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Una de piratas

Estos cuentos están escritos por niños y niñas de quinto curso del colegio público “José Sebastián y Bandarán”.

Proyecto Lector, curso 2011/2012.


“LA PRINCESA Y EL PIRATA MALAPATA” de Amara Fernando López Capítulo 1 Había una vez una princesa llamada Rosalinda. Era rubia y guapa. Ella quería ir de vacaciones, pero no tenía dinero para pagar el avión, ni tampoco para pagar el hotel para dormir. Rosalinda estaba triste porque no tenía dinero. Entonces, mientras paseaba, escuchó un ruido. Ella dijo: -¡Eso es un llanto de bebe! Era de una niña pequeña que estaba encima de un árbol. Rosalinda se fue corriendo a buscar una escalera y cogió a la niña.


Rosalinda dijo: -¿Pero quiénes son sus padres? Rosalinda y el bebé estaban paseando por la calle y había dos personas preguntando algo. Roslinda les dijo: -¿Estáis buscando algo? La mujer le dijo: -¡Sí! -¿Qué estáis buscando? -¡A un bebé! - ¿No será este bebé? -¡Sí, sí!- dijo la mujer - ¿Dónde estaba mi hija? Rosalinda le dijo: - ¡En lo alto de un árbol! La mujer le dijo a Rosalinda: -¡Te voy a dar cinco mil euros porque has rescatado a mi hija!

Capítulo 2 Rosalinda estaba muy contenta y se fue a preparar sus maletas. Quería coger el autobús para irse de viaje .


Rosalinda se encontró un hombre que se llamaba el Pirata Malapata en la estación. Rosalinda le dijo: -¿Adónde vas? El pirata le dijo: -Yo voy a Cádiz. -¡Que casualidad! Yo también voy a Cádiz a ver a los animales. Decidieron hacer juntos el viaje. Durante el viaje, el pirata Malapata se quedó dormido. Rosalinda le dijo: -¡Hemos llegado a Cádiz!- dijo gritando. El pirata se levantó muy asustado. Rosalinda se fue a buscar una habitación para dejar sus maletas. Y encontró dos habitaciones, una para cada uno. Rosalinda y el Pirata Malapata se fueron a ver a los animales. Rosalinda se encontró un loro muy hablador. Finalmente, el Pirata Malapata y Rosalinda fueron felices y se casaron y tuvieron dos hijos. Y COLORIN COLORADO ESTE CUENTO SE HA ACABADO.


“EL MAPA DEL TESORO” de Isabel Hidalgo López Había una vez una isla desierta. Un buen día, un barco naufragó en sus proximidades. La tripulación se bajó del barco y comenzó a explorar sin ningún resultado, pues la isla era enorme y por más que andaban no encontraban nada que les guiase a algún refugio o alimento. Un día, la tripulación volvió a buscar alimento o refugio. Cuando llegaron al centro de la isla, vieron a un hombre cargado de alimentos y lo siguieron. Ese hombre se llamaba Pablo. Pablo era amable y generoso. Tenía puesta una camisa blanca, unos pantalones vaqueros y unas zapatillas deportivas. Pablo era alto y un poquito regordete. La tripulación del barco le siguió hasta su casa. Cuando llegaron se quedaron boquiabiertos. Pablo les vio y les preguntó: -¿Que hacéis aquí?


-Nosotros somos la tripulación de un barco y venimos todos los días en busca de alimento y refugio. -¡Ah!, pues entonces, pasad.- dijo Pablo. La tripulación se quedó allí a vivir. Esa misma tarde la tripulación se llegó al barco a por sus cosas. Una mañana se despertaron y vieron que Pablo no estaba. Salieron a buscarlo. Al cabo de media hora lo encontraron y le preguntaron: -¿Que haces aquí, Pablo? -Pues buscar un tesoro. - Dijo Pablo. -¿Un tesoro? ¿Desde cuándo hay un tesoro en esta isla? -Pues según una leyenda, antiguamente vinieron a esta isla unos piratas malvados y escondieron su tesoro en este mismo lugar. ¡Basta de cuentos , tomad una pala y ayudarme a cavar!Dijo Pablo. Al cabo de unas horas encontraron el tesoro, lo abrieron y vieron una nota en la que ponía: “El

dinero no es lo que importa, sino tener unos buenos amigos que te quieran de verdad.”


A partir de ese mismo d铆a, Pablo y la tripulaci贸n llamaron a esa isla: la ISLA DEL TESORO.


“EL PIRATA PATA PALO Y SU LORO MALEDUCADO” de Jesús Perogil Ostos Érase una vez, un barco que navegaba por el mar. Un día, una princesa muy bella, con ojos azules y pelo rubio, estaba navegando en su balsa y se quedó dormida. Su ropa era toda blanca y resplandeciente. Un pirata malvado, el del barco, la encontró a la deriva. Por su aspecto, se veía muy descuidado, sucio y su ropa era de color negro. Iba acompañado de su loro, que era un maleducado. Claro, que ellos vivían en el barco..... Pata Palo, inspeccionó a la princesa, por si llevaba algo de valor. Encontró un collar con una calavera. Lo cogió, pero lo que no sabía el pirata, es que el collar, que tan bonito parecía, tenía una terrible maldición. Quién lo robase, perdería su forma humana. Entonces, el pirata y la princesa, que ya estaba maldita por el collar, se alejaron como fantasmas en las tinieblas, y no se supo nunca nada más de ellos. Pero su loro, por ser animal y no humano, se salvó de la maldición y volvió al barco con el resto de piratas que iban con Pata Palo. Lo acogieron, para enseñarle buena conducta, para que fuera un loro divertido y no mal educado, como hasta ahora había sido. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.


LA ISLA DEL TESORO” de Marina Romero García

Érase una vez un barco encantado que navegaba por el mar. Allí, en ese mismo barco, murieron varias personas. Esas personas se llamaban: el pirata Malapata, Rosalinda, el mono Pituso y el Loro Hablador. Eran una familia conocida. El barco era grande, marrón y con una gran vela. El pirata Malapata era guapo, alto y fuerte; llevaba una camisa blanca, unos vaqueros y unos zapatos marrones. Rosalinda era una mujer hermosa, alta y fuerte; llevaba un vestido blanco, como un vestido de novia, también iba descalza. El mono Pituso era divertido y gracioso. El Loro Hablador era un charlatán, ¡no paraba de hablar!; era rojo y con muchas plumas. Un día los tripulantes que navegaban vieron la cola del vestido de Rosalinda que entraba en una habitación. Uno de ellos se acercó a la habitación número 105; que esa era la habitación donde murió esa familia. Cuando entró, el tripulante en la habitación no vio a nadie ni a nada. Se quedó boquiabierto. Otro grupo de tripulantes vieron la bota del pirata Malapata que entraba en la habitación. Todos siguieron a la bota hasta la misma habitación en la que había entrado Rosalinda. Cuando un tripulante se atrevió a abrir la puerta, no vio nada raro. Esta tal familia conocida, cuando era joven, iban en ese barco en busca de la isla del tesoro, pero nunca lo conseguían. Como de día no lo conseguían, cada noche cambiaban el rumbo del barco hacia la isla del tesoro.


Lo intentaron varias veces, pero no pudieron. Así que pensaron que sería mejor matar al capitán del barco para poder llegar a la isla del tesoro. Al día siguiente, los tripulantes se encontraron al capitán muerto en la popa del barco. Los tripulantes saltaron del barco porque supieron que habían sido Rosalinda, el Pirata Malapata, el Mono Pituso y el Loro Hablador. Un tripulante dijo: -¡Corred, id para la orilla e intentad que no os coman los tiburones! Al final, esta familia consiguió el tesoro y vivieron felices y comieron perdices.


“EL

PIRATA ARTICULADO Y SU LORO MALEDUCADO” de María Isabel Jiménez López

Èrase una vez un pirata llamado Ruperto, cuyos huesos eran tan flexibles que parecían de goma y sus piernas tan sensibles, que al pisar fuerte el suelo se derrumbaba. Su loro era muy bonito, de distintos colores y no paraba de meterse con el pirata.


Vivían en una peluquería, porque Ruperto era un cortador de barbas profesional y estaba muy orgulloso de ello. Sin embargo, su loro decía que sus clientes, cuando salían de su peluquería, parecían haber metido el dedo en un enchufe. Decía que era culpa de sus manos que no cogían bien las tijeras. Un día Ruperto decidió fastidiar al loro y se le ocurrió hacerle un corte y un tinte pésimo, con lo cual empezó a planear su estrategia. Esa misma tarde cogió a su loro y le lavó las plumas, le tapó la cara y le dijo que ese peinado era su obra maestra. Tras media hora de espera el pirata Ruperto le enseñó su peinado al loro, pero éste dijo: -¡Oh, es el peinado más alucinante y bonito que has hecho en tu vida! Finalmente, el pirata asombrado por la inesperada respuesta del loro, acabó enfadándose mucho, porque el peinado era horrible y su estrategia había fracasado del todo. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.


“LA ISLA DEL TESORO” de Alba González Personat Había una vez una princesa llamada Rosalinda. Rosalinda tenía doce años, el pelo largo y castaño y los ojos azules. Tenía pecas. Rosalinda, vivía en un gran palacio con su mono Pituso. La pobre Rosalinda perdió a su padre cuando era muy pequeña; y su madre, fue secuestrada y atrapada en una isla. Un día el pirata Malapata y su tripulación la raptaron, ahora vive en su apestoso y sucio barco. El pirata Malapata raptó a Rosalinda para conseguir el tesoro. Malapata necesitaba a Rosalinda para que les guiase hasta el tesoro. Rosalinda tenía una voz muy bonita y, el tesoro de Malapata, sólo se podía abrir cantando. El pirata Malapata tenía un loro llamado Hablador. Hablador tenía el plumaje rojo, amarillo y azul, y el pico naranja. El viaje hasta la isla del tesoro se le hizo eterno a Rosalinda. Cuando llegaron a la isla, Malapata estuvo buscando el tesoro por todas partes, pero no encontraron nada. Rosalinda se sentó en una piedra y, de repente… - ¡ PONNNNNN! Una puerta se abrió detrás de Rosalinda. -¡Es el tesoro!-Exclamo Malapata.


-¿Ese es el tesoro?- Preguntó Rosalinda- ¿Pero no decías que sólo se podía abrir con MI voz?- Dijo un poco enfadada mientras entraba en la cueva. -Es verdad... ¡ES UNA TRAMPA, NO ENTRES! Entonces, Rosalinda se quedó atrapada en la cueva. Y de repente, Malapata recordó una cosa que le ocurrió en el pasado, y supo que el tesoro ya no era lo importante, lo importante era encontrar a Rosalinda, su hija... Al encontrar a Rosalinda todo era muy confuso, pues Rosalinda había encontrado a su padre y Malapata a su hija. Cuando llegaron al palacio buscaron algo que les guiase a una solución por todo lo confuso que había sido todo. Una anciana del pueblo se lo explicó todo a los dos, todo lo que en el pasado ocurrió en su familia. Todo se solucionó. Malapata y Rosalinda estaban contentos y felices de estar por fin juntos.


“EL

MAPA DEL TESORO”

de Soraya Morilla Valencia Había una vez una isla desierta. Un buen día, un barco naufragó en sus proximidades. La tripulación se bajo del barco y comenzó a explorar sin ningún resultado, pues la isla era enorme y por más que andaban no encontraban nada que les guiase a algún refugio o alimento. El capitán se llamaba Barbanegra. Era alto, moreno y tenía muchas cicatrices de pelear. Tenía una pata de palo y mucho genio, gritaba mucho. Vivían en una vieja cabaña construida por ellos mismos. La cabaña era poco de fiar, pues estaba construida por hojas de palmera, ramas de árboles y algunas conchas que habían encontrado cerca de una playa.


Más tarde vieron una luz. Era un barco que pasaba por allí, y ellos rápidamente, intentaron encender fuego para que los viesen, pero no les dio tiempo a encender el fuego. Al día siguiente vieron un helicóptero, como ya tenían el fuego, los vio. Bajaron los del helicóptero. Los piratas les explicaron lo que ocurrió y se subieron al helicóptero. El capitán Barbanegra guio al helicóptero con una brújula que cogió del barco, que se la había regalado su padre, que también era pirata. Finalmente, regresaron a casa y los piratas lo celebraron con un festín.


“EL

PIRATA MAL ARTICULADO Y SU LORO MALEDUCADO” de Manuel Moreno Luna


Érase una vez un pirata llamado Joe, “el apestoso”, que era articulado, raro, mudo y ciego. Tenía los ojos rojos, el pelo negro, la nariz grande y puntiaguda, las ojeras y la boca, también grandes. Era gordo, viejo, feo, flojo y bajo. Iba, vestido con una camiseta blanca y larga, un chaleco marrón y negro, unos pantalones negros y unas botas negras, sucias de arena y barro de la playa. Y... era un mal hombre. Vivía en su barco. Llamado “El viajero de la Zelda”. Ese lugar era asqueroso. Estaba lleno de cucarachas y ratas y era mugriento. Un día ocurrió que se encontraron un mapa en el barco. Entonces, el capitán se enteró y le dijo al loro, mediante señas, que dijera que fueran a por el tesoro. Así que fueron a por el tesoro. Entonces encontraron la isla. Había una tribu de indígenas caníbales que se comieron vivos a todos, menos a uno, que era yo. Yo, por cierto, soy el loro. Yo pensé y pensé y se me ocurrió una idea. Cogí un cuchillo que me encontré y decidí volar y tirar el cuchillo a la cara de los indígenas. Entonces un indígena dijo: “A por el loro”. Y entonces tiré el cuchillo como un bumerang (eso me recordaba a una peli de Indiana Jones). Pues, ¡Ñaca¡!, me cargué a todos los indígenas.


Me adueñé del barco y conseguí rescatar a mi tripulación. Volé y volé por todo el mundo y a todos los hombres que les dije que se vinieran a mi tripulación, me dijeron que sí. Ahora, soy el capitán de la tripulación. Y al fin, me llaman el “Loro Maleducado”.


“MALAPATA,

ROSALINDA, PITUSO Y EL LORO HABLADOR” de Andrea C. Segreto Ramírez

Había una vez, un pirata que iba a realizar un viaje. Su nombre era Malapata y era alto, delgado y con una gran barba. Llegó el día de irse, se despidió de todos y se fue en su gran barco. Navegando todo el día llegó a una isla por casualidad, llamada “Isla Chispa”. Desembarcó y paseó por la isla buscando un hotel para quedarse mientras y dormir. Al día siguiente, se encontró a una chica llamada Rosalinda. Era alta, de unos 18 años. Era delgada y de pelo negro. Vestía camiseta de tirantes y falda corta. -¿Quieres ser de mi banda? -le preguntó Malapata. -A mí me vale, pero es que me aburro con mi vida -le respondió Rosalinda. Mientras caminaban, Rosalinda se separó de Malapata recorriendo la ciudad, ella iba por el norte, y Malapata, por el sur. De repente, vio un mono. -¿Quién eres tú? -preguntó Rosalinda. -Uh, ah, soy el mono Pituso. Pituso era un mono muy divertido y listo, cuando ocurría un problema se ponía manos a la obra. Vestía chaleco rojo con sombrero marrón. Después, Pituso y Rosalinda pasearon un poco por las afueras de la ciudad, cerca del bosque. Se encontraron a un loro hablador y se fueron con él por el


bosque. Caminaron, caminaron y se encontraron a Malapata. -¡Rosalinda! Creía que te había perdido -dijo el capitán.¿Quiénes son tus amigos? -Ellos son Pituso y loro -dijo Rosalinda. -¿Cuántas veces te he dicho que soy el loro hablador? -dijo el loro. -Lo siento -dijo Rosalinda- Lo que quería decir antes es que… ¿pueden unirse a nosotros, porfi? -Vale. -dijo el capitán. -¡Bieeeeeeen!- dijeron los tres a la vez. Al final fueron la tripulación más indestructible del mundo.


“EL PIRATA ARTICULADO Y SU MONO MAL EDUCADO” de Jaime Baena Fernández


Érase una vez una marioneta de pirata que tenía solo dos años. Era muy grande, con pelo de verdad, nariz pequeña y boca normal. Su ropa era muy bonita y vestía con camiseta a rayas blanca y naranjas, pantalones vaqueros y zapatos blancos. Era divertida e inoportuna. Vivía en una casa normal y corriente. Con jardín, paredes blancas, puertas marrones y suelo de azulejos. Su dueño era muy egoísta porque siempre quería ganar y ganar dinero... Hasta que un día, en medio de una actuación, apareció un hada y convirtió al pirata en una persona normal y corriente. El dueño, muy enfadado, cogió a su loro hablador y le puso cuerdas en las alas como si fuese una marioneta, para seguir el espectáculo. Al acabar el espectáculo, el loro estaba harto y habló con el pirata: -Articulado, ¿me puedes desatar? Es que estoy harto. -Ahora voy. Y cuando el pirata articulado liberó al loro hablador de las cuerdas de la marioneta, se hicieron amigos inseparables.


Una de piratas  
Una de piratas  

Cuentos del Proyecto Lector de quinto curso del colegio público "José Sebastián y Bandarán". Curso 2011/2012

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