Page 16

visto nunca. Es muy grande, con un amplio maletero, preparado para satisfacer las necesidades de los millones de turistas que pasan por la isla. El taxista que se encarga de desempeñar el trabajo que le correspondería a F. se llama Duchard. Nació en Santo Domingo, pero lleva muchos años navegando por las calles de la Gran Manzana. Nos cuenta que trabaja 64 horas semanales. Diez horas al día, salvo el martes (día de descanso), en el que sólo curra cuatro horas. (Ríete de la jornada de 35 horas). Duchard es un tío simpático, agradable, que al enterarse de que somos españoles nos comenta que su padre siempre señala con orgullo que él (su padre, porque Duchard de español, ni «papa») habla «castellano», no «español». Sonríe con la anécdota, que cobra bastante sentido cuando llevas unos días sobreviviendo en Manhattan. La marea amarilla sólo se ve interrumpida, ocasionalmente, por enormes limusinas (preferentemente negras), coches de marca que no conozco (ni un opel, ni un citroën, ni un seat, apenas un audi…), y los autobuses preparados y acondicionados para los visitantes (eso sí, más te vale hablar inglés, porque aquí no se estila otro idioma).

16 Hormigas en Nueva York

Profile for Manuel José Santaella Castillo

Hormigas en Nueva York: pseudoguía prescindible para deambular por la gran manzana  

Una visión de Nueva York más allá de las indicaciones del Lonely Planet (o similares). ¿Qué se siente al visitar la Gran Manzana por primera...

Hormigas en Nueva York: pseudoguía prescindible para deambular por la gran manzana  

Una visión de Nueva York más allá de las indicaciones del Lonely Planet (o similares). ¿Qué se siente al visitar la Gran Manzana por primera...

Advertisement