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poder político y éstas son las que componen el Estado. “Por lo tanto, cuando se utiliza el término “esfera política”, serefiere principalmente a la esfera de acción e interacción que recibe su forma de las instituciones del Estado” (Thomson, 2001, pp. 138, 139). Para poder sostenerse en la esfera política se requiere del uso de un poder necesario para cultivar la confianza en la legitimidad. Este es el poder simbólico, el cual permite “influir en las acciones y crencias de otras personas” y poder crear “ciertos tipos de acontecimientos”. Pero no solo se requiere de poder simbólico, ya que para poder hacerse con este poder y hacer uso del mismo, se requiere de capital simbólico; la reputación y la legitimidad son hacen parte de este capital y si se pierden se pierde también el recurso de hacer uso del poder simbólico (Thomson, 2001, pp. 140, 141). Teniendo esto encuenta, la esfera política “es aquella esfera de acción e interacción que se ocupa de la adquisición de poder político mediante el uso, entre otras cosas, del poder simbólico” (Thomson, 2001, p. 141).

Además, existe también lo que Thomson llama la “subesfera política, esto es, una esfera de acción e interacción que queda ocupada por los políticos profesionales o semiprofecionales y su personal asociado” (Thomson, 2001, p. 142). Los medios tienen un papel muy importante en la relación de la esfera con la subesfera, ya que estos se “van convirtiendo en el escenario clave en el que se esta blecen las relaciones entre los políticos profesionales y los no profesionales que pertenecen a la esfera general de la política, de tal modo que los medios son el lugar en el que se crean, se consolidan y, en ocasiones, se destruyen dichas relaciones” (Thomson, 2001, p.

144). Pero los medios también se encargan de hacer un escrutinio c onstante de la subesfera y mostrarle al “público espectador” lo que en esta sucede. Este público que hace parte de la esfera política es el que podríamos considerar como la opinión pública. Además, los medios también tienen la capacidad de ser aquellos que destapen los escándalos y dirijan el curso de los acontecimientos, es por esto que “la mayoría de los escándalos políticos se producen en la región en que la esfera y la subesfera política se superponen a las formas de comunicación mediática” (Thomson, 2001, p. 147). Ya teniendo todo esto en cuenta, se puede decir por qué motivo los escándalos políticos son tan peligrosos para aquellos que hacen parte de las esferas políticas. En primer lugar, todo individuo que actúe dentro de la esfera política depende de modo crucial “de la utilización del poder simbólico para persuadir e influenciar a otros y para dar forma al curso de los acontecimientos”. Esto es vital, “ya que cualquiera que se proponga alcanzar el poder político y ejercerlo de modo duradero y eficaz tiene que utilizar el poder simbólico para asegurarse el apoyo de terceras personas, tanto en el interior de la subesfera política como en el seno de la esfera política general. Y su capacidad para ejercer el poder simbólico depende, entre otras cosas, del capital simbólico del que dis-ponga”. El capital simbólico no es sólo un elemento útil: “es una con-dición necesaria para la eficacia política” (Thomson, 2001, pp. 146, 147) Lo que hace el escándalo, por lo tanto, “es vaciar el depósito de capital simbólico del que depende el ejercicio del poder político”. Como ya vimos, el capital simbólico es en gran medida la reputación, y “destruir o perjudicar la reputación

es destruir o perjudicar la credibilidad, y por consiguiente, debilitar o socavar la capacidad para persuadir e influir sobre otras personas, su capacidad para garantizar un vínculo de confianza y hacer que sus palabras se conviertan en hechos” (Thomson, 2001, p. 147). Ahora bien, ya que vimos las consecuencias del escándalo político y comprendiendo lo que son la esfera y la subesfera política, el poder simbólico y el capital simbólico, y cual es el papel de los medios, nos atreveremos a dar un breve análisis de cómo podríamos enmarcar este fenómeno al ámbito internacional según lo sucedido en el caso Snowden.

Según Lakoff (1991), los humanos hacemos uso de marcos mentales con los cuales comprendemos el mundo. Los marcos son estructuras de pensamiento que se van estructurando según lo que percibimos a nuestro alrededor y a través de estas estructuras comprendemos todo mucho más fácilmente. Por ejemplo, uno de los marcos más comunes es el de la familia, nopor nada la familia es el objeto más familiar al que estamos relacionados, y a través del marco de la familia comprendemos mucho lo que nos rodea como si fuera una familia: la escuela, el trabajo, el gobierno, el Estado… Los marcos nos permiten reducir lo complejo y hasta lo amorfo a algo más pequeño y familiar. En este sentido, podemos entender a los Estados, no solo como familias, sino como personas que mantienen relaciones dentro de la comunidad internacional, y más aún, podemos 17


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