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sensaciones y reacciones de las cuales ni siquiera está consciente. Esta idea, logró transtornarme durante un tiempo, especialmente cuando tropecé con la literatura que se refería a profecías que siempre se cumplen. La investigación de dichas profecías comenzó a principios de la década del treinta con un caso clásico: el de un niño de seis años que insistía en querer irse de su casa. Cada vez que retornaba, el padre escuchaba los detalles de su aventura. A pesar de que lo castigaba después, parecía evidente que le agradaban las hazañas de su hijo. A raíz de los trabajos realizados desde entonces sobre comunicaciones no-verbales, es fácil explicar cómo se reflejaba ese placer a través de sus expresiones faciales; por las posturas que adoptaba y el ritmo que seguían sus movimientos al escuchar las narraciones de su hijo. Asombrados ante este claro ejemplo, dos psiquiatras de Chicago se dedicaron a buscar otros problemas de comportamiento y descubrieron niños que robaban, otros que provocaban incendios, algunos que tenían desviaciones sexuales y otros finalmente que hasta llegaron a cometer crímenes; todos actuaban impulsados por deseos inconscientes de sus padres. Cualquier adulto que se haya enfrentado aunque sea brevemente con sus propias fantasías, hallará esta idea demoledora. La madre sobreprotectora será algunas veces la culpable de que su hijo haga las cosas que ella más detesta. La madre que no soporta las mentiras, será la más propensa a tener un hijo mentiroso. No obstante, las emociones reprimidas y las ambiciones subconscientes son parte del contexto psicológico de todo adulto normal. Los padres siempre han comunicado cosas de este tipo a sus hijos y la mayoría de ellos las han soportado bastante bien. En el futuro, seguramente, los estudios sobre la interacción entre padres e hijos nos enseñarán mucho más acerca de la forma en que se comunican las familias, pero pasará mucho tiempo hasta que logremos establecer la forma de enseñar a los padres a no transmitir ciertos sentimientos de manera no-verbal. Además, por supuesto, antes de lograr ser capaces de no comunicarlos, uno debe enfrentar valientemente el hecho de que los posee. En cuanto se refiere al aprendizaje no-verbal de los bebés, si tomamos seriamente los argumentos de Ashley Montagu ( y yo lo hago), debemos llegar a la conclusión de que todo nuestro sistema merece ser revisado. Los padres, los médicos y los hospitales deben tratar de lograr un medio para proveer al infante de una transición más suave desde el útero materno al mundo exterior. Debemos asegurarnos, según me parece, antes de llevar a niños pequeños a guarderías donde los tengan todo el día, de que serán convenientemente tratados, sostenidos en brazos, estrechados y en general "amados", "queridos" en proporción suficiente. Es maravilloso ofrecer a una criatura de edad pre-escolar un caudal de estímulo intelectual y la oportunidad de aprender a una edad temprana, como sucede en los buenos centros de atención infantil; pero el aprendizaje no-verbal que realiza en sus primeros años es tal vez más importante aun y la mejor forma de lograrlo es mediante una buena relación con los adultos que gozan de su compañía y tienen tiempo para dedicársela.

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DAVIS FLORA - El Lenguaje De Los Gestos  

Flora Davis • 2 A Mamu Tayyabkhan y también a Karen Davis que leyeron el manuscrito pacientemente y que fueron mis críticos más duros y mis...

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