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comunicarse sus emociones e intenciones. Lo hacen mediante expresiones faciales, posturas, gestos y gritos característicos. Michael Argyle ha sugerido que el lenguaje es innecesario para transmitir emociones y actitudes comunicativas y que debe haberse desarrollado para otros fines; probablemente para comunicar hechos producidos a la distancia y para referirse a objetos ausentes. Claro está que luego se extendió a la expresión de hechos más inmediatos, pero Argyle sugiere que no es la forma más efectiva de hacerlo. Por supuesto, la comunicación no es tan simple como para enviar información por un canal verbal y las emociones por otro que no lo sea. En el nivel verbal, las emociones pueden ser definidas y tratadas de manera precisa. No solamente enviamos señales de nuestra emoción, sin darnos cuenta de ello, sino que también las recibimos de otros sin ser conscientes de que reaccionamos ante ellas; podemos llegar a la conclusión de que otra persona está enfadada cuando en realidad no lo está; transmitir nuestra desaprobación sin intención y no indicarlo con suficiente claridad cuando realmente así lo pensamos; todo esto ofrece un amplio margen de desentendimiento. También existen algunas señales no-verbales como las "señas" o el "sistema de stress" descubierto por Birdwhistell, que están contenidos en el lenguaje verbal y no tendrían ningún significado fuera de él. Más aun, existen claves no-verbales únicamente para regular el lenguaje hablado, de la misma manera que las luces regulan el tránsito en las calles. Éstas son indispensables en la conversación cotidiana. Antes de que dos personas puedan empezar a hablar, ambas deberán indicar que están prestando atención; deberán estar ubicadas a una distancia razonable, dirigir sus cabezas o sus cuerpos una hacia la otra e intercambiar miradas de tanto en tanto. Cada uno necesitará del otro una cierta proporción de aprobación no-verbal mientras habla; una mirada relativamente fija y ciertas pautas de comportamiento: movimientos de asentimiento con la cabeza, reacciones faciales adecuadas y tal vez ciertos murmullos de aprobación como "m-hm..." y "sí..." Si nos encontráramos con la total ausencia de estos ingredientes, la conversación se interrumpiría repentinamente. Hay señales noverbales que regulan el fluir de una conversación de tal manera que cada persona hable cuando es su turno y se produzcan pocas interrupciones o silencios incómodos y prolongados. Este método de hablar cada uno a su turno es sutil y complejo. En la conversación diaria, la gente lo hace sutilmente —no dicen "ahora le toca a usted" o "basta, ahora es mi turno"— no obstante, la mayor parte del tiempo el que escucha está listo para tomar el hilo de la conversación cuando finaliza el que habla, como si respondiera a un código preestablecido. Algunas veces habrá comenzado a mirar hacia otro lado, cambiando la posición de la cabeza o de otras mil maneras habrá anticipado que se aproxima su turno. ¿Cómo puede saber que el otro le cederá el terreno? Hace algunos años, un estudio realizado por Adam Kendon (descripto en el capítulo 9) indicaba que el comportamiento visual era parte del código de señales. Durante una conversación entre dos personas, el que habla mirará a su interlocutor cada tanto y luego volverá a mirar hacia otro lado; estas miradas hacia otro lado duran tanto como las de contacto mutuo. Al llegar al final de un párrafo, mirará a su interlocutor por un lapso algo más prolongado y esto aparentemente le indica que está listo para tomar la palabra. Estudios más recientes han demostrado que existe toda una serie de indicadores para tomar la palabra. El profesor de la Universidad de Chicago Starkey Duncan Jr. realizó un trabajo con dos video-tapes de conversaciones; una entre un terapeuta y un posible paciente y la otra entre el mismo terapeuta y un colega. En cada caso, Duncan efectuó un análisis exhaustivo de los primeros diecinueve minutos del tape. Tardó casi dos años en transcribir el comportamiento verbal y no-verbal, pero al terminar había hallado indicadores para la toma de la palabra en movimientos corporales, en lo que se decía y en la forma en que se lo hacía. Observando lo que se decía, descubrió que cada uno de los que hablaba empleaba frases estereotipadas que indicaban que estaba listo para ceder la palabra. Parecían poco claras y definidas —"pero...", "algo así..." o "ya sabe usted.. ."— y con frecuencia se modulaban en un tono de voz que parecía desprenderse del párrafo expresado. También se notaron claves gramaticales, como efectuar una pregunta al interlocutor. Duncan descubrió que, en general, cuando el que habla completa su idea, su tono de voz se eleva (como al formular una pregunta) o baja. Una ligera carraspera, una cierta pesadez, una disminución en el volumen, son todos síntomas claros de que corresponde a la otra persona tomar la palabra. En cuanto a los movimientos corporales, las señales son gestos de detenerse o descansar. Si el individuo ha estado gesticulando, sus manos permanecerán

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DAVIS FLORA - El Lenguaje De Los Gestos  

Flora Davis • 2 A Mamu Tayyabkhan y también a Karen Davis que leyeron el manuscrito pacientemente y que fueron mis críticos más duros y mis...

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