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La Celestina una vez hecho que los dos amantes se enamorasen perdidamente, decide chantajear a Calisto, amenazándole con contarle todo a Melibea y de esta forma perder el amor de su vida. Sempronio y Pármeno, criados de Calisto, una vez enterados de los planes malvados de la Celestina, deciden hacer justicia y matarla. La Celestina muere a manos de los criados, en medio de fuertes alaridos y retorciéndose de dolor. Estos huyen de la justicia, con la ayuda de su amo Calisto que los pone a salvo. Mientras tanto Melibea se entera de todo lo acontecido y los planes de la Celestina, sintiendo un profundo dolor en el alma, decide quitarse la vida; no puede soportar que su amado, su vida, haya tratado con una hechicera para enamorarla y hacerla suya, al final toma un veneno y muere plácidamente. En ese mismo instante regresa Calisto que lleno de dolor presencia como su amada muerte entre sus brazos sin que él lo pueda evitar. Calisto lleno de locura de amor clava una daga en su pecho buscando el corazón pues no puede soportar vivir sin su amada. Los padres de Melibea encuentran a los amantes abrazados muertos en el lecho. Fin.


Acto III Escena I

Nos encontramos en el palacio de CALISTO, con él se encuentra la malvada CELESTINA, ha trazado un plan para hacerle chantaje. CELESTINA.- Señor Calisto voz sabéis que esta vuestra servidora es ya pasada en edad y pocas son mis ganancias en este mar de lagrimas. A vuestra meced le he servido bien y los beneficios los estáis disfrutando vuestra meced con puras ganas y deleite, vos mismo manifestasteis a esta la aspereza con que os trataba vuestra amada Melibea, y mire vos como ha cambiado el trato, que más que amantes parecen vuestra usías dos luceros en la noche, que dan luz y cobijo a los enamorados. CALISTO.- Es de buen nacido ser agradecido; tal como quedamos te entrego este condón de oro, por tus servicios, que en buen valor lo tengo, por ser un presente de mi familia y que en tanto valor posee. Se por mis criados que no eres de fiar y que en más de una hechicería y maldades andas metidas, por eso deseo que salgas de nuestras vidas, ya que tus servicios bien pagado lo tengo y no quiero que nuestro amor se vea enturbiado por tan baja amistad. CELESTINA.- Como os decía, estoy ya en avanzada edad y no son pocas las carencias que tengo, tenga voz en cuenta que no son pocas las bocas que comen de mi mesa y las necesidades que cubro son muchas y abundantes. He pensado que este servicio prestado a voz, merece más que este pequeño pago. Pienso que vuestra meced con su estatus puede pagar mejor este gran servicios, tenga en cuenta que he puesto en sus


graciosas manos al amor de su vida y que esto merece una mejor recompensa. Si a voz no le parece mal pasaré cada mes, para cobrar lo que creo que es justo. Tome buena nota de esto, que no será ganas de esta vuestra servidora romper este amor, si llegase a oídas de Melibea lo tratado por voz. CALISTO despide a CELESTINA pensando en todo lo que ha hecho, temiendo que su amada se entere de todo. Escena II TRISTÁN habla con PÁRMENO y SEMPRONIO sobre los malvados planes de la CELESTINA. TRISTÁN.- Estoy que me salgo de mi pellejo, compañeros. Manda huevos lo que planea ese mal vicho de la Celestina. SEMPRONIO.- Pero que ocurre, suéltalo que estamos que echamos ascuas, que pretende esa malhechora y malvada bruja. No calles, no dejes nada por contar que Pármeno y yo daremos un buen escarmiento a esa puta vieja. TRISTÁN.- Resulta que estando mi señor hablando con esa vieja arpía, pongo yo en ese momento el oído, y oigo a la Celestina plantar cara a mi señor y amenazarlo con poner el trato que mantuvo con él, a oídos de su amada, Melibea; si no le da cada mes un nuevo pago. Esa bruja se permite amenazar y hacerle chantaje a my señor a cambio de su silencio. PÁRMENO.- La bruja avariciosa no se ha conformado con el pago y quiere sota, caballo y rey; nosotros le daremos lo que se merece, maldito se el día que nació y malditos los pechos que la amamantaron, los buitres y las alimañas serán sus acompañantes en su funeral. Escena III PÁRMENO Y SEMPRONIO entran en la casa de la CELESTINA con intenciones de matarla. Entran por la puerta de atrás intentando sorprenderla. CELESTINA.- A qué viene tanto alboroto y tanto jaleo, esta es una casa honrada y no tolero en ella malnacidos como vosotros. Con vosotros no tengo yo nada que ver, quienes son ustedes para invadir mi hogar con no se qué malas intenciones. PÁRMENO.- Somos los criados de Calisto y venimos a hacerte violencia y hacer justicia de tus maldades y hechicerías. Pongo a dios por testigo


que no pasará el día de hoy que pruebes el amargo sabor de la muerte, en medio de alaridos y retorciéndote en dolores. CELESTINA.- ¿Qué mal os he hecho? A caso no me gano la vida con mis esfuerzos y ayudo al que me lo pide. A tu señor le puse en sus manos el amor de sus vida, ¿acaso es eso delito? Tan solo le pedí lo que me parece justo. Es malo pedir lo que uno trabaja, y más con mi edad que ya una huele la muerte. Malditos seáis si pretendéis quitarme la vida, que el demonio os lleve y aparte de mí. SEMPRONIO empuña una daga que clava en el cuerpo de la Celestina, esta grita y se retuerce de dolor pidiendo ayuda, en ese momento aparece su protegida ELICIA, se quedó boquiabierta contemplado la escena, paralizada por el miedo. PÁRMENO.- Si no quieres acabar como ella ya sabes (a ELICIA). Huyamos que viene la justicia, salgamos por el ventanuco. Salen corriendo como alma que lleva el diablo de aquella maldita casa, se dirigen a refugiarse en la mansión de su señor.

Escena IV ELICIA se dirige a casa de MELIBE piensa contarle todo lo sucedido y vengar la muerte de CELESTINA. ELICIA.- Llama a tu señora Melibea (a Lucrecia) que tengo que hablarle sobre algo muy importante para ella, rápido que estoy que echo chispas. MELIBEA.- ¿A qué viene tanta prisa y alboroto? ¿Qué deseas de mí? ELICIA.- Vengo a contarle lo que ha sucedido en mi casa y a mi señora. Resulta que hace tiempo que vuestro amado Calisto vino a tratar con mi señora Celestina, como podía mi señora hacer que vos se enamorase de Calisto; estaba tan dispuesto que no le importaba el método utilizado para vos cayera rendida de amor a sus pies. Como voz sabéis y lo estáis viviendo, el plan llegó a buen puerto, Calisto consiguió lo que deseaba con todo su corazón y fuerza. Mi señora Celestina hizo un buen trabajo, entregó a vuestra merced en manos de Calisto. Hoy muy temprano mi señora fue a cobrar lo que justamente le pertenece por su trabajo, pidiendo a Calisto lo que ella deseaba a cambio de su servicio (ELICIA evita hablar de las verdaderas intenciones de Celestina, que pretendía chantajear a Calisto). Estando ya mi señora devuelta en casa entraron los criados de Calisto, con muy malas intenciones, mantuvieron una


discusión muy enfurecida con Celestina, de aquella discusión resultó matada mi señora que cayó muerta por la mano de esos malvados bellacos. Vengo pues para reclamar justicia y deshacer el trato que la llevó a vos a los brazos del tal malvado y de esta forma vengar la muerte de mi señora Celestina. MELIBEA rota por el dolor, se siente engañada y ultrajada por su amado Calisto. Despide a ELICIA, sube como puede a sus aposentos. MELIBEA.- ¿Dios que dolor? ¿Por qué se ha saciado el mal con mi persona? ¡Qué ciega he estado! Le entregue mi vida, mis deleites, incluso mi propia alma se rindió a él. Siento como una llaga que me invade todo mi ser, se ha ido mi luz que alumbraba mi existencia, me siento cual ave que cae, tras haberla golpeado la muerte; no tiene sentido vivir sin él. Ha llegado mi fin, la muerte será para mí descaso y olvido. Pues no puedo aplacar mi dolor, prontos las campanas tocarán para mí, mi espíritu retornará a su hogar, donde no habrá llanto o dolor. Bien se ve el triste y doloroso estado en el que me encuentro, ninguna cosa deseo en esta vida, devuelvo a la Tierra este cuerpo ya que no puedo vivir entre los vivos, pondré mi morada entre los difuntos. Tomaré del vino de la muerte, entregaré mi alma al hades. Sirva mi muerte como sacrificio para evitar que los amantes se engañen, para que el mal no se apodere de ellos. Toma la bella e inocente MELIBEA un veneno para terminar con su vida, al instante cae de bruces sobre el lecho, donde los amantes tomaron del néctar del amor, ¡Melibea ha muerto! Grita su criada LUGRECIA, todo es llanto y desgarro. Escena V En este momento llega CALISTO, tras haber ayudado a sus criados; su corazón parece estallar de angustia, oye los gritos de dolor en la cámara de Melibea, sube rápidamente por la escalera cual rayo, entra en la cámara donde yace Melibea muerta en el lecho. CALISTO.- ¡Luz de mi vida! ¿Qué te ha sucedido? Hace un instante gozaba de tu presencia y ahora no te encuentro. ¡Dios mío calma este dolor que siento en mí ser! Mi amada yace muerta por mi causa, tanto la deseaba que propuse un malvado plan para obtenerla y eme aquí que la he perdido por completo, cual flor fuiste arrancada de esta vida, ahora te marchitas entre mis brazos. La oscuridad ha invadido mi vida, no deseo vivir sin ella, no tiene sentido mi vida. Ella era mi verdadero sentir, no


me basta con su recuerdo, deseo que vivas junto a mí; la muerte me la ha arrebatado, ¡maldita seas muerte! Que te gozas en la muerte de lo más bello de este mundo. Herido estoy de muerte, pondré camino hacia la tierra de los muertos; bajaré al seol en busca de mi amada Melibea, viviremos eternamente junto al creador. Acabaré con mi inútil vida, vacía de amor y luz; prefiero morir que vivir sin mi amada Melibea. CALISTO clava una daga en su costado, buscando el corazón, quiere apagar su vida y reunirse con su amada. Yacen los dos amantes muertos en el lecho abrazados. Los padres de MELIBEA entran en el aposento, todo es llanto y lamentaciones. FIN


La celestina