Gastón es el artista que tiene más talleres de los que uno pueda imaginar.
Hace que la montaña, el altiplano, el Salar de Uyuni, la selva, el lago Titicaca, Londres o su casa de Sopocachi en La Paz se conviertan en su taller; dependiendo de donde lo lleve su mente, su corazón y su espíritu. Y así es que hace más de medio siglo va creando obras con cualquier material; pintura, sal, tierra, metal, papel, piedra, hielo, pigmentos, vidrio, coca, textiles, con el cuerpo, con videos o con fotografías. Pero eso no es lo más importante. Lo que importa es que su obra emociona, cuestiona, confunde, impacta, inspira, gusta, disgusta, incomoda o sorprende. Lo que no hace, es dejarte indiferente.
Su inagotable energía y sagacidad; esa ¨ habilidad para comprender las cosas y percibir con claridad lo que conllevan¨, la capacidad de estar siempre vigente y renovarse constantemente hace que sea un artista atemporal.