguiente, verlo entrar en mi camarote, al que tenía echado el cerrojo de la puerta. ¿Cómo entró? ¿Quién le facilitó la llave maestra? ¿Qué venía a hacer? Pensó que ella estaba conmigo y necesitaba cerciorarse si yo era o no su amigo. La verdad fue que la muchacha de marras se hizo humo y no la volvimos a ver durante el viaje.

"Como buenos camaradas, olvidamos el incidente y continuamos juntos y desembarcamos en Francia. Estuvimos en Marsella y visitar ese puerto era obligación, claro está, pasear por la Canebiére y degustar los platos típicos. Después continuamos por el camino azul que nos llevó a Niza y Montecarlo. Pero había que bajarse del vehículo, por disposición de Howard, a cada instante, para admirar un paisaje, para contemplar un castillo feudal y visitarlo, pero, sobre todo, por cada mujer hermosa que se divisaba. Salvo la del barco, tenía mucha suerte con las mujeres. "Los gastos de esta excursión, lo pagábamos a medias. A veces era él quien hacía de tesorero y otras, yo. Cada cierto tiempo liquidábamos las cuentas. Jamás pensé que me encontraba con un Príncipe de las Mil y una Noches, un verdadero nabad. Como simpatizó Cuadernillo Cultural N° 6 – Por Marcelo Mallea Hernández


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mucho conmigo, quería que después que yo terminara mis diligencias en Suiza, le acompañara a Hollywood, la Meca del Cine. Yo no sabía nada sobre de que era uno de los productores más famosos del mundo. Seguramente simpatizó conmigo porqué no era yo preguntón y me atenía solamente a lo que él me decía. Jamás me habló de sus asuntos comerciales. "Pero un día, cansado dé este ir y venir sinfín, y como era tiempo que continuara mi viaje particular, decidí ir a tomar el tren para dirigirme a mi país. Pero Hughes, una vez más, me sorprendió con su actitud. ¿Cómo adivinó mi pensamiento? Yo no le había dicho nada. El caso es que llegó a la estación a tiempo para decirme que me estaba debiendo dinero. Me pagó y después me rogó que continuáramos juntos algunos días más. Así fue y, finalmente, nos despedimos como verdaderos amigos, con la esperanza de vernos en Buenos Aires, ciudad que Howard conocía, incluso hablaba algunas palabras en español. No nos vimos nunca más. El me escribió una vez, yo no le contesté. Ahora que ha muerto en extrañas circunstancias, que ha dado que hablar a la prensa mundial, vengo a saber quien era Howard Hughes, compañero de una bella aventura de los años jóvenes. Teníamos la misma edad: 71 años. -

Gracias, Fredy. Interesante todo. Así es la vida, llena de cosas raras, incomprensibles. Un Rey Midas, que pudo serlo todo y sólo cuatro personas acudieron a su entierro. Contigo habrían sido cinco.

He estado con mi amigo Federico en su Chacra "El Paso del Inca", sentados frente al tranque, recordando aquel hombre misterioso. He visto las llamas del campo, hemos tomado una taza de té y, sobre todo, me ha contado una historia que no ocurre todos los días. Ahora ya es tarde y hay que regresar al pueblo. Madame Elsy me despide con sus expresiones cariñosas de siempre. Ahí se quedan ellos, matrimonio ejemplar, con sus hijos, escuchando el rumor de las aguas del río Maipo que van a dar al mar, símbolo, para el hombre, del final de la existencia, como lo dice Jorge Manríquez, que calza en el caso de Hughes como anillo al dedo.

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En la foto el multimillonario “Howard Hughes”, de quien Martin Scorsese basó su película “El Aviador”, protagonizada por Leonardo Di Caprio

¿ LOS CAÑONES PERDIDOS DE LAS TRES ACEQUIAS ?

Hace casi ya dos siglos se batieron en armas, dos bandos hermanos, en los albores de la formación de la nueva República, que llamamos hoy Chile. Dos bandos irreconciliables, que la historia reconocería de distintas maneras, pero ambas miradas aportaron, sin lugar a dudas privilegios y honores para las batallas que vendrían y que serían decisivas para la libertad patriota. En el período de la Patria Vieja, se desarrolló un capítulo importante para la independencia: el Combate de Tres Acequias, el 26 de agosto de 1814. En esta batalla que enfrentó en un comienzo a las tropas leales a Bernardo O´Higgins y José Miguel Carrera en el pueblo histórico del mismo nombre, que está ubicado en los márgenes de San Bernardo. La denominación de “Tres Acequias”, se debe al asentamiento más antiguo del sector, tres pequeños canales de agua construidos por los Incas y perfeccionados por los Jesuitas. El relato de esta contienda nos muestra a un debilitado Bernardo O’Higgins y a un triunfante Luis Carrera, hermano de José Miguel, quien contuvo el ataque hábilmente. Cuadernillo Cultural N° 6 – Por Marcelo Mallea Hernández


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El combate se desarrolló en las cercanías del Río Maipo, el 26 de agosto de 1814 (recordemos que la Villa de San Bernardo fue fundada en 1821). Este enfrentamiento armado dividió al ejército patriota. Por una parte, don Bernardo O’Higgins avanzó con sus tropas leales hacia el sector de las Tres Acequias, hasta encontrarse con tropas carrerinas. Todo comenzó un 23 de julio de 1814, cuando tras varios meses de persecución, por parte de don Francisco de la Lastra, el Director Supremo de aquel entonces y ante la negativa e intento de huida de José Miguel Carrera por la Cordillera, éste comandó un severo ataque, derrotando a este de la Lastra y constituyendo una nueva Junta de Gobierno. José Miguel, no conforme con el “Tratado de Lircay” (3 de mayo de 1814, orillas del Río Lircay, Talca, donde el bando patriota juraba lealtad a Fernando VII), donde además se eliminarían los viejos estandartes, entre ellos la primera bandera chilena, creada por Carrera. Esto incidió, una vez tomado el mando, en la decisión de desterrar a uno de los firmantes de este tratado, el coronel Juan Mackenna. O’Higgins, que se encontraba en la ciudad de Talca había firmado junto a Mackenna este tratado, e indignado avanzó con una división de sus tropas leales ya que consideró el poder tomado por José Miguel como ilegítimo. Los patriotas que acompañaban a O’Higgins en esta difícil situación debían cumplir el tratado de Lircay y avanzar con estandarte español hasta llegar temporalmente a la Hacienda Mardones. Su fin era llegar a los terrenos de los Llanos del Maipo, como eran conocidos entonces. Los Llanos del Maipo eran terrenos estériles, áridos y de poco interés comercial o habitacional. La intención de O’Higgins era derrotar a Luis Carrera para llegar pronto a Santiago y abdicar a su hermano José Miguel, pero un 26 de agosto, esta predisposición unida a una táctica poco prolija hizo trabar fuego con una disciplinada y rigurosa 1º División de Luis Carrera, parapetada en un terreno cercano al Canal Ochagavía. Según cuenta la historia, las tropas carrerinas contaban con su infantería, caballería y artillería disciplinada, equipada y bien ubicada. O’Higgins, ordenó la avanzada con inferioridad numérica de tropas, en forma decidida, pero al encontrarse con este esquema planteado por Luis Carrera, es decir infantería al centro, artillería y caballería por ambos flancos y pese a las escaramuzas, las tropas de O’Higgins retrocedieron hasta huir repentinamente, logrando algunas bajas y tomando a algunos prisioneros. Cuadernillo Cultural N° 6 – Por Marcelo Mallea Hernández


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La posterior captura tras las huida y el reordenamiento de O’Higgins para embestir nuevamente a los Carerra terminó con la noticia del avance realista de las tropas de Mariano Osorio que avanzaba a paso veloz desde el sur. Las diferencias entre ambos bandos quedaron selladas para repeler este ataque que ponía en riesgo la libertad de la patria. Don Miguel Luis Amunátegui agrega en uno de sus libros: “O’Higgins, sin embargo, no salió del todo deshecho. Estaba preparándose para tentar de nuevo la fortuna, y las tropas de Carrera, que habían quedado dueñas del campo, sepultaban los muertos y recogían los heridos, cuando el sonido de una corneta, instrumento que no se usaba entre nosotros, anunció la llegada de un parlamentario español”. Hasta aquí el relato de esta vieja historia que tendría un final incierto tras el desastre de Rancagua, pero resucitado muchos años después con la aparición de una noticia publicada por un diario de circulación nacional (La Tercera) que enteraba de la aparición de unos supuestos cañones utilizados en esta batalla. ¿Eran esos cañones verdaderos?. ¿Eran los cañones perdidos de O’Higgins o de Carrera?. Revisemos entonces la noticia publicada el 26 de junio de 2006: “En 1814, las tropas del Libertador Bernardo O’Higgins se enfrentaron contra las pertenecientes a José Miguel Carrera en el sector de Tres Acequias -cercano a la actual comuna de San Bernardo-, en medio de las disputas internas de la época de la Independencia. Más de 100 años después, una familia que vive en la misma zona guarda uno de los cañones utilizados en esa histórica batalla. El hallazgo de la pieza ocurrió en 1946 en medio una excavación en el predio de la familia Recabarren Araneda, en San Bernardo. En el sitio se encontraron un cañón y varios espadines que, suponen, habrían sido utilizados por militares del entonces dividido Ejército patriota. Años después, la familia dividió el predio y en 2002 en uno de los sitios se instaló una escuela rural. En ella se conserva el cañón. “En esta zona se enfrentaron los ejércitos de O’Higgins y Carrera. Nosotros les enseñamos a los niños de esta escuela la importancia histórica de este sector”, dice Evelyn Recabarren, miembro del clan. Pero no es el único tesoro. En una propiedad cercana a la escuela, en Tres Acequias, se conservan otros tres cañones de similares características. La presidenta del Instituto de Investigaciones Históricas José Miguel Carrera, Ana María Ried, señaló que esta pieza tiene “un gran valor histórico” y correspondería a uno de los cinco cañones que O’Higgins utilizó en el enfrentamiento con Carrera. Cuadernillo Cultural N° 6 – Por Marcelo Mallea Hernández


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El historiador del Museo Histórico Militar, coronel Alberto Márquez, indicó que el Ejército no tenía conocimiento de que estas piezas estuviesen en manos de privados. “Estos cañones son patrimonio histórico y están protegidas por la Ley de Monumentos Nacionales”, dijo Márquez, quien agregó que miembros del Ejército viajarán a la zona para ver el estado de las piezas. En la Municipalidad de San Bernardo planean incluir el sector dentro de las visitas guiadas que realizan para turistas”. Esta noticia da luces sobre un hallazgo muy importante para la comprensión de un hecho histórico y que daría el punto de partida para las futuras expediciones libertarias, cuyos ánimos y alianzas darían el poder supremo a O’Higgins. Muchas notas más fueron publicadas bajo el título de “Fuego Cruzado” y este misterio sobrevive aún en la escuelita rural del pueblo histórico de las Tres Acequias.

Fotografía del cañón perdido de las Tres Acequias. Algunos dicen que no correspondería a la época, pero otros afirman que este artefacto es auténtico)

EL 18 “CHICO” Cuadernillo Cultural N° 6 – Por Marcelo Mallea Hernández


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UNA FIESTA POPULAR BIEN “GRANDE”

El

18 Chico era una fiesta popular que con encanto cautivaba a todas las familias sanbernardinas que veían en las faldas del Chena una oportunidad para bailar cuecas y cumbias en medio de un gran gentío agitando sus pañuelos, enarbolando símbolos patrios. Visitando las tradicionales ramadas “La Huasita”, “El Piojo con Hipo”, “Anticucho La Pulguita”, “La Gordita”, “La Lola”, “El Rincón Español”, que entre otras se instalaban con improvisadas carpas para apaciguar el inmenso calor de octubre, compitiendo además por lograr un merecido premio a la creatividad en sus coloridas fachadas y escenarios. Más de cien mil almas deambulaban por los paisajes áridos del Chena, probando las infaltables chichas “Baya” y “Curacaví” en legítimas pipas, y pronto conocer las exquisitas empanadas salidas de fritanguerías con aires sureños. Los niños encumbraban los últimos volantines en “comisiones”, corriendo por el extenso camino campestre que a más de un desprevenido comensal pasado de copas le jugaba una mala pasada, rodando cuesta abajo por el escarpado. Los fines económicos del 18 Chico eran benéficos, ya que iban en directa ayuda de organizaciones sociales y comités, más la tarea era ardua y requería de gran organización que culminaba con la “tapada de hoyos”. El origen de esta fiesta propia es incierto, existiendo versiones que hablan de celebraciones cuando el cerro pertenecía a la familia del Presidente José J. Pérez o el arribo de obreros maestrancinos que en esta geografía organizaban paseos ya finalizadas las dedicaciones oficiales de Fiestas Patrias. También se habla de viajes que hacían las familias el 19 de septiembre, porque no podían asistir los seres queridos de los militares de la Escuela de Infantería que desfilaban en la parada Militar. De esta forma aparecieron comerciantes que poco a poco llegaron con sus puestos y se quedaron, convirtiéndose en un paisaje característico de la zona. En 1940 la celebración cambia su fisonomía para adquirir un carácter popular que repetiría su huella en otras regiones el país. El Club de Leones se hizo cargo del 18 Chico hasta el año 1971, pero a mediados de los años 80 ya vemos en forma esporádica esta fiesta, por los estragos que causaban los episodios de violencia y exceso de alcohol.

Hasta hoy, el 18 Chico es celebrado en todo el mundo por colonias de chilenos residentes y sin ir más lejos en el norte de nuestro país. Cuadernillo Cultural N° 6 – Por Marcelo Mallea Hernández


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NFotografía publicada en diario de la época, Dieciocho Chico, año 1986

SAN BERNARDO…CIUDAD DE BICICLETAS (Las recordadas bicicletas “Canelo”)

San Bernardo tiene una relación histórica muy estrecha con el mundo de las bicicletas. No olvidemos que habitamos una ciudad “plana”, de fácil acceso, interconectada, y con numerosas áreas verdes para practicar Bicicross, Mountain Bike, Downhill, o simplemente pasear, trabajar en ellas, tal como lo hacían nuestros vecinos, obreros de la Maestranza Central que atiborraban las calles con sus bicicletas tipo “camello”, formando un desfile metálico y rodante traspasando el característico arco-portón de este complejo industrial de ferrocarriles. Eran otros tiempos, sin lugar a dudas, pero la esencia sigue siendo la misma y en esto muchos recordarán las desaparecidas bicicletas “Canelo”, únicas en su tipo, las cuales eran arrendadas a quien las necesitara, ya sea para pasear o hacer trámites. La historia familiar de emprendimiento se remonta a don Raimundo Canelo Mercado quien nace en la Quinta Región de nuestro país e inmediatamente es inscrito en el año 1906, a pesar que esta fecha no ha sido comprobada del todo.

Lo que sí es comprobado es un viaje que realizó a Santiago en la década de 1920, llegando posteriormente a San Bernardo. Cuadernillo Cultural N° 6 – Por Marcelo Mallea Hernández


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Curiosamente, su vida dará un vuelco inesperado al ingresar a la Maestranza de San Bernardo, donde, al poco tiempo, conoce a don Pedro Canelo Navarro, que no posee ningún parentesco con él, pero que comparten el mismo apellido. Pedro tenía una hija llamada Ana Canelo Montenegro la cual es presentada a don Raimundo. Nace un amor entre ambos que representaría una larga y hermosa relación, pues don Raimundo toma bríos de independencia y lo logra, con el apoyo de su esposa, con el afán de aumentar los ingresos familiares y establecerse definitivamente en nuestra ciudad. Las posibilidades son muchas, sin embargo opta por instalar un negocio que les reportaría grandes satisfacciones y progresos. Esta actividad la inicia laboralmente en calle José Joaquín Pérez, entre Arturo Prat y Covadonga, donde actualmente se encuentra un Supermercado. Un monopatín es requerido por los niños del barrio para jugar, luego una bicicleta hasta completar un taller de armado cuya finalidad es fabricarlas para arrendarlas a todos los vecinos de la ciudad que desearan usarlas para pasear o trabajar. Cambia de domicilio y se traslada a la calle Covadonga, instalando aquí su taller ciclista. Ya en la década del 40 comienza a adquirir partes y piezas que llegan a Chile, en containers, directamente desde la fábrica italiana de bicicletas Bianchi. Raimundo las compra y las arma con paciencia única, cada bicicleta nacida de su taller es producto del esfuerzo y las ganas de su emprendimiento. Luego las comercializa y tiene la idea de arrendarlas; particularmente su orgullo reside en el hecho que cada bicicleta es única y completamente artesanal. El tiempo premia a don Raimundo con 4 hijos, aunque debe lamentar la pérdida de uno de ellos a causa de la meningitis, cuando éste apenas cumplía los dos años de edad. Su negocio prospera rápidamente, en San Bernardo todos conocen la tienda de bicicletas Canelo, llegando a tener 36 modelos para arrendar. Su clientela no sólo abarcó nuestra ciudad, sino que logró expandirse a comunas vecinas; Puente Alto, La Cisterna y, por supuesto, los trabajadores de la Maestranza de San Bernardo, sus mejores clientes. En tiempos actuales es difícil imaginar este tipo de negocio, ya que podría pensarse en continuos robos. No obstante él era un comerciante conocido, su porcentaje de pérdida y/o robo era bajo. Si alguna bicicleta era robada o dejada en algún sitio, quien la encontraba, daba aviso oportunamente.

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Su mujer, Ana, trabajó arduamente con él y era la encargada de “filetear” las bicicletas construidas, es decir, con moldes de papel y pintura. Imprimía los adornos, pegaba las calcomanías con el logo de la empresa y marcas que éstas llevaran. Ya en la década del 50 adquiere un terreno ubicado en la calle San José, donde construye 2 propiedades y cambia de rubro, para dedicarse al transporte de Vinos y a los camiones encargados de esta tarea. El taller ciclista queda en manos de Juan Canelo Montenegro, su cuñado, quien lo trabaja por algunos años más, hasta que el apogeo del arriendo de bicicletas va decayendo. La familia Canelo-Canelo aún conserva la primera bicicleta, a medida, que fabricara para su hija mayor, cuando ésta tenía sólo 4 años de edad.

Logotipo de las famosas Bicicletas canelo

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Aviso de la época, transporte de vinos, otro rubro de don Raimundo Canelo y su esposa Ana

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PRÓXIMO CAPÍTULO… “Crónicas de los Llanos de Lepe, segunda parte”

Cuadernillo Cultural N° 6 – Por Marcelo Mallea Hernández

CUADERNILLOS CULTURALES N° 6  

Por Marcelo Mallea H., forma parte de la colección MAIPO, de historia y patrimonio, editado por la Corporación El Canelo de Nos

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