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MANHATTAN OCIO

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La Atari 7800 fue una de las consolas más populares de los 80 / Fotografía: Sandra van Leeuwen

uando ves a un niño jugando a una consola que no es de su generación, te das cuenta que el tiempo no pasa cuando se trata de entretenimiento. El videojuego se ha convertido en la máxima expresión del ocio, y ya no es una afición reservada para unos pocos. El estereotipo del jugador de videojuegos, ha ido desapareciendo gradualmente, en gran parte gracias a la expansión y consolidación del sector, que le ha permitido integrarse por completo en el mercado de consumo. Los juegos retro han contribuido mucho en este aspecto. El Tetris es ya un clásico conocido en todo el mundo que, sin embargo, poco tiene de novedoso, ya que fue creado en los ochenta. Lo mismo ocurre con juegos como Sonic, Super Mario Bros o Pac-Man. Se trata, por tanto, de una industria compleja, donde existen distintas tendencias y donde la tecnología punta no es ya un requisito esencial para llegar a producir un videojuego que haga mella en los consumidores. Éste es un sector donde las compañías más potentes manejan presupuestos desorbitados para generar productos que, en su afán por superar la realidad, requieren de actores que participen en capturas de movimiento y ex14

Las compañías independientes también buscan en la cultura retro un gasto económico menor presiones faciales. Ya no hay duda, la industria del videojuego va camino de convertirse en el próximo Hollywood. Un futuro que no queda muy lejos. Pero también existe la otra cara de la moneda, donde desarrolladoras independientes que carecen de los presupuestos de las grandes compañías, han visto un nicho importante en la cultura retro. Con el auge de las redes sociales y los dispositivos móviles, parece que los juegos más populares de los ochenta y los noventa vuelven a hacer acto de presencia e incluso aparecen nuevos y exitosos conceptos bajo esa misma estética. El legado Atari Antes de la aparición de la primera consola comercial en 1972, ya se habían empezado a idear las primeras máquinas

dedicadas exclusivamente a la ejecución de videojuegos programados sólo para entretener. Entonces surgió Pong, un juego muy básico cuyo éxito inmediato precipitó que Atari, una compañía ya consolidada en 1975, comenzara a preparar una versión doméstica del videojuego. Aquí estalló el éxito de las consolas domésticas, en la época dorada de los pinball y las salas recreativas. Durante la década, Atari dominó este sector incipiente, pero comenzaron a aparecer competidores serios, como la firma japonesa Taito, que también se interesó por el éxito de las máquinas arcade y se introdujo en el mercado con Space Invaders. El éxito masivo e internacional de esta apuesta motivó que muchas compañías quisieran involucrarse en el mercado de los videojuegos y ►

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Número 0 de la revista Manhattan

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