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a la misma raíz biológica de la comunicación del hombre. Laban logró ampliamente su propósito, siendo a un mismo tiempo objetivo y exacto. Así lo explicó más tarde una de las discípulas de Laban, Irmgard Bartenieff: "podemos describir una 'postura orgullosa', un modo de andar 'seductor' o un 'gesto exigente', en términos específicos y objetivos de rasgos de los movimientos". "Esfuerzo-forma" ha sido aplicado tanto para la instrucción de la danza como para la de los actores; para terapia por medio de la danza y para la rehabilitación física; para estudios acerca del desarrollo de los niños, en investigaciones psicoterapéuticas y aun en la investigación comparativa de las diversas culturas. En Inglaterra, Warren Lamb, que colaboró con Laban en la creación del sistema "esfuerzo-forma", lo ha estado empleando en su tarea de consultor industrial desde hace más de veinte años. Lamb evalúa a los aspirantes a puestos directivos, analizando el estilo de sus movimientos. Ha estudiado a más de cinco mil individuos y esto sólo constituye una prueba fehaciente de la practicidad del sistema. Los resultados obtenidos han sido buenos, aunque todavía no se ha logrado una manera de validación experimental. Hay algo casi sobrenatural en el sistema de Laban sobre el análisis de los movimientos, especialmente debido a que luego de un entrenamiento de dos años, el analista logra "ver" muchos detalles reveladores que el lego ni siquiera imagina. Para tener una idea más concreta acerca de le que puede llegar a interpretar un experto en "esfuerzo forma", fui al hospital del Estado de Bronx, a entrevistar a Martha Davis, una psicoanalista del equipo de esta institución, que está realizando estudios sobre el movimiento mientras termina su doctorado. Hace aproximadamente nueve años, la señorita Davis trabajaba como asistente de investigación en el consultorio externo del Hospital Psiquiátrico "Albert Einstein". Allí conoció a Irmgard Bartenieff, la mujer que introdujo el estudio de "esfuerzo-forma" en nuestro país. Intrigada al principio y luego entregada por completo a su estudio, terminó colaborando con la señora Bartenieff en una serie de análisis del movimiento que fueron los primeros que se emplearon en terapia familiar y de grupo. La señorita Davis me enseñó una de las películas tomadas durante una de esas sesiones. Al comenzar, entraban a una habitación dos hombres: el médico y su paciente, pasaban frente a la cámara y se sentaban enfrentándola. Lo que me llamó la atención inmediatamente, era que había algo sumamente extraño en el paciente. La película fue pasada sin la banda de sonido de manera que no contábamos con ese recurso para hallar una pista en el diálogo. No obstante, era evidente que el paciente no se movía de la misma manera que una persona normal. La señorita Davis me fue señalando las diferencias. Por una parte, su manera de caminar: parecía deslizar los pies de manera muy lenta, monótona y pareja, trasladando sólo muy levemente el peso del cuerpo de un pie a otro. También se sentaba de una manera extraña: en perfecta simetría, con las piernas descruzadas, los brazos colgando a los costados y con el torso inmóvil. La señorita Davis me explicó que este grado de simetría e inmovilidad son típicos de algunos esquizofrénicos. Ella ha descubierto que algunos trastornos motores parecen ser indicios efectivos de la gravedad de la enfermedad del paciente y otros son correlativos con otros diagnósticos específicos. A medida que pasaba la película, el paciente se movía muy poco pero, cada vez que lo hacía, producía un efecto extraño. Algunas veces volvía lentamente la cabeza de la izquierda hacia la derecha, como en un sueño y al terminar el movimiento comenzaba a rascarse la cara, arañándose repetidas veces con las uñas. Luego comenzaba un movimiento que dejaba inconcluso o empezaba otro para dejarlo inmediatamente e iniciaba otro totalmente diferente. Todo lo que hacía era contradictorio; sus ritmos y frecuencias parecían fragmentados y era como si su extraña lentitud constituyera una barrera entre él y los demás. Me hizo recordar algo que Birdwhistell me había dicho: las madres de niños psicóticos parecen notar que ellos tienen un serio problema desde que tienen pocos meses de edad, por la manera extraña de moverse. Como contraste, observamos luego al psiquiatra que aparecía en la película. Estaba sentado echado levemente hacia adelante, enfrentando al paciente y cuando gesticulaba, cosa que no sucedía muy a menudo, sus movimientos eran claros, rápidos, breves y espaciados. En un momento dado, el paciente se cayó hacia un lado: el doctor se estiró hacia él, lo tomó del brazo y volvió a enderezarlo. Este gesto fue realizado con gesto decidido y directo. No pareció nada repentino ni brusco y fue perfectamente aprovechado; cuando tomó al paciente del brazo, no tiró de él hacia abajo ni lo empujó hacia arriba sino, que, con suavidad pero firmeza, lo volvió a su posición anterior. Resumiendo, la señorita Davis me dijo que, a su juicio —más que un verdadero análisis la impresión de una persona

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DAVIS FLORA - El Lenguaje De Los Gestos  
DAVIS FLORA - El Lenguaje De Los Gestos  

Flora Davis • 2 A Mamu Tayyabkhan y también a Karen Davis que leyeron el manuscrito pacientemente y que fueron mis críticos más duros y mis...

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