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un sitio perdido de la mano de dios una máquina recreativa, de las que funcionan con 50 peniques (como nuestras maquinitas de cinco duros), con el Galaga 1981 y el Comecocos, lo que sucedió en el servicio me dejó estupefacto, atónito. Si no estás acostumbrado, el levantarte temprano tiene una serie de inconvenientes. Tu cuerpo responde de otra manera y sus funciones escapan al horario habitual. En cristiano, un apretón. Entro al servicio, el váter parece para enanos de lo bajo que está. Por su parte, el agua está a media altura (¿es que sólo en España comprendemos que el nivel del líquido debe estar bajo para el correcto y cómodo uso del w.c.?). Busco sin éxito la cadena o el interruptor. Me pongo a palpar las tuberías que salen del cacharro, pero sigo sin dar con la tecla. Por suerte, escucho cercano el característico sonido que se produce al tirar de la cisterna. Me tranquilizo y a lo mío. «Cuando acabe, ya me preocuparé del problema», pienso mientras me veo en una situación comprometida de las propias de una película de Ben Stiller. Tras limpiarme, me levanto y ¡zas! El váter «tira de la cadena» solo. ¡Guau! Es tal la impresión que me vuelvo a sentar y levantar para intentar averiguar la relación causa-efecto (por si la boñiga intervenía en la consecuencia o no). De nuevo, se vuelve a producir. Pero es que es más, cuando salgo está el típico 118 Hormigas en Nueva York

Profile for Manuel José Santaella Castillo

Hormigas en Nueva York: pseudoguía prescindible para deambular por la gran manzana  

Una visión de Nueva York más allá de las indicaciones del Lonely Planet (o similares). ¿Qué se siente al visitar la Gran Manzana por primera...

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