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Ministerio de Educaciテウn Pテコblica Departamento de Educaciテウn Religiosa

Cuaderno de apuntes. Ad usum privatum scholae Nivel: NOVENO Aテ前 Prof. Lic. Erick Alberto Villegas Villegas Curso Lectivo 2012

Nombre del estudiante


Mane nobiscum Domine: “Quédate con nosotros, Señor” (Lc 24, 29) Noveno año

Fecha: ______________________. Trimestre________.

1.

Objetivo especifico Contenido Estimar las garantías del costarricense a la Las garantías del costarricense a la luz de luz de criterios cristianos sobre la dignidad criterios cristianos sobre la dignidad humana. humana. Los Derecho Humanos

El valor de los derechos humanos El movimiento hacia la identificación y la proclamación de los derechos del hombre es uno de los esfuerzos más relevantes para responda eficazmente a las exigencias imprescindibles de la dignidad humana. La Iglesia ve en estos derechos la extraordinaria ocasión que nuestro tiempo ofrece para que, mediante su consolidación, la dignidad humana sea reconocida más eficazmente y promovida universalmente como característica impresa por Dios Creador en su criatura. El Magisterio de la Iglesia no ha dejado de evaluar positivamente la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, proclamada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, que Juan Pablo II ha definido « una piedra miliar en el camino del progreso moral de la humanidad» La raíz de los derechos del hombre se debe buscar en la dignidad que pertenece a todo ser humano. Esta dignidad, connatural a la vida humana e igual en toda persona, se descubre y se comprende, ante todo, con la razón. El fundamento natural de los derechos aparece aún más sólido si, a la luz de la fe, se considera que la dignidad humana, después de haber sido otorgada por Dios y herida profundamente por el pecado, fue asumida y redimida por Jesucristo mediante su encarnación, muerte y resurrección. La fuente última de los derechos humanos no se encuentra en la mera voluntad de los seres humanos, en la realidad del Estado o en los poderes públicos, sino en el hombre mismo y en Dios su Creador. Estos derechos son «universales e inviolables y no pueden renunciarse por ningún concepto». Universales, porque están presentes en todos los seres humanos, sin excepción alguna de tiempo, de lugar o de sujeto. Inviolables, en cuanto «inherentes a la persona humana y a su dignidad» y porque «sería vano proclamar los derechos, si al mismo tiempo no se realizase todo esfuerzo para que sea debidamente asegurado su respeto por parte de todos, en todas partes y con referencia a quien sea». Inalienables, porque « nadie puede privar legítimamente de estos derechos a uno sólo de sus semejantes, sea quien sea, porque sería ir contra su propia naturaleza». 1 |Page Prof. Lic. Erick Alberto Villegas Villegas


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Los derechos del hombre exigen ser tutelados no sólo singularmente, sino en su conjunto: una protección parcial de ellos equivaldría a una especie de falta de reconocimiento. Estos derechos corresponden a las exigencias de la dignidad humana y comportan, en primer lugar, la satisfacción de las necesidades esenciales — materiales y espirituales— de la persona: «Tales derechos se refieren a todas las fases de la vida y en cualquier contexto político, social, económico o cultural. Son un conjunto unitario, orientado decididamente a la promoción de cada uno de los aspectos del bien de la persona y de la sociedad... La promoción integral de todas las categorías de los derechos humanos es la verdadera garantía del pleno respeto por cada uno de los derechos». Universalidad e indivisibilidad son las líneas distintivas de los derechos humanos: «Son dos principios guía que exigen siempre la necesidad de arraigar los derechos humanos en las diversas culturas, así como de profundizar en su dimensión jurídica con el fin de asegurar su pleno respeto». Los valores fundamentales de la vida social Relación entre principios y valores La doctrina social de la Iglesia, además de los principios que deben presidir la edificación de una sociedad digna del hombre, indica también valores fundamentales. La relación entre principios y valores es indudablemente de reciprocidad, en cuanto que los valores sociales expresan el aprecio que se debe atribuir a aquellos determinados aspectos del bien moral que los principios se proponen conseguir, ofreciéndose como puntos de referencia para la estructuración oportuna y la conducción ordenada de la vida social. Los valores requieren, por consiguiente, tanto la práctica de los principios fundamentales de la vida social, como el ejercicio personal de las virtudes y, por ende, las actitudes morales correspondientes a los valores mismos. Todos los valores sociales son inherentes a la dignidad de la persona humana, cuyo auténtico desarrollo favorecen; son esencialmente: la verdad, la libertad, la justicia, el amor. Su práctica es el camino seguro y necesario para alcanzar la perfección personal y una convivencia social más humana; constituyen la referencia imprescindible para los responsables de la vida pública, llamados a realizar «las reformas sustanciales de las estructuras económicas, políticas, culturales y tecnológicas, y los cambios necesarios en las instituciones». El respeto de la legítima autonomía de las realidades terrenas lleva a la Iglesia a no asumir competencias específicas de orden técnico y temporal, pero no le impide intervenir para mostrar cómo, en las diferentes opciones del hombre, estos valores son afirmados o, por el contrario, negados.

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La verdad Los hombres tienen una especial obligación de tender continuamente hacia la verdad, respetarla y atestiguarla responsablemente Vivir en la verdad tiene un importante significado en las relaciones sociales: la convivencia de los seres humanos dentro de una comunidad, en efecto, es ordenada, fecunda y conforme a su dignidad de personas, cuando se funda en la verdad. Las personas y los grupos sociales cuanto más se esfuerzan por resolver los problemas sociales según la verdad, tanto más se alejan del arbitrio y se adecuan a las exigencias objetivas de la moralidad. Nuestro tiempo requiere una intensa actividad educativa y un compromiso correspondiente por parte de todos, para que la búsqueda de la verdad, que no se puede reducir al conjunto de opiniones o a alguna de ellas, sea promovida en todos los ámbitos y prevalezca por encima de cualquier intento de relativizar sus exigencias o de ofenderla. Es una cuestión que afecta particularmente al mundo de la comunicación pública y al de la economía. En ellos, el uso sin escrúpulos del dinero plantea interrogantes cada vez más urgentes, que remiten necesariamente a una exigencia de transparencia y de honestidad en la actuación personal y social. La libertad La libertad es, en el hombre, signo eminente de la imagen divina y, como consecuencia, signo de la sublime dignidad de cada persona humana: «La libertad se ejercita en las relaciones entre los seres humanos. Toda persona humana, creada a imagen de Dios, tiene el derecho natural de ser reconocida como un ser libre y responsable. Todo hombre debe prestar a cada cual el respeto al que éste tiene derecho. El derecho al ejercicio de la libertad es una exigencia inseparable de la dignidad de la persona humana».No se debe restringir el significado de la libertad, considerándola desde una perspectiva puramente individualista y reduciéndola a un ejercicio arbitrario e incontrolado de la propia autonomía personal: «Lejos de perfeccionarse en una total autarquía del yo y en la ausencia de relaciones, la libertad existe verdaderamente sólo cuando los lazos recíprocos, regulados por la verdad y la justicia, unen a las personas». La comprensión de la libertad se vuelve profunda y amplia cuando ésta es tutelada, también a nivel social, en la totalidad de sus dimensiones. El valor de la libertad, como expresión de la singularidad de cada persona humana, es respetado cuando a cada miembro de la sociedad le es permitido realizar su propia vocación personal; es decir, puede buscar la verdad y profesar las propias ideas religiosas, culturales y políticas; expresar sus propias opiniones; decidir su propio estado de vida y, dentro de lo posible, el propio trabajo; asumir iniciativas de carácter económico, social y político. Todo ello debe realizarse en el marco de un «sólido contexto jurídico», dentro de los límites del bien común y del orden público y, en todos los casos, bajo el signo de la responsabilidad. 3 |Page Prof. Lic. Erick Alberto Villegas Villegas


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La libertad, por otra parte, debe ejercerse también como capacidad de rechazar lo que es moralmente negativo, cualquiera que sea la forma en que se presente como capacidad de desapego efectivo de todo lo que puede obstaculizar el crecimiento personal, familiar y social. La plenitud de la libertad consiste en la capacidad de disponer de sí mismo con vistas al auténtico bien, en el horizonte del bien común universal. La justicia La justicia es un valor que acompaña al ejercicio de la correspondiente virtud moral cardinal. Según su formulación más clásica, « consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al prójimo lo que les es debido». Desde el punto de vista subjetivo, la justicia se traduce en la actitud determinada por la voluntad de reconocer al otro como persona, mientras que desde el punto de vista objetivo, constituye el criterio determinante de la moralidad en el ámbito Ínter subjetivo y social. El Magisterio social invoca el respeto de las formas clásicas de la justicia: la conmutativa, la distributiva y la legal. Un relieve cada vez mayor ha adquirido en el Magisterio la justicia social, que representa un verdadero y propio desarrollo de la justicia general, reguladora de las relaciones sociales según el criterio de la observancia de la ley. La justicia social es una exigencia vinculada con la cuestión social, que hoy se manifiesta con una dimensión mundial; concierne a los aspectos sociales, políticos y económicos y, sobre todo, a la dimensión estructural de los problemas y las soluciones correspondientes. La justicia resulta particularmente importante en el contexto actual, en el que el valor de la persona, de su dignidad y de sus derechos, a pesar de las proclamaciones de propósitos, está seriamente amenazado por la difundida tendencia a recurrir exclusivamente a los criterios de la utilidad y del tener. La justicia, conforme a estos criterios, es considerada de forma reducida, mientras que adquiere un significado más pleno y auténtico en la antropología cristiana. La justicia, en efecto, no es una simple convención humana, porque lo que es «justo» no está determinado originariamente por la ley, sino por la identidad profunda del ser humano. La plena verdad sobre el hombre permite superar la visión contractual de la justicia, que es una visión limitada, y abrirla al horizonte de la solidaridad y del amor: « Por sí sola, la justicia no basta. Más aún, puede llegar a negarse a sí misma, si no se abre a la fuerza más profunda que e el amor». En efecto, junto al valor de la justicia, la doctrina social coloca el de la solidaridad, en cuanto vía privilegiada de la paz. Si la paz es fruto de la justicia, « hoy se podría decir, con la misma exactitud y análoga fuerza de inspiración bíblica1, Opi solidaritatis pax, la paz como fruto de la solidaridad». La meta de la paz, en efecto, «sólo se alcanzará con la realización de la justicia social 1

Ver Is 32,17; St 32,17

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internacional, y además con la práctica de las virtudes que favorecen 1a convivencia y nos enseñan a vivir unidos, para construir juntos, dando recibiendo, una sociedad nueva y un mundo mejor». Actividades: Confeccione un collage donde represente los diversos valores que se han estudiado en clase.

Bibliografía:  Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (CDSI N°152-203). Del Pontificio Consejo de «Justicia y Paz». Ciudad del Vaticano, 29 de junio de 2004.

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Fecha: ______________________. Trimestre________.

Objetivo especifico Contenido Valorar las implicaciones que tienen los Implicaciones que tienen los derechos, las derechos, las garantías y los deberes garantías y los deberes humanos en la humanos en la vivencia de la dignidad. vivencia cristiana de la dignidad.

2.

El Respeto de la Persona Humana La justicia social sólo puede ser conseguida en el respeto de la dignidad trascendente del hombre. La persona representa el fin último de la sociedad, que le está ordenada: La defensa y la promoción de la dignidad humana "nos han sido confiadas por el Creador, y de las que son rigurosa y responsablemente deudores los hombres y mujeres en cada coyuntura de la historia"2 El respeto de la persona humana implica el de los derechos que se derivan de su dignidad de criatura. Estos derechos son anteriores a la sociedad y se imponen a ella. Fundan la legitimidad moral de toda autoridad: menospreciándolos o negándose a reconocerlos en su legislación positiva, una sociedad mina su propia legitimidad moral. Sin este respeto, una autoridad sólo puede apoyarse en la fuerza o en la violencia para obtener la obediencia de sus súbditos. Corresponde a la Iglesia recordar estos derechos a los hombres de buena voluntad y distinguirlos de reivindicaciones abusivas o falsas. El respeto a la persona humana pasa por el respeto del principio: "que cada uno, sin ninguna excepción, debe considerar al prójimo como 'otro yo', cuidando, en primer lugar, de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente"3. Ninguna legislación podría por sí misma hacer desaparecer los temores, los prejuicios, las actitudes de soberbia y de egoísmo que obstaculizan el establecimiento de sociedades verdaderamente fraternas. Estos comportamientos sólo cesan con la caridad que ve en cada hombre un "prójimo", un hermano. El deber de hacerse prójimo de otro y de servirle activamente se hace más acuciante todavía cuando éste está más necesitado en cualquier sector de la vida humana. "Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis"4. Este deber se extiende a los que no piensan ni actúan como nosotros. La enseñanza de Cristo exige incluso el perdón de las ofensas. Extiende el mandamiento del amor que es el de la nueva ley a todos los enemigos5. La liberación en el espíritu del

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Sollicitudo Rei Socialis, carta encíclica del Papa Juan Pablo II. 1987: (SRS) N°47 Gaudium et Spes (GS) N°27 4 Mt 25,40 5 Ver Mt 5,43-44 3

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evangelio es incompatible con el odio al enemigo en cuanto persona, pero no con el odio al mal que hace en cuanto enemigo. IGUALDAD Y DIFERENCIAS ENTRE LOS HOMBRES. Creados a imagen del Dios único, dotados de una misma alma racional, todos los hombres poseen una misma naturaleza y un mismo origen. Rescatados por el sacrificio de Cristo, todos son llamados a participar en la misma bienaventuranza divina: todos gozan por tanto de una misma dignidad. La igualdad entre los hombres se deriva esencialmente de su dignidad personal y de los derechos que dimanan de ella: “Hay que superar y eliminar, como contraria al plan de Dios, toda forma de discriminación en los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condición social, lengua o religión”6 Al venir al mundo, el hombre no dispone de todo lo que es necesario para el desarrollo de su vida corporal y espiritual. Necesita de los demás. Ciertamente hay diferencias entre los hombres por lo que se refiere a la edad, a las capacidades físicas, a las aptitudes intelectuales o morales, a las circunstancias de que cada uno se pudo beneficiar, a la distribución de las riquezas. Los "talentos" no están distribuidos por igual7. Estas diferencias pertenecen al plan de Dios, que quiere que cada uno reciba de otro aquello que necesita, y que quienes disponen de "talentos" particulares comuniquen sus beneficios a los que los necesiten. Las diferencias alientan y con frecuencia obligan a las personas a la magnanimidad, a la benevolencia y a la comunicación. Incitan a las culturas a enriquecerse unas a otras: Existen también desigualdades escandalosas que afectan a millones de hombres y mujeres. Están en abierta contradicción con el evangelio: La igual dignidad de las personas exige que se llegue a una situación de vida más humana y más justa. Pues las excesivas desigualdades económicas y sociales entre los miembros o los pueblos de una única familia humana resultan escandalosas y se oponen a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y también a la paz social e internacional. Actividades: 1.Conceptualice la frase dignidad humana. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 6 7

GS N°29 Ver Mt 25,14-30; Lc 19,11-27

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2.Mencione al menos tres formas de denigrar la dignidad humana. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 3.Según los designios de Dios como debería comportarse una persona cristiana ante su prójimo. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________

Bibliografía:  Catecismo de la Iglesia Católica (CIC N°1929-1938)  Gaudium et Spes (GS), constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual. Concilio Ecuménico Vaticano II. Edición oficial, Biblioteca de Autores Cristianos (BAC)

El Bien Común Conforme a la naturaleza social del hombre, el bien de cada uno está necesariamente relacionado con el bien común. Este sólo puede ser definido con referencia a la persona humana: No viváis aislados, cerrados en vosotros mismos, como si estuvieseis ya justificados sino reuníos para buscar juntos lo que constituye el interés común (Bernabé, ep. 4,10). Por bien común, es preciso entender "el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten a los grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia perfección"8. El bien común afecta a la vida de todos. Exige la prudencia por parte de cada uno, y más aún por la de aquellos que ejercen la autoridad. Comporta tres elementos esenciales: Supone, en primer lugar, el respeto a la persona en cuanto tal. En nombre del bien común, las autoridades están obligadas a respetar los derechos fundamentales e inalienables de la persona humana. La sociedad debe permitir a cada uno de sus miembros realizar su vocación. En particular, el bien común reside en las condiciones de ejercicio de las libertades naturales que son indispensables para el desarrollo de la vocación humana: derecho actuar de acuerdo con la recta norma de su conciencia, a la protección de la vida privada y a la justa libertad, también en materia religiosa.

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GS N°26

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En segundo lugar, el bien común exige el bienestar social y el desarrollo del grupo mismo. El desarrollo es el resumen de todos los deberes sociales. Ciertamente corresponde a la autoridad decidir, en nombre del bien común, entre los diversos intereses particulares; pero debe facilitar a cada uno lo que necesita para llevar una vida verdaderamente humana: alimento, vestido, salud, trabajo, educación y cultura, información adecuada, derecho de fundar una familia, etc. El bien común implica, finalmente, la paz, es decir, la estabilidad y la seguridad de un orden justo. Supone, por tanto, que la autoridad asegura, por medios honestos, la seguridad de la sociedad y la de sus miembros, y fundamenta el derecho a la legítima defensa individual y colectiva. Si toda comunidad humana posee un bien común que la configura en cuanto tal, la realización más completa de este bien común se verifica en la comunidad política. Corresponde al Estado defender y promover el bien común de la sociedad civil, de los ciudadanos y de las corporaciones intermedias. Las dependencias humanas se intensifican. Se extienden poco a poco a la tierra entera. La unidad de la familia humana que agrupa a seres que poseen una misma dignidad natural, implica un bien común universal. Este requiere una organización de la comunidad de naciones capaz de "proveer a las diferentes necesidades de los hombres, tanto en los campos de la vida social a los que pertenecen la alimentación, la sanidad, la educación...como no pocas situaciones particulares que pueden surgir en algunas partes, como son...socorrer en sus sufrimientos a los prófugos dispersos por todo el mundo o de ayudar a los emigrantes y a sus familias" 9 El bien común está siempre orientado hacia el progreso de las personas: "El orden social y su progreso deben subordinarse al bien de las personas...y no al contrario" (GS 26). Este orden tiene por base la verdad, se edifica en la justicia, es vivificado por el amor. Actividades 1.¿Qué se entiende por bien común? ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 2.Mencione tres tareas que supone el bien común. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________

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GS N°84

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3.Comente cómo se comienza a ser cristiano. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 4.Transcriba las palabras que un israelita reza cada día, y con la cual resume el núcleo de su existencia. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 5.Señale cuál es el nuevo mandamiento que dejo Jesús, y explíquelo brevemente. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________

Bibliografía:  Catecismo de la Iglesia Católica (CIC N°1905-1919)  Gaudium et Spes (GS N°26; 74; 84), constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual. Concilio Ecuménico Vaticano II. Edición oficial, Biblioteca de Autores Cristianos (BAC)

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3.

Objetivo especifico Contenido Considerar el proyecto de vida y compromiso El proyecto de vida y compromiso cristiano cristiano para la transformación de la con la transformación de la realidad realidad cultural. cultural. Dios es Amor «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él»10. Estas palabras de la Primera carta de Juan expresan con claridad meridiana el corazón de la fe cristiana: la imagen cristiana de Dios y también la consiguiente imagen del hombre y de su camino. Hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar el cristiano la opción fundamental (decisión tomada desde la libertad fundamental) de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva. La fe cristiana, poniendo el amor en el centro, ha asumido lo que era el núcleo de la fe de Israel, dándole al mismo tiempo una nueva profundidad y amplitud. El israelita creyente reza cada día con las palabras del Libro del Deuteronomio que, como bien sabe, resumen el núcleo de su existencia: «Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es solamente uno. Amarás al Señor con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas»11. Jesús, hace de los dos mandamientos un único precepto: Ha unido el mandamiento del amor a Dios con el del amor al prójimo, contenido en el Libro del Levítico: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo»12. Dios es quien nos ha amado primero13. Ahora el amor ya no es sólo un «mandamiento», sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro. 10

1 Jn 4, 16 Dt 6, 4-5 12 Lv 19, 18; cf. Mc 12, 29- 31 13 Ver Jn 4, 10 11

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Actividades: Confeccione, en una hoja blanca, un collage en donde represente diferentes formas de amor al prójimo.

Bibliografía:  Deus Caritas Est (DCS N°1) Carta encíclica del Papa Benedicto XVI, sobre el amor cristiano, Roma, 25 de diciembre de 2005. 12 | P a g e Prof. Lic. Erick Alberto Villegas Villegas


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Objetivo especifico Contenido Constatar características de la persona de Características de la persona de Jesús Jesús como ser libre y comprometido con la como ser libre y comprometido con la humanidad, que orientan su seguimiento. humanidad, que orientan su seguimiento. La importancia de la libertad como seguidor de Cristo. Tiene que revalorarse entre nosotros la imagen cristiana de los hombres; tiene que volver a resonar esa palabra en que viene recogiéndose ya de tiempo atrás un exceso ideal de nuestros pueblos: LIBERTAD. La libertad que es a un tiempo don y tarea. Libertad que no se alcanza de veras sin liberación integral y que es, en un sentido válido, meta del hombre según nuestra fe, puesto que “para la libertad, Cristo nos ha liberado”14 a fin de que tengamos vida y la tengamos en abundancia como “hijos de Dios y coherederos con el mismo Cristo”15 La libertad es siempre aquella capacidad que en principio tenemos todos para disponer de nosotros mismos a fin de ir construyendo una comunión y una participación que han de plasmarse en realidades definitivas, sobre tres planos inseparables: la relación del hombre con el mundo, como señor; con las personas como hermano y con Dios como hijo. Por la libertad, proyectada sobre el mundo material de la naturaleza y de la técnica, el hombre (siempre comunidad de esfuerzos múltiples) logra la inicial realización de su dignidad: someter ese mundo a través del trabajo y de la sabiduría y humanizarlo, de acuerdo con el designio del Creador. Pero la dignidad del hombre verdaderamente libre exige que no se deje encerrar en los valores del mundo, particularmente los materiales, sino que, como ser espiritual, se libere de cualquier esclavitud y vaya más allá, hacia el plano superior de las relaciones personales, en donde se encuentra consigo mismo y con los demás. La dignidad de los hombres se realiza aquí en el amor fraterno, entendido con toda la amplitud que le ha dado el Evangelio y que incluye el servicio mutuo, la aceptación y promoción práctica de los otros, especialmente de los más necesitados.

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Gal 5,1 Rom 8,17

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Actividades: Mencione 3 aspectos que nos hacen seres libres gracias a la libertad que Dios nos ha dado; partiendo de una convivencia democrática, ética, tolerante y pacífica. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________

Bibliografía:  Documento de Puebla (DP N°321-324) Conclusiones de la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Puebla, México, 1979.

La familia, santuario de la vida En plan del Creador y Redentor, la familia descubre no solo su identidad sino también su misión: custodiar, revelar y comunicar el amor y la vida, a través de cuatro cometidos fundamentales: a. La misión de la familia es vivir, crecer y perfeccionarse como comunidad de personas que se caracteriza por la unidad y la indisolubilidad. La familia es el lugar privilegiado para la realización personal junto con los seres amados. b. Ser “como el santuario de la vida”, servidora de la vida, ya que el derecho a la vida es la base de todos los derechos humanos. Este servicio no se reduce a la sola procreación, sino que es ayuda eficaz para transmitir y educar en valores auténticamente humanos y cristianos. c. Ser “célula primera y vital de la sociedad”. Por naturaleza y vocación la familia debe ser promotora del desarrollo, protagonista de una auténtica política familiar. d. Ser “Iglesia doméstica” que acoge, vive, celebra y anuncia la palabra de Dios, es santuario donde se edifica la santidad y desde donde la Iglesia y el mundo pueden ser santificados. No obstante las graves crisis de la familia, constatamos que muchas familias latinoamericanas y del Caribe se esfuerzan y viven llenas de esperanza y con fidelidad

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el proyecto de Dios Creador y Redentor, la fidelidad, la apertura a la vida, la educación cristiana de los hijos y el compromiso con la Iglesia y el mundo. Actividades: 1. Mencione y defina cinco valores cristianos que encontramos en las familias del mundo actual. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 2. Recorte y pegue cinco imágenes que representen compromisos que va a realizar para vivir como una familia ejemplar de la comunidad.

Bibliografía  Documento de Santo Domingo (DSD N°214) Conclusiones de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Santo Domingo, Republica Dominicana, 1992. 15 | P a g e Prof. Lic. Erick Alberto Villegas Villegas


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5.

Objetivo especifico Contenido Practicar principios cristianos en la vivencia Valores religiosos y éticos a fortalecer en la del compromiso personal con el cultura costarricense. fortalecimiento de valores cristianos Evangelización de la cultura Cultura y culturas: Con la palabra «cultura» se indica el modo particular como, en un pueblo, los hombres cultivan su relación con la naturaleza, entre sí mismos y con Dios de modo que puedan llegar a «un nivel verdadera y plenamente humano». Es «el estilo de vida común» que caracteriza a los diversos pueblos; por ello se habla de «pluralidad de culturas» La cultura así entendida, abarca la totalidad de la vida de un pueblo: el conjunto de valores que lo animan y de desvalores que lo debilitan y que al ser participados en común por sus miembros, los reúne en base a una misma «conciencia colectiva» La cultura comprende, asimismo, las formas a través de las cuales aquellos valores o desvalores se expresan y configuran, es decir, las costumbres, la lengua, las instituciones y estructuras de convivencia social, cuando no son impedidas o reprimidas por la intervención de otras culturas dominantes. Lo esencial de la cultura está constituida por la actitud con que un pueblo afirma o niega una vinculación religiosa con Dios, por los valores o desvalores religiosos. Éstos tienen que ver con el sentido último de la existencia y radican en aquella zona más profunda, donde el hombre encuentra respuestas a las preguntas básicas y definitivas que lo acosan, sea que se las proporcionen con una orientación positivamente religiosa o, por el contrario, atea. De aquí que la religión o la irreligión sean inspiradoras de todos los restantes órdenes de la cultura- familiar, económico, político, artístico, etc.- en cuanto los libera hacia lo trascendente o los en cierra en su propio sentido inmanente. La evangelización, que tiene en cuenta a todo el hombre, busca alcanzarlo en su totalidad, a partir de su dimensión religiosa. La cultura es una actividad creadora del hombre, con la que responde a la vocación de Dios, que le pide perfeccionar toda la creación y en ella sus propias capacidades y cualidades espirituales y corporales. La cultura se va formando y se transforma en base a la continua experiencia histórica y vital de los pueblos; se transmite a través del proceso de tradición generacional. El hombre, pues, nace y se desarrolla en el seno de una determinada sociedad, condicionado y enriquecido por una cultura particular; la recibe, la modifica creativamente y la sigue transmitiendo. La cultura es una realidad histórica y social. 16 | P a g e Prof. Lic. Erick Alberto Villegas Villegas


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Siempre sometidas a nuevos desarrollos, al recíproco encuentro e interpretación, las culturas pasan, en su proceso histórico, por períodos en que se ven desafiadas por nuevos valores o desvalores, por la necesidad de realización de nuevas síntesis vitales. La Iglesia se siente llamada a estar presente con el Evangelio, particularmente en los períodos en que decaen y mueren viejas formas según las cuales el hombre ha organizado sus valores y su convivencia, para dar lugar a nuevas síntesis. Es mejor evangelizar las nuevas formas culturales en su mismo nacimiento y no cuando ya están crecidas y estabilizadas. Éste es el actual desafío global que enfrenta la Iglesia, ya que «se puede hablar con razón de una nueva época de la historia humana». Por esto, la Iglesia latinoamericana busca dar un nuevo impulso a la evangelización de nuestro Continente. Actividades: 1.Investigue en distintos medios de comunicación escrita, sobre el papel del cristiano en el fortalecimiento de valores religiosos, éticos y cívicos en nuestra cultura; y pegue un recorte alusivo en el siguiente cuadro.

I.

Anote 5 valores que reflejen su estilo de vida en la cultura, donde respetan las diversidades individuales, culturales, éticas y sociales.     

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Bibliografía:  Documento de Puebla (DP N°385-392) Conclusiones de la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, Puebla, México, 1979. 17 | P a g e Prof. Lic. Erick Alberto Villegas Villegas


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Vivir el Evangelio sirviendo a la persona y a la sociedad Acogiendo y anunciando el Evangelio con la fuerza del Espíritu, la Iglesia se constituye en comunidad evangelizada y evangelizadora y, precisamente por esto, se hace sierva de los hombres. En ella los fieles laicos participan en la misión de servir a las personas y a la sociedad. Es cierto que la Iglesia tiene como fin supremo el Reino de Dios, del que "constituye en la tierra el germen e inicio", y está, por tanto, totalmente consagrada a la glorificación del Padre. Pero el Reino es fuente de plena liberación y de salvación total para los hombres: con éstos, pues, la Iglesia camina y vive, realmente y enteramente solidaria con su historia. Habiendo recibido el encargo de manifestar al mundo el misterio de Dios que resplandece en Cristo Jesús, al mismo tiempo la Iglesia revela el hombre al hombre, le hace conocer el sentido de su existencia, le abre a la entera verdad sobre él y sobre su destino. Desde esta perspectiva la Iglesia está llamada, a causa de su misma misión evangelizadora, a servir al hombre. Tal servicio se enraíza primariamente en el hecho prodigioso y sorprendente de que, "con la encarnación, el Hijo de Dios se ha unido en cierto modo a cada hombre". Por eso el hombre "es el primer camino que la Iglesia debe recorrer en el cumplimiento de su misión: él es la primera vía fundamental de la Iglesia, vía trazada por el mismo Cristo, vía que inalterablemente pasa a través de la Encarnación y de la Redención". Precisamente en este sentido se había expresado, repetidamente y con singular claridad y fuerza, el Concilio Vaticano II en sus diversos documentos. Volvamos a leer un texto -especialmente clarificador- de la Constitución Gaudium et spes: "Ciertamente la Iglesia, persiguiendo su propio fin salvífico, no sólo comunica al hombre la vida divina, sino que, en cierto modo, también difunde el reflejo de su luz sobre el universo mundo, sobre todo por el hecho de que sana y eleva la dignidad humana, consolida la cohesión de la sociedad, y llena de más profundo sentido la actividad cotidiana de los hombres. Cree la Iglesia que de esta manera, por medio de sus hijos y por medio de su entera comunidad, puede ofrecer una gran ayuda para hacer más humana la familia de los hombres y su historia". En esta contribución a la familia humana de la que es responsable la Iglesia entera, los fieles laicos ocupan un puesto concreto, a causa de su "índole secular", que les compromete, con modos propios e insustituibles, en la animación cristiana del orden temporal.

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Actividades: 1. Escriba tres opciones que tenemos como cristianos para fortalecer la convivencia democrática y pacifica según principios cristianos en distintos ámbitos y situaciones de la vida cotidiana. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________

2. Anotar 3 compromisos que tengo como cristiano según el texto anterior para la construcción de una sociedad mas justa. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________

Bibliografía:  Familiaris Consortio (FC N°36), exhortación apostólica del Papa Juan Pablo II, sobre la misión de la familia cristiana en el mundo actual, 1981.

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6.

Objetivo especifico Contenido Apreciar la sexualidad humana según La sexualidad humana según principios principios cristianos y la dignidad de la cristianos y la dignidad de la persona. persona. “Hombre y Mujer los creo...16” "Dios es amor y vive en sí mismo un misterio de comunión personal de amor. Creándola a su imagen ... Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación, y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión"17 "Dios creó el hombre a imagen suya...hombre y mujer los creó". "Creced y multiplicaos"18; "el día en que Dios creó al hombre, le hizo a imagen de Dios. Los creó varón y hembra, los bendijo, y los llamó "Hombre" en el día de su creación"19. La sexualidad afecta a todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y su alma. Concierne particularmente a la afectividad, la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro. Corresponde a cada uno, hombre y mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual. La diferencia y la complementariedad físicas, morales y espirituales, están orientadas a los bienes del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar. La armonía de la pareja y de la sociedad depende en parte de la manera en que son vividas entre los sexos la complementariedad, la necesidad y el apoyo mutuos. "Creando al hombre ‘varón y mujer’, Dios da la dignidad personal de igual modo al hombre y a la mujer"20. El hombre es una persona, y esto se aplica en la misma medida al hombre y a la mujer, porque los dos fueron creados a imagen y semejanza de un Dios personal. Cada uno de los sexos es, con una dignidad igual, aunque de manera distinta, imagen del poder y de la ternura de Dios. La unión del hombre y de la mujer en el matrimonio es una manera de imitar en la carne la generosidad y la fecundidad del Creador: "el

16

Gn 1,27 FC N°11 18 Ver Gn 1,28s 19 Ver Gn 5,1-2 20 FC N°22; ver GS N°49 17

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hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne"21. De esta unión proceden todas las generaciones humanas22. Jesús vino a restaurar la creación en la pureza de sus orígenes. En el Sermón de la montaña interpreta de manera rigurosa el plan de Dios: "Habéis oído que se dijo: `no cometerás adulterio'. Pues yo os digo: `todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón'"23. El hombre no debe separar lo que Dos ha unido24. La Tradición de la Iglesia ha entendido el sexto mandamiento como una regulación completa de la sexualidad humana. Actividades: 1.Defina personalmente el concepto “sexualidad humana”. Luego investigue y escriba la definición del concepto de “sexualidad humana” que enseña la Iglesia y el que enseña la sociedad actual. Sexualidad humana definición personal ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ Sexualidad humana definición de la iglesia ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ Sexualidad humana definición de la sociedad ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 2.¿Qué aspectos de la persona afecta la sexualidad humana? ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 3.Mencione el nombre de los 6 elementos que conforman la “unidad corpórea espiritual de la persona”. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 21

Gn 2,24 Ver Gn 4,1-2.25-26; 5,1 23 Mt 5,27-28 24 Ver Mt 19,6 22

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4.Para las enseñanzas de la Iglesia: “hombre y mujer son iguales y distintos al mismo tiempo”, según lo leído, explique la frase anterior. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ Bibliografía:  Catecismo de la Iglesia Católica (CIC N°2331-2336)

Jesús: Dios asume plenamente nuestra humanidad La experiencia de Jesús de hacerse ser humano y vivir esta humanidad en todas sus dimensiones (excepto el pecado) da a la corporeidad su valor y trascendencia. Si Jesús se hizo hombre y vivió como humano, asumiendo una corporeidad, no podemos decir que la vida temporal y el cuerpo estén por fuera del proyecto de salvación. Cuerpo y Espíritu son dos dimensiones inseparables de la existencia humana y sólo si se desarrollan ambas de una manera integral y armónica, la persona alcanza su madurez.

Unidad corpóreo espiritual

Racionalidad Conciencia Capacidad de transformar la naturaleza Libertad Relacionalidad

La sexualidad debe estar integrada con todas estas dimensiones de la persona

Capacidad de Amar

. El ser humano fue creado en dos sexos: hombre y mujer. La identidad humana se define, entonces en dos posibilidades: masculina y femenina. Cada sexo tiene sus características específicas tanto en el orden físico como psicológico y espiritual. Pero son iguales en su dignidad, sus facultades, y sus deberes y derechos. Por eso la Iglesia dice que “hombre y mujer son iguales y distintos al mismo tiempo; no idénticos pero sí

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iguales en dignidad personal; son semejantes para entenderse, diferentes para complementarse recíprocamente”25. La cultura ha atribuido cualidades, características, oficios, defectos, maneras de ser y actuar diferentes según el sexo al cual se pertenezca. Esta asignación cultural ha sido profundamente injusta con ambos sexos, impidiéndole a cada uno de ellos la expresión en alguno de los ámbitos de la vivencia cotidiana. En relación con la sexualidad es necesario destacar fundamentalmente la posición de igualdad entre hombre y mujer (igualdad en su corporeidad, en sus sentimientos, emociones, expresiones, dignidad y responsabilidades); la diferencia natural que se expresa culturalmente entre los dos sexos, pero siempre superando el machismo y la discriminación de uno de ellos. Plantea igualmente, la posibilidad de asumir y ejecutar funciones que tradicionalmente se han atribuido al otro sexo, poniendo como límite la libertad individual (no la mayor o menor valoración que la sociedad asigna a ellas). Actividades: 1.Explique al menos dos diferencias físicas y dos diferencias emocionales que poseen el hombre y la mujer. Diferencias físicas ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ Diferencias emocionales ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 2.Anote el nombre de las dimensiones de la persona humana. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________

25

Sagrada Congregación para la Educación Católica. Orientaciones educativas sobre el amor humano N°25, 1983.

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7.

Objetivo especifico Contenido Juzgar la sexualidad humana desde la La sexualidad humana desde perspectiva de la vocación humana. perspectiva de la vocación humana. Ser pareja: máximo símbolo del amor de Dios La vocación existencial del ser humano hacia el amor sexuado tiene su modelo en la pareja heterosexual (hombre-mujer). La relación hombre (esposo) mujer (esposa) adquiere tal trascendencia dentro del cristianismo que se convierte en el signo del amor de Dios hacia los seres humanos y de Jesús hacia su Iglesia. El matrimonio no es, por tanto, efecto de la casualidad o producto de la evolución de fuerzas naturales o inconcientes: es una sabia institución del Creador para realizar en la humanidad su designio de amor. Los esposos, mediante la entrega personal del uno al otro, tienden a su mutuo perfeccionamiento personal y colaboran con Dios en la generación y la educación de nuevas vidas, Las características de ese amor conyugal son exigentes por cuanto se constituyen en signo del amor de Dios:

Plenamente humano Total Fiel y exclusivo hasta la muerte Fecundo

Siendo la pareja el contexto típico de la sexualidad y el amor, no se concibe que ese amor pueda ser parcial (don de una parte de sí mismo y no de la totalidad), que involucre sólo una parte de la vida (los fines de semana, algunos meses, unos pocos años), que existe solamente mientras se obtienen beneficios o ventajas de ese amor pero desaparezca frente a la primera dificultad o contrariedad; que exija cambios totales en el ser del otro; que pueda ser compartido o repartido con un tercero. Es una entrega total del uno al otro.

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la


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Actividades: 1.Explique las cinco características del amor conyugal. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 2.Comente por qué la unión sexual de los esposo es “una entrega de donación total”. _____________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 3.Confeccione un acróstico con la palabra amor.

____________________________________

Bibliografía:  Conferencia Episcopal de Costa Rica. “Educación en la sexualidad: guía para padres de familia y educadores”, 2001, p 82-87.

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8.

Objetivo especifico Considerar condiciones actuales del trabajo en la realidad costarricense según criterios cristianos de promoción y realización humana

Contenido Condiciones actuales del trabajo en la realidad costarricense según criterios cristianos de promoción y realización humana.

El Trabajo Humano Al hombre le dijo: Por haber escuchado a tu mujer y haber comido del árbol del que Yo te había prohibido comer, maldita sea la tierra por tu causa. Con fatiga sacarás de ella el alimento por todos los días de tu vida. Espinas y cardos te dará, mientras le pides las hortalizas que comes. Con el sudor de tu frente comerás tu pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste sacado. Sepas que eres polvo y al polvo volverás. (Gén 3, 17-19) La tarea de cultivar y custodiar la tierra: El Antiguo Testamento presenta a Dios como Creador omnipotente 26, que plasma al hombre a su imagen y lo invita a trabajar la tierra27, y a custodiar el jardín del Edén en donde lo ha puesto28. Dios confía a la primera pareja humana la tarea de someter la tierra y de dominar todo ser viviente29. El dominio del hombre sobre los demás seres vivos, sin embargo, no debe ser despótico e irracional; al contrario, él debe «cultivar y custodiar»30 los bienes creados por Dios: bienes que el hombre no ha creado sino que ha recibido como un don precioso, confiado a su responsabilidad por el Creador. Cultivar la tierra significa no abandonarla a sí misma; dominarla es tener cuidado de ella, así como un rey sabio cuida de su pueblo y un pastor de su grey. En el designio del Creador, las realidades creadas, buenas en sí mismas, existen en función del hombre. El asombro ante el misterio de la grandeza del hombre hace exclamar al salmista: «¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, el hijo de Adán, para que de él te cuides? Apenas inferior a un dios le hiciste, coronándole de gloria y de esplendor; le hiciste señor de las obras de tus manos, todo fue puesto por tí bajo sus pies»31. El trabajo pertenece a la condición originaria del hombre y precede a su caída; no es, por ello, ni un castigo ni una maldición. Se convierte en fatiga y pena a causa del 26

Ver Gén 2,2; Jb 38-41; Sal 104; Sal 147 Ver Gén 2,5-6 28 Ver Gén 2,15 29 Ver Gén 1,28 30 Ver Gén 2,15 31 Sal 8,5-7 27

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pecado de Adán y Eva, que rompen su relación confiada y armoniosa con Dios32. La prohibición de comer «del árbol de la ciencia del bien y del mal»33 recuerda al hombre que ha recibido todo como don y que sigue siendo una criatura y no el Creador. El trabajo debe ser honrado porque es fuente de riqueza o, al menos, de condiciones para una vida decorosa, y, en general, instrumento eficaz contra la pobreza 34. Pero no se debe ceder a la tentación de idolatrarlo, porque en él no se puede encontrar el sentido último y definitivo de la vida. El trabajo es esencial, pero es Dios, no el trabajo, la fuente de la vida y el fin del hombre. El culmen de la enseñanza bíblica sobre el trabajo es el mandamiento del descanso sabático. El descanso abre al hombre, sujeto a la necesidad del trabajo, la perspectiva de una libertad más plena, la del Sábado eterno35. El descanso permite a los hombres recordar y revivir las obras de Dios, desde la Creación hasta la Redención, reconocerse a sí mismos como obra suya36, y dar gracias por su vida y su subsistencia a Él, que de ellas es el Autor. Actividades: En pequeños grupos exprese los tres principales aprendizajes del la lectura:

1

2

3

Bibliografía: Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (CDSI N°255-258). Del Pontificio Consejo de «Justicia y Paz». Ciudad del Vaticano, 29 de junio de 2004. 32

Ver Gén 3, 6-8 Gén 2,17 34 Ver Pr 10,4 35 Ver Heb 4,9-10 36 Ver Ef 2,10 33

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9.

Objetivo especifico Contenido Juzgar criterios cristianos que orientan la Criterios cristianos que orientan la relación relación entre vocación, equidad de género y entre vocación, equidad de género y trabajo humano trabajo humano El Acceso al Trabajo El acceso al trabajo y a la profesión debe estar abierto a todos sin discriminación injusta, hombres y mujeres, sanos y disminuidos, autóctonos e inmigrados. En función de las circunstancias, la sociedad debe por su parte ayudar a los ciudadanos a procurarse un trabajo y un empleo. El salario justo es el fruto legítimo del trabajo. Nuestra Constitución Política de Costa Rica, establece en su art. #57: “Todo trabajador tendrá derecho a un salario mínimo, de fijación periódica, por jornada normal, que le procure bienestar y existencia digna. El salario será siempre igual para trabajo igual en idénticas condiciones de eficiencia”. Negarlo o retenerlo puede constituir una grave injusticia37. Para determinar la remuneración justa se han de tener en cuenta a la vez las necesidades y las contribuciones de cada uno. "El trabajo debe ser remunerado de tal modo que se den al hombre posibilidades de que él y los suyos vivan dignamente su vida material, social, cultural y espiritual, teniendo en cuenta la tarea y la productividad de cada uno, así como las condiciones de la empresa y el bien común"38. El acuerdo de las partes no basta para justificar moralmente el importe del salario. La huelga es moralmente legítima cuando se presenta como un recurso inevitable, si no necesario para obtener un beneficio proporcionado. Resulta moralmente inaceptable cuando va acompañada de violencias o también cuando se lleva a cabo en función de objetivos no directamente vinculados a las condiciones de trabajo o contrarios al bien común. Es injusto no pagar a los organismos de seguridad social las cotizaciones establecidas por las autoridades legítimas. La privación de empleo a causa de la huelga es casi siempre para su víctima un atentado contra su dignidad y una amenaza para el equilibrio de la vida. Además del daño personal padecido, de esa privación se derivan riesgos numerosos para su hogar.

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Ver Lv 19,13; Dt 24,14–15; St 5,4 GS N°67

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Actividades: 1.Explique por qué se dice que todas las personas tienen acceso al trabajo. ___________________________________________________________________ ___________________________________________________________________ ___________________________________________________________________ ___________________________________________________________________ ___________________________________________________________________

2.¿Cuándo puede ser una huelga legítima? ___________________________________________________________________ ___________________________________________________________________ ___________________________________________________________________ ___________________________________________________________________

Bibliografía:  Catecismo de la Iglesia Católica (CIC N° 2433-2436)  Constitución Política de Costa Rica (art N°57). Edición conmemorativa de su cincuentenario (1949-1999). La Nación, 08 de noviembre de 1999.  Gaudium et Spes (GS), Constitución Dogmática del Concilio Ecuménico Vaticano II, sobre la Iglesia en el mundo actual: del 07 de diciembre de 1965.

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Los derechos de los hombres y mujeres del trabajo Los derechos humanos que brotan del trabajo, entran precisamente dentro del más amplio contexto de los derechos fundamentales de la persona. Sin embargo, en el ámbito de este contexto, tienen un carácter peculiar que corresponde a la naturaleza específica del trabajo humano; y precisamente hay que considerarlos según este carácter. El trabajo es, como queda dicho, una obligación, es decir, un deber del hombre y esto en el múltiple sentido de esta palabra. El hombre debe trabajar bien sea por el hecho de que el Creador lo ha ordenado, bien sea por el hecho de su propia humanidad, cuyo mantenimiento y desarrollo exigen el trabajo. El hombre debe trabajar por respeto al prójimo, especialmente por respeto a la propia familia, pero también a la sociedad a la que pertenece, a la nación de la que es hijo o hija, a la entera familia humana de la que es miembro, ya que es heredero del trabajo de generaciones y al mismo tiempo coartífice del futuro de aquellos que vendrán después de él con el sucederse de la historia 39. Según la encíclica Rerum Novarum el estado tiene el deber primario de salvar el alma del trabajador individual. La protección de individuo no es un fin en sí mismo “sino tan sólo el camino y el instrumento para perfeccionar la vida del alma con el conocimiento de la verdad y el amor del bien”40. Debe ser vocación del Estado y de la Iglesia asegurar la salvación de cada ciudadano del país, especialmente entre la clase trabajadora que constituye la parte débil y pobre de la sociedad. Cualquier organización social tiene además el deber de conducir a los trabajadores hacia la perfección religiosa y moral41. Derechos del trabajador costarricense:  El pago puntual, justo y exacto del salario, que garantice una existencia digna al trabajador y a su familia.  El seguro social y los permisos necesarios por incapacidad.  El descanso semanal.  Las vacaciones anuales y el aguinaldo.  Las prestaciones sociales.  El derecho a la pensión, sea por razones de edad, o bien por incapacidad permanente.  El derecho a la incapacidad por maternidad y todo lo que eso conlleva, en el caso de la mujer.  La prevención de accidentes laborales.  El derecho de la mujer de ser tratada en igualdad de condiciones del varón en cuanto a derechos laborales se trata; por consiguiente, un embarazo no justifica su despido. 39

LE N°16 RN N°30 41 RN N°39 40

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 Poder asociarse a gremios que le sirvan para proteger sus legítimos derechos.  Exigir que se valore su trabajo por la calidad y no sólo por la cantidad. El eje central de la encíclica Rerum Novarum es que el trabajador es un hombre, es decir una persona, que se concentra en su altísima dignidad: “no tratar a los obreros como esclavos; respetar en ellos la dignidad de la persona humana, ennoblecida por el carácter cristiano”42. Esta dignidad es inviolable: “el espíritu es el que lleva esculpida en sí la imagen y la semejanza divina [...]. En esto todos los hombres son iguales [...]. a nadie le es lícito violar impunemente la dignidad del hombre, de quien Dios mismo dispone con gran respeto”43. Actividades: 1.Coloque en el primer cuadro la idea principal y en los siguientes escriba las ideas por orden de importancia. (Sobre los dos contenidos del Trabajo Humano)

42 43

RN N°16 RN N°32

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2. Confeccione un brochur con diversos derechos que posee el hombre y la mujer en su ambiente laboral

Bibliografía:  Laborem Exercens (LE), Carta Encíclica sobre el trabajo humano, de su santidad Juan Pablo II. Dado en Ciudad del Vaticano 14 de septiembre de 1981.  Rerum Novarum (RN), Carta Encíclica sobre la situación de los obreros, de su santidad León XIII; promulgada el 15 de mayo de 1891.

El fenómeno del trabajo infantil y la emigración a. El trabajo infantil. El trabajo infantil y de menores, en sus formas intolerables, constituye un tipo cíe violencia menos visible, mas no por ello menos terrible. Una violencia que, más allá de todas las implicaciones políticas, económicas y jurídicas, sigue siendo esencialmente un problema moral. León XIII ya advertía: «En cuanto a los niños, se ha de evitar cuidadosamente y sobre todo que entren en talleres antes de que la edad haya dado el suficiente desarrollo a su cuerpo, a su inteligencia y a su alma. Puesto que la actividad precoz agosta, como a las hierbas tiernas, las fuerzas que brotan de la infancia, con lo que la constitución de la niñez vendría a destruirse por completo». La plaga del trabajo infantil, a más de cien años de distancia, todavía no ha sido eliminada. Es verdad que, al menos por el momento, en ciertos países, la contribución de los niños con su trabajo al presupuesto familiar y a las economías nacionales es irrenunciable y que, en algún modo, ciertas formas de trabajo a tiempo parcial pueden ser provechosas para los mismos niños; con todo ello, la doctrina social denuncia el aumento de la «explotación laboral de los menores en condiciones de auténtica esclavitud». Esta explotación constituye una grave violación de la dignidad humana de la que todo individuo es portador, «prescindiendo de que sea pequeño o aparentemente insignificante en términos utilitarios».

b. La emigración y el trabajo La inmigración puede ser un recurso más que un obstáculo para el desarrollo. En el mundo actual, en el que el desequilibrio entre países ricos y países pobres se agrava y el desarrollo de las comunicaciones reduce rápidamente las distancias, crece la emigración de personas en busca de mejores condiciones de vida, procedentes de las zonas menos favorecidas de la tierra; su llegada a los países desarrollados, a menudo 32 | P a g e Prof. Lic. Erick Alberto Villegas Villegas


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es percibida como una amenaza para los elevados niveles de bienestar, alcanzados gracias a decenios de crecimiento económico. Los inmigrantes, sin embargo, en la mayoría de los casos, responden a un requerimiento en la esfera del trabajo que de otra forma quedaría insatisfecho, en sectores y territorios en los que la mano de obra local es insuficiente o no está dispuesta a aportar su contribución laboral. Las instituciones de los países que reciben inmigrantes deben vigilar cuidadosamente para que no se difunda la tentación de explotar a los trabajadores extranjeros, privándoles de los derechos garantizados a los trabajadores nacionales, que deben ser asegurados a todos sin discriminaciones. La regulación de los flujos migratorios según criterios de equidad y de equilibrio es una de las condiciones indispensables para conseguir que la inserción se realice con las garantías que exige la dignidad de la persona humana. Los inmigrantes deben ser recibidos en cuanto personas y ayudados, junto con sus familias, a integrarse en la vida social. En este sentido, se ha de respetar y promover el derecho a la reunión de sus familias. Al mismo tiempo, en la medida de lo posible, han de favorecerse todas aquellas condiciones que permiten mayores posibilidades de trabajo en sus lugares de origen. Actividades: 1.Explique dos consecuencias del trabajo infantil. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 2.¿Por qué se dice que la inmigración puede ser un recurso más que un obstáculo para el desarrollo? ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________

Bibliografía:  Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia (CDSI N°296-298). Del Pontificio Consejo de «Justicia y Paz». Ciudad del Vaticano, 29 de junio de 2004.

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La Iglesia y el Desarrollo Fiel a la enseñanza y al ejemplo de su Divino Fundador, que como señal de su misión dio al mundo el anuncio de la Buena Nueva a los pobres, la Iglesia nunca ha dejado de promover la elevación humana de los pueblos, a los cuales llevaba la fe en Jesucristo. Al mismo tiempo que iglesias en las comunidades, y sus misioneros han construido centros asistenciales y hospitales, escuelas y universidades. Pero ya no bastan las iniciativas locales e individuales. La actual situación del mundo exige una solución de conjunto que arranque de una clara visión de todos los aspectos económicos, sociales, culturales y espirituales. Merced a la experiencia que de la humanidad tiene, la Iglesia, sin pretender en modo alguno mezclarse en lo político de los Estados, está "atenta exclusivamente a continuar, guiada por el Espíritu Paráclito, la obra misma de Cristo, que vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido" El desarrollo no se reduce a un simple crecimiento económico. Para ser auténtico, el desarrollo ha de ser integral, es decir, debe promover a todos los hombres y a todo el hombre. Con gran exactitud lo ha subrayado un eminente experto: "Nosotros no aceptamos la separación entre lo económico y lo humano, ni entre el desarrollo y la civilización en que se halla inserto. Para nosotros es el hombre lo que cuenta, cada hombre, todo grupo de hombres, hasta comprender la humanidad entera". En los designios de Dios cada hombre está llamado a un determinado desarrollo, porque toda vida es una vocación. Desde su nacimiento, a todos se ha dado, como en germen, un conjunto de aptitudes y cualidades para que las hagan fructificar: su floración, durante la educación recibida en el propio ambiente y por el personal esfuerzo propio, permitirá a cada uno orientarse hacia su destino, que le ha sido señalado por el Creador. Por la inteligencia y la libertad, el hombre es responsable, así de su propio crecimiento como de su salvación. Ayudado por los que le educan y le rodean, cada uno continúa siempre, cualesquiera sean los influjos en él ejercidos, siendo el principal artífice de su éxito o de su fracaso: sólo por el esfuerzo de su inteligencia y de su voluntad el hombre puede crecer en humanidad, valer más, ser más. Así como la creación entera se halla ordenada a su Creador, la criatura espiritual está obligada a orientar espontáneamente su vida hacia Dios, verdad primera y bien soberano. Pero cada uno de los hombres es miembro de la sociedad, pertenece a la humanidad entera. No se trata sólo de este o aquel hombre, sino que todos los hombres están llamados a un pleno desarrollo. Bibliografía:  L. J. Lebret. O. P., Dynamique concrete du développement. Paris, "Economie et Humanisme", Les Editions Ouvrieres, 1961.  Populorum Progressio (PP N°12-14.18) Carta Encíclica del Papa Pablo VI, sobre el desarrollo de los pueblos. Promulgada el 26 de Marzo de 1967.

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Fecha: ______________________. Trimestre________. Objetivo especifico Contenido Estimar la creación al servicio del ser La creación al servicio del ser humano humano desde la óptica de la ética cristiana desde la óptica de la ética cristiana de de desarrollo desarrollo.

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Ciencia y tecnología La naturaleza aparece como un instrumento en las manos del hombre, una realidad que él debe manipular constantemente, especialmente mediante la tecnología. A partir del presupuesto, que se ha revelado errado, de que existe una cantidad ilimitada de energía y de recursos utilizables, que su regeneración inmediata es posible y que los efectos negativos de las manipulaciones de la naturaleza pueden ser fácilmente absorbidos, se ha difundido y prevalece una concepción reductiva que entiende el mundo natural en clave mecanicista y el desarrollo en clave consumista. El primado atribuido al hacer y al tener más que al ser, es causa de graves formas de alienación humana. Una actitud semejante no deriva de la investigación científica y tecnológica, sino de una ideología cientificista y tecnócrata que tiende a condicionarla. La ciencia y la técnica, con su progreso, no eliminan la necesidad de trascendencia y no son de por sí causa de la secularización exasperada que conduce al nihilismo; mientras avanzan en su camino, plantean cuestiones acerca de su sentido y hacen crecer la necesidad de respetar la dimensión trascendente de la persona humana y de la misma creación. El Magisterio subraya la responsabilidad humana de preservar un ambiente íntegro y sano para todos: «La humanidad de hoy, si logra conjugar las nuevas capacidades científicas con una fuerte dimensión ética, ciertamente será capaz de promover el ambiente como casa y como recurso, en favor del hombre y de todos los hombres; de eliminar los factores de contaminación; y de asegurar condiciones de adecuada higiene y salud tanto para pequeños grupos como para grandes asentamientos humanos. La tecnología que contamina, también puede descontaminar; la producción que acumula, también puede distribuir equitativamente, a condición de que prevalezca la ética del respeto a la vida, a la dignidad del hombre y a los derechos de las generaciones humanas presentes y futuras»44. Actividades: 1.Anote tres formas de como la ciencia y la tecnología pueden ayudar al ser humano en su labor diaria. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 44

Discurso “Ambiente y Salud” N°5

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Mane nobiscum Domine: “Quédate con nosotros, Señor” (Lc 24, 29) Noveno año

Bibliografía:  Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, año 2004. (CDSI N°462)  Juan Pablo II, Discurso a los participantes en un Congreso Internacional sobre «Ambiente y salud» (24 de marzo de 1997), N°5: L'0sservatore Romano, edición española, 11 de abril de 1997, pág. 7.

Fecha: ______________________. Trimestre________.

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Objetivo especifico Juzgar los efectos de los avances científicos y de los productos tecnológicos en la sostenibilidad integral desde el Plan de Dios

Contenido Los efectos de los avances científicos y de los productos tecnológicos en la sostenibilidad integral desde el Plan de Dios.

Visión Cristiana de la Creación

La visión cristiana de la creación conlleva un juicio positivo sobre la licitud de las intervenciones del hombre en la naturaleza, sin excluir los demás seres vivos, y, al mismo tiempo, comporta una enérgica llamada al sentido de la responsabilidad. La naturaleza, en efecto, no es una realidad sagrada o divina, vedada a la acción humana. Es, más bien, un don entregado por el Creador a la comunidad humana, confiado a la inteligencia y a la responsabilidad moral del hombre. Por ello, el hombre no comete un acto ilícito cuando, respetando el orden, la belleza y la utilidad de cada ser vivo y de su función en el ecosistema, interviene modificando algunas de las características y propiedades de estos. Si bien, las intervenciones del hombre que dañan los seres vivos o el medio ambiente son deplorables, son en cambio encomiables las que se traducen en una mejora de aquéllos. La licitud del uso de las técnicas biológicas y biogenéticas no agota toda la problemática ética: como en cualquier comportamiento humano, es necesario valorar cuidadosamente su utilidad real y sus posibles consecuencias, también en términos de riesgo. En el ámbito de las intervenciones técnico-científicas que poseen una amplia y profunda repercusión sobre los organismos vivos, con la posibilidad de consecuencias notables a largo plazo, no es lícito actuar con irresponsabilidad ni a la ligera.

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Mane nobiscum Domine: “Quédate con nosotros, Señor” (Lc 24, 29) Noveno año

Las modernas biotecnologías tienen un fuerte impacto social, económico y político, en el plano local, nacional e internacional: se han de valorar según los criterios éticos que deben orientar siempre las actividades y las relaciones humanas en el ámbito socioeconómico y político. Es necesario tener presentes, sobre todo, los criterios de justicia y solidaridad, a los que deben sujetarse, en primer lugar, los individuos y grupos que trabajan en la investigación y la comercialización en el campo de las biotecnologías. En cualquier caso, no se debe caer en el error de creer que la sola difusión de los beneficios vinculados a las nuevas biotecnologías pueda resolver todos los apremiantes problemas de pobreza y subdesarrollo que subyugan aún a tantos países del mundo. Actividades: 1.Defina el concepto de biotecnología. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 2.Defina el concepto de biogenética. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________

3.Brinde ejemplos de técnicas biogenéticas. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________

Bibliografía:  Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, año 2004. (CDSI N°473-474)  Pontificia Academia para la Vida, Biotecnologías animales y vegetales. Nuevas fronteras y nuevas responsabilidades. Librería Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 1999.

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Mane nobiscum Domine: “Quédate con nosotros, Señor” (Lc 24, 29) Noveno año

Fecha: ______________________. Trimestre________. Objetivo especifico Contenido Juzgar el compromiso cristiano como El compromiso cristiano como seguidor de seguidor de Cristo según criterios cristianos Cristo según criterios cristianos

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Testigos del amor Mientras ustedes permanezcan en mí y mis palabras permanezcan en ustedes, Pidan lo que quieran y lo conseguirán. Mi Padre es glorificado cuando ustedes producen abundantes frutos: entonces pasan a ser discípulos míos. Como el Padre me amó, así también los he amado yo: permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. (Jn 15, 7-10)

«En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros»45. Si verdaderamente hemos contemplado el rostro de Cristo, nuestro compromiso cristiano se inspirará en el «mandamiento nuevo» que él nos dio: «Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros»46. Otro aspecto importante en que será necesario poner un decidido empeño en la comunión (koinonía), que encarna y manifiesta la esencia misma del misterio de la Iglesia. La comunión es el fruto y la manifestación de aquel amor que, surgiendo del corazón del eterno Padre, se derrama en nosotros a través del Espíritu que Jesús nos da47, para hacer de todos nosotros «un solo corazón y una sola alma» 48. Realizando esta comunión de amor, la Iglesia se manifiesta como «sacramento», o sea, «signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano». Nos lo recuerda el apóstol Pablo en el himno a la caridad: aunque habláramos las lenguas de los hombres y los ángeles, y tuviéramos una fe «que mueve las montañas», si faltamos a la caridad, todo sería «nada»49.

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Jn 13,35 Jn 13,34 47 Ver Rm 5,5 48 Hch 4,32 49 Ver 1 Co 13,2 46

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La caridad es verdaderamente el «corazón» de la Iglesia, como bien intuyó santa Teresa de Lisieux, a la que he querido proclamar Doctora de la Iglesia, precisamente como experta en la scientia amoris: «Comprendí que la Iglesia tenía un Corazón y que este Corazón ardía de amor. Entendí que sólo el amor movía a los miembros de la Iglesia [...]. Entendí que el amor comprendía todas las vocaciones, que el Amor era todo». Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión: éste es el gran desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo. ¿Qué significa todo esto en concreto? hace falta promover una espiritualidad de la comunión, proponiéndola como principio educativo en todos los lugares donde se forma el hombre y el cristiano. Espiritualidad de la comunión significa ante todo:  una mirada del corazón sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros, y cuya luz ha de ser reconocida también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado.  Es además, capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como «uno que me pertenece», para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender a sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad.  Es también capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un «don para mí», además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente.  Es saber «dar espacio» al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros50 y rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias. No nos hagamos ilusiones: sin este camino espiritual, de poco servirían los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían en medios sin alma, máscaras de comunión más que sus modos de expresión y crecimiento. Actividades: 1.Explique brevemente el concepto de Espiritualidad de la comunión. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ Bibliografía: Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte (N°42-43), al concluir el gran jubileo del 2000, Vaticano, 6 de enero, Solemnidad de la Epifanía del Señor, del año 2001. 50

Ver Ga 6,2

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Fecha: ______________________. Trimestre________.

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Objetivo especifico Contenido Juzgar opciones que tiene el seguidor de Opciones que tiene el seguidor de Cristo Cristo como ser autónomo, libre y como ser autónomo, libre y responsable. responsable.

Recordemos la lectura del Evangelio de la Misa del XXV domingo del tiempo ordinario, ciclo A: Mt, 20, 1-16) “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: —Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: —¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar? Le respondieron: —Nadie nos ha contratado. El les dijo: —Id también vosotros a mi viña. Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: —Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros. Vinieron los del atardecer, y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: —Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno. El replicó a uno de ellos:

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—Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno? Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos” Los obreros de la viña del Señor: La variedad de las vocaciones Según la parábola evangélica, el "dueño de casa" llama a los obreros a su viña a distintas horas de la jornada: a algunos al alba, a otros hacia las nueve de la mañana, todavía a otros al mediodía y a la tres, a los últimos hacia las cinco 51. En el comentario a esta página del Evangelio, San Gregorio Magno interpreta las diversas horas de la llamada poniéndolas en relación con las edades de la vida. "Es posible -escribe- aplicar la diversidad de las horas a las diversas edades del hombre. En esta interpretación nuestra, la mañana puede representar ciertamente la infancia. Después, la tercera hora se puede entender como la adolescencia: el sol sube hacia lo alto del cielo, es decir crece el ardor de la edad. La sexta hora es la juventud: el sol está como en el medio del cielo, esto es, en esta edad se refuerza la plenitud del vigor. La ancianidad representa la hora novena, porque como el sol declina desde lo alto de su eje, así comienza a perder esta edad el ardor de la juventud. La hora undécima es la edad de aquéllos muy avanzados en los años (...). Los obreros, por tanto, son llamados a la viña a distintas horas, como para indicar que a la vida santa uno es conducido durante la infancia, otro en la juventud, otro en la ancianidad y otro en la edad más avanzada". Podemos asumir y ampliar el comentario de San Gregorio Magno en relación a la extraordinaria variedad de personas presentes en la Iglesia, todas y cada una llamadas a trabajar por el advenimiento del Reino de Dios, según la diversidad de vocaciones y situaciones, carismas y funciones. Es una variedad ligada no sólo a la edad, sino también a las diferencias de sexo y a la diversidad de dotes, a las vocaciones y condiciones de vida; es una variedad que hace más viva y concreta la riqueza de la Iglesia. "La Iglesia mira a los jóvenes; es más, la Iglesia de manera especial se mira a sí misma en los jóvenes, en todos vosotros y, a la vez, en cada una y en cada uno de vosotros. “Os escribo, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijos míos, porque habéis conocido al Padre (...). Os escribo, jóvenes, porque sois fuertes y la palabra de Dios habita en vosotros"52. En nuestra generación, al final del segundo Milenio después de Cristo, también la Iglesia se mira a sí misma en los jóvenes". Los jóvenes no deben considerarse simplemente como objeto de la solicitud pastoral de la Iglesia; son de hecho -y deben ser incitados a serlo- sujetos activos, protagonistas de la evangelización y artífices de la renovación social. La juventud es el tiempo de un descubrimiento particularmente intenso del propio "yo" y del propio "proyecto de vida"; es el tiempo de un crecimiento que ha de realizarse "en sabiduría, en edad y en gracia 51 52

Ver Mt. 20, 1ss 1 Jn. 2, 13 ss

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ante Dios y ante los hombres” . "La sensibilidad de la juventud percibe profundamente los valores de la justicia, de la no violencia y de la paz. Su corazón está abierto a la fraternidad, a la amistad y a la solidaridad. Se movilizan al máximo por las causas que afectan a la calidad de vida y a la conservación de la naturaleza. Pero también están llenos de inquietudes, de desilusiones, de angustias y miedo del mundo, además de las tentaciones propias de su estado". La Iglesia ha de revivir el amor de predilección que Jesús ha manifestado por el joven del Evangelio: "Jesús, fijando en él su mirada, le amó"54. Por eso la Iglesia no se cansa de anunciar a Jesucristo, de proclamar su Evangelio como la única y sobreabundante respuesta a las más radicales aspiraciones de los jóvenes, como la propuesta fuerte y enaltecedora de un seguimiento persona ("ven y sígueme"55), que supone compartir el amor filial de Jesús por el Padre y la participación en su misión de salvación de la humanidad. La Iglesia tiene tantas cosas que decir a los jóvenes, y los jóvenes tienen tantas cosas que decir a la Iglesia. "La Iglesia os mira con confianza y con amor. Ella es la verdadera juventud del mundo: miradla y encontraréis en ella el rostro de Cristo". Actividades: 1.Anote tres actitudes que lo hacer ser libre y tres actitudes que lo hacen ser responsable ante Dios. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 2.Realice un collage en hojas blancas representando la parábola estudiada en clase. Bibliografía:  Cristifideles Laici (CFL N°45), exhortación apostólica post-sinodal del Papa Juan Pablo II; sobre la vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo. Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 30 de diciembre, fiesta de la sagrada Familia de Jesús, María y José, del año 1988.

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Lc. 2, 52 Mc. 10, 21 55 Mc. 10, 21 54

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Fecha: ______________________. Trimestre________. Objetivo especifico Contenido Identificar que la evangelización es tarea La evangelización es tarea de la Iglesia. de la Iglesia

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Consagración y misión: anunciar el Rey que viene «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes. Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 18-20) Aquel que por el bautismo fue consagrado a Dios, entregándose a él como al sumamente amado, se consagra, de esta manera, aún más íntimamente al servicio divino y se entrega al bien de la Iglesia. Mediante el estado de consagración a Dios, la Iglesia manifiesta a Cristo y muestra cómo el Espíritu Santo obra en ella de modo admirable. Por tanto, los que profesan los consejos evangélicos tienen como primera misión vivir su consagración. Pero "ya que por su misma consagración se dedican al servicio de la Iglesia están obligados a contribuir de modo especial a la tarea misionera"56. ÉL ENVIÓ "HASTA LOS CONFINES DE LA TIERRA" (Hch 1, 8) Todos los evangelistas, al narrar el encuentro del Resucitado con los Apóstoles, concluyen con el mandato misional: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes. Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo»57. Este envío es envío en el Espíritu, como aparece claramente en el texto de san Juan: Cristo envía a los suyos al mundo, al igual que el Padre le ha enviado a él y por esto les da el Espíritu. A su vez, Lucas relaciona estrictamente el testimonio que los Apóstoles deberán dar de Cristo con la acción del Espíritu, que les hará capaces de llevar a cabo el mandato recibido. Las diversas formas del «mandato misionero» tienen puntos comunes y también acentuaciones características. Dos elementos, sin embargo, se hallan en todas las versiones. Ante todo, la dimensión universal de la tarea confiada a los Apóstoles: «A todas las gentes»58; «por todo el mundo... a toda la creación»59; «a todas las naciones»60. En segundo lugar, la certeza dada por el Señor de que en esa tarea ellos 56

CIC N°931 Ver Mt 28, 18-20; Mc 16, 15-18; Lc 24, 46-49; Jn 20, 21-23 58 Ver Mt 28, 19 59 Ver Mc 16, 15 60 Hch 1, 8 57

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no estarán solos, sino que recibirán la fuerza y los medios para desarrollar su misión. En esto está la presencia y el poder del Espíritu, y la asistencia de Jesús: «Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos»61. En cuanto a las diferencias de acentuación en el mandato, Marcos presenta la misión como proclamación o Kerigma: «Proclaman la Buena Nueva»62. Objetivo del evangelista es guiar a sus lectores a repetir la confesión de Pedro: «Tú eres el Cristo»63 y proclamar, como el Centurión romano delante de Jesús muerto en la cruz: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios»64. En Mateo el acento misional está puesto en la fundación de la Iglesia y en su enseñanza65. En él, pues, este mandato pone de relieve que la proclamación del Evangelio debe ser completada por una específica catequesis de orden eclesial y sacramental. En Lucas, la misión se presenta como testimonio66, cuyo objeto ante todo es la resurrección67. El misionero es invitado a creer en la fuerza transformadora del Evangelio y a anunciar lo que tan bien describe Lucas, a saber, la conversión al amor y a la misericordia de Dios, la experiencia de una liberación total hasta la raíz de todo mal, el pecado. Juan es el único que habla explícitamente de «mandato» -palabra que equivale a «misión»- relacionando directamente la misión que Jesús confía a sus discípulos con la que él mismo ha recibido del Padre: «Como el Padre me envió, también yo os envío»68.Jesús dice, dirigiéndose al Padre: «Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo»69. Todo el sentido misionero del Evangelio de Juan está expresado en la « oración sacerdotal»: «Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tu has enviado Jesucristo»70. Fin último de la misión es hacer participes de la comunión que existe entre el Padre y el Hijo: los discípulos deben vivir la unidad entre sí, permaneciendo en el Padre y en el Hijo, para que el mundo conozca y crea71. Es éste un significativo texto misionero que nos hace entender que se es misionero ante todo por lo que se es, en cuanto Iglesia que vive profundamente la unidad en el amor, antes de serlo por lo que se dice o se hace. Por tanto, los cuatro evangelios, en la unidad fundamental de la misma misión, testimonian un cierto pluralismo que refleja experiencias y situaciones diversas de las primeras comunidades cristianas; este pluralismo es también fruto del empuje dinámico del mismo Espíritu; invita a estar atentos a los diversos carismas misioneros y a las distintas condiciones ambientales y humanas. Sin embargo, todos los evangelistas 61

Mc 16, 20 Mc 16, 15 63 Mc 8, 29 64 Mc 15, 39 65 Ver Mt 28, 19-20; 16, 18 66 Ver Lc 24, 48; Hch 1, 8 67 Hch 1, 22 68 Jn 20, 21 69 Jn 17, 18 70 Jn 17, 3 71 Ver Jn 17,21-23 62

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subrayan que la misión de los discípulos es colaboración con la de Cristo: «sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo»72. La misión, por consiguiente, no se basa en las capacidades humanas, sino en el poder del Resucitado. Actividades: 1. Cadena de aprendizajes: Coloque en el primer cuadro la idea principal y en los siguientes escriba las ideas por orden de importancia.

Bibliografía:  Catecismo de la Iglesia Católica (CIC).  Redemptoris Missio (RM N°22-23), carta encíclica del Papa Juan Pablo II, sobre la Misión del Redentor. Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 07

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Mt 28, 20

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de diciembre, XXV aniversario del Decreto conciliar Ad gentes, del año 1990. Consagración y misión: anunciar el Rey que viene “El Señor Jesús comenzó su Iglesia con el anuncio de la Buena Noticia, es decir, de la llegada del Reino de Dios prometido desde hacía siglos en las Escrituras” (LG 5). 1. La vocación de los laicos. "Los laicos tienen como vocación propia el buscar el Reino de Dios ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según Dios... A ellos de manera especial les corresponde iluminar y ordenar todas las realidades temporales, a las que están estrechamente unidos, de tal manera que éstas lleguen a ser según Cristo, se desarrollen y sean para alabanza del Creador y Redentor"73. La iniciativa de los cristianos laicos es particularmente necesaria cuando se trata de descubrir o de idear los medios para que las exigencias de la doctrina y de la vida cristiana impregnen las realidades sociales, políticas y económicas. Esta iniciativa es un elemento normal de la vida de la Iglesia: Los fieles laicos se encuentran en la línea más avanzada de la vida de la Iglesia; por ellos la Iglesia es el principio vital de la sociedad. Como todos los fieles, los laicos están encargados por Dios del apostolado en virtud del bautismo y de la confirmación y por eso tienen la obligación y gozan del derecho, individualmente o agrupados en asociaciones, de trabajar para que el mensaje divino de salvación sea conocido y recibido por todos los hombres y en toda la tierra; esta obligación es tanto más apremiante cuando sólo por medio de ellos los demás hombres pueden oír el Evangelio y conocer a Cristo. En las comunidades eclesiales, su acción es tan necesaria que, sin ella, el apostolado de los pastores no puede obtener en la mayoría de las veces su plena eficacia74. 2. La participación de los laicos en la misión sacerdotal de Cristo. "Los laicos, consagrados a Cristo y ungidos por el Espíritu Santo, están maravillosamente llamados y preparados para producir siempre los frutos más abundantes del Espíritu. En efecto, todas sus obras, oraciones, tareas apostólicas, la vida conyugal y familiar, el trabajo diario, el descanso espiritual y corporal, si se realizan en el Espíritu, incluso las molestias de la vida, si se llevan con paciencia, todo ello se convierte en sacrificios espirituales agradables a Dios por Jesucristo, que ellos ofrecen con toda piedad a Dios Padre en la celebración de la Eucaristía uniéndolos a la 73 74

LG N°31 Ver LG N°33

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ofrenda del cuerpo del Señor. De esta manera, también los laicos, como adoradores que en todas partes llevan una conducta sana, consagran el mundo mismo a Dios"75. 3. Su participación en la misión profética de Cristo. "Cristo,... realiza su función profética ... no sólo a través de la jerarquía ... sino también por medio de los laicos. El los hace sus testigos y les da el sentido de la fe y la gracia de la palabra"76. Enseñar a alguien para traerlo a la fe es tarea de todo predicador e incluso de todo. Los laicos cumplen también su misión profética evangelizando, con "el anuncio de Cristo comunicado con el testimonio de la vida y de la palabra". En los laicos, esta evangelización "adquiere una nota específica y una eficacia particular por el hecho de que se realiza en las condiciones generales de nuestro mundo"77: Este apostolado no consiste sólo en el testimonio de vida; el verdadero apostolado busca ocasiones para anunciar a Cristo con su palabra, tanto a los no creyentes ... como a los fieles (AA 6; cf. AG 15). Los fieles laicos que sean capaces de ello y que se formen para ello también pueden prestar su colaboración en:  la formación catequética,  en la enseñanza de las ciencias sagradas,  en los medios de comunicación social. "Tienen el derecho, y a veces incluso el deber, en razón de su propio conocimiento, competencia y prestigio, de manifestar a los Pastores sagrados su opinión sobre aquello que pertenece al bien de la Iglesia y de manifestarla a los demás fieles, salvando siempre la integridad de la fe y de las costumbres y la reverencia hacia los Pastores, habida cuenta de la utilidad común y de la dignidad de las personas"78. 4. Su participación en la misión real de Cristo Por su obediencia hasta la muerte79, Cristo ha comunicado a sus discípulos el don de la libertad regia, "para que vencieran en sí mismos, con la apropia renuncia y una vida santa, al reino del pecado"80. El que somete su propio cuerpo y domina su alma, sin dejarse llevar por las pasiones es dueño de sí mismo: Se puede llamar rey porque es capaz de gobernar su propia persona; Es libre e independiente y no se deja cautivar por una esclavitud culpable81. "Los laicos, además, juntando también sus fuerzas, han de sanear las estructuras y las condiciones del mundo, de tal forma que, si algunas de sus costumbres incitan al 75

LG 34; Ver LG 10 LG N°35 77 LG N°35 78 Código de Derecho Canónico (CDC, can. 212,3) 79 Ver Flp 2, 8–9 80 LG N°36 81 San Ambrosio, Psal. 118, 14, 30: PL 15, 1403A. 76

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pecado, todas ellas sean conformes con las normas de la justicia y favorezcan en vez de impedir la práctica de las virtudes. Obrando así, impregnarán de valores morales toda la cultura y las realizaciones humanas"82. Los fieles han de "aprender a distinguir cuidadosamente entre los derechos y deberes que tienen como miembros de la Iglesia y los que les corresponden como miembros de la sociedad humana. Deben esforzarse en integrarlos en buena armonía, recordando que en cualquier cuestión temporal han de guiarse por la conciencia cristiana. En efecto, ninguna actividad humana, ni siquiera en los asuntos temporales, puede sustraerse a la soberanía de Dios"83. "Así, todo laico, por el simple hecho de haber recibido sus dones, es a la vez testigo e instrumento vivo de la misión de la Iglesia misma `según la medida del don de Cristo'"84. Actividades: 1.¿Cuál es la vocación de los laicos? ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 2.¿Por quién es la iglesia el principio de la sociedad? ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 3.¿Cuál es la misión del laico? ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 4. ¿De qué forma los laicos prestan colaboración a la iglesia? ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ 5.Mencione dos derechos y dos deberes que tiene usted en su iglesia. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ Bibliografía:  Catecismo de la Iglesia Católica (CIC #888-913).  Lumen Gentium (LG), constitución dogmática del Concilia Ecuménico Vaticano II, sobre la Iglesia. Roma, en San Pedro, 21 de noviembre de 1964. 82

LG N°36 LG N°36 84 LG N°33 83

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Fecha: ______________________. Trimestre________.

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Objetivo especifico Contenido Determinar los retos de la Iglesia Retos de la Iglesia costarricense para costarricense para evangelizar la cultura en evangelizar la cultura en el presente siglo. el presente siglo.

Desafíos de la Iglesia en Costa Rica, según Benedicto XVI “Lo que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis unidos a nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo” (1 Jn 1, 3)

Queridos Hermanos en el Episcopado: 1. Me llena de gozo recibiros al final de vuestra visita ad Limina, lo cual me ofrece la ocasión de saludaros a todos juntos y alentaros en la esperanza, tan necesaria para el ministerio que se os ha confiado y que ejercéis con generosidad. Agradezco las palabras del Presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. José Francisco Ulloa Rojas, el cual ha querido manifestar los desafíos y las esperanzas que encontráis en vuestro quehacer pastoral y expresar vuestra cercanía y estrecha comunión con el Obispo de Roma, Sede "en la que siempre residió la primacía de la cátedra apostólica" (S.Agustín, Ep. 43, 3, 7). Este encuentro es en cierto modo nuevo para algunos de vosotros, agregados recientemente al colegio episcopal, para otros son nuevas las Iglesias particulares que traen en su corazón y, para todos, también el rostro del Sucesor de Pedro es nuevo. Es una novedad que puede contribuir a dar mayor intensidad aún a los propósitos de esta visita, entre los que sobresale la renovación ante los sepulcros de San Pedro y San Pablo de la fe en Cristo Jesús, transmitida por los Apóstoles, y que a vosotros os corresponde custodiar como sucesores suyos. Al mismo tiempo, ha de ayudar a reavivar vuestra «solicitud por toda la Iglesia» (Lumen gentium, 23), contribuyendo así a ensanchar también el corazón de todos los creyentes con la perspectiva de universalidad propia del mensaje cristiano. 2. Tenéis ante vosotros la tarea de buscar nuevas maneras de anunciar a Cristo en medio de una situación de rápidas y a menudo profundas transformaciones, acentuando el carácter misionero de toda actividad pastoral. En este sentido, la reciente Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida, ha puesto de relieve cómo el acoger y hacer propio el mensaje del Evangelio es algo que corresponde a cada persona y cada generación, en las diversas circunstancias y etapas de su vida. 49 | P a g e Prof. Lic. Erick Alberto Villegas Villegas


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También el pueblo costarricense necesita revitalizar constantemente sus antiguas y profundas raíces cristianas, su vigorosa religiosidad popular o su entrañable piedad mariana, para que den frutos de una vida digna de los discípulos de Jesús, alimentada por la oración y los sacramentos, de una coherencia de la existencia cotidiana con la fe profesada y de un compromiso de participar activamente en la misión de «abrir el mundo para que entre Dios y, de este modo, la verdad, el amor y el bien» (cf. Spe salvi, 35). 3. El Señor ha sido pródigo con su viña en Costa Rica, donde hay un buen número de sacerdotes que son los principales colaboradores del Obispo en su ministerio pastoral. Por eso necesitan, además de orientaciones y criterios claros, de una formación constante y de apoyo en el ejercicio de su ministerio, una cercanía propia de «hijos y amigos» (Lumen gentium, 28), que les llegue al corazón, animándolos en sus esfuerzos, ayudándolos en sus dificultades y, si fuera preciso, corrigiendo y remediando eventuales situaciones que oscurecen la imagen del sacerdocio y de la Iglesia misma. Este gran patrimonio de toda Iglesia particular se custodia y enriquece con una esmerada atención a los seminaristas, cuya idoneidad requiere un discernimiento riguroso, y a los que no basta una formación abstracta y formal, pues se preparan para vivir ellos mismos aquellas palabras del Apóstol: «Lo que hemos visto y oído os lo anunciamos, para que estéis unidos a nosotros en esa unión que tenemos con el Padre y con su Hijo Jesucristo» (1 Jn 1, 3). Además, ésta es una perspectiva que puede suscitar en los jóvenes el entusiasmo por Jesús y su misión salvadora, haciendo brotar en su corazón el deseo de participar en ella como sacerdotes y consagrados. 4. Queridos Obispos, conocéis bien los riesgos de una vida de fe lánguida y superficial cuando se enfrenta a señuelos como el proselitismo de las sectas y grupos pseudorreligiosos, la multitud de promesas de un bienestar fácil e inmediato, pero que terminan en el desengaño y la desilusión, o la difusión de ideologías que, proclamando ensalzar al ser humano, en realidad lo banalizan. En una situación como ésta, cobra un inestimable valor el anuncio de «la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones y que es Dios, el Dios que nos ha amado y nos sigue amando» (cf. Spe salvi, 27). Un testimonio vivo de esta esperanza, que eleva el ánimo y da fortaleza en los desvelos de la vida humana, corresponde de manera muy especial a los religiosos, religiosas y personas consagradas, que por su propia vocación están llamados ante todo a ser signo del «misterio del Reino de Dios que ya actúa en la historia» (Vita consecrata, 1). Por eso son un don precioso para la Iglesia, «como elemento decisivo para su misión, ya que ‘indica la naturaleza misma de la vocación cristiana'» (ibíd, 3), por lo que se ha de agradecer al Señor su presencia en cada Iglesia particular. También a los fieles laicos les corresponde participar en esta misión según su vocación específica, y es hermoso comprobar su colaboración eficaz para mantener y difundir la 50 | P a g e Prof. Lic. Erick Alberto Villegas Villegas


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llama de la fe mediante la catequesis y la cooperación con las parroquias y las diversas organizaciones pastorales de las diócesis. Merecen sin duda la gratitud, el aliento y la atención constante de sus Pastores, para que reciban siempre y de manera sistemática una formación cristiana sólida, teniendo en cuenta, además, que son ellos los llamados a llevar los valores cristianos a los diversos sectores de la sociedad, al mundo del trabajo, de la convivencia civil o de la política. En efecto, el orden temporal es una obligación suya (ver. Apostolicam actuositatem, 7), a ellos corresponde «configurar rectamente la vida social, respetando su legítima autonomía y cooperando con los otros ciudadanos según las respectivas competencias y bajo su propia responsabilidad» (Deus caritas est, 29). Sobre los catequistas y animadores de las comunidades, en particular, conviene recordar la exigencia de que acompañen la trasmisión de la recta doctrina con el testimonio personal, con el firme compromiso de vivir según los mandatos del Señor y con la experiencia viva de ser miembros fieles y activos de la Iglesia. En efecto, este ejemplo de vida es necesario para que su instrucción no se quede en una mera transmisión de conocimientos teóricos sobre los misterios de Dios, sino que conduzca a adoptar un modo de vida cristiano. Esto era decisivo ya en la Iglesia antigua, cuando se examinaba al final si los catecúmenos, «han vivido correctamente su catecumenado, si han honrado a las viudas, si han visitado a los enfermos, si han hecho obras buenas» (Traditio Apostolica, 20). 5. Con razón os preocupa un creciente deterioro de la institución familiar, con graves repercusiones tanto en el entramado social como en la vida eclesial. A este respecto, es necesario promover el bien de la familia y defender sus derechos ante las instancias pertinentes, así como desarrollar una atención pastoral que la proteja y ayude de manera directa en sus dificultades. Por ello es de la máxima importancia una adecuada catequesis prematrimonial, así como una cercanía cotidiana que lleve aliento a cada hogar y haga resonar en él aquel saludo de Jesús: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa» (Lc 19, 9). Tampoco se han de olvidar los grupos de matrimonios y familias para ayudarse entre sí a cumplir su alta e indispensable vocación, ni los servicios específicos que alivien situaciones penosas, producidas por el abandono de la convivencia, la precariedad económica o la violencia doméstica, de la que son víctimas sobre todo las mujeres. 6. Al concluir este encuentro, deseo aseguraros mi especial cercanía, junto con mis plegarias al Señor por vuestro ministerio. Os ruego que seáis portadores de mi afecto a vuestros fieles, muy especialmente a los sacerdotes, a las comunidades religiosas y las personas consagradas, así como a los catequistas y a cuantos están comprometidos en la apasionante tarea de llevar y mantener viva la luz de Cristo en esta bendita tierra de Costa Rica. Pido a la Santísima Virgen María, a la que con tanta devoción invocan los costarricenses bajo la advocación de Nuestra Señora de los Ángeles, que proteja a sus

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hijos en esa querida Nación, y los lleve con ternura a conocer y amar cada vez más a su divino Hijo. A ellos y a vosotros, os imparto de corazón la Bendición Apostólica. [Texto original en español © Copyright 2007 - Libreria Editrice Vaticana]

Actividades: 1.Explique tres desafíos de la iglesia en Costa Rica. ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________ ______________________________________________________________________

Bibliografía  Discurso que dirigió el Papa Benedicto XVI a los obispos de Costa Rica al recibirles en audiencia con motivo de su visita «ad limina apostolorum». Ciudad del Vaticano, Roma; viernes, 08 febrero de 2008.

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ABREVIATURAS BIBLICAS

Ab Ag Am Ap Ba 1 Co 2 Co Col 1 Cro 2 Cro Ct Dn Dt Ef Esd Est Ex Ez Fim Flp Ga Gn Ha Hb Hch Is Jb Je Jdt Jl Jn 1 Jn 2 Jn 3 Jn Jon Jos Jr

Abdías Ageo Amos Apocalipsis Baruc 1 Corintios 2 Corintios Colosenses 1 Crónicas 2 Crónicas Cantar Daniel Deuteronomio Efesios Esdras Ester Éxodo Ezequiel Filemón Filipenses Calatas Génesis Habacuc Hebreos Hechos Isaías Job Jueces Judit Joel Evang. de Juan 1 Juan 2 Juan 3 Juan Jonás Josué Jeremías

Judas Lc Lm Lv 1M 2M Mc Mi Ml Mt Na Ne Nm Os 1P 2P Pr Qo 1R 2R Rm Rt 1S 2S Sal Sb Si So St Tb 1 Tm 2 Tm 1 Ts 2 Ts Tt Za

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Judas Evang. De Lucas Lamentaciones Levitico 1 Macabeos 2 Macabeos Evang. De Marcos Miqueas Malaquias Evang. De Mateo Nahum Nehemias Numeros Oseas 1 Pedro 2 Pedro Proverbios Eclesiastés (Qohèlet) 1 Reyes 2 Reyes Romanos Rut 1 Samuel 2 Samuel Salmos Sabiduría Eclesiastico (Sirácida) Sofonias Santiago Tobias 1 Timoteo 2 Timoteo 1 Tesalonicenses 2 Tesalonicenses Tito Zacarias


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