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Capítulo 4

Huída. Luca no dijo nada en todo el trayecto que caminó junto a Mía, no esperaba que ella iniciase la conversación, simplemente, ambos caminaron hacía la pequeña habitación donde la señora Mimí les permitía tener sus cosas mientras trabajaban. Una vez allí Luca le cedió el único asiento a Mía, pero esta lo rechazó, por lo que ambos quedaron de pie, frente a frente y ninguno quiso comenzar la conversación. Mía estaba tan enrabiada con Luca, tenía tanta rabia acumulada que no sabía cómo comenzar a hablarle. Estaba cansada de su obstinación con su enfermedad y tampoco quería ser ruda con él, sabía lo difícil que sería intentar parecerlo, ya que no era típico de ella ser así de grosera, pero alguien tenía que hacerle ver las cosas y por primera vez tomó las riendas ella. —Ya a estas alturas sabrás todo lo que tienes que saber —inició Mía —. No esperaba grandes cosas de ti, a decir verdad, pero tampoco esperé tan pocas. Pensé que serías algo más que un cobarde, dime Luca ¿Le temes a sentir algo por mí? Porque si es eso, debo decirte que para no sentir debes estar muerto, ¿Eso es lo que quieres? ¿Quieres morirte? Porque no veo la diferencia entre estar enfermo y morirse a no saber que estás enfermo, pero morirte de igual manera. Si estás tratando de proteger a alguien con esto, te digo que fallarás, porque tarde o temprano causas el mismo dolor. No es ninguna novedad que las personas se mueran. —¿Qué te hace pensar que mi enfermedad tiene que ver con la muerte? —la miró fijamente a los ojos —. ¿Tienes que ser tan egocéntrica para pensar que esto también se trata de ti? No te des tanto crédito.

Luca rió sarcásticamente, se reía no por lo que ella dijese, sino de sí mismo, se reía por ser exactamente lo que ella decía y por no poder decirlo. Se ocultó detrás de esa sonrisa fresca y despreocupada, intentando no dar su brazo a torcer. Quizá

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—Pues, venir a interpretar el papel de chico rudo en este juego no te queda nada de bien —insistió —. Sé que dentro de ti hay un corazón de lo más generoso esperando que el idiota que lo poseyó se marche.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. nadie le comprendiese, pero algún día lo agradecería, ella o quién fuese, sus posibles hijos, cualquiera que pudiese acarrear con una culpa que no merecía. —Mía, eres una buena persona, de hecho además de eso eres bastante guapa, no entiendo por qué de todos los tipos de Milán se te ocurrió pensar en mí —sonrió — . Te podrás haber dado cuenta que no merezco tu atención y que además no me interesa. —Me fijé en ti porque así fue, no hay explicación lógica para que lo haya hecho… —Te equivocas —le interrumpió —. Y me extraña que lo hagas siendo que estudias mucho. Hay un solo motivo por el cual te fijaste en mí y es porque soy un macho con una genética que te permitirá mantener un estándar de hijos genéticamente saludables, pero Mía, creo que hasta en eso te equivocas, porque mi genética no tiene nada de saludable. Mía se sorprendió de oírle hablar así, había sido tan directo con respecto al tema que la había pillado por sorpresa, aunque claramente era él quién se equivocaba, no se podía ver a una persona solamente por el sentido biológico, éramos más que eso, él también lo era. —Respecto a eso podría darte una cátedra, pero me extraña que sólo pienses en lo biológico, ¿Acaso eres un conjunto de células en armonía? Pues debo decirte que tu enfermedad debe incluir ceguera, porque teniendo una oportunidad de hacer tu vida te niegas a ella. Te niegas a conocerme simplemente porque un médico te dijo que estás enfermo, pero no toda tu vida podrás escapar de los sentimientos, no podrás escapar de mí para siempre, Luca —insistió con un nudo en la garganta que no le permitió continuar. —No estoy escapando de ti, lo hago de mí —murmuró. —Pues te estoy rogando, no lo hagas —susurró acercándose a él, pero luego se alejó despacio por miedo que la cercanía fuese demasiada para soportarla.

Mía se sorprendió al ver que Luca había disminuido el tono de voz, su rostro ya no estaba serio ni su ceño fruncido, se acercó a ella y le tocó suavemente el brazo. Mía no supo qué hacer o qué decir, estaba enmudecida al ver que él se estaba acercando cada vez más. —¿Qué haces? —susurró Mía.

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—Mía —murmuró Luca —. Ya no quiero discutir más por lo mismo…


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —Algo que debí hacer hace mucho tiempo… Tomó a Mía por su brazo y la acercó a él con suavidad, pero sin soltarla del todo. La cercanía de Luca la hizo estremecer, era una sensación extraña, como si la llenasen de una suave electricidad y esta le recorriese todo el cuerpo produciéndole un suave cosquilleo. Sintió un calor cercano a su rostro, entonces se dio cuenta que había cerrado sus ojos, los abrió lentamente para encontrarse con Luca frente a ella, tan cerca que sus narices casi se tocaban. —No caeré en el mismo juego dos veces —susurró Mía corriendo su rostro. —Esta vez no es un juego —le corrió la cara a Mía para que volviesen a estar frente a frente. Posó suavemente sus labios sobre los de ella y sintió la calidez que estos le entregaron. Ninguno de los dos fue capaz de pensar coherentemente en ese momento. Un suave juego de labios se produjo entre ellos, Luca la acercó aún más a él y continuó besándola. Mía entreabrió su boca permitiéndole el paso, cuando Luca se apoderó de su labio inferior y lo mordió con suavidad Mía se estremeció y debió aferrarse a él para no tropezarse con sus propios pies. Luca separó sus labios de los de ella, luego de haber experimentado una sensación que nunca antes había sentido, pero no soltó a Mía, la mantuvo presionada contra él. Miró los ojos brillantes de Mía y sonrió al verla tan llena de vida, no molesta como solía estarlo, sino libre de toda preocupación, parecía verse aún más linda de lo que ya era. Se volvió a acercar a ella y esta vez él fue quien cerró los ojos para volver a sentir toda la magia que había experimentado en el primer beso, pero fue aún mejor de lo que parecía. Ambos se entregaron a aquella exquisita sensación y se separaron sólo cuando el aire fue necesario. —¿Qué pasó? —dijo Mía sin comprender el cambio de Luca. —Era lo que ambos queríamos —murmuró pegando su frente a la de ella. —¿Qué significa esto? —insistió Mía.

A Luca le había gustado besarla, tocar su suave rostro y sentirlo tan cerca de él había sido una experiencia única, sus suaves labios eran tan perfectos que se acomodaron a él y se sintieron tan perfectos como la mantequilla derretida sobre el

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—No lo sé, decídelo tú —sonrió volviendo a besarla, esta vez fue más suave y breve.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. pan recién tostado. Le quería, no había dudas de eso, le quería tanto que se había arriesgado a besarla sabiendo lo que aquello provocaría en ambos, sabiendo que podría perder la poca determinación que ya le quedaba, pero no se arrepentía de haberlo hecho. —Sigo sin entender nada —murmuró Mía abrazándose al pecho de Luca. —Quizá sea mejor que ninguno lo entienda —respondió Luca rodeándola en sus brazos. Habrían permanecido así una eternidad, ambos estaban cómodos en los brazos del otro, se sentía como si el mundo se hubiese detenido para darles esos preciados minutos en los que habían permanecido juntos como nunca antes, pero la realidad debía volver, incluso cuando nadie la deseaba. —¿Qué harás a la tarde? —susurró Mía aún abrazada a él. —No tengo ningún otro plan que trabajar —sonrió Luca. —Yo tengo que hacer clases en la preparatoria… —¿Qué tal si te voy a buscar después de eso? No es bueno que una hermosa señorita como tú esté sola por esas horas en la calle —alzó una ceja. Mía no pudo evitar sonreír, fue una sonrisa tan tierna y a la vez natural que Luca la abrazó fuertemente contra sí, quería mantenerse tan cerca de ella que no supiese donde terminaban sus brazos cuando la rodeaba, quería que jamás se fuera esa sensación de felicidad que olvidaba todo el resto, que hacía sentir insignificante cualquier emoción porque siempre sería más fuerte, porque siempre sería más real y más hermosa que cualquier otra. Estaba definitivamente rendido ante Mía y ya no podía negarlo, la tenía frente a él y era perfecto.

Luca se extrañó ante el gesto y la tomó por la cintura fuertemente, antes de irse le besó en los labios una vez más, quizá por última vez. Cuando Mía salió sonriente de la habitación y volteó para mirarle mientras cerraba la puerta tras de sí, jamás hubiese adivinado que iba a ocurrir. Luca sabía que aquella sería la primera y probablemente la última vez que tendría a Mía en sus brazos, que la habría besado y que habría dejado fluir sus sentimientos. Tendría el recuerdo por el resto de su vida aunque sabía que no era ni sería jamás lo suficiente para no desearlo una vez

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—Te estaré esperando —sonrió Mía y se puso en punta de pies para besarle en la mejilla.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. más. Ese sería su castigo por mentirle, aunque en una cosa no había mentido, había deseado ese beso desde hacía mucho tiempo. Esa tarde Mía hizo todo mal, entró dos veces en el aula equivocada y luego se percató que el horario que había mirado era del día martes y en realidad era miércoles, por lo que tuvo que conseguirse un horario de aquel día. Para lo único que llegó a tiempo fue para juntarse con Vittoria en la cafetería. —¿Por qué esa radiante sonrisa? —sonrió. —Luego de pensar que había perdido todo con un chico resultó ser que hoy fue el día ganador… me ha besado y no una vez, sino tres… creo —sonrió Mía bebiendo su jugo. —¿Y quién es este chico del que no sabía nada? —rió su amiga. —Se llama Luca es el una larga historia, el porque está enfermo, cierta insistencia, me había pedido.

chico de la cafetería cerca del edificio, bueno luego de… es punto es que él no quería nada conmigo, supuse que era lo escuché hablando con su médico y finalmente, luego d besó —sonrió tontamente antes de probar el bocado que

Conversó alegremente con Vittoria quién le contó acerca de aquel español sensual que había conocido en su intercambio, además se pusieron al día desde la última vez que habían hablado y quedaron de juntarse después de que Mía se encontrase con Luca, Vittoria quería todos los detalles del encuentro, así que se iría a dormir a casa de Mía para cuidarle el honor y no entregar nada inadecuado la primera noche. —Eres terrible si crees que soy así —respondió Mía cuando su amiga se lo explicó.

Luca estuvo trabajando duro, aún no lo había hablado con la señora Mimí y ella era tan buena que no sabía cómo explicarle que se marcharía y no volvería más. Quería agradecerle por haberle aceptado, por todo lo que había hecho por él cuando salió del orfanato, pero también temía que se sintiese defraudada y abandonada por él, por lo que tuvo un gran conflicto antes de presentarse en el despacho de la señora Mimí. —¿Qué pasa, hijo? —siempre le llamaba así.

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—Sólo cuido de ti, con una como yo basta y sobre en este mundo —rió despidiéndose.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —Necesito hablar con usted un minuto —cerró la puerta detrás de sí. —Espero que no sea nada grave —dijo la señora Mimí que volvió a ponerse sus lentes para leer un par de papeles. —Bueno, tengo algunos problemas y debo mudarme de Milán —dijo secamente. —¿Qué ha ocurrido? ¿Es de salud? ¿Te has sentido mal? —No, no se trata de eso, es sólo que debo marcharme, quizá donde voy encuentre algún centro de atención —desvió las razones para no darle a entender la verdad. —¿Dónde piensas ir? —frunció el ceño —. ¿Entiendes que me dejarás absolutamente sola? —Aún no he decidido dónde, quizá a Roma, allí hay centros especializados — carraspeó —. Lamento dejarla sin previo aviso, me hubiese gustado que no fuese así, pero me ha pillado de improviso. La señora Mimí no sabía qué decir, dejar que Luca se marchase implicaba no tener una mano derecha que hiciera el trabajo duro y a la vez tuviese la disposición que el chico tenía. Le había recibido hacía ya varios años, trabajaba tan duro que tuvo que decirle que no lo tomase tan a pecho, pero el chico seguía trabajando como si fuera el último día y jamás decayó, fue tan leal que las veces que ella se enfermó él se quedó a cargo de todo y ahora la dejaba. —Me encantaría retenerte, pero nunca he sido buena para esas cosas —murmuró —. Antes de irte dile a Matt que venga. Te tendré tu pago luego que me reúna con él.

—¿Por qué no preguntas nada? —dijo Luca con las manos en su chaqueta caminando despreocupadamente. Cuando le habló no le miró—. Sé que tienes muchas preguntas.

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En el camino a casa a Matt le extraño el silencio que Luca llevaba, luego de haber visto a Mía no había hablado nada de nada, no le había dicho qué buscaba ni mucho menos qué había ocurrido. Tampoco quiso preguntárselo, últimamente, desde que Bonetti le había dado la noticia de la enfermedad, Luca no estaba muy comunicativo y perdía rápidamente la paciencia, no quiso que la perdiese con él, no quería verse estampado contra la pared de un golpe si Luca se molestaba. Sabía que con él tenía una paciencia única, pero no tentaría la suerte, quizá para ese entonces ya se le habría agotado.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —Mejor cuéntamelo tú, si es que quieres. Luca se quedó en silencio y no le dijo nada. Sabía que Matt se daría cuenta tarde o temprano, así que mejor que lo hiciese cuando ya no pudiese hacer nada. Conociéndolo, lo más probable es que hubiese corrido hasta Mía a contarle todo, así que mejor callárselo. Luca se fue directo a su habitación, sin comer. Se le había quitado el apetito y durante todo el día no había comido nada, así que a Matt le pareció raro, pero no quiso preguntarle. Comenzó a empacar rápidamente, echó lo mínimo de ropa y buscó todos sus ahorros para ver si era capaz de llegar a Roma con ellos. Luca en Roma no tenía a nadie, así que tendría que hablar con Bonetti a ver si le podría conseguir algo, pero no era capaz de ir a verlo, probablemente le criticase su decisión y no le ayudase, sería mejor llamarle una vez estando en Roma, de seguro no podría oponerse contra eso. Estaba terminando de empacar cuando sintió la puerta detrás de él. —¿Qué estás haciendo? —dijo Matt cuando vio a Luca tan ocupado en su habitación. Luca no respondió, no quería hacerlo, era evidente qué estaba haciendo, así que las palabras estaban demás, envolvió el dinero en un elástico y lo puso dentro de un sobre. —Esto es por los meses que no estaré, sólo pido que mantengas mis cosas en esta habitación, te enviaré dinero a fin de mes para pagar las cuentas —dijo entregándole el sobre. —¿Qué demonios vas a hacer? —dijo sin comprender. —Me voy, no puedo seguir aquí —respondió Luca mientras se ponía su bolso en el hombro. —¿De qué demonios estás hablando? —dijo Matt quitándole el bolso de las manos.

—Estas huyendo de cobarde, Luca, eres un maldito cobarde, apuesto que algo pasó con Mía allí dentro y no fuiste capaz de superarlo —gritó enfurecido —. Siempre has sido un jodido desgraciado cuando se trataba de sentimientos, pero no te permitiré que seas así con Mía, no con ella.

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—Si sigo aquí arruinaré todo, ya lo arruiné todo, no entenderás.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. —¿Qué te pasa con Mía? —gruñó —. ¿Por qué te preocupa? —Porque es una buena chica que sólo está tratando de salvarte de la escoria que te has vuelto últimamente, deberías abrir los ojos de una buena vez y darte cuenta que no todo gira en torno a ti y que la oportunidad con ella pronto la tomará otro —le encaró. —¿Otro como tú? —No, otro que si se la merezca —le gritó en su cara. —Eso es exactamente lo que estoy buscando, idiota —tomó su bolso y cerró la puerta detrás de él. Luca caminó enfurecido, sentía más rabia consigo mismo que con Matt, pero sabía que de cierta manera estaba haciendo lo correcto, sabía que lo estaba haciendo, por más que quisiera no podía hacer otra cosa. Se sentía un miserable desgraciado por hacerle algo así a Mía, pero no podía negar que podría hacerle algo mucho peor. Antes de marcharse quiso pasar por la preparatoria, de seguro Matt no había ido a clases luego de todo lo ocurrido y probablemente, luego de todo lo que había dado vueltas y caminado, Mía ya no estuviese esperándolo. Quiso pasar con la intención de verla o quizá de comprobar que ya no estaba allí, que no le había ocurrido nada. Cuando llegó a la esquina vio un coche, no pudo distinguir el color por lo oscuro de la calle, pero si distinguió a Mía, estaba subiéndose, le había estado esperando, incluso luego de que era evidente que no vendría. Sintió el intenso dolor de su pecho como si le estuviesen enterrando una daga en él y supo que cargaría con ese peso para siempre. Mía no dejaba de llorar, Vittoria no supo qué hacer, pero en cuanto la vio se dio cuenta de que era más grave de lo que había creído. Detuvo el motor del automóvil y esperó a que Mía se sentara en el asiento del copiloto, entonces la abrazó mientras su amiga lloraba sobre su hombro.

Mía era incapaz de articular palabra, había estado ilusionada todo el día, había visto todo color de rosa, podía caminar y no sentir el suelo bajo sus pies, parecía hipnotizada, había esperado todo el día para que llegase la hora exacta en que le vería de nuevo. Los primeros minutos se convenció pensando en que estaría por llegar, a la media hora se inventó que probablemente se confundiese con la hora de

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—El muy idiota no llegó —susurró Vittoria.


Lasciatemi. Copyright © 2012 Manne Van Necker. All rights reserved. Todos los derechos reservados. salida, a la hora pensó que Matt se había enfermado por eso ninguno había venido y a la hora y media rompió en llanto y llamó a Vittoria. —No sé q-que…—fue incapaz de seguir y volvió a llorar. —Será mejor que lo arreglemos con un chocolate caliente y tranquila, por ahora será mejor que descanses, vamos a casa —dijo Vittoria y echó a andar el motor. Luca vio pasar el vehículo cerca de él, no tuvo que ver a Mía para saber que estaba tan destrozada o incluso más que él, se sintió el idiota más grande del mundo y volvió a odiarse por eso, pero intentó olvidarlo todo, intentó excusarse pensando que era lo mejor para ella, que no sufriría viéndole empeorar en la enfermedad, que no tendría que tener miedo a romper la relación por lástima, llevaría una vida normal, lejos de él, tan lejos que pronto le olvidaría.

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Quiso convencerse de todo eso, así que cuando estuvo en la fila para comprar los boletos del tren, seguía repitiendo el mantra, era lo mejor, tenía que hacerlo, pero aún así no estaba totalmente convencido, algo en él seguía insistiendo en que se quedara, pero aún así cuando estuvo en la ventanilla y la operadora lo atendió fue tarde para arrepentirse, la decisión ya la había tomado, fuera buena o mala, todo ya estaba hecho.


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Adelanto del próximo capítulo. —¿Qué estás haciendo? —dijo Vittoria a Mía. —Necesito hacer algo nuevo, necesito cambiarme, quiero cortarme el cabello tan corto que parezca un hombre —dijo Mía con las tijeras en la mano. —Si quieres hacer una locura así, deberás ir a la peluquería, es una mala idea que lo hagas tu sola —insistió Vittoria con la esperanza que en el camino se arrepintiese. Mientras ambas bajaban el edificio Vittoria intentó convencerla que cortarse su hermosa cabellera era una pésima opción que lo mejor que podía hacer era teñirse el cabello o comprarse ropa nueva, pero un corte tan radical como ella deseaba era demasiado. —Lo haré —dijo Mía mirando decidida a Vittoria —, me cortaré el cabello aunque luego la gente me odie por parecer un hombre. —No, no lo harás, te dejarás el cabello tal cual como lo tienes ahora, siempre me ha gustado así.

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Mía se detuvo en seco y Vittoria no comprendió nada de lo que estaba ocurriendo, aunque lo supuso.

Huída  

Capítulo V de Lasciatemi por Manne Van Necker

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