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Lasciatemi. Copyright Š 2012 Manne Van Necker.

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Capítulo 7

Rendido. La primera impresión de Mía había sido pensar cómo demonios llegó Luca hasta donde ellas estaban, pero se quedó en silencio para evitar decir cualquier estupidez que pudiese arruinar el real motivo por el que estaban allí: Luz. Mientras Vittoria le explicaba a Luca lo que había ocurrido desde que él se fue, omitiendo gran parte de la engorrosa historia en la que Mía había llorado por días, así Luca se hizo una idea y comenzaron a organizar la búsqueda. —Lo mejor es que te quedes en un lugar fijo, lo más probable es que Luz te busque en lugares céntricos de la ciudad —afirmó Vittoria. —Iré a la plaza que está a cerca de la estación, en un par de horas volveré aquí, te dejo mi número, me llamas en caso de que la encuentren —le dictó el número de teléfono y Vittoria, que miró de reojo a Mía, lo anotó rápidamente. —¿Cómo demonios nos encontraste? —dijo Mía saliendo de su trance. Luca la miró como si estuviese estudiando cuidadosamente su respuesta, quería analizar también qué había querido decir esa pregunta, sería que fue Dios el que hizo que se encontrasen de nuevo o realmente él la había mandando a vigilar para saber qué hacía. Luca no creía en lo primero y jamás habría hecho algo así, por lo que, Mía descartó ambas ideas descabelladas de su cabeza y esperó una respuesta más lógica.

—Y aún así fingiste no saber cuál era el motivo por el que estábamos aquí — murmuró Vittoria molesta.

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—Matt me llamó a penas se dieron cuenta que Luz había desaparecido y que vendría a Roma, luego de eso cuando se contactó con ustedes me dio su dirección para ayudarlas en la búsqueda —sentenció.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. Luca sonrió mirando al suelo, sabía que había sido una pésima jugada, pero muchas veces no sabía cómo actuar cuando Mía estaba cerca de él, la mayoría del tiempo se comportaba como un idiota y, probablemente, jamás la hubiese tratado de esa manera de no ser por la realidad que él poseía, una realidad que no había escogido. —¿Vamos a buscar a Luz o no? —alzó una ceja —. Nos vemos en unas horas. Una vez que Luca caminó lejos de ellas, Vittoria se volteó para ver a su amiga. Mía, que no había dicho mucho durante todo el tiempo que Luca había estado allí, parecía no estar pensando en nada, su rostro no demostraba ninguna sensación que pudiese hacerle pensar que estaba viva, es más el color de su rostro parecía haberla abandonado dejando esas horribles ojeras negras como único vestigio de vida. —¿Estás bien? —dijo Vittoria tocándole el hombro. Mía salió de su ensimismamiento, estaba pensando tantas cosas, que al parecer todo se había vuelto un torbellino y se quedó en blanco. —Sí, eso creo —murmuró —. Será mejor que vayamos a buscarla, hace mucho que está sola. Estaban cansadas ya de recorrer cada calle, de preguntar a las personas y al parecer, Luz había sido lo suficientemente astuta como para pasar desapercibida entre las calles romanas, a pesar de ser una niña que andaba sola se las había arreglado incluso para pasar por alto la inteligencia del personal que vendía los boletos en la estación de trenes, de seguro habría conseguido pasar por alto a tres adultos buscándola en una inmensa ciudad. Ya cansadas y sin pista alguna del paradero de Luz, volvieron al hostal a esperar que Luca tuviese mejores noticias al respecto. —¿Qué pasa? —dijo Vittoria dejándose caer sobre la cama —. A veces es mejor decir lo que uno siente antes que te marchites por ocultarlo.

—No sueles ser una mentirosa, Mía. —No he querido ni pensar que me pasa con verlo, dime ¿Qué se supone que haga cuando veo a Luca frente a mí, cuando la última vez que le vi me había besado y

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—Si lo dices por el encuentro con Luca, pues no siento ni me pasa nada — murmuró dejándose caer al lado de Vittoria.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. cambiado el mundo y acto seguido me abandona? —respiró agitada —. Por mi parte le hubiese abofeteado hasta que no fuese capaz de levantar las manos, pero la que importa ahora no soy yo, es Luz. —Hay algo en él, Mía, su mirada decía otra cosa cuando te vio. ¿No notaste como se reprimía las ganas de acercarse a ti? —sonrió —. Usualmente las amigas estamos para alentarte cuando no hay esperanzas y decirte las cosas más crudas que puedas escuchar porque probablemente nadie quiera decírtelas, pero es verdad, es como si Luca estuviese constantemente en lucha consigo mismo. —Que me digas esto, no cambiará nada —murmuró y cerró los ojos finalizando la conversación. Matt estuvo intentando calmar a la señora Mimí toda la tarde, pero ella no hacía más que caminar de un lado a otro, cuando tomó la bandeja con galletas recién horneadas estas cayeron al suelo en el mismo instante que sonó el celular de Matt. —¿Hay noticias? —preguntó Matt reconociendo el número de Luca. —No muchas, ahora voy al edificio donde me alojo, con lo astuta que es de seguro sabrá eso. He visto a Mía y su amiga. —¿Qué tal eso? —dijo secamente. —Debo colgarte, hay un tumulto de gente en un mercadillo. Quizá Luz esté cerca —colgó. Estaba por oscurecer cuando Luca volvió al hostal donde Vittoria y Mía se alojaban. Se debatió si entrar a su habitación o simplemente llamarlas para decirles que no había novedad alguna, pero no quiso evitar la oportunidad de ver a Mía, de saber cómo estaba y quizá hablarle de una vez por todas de lo ocurrido. —¿La encontraste? —chilló Mía apenas le vio llegar, pero de inmediato se dio cuenta que venía solo. Luca no dijo ni una sola palabra—. ¡Dios! Con lo pequeña que es, pasando la fría noche en Roma y sola. —No es la primera vez que está en condición de calle, Mía, Luz es inteligente, sabrá arreglárselas —sonrió Vittoria dándole ánimos.

Luca se volteó para abrir la puerta y tocó el pomo de esta. Se debatió si pedirle a Mía que le acompañase para que hablasen, pero sabía que durante la búsqueda de Luz no sería una buena idea, tenía que descansar para mañana invertir todo el

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—Mañana seguiremos buscando, yo por ahora me iré a dormir.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. tiempo posible en encontrarla antes que algo malo le ocurriese si es que ya no le habría ocurrido. —¿Por qué no te quedas aquí? —interrumpió sus pensamientos la voz de Vittoria —. Sería mejor así, mañana podríamos organizarnos temprano y no perderíamos tiempo esperándote o juntándonos en algún lado. Vittoria sabía lo que hacía, así como también tenía claro que no era necesario que Luca se quedase, podrían hablarse por teléfono y nada más, pero lo hacía por Mía, aunque en ese momento su amiga no quisiese más que matarla en cuanto Luca cerrase esa puerta. Por un instante los ojos de Mía se encontraron con los de Luca, él estaba mirándola como si le pidiese la autorización de quedarse, por primera vez no vio en ellos nada oculto, realmente quería quedarse y se lo estaba pidiendo sin palabras. Mía asintió suavemente y se fue a su cama. —Puedes dormir en el sofá —murmuró Vittoria —. Te traeré unas mantas. En la mente de Luca sólo resonaba una frase “¿Qué estoy haciendo?” era lo único en ese momento que le atormentaba, saberse tan cerca de Mía como aquella noche en que ella le había recogido. Cerró los ojos intentando dormir, pero su cabeza estaba tan activa que le era imposible, aún así cerró los ojos para no obligarse a mirar a Mía que estaba en su cama, probablemente durmiendo.

Luca abrió los ojos en cuanto Mía cerró la puerta, ella le había dejado su frazada luego que él se había dormido, no quería demostrarle que aún se preocupaba, pero no era capaz de negarle abrigo. Se puso los zapatos y, como ya estaba vestido, salió de la habitación para buscarla.

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Se dio vuelta una y otra y otra vez en su cama, sin poder dormir, estaba consciente de que el respirar de Vittoria era suficiente para saber que estaba durmiendo, pero no escuchaba a Luca. Se sentó en la cama y vio el sofá, allí estaba, enrollado entre la única frazada que le había pasado Vittoria, y ella estaba calentita con las tres frazadas de su cama. Se sintió mal por eso, pero no hizo esfuerzo alguno en entregarle otra a él, no después de todo lo que había pasado. Se repitió una y otra vez que no debía sentirse culpable, pero no fue capaz de mantener su idea. Se levantó de la cama, quitó una frazada y caminó hasta el sofá donde estaba Luca, caminó de puntillas para evitar hacer ruido. Cuando estuvo tan cerca del sofá se prohibió respirar para no despertar a Luca y dejó caer suavemente la frazada. Una vez que lo arropó, tomó su chaqueta y se la puso encima del pijama, abrió la puerta y la cerró con sumo cuidado.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —Mía —la voz grave a sus espaldas la alertó —. ¿Dónde vas? Su corazón se detuvo una fracción de segundo junto a su respiración. Se quedó de pie, aún en puntillas, esperando que aquella voz hubiese sido una treta de su imaginación y que cuando voltease el pasillo estaría tan solo como cuando ella había salido hacía el. Se volteó lentamente con los ojos cerrados y forzándose a abrirlos vio a Luca de pie frente a ella. En ese momento se sintió estúpida. —Sí, soy real —sonrió —. ¿Dónde vas? —A buscar a Luz —susurró. —Te acompaño —dijo tomándole la delantera. Caminaron hasta la calle y el frío se coló entre sus ropas. Mía tembló suavemente hasta que fue capaz de controlar su propio cuerpo y siguió caminando, Luca iba en silencio a su lado, le seguía los pasos mientras observaba lo agotada que se veía, parecía que, desde la última vez que la había visto en Milán a ahora, le hubiese pasado un camión por encima, sabía que ese camión tendría su nombre. —Deberíamos volver —dijo luego de unas cuadras —. Hace demasiado frío y estás desabrigada. —Si yo estoy desabrigada, Luz lo estará mucho más y además sola —sus dientes castañeteaban mientras continuaba caminando. Luca la siguió en silencio, quería decir tantas cosas y a la vez no decir nada, era egoísta de su parte tornar esa caminata en busca de Luz en una caminata perfecta para hablarle de sus errores y a pesar de que seguía pensando que era egoísta, no se pudo resistir a hablarle. —Mía —su voz salió como un gruñido en vez de un susurro —. Mía —repitió.

—Será mejor que caminemos más rápido si queremos encontrarla —se volteó para seguir con la búsqueda.

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Ella se volteó lentamente y se encontró con él a tan sólo centímetros de su cuerpo, su mirada le dijo exactamente qué ocurría, era la misma mirada que había puesto aquel día antes de besarla. Sintió como el nerviosismo le recorrió todo el cuerpo electrizándola al punto que tuvo que cerrar sus ojos y respirar profundo.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. Luca le tomó el brazo y la sostuvo mientras opuso resistencia, no quería dañarla, pero tuvo que presionarla lo suficiente para que se voltease y le escuchase aunque fuese por menos de un minuto. —Lo siento —susurró —. Siento mucho haberte dañado de esa manera. Los ojos de Mía se abrieron de par en par, sorprendida por, primera vez, escuchar una disculpa verdadera de Luca, se estaba disculpando realmente con ella, le estaba diciendo con esas palabras que reconocía haberse comportado como un idiota, que reconocía que huir de ella estaba mal, que le permitía entrar en su vida sin oponerse a ello ni luchar contra sí mismo. —No es llegar y pedir disculpas —aclaró su voz —. Si de verdad te importa tendrás que hacer algo mejor que eso—soltó su brazo y caminó hacia el hostal. Luca caminó detrás de ella en todo momento, no se esperaba aquella respuesta, en sus imágenes mentales todo salía bien, ella le perdonaba y todos felices, incluso se arriesgó a pensar que sería capaz de besarla, pero a cambio había recibido una bofetada, no literal, pero dolía incluso más que si hubiese sido real. —Mía —la llamó antes de subir al edificio, ella se volteó —. Será mejor, seré mejor —se corrigió —, seré mejor que lo que esperas porque de verdad me importa. —¿Es eso una promesa? —dijo lo más fría que pudo, aunque tenía un conflicto interno de magnitudes. —Sí —dijo secamente mirándola a los ojos. —Lamentablemente, Luca, hace mucho tiempo que dejé de creer en promesas — empujó la puerta y caminó hacia la habitación.

Mía era consciente de la cercanía de Luca mientras estaban en la búsqueda de Luz, de vez en cuando sus cuerpos se rozaban o recibía pequeños empujones de Luca cuando estaban entre el tumulto de personas. Sabía que no era inmune a aquellos roces, pero no podía olvidar que quería ser fuerte por primera vez y quería serlo

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Al día siguiente salieron en búsqueda de Luz, preguntaban por todas las calles a todas las personas que veían, mientras que Vittoria no sospechaba nada de lo ocurrido anoche, Mía tampoco había querido mencionárselo. Luca de vez en cuando se acercaba a ella, pero le evadía cortésmente sin que él percibiese aquella intención, otras veces no era capaz de alejarse por las personas que había en las calles.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. siempre, aún si tuviese que negar lo que sentía y fingir que nada le importaba, correría el riesgo, quizá sólo de esa manera no le dolería tanto tenerle al lado. Quería ser como Vittoria, que a pesar de estar desconsolada por toda su historia, seguía sonriendo y dándole la menor importancia en vez de estar llorando como una cría en los brazos del primero que se ofreciese a consolarla. Caminaron y recorrieron las mismas calles que Mía y Vittoria habían recorrido en su llegada, pero Luz no parecía haber estado allí. La preocupación de todos se incrementó cuando vieron que había una patrulla policial y que uno de los policías estaba tomando declaraciones a las personas de la calle. —Quédense aquí —dijo Luca sin mirarlas —. Iré a ver qué ocurre. —Yo también voy —le contradijo Mía —. Si vas tú, Vittoria y yo también. Luca no opuso resistencia, aunque la idea, evidentemente, no fue de su agrado. Se acercaron hasta la patrulla para escuchar lo que el oficial estaba diciendo respecto a la desaparición de una menor, estaba preguntando a los transeúntes si había visto a una niña que poseía una descripción similar a la de Luz. —Disculpe —dijo Luca —. ¿Está en busca de una menor? —Efectivamente ¿La ha visto usted? —dijo el oficial de policía que estaba en ese momento en el coche. —Nosotros también estamos en busca de una menor que se nos extravió cuando viajábamos hasta aquí, se nos extravió en la estación de trenes y la hemos buscado por todas partes. —Debería hacer la denuncia para que podamos proceder en su búsqueda —dijo el oficial. —¿Tiene una foto de la menor que buscan? —preguntó Luca.

—Seguiremos con la búsqueda en caso de necesitarles se lo haremos saber, gracias oficial —sonrió —. Si vemos a la niña que buscan le llamaremos a la central de policía, que tenga buenas tardes.

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El oficial sacó una foto desde su carpeta y se la enseñó a Luca, este la miró por un minuto y se la devolvió, apenas hizo aquello, Mía le dio un codazo por no habérsela mostrado a ella.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —¿Qué demonios fue eso? —dijo Mía siguiéndole —. ¿Por qué no me mostraste la fotografía? ¿Era Luz? —Acabo de verla —murmuró Luca corriendo y alejándose de ellas. Vittoria no quiso reclamar, pero en su mente sólo tenía una idea y era que la única afectada con este juego del tira y afloja era ella, que por primera vez decidió dejar los tacones y andar con tenis, pero que aún así se sentía extraña en ellos y para más la hacían correr. —¿Qué la has visto? —dijo Mía —. ¿Dónde? Luca no respondió, corrió entre el mercadillo y dobló donde había visto a la niña, estaba seguro que era ella, la vio observándoles, quizá no había querido salir porque estaban con los oficiales, así que una vez que dobló por la calle vio que era un pasaje sin salida, estaba lleno de contenedores de basura y gatos por todos lados, cuando movió el primer contenedor salió una rata en dirección contraria y a toda velocidad. —Luz —llamó —. Soy Luca, puedes salir. Pero nada se movió, todo seguía igual, Vittoria y Mía miraban desde el inicio del callejón sin querer acercarse allí por el olor pestilente a basura y estiércol que este desprendía. Miraron como Luca pateaba algunos contenedores, vaciaba algunos basureros y al final se agachó. —¿La encontró? —susurró Vittoria. Mía no fue capaz de responder ni de caminar, se quedó allí esperando a ver si Luca la miraba para darle alguna noticia, pero este no lo hizo. Luz estaba sentada sujetando sus rodillas y con su largo cabello cubriendo el rostro, llevaba la misma chaqueta y los mismos botines de siempre, aunque esta vez estaban sucios y la chaqueta se había roto.

Luz alzó su cabeza mirando aquellos ojos brillantes que había extrañado por días, el rostro de la pequeña niña estaba manchado y su cabello estaba alborotado, Luca miró al alrededor para encontrar pedazos de diario y cascaras de fruta, aún le quedaba un tomate y dos plátanos en aquel rincón. —Luca —dijo la niña abrazándolo y soltando el llanto —. Tenía tanto miedo.

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—Luz —sonrió Luca al encontrarla —. Soy Luca.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. Él la abrazó y la tomó entre sus brazos para llevarla hasta Mía y Vittoria. La suciedad de Luz y el olor que desprendía no le importó, nada podía compararse con la alegría de haberla encontrado sana y salva, por lo que se veía había pasado una buena noche a pesar del frío, como siempre se las había arreglado bien. —¡Luz! —gritó Mía corriendo a su encuentro —. ¡Pequeña! Luz no se soltó de Luca, sino que besó a Mía y se volvió a los brazos de su protector, no quería moverse de allí nunca más, era tan cálido y olía tan bien, que se fue en brazos de Luca hasta llegar al hostal. Una vez que llegaron allí, Mía le tuvo que suplicar que soltara a Luca para que le diesen un baño caliente por el frío y le trajesen ropa limpia. —Iré a comprarte ropa —murmuró Vittoria —. Volveré en seguida, pequeña. Luca le rogó para que se soltase, pero Luz no quería hacerlo, finalmente, luego de bastantes ruegos, consiguieron que la niña se soltase y se fuese a la tina. Luca se quedó fuera del baño, mientras que Mía ayudaba a Luz a desvestirse. No había querido decir nada, pero sospechaba demasiado como para querer confirmarlo, por lo que la ayudó en silencio, también porque no quería que la niña se sintiese criticada, ya habría tiempo para hablar. Mía le pidió a Luca que se fuese a dar una vuelta y que volviese luego, porque tendría que bañar y secar a la niña y la habitación era compartida, por lo que Luz podría sentirse intimidada con su presencia, este obedeció y se marchó en seguida. —Quédate en la cama —sonrió Mía —. Iré por leche. Luz como nunca estaba en silencio, jamás había estado tan callada y tan tímida con Mía, la verdad era que tenía miedo que la reprendiesen y ella sólo había venido a buscar a Luca. —¿Por qué huiste Luz? —dijo Mía asustada una vez que se sentaron juntas en la cama.

—¿No pensaste en pedirme ayuda? Podría haberte ayudado, es muy peligroso que…

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—No huía, estaba buscando a Luca —murmuró la niña luego de beber un sorbo de leche.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —No quería molestar a nadie, además hay algo que debo hablar con Luca — susurró la niña. —¿Puedo saber qué es? —dijo Mía mirándola. —Quiero vivir con él —sentenció. Mía miró a Luz quién estaba muy decidida, sus pequeñas manos estaban presionadas en forma de puño y sus ojos estaban llenos de lágrimas, pero no parecían ser de tristeza. Lentamente sus mejillas se tornaron rosadas y su ceño se mantuvo fruncido. —Quiero que me espere —volvió a decir —. Quiero que espere a que yo sea grande y me quiera, porque yo le quiero y no quiero que se vaya lejos de mí, nunca más. Mía sintió como si un balde de agua fría hubiese caído sobre ella y la hubiese empapado completamente. Luz tenía un enamoramiento infantil de Luca. Se lo repitió una y otra vez en su cabeza, pero no era capaz de procesarlo, no por celos hacía la niña, sino por lo que se complicarían las cosas si Luz llegase a enterarse de lo que ella sentía por Luca también, si eso ocurría se acabaría la preciada amistad que tenía con la pequeña, por lo que intentó ocultar su sorpresa y guardarse todo tipo de comentario que pudiese afectar a Luz. Mía peinó el cabello de Luz, mientras intentaba comprender todo lo que podría ocurrir ahora. —¿Lo sabe Luca? —fue lo único capaz de decir. —No, no se lo he dicho —dijo bebiendo leche. —¿Por qué se lo quisiste decir ahora y no antes? Podrías haber evitado darnos un susto a todos.

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—Porque sé lo que sientes por él, Mía —dijo la niña y luego de eso la habitación se llenó de silencio.


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Adelanto del próximo capítulo. —¿Por qué no? —gruñó —. ¡Dime! —exigió —. ¿Por qué ahora no? ¿No es esto lo que querías? —Sí —susurró —. Esto era lo que quería, pero ya no. —¿Por qué no? ¿Porque ahora soy yo el que te ruega? ¿Te gusta a caso verme así? —gritó —. ¡Dime! —Porque me heriste lo suficiente como para tener por qué sufrir el resto de mi vida —le gritó enfurecida. —Pues si no estás dispuesta a sufrir para amar de esta manera, entonces no mereces lo que siento por ti —volvió a gritarle empuñando sus manos por toda la rabia y frustración que sentía.

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—Quizá no lo merezca —murmuró —. Así como no mereces que Luz se haya fijado en ti como su primer amor, realmente ya no veo lo que ella vio en ti.


Rendido