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EDITORIAL Tener cierta edad, y ser solter@ y disponible, fueron alguna vez características decimonónicas de los jóvenes. Hoy la inconformidad, la confrontación y la vitalidad transformadora forman parte de la identidad de quien se siente o se sabe joven. Después del correo secreto, la radio controlada por los adultos, y la televisión vencida por el gobierno, los aparatitos para almacenar información gráfica o acústica permitieron una mayor libertad y también una responsabilidad, la de compartir. Ahora depende del usuario el uso de una serie de herramientas para interactuar entre individuos, cuya rata en el cerebro les indica que se entrometan, conspiren, imaginen, o se expresen como mejor les parezca; porque cada uno es libre de armar su propia revolución.

ÍNDICE * ¿Seguir esta publicación? * Revoluciones culturales * Rude Boys en Pachuca * Noesis Ñuu Savi “De Oaxaca para el mundo” * El Alba * De tripas corazón * Por amor * Su mayor error * Más allá del tianguis * No me pude aferrar * No deberíamos ser tan infinitos * De primaveras y veranos rebeldes * Mi más sincero odio el día de hoy

Fotodélicos ADOC Aura María David Eurosa Luna D. Zuviri T. Itzel Alexis Moisés Lozada Oscar Raúl Pérez Cabrera Samantha Nolasco Coiffier Facebook: /MandalaFilosofiasUnderground Twitter: @Mandalafu


¿ S eg u i r e s t a

publicación? Por: Oliver García

En un día común y corriente la jornada empieza con las visitas a las redes y a sus respectivas actualizaciones plagadas de tragedias. Es más difícil equivocarse con un muerto o un crimen, no obstante cuando se trata de las “buenas noticias” la verificación baja. y los periódicos avientan las vendas que el público recogerá para su uso voluntario. Voluntario sí porque no se profundiza más allá del encabezado, e incluso debajo del comentario reivindicador de la noticia original las fintas vencen y los ataques empiezan. Fenómenos como el del niño hardvardesco o la chica que de desertora de la NASA pasó a ser mártir de las circunstancias, nos remiten a muchísimos descuidos en las redacciones de medios imponentes como el Universal o la Jornada. Pero si la rigurosidad es nula o hay cortina de humo creo yo es el menor de nuestros problemas. Algo más grave ocurre dentro del mundo virtual porque las potencias se quiebran y el mito gana. Gana cuando los likes se acumulan pero los comentarios son pocos; gana cuando las respuestas hacia la nota principal se derivan de una única lectura por la novedad del post, sin remitirse al enlace original; gana cuando todos los supuestos lectores invierten su tiempo cazando temas interesantes, donde indican que México va en decadencia o que nuestro futuro (los niños y jóvenes) sólo puede ser rescatado mediante la victimización. Esos temas brindan un prestigio de lector asiduo que se in-

forma; tus mil “me gusta” indican que haces un uso exclusivo de las fuentes y sigues y difundes datos con la esperanza de contribuir a tus receptores con tu propia agenda, pero es mentira. En otros países la ciudadanía comienza con la revisión diurna del paper favorito al lado de la taza de café. Aquí eres un internauta vanidoso y has encontrado en la revisión de los diarios un rápido aliciente para crecer por fuera. Ahora Facebook brinda sugerencias hasta de nuevos libros, en el fondo sabes que si clickeas todos pensarán, cuando visiten tu perfil, que ya los leíste, que eres un devorador de información. No te culpo, ni te juzgo (buena la neta sí), pero vamos a ser sinceros, esto se origina con una idea de acabar con el analfabetismo y la opinión intelectual obliga a quienes ya conocen las letras a que usen esa facultad. Estoy de acuerdo, pero un buen ciudadano no nace cuando conoce cuánto se chingó Granier ni el nombre de los descabezados en el norte, sino cuando se interesa en sí mismo y conoce las leyes de tránsito si es taxista, se lee los manuales de salubridad si vende comida y revisa los folletos sobre algunas enfermedades si ya inició su vida sexual. Un buen ciudadano Verifica si la multa del policía es adecuada, y está consciente de las sustancias que adquiere en la farmacia. Sin el aura elitista, la lectura deja de ser un accesorio y comienza a ser una herramienta útil para todos no-so-tros.


Por: Mowgli420

La palabra revolución proviene del latín revolutum que puede traducirse como “dar vueltas” (ejemplo: la licuadora es revolucionaria). En la actualidad, revolución es un cambio o transformación radical respecto del pasado inmediato, por lo tanto los cambios revolucionarios tratan de crear una ruptura en el orden establecido. Al escuchar la palabra “revolución” casi siempre viene a la mente un conflicto armado, una guerra, Zapata, Fidel Castro, El Che Guevara (¡obviusly!) Pancho Villa, las adelitas, “sufragio Efectivo no reelección”. Pero existen revoluciones en varios aspectos de la sociedad: en lo político, religioso, económico y en la que nos centraremos en este texto: La revolución cultural.


Para empezar, todos vivimos en una sociedad, por ende, nos movemos dentro de un plano cultural y consumismos símbolos culturales toda la vida. Anteriormente no teníamos mucho chance de poder experimentar con otro tipo de culturas. El nacer es un accidente (sic) y nadie pide nacer en el contexto donde es expulsado al mundo real. Naces en México, así que te jodes y tiene que gustarte el futbol, ser guadalupano, apoyar a la selección y cantar las canciones de mariachi con mucho sentimiento. Eso pasaba anteriormente. Pierre Levy en su libro Cibercultura menciona que la invención de la imprenta hecha por Gutemberg, fue la primer revolución cultural a gran escala, símbolos culturales de un lugar, podían trasladarse a otro contexto sin cambiar. Los medios masivos como la televisión, la radio y la prensa crearon también revoluciones culturales. Ahora podíamos ver, escuchar o leer lo que pasaba en otra parte del mundo de manera casi instantánea. Los medios nos empezaron a saturar de información, de datos, de símbolos culturales, y tratábamos de pescar los que nos parecían más chidos según nuestro juicio. Mientras que en la Edad media poco importaba lo que sucedía en el otro lado del mundo, en la actualidad no, ya que nos llenan de preocupaciones, guerra por aquí, inundaciones por allá, corrupción por acuyá. Luego no saber nada es la mejor arma para vivir sin estrés.

Pero no todo es malo, sino fuera por los medios no sabríamos si la selección ganó, o si tal escritor murió e ir a comprar varios de sus libros, ni tampoco si Pink Floyd hizo otro concierto o si existe una nueva joya que escuchar o ver. El movimiento contracultural de los 60’s también puede ser denominado revolución cultural, ya se trató de crear un nuevo estilo de vida explorando la filosofía oriental, adentrándose en el Zen, las lecturas de Lao-Tse y las religiones budistas o hinduistas que tienen cosmovisiones muy diferentes a las religiones del Occidente. Pero en la contracultura también se trató de rescatar el pasado indígena, símbolos culturales olvidados traídos al presente para refrescar y recordar el pasado. Ahora con la invención de Internet, podemos tomar símbolos y objetos culturales de todos lados. Con la televisión y los medios tradicionales éramos receptores pasivos, aceptábamos lo que nos daban, pero ahora, con Internet, el paradigma cambia, nosotros somos quienes decidimos qué buscar (aunque busquemos videos tontos de youtube o notas sensacionalistas) y qué datos recibir. Una nueva revolución cultural está abriéndose paso, el ser humano se virtualiza y recorre el mundo, sus culturas, sus ideologías, sus pensamientos con clicks. Todo pasa frente a una pantalla. Ojalá y sea un nuevo paso para la evolución humana.


Fotodélicos ¿CUÁNTO MIDE LA MEMORIA? (2/OCTUBRE/12) Todavía respiran personas en las calles, pero no sé si perciban el hedor de la injusticia, de la muerte que silenciaba gargantas, y tiraba los puños de quienes tuvieron y aún tienen el poder de transformar muchas mentes.


Por: Itzel Alexis


RUDE BOYs en Pachuca Por: Erick Giovanny Flores Islas

El día Jueves 27 de Julio Los Rude Boys estuvieron presentes en la capital pachuqueña, después de varios años de no visitar la ciudad, acompañados de algunas bandas y cantantes locales como: Revolution system, Orgullo mexicano, Atzkayak, Miseria ska, Alpha school y The skarada band.

La gente comenzó a llegar desde muy temprano para disfrutar del evento, había diversidad en la música, los géneros musicales como ska, rap, reggae y punk hicieron presencia en el evento, cubriendo expectativas de diferentes gustos del público.


El tokín dio inicio con los ritmos tranquilos del reggae, seguido de un buen rap y subiéndole el volumen con un punk, así llegó el momento del ska y a cada momento se ponía mejor el asunto, el público bailaba slam y coreaban algunas de las canciones de las bandas locales que anunciaban la llegada de Los Rude Boys.

Cayó la media noche y Los Rude Boys subieron al escenario, el público ya los esperaba, estaban dispuestos a hacer el mejor slam y corear todas las canciones. La banda dio inicio con la canción “El Diario del Terror” y cerraron con la canción “Somos del barrio”, promocionando su último disco “Mejores tiempos”. A pesar los problemas e inconvenientes Los Rude Boys dieron un gran espectáculo, el público disfrutó todo momento del tokín, y Los Rude Boys salieron del escenario muy satisfechos con ganas de seguir tocando y dispuestos a regresar a Pachuca a dar otro gran espectáculo. Discografía Justicia para el país (2003) Tiembla la tierra (2010)

El precio del sudor 2005) Mejores tiempos (2012)


NOESIS ÑUU SAVI

“DE OAXACA PARA EL MUNDO” Por: Adalí Flowers Desde las tierras de Benito Juárez, Porfirio Díaz, José Vasconcelos, Macedonio Alcalá con su ya reconocido tema “Dios nunca muere” y la “Canción Mixteca” obra del compositor José López Alavés; surge en la Ciudad de Huajuapan de León, Oaxaca, con una propuesta exquisita para los oídos, la banda de Rock Noesis Ñuu Savi. Conformada por los 4 hermanos Garín que en 2003 y sin pretensión alguna (sólo con la idea de rescatar y transmitir la música oaxaqueña) logran su primer álbum de estudio de manera independiente, titulado El País de las Nubes donde destaca Neblina, una canción oscura que evoca “viajes” de tintes psicodélicos. Con un sonido basado en guitarras llenas de virtuosismo, acompañadas de una atmosfera excepcional y progresista, Noesis atrapa de una manera suave y taciturna. Por ello se han hecho acreedores de reconocidos premios por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) por lo que ya figuran en la lista de nuevos grupos que representan a México en el plano internacional. Cabe destacar que en el 2005 la música de Noesis Ñuu Savi llegó al cine a través del cortometraje Alexa del director Rolando Rivera, por el que obtuvieron la nominación a mejor música original en el festival Pantalla de Cristal, en la Ciudad de México; mientras que con el documental Reencuentros: Entre la memoria y la nostalgia de la cineasta Yolanda

Cruz, se presentaron por primera vez en el Festival Internacional de Cine en Morelia en el año 2008. Con un trabajo silencioso, independiente y a base de esfuerzo, Noesis sigue proyectando su música en todo el país y promocionando su primer DVD en vivo “Son de Rock” editado en 2012 donde incluyen en su mayoría parte del repertorio de la guelaguetza oaxaqueña. Así que si eres de los que escucha a los exponentes más representativos de la música oaxaqueña como: Lila Downs y Susana Harmp no perderás la oportunidad de conseguir el material de Noesis Ñuu Savi, que es una buena opción para escuchar el sentimiento de Oaxaca convertido en rock.

“El disco se puede conseguir en Oaxaca o en nuestra página. Se los podemos enviar. No tenemos una compañía distribuidora. En este regreso a México intentaremos colocar el material en varias tiendas y hasta en El Chopo.” Paco Garín (Baterista). DISCOGRAFÍA El país de las nubes (2003) Raíces (2006) Son de Rock (DVD en vivo 2012)


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Con una obra que oscila entre la escultura y la instalaciĂłn, las estructuras orgĂĄnicas elaboradas por Neto son finas membranas rellenas de materiales tan diversos como especias, perdigones de plomo y esferas de unicel. Su trabajo se aleja de la escultura convencional e invita al espectador a apropiarse de la pieza


Ernesto Neto, y Adriano Pedrosa, curador de la exposici贸n, desarrollaron un gui贸n especifico para las salas de San Lidefonso en el que las piezas se apropian de los espacios, los invaden, se integran


“Las esculturas siempre fueron hechas para ser tocadas. No poder hacerlo es un invento del modernismo para preservarlas�


El alba

Bajo mis uñas un ejército de astillas se clava, y no duele tanto como estas letras insolentes nacidas de una mano muerta. Me reconcilié con mi conciencia sepultándola bajo un montón de baldosas pesadas porque ella no atendía a razones, sin embargo al ver ese rostro en el espejo me sangran los recuerdos y no existe bálsamo ni atadura capaz de contener esta agonía. Algunos días de invierno la lluvia arrastra la nostalgia tras los cristales, entonces bajo las persianas me encojo y cierro los ojos con fuerza deseando que no pueda entrar. Pero otros días, otros días evoco la arruga que se forma bajo tus ojos cuando sonríes, entonces consigo ver las estrellas desde la alcantarilla. Por: Victor Espinosa


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Por: ADOC


De tripas corazón Se odiaban. Lo suyo era un asunto de esos que hacen eco en las esquinas de las casas y de los pueblos, que se cuentan quedito para no despertar al pasado, no vaya a suceder una desgracia por andar buscando en los cajones del tiempo, desordenándole el ritmo y revolviendo su paso. Todo comenzó cuando Jacinto se dio cuenta de la verdad: su mujer le andaba mintiendo. Mentir, lo que se dice mentir, sí, señor. Juana tenía esos ojos de bruja, embustera-mal-nacida que servían para enamorar a los hombres, para calentarles la sangre con tan sólo un parpadeo. Su mamá le había dicho que los ojos hablaban, que con ellos podía dirigir a los hombres sin soltar una palabra, que podían ser látigos y podían ser llamas. Juana no era una mujer, era una flama. Y mentía, como sólo una esposa puede hacerlo. Jacinto era un hombre respetable, de esos que tienen más canas que años y más daños que fallos. Él había vivido sus tristezas solo, nadie sabía a qué se dedicaba antes de

regresar al pueblo y poner la tienda más grande que pudo, hacer la casa más colorida que pudo y encontrarse a la mujer con los ojos más grandes que pudo. Y la tienda y la mujer. Y ser el hombre de una casa, querer como sólo puede un hombre que lo ha perdido todo, con sus daños, con sus años. “La luz” decían unas letras gigantes en la fachada. La tienda era más de Juana que suya. Ella limpiaba y acomodaba mientras buscaba el momento en el que entraran los hombres para bailarles los ojos y encenderles el alma. Patricio, el carnicero, miraba de reojo a Juana mientras limpiaba su tienda. Y no es que tuviera intención alguna, la vida le había puesto esa tienda enfrentito de la suya, tenía que ser por algo ¿no? Y así estaban, uno enfrente del otro, aventándose fuego por los ojos provocando llamaradas en esa desprolija calle de pueblo. Patricio era un hombre joven, con ese rosa de rancho que da superioridad, hablador, gritón, cabrón.


Siempre buscando argumento y pelea, con las manos ensangrentadas de animal. Y Juana, que de dama no tenía nada, salvaje, bruta y arrebatada aprovechó un fin de semana en el que Jacinto tuvo que irse a la ciudad para usar los ojos con todo su poder. Así comenzó la mañana, polvorienta y nublada. La mujer volteaba y volteaba a la carnicería para ver si podía comenzar algún juego con Patricio. Él, ni tardo ni perezoso, como dicen las abuelas, se dio cuenta de las intenciones de Juana y bastó una mirada de regreso que se encontrara con la suya para entenderse en el caos que estaban a punto de provocar. No queremos saber qué fue lo que sucedió. El punto es que una carnicería no es un buen lugar para los amores. Sucio, maloliente y ensangrentado, así fue como Jacinto lo encontró todo. Claro, como no encontró a su mujer en la tienda, tenía que buscarla en alguna parte. Y estaba allí, condenada. En medio de un entripadero asqueroso con Patricio de enredadera. Dos hombres y una mujer, dos hombres peleando por una mujer, o mejor dicho, un hombre peleando por el corazón de una mujer que el otro había convertido en carne. Mal agüero. Cuentan que se escuchaban los gritos por todos lados, la Juana corriendo a medio vestir de lado a lado de la calle, Jacinto peleando por su honor recién arrebatado por un carnicero, con los nudillos llenos de sangre y el corazón lleno de yagas, enojado, humillado. Mientras los hombres peleaban, Juana corrió a terminar de vestirse a la tienda, agarró el dinero que encontró en la caja y corrió, dejando atrás el griterío y el desorden. Con su trenza saltarina se alejó para ir a perderse a quién-sabe-dónde y nunca regresar. Su nombre estaba maldito, sus ojos lo estaban. Se fue sin remordimiento. Patricio, tremendo descarado, terminó más revolcado por Jacinto que por su esposa, arrinconado entre los animales que cada mañana vendía en el mismo lugar, viendo con miedo y con rabia a ese hombre al que jamás le volvería a dirigir la palabra. Lo suyo era odio de verdad. Jacinto cambió la tienda por una cantina, para ir a llorarle a las mujeres de ojos negros, y grandes; las mal agradecidas, a todas las Juanas traicioneras. Justo allí, enfrentito de la carnicería por la que siempre pasaba y que no le dejaba olvidar, Jacinto tenía un nuevo lugar para seguir viviendo solo sus tristezas, con sus años, con más daños.

Por: Enid Carrillo Moedano


POR AMOR No me creía capaz de hacerlo, no podía concebir la idea en mi mente y mucho menos pensar en el poder de aquel sentimiento capaz de impulsar a mis acciones para realizar aquel acto, del que, a pesar de las consecuencias, no me arrepiento. Eran esas consecuencias lo suficientemente nítidas como para que pudieran ser olvidadas, no sólo se reflejaban en mi tez blanca papel, podía sentirlas en la lentitud de mi sangre, en mi entrecortada respiración, en mis agitados latidos y en el frío de mi cuerpo. Sin embargo mi alegría aumentaba cada vez más, en especial cuando veía esos ojos brillantes y pensaba que formarán parte de esa cadena de recuerdos inolvidables. Por más que llores, por más que maldigas y reclames al cielo lo recién acontecido, por más que intentes reanimar a este inerte corazón con palabras de angustia y dolor tendrás que afrontarlo con valor. Por mi parte, dejo este mundo con una sonrisa marcada en mi rostro; aunque no por cobardía ni por esa vaga sensación de adrenalina después de lograr aquella meta añorada. “¡Hagan algo, por favor hagan algo!” escuchaba a mi madre implorar a los médicos intentar ha-

cer algo para que sobreviviera, pero mi destino ya estaba sellado desde el instante en el que sentí aquella dicha transformarse en sonrisa indiscutible de amor, sí, amor, eso fue lo que me orilló a salvar la vida de mi hermana. Mis signos vitales cada vez decaían más. Antes sólo sentía que mi cuerpo empezaba a descansar, pero solo mi cuerpo. Ahora que he descubierto el sentimiento causante de toda esta conmoción, puedo dejar que mi espíritu vuele libre y deje de sufrir los tormentos de una vida vacía y terrenal como ésta. ...Amor, es lo único que le da sentido a nuestra existencia. “¡No, no, no!” fue la última frase, acompañada de sollozos, que escuché decir a mi madre; lo último que sentí fue un beso en la frente por parte de mi hermanita, después de un suave susurro sobre mi piel que decía entre lágrimas: “Descansa para siempre mi eterno salvador, te amo”. Después de esa frase mi alegría aumentó a niveles indecibles y partí para siempre, no sin antes dejarle ver cómo mi nuevo ser en forma de espíritu emprendía su viaje a un nuevo mundo. Hermana, perdón por no decirte antes que te amo. [FIN] Por: Leoa


Su mayor error

Su error fue sentirse escritor desde muy chico, entonces miraba a los demás con indiferencia, comenzó a leer y empezó a sentirse miserable; había y hay gente con más talento en este mundo, aquí en las calles. Su segundo error entonces fue sentirse imprescindible, pensar que era único en este mundo, en este país; donde todos buscan ser individuales, originales, a todos les causa náusea ser parte de un todo. Pero no podía olvidarse de un detalle, entonces creyó ser un mesías, diciéndole a la gente qué leer, qué escuchar, qué comer, dónde comer; el peor error de los demás fue creerle, fue seguirle. Para el ocaso de esa tarde, su mayor error fue no darse cuenta de que era humano, que podía equivocarse, que el dolor sufrido cuando niño no era nada para el vecino, para su patria, para su propia madre. Entonces cerró los ojos y respiró una vez más, ahora consciente, caminó hacia la estación del tren dispuesto a regresar a casa, a perdonarse.

Por: Moisés Lozada


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EL VASO

Por: Aura María


MÁS ALLÁ DEL TIANGUIS

Demonios inciertos que han dejado uñas enterradas en la espalda que no viste pero a la cual más de una vez te aferraste, cuerpos sepultados por el talco del olvido y removidos por el viento que suele ser la maldita memoria. Así es el mundo de Ricardo, el muchacho soñador que lleno de ilusiones carga su costal de yute sobre la espalda, al tiempo en que se echa a caminar. La gente desaparece conforme el saludo es emitido en túneles de olvido y en noches de pasión, en tanto aquel humilde personaje camina a cuentagotas sobre el comal, que es el pavimento sobre el cual se cocinan las cuarteadas plantas de los pies que a momentos parecen un tamal de aquellos que vende la señora de los portales y de los cuales no ha podido comer. “Pásele güerita qué le damos”, “llévelo dos por cinco, dos por cinco”, “qué fue de tu hija que ya se casó ¿verdad?”, “a cómo da el jubete”, “lo quiero”, “de a ocho el kilo de tomate”; voces que sucumben en su interior, dolores de cosecha porque la tierra muere, mientras el rostro de Ricardo denota la mísera condición que mantiene en su familia. A veces su cabeza asemeja un tamarindo seco, otras parece ser una guayaba, pero nunca es lo que él contempla en el espejo. Apenas visto un claro, extiende su costal y acomoda rápidamente los carritos de madera y las muñecas de trapo que durante una semana logró fabricar en su precario pero cálido taller, donde los sueños trabajados como pesadillas resultan en juguetes de dolor, que pocos, muy pocos, apreciarán. Y así comienza el día, en tanto el sol es absorbido como agua por el resumidero del tiempo, en tanto las monedas recabadas apenas alcanzan para comprar algo de cenar, su familia lo espera impaciente, pero Ricardo duda al momento de regresar… Tal vez no se debió llamar Ricardo, quizá le hubiera gustado un nombre que le quedara a su vida, un nombre que doliera y que se resistiera a morir, un nombre cargado de fe; aquella noche, el tal México durmió en el cuerpo del humilde artesano.

Por: Oscar Raúl Pérez Cabrera


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MIRADAS

Por: Aura María


No me pude aferrar Noté el ambiente muy extraño. Por lo regular yo he tratado todo el tiempo con personas muy alegres, en el relajo, en el desmadre; y ver a tantas personas así no era común. Recuerdo cuando estaba en la uni, y bueno en realidad, en todos lados; era bien chido echar desmadre en todos lados, ir a la casa de cualquiera y echar unas chelas, un tequila, lo que fuera con tal de llegar al punto del mareo, de la pedez, entre música y pláticas largas, chistosas, raras, me la he pasado de lujo. Es una sensación extraña ahora, pero por eso mismo no deja de ser buena, viví tantas, tantas cosas que me da flojera contarlas todas, porque así soy yo, de pocas palabras, de muchas acciones y de sinceras sonrisas, esto último me lo han dicho eh, no crean que soy así bien farol. Ha habido personas que hasta ahora no puedo entender, sólo sé que la he pasado muy bien a su lado, creo que eso es parte de la vida, no entender pero disfrutar. Eso es algo que he sabido hacer muy bien durante muchos años. Pero sigo sin entender… ¡no entiendo por qué están así! En familia también he tenido momentos inolvidables, bien cotorros, bien locos, no todo es color de rosa pero uno puede ponerle el toque para que de repente tomen otro matiz. Mi compromiso fue mucho tiempo cumplir con mi madre, ella que hizo las dos funciones en una sola, ahora me toca y sin problemas puedo cumplir, a veces un poquito demorado porque pues no encuentro las llaves, las perdí en una de esas noches locas en un motel de algún

rumbo de esta ciudad, pero qué más da si ya estoy en el lugar preciso, cumplo y me marcho otra vez, más aventura, más vida me espera. Aunque a ella hace tiempo que no la veo. Nunca me he aferrado a nada, sólo a la vida, es que no le encuentro sentido a estar aferrado a las cosas, ni a las personas, nunca espero nada de nadie, creo que es más doloroso quedarse esperando algo que puede ser que nunca llegue. Ya les pregunté ¿qué les pasa?, pero nadie me responde. Amores, pues creo que si he tenido, o por lo menos me han tenido, muchas mujercitas, muchas cabronas, muchas de todo tipo, pero ha habido especiales, ¡claro que sí! Las recuerdo, de esas que son así como incondicionales, que te siguen, que te buscan, te cuidan, te quieren, te consienten, te invitan, te abrazan, te aman y cuando te lo mereces pues también te mandan a la chingada, así es en esto, pero aún con todo a las chidas no se les puede olvidar. Llegué poco a poco hasta el lugar al que todos con mucho esfuerzo llegan, lloran al estar ahí, unas personas más que otras, a la mayoría conozco, sólo a algunos pocos no. Y me acerco y empalidece mi rostro al verme debajo de ese cristal, del mismo que tienen los ataúdes para cubrir al difunto, no entiendo, si yo estoy aquí ¿por qué estoy también ahí?; ah ¡ya sé! es que me ganó, no pude con ella, ni modo, me mató, me ganó, chale si la vida es tan corta, pero pues esta vez ni a la vida pude aferrarme; ya no lloren, se los dije cuando me despedí de ustedes, cuando sabía que esto podía pasar. Allá nos vemos mis chingones. Por: Areli Maldonado


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En cada show el Alicia transpira:

Rock!

Por: Samantha Nolasco Coiffier


“Pensamos en lo mismo al mismo tiempo, no podemos hacer nada para evitarlo, somos tantos que no nos puedes contar” -Harrowdown Hill-

No deberíamos ser tan infinitos La religión es la mentira institucional más grande de todas, siglos de un rumor tan vil y miserable. La explicación más absurda e imprecisa de la existencia. El lucro que despide la religión y la creencia nos ha hecho capaces de creernos más que simples seres. Engañados por los límites infinitos del descubrimiento hemos determinado un futuro. Millones de futuros. Estancados en la religión hemos perdido tiempo y ganado esperanza. Nada nuevo, una espiral es lo único; constantes repeticiones espirituales cada vez más deformadas y homogéneas. Este camino trazado en formas paralelas nos ha confundido enormemente. Y ha creado una mentira más grande que la religión. Ha creado las sociedades sustentables y democráticas. La economía, el estado, la ideología. Ustedes y nosotros. ¿Qué hay más falso que la verdad? Quizá estamos condenados por la dinámica social, pero seguimos vivos. Seguimos aquí. Seguimos bailando. Seguimos dando pasos y usando zapatos. Nos movemos más y más. Pero nunca regresamos. Orden y progreso y al más allá. Imagino los microorganismos de donde surgimos, imagino los microrganismos en los que terminaremos y el diálogo entre todo esto. El pasado, el futuro, este momento en el que lees y las últimas instancias. Sólo piénsalo, ni toda tu vida alcanzará para llegar al fin ni al principio. También me quedé ciego por mirar al precipicio (esto es un hechizo). Por: Lala Lalal


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Historia de Luz

Por: Oscar Raúl Pérez Cabrera

Y Dios dijo –hágase de verdad la luz, y entonces las velas fueron sustitutitas por energía eléctrica. Luego surgió la CFE y los grandes monopolios… (Candil de la Exhacienda de San Miguel Regla, Huasca de Ocampo Hidalgo)


DE PRIMAVERAS Y VERANOS REBELDES Por: Viko del Real

Si uno se da a la tarea de abrir cualquier periódico nacional o internacional podemos percibir inmediatamente descontento y hartazgo social en todo el mundo. Manifestaciones por aquí y por allá, hambre, desempleo, arbitrariedad, violencia, corrupción, etc. Estamos anclados en una patología social de la cual no sabemos cómo salir, y si a eso se le añade el mal gobierno, el escenario pinta un tanto desolador. Proyectos de identidad son prácticamente impensables, el narcisismo ante todo. Modelos propios para que unos cuantos lo tengan todo y la gran mayoría no tenga nada. Turquía, Brasil, Egipto, España, Chile, México y la lista podría seguir, en todas partes del mundo y a todas horas la gente da de qué hablar. Y es que por tan solo tomar un ejemplo, lo que ocurrió en Brasil fue una manifestación que para nada criminalizaba al fútbol como espectáculo. Creo que sería insensato pensar que a los brasileños no les gusta el fútbol, su objetivo era claro, el exceso de presupuesto en la organización de los eventos deportivos que se celebrarán en dicho país. La mala distribución de los recursos, sujetos al abuso del poder, es lo que se demanda en gran medida. Si bien es cierto que muchas personas piensan que pese a las manifestaciones y movilizaciones de la ciudadanía no pasa nada, es una falacia que se han encarga-


do de proyectar al imaginario colectivo los medios de comunicación, principalmente la televisión. Al presentar a estos personas como “rebeldes”, “vándalos” u otra serie de linduras propias de ellos se internaliza y sobre todo se reproduce. A partir de ello criminalizamos a todas esas personas que en verdad están haciendo algo por su país, por su localidad o el entorno inmediato en el que viven. Tenemos que ser partícipes en abrir nuevos canales de información, concientización y sobre todo retroalimentación (como esta humilde revista) a través de los cuales se involucre a gran parte de la ciudadanía. Si bien estamos inmersos en un modelo globalizado y totalizador encaminado al consumismo, no se trata de derribarlo de la noche a la mañana, el punto es cuestionarlo y enfrentarlo. Recobrar los lazos de solidaridad y el trabajo en grupo, como lo estamos viendo en todas estas insurrecciones, es el punto donde se tendría que trabajar con mayor intensidad, haciendo de todo esto una comunidad activa y partícipe en todos los ámbitos de su vida en sociedad. Quizás el párrafo anterior es en demasía utópico, pero las grandes obras de la humanidad han empezado así. Si alguien no sueña con un mundo mejor, con erradicar ciertas prácticas que son terriblemente denigrantes y violentas, ¿quién más lo va a hacer? Si no somos nosotros, a los grandes líderes políticos, empresariales e incluso académicos les vale madre. Primaveras y veranos rebeldes, llenos de odio y hartazgo, y con mucha sed de venganza son las banderas que ondean las principales plazas de diversos países. No se trata de encontrar buenos y malos, tan solo de ponerle un alto a los culpables de tantas atrocidades cometidas. Es la hora de la música contestaría, de las mentes brillantes, de las banderas ondeando, de las pancartas por todos lados, de la movilización ciudadana y sobre todo de la valentía y el coraje para salir a las calles sin miedo, y con un hilillo de esperanza de que vivir en este mundo en verdad no está tan culero.


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FLOURECE

Por: D. Zuviri T.


Mi más sincero

odio el día de hoy El 50% de lo que se dice en broma no lo es A continuación una broma: Mi más sincero odio el día de hoy, a esta hora, a ti. Mis ojos de pistola apuntan a vos, también al otro, al gordo, ese que no puede decir “no” nunca, al otro igual, ese que no entiende, que parece que sí pero no. A ése que es estúpido por naturaleza, aborrezco a sus padres que le heredaron lo estúpido, lo tímido, lo inseguro, ahora no sabe ni hablar. Detesto su mal gusto, a ése que no existe y por eso mismo me odio a mí. Detesto al exitoso, al burlón, al quejumbroso y aficionado del cannabis, al rasta, al raver y al mismo tiempo a los que no lo son, a los que dicen “yo nunca lo haría, no sé cómo huele ¿a petate quemado no? Odio a los que dicen “Las Drogas”. Especialmente siento un dolor en el estómago por los políticos, ésos que jamás leyeron algo más allá de lo que fueron obligados, que no saben ni madres de historia, que no entenderían ni naciendo de nuevo qué está pasando y en dónde están parados (odio a los que creen en la reencarnación). Odio a los fans de la violencia, tanto, que si me topo a alguien le saco los ojos y se los doy de comer cuando tenga tanta hambre que se le haya pegado la panza al espinazo. Me cagan los ricos, me cagan los pobres, me caga la clase media (por supuesto me cagan esas etiquetas) odio al

rico por pendejo, por ciego, por engañado y engañador, al pobre por ignorante y por defender al rico, al clasemediero por soñar con ser burgués, por cagarse de los pobres y comerse a sus compadres. Odio a las religiones, a todas y cada una, odio a los que se arrodillan frente a una estatua, frente a otro hombre, frente a un monstruo, es odio particular el que siento hacia estas personas, ésas que argumentan que se ama a la familia porque así lo dice un dios, ése que no mata porque tiene miedo a ser castigado, a ése que ama porque es ley, a ése que cree ser el justo y que no perdona porque Dios lo hará, a ése que quiere cogerse a todo lo que tiene agujero y al mismo tiempo apedrearía a una mujer de haber sido musulmán. Odio a los enamorados pendejos y a sus hijos presumidos y obesos, odio a los hombres fuertes y llorones, incapaces de defender a sus hermanos menores sin importar su exorbitante masa muscular. Odio al designado pa’servir al pueblo y repetidor de la frase “soy la autoridad”. Detesto aquellas charlas de marcas de ropa, de coches, de armas y otras personas como objetos sin valor. Pero sobre todo odio…me retecagalachingadaputamadre que digan “Por algo pasan las cosas”…

-Sean tolerantes (odio los consejos) Por: Nuko


Portada: Aymer Gรกlvez Contraportada: Mowgli420


Mandala: Filosofías Underground