Page 1


Manuela Herrera Suárez 201425754 Diseño Tipografía Universidad de los Andes


La política analfabeta, o sea despojada de la función argumentativa y de referencias explícitas al futuro, es la forma en que hacen política grupos interesados en estrategias de reproducción o de generación de cambios sólo adaptativos; útiles en los momentos de continuidad, en que se trata de que la sociedad siga la trayectoria ya trazada.

Tomás Moulian. De la política letrada a la política analfabeta.


Un salón de clase del grado once. Diez niños. La maestra pregunta quién era Marx. Nadie responde. Alguien se atreve. Tan solo dos manos, con temor, se alzan. La maestra pregunta uno por uno a los ocho restantes, nadie sabe. Se acaba la clase y en el recreo tenemos una nueva “banda de hermanos” de ocho niños. La solidaridad a través de la ignorancia ha creado un grupo, la génesis de algo futuro.

Hasta

Los dos niños que sabían la respuesta, sin mucho espíritu guerrero, son unos parias ahora. ¿La razón? Colombia es un país donde la ignorancia crea solidaridad entre los individuos, esprit de corps: guerrilla, paramilitarismo, Estado, prensa, son comunidades, “bandas de hermanos”, creadas con base en la solidaridad que crea la ignorancia mutua y la preferencia por la astucia.

ahí hay algo de previsible. Pero que la ignorancia sea también la condición para ser aceptado y motivado en el mundo de la cultura y las artes es ese punto donde el río de lo preocupante desemboca en el mar de lo patético.


La cultura política de los

“artistas comprometidos” y “políticos” es, al no existir una cátedra de filosofía política o historia política en las facultades de bellas artes, una subcultura aprendida oralmente en la rumba, en la cafetería o en la opinión encontrada en la prensa, en la televisión, en Pirry y, eventualmente, en conferencias de curadores o artistas europeos que — a su vez y siguiendo la idea

Es decir el esprit de corps

creado por la ignorancia es global, pandémico. Teorías como las de Rancière no son más que la consagración académica de que la ignorancia es una cosmovisión1 desde el momento en que la mítica sensibilidad analfabeta que ya promovió el proto-posmoderno Rousseau (1750) es el nuevo motor de la historia y el “cambio”:

de que, como las utopías han llegado a su fin — piensan y ios Todopoderoso, tú

difunden la idea de que disciplinas como la teoría o historia de las ideas políticas ya no tienen validez alguna.

D

que tienes en tus manos los espíritus, líbranos de las luces y de las funestas artes de nuestros padres y otórganos de nuevo la ignorancia, la inocencia y la indigencia, únicos bienes que pueden hacer nuestra felicidad y los únicos meritorios ante ti. [trad. de i]


El artista y el filósofo posmoder-

no saben muy bien que la única manera de secuestrar la política para la causa que les ha encomendado el capital neoliberal es redefiniéndola. Y nadie mejor que Rancière (1997) para completar esta misión de ocultación al decir que “La política no es el ejercicio del poder”, sino la lucha por el “reconocimiento”. La lucha para que “lo que se dice” y “lo que se muestra” pueda ser enmarcado por el Estado en la cultura nacional. Qué más da que esas capas sociales candidatas al reconocimiento sean explotadas

por sus patrones, que no alcancen a la media diaria de calorías o proteínas, o que los niños tengan que trabajar para equilibrar la canasta, si finalmente han logrado, gracias a la labor del artista, del periodista, a las políticas culturales del Estado y a la ideología slummer dominante, obtener el reconocimiento cultural de sus bailes, sus fiestas o de los deportes autóctonos que practican; pero sobre todo de sus desgracias que son el valor de su reconocimiento cultural, el espectáculo con contenido moral, en Inglaterra, Suiza y el resto de Europa .

1. “En el año 1818, Joseph Jacotot, revolucionario exiliado y lector de literatura francesa en la Universidad de Lovaina, empezó a sembrar

el pánico en la Europa sabia. No contento con haber enseñado el francés a los estudiantes flamencos sin darles ninguna lección, se puso

a enseñar lo que él ignoraba y a proclamar la palabra de orden de la emancipación intelectual: todos los hombres tienen igual inteligencia. Se puede aprender solo, sin maestro explicador, y un padre de familia pobre e ignorante puede hacerse instructor de su hijo. La

instrucción es como la libertad: no se da, se toma. Ella se aleja tanto de los monopolios de la inteligencia como del trono explicador” (Rancière, 1987/2003).

2. “En términos políticos, Rancière favorece el concepto de igualdad. ‘La política existe cuando se constituye la figura de un sujeto

específico, un sujeto supernumerario al número calculado de grupos, lugares y funciones en una sociedad’ ([2006], p. 51). Traducido al lenguaje del no especialista, Rancière está diciendo que la política es la lucha de un partido no reconocido por obtener igual

reconocimiento dentro del orden establecido. La estética está vinculada a esta batalla, según Rancière, porque la batalla gira en torno a la imagen de la sociedad: lo que está permitido decir o mostrar”[trad. de n2] (Davis, 2006).

3.“El pueblo, que es el sujeto de la democracia, y por lo tanto el sujeto matricial de la política, no es el conjunto de los miembros de la

comunidad o la clase obrera o la población. Es la parte suplementaria en relación a cualquiera de las partes contables de la población que hace posible identificar la cuenta de los incontados con la totalidad de la comunidad” (Rancière, 1997).


L o que ha sucedido en este

quiere encontrar alguna herramienta teórica deberá escarbar en declaraciones de artistas, catálogos de galería y textos curatoriales. E xiste un ejemplo muy simple de cómo se redefine un concepto para hacerlo inútil. Tomemos la palabra tigre. Vamos a redefinirla para que suene con la misma fuerza, pero de tal modo que todo el que no sepa cómo comportarse frente a un tigre crea que, a partir de esta nueva definición, de hecho es un maestro en lidiar con tigres.

punto es una redefinición de la política que busca conservar el capitalismo tal y como está. Hablando claro, es una redefinición reaccionaria de la política. Gracias a esa redefinición el capitalismo ya no corre el riesgo de que nada amenace su poder, puesto que la única arma que le queda a la sociedad para usurpar, bien sea una parte o la totalidad del poder, es una noción inútil, un símbolo inútil. Y lo que es peor. Si la sociedad quiere encontrarlo de nuevo, deberá iniciar Tigre(Del lat. tigris).1. m. amífero carnívoro de una expedición a los la familia de los félidos, digitígrado, doméstico, museos, las galerías de unos cinco decímetros de largo desde la y las bienales. Y si cabeza hasta el arranque de la cola, que por

M

sí sola mide dos decímetros aproximadamente. Tiene cabeza redonda, lengua muy áspera, patas cortas y pelaje espeso, suave, de color blanco, gris, pardo, rojizo o negro. Es muy útil en las casas como cazador de ratones.


s, en efecto, mediante un sistema Ecasi perfecto de permutaciones tramposas como ésta que la política ha logrado ser redefinida por el Posmodernismo. El peligroso tigre es ahora un gato. Lo único que queda es el terrorífico nombre; es como si el cálculo hubiera sido redefinido como aritmética, o como si el fútbol hubiera sido redefinido para que los troncos y los torpes ganen siempre — que es a menudo lo que pasa también, nietzscheanamente, en el arte —. La cultura política

del artista no es otra cosa hoy día que un acto de superstición y de magia, y como magia está basada en

la repetición de ciertas palabras con poder mágico y mántrico: “político”, “comprometido”, “denuncia”, “urgencia”, “desplazado” y así ad nauseam.

Es decir, el artista utiliza el método

de saturación de la publicidad. Repetición y saturación oral y escrita. En el video de la presentación de la nueva Alzate que circuló alguna vez, la palabra “política” se repite unas veinte veces en tres minutos; y sería un ejercicio divertido examinar las declaraciones “teóricas” de nuestro artistas comprometidos para hacer algún tipo de estadística de la frecuencia del

uso de dichas palabras. La pala bra“política” es, finalmente, el valor publicitario promocional agregado que vende la mercancía. La palabra “política” es al arte político lo que la palabra “flúor” es a la crema de dientes.

La redefinición posmoderna de la política es el desmonte de la política. Y

el desmonte de la política se logra separándola de su efecto sobre la ley y el poder, como quiere Rancière. La política ya no representa un obstáculo para la expansión de los negocios puesto que tiene que ver con el arte y la sensibilidad, y no con la ley. Y cada día que un artista “analfabeta/comprometido” habla hoy de política, no hace más que apretar un poco más el corsé, la tuerca que permite que el capitalismo viva un día más, y es en ese sentido que podemos llamar al “arte comprometido” una nueva forma de colaboracionismo pomposo, pedante y reaccionario.


El analfabeta comprometido  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you