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policía, a los que se les hizo oler progesterona, fueron capaces de identificar varas que habían estado en manos de mujeres embarazadas, o de mujeres que estaban en la segunda parte del ciclo menstrual, ya que en ambos casos el nivel de la progesterona asciende. Los mosquitos también reaccionan ante los olores humanos. Se ha comprobado que se sienten más atraídos por unas personas que por otras. Cualquier mujer será más atractiva para el mosquito cuando está entre el treceavo y dieciochoavo día de su ciclo menstrual, ya que su nivel de estrógeno es más elevado. La mayoría de los animales emiten olores que atraen sexualmente y es casi seguro que dicho fenómeno se produce también entre los hombres. Sin embargo, entre los animales actúan como "desencadenantes" despertando casi automáticamente el deseo sexual, mientras que entre los seres humanos la reacción biológica puede ser cubierta por otra aprendida. Para algunas personas el olor del caucho es sexy, porque lo asocian a los preservativos. Para otras, los olores biológicos naturales del cuerpo pueden resultar intimídatenos e incluso amenazadores. Un vistazo a la anatomía del hombre nos proporciona una evidencia adicional del sistema de emisión del MQE. Como resume Wiener "el hecho es que nuestra piel contiene una profusión de glándulas odoríferas que rivalizan con las de otros animales. . . Cubren nuestro cuerpo de la cabeza a los pies; su estructura es extremadamente compleja y existen tantos tipos individuales que ha sido imposible registrar una clasificación anatómica completa". Es probable que estas glándulas odoríferas hayan sobrevivido luego de miles de años de evolución en beneficio de los perros y de los mosquitos. A pesar de que los MQE se excretan en la orina, las heces, la saliva, las lágrimas y el aliento, Wiener cree que el grueso de ellos está contenido en la transpiración, ya que ésta es notoriamente responsable de la tensión emocional y de esta manera, proporciona un excelente sistema de señales. Wiener hace hincapié en la hipótesis de que los seres humanos emiten MQE; demostrar que nosotros también los recibimos es más difícil. Se refiere a experimentos en los cuales ciertos individuos fueron expuestos a determinados productos químicos. A pesar de que el sujeto no percibía el olor, la reacción galvánica de su piel (GSR) descendió en cuestión de segundos y se notaron cambios menores en la presión sanguínea, la respiración y el ritmo cardíaco. En nuestra cultura, las personas no suelen hablar mucho acerca de lo que huelen, pues se considera de mal gusto dicho tema. Por eso no se sabe en realidad cuántos son los individuos que realmente tienen una aguda percepción olfativa entre nosotros, ya que esta habilidad permanece oculta. Una vez mencioné a una vieja amiga mía, que estaba realizando estudios sobre el sentido del olfato y ella me reveló, casi en secreto, que creía poseer una capacidad olfativa mucho más pronunciada que la mayoría de la gente. Tenía que lavar sus sábanas con un detergente especial, porque de lo contrario el olor la atormentaba. Era capaz de distinguir claramente entre el olor de un hombre y el de una mujer, y durante su estada en la universidad sentía pena por su compañera de dormitorio porque "la pobre Betsy tenía olor a hombre". Conserva aún como un tesoro —aunque nunca lo usa— un viejo saco tejido porque todavía mantiene levemente el olor de su abuela, y ese olor es el olor biológico de la anciana, y no como en las novelas románticas un aroma de lavanda o de lila, o de algún otro perfume usado por ella. Mi amiga nunca admite lo que ella denomina "su idiosincrasia" porque si lo hace la gente piensa que es algo rara. La capacidad olfativa varía no solamente entre individuos sino también entre sexos. Hay ciertos olores almizclados que las mujeres pueden captar mientras que los hombres y las niñas preadolescentes no lo hacen. La capacidad olfativa de la mujer varía durante su ciclo menstrual y alcanza su máxima aptitud en la mitad del mismo, cuando su nivel de estrógeno se eleva coincidiendo con el momento de la ovulación. Más aun, algunos científicos que estudian el sentido del olfato han sugerido que es posible emplear como índice el ciclo olfativo de la mujer como una sencilla medida de control de la natalidad para determinar el momento de la ovulación. Es probable que los niños de nuestra cultura comiencen a vivir, teniendo un sentido aguzado del olfato y aprendan a suprimirlo con el tiempo. He tenido oportunidad de hallar una evidencia anecdótica. Un padre joven se quejaba de que le resultaba imposible dar el biberón a su hijito mientras la madre permanecía en la misma habitación, aparentemente porque el niño olía la leche materna y la prefería. Los observadores han notado también que en la etapa edípica, cuando padre e hijo están en competencia, los niños demuestran un marcado interés por los olores sexuales de los adultos y parecen rechazar el de su padre.

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DAVIS FLORA - El Lenguaje De Los Gestos  

Flora Davis • 2 A Mamu Tayyabkhan y también a Karen Davis que leyeron el manuscrito pacientemente y que fueron mis críticos más duros y mis...

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