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Contra la Violencia a la mujer 29 de Noviembre de 2011 I.E.S. Huarte de San Juan . Linares

Yolanda Sáenz de Tejada

¡¡CORRE!! EDITH NAPOLEÓN...

Poesía para luchar contra la violencia a la mujer


Contra la Violencia a la mujer 29 de Noviembre de 2011 I.E.S. Huarte de San Juan . Linares

Jasmin era la mejor, de lo peor. Sus amigas la llamaban Labios de Oro y con sólo 14 años (una noche) se acostó con 12 soldados italianos. —Seguro que no durmió—. Son las once de la noche en Sarajevo, en la base militar de la OTAN. (La que los defiende). La niña, que no lleva minifalda para no quedarse atrapada entre las alambradas, pasa escondida en un asqueroso abrazo de la noche. Dentro, apoyado en un contenedor, la espera un soldado. —Esta vez es francés—. Pagará 50 marcos alemanes por una felación. Pero ella se llevará 10. Seguro que el soldado tiene madre, o hermana, o hija, que es peor… Y seguro que no sabe (el mal nacido) que Jasmin, esa noche, al volver a su casa, desapareció.

Yolanda Sáenz de Tejada

Jasmin


Contra la Violencia a la mujer 29 de Noviembre de 2011 I.E.S. Huarte de San Juan . Linares

Yo le dije: “Dios te acompañe, vuelve en punto” y la besé en sus grandes ojos verdes. Como cada día... Pero ella no volvió - viva -. La regresaron con los ojos sellados de cal y agujereados los párpados; con los pezones arrancados de dolor y el sexo relleno de espinas ( y de horror ), No volví a dormir. ¡Nunca! Yo e dije: “Dios te acompañe, vuelve en punto” como cada día. Pero Dios se debió de quedar conmigo.

Yolanda Sáenz de Tejada

Yo le dije


Contra la Violencia a la mujer 29 de Noviembre de 2011 I.E.S. Huarte de San Juan . Linares

Ella se cae al suelo sin saber qué fuerza la arrancó de la silla. Él se sienta encima de sus pechos para orinarse entre sus lágrimas. Ella tiene la cara fija en la vergüenza y el amor. La bofetada le ha roto la vida. Se encogerá dentro de sus piernas para no empaparse de sus gritos. Ya no oye nada, sólo el silbido de su cremallera. Él montará su futuro hasta gastarlo. A ella no le quedará ni un sueño barato entre las piernas. Mientras dure la montura en su perdido juicio, le llenará el oído de crueldad, y la bañará de saliva borracha. La luz se muere en su pelo y bebe la baldosa la sangre de su cuerpo. Ella no llora, se le secaron los sueños. Mañana, en la tienda que hace esquina con su vida, al comprar el pan, la mirarán los codos de las vecinas. Ella esconderá su desprecio, para vestirlo de perdón. Él la esperará a la salida del trabajo, con la sonrisa de: lo siento, eres mi posesión.

Yolanda Sáenz de Tejada

Ella se cae al suelo sin saber


Contra la Violencia a la mujer 29 de Noviembre de 2011 I.E.S. Huarte de San Juan . Linares

Atravesó mis venas con su sonrisa. Clavó sus dientes afilados en mi cuello, chupando de mi piel el deseo de nacerme grande, de volar entre sus alas y sus piernas, de sentirme cosmos y átomo en una misma mujer... Me volvió las venas del revés y - cuando era una madeja de sumisión me partió de una bofetada todas las vértebras de mi amor. Y lloré... Una mañana salí de mi encierro y, al volver a casa, lo maté. (Con un cuchillo afilado como su lengua). Entonces descubrí que no era el príncipe que había estado esperando. Su sangre no era azul.

Yolanda Sáenz de Tejada

Atravesó mis venas


Contra la Violencia a la mujer 29 de Noviembre de 2011 I.E.S. Huarte de San Juan . Linares

Mi hermana no sabía quien llamaba. Mi madre, que sí lo sabía, se acercó desquiciada. La voz, la de mi madre, le vomitaba palabras de consuelo. La mano, la de mi hermana, le arrancó - asustada el teléfono. Era la mujer de mi primo que lloraba la sangre que le nacía, de la cara. Su voz, desde la distancia nos removía. (Su marido no estaba. Quizás en el bar de la esquina.) No quería ella que aquellas manos inmundas y grandes, que la abofeteaban cada día, volvieran a rozar sus blancos pechos. No te preocupes, le decía mi hermana. Yo te ayudo... Llévate el niño, dijo al fin mi madre con lágrimas en las venas (después de tanta vida callada). Y ella se fue de noche, con una bolsa de plástico bien llena. De pañales, de medicinas y de mierda en la cartera.

Yolanda Sáenz de Tejada

Mi hermana no sabía


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Ostalinda tiene ocho años y saca notables en la escuela. - Teoremas hinchados de ilusión. Vuelve a casa corriendo cada día y entra a borbotones en la estancia (así, como acunando con sus rizos el aire de la atmósfera).

Ojalá mi amiga Isabel (esa gitana moderna) pudiera cincelarle a su padre en las venas -a fuego hirviendo pero no lento que se puede hacer sin dejar de s e r.

Después de comer, ayuda a sus hermanos a descargar la furgoneta del mercado - que cada día va peor - . Ostalinda tiene el pelo negro y los ojos ensortijados. Y asoma entre su piel - de golosinas y café con leche un brillo de jardín de infancia. (Las niñas gitanas también quieren ser princesas.) Y cada noche - a escondidas enciende sus ojos para abrir un libro de viajes (sueña con ser azafata.) Si su padre la descubre le gritará colérico: Las gitanas no estudian... Al cumplir los dieciséis la obligarán a dejar la escuela. - Teoremas hinchados de lágrimas. -

Yolanda Sáenz de Tejada

Ostalinda


Contra la Violencia a la mujer 29 de Noviembre de 2011 I.E.S. Huarte de San Juan . Linares

Ella era muy joven, demasiado para empezar a gritar, llorar, odiar... La camiseta fue lo primero que le arrancó. Después, las braguitas de algodón - desvirgando sus lágrimas hasta romper de dolor su piel -. Saqueada, se lo contó a su madre, que con miedo lo ocultó. La mierda se quita con perdón. Y ella, la madre monstruo lo perdonó. Durante cino años, él, arrasó su cuerpecito de hija, de miel... Al cumplir los quince, ella suplicó ser deforme para que no la tocara. Un día su pequeña hermana comenzó a gritar, a llorar, a odiar.. Demasiado joven - pensó la niña sin niñez -. Y se la llevó a otro país. Desde allí los denunció. 40 años le han caído al padre monstruo.

Yolanda Sáenz de Tejada

Ella era muy joven


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Me amputaron el naciente placer cuando tenía nueve años. Jugaba con Khadija mi bonita muñeca de ojos negros. Mi madre, impasible, me la arrancó, y me segó la voz con mis propios gritos. (Del pelo, me quitó la niñez y una flor). Me ataron a una piedra y con una cuchilla vieja me arrasaron como mujer. Sin anestesia, sin piedad. - Sometimiento de niña hembra grabado en mi virgen piel - . Después de unas horas puedo, a través de un pequeño orificio con vistas al diablo, orinar. Pero mi madre, mientras me unta zumo de limón y nanas, sonríe... Ahora los hombres me querrán comprar. Seré una fiel mujer muñeca (de mentira pero de verdad). Y lo mejor; cuando sea mayor, me podré casar.

Yolanda Sáenz de Tejada

Me amputaron el placer


Contra la Violencia a la mujer 29 de Noviembre de 2011 I.E.S. Huarte de San Juan . Linares

Al arrancarte el brazo, extirpaba de su cerebro tus caricias.

17 / 06 / 2009 El descuartizador de Elche sacó los pulmones de su pareja porque le “humillaba” El Mundo

Al quebrarte el cuello - dulce guarida de beso y gritos ahogados te condenaba al silencio. Al rajar tu pierna - aún tan blanca te dividía (la vida) en tres muertes. Y al derramar tus miembros (en contenedores de basura) te elevaba - cabrón de mierda al cielo.

Yolanda Sáenz de Tejada

Al arrancarte el brazo


Contra la Violencia a la mujer 29 de Noviembre de 2011 I.E.S. Huarte de San Juan . Linares

Cinco de Julio, del año de tu muerte: Querida Laura... En esta habitación apenas hay luz. Hace diez días que estoy aquí y cada mañana pido que me traigan una bombilla. ¡Cállate, cabrón!, me gritan desde el fondo. ¿Quién va a querer leer la mierda que tú escribes?... Pero yo sé que tú, querida Laura, desde tus huesos quebrados de lágrimas, leerás cada palabra que yo te escriba. Así, despacito, sonriendo con tus ojos de luna llena como cuando te tenía calentita entre mis brazos. Y hoy, por fin, me han traído la luz. Y una libreta. Por eso hoy, querida Laura, voy a escribirte una carta... Cuando te conocí apenas eras una niña. Recuerdo la sorpresa que colgaba siempre de tu boca. Y tu risa fresca cuando te ponías de pie en la cama y me gritabas por la mañana: ¡hoy me han crecido margaritas en las costillas! ¿Quieres cogerme un ramo? Tan delgada y tan dulce. Tan indefensa como una perrilla, esperando a su amo. Fue un viernes por la tarde, cuando te vi salir de tus clases de inglés, con tu boina calada de color carmín. Fue cuando, sin querer, me enamoré de ti. Al día siguiente te recogí en la puerta de la escuela. “Hola”, te dije al verte. ¿Esperas a alguien? No, me dijiste nerviosa. Pues yo sí, te dije despacito, pintando un deseo en cada palabra, te espero a ti. Hace años que te espero a ti... A tu padre no le gusté. Recuerdo la noche que nos vio besándonos en el portal. Volvíamos de celebrar tu notable en Ciencias y habíamos bebido. Sí, ya sé que tú no habías bebido. Que sólo lo hacia yo. Bueno, no volvamos a discutir por esto. Yo estaba algo borracho y le dije a voces que me casaría contigo. Te cogió del brazo y me miró con el nacimiento del odio entre los párpados. No vuelvas por aquí, me dijo antes de errar la puerta... Pero volví. Tú aún no sabías que serías siempre mía. Mi pequeña mujerniña... Nunca te conté que mi padre me pegaba. Volvía borracho y me encerraba en mi habitación. Entonces oía sus golpes y a mi madre gritar. Y salía. Con diez años, salía como un loco a ayudarla. Las lágrimas, los golpes y los mocos, nos escondían a los dos... No te lo conté porque era admitir que nadie me había querido cuando era pequeño. Que nadie me había amado. Seguro que te habría asustado, dulce Laura... El día de nuestra boda ibas preciosa. Yo había salido con mis amigos la noche anterior. Tu padre no me dejó verte cuando llegué a tu casa a las seis de la mañana. Pero no insistí. Sólo quedaba un día para tenerte, para coserte a mi lomo de hombre fuerte... Ceo que la noche de nuestra boda fue la primera vez que te portaste mal. No debías haber sido tan amable con aquel camarero. Te miraba con ojos de deseo y, lo peor, es que tú también.

Yolanda Sáenz de Tejada

Carta a mi amada


Contra la Violencia a la mujer 29 de Noviembre de 2011 I.E.S. Huarte de San Juan . Linares

Sabes que tuve que enseñarte, que no quise hacerte daño, pero merecías un castigo. Por eso me agradeciste después, cuando al despertar en aquella habitación extraña lavé tus heridas con mi propia lengua. Llorando los dos sobre el colchón. Corazones abiertos de besos y dolor... Pero no cambiaste. Necesitabas ser la más hermosa de tu trabajo. No tenías ninguna necesidad de ir tan guapa a trabajar y cuando tu jefe te dio que te ascendía, y que quería que llevaras personalmente el departamento de investigación, fue cuando supe que te estabas acostando con él. Aunque tú lo negaras, llorando mientras te arañaba la espalda con mi cinturón, ahogando con mis golpes tu pecado, limpiando tus sucias mentiras de perdón... Tengo que dejar de escribir, Laura. Me sudan las manos. Suerte que no estás delante porque aunque todos dijeron que nunca estuviste con él, aunque su misma mujer te ayudara a defenderte, yo sé que tú te ponías cachonda al mirarlo, que te vestías para él. Y si ahora te tuviera delante... Cuando dejaste de ir a trabajar, todos llamaban a casa, por eso corté el teléfono. No quería que nadie te influyera. Conmigo tenías suficiente. No necesitabas a nadie. Yo te cuidaba y no te pegaba si tú te portabas bien. Todo lo que yo hacía era por tu bienestar. Pero vino tu padre. Jodido loco que no entendía nada de amor... Y te llevó con él. Aislada de mí. De mis besos, de mis manos, de mis entrañas... Y empezó la tortura... Cada noche iba a tu puerta y te llamaba. ¡Me voy a matar! te suplicaba llorando. ¡Necesito que bajes...! ¡No puedes dejarme morir así! Y tú, por fin dulce Laura, bajaste. Justo un día antes de que saliera la sentencia de alejamiento. Una noche más para mí. Mi pequeña y dulce amada... Tengo que dejarte, me dijiste ya en nuestra casa, llorando sin parar, mientras cabalgabas mis huesos gastados. Dejarte aunque no pueda. Tienes que ayudarme... Mi lomo se arqueó con un dolor abierto y ronco. Dejarte... Te aparté de un golpe y me levanté de la cama. Al volver de la cocina, tú gemías sobre el colchón. Y te ayudé. Con un golpe de muerte seco... Querida Laura, ya termino mi carta. La beso antes de cerrarla. Esta mañana, en el juicio, todos me miraban como a un loco, pero yo sé que desde la tierra de tus ojos tu corazón y tú sabéis que llevo razón.

Yolanda Sáenz de Tejada

Carta a mi amada

Poesía Contra la Violencia de Género  

IES Huarte de San Juan. 29 de Noviembre de 2011. Contra la Violenia de Género. Poemas de Yolanda Sáenz de Tejada.

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