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Lasciatemi. Copyright Š 2012 Manne Van Necker.

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All rights reserved. Todos los derechos reservados.


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Capítulo 10

Vida Él observó el techo de su habitación mientras permanecía en su cama. No había sido capaz de conciliar el sueño en toda la noche, estaba seguro que Mía tampoco lo había conseguido, en lugar de dormir, ambos habían estado enviándose mensajes de texto, todos de contenido tierno y amoroso, todos hablando las necesitadas palabras que el otro deseaba oír, así, ninguno quiso terminar la conversación, vencieron al cansancio y al sueño por largas horas, pero cuando Mía dejó de contestarlos, Luca supo que se había quedado dormida.

Abrió sus brazos soltando toda la energía que pudo y estirando sus músculos antes de levantarse e irse a la ducha. Cuando pasó por la habitación de Matt comprobó que su amigo seguía aún dormido luego del arduo trabajo que había tenido el día anterior, por lo que no quiso despertarlo y continúo con lo suyo. —¡Luz! —gritó la señora Mimosa al ver que la niña no estaba en su habitación, estaba temiendo lo peor, quizá se había escapado otra vez, y el simple hecho de ver

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Se levantó de la cama y comenzó a hacer los quehaceres de su rutina, pero en ningún momento dejó de pensar en lo increíble que había sido su día anterior, en lo bello que era recordarla así de feliz, en lo que habría dado por poder repetir esos hermosos minutos una y otra vez, pero sus ánimos no decaían y en gran parte se debía porque tenía la certeza que la vería de nuevo, podría conversar con ella una y otra vez, mirar como sus ojos brillan cuando habla de algo que le emociona, acariciar su mejilla, sonreír cuando ella lo haga, y admirar ese gesto típico de ella cuando se sentía incomoda y ya no tendría que dar explicaciones, ni hacerlo disimuladamente, podía hacerlo siempre que quisiese, porque ya no había barreras que le impidiesen hacerlo, porque ahora Mía era parte de él. Ya no importaba si él quisiese o no que lo fuese, lo era incluso antes que Luca pudiese reconocerlo, incluso antes que él se diese cuenta el sentimiento ya se había alojado para quedarse. Lo que había comenzado como una admiración secreta había terminado en amor.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. que la pequeña la había abandonado hacía que el corazón se le saliese por la boca en cada latido. Caminó aún en bata de levantar por la casa de madera haciendo que el piso crujiera suavemente en cada paso, recorrió el piso sin éxito y decidió bajar a la cafetería, esperanzada de encontrarla allí. Prendió las luces una a una mientras avanzaba, porque no había cosa más horrorosa que la oscuridad, aunque nunca había declarado abiertamente su miedo a esta. Cuando se acercaba a la puerta de su despacho el corazón casi se le sale por la boca al ver una sombra que salía de él, pero no tardó en darse cuenta que era Luz la que estaba allí dando vueltas por la cafetería con su pijama de conejo que incluso traía las orejas. —¡Luz, por Dios! —exclamó sosteniéndose el pecho—. Me has dado un susto de muerte. La niña le dedicó una sonrisa mientras se estiró en toda su altura para presionar el interruptor que prendía la luz. —No quería que te levantases aún —murmuró con ternura mientras la cogía de la mano y la llevaba a la zona de recepción de la cafetería. Luz se había levantado con toda la intención de ayudar a la señora Mimí que se veía constantemente agobiada por el trabajo, siempre de allá para acá, los días que Luz llevaba viviendo con ella se dio cuenta que era una mujer que jamás paraba de trabajar, más los días domingo y lunes que les daba libre a los chicos para que tuviesen descanso, pero ella seguía atendiendo el local, sola y con la misma sonrisa de siempre. Por todo eso y también en agradecimiento por lo buena que la señora Mimí había sido con ella decidió hacerle un delicioso desayuno, había preparado un latte como a ella le gustaba, con dos de azúcar, y además las rosquillas con crema de frutilla que por lo que ella había visto eran las favoritas de la que pronto sería su mamá.

Ambas se sentaron a disfrutar el desayuno, ambas felices por sentirse acompañadas, porque sabían que mientras se tuvieran una a la otra nunca más se sentirían solas. Mientras la señora Mimí disfrutaba de sus rosquillas de frutilla, Luz había preferido las de chocolate, iba a darle un gran mordisco a la más gorda que pilló cuando la puerta de la entrada sonó. —Qué extraño —frunció el cejo la señora Mimí—, no es horario de abrir aún.

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—¡Oh, Luz! —sonrió Mimí —. ¡Qué detalle más hermoso!


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. El vidrio de la puerta volvió a ser golpeado y rápidamente Luz se levantó y fue a abrir, la señora Mimí la habría detenido, pero cuando se dio cuenta Luz ya estaba en la puerta. —¿Quién es? —dijo antes de abrir. —Soy Mía —dijo la conocida voz detrás de la puerta. Luz volteó su rostro hacía la señora Mimí para pedirle permiso y abrir la puerta y esta asintió, entonces cuando corrió el pestillo y abrió la puerta se encontró con Mía que venía abrigada hasta la nariz. —Para esperarse veinte grados afuera hace un frío que mata —murmuró Mía entrando y dando un beso a Luz —. ¿Cómo estás pequeña? —Bien —sonrió Luz —. ¿Y tú? Mía la miró, se veía extremadamente tierna en aquel pijama de cuerpo completo, incluso tenía patitas de conejo y sus grandes ojos se veía esmeralda esa mañana. Mientras contemplaba a Luz, olvidó que esta le había hecho una pregunta, por lo que cuando la niña la repitió, Mía salió de su ensimismamiento y respondió con un suave muy bien. —Disculpen que las moleste —murmuró al ver a la señora Mimí al fondo —, sé que no es horario para venir a molestar y que aún no abren la cafetería… —¡Oh, niña! —rió la señora Mimí levantándose de su silla e interrumpiendo a Mía —, sabes muy bien que eres bienvenida cuando se te plazca. ¿Té o café? —sonrió. —Té por favor —respondió mientras se sentaba en el puesto que le acababa de acomodar Luz. Hubo un momento de silencio entre las tres, mientras la señora Mimí le hacía el té a Mía y Luz terminaba de acomodar el nuevo puesto para su amiga, pero entonces cuando Luz se sentó no dejó de mirarla, tanto fue así que Luz llegó a sentirse incomoda.

La risa de la señora Mimí secundó el incomodo momento, ambas se miraron y sonrieron mientras que las mejillas de Mía se tornaron de un intenso rosa hasta convertirse en un rojo suave.

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—¡Por Dios niña! —dijo Luz interrumpiendo el silencio —. ¿Vas a hablar de una vez?


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —No deberías haber dicho eso, Luz —sonrió la señora Mimí entregándole a Mía su té —, has conseguido que Mía se incomode. —No importa —sonrió Mía —, en realidad venía a contarles eso y no sabía por dónde empezar. Cuando Mía comenzó a contar lo que había ocurrido Luz tenía los ojos abiertos de par en par, poco le importó la rosquilla de chocolate, su atención estaba puesta en cada palabra que Mía dijese, mientras que la señora Mimí escuchaba en silencio y bebía de su latte. Evidentemente, Mía omitió las partes más embarazosas para evitar que Luz hiciese sus comentarios suspicaces, por lo que cuando finalizó Luz no dijo nada que pudiese incomodarla. —Me alegra muchísimo —sonrió la señora Mimí mientras posaba su mano sobre la de Mía —, no sabes cuánto le hacías falta a este muchacho. —¿Lo cree así? —murmuró. —No lo creo, estoy segura de ello, eres lo mejor que pudo haberle pasado, sólo esperemos que ninguno lo estropeé, son tan jóvenes y tienen tanto por delante que no debes permitir que los obstáculos superen lo que tienen —sonrió. —Gracias —respondió Mía. —Y ahora que son novios ¿Se irán a vivir juntos? —dijo Luz. —No, pequeña. Primero tenemos que conocernos como novios y antes de ir a vivir junto a otra persona hay que casarse—explicó Mía. —¿Casarse? —alzó una ceja Luz —. Yo conozco gente que vive junta y no está casada, ¿Te quieres casar con Luca? A Mía nuevamente le volvieron los colores al rostro, marcando toda la zona de sus mejillas y quedándose allí por más tiempo del que esperaba.

Agradecida de los gratos momentos y excelentes consejos que la señora Mimí le había dado mientras Luz se iba a lavar y vestir. La señora Mimí era como su abuela, siempre dispuesta a escuchar y apoyar a la persona antes que criticarla,

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—Luz —dijo suavemente la señora Mimí —, es mejor no incomodar a Mía con esas preguntas, ella recién comenzó esta relación con Luca, no puedes pedirle ese tipo de respuestas, además señorita usted es muy pequeña para esperar respuestas de ese tipo, es más ni siquiera deberías formularlas, Luz.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. además producía ese afecto instantáneo. Después de todo estaba tan lejos de casa que sentir ese pequeño apoyo de parte de una desconocida le hacía tan bien que no sabía cómo agradecérselo. —Muchísimas gracias por todo, señora Mimí —la abrazó de nuevo —, si no fuera por usted le juro que hace rato me habría vuelto a mi casa —sonrió. —Pequeña —murmuró—, después de todo lo que has hecho por mí, soy yo la que debería agradecer, has traído, literalmente, la luz a mi vida. —¿De qué hablan ustedes dos? —dijo Luz que bajaba las escaleras ya vestida —, siempre esperan que me vaya para hablar lo más importante. Se despidieron de la señora Mimí con la promesa que Luz volvería en dos horas a más tardar, como todos los domingos tenían que ir a Misa y a ayudar al comedor fraterno que se realizaba ese día para todo aquel que necesitase de ayuda, indigentes, vagabundos, personas de escasos recursos, todos estaban invitados a ser parte de esta gran causa y ya que Mía había estado bastante ausente las últimas semanas, había decidido volver a reintegrarse. —¡Mía! —dijo el párroco al verla llegar —¡Qué alegría verte de nuevo! Supuse que estuviste muy ocupada con certámenes y exámenes en la Universidad, pero me alegra saber que ya estás de vuelta ¿Cómo ha estado todo desde la última vez que te vi? —Bastante bien —sonrió Mía —, con Luz hemos venido por el comedor fraterno. ¿Lo están haciendo donde siempre? —Sí, sí —sonrió —, espero verte antes de que te vayas.

Con Luz formaron el mismo equipo de siempre, ayudaron junto al resto de los voluntarios a llevar a cabo cada tarea, acomodaron las mesas, prepararon la comida, uno a uno iban adquiriendo sus labores y cooperaban con el mismo entusiasmo que Mía, formaban un gran equipo y sin darse cuenta ella había extrañado todo aquello, por lo que una vez terminada la comida y dispuestos los platos para que los invitados se sentaran a comer, Mía se sentó en un rincón a mirar por la ventana. —¡Mía! —chilló una voz conocida a sus espaldas.

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—Por supuesto —dijo a modo de despedida.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. Vittoria llevaba un delantal para la colecta que se realizaba en la iglesia los días domingo, así se podía reunir fondos para los niños en situación de calle y todas las actividades que con ellos se realizaba. —¿Qué haces aquí? —dijo sorprendida. —¿Cómo qué hago aquí? Tengo una amiga que me trajo de cabeza a cooperar por la causa, resulta que yo vengo y ella se desaparece, ¡qué ejemplo! —sonrió. —Lo siento, he tenido tanto quehacer que no supe por dónde empezar, entre la escuela nocturna que gracias al cielo finalizó, la universidad y, bueno, todo el rollo con Luca —murmuró. —Da igual, es bueno verte, ya ni en clases te veo, no es bueno que faltes tanto, no sé como los profesores aún te aceptan esas faltas —sonrió. Mientras Luz ayudaba al resto de los niños para que se ubicasen en una fila ordenada, Vittoria ayudaba con la fila de adultos mayores, así poco a poco avanzó la fila y una vez terminado el trabajo de servir, se dispusieron a lavar la loza. Vittoria, Mía y Luz se ofrecieron para lavar y secar. —¿Cómo vas con Luca? —dijo Vittoria mientras fregaba los platos. —Desde ayer que somos novios —sonrió nerviosa —, lo llevamos bien, creo que hemos lanzado todos los dardos y hemos salido vivos, por ahora. —Menos mal, porque hubiesen sobrevivido mucho tiempo más con indirectas y discusiones bastante tontas, a decir verdad. Pero bueno, ya que estás de novia con él supongo que pronto los presentarás a tus padres, con lo tradicionalista que eres no me extrañaría.

A pesar de a ver respondido con toda sinceridad a la pregunta de Vittoria, Mía no pudo quitarse de la cabeza aquella idea. Cuando comenzó esta relación con Luca todo era tan idílico que no pensó en nada más, no pensó en que ahora debería darle más tiempo a Luca, aunque no era un sacrificio para nada, todo lo contrario, pero aún así tendría que disminuir tiempo en otras cosas para poder cubrir el tiempo de su noviazgo, tendría que comenzar a presentarlo a sus amistades, incluirlo en sus panoramas, cosa que tampoco le atemorizaba o molestaba en absoluto, sólo que estaba evitando pensar en lo que diría su padre o madre

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—Es muy poco tiempo como para pensar en aquello, aún —reconoció.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. respecto a la relación que ella sostenía con Luca y la verdad, no quería ni pensarlo, no aún. Una vez que se marchó de la cafetería luego de haber ido a dejar a Luz, Mía llamó por teléfono a Luca, este le pidió que se juntasen cerca de la estación de trenes y ella prefirió caminar en vez de ir en bus o taxi. —Promete que lo cuidarás, Luca —dijo Bonetti. —Lo prometo, lo juro si quieres, es sólo que de verdad lo necesito —sonrió. —Te lo entregaré con la condición que vengas a verme para hablar de nuestro tema pendiente, ya sabes. —Sí, lo sé, prometo hacerlo ¿Ahora me darás las llaves? —dijo ansioso. —Cuídate —dijo lanzándole las llaves. —Siempre —respondió antes de cerrar la puerta. Se echó el bolso al hombro y caminó ansioso hasta la estación de trenes, sabía que desde allí les tomaría bastante tiempo llegar a destino, pero valdría la pena, incluso si tomaba más de lo que él esperaba. Todo lo había planificado, no tendría nada de qué preocuparse, así que feliz por haber tenido tan brillante idea se fue sonriente al encuentro de Mía. El frío aún no desaparecía del ambiente, por lo que estar parada en la estación de trenes, esperando por Luca, no era una gracia. Se sentó frente a las pantallas que avisaban de la salida de los trenes y se vio tentada de entrar al Starbucks para comprarse un café caliente, pero desechó la idea de inmediato al pensar que Luca podía buscarla y no la encontraría, por lo que prefirió esperarle en el hall principal. Cuando Luca vio a Mía sentada mirando las pantallas de la estación sonrió una vez más y se dirigió hasta ella. Había hecho todo bien, nada podría fallar, sólo un no de ella podría, pero sabía que lo conseguiría. —Mía —murmuró sentándose a su lado, posó su mano en la mejilla de ella y la acercó suavemente para besarla.

Él se acomodó a su lado y la abrazó dejando que la cabeza de ella se apoyara en su hombro, se acercó suavemente y le susurró que la había extrañado, aquel suave

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—Hola amor —sonrió Mía aún atolondrada con el suave beso de Luca.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. murmullo bastó para que Mía sintiese las mil mariposas revolotear por su estómago. —También te he extrañado, además con este frío, se suponía que hoy iba a hacer calor. Luca dejó el bolso que traía en el suelo y se quitó la chaqueta que llevaba para abrigarla, Mía no la rechazó, todo lo contrario, la aceptó feliz. Se abrigó con ella y sintió el calor que había sido de Luca, se acercó el cuello de esta a su nariz y aspiró el perfume que había en él, fuerte y suave, el aroma de Luca. —¿Por qué estamos aquí? —dijo Mía abrazándose a él. —Ya lo sabrás —sonrió —. ¿Vamos por un café? Mientras Luca hacía la fila para la cafetería, Mía se entretuvo mirando los escaparates, las revistas de moda y los pequeños suvenires típicos de la ciudad. Se sentía tan cómoda con Luca que no quería que el tiempo pasara rápido, quería que los minutos se alargasen lo máximo posible para estar con él. Estaba soñando despierta cuando su teléfono sonó. —¿Hola? —la voz que contestó en la otra línea era su madre —. ¿Cómo estás, mamá? —De maravillas, querida, con tu padre hemos decidido irnos esta misma tarde a verte ¿Qué te parece? —dijo animada. —Mamá, mejor el próximo fin de semana, ahora estoy ocupada —dijo sin querer dar detalles ni mentirles. —Tu padre ha comprado pasajes en tren, ha decidido que quiere viajar en el tren de alta velocidad, así no conduce y tardamos la nada misma en ir a verte, ya tenemos los tickets, querida. —Mamá de verdad que no puedo este fin de semana, ¿Por qué no le preguntas a papá si puede cambiar el ticket?

Cuando Luca se acercó a Mía, esta se sobresaltó, no esperaba que él la abrazase por la espalda y le tendiese su café, gracias al cielo Luca tenía buenos reflejos y evitó que estos botasen su contenido.

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—Te llamo en unos minutos, aunque no creo que tengas éxito, hazte la idea que iremos de todas maneras —respondió igual de animada que antes.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —¿Qué pasa? —murmuró Luca en su oído. —Era mi mamá —sonrió Mía volteándose y dándole un pequeño beso. Mientras caminaban tomados de la mano con el café caliente entre sus manos, Luca decidió esperar que terminasen el café y luego contarle los planes que tenía, no quería pillarla tan desprevenida, además quería disfrutarla así de feliz. Caminaron por el hall, vieron como los trenes dejaban sus andenes, hablaron de lo que habían hecho en la mañana, Luca tuvo que ocultar los verdaderos planes que había hecho, así que acortó toda su mañana a que se levantó tarde por culpa de los mensajes de texto. —¡Oh, sí! Lo siento, no debí quedarme dormida —se disculpó Mía. —Mía —rió suavemente —, no te disculpes por eso, era hora que durmieras —le besó la nariz. Mía se acercó a un basurero para botar su vaso de café, Luca hizo lo mismo. Siguiendo caminando tomados de la mano y Mía no pudo evitar subirse al borde de una fuente de agua que allí había, caminó entorno a ella y sonrió al ver que el centro de esta era nada más ni nada menos que Cupido. De todas las veces que había pasado por allí jamás había caído en que era el Dios del amor el que estaba allí, por lo que sacó una moneda de su bolsillo, cerró los ojos y pidió porque su amor con Luca fuese duradero, luego lazó la moneda sobre su hombro. Luca estaba embelesado mirándola, cuando Mía abrió los ojos vio su hermosa sonrisa. —¿Has pensado en viajar alguna vez? —sonrió él tomándola de la mano. —Siempre quise viajar a muchos sitios, pero tendría que hacerlo con mis padres y eso me quitaba, ciertamente, los deseos de ir —dio un pequeño brinco, confiando en él. —Gracias a un amigo, hoy te llevaré a un lugar especial —le susurró al oído sosteniéndola de la cintura. —¿Dónde? —insistió entusiasmada.

—Si no me dices dónde no iré —dijo tan dulcemente que no convenció para nada a Luca. —¿Quieres ir conmigo? —sonrió abrazándola.

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—Ya lo verás.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —Sí, quiero ir contigo, pero primero debes decirme dónde o creeré que me estás raptando e iré con el primer guardia que pillé y te acusaré —enlazó sus manos en el cuello de él. —Nos vamos a Venecia —le susurró al oído—. ¿Irías conmigo? Mía se quedó sin palabras, se pegó al pecho de Luca intentando pensar en lo que él había dicho. ¿Irse a Venecia? Juntos y por todo el día, desaparecer del mundo sin decirle a nadie. —¿A Venecia? —murmuró. —¿Qué? ¿No te gustó la idea? —tomó delicadamente el rostro de Mía en sus manos y la obligó a mirarlo —. ¿Sucede algo? ¿Te molestó que tomase yo sólo la decisión sin consultarte? Si fue así, perdona es sólo que quería que fuese una sorpresa y bueno… —No —le interrumpió—, no es eso, nada de eso, me parece fantástico. —¿Entonces? ¿Irás conmigo? Si Mía iba con Luca a Venecia ¿Qué hacía ella con sus padres que vendrían al verla en un par de horas? No quería rechazar la invitación de Luca, quería ir con él a Venecia, había estado tan pocas veces allí y había sido de tan pequeña, que sabía que era una fantástica idea pasar con él aquel día, pero no quería mentirle a sus padres ni cometer una imprudencia al irse sin más. —¿Mía? —¡Maravilloso, amor! —dijo abrazándose a él, alzó su rostro y le besó —. ¡Nos vamos a Venecia!

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No tenía ni la más mínima idea de lo que estaba haciendo, pero… Así eran las cosas del amor ¿no? Ya tendría tiempo de sobra para dar explicaciones, pero hoy sería un día completo con Luca y si Luca quería llevarla a Venecia, a Venecia iría, si él la quería llevar al fin del mundo, ella iría, en realidad, donde Luca estuviese, ella también quería estar.


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Adelanto del próximo capítulo. —¿Qué estás haciendo contigo Mía? —le criticó su madre—. No contestas el teléfono, te desapareces de tu departamento, tus amigas no saben nada de ti, a penas vas a clases ¿Qué estás haciendo señorita si es que se puede saber? —Mamá, no es para tanto, te dije que estaba ocupada, ustedes no quisieron creerme y vinieron sin mi consentimiento. —Si no venimos quizá en qué situación te encontramos, Mía, gracias al cielo tu padre no entró primero, es que se muere si te ve con ese chico. ¿En quién te has convertido, Mía? Te desconozco completamente, señorita. Es más, no me opondré en absoluto si tu padre pide la transferencia a la Universidad en Florencia, esto es insólito. Te pillo así con tu novio y ni siquiera sabía que tenías uno —dijo evidentemente molesta.

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Mía no supo qué decir y aunque hubiese sabido qué decir, con su madre era mejor morderse la lengua.


Decimo Capitulo: Vida