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Comentando

Último domingo de septiembre: Día Internacional de las Personas Sordas.

Por Licenciada Yanira Soundy

Nuestra población Sorda, es una minoría cultural y lingüística y celebra su día internacional el último domingo del mes de septiembre. Festeja el reconocimiento de sus derechos y de sus familiares, su visibilidad en el marco de las convenciones, declaraciones, acuerdos y planes de gobiernos del mundo. En nuestro país, si hacemos un poco de memoria, y vemos hacia el pasado, posiblemente se nos ponga “la piel de gallina” al encontrar cientos de violaciones a los derechos fundamentales de las personas por el hecho de no oír. En ese entonces, los menores Sordos no tenían acceso a la educación, a lo sumo les enseñaban lengua de señas, y los ponían a hacer piñatas, pan, aprender oficios de carpintería, cocina y costura. En ese entonces se perdían los talentos y liderazgos de cientos de personas marginadas de la sociedad salvadoreña. Con el correr de los años, algunos Sordos emigraron a estudiar fuera y regresaron después, demostrando que si podían aprender. Cuentan que padres y madres se dieron a la tarea de intentar fortalecer escuelas, centros e iglesias. Vinieron al país misioneros a evangelizar y trajeron consigo la lengua de señas americanas creando una escuela cristiana donde se impartía educación hasta sexto grado y luego los padres decidían si integrar a su hijo o hija a centros de enseñanza regulares. Pasó el tiempo, y otros padres y madres buscaron nuevos colegios y centros de enseñanza, nivelaron la enseñanza académica de los menores, les enseñaron en algunas ocasiones idioma español y poco a poco fueron graduándose de bachilleres en estos colegios. Mientras en las escuelas nacionales, también los familiares se encargaron de sacar adelante a los estudiantes y enviaron a muchos a estudiar computación a Estados Unidos con las becas CASS, quienes luego regresaron signando dos lenguas: la salvadoreña y señas americanas ASL. La juventud que emprendió el proyecto de integración hace más de una década, empezó a graduarse de las universidades e institutos, así abrieron las puertas a otros jóvenes Sordos, gracias a Dios y a su dedicación, pese a la existencia de una división en el sector Sordo, debido a que se signan dos lenguas y hay tres religiones que se profesan: evangélicos, testigos de Jehova y católicos. Poco a


poco, la generación que signa ASL como lengua materna, no ha hecho caso del intento de manipulación de ciertas personas sobre libertad de expresión en signos y sus vidas, y han continuado integrados e incluidos en la Universidad Don Bosco, Universidad Tecnológica, Universidad Evangélica de El Salvador, Universidad Nacional, Instituto de Educación Superior Espíritu Santo, Instituto Técnico Ricaldone, Liceo Getsemani, Dios de Israel, Colegio Montessori, Colegio María Auxiliadora, entre muchos otros. En estos espacios los jóvenes han luchado por encontrar lo que el sistema educativo les ha negado: una educación de calidad y el aprendizaje del español escrito. Estos grupos han pagado servicios de interpretación y se han agrupado a fin de conocer ambas lenguas la ASL y la salvadoreña, formando grupos con Personas Sordas de mentalidad abierta al aprendizaje y a las dos lenguas de señas en forma natural. La nueva generación de Personas Sordas, tiene talento, es estudiosa, y busca ser independiente. Ya se cuenta con un ingeniero en sistemas, licenciados en computación, en diseño gráfico, profesorado de primaria y de matemáticas, arte culinario y asistente de odontología a niveles técnicos, en fin, son sin duda alguna un ejemplo a seguir por todas las generaciones de Sordos .¡Felicidades a todas las comunidades, profesionales, grupos y organizaciones, que velan por sus derechos y sigan adelante!

Conmemoración del día internacional de las Personas Sordas.  

Artículo periodístico.

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