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Imaginemos la sala de un nosocomio habitada únicamente por enajenados, los cuales

poseen una fina sensibilidad y una enorme capacidad intelectual. Sin embargo, debido a sus limitaciones comunicativas, en cualquier circunstancia de desesperación acudirán a la violencia para solucionar sus conflictos. En términos metafóricos, esta quizás sea la situación actual entre y dentro de nuestros países. Tenemos mucho talento, ideas atendibles, importantes y hasta geniales. Pero hemos caído en el mutismo. Y nuestra discapacidad no proviene de un doloroso trastorno, sino de la decisión, muchas veces tomada por inercia, de no comunicarnos entre nosotros. Así, solo hace falta voluntad para romper el cerco de silencio y empezar a intercambiar ideas en forma de palabras. Ideas y palabras; la posibilidad siempre viva del uso de ambas convierte a nuestro entorno en un manicomio suyay o manicomio esperanza. He aquí la explicación del nombre de la revista y, sobre todo, de la voluntad que la anima. Bienvenidos al manicomio.

Julio Meza Díaz


Artículos en este número Chile, un país distinto en América latina, despertando de una mentira persistente. Pág. 3.

Arribismo literario en Chile: estudio de un caso clínico. Pág. 35.

Evo Morales: ¿Historia de una traición o una mentira? Pág. 8.

Arguedas: el mito del eterno retorno en la Agonía de Rasu-Ñiti. Pág. 40.

¿Por qué endulzamos el rescuerdo de Belaúnde? Pág. 11.

Corrupción letrada en la Audiencia de Lima: El licenciado Marcos de Lucio y la Visita de 1561. Pág. 46.

¿Y ahora quién podrá defendernos? Surfeando a través de los anillos de la serpiente. Pág. 15.

La Liga Peruana y el centenario del fútbol de competencia. Pág. 53.

Entrevista al historiador del Derecho Carlos Ramos Núñez. Pág. 21.

Libro abierto.

En torno a Daniel Zamudio: un ensayo sobre la cultura y la diversidad sexual. Pág. 28.

Por amor al humor.

Pág. 57. Pág. 59.


Chile,

un país distinto en América latina despertando de una mentira persistente

Por Joel Rojas Araya*

Debo a mi amigo Julio la oportunidad de continuar aquella conversación de sobremesa que sostuvimos en Lima, a principios de noviembre del año 2011, en su casa, acer-

ca del futuro de las movilizaciones que, con cierta resonancia internacional, protagonizaban nuestros esforzados estudiantes universitarios. Sin pretensiones de originalidad, sosteníamos que ese estado efervescente era síntoma de un problema mayor, y negándonos a tener, como diría Vattimo, “lo desconocido como horizonte”, formulamos una serie de especulaciones acerca del origen de aquella fiebre, asaz repentina, que había atacado nuestra sociedad, 3


usando el espejo, cercano, de la realidad peruana, y el más lejano, pero no por ello menos interesante, del movimiento de los indignados en España. Despejando de la ecuación fenómenos ya tradicionales como la impericia de nuestros gobernantes y otros globales, cual la flagrante e impune especulación financiera internacional que derrumba las economías locales, sin mencionar otras teorías conspirativas altamente improbables que oigo decir al paso, en el café o hasta de mis alumnos de Filosofía del Derecho, supuestamente mejor informados, me parece útil aclarar un par de puntos para el correcto análisis de este fenómeno aparentemente emergente.

* Abogado y escritor chileno (1974), Magister en Derecho mención Derecho penal por la Universidad de Chile, Profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad del Mar, sede Antofagasta y Defensor penal público. Recientemente ha publicado su ópera prima, Gorakhnath (2011), por la editorial independiente chilena Cinosargo.

¿Reconquistando la Democracia? En el corazón de quienes marchan en las protestas que surgen a todo lo largo del país, late como inspiración un profundo sentimiento de nostalgia por lo perdido. En Chile, los chicos que marchan por nuestras calles están inflamados de un espíritu reivindicatorio. Sienten la necesidad de recuperar ciertos derechos, como el de la Educación pública, gratuita y de calidad, y las masas populares que les acompañan ansían otro tanto respecto de cuestiones tan apremiantes como el derecho a la salud o la participación ciudadana. Todos creen que es necesario, y posible, reconstruir una democracia extraviada tras la dictadura militar y los largos años de aturdimiento a que nos sometió el duopolio Concertación-Alianza. Error. En Chile no hay democracia que reconstruir o reconquistar. En Chile, como en toda Latinoamérica, nunca ha existido gobierno alguno ni remotamente parecido a una Democracia.1 La Democracia es un venerable invento griego, cuyas mejores imitaciones2 se pueden ver en Europa occidental. Como el caballo y la mujer de Pavese,3 son parte del paisaje, y fruto de sucesivos y milenarios baños de sangre. Andre Maurois narraba en su Historia de Inglaterra, que durante la Guerra de las Dos Rosas, ambos bandos de nobles evitaban luchar en las cercanías de los poblados, ya que los aldeanos eran literalmente de armas tomar y podían aniquilar al bando que se permitiese dañar sus siembras y bosques. Esta falta de sumisión del pueblo llano y la conciencia de su propia valía vienen desde los primeros tiempos de la nación, en que todo aquel hombre que era capaz de portar armas era importante. El orden social en la isla no deriva de un mandato divino, sino del don del liderazgo guerrero; ello explica no sólo la Carta Magna y el sentido de valor que la nobleza le impuso a Juan Sin Tierra, sino también, en la ulterior historia inglesa, las guerras civiles y la Revolución Gloriosa de 1688 que libraron a Inglaterra de un episodio tan dramático como el de la Revolución Francesa. El miedo produce respeto: el del rey por los nobles; el de la nobleza por el pueblo; el de éste por aquellos dos estamentos propició límites y garantías. El miedo a los continentales surcando las olas produjo comunidad. Porque la Democracia no es un regalo del azar ni un don divino y sólo puede existir cuando la dureza de las condiciones de vida, la necesidad de sobrevivir las infernales penurias en común y la noción de que nos necesitamos para salir adelante promueven la idea de que un sujeto, del origen que sea, puede hacer la diferencia. De que la supervivencia del otro es importante para mí. En último término, sólo hay democracia desde que se


traza, claramente, una línea que define el “nosotros” en contraposición al “ellos”. Cuando el “nosotros” llega a abarcar a toda una nación, todo un paisaje, es posible una democracia. El problema en Chile, y me atrevo a decir en toda Latinoamérica, es que el “nosotros” se divide con el “ellos” el territorio, en una larga fractura, no sólo espacial, física, sino también mental, cultural y hasta racial. Porque “ellos” estaban acá cuando llegamos “nosotros” a estas tierras trayendo la civilización y la verdad; o porque “nosotros” estábamos acá y “ellos” nos invadieron y arrebataron nuestras tierras (los mapuches) o tuvieron hijos con nuestras abuelas4 y de ahí descendemos como eterna descendencia despreciada, explotada y olvidada (el 90% de nuestra población que es mestiza). Desde aquella época nos encontramos frente a frente, a cada lado de una frontera tan sutil como real, acampando en un permanente estado de confrontación. No exagero, Chile es una unidad geopolítica, pero con al menos tres naciones en su interior. El “otro”, el enemigo, está aquí, viviendo algunos metros más allá, hablando un idioma parecido al mío, compartiendo conmigo alguna inocua afición, como el equipo de fútbol o el gusto por las empanadas, pero con el que no me une una affectio societatis. Esta situación de tensión social, que ya dura cientos de años, explica algo esencial de la sociedad chilena, la enormidad de las contradicciones que la cruzan. Esta situación es campo de cultivo de la negación, la indiferencia y la intolerancia que nos caracteriza, además del rasgo que mejor nos define: la hipocresía, tan practicada que nuestros vecinos continenta-

les parecen no notarla. Como diría Felipe Portales: “Sin duda que en el mundo contemporáneo todas las sociedades –en la medida que heredan un fuerte pasado autoritario– se perciben autoengañadas con una serie de mitos. Pero en el caso de Chile creo que esto llega a un extremo, porque hemos desarrollado una gigantesca disociación entre nuestra percepción histórica –una supuesta “democracia ejemplar” desde la Independencia– y una realidad de profundo autoritarismo, clasismo y racismo, que se ha mantenido en el tiempo con diversas variantes. Por cierto, esta disociación es particularmente reforzada por nuestro liderazgo político, social y cultural; sea de derecha, centro o izquierda”.5 Las protestas estudiantiles se descubren así como el síntoma de una enfermedad social, un país desgarrado por las contradicciones y que neuróticamente se ha inventado un pasado glorioso y democrático, un presente de éxito económico y un futuro prometedor, todas mentiras a carta cabal. Una sociedad que se percibe a sí misma como distinta de las del continente, compartiendo la percepción despectiva que Hollywood tiene sobre aquel. En Chile es especialmente difícil decir la verdad, pero el que las generaciones jóvenes estén despertando a ella no deja de ser alentador… o preocupante, para algunos. ¿Educación? Más que nunca gracias a Dios Es por eso que cunde la preocupación entre la elite económica, descendiente y heredera de los conquistadores ―los actuales “cuicos con apellidos euro-

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peos”― que han sometido a su enemigo interno ―“los rotos mestizos” y los “indios”― durante siglos a la violencia o la esclavitud. Y es que nunca la elite latinoamericana ha tenido especial interés en educar a los “rotos”, “cholos”, o “nacos” mexicanos. Ni qué decir del desarrollo de la Ciencia, el emprendimiento o la innovación, palabras acá casi desconocidas. Los ricos sudacas siempre han tenido vocación de rentista, enriqueciéndose a costa de la pobreza ajena.6 Juan Bautista Alberdi, afamado intelectual y político argentino, escribió hace no mucho esta famosa sentencia: “Un simple cuero seco, un saco de lana, un barril de sebo, servirán mejor a la civilización de Sud América que el mejor de sus poemas (…) Aunque pasen cien años, los rotos, los cholos o los gauchos no se convertirán en obreros ingleses (…) En vez de dejar esas tierras a los indios salvajes que hoy las poseen, ¿por qué no poblarlas de alemanes, ingleses y suizos? (…) ¿Quién conoce caballero entre nosotros que haga alarde de ser indio neto?; ¿Quién casaría a su hermana o a su hija con un infanzón de la Araucanía y no mil veces con un zapatero inglés?”.7 Alberdi afirmaría hoy ―y así lo dicen las elites puertas adentro― ¿para qué gastar esfuerzo, tiempo y dinero en educar a los cholos y rotos, y peor aún, sentarlos con nuestros hijos en las mismas aulas? No, por supuesto que no podemos permitirlo. Los rotos deben mantenerse apartados, sometidos y lo mas lejos posible de todo ejercicio intelectual. Como dijo Andrés Bello, supuesto liberal, autor de nuestro Código Civil, fundador de la Universidad de Chile, y virtual santo laico: “El círculo de conocimientos que se adquiere en estas escuelas erigidas para las clases menesterosas, no debe tener más extensión que la que exigen las necesidades de ellas: lo demás no sólo sería inútil, sino hasta perjudicial, porque, además de no proporcionarse ideas que fuesen de un provecho conocido en el curso de la vida, se alejaría a la juventud demasiado de los trabajos productivos. Las personas acomodadas, que adquieren la instrucción como por una especie de lujo, y las que se dedican a profesiones que exigen más estudio, tienen otros

medios para lograr una educación más amplia y esmerada en colegios destinados a este fin”.8 Es decir, ¿educación para todos?, por supuesto, ¿de igual calidad?, de ninguna manera, no sea que los rotos o cholos o cabezas negras se subleven, aspirando a lo que el “orden natural de las cosas” les ha vedado. Hablando de Derecho natural, veamos que dice al respecto el fundador de la otra gran universidad tradicional chilena, la Pontificia Universidad Católica. El Arzobispo Mariano Casanova, con ocasión de comentar una Encíclica del Papa León XIII sobre la condición de los obreros, se despacha esta joya de caridad cristiana: “La desigualdad de condiciones y de fortunas nace de la desigualdad natural de talentos, aptitudes y fuerzas; y no está en la mano del hombre corregir esa desigualdad, porque no está en su mano igualar la condición de todos. Y sabiamente lo ha dispuesto así la Providencia, pues el día en que se nivelasen las condiciones y fortuna de los hombres, desaparecería la sociedad, que se funda en la reciprocidad de servicios que se prestan unos a otros. Y de aquí deduce el sabio Pontífice que no pueden ser enemigas las clases en que se divide la sociedad, sino que al contrario, deben estar unidas, no solamente por los lazos de la comunidad de origen, de naturaleza y de destinos, sino también por los vínculos de mútuo interés. El rico necesita del pobre para el cultivo de sus campos, para extraer y beneficiar el oro de sus minas, para las variadas obras de la industria humana, para la construcción de sus edificios y hasta para la preparación de su alimento; el pobre necesita del rico para obtener los recursos de la vida con la remuneración de su trabajo. El uno y el otro se com-


plementan como los diferentes miembros del cuerpo humano”.9 Este es el trasfondo de la cuestión, el problema de la Educación en Chile no es sino un hilo de una espesa y centenaria madeja, lo demás es humo y sombras chinas. La educación ha sido un instrumento de dominación del que se ha hecho uso y abuso. Por eso el énfasis de la elite en los temas de cobertura más que en la calidad, por eso la escasa inversión en desarrollo tecnológico, por eso la obsesión por la libertad de enseñanza y no por el Derecho a una Educación gratuita y pública. Los ricos en Chile no piensan en la competencia de los mercados internacionales, ni rivalizan con otras elites extranjeras, sino más bien piensan en seguir como rentistas, gozando de las regalías de su actual situación, pues sin esforzarse están en el mejor de los mundos posibles. ¿Es Necesario sufrir? Es necesario sufrir ¿Lograrán algo estas protestas? Me lo he preguntado varias veces. La historia lamentablemente me ha convencido de que ser optimista es estar mal informado. Soy de la idea, reflexionada, de que se necesitará mucho, mucho sufrimiento para superar la actual situación, tanto como el que han tenido que sufrir otras sociedades para alcanzar formas de relación más democráticas. Tal vez no alcance a verlo, pero me asiste la convicción de que algún día Chile será capaz de mirarse de frente, acabar con la violencia estructural y superar esta situación centenaria e intolerable.

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Notas: 1. 9 de las 10 constituciones políticas que ha tenido Chile se han originado en episodios violentos en que se ha impuesto una visión conservadora, por lo que nuestra actual Constitución de 1980, dictada por Pinochet, no tiene nada de excepcional. Su añorada antecesora, la Constitución de 1925, fue fruto de las convulsiones políticas de la década del ’20, es decir, jamás ha habido en Chile un poder constituyente basado en la voluntad popular, salvo una honrosa excepción: la Constitución de 1828. Esta constitución liberal chilena, promulgada bajo el mandato del único general verdaderamente democrático que ha tenido el Ejército de Chile, don Ramón Freire, tuvo corta vigencia. Cuando los conservadores derrotan a los liberales en la batalla de Lircay, el 16 de abril de 1830, la carta fundamental pasó a tener los días contados, siendo desechada de facto y reemplazada mas tarde por la harto más dura de 1833. 2. Soy de los que piensa que sólo merece tal nombre la Democracia directa. La otra, la representativa (sin hablar de las “protegidas” como la chilena) de tal únicamente tiene el nombre. El sufragio universal fue instituido por Napoleón III después de haber liquidado la República. No para entregar el poder al pueblo, sino, como señaló Lenin en El Estado y la Revolución, para “utilizarlo como instrumento de dominación de la burguesía”. Al igual que

su tío corso que terminó con los viejos borgos parisienses, Napoleón III no hizo su reforma en consideración a la comodidad del bajo pueblo, sino para que la artillería pudiese maniobrar con más facilidad. Bismark lo imitó después de ampliar los privilegios de los latifundistas prusianos. Millones de electores creyeron ingenuamente que les era atribuido un poder real, cuando en realidad el sufragio universal servía para reforzar el despotismo. Cfr. Jean Salem, “Élections, Piège À Cons ?-Que Reste-T-Il De La Démocratie ?”, Flammarion, Paris, 2012, aún no traducido al español. 3. “Tu caballo y tu mujer, de tu tierra han de ser”, decía Césare Pavese en De tu tierra. 4. Sobre esta progenie indeseada y su suerte a lo largo de la historia chilena, recomiendo el libro de Gabriel Salazar, Ser Niño Huacho En la Historia De Chile, Editorial LOM, Santiago, 2007. 5. En http://www.elclarin.cl/index.php?option=com_ content&task=view&id=11329&Itemid=2729 podrá encontrar la entrevista completa. Casi se podría afirmar que Chile es la cuna de la Hiperrealidad Braudillardiana. 6. Mario Waissbluth desarrolla de modo muy ameno estos temas en Se Acabo El Recreo. La desigualdad en la educación; Editorial Debate, Santiago de Chile, 1° edición, 2010, págs.. 25 y ss. 7. Alberdi, J.B., Estudios Económicos. Interpretación económica de la historia política argentina y sudamericana, Talleres Gráficos Argentinos (colección “La Cultura Popular”), Buenos Aires, 1934, pág. 182. 8. Andrés Bello, Educación, en El Araucano 1836. Antes, el padre de la educación pública chilena había escrito en el mismo periódico: “Más no todos los hombres han de tener igual educación, aunque es preciso que todos tengan alguna, porque cada uno tiene distinto modo de contribuir a la felicidad común. Cualquiera que sea la igualdad que establezcan las instituciones políticas, hay sin embargo en todos los pueblos una desigualdad, no diremos jerárquica (que nunca puede existir entre los republicanos, sobre todo en la participación de los derechos públicos), pero una desigualdad de condición, una desigualdad de necesidades, una desigualdad de método de vida. A estas diferencias, es preciso que se amolde la educación para el logro de los interesantes fines a que se aplica”. 9. Disfrute el texto completo en http://www.profesorenlinea.cl/chilehistoria/Cuestion_Social_pastoral_Casanova.html Fuentes de las imágenes: 1. http://s2.subirimagenes.com/otros/660229930de-junio-2011-mar.jpg 2. http://ipsnoticias.net/fotos/protesta_estudiantes_ agosto_Fernando_FiedlerIPS.jpg 3. http://www.elciudadano.cl/2012/03/21/49942/ hoy-todo-chile-marcha-con-aysen-tu-lucha-es-mi-lucha/ 4. http://diario.latercera.com/2011/10/16/01/contenido/mundo/8-87167-9-en-chile-la-marcha-estuvo-marcada-por-el-conflicto-estudiantil.shtml 5. http://www.theclinic.cl/2011/09/09/revisa-las-mejores-fotos-de-la-marcha-estudiantil/

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Evo Morales: ¿Historia de una traición o una mentira? Por Claudio Ferrufino-Coqueugniot*

Hay algo que era inevitable en la historia boliviana, la irrupción del indígena, sector mayoritario de la población, en la política nacional. No es que el indio no hubiese formado parte del proceso histórico durante

la Colonia y la guerra de la independencia, pero lo hizo como carne de cañón, con escaso liderazgo que generalmente caía entre mestizos. Es emblemático el uso de fuerzas nativas, en La Paz del 1809, en la represión de los patriotas. Hubo instantes en que la fuerza sanguinaria de la movilización aymara iba de un bando a otro, con el saqueo, muerte, venganza entre seres de un mismo origen, manipulados por intereses foráneos como el español y locales de los criollos. Al ser Bolivia país mestizo, como claramente lo podría verificar cualquier estadística, no viene de hace mucho el intento de caracterización del país como eminentemente indígena. Los límites son borrosos, además que la experiencia de casi quinientos años muestra fehacientemente que la cultura occidental ha permeado todos los niveles de la sociedad boliviana, incluidos los de las etnias minoritarias y ni qué decir los de los grupos numerosos como los quechuaaymaras. Ya a partir de allí el discurso de cierta ortodoxia nativa cae por su propio peso. Se habla de descolonización, de implementarla a todo nivel, cayendo sin embargo en aberraciones de globalización como no lo hicieran ni siquiera los gobiernos blancoides que usufructuaron el poder. Se puede decir que hay un doble discurso en el gobierno, hoy llamado plurinacional, de Evo Morales. Uno que embelesa a las masas pobres haciéndolas creer que ahora son gobierno. Para ello utiliza el eterno recurso de manejar a la población a través de una dirigencia prebendalista, corrupta por lo general, carente de ideología y ajena a la teorización histórica de un proceso de incomprensibles mixturas. Verbo que conjuga revolución con el capitalismo salvaje de varios conspicuos dirigentes aymaras cuya riqueza es ostensible. Utilizar al pobre para hacerse rico. Entregar limosnas que en apariencia elevan el nivel de vida de la población sin recursos, desde el Tesoro General de la Nación o por regalos o préstamos de Venezuela, mientras se saquea el país y se le reparte entre los nuevos burgueses, asociados a la producción de hoja de coca y al narcotráfico, además de los burócratas que legalizan en papel los desmanes de la nueva elite. Claro ejemplo de este sincretismo político es el vicepresidente, Álvaro García Linera, que de un trasfondo de marxismo puro quiso, a través de los años que siguieron a su encarcelamiento como terrorista, fundir el razonamiento comunista con el ideal comunitario de los grupos aymaras, pendulando entre uno y otro lado; pero desde el momento en que ha ocupado una silla en el poder, ha confundido y se ha confundido en una mezcolanza que incluye a Robespierre, Marx y Túpac Katari, mientras, según rumorea el pueblo, construye un imperio de bonanza para él y su familia.


Típica historia latinoamericana que los asocia a la tradición de Duvalier, Trujillo, Somoza, y, con algunas salvedades que no nos permiten rechazar la Revolución Cubana, a la dinastía de los hermanos Castro que ha mucho ya dejó de ser revolucionaria. Evo Morales y su partido político, el MAS (Movimiento Al Socialismo), gracias a la asesoría de teóricos de izquierda españoles, y a la ayuda de fuerzas venezolanas y cubanas en el área organizativa y de represión, ha logrado mantenerse por seis años. Cierto que fue elegido en las urnas por voto mayoritario jamás visto antes y que cuenta todavía con gran apoyo de la población indígena, que sigue viendo en él al personaje mesiánico que los llevará a un pasado que se ha ido inventando maliciosamente para presentarlo como paradisíaco. Un estado feudal donde el amo sea omnipotente y el hombre común solo sirva para justificarlo mediante su voto, ya entonces manejado por los dirigentes, con fuerte castigo a la disidencia. Un estado africano, en el que el mandarín no pueda ser ni criticado ni cuestionado. Con una corte de epígonos bien pagados y un país en vías de desaparición completa. Utopía autodestructiva cuyos únicos beneficiarios son los que acumulan en sus manos toda instancia de poder. Aunque ello implique acabar con las bases democráticas, paradójicamente el estado de derecho, los derechos humanos, la protección al medio ambiente, el voto secreto y mucho más. Por un lado, de entrada, el MAS se nutrió de gente supuestamente capacitada en el análisis y construcción teórica de un estado comunitario revolucionario. En la práctica se ha alcanzado una oclocracia que rige los destinos de la nación en un maremágnum de contradicciones, ambigüedades, o simplemente estulticia con alcances de ley. Ante los desafíos que enfrenta un país para mantenerse, superar sus estándares de vida, combatir el desempleo, el narcotráfico, etc. se elige el camino de la invención alocada de “tradiciones”, se inventan parafernalias, se utiliza un lenguaje demencial, carente de todo sentido lógico, que pareciera no solo conformar sino alegrar a las masas, que viven así un sueño falto de futuro. Se ha visto en el pasado, en líderes como Idi Amin, en Uganda, el uso de políticas similares, con resultados conocidos. De seguir así, Bolivia enfrenta un deterioro que cuestionará su permanencia como país libre. Además de

ello, la permisividad y apoyo al sector cocalero desde arriba, cuya producción de hoja de coca en el Chapare, región donde Morales es todavía presidente de las federaciones de productores y cuya cosecha va en más de un noventa por ciento a la producción de cocaína, amenaza con extenderse de tal forma sobre territorios indígenas y parques nacionales, que la bandera de la Madre Tierra que alzó Evo Morales pasará, o ya pasó, al espacio de la anécdota. Evo Morales imagina un país idílico cubierto de plantaciones de coca, irrealidad que da hoy muchos réditos pero que implica la total destrucción del medio ambiente en aras del enriquecimiento ilícito y del absoluto poder que busca este individuo. * Nació en Cochabamba, Bolivia, en 1960. Poeta y Con lo que no cuentan, ni él ni sus beneficianovelista, ha publicado la colección de prosas breves rios cocaleros, es que el fenómeno del tráfico de droVirginianos y las novelas El Señor don Rómulo, mengas es global y representa el capitalismo más salvaje. ción Casa de las Américas 2002; y El exilio voluntaHijos y nietos de los productores de coca han caído ya rio, premio Casa de las Américas 2009. Diario secreen el consumo de cocaína, detalle que irá mermando to, su tercera novela, ha ganado el Premio Nacional su poder en apariencia autónomo. Más pronto que tarde Novela 2011. 9


de, la población chapareña, que se queda con un cinco por ciento de la ganancia del tráfico, mientras las mafias acumulan el resto, pasará a ser simple mano de obra de los cárteles que ya conforman una gigantesca transnacional. Y Evo Morales, que cree ser el profeta de las naciones indígenas del mundo será solo una ficha útil para intereses mayores. Ya lo es ahora, pero como el país se halla en un estadio de construcción del negocio, todavía le permiten jugar a ser el dueño. Los orígenes de este despropósito es fácil hallarlos en la historia nacional, que ha sido una de abuso y racismo desmedidos, que construyó una débil y pérfida burguesía sobre el lomo del indio. Eso no podía durar. Lo triste es que un proceso en que apostaron muchos ya se ha desviado a un común y funesto totalitarismo, en donde el indio, que fue la carnada para entronizarse, está condenado a ser cada vez menos, a que incluso se le retire la capacidad de votar con libertad. Ya se hizo en la última elección, en donde los miembros nativos de la tercera edad tenían que entrar al recinto de voto con los dirigentes, ya que por su edad eran incapaces de… pensar. Evo Morales y la corte de individuos de todas las tendencias que se aprovecha de Bolivia, no quieren interlocutores, desean ser la única voz presente y para siempre. Democracia ha pasado a ser una palabra huera que legitima el acaparamiento de poder en manos de un individuo. Todo lo que se opone a él, cualquier crítica que se levante en su contra es de inmediato catalogado de racista, colonizador, traidor, vendepatria. En una vertiente andina del fascismo hitleria-

no el gobierno masista ha hecho de la contradicción un asunto de ideología. En Bolivia se habla de razas, de los derechos y prerrogativas de una raza sobre otras. Todo el esquema indigenista y aymarista apunta a ello, a señalar a quien no fuere aymara como elemento no deseado para permanecer en un lugar que les pertenece a ellos. Por eso se descalifica la opción mestiza: blancos y mestizos no tienen derecho a vivir aquí, sólo los aymaras y de rebote los quechuas. Los indios de tierras bajas, numéricamente muy inferiores a los otros dos grupos étnicos, son considerados como serio riesgo a la angurria de territorio del líder cocalero. La política en Bolivia no es de concertación ni diálogo; es racista, de descalificación y quizá, dadas precisas circunstancias, de genocidio. Pero, mientras el supuesto indígena Morales clama por el reencuentro con los ancestros, él y sus líderes disfrutan de las delicias privativas de occidente. La teoría es para los pobres y las migajas también. Los amos pueden disfrutar de lo prohibido por economía a los demás, y permitirse visualizar dinastías donde se pase el control de padre a hijo, a hermano. Reyes y delfines, a eso se ha reducido la cháchara de cambio e igualitarismo que preconizaron y siguen preconizando en Bolivia.

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Fuentes de las imágenes: 1. h t t p : / / i n f o s u r h o y. c o m / c o c o o n / s a i i / i m a ges/2009/09/22/BOLIVIA-VisitaEspaa.jpg 2. h t t p : / / i n f o s u r h o y. c o m / c o c o o n / s a i i / i m a ges/2009/09/22/BOLIVIA-EvoylosReyes.jpg


Por Wilfredo Ardito Vega*

Todos los años, cuando les pregunto a mis alumnos en la universidad durante qué gobierno se cometieron las mayores violaciones a los derechos humanos, me responden

* Abogado y escritor peruano. Activista en derechos humanos y en la lucha contra el racismo en el Perú. Magister en Derecho Internacional de los Derechos Humanos y Doctor en Derecho. Profesor en diversas universidades. Ha trabajado con población indígena en Guatemala y Perú. Autor de la novela El Nuevo Mundo de Almudena, de diversos libros sobre racismo y discriminación, así como del blog Reflexiones Peruanas.

lo mismo: en el de Fujimori… y se quedan sorprendidos cuando se enteran que fue en el gobierno de Belaúnde. No hay que culparlos de su ignorancia. Mientras Fujimori está preso por su responsabilidad como autor mediato en diversos crímenes, Belaúnde es oficialmente recordado como un presidente democrático. Llevan su nombre una importante carretera en la selva, un auditorio del Congreso de la República y diversos colegios. En estos días, debido a que el 7 de octubre se cumple el centenario de su nacimiento, el Congreso ha convocado a un concurso escolar para celebrar su legado, además de programar un calendario de actividades protocolares. Si algún estudiante (y al parecer algún congresista) quisiera saber más sobre Belaúnde, debería darse un salto por la majestuosa Casa Rímac, ubicada en el jirón Junín, precisamente frente a uno 11


de los locales del Congreso. En este restaurado local se exhibe, en el marco de la I Bienal de Fotografía, la exposición No se Puede Mirar, que reúne cientos de imágenes que Vera Lentz captó durante los años del conflicto armado. Las imágenes muestran con crudeza los crímenes que cometían los senderistas, pero también reflejan la extrema violencia que ejercían las fuerzas del orden sobre la población civil, especialmente sobre los campesinos ayacuchanos. Por ejemplo, se expone fotos de la masacre de Soccos, en la cual un grupo de policías irrumpió en una celebración de pedida de mano y asesinó a decenas de personas inocentes. En una fotografía aparece el cuerpo de una campesina asesinada debido a que se atrevió a denunciar lo ocurrido. ¿Era Belaúnde responsable de estas atrocidades? Con seguridad, no dispuso que se cometieran estos crímenes, pero los autores se comportaron con tal ensañamiento que demostraron estar convencidos que no serían castigados. Años después, el gobierno se encargaría de dar protección legal a todos los militares acusados de violar los derechos humanos, convirtiendo torturas, desapariciones y ejecuciones extrajudiciales en simples “delitos de función” que implicaban penas mínimas. Durante el gobierno de Belaúnde, las violaciones a los derechos humanos se produjeron de manera sistemática e indiscriminada. Ya desde 1981, los sinchis, el cuerpo especial de la policía, violaba a las mujeres (una fotografía de Vera Lentz muestra a una de las víctimas con su hija, ahora adolescente). En Huaychao, un grupo de pastores evangélicos, que predicaba que los senderistas seguían los mandatos del demonio, fue asesinado. En masacres como Putis, los campesinos fueron obligados a cavar su propia tumba, señalándoles que sería para una piscigranja. En Umasi, las víctimas fueron decenas de escolares secuestrados por los senderistas y los militares violaron a las niñas antes de matarlas. Gracias a la protección legal que otorgó el gobierno, todos estos crímenes están impunes.

“Súbitamente”, recuerda un amigo de Huanta “las señoras que llegaban los domingos a vender al mercado empezaron a llegar todas de negro. Así de niño comprendí que habían matado a sus familiares”. El Perú tuvo durante el gobierno de Belaúnde, el trágico primer lugar en desaparecidos a nivel mundial, superando a Guatemala, Irán o China. Sin embargo, pese al clamor internacional, el democrático presidente se jactaba de que arrojaba “al tacho de basura” las cartas de Amnistía Internacional, hablando como si fuera un dictador irracional. Resulta además interesante que en 1983, cuando se extienden las primeras noticias sobre violaciones masivas de derechos humanos en Ayacucho, se produce el famoso asesinato de los nueve periodistas y su guía en la comunidad de Uchuraccay. La muerte es atribuida a la confusión de los propios comuneros, que habrían pensado, por alguna extraña razón, que los periodistas eran terroristas, pero a raíz de este hecho, nunca más los periodistas se atrevieron a recorrer la zona. La masacre, por lo tanto, resultó funcional a una estrategia contrainsurgente que no quería testigos incómodos. Y aún para quienes se quedaban en las ciudades, la situación era arriesgada: Jaime Ayala, corresponsal de La República en Huanta, desapareció en las instalaciones militares de dicha ciudad. En otra de las fotos de Vera Lentz se muestra una exposición fotográfica, realizada por la Municipalidad de Ayacucho con imágenes de los desaparecidos a los que sus familiares buscaban… La exposición fue realizada en 1985 y mostraba las fotos de las personas desaparecidas en los primeros meses de ese mismo año. Con estos antecedentes, parece increíble que a mis alumnos les digan en sus casas que Belaúnde fue un gobernante débil, que no reaccionó con firmeza frente al terrorismo, pues, en su gran ingenuidad, habría confundido a los terroristas con abigeos. A mi modo de ver, la imagen edulcorada de


Belaúnde es parte de un proceso en que los peruanos tuvimos la intención evidente de olvidar el periodo de la violencia política, así como de reconstruir una manera de percibirla que no nos molestara. Mi impresión es que después de la captura de Abimael Guzmán, líder del grupo terrorista Sendero Luminoso, la sociedad peruana hizo un pacto colectivo de olvido, para no pensar en lo que había ocurrido durante esos terribles años. Era comprensible que muchos limeños quisieran olvidar los crímenes cometidos por los senderistas, por todo el sufrimiento que habían causado. Hacia 1992 el Perú parecía un país inviable, donde no había futuro ni esperanza. Recuerdo que en 1994, a dos años de la mencionada captura, ya muchas personas hablaban de la “época del terrorismo” como si se refirieran al tiempo de los virreyes. Sin embargo, ese pacto de olvido tenía muchos beneficiarios: en primer lugar, quienes cometieron crímenes desde el Estado. Se repitió que habían sido “necesarios para derrotar al terrorismo”, aunque ni Soccos, Umasi, Putis o las demás masacres de los años ochenta, ni las ejecuciones del Frontón ni los crímenes del Grupo Colina tuvieron ningún impacto en la derrota de los terroristas. Es

más, las masacres de Ayacucho deslegitimaron totalmente al Estado, que se comportó como un sanguinario ejército de ocupación. Otros grandes beneficiarios del pacto del olvido fueron los partidos políticos, comenzando por Acción Popular, que reivindica la gesta de su fundador como impulsor de la democracia en tiempos del General Odría. En aquellos años, Belaúnde era considerado revolucionario o hasta “comunista”. Curiosamente, pese a que sus dos gobiernos concluyeron en medio del más profundo descrédito, muchos jóvenes ahora creen que fueron gestiones exitosas. Ahora bien, precisamente remontarse al primer gobierno nos permite comprender mejor las contradicciones de Belaúnde: en los años sesenta, los matsés o mayorunas, un grupo indígena en la selva amazónica, fueron bombardeados por la Fuerza Aérea como parte del proceso de colonización que Belaúnde impulsaba. ¿Cómo así se permitió este crimen? Yo creo que para Belaúnde los nativos amazónicos no eran ciudadanos peruanos o al menos no en la misma categoría que su aristocrático entorno familiar. Bajo esta misma lógica, Belaúnde pudo avalar la muerte de miles de campesinos, aunque no estuvieran involucrados en ningún hecho

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de violencia. Era el precio que había que pagar para garantizar que subsistiera el régimen democrático. De esta manera, el régimen de Belaúnde era en realidad un régimen dual, como lo fue el de Sudáfrica: democrático para unos, pero autoritario y violento para otros, cuya vida no valía nada, fueran mujeres, niños o ancianos. Ahora bien, yo creo que el pacto del olvido es exitoso porque beneficia también a los cómplices de Belaúnde, es decir todos los peruanos que durante su gobierno guardaron silencio, prefirieron mirar a otro lado o fueron indiferentes frente a los crímenes... Cuando se insiste en que Belaúnde “no sabía nada”, es una forma de decir que uno “tampoco sabía”, lo cual en realidad resulta imposible. Para un grupo de personas, inclusive, las noticias de la violencia, según revela Jorge Bruce, eran percibidas con una secreta satisfacción, porque los cholos se estaban matando entre ellos y, si desaparecían, podrían vivir en un país mejor. Como sucede con los tabúes existentes en las familias, este pacto de silencio buscaba evitar confrontarse con situaciones dolorosas, que no solamente reflejan responsabilidades, sino también complicidades… y aunque los buenos limeños que prefieren olvidar los crímenes de Belaúnde no mataron a nadie, su complicidad encarna un problema que todavía existe: el racismo que les permitía pensar que la vida de sus compatriotas no valía nada. Este racismo permitió que se cometieran crímenes tan terribles hacia quienes eran percibidos como inferiores. Con todo el horror cometido por las dictaduras en Argentina y Chile, éstas se caracterizaban por una política selectiva, donde se secuestraba y torturaba a las personas por sus ideas políticas. En los tiempos de Belaúnde simplemente se actuaba de manera indiscriminada, sin tomar en cuenta más que los rasgos físicos. Esto es lo que explica la muerte de bebés y niños pequeños, lo que ni siquiera hacían los militares argentinos, pero sí los nazis. De hecho, los militares ni siquiera podían entender a muchas de las víctimas, porque

no hablaban quechua. Existe un dato adicional: las mismas masacres indiscriminadas que se produjeron en Ayacucho ocurrieron en aquellos años lejos del Perú, en Guatemala, con el mismo ensañamiento y crueldad. ¿Por qué en Ayacucho y el Quiché dos ejércitos diferentes llevaron a cabo la misma táctica de “tierra arrasada”? Al parecer, existía una coincidencia porque el ejército guatemalteco y el peruano seguían los lineamientos de la Escuela de las Américas, a lo cual se suma el terrible racismo que existía en los dos países. Años después, Fujimori terminaría siendo víctima de su propio discurso autoritario, y el mismo quiso considerarse representante de la “mano dura”, mientras Belaúnde pasaba al olvido. En el fondo, la percepción de Belaúnde es un poco la percepción que tenemos de nosotros mismos: es mejor pasar por un ignorante que por cómplice de un genocidio. Este año, el 7 de octubre, centenario del nacimiento de Belaúnde, será una fecha crucial para ubicarnos frente al pacto del olvido y la impunidad. En mi opinión, exigir justicia para las víctimas de su gobierno es una obligación de quienes queremos una sociedad mejor. Para ello la sociedad peruana tendría que aprender a ser menos racista, tendría que ver a los campesinos como seres humanos y tendría que aceptar que su sufrimiento no es aceptable. ¿Será posible que lleguemos a tanto?

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Fuentes de las imágenes: 1. http://www.justiciaviva.org.pe/comision/fotos/4%20PRIvlentz063.jpg 2. http://accion-popular-juventud-arequipa. blogspot.com/p/secretarios-generales-ap.html 3. y 4. Imágenes de “No se puede mirar: Vera Lentz en la búsqueda del corazón de las tinieblas”. Bienal de Fotografía de Lima, 2012. 5. http://www.justiciaviva.org.pe/comision/fotos/6%20PRIvlentz022.jpg


“El viejo topo monetario es el animal de los lugares de encierro, pero la serpiente es el de las sociedades de control. Hemos pasado de un animal a otro, del topo a la serpiente, en el régimen en el que vivimos, pero también en nuestra forma de vivir y en nuestras relaciones con los demás. El hombre de las disciplinas era un productor discontinuo de energía, pero el hombre del control es más bien ondulatorio, en órbita sobre un haz continuo. Por todas partes, el surf ha reemplazado a los viejos deportes”. Gilles Deleuze - Postdata sobre las sociedades de control

Gilles Deleuze en su artículo Postdata sobre las sociedades de control, actualiza los postulados de

¿Y ahora quién podrá defendernos? (surfeando a través de los anillos de la serpiente) Apuntes sobre “la realidad” en una sociedad de control a la chilena Por Daniel Rojas Pachas*

Foucault en torno al poder disciplinario (paradigma situado en los márgenes del siglo XVIII para alcanzar su apogeo durante la primera mitad del XX) y prefigura un ambiente similar al de las atmósferas distópicas de Phillip K. Dick, plagado de mecanismos de exclusión tipo sujeto/semacode. El castigo y la dominación no se ejerce como antaño, mutilando el cuerpo o quebrando el espíritu, ni tampoco agrupando masas bajo la lógica de encierro a fin de administrar sus vidas. Al interior de una sociedad de control, las instituciones financieras, educativas, de salud y, desde luego, las artísticas ya no se preocupan de los procesos del día a día, haciéndonos pasar a la fuerza desde un tipo de encierro a otro (la familia, el colegio, la universidad, el trabajo y, bajo ciertas eventualidades, el hospital, un asilo o, claro está, la cárcel, la cual es la epítome y molde para condicionar los otros tipos de encierro y sus transgresiones). En los lineamientos del control, se busca la adhesión voluntaria del individuo como una especie de cómplice del poder; es un vector más del virus

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generalizado, contaminando a sus pares mediante la dinámica de mercado; es un target o portavoz ambulante de una tendencia que se propone actitudinalmente al resto, merced de la publicidad y los modelos de éxito. Montserrat Herrero señala al respecto: “hay en la moda y la imagen, una necesidad imperiosa de generar artificialmente un espacio común en un mundo cada vez más amplio y más vacío, en virtud de la incomunicación personal de los individuos que lo habitan. Hoy es necesario establecer la comunicación entre personas muy diversas y muy distanciadas, en la medida en que la sociedad se ha hecho pluricultural y globalizada. Por tanto la imagen se muestra como el vehículo inmediato de la comunicación: aquello que compartimos se hace de imágenes tipificadas repetidas, de lugares y sentidos comunes, que se hacen válidos en virtud de su repetición. Pasado un tiempo, cambian las imágenes y con ellas nuestra existencia. Esta situación aumenta la necesidad de tipificar la realidad para poder establecer con cierta precisión los sujetos del diálogo y los términos del consenso”. (2002: 392-403) Este fenómeno contribuye a configurar una estética de la frivolidad que lleva aparejada una moral de la frivolidad; tal como lo entiende Rorty, la moda parece constituirse en la expresión misma del pensamiento, puesto que pone de manifiesto de modo fenoménico su debilidad. Lo característico de la frivolidad es la ausencia de esencia, de peso, de centralidad en toda la realidad y, por tanto, la reducción de todo lo real a mera apariencia. En definitiva, el proyecto de hombre con Carta Gantt y FODA como credos, se autoregula producto de la ambi* Lima, 1983. Escritor, Magíster en Ciencias de la Comunicación y Profesor de Literatura, egresado de la universidad de Tarapacá. Reside en Arica-Chile. Ejerce la docencia Universitaria. Edita la Revista Literaria virtual y Editorial impresa Cinosargo. Ha publicado los títulos: Realidades Dialogantes (2008), Gramma (Cinosargo, 2009), Carne (Groenlandia, España, 2011; Cinosargo, 2011), la traducción de Morgue y otros poemas del poeta alemán Gottfried Benn; y SOMA (México, 2012).

ción. Por ejemplo, el estudiante promedio actualmente en Chile cursa mediocremente cuatro años de una licenciatura en franca modalidad funcional, esto significa aprobar de modo acelerado, tomar atajos a fin de salir a laborar y pagar su crédito universitario. Este panorama se complementa con la inmensa oferta de centros de formación técnica, carreras express en OTEC´s1 o programas de nivelación. Los estudiantes ansiosos de poder toman raudos un postgrado sencillo y técnico, quizá un diplomado que le sume bonos a su sueldo, las famosas asignaciones de título, las cuales garantizan una mayor renta o viabilidad para postular a mejores créditos hipotecarios y, por ende, a una vivienda y vehículo que marque simbólicamente un status de superación. Con orgullo, los medios hablan de una clase media aspiracional que consume joyería, ropa de diseñadores, tragos y comidas exóticas, que viaja a parajes caribeños y que detenta marcas de relojes de lujo; pues dichas fruslerías nos deslindan de una alteridad pauperizada. Más tarjetas y endeudamientos, nuevas puertas para cruzar y ascender socialmente, trasladándose de ciertas comunas populares a departamentos modernos que emergen superpoblando las ciudades, o quizá condominios, en apariencia más abiertos y naturales, pero cercados por un circuito de cámaras y pequeños tableros que reconocen las huellas digitales o password del propietario, en síntesis, murallas que impiden el traspaso de los indeseables, aquellos que no pudieron sumarse a la carrera carnívora que implica el sueño del progreso y emprendimiento, y, por ende, es-


tán condenados a vivir en los extramuros, algo así como los proféticos personajes de la obra de teatro Los Invasores de Egon Wolff (escrita en los sesenta). Deleuze nos dice: “Sin duda la fábrica ya conocía el sistema de primas, pero la empresa se esfuerza más profundamente por imponer una modulación de cada salario, en estados de perpetua metastabilidad que pasan por desafíos, concursos y coloquios extremadamente cómicos. Si los juegos televisados más idiotas tienen tanto éxito es porque expresan adecuadamente la situación de empresa. La fábrica constituía a los individuos en cuerpos, por la doble ventaja del patrón que vigilaba a cada elemento en la masa, y de los sindicatos que movilizaban una masa de resistencia; pero la empresa no cesa de introducir una rivalidad inexplicable como sana emulación, excelente motivación que opone a los individuos entre ellos y atraviesa a cada uno, dividiéndolo en sí mismo” (1991). La idea de empresa me lleva a pensar en Codelco, Metro de Santiago o Minera Escondida,2 y el “desinteresado” apoyo que estos leviatanes hacen al arte a través de centros culturales como Balmaceda o el ya emblemático concurso de cuento, Santiago en Cien Palabras. La famosa ley Valdés los exime de impuestos, como a los demás privados, para que inviertan en cultura; y a esto se suman otros subterfugios que dan una impronta especial a la empresa, se le edifica una imagen en directa relación con la comunidad cuyos recursos explota y contamina. Otra muestra de lo que Deleuze llama “el alma de la empresa” son los supermercados y cadenas de farmacias que retienen a la fuerza esas incómodas y dispares sumas de centavos para donarlas en nuestro nombre a fundaciones de niños quemados o ancianos sin techo; una vuelta de mano para tener en calma las consciencias de esos aspiracionales con Rolex y BMW del año, pues comprando aspirinas y peptobismol camino al condo “Los Álamos”, pueden perpetuarse siempre dignos donando migajas bajo la coerción de la fórmula mecánica, “donaría siete pesos a…”. Módica cuota para comprar buen karma y, de paso, un juego de sábanas al hogar de niñas. Deleuze añade: “El servicio de venta se ha converti-

do en el centro o el “alma” de la empresa. Se nos enseña que las empresas tienen un alma, lo cual es sin duda la noticia más terrorífica del mundo. El marketing es ahora el instrumento del control social, y forma la raza impúdica de nuestros amos. El control es a corto plazo y de rotación rápida, pero también continuo e ilimitado, mientras que la disciplina era de larga duración, infinita y discontinua. El hombre ya no es el hombre encerrado, sino el hombre endeudado” (1991). Ese “hombre endeudado” es quizá la pieza clave de todo el juego, y el que sin duda se moviliza en un delicado equilibro enfrentando múltiples instituciones en crisis: prisión, hospital, fábrica, escuela, familia. Los ministros de gobierno no han dejado de anunciar reformas supuestamente necesarias. Reformar la escuela, la industria, el hospital, el ejército, la prisión. Pero todos saben que estas instituciones están terminadas, a más o menos corto plazo. Como dice Deleuze: “Sólo se trata de administrar su agonía y de ocupar a la gente hasta la instalación de las nuevas fuerzas que están golpeando la puerta. Son las sociedades de control las que están reemplazando a las sociedades disciplinarias” (1991). Chile, desde hace unos

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años, es el país de las continuas reformas, la reforma de la salud y el plan auge, la reforma del transporte en la capital y el experimental transantiago, la reforma de los créditos universitarios, la reforma educativa, la reforma de la reforma, en fin, lo curioso es que las predicciones filosóficas de Deleuze, fuera de toda paranoia se desarrollan de modo calcado a la pesadilla de cifras y passwords que vimos en películas tan burdas como The Net con Sandra Bullock. El guión es simple. Una joven hacker ve técnicamente borrada su vida cuando por error se inmiscuye con la gente equivocada, la cual en represalia toma el control de todas sus cuentas, las bancarias, el número de seguro social, sus propiedades, etc. En ese sentido, la maquinaria de una sociedad de control vino a reemplazar las viejas poleas de un sistema medieval y los equipos energéticos afectos al sabotaje y a la huelga de los operarios, imponiendo dispositivos virtuales, software, tarjetas, máquinas informáticas y ordenadores que, claro está, pueden fallar en su programación, ser pirateados o contaminados por un virus. Un ejemplo bastante mundano fue la implementación de las tarjetas de transporte en la locomoción colectiva de Santiago, algo práctico pues elimina la figura del cobrador y el exceso de monedas en los bolsillos, también el riesgo del chofer de ser abordado, entre cuadra y cuadra, por masas depauperadas que actuaban como salteadores en pos de unos morlacos. Sin embargo, este amigable sistema de plástico recargable a través de cuentas de débito que funcionan en línea bajo un password, estilo cuenta rut,3 o con una cuenta bancaria asociada al número de identificación del sujeto, o la común compra de créditos para la card en locales autorizados; todo ello significa para personas nacidas a principio de siglo y acostumbradas al topo monetario, algo frenético y desorbitante, pues implica adecuarse a una nueva lógica mental y social, sin contar que en muchas ocasiones dicho sistema ha sufrido denuncias por abonos no efectuados o cobros excesivos al usarlo, algo que en escala se asemeja a lo que Felix Guattari postula: “imaginaba una ciudad en la que cada uno podía salir de su departamento, su calle, su barrio, gracias a su tarjeta electrónica (dividual) que abría tal o cual barrera; pero también la tarjeta podía no ser aceptada tal día, o entre determinadas horas: lo que importa no es la barrera, sino el ordenador que señala la posición de cada uno, lícita o ilícita, y opera una modulación universal”. (1991). Como se puede observar el control es algo inevitable y que viene de la mano con nuevos mecanismos que adopta

el progreso y el capitalismo en su mutación tecnológica. El capitalismo actual ya no se basa en la producción, que relega frecuentemente a la periferia del tercer mundo, incluso bajo las formas complejas del textil, la metalurgia o el petróleo. Hablamos de un capitalismo de superproducción. Ya no compra materias primas y vende productos terminados: compra productos terminados o monta piezas, y lo que quiere vender son servicios, y lo que quiere comprar son acciones. Ya no es un capitalismo para la producción, sino para el producto, es decir para la venta y para el mercado. Ahora, si bajo todo lo expuesto pensamos en las editoriales, por ejemplo, que es el medio en el cual quiero situar el cierre de mi artículo, podemos pensar en la censura, la prohibición de emitir masivamente ciertos discursos como una de las armas clave de la disciplina dictatorial en Chile. Toda la diáspora de escritores, aquellos que fueron enviados al exilio sin posibilidad de dialogar con sus pares y familia, o las personas que fueron subyugadas por la represión dentro de nuestras fronteras (lo que se conoce como exilio interno) debieron indistintamente hacer frente a este fenómeno: el silencio forzado y un castigo por la pretensión de quebrar dicho silencio. Una medida contraria a la censura, su anverso, radica en la masificación de la lectura con claves populistas. Siempre dentro del régimen de la disciplina, podemos mencionar el proyecto Quimantú de la Unidad Popular, el cual buscaba regalar libros y ediciones de muy bajo costo pero con alto valor literario al grueso de la pobla-


ción. Este proyecto sigue marcando un hito generacional y es quizá el intento más democrático por alentar el diálogo ciudadano. Sin embargo, terminó truncado en el 73, y recién con el retorno de la institucionalidad democrática, veinte años después, tan noble intento en pos del arte y la educación, encabezado por Germán Marín y Salvador Allende, fue replicado bajo fórmulas mediocres que albergaban en su interior el germen del fracaso debido a los implicados y su falta de visión. La triste idea del maletín literario durante el último período de la Concertación es, a escala, un descordinado proceso de emulación que jamás tuvo fundamentos, revelando sin duda la crisis interna del sistema. El maletín literario, a grandes rasgos, consistía en crear una especie de cajita feliz con libros que Mineduc (Ministerio de Educación) consideraba la canasta básica que todo lector chileno merece. Lo único que se consiguió al regalar los dichosos maletines fue superpoblar los baratillos de libros, los libros de viejo o los remates de libros usados con los mismos diez títulos, pues las familias optaron por vender a bajísimo precio los ejemplares que jamás pensaron leer, prueba fehaciente de la crisis de la disciplina y sus esfuerzos materiales por aportar a la difusión del conocimiento, al interior de una comunidad educativamente empobrecida y con necesidades básicas y de desarrollo, diametralmente opuestas y alejadas del deseo de leer o consumir libros, aún cuando estos sean regalados. Hoy, bajo los lineamientos del control, el libro corre otra suerte, es el momento de los libros-evento aparejados del paseo familiar al mall, un libro que vale no por su contenido sino por quién lo escribe o quién lo comentó. Otro caso lo marcan los libros de autoayuda con la frívola fórmula de éxito y felicidad en doce pasos; son los best sellers asimilables a prodigios literarios como ¿Quién se ha llevado mi queso?, Elegí vivir, El caballero de la armadura oxidada o Padre rico, Padre pobre. Los ebooks y los tablets son el nuevo token o moneda de cambio que promete llevar el libro a todos, democratizar la lectura; otra estrategia de venta la desarrollan las invitaciones de figuras que compiten en glamour con George Clooney, me refiero al escritor Pablo Simonetti que televisivamente nos invita otra vez al mall, pero ahora a disfrutar en familia del Biblioteca Viva.4 El control es entonces más sutil. Todas sus estrategias las delimita el mercado y la trivialización del libro como objeto, como chiché cultural, lo cual paradójicamente va asociado a su mayor acceso y financiamiento. Sin embargo, bien sabemos que cantidad no es calidad y que las promesas de un Chile más cultural parecen los anillos lisérgicos e hipnó-

ticos de una sierpe que encubre otras formas de manipulación, no de censura como en la disciplina, pero sí de dirigismo y fagocitación, pues se produce en función de expectativas de un mercado, no de lectores, sino de evaluadores de proyectos. El presente nos encandila con la imagen de una democracia orgullosa de su economía e inversión en capital humano, con una alta oferta de universidades privadas y políticas de fomento lector, con bibliotecas que promueven la alfabetización digital y redes comunitarias gratuitas interconectando blogs de provincias aisladas, dando cuenta de su devenir; hablo de un país donde internet está masificado y se busca que cada comuna o ciudad que supere los 200,000 habitantes tenga un centro cultural a su disposición; de esta manera, se prefiguran todas las cartas para una utopía del saber. Pero debemos volver a la famosa viabilidad del individuo y la editorial bajo la óptica de relaciones que generan una matriz de competitividad que se traduce en la carrera por quién se apropia del fondo anual en determinada área, qué editorial se adjudica la compra de libros de cultura central, y en principio, para poder ser autosustentable y ser parte de esta tómbola de financiamientos estatales, se debe esgrimir la formalización ante servicios de impuestos internos (otro servicio nacional orgulloso de su plataforma digital y emisión de facturas y boletas electrónicas), los cuales te permiten el password de postulación: el Ministerio de Cultura también tuvo recientemente su reforma digital y ahora toda presentación a becas y fondos de proyectos

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anuales en torno al libro, a fin de ser ecológica y expedita, se hace únicamente en línea. La actitud punk del fanzine, de la distribución mano a mano y del arte por el arte, seguirá, pero, en la medida que esté desvinculada de las esferas de aprobación del Ministerio de Cultura, atisbará cada vez más cerradas las puertas y altas las murallas. Un exilio que se ejerce no con la violencia de un golpe o garrote, sino con los obstáculos burocráticos y las formalizaciones de un rubro que demanda ser un emprendedor o microempresario del arte. Te cierran las puertas y no te censuran, claro que no, el sistema no derrocha energías en esa dirección. Pese a la calidad, dejan de considerarte una fuente existente y considerable de producción literaria. La alternativa para los productores de arte es ser una pyme cultural, estar en los catastros; y como autor, ajustarte a los parámetros no de escritura o estéticos en definitiva, sino a la gestión, una mirada empresarial. Vale la pena señalar que esa metamorfosis es lo que se anticipa o se está viviendo en delicada tensión en muchos países del continente. Chile, por su modelo económico y tendencia a asimilarse a naciones del primer mundo con franca alienación, carente de crítica, ya goza del modelo, lo cual me lleva a preguntar al igual que lo hace Deleuze: “¿Por qué muchos jóvenes dentro de este sistema demandan extrañamente ser, “motivados”, piden más cursos, más formación permanente?” (1991). La lucha por la educación gratuita no ha reparado en esos millones a los que poco importa en realidad una búsqueda del conocimiento, pues para algunos el sólo hecho de ingresar a la universidad es la divisa de un tipo de status social, es su sueño. Así, endeudarse millonariamente o incluso la idea básica de estudiar y vivir la experiencia universal del saber, pasa a un cuarto o quinto plano, cuando lo primordial para los usuarios del control es estar allí y lucir bellos para la foto del anuario o perfil de facebook. “Los anillos de una serpiente son aún más complicados que los agujeros de una topera”.

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Notas: 1. OTEC: Organismos técnicos de capacitación.

2. Éstas son tres de las más grandes empresas de Chile. 3. Cuenta unipersonal para todos los chilenos, mujeres mayores de 12 años y hombres mayores de 14 años. Se usa para recibir abonos, subsidios, realizar depósitos, consultas de saldo, retiros de dinero, transferencias, pago de servicios y productos. 4. Proyecto de bibliotecas en centros comerciales del Grupo Mall Plaza en Chile. Referencias bibliográficas: Deleuze, Gilles (1991). “Posdata sobre las sociedades de control” en Christian Ferrer (Comp.). El lenguaje literario, Tº 2, Ed. Nordan: Montevideo. Herrero, Montserrat (2002). “La moda en la posmodernidad”, Humanitas. Revista de antropología y cultura cristiana, nº 27. Santiago de Chile. Rorty, Richard (1991). Contingencia, ironía y solidaridad, Paidós, Barcelona. Rorty, Richard (1996). Objetividad, relativismo y verdad, Ed. Paidós, Barcelona. Vattimo, Gianni (1991). Ética de la interpretación. Barcelona: Paidós Ibérica S.A. Fuentes de las imágenes: 1. http://www.bifurcaciones. cl/002/art1/Pan%C3%B3ptico%20 de%20Bentham.jpg 2. h t t p : / / l a n o c h e i n t e r m i tente.com/galeria/wp-content/ uploads/2011/05/Charlie-Chaplin-en-Tiempos-Modernos-Modern-Times-1936.jpg 3. Collage. 4. h t t p : / / c o m o c r e a r n e g o ciosexitosos.files.wordpress. com/2012/04/foda-matriz.jpg 5. http://www.monografias.com/ trabajos82/planificacion-estrategica-situacional/image003.jpg 6. h t t p : / / 2 . b p . b l o g s p o t . com/_2xqUd08-0-E/TGamkXxiipI/AAAAAAAABWY/4M4-gJzj7BQ/ s1600/Codigo+de+barras.jpg


“El gran reto del Perú es aprovechar el crecimiento económico en términos de expansión social”

Entrevista al historiador del Derecho Carlos Ramos Núñez Por Julio Meza Díaz*

A mediados de marzo me reuní con el profesor Carlos Ramos Núñez en una cafetería en San Isidro, Lima. El profesor se presentó

con ropa deportiva (zapatillas, short, polo) y con su infaltable sonrisa, la cual no solo refleja su espíritu lúdico, sino también su agudeza. Lo saben con claridad los psicólogos: la ironía es signo de inteligencia. En ese momento, por su aspecto, nadie hubiera pensando que estaba ante un intelectual que goza de un abultado número de títulos y reconocimientos por su labor. Entre ellos se puede contar el de Miembro de Número de la Academia Peruana del Derecho y de la Academia Nacional de Historia del Perú, el de Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia de Madrid y el de Miembro Correspondiente de la Academia de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba, Argentina. “El hábito no hace al monje”, pensé, y no sin razón. Cuántos andan siempre por la calle con saco y corbata pero no pueden unir ni siquiera dos frases * Lima, 1981. Escritor y bachiller en Derecho. Ha publicado el libro de cuentos Tres Giros Mortales y la novela Solo Un Punto. Usando un heterónimo ha publicado también los poemarios Lugares Comunes y Matemáticas Sentimental. Ganó el premio de poesía Universidad Peruana Cayetano Heredia, 2010.

con un poco de lógica. Por lo demás, mi apariencia no era muy diferente. Mis cabellos parecían sostener una terrible batalla contra el viento y mis preguntas las había anotado en el primer papel en blanco que encontré en el camino. Era la última página de un poemario. Confieso que, si bien su obra más celebrada son los números volúmenes que conforman Historia del Derecho Civil Peruano (siglos XIX y XX),1 otros son sus libros que más aprecio: Toribio Pacheco, jurista peruano del siglo XIX2 y La pluma y la ley. Abogados y jueces en la narrativa peruana.3 Sin embargo, aunque como autor deslumbra por su erudición y estilo, el profesor Ramos agrada sobre todo por su calidez y simpatía. No es de los que esgrime un humor cínico. Por el contrario, es de aquellos pocos que usan su pluma para poner en evidencia las contradicciones y falencias del poder y los poderosos, para defender sus propias posturas académicas y políticas, y para devolverle al derecho aquello que es propio de su naturaleza, pero que está olvidado a causa de nuestra realidad cada vez más pragmática: su humanidad latente, viva, la cual no se reduce a un puñado de leyes muchas veces mal escritas. He aquí el resultado de nuestra reunión. El derecho como parte de las ciencias humanas ¿Por qué el derecho, frente a otras ramas de las humanidades, no tiene representantes que han marcado una cumbre intelectual en nuestro país? Es decir, tenemos a César Vallejo, Vargas Llosa o Gustavo Gutiérrez, autores que, por sus logros en sus respectivos campos, son leídos en cualquier parte del mundo. Sin embargo, ¿a quién podríamos mencionar del mismo modo dentro del ámbito del derecho peruano? 21


Sí existen cumbres del derecho peruano. Estas se levantaron en los siglos XIX y XX. Te cito algunas obras y sus respectivos autores. Tratado de derecho civil y Cuestiones constitucionales de Toribio Pacheco; Diccionario de la legislación peruana, de Federico García Calderón; El derecho político, de Quimper; el conjunto de la obra de Manuel Atanasio Fuentes; todo ello es suficientemente sólido como para que la cultura jurídica peruana se sienta orgullosa de su producción. No tiene nada que envidiar a lo escrito en Argentina por Vélez Sarsfield o a lo escrito por el venezolano-chileno Andrés Bello. Lo mismo podemos decir de lo producido en el siglo XX. Los textos sobre Derecho Constitucional de Manuel Vicente Villarán son impecables. En el campo del Derecho Civil sobresalieron Ángel Gustavo Cornejo y José León Barandiarán. En el del Derecho Penal, Manuel G. Abastos. Y en el de Derecho de Familia, Emilio Valverde y Héctor Cornejo Chávez. Quizás el problema se deba a que los científicos sociales, sobre todo los vinculados al periodismo, no logran entender el derecho como una disciplina social. Además, el derecho tiene algo de arcano, de misterioso, pues está lleno de términos técnicos, de expresiones legales o institucionales, las cuales hacen de este oficio una suerte de profesión inhabilitante para los legos. Sus dimensiones son dos: una es académica, la otra fundamentalmente profesional. Y esto asusta. Por otra parte, su presentación no ha sido adecuada. La culpa la tienen los juristas que se han encerrado en sí mismos y la han vuelto una disciplina hermética. Lo mejor sería presentar al derecho de un modo abierto. No solo para la comprensión de los expertos, sino también para la de cualquier hombre culto. Esta es la razón por la cual se ha tratado de vincular el derecho con la historia, la literatura y la filosofía, pues así se expande en otras

áreas de la cultura. Menciona usted la jerga del abogado. Le comento que muchos vinculan esta jerga con la que utiliza el delincuente, porque pareciera que ambas sirven para que los demás no se den cuenta de que se está cometiendo un ilícito. La jerga es una construcción ideológica de todas las profesiones: la tienen los médicos, los ingenieros, los contadores, etc., etc. Lo fácil lo hacen complicado. Y esto justifica la existencia de las profesiones como tales. Por lo demás, la jerga de los delincuentes nos revela que lo suyo, si no es una profesión, es por lo menos un oficio. Y esto me hace recordar a Mario Puzzo, quien decía, haciendo una velada referencia a los abogados: “Ya no es tiempo de utilizar armas de fuego, sino más bien cartapacios”. Pero volvamos a lo anterior. En general existe una actitud de desconocimiento por parte de historiadores y científicos sociales hacia el derecho. Te cuento una experiencia. Martín Baigorria Castillo y yo hicimos un trabajo sobre Trinidad María Enríquez. A los biógrafos de Trinidad nunca se les había ocurrido indagar en revistas legales. Resulta que en una de esas, La Gaceta Judicial, se encontraba el proceso administrativo que siguió Trinidad con el propósito de titularse de abogada. Es decir, habíamos encontrado una joya desde el punto de vista de las fuentes. Seguro la vieron los otros biógrafos, pero no se les ocurrió utilizarla por desconocimiento o soberbia. Es ahí donde el historiador del derecho puede meter las manos sin miedo y utilizar la información. Entonces, podríamos decir que existe una barrera construida desde dentro del mundo del derecho como otra construida desde fuera. Y ambas niegan un diálogo entre especialistas y no especialistas. Curiosamente hay un punto en común entre estos dos grupos. La idea de reducir el derecho a la


ley. Si se cree que el derecho es solo un texto legislativo, se tendrá la sensación de que es lo más aburrido del mundo. Y así lo considerarán los legos y los entendidos. Pero el derecho sin duda rebasa esta idea. El derecho es representación colectiva, prácticas sociales. Una mejor idea de entender esta dimensión es a través de los casos, de la jurisprudencia. Allí tenemos una imagen del derecho más tangible, más viva, que puede ser entendida por tirios y troyanos. Pero esta idea positivista del derecho es particularmente dañina cuando es asumida por los especialistas. Es más, debido a la abundancia de universidades, y sobre todo de universidades-empresas, nos encontramos con facultades de derecho que enseñan el simple y llano manejo de la ley. Podríamos hablar, entonces, que estamos ante una crisis educativa del derecho. Abundan las facultades, pero su calidad es discutible. Dígame, ¿en el pasado esto fue diferente? Creo que siempre hubo una tendencia a privilegiar lo profesional frente a lo académico. Y a privilegiar la ley frente a otras fuentes del derecho. Pero en otra época no se perdía una veta humanista. Se programaban cursos como Historia del derecho, Filosofía del Derecho, Derecho Romano. Creo que San Marcos y la Universidad Católica en la década de los 60 fueron un ejemplo de ello. El problema es que en los últimos años, en todas las universidades con facultades de derecho (en unas más, en otras menos), se ha expandido una corriente pragmática, eficientista, mal copiada de los EE.UU., mediante la cual se privilegia el uso utilitarista de la ley. Así, se empuja al abogado a ser un profesional que instrumenta la ley como parte esencial de su competencia, por lo que áreas como la Antropología, la Filosofía, la Historia o el Derecho Romano resultan siendo raras avis. En las facultades, esto se refleja en el predominio y el manejo del poder interno que tienen los profesores de derecho positivo: Derecho Laboral, Derecho Penal, etc., etc. Y se refleja también en el repliegue e incluso la cancelación de cursos. Yo espero que esto sea un fenómeno pasajero. Usual-

mente esto se copia de fuera. Si realmente hay una profesión dependiente de la cultura hegemónica de los EE.UU., esa es el derecho. Esperemos que también se advierta que hay movimientos como Derecho y Literatura o que en universidades de Inglaterra como Oxford y Cambridge los mejores profesores son los que dictan cursos de humanidades y no de reestructuración empresarial.4 Yo al menos tengo fe de que se recupere esa formación humanista. No es necesario que todos los abogados sean literatos. Pero sí lo es que por lo menos tengan una base literaria. En las décadas del 60 y 70, en el área del derecho, hubo predominantemente una mirada social comprometida. ¿Esta perspectiva generó límites negativos? Hubo sus bemoles, sus aspectos grises. Por ejemplo, a mí me llamó mucho la atención un plan de reforma de los años 70, implementado en la Universidad Católica por el Doctor Roberto Mac Lean, en el cual se postulaba, de una manera muy radical, eliminar el Derecho Romano. Y se le terminó eliminando, pues se le acusaba de formar gente con espíritu conservador. Pero el Derecho Romano no tenía la culpa, sino quienes lo enseñaban. Menos mal, a comienzos de los 80, hubo un retroceso de esa clase de posturas. Pero también hubo cosas positivas. Lo bueno de los años 70 es que colocó al derecho en una dimensión sociológica. Esto resultó siendo importante. Se puede apreciar en la calidad de las revistas. Por ejemplo, bajo la dirección de Luis Pasara, La Revista de Derecho o La Revista del Foro fueron unas publicaciones impecables, de gran calidad. No se ha visto algo semejante después. Desde el punto de vista de la Sociología del Derecho, creo que los trabajos del mismo Pasara sobre la administración de justicia o sobre la reforma agraria marcaron un punto de inflexión en la modernización de los estudios jurídicos. Pero también otros autores comenzaron a descollar, como Fernando de Trazegnies, quien, sobre todo en la década del 80, hizo aportes resaltantes con su libro La Idea del Derecho en el Perú Republicano del siglo XIX y su texto corto, 23


que a mi juicio merece una re-edición, Ciriaco de Urtecho, Litigante por amor. A mediados de los 90, Trazegnies volvió a sorprendernos con los dos tomos de En el país de las colinas de arena. Posteriormente, otros trabajos interesantes fueron publicados por estudiosos como Armando Guevara, Renzo Honores o quizás yo mismo. Nosotros somos hijos de la generación del 70 o, como en el caso de Renzo, “sobrinos”. En la actualidad hay muchas dificultades. ¿Por qué no se puede hacer un buen curso de Derecho Romano en el Perú? ¿Y por qué muchas universidades deciden eliminar el curso? Pues no solo por motivos pragmáticos, sino también porque faltan profesores. Es decir, ¿a quién le enseñan latín?, ¿qué posibilidades tiene un profesor de Derecho Romano de capacitarse fuera del país? A los profesores de Derecho Civil los colocan como profesores de Derecho Romano. Pero no saben ni siquiera el significado de términos en latín como “dominus vobiscum”.5 En provincias, la situación de la academia es tan pobre, especialmente en las universidades públicas, que incluso ha aparecido un fenómeno curioso, el llamado Método Científico, que consiste en aplicar a raja tabla ciertos esquemas propios de las ciencias sociales o incluso de las ciencias naturales, bajo la creencia de que el derecho es una ciencia experimental. Introducen estadísticas, variables, y hacen un mejunje incomprensible. Así, las posibilidades enriquecedoras de las ciencias jurídicas como tales se echan a perder. Sobre la universidad hoy Dígame, ¿la realidad académica del derecho en Lima, en universidades como la Católica o San Marcos, es muy cercana a la de las universidades de otras provincias del Perú? No. Salvo en algunas universidades de Arequipa, en otros departamentos la situación es gravísima. No puede existir una facultad de derecho sin biblioteca. Pero esto se da incluso en Lima. Es increí-

ble. Una facultad de derecho sin biblioteca es como una facultad de medicina sin cadáveres. El derecho se alimenta desde siempre de libros, de textos doctrinarios, jurisprudenciales y legislativos. Cuántos más y de buena calidad, mejor. ¿Cómo hará un estudiante para seguir un curso de Derecho Civil o Derecho Constitucional sin textos? En esas universidades, ¿hay elaboración académica?, ¿los profesores publican? Definitivamente no. Es la ley de la selva. Cuanto mucho los jóvenes pueden tener la suerte de asistir a una conferencia, utilizar información de internet, wikipedia algo les ofrece, y no creo que pueda ser una buena referencia académica el Rincón del Vago.6 Pienso que si se tuviera que hacer una calificación de las facultades de derecho, cuánto mucho seis o siete podrían pasar una prueba de calidad. ¿Cuántas en Lima? ¿Cuántas fuera de Lima? Estimo que la facultad de la Católica, San Marcos y la de Lima. Deja cuatro universidades para fuera de la capital. En Arequipa, la San Pablo, la Católica y, con algún esfuerzo, la San Agustín. También la de Piura. ¿La nacional? No, la privada. ¿No la ve muy teñida por el pensamiento sectario del Opus Dei? Quizás, no lo sé. Alguien me dijo que allí los libros de Saramago estaban prohibidos. Eso sería terrible. Pero habría que entrar a la página web de su biblioteca para confirmarlo. He ingresado a la página web de la Universidad de Piura y he encontrado una sección que se llama “Instituto de Ciencias para la Familia”,7 en donde se publican textos que sostienen que la homosexualidad es una enfermedad o que el aborto terapéutico es homicidio. Es decir, en esta universidad


están en las cavernas en algunos temas. tico? Lo que sería terrible es que todas las universi- La verdad es que, ideológicamente, yo me dades piensen del mismo modo. No obstante mi dis- ubicaría en una suerte de liberalismo a la antigua, crepancia con una visión clerical del derecho y de la medio decimonónico, pero de una vena libertaria. Es vida social, la Universidad de Piura ha hecho esfuer- decir, creo que la iglesia debe estar separada del estazos por conseguir ciertos estándares de calidad, si no do, que deben respetarse todas las libertades y no solo en todas las áreas, por lo menos sí en algunas. la económica. Lo que pasa con el liberalismo con Creo que hay otras universidades en provin- temporáneo es que ha puesto el acento en la libertad cias que hacen esfuerzos en esa dirección. De lo que económica aún sacrificando las libertades políticas y no sabemos es de experiencias de universidades nue- sociales. Eso es un neoliberalismo, no un liberalismo vas con facultades de derecho, como la Pacífico o la tradicional, el cual yo diría que habría que recuperar, UPC (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas). pues a mi juicio es la mejor apuesta. Pero habría que Tengo la impresión de que en estas se ha inundado recuperar no solamente cuestiones de carácter indiviel derecho con un pragmatismo exagerado y quizás dual, sino también conquistas sociales. innoble. Algunos de mis amigos “Nuestro pragmatismo es chi No debo olvidar menno entienden lo que es el neocionar algunas iniciativas cha, no hay que confundirlo con liberalismo… loables, por ejemplo, en Huáejemplo, un neoel pragmatismo anglosajón. El liberalPor nuco o en Juliaca, Puno, en era Carlos Boloña.8 donde hay un grupo de estu- nuestro es uno que implica darle Neoliberal también es el diadiantes muy activo, dirigido un cargo importante al amigo, al rio Expreso. por un joven llamado Néstor ¿O el diario El comerallegado. Seguimos bajo el sisteCalsín, los cuales están vincucio? lados a la universidad de Ro- ma del compadrazgo... O como di- El Comercio pasó de sario en el campo del Derecho ría Benavides: a mis amigos todo, positivista, cientifista y pragProcesal Civil, e incluso edimático a comienzos del siglo a mis enemigos la ley”. tan una revista que se difunXX a muy clerical y conserde internacionalmente. Estos vador en la actualidad. Algo esfuerzos por mejorar la calidad de la enseñanza y extraño, en verdad, cuando normalmente, la evolula publicación jurídica se deben tener en cuenta. Sin ción ideológica suele ser al revés. embargo, más que institucionales, son individuales. He ahí el tema: el neoliberalismo, como solo Cabe subrayar que esto, en términos políticos, defiende la libertad económica, corre el riesgo de no tiene nada que ver con la derecha o la izquierda. tener un constructo político rellenado de cualquier Porque también la izquierda, incluso en la Católica, manera. En China, por ejemplo, por la idea de un por lo menos en el área que conozco, no ha hecho partido único. Entre los dueños de El Comercio, por mayores esfuerzos académicos. Por ejemplo, a nivel un catolicismo extremista… de producción. Los trabajos sobre Derechos Huma- En muchos casos la ideología termina siendo nos dejan mucho que desear. Al final la universidad secundaria. Lo que impera son los intereses económino puede ser el apéndice de una ONG. cos de determinados grupos que no tienen nada que ver con una tradición liberal. Una vena libertaria ¿Hay liberales en el Perú? He hablado con personas que consideran que usted Debería haberlos, ¿no? es un anticlerical, otros asumen que usted es un ca- ��Pero los hay? viar. Creo que buscar una pureza ideológica es utó Pero los caviares no creen eso. Piensan que pico. soy clerical. ¿Aldo Mariátegui es liberal? Otros asumen que, como trabaja en el Institu- Es conservador, pero no comparto la idea to Riva Agüero, es usted un derechista de viejo cuño. de que se halle en las antípodas de su abuelo. Víc Todavía eso más, e incluso de viejo cuño; pre- tor Andrés Belaunde, Augusto Tamayo Vargas y Luis feriría ser de nuevo cuño. Loayza han encontrado en José Carlos Mariátegui En estos dimes y diretes del mundo académi- expresiones atroces contra los negros y los asiáticos co, ¿qué calificativos acepta? ¿Tiene alguna filiación que muy bien podría suscribir el nieto. José Carlos se partidaria? ¿Se siente cercano a algún proyecto polí- refería al “primitivismo” de los negros y a la imposi25


bilidad del desarrollo de una literatura afroperuana. En ocasiones, con diferencia de estilo y de talento, la obra del ensayista también parece un ajuste de cuentas, como las columnas del diario Correo. Por otro lado, el Amauta (y esto habla bien de él y de su espíritu capitalista) era muy bueno para los negocios. Incursionó con éxito en la industria editorial y hasta se hizo de la imprenta Minerva y de una próspera librería en la que trabajaba hasta tarde su esposa, Anita Chiappe. Tampoco vivía en la pobreza. Tenía una hermosa quinta en Miraflores y era un hombre muy elegante. ¿Trazegnies es liberal? Yo creo que, cuando Trazegnies iba hacia el lado del relativismo cultural, su propuesta era liberal. Pero cuando fue más allá, al punto de cuestionar los derechos humanos a partir del relativismo cultural, esto ya suena a autoritarismo. Además su cercanía con el ex dictador Alberto Fujimori Fujimori y su familia pone en entredicho su obra. No puede poner en entredicho su obra. Es decir, el compromiso de Heidegger con el nazismo no mella lo que escribió. Entonces pone en entredicho a la persona. No lo sé. Se trata de una apuesta quizás equivocada, pero es una apuesta de carácter personal. Alrededor del Perú Estamos en un contexto de crisis económica internacional, de crisis ambiental, y algunos hablan incluso de una crisis pre-bélica entre los EE.UU. e Irán. Otros señalan también la existencia de una crisis social, puesto que se está dando una migración inversa: nuestros migrantes regresan de Europa debido a la falta de empleos. En estas circunstancias, ¿hacia dónde cree que se dirige en el Perú? Creo que el gran reto del Perú es aprovechar el crecimiento económico en términos de expansión social. Yo subscribo lo que dice Bill Gates,9 aunque sus cifras sean erradas. Muchos le han contestado diciéndole que venga al Perú para que conozca las necesidades de los menos favorecidos. Bill Gates debería responderles que los niveles de recaudación del estado peruano son tan altos que muy bien se podría combatir progresivamente la pobreza. El crecimiento económico va a durar. Las economías de China e India, que se pensó que en algún momento flaquearían, son muy sólidas. Solo detengámonos en un detalle. La industria de la construcción en estos países es tan grande que asegura la adquisición de materias primas de países como el Perú durante varios años. Desde el punto de vista económico, el futuro se presenta interesante. Pero esto ojalá pudie-

ra aprovecharse. Así el Perú no sería más un país de oportunidades de perdidas como pasó con el guano, el petróleo y la anchoveta. Pero un problema importante es la cultura, el capital humano. Nuestra educación en todos los niveles, en líneas generales, es desastrosa. Países que no tienen nuestro mismo crecimiento, como Argentina, poseen un capital humano valiosísimo en los campos de las ciencias y las letras. Coniset,10 que es el equivalente del Concytec11 en el Perú, nos lleva leguas. En Argentina tienen una carrera para el hombre de ciencias y para los académicos en general. Incluso están dándose el lujo de convocar a investigadores españoles, los cuales han salido de su país debido a la crisis económica. ¿Cuándo se va a dar esto en el Perú? Yo lo veo muy difícil. ¿Por qué lo ve difícil? Porque creo que no buscan a la gente adecuada, no hacen las selecciones adecuadas. ¿Esto se debe al pragmatismo de nuestra sociedad actual? Nuestro pragmatismo es chicha, no hay que confundirlo con el pragmatismo anglosajón. El nuestro es uno que implica darle un cargo importante al amigo, al allegado. Seguimos bajo el sistema del compadrazgo O la dedocracia O como diría Benavides:12 “a mis amigos todo, a mis enemigos la ley”. A propósito, acaba de salir una propuesta legislativa en el Brasil para que las calles y avenidas no lleven nombres de dictadores ni torturadores. En el Perú nos quedaríamos sin el nombre de muchas de ellas, como el de la avenida Benavides. Entonces, si bien hay un crecimiento económico, este al fin de cuentas no será duradero porque no estamos invirtiendo en capital humano. En investigación, por ejemplo, somos un cero a la izquierda. Si tenemos centros de investigación, son muy precarios o muy simples. Y esto genera un retraso no tanto en nuestro crecimiento, sino en nuestro desarrollo, que es una categoría más amplia, que abarca más elementos. En Argentina, si vas a la calle Corrientes o Callao, lo cual hace todo peruano culto que se detiene en Buenos Aires, el número de teatros o librerías es sencillamente impresionante. Si en el Perú hubiera algo semejante no en un 50%, sino en por lo menos un 10%, otra sería nuestra situación. Fíjate: acá no hacemos traducciones, salvo gracias a algún esfuerzo individual, quizás de algún colega. Tampoco tenemos editoriales. Y si las hay, en realidad no deberían tener la categoría de tales. Y esto se da en todas las áreas.


No solo en el campo del derecho. ¿Usted cree que un crecimiento económico sostenido con una precaria calidad educativa nos podría llevar a una situación semejante a la de Chile? Chile tiene un presupuesto mucho más alto en materia educativa que nosotros, y ni qué decir en materia de educación científica. Nuestro nivel es muy bajo, está a la par de países centroamericanos. En mi opinión hay una pauperización de la cultura y la ciencia, que no ha cambiado en 20 años. Es increíble que el Concytec fuera mejor en el primer gobierno de Alan García (1985-1990), gracias al esfuerzo de un hombre valioso, el ingeniero Carlos del Río. En una época de escasos recursos había becas, había una política cultural. Ahora tenemos más recursos, pero todo se ha venido abajo. El concytec incluso publicaba poemarios… Sí. Y yo no sé qué pasó. Eso fue lo único bueno que Alan García hizo en su primer gobierno. Por lo menos en su segundo gobierno, ahora con mayores recursos, hubiera hecho lo mismo. Pero no fue así. Creo que es un área que los políticos tanto de derecha e izquierda desdeñan. Y es explicable que lo desdeñen, porque con cultura, con conocimiento, la gente tendría mayor conciencia política y no votaría por ellos. Pero tampoco en el ámbito educativo privado la situación es buena. Prevalecen las relaciones de clientelismo, los doctorados son desdeñados; es más, es una amenaza y peligroso ser doctor. El hombre culto debe esconderse, debe camuflarse, mejor si se queda callado, mejor si no escribe, si no hace nada, porque así se le asegura una carrera universitaria y, quién sabe, llega a ser decano o rector. El juego de la silla Para concluir, le expongo una imagen que, en mi opinión, grafica el mundo académico peruano. Durante mi infancia participé muchas veces en “el juego de la silla”. Este juego consistía más o menos en lo siguiente: había tres sillas y cuatro niños, estos caminaban alrededor de las sillas, cuando de pronto sonaba un pito y debían sentarse. Por supuesto, el más lento quedaba en pie y se marchaba. Los restantes se levantaban, se quitaba una silla y se reiniciaba el juego… En el mundo académico peruano habrá más o menos unas mil sillas y cien mil de personas dando vueltas. Cuando suena el pito y se abre una plaza laboral, gana el espacio el que tuvo la suerte de estar cerca o, en la mayoría de los casos, el que logró imponerse a la fuerza. ¿Usted cree que esto sucede en nuestro país? Yo creo que en el Perú hay una variante. La

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variante es que uno mismo no encuentra la silla. Se la tienen que poner. No hay otra manera. Notas: 1. Historia del Derecho Civil Peruano (siglos XIX y XX). 7 tomos. 2. Toribio Pacheco, jurista peruano del siglo XIX. Lima: Fondo editorial de la PUCP, 1993. 3. La pluma y la ley. Abogados y jueces en la narrativa peruana. Lima: Fondo Editorial de la Universidad de Lima, 2007. Sobre este libro, ver: http://laquesemuerdelaoreja. blogspot.com/2011/01/la-pluma-y-la-ley.html 4. Un ejemplo de lo afirmado por el profesor Carlos Ramos es el caso de Martha Nussbaum, quien es una filósofa norteamericana que ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2012, y es profesora de Derecho y Ética en la Universidad de Chicago. Algunos libros suyos son: Justicia Poética (Barcelona: Editorial Andrés Bello, 1997) y El ocultamiento de lo humano: repugnancia, vergüenza y ley (Buenos Aires/Madrid: Katz editores, 2006). 5. “El señor esté contigo”. 6. Ver: http://www.rincondelvago.com/ 7. Ver: http://udep.edu.pe/icf/ 8. Carlos Alberto Boloña Behr (1950). Economista peruano y Ph.D. en Economía por la universidad de Oxford, Inglaterra. Ocupó dos veces el cargo de Ministro de Economía durante el gobierno del ex dictador Alberto Fujimori. En el año 2010 el Poder Judicial peruano “solicitó su ubicación y captura, tras iniciar un proceso penal en su contra por los delitos contra la administración pública y corrupción de funcionarios en la modalidad de peculado doloso”. Ver: http:// elcomercio.pe/politica/643727/noticia-justicia-emitio-ordenubicacion-captura-ex-ministro-carlos-bolona-behr 9. En una entrevista para el diario El País, de España, Bill Gates sostuvo: “Cuando ayudas a países como Perú, un país de ingresos medios, con 10.000 dólares de renta per cápita (unos 7.500 euros), mientras hay niños muriendo de malaria y gente que no consigue medicinas para el sida, el resultado es bastante diferente. Cuando ayudas a este tipo de países con un nivel suficiente de riqueza debes preguntarte por qué, por qué le ayudas. La ayuda debería ser para los más pobres”. Ver la entrevista completa en: http://sociedad.elpais. com/sociedad/2012/02/22/actualidad/1329913536_647673. html 10. Según su propia página web, el Conicet es “el principal organismo dedicado a la promoción de la ciencia y la tecnología en la Argentina. Su actividad se desarrolla en cuatro grandes áreas: ciencias agrarias, ingeniería y de El Comercio de comienzos de siglo era positivista, cientifista y pragmático. gano rector del SINACYT, encargado de dirigir, fomentar, coordinar, supervisar y evaluar las acciones de Estado en todo el país en el ámbito de la ciencia, tecnología e innovación tecnológica. Orienta las acciones del sector privado y ejecuta acciones de soporte que impulsen el desarrollo científico y tecnológico del país”.Ver: http://portal.concytec.gob.pe/ 12. Óscar Raimundo Benavides Larrea (1876-1945) fue un militar y político peruano. Gobernó el Perú en dos ocasiones: entre 1914 y 1915; y entre 1933 y 1939.

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Por Alexandros* Para Daniel, con mucho cariño “Otra víctima del siglo XX que empezó y terminó de repente y tengo dudas sobre qué hacer. Bebé, has sido un amigo fiel, no me fragmentes yéndote, amig@ ¿habrá alguien más que esté despierto?”. Odisea. Casa Latina (2010)

Daniel Zamudio era un joven chileno como muchos otros jóvenes latinoamericanos. Tenía 24 años, era un chico simpático, tenía buen gusto y le gustaba la ropa de moda. Su familia y sus amigos le decían el Dani. Le gustaba cocinar. Le gustaba la música de Britney Spears, Coldplay, Madonna, Placebo y de varios cantantes del pop chileno actual. Le gustaba bailar, hacer coreografías

y verse con sus amigos. Tenía habilidades sociales. Vivía entre la casa de su madre y la casa de su abuela en la Villa Loncomilla, en la comuna San Bernardo, al sur de Santiago, una comuna de clases medias que antes fueron poblaciones. Sus papás estaban separados. Era muy cercano y cariñoso con su mamá y * Peruano. Estudió humanidades como pregrado y postgrado en Ciencias políticas y gobierno en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Se desempeña como docente universitario e investigador. Solicitó usar un seudónimo y mantener en el anonimato su nombre real por posibles represalias inmediatas o futuras de parte de algunas instituciones. Alexandros significa protector o defensor de los varones.

solía regalarle y comprarle cosas del centro de la ciudad cuando salía del trabajo. Adoraba a su abuela Elena. Él pensaba ir a la playa con su mamá ese fin de semana. Tenía tres hermanos. Trabajaba esporádicamente como vendedor en una tienda de ropa china en la comuna de Providencia. Estudiaba el cuarto de media. Dejó de hacerlo cuando una amiga suya se suicidó; esto lo sumió en un dolor muy fuerte. Además, en ese tiempo su familia pasaba momentos económicos difíciles. Daniel tenía aspiraciones: quería acabar de estudiar la educación media y soñaba con estudiar teatro, ser diseñador de modas y modelo. Cuidaba bastante su apariencia física y le gustaba verse muy bien, siempre estaba impecable. Se me hace que aparentaba menos edad que la que tenía. Quienes lo conocieron dicen que era un chico espontáneo y lindo. Era sensible y a la vez rebelde. Daniel tenía otra particularidad que también comparten muchos jóvenes latinoamericanos. Su familia y algunos amigos se dieron cuenta de que era homosexual desde que era pequeño. Da-

niel era homosexual o gay como solemos llamar a los varones que sienten atracción por otros chicos. Y no la ocultaba tras un comportamiento varonil. Era un chico gay que no tenía problemas en mostrarse como era y comportarse como quería. En el colegio, hace años, solían molestarle diciéndole “eres hueco” y él solo se reía de lo que sus compañeros le decían. Cuando tenía 17 años le contó a su abuela Elena que era homosexual. Y hace unos años, su mamá le decía que le presentara a su pololo (enamorado) y él un día le presentó a Francisco. En los últimos tiempos estaba o al menos salía con Mauro. Tal vez el Dani no soñaba con hacerse muy conocido tan pronto ni era un activista del movimiento homosexual chileno, pero el destino le tenía guardado algo inesperado y


terrible. El viernes 2 de marzo salió muy temprano de casa de su mamá a trabajar como de costumbre y, en circunstancias que las investigaciones policiales aclararán, a eso de las 9 de la noche se hallaba recostado durmiendo en una tarima de cemento del parque San Borja en el centro de Santiago de Chile, al parecer había tomado bastante. Cuatro sujetos, de entre 19 y 26 años, que se dirigían a tomar alcohol al parque, hallaron a Daniel dormido y lo intentaron despertar. Eso fue solo el comienzo de una sesión de tortura de cinco horas, aproximadamente, durante las cuales no solo lo golpearon con los puños y con patadas por todo el cuerpo, sino también le rompieron una botella en la cabeza y con los vidrios que cayeron le hicieron tres esvásticas en el cuerpo, le cortaron parte de una oreja, le arrojaron varias veces una piedra grande en el estómago, en el cráneo y las piernas; tomaron una de ellas como si fuera una palanca hasta que se la fracturaron. Apagaron cigarrillos en su cuerpo. Y lo dejaron abandonado. Un policía lo encontró dos horas más tarde, cerca de las 4 am, tirado en el parque, sobre el cemento. Lo condujeron a la Posta Central en estado de coma. Su familia dio con él dos días después. Del coma logró salir por un breve lapso para volver a ser inducido al mismo estado tras sufrir un paro cardiorespiratorio. Falleció el 27 de marzo, 25 días luego de la golpiza. La cultura: machismo y homofobia “lo mejor que podría pasar es que se muera el maldito maricón no queremos a lacras queremos a hombres y mujeres de verdad que respeten el orden natural, que la muerte de este bastardo marque los corazones de quienes lo apoyan y que marque el de los maricones para que se auto mutilen ;)”.1 Comentario de Loba Odaliss (La Bélica) en su facebook. 27 de marzo de 2012.

“(…) nosotros tenemos una idiosincrasia: la del machismo. Nosotros somos súper machistas. Nos duele, nos ponemos hueones si nos deja una mujer. Mientras no te pase nada, todos somos machistas. Mientras no tengas a tu hijo gay, eres machista. Pero cuando tienes un hijo gay y lo quieres, dejas de ser machista. Posiblemente eso me pasó a mí”.2 Iván Zamudio, papá de Daniel. “Mi mayor miedo en la vida es que un hijo me salga gay”.3 Patricio Ahumada (a) Pato Core, uno de los que golpeó a Daniel Zamudio en el Parque San Borja. Mucho se ha escrito sobre este violento ataque contra el cuerpo y la vida de Daniel que conmovió a la sociedad chilena y al mundo entero. La agresión sufrida por él y su posterior muerte conmueve no solo por la juventud de Daniel y la ferocidad del ataque de sus agresores, sino también por el cuestionamiento social que trae consigo. Muchas preguntas y muchas respuestas nos vienen a la cabeza cuando nos ponemos a reflexionar sobre lo ocurrido. ¿Qué pasó esa noche? ¿Por qué le atacaron a Daniel? Las motivaciones del ataque y su magnitud deberán ser aclaradas en las investigaciones. Algunos de sus atacantes tienen antecedentes penales de haber agredido o robado a peruanos.4 Pero esa noche, según las declaraciones iniciales, uno de los atacantes, Patricio Ahumada, le preguntó a Daniel: “¿vos sos maricón?”. Y tras la golpiza, dos de ellos, el mencionado Patricio y Alejandro Angulo, al llegar a casa de una amiga suya, dijeron, en respuesta a la curiosidad que habían despertado por llevar una bolsa manchada de sangre fresca: “Es que le pegamos a un huevón y le quebramos las piernas”. Algunos han querido justificar la violencia contra Daniel por ser homosexual. Pregunto: ¿“ser maricón” justifica un trato de esta naturaleza? Otros han querido hallar una justificación en que estaba ebrio o que tal vez había tenido alguna discrepancia 29


con su familia. Pregunto ahora: ¿estar ebrio justifica una golpiza? ¿Por qué el ensañamiento sádico contra un cuerpo indefenso? El caso de Daniel nos permite reflexionar sobre diversos temas. ¿De qué nos habla el ataque sufrido por Daniel? ¿Por qué nos tiene que llamar la atención? Lo primero que se debe decir es que resulta completamente secundario si sus atacantes son o no neonazis. Lo segundo es que tampoco llega a ser relevante del todo que Daniel fuera homosexual o que lo hubieran golpeado por serlo, aunque resulta revelador que, en el diálogo inicial entre él y sus agresores, como ya hemos visto, estos le preguntaran específicamente por su orientación sexual, la cual, por el comportamiento que solía tener, se concluía sin lugar a dudas teniendo en cuenta los rasgos externos a través de los cuales generalmente juzgamos a los chicos homosexuales. Sin embargo, algunos sostienen que el ataque se debió a un intento de robo y que luego “les entró la maldad” y lo comenzaron a torturar. Esta explicación, a mi juicio, pierde cada vez más sentido. Entonces, ¿por qué debemos reflexionar sobre la muerte de Daniel? Porque, sin quererlo, su muerte sacó a la luz de inmediato el tema de la homofobia en una sociedad conservadora en materia moral como la chilena, haya sido o no ese el móvil del delito. Y la homofobia habla y está presente en muchos países de América Latina. La sociedad chilena se caracteriza por su conservadurismo en materia política y moral, y hay instituciones con mucho poder –como la iglesia católica, las iglesias evangélicas y algunos partidos políticos como Renovación Nacional (RN) y la UDI– en las cuales varios de sus miembros y adeptos sostienen y luchan por mantener el cuerpo de creencias común de la sociedad chilena y las normas jurídicas amparadas en ese sistema de creencias. Sin embargo, en el caso de Daniel, para buscar posibles explicaciones de este feroz ataque, debemos ir más al fondo del sentir de una parte del pueblo chileno y todavía

más allá, pues existen creencias y actitudes que no solo pertenecen a los chilenos, sino también atraviesan a la mayor parte de pueblos de Latinoamérica. Una de estas creencias es la que pone al macho, a los varones, en situación de ventaja y superioridad sobre los demás miembros de la sociedad (mujeres, niños, ancianos, etc.) como consecuencia de una determinada interpretación de lo que significa ser macho o ser varón. Esto se llama machismo. Pero hay una cosa interesante en nuestro machismo: si ser varón es estar en situación de ventaja y superioridad, tener pene no basta para ser varón; hace falta tener una determinada manera de comportarse en varios aspectos de la vida, unas conductas que serán juzgadas como correctas y otras como incorrectas. Hay que ser macho, ser varón, sí claro. No hay otra forma aceptable de comportarse para un varón. Y hay una sola forma de ser varón y ninguna más. No hay libertad para ser, para bailar, para moverse, hablar, caminar, vestirse o comportarse como uno quiera. En algunos casos, no hay libertad ni siquiera para elegir ciertas palabras o el color de ropa que quieres usar (nada de rosado, nada de amarillo patito). Ni hay libertad para elegir cómo ser valiente, por ejemplo: la valentía aceptable es al modo como ellos, los machos, piensan que debe ser. No hay libertad ni para llorar: allí tenemos la frase “los hombres no lloran”. Al parecer en esto consiste ser varón según esta manera de ver las cosas: tener comportamiento varonil y ningún rasgo “femenino”. Habría que preguntarnos, frente a esta propuesta de comportamiento masculino único, ¿en qué se basan aquellos que distinguen con tanta claridad entre un comportamiento masculino y uno femenino? ¿Quién ha escrito y dónde están esas clarísimas normas de conducta? ¿No serán solo fruto del prejuicio convertido en tradición de conducta en nuestras sociedades y culturas? Aquí me detengo para hacer un comentario. Vivimos en una época en que los roles masculino y femenino han empezado a desdibujarse y a borrarse en muchos aspectos, en que los varones estudian carreras


y se desempeñan profesionalmente en oficios y profesiones que antes se pensaba que solo le correspondían a las mujeres, como la gastronomía; y viceversa, las mujeres empiezan a estudiar y laborar en actividades que antes eran consideradas solamente masculinas, como las ingenierías. Y algo más: vivimos en una época en que los papás y las mamás salen a trabajar y comparten o se intercambian roles en la vida del hogar. Además, las apariencias andróginas de algunos hombres y mujeres, es decir, aquellas que tienen un look indefinido entre masculino y femenino, son vistas, valoradas y aceptadas no solo en el mundo del arte sino en la vida corriente. En este nuevo escenario en que vivimos, ¿cómo sostener que hay una sola forma de comportarse como varón o mujer? Además, éste es el tiempo de la moda unisex pero algunos aún no se enteran. Y todavía más, en los últimos años ha aparecido la metrosexualidad y hay varones muy preocupados por su apariencia física, al margen de su orientación sexual. Para decirlo en pocas palabras, en la actualidad, las fronteras entre lo masculino y lo femenino están redefiniéndose como fruto de los cambios culturales que han ocurrido a consecuencia de la igualdad entre sexos en el campo económico y profesional, para comenzar. Esto puede verse en las calles y programas de televisión, revistas de moda y videos de música. Pero existe gente que se ha quedado atrapada en el pasado y que paradójicamente son jóvenes, y tienen el prejuicio de que hay una sola forma de vivir y ser varón y que los varones son superiores a las mujeres y/o a los gays y lesbianas. Para esa postura de conducta única masculina o femenina, también hay una sola forma de comportarse en cuanto al gusto y atracción sexual: a los varones solo les gustan las mujeres y a las mujeres solo les gustan los varones. Al varón que no le gustan las mujeres es un anormal, un enfermo, un marica; otro tanto para las mujeres a quienes no les gustan los varones. Otra atracción sexual no es aceptable. Este es el orden natural del que hablan algunos amparándose en la Biblia para sostener razones como las siguientes: Dios creó solo hombre y mujer y no creó un gay o una lesbiana. Y, como consecuencia de este orden natural, para algunos hay una sola manera de ser de las familias: la que está conformada por padre, madre e hijos. Esta postura a favor del orden natural, en algunos casos sofistica su presentación y cree fortalecer su ar-

gumento con la creencia en un derecho natural preestablecido a la existencia del mundo, porque procede del derecho divino y, por tanto, es anterior al derecho positivo. El derecho positivo es el derecho establecido por los seres humanos en las instancias creadas por ellos y que son capaces de crear leyes (como los Estados, los congresos republicanos, los municipios, etc.). Para esta posición, el derecho positivo debe estar en consonancia con el derecho natural porque es anterior y superior a él. La doctrina del derecho natural encuentra sus raíces en la filosofía griega clásica, es decir, en la antigua ciencia, y tuvo una interpretación en la filosofía medieval que es la que he resumido en las líneas anteriores. Y esa interpretación del derecho no es la única ni histórica ni teóricamente. Las respuestas de parte de los machos (y también de algunas mujeres) para aquellos que incumplen estas reglas no escritas de conducta aceptable, no se hacen esperar. Estas respuestas son, en primer lugar, en su versión más amable, la búsqueda de reforma del desviado, o de lo contrario, ya sin amabilidad, su discriminación del grupo, o su desprecio y agresión. Y hasta su eliminación como respuesta extrema. Pero hay algo que está a la base de estas respuestas: una persona o una sociedad, pequeña o grande, que discrimina a otros parte del prejuicio de que es superior a esos otros. Esa superioridad es la que legitima que se busque cambiar, alejar, agredir o matar a esos otros. La inferioridad de los otros es la que hace que no los reconozcamos y que los veamos como desiguales e inferiores a nosotros. Hay personas a quienes les cuesta admitir y reconocer a quienes no piensan, sienten, viven o aman como ellos. Planteo dos preguntas. La primera: ¿existe 31


acaso una práctica del sexo natural y normal y otra antinatural y anormal? Como ha señalado Mario Vargas Llosa, en referencia a quienes creen en una única conducta aceptable en materia sexual, “tenemos miedo al sexo y nos cuesta aceptar que en ese incierto dominio hay opciones diversas y variantes que deben ser aceptadas como manifestaciones de la rica diversidad humana”.5 Es así como se muestra y revela la homofobia. Con un miedo a la diferencia. Miedo a los diferentes. Es una angustia, ansiedad, pánico, asco, fobia al diferente por alguna razón: por su color, su raza, su nacionalidad … o su orientación sexual. Tal como lo dijo Pato Core, su mayor miedo en la vida es tener un hijo gay. Miedo. Y el miedo puede convertirse en agresión como respuesta a algo que es considerado una amenaza real, ficticia o latente. Y sin duda estamos hablando de conductas y estas pueden ser tratadas por especialistas, pero tienen una causa cultural. Y, como hemos visto, estas conductas no siempre se manifiestan pacíficamente. La segunda pregunta que deseo plantear es: si tenemos en cuenta que la familia es una invención cultural (lo mismo que el matrimonio y sus ritos), ¿acaso puede hablarse de una única forma de familia? Hace poco, la Corte Constitucional de Colombia ha sentenciado que “el vínculo familiar se logra a partir de diversas situaciones de hecho, entre ellas la libre voluntad de conformar la familia, al margen del sexo o la orientación de sus integrantes. Por lo tanto, resulta claro que la heterosexualidad o la diferencia de sexo entre la pareja, e incluso la existencia de una, no

es un aspecto definitorio de la familia, ni menos un requisito para su reconocimiento constitucional”. En otras palabras, las familias deben su origen a muchas circunstancias y se originan de manera libre, sin que sea fundamental para ser una el sexo o la orientación sexual de quienes desean conformarla.6 Por lo tanto, la única manera de constituir una familia no es en la forma heterosexual de papá y mamá. Como era de esperarse, la Iglesia católica ha hecho llegar su voz de protesta a esta manera de comprender a la familia. La iglesia olvida que la familia es una creación cultural y que la religión es parte de la cultura. Y que ellos no son los únicos portavoces legítimos para hablar de la familia. La iglesia, como siempre, se siente portadora de la Verdad que hay que admitir sin dudas ni murmuraciones. Un apunte sobre la realidad de la vida de los jóvenes sexualmente diversos “Entiendo totalmente lo que le sucedió a Daniel. Durante años crecí normalmente hasta que descubrí que los sentimientos que tenía eran “anormales” según algunos y “una abominación” según mi religión, traté de suicidarme y rogaba no sentir lo que sentía, por suerte pude darme cuenta que amar no era lo enfermo, sino el tratar de cambiar lo que por naturaleza sentía...”.7 Comentario de Pablohorus (9 de marzo) Para muchas personas y familias, la homosexualidad u otras manifestaciones de la diversidad sexual no existen ni deberían existir; es decir, no hay lo diferente. No se habla de eso en las familias. Sin embargo la homofobia es completamente visible. Recientemente fue entrevistado Luis Larraín, un joven chileno que expresó lo siguiente: “Sí conozco organizaciones que tratan con violencia psicológica a los homosexuales en Chile: las iglesias. Desde que nacemos, las iglesias nos hacen un verdadero lavado de cerebro indicándonos qué es bueno y qué es


malo. Y la homosexualidad claramente pertenece al segundo grupo para la iglesia”.8 En las misas o en el colegio, miembros de instituciones religiosas “se encargan” de enseñar qué es lo bueno y qué es lo malo, qué es permitido y qué no lo es conforme a sus credos, sin pensar en las consecuencias que traen tales enseñanzas. Cuando una persona con autoridad e influencia, como un sacerdote o un profesor de colegio, nos dice que una actitud es mala e incluso se burla de ella, la sensación de indefensión puede ser grande tratándose de menores de edad, por ejemplo, de chicos y chicas de educación primaria. Los menores empiezan a sentirse culpables y no se aceptan a sí mismos; se sienten extraños consigo mismos. Y después nos sorprendemos de que haya tanta gente dentro del closet. ¿Y por qué no nos preguntamos alguna vez quién las metió en el closet? Para que alguien deba vivir su vida a escondidas, como si estuviera haciendo algo dañino o abiertamente indeseable, ha tenido que sentir el rechazo y la no aceptación, la censura procedente de los demás, es decir, del hogar, la escuela, los amigos, el culto religioso, el periodismo o de otros miembros de la sociedad.9 ¿Son, cada uno de ellos, conscientes de su responsabilidad sobre las consecuencias de su modo de asumir y referirse a la sexualidad homosexual y, en general, a las diversidades sexuales? Muchos gays, lesbianas y otros miembros de la diversidad sexual, al sentirse rechazados, empie-

zan a vivir su vida en la sordidez y la clandestinidad. Como si tuvieran que esconderse, estar en el silencio y condenados al mismo. Y algunos de ellos pueden acabar en las drogas o incluso en intentos de suicidio. Por fortuna, en los últimos años la gente joven se siente menos presionada por la opinión de otros en torno a sus creencias, su sexualidad y el estilo de vida que quieren llevar o que ya llevan. Daniel Zamudio era uno de ellos: se sentía libre. La gente joven hoy encuentra en las herramientas tecnológicas actuales a fuertes aliados para hallar información y a personas de su país o región o de otros lugares que sienten como ellos y tienen modos de vida similares y logran así compartir problemas y ansiedades. Logran hallar la comprensión que otros les niegan. Sin embargo, para un adolescente es muy importante la aceptación del medio social para sentir confianza en sí mismo y tener una buena autoestima. Por ello, nada será mejor para beneficio de su desarrollo que ser aceptados por su medio, por sus amigos y su familia cercana, y ser respetados por la sociedad en conjunto. Conclusiones “hay que hacer arta campaña nomas, repletar los facebooks con estas imagenes, pa q los maicones no se sientan en su salsa, q se sientan incomodos, q se sientan discriminados, q se sientan mal, haber si asi 33


paran de andar exibiendose”. Notas: h t t p s : / / w w w. f a c e b o o k . c o m / # ! / p r o f i l e . Respuesta de Emil Blodigesvaerd al comentario de 1. php?id=100003117003614 (Consultado el 1 de abril de Loba Odaliss Este no es el tiempo ni el lugar para hablar sobre por qué existen la homosexualidad y los homosexuales, si la homosexualidad es natural o no, si su causa es biológica o ambiental o una combinación de ambas, ni hacer una justificación de la misma; eso puede ser motivo de otro texto. Pero sí es el momento para decir que hay seres humanos que se creen superiores a otros seres humanos en razón de su sexo o su nacionalidad o sus creencias. Y que se sienten amenazados frente a los humanos con diferentes comportamientos o modos de ser o vivir. Y por eso los discriminan y/o los agreden. La muerte de Daniel Zamudio lamentablemente no es un caso aislado ni extraño a la sociedad chilena. Ha habido muchos casos parecidos al de Daniel. Chile es un país del que recibimos muchas noticias y que se ha ufanado de su buena situación económica y financiera, de ser un exportador de capitales y de llevar empresas a otros países. Pero en materia moral, su habitante promedio parece no diferenciarse tanto de sus pares del resto de las sociedades sudamericanas conservadoras. Chile, además, cuenta con la presencia de desadaptados que se organizan y agrupan y tendrían que ser estudiados, pues son capaces no solo de robar y agredir sino incluso matar. En síntesis, el ataque contra Daniel nos habla de la cultura viva de su país. Nos habla de un modo de ser de algunos chilenos y, por extensión, de los peruanos y otros latinoamericanos, ya que hechos como el ocurrido con Daniel también suceden en otros países de la subregión. El feroz ataque contra Daniel y su lamentable muerte es una invitación a la reflexión y a la acción. El ataque y su muerte nos ha permitido entrar y conocer la vida de un joven hasta hace poco anónimo que vivía en una villa de América Latina. Vivimos en un mundo que manifiesta su pluralidad y diversidad de muchas maneras, y una de ellas es la sexual y la vida afectiva. Reconozcamos las diferencias y las diversidades. Seamos tolerantes y vivamos en paz con ellas. Ojalá podamos ser conscientes de nuestros miedos, prejuicios y frustraciones y el alcance y peligrosidad que estos pueden alcanzar. Ojalá aprendamos a detectarlos y a desechar los que no nos ayudan a vivir con los demás de manera pacífica. Ojalá que en el mundo haya espacio para todas las maneras de vivir, de ser, de querer, de amar y de expresar los afectos y los deseos que nos hacen ser felices y no hacen daño a los demás.

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2012). 2. http://www.theclinic.cl/2012/03/22/habla-el-papa-de-zamudio-cuando-tienes-un-hijo-gay-y-lo-quieresdejas-de-ser-machista/ (Consultado el 8 de abril de 2012). 3. http://cosecharoja.fnpi.org/caso-zamudio-perfilde-un-asesino-de-gays/ (Consultado el 18 de abril de 2012). 4. Raúl López Fuentes (25), alias El Gacke II, el 6 de mayo de 2009, junto a otros 4 sujetos, atacó a 2 peruanos. Fueron detenidos por delito de robo. Alejandro Angulo Tapia (26) también fue detenido una vez por protagonizar una riña y provocar lesiones a peruanos. http://www. latercera.com/noticia/nacional/2012/03/680-440495-9-elperfil-que-elaboro-el-os9-de-carabineros-y-que-revelael-historial-xenofobo.shtml (Consultado el 08 de abril de 2012). 5. http://elpais.com/elpais/2012/04/04/opinion/1333540547_113226.html. Consultado el 08 de abril de 2012. 6. http://www.elliberal.com.co/liberal/actualidad/ colombia/110115-parejas-homosexuales-si-son-familiacorte (Consultado el 22 de abril de 2012). 7. http://www.theclinic.cl/2012/03/07/la-historiadel-joven-gay-al-que-los-neonazis-dejaron-en-coma/ (Consultado el 08 de abril de 2012). 8. Entrevista a Luis Larraín. http://www.biobiochile. cl/2012/04/15/luis-larrain-la-iglesia-trata-con-violenciapsicologica-a-los-homosexuales-en-chile.shtml (Consultado el 15 de abril de 2012) 9. Nosotros hemos conocido el año pasado una muestra de ello en el periodista Philip Butters, cuando manifestó: “Yo te digo una cosa, así para terminar, yo por la mañana voy al nido de mi hija y si veo a dos lesbianas u homosexuales chapando les pido por favor que se vayan a la primera y segunda, a la tercera ya los estoy pateando”. http://www.clasesdeperiodismo.com/2012/04/13/10-casos-de-homofobia-en-medios-de-comunicacion/ (Consultado el 15 de abril de 2012). Fuentes de las imágenes: 1. http://www.vanguardia.com.mx/conmocionenchileagonizaunjovengayatacadoporungruponeonazi-1249243.html 2. http://www.cooperativa.cl/prontus_nots/site/artic/20120308/imag/FOTO_0120120308212230.jpg 3. http://www.adnradio.cl/images/1667185_n_vir1. jpg?u=12410052200 4. https://lh5.googleusercontent.com/-bF83sazfIHU/ TXAmLew3-RI/AAAAAAAABJE/QFZBSAoxxOU/ mhol2.png 5. http://4.bp.blogspot.com/__flmMfya0lk/TT5Js4hwcKI/AAAAAAAABMc/F1LFr9vTB24/s400/homofobiapolitica.jpg 6. http://www.cristianosgays.com/wp-content/ uploads/2012/05/125556.jpg


Por Andrés Olave*

Vivimos en un mundo donde ya casi nadie lee y donde los escritores, merced de este hecho, suelen te-

Arribismo literario en Chile: estudio de un caso clínico

ner que vivir en la oscuridad y el anonimato más extremo. Hay por supuesto en Chile, como en cualquier otro país del Tercer Mundo, una elite de escritores: las generaciones doradas que ya sea por gran talento, suprema inteligencia o renombre social lograron escalar las cimas más altas de la pirámide literaria nacional. Pero no hablaré de ellos en esta nota, sino sobre aquellos seres que se empeñan, que sueñan con llegar a las * Andrés Olave nació en Santiago en 1977. Sus mayores influencias son Robert Walser, Bruno Schulz, Thomas Pynchon y Hunter Thompson. Coautor de la novela de ciencia ficción Proyecto Apocalipsis (Cinosargo 2011). Tiene en preparación las novelas Un Mundo Perfecto y La Destrucción de Santiago. Actualmente vive en San Pedro de Atacama.

cumbres del orden literario a cualquier precio. Un poco como Lucien Chardon, el protagonista de Ilusiones Perdidas de Honore de Balzac, cientos de jóvenes literatos chilenos de provincia emigran cada año a la Gran Metropoli de Santiago, teniendo bajo el brazo el sueño de TRIUNFAR (así, con mayúsculas) y convertirse en grandes escritores, los mismos que han leído durante toda su juventud y que creen, hasta cierto punto, poder emular. En esta ocasión, quiero contarles la historia de Cornelio Cornualles,1 uno de estos jóvenes soñadores, antiguo amigo mío, y hoy convertido en uno más de los zombies que la Literatura, ciclo tras ciclo, no tiene problema en escupir, porque tal como dice la Biblia: no son dignos del reino de los cielos. Un poco de historia La juventud de Cornelio Cornualles es más o menos característica de ciertos literatos: joven retraído, silencioso y tímido. Pocos amigos, notas aceptables o 35


buenas en el colegio, encontró alguna vez en esos libros amarillos de Anagrama algo que le pareció una revelación o el principio de una revelación. No es que Cornelio sea precisamente un corazón sencillo; encierra un secreto o dos, pero dejemos eso para más adelante. Terminado el colegio, y más que nada llevado por la inercia, Cornelio entró a estudiar Psicología a una de las tantas universidades privadas de esta nación. Salió, más o menos airoso cinco años después, y no tuvo que trabajar ni medio año para comprender que lo que realmente deseaba era convertirse en un gran escritor y gozar con esa vida, en vez de tener que pasar por las tibias cuitas y las comodidades formales que como profesional le hubiese tocado vivir. En ese sentido, y eso es algo que se anota a su favor, entre la mediocridad burguesa y la ciega aventura, Cornelio prefiere esta última. Los pasos para convertirse en escritor Para dejar de ser un simple psicólogo y convertirme en escritor, lo primero que debo hacer –piensa Corne-

lio– es conocer a otros escritores, y a continuación, dio inicio su deambular por los múltiples talleres literarios dictados por los escritores que viven en su pequeña ciudad de provincia. De hecho, con ellos aprende uno que otro truco literario y hasta cierto punto admira su talento, aunque una molesta duda comienza a ubicarse en el centro de su conciencia: ¿qué tan lejos pueden ir estos escritores viviendo en una pequeña ciudad, lejos de las grandes editoriales, del público masivo, de las ferias y del roce internacional? Cornelio los ve y menea la cabeza, asqueado por esas carreras literarias que se le antojan irremediablemente truncadas. No le importa que tan inteligentes o talentosos parezcan estos escritores. “No saldrán nunca de este espanto”.2 Cornelio, entonces, comprende que si quiere convertirse en un escritor de los que admira, que puede ser Paul Auster o Haruki Murakami o Michel Houellebecq o cualquier otro autor que esté de moda y cuya vida parezca glamorosa y deseable como para ser vivida personalmente, debe hacer un cambio y abandonar con toda rapidez la maldita provincia. Lo anterior me parece digno de cierta atención. Un joven aspirante a escritor como Cornelio desea, en vez de talento o capacidad narrativa, aquel malentendido que los medios de prensa no paran de propagar, esa entelequia mágica y seductora que es: la vida del escritor. Puede que en eso tenga mucha culpa gente como Truman Capote o Charles Bukowski que en largos pasajes de su obra no dejan de hablar de lo maravillosa que es su vida una vez que alcanzaron el éxito. Sin embargo, un lector agudo debería ser capaz de prestar atención a los otros pasajes donde, tanto Capote como Bukowski, reconocen que el camino hacia el estrellato es brutal e inmisericorde. Cegados, o acaso sin querer enterarse de todas las adversidades, los jóvenes como Cornelio parten a la gran ciudad en busca de aquel sueño, que no tiene correlación exacta con la realidad, y que ellos, sin embargo, están casi seguros de alcanzar. En la gran ciudad Una vez en la capital de nuestra nación, léase Santiago, Cornelio toma dos decisiones simultáneas. Por


una parte busca relacionarse con sus pares, por lo que se anota en la universidad para estudiar Literatura. Por otra parte, busca entrar en contacto con los grandes escritores, aquellos que están en la cima, por lo que se inscribe en los talleres literarios que estos dictan, y que a diferencia de los talleres de los escritores de provincia tienen precios altos y hasta escandalosos, como por ejemplo: 400 dólares mensuales por una clase de dos horas a la semana (lo que en promedio significa pagar 50 dólares por cada hora en compañía de ese gran escritor). Luego, vienen un par de años que son para Cornelio como un paseo por las nubes. Época de sueños y fantasías, se dedica a escribir sin perder de vista el futuro glorioso que le espera. Por las noches, sale con sus otros amigos literatos: gente extravagante, divertida e inteligente, y conforman (de eso están todos seguros) la gran generación literaria sub 30. Saben (o imaginan), que llegado el momento todos serán llamados a las puertas de las grandes editoriales, recibirán cheques jugosos de adelanto, se irán de gira por 30 países para presentar su nueva novela, y por supuesto, tendrán sexo con sus admiradoras (o admiradores). Una vida perfecta.

globales como Harry Potter o Crepúsculo o Juego de Tronos. En ese sentido, la globalización funciona más como internación y promoción de un producto externo que como impulso y desarrollo de un producto del mercado local. Así y todo, a estas alturas un par de amigos de Cornelio efectivamente han logrado colocar sus primeras novelas en casas editoriales como Alfaguara o Mondadori, pero en vez de un jugoso adelanto, solo han obtenido la promesa de un porcentaje, más o menos un 6% de ganancias sobre el precio final de cada libro vendido.3 Tampoco hay algo que pueda parecerse a una gira literaria, sino más bien hay que resignarse a una presentación estándar del libro en el aula de alguna universidad o la trastienda de una librería. Una reseña tibia aparecerá en los diarios de la semana, y listo. No hay mucho más. No hay fiestas, ni admiradoras, ni dinero a raudales. Como ya lo he dicho, vivimos una época donde nadie presta demasiada atención a la literatura y, por lo mismo, donde el sueño de Cornelio comienza a tambalearse.

Reescribiendo a Jonathan Franzen En la soledad de su dormitorio Cornelio estudiará la situación. ¿Qué ha salido mal para sus amigos? PreLa piedra en el camino ocupado, examina los libros. Ciertamente la prosa de Tienen que pasar un par de años para que Cornelio sus amigos es interesante y sugerente, pero no a los advierta ciertos problemas para que se cumpla su sue- niveles estratosféricos de Don Delillo, Philip Roth o ño. En primer lugar, las grandes editoriales que hay David Foster Wallace.4 En suma, le parece que es un en Santiago, a saber: Mondadori, Alfaguara y Plane- trabajo mediocre que obtiene resultados mediocres. ta, no parecen muy interesadas en contratar a autores De reojo, Cornelio examina sus propios textos5 que nacionales, y mucho menos, si son autores jóvenes. no parecen mucho mejores que los de sus amigos, y En realidad, dichas editoriales, que no son más que siente que el mundo se le viene abajo. casas subsidiarias de editoriales de España, están úni- Aquí es donde sucede la transformación. Leí camente preocupadas por distribuir los grandes éxitos por ahí que la gente creativa tiene una alta propensión

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a comportarse de forma deshonesta si personalmente se benefician y si el entorno es relajado y las reglas no están claras.6 Pues bien, Cornelio puesto por primera vez frente a la posibilidad del fracaso, piensa de inmediato en la forma de evadir dicho fracaso, pasando por alto cualquier consideración ética que pudiera obstaculizar esta decisión. De esta forma, apurado como está Cornelio en conseguir la fama y la fortuna, y como considera que no tiene tiempo para desarrollar un estilo propio y crecer genuinamente como artista, comienza a tomar atajos. Esto, en principio, parte de forma inocente: más que escribir libremente, se atiene al estilo y forma de un autor consagrado, escribiendo prácticamente con el libro abierto al lado, imitando la cadencia, sintaxis y léxico. Esto, que puede pasar por la rutina de un principiante o aprendiz, rápidamente degenera en la utilización directa de líneas o párrafos enteros de otros autores. Lo que para cualquiera podría resultar un plagio, Cornelio lo considera “juego intertextual” y sigue adelante. Sin embargo, la degeneración no se detiene y muy pronto, estimulado por los positivos comentarios que comienza a suscitar “su obra”, Cornelio se entrega con desenfreno y no sin cierto delirio al pastiche. Veamos un ejemplo: “La noticia sobre Walter Berglund no apareció en la prensa local —Patty y él se habían trasladado a Washington dos años antes, y en Saint Paul ya no contaban para nadie—, pero la aristocracia urbana de Ramsey Hill no era tan leal a su ciudad como para privarse de leer el New York Times. Según un largo y nada halagüeño artículo de este periódico, Walter había arruinado su vida profesional allá en la capital de la nación”.7 Mientras que la versión de Cornelio, que es

parte de un capítulo de una de sus novelas, dice: “La noticia acerca de Martín Rojas no apareció en los diarios —Carla y él se habían mudado a Valparaíso un año antes, y en Santiago ya no le importaban a ninguna persona—, pero ciertas personas de alta sociedad en el puerto solían sucumbir a la tentación de leer los diarios de la capital. De acuerdo a una extensa y negativa nota de El Mercurio, Martín había tirado por la borda su carrera en Santiago”. Por supuesto, Cornelio sabe que no puede copiar un libro de cabo a rabo y creer que puede hacer pasar gato por liebre a cualquiera. Por esto, solo copia breves párrafos, que a su vez intercala con otros párrafos breves de siete u ocho libros más, por lo que al final, obtiene un manuscrito enrevesado por distintos estilos y técnicas, sin pies ni cabeza y donde ya nadie entiende nada. El juicio Cada vez que nos veíamos, Cornelio solía mostrarme alguno de sus textos para que se los revisara. Cuando le hacía saber mi perplejidad, tanto por los recortes directos de otros autores como por el pasticheo general que aquejaba su obra, se mostraba molesto, aunque siempre se daba el trabajo de “explicarme” que lo hacía porque “no tenía suficiente tiempo” como para crear una obra propia. En ese sentido, como todas las grandes obsesiones, Cornelio suele mostrarse indiferente a las críticas o juicios que puedan emitirse sobre su trabajo. Esto, al fin y al cabo, es comprensible. Tras años de viajar tras un objetivo fijo, ya no es saludable para su psiquis el permitirse dudar o llegar a creer que no alcanzará dicho objetivo. Mejor es concentrarse en el futuro, en todos los planes que tiene a su haber, más que prestar atención al descarnado diagnóstico del aquí y el ahora.


Contactos e influencias Alguna vez, como amigo, intenté hacer entrar en razón a Cornelio, y hasta le sugerí que volviera a trabajar de psicólogo. Él hizo caso omiso. Me dijo que con todos los escritores que había conocido durante sus años en la gran ciudad ya tenía suficientes contactos e influencias como para entrar en Alfaguara. Eso me lo dijo hace tres o cuatro años, y hasta donde yo sé, Cornelio todavía no entra en esa editorial ni en ninguna otra. En vez de eso, vive en una pequeña habitación, donde tiene una gran caja de té y otra con huevos, que, más o menos, constituye su dieta permanente. No hay dinero para más, y así, por años y años, un terco aspirante a escritor se alimentará de té barato y huevos revueltos, copiará textos de otros escritores y cruzará los dedos a la espera de que algún día, un prestigioso editor le encuentre sentido a esa mescolanza sin fin que él llama su obra. Ese será mí día, piensa Cornelio. Y espera, y espera, y mientras tú lees este artículo él continúa en su lúgubre habitación, escribiendo, o en realidad, simulando, jugando a que escribe, perdido en ese juego misterioso que algún día le dará la fama y la fortuna, la gloria, la inmortalidad y las llaves del reino. Como un fanático religioso, algunos aspirantes a escritores persisten hasta el final, sin importar las consecuencias, sin notar como cada día, sus existencias se desmoronan progresivamente rumbo al tierno abismo del silencio y el olvido.

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Notas: 1. Su verdadero nombre ha sido ocultado para proteger su inocencia o, más bien, su falta de inocencia. 2. Lo que puede cotejarse con los primeros versos de un poema de Enrique Lihn: “Nunca salí del horroroso Chile / mis viajes que no son imaginarios / tardíos sí -momentos de un momento- / no me desarraigaron del eriazo / remoto y presuntuoso”. 3. Y si se considera que la media de libros vendidos de un autor nacional rara vez supera los 500 ejemplares, a un costo de 15 dólares cada ejemplar, al final de su periplo narrativo aquel escritor recibirá un cheque por algo así como 450 dólares, que es más o menos, el sueldo mensual mínimo que gana un obrero en Chile. 4. En ese sentido, el gran canon de influencias de los jóvenes escritores chilenos está constituido por autores norteamericanos, y entre esos, autores norteamericanos vivos, ya sea por la actualidad de las temáticas o por la facilidad con que pueden verse a sí mismos reflejados en ellos. 5. Que en ningún caso constituyen un corpus demasiado extenso y que suele estar conformado por dos o tres novelas sin acabar, media docena de cuentos, y uno que otro poema de amor escritos bajo la soledad y la melancolía de un sábado por la noche. 6. Tales resultados provienen de una investigación del profesor de la Duke University Dan Ariely, en conjunto con su colega de Harvard Francesca Gino. 7. Jonathan Franzen, Libertad. Pagina 7. Fuentes de las imágenes: 1. Thoughtcatalog. 2. La Segunda Online. 3. The Clinic. 4. Ciudad Futura.

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Por Germán Atoche Intili*

En el presente trabajo analizaremos La agonía de Rasu-Ñiti, cuento del literato, antropólogo y

etnólogo José María Arguedas Altamirano, texto escrito el 3 de octubre de 1961, editado un año después,1 que cumple medio siglo de publicación en 2012. El autor peruano presenta una paradoja, nos permite entender la forma en que Pedro Huancayre, el dansak’

Rasu-Ñiti,2 ve la vida a través de sus horas finales. Antes de continuar explorando esa idea, debemos revisar algunos conceptos previos. Otros miradas Paoli (Millones, 1987) afirma que la música y el baile son uno de los ejes sobre la prosa arguediana y Álvarez González (2007) que la danza de tijeras es una de las referencias e incorporaciones de formas culturales quechuas que pueblan su obra. En ese sentido refiere que críticos como Martín Lienhard y Antonio Cornejo Polar

* Lima, 1982. Psicólogo, diplomado en Recursos humanos, investigó sobre inteligencia emocional en un grupo de poetas para su tesis de licenciatura. Desde el año 2005 administra el blog cultural Cosas que (me) pasan, www.elgatodescalzo.wordpress.com. Asistente de curaduría de la exposición Las Mujeres Profesionales de la Caricatura y el Humor Gráfico 2006, presentada en Argentina, Colombia, Cuba y Perú. Ha realizado ponencias en diversos coloquios sobre literatura.

observan que este baile se encuentra presente en obras de Arguedas como Yawar Fiesta, Los ríos profundos, La agonía de Rasu-Ñiti o El zorro de arriba y el zorro de abajo. Es importante puntualizar que Arguedas tenía un interés especial en la danza y el danzante de tijeras. Recordemos su pedido en una cartatestamento que en su sepelio el violinista Máximo Damián interpretara La agonía, uno de los pasos de la danza (Álvarez González, 2007). Posteriormente solicitó que no se hiciera caso a este requerimiento (Arguedas, 1983), sin embargo sostiene Mario Vargas Llosa: “el violinista Máximo Damián Huamani, de San Diego de Ishua, Lucanas, y los músicos Jaime Guardia, Alejandro Vivanco y los hermanos Chiara acompañaron el cortejo fúnebre tocando, con arpas, quenas y charangos, la


Agonía de la Danza de las tijeras, mientras dos de esos danzantes indios, que habían fascinado a Arguedas desde niño, iban bailando junto al ataúd vestidos con sus multicolores trajes de plumas y espejos” (Brando, 2004, sin página). La predilección por esta danza se debería a que la contempló de niño mientras convivía con los indígenas en varios pueblos de la sierra central del Perú. Sus observaciones serían la única descripción autorizada del baile en el contexto rural (Zevallos-Aguilar, 1999). Respecto al cuento en sí, Gonzalo Valdivia Dávila (2008) estima que Rasu-Ñiti mantiene la tranquilidad sabiendo que logró conservar su identidad, asegurando la continuidad de la cultura andina y que Arguedas narra la resistencia de ésta a desaparecer, simbolizada en la danza de tijeras, que une elementos mágicos y tradicionales. Ubicación Rasu-Ñiti vivía en un “caserío de no más de veinte familias” (206). Además, en el tercer párrafo leemos: “Estoy oyendo la cascada de Saño” (201), lo que lleva a situar la acción en el distrito de San Pedro de Saño, creado en 1936, en la provincia de Huancayo, departamento de Junín. Saño viene del que-

chua Sañu, tierra cocida (Tauro un ritual para practicarla, visdel Pino, 2001, a: 2422). tiéndose con el traje típico que es descrito en detalle: Danza de tijeras “Se levantó y pudo lleDanza de Ayacucho, Apurí- gar hasta la petaca de cuero en mac y Huancavelica. Junto a la que guardaba su traje de dansak’ y sus tijeras de acero. Se puso el guante en la mano derecha y empezó a tocar las tijeras[...] Se estaba poniendo la chaqueta ornada de espejos[...] Se puso el pantalón de terciopelo[...] Se calzó las zapatillas. Se puso el tapabala y la montera. El tapabala estaba adornado con hilos de oro. Sobre las inmensas faldas de la montera, entre cintas labradas, brillaban espejos en forma de estrella. Hacia atrás, sobre la espalda del bailarín, caía desde el sombrero una rama de cintas de varios colores[...] ¡Estaba ya vestido con todas sus insignias! Un pañuelo blanco le cubría parte de la frente. La seda azul de su chaqueta, los espejos, la tela roja del pantalón, ardían bajo el angosto rayo de huaconada de Mito, realizada sol que fulguraba en la sombra del en Junín, fueron declaradas, en tugurio que era la casa del indio noviembre de 2010, Patrimonio Pedro Huancayre, el gran dansak’ Inmaterial de la Humanidad “Rasu-Ñiti”, cuya presencia se por la Unesco, la Organización esperaba, casi se temía, y era luz de las Naciones Unidas para la de las fiestas de centenares de pueEducación, la Ciencia y la Cul- blos[...] Ya tenía el pañuelo rojo tura (El Comercio, 2010). en la mano izquierda. Su rostro Arguedas la nombró así enmarcado por el pañuelo blanco, por su característica principal casi salido del cuerpo, resaltaba, y es que los bailarines las ha- porque todo el traje de color y luces cen cantar, moviéndolas con su y la gran montera lo rodeaban, se mano derecha.3 El protagonista diluían para alumbrarlo; su rostro de la historia debe seguir todo cetrino, no pálido, cetrino duro, 41


casi no tenía expresión. Sólo sus ojos aparecían hundidos como en un mundo, entre los colores del traje y la rigidez de los músculos” (203-205). Él se mueve al ritmo del arpista Lurucha y del violinista don Pascual. El primero de ellos comanda el dúo, dictando las fases del baile. Inicia con el jaykuy, entrada, cambiando a los siguientes pasos: sisi nina, fuego hormiga; tono waqtay, la lucha; yawar mayu, río de sangre; el illapa vivón, el borde del rayo; lucero kanchi, alumbrar de la estrella y del wallpa wak’ay, canto del gallo. La antropóloga Lucy Núñez Rebaza y el profesor Antonio Salvador Villegas Falcón aseveran que cuenta con un origen prehispánico en las fiestas de cosecha y labranza. Otra idea es que sus predecesores son los Tusuq, Lavias, considerados sacerdotes, adivinos, brujos y curanderos, muy respetados por el pueblo hasta la llegada de los españoles, quienes los persiguieron por resistirse a abandonar sus tradiciones ancestrales. Se les consideró como “Supaypa Wawan”, Hijo del diablo, hasta que fueron integrados a esta sociedad condicionados a danzar en honor al Dios occidental (Ribera Godoy, 2009).

Mitología Se considera que los danzantes gozan del amparo de los dioses. El personaje principal es guiado por el Wamani, “Dios montaña que se presenta en figura de condor” (204); era hijo de un Wamani grande, de una montaña con nieve eterna. Él, a esa hora, le había enviado ya su “espíritu”: un cóndor gris cuya espalda blanca estaba vibrando” (206). Como manifiesta su esposa: “Las tijeras no son manejadas por los dedos de tu padre. El Wamani las hace chocar. Tu padre sólo está obedeciendo” (205). Ella también explica a su hija: “Son hojas de acero sueltas. Las engarza el dansak’ por los ojos, en sus dedos y las hace chocar. Cada bailarín puede producir en sus manos con ese instrumento una música leve, como de agua pequeña, hasta fuego: depende del ritmo, de la orquesta y del “espíritu” que protege al dansak’. Bailan solos o en competencia. Las proezas que realizan y el hervor de su sangre durante las figuras de la danza dependen de quién está asentado en su cabeza

y su corazón, mientras él baila o levanta y lanza barretas con los dientes, se atraviesa las carnes con leznas o camina en el aire por una cuerda tendida desde la cima de un árbol a la torre del pueblo” (205). Y más adelante el mismo Pe-

dro continúa: “El genio de un dansak’ depende de quién vive en él: ¿el “espíritu” de una montaña (Wamani); de un precipicio cuyo silencio es transparente; de una cueva de la que salen toros de oro y “condenados” en andas de fuego? O la cascada de un río que se precipita de todo lo alto de una cordillera; o quizás sólo un pájaro, o un insecto volador que conoce el sentido de abismos, árboles, hormigas y el secreto de lo nocturno; alguno de esos pájaros “malditos” o “extraños”, el hakakllo, el chusek, o el San Jorge, negro insecto de alas rojas que devora tarántulas” (206). Concepción de la muerte El título de la historia nos habla de una agonía que precede a la muerte de Pedro. No lo toma por sorpresa, la presiente y no decide pasar sus últimos momentos tranquilo, en casa, acompañado por su familia sino que ordena le avisen a los músicos y a su discípulo Atok’ sayku,4 quienes llegan seguidos por alguna gente del


pueblo. El protagonista morirá como vivió, danzando: “Tardará aún la chiririnka5 que viene un poco antes de la muerte. Cuando llegue aquí no vamos a oírla aunque zumbe con toda su fuerza, porque voy a estar bailando” (204). El baile tiene una función social, continuar con un legado, inculcarlo a las generaciones más jóvenes. Este camino es trazado por él mismo y heredado por Atok’ sayku, se da la idea de un pasado, presente y futuro o si se quiere, de una continuación de los abuelos a los padres y de estos a los hijos. Por eso es importante que todos observen el ritual de despedida y que Rasu-Ñiti cuente con un discípulo quien solo se convierte en un danzante completo cuando fallece su maestro. Puede morir el cuerpo de un hombre pero no las tradiciones de la cultura andina. Este con todo su conocimiento reencarna6 en su pupilo: “–¡El Wamani aquí! ¡En mi cabeza! ¡En mi pecho, aleteando! –dijo el nuevo dansak’[...] Era él, el padre “Rasu-Ñiti”, renacido, con tendones de bestia tierna y el fuego del Wamani, su corriente de siglos aleteando[...] –Enterraremos mañana al oscurecer al padre “Rasu-Ñiti”. –No muerto. ¡Ajajayllas! –exclamó la hija menor–.

No muerto. ¡Él mismo! ¡Bailando!” (209). Esto presenta una diferencia con la cultura occidental, en la que existe un profundo temor o tanatofobia a esta condición, influenciada por la ideología judeo-cristiana (Gispert en Atoche Intili, 2010) y ligada al rechazo hacia la vejez, lo que nos lleva a juzgarla como una de los mayores tabúes. Lo rural andino enfrentado a lo urbano criollo Cabe resaltar que lo occidental fue asimilado por lo criollo, ubicado preferentemente en las zonas costeras urbanas del país, contraponiéndose con lo rural andino. Arguedas vio su vida dividida entre estos dos ámbitos, hecho que lo afectó a nivel personal y al momento de escribir su obra. Encontra-

mos una clara alusión sobre el contraste en el siguiente diálogo entre Huancayre y su hija mayor: “–¿Oye el galope del caballo del patrón? –Sí, oye –contestó el bailarín[…] ¡Sí, oye! También lo que las patas de ese caballo han matado. La porquería que ha salpicado sobre ti. Oye también el crecimiento de nuestro dios que va a tragar los ojos de ese caballo. Del patrón no ¡Sin el caballo él es sólo excremento de borrego!”. La figura del caballo es emblemática de la llegada de los españoles a estas tierras.7 Los indios residentes en el futuro Perú sufrieron tras su llegada una serie de vejaciones que les llevaron a cambiar su modo de vida. Aunque se demolieron sus templos y se construyó iglesias sobre las bases de las mismas, no pudieron destruir sus creencias religiosas, sufriendo estas un sincretismo entre lo extranjero y lo autóctono. Esto llevaría a que tengan una visión esquizofrénica, con dos cabezas opuestas. Pedro expresa la idea que la posición andina, simbolizada por sus creencias, vencerá en esta pugna inconsciente. Una contradicción8 pues el personaje es nombrado como su lugar de origen, San Pedro de Saño, en honor a su patrón, el apóstol San Pe43


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dro, piedra angular de la reli- al cumplirse el primer centenario de su nacimiento. gión católica. Adaptaciones En 1974 Manuel Chambi intentó llevar al cine Rasu-Ñiti en un frustrado proyecto9 (Portales, 2011). Once años después, inspiró un cortometraje del CETUC, Centro de Teleducación de la Pontificia Universidad Católica del Perú, bajo la dirección de Augusto Tamayo y la supervisión de Josafat Roel Pineda, amigo y colaborador de Arguedas. Luis Álvarez protagonizó a Rasu-Ñiti y Delfina Paredes a su esposa (Gutiérrez Cuadros, 2009). El grupo de teatro Waytay creó, en el año 2000 una pieza homónima presentada dentro y fuera del país (Maraví, sin fecha). Finalmente, Danzak, corto de Gabriela Yepes, se exhibió en el prestigioso festival de Cannes en 2008 y ganó diversos premios nacionales e internacionales (Portales, 2011). Conclusiones Existe un gran temor a la muerte en la cultura occidental. En cambio en la cultura andina, representada en este cuento, la muerte es una situación natural y necesaria para el renacimiento.10 El joven Atok’ sayku no es un dansak completo hasta que fallece su maestro y toma su lugar. De la misma forma que el danzante continúa viviendo a través de su discípulo, este texto renace en las distintas lecturas y adaptaciones que se realizan. Arguedas está vivo, sino en cuerpo sí a través de sus ideas y su obra, que se estudia y debate en los diversos congresos, revistas y eventos que se le dedicó el pasado 2011

Notas: 1. Por Ediciones Camino del hombre. Para el presente ensayo utilizaremos el primer tomo de sus Obras completas (Arguedas, 1983). A menos que se indique lo contrario, las citas serán tomadas del mismo. 2. Danzak’ significa bailarín en quechua y Rasu-Ñiti que aplasta la nieve. 3. Arturo Jiménez Borja menciona: “Cada tijera lleva grabada una inicial del nombre que se le tiene escogido. Se considera que una tijera es hembra y la otra macho[...] cada tijera tiene voz distinta. La hoja macho, grave, y la hoja hembra alta y clara[...] Para tañerlas es necesario calzar la mano derecha con un guante de lana blanca. Estas tijeras no se prestan ni se venden; acompañan a su dueño hasta la muerte” (Tauro del Pino, 2001, b: 2556-2257). 4. Que cansa al zorro en quechua. 5. Mosca azul en quechua. Podemos leer en un mito de la civilización Wanka (Villanes Cairo, 2006): “¡Has visto cómo las moscas azules se meten en la carne, que hace unos días apenas hemos tenido que secar? ¡Mira, ponen sus huevos, huele mal y se pudre! – La mosca azul es nuestra enemiga desde siempre[...] – Se disputa con los buitres el privilegio de darse un banquete con la carne descompuesta[...] – Anuncia la muerte. – Trae desgracias, enfermedades y pestes. – Se alimenta de muertos” (140). 6. En el cuento el renacimiento es atestiguado con beneplácito por el Wamani, a diferencia del Dios occidental, quien según una leyenda castigó a Caín por matar a su hermano Abel, marcándolo para que no pudiera morir; su

hijo Jesús habría hecho lo propio con el Judío errante, condenándolos a la vida. 7. Este animal fue el antepasado del actual caballo peruano de paso, famoso por su forma de andar. Se encuentra protegido por el Decreto Ley número 25,919 del 28 de noviembre de 1992 y declarado Patrimonio cultural de la Nación (Wikipedia, 2012). 8. Brando (2004) reflexiona que la danza con tijeras es “producto de la aculturación y de la resistencia, de la violencia y de la parodia carnavalizadora que busca invertir los términos del sometimiento. La trama narrativa, escrita en español, se “quechuiza” con los ritmos musicales y los movimientos de la danza” (sin página). 9. Jorge Vignati, encargado de fotografía de la grabación, pidió prestado un rollo de película de diez minutos a Chambi, realizando una cinta sobre los conjuntos de danzak de Puquio, en el que Fausto Espinoza estuvo encargado del sonido y Ricardo Valderrama de la asistencia de dirección (Portales, 2011). 10. En la cultura occidental quienes persiguen la inmortalidad lo hacen con un fin egoísta, no dejar de existir como individuos. Así figuras literarias como Drácula o Frankenstein, son rechazadas porque atentan contra la naturaleza. Al contrario que en la andina, donde el propósito es comunitario, que se preserven sus creencias y es aceptado por todos. Para una mayor exploración del tema puede leerse la ponencia El problema de la inmortalidad (Atoche Intili, 2010). Referencias Álvarez González, Yaneth (2007). “La danza de tijeras en El Sexto, de José María Arguedas”. Contribuciones desde Coaetepec, enero-junio, número 12. Universidad Autónoma del Estado de México. Arguedas, José María (1983). “La agonía de Rasu-Ñiti”.


Obras completas, tomo I. Lima: Editorial Horizonte. (1988). El zorro de arriba y el zorro de abajo. Lima: Editorial Horizonte. Atoche Intili, Germán (2010). “El problema de la inmortalidad”. Ponencia presentada en el Coloquio Internacional Lo fantástico diverso, Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar, 22 de octubre 2010. Brando, Oscar (2004). “Escribir contra la muerte”. Letras Uruguay. Consultado el 15 de abril 2012 en http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/arguedas/bio.htm El Comercio (2010). La danza de tijeras fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Unesco. Diaro El Comercio. Consultado el 29 de enero 2011 en http://elcomercio.pe/peru/669845/noticiadanza-tijeras-fue-declarada-patrimonio-inmaterial-unesco Gutiérrez Cuadros, Guillermo Andrés (2009). CUENTO: LA AGONÍA DE RASU-ÑITI. Arte de la palabra. Consultado el 29 de enero 2011 en http:// artedelapalabra.wordpress. com/2009/08/07/cuento-la-ago-

nia-de-rasu-niti/ Maraví, Javier (sin fecha). Creaciones. Wayaty centro cultural. Consultado el 30 de enero 2011 en http://www.waytay. com/creaciones.htm Millones, Luis (1987). “Para leer a Arguedas: a propósito del libro Cultura popular y forma novelesca de Martín Lienhard”. Indiana, número 11. Portales, Rodrigo (2011). “José María Arguedas en el cine”. Cinencuentro. Consultado el 29 de enero 2011 en http://www. cinencuentro.com/2011/01/21/ jose-maria-arguedas-cine/ Tauro del Pino, Alberto (2001, a). “Saño”. Enciclopedia ilustrada del Perú, tomo 15. Lima: Peisa. (2001, b). “Tijeras”. Enciclopedia ilustrada del Perú, tomo 16. Lima: Peisa. Valdivia Dávila, Gonzalo (2008). “Muerte ceremonial en La agonía de Rasu-Ñiti de José María Arguedas” Libros gratis. Consultado el 14 de abril 2012 en http:// www.librosgratis.org/muerteceremonial-en-la-agonia-de-rasuniti-de-jose-maria-arguedas.html Villanes Cairo, Carlos

(2006). La mosca azul y el pastor que descubrió la sal. Los dioses titulares de los Wankas (Mitos y leyendas peruanos). Lima: Editorial San Marcos. Wikipedia (2012). “Caballo peruano de paso”. Wikipedia, la enciclopedia libre. Consultado el 13 de abril 2012 en http:// es.wikipedia.org/wiki/Caballo_ peruano_de_paso Zevallos-Aguilar, Juan (1999). “La representación de La danza de tijeras de José María Arguedas. Contribución a la formación de la cultura andina. 1”. Ciberayllu. Consultado el 16 de abril 2012 en http://www.andes. missouri.edu/andes/Especiales/ JZADanzaks/JZA_Danzaks1. html Fuentes de imágenes: 1. http://www.ediciona. com/rasu_niti-dirpi-44030.htm 2. http://www.panoramio. com/photo/41513753 3. h t t p : / / c o n n e c t . s t a te.gov/photo/a-ascha-dechuschama?context=featured

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truido a lo largo del tiempo la legalidad (o juricidad) y el uso del sistema legal. De la misma forma, es un espacio privilegiado para examinar las carreras de varios hombres de leyes, sus expectativas, horizonte cultural y opciones. Este trabajo examina la carrera de un letrado del siglo XVI, el licenciado (luego llamado ‘doctor’) Marcos de Lucio. Su caso puede ilustrar dos rasgos sobre la forma cómo algunos abogados ejercían el Derecho en el foro, en este caso la Audiencia de Lima. Primero, el uso de medios ya condenados entonces, como el soborno a los jueces. Luego, la rehabilitación pública, una especie de perdón que puede conseguirse a través de una serie de vínculos sociales y cierta flexibilidad en la aplicación de las normas. El caso de Lucio puede servir para comparaciones con otros ejemplos en periodos como la época actual y también es muy útil para examinar cómo se ha ido gestando un discurso que demanda una práctica ética en la abogacía. En suma, la historia del Derecho ofrece un panorama que nos permite observar la forma cómo los individuos de cada época práctican, entienden y recrean lo que se conoce como el Derecho. **** En la historia colonial hispanoamericana las visitas fueron utilizadas para supervisar la conducción de los asuntos públicos.1 Algunas de estas ‘visitas’ fueron grandes inspecciones que comprendían el escrutinio de diversos estamentos de la administración real2 (el virrey, la Audiencia, la Real Hacienda). En el caso del Perú, la visita de los comisarios de la perpetuidad (iniciada en 1560)3 tuvo al principio unas metas más modestas y específicas. Originalmente fue pensada para recoger en el virreinato testimonios a favor (o en contra) de la cuestión de la ‘perpetuidad de las encomiendas’. Desde 1554, el príncipe Felipe (estando en Londres como esposo de María Tudor) había empezado a tomar en consideración el ofrecimiento de los encomenderos peruanos de gozar ‘a perpertuidad’ de las encomiendas a cambio del pago de una suma fabulosa. Sin embargo, los caciques y dominicos respondieron a estos rumores haciendo una oferta aún mayor y solicitando ser en-

Corrupción letrada en la Audiencia de Lima: el licenciado Marcos de Lucio y la Visita de 1561 Renzo Honores*

La historia del Derecho es un campo fértil para apreciar cómo se ha cons-


comendados directamente al rey (como era el privilegio de algunos grupos étnicos como los Lupakas en la zona del lago). Ante esa disyuntiva, Felipe II (ya entonces rey) había decidido en 1559 (el año de la ‘bancarrota real’) que una comisión de letrados (los ‘comisarios de la perpetuidad’) se trasladasen al Perú para verificar la seriedad de estas ofertas. Esta idea tomó su tiempo en hacerse realidad y conforme las ‘pujas’ entre caciques y encomenderos se hicieron más atractivas, el rey decidió finalmente despachar a sus representantes.4 Una vez que los tres comisarios llegaron a Lima (el licenciado Briviesca de Muñatones, Diego Vargas de Carvajal y Ortega de Melgosa) iniciaron una verdadera pesquisa sobre el manejo de los asuntos públicos, lo que incluyó no solo al virrey Marqués de Cañete (acusado de venalidad) y a los funcionarios de Hacienda, sino a la propia Audiencia de Lima. Así, el 12 de noviembre de 1560, el licenciado Briviesca de Muñatones se presentó a la Audiencia para ‘visitarla’ formalmente.5 De manera que lo que había sido pensado como una misión para recoger los testimonios a favor o en contra de la perpetuidad de las encomiendas, se convirtió en una verdadera inspección de todo el aparato gubernamental y judicial de Lima. Ya desde 1550 se habían escuchado voces críticas sobre la litigación de los caciques (considerada frívola e irreflexiva) y los cobros excesivos de los profesionales del Derecho (abogados y procuradores de causas). El marqués de Cañete, por ejemplo, había decidido en 1556 que los abogados llevaran unas

* Profesor asistente en la Universidad de High Point (Carolina del Norte). Su área de investigación es la historia del Derecho colonial en los Andes. En la actualidad prepara un libro sobre los abogados y procuradores de causas en Lima entre 1538 y 1640.

memorias en la que anotaran todo lo que cobraban a las partes litigantes. La idea del virrey era que los litigantes debían hacer pagos ‘moderados y que los abogados no debían esquilmarlos. La literaratura satírica española, y en rigor paneuropea, había ya demonizado a los profesionales del Derecho como personajes que vivían a expensas de sus patrocinados. En los siglos XVI y XVII era común la idea que el soborno, el cohecho y los favores formaban parte de la diaria práctica de la justicia en reinos como el inglés y el francés.6 De la misma forma, en el Nuevo Mundo los abogados y procuradores habían sido demonizados y la administración de justicia de varias Audiencias fueron objetos de cuestionamiento y de acusaciones de favoritismo.7 A finales de 1560, frente a los comisarios circularon las autoridades de la Audiencia y los profesionales que trabajaban en ella, como los relatores y, principalmente, los expertos de la profeión legal: abogados y los procuradores de causas. En un contexto de alta litigiosidad esto no dejó de causar problemas. Los casos fueron detenidos, las causas fueron dirigidas directamente a la autoridad de los comisarios (quienes hicieron de jueces) y los abogados y procuradores suspendieron sus servicios. La propia visita realizó la primera detallada enumeración de causas que ilustra el nutrido uso del litigio por los habitantes del virreinato peruano (y no solamente los caciques como sostenía el discurso oficial en los Andes). Los casos sobre la reducción del tributo de encomienda (uno de los principals rubros de litigación en la que intervenían los caciques) fueron entregados a los comisarios quienes a la vez se beneficiaban de los consejos de expertos como el licenciado Polo Ondegardo (quien estaría en Lima en 1561). En suma, los comisarios asumieron las mayores posiciones políticas 47


y detuvieron la marcha de la justicia para escrutar su que fue reabierta luego de la rebelión de Gonzalo desempeño. Pizarro.11 Hacia comienzos de la década de 1560 ya Cuando los comisarios pasaron revista de la había defendido varios casos y tenía labrada una reactuación pública de los abogados, un caso en par- putación muy alta. Además, y eso no dejaba de ser ticular llamó su atención: la actuación del abogado menos importante, era asesor y abogado del cabildo litigante Marcos de Lucio. El era uno de los aboga- de Lima. En el último tiempo (entre 1556 y 1559) sus dos practicantes más conocidos en la Audiencia de principales patrocinados habían sido encomenderos Lima. Su trabajo como asesor de letrados se había y los casos que asesoraba eran asuntos vinculados iniciado tempranamente luego de la reapertura de la a la titularidad de las encomiendas y el pago de los Audiencia. No solamente los comisarios tomaron su tributos. Cuando los comisarios llegaron a Lima y testimonio (como hicieron con todos los abogados) pasaron revista a su caso se le hicieron dos cargos sino que fue acusado directamente de haber intenta- puntuales por intentos de soborno. Se le acusó de do sobornar a los miembros adscritos a la Audiencia. haber querido ‘sobornar’ al doctor Cola María Oliva, Las acusaciones fueron abogado con varios años tan graves que su caso “La carrera de Lucio fue excepcio- en el foro, y que actuaba se convirtió en uno especomo árbitro en una disnal si se toma en consideración las puta ‘sobre ciertos indios’ cial (y complejo) dentro de la visita. Este proceso acusaciones de abierta corrupción (un asunto de tributos de fue inicialmente resuelto de jueces en su contra y lo lejos que encomiendas).12 Además, en su contra en Lima por se le imputó que quiso puedo llegar a pesar de ello. Algulos comisarios y luego fue sobornar al relator de la rehabilitado por el Conse- nos de los abogados que hicieron Audiencia de Lima, el lijo de Indias. En un caso largas carreras en el siglo XVI, como cenciado Cristóbal Ramíimpresionante de rehabirez de Cartagena. Lucio el licenciado Jerónimo López Guarlitación, Lucio se converhabía querido comprar su tiría solamente una déca- nido (luego doctor, cuando enseñó veredicto en un sonado da más tarde en profesor caso sobre la titularidad en San Marcos) y el licenciado Frande Derecho en San Marde las encomiendas. Los cos y en rector de la Uni- cisco Falcón, no tuvieron nunca testigos, algunos de ellos versidad reformada por el abiertas acusaciones de venalidad”. miembros de la Audienvirrey Toledo. cia, pasaron ante los co Este trabajo explora algunas de las caracte- misarios para dar sus testimonies y reconstruir así rísticas en la práctica de la abogacía en la primera esta cadena de acontecimientos. mitad del siglo XVI. Para ello se presenta el caso del Sebastián Velasco, residente en Lima, dijo licenciado Marcos de Lucio, abogado notable, y las que conocía del pleito entre ‘Alonso Luque y Franacusaciones de corrupción en su contra. Su caso no cisco Bravo’ en el que se había querido sobornar a fue aislado ya que muestra el clima de tensiones y Oliva. En este caso, aseguró haber visto cómo Lucio divisiones en el foro de Lima; ilustra además sobre y un ‘negro’ habían subido al segundo piso del estulos valores en la práctica de la abogacía y la urgen- dio del Dr. Oliva y le habían ofrecido ‘ciertas piezas cia de algunos autores (en especial en el siglo XVII) de plata’. Velasco afirmó que había visto como éste por una regeneración en su ejercicio.8 Finalmente, rechazaba dicho ofrecimiento.13 Esta misma version este caso también sirve para repensar la manera fue confirmada, aunque con mayores detalles, por su cómo las redes sociales operan en el mundo forense esposa, Isabel de Velasco.14 El oidor de la Audiencia y compararlo con ejemplos de otros periodos. En un de Lima, Gegorio González de Cuenca, enemigo de reciente artículo, Jaris Mujica ha mostrado como los Santillán, declaró sobre el caso de Lucio y el rela‘sistemas de micro-corrupción’ a través de tramitado- tor Cristóbal Ramírez de Cartagena. Según el oidor res, falsificadores y abogados (formales e informa- González de Cuenca, Lucio le llevó a Ramírez de les) operan en la práctica del Derecho en el Palacio Cartagena al menos 1,000 pesos de oro y 2,000 pede Justicia de Lima en la actualidad.9 Hay muchos sos de plata y además le ofreció darle otros 5,000 ejemplos del pasado peruano (colonial y moderno) pesos adicionales.15 Estas cantidades eran unas que pueden ser útiles para apreciar estas prácticas y verdaderas fortunas. Para entonces, el salario anual discutirlas así en un contexto de larga duración. promedio de un abogado era de 100 pesos.16 En este caso, Lucio defendía al licenciado Hernando de SanMarcos de Lucio y la Visita de 1561 tillán, oidor de la Audiencia de Lima. El dinero, seEl licenciado Marcos Lucio había empezado su ca- gún Lucio, procedía de Juan de Mori (encomendero rrera en 1553.10 Sevillano (había nacido en 1537), y vecino de Huánuco) quien además estaba casado era uno de los miembros de la generación de aboga- con la hermana de Hernando de Santillán. El procedos que empezó a ejercer en la Audiencia una vez so versaba sobre la titularidad de unas encomiendas


que Lucas Martínez Vegazo había perdido por apoyar a Gonzalo Pizarro y que habían sido asignadas a Jerónimo de Villegas. La hija de Villegas, Ana, estaba casada con un sobrino de Santillán, lo que muestra las conexiones de los oidores con la élite local desde la década de 1550. Años más tarde, Martínez Vegazo recuperaría estas encomiendas.17 La defensa que hizo Lucio de sí mismo ilustra el cinismo forense. No solo no negó los hechos, sino que les dió una nueva interpretación hacienda alusión al ‘esfuerzo’ que significaba la lectura de los expedientes. Para el caso del ‘traydor’ Lucas Martínez Vegazo, Lucio dijo que que lo que había ofrecido era una ‘cantidad moderada’ ya que se trataba de unas encomiendas que rentaban “20,000 pesos”. Dijo además que tomando en cuenta todo su valor se estaba hablando de un caso equivalente a 100,000 pesos y dada las dimensiones del expediente (cerca de 2,000 ‘hojas’) y las ‘grandes dubdas y puntos en Derecho’ era indispensable incentivar al juez. Lucio desarrolló la teoría de la ‘asesoría’. Centralmente sostuvo que las ‘asesorías’ estaban reconocidas en las Audiencias americanas como un pago legítimo para recompensar el esfuerzo de los oidores en la lectura de los expedientes. Lucio señaló que el pago estaba generalizado y que en todas las Audiencias se acostumbra “dar y pagar a los abogados que son nombrados por terceros en discordia”. En cuanto al doctor Oliva volvió repitió que no había querido corromperlo sino reconocer su ‘asesoría’, lo que equivalía a una muestra de aprecio de su calidad profesional. Lucio repitió que el reconocimiento de estos esfuerzos era una práctica muy extendida en las Audiencias americanas, en especial las más antiguas: la de Santo Domingo y la Ciudad de México. Dado que Oliva había tenido que leer un

expediente de casi 600 hojas, a Lucio le parecía que lo más justo era reconocer ese esfuerzo intelectual. En su estrategia probatoria, las preguntas del pliego hecho por él mismo iban dirigidas a demostrar la generalidad de esta práctica18 y la popularidad del pago de las ‘asesorías’ en las cortes audienciales. El caso concluyó con la sentencia del licenciado Briviesca de Muñatones quien condenó por estos dos casos a Lucio. Para Briviesca, la tesis de la ‘asesoría’ no era convincente. Para él, Lucio había querido comprar los votos de Oliva y Ramírez de Cartagena. Por ello dictó una sentencia en la que le ordenó que abandonara las Indias y el ejercicio de la abogacía por un periodo de tres años. El caso fue elevado al Consejo de Indias en una disputa que enfrentó a Cristóbal Ramírez de Cartagena y a Marcos de Lucio por varios años y que muestra las negociaciones, marchas y contramarchas del sistema de justicia transatlántico. En 1563, Ramírez de Cartagena fue oficialmente acusado de haber recibido 1,000 pesos de Lucio por el Consejo de Indias. Ramírez de Cartagena sostuvo que se le condenó por 1,000 pesos y que esa cantidad fue usada en obras pías como parte de la sentencia de Briviesca.19 Lo que inicialmente había sido un cargo contra Lucio, se convirtió luego en uno contra el relator Ramírez de Cartagena. Pero al poco tiempo Lucio pudo retomar su carrera de abogado y además rehabilitar su nombre y prestigio social. En 1566 se encontraba en Lima y envió una gran suma a Sevilla, dinero cuya procedencia en teoría era fruto de su previa carrera forense.20 En 1567, el ‘oidor semanero’ ordenó que Diego Núñez le pague ‘treinta pesos”, lo que muestra que ya entonces brindaba servicios legales.21 Para la década de 1570, por ejemplo, ya estaba totalmente 49


reintegrado en la vida de Lima como abogado “de la Lima. Real Audiencia” tal como se autodefinía. No solo era nuevamente un activo abogado litigante sino que fue Conclusiones preliminares partícipe de las reformas del virrey Francisco de To- El caso de Lucio muestra la flexibilidad en la apliledo en la Universidad de San Marcos conjuntamen- cación de sanciones y las crispaciones y fricciones te con su amigo y colega, Jerónimo López Guarnido. dentro de la Audiencia de Lima. Confictos y disputas Para la segunda mitad de esa década era ya profe- entre oidores y abogados que no solamente fueron sor de planta y luego rector de la casa de estudios. comunes en el siglo XVI sino a lo largo del perioLos casos de corrupción do colonial.25 Es también en su contra de 1561 no “Esto no debe llevar a pensar que significativo ver que prácfueron mencionados para como la entrega de los autores de la época no discutían ticas entonces y su rehabilitadinero y metales precioción había sido absoluta. sobre el Derecho y la ética profe- sos fuera considerado No hay testimonio de al- sional. En el siglo XVII, autores mo- abiertamente un acto de gún cuestionamiento a su Para Gonzáralistas como Bartolomé Vadillo (y ‘corrupción’. desempeño profesional o lez de Cuenca y los proa su probidad. En 1582 antes que él, Felipe Guamán Poma pios comisarios de la perse encontraba litigando y de Ayala) influenciados por el ar- petuidad, estos hechos para entonces ya no era suponían la transgresión conocido como ‘el licen- bitrismo condenaron las prácticas de un código de neutraliciado’ Lucio, sino como de los abogados y procuradores de dad e imparcialidad judiel ‘doctor Lucio’,22 una se- causas y propusieron reformas para cial que los abogados, en ñal de mayor prestigio en este caso Lucio, estaban la ciudad. Muchos de los adecentar la profesión legal”. cometiendo. Pero de la abogados que empezamisma forma que se conron a enseñar en San Marcos inmediatamente cam- denaba esta práctica, llamada ‘asesoría’ por Lucio, biaron sus grados de ‘licenciado’ por ‘doctores’, lo la justicia colonial muestra el abierto uso de favores que parece estar más vinculado a la distinción social y redes sociales para inclinar la balanza judicial. Por que a la consecución de grados académicos. En la ello, autores como Phelan y Herzog26 han insistido en década de 1580 y 1590 asistió como testigo a varios el carácter ‘social’ y no ‘técnico-judicial’ de la justicia enlaces matrimoniales, lo que habla de su visibilidad del Antiguo Régimen en los Andes. La rehabilitación social.23 Lucio tuvo una vida relativamente larga para pública de Lucio puede explicarse por su estatus los estándares de la época y falleció en 1599. Para como letrado, su presencia en la reforma de la Unientonces había forjado un patrimonio y un espacio versidad de San Marcos y su estrecha vinculación para su linaje. Irónicamente uno de sus descendien- con el cabildo de Lima (el grupo de notables de la tes, también abogado y llamado Marcos de Lucio, ciudad), entidad a la que estuvo ligado durante gran se vería envuelto en otros escándalos de corrupción parte de su vida. forense en el siglo XVII.24 No obstante, esto no debe llevar a pensar La carrera de Lucio fue excepcional si se que los autores de la época no discutían sobre el Detoma en consideración las acusaciones de abier- recho y la ética profesional. En el siglo XVII, autores ta corrupción de jueces en su contra y lo lejos que moralistas como Bartolomé Vadillo (y antes que él, pudo llegar a pesar de ello. Algunos de los abogados Felipe Guamán Poma de Ayala), influenciados por el que hicieron largas carreras en el siglo XVI, como arbitrismo condenaron las prácticas de los abogados el licenciado Jerónimo López Guarnido (luego doc- y procuradores de causas y propusieron reformas tor, cuando enseñó en San Marcos) y el licenciado para adecentar la profesión legal. Una de las ideas Francisco Falcón, no tuvieron nunca abiertas acusa- dominantes de ese periodo sería la teoría del ‘abociones de venalidad. Ambos se dedicaron casi ínte- gado cristiano’, un concepto inspirado en la regenegramente al foro. El primero llegó a ser profesor y ración moral que propugnaba la Contra Reforma o la rector en San Marcos (como Lucio) y el otro fue el Reforma católica. Según ésta, los abogados debían más importante abogado privado de caciques hasta actuar virtuosamente, cobrar salarios ‘moderados’, la creación del sistema público de asistencia legal privilegiar la justicia y evitar el ‘prevaricato’ (defenpor Toledo en 1575. ¿Cómo alguien con acusacio- der a las dos partes de manera simultánea). Para el nes de venalidad logró rehacer su carrera con rela- padre Vadillo, el prevaricato era una de las mayores tiva holgura? Un aliado importante de Lucio fue su faltas morales y legales de un abogado.27 Prevaricar red de amigos del cabildo de Lima y su relación con era abandonar a los litigantes y deshonrar a la justiesta corporación. El que formara parte del círculo de cia. El ejemplo de la carrera de de Lucio muestra la profesores de San Marcos en la década de 1570 fue práctica del mundo profesional en Lima de la seguntambién un hecho capital en su readmisión social en da mitad del siglo XVI y los debates sobre la ética


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legal que estos hechos provocaron a sus contemporáneos. Notas: 1. Las visitas eran de origen medieval y habían sido muy utilizadas por los reyes castellanos como una forma de supervisar a las autoridades locales. Para una discusión sobre su importancia y ejemplos históricos durante la época de los Reyes Católicos, se puede revisar el trabajo de Garriga (1991). Las visitas fueron centrales en la experiencia andina. En el siglo XVI, por ejemplo, fueron utilizadas como un medio para el conteo de la población y la reducción de los tributos. También la ‘visita’ es considerada una forma de legitimar el poder colonial. Sobre lo primero, leer los trabajos de Cook (2002) y Zagalsky (2009); y sobre la visita y la legitimidad política, el estudio de Guevara-Salomon (1994) 2. Un caso representativo es la visita del licenciado Fernández de Bonilla a finales del siglo XVI al virreinato del Perú. Un estudio detallado de esa visita, en Costa (2005) 3. La visita duró dos años (1560-1562), sin embargo el grueso de la investigación y las acusaciones se desarrollaron en 1561. 4. La principal fuente sigue siendo el trabajo clásico de Marvin Goldwert (1955-1956, 1957-1958). Se hallará una reciente relectura del la contienda entre encomenderos y caciques en el valle de Jauja y el prestigio social en Mumford (2009: 44-54) 5. Del Busto (1961-1962: 200-201) 6. Prest (1991) y Sawyer (1988) 7. Poole (1981) 8. Sobre discusiones moralistas en la Nueva España y la idea de regenerar la abogacía, se puede revisar el trabajo de Cárdenas Gutiérrez (2006) 9. Mujica (2011). Dicho trabajo es también una etnografía sobre las prácticas cotidianas de la ‘falsificación documental’, un hecho que era ya común en el periodo colonial. Para una reciente discusión sobre la ‘invención’ de documentos en el pasado colonial, el tabajo de Rappaport y Cummins (2012: 113-218). 10. Véase, BNP, A-226, ff. 157r, 159r, 174r, 177r. Lucio remplazó al licenciado Jerónimo López Guarnido en este caso. Lohmann dice que Lucio llegó a Lima en 1550 y fue abogado del cabildo de Lima entre 1558 y 1599 (Lohmann 1983: II, 184). Uno de sus hijos, Simón Luis de Lucio, fue regidor perpetuo del cabildo de Lima. 11. Los abogados de la primera generación (así como los procuradores de causas) entre 1538 y 1544 dejaron de ejercer en la Audiencia luego de su reapertura. En 1544, cuando estalló la rebelión de Gonzalo Pizarro, la Audiencia cesó sus funciones y los oidores fueron reclutados por el hermano de Pizarro para que hicieran proselitismo a su favor. Véase: Angeli (2011). 12. Dice textualmente el testimonio de Sebastián Velasco: “sabe que en un pleito entre Alonso Luque y Francisco Bravo y siendo juez tercero en la causa el Dr. Oliva, el dicho doctor Luzio quiso sobornar al doctor Oliva dándole ciertas piezas de plata”, AGI, Justicia 475, f.

188r. Lima, 6 de febrero de 1561 13. AGI, Justicia 475, f. 188r. Lima, 6 de febrero de 1561. Según Velasco estas piezas costaban cien pesos (f. 188vta). 14. Isabel de Velasco dijo expresamente: “y subió arriba [Lucio] donde tenía su studio el dicho doctor [Oliva] y tras el dicho Lucio venían un negro y demás (…) y el dicho negro subía con el Dr. Lucio arriba. Y sabe que el Dr. Oliva se había enojado mucho con Lucio. Dijo que las piezas no quedaron en la casa”, AGI, Justicia 475, f. 189r, Lima, 6 de febrero 1561. Contaba que dos testigos se escondieron en el estudio de Ramírez de Cartagena y habían visto todo el caso. 15. AGI, Justicia 475, f. 190r. González de Cuenca sostiene que le avisó de este caso al propio marqués de Cañete. 16. Las partes solían firmar una carta de obligación con los abogados y se comprometían a pagar sumas anuales. Los procuradores eran también contratados anualmente y su salario era generalmente equivalente a la mitad de lo que recibían los abogados. 17 Sobre el caso, un análisis específico se encontrará en Trelles (1991: 98-105). Trelles señala que Lucas Martínez Vegazo pagó 6,000 pesos al licenciado González de Cuenca (1991: 101), 18. AGI, Justicia 475, ff. 206-206vta, Lima, 19 de abril de 1561. 19. Escribanía 1007A. El caso seguí abierto en 1564 en el Consejo de Indias. Sin embargo, Ramírez de Cartagena siguió ejerciendo en la Audiencia e hizo una larga carrera en la corte. 20. Lohmann (1983: I,I, 184) 21. AGN-RA, varios, Leg. 3, Exp. 1, f. 287r. Lima, 8 demarzo de 1567. 22. BNP, A-360, 1577, ff. 19r-19vta., Lima, 6 de Julio de 1582. En ese escrito firma como ‘el doctor M. de Luzio” 23. AAL, Matrimonios, Sagrario, tomo 2, 15881608, f. 11r. Firma como testigo del matrimonio entre Agustín de Balverón y Estefanía de Castilla. El enlace se llevó a cabo en Lima, el 20 de Julio de 1588. Lucio firma entonces como ‘el doctor Marcos de Luzio”. Repite lo mismo en el matrimonio de Francisco Cortés y Susana Hernández, el 5 de mayo de 1591, véase, AAL, Matrimonios, Sagrario, tomo 2, 1588-1608, f. 53r. 24. El visitador Gutiérrez Flores decía en marzo de 1629: “dicho oydor se ha opuesto a la visita por diversos medios y personas, especialmente por la del licenciado Marcos de Lucio, abigado desde Real Audiencia, hombre por extreme active y eficaz y muy mal reputado en la justificación de los negocios”, AGI, Lima 276, f. 6r, Lima, 18 de marzo de 1629. 25. Para el siglo XVII y respecto a la Audiencia de Lima, véase: De la Puente (2006). Sobre la corrupción de los criollos, el trabajo de Andrien (1984) 26. Phelan (1967) y Herzog (2004) 27. Vadillo (1648: 9vta). Fuentes Archivo General de Indias Escribanía 1007A

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Justicia 475, Visita del licenciado Briviesca de Muñatones, 1561 Lima 276, Visita de Juan Gutiérrez Flores, 1629 Archivo Arzobispal de Lima Matrimonios, Sagrario, tomo 2, 1588-1608 Archivo General de la Nación del Perú Real Audiencia, Varios, Leg. 3, Exp. 1 “Gonzalo García y Beatriz León contra Diego Núñez de Figueroa (…) mercaderes sobre el rapto y estupro cometido en Mari López de Hererra” Biblioteca Nacional del Perú A-226 “Expediente de la causa seguida por Francisco López en nombre de Francisco Godino contra el capitán Francisco de Olmos por cantidad de pesos, Los Reyes, octubre 20 de 1551” Fuentes secundarias Andrien, Kenneth. “Corruption, Inefficiency, and Imperial Decline in the Seventeenth-Century Viceroyalty of Peru”, The Americas, Vol. 41, N. 1 (Julio 1984), pp. 1-20. Angeli, Sergio. “Prosopografía de un tribunal Americano. La primera Audiencia de Lima (15441548)”, Revista de Historia del Derecho, Núm 41 (enero-junio 2011), pp. 45-78. Cárdenas Gutiérrez, Salvador. “La lucha contra la corrupción en la Nueva España según la vision de los neoestoicos”, Historia Mexicana, Vol. 55, Núm. 3 (enero-marzo 2006), pp. 717-756. Cook, Noble David. “Avances en el estudio de la población andina colonial”, Histórica, Vol. 26, Núm. 1-2 (Pt. 1) (2002), pp. 15-81. Costa, Luis Miguel. Patronage and Bribary in Sixteenth-Century Peru: The Government of Viceroy Conde de Villar and the Visita of Licenciate Alonso Fernández de Bonilla. Disertación doctoral, Florida International University, Departamento de Historia, 2005. Del Busto, José Antonio. “El conde de Nieva, virrey del Perú”, Boletín del Instituto Riva-Agüero, Vol. 5 (1961-1962), pp. 9-236. Garriga, Carlos. “Control y disciplina de los oficiales públicos en Castilla: La ‘Visita’ del Ordenamiento de Toledo (1480)”, Anuario de Historia del Derecho Español, Tomo LXI (1991), pp. 215-390. Goldwert, Marvin. “La lucha por la perpetuidad de las encomiendas en el Perú virreinal, 1550-1600” , Revista Histórica, Vol. XXII (1955-1956), pp. 336-360. -----------------------------------“La lucha por la perpetuidad de las encomiendas en el Perú virreinal, 1550-1600 (continuación)”, Revista Histórica, Vol. XXIII (19571958), pp. 207-245. Guevara-Gil, Armando y Frank Salomon. “A Personal Visit: Colonial Political Ritual and the Making of Indians in the Andes”, Colonial Latin American Review, Vol. 3, Núm. 1-2 (1994), pp. 3-36. Herzog, Tamar. Upholding Justice: Society, State, and Penal System in Quito (1650-1750). Ann Arbor: University of Michigan Press, 2004. Lohmann Villena, Guillermo. Los regidores perpetuos del cabildo de Lima (1535-1821). Crónica y estudio de un grupo de gestión. Sevilla: Excelentísima

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Por Gerardo Alvarez*

A raíz de los múltiples problemas que atraviesan los clubes más populares del Perú, está pasando casi desapercibido el centenario de la creación

tados para las necesidades del balompié 1, los límites de la ciudad o los espacios desocupados en las afueras. Los partidos que mayor público concentraban eran los acontecidos entre Lima Cricket, que agrupaba a los miembros de la comunidad inglesa; y Unión Cricket, formado por jóvenes de la elite local (el público podía sumar hasta tres mil personas). Aunque ambos tenían una activa vida asociativa, su caso sin embargo era minoritario. La mayoría de los clubes tenían vidas efímeras, duraban pocos años y apenas sobrevivían de las cuotas de los socios y el apoyo económico de notables a quienes les daban el título de “presidente honorario”. La competencia se reducía a algunos encuentros al año, pactados generalmente mediante cartas e invitaciones a las que llamaban desafíos; o a algunos torneos entre varios clubes (torneos escolares, entre clubes del Callao, entre clubes obreros, etc.). Pero en 1910 algo cambió. La hazaña y tragedia del piloto Jorge Chávez, cuya pequeña aeronave se desplomó a tierra tras cruzar los Alpes, impactó a la sociedad peruana. Ella quiso darle un homenaje erigiéndole un monumento. Para cubrir el costo de la obra se realizaron donaciones. Los clubes de fútbol de Lima y Callao decidieron realizar un torneo entre los más representativos de ambas ciudades y destinar los fondos para dicha obra. El resultado fue un éxito deportivo y económico.2 Ello no quedó en el olvido y a lo largo de 1911 corrieron voces sobre la idea de conformar una Liga que articulase a los clubes de Lima y Callao. En febre-

La Liga Peruana y el centenario del fútbol de competencia

de la competencia organizada. En 1912 se fundó la Liga Peruana, la primera asociación deportiva que agrupó a los clubes y organizó una competición entre ellos. Este centenario debería ser la ocasión para ver lo avanzado hasta hoy en día. Lamentablemente no es así, porque somos testigos de una profunda desorganización, el bajo nivel del torneo local y los pobres resultados en la competencia internacional. Por ello, estas páginas pretenden no solo recordar la labor de esta institución y de los personajes que la hicieron posible, sino también comprender la enorme importancia que tienen estas asociaciones deportivas sobre la competencia y el desarrollo del fútbol en general. El fútbol anterior a la formación de la Liga Peruana era una actividad de ocio, eminentemente amateur y con clubes formados por niños, adolescentes y jóvenes. Los lugares donde usualmente se jugaba eran campos deportivos construidos o adap-

* Lima 1972. Obtuvo su Licenciatura en Historia en la UNMSM, estudió el Diploma en Sociologia en la PUCP y es candidato a Doctor en Historia por el Colegio de México. Además se ha desempeñado como Director del Archivo Histórico de la UNMSM.

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ro de 1912, Eduardo Fry, ex futbolista y presidente del Sporting Miraflores, empezó a circular invitaciones a los principales clubes de la capital y el puerto, con una propuesta elaborada por H.H.G. Redshaw y R.C. Brown (socios del Lima Cricket), para constituir una entidad asociativa. La reunión se efectuó el 15 de febrero de 1912, con la participación de los clubes Lima Cricket, Jorge Chávez Nº 1, Association FBC, Sport Alianza, José Gálvez, Atlético Peruano de Lima, Sporting Miraflores, Unión Miraflores y Sport Independencia de Barranco, quienes acordaron la creación de la Liga Peruana. Sus objetivos principales eran dos: organizar un torneo entre los clubes de Lima, Callao y balnearios para establecer quién era el mejor, y administrar la competencia llevando un registro de los resultados y resolviendo los problemas que hubieran de surgir sin menoscabar las condiciones igualitarias para todos los miembros. El primer paso fue la elección de la Junta Directiva,3 la elaboración del reglamento y ampliación de la convocatoria a nuevos clubes. En la siguiente reunión, el 27 de febrero, se incrementó el número de afiliados y se decidió crear dos divisiones. Sin embargo, la decisión no dejó satisfecho a los clubes del puerto, y decidieron retirarse de la Liga. Los meses siguientes fueron de continuas reuniones para establecer las primeras disposiciones que respetarían sus miembros. Por ejemplo, los clubes debían presentar sus reglamentos y quienes no los tenían, elaborar uno; debían elegir un uniforme, un capitán y sus delegados; debían presentar la lista de sus futbolistas, evitando que ninguno de ellos jugara por más de un club. Sobre la organización de los partidos, se encargó a los capitanes enviar notas certificadas (y ya no cartas de invitación) donde acordaban las reglas generales de los encuentros (para eliminar o al menos reducir las riñas y disputas), se encargó al vocal deportivo que entregara el material necesario a cada socio-jugador, e informara al equipo contrario y a las autoridades de la Liga cuáles serían los jugadores que cada club emplearía. Para la asistencia a los campos deportivos los socios de cada club debían presentar sus carnets al momento del ingreso, por lo cual debían estar al

día en sus cuotas. El impacto de estas normas fue inmediato. Los clubes homogenizaron sus reglamentos, entregaron su plantilla de jugadores, eligieron capitán, camisetas y seleccionaron un delegado. Pese a ello, los problemas no faltaron: muchos clubes se presentaban sin uniforme o con parte de él (sólo la casaquilla pero con pantalones y calcetines diferentes) y se retrasaban en el pago de las cuotas a la Liga, la que en varias ocasiones debió amenazarlos con la expulsión para conminarlos a cumplir sus obligaciones. Paralelamente, los esfuerzos de la Liga Peruana fueron en una segunda dirección: constituir el torneo entre los clubes miembros. El primer avance había sido establecer en qué división jugaría cada club,4 y el segundo, organizar la competición durante las semanas siguientes. El inicio de la competencia fue programada para el último fin de semana de mayo, pero fue pospuesto hasta junio por los disturbios ocurridos durante las elecciones presidenciales de ese año (la Policía intervino y suspendió una de las sesiones, confundiéndola con una reunión de los grupos que protestaban). Finalmente el torneo se realizó y tuvo como sistema de competición el que enfrentaba a todos los clubes de una misma división entre sí y premiaba con dos puntos al club que lograra la victoria. Cuando había empates repartía esos dos puntos entre los dos clubes, dándoles un punto a cada uno. Los partidos se jugaron mayoritariamente en el campo de Santa Beatriz y, en algunas ocasiones, en el terreno del Ciclista Lima; se programaban los fines de semanas (especialmente domingos) o feriados por celebraciones cívicas, fiestas religiosas y conmemoraciones patrióticas; se estableció horarios definidos, empezando a las ocho de la mañana (con los partidos entre equipos infantiles) y concluyendo a las seis de la tarde (con partidos entre clubes de Primera División). Así, el fútbol pasó de ser un juego de ocio que se realizaba ocasionalmente a una competición con días definidos, horarios establecidos y lugares predeterminados, todos los fines de semana, durante seis meses, donde se podía pasar el día de descanso viendo hasta un máximo de seis partidos y


ya no solo uno. Ello facilitó la formación de público, formado por socios de los clubes, familiares y amigos de los jugadores y personas a quienes les gustaba el fútbol. Además, los esfuerzos de la Liga Peruana por difundir los reglamentos del juego, llevó a homogenizar aspectos puntuales (como la duración del tiempo de juego en noventa minutos divididos en dos tiempos de cuarenta y cinco cada uno, con una pausa de quince minutos). De esta forma, se creó la competencia en serie, clave para la popularización de este deporte, pues adoptó elementos habituales en otros espectáculos públicos (el teatro o las corridas de toros), que tenían escenarios establecidos donde se solían realizarse las funciones o corridas, con fechas y horarios fijos. Todo ello provocó un lento y paulatino cambio sobre el objetivo principal del juego. Hasta antes de la formación de la Liga Peruana y su competición imperaban los postulados del amateurismo que consideraba que el fin del juego era participar. No importaba cuál fuera el resultado del partido, porque lo importante era empaparse de los valores que este deporte creaba: disciplina, esfuerzo colectivo, respeto a las reglas, caballerosidad; todo ello acorde con los postulados burgueses que tenían en el “sportman” al prototipo del futbolista. Pero, con el sistema de torneo de la Liga Peruana, el objetivo era establecer quién era el mejor de la competencia, y para ello debía sumar la mayor

cantidad de puntos, logrando la victoria o al menos un empate. Esto alteró definitivamente el sentido del juego. Pero los postulados amateuristas del fútbol encontraron otro factor de erosión. Uno de los elementos que renovaban sus lazos era el envío de cartas con invitaciones y desafíos que un club lanzaba a otro para jugar un encuentro. En ellas se hacían reverencias, se ensalzaba las virtudes del rival y se recalcaba la importancia de los valores amateurs. Todo ello perdió relevancia cuando la Liga reemplazó este sistema e impuso sus requerimientos administrativos. Así, la victoria se convirtió en el objetivo del juego, y trajo prestigio y éxito, de los cuales eran partícipes tanto futbolistas como socios. Sin embargo los clubes eran en esa época instituciones muy enraizadas en sus espacios sociales originarios: en los barrios, en los centros educativos y laborales. El prestigio y éxito que obtuvieron pronto se extendió entre todos aquellos que se vinculaban con el club: familiares y amigos de los futbolistas, de sus compañeros de estudios y de trabajo, de los vecinos de los barrios donde se localizaban aquellos clubes, y de todos aquellos que asistían a verlos a los terrenos deportivos. Gracias a esto, a lo largo de la década de 1910, los clubes más exitosos en la competencia, aquellos que lograban la victoria con más frecuencia, empezaron a crear adhesiones a su 55


alrededor, eran requeridos con más frecuencia para que participen en los torneos pro-fondos (para fines de ayuda mutua o empresariales) y convocaban cada vez mayor número de público, el cual dejaba dinero al pagar su boleto. Logros de La Liga Peruana La creación de la Liga Peruana logró la mayoría de sus objetivos deportivos y administrativos: difundir el juego, homogenizar los reglamentos, llevar un registro más preciso de las transferencias y plantillas de los clubes, así como resolver las disputas que pudieran presentarse. También impulsó la vida asociativa y deportiva de los clubes locales, creando mecanismos internos para que todos sus miembros pudieran participar en su competición. Además, y probablemente sin quererlo, cambió la forma como se entendía lo que era jugar al fútbol, cambió el objetivo del juego e incorporó valores como la importancia del triunfo y el prestigio de la victoria, añadió un factor nuevo como la ganancia económica y creó prácticas sociales como el público deportivo.

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Notas: 1. Se usaban los terrenos de Santa Sofía del Lima Cricket (hoy Hospital Obrero), el campo de Santa Sofía en Santa Beatriz (donde se encuentra el Estadio Nacional), el Recreo Grau en la Alameda de los Descalzos, el campo de la Guía, a lado de la Portada de la Guía, en el Rímac, y la pampa de Mar Bravo, donde se ubica actualmente el estadio Telmo Carbajo en el Callao. 2. El club Unión Cricket tomó la iniciativa, y participaron Association FBC, Leoncio Prado, Unión Callao, Jorge Chávez Nº 1 y Atlético Chalaco. 3. Redshaw fue el presidente; Fry, el secretario; Brown, el tesorero; y V. Tréneman, el fiscal. 4. Se decidió que los clubes con mejores resultados en sus partidos del último año ocuparan la Primera División, y el resto la Segunda. En la Primera División quedaron Lima Cricket, Association FBC, Miraflores FBC, Sporting Miraflores, Jorge Chávez Nº 1, la Escuela Militar de Chorrillos, y los clubes obreros Sport Progreso, Sport Inca, Sport Alianza y Sport Vitarte. En la Segunda estuvieron Sport Lima, Carlos Tenaud Nº 1, Carlos Tenaud Nº 2, Atlético Grau Nº 1, Unión Miraflores, Atlético Peruano y Sport Magdalena. Bibliografía I. Fuentes Hemerográficas. El Comercio 1912 La Crónica 1912. La Prensa 1912 II. Fuentes Primarias. CAJAS, Alberto. El Fútbol Asociado. Lima. 1949.

NICOLINI, Juan Vicente. “La Liga Peruana de Football”, en Los Sports, Año 2, nº 1, 20 de mayo de 1916. OLDPLAYER. “La Liga Peruana de Football”, en Sport. Semanario de deportes, espectáculos y novedades. Año 1, nº 1, 17 de mayo de 1913. 3. Bibliografía. ALVAREZ, Gerardo. La difusión del fútbol en Lima, Tesis (Lic.). Lima. E.A.P. Historia. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. 2001. FRYDENBERG, Julio David. “Las reglas de juego y la organización de la competencia deportiva en Buenos Aires entre 1900 y 1915”, en Lecturas: Educación Física y Deportes. Año 2, Nº 4, Abril 1997. 2 de noviembre de 2000, 15:22h. http://www.efdeportes.com FRYDENBERG, Julio David. “Prácticas y valores en el proceso de popularización del fútbol, Buenos Aires 1900-1910”, en Lecturas: Educación Física y Deportes. Año 3, Nº 10, Abril, 1998. 2 de noviembre de 2000, 17:00h. http://www.efdeportes.com FRYDENBERG, Julio David. “Espacio urbano y práctica del fútbol, Buenos Aires 1900-1915”, en Lecturas: Educación Física y Deportes. Año 4, Nº 13, Marzo 1999. 11 de noviembre de 2000, 16:11h. http://www. efdeportes.com MUÑOZ, Fanni. Diversiones públicas en Lima 1890 - 1920. La Experiencia de la Modernidad. Lima. Red Para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú. 2001. PUJADAS, Xavier y Carles SANTACANA. “Del barrio al estadio. Aspectos de la sociabilidad deportiva en Catalunya en la década de los treinta”, en Historia y Fuente Oral. Nº 7, Año 1992. pp. 31 - 45. PUJADAS, Xavier y Carles SANTACANA. “La mercantilización del ocio deportivo en España. El caso del fútbol 1900-1928”, en Historia Social, nº 41. 2001. p. 147-167. STEIN, Steve. “The case of soccer in early twentieth-century Lima”, en Joseph L. Arbena (ed.). Sport, dependency and the rise of mass culture. New York. Greenwood Press. 1989. pp. 63 - 84. Fuentes de las imágenes: 1. http://ciudadania-express.com/wp-content/ uploads/2010/06/futbolbalon.jpg 2. http://4.bp.blogspot.com/-cZzTHxhTzYo/ T6WnvzDyPYI/AAAAAAAAAIs/nJVyly8nzHg/s400/ PERU.jpg 3. http://articulo.mercadolibre.com.pe/MPE400445464-medalla-1908-centro-sport-inca-del-rimac-futbol-soccer-_JM?redirectedFromParent=M PE19131760


Libro abierto Por Carlos Morales Falcón* Constantino Carvallo Rey. Diario educar. Tribulaciones de un maestro desarmado (2005). Donde habita la moral. Reflexiones sobre filosofía y educación (2011). Séptima luna. Encantamientos de cine y literatura (2011). Lima: Ediciones Aguilar.

tantino Carvallo participó en el Consejo Nacional de Educación del 2002, fue dirigente del Club Alianza Lima donde trabajó con las divisiones menores y, sobre todo, el principal gestor del emblemático colegio barranquino Los Reyes Rojos. El primer tomo de esta obra reunida que se denomina Diario educar (2009), reedita el libro homónimo del 2005 y agrega el ensayo Los ojos de los cuervos (1997) –con el que Carvallo ganó el Premio de Ensayo convocado por la revista IDEELE, la Pontificia Universidad Católica y

la Universidad San Cristóbal de Huamanga–, en cuya sección final incluye una serie de imprescindibles y puntuales recomendaciones para la mejora del sistema escolar nacional que el Ministerio debería tener muy en cuenta. El segundo libro, Dónde habita la moral (2011), es la recopilación de ensayos, conferencias y artículos con tema educativo, publicados en revistas especializadas, en su columna del diario La República y aún inéditos de su archivo privado, que vuelven sobre su constante búsqueda por formar ciudadanos comprometidos con una colectividad. Constantino Carvallo encuentra en la reflexión, el arte y la experiencia del deporte, practicas formadoras de un espíritu singular pero abierto hacia un destino común vinculante. El tercer libro, Séptima luna (2011), reúne una selección de artículos sobre cine, desde los publicados en la revista Oiga en la década de 1970 hasta los aparecidos en el periódico El Sol en la década de 1990-2000, que registran a su vez un cambio en la intención de su escritura: desde el diletante cinéfilo especializado y riguroso, a la de un educador que con sapiencia y calidez orienta la sensibilidad del público en la apreciación del cine. Este último tomo agrega además los esbozos de dos novelas inconclusas y tres cuentos, entre los que sobresalen “Las botas rojas” y, sobre todo, “Tres Veces Chale”, última colaboración que Constantino Carvallo entregó a un medio impreso, que son sus recuerdos ficcionados en torno al futbol y que resulta un periplo emocional entrañable. Siempre será un soporte moral volver a las palabras de Constantino Carvallo.

El río y el mar. Correspondencia José María Arguedas / Emilio Adolfo Westphalen (19391969). Lima: Fondo de Cultura Económica, 2011.

surgieron con motivo del centenario del nacimiento de José María Arguedas y Emilio Adolfo Westphalen, resulta emblemática la publicación de las correspondencias que mantuvieron ambos escritores, en

Espaciadamente, han ido apareciendo, en tres tomos, las obras reunidas del filósofo y educador Constantino Carvallo Rey (1953-2008), quien fuera uno de nuestros más lúcidos pensadores dedicados al magisterio del aula escolar. Cons-

Entre las recientes publicaciones que

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un lapso de treinta años, que se reúnen bajo el título de El río y el mar, haciendo alusión al paisaje de sus universos creativos distintos pero también a su vinculación íntima y fraternal. Estas cartas estuvieron de-

* Profesor, narrador y ensayista, nació en Lima en 1980. En estos momentos prepara el libro de ensayos sobre poesía peruana, Un escarabajo enconado en la sombra (1964-1981). Dirige la revista Caleidoscopio y el blog Pescador de luz. Su primer libro se titula Recóndita armonía (2011). 57


positadas en los archivos del Getty Research Institute de Los Ángeles, de donde fueron compiladas y transcritas por Inés Westphalen Ortiz, responsable de las modificaciones textuales y de las profusas notas que contextualizan el contenido de las cartas. Es de resaltar la búsqueda de un criterio objetivo y la decisión de considerar estas cartas que incluyen, a menudo, opiniones ásperas hacia el círculo de intelectuales de la década de 1930, pero que nos revelan un cariz distinto en la imagen de ambos escritores. Como se deduce del detallado prólogo de Ina Salazar, la acritud de estas opiniones se explica también por el compromiso por la modernización de la literatura y cultura peruana de dos escritores que fueron, por esos años, dos de nuestros más importantes difusores culturales. Tengamos en cuenta que gran parte de estas correspondencias datan de las mismas fechas en que Westphalen saca a la luz las revistas Las Moradas (1947-1949) y Amaru (1967-1971) y cuando José María Arguedas tiene la reveladora experiencia de profesor escolar en

Sicuani y trabaja de Director de la Casa de la Cultura (1963-1964) y es Director del Museo Nacional de Historia (1964-1966). El libro incluye, en su mayoría, las cartas de respuesta de José María Arguedas, y en ellas sorprende que, a pesar de la gran cantidad de responsabilidades laborales que asume –no olvidemos, como señala Ina Salazar, que Arguedas dedicó más páginas a la cultura peruana que a su propia literatura–, José María Arguedas pueda escribir, simultáneamente, una de las más importantes novelas de la literatura latinoamericana como es Los ríos profundos (1958), cuyo proceso de escritura y preparación editorial se registran en estas cartas. Se puede hallar también, con amplitud, la explicación del propio Arguedas sobre la elaboración y la significación social de su novela El sexto (1961). Importantes documentos para acceder a la intimidad y a la obra de nuestros centenarios creadores.

Wáshington Delgado. Obras completas. Tomo I. El corazón es fuego. Tomo II, Monólogo del habitante. Tomo III, Oficio y conducta. Tomo IV, Para vivir mañana. Lima: Universidad de Lima, Fondo Editorial, 2008.

cio bajo la sección “Bagatelas”, con temas varios que van desde un plato de comida, la moda, el deporte, la novela y la poesía. En este tomo se incluye el cuento con el que ganó el Premio Copé de Cuento en 1979, además de otros cinco cuentos poco difundidos o inéditos, todos con ambiente familiar. El Tercer Tomo, Oficio y conducta, recoge sus dos tesis sobre el teatro de Lope de Vega, además de sus conocidos estudios sobre la colonia y la literatura republicana. Y, finalmente, el Tomo IV, Para vivir mañana, incluye ensayos y conferencias –entre ellos el discurso con motivo de la distinción de Profesor Emérito que le otorgó en 1993 la UNMSM–, además de diversos prólogos a distintos autores. Incluye además, a parte de un álbum fotográfico, un manuscrito inédito, “Acto de fe”, que es un documento que escribió a pedido de Alejandro Romualdo sobre su posición en el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, que son momentos en los que escribe su apesadumbrado y descreído Destierro por vida. Todos estos tomos nos brindan el conocimiento oceánico y generoso de Wáshington Delgado y la naturalidad de su convivencia con la literatura. Además de la certeza de la necesidad de que instituciones culturales asuman el rescate de obras similares, en una labor decidida y constante, similar al trabajo realizado durante años por la colección de “El manantial oculto” de la Universidad Católica, pero direccionado, con mayor urgencia, a los vacíos y fallas de nuestro sistema literario que a menudo olvida a nuestros más importantes y queridos escritores.

Wáshington Delgado Tresierra (1927-2003) es un importante poeta peruano de la Generación del 50 y fue un docente universitario memorable para muchas generaciones de escritores, poetas y estudiosos. Como señaló Oswaldo Reynoso, en un sentido testimonio, su lamentable muerte significó la pérdida de uno de nuestros últimos humanistas. Por eso reconforta la aparición, en cuatro tomos, de la obra completa del poeta y maestro Wáshington Delgado. El primer tomo, El corazón es fuego, reúne toda su obra poética e incluye, además de poemas inéditos, los poco conocidos poemas que Wáshington Delgado escribió creando heterónimos: Ivonne Fernández, Julio Masías, Antonio Oré Garmendia y Matías Galli. El Tomo II, Monólogo del habitante, incluye los artículos culturales escritos en el Suplemento El Caballo Rojo de El Diario de Marka y los aparecidos en el diario El Comer-

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Por amor al humor Por Ludo Gun*

*Autodidacta. Actualmente trabaja como panadero. Ha publicado la novela gráfica breve, El amor sabe a sábila. Prepara su segunda publicación que titulará Si Dios es así, prefiero a Satanás.



Manicomio Suyay