Page 1

     


INDICE Cuentos • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • •

Una niña que le gustaba el colegio …………………...…….. 3 La pelea entre humanos y aves ……………………….…….. 6 Unas aventuras imaginarias ……………………………...… 10 La niña perdida ………………………………………….…… 13 La aventura de la tortuga bizca y el caballo galleta ……… 16 El secreto del Reino de la Fantasía …………..……………. 21 El niño que quería ser torero …………………………..…… 26 La bolsa mágica ……………………………………………… 30 Lo voy a conseguir …………………………………...……… 34 Ben y su nueva amiga …………………………….………… 37 El elfo que quería ser ayudante de Papá Noel …………… 41 Sujeto 323 ……………………………………………….…… 44 Los objetos tienen vida ……………………………………… 47 El niño vago ………………………………………………..… 51 De vacaciones ………………………………………..……… 55 El león y el ratón ………………………………..…………… 58 El collar mágico ……………………………………………… 61 La niñera mágica …………………………………….……… 63 Las mejores amigas ………………………………………… 67 Una acampada inolvidable ………………………………… 71 ¡Unas navidades raras, raras,…rarísimas! …………….… 75

Relación de participantes ………………...……………… 79

1


2


Una niña que le encantaba el colegio Érase una vez una niña que era rubia, con los ojos azules, se llamaba Alba y le encantaba el colegio. Alba vivía en una casa en un pueblo con sus padres, que se llamaban Ana María y Ramón. Alba, un día, sintió que donde más le gustaba estar era en su colegio. En su colegio tenía muchos amigos y amigas. Jugaba con ellos en el patio, pero lo que más le gustaba era ayudarlos con los ejercicios. Después del colegio siempre tenía algún compañero esperándola para que le ayudara con los deberes. Algunas veces llegaba tarde a casa y sus padres se enfadaban, pero ella estaba contenta por haber ayudado a su compañero.

3


Alba, tenía un hermano pequeño. Un día se le ocurrió que podría enseñarle a leer y escribir. Su hermano acababa de cumplir dos años y entonces Alba le regaló una mesa de estudio que antes había sido de su muñeca. Entonces Alba dijo: -Mira Juan, aquí voy a enseñarte muchas cosas. Y Juan dijo: -¡Quiero aprender! Entonces Alba le contó a su madre su idea y le preguntó: -¿Qué te parece mi idea, mamá? Y su madre le contestó: -Hija, me parece buena idea, pero es una cosa muy difícil para una niña de diez años como tú. Y Alba contestó: -Yo lo voy a intentar. Al día siguiente, después del colegio, Alba se fue a una tienda y compró todo lo necesario. Compró una pizarra, libretas, lápices y otras cosas. Cuando llegó a casa, su madre le preguntó: -¿Para qué es todo esto? Y Alba le dijo: -Para intentar que mi hermano aprenda todo lo que yo sé. Y su madre le dijo: -Muy bien, hija.

4


Pasaron unos días y Alba y su hermano fueron a darle una sorpresa a su madre. Alba dijo: -Mamá, ven a la habitación. Cuando su madre llegó, Alba le dijo: -Mamá, siéntate ahí que vas a ver las cosas que ha aprendido. Alba le dio a su hermano una tiza y le dijo: -Escribe tu nombre en la pizarra. Y así lo hizo.

Le enseñó otras cosas que sabía hacer, y así consiguió que su madre le dejara ser profesora para enseñar a otros niños. Ahora Alba enseña en la universidad y sus alumnos están muy contentos con ella. Elisa Belmonte García

5


Érase una vez un niño llamado Jaime. Él era un niño muy educado. Tenía pelo rubio, los ojos verdes y era bajito. Tenía un hermano que se llamaba Pablo. Tenía el pelo marrón, los ojos azules y también era bajito. Vivían en USA, en Boston. Un día Jaime le dijo a su hermano:

-¿Por qué no nos vamos al parque a jugar? - Dijo Jaime. -Vale.- Dijo Pablo. Cuando llegaron al parque se encontraron a un amigo suyo. Se llamaba Alberto. Era un niño muy rico que tenía una casa gigante. Le saludaron. -¿Por qué no vamos a jugar al béisbol? -Dijo Alberto. Pablo y Jaime le dijeron que sí y entonces se fueron. Por el camino se encontraron una especie de agujero y una bandada de pájaros saliendo. Ellos entraron y cuando salieron se encontraron una dimensión llena de pájaros. Pero no eran unos pájaros cualquiera, ¡eran hombres pájaro! Una vez allí, comentaron lo que había pasado: -¡Menuda chulada! - Dijo Jaime.

6


-¡Ya ves! - Dijo Pablo. -¡No me lo puedo creer! - Dijo Alberto. Caminaron un poco y se encontraron a un hombre golondrina. La golondrina les dijo:

-¿Quiénes sois vosotros?-Dijo la golondrina. -Somos humanos.-Dijo Jaime. -¡Aaaaah! – Dijo la golondrina. -¡Qué pasa! – Dijo Pablo. -En esta dimensión no pueden entrar humanos. –Dijo la golondrina. -Pero, ¿por qué? – Dijo Alberto. Hace mucho tiempo cuando nuestro líder era un estudiante los humanos le dispararon y por esa razón no se permiten humanos en esta dimensión. –Dijo la golondrina. Los tres niños dijeron que no causarían ningún problema. La golondrina dijo: -Bueno podré hacer una excepción.

7


-Si no tenéis donde alojaros podréis vivir en mi casa. Pero os tendréis que poner estos trajes para que no os vea nadie. Ah, no me he presentado me llamo James. Cuando llegaron a casa de James su madre les preparó la cena y después James les enseño su habitación. ¿De quién es esa foto? –Dijo Jaime. Esa foto es de mi padre que lo secuestraron hace unos días. - Dijo James. Lo sentimos mucho. –Dijeron los niños. Yo creo que lo ha secuestrado nuestro líder Riki el halcón. - Dijo James. Que te parece si mañana por la mañana vamos a investigar a su castillo. -¡Vale! Iremos volando. – Dijo James. ¡Pero nosotros no podemos volar! –Dijo Pablo Tú tranquilo con los trajes de pájaro podéis volar. – Dijo James Al día siguiente los tres niños y James la golondrina se fueron al castillo de Riki. Cuando llegaron oyeron decir: -Mañana los humanos sabrán el daño que me han hecho y tú morirás por habérmelo impedido.- Dijo Riki. -¿Pero quién va a morir?- Dijo Jaime Yo creo que el padre de James.-Dijo Alberto. -¡No habéis oído, nuestra dimensión va a desaparecer! –Dijo Pablo -Primero ayudarme a rescatar a mi padre.- Dijo Jaime -Vale.-Dijeron los niños Los cuatro esperaron a que Riki se fuera. Cuando se fue bajaron a por el padre de James y cuando lo rescataron les contó todo. Al día siguiente los cuatro fueron a salvar la dimensión de los humanos, pero cuando llegaron la guerra ya había empezado. Un montón de tanques estaban destruyendo Boston. Los cuatro intentaron destruir los tanques, pero no podían. Pero de repente apareció el padre de James con un bazoca e intento destruir los tanques y al final lo consiguió. Pero de repente aparecieron unos aviones bombardeando la ciudad.

8


-Tenemos que desconectar esos aviones, dijo Jaime: -Pero, ¿cómo? Dijo Alberto -Primero volamos hacia allí y después arrancamos los cables. -Vale. Dijo Pablo Pablo fue volando y cuando arrancó los cables los aviones se cayeron. A Riki no le quedaban aviones ni tanques y entonces comprendió que los humanos eran muy buenos. James se despidió de los niños y Jaime, Pablo y Alberto se fueron a sus casas sanos y salvos de esa aventura.

Tomás Cuenca Morales.

9


Érase una vez un niño llamado Ben que tenía 10 años que sus padres eran pobres. Él vivía en una casa normal pero como sus padres no tenían dinero se tuvieron que mudar de casa y de colegio. La casa donde vivían era solo de un cuarto y estaban muy apretujados porque eran siete personas.

Él primer día de colegio Ben se sentía raro porque no conocía a nadie. En el autobús, la gente le insultaba y se reían de él y él se ponía triste. Un día en el patio del colegio conoció a una chica rubia, muy simpática y muy amigable llamada Susan. Se hicieron muy amigos y como eran vecinos se iban juntos a casa y cuando ya llegaron a casa, dijo Susan: - Ven conmigo Y Ben dijo: - No, que si no nos perdemos - No, que no pasa nada ¡ven! - Vale 10


Llegaron a un sitio con una cuerda y un río por en medio y Ben dijo: - ¿Cómo pasamos? Y Susan respondió: - Con esta cuerda

Pasaron y se imaginaron que estaban nombrándoles reyes y también se imaginaron un rey malo llamado Sombra Oscura y su apariencia engañaba. Los reyes (Ben y Susan) estaban muy felices con su castillo y sus caballeros.

11


Un día estaban los reyes comiendo en su castillo y de repente vino su mensajero el elfo Jake y les dijo: - Su majestad siento interrumpir vuestra comida pero ha pasado algo terrible ¡han atacado al pueblo de los duendes; ha sido Sombra Oscura! Y ellos asombrados dijeron: - Vamos, nos tenéis que dar nuestras varitas iremos a por él. Emprendieron un viaje largo hasta que llegaron. Le vieron a lo lejos y fueron a por él. Ben dijo: - Sombra Oscura, vamos a por ti. Y el malvado, riéndose, dijo: - No podréis conmigo Ben distrajo a Sombra Oscura mientras que Susan le lanzó un conjuro mágico y lo convirtió en rana

Autor: Daniel Fernández Fernández 12


Érase una vez una niña llamada Ana que tenía el pelo moreno, los ojos marrones y dieciséis años. Un día se fue de excursión al bosque con su colegio y vio a una ardilla y como le pareció mona la siguió.

Al rato miró hacia atrás y vio que no había nadie y corrió y corrió gritando: -¿Hay alguien? ¡Ayuda! No había nadie, porque era tarde y se habían ido a casa. De repente se levantó una tormenta y hacía mucho frío, por eso Ana buscaba y buscaba ayuda, pero al final decidió sentarse a descansar, cuando de repente... ¡Apareció una luz de entre la niebla! Ana fue hacia ella para ver qué era y cuando llegó dijo: -¿Qué hace una cabaña en medio del bosque? Ana tocó la puerta y se abrió sola.

13


Ana estaba asustada y temblando de miedo preguntó: -¿Hay alguien en casa? -Si, pero... ¿Quién eres? -dijo una chica con un aspecto un poco raro, el pelo pelirrojo, los ojos azules y la voz un poco chillona. -Me llamo Ana -respondió. -Te estaba esperando. -¿A mí? -preguntó asombrada. -Sí, a ti. -¿Para qué? -Para que salves a la humanidad como han hecho tus antepasados -¿Yo?-chilló-¿Y por qué no tú? -Porque yo no tengo poderes. -¿Yo sí?-preguntó extrañada. -Sí. Ven que te lo explique. -¡Vale!-dijo alegre de querer saberlo. -Mira, esto empezó cuando tu tatarabuela lo descubrió y juró que sus descendientes lo harían como lo hizo ella. Por eso la ardilla te trajo hasta aquí. -Y, ¿contra quien tengo que luchar? -Eeeeeeeh... Bueno...- dijo con una voz chirriante. -¡Anda dímelo, porfi!-dijo con una carita. -Vale. Pues mira, tienes que luchar contra: Elsa, China y Twaila.

14


-¿Quiénes son? -Son las tres hechiceras descendientes de las primeras que eran y lo siguen siendo las más malas y torpes del mundo. - ¡Uhhh... Qué miedo! -Bueno, ahora tienes que sacar tus poderes. -Pero, ¿cómo? -Tú inténtalo. Ella lo intentó y le salió. Estuvo practicando y al día siguiente fue a vencer a las brujas, y... -Ja, ja, ja-dijeron Elsa y China a la vez. -Os venceré- dijo Ana. Pero Twaila dudaba de si debería ser la hechicera que deseaban o una buena. Eso hizo dudar a Twaila y les dijo a sus hermanas: - ¡Buf! Bueno, ¿cuándo empezamos?-dijo sin ganas. -Pues enseguida- respondieron. Entonces empezó la lucha, pero Twaila de repente... ¡Se cambió de bando! Sus poderes cambiaron y fue buena por fin. Así las dos las vencieron juntas, y al fin tuvieron su final feliz.

Autora: Nayma Fernández Martínez

15


Érase una vez una tortuga que era bizca y veía muy mal. Vivía lejos, en un pueblo llamado Rarifunger y en el pueblo nadie la quería: se metían con ella por ser bizca , no jugaban con ella y no tenía amigos. Un día, un caballo galleta volaba cerca y él también tenía problemas. Todo el mundo quería comerse al caballo y por eso siempre estaba volando. Era muy tímido y también miedica. Entonces el caballo pasó flotando delante de la casa de la tortuga y cuando ella salió, el caballo se escondió rápidamente. Y dijo la tortuga: -Yo no puedo cogerte. Soy bizca y además yo como hojas, no dulces. Entonces el caballo se acercó lentamente, la tortuga se tropezó contra una piedra, el caballo se asustó y se lo hizo encima, pero la tortuga seguía contenta porque ya tenía un amigo. El caballo también quiso ser su amigo. Después el caballo le contó que muy lejos de allí vivía un mago que concedía deseos, pero no podía llegar andando porque estaba muy lejos y no podía llegar volando porque no tenía brazos largos sino muñones y que pesaba demasiado.

16


Entonces a la tortuga se le ocurrió una idea; cogió dos cuerdas y un palo que había usado para hacerse mago y tener más amigos y un cinturón. La tortuga le puso el cinturón al caballo, lo enganchó con las dos cuerdas y ató en cada extremo del palo las cuerdas. La tortuga se agarró al palo y el caballo intentó volar pero era muy difícil.

No eran lo suficientemente rápidos así que la tortuga tuvo otra idea. Pararon en un bufet libre y dejó que el caballo comiese lo que quisiera. Cuando la tortuga terminó salieron y siguieron volando. De repente, sonó un ruido espantoso y olía muy mal y el caballo dijo: -¡Ay! creo que no me encuentro bien. Y le salió un arcoiris por tú ya sabes donde (por detrás) mientras la tortuga aguantaba la respiración y se resbalaba del palo de lo rápido que era.

17


En el camino se chocaron contra un castillo blanco y el caballo dijo: -¡El castillo es precioso! La tortuga respondió: -No lo veo. Decidieron entrar y encontraron a un anciano con una barba enorme. Y la tortuga dijo: -Aunque no vea nada veo su barba y es gigante. Le respondió el mago: -¡ja! pues no has visto a mi mujer. Entonces todos se rieron durante un buen rato y el anciano dijo: -¿Qué os trae por aquí? Respondió la tortuga: -Estamos buscando al mago¿Sabes dónde está? -¡Está aquí!

18


Los dos se quedaron sorprendidos -¿Eres tú el mago?, dijo el caballo galleta. -Si soy yo y os concederé un deseo a cada uno. Luego el caballo pidió que no le comiesen pero que siguiera siendo una galleta. El mago pensativo, intentó solucionarlo y recordó que el día anterior había tomado unas galletas malísimas así que le convirtió en esa galleta. El caballo estaba contento porque así no se lo comerían. Era el turno de la tortuga y pidió que dejara de ser bizca para tener más amigos. El mago levantó el dedo y le brilló más que el sol.

Cuando la tortuga abrió los ojos seguía siendo bizca y preguntó: -¡Sigo siendo bizca, no has hecho nada! -Porque aunque seas bizca puedes tener amigos como el caballo galleta. Respondió el mago. -Pero no quieren juntarse conmigo, se meten conmigo, dijo la tortuga.

19


-Entonces es que no son tus amigos. Si te haces amigos de las personas que les gusten las mismas cosas que a ti o las personas que te acepten tal y como eres, serán tus amigos de verdad. Cuando la tortuga escuchó al sabio mago le hizo caso. Días después se hizo más amigos y …

Antonio García Colacios

20


Érase una vez una niña llamada Tara Talasha, era una pobre chica sin éxito alguno. Yo era su único amigo, sinceramente tenía el mismo éxito que ella. Un día al salir del cole encontramos una cuerda colgada de la rama de un árbol, y abajo un río. -¿Qué es eso?-dije yo un poco extrañado. -No sé pero... ¡Es una pasada!-dijo Tara saltando.

Íbamos a cruzar pero de repente la madre de Tara salió al balcón y gritó: -¡Ven aquí ahora mismo! Y entonces Tara y yo nos despedimos y nos fuimos. Al día siguiente Tara salió de su habitación a las 4 de la mañana y fue a mi casa a despertarme oí unos golpes en la ventana. -Pss Jake, ven despierta –dijo susurrando. -¡Pero, si es sábado!-le conteste yo susurrando. -Porfiiiiiiiii ven-dijo Tara poniendo un puchero. Yo suspiré y me levanté de la cama porque me dan pena los pucheros que pone mi gran amiga. -Tara, espérame abajo que voy a vestirme-dije yo mientras ayudaba a Tara a bajar de la ventana. Un cuarto de hora después bajé por la ventana para ver a Tara. -¡Buenos días mi querido amigo Jacke! Te he citado aquí porque hoy vamos a cruzar la cuerda con el río abajo-dijo Tara bastante decidida.

21


-¡Vale! Perooo... ¿Acaso te acuerdas de dónde era?-dije yo un poco preocupado porque no quería quitarle la ilusión. -¡Pues claro que sí! ¡Si hasta he hecho un mapa!-dijo Tara sin preocupación alguna. Seguimos el mapa de Tara y después de haber andado unos cinco minutos llegamos. -¡Llegamos!-dijo Tara saltando de la alegría. -Venga vamos a cruzar el río-dije yo, apoyando a Tara todo lo que podía. -Pero porfa ten cuidado que no quiero que te hagas nada-dijo Tara poniendo una carita de pena. Primero crucé yo y luego cruzó Tara una vez cruzado el río andamos un poquito. En ese sitio todo era diferente, para Tara y pero para mí no. No muy cerca de allí encontramos una cabaña muy bonita. Y llamamos a la puerta. Toc, toc, toc. -¿Hola hay alguien?-dijo Tara. Diez segundos después la puerta se abrió y apareció un niño. -Perdona, jovencito, ¿podrías decirnos si estamos en algún sitio en concreto o algo? -Claro que te lo puedo decir, estáis en el "REINO DE LA FANTASÍA"-dijo el niño mirando para arriba. -Este niño está mal de la cabeza-me dijo Tara al oído. -Ya ves y encima creo que vive solo-le dije yo también al oído. -Oye y vosotros... ¿De dónde sois?-dijo el niño interrumpiendo nuestra conversación al oído. -Pues de Madrid-dijo Tara un poco extrañada. -Como tú-seguí yo aclarándole al niño porque Tara estaba extrañada. -Estos dos están mal de la cabeza-dijo el niño susurrando y mirando al suelo.-Parece que el frío os ha helado el cerebro. Sí queréis pasad a mi cabaña y enciendo el fuego-dijo el niño como si fuera un adulto. Tara y yo nos sentamos en el cómodo y rojo sillón de su salón, él cogió una silla pegada a una mesa la arrastró al lado del sofá y se sentó en la silla -Oye por si no te has dado cuenta la puerta está abierta-dije yo un poco extrañado porque el sí que se había dado cuenta. -Ah ¿es qué no os gusta abierta? -dijo el niño. Tara y yo nos miramos y luego volvimos a mirar al niño, a continuación negamos con la cabeza. Él niño levanto los hombros y en vez de levantarse y cerrar la puerta estiró su brazo ¡y su brazo se estiró!

22


Una vez llegado al alcance del pomo de la puerta la cerró y su brazo se encogió y volvió a ser un brazo normal como el que tenía al principio. ¡Parece ser que tenía poderes! -Perdona, nos dejas hablar un segundito a solas por favor-dijo Tara poniendo una sonrisa falsa. Él niño asintió con la cabeza y Tara me agarró el brazo y me arrastró hasta la cocina. -¿Has visto lo que yo acabo de ver?-dijo Tara con la boca tan abierta que casi ni la podía cerrar. -¿Es qué tú también lo has visto? Me creía que me lo había imaginado, pero parece ser que no ¡Él niño ya no está tan loco como nosotros creíamos!¡Quizá tenga razón y estemos en otro sitiodije yo bastante alucinado. De repente apareció él niño entre nosotros miró para arriba nos miró a Tara y a mí y dijo: -¿Interrumpo alguna conversación de novios o algo? -No, nosotros no somos novios solo mejores amigos -dijo Tara aunque si te digo la verdad él es mi único amigo-Pero ahora dejemos ese tema y déjame que te haga una preguntita de nada-dije yo disimulando un poquito para que no se extrañase de la pregunta que le iba a hacer-¿por casualidad no tendrás ningún poder un don....o algo de eso? -¡Pues claro!-dijo el niño como si se lo estuviéramos diciendo de broma, y también un poco extrañado-quién ha nacido aquí tiene

23


poderes es que... ¿no lo sabíais? -tengo el poder del niño elástico y cada persona si no lo ha heredado de un familiar suyo no tiene el mismo poder. -Sí, sí claro que lo sabíamos lo que pasa era para ver si tú lo sabías era una prueba -dijo Tara sonriendo falsamente-y tú... ¿cómo te llamas?-dijo Tara cambiando de tema para no seguir mintiendo-Me llamo Daniel Martínez-contestó feliz -¿y vosotros? -Yo me llamo Tara Talasha-Y yo Jake Howard y Dani... ¿cuántos años tienes? -Tengo ocho-dijo-y vosotros tenéis... -Dieciséis-dijimos Tara y yo a la vez-Vayaaa que coordinación -dijo Daniel asombrado De repente el pájaro del reloj salió y empezó a decir "ya es la hora, ya es la hora" -¡Ooh son las 12 tenemos que irnos ya, Tara! Hasta otra Dani.-dije yo triste de irnos ya -Adiós- dijo el niño muy triste -Encantada de conocerte espero volverte a ver alguna vez. Si eso espero-dijo Tara dándole un abrazoNosotros nos fuimos por la puerta trasera y andamos un poco, luego encontramos un camino de color azul zafiro y un cartel que ponía "LA CIUDAD DE LOS ELFOS". Andamos por el camino .Cuando íbamos caminando vimos muchos elfos trabajando o paseándose. Ya no nos extrañaba tanto, sin duda estábamos en "EL REINO DE LA FANTASÍA" En la ciudad aparte de elfos, tiendas, parques, museos,...etc. Había un gigante y bonito castillo de cristal y verde fosforito. -Que ciudad tan bonita, pero por cierto ¿Dónde estamos?-dije yo-Estamos en la ciudad de los elfos ¿No has leído el cartel del camino que llevaba a esta ciudad?-dije yo mirando a Tara-¡Ah, sí es verdad, no me acordaba!-contestó TaraAndamos hacia el castillo de cristal y había dos guardias con un arma cada uno. -Perdona ¿se puede visitar el castillo?-les pregunté a los guardiasLos dos guardias con una cara de alucinados nos miraron, se miraron entre ellos y uno de ellos contestó: -A ustedes por supuesto, mis señoresTara y yo nos miramos extrañados, levantamos los hombros y entramos. Al entrar al castillo un guardia que había dentro puso una cara sorprendida y nos guió a la sala real. -Buenos días-dijimos Tara y yo arrodillándonos ante los reyes.

24


-Buenos días, príncipes-dijo el rey que habitaba en ese castillo. -Tara y yo nos miramos súper extrañados y volvimos a mirar al rey. -¿Nos has dicho príncipes?-dije yo alucinado. -Sí. He dicho príncipes. -Perdone majestad pero... ¿desde cuándo somos príncipes? -Mirad, os lo cuento. Por favor tomad asiento.-dijo-en 'EL REINO DE LA FANTASÍA' hay una leyenda. La leyenda es: Un día aparecerán dos humanos, un chico y una chica, del otro lado del río. Ellos serán príncipes y gobernarán el reino. -Y eso... ¿por qué?-pregunté. -Porque vuestros padres lo fueron y sabíamos que volverían sus hijos contestó. Tara y yo nos miramos felices. Pero Tara se acordó, se tapó la boca y dijo: -Pero majestad, nosotros tenemos instituto vivimos en otro sitio.-dijo Tara.-Ya he pensado en eso, por eso os propongo este trato: vosotros lleváis vuestra vida normal y cuando acabéis vuestras cosas importantes venís aquí a reinar-contestó el rey sin preocupación. Y así fue cuando terminábamos lo que teníamos que hacer, nuestros padres orgullosos de nosotros, nos acercaban al Reino de la Fantasía, y os digo una cosa, creed en la fantasía.

Autora: Blanca Gómez-Vizcaíno Allepuz

25


Érase una vez un niño llamado Guillermo era rubio y con ojos azules no muy alto y aplicado cuando quería. Una vez estaba en el colegio. -¿Qué vais a ser de mayores, niños?-dijo la señorita. -Yo torero-Dijo Guillermo. Todos se rieron menos su mejor amigo. -Todos sabemos que no vas a ser torero-Dijo la profesora. Entonces cuando Guillermo regresó del colegio le contó a sus padres lo que le había dicho la profesora y los padres también se rieron. Guillermo se enfadó y se fue de casa… Fue a buscar a su amigo Darío y se marcharon los dos juntos porque Darío estaba atravesando dificultades económicas. Guillermo le dijo que tenía alojamiento y de todo que él no se preocupara. Sus padres se asustaron mucho hicieron todo lo posible para que volviera pero ya era tarde Los niños faltaron a clase, escuelas de fútbol, de tenis… La policía los estuvo buscando muchos años hasta que los encontraron en un rancho viejo y abandonado que habían decorado y en el que habían puesto toros. Habían vivido mucho tiempo allí y les daba pena abandonarlo así que cuando la policía llegaba, ellos se escondían…

26


Guillermo cumpli贸 los dieciocho y fue llamado para torear. Dar铆o que era su apoderado, estaba encantado. Guillermo se llev贸 las dos orejas y el rabo.

Guillermo iba vestido de azul con el traje de luces reluciente, sus ojos azules brillaban de alegr铆a.

27


Le comunicaron que la plaza se la tendría que ganar. Su contrincante era Álvaro García y Guillermo tenía mucho miedo a perder. Álvaro García le echó unos polvos en el agua para que Guillermo se durmiese y perdiera, aunque le pillara el toro.

El vaso estaba envenenado; pero, Guillermo no se lo bebió. Se resistió y ganó el mano a mano.

28


Guillermo al cabo del tiempo se casó y tuvo una hija. Cuando Guillermo se hizo mayor le contó a sus nietos la historia de por qué tenía la ganadería

URIEL GÓNZALEZ DEL OLMO

29


La bolsa  mágica   Érase una vez dos hermanos que paseaban juntos. Una niña llamada Alicia y un niño llamado José Antonio. Estaban paseando y se encontraron una bolsa. Alicia dijo: -¿Que es eso?-No lo sé, ábrela y mira a ver qué es ¿no?-Dijo José Antonio. Alicia abrió la bolsa y… -¡Ah! ¿Qué es eso?De la bolsa salió la cosa que siempre pidieron. Alicia pidió un juego de mesa y José Antonio una mochila nueva para el colegio. -¿Pero si era muy pequeña, cómo podía caber todo? Dijo José Antonio.

-A lo mejor es… ¡una bolsa mágica!-Dijo Alicia –Bueno, sí, seguro .Sí

30


es mágica. Voy a pedir algo. -Deseo, deseo… un póster XL. De repente salió el póster. Dice José Antonio -Anda, pues si es mágica. -Te lo dije. Se hizo de noche y los dos se fueron a casa y se lo explicaron todo a sus padres y los dos dijeron a la vez: -¡Hijos, qué imaginación tenéis los dos! Se fueron a sus habitaciones y José Antonio empezó a hablar. - Alicia no es justo de que no nos crean. -Ya ves, pero tampoco tiene tanta importancia; además, esta bolsa no tiene que caer en malas manos porque si no imagina lo que pasaría. -Bueno vamos a dormir ya porque es tarde y también porque tengo mucho sueño. A la mañana siguiente se despertaron los dos hermanos por un ruido y bajaron a ver qué pasaba y preguntárselo a sus padres -¿Papá, mamá que ha pasado? -Lo siento chicos pero se me ha estropeado el fogón y hasta que no venga Luis el que me arregla la cocina no podremos desayunar tortitas -¡Oh, no, espera¡ -Dijo José Antonio Es verdad es hora de que nos crean. -Mira mamá. -Deseamos un fogón nuevo. Y en un instante salió un fogón nuevo y reluciente. -Madre mía-dijo la madre. -Lo siento chicos por no creeros… un momento ¿dónde os encontrasteis esa bolsa? Porque es como si la hubiera visto antes… ¡Chicos nos vamos a casa del tito Juan! -¡Si, bien! La madre cogió el coche y se fueron a casa del tío de Alicia y de José Antonio. Llamaron a la puerta y les abrieron.

31


-Juan, ¿tú te acuerdas de esta bolsa? Dijo la madre. -Pues claro que me acuerdo, Silvia, pero, ¿qué hace aquí? -Se la han encontrado mis hijos.-Pues escóndela ahora mismo porque es muy peligrosa.-Pero si cumple deseos… -Ya lo sé, pero… -Silvia se me ha ocurrido una idea, pero no se la cuentes a los peques. Mientras que el tío Juan lo planeaba todo la madre estaba escuchando sus indicaciones. -Chicos venid aquí por favor¿Qué quieres mamá?-¿Me dejáis la bolsa un momento? -Sí, claro que sí, mamá-Vosotros seguid jugando con los primos. -Toma, aquí tienes la bolsa -Ahora necesito un mechero. -Espera creo que he visto uno en tu cocina al ir a beber agua. Cogieron todo lo que necesitaban y se fueron al jardín.-Voy a poner la olla al fuego y dile a los niños que no se acerquen…

32


¿vale? -Vale. Entonces metió la bolsa en la olla echó unas especias y cuando terminó solo era una bolsa normal y corriente y la magia que quedó en el fondo la guardó en un frasco de cristal y escondió el frasco con la magia en su desván en un baúl con cerrojo y nadie más volvió a saber nada sobre esa bolsa mágica.

Marta Hernández Martínez.

33


LO VOY A CONSEGUIR Érase una vez, un niño llamado José Luis que vivía en un desierto del Norte. Era pobre y no tenía ni para comer ni para beber.

Un día el niño se encontró con un loro que le dijo: -Tienes una misión que hacer, querido José Luis. Tienes que ir al Polo Norte a salvar a un animal, cuando llegues sabrás quien será. De repente el loro se fue y el niño se quedó pensativo, no sabía qué hacer. El niño lo pensó muy bien y se fue directamente al Polo Norte. Primero, pasó por el desierto en busca de agua y algo para poder comer, de repente el niño vio en la carretera un espejismo. El niño fue corriendo hacia el “agua”, pero cuanto más cerca estaba más lejos estaba el agua. José Luis se cansó y fue siguiendo su camino.

34


Segundo, pasó por la jungla, pero se encontró con un tigre y fue corriendo, hasta que José Luis, consiguió despistarlo y salir de la jungla. José Luis pasó por muchos sitios más hasta que consiguió llegar al Polo Norte pero, lo malo es que no consiguió ver a ningún animal. Él se dijo a sí mismo: -Le prometiste que ibas a ayudar a ese animal. Se lo prometiste al loro José Luis dijo bien alto: -Lo voy a conseguir y no me voy a rendir. José Luis se cansó y se fue a dormir. Al día siguiente José Luis, se despertó porque un animal le estaba chupando la cara. José Luis le dijo al animal eres tú el animal en peligro y el animal le dijo: -Si soy yo pero, era una broma del loro para ver si vendrías o no. De repente apareció el loro y le dijo a José Luis: -José Luis has sido un niño obediente hiciste lo que te dije quisiste salvar al animal pasaste por muchos sitios, y encima lo que más me gustó de lo que hiciste fue cuando dijiste que lo ibas a conseguir que no te ibas a rendir.

35


José Luis se sintió como un niño obediente, pero él no sabía dónde estaba y no sabía qué hacer. José Luis le dijo al loro que si le llevaba a su casa y el loro dijo: -Por ser un niño obediente te guiaré hasta tu casa. Vamos o si no se te hará tarde. José Luis se fue y se despidió del animal, cuando llegó a su casa le dijo a su madre: -Mamá soy un niño obediente. Su madre le dijo: -Claro hijo, eres el niño más obediente que he conocido en el mundo.

AUTORA: LUCÍA LÓPEZ REYES. 36


Érase una vez, en un pueblo pequeño, muy, muy bonito. Un día ocurrió un extraño suceso con un niño llamado Ben. Este niño era formal, rubio, alto, y tenía diez años.

Un día Ben salió a jugar a la calle con sus amigos. Estuvo jugando al fútbol, y marcó un gol. Después fue al quiosco a comprarse chuches y se las comió todas menos una que la guardó para después de cenar, pues…. ERA LA QUE MÁS LE GUSTABA!!!!. Cuando llegó la hora de irse a casa, Ben se encontró con una niña llamada Marta, que era formal, rubia, alta y de su misma edad. Marta y Ben se hicieron muy amigos y se fueron a dar un paseo juntos. Lo pasaron muy bien porque fueron al rio a pescar, también

37


fueron a la granja de su tía Inés, donde Ben enseñó a su nueva amiga Marta todos los animales que allí habían: pollitos, gallinas, patos, cerditos, etc. Entonces Marta le dijo a Ben: -¡Vámonos que estoy sintiendo un poco de hambre! Entonces Ben se acordó que tenía en su bolsillo la chuche que más le gustaba y entonces… SE LA REGALÓ A MARTA!!!!! Al final de la tarde se fueron cada uno a su casa. En el camino de vuelta a casa, Ben pensó: -¡Me he enamorado! Cuando llegó a su casa, le dijo a su madre doña Juana que había conocido a una chica de su estatura, rubia y con sus mismos años. Después de más de una hora contando a su madre todo lo que había hecho y lo bien que lo había pasado con su nueva amiga, Ben dijo a su madre: -Creo que me he enamorado. Y su madre se echó a reír: -Jajajajaja. Y Ben un poco enfadado le dijo a su madre: -¡No te rías! Entonces su madre le dijo: Eres demasiado pequeño para enamorarte de alguien. A la mañana siguiente, Ben fue al mismo sitio donde estuvieron la tarde anterior, y… ¡Ahí estaba! Ben fue corriendo a saludarla con mucho entusiasmo y su cara se puso como un tomate de roja. Y Marta le dijo: -Hola, ¿te pasa algo? Ben le contestó: -No, no me pasa nada ¿Por qué me lo preguntas? Y Marta le dijo: -Como estabas rojo como un tomate pensé que sí que te pasaba algo. Al final Ben le dijo: -Si bueno, vámonos a jugar. Ben y Marta se fueron a jugar al parque y estuvieron hablando, jugando en el tobogán, jugando al balón, etc.

38


Al final Ben quiso que Marta fuera a su casa para que la viera y la conociera su madre. Cuando llegaron, Ben dijo a su madre: -Mamá he traído a la chica de la que te hablé. Y su madre le dijo: -Ah, sí, muy bien hijo. Ben le dijo a Marta que subiera a su habitación. Cuando Marta subió a la habitación de Ben, se quedó asombrada por todas las cosas que tenía: maquetas, juguetes, pósteres, etc. Marta le dijo: -Tienes una habitación preciosa. Y Ben le dijo: -Muchas gracias. Cuando fue la hora de que Marta se fuera, Ben le preguntó a su madre si la podía acompañar. Al final llegaron a la casa de Marta y Ben se despidió de Marta, y Marta de Ben. A la mañana siguiente Marta le tuvo que decir a Ben una mala noticia, que era que se iba a vivir a Estados Unidos por problemas de trabajo de sus padres. Ben se sintió muy triste porque él quería estar con ella.

39


Cuando Ben ya era mayor, quiso ir Estados Unidos dónde estaba Marta. Al final llegó y llamó a Marta para saber dónde estaba, cuando la localizó fue a verla, y fueron a tomarse un café. Después de tomárselo, Ben le pidió matrimonio a Marta, y Marta le dijo que sí. Al final se casaron, fueron felices y se comieron dos perdices.

Pablo Martínez Martínez

40


Érase una vez un elfo llamado Paco que vivía en una seta. La seta se encontraba en el bosque. Paco tenía el pelo corto y castaño, sus ojos son de color azul. Paco quería ser ayudante de Papá Noel. Una vez en Navidad Paco pidió a Papá Noel que fuera su ayudante. En la carta ponía:

Cuando Papá Noel leyó la carta de Paco se quedó alucinado por lo que le había pedido, era el primer elfo que le pedía eso. Esa noche Papá Noel decidió que podía ser su ayudante. El día antes de nochebuena Paco les dijo a sus padres: -Mamá, papá a lo mejor mañana no estoy en la cama porque le pedí a Papá Noel si podía ser su ayudante.

41


-¿Por qué le pediste eso? - Porque cuantos más ayudantes tenga más rápido hará los regalos. A la mañana siguiente… -¿Dónde estoy, y quienes sois vosotros? -Estás en la casa de Papá Noel. Nosotros somos sus ayudantes. –Por favor, ¿me podéis enseñar todo este sitio? –Pues claro. Cuando llegaron a la fábrica de juguetes se encontraron con Papá Noel y muchos más ayudantes de todo tipo: animales, personas… Paco fue a preguntar a Papá Noel qué tenía que hacer.

42


-Tienes que cuidar mis renos, dijo Papá Noel. Les tienes que cepillar, darles de comer y tienes que darles un paseo para que se relajen. -¡Vale! En navidad del año siguiente, Paco acompañó a Papá Noel para repartir los regalos y dar de comer a los renos. Cuando llegaron a la casa de Papá Noel vieron que la fábrica de juguetes estaba rota. Entonces, Papá Noel dijo unas palabras mágicas y la arregló. A partir de ese momento nadie fabricó juguetes raros. Y… ¡Colorín colorado este cuento se ha acabado!

Alberto Martínez Plaza.

43


En una tierra lejana un hombre se despierta en una habitación donde repetidas veces ponía “Sujeto 323”.

El hombre no recordaba nada. De repente escuchó una voz que decía: - Por favor sujeto 323 colóquese en la cápsula de teletransporte. - ¿Quién es ese sujeto 323?- dijo el hombre. - Eres tú- dijo la voz. - Entonces…supongo que tendré que colocarme en la cápsula de teletransporte, ¿no?- preguntó el hombre. - Claro.- Respondió la voz.

44


El Sujeto 323 se colocó en la cápsula, de repente se teletransportó a una sala con una sola puerta. Pasa por esa puerta y haz esta prueba- dijo la voz. El Sujeto 323 cruzó la puerta y se encontró con un circuito de parkour que estaba situado encima de un lago de lava, si caía moriría quemado. Finalmente pasó la prueba y se encontró con un robot que le dijo: - Yo soy la voz de antes, esta es la sala de descanso. Yo me voy a recargar las pilas, tú descansa-. - De acuerdo.

Pero el Sujeto 323 escapó tirando la puerta abajo y escondiéndose de los robots vigilantes. Al salir de ese laboratorio se encontró con muchos edificios destruidos y le atacaron unos zombis, pero salieron del laboratorio unos robots que le salvaron y le llevaron a una sala de proyecciones.

45


-Ja, ja. ¿De verdad pensabas que te escaparías de mí?. Bueno, ya has descubierto lo de los zombis, ¿no?- Preguntó la voz. - Sí, creo que sí- respondió él. - Ahora voy a contarte la verdad. Hace 80 años empezó una infección zombi, entonces un grupo de científicos, se encerró en un bunker bajo tierra. Para buscar una cura, pero corrompidos por la locura, se fueron matando unos a otros; hasta que quedaron sólo cinco. Esos cinco me construyeron a mí para que transformara zombis en personas y les hiciera pruebas para buscar a un sujeto perfecto, que construyera una nueva civilización perfecta; pero, tú no eres perfecto. Así que reformaré tu cerebro. Te veré en unos años, Sujeto 323. Entonces el hombre se despertó en su cama, todo había sido un sueño….

FIN

José Méndez Frutos

46


Érase una vez, un niño que llegaba tarde al colegio, nunca hacía los deberes y sacaba siempre malas notas y aquel niño se llamaba Carlos. Era un poco travieso, muy poco estudioso y muy llorón. Tenía nueve años y era moreno. Cuando llegaba a su casa, se tiraba en la cama y no se levantaba hasta el día siguiente. Carlos tenía un hermano de ocho años que fabricaba inventos porque era el más listo de la familia. Un buen día, a Carlos se le ocurrió una idea para no tener que hacer deberes ni estudiar, la idea consistía en engañar a su hermano pequeño para que le dejara un invento, para que los objetos tuvieran vida. Para que cuando Carlos fuera al supermercado a comprar las cosas, por el camino se encontrara los objetos del pueblo y así, le distrajeran y no le dejaran que se fuera a casa y así, no poder hacer los deberes. Al día siguiente Carlos empezó con su plan:

-Hermano, ¿me dejas el invento de vidas?, exclamó Carlos. -¿Para qué? Contestó el hermano. -Para un trabajo. Dijo Carlos. -Vale, vale aquí tienes.

47


-¡Gracias! Exclamó Carlos. Después de que Carlos consiguiera lo que quería, pondría su plan en acción: Fue al pueblo y le dio vida a unas latas de coca-cola que había tiradas en el suelo y después fue a su casa y le dio vida a sus libros y cuadernos escolares porque pensaba que los libros no iban a querer que Carlos escribiera en ellos. Al cabo de un tiempo Carlos escuchó una voz algo rara: ¡Carlos, Carlos despierta y ponte a hacer deberes ahora mismo! Dijo la voz. Carlos se frotó los ojos y dijo: -¿Quién eres? -Soy tu cuaderno, ¡Aquí abajo! Contestó la voz. Carlos se asustó mucho más que aquella vez que tuvo en un examen un cero; pero, poco a poco comprendió que su cuaderno no quería hacerle nada malo.

-¡Que te pongas a hacer deberes, vago! Gritó el cuaderno. - Pero si yo pensaba que no ibas a querer que me pusiera a estudiar. -¡Pues pensaste mal! Contestó el cuaderno. Carlos se puso a estudiar rápidamente…

48


¡Ese cuaderno le gritaba más que su madre cuando le veía las notas! Carlos siguió estudiando pero de repente pensó en la coca-cola: - ¡Oh no, tengo que salir a la calle para que no hagan daño a nadie! Pensó Carlos, y se le ocurrió una idea que consistía en decirle al cuaderno que quería ir al baño y después escaparse, y comenzó con el plan: -¿Puedo ir al baño? Dijo Carlos. - Claro, pero iré detrás de ti. Contestó el cuaderno. Cuando Carlos iba al baño y el cuaderno detrás, de repente, Carlos le dio una patada: -¡Ay qué daño! Dijo el cuaderno, y se fue llorando a la mochila de Carlos. -¡Por fin en paz! Exclamó Carlos. Salió por la puerta y fue corriendo a por las latas de coca-cola. Cuando llegó parecía que las latas no tenían vida, pero Carlos quiso comprobarlo tirándolas al suelo, pero cuando las cogió le mordieron, y rápidamente Carlos le lanzó un tortazo a cada una pero con el invento de vidas, y se quedaron sin vidas pero cuando llegó a casa, el cuaderno también perdió la vida: -¡Oh no, que he hecho, era mi único amigo! Dijo Carlos, pero se quedó pensativo y… - ¡Pues claro, si le quito la vida a uno, a los demás también! Exclamó Carlos. Carlos se quedó triste pero lo bueno fue que se sabía el examen y sacó un diez gracias al cuaderno por eso, sus padres se pusieron muy contentos y lo llevaron al cine y le dieron de cenar su cena preferida que era patatas fritas y un trozo de bizcocho para después y además le dejaron que se acostara más tarde para ver una película que le encantaba.

49


Al día siguiente, Carlos se levantó demasiado tarde y se puso a hacer los deberes recordando lo que le dijo el cuaderno y cuando fue a abrir la mochila el cuaderno salió y Carlos se puso muy contento: -¡Qué sorpresa amigo mío! Dijo Carlos. -He vuelto porque sacaste un diez en tu examen. Contestó el cuaderno. -¡Pero fue gracias a ti! -No, no fue por eso, fue porque tú te atreviste a estudiar. Dijo el cuaderno. -Pues entonces ¿Puedes volver conmigo para ayudarme a estudiar? -Si, claro. Contestó el cuaderno Al final de todo, los padres de Carlos se dieron cuenta de que el cuaderno le ayudaba a estudiar pero, no le hicieron nada sino que se sintieron muy orgullosos…….. ¡Este es el cuento de los amigos inseparables!

Autora: Marina Meseguer Barceló.

50


Érase una vez un niño que era muy vago, que no tenía ganas de hacer nada. No le gustaba el colegio ni tener actividades extraescolares. Él, vivía en Murcia. Tenía pocos amigos. A veces se portaba bien, cuando quería, pero cuando no quería se portaba mal. Se llamaba Pepe. Sus amigos se llamaban: Javier, Manuel, Raúl y David. Tenía ojos marrones, pelo negro muy cortito y con un cuerpo muy delgado. Tenía 10 años. Casi siempre se ponía la misma ropa. Además no era muy estudioso.

51


Un día, su amigo Javier le llamó por teléfono y le dijo: - ¡Hola Pepe!, tus amigos y yo queremos que te vengas con nosotros a jugar al parque. - No sé, es que no tengo ganas de bajar porque ahora estoy en el sofá tranquilo viendo la tele. -dijo Pepe con ganas de dormir. - ¡Ah vale!, entonces nada. Adiós.-le respondió Javier. - ¡Espera, otra cosa!-gritó Pepe espabilado. - Qué. - Que después no hace falta que me llaméis, porque voy a hacer los deberes. -Vale, adiós.-dijo desesperado. Al día siguiente Pepe no se acordó de que tenía un examen de lengua. ¡Y NO HABÍA ESTUDIADO! -¡Vaya, no me he acordado de que tenía el examen de lengua! Y no he estudiado.-le contaba a sus amigos. - Nosotros sí.-respondía Manuel. - ¡Oye! ¿Qué tal si nos mandamos notas sobre las preguntas que no sepamos? -preguntó suplicando a sus amigos. - ¡NO! –dijeron. - ¿Por qué no? –preguntó. - Porque nosotros hemos estudiado, y ahora no vamos a decirte las preguntas porque a ti se te haya olvidado estudiar.-le contestó Raúl. - ¿Ah sí? - Sí.-dijeron relajados. - ¡Pues ya no sois mis amigos!-gritó enfadado Pepe. - ¡Vale adiós!-dijeron cuando Pepe ya se había ido. Y Pepe se fue con mala cara a su asiento. Pero sus amigos sin embargo no. En ese momento el profesor entró en la clase con los exámenes en la mano y preguntó a toda la clase: - Bueno, vamos a hacer el examen. -¡Vale!-respondió toda la clase sacando el estuche de la mochila. -¿Habéis estudiado?-preguntó el profesor. -¡Sí!-respondió toda la clase muy nerviosa. Pero Pepe no dijo nada y miró a sus amigos, porque él estaba mucho más nervioso que ninguno. Cuando salieron del colegio, todos los de su clase estaban muy contentos por haberse sacado buena nota menos

52


Pepe, porque había sacado mala nota. Como su casa estaba al lado del colegio quería ir más despacio para llegar cuanto más tarde a su casa, para enseñarle las notas a sus padres. Aunque él ya sabía que daba igual ir rápido o lento, porque sus padres igualmente se iban a enterar de la nota. Cuando llegó a casa, sus padres le castigaron por sacarse un 0’5 en el examen, él se fue a llorar a su habitación. Cuando era la hora de comer su madre le llamó para que fuera a comer. -¡Pepe, a comer!-gritó su madre enfadada. -¡Vale!- dijo, con la cabeza gacha. Por la tarde, Pepe llamó a sus amigos para pedirles perdón por todo lo que había hecho. -¡Amigos, lo siento mucho! Quiero que me perdonéis por haber querido aprovecharme de vosotros. ¿Me perdonáis?-preguntó. - Vale, te perdonamos, y nosotros también te queremos pedir perdón por habernos enfadado tanto. ¿Nos perdonas?-preguntó David.

-No hace falta que me perdonéis vosotros, porque en realidad he

sido yo. Y se callaron todos.

53


Al día siguiente Raúl le llamó por teléfono para quedar y después irse a casa de David para estudiar porque al día siguiente tenían examen de francés. -Pepe, ¿te vienes al parque a jugar con nosotros, y después vamos a casa de David para el examen de francés? -¡Vale! Gracias por avisarme -contestó entusiasmado.

Ese día Pepe se dio cuenta de que tenía que bajar con sus amigos siempre que le llamaran para bajar al parque o irse a casa de alguien a estudiar. Ese día después de estudiar francés en casa de David, se fueron a una pista de patinar y de las bicis, y se lo pasaron genial. Al final, como todos se perdonaron, siempre todas las tardes salían a jugar los cinco después de hacer todos los deberes y estudiar. Y por supuesto Pepe estudió para los exámenes y se sacaba buenas notas. Además se dio cuenta de que el trabajo tiene su recompensa.

Autor: Darío Ortín Chacón

54


Érase una vez, una familia que quería irse de vacaciones. La familia estaba compuesta por el padre Alfonso, la madre Beatriz, la hija Cristina y el hijo Pablo. Un día, dijo Beatriz que era la madre: -Alfonso, estaba pensando que nos podríamos ir de vacaciones a La Torre de la Horadada que me han dicho que las playas están muy limpias. Le consultó Beatriz a Alfonso. -Bueno, está bien. Le dijo Alfonso muy ilusionado. Beatriz y Alfonso se pusieron como locos a preparar las maletas y a buscar un hotel. Encontraron un hotel de cinco estrellas donde ellos querían. A la hora de la comida Beatriz y Alfonso se lo contaron a Cristina y Pablo. A los niños les encantó la idea.

Y los padres les dijeron: Nos vamos mañana antes de comer sobre las once y media o por ahí, llegaremos a las doce y media doce menos cuarto, nada más llegar iremos al hotel que en la habitación tiene un baño con una bañera enorme y una ducha, tiene una pequeña cocina y tres

55


camas nada más llegar prepararé, comeremos y luego sobre las cinco nos iremos a pasear… Los niños después de cenar se pusieron el pijama y se fueron corriendo a dormir. Al día siguiente los niños se ducharon se vistieron prepararon sus cosas y se fueron, en el camino estaban impacientes por llegar, tardaron una hora y cuarto. Entraron al hotel y le pidieron a la recepcionista la llave. Se las dio, subieron a la habitación que estaba en la cuarta planta, la madre nada más llegar cogió las cosas para la comida y se puso a prepararla, mientras Cristina y Pablo se pusieron a jugar al Cluedo un juego de mesa que se llevaron. Cuando la madre terminó la comida se pusieron a comer, nada más terminar de comer Cristina se puso el bañador y se bajó a la piscina del hotel, ahí conoció a una niña de su edad que se llamaba Lola en la piscina hablaron, jugaron…

Por la noche Beatriz, Alfonso, Cristina y Pablo se fueron a cenar al chiringuito de la playa. Allí se encontraron a Lola y su familia que el padre de Lola que se llamaba Miguel y Beatriz que era la madre de Cristina eran primos segundos y Cristina y Lola no se acordaban pero ellas de pequeñas jugaban mucho juntas. Lola y Cristina les dijeron a sus padres que si se podían bañar porque ellas llevaban debajo el bañador. Como hacía viento y cuando hace viento hay corriente pues ellas sin darse cuenta las llevaba la corriente, pero si, cuando los padres estaban recogiendo Elisa que era la madre de

56


Lola y Beatriz que era la madre de Cristina fueron a llamar a Cristina y a Lola las llamaban, las llamaban, las llamaban…Pero no las veían ni ellas salían del agua porque claro no estaba ahí mismo estaban más lejos. Beatriz y Elisa les dijeron a Alfonso y a Miguel: -Alfonso Miguel las niñas no están. Les dijeron muy asustadas. El del chiringuito lo escuchó y llamó corriendo a la policía que fueran corriendo. La policía tardó cinco minutos en llegar encendieron el faro para poder verlas como eran calas se veía perfectamente ellos que estaban en la cala llamada Jesuitas las vieron en la playa del Conde fueron corriendo a esa playa y con un megáfono que llevaba la policía les dijeron: -Niñas salir del agua que hay mucha corriente os ha llevado la corriente y os ha alejado mucho, venga salir. Dijo Beatriz que le pidió prestado el megáfono a la policía. Las niñas salieron inmediatamente del agua y fueron corriendo a darle un abrazo a su familia.

Al día siguiente ya era hora de marcharse se lo pasaron genial y cuando empezó el colegio les contaron a sus amigos lo que les había pasado en La Torre. Autora : Beatriz Pérez Ayllón.

57


Un día había un león descansando debajo de un árbol.

Cuando se estaba quedando dormido, salió un ratón de su madriguera y se puso a jugar alrededor y entonces el león le dijo: - ¿Cómo te atreves a molestarme? Voy a comerte para que aprendas la lección. - Por favor no me comas porque algún día puede que me necesites.- Contestó el ratón. El león le dejó marchar.

58


Un día el ratón paseaba por el bosque y oyó rugidos muy fuertes, corrió y se encontró al león que había caído en una red. El ratón dijo: - No te preocupes yo te salvaré. - El ratón empezó a roer la cuerda de la red, el león se pudo salvar. Y así le devolvió el favor. Y desde ese día fueron amigos para siempre. Entonces le dijo el león al ratón : - ¿Jugamos? - Vale. - Respondió.

Y entonces, jugando, el ratón se encontró con un gato. - Ya tengo cena.- Dijo el gato - ¡No!- Contestó el ratón chillando. El león escuchó al ratón chillar y corrió velozmente a salvarle. Cuando llegó al sitio donde estaba el ratón y el gato… - ¡Suelta a mi amigo!- Dijo el león chillando. - Vale.- Contestó el gato - ¿Quieres jugar con nosotros?- Preguntó el ratón al gato.

59


- ¡Vale!- Contestó el gato. Y desde ese momento los tres se hicieron amigos para siempre

Lucía Plasencia Andúgar

60


Había un niño llamado Ismael que estaba en el orfanato. Un día, se escapó y se cayó en un río y al fondo encontró un collar. Pidió un deseo pero al cabo de un rato se deshizo. Unos ladrones lo vieron y lo persiguieron. - Ven aquí niño. Dijeron los ladrones. - Entonces dijo.- Deseo que se caigan en el río. Cuando salieron Ismael ya no estaba. - Deseo tener dinero. Dijo Ismael. Y se compró comida.   - Esto está delicioso. Dijo.   - Te vas a enterar. Oyó Ismael. ¡Eran los ladrones!   - Deseo ser fuerte. Y ganó.   - Estas acorralado.   - ¿Ah sí?, deseo volar. Adiós.   - No escaparás.  

Los ladrones se montaron en un avión y empezaron a dispararle. El avión se quedó si munición. Pero Ismael sin magia.

61


-

Socorro. Cayó en una colchoneta. Deseo que haya un policía. El policía los arrestó e Ismael volvió al orfanato.  

La seño dijo. – Estas cosas no podéis tenerlas. Pero lo recuperó. Entonces deseó tener una familia pero estuvo otra vez en el orfanato. Un día le recogió una familia y se despidió de sus amigos. Fue feliz pero tiró el collar al mar.

Kevin Natanael Rotela González

62


La niñera mágica Érase una vez una familia muy rica que tenía siete hijos, cuatro niñas Tara, Maica, Sol y Luna y tres niños, Mario Pablo y Valentín, los padres, el señor Bob y la señora Ángeles.

  Un día la madre enfermó, y el padre se quedó con los hijos. Pasó y pasó el tiempo, y cada vez eran más pobres pero no lo eran del todo. El padre tuvo que buscar trabajo y contratar una niñera para el cuidado de los hijos y de la madre. Los niños eran traviesos, más que las  niñas,  porque las niñas, eran igual de buenas que su madre. A ninguno de los hijos les gustaba la niñera, así que un día idearon un plan. Al cabo de tres días, la niñera decidió irse por   que no aguantaba más en esa casa. En esos mismos días al padre le despidieron.

63


Pero al cabo de unos días encontró una nueva niñera Clain, y un nuevo trabajo. Resultó que esta niñera tampoco gustó a ninguno de los siete hermanos. Así que decidieron deshacerse de ella también. -Tengo un plan, dijo Mario, muy contento por su idea. El padre estaba un poco preocupado, porque   sospechaba de las travesuras de sus hijos, y decidió quedar una tarde para tomar un café con la niñera para hablar sobre el   comportamiento de sus hijos con ella. El señor Bob no paraba de pensar en lo que podían estar tramando, mientras se tomaba el café. El señor Bob pensó: ¡seguro que van a hacer  algo! -exclamo. -¡Ooooh….señor Bob, que susto!, dijo la niñera. El señor Bob se levantó y miró detrás del sofá, debajo de la mesa, y por todos los lados de la casa por si estaban escondidos sus hijos para hacer alguna de las suyas. La niñera preocupada de verlo así, le dijo: - Voy a ver si hay una aspirina para usted, porque veo que se está empezando a encontrar mal. El señor Bob contestó: -­‐ Muchísimas gracias, señora Clain. Clain fue a la cocina por si había aspirinas y de repente, en el suelo, vio un ratón y ella que   detestaba los ratones salió corriendo de la casa diciendo: -Estos niños son diablos, feos y desordenados.

64


El padre al escucharla, gritó: -­‐ ¡Niñooooos! Grito el padre cabreado. El padre por fin encontró a los niños y los castigo sin flan de frambuesa y sin flan de chocolate, su postre favorito. El padre y los hijos hablaron, el padre volvió a llamar a otra niñera, llamada Mary Poppins Esta niñera tenía algo mágico, sabía cómo educarlos de una forma correcta y divertida. Los padres estaban muy contentos con ella. Tras unos meses, Mary Poppins les dio una mala noticia, tenía que irse. Cuando se fue, la madre por fin se curó,

65


y los niños fueron unos encantadores hijos gracias a la magia de la niñera mágica.

Autora: María Rubio García

66


Las mejores amigas Érase una vez una niña llamada Bella, que era muy hermosa. Tenía pelo castaño, ojos marrones y era muy blanca de piel. A Bella se le murió su madre y a su padre le envenenaron, entonces se quedó en un orfanato. Ella entró al orfanato con dos años y la adoptaron con catorce años. Quien la adoptó era una mujer malísima y cruel llamada Rosario, que tenia tres hijas: la mayor se llamaba Lola y tenia diecisiete años, la mediana Victoria que tenia dieciséis años y la pequeña se llamaba Escarlata que tenia doce. Lola y Victoria eran malas como su madre, pero, Escarlata era muy, muy buena. Rosario obligaba a Bella a que fuera su criada. Entonces un día mientras Bella limpiaba, entró Escarlata y le dijo: -Hola Bella, no hagas caso a mi madre y vente a jugar. Y Bella le contestó triste -Hola. Lo siento Escarlata, pero, es que tu madre me obliga.

Entonces, entró Rosario y le dijo a Bella: -¿Qué haces hablando? ¡Trabaja! Bella respondió-Lo siento mucho -Mamá, no puedes obligar a Bella a ser tu criada. !Es injusto¡ Le dijo Escarlata. Y Rosario, creyéndose la mejor, dijo -No es injusto, es lo que pasa y lo que va a seguir pasando. 67


Escarlata muy furiosa le contestó -¡Te odio! -Ya vendrás a mí llorando. Dijo Rosario. Muy cabreada le contestó Escarlata, -¡Jamás! En ese momento Rosario salió riéndose como una malvada bruja, y las encerró a las dos. Entonces Bella dijo, -¡Estamos atrapadas! Y exclamó Escarlata, -¿Qué? No puede ser. ¿Ahora como vamos a escapar? -¿Como que escapar? -Le preguntó Bella. Escarlata respondió -!Sí¡, tú y yo, esta noche, estaría genial. ¿Cómo lo ves? -No, pero ¿tú estás chiflada? -No, y... nos vamos a ir, ¿verdad? Le contestó Escarlata con cara de cachorrito triste. Y Bella le dijo, no muy convencida, -Bueno, vale... -¡Si!, le contestó muy emocionada Escarlata.

Al caer la noche, Escarlata y Bella salieron por la ventana, pero... ¡su hermana mayor estaba en el jardín! Lola preguntó a Escarlata, -¿A dónde vas? 68


-A quitar las malas hierbas - le respondió Bella -¿Las dos? -Sí, ¿pasa algo? -No, nada... (Le contestó con cara de asco Lola). Cuando consiguieron alejarse de la casa, se dieron cuenta de que estaban en medio del bosque. Tenían hambre, sed, miedo y sueño. Y Bella exclamó, -¡Mira, una casa! Está rota, vieja y sucia pero nos sirve para pasar la noche. -Tienes razón, vamos. Le dijo Escarlata. Cuando se adentraron en la casa, dijo Escarlata -¡Qué asco! Y le respondió Bella, -Es lo que hay, yo estoy acostumbrada. Venga vamos a buscar algo donde poder dormir un poco... A la mañana siguiente se despertaron a la vez y se pusieron a hablar. Escarlata preguntó a Bella, -¿Quién es tu mejor amiga? Y contestó Bella, -¿Y la tuya? Escarlata, exclamó chillando -¡He preguntado yo primero! -Oye, ¿y si lo decimos las dos a la vez?, dijo Bella. -Vale, a la de una, dos y tres... Y contestaron ambas a la vez, -¡Tú!, ¿En serio? Sí – dijeron entre risas. -No, ahora en serio, eres la única que me ha defendido en todo este tiempo y me has preferido antes a mi que a tu madre. Dijo Bella. -Pero mi madre es ¡mala!, jamás estaría más con ella, le respondió Escarlata. -Te quiero. -Y yo - dijeron mientras se daban un abrazo. Esa misma tarde salieron del bosque y se fueron a la carretera a hacer auto stop. Nadie se paraba, pero un amable señor después de horas paró y les preguntó, -Hola niñas, me llamo Joaquín, ¿necesitáis mi ayuda? Le respondió Escarlata, Yo me llamo Escarlata Gómez, y ella es Bella no sé qué más. Pues sí nos vendría bien tu ayuda. -¿Os tengo que llevar a algún lugar? -Si pudiera ser que nos llevara a Escarlata y a mi al pueblo de La Jineta, contestó Bella. -Está bien niñas, os llevaré sin problema, subid a mi coche. -Gracias. Contestaron Bella y Escarlata. Cuando subieron al coche, Escarlata le preguntó a Bella, -Dime Bella, ¿porque nos dirigimos a La Jineta? 69


-Porque hace poco averigüé que tengo allí una abuela, le contestó sonriendo. Otra vez se abrazaron sin motivo. Joaquín y las niñas tuvieron un accidente de coche, desgraciadamente murieron en el acto... pero Bella y Escarlata murieron felices y abrazadas.

Después de dos meses fijaos si eran famosas que les hicieron monumentos en todos los países. Se oían rumores por todos lados sobre ellos, hicieron calles con sus nombres, rosales con la forma de sus cabezas... Cuando fueron a buscar sus cuerpos, solo estaba el de Joaquín. Los cuerpos de Bella y Escarlata no se sabia dónde podrían estar. Y colorín colorado este misterioso misterio se ha acabado. Marta Sánchez Alcaraz.

70


Hace tres meses, un trío de hermanos organizaron una acampada en un bosque. El mayor, tenía catorce años y se llamaba Jorge. Era muy listo y no le gustaban nada los problemas. La hermana mediana, llamada Ana, tenía diez años. Le encantaba la música y la naturaleza; y el más pequeño se llamaba Iván. Tenía siete años y era muy arriesgado, pero cuando le entraba el miedo, se ponía a llorar. En cuanto hicieron el equipaje se pusieron en marcha. Los tres iban en bici. Cuando llevaban un rato pedaleando, miraron a un lado y al otro; pero, como habían estado un poco despistados, ninguno se había dado cuenta de que estaban perdidos.

-¿Qué vamos a hacer ahora? ¡Nos hemos perdido y no sabemos dónde está nuestra casa!– Exclamó Ana.

71


-Haremos la acampada aquí y mañana intentaremos encontrar el camino a casa- Contestó Jorge muy triste. Los tres niños montaron sus tiendas de campaña y se acostaron para que al día siguiente estuvieran muy activos.

 

Por la mañana, se tomaron unos zumos de piña y unos bocatas y empezaron a darle a los pedales. La madre de los niños esperó y esperó; pero, los niños no llegaban porque estaban perdidos. -Esto es inútil. ¡Nunca volveremos a casa!- Dijo Ana. -Eso no es verdad- Contestó Iván, casi llorando. Llegaron a una casa que estaba en el interior del bosque. Allí, vivían un niño y su madre. Los tres llamaron a la puerta y les abrió el niño. Empezaron a hablar, y este les dijo que entraran.

72


-¿Y qué hacéis vosotros aquí?- Preguntó el niño. De repente, llegó su madre. -Hola. ¿Quiénes sois? -Somos unos niños que íbamos a hacer una acampada pero nos hemos perdido- Dijo Jorge. La mamá del muchacho de la casa les preparó un caldo, y después de haber descansado lo suficiente, les dijeron el camino de vuelta a su pueblo; pero, que una vez allí, tendrían que buscar ellos su casa. -Ya hemos llegado al pueblo, pero ahora viene la parte más difícil; encontrar nuestra casa- Dijo Iván, más contento que nunca. - ¡Sí!- Gritó Ana. - No os pongáis tan contentos porque todavía tenemos que encontrarla- Dijo Jorge. Fueron buscando casa por casa, calle por calle. Pero no había ni rastro de su casa ni de su madre. Entonces, vieron la casa de su tita Sara. -¡Tita Sara; abre la puerta, por favor! -¡Pero qué es este alboroto!-Dijo ella. Ésta les abrió la puerta y le contaron todo lo que había pasado. - Ya te lo hemos contado todo. Ahora, ¿nos dejas llamar a nuestra madre? - Pues claro. - ¡Mamá! Cuando salimos de casa nos perdimos y ahora estamos en casa de la tita Sara. ¿Podrías venir a recogernos? -Menos mal que estáis bien. La madre de los niños fue a recogerlos y volvieron a casa. Allí, se lo contaron todo a fondo. -¡Qué imaginación tenéis!- Dijo esta riéndose cuando terminaron de hablar los niños. -¿Por qué te ríes tanto?- Dijo Iván. - Por nada; ¡qué tarde es!- Exclamó la madre de los niños- ¡A cenar!

73


Todos cenaron y se fueron a dormir.

MARÍA TEROL JIMÉNEZ.

74


Érase una vez, en una casa se reunió toda una familia para celebrar la cena de Nochebuena. En total eran veintidós, pero la historia que os voy a contar es de una familia compuesta por dos padres y cinco hijos. Estos se llamaban así: Esperanza, de cinco años; Alba, de ocho años; David, de nueve; Alejandro, de diez años; y Fran de catorce. Los niños estaban impacientes por que llegase mañana, pues es el día en que Papá Noel traería los regalos. Todos menos Fran, el más mayor. Pero antes tenían que cantarle un villancico a su abuelo Paco, para que les diera su aguinaldo.

A los niños se les dio su aguinaldo, y a la mañana siguiente… -¡Qué nervios!, dijo David ¿Qué hora es? -Son las 7:45, contestó Alejandro mientras miraba el reloj. -¿Qué hacemos ahora? dijo David impaciente. -Pues…despertad a las chicas para poder abrir los regalos, dijo Alejandro Los niños se levantaron y fueron a despertar a sus hermanas

75


-Chicas, chicas, ¿estáis despiertas? dijo Alejandro susurrando. -Sí, vamos a levantarnos ya, dijo Alba desperezándose.

Los niños se fueron a la puerta del salón. Tuvieron que esperar media hora a que se despertaran sus padres. Los padres se despertaron y con ellos Fran. -Hola, chicos, dijo la madre ¿Habéis dormido bien? -¡Sí! dijeron los niños sonriendo. -¿Podemos ir ya a abrir los regalos? preguntó Fran impaciente. -De acuerdo, de acuerdo, dijo el padre. Los niños se llevaron una desilusión al ver que en el salón no había regalos. -¿Y los regalos? preguntó Espe muy triste. -Mmm…debe de haber una explicación para esto, pensó el padre. - Es muy extraño, dijo la madre pensativa. En ese mismo instante sonó el timbre y… -¡Papá Noel! gritaron todos con ilusión. -¿Has traído los regalos? preguntó Espe. -¡Claro que sí! dijo Papá Noel riéndose.

76


-Pasa, adelante dijo Fran sonriendo algo muy poco normal en su cara. -Gracias, mirad niños, aquí tenéis vuestros regalos, dijo Papá Noel mientras los sacaba del saco. -¡Gracias! dijeron los niños muy contentos por haber conocido personalmente a Papá Noel. -¡Qué buena pinta tiene el roscón! exclamó Papá Noel relamiéndose los bigotes. -Es para ti, dijo la madre sonriendo. -¡Gracias! dijo Papá Noel. Oye os preguntaréis porque he venido tan tarde. Resulta que… ¡me he perdido! -¡No pasa nada! dijo Alba, ¡por lo menos te has molestado en venir! Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Autor: Alejandro Zapata Martínez

77


78


Relación del alumnado participante

• Elisa Belmonte García. • Tomás Cuenca Morales. • Daniel Fernández Fernández. • Nayma Fernández Martínez. • Antonio García Colacios. • Blanca Gómez-Vizcaíno Allepuz. • Uriel González del Olmo. • Marta Hernández Martínez. • Lucía López Reyes. • Pablo Martínez Martínez. • Alberto Martínez Plaza. • José Méndez Frutos. • Marina Meseguer Barceló. • Darío Ortín Chacón. • Beatriz Pérez Ayllón. • Lucía Plasencia Andúgar. • Kevin Natanael Rotela González. • Morgana María Rubio García. • Marta Sánchez Alcaraz. • María Terol Jiménez. • Alejandro Zapata Martínez.

Profesora: Mª Ángeles Terol Ortiz.

79


Cuentos 5b 2013 14  
Cuentos 5b 2013 14  
Advertisement