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Tema: Desmoronamiento del Aura en el arte Cómo se modifica la función que tiene una obra de arte perteneciente al dadaísmo en la sociedad a partir de la época de la reproductividad técnica. El concepto de aura de una obra de arte, explicado por Benjamin (1936) se refiere a la unicidad de una obra, compuesta por diferentes factores que van desde su proceso de creación, hasta el papel que ya terminada cumple en una sociedad resaltando su valor cultural. Allí se evidencia una relación entre la obra, el creador y el receptor que está estrechamente ligada a la cultura, a la religión y a la sociedad como tal. Sin embargo, esto sucedía precisamente cuando la obra era auténtica, cosa que cambia por completo cuando se reproduce. Es por esto que Benjamin (1936) afirma, sin excepción alguna que ocurre un proceso de desmoronamiento en la época de reproductividad técnica y que esto hace que el arte se desligue de su función social, y que pase de tener un valor cultural a un valor exhibitivo. En la época de la cual nos habla Benjamin, surgen diferentes movimientos artísticos que gracias a las técnicas de reproducción tienen un desarrollo amplio y masivo. Las vanguardias artísticas son uno de ellos. Surgieron en el siglo XX y debieron su auge a el desarrollo avanzado de las técnicas, pero al mismo tiempo al hecho de que el arte se había vuelto completamente autónomo. Lo anterior permitió que surgieran movimientos como el dadaísmo que estaba liderado por Marcel Duchamp y que obligaba al espectador a darle un sentido e interpretaciones diferentes a obras u objetos que se volvieron cotidianos. Por ejemplo la réplica de la Mona Lisa L.H.O.O.Q hecha por este mismo artista, es una fiel demostración del argumento de Benjamin, porque se ha tomado una obra realizada por otro creador, en otro contexto varios siglos atrás, donde tenía un valor cultural por el hecho de mantener su aura intacta, lo que quiere decir que poseía características como: el estar en el aquí y el ahora de ese entonces, el ser irrepetible porque nadie antes había creado una obra igual ni tenía el conocimiento para hacerlo, y porque era auténtica. A diferencia de la Mona Lisa de Da Vinci, la Mona Lisa de Duchamp no está ligada a ninguna organización política o religiosa, tampoco supone un arte producida a favor de una cultura específica, simplemente ha sido reproducida y de esta manera apropiada por alguien que no es su creador, y se le ha modificado algo, se le ha cambiado su escencia, cosa que es difícil de comprender para nosotros o para aquellos que no tienen consciencia del valor cultural tan grande que pudo haber tenido en el renacimiento. La intención de Duchamp se limita a llamar la atención de nosotros como receptores para que observemos esta famosa obra, (sin necesidad de estar en el espacio y tiempo en el que esta se ubica) y que además la interpretemos de otra manera, es decir burlándonos de la


falta de autenticidad de esta, pero también descubriendo la apropiación de un nuevo artista, que propone ideas diferentes y contrarias al del contexto de la misma. Hablando en otros términos, la situación que esta vanguardia artística crea en nuestro tiempo parece ser necesaria para el arte, la obra, el creador y el receptor ya que es inevitable el centro de atención que se genera por medio de ella y es el desarrollo de la reproductividad técnica lo que ha permitido que suceda. Pero es evidente que se ha perdido la escencia, se ha desmoronado el aura en la manera en que se reproduce, en la manera en que se crea a partir de la reproducción y no del ritual que era valioso en tiempos previos para el desarrollo de una obra de arte. También se ha empobrecido la experiencia estética, el lugar en el que se sitúan estas obras tiene como único objetivo ser un espacio exhibitivo, y la forma en la que se puede reproducir tiene como objetivo otorgarle un fácil acceso al receptor, cosa que afectaría de alguna manera al mismo creador, ya que cualquiera se puede apropiar de esta obra y hacerla suya, tal y como este artista vanguardista lo ha hecho con el trabajo de Leonardo Da Vinci. El dadaísmo nos muestra una faceta del arte donde el objetivo no es organizar determinar un contexto cultural, sino todo lo contrario, descontextualizar la obra de arte para generar resultados impactantes y diferentes en el espectador, pero con el avanzado uso de la técnica de reproductividad. Por otro lado evidencia las teorías planteadas por el autor en donde la obra de arte pierde su escencia en la manera en que se desmorona el concepto de aura. La experiencia estética se hace pobre gracias a esto, la realización de la Mona Lisa de Duchamp no es algo sorprendente ni que requiera habilidades artísticas para el contexto en el que se pintó su auténtico ejemplar, por lo tanto se agota ese sentido por ese lado. Por otro lado, se crean mil posibilidades para los nuevos artistas y para la gran masa de espectadores, que pueden conocer la obra en diferentes tiempos y lugares, lo que llevaría también a la falta de diferenciación entre el autor original de la obra, y el autor que se apropió de ella.


Tema: Unión entre arte y vida Manifestación de la unión entre arte y vida en el Surrealismo de Salvador Dalí. Basándose en la reflexión de Hans-Georg Gadamer en su texto La actualidad de lo bello, es posible evidenciar en la realidad los conceptos que este autor menciona y hace énfasis en ellos como la manera de unir arte y vida en los tiempos actuales, después de que se ha desligado completamente el arte de una institución, es decir cuando el arte se ha vuelto autónoma y ya no tiene como función darle sentido a la vida. En la actualidad hemos visto movimientos artísticos surgidos en el ámbito de arte autónomo, es decir no determinado por lógicas externas a la misma creación. A partir de esta idea se explica el nacimiento de movimientos artísticos modernos, que parecen haber tenido un cambio dramático a partir de la era industrial y comercial, pero que debieron surgir como una necesidad cultural a causa de la pérdida de valores que poseían anteriormente las obras debido a el arte como algo heterónomo, es decir que estaba al servicio de una función.


Lo anterior es algo que explica de una manera muy clara, y da una hipótesis de por qué hay en nuestro tiempo manifestaciones artísticas que relacionan al espectador de una forma directa que no era posible antes, debido a la falta de técnicas, pero tampoco existía porque no había necesidad alguna de ligar estas manifestaciones a la vida cotidiana, esto se debe a que al principio simplemente hacían parte de ella. Ahora, los movimientos artísticos como lo son las vanguardias históricas en el siglo XX, tienen su fundamento en lo que plantea Gadamer (1997) tienen una razón de ser, ya que a pesar de que autores como Benjamin (1936) afirman que el arte se desligó de su valor cultural, y por lo tanto se puede afirmar que se separó de la vida, es posible plantear que hay una manera de unirlo otra vez y además de que posea un valor diferente al exhibitivo para la sociedad. Una vanguardia artística llamada Surrealismo, pretende según Bretón y Soulpaut (1924) se guir “El dictado del pensamiento, libre de cualquier control de la razón, independiente de preocupaciones morales o estéticas...” lo anterior explica que en este proceso, “el ser humano no objetiviza la realidad sino que forma un todo con ella; el arte, en esa esfera, por tanto no es representación sino comunicación vital directa del individuo con el todo.” Bretón (1924) esta comunicación del individuo con el todo, se logra en la pintura de manera espontánea, con objetos representados de nuestra vida cotidiana dotados de un sentido no realista pero natural y posible. El movimiento en la pintura, con su máximo exponente Salvador Dalhí, y como ejemplo su pintura de “Las tres esfinges” juega con el receptor de una forma creativa en donde este debe darle su propia interpretación y se ve reflejado en el cuadro. La representación humana en el caso de esta obra es el sentido oculto, como un símbolo que el espectador mismo debe encontrar, pero al mismo tiempo cambiarlo de contexto y de forma. Es precisamente lo anterior, a lo que se refiere Gadamer con el concepto de símbolo, afirmando que es la forma más directa de reconocernos a nosotros mismos en el arte, creando un vínculo entre el creador, la obra y el espectador y haciendo de esta relación un juego, en donde se representa la idea del artista, recibida por el espectador, interpretada en la obra, después esta es cuestionada y devuelta a la obra con la intención de comprenderla, hasta que finalmente se crea un sentido. De esta manera, la presencia del juego entre obra y espectador está presente. Mientras se logra una experiencia estética se subvierte el orden del tiempo, y es lo mismo que sucede con el juego, a partir de un desinterés, en un espacio y tiempo indeterminados se genera una experiencia estética. Los conceptos mencionados hacen parte de las categorías antropológicas, Juego, símbolo y fiesta, lo cual significa que han estado presentes en la sociedad desde la existencia del ser humano. En un tiempo en el que el arte y la vida estaban inmensamente ligados, sin intención alguna, se evidenciaba la presencia de ellos en el arte, lo cual quiere decir que


siempre ha existido y sigue existiendo, en experiencias como las producidas por el surrealismo. Es allí donde surge el valor del arte como parte de la vida. Se ha encontrado la manera de unir ambos conceptos de nuevo, y el hecho de que el arte vaya cambiando y haya llegado a cierto punto de ser irreconocible no quiere decir que haya perdido el valor que tiene en la vida, ya que según esta hipótesis nunca lo hizo. Es muy cierto que tanto la evolución del ser humano como el desarrollo de la sociedad y el arte, han modificado completamente el sentido de arte para darle sentido a la vida, arte valiosa culturalmente, además es un reto cada vez mayor mantenerlos unidos, pero a partir de las categorías innatas en los hombres hemos evidenciado que esta unión sigue ahí y que es esto precisamente lo que lleva a un surrealista a dejar de pintar cosas con sentido, a representar la realidad tal y como es o tal y como lo propone una ideología, y crea una nueva relación de interpretación de simbolismo entre el arte y el receptor.


Tema: La industria cultural.

De qué manera la industria cultural convierte las necesidades humanas en arte y a su vez en mercancía comercial.

La industria cultural planteada por Adorno (1947) es una posición crítica a la vida consumista que la época moderna ha plantado en la sociedad. Se refiere a los productos vendidos y producidos industrialmente para ser consumidos por la masa. Todo esto crea un sistema en el que se ven envueltas las necesidades humanas, pero también la manipulación por parte de la misma industria para generar necesidades que no existían anteriormente con la intención controlar la mentalidad de la totalidad de las personas. A partir de esta ideología, todo lo que existe necesario o no para el ser humano, se vuelve mercancía, incluyendo el arte y el cuerpo. Es por esto que vemos en artículos y objetos cotidianos la forma de mercancía que toman gracias a la industria y a la modernidad. El consumo de las mercancías es lo que mantiene viva a la industria cultural, de lo cual se deriva el concepto de consumo cultural como aquel en el que el valor simbólico prima sobre el valor de uso y el valor de cambio. Este resultado, se genera porque hay una cadena productiva para servicio del consumo, la cuál se refiere a cómo la industria se aprovecha del arte para volverlo mercancía. Lo anterior consiste en una creación, de la


cual se produce algo, e inmediatamente se reproduce para ser comercializado, posteriormente se distribuye hasta ser “consumido culturalmente”. Un ejemplo claro del proceso de cadena productiva ene l consumo cultural es el diseño de un Vestido de la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada la cuál convierte una necesidad humana de forma muy creativa en un medio de expresión. El uso del espacio en una prenda de ropa para plasmar una imagen o creación de esta artista/diseñadora permite que la tela con la que necesariamente se cubre el cuerpo humano como medio de protección se convierta en un espacio para el arte. Por otro lado, esto que podemos llamar arte, por el simple hecho de ser una manifestación de una habilidad humana en una prenda de ropa, se genera un interés por mostrar y vender a las masas este tipo de arte, es de esta manera como el arte se convierte en una mercancía, ya que es posible de reproducir, y el mismo artista permite el fácil acceso a esta obra que originalmente es una prenda. La industria cultural ha permitido que esta creadora pueda mostrar su obra a una masa y que esto se vuelva una mercancía, es decir que este objeto no se limitó simplemente a su función de ser vestimenta, sino que adquirió un valor simbólico por el hecho de poseer una imagen creada por alguien. En todo este proceso ocurre también una masificación, ya que el fácil acceso del objeto permite que la mayoría pueda poseerlo y que de alguna manera, quienes no lo tienen dejen de pertenecer a esa masa. Esa es la principal producto de la industria cultural, la masificación y la transformación del arte en mercancía. Cuando una persona decide adquirir una prenda diseñada por Agatha Ruiz de La Prada, se evidencian los conceptos de Valores en el consumo cultural. El valor de uso es la función que esta tiene, que en este caso es vestimenta y que de hecho se cumple al adquirir el vestido. Sin embargo este primer valor no es el que prima en el proceso de consumo cultural, hay un valor mas, que es el valor de cambio, el cual significa para nuestra sociedad actual el poseer algo que en algún momento fue cambiado o puede llegar a hacerlo para obtener algo en reemplazo, sin embargo, este valor varía en el ejemplo y cuando una persona lo obtiene no necesariamente quiere algo material a cambio, simplemente quiere tener el vestido por la manera en que ha sido diseñado. Es este el valor simbólico al que nos referimos en un principio. El hecho de tener el vestido significaría pertenecer a la masa, y eso es algo que nos concilia y que gracias a la industria cultural hemos convertido en una necesidad constante. Es de esta manera como se plasma la idea de Adorno en la sociedad, y como existe un fenómeno que el autor quiere enseñar como algo incorrecto y como algo de lo que debemos tener consciencia para tratar de impedirlo, el hecho de creer que al obtener una mercancía seremos parte de una masa, es una idea que trata de influir en las acciones del


individuo, y no una necesidad o algo factible que deba existir, el hecho de que la industria cultural haya creado una “masa” es también una idea de la que somos conscientes al analizar la situación actual, pero a la que aparentemente por mas difícil y contradictorio que sea, debemos tratar de evitar.

Bitácora De Teoria Estética  

Conceptos de Teoría estética planteados en ejemmplos de la realidad actual