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hacia adelante. Presentará "el rostro iracundo". También podrá agredir al otro niño mediante un golpe característico. Este golpe es típico entre los niños de edad pre-escolar: el brazo levantado, los dedos apretados y las palmas hacia adelante. El niño agredido con frecuencia se agachará, llorará o emprenderá la fuga, manteniendo en su rostro todo el tiempo una expresión de huida. Las cejas más bajas en los extremos exteriores, la boca abierta y algo cuadrada y el rostro congestionado. Cuando los seres humanos están por atacar, raramente aparecen congestionados; según Desmond Morris es más frecuente que se pongan pálidos. El rubor suele ser un indicio de derrota. El golpe de los niños suele ir precedido por lo que se llama "posición para pegar": la mano levantada hasta el nivel de la cabeza y mantenida allí por varios segundos. Si la mano se mantiene hacia atrás y lejos de la cabeza, es muy probable que se propine el golpe. Si la mano se mantiene hacia atrás y próxima a la cabeza, puede ser simplemente un gesto defensivo. Los etólogos citan otra gran variedad de posiciones de las manos entre estos extremos y, aparentemente, de eso depende la representación del equilibrio entre el deseo de atacar y el de huir. Ésta es, evidentemente, una señal de que el otro niño está preparado, pues al verse enfrentado con esta "posición de pegar", algunas veces girará sobre sus talones y huirá antes de que se produzca el golpe o podrá responder adoptando a su vez una postura defensiva para enfrentarlo. El equipo de Birmingham prestó considerable atención a las expresiones faciales de los niños. De sus observaciones se deduce que existen seis maneras diferentes de fruncir el ceño, y que cada una de ellas corresponde específicamente a una posición de las cejas y una forma de arrugar la frente. También registraron ocho maneras diferentes de sonreír y cada una de ellas se emplea en una situación particular. Estos gestos faciales, aparentemente, se mantienen inalterables durante la vida del adulto. La sonrisa más común es la empleada al saludarse; involucra solamente el labio superior y deja ver solamente los dientes de arriba. Sin embargo, existen variaciones sobre ella: por ejemplo, si se trata de una presentación formal, no será necesario mostrar los dientes; solamente se levantará levemente el labio superior. Al mismo tiempo, si se trata del encuentro entre dos amantes o cuando un niño corre alborozado hacia su madre, la boca podrá estar algo más abierta, aunque sólo se enseñarán los dientes superiores. La sonrisa del labio superior se transforma en la sonrisa con los labios hacia adentro, al hundir levemente el labio inferior sobre los dientes. La gente suele emplear este tipo de sonrisa cuando se encuentran con personas a quienes consideran sus superiores. La "sonrisa de gran intensidad" que deja ver tanto los dientes de arriba como los de abajo, se produce durante momentos de agradable excitación y es algo diferente de la "sonrisa radiante" en que la boca está totalmente abierta pero los dientes están cubiertos. Los niños emplean en sus juegos estos dos tipos, pero la versión de la "sonrisa de gran intensidad" parece ser la que mejor concuerda con la "cara de juego". Los etólogos registran también una sonrisa no sociable. La denominan la sonrisa simple y es la mueca enigmática de la Mona Lisa, que parece reflejar una alegría interior. Los labios se curvan hacia arriba pero la boca permanece cerrada. Probablemente es la sonrisa empleada por el individuo cuando está a solas. Una sonrisa fría es la que interesa solamente la boca. Los pequeños cambios sutiles que se producen alrededor de los ojos, son los que proveen calidez a la expresión. Aun una "sonrisa radiante" será poco convincente si los ojos se mantienen inalterables y no va acompañada por un arqueamiento de las cejas. A pesar de que los niños mantienen algunas de estas expresiones hasta la edad adulta, otros gestos de la niñez desaparecen o se transforman. La posición para "golpear" raramente se encuentra entre niños mayores de seis años, a pesar de que pueden hallarse rastros de ella aun en el comportamiento de algunos adultos. Cuando una persona se toca el mentón o la mejilla con el pulgar e índice y la palma de la mano vuelta hacia afuera, en una posición incómoda, probablemente lo hará porque se siente amenazada. Dos de los etólogos de Birmingham, Christopher Brannigan y David Humphries han escrito: En situaciones más defensivas, la mano se mueve hacia atrás en la postura de golpear, pero esto se disimula colocando la palma de la mano sobre la parte de atrás del cuello. Si usted se encuentra en una situación similar, examine sus motivaciones: se dará cuenta de que está muy a la defensiva. Entre las mujeres, especialmente, el movimiento de la mano hacia la nuca puede aparecer combinado con la acción de arreglar el cabello de forma sofisticada. Similarmente, un conductor que realice una falsa maniobra y sobrepase a otro coche demasiado rápido, con frecuencia efectuará un instintivo movimiento de la mano hacia la nuca, como queriendo acomodarse el peinado.

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DAVIS FLORA - El Lenguaje De Los Gestos  

Flora Davis • 2 A Mamu Tayyabkhan y también a Karen Davis que leyeron el manuscrito pacientemente y que fueron mis críticos más duros y mis...

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