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Mangata M agazine

CONTENIDO 04 Infantil

Mangata Magazine

EQUIPO Aeryn Anders Chary Ca Isabel María Sierra

07 Relatos 2º 13 Dibujos 1º 20 Relatos 3º

DISEÑO Y MAQUETACIÓN

36 Dibujos 4º

Aeryn Anders

EQUIPO DE REDACCIÓN 44 Relatos 5º

Alumnos C.E.I.P. Puente

58 Relatos 6ª

del de

Doñana

CONTACTO PUBLICIDAD www.mangatamagazine.es

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Carta de la editorial Después de mucho meditar y darle vueltas a cuál sería la manera más apropiada de dar forma a un especial de Navidad, llegamos a la conclusión que no existía mejor manera que dando cabida en nuestras páginas a una generación venidera. Esa que con paso firme avanza para ofrecernos el relevo. Por ello, tras ponernos en contacto con un centro de estudios, nos anímanos a poner en marcha un especial como el que a continuación ofrecemos. Los protagonistas, en este número, son los niños y niñas del C.E.I.P. Puente de Doñana que con su arte nos muestran su particular manera de ver la Navidad. Os podemos asegurar que los dibujos y relatos no tienen desperdicio, y para este equipo supone una luz de esperanza hacia un futuro donde no solo lo digital esté presente. Gracias a todos los participantes, y en especial al profesorado y al director del colegio, Ángel Carrillo, por hacer realidad esta sencilla manera de felicitar la Navidad. Aprovechamos la ocasión para desear a todos los lectores y a todos los que han participado en la elaboración de nuestra revista unas Felices Fiestas y un próximo Año Nuevo lleno de cultura y mundos por descubrir.


Carta del director Estimados lectores. Cuando me dijeron que me reservaban este espacio para dedicaros unas líneas, me pilló por sorpresa..., ¿qué se supone que debía decir yo en este marco en el que los protagonistas son los niños? Pues bien, finalmente redacté esta mitad carta, mitad reflexión... Carta en la cual, deseo expresar mi mayor gratitud, a Úrsula, Carmen y tod@s los que trabajan por agradarnos con esta interesante revista “Mangata Magazine”, por darnos esta oportunidad para llegar a más gente y que conozcan un poquito más de este hermoso y acogedor colegio de la huerta murciana; gracias a todas las familias, que de una manera o de otra, nos apoyan. Gracias a mis compañeros, sin los cuales, sería imposible llevar a cabo todas las actividades que hacemos en el colegio. Algunas de ellas nos pueden salir mejor y, otras, quizás no como esperábamos pero creedme cuando os digo que formamos un gran equipo y que todo lo que hacemos es con la mejor de nuestras intenciones y esfuerzo, siempre mirando por el bien común de todos nuestros alumnos. Y gracias sobre todo, a ellos, por enseñarnos también, por hacernos revivir esos momentos tan dulces de la niñez, transmitirnos su Ilusión, con la que todos éramos capaces de jugar horas y horas sin cansarnos, sin pensar en comida o descanso, podíamos crear mundos fantásticos en los que todo era posible, llegar a ser quién verdaderamente quisiéramos ser, ¿os acordáis?. Ilusión, este es el mejor motor para conseguir alcanzar lo que nos propongamos. Nosotros, como docentes, sólo podemos guiar, dar algunas herramientas para que niños y niñas se acerquen lo máximo posible a lo que sueñan ser o conseguir. Pero lo que sí es una labor de todos (docentes, familias, personas...) es crear espacios y momentos de ilusión, en los que pequeños y mayores sintamos el impulso de hacer las cosas lo mejor posible, con la mejor de las intenciones. ¿Hay mejor sensación que la que produce conseguir un rostro cargado de ilusión? Esta es mi reflexión... Desde el Cole “Puente Doñana” os deseamos: ¡Felicidad e Ilusión para estas Navidades y el próximo año 2017!


Dibujos 2ยบ y 3ยบ de Infantil

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Relatos 2ยบ de Primaria


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El Papá Noel Hace muchos años Papá Noel y los Reyes se pelearon. Los Reyes querían pedirle perdón y se fueron a la fábrica de juguetes y se perdieron. Entonces llamaron a la elfa y les llevó la estrella de Papá Noel que les guio y les llevó hasta Papá Noel. Entonces hicieron las paces y Papá Noel les regaló la estrella para llegar al Belén. Zapatito roto, cuénteme usted otro. Desirée Abellán

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El Papá Noel En un lejano país en el Polo Norte, Papá Noel estaba repartiendo juguetes y se le perdieron cinco regalos y Papá Noel buscó y buscó y buscó y los encontró y rápido entregó los regalos a las niñas; Susana, Desi, Fátima y yo. Y le preguntamos, ¿podemos tocar los renos? —¡Sí! Y colorín colorete por la chimenea se escapó un cohete.

Alba Andreu

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Papá Noel y la niña Hace muchos años en Navidad era de noche y Papá Noel bajó por la chimenea. De pronto, Lucía se despertó y vio a Papá Noel y le dio una tarjeta y Papá Noel le dio sus regalos. Al final, Lucía se fue a la cama. Y zapatito roto, cuénteme usted otro. Susana Castany

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La chica egoísta Hace muchos años, había una chica egoísta y unos niños. La chica tenía un jardín precioso y los niños entraban a su jardín, pero como era egoísta no los dejaba y llegó un día que Papá Noel y los renos llegaron y le dieron los regalos y al otro día la chica se quedó pensando, «¿por qué Papá Noel me da regalos si soy egoísta?». Tengo que ser buena persona. Y desde ese día fue simpática con los niños. Fátima El Farh

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Dibujos 1ยบ de Primaria


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Relatos 3ยบ de Primaria

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La Navidad Misteriosa Hay niños que conocen el secreto de Papá Noel, el niño Jesús y los Reyes Magos. El secreto lo guardan dos niñas y un niño; Ester, Sonia y Ángel. Están emocionados con la Navidad y le contaron el secreto de la Navidad a Ana y Marta. Ya lo conocen todos. Llegó la noche de Navidad y Sonia vio a los Reyes Magos, al niño Jesús y a Papá Noel. Ester Alcaraz

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Un día de Navidad Erase una vez, una madre que se llamaba Isabel, que tenía doce niños que se llamaban; Sonia, Hajar, Ana, Ester, África, Ainhara, Zahíra, José, Ángel, César, Abderrahmane, Rhyo y les hacía una cena rica. Era Navidad y Sonia pidió un móvil; Hajar un patín que va solo; Ana una Tablet; Ester una mochila; África también quería una Tablet; Zahíra quería unas zapatillas; José quería la PlayStation 4; Ángel quería la PlayStation 4; César un móvil; Abderrahmane quería la PlayStation 4 y Rhyo la PlayStation 4. Isabel quería unos platos. Hajar Dahbani

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La noche de Navidad Había una vez, una familia muy pobre. Un niño de la familia estaba muy obsesionado con Papá Noel y también estaba obsesionado con los Reyes Magos. Una noche vio un trineo que se movía en el cielo. El niño se fue corriendo y se lo dijo a su familia. —¡Un trineo! ¡He visto un trineo volando en el cielo! La abuela le contestó—: Pero hijo, puede ser solo tu imaginación. —Pero abuela juro que no es mi imaginación. La abuela le dijo al niño—. Es la hora de dormir. El niño halló un ruido y salió de casa y vio que estaba nevando. De dentro de la nieve salió, de repente, un trineo y ¡ay! quién estaba. ¡Estaba Papá

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Noel! El niño le preguntó—: ¿Quién eres tú? Y Papá Noel le contestó—: Papá Noel! ¡Hou, Hou, Hou!

¡Yo

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Y al final el niño era el único niño que vio a Papá Noel. Abderrahmane El Farh

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La noche de los Reyes Magos Erase una vez, tres Reyes Magos. Un día vinieron a entregar el último regalo a la casa de una que se vestía de un duende con orejas puntiagudas para asustar a los tres Reyes Magos porque le gustaba hacer bromas. Los tres Reyes Magos eran más listos que ella, al llegar a la casa de la niña la vieron por la ventana, la niña pensaba que les iba a asustar y se frotaba las manos, pero no se imaginaba que la estaban viendo. Entonces, entraron sigilosamente para que no se diera cuenta, con cuidado dejaron los regalos debajo del árbol de Navidad. La niña de tanto esperar se quedó dormida. Cuando la despertó su padre era de día, miró hacía el árbol de Navidad y vio los regalos y se quedó sorprendida al ver los regalos debajo del árbol de Navidad y pensó que no volvería a asustar a los Reyes Magos porque se portaron bien con ella. José García

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¡¡Sueño con la Navidad! Había una vez, un niño muy especial que soñaba con la Navidad y oyó un ruido que salía del salón y era Papá Noel y le preguntó: —¿Qué regalo querían? Un balón, un mono, un patín y un búho de peluche. Y entonces cuando se acostó, Papá Noel estaba preparando los regalos cuando Rami, sin querer, se fue para otro lado y se fueron a África. Vio a muchos niños que no tenían comida, ni agua, ni un colchón, ni un colegio. A Papá Noel le daba demasiada pena y a los niños que se portaban mal no les dio regalo y si les dio a los niños de África. Esos niños eran felices por Papá Noel y el espíritu de la Navidad le concedió a todos los niños un deseo. Y una niña le dijo: —Querido espíritu, quiero que todos los niños sean felices. Los otros niños eran muy, muy, muy, muy súper felices. Papá Noel se fue de nuevo al mangata

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país de Bullas donde estaban Samuel, Mario y Héctor y estaban súper emocionados por la noche. Mario no podía dormir porque Papá Noel repartía los regalos y Mario se despertó y fue al salón. Cuando fue al salón vio los regalos y así fue el sueño de la navidad. César Joel Hidalgo

Por Isabel M. Sierra mangata

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El día que vi a Papá Noel Desde mi ventana veía caer la nieve, estaba relajada, disfrutando del momento, mi hermano, Leo, jugaba sentado en la alfombra, de reojo lo miraba y disfrutaba de su sonrisa… De repente, un ruido llamó mi atención, sonaban como cascabeles, intenté mirar a través de los cristales, pero estaban empañados, pasé mis manos y me fijé bien. —¡No lo podía creer! ¡Papá Noel venía hacía mi casa! Nerviosa y sin pensar salí de la habitación y grité: —¡Papá, mamá, Leo! ¡Despertar! ¡Papá Noel está aquí! Nadie salió al salón, yo me acerqué dudosa a la chimenea, de repente, algo bajaba por el hueco de la chimenea. —¡Sí, sí, es Papá Noel! Papá Noel con voz flojita me decía: —Sonia… sshhh sshhh… vas a despertar a todos. mangata mangata

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Bajé la voz y le pregunté: —¿Qué haces aquí Papá Noel? Papá Noel me contestó: —He venido a decirte lo especial que eres Sonia, a decirte que alguien que te quiere muchísimo, me ha pedido que conceda todos tus deseos. Yo me puse muy contenta, y Papá Noel me preguntó: —Sonia ¿qué deseas por Navidad? Yo me metí mi mano en el bolsillo de mi pijama y saqué mi lista de deseos y con voz bajita empecé a pronunciar: —Papá Noel, me gustaría que estas Navidades estemos todos juntos, que mi tete venga de Holanda, me gustaría que mi amigo César pase una feliz Navidad, me gustaría que papá y mamá nunca dejen de darme esos abrazos tan tiernos, me gustaría que mi hermano, Leo, me quiera siempre tanto… La lista de mis deseos era interminable, pero Papá Noel me preguntó: —Y Sonia, ¿para ti no pides nada? Yo me quedé callada y en silencio, y cuando al fin supe que decir, contesté: mangata

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—¡Es verdad! Pero ¿puedo pedir algo? —¡Pues claro que sí! —contestó Papá Noel sonriendo. —Pues yo quiero… humm… pues no sé lo que quiero —¡No sabía que pedirle a Papá Noel! Papá Noel dijo: —Tranquila, Sonia, cuando sepas lo que quieres para ti, solo tiene que decirlo flojito, que yo te escucharé. Papá Noel agarró mi mano y empezó a tirar de ella, yo escuchaba: —¡Sonia, Sonia, despierta! De repente abrí los ojos, era mi hermano, Leo, quien tiraba de mi mano. ¡Todo era un sueño! Yo seguía cerca de mi ventana y Leo me decía flojito: —Pide un deseo… No entendía nada, pero le hice caso y en voz bajita dije: —Papá Noel, quiero unos guantes para la nieve… Después de unos días

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—¡Es hoy! ¡Es hoy! —grité al despertar. —¡Hoy viene Papá Noel! —Me levanté corriendo y fui… bajo el árbol de Navidad. ¡Ahí estaba mi regalo! —¡Ahí está mi regalo! ¡Unos guantes! —grité emocionada—. ¡Papá Noel me escuchó! Ese día toda mi lista de deseos se cumplió, «qué feliz soy», pensé. De repente, volví a escuchar los cascabeles, fui corriendo a mi habitación, miré por mi ventana y ahí estaba, alejándose en su trineo Papá Noel diciendo: —HOU HOU HOU… ¡FELIZ NAVIDAD, SONIA! Sonia Limiñana

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La Princesa de Navidad Había una vez, una princesa que estaba prometida con el príncipe del castillo. Estaba muy triste, pero llegaba Navidad y, entonces, su cara cambiaba cuando empezaba a nevar, significaba que venía Navidad. Adornaba todo el castillo, ponía luces, guirnaldas y todo se iluminaba. Con la llegada de Navidad la princesa celebraba la Navidad con una gran fiesta y a los niños les daba regalitos. Cantaba villancicos y bailaban. La princesa estaba contenta y cerraba el baile de Navidad con su prometido entre aplausos de los niños, que era el único día que entraban al castillo. Ana María López

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Un milagro de Navidad Erase una vez, en un pueblo muy lejano estaba llegando la Navidad y todos los del pueblo estaban preparando todos los adornos de Navidad y un árbol gigante de Navidad con la estrella en la punta del árbol, todos estaban contentos. Llegó la noche de Navidad, todos estaban reunidos para celebrar la noche de Navidad, los niños estaban muy contentos porque venía Papá Noel a traerles los regalos. Estaban jugando al escondite y una niña se escondió en el bosque y se perdió. Era de noche y apareció una mujer con una túnica blanca, la niña estaba asustada. La mujer llevó a la niña a una cueva. La mujer le dio una manta. Al día siguiente, la niña llegó sana y salva. Ese es el milagro de la Navidad. África Plasencia

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Cotilleo de Navidad Estas Navidades, los Reyes Magos han decidido jubilar a sus camellos porque ya están muy, muy viejitos. Y por todos estos años de duro trabajo, le han recompensado con un viaje a Egipto con todos los gastos pagados. Para que puedan ver las Pirámides y a sus primos los dromedarios. Seguro que todos os preguntareis que; cómo los Reyes Magos van a repartir todos los regalos. —¡Pues vais a flipar! Los Reyes, comprado para ser Regreso al

que están a la última, se han un DeLorean, de segunda mano, más concretos el de la película futuro.

El problema ha sido que los Reyes Magos no tienen estudios de física cuántica para utilizar el DeLorean. Como todos sabéis, ellos

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tienen estudios de astronomía. Y en vez de hacer volar el DeLorean, se han pasado tres días viajando en el tiempo, año arriba, año abajo, es decir; Navidad 2016/17, Navidades 2017/18. Menos mal que han podido retroceder en el tiempo y entregar los regalos a tiempo. Y si no llega a ser por mí, ni os hubierais enterado. Rhyo Terrades

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Dibujos 4ยบ de Primaria

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Relatos 5ยบ de Primaria

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El niño que cambió Érase una vez, un niño muy malo que siempre se estaba metiendo con los demás. El día de Navidad le traían carbón, mientras que los demás niños salían a la calle a jugar con sus juguetes. Él, desde su casa, veía como los demás se divertían, pero él no cambió, seguía portándose mal y le seguían trayendo carbón. Pero no cambiaba, siempre igual, hasta que un día cambió y se empezó a portar bien con todos. Todo el mundo decía «que raro». Le empezaron a traer menos carbón, él decía «pero si yo me porto bien». Hasta que un gran día no le dejaron carbón. Él, muy contento, salió a la calle con sus amigos y todos pasaron muy bien el día de Navidad. Martín Consuegra

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Una gran aventura navideña

Había una vez, un padre llamado Pedro, una madre llamada María, una hija llamada Clara y la segunda hija la llamaron Rosa. Un día se pusieron malitos los padres, sus hijas fueron a buscar una poción. La encontraron junto a una varita mágica. Al final se la dieron y se la bebieron y se pusieron bien. Vino el brujo, tocó la puerta, la abrió justo cuando se quería levantar les agua fiesta su relación. La madre cogió la varita y el mago desapareció. La familia quedó feliz e hizo un gran banquete por Navidad. Zapatito roto, cuéntame otro. Salma Dahbani

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Charlie y la Navidad Un niño muy pobre llamado Charlie, vivía en una casa muy pequeña. Todos decoraban sus casas menos él. Porque su familia no creía en la Navidad. Pero a Charlie le encantaba. —¡Mamá! ¡Mamá! ¿Puedo escribirle la carta a Papá Noel?— dijo Charlie. —No Charlie— dijo la madre de Charlie disgustada. —¿Pero, por qué?— dijo Charlie con cara de tristeza. —¡Por Qué! No hay manera— dijo la madre de Charlie suspirando. —Mira, yo antes creía en la Navidad, pero por primera vez hice una carta para Papá Noel. No me trajo nada— dijo la madre de Charlie—. La volví a meter otra, y otra vez, pero ni caso. A la mañana siguiente que ya era Nochebuena la madre de Charlie vio que estaba triste. Poco después cogió la batidora y

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empezó a preparar dulce para la Navidad. —¡Mamá, ¿qué haces?!— dijo Charlie. —Unos dulces para Navidad. —¿Me has dejado?— dijo Charlie. El niño contento fue a escribir su carta y la envía a Papá Noel. Le trajo lo que quería a la mañana siguiente, Charlie celebró la Navidad con su familia. Esto es de verdad y no miento, y como me lo cuentan te lo cuento. Houda El Farh

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Harold Harold era un cachorro cuando llegó a casa de los Beryl. Los niños quería un cachorro y su padre se lo compró. Al principio todos lo querían, pero se hizo grande y a todos le molestaba. Un día se lo llevaron en el coche y lo abandonaron. Harold corrió detrás, pero el coche iba muy deprisa y pronto se perdió de vista. Lo habían abandonado y pasaron muchos días y Harold vivió en la calle. Sucio, triste y hambriento. Una noche se encontró con un anciano, sucio y hambriento que dormía en el suelo sobre unos cartones. El anciano tiritaba de frío así que, Harold se acurrucó con él dándole calor. El anciano y él se hicieron muy amigos y andaban juntos todo el día. Un día Harold despertó y vio que su amigo no estaba. El anciano había desaparecido. «¡Oh, Dios!», pensó. «¡Otra vez solo!» Pasaron los días y mangata mangata

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y Harold recordaba a su amigo anciano y se preguntaba dónde estaría. Pronto sería Navidad y Harold no tenía casa y ni siquiera un amigo para pasar la noche de más frio del año. Al fin era Nochebuena y el pobre perro intentaba dormir, pero el frio no le dejaba dormir. De pronto, notó una cálida caricia en su cabeza. Un hombre, con barba blanca y extraño traje rojo y blanco, lo acariciaba y sonreía. —No me recuerdas Harold. Soy yo, tu amigo el anciano. —Pero su aspecto era muy diferente. Este le contó a Harold que todas las Navidades hacía felices a los niños. Y le preguntó si quería ser su ayudante para siempre y Harold aceptó y desde entonces es Harold el ayudante de Papá Noel. Marta Fernández

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Marta F.

Marta L.


El abeto de Navidad Había una vez, unas niñas que eran hermanas, se llamaban Celia y María, entonces estaban pensando que hacer para Navidad. Se les ocurrió que como fuera de su casa había un abeto decidieron decorarlo. La gente cuando pasaba por su lado se paraban y decían: «¡Qué bonito ese abeto!». Las luces que lo iluminaba alumbran todo el pueblo. El abeto era un centro de atención, la gente se echaba muchas fotos y lo visitaban mucho. El señor alcalde se le ocurrió una gran idea. La idea era llamar a Papá Noel. Papá Noel se sentó al lado del abeto en un sillón majestuoso. Los niños, uno a uno, iban diciéndole los regalos que querían y echándoles las cartas al saco. Todo esto pasaba mientras que María y Celia estaban en casa ayudando a mamá preparando la gran cena de Navidad. Papá Noel llamó a la puerta: Toc, toc, toc. Celia abrió y Papá Noel contestó: —También hay regalos para vosotras. mangata

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María dijo—. Si quieres te puedes quedar a cenar aquí. Papá Noel dijo que no porque tenía que repartir regalos a otros niños. La mamá de Celia y María dijo—: Espero que te haya gustado este día tan especial, a nosotras nos ha encantado y nos lo hemos pasado de maravilla. —Gracias a ti, has hecho que tú y el abeto se iluminen la sonrisa de los niños y no tan niños. Ha sido una Navidad encantadora para este pueblo y todo esto ha sido gracias a Celia y a María que tuvieron esa gran idea con un simple abeto de Navidad.

¡Feliz Navidad! Marta López

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La noche mágica Había una vez, en una noche fría de Navidad, una niña rubia, alta, simpática y de blanca piel, cuyo nombre era Iris, invitó a sus familiares a cenar y celebrar la Navidad. Al rato llegaron sus familiares, Iris estaba muy contenta e ilusionada, porque su día favorito era la Navidad. Comenzaron a cenar; según sus comentarios estaba todo para chuparse los dedos. Terminaron de cenar y se propusieron salir a cantar villancicos a las casas. Una hora más tarde cuando terminaron, quedaron helados y un poco cansados. Entonces a Iris se le ocurrió ver películas con la chimenea enchufada. A todos les pareció una buena idea, y marcharon rumbo hacia el salón. Pusieron un mix de películas de Navidad, se taparon con una manta peluda con dibujos de Navidad. Las pelis terminaron muy tarde, y todos estaban súper cansados, y ya tuvieron que irse. Lo recogieron todo, y Iris ya se fue a su cama. Tenía tanto sueño que no podía ni taparse, pero por otra parte estaba ilusionada porque a la mangata

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mañana siguiente era Navidad. Cerró los ojos y se quedó dormida. Dos o tres horas después Iris escuchó un ruido muy fuerte, venía del salón. Iris fue a ver, y lo primero que vio fue a Papá Noel. Ella se acercó y le preguntó que si estaba bien. El dijo que sí, que no se preocupe. Papá Noel le preguntó si se había portado bien. Ella le dijo que sí, pero aún no se creía que estaba con el mismísimo Papá Noel. Él hizo un gesto de silencio. Iris cerró los ojos, y cuanto los abrió apareció en la casa de Papá Noel. Ella estaba súper contenta, y le dio las gracias a Santa. Le enseñó toda su casa, y por supuesto la fábrica de juguetes. Iris lo estaba viendo todo muy impresionante, y no se lo podía creer. Más tarde Santa le invitó a unos mazapanes, turrón y bombones de chocolate. Iris conoció a los elfos, que por supuesto eran muy simpáticos. Le encantaba observar cómo hacían los juguetes, y le impresionaba las máquinas. Santa dijo que ya era hora de irse, que ya estaba apunto de amanecer. Llegó a su casa, y no estaban los regalos en el árbol. Se fue a su cuarto y se durmió un poco. Unos minutos después su familia se despertó, al igual que ella. Todos ilusionados por ver si había venido Papá Noel (o Santa) mangata mangata

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se dirigieron al salón. Allí había muchos regalos y todos ilusionados quisieron abrirlos. Iris no se podía creer cómo había traído los regalos. Los abrieron y a cada uno le tocó algo muy bonito. Todos estaban muy contentos, y a la vez se felicitaron. ¡Feliz Navidad! Y fueron felices y comieron perdices. Nerea Pardo

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Relatos 6ยบ de Primaria


Pasando la Navidad con mi mejor amigo

Érase una vez, un niño llamado Bacho. Era alto tenia ojos marrones, el pelo negro y mechones rubios, vivía en una casa grande y con muchas habitaciones. Una mañana de Navidad, la cual no apetecía levantarse de la cama por el mal tiempo que hacía, a Bacho le gustaba mirar por la ventana cuando caía la nieve del cielo. De repente vinieron Kevin y sus padres para pasar la navidad en su casa. Bacho y Kevin nada más llegar empezaron a jugar a la consola. También llegaron sus abuelos. Las mujeres empezaron a hacer una cena, hicieron un pollo asado y una comida mexicana, burritos, nachos, etc. Y los hombres se quedaron viendo las noticias alegres de la navidad. Entonces cuando hizo la cena la madre de Bacho, la abuela y la madre de Kevin llamaron a los chicos para cenar y contaron chistes muy graciosos. Cuando de repente escucharon unos ruidos muy extraños que

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se oían de la chimenea. Bacho y Kevin se acercaron y encontraron a Papá Noel atascado sin poder salir. Bacho y su amigo le ayudaron a salir. Papá Noel se lo agradeció dándoles un regalo. A Bacho le dio una caja y dentro de ella vio un perrito blanco con manchas negras, es lo que deseaba tener desde hace mucho tiempo y también le dio el regalo a Kevin. Lo abrió y encontró una Tablet que él deseaba tener. Bacho corrió a la cocina, cogió un vaso de leche y unas galletas y se lo dio a Papá Noel. Él se lo agradeció y se fue a recoger su trineo para marcharse y dijo HOU HOU. ¡Feliz Navidad! Bacho Gaprindashvili

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Un regalo de navidad Se acerca la Navidad. Todos los niños prepararon con ilusión las cartas para Papá Noel. Julio tiene 9 años y él es un niño egoísta, llorón, antipático, mentiroso y rebelde con sus padres. Todos los años Julio en su carta de Navidad pide muchos juguetes, más que los demás niños de su edad. Sus padres sienten tristeza de la actitud de su hijo y creen que no se merece tantos regalos. Un día después de llegar del cole Julio tiene una rabieta como muchas veces sus padres le dicen que Papá Noel no le va a traer tantos regalos como pidió por su rebeldía. Los días pasan y Julio no cambia su actitud. Julio pensaba que sus padres mentían y que Papá Noel le traería todos sus regalos. Al final llega el día de Navidad, Julio se despierta, corre como loco por toda la casa y no se encuentra ningún regalo que pidió,

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solo debajo del árbol de Navidad encuentra un regalo que en su interior contenía una carta que decía: Julio todos estos años has sido muy rebelde con tus padres y no quiero premiarte por ello, por el contrario que te sirva de lección y te portes mejor. Julio corre y despierta a sus padres y decirles que ha recibido el mejor regalo de Navidad, el perdón de sus padres y la mejor lección de Papá Noel. Kevin García

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Creo y no creo en la Navidad

Érase una vez, un día como todos, que un niño llamado Peter de Inglaterra, no creía en la navidad. Su hermana Lucy sí creía en ella. La noche anterior de Nochebuena Peter no se levantaba de la cama. —Peter, levántate que llegarás tarde —dijo su madre. —Voy, voy —dijo Peter gritando. Al llegar al colegio, todos los niños cantaban villancicos, pero Peter no le gustaba la navidad y se fue. El profesor pidió que hicieran una historia sobre Navidad y Peter lo hizo sin ganas y él no sabía una cosa: que todo lo que escribiera se iba hacer realidad. Él cada vez ponía más cosas y más hasta que llenó dos folios por delante y por detrás. Puso que existía Papá Noel, él fue a casa de Peter justo la noche de Papá Noel y subió a decirle a Peter: —Seas grande o pequeño o seas como seas debes creer en Papá Noel — dijo Papá Noel.

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Peter pensó que solo era un sueño. Al abrir los regalos a Peter le pusieron una carta que ponía «Debes creer en Papá Noel. Un fuerte abrazo desde el Polo Norte.» Desde ahora el creyó en Papá Noel. ¡Feliz Navidad! Abigail Brigitte Hidalgo

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Una Navidad casi perfecta Cristin es una joven madre soltera con dos niños llamados; Hatley y Max. Su exmarido, Ryan, quiere conseguir la custodia completa de sus hijos por un pequeño error de su niñera adolescente Mey. Un día nevado de diciembre Cristin, en un apuro de no llegar otra vez tarde al trabajo, camino de llevar a Hatley y Max al colegio, un poco más adelante un coche pierde el control y se choca. Cristin muy asustada, calma a sus hijos y le dice a Max que llame a la ambulancia mientras ella sale a ver que ha pasado. Ve a alguien en el coche. Parece una mujer. Cristin trata de sacarla del coche y le hace unas maniobras intentando reanimarla dejando sin querer caer un collar muy importante para ella. Un rato después vino la ambulancia y se llevó a la mujer. Cristin se fue rápidamente, dejó a los niños en el colegio y se fue a trabajar, al llegar a la cafetería el jefe de Cristin se enfadó

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mucho y terminó por echarla. Cristin trató de explicarle lo que había ocurrido y él no la creyó. Cristin se fue un poco enfadada y a la vez triste. Ella fue a la pastelería del pueblo, compró unas magdalenas de chocolate, allí conoció a Carmen que le dio trabajo y a la vez descubrió que tenía abuela, pues resulta que su padre murió dejando que los collares se juntaran y así poder descubrir su gran secreto. En el hospital estaba Mariluz a la Cristin salvó la vida, Mariluz desesperada por encontrar a la mujer que le salvó la vida, manda a su nieto Mario a buscarla. Mario finalmente encuentra a la chica. Al final los dos acaban enamorados y celebran todos juntos Nochebuena como una familia feliz junto a su árbol de Navidad. Idaira Vives

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Una noche de Navidad

Llegó el precioso día de Navidad. Todas las casas brillaban con las luces que existen. Había una familia, estaba decorando su árbol de Navidad. Era gigante tenía unos juguetes muy brillantes con purpurina, rojos, azules, blancos, amarillos y de color rojo y muchos más. Era una familia grande, tenían una hermana mayor, dos niños gemelos medianos y una niña de siete meses, el padre y la madre. La hermana mayor ha puesto la estrella en la punta del árbol. Faltaban ocho días para que vengan los Reyes Magos. La hermana mayor ha pedido un libro y una camisa moderna, los otros niños han pedido dos coches de mando iguales, la niña pequeña todavía no sabía escribir tampoco hablar por eso los padres escribieron para ella unos juguetes y un biberón.

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Cada uno ha dejado su carta en la mesa. Al día siguiente no estaba la carta. Ya han pasado siete días. Todos los niños se acostaron a dormir. Cuando todos estaban dormidos llegaron los Reyes, dejaron los regalos de bajo del árbol y se fueron a otros niños. A las seis de la noche se despertaron los niños gemelos, miraron debajo el árbol, había muchos regalos y se fueron corriendo a despertar a los padres. Se despertaron todos y se fueron a abrir los regalos. Cada uno ha tenido lo que ha pedido. Toda la gente salió a jugar con la nieve. ¡¡Y así pasó la noche de Navidad!! Oksana Vrublevska

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Muchas gracias por vuestra participaciรณn

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