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MANDALA

FilosofĂ­as Underground

Itzel Alexis


CULTURA Y MUERTE Todos los años, la cultura mexicana celebra con entusiasmo el Día de muertos. No es para menos, la relación del pueblo mexicano con la muerte data de siglos atrás. Desde los sacrificios en épocas prehispánicas en honor a la muerte, hasta lo que hoy conocemos todos como el Día de muertos. Muchos tememos a la muerte, nos preguntamos ¿qué es?, ¿a dónde nos lleva?, ¿qué nos pasa? Las respuestas son múltiples, aunque en realidad muchos la veneramos con gran convicción. Es una necesidad innata del mexicano. La burla, la ironía, el miedo, la convicción son algunas de las manifestaciones en torno a la muerte. Ni la colonización española, mucho menos el mundo globalizado en expresiones como el Halloween han logrado erradicar las diferentes manifestaciones culturales hacia la muerte. No por nada la llamamos “La Comadre”, “La Bonita”, “La Flaca”, “La Señora” o “La Niña”. La muerte se ha convertido en una compañera de nuestra vida diaria. Fue José Guadalupe Posada (pintor, caricaturista e ilustrador mexicano.) quien plasmó en sus obras la imagen viva de la muerte: La Catrina. Al día de hoy emblema representativo de la muerte en nuestro país. Y es que no importa el entorno económico, político y social, año con año las ofrendas son una manifestación del cariño que se le tiene. La preparación de diferentes platillos y bebidas es esencial. El incienso, al igual que la flor de Cempasúchil, son elementos claves de una buena ofrenda. El pan de muerte, rasgo distintivo de la cultura hacia la muerte en México no puede faltar. El papel picado como resultado de una manifestación artesanal se hace presente. La música como complemento ideal hace del Día de muertos algo único en nuestro país. La veneración a la santa muerte es una manifestación colectiva acerca de algo que tenemos en común. Lo dijo José Guadalupe Posada: “La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”. En un mundo tan lleno de contradicciones la muerte se vuelve el único refugio para ver a las personas como iguales. No por nada las celebraciones en todo el país son tan concurridas. El imaginario colectivo lo hace suyo, lo hace especial, lo hace emocionante. Es una manifestación cultural, llena de sonidos, colores, olores y sabores. Los altares que todos los años se postran en los diferentes lugares de México dan testimonio de una tradición rica, asombrosa y cautivadora. Lo único que tenemos seguro en esta vida es precisamente la muerte. Más allá de creencias religiosas o no, la veneración de la muerte es un rasgo distintivo de toda la población en México. Ya lo dijo José Alfredo Jiménez “la vida no vale nada”, y la muerte al parecer sí, tanto que le rendimos tributo en vida.

Viko del Real


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Samantha Nolasco Coiffier

Karen Ouh


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Meli Vera

J. Cracket


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Adriana Saac


La primera impresion Tenía apenas nueve años cuando la conocí; su piel era tan frágil como el papel que se rasga al roce del viento; su mirada fija reflejaba sufrimiento; sus labios difícilmente se abrían para articular palabras vagamente escuchadas; su voz era un grito de agonía ahogado entre los murmullos de la gente que pasaba sin siquiera regalarle una mirada. Yo me quedé ahí, sentado, observando la indiferencia de la multitud ante la inminente aflicción que a ella le aquejaba. Nadie preguntaba quién era, qué le sucedía o si alguien la acompañaba; parecía estar sola en un lugar tan concurrido. Se escuchaban llantos, quejidos; gente desesperada por tener noticias sobre sus seres queridos; el hospital era un caos. Mi madre aguardaba el diagnóstico del cirujano que se encontraba en quirófano operando a mi padre; la vi sollozar; por un momento no entendía qué sucedía, la imagen de aquella niña me había dejado absorto. Volvió a aparecer en medio del pasillo que dirigía al quirófano –¿la has visto? –le pregunté a mamá, quien sólo se limitó a tomar mi mano y no contestó, trataba de parecer serena ante el panorama que auguraba una tragedia; –¿dónde estarán sus padres?, pensé en voz alta; entonces mamá me miró curiosamente, mi atención se disipó; –¿qué ves? –preguntó mientras trataba de seguir la trayectoria de mis ojos que se perdían justo en medio del corredor, –la niña, contesté, –¿qué niña? –inquirió mamá con un dejo de duda en la voz; me parecía increíble que no pudiera verla, su apariencia no podía pasar desapercibida en medio de aquel frío y lúgubre pasillo.

Me levanté con la intención de mostrarle a mamá el lugar preciso donde se encontraba aquel ser, pero mientras me acercaba, la niña se alejaba. Yo sabía que no era producto de mi imaginación; ahí estaba, pálida, serena como si estuviese esperando algo; y entonces ocurrió, una corriente de aire gélido atravesó la sala y las puertas del quirófano se abrieron, en ese instante corrió sigilosamente y se desvaneció en medio de la oscuridad. Instantes después; el médico salió de la sala de operaciones, su cara no era muy alentadora, se venía la mala noticia, papá había muerto; experimenté una extraña sensación, un vacío se apoderó de mí; aún no comprendía la magnitud de la situación; sin embrago; en el momento en que mamá me abrazó y se echó a llorar sobre mi hombro se quebrantó mi espíritu y no hice más que acompañarla en su dolor. Han pasado diez años desde aquella trágica experiencia, y aunque se sigue sintiendo el vacío de aquella pérdida, puedo decir que la muerte llegó en el momento justo para evitar una agonía que pudo haber sido de por vida. Hice el recuento de los daños y entonces comprendí que aquel accidente en el que papá había salido herido no fue más que la advertencia de un destino sin vuelta. Durante mi vida no había conocido la muerte, había escuchado hablar de ella, pero fue a mis nueve años cuando se presentó en forma de una niña pálida, serena con piel frágil y rostro abatido; no le reclamo nada porque he entendido que la muerte irónicamente es parte de la vida, y de esta manera queda en mí una enseñanza: la muerte es inevitable, necesaria e inesperada Ilse Benigno


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Isobel Oreya

Nuko


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Carlos Nzupa

Mauricio DĂ­az


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Alma Laura Lagarde


i

To p 5 P e l i í c ula s de t e rror a l a Pa ch e c o Qué onda mis estimados mandalectores, ¿ya preparados para festejarle a sus difuntos? Pues aprovechando la ocasión, esta vez les traigo un top 5 de las películas de terror que deben ver en estas fechas. Debo aclarar que omite los clásicos como: El Exorcista, Psicosis, Shining, etcétera, para hacer de este top un poco más original. Quizá me eche a muchos de ustedes encima por los films que escogí para este conteo, pero en mi opinión son buenos ---o por lo menos no tan malos--, o tienen elementos que valen la pena mirar un rato; a decir verdad, hasta la fecha no he visto una película de terror que realmente me espante hasta el punto de alucinar cosas y quitarme el sueño, pero en lo que llega, he aquí mi top 5 del terror:

Re-Pacheco

4 Paranormal Activity Esta saga me agrada porque es presentada como documental; sí, quizá es una saga típica y detona el cliché de las películas de terror de los últimos 30 años, pero aun así logra mantenerse desconcertadamente real; y si la vez en al ambiente idóneo y a la hora correcta ---después de la media noche con todas las luces apagadas y tú sólito en casa--- quizá logre sacarte un par de sustos. Aunque la saga ha cambiado constantemente de directores y productores, en mi opinión eso no ha afectado en nada a la construcción de estas películas; otro aspecto que me agrada mucho es que todas las entregas están conectadas a la misma historia y eso le da cierto sabor a esta saga.

5 Más Negro Que La Noche Como no hay quinto malo, empecemos este top con algo ligero y además nacional para variarle un poquito, tal vez no es el film más espeluznante que puedes encontrar, pero para tratarse de suspenso mexicano no está mal logrado, lo más seguro es que no te haga saltar de tu asiento ---a menos que de repente un gato brinque a tus piernas--- pero vale la pena verlo e incluirlo en tu top para tener algo de producto nacional de calidad en tu noche de terror, además sirve que si empiezas con este film se hará más noche justo para comenzar a crear la atmosfera perfecta para disfrutar del resto del top five.

3 The Blair Witch Project Sí, ya sé lo que muchos de ustedes deben estar pensando por haber colocado en el número tres a esta película, pero la verdad es que este film está estigmatizado como malo y en vez de que la chequen y critiquen por sí mismos se dejan llevar por lo que los demás dicen; y a decir verdad este film fue bastante bien recibido por la critica en su tiempo y por la misma razón por la que a mí me gusta. Los creadores supieron manejar muy bien su mercadotecnia y vendieron la idea ---en su tiempo, cuando se estrenó--- de que el film era verídico, que los tres jóvenes estaban desaparecidos, hasta pegaron carteles de “se busca” ---eran los protagonistas de las película--- antes del estreno. Honesta-


mente este film puede ponerte en un ambiente de terror si lo vez en la atmosfera correcta y el guión y la historia me parecen atinados y bien ejecutados, en verdad puedes sentir el terror y la desesperación de los protagonistas durante toda la película.

1 Insidious De los mismos productores de Paranormal Activity, lo que más me agrada de este film y por lo cual lo coloqué en el número uno, es el guión, ya que me parece bastante original salirse un poco de los fantasmas, muertos y maldiciones ---recalco, UN POCO, ya que también los hay en este film--- y se centra en un tema que es de interés y mucha intriga para algunos, los viajes o proyecciones astrales, dándole un giro bastante interesante a la trama que estamos acostumbrados a ver en una película de terror, también encontrarás varias escenas que te sacarán un buen susto y estarás a la expectativa ---y con un poco de suerte en suspenso--- durante toda la película.

2 Cigarette Burns Bien, aun cuando se trata de un film del ya famoso John Carpenter, no es uno de sus más populares y realmente no comprendo por qué, pero para mí la trama manejada en esta película es genial y perturbadora a la vez, quizá se aleja del típico cliché que conocemos del terror, no obstante es sin duda una película de terror, que en varias escenas te hace decir “Whatta fuck” y con suerte algunas de esas escenas se quedarán en tu cabeza ---like cigarette burns--- por un tiempo perturbando tus dulces y felices sueños. Algo que te puedo asegurar es que después de ver este film harás una búsqueda de la existencia de La fin Absolue du Monde.

Bueno mis queridos mandalectores este fue el top 5 para estos días de terror y suspenso que ya se avecinan, si son como yo y ya es tradición echarse su maratón de películas de terror este 31 de octubre, les recomiendo que consideren estos títulos, denles una oportunidad y sirve que le varían un poco a su maratón y se salen de lo ya clásico de todos los años, ya si nos les gustan siéntanse en la libertad de mentármela a mi correo o en el face de la revista, o simplemente háganme saber su opinión, ayúdenos a mejorar con sus comentarios; ah, pero que quede claro que desde el principio de este artículo les dije que quizá me echaría encima a varios de ustedes pero vale la pena arriesgarse con tal de variarle un poquito a lo ya clásico, buena vibra y que les vaya muy bien con sus difuntos, hasta la próxima.


¿Qué es la muerte? Como lo he mencionado anteriormente el ser humano es curioso por naturaleza, tiene ese gusanito que pregunta: ¿qué?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿para qué?, ¿qué hora es?, ¿es muy tarde?, ¿ya mero acaba la clase? Y así nos la seguimos, pregunte y pregunte sin terminar de saciar nuestra sed de conocimiento o curiosidad. Muchas veces esas preguntas tienen respuesta inmediata, quizás en algunas tengas que investigar, pero también están esas preguntas sin ninguna respuesta. A mí me pasó cuando era un niño, mientras estaba jugando en el patio de la casa corría hacia mamá para preguntarle ¿qué es la muerte? ¿Por qué se muere la gente? Mi mamá no tenia respuestas claras para el chamaco preguntón, y la mayoría se basaban en la fe católica: “La muerte es cuando te vas con diosito al cielo”; una respuesta bonita y clara que en el momento calmaba mi curiosidad. Con el tiempo te vas involucrando más con la muerte, no con el hecho en sí, sino como un símbolo. Sabes que la muerte -ese paso hacia la nada- es abstracta e inmaterial, pero le das un valor y un uso. La muerte les da valor a los artistas, cantantes, escritores; hace sus obras más “chidas”, los eleva a personajes de culto y los convierte en leyendas. En esta época de violencia y sangre, la muerte también se ha convertido en un triunfo para toda la nación (remember Heriberto Lazcano). Y qué decir de una religión basada en la muerte de una persona clavada de pies y manos en una cruz. La muerte es más que sólo un hecho, el ser humano le da un valor simbólico muy grande. Pero ahora, ¿qué es la muerte?, ¿le debemos temer a ese paso que a huevo tenemos que dar? La muerte es un misterio, todos tenemos teorías de lo que queremos o pensamos que nos va a pasar. Desde reencarnación hasta fusiones astrales y cósmicas, como dice Jake de Adventure Time “La muerte es la hora cuando te unes con el universo”; quizás cuando morimos las partículas de nuestra esencia o alma se mudan a otro lugar, quizás no en este mundo, quizás en un universo paralelo donde tomaremos otra forma; o probablemente nos suceda lo que pasa en la película Enter de Void, en donde el protagonista muere y este paso hacia lo desconocido, cuando tu alma se libera del cuerpo (Platón, gracias por la idea) es parecido a un viaje de LSD, con visuales, fractales e imágenes caleidoscópicas en donde encuentras luces parecidas a estrellas, que irradian un brillo. Cada uno de esos destellos son parejas teniendo relaciones sexuales y es ahí donde la idea, esencia o alma se acerca para poder regresar a este mundo material y nacer de nuevo. Esa analogía del universo con el vientre materno, flotando en la nada, conectados a un ente que te mantiene vivo tssss y re contra tsssss. Y como aún tengo esa espinita sobre qué es la muerte, cierro este texto con una línea que le escuche a un tío, de esos que platican y platican de cualquier tema en la mesa, mientras tú sólo te concentras en estar llenándote la panza de tacos de barbacoa y tostadas de mole: La muerte no ha de ser tan mala, no ha de ser feo morir, o quién ha regresado de ese viaje para decirnos lo feo que está… A mí no me ha pasado.

Mowgli420


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Itzel Alexis


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Nuko

Alma Laura Lagarde


Hasta que la mu vuelva a La muerte entumecida En silencio y oscuridad, se escuchan los rezos de un corazón que deja de respirar. Los ojos se ahogaron. La piel se quemó. La lengua cayó. El espíritu quebró. El corazón exasperado, cansado y raído, sucumbe ante la negación. Ya no baila entre el propósito de seguir sintiendo ni seguir escuchando canciones de sueños inertes. Se apagaron las palabras. Se acabaron los afanes. Sofocaron con las teas el sentir. La ceniza decora las esquinas de partida. ¿Para qué insistir? El corazón ha muerto, el alma de luto y el insomnio reina el resto. Adriana Saac

Hasta que la muerte o con en una sala de que hasta el eco se p o tras la cortina del e en una ciudad muy lej prin o simplemente e Hasta que la vida o la con en el purgatorio o en e

nos corres En un poema, en un en la fotografía que n m Sólo si nos volv no me digas nada, s unas lágrimas no le pero sólo hasta que l vuelva a


uerte o la vida nos encontrar

o la vida nos vuelva a enntrar, e cine tan grande pierda en la intimidad, escenario de un teatro, jos de casa -en la avenida ncipal-, en el pensamiento. muerte nos vuelva a enntrar, el infierno de Dante donde sponda estar. na carta, una canción... nunca nos llegamos a tomar. vemos a encontrar, sabemos lo que pasará, e hacen daño a nadie, la vida o la muerte nos a encontrar.

Moisés Lozada

Va a llegar el día Si un día a tu avanzada edad olvidas mi cara, me conformo con que sepas mi nombre, me conformo con ser un recuerdo constante y ser el hombre que mejor te amó. Si un día, ya anciana tú, recuerdas mi voz, será grandioso querida, mi vida se vera redimida porque hoy sé que te llevo en el corazón. Si la vida bifurca en la esquina, si no puedo detener el reloj, es preciso que sepas que te admiro y respeto aunque no te lo diga por cobarde, por necio, qué sé yo. Si un día llega a pasar, que te pares en mi tierra, levantes la vista, que no esté yo, recuerda que nunca miramos juntos la luna, pero eso no cambia lo que fuimos los dos. Si un día a tu avanzada edad, créeme vivirás más que yo, te agreden cual espinas los recuerdos, canta una canción de cuna para encontrarnos en un sueño en total confort Moisés Lozada


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Carlos Nzupa


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Samantha Nolasco Coiffier


El gran misterio…. ¿Y después de la muerte, qué? Karen Alfaro Hola a todos mis queridos Mándala-lectores, en este número especial sobre “la muerte” me dieron ganas de compartirles una película que de manera muy peculiar trata ese gran misterio que a muchos nos atrae y por el cual, apuesto que más de uno se ha hecho esta gran pregunta existencial: ¿Qué hay después de la muerte?

reencarnaciones hasta que se rompe el ciclo y la persona se hace uno con lo divino, donde la forma que tome una persona en la vida siguiente dependerá de la calidad de la vida anterior. Y por su lado, los cristianos creen que se convierten en ángeles, otros creen que entran en un estado de “sueño del alma”.

Por un lado, la ciencia nos dice que la energía no muere, lo que muere es el cuerpo que la trasporta o en la cual se manifiesta, a esa energía se la ha denominado popularmente espíritu, alma, etc. Los ateos creen que al morir dejamos de existir; no hay vida después de la muerte ni un alma eterna que continúa hasta la eternidad.

Pero así como existen diversas creencias y versiones de lo que se supone pasa después de morir, la película francesa escrita y dirigida por Pascal Laugier Martyrs (Mártires) nos regala otra perspectiva que les juro nos deja con una buena reflexión.

Las religiones orientales y de la Nueva Era, que apoyan una visión panteísta del mundo, enseñan que cada uno atraviesa un ciclo infinito de

Todo comienza cuando Lucie, siendo una niña, escapa de un lugar donde estaba encarcelada; había sido maltratada por un largo periodo de tiempo y a raíz de esto sufría de fuertes alucinaciones donde una mujer con cicatrices y heridas graves la lastimaba Por no encontrar a sus agresores ni descubrir las razones del maltrato, las autoridades francesas deciden llevar a Lucie a un orfanato donde conoce a otra niña de nombre Anna. Quince años más tarde Lucie encuentra la casa de sus agresores (una pareja de esposos quienes junto con sus dos hijos parecían ser una familia ordinaria francesa), sin pensarlo mata a toda la familia disparándoles con una escopeta, después de esto Lucie llama a Anna y le dice que por fin los ha encontrado. Al llegar Anna al lugar se da cuenta de la masacre que Lucie había cometido, le ayuda a enterrar los cuerpos y después de esto Lucie vuelve a tener las alucinaciones que de niña la perseguían y termina cortándose el cuello, pero Anna se da cuenta de que era la misma Lucie quien se hacía daño.


Después de enterrar a su amiga, Anna descubre que en el sótano de esa casa se encontraba una mujer con cicatrices y heridas en todo su cuerpo y que tenía un artefacto metálico clavado en su cabeza. Anna intenta ayudarla pero justo cuando le limpiaba sus heridas, un grupo de personas extrañas llegó, y de un balazo en la cabeza acabaron con la vida de la mujer e hicieron de Anna su nueva víctima. Anna conoce a su líder, una mujer de edad avanzada a quien las demás personas que llegaron se referían como Mademoiselle. A través de fotos, Mademoiselle le explica que pertenece a una sociedad secreta (que por cierto era de un nivel económico medio superior) que busca descubrir los secretos de la vida después de la muerte a través de la creación de “mártires” mediante sistemas de tortura en contra de mujeres jóvenes, ya que son ellas quienes mayor resistencia tienen y que en determinado punto, justo cuando mueren, su sufrimiento se traduce en una visión trascendente de un mundo más allá del terrenal expresado a través de su mirada, pero todos los intentos de dicha sociedad por saber la respuesta han fracasado. Después de días de brutales golpizas y comida deplorable, Anna comienza a tener alucinaciones donde conversa con Lucie, quien le dice que se entregue y que no tenga miedo. Seguido a esto, Anna parecía ya no sentir ni los golpes, ni el maltrato y mucho menos el sabor de la comida, alcanzando así lo que ninguna de las otras víctimas habían logrado, pasar a la etapa final, en la cual, es desollada viva y sobrevive, alcanzando así el estado que describían como “euforia”, similar a alcanzar la trascendencia. De inmediato le avisan a Mademoiselle de lo sucedido, por fin sabría la respuesta que por años ella y su sociedad había estado buscando. Al llegar con Anna, Mademoiselle se inclina hacia ella y escucha atentamente las cansadas palabras de la víctima, quien después de hablar, muere. Los miembros de la sociedad comienzan a reunirse para conocer lo que Anna había dicho y mientras Mademoiselle se prepara, un miembro duda y le pregunta si Anna había sido clara y precisa en sus palabras, Mademoiselle le pregunta que si podía imaginar lo que viene después de la muerte y cuando él dice que no, la mujer le responde que siga dudando y con un disparo dentro de su boca, Mademoiselle se lleva la tan esperada respuesta a la muerte. Para finalizar la película, aparece el significado de la palabra mártir: testigo. ¿Qué les parece mis Mándala-lectores? Una interesante forma que nos plantea Pascal Laugier de llegar a la respuesta de lo que hay después de la muerte ¿no? Ya en algún momento sabremos la respuesta a dicha pregunta, qué claro, nos llevaremos a la tumba. Vean la película y saquen sus propias conclusiones. Escalofriantes y felices fiestas.


¡Ay NANITA! Hablar de la muerte resulta inquietante y fascinante para muchos. En sí, el hecho de pensar en lo que hay más allá, si realmente existe una vida después de la muerte, nos pone la piel “chinita”. Recuerdo que desde pequeña me ha gustado escuchar relatos que, por muy insólitos que parezcan, tengan la intención de no dejarte dormir con la luz apagada o de no querer ir ni al baño solo. Y es que ¿quién no se ha traumado con la típica leyenda de “La Llorona” o la de aquella niña que murió en tu casa y está enterrada en el jardín? En lo particular no he tenido algún tipo de contacto significativo con la muerte o el más allá y el día que me pase, seguramente mojaré mis pantalones. Lo curioso del caso es cómo existe gente familiarizada con el tema y que jura y perjura que no estamos solos, que alguien nos observa mientras yo escribo estas líneas y tú las lees ahora, solo, en medio de tu cuarto. ¿Alguna vez se te ha subido el muerto…o muerta? Esa extraña sensación, que más de un amigo seguramente te ha contado, en la cual, supuestamente, puedes sentir cómo alguien o algo oprime tu cuerpo sin dejarte por completo respirar y por más que intentes moverte o hablar resulta imposible. Pues no, tampoco la he experimentado y espero que el día que pase algo similar sea un no-muerto y que me deje sin respirar pero de otra forma, menos tenebrosa. Según la explicación científica, eso a lo que nosotros nos referimos como “una subida de muerto”, no es otra cosa más que una situación patológica en la que presentamos una parálisis del sueño y nuestros músculos reaccionan así por falta de vigor.

Pero retomando el tema de situaciones paranormales, la muerte y su complejo misterio resultan y resultarán difíciles de asimilar, entender y manejar durante mucho tiempo, sino es que, paradójicamente hablando, durante toda la vida. Sin embargo en este mundo hay de todo. Los que por un lado creemos que por muy raras que las cosas parezcan, tienen alguna explicación lo más aproximada a una respuesta lógica basada en conocimientos científicos. Y por otro, los que tratamos de convencernos de eso, a pesar de que no encuentro lógica en hechos que pintan ser paranormales. Lo cierto es que estas últimas personas somos más vulnerables y hasta cierto punto susceptibles de ser engañadas con mayor facilidad, de asustarnos cuando los muebles rechinan o una puerta se azota con el viento. O somos los que estamos pegados a la televisión el día domingo viendo “Extra Normal” y hallando las figuras humanoides que según los presentadores, se tratan de fantasmas. En fin, el único hecho cierto es que todos tarde o temprano estaremos bailando las calmadas con La Flaca. Cada día se nos resta tiempo de vida, y la muerte es sólo un punto en el camino a donde todos llegamos. Lo que hay después aún resulta desconocido, por ello el suponer que los seres humanos también conocemos ese plano intangible, me resulta arrogante y soberbio. Y ya, para no seguirle con mis debrayes sobre muerte, por qué no dejarlos con la siguiente reflexión: ¿Estaremos preparados para vivir, por muy cursi que suene, como si hoy fuera nuestro último día?

Nancy Vite


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Adriana Saac


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Nuko


Vas a morir, vas a morir, vas a morir

PRE MORTEM Un tema que da mucho de qué hablar es la muerte. Este concepto puede ser y ha sido abordado desde diferentes perspectivas como la filosofía, la religión, la ciencia y el arte. Es víctima de la adoración, la satanización, ha sido la musa de libros, amante de los vivos, la negación de la medicina , hermana inseparable de la enfermedad y la vejez. ¿Cuántos de nosotros no sabemos ya algo sobre la muerte? Hablar de la muerte puede ser difícil, y sobre todo vivirla. Todos hemos dicho aDiós espolvoreados de dolor y húmedos de lágrimas. ¿Pero será en verdad que la muerte venga acompañada del dolor? ¿Será que no hay vida después de la muerte?, ¿por qué nos aflige tanto la idea de morir? Para muchos la muerte ha sido una fuente de inspiración, para otros es un miedo, para algunos la muerte los inmortaliza y a otros les hace justicia y a otros tantos les lleva a la canonización. Algunos más dicen que la han escuchado, que la han visto o que estuvieron cerca de ella. La muerte hace que nos planteemos mil preguntas y cada pregunta tenga 13 respuestas. A mí me gusta creer que la muerte es la bella acompañante de la vida, me gusta imaginarla como si fuera una mujer, que al caminar deja un halo de solemnidad y frescura, meciendo un columpio sobre el cual una pequeña niña ríe, la vida. Sin duda la muerte es la personalidad más enigmática y la puerta más brillante. Pienso, de modo ya irremediable, que la muerte es imprescindible para la comprensión de la vida y viceversa. Es la parada obligatoria. La muerte es la escurridiza espía tras tu hombro, es la sentencia. Y sin duda es la más imparcial, altos, flacos, ricos, morenos, chaparros, rubios, gordos, mudos, ciegos, a todos, nos abraza. Así cuando la imagino a ella, imagino también ¿qué sería del mundo si todo el tiempo fuéramos conscientes de que algún día moriremos? Si el suspiro en el oído fuera eterno. Vas a morir, vas a morir, vas a morir. Pienso muchas veces que mi primer reacción sería ponerme a llorar como el bebé que viene al mundo, tan sin consuelo. Y luego… Algunas veces… Sólo pienso en ponerme a escribir. Isobel Oreya


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Mauricio DĂ­az


Enigm La m boca a la vez en cualquier otro lado, excepto en el mismo mundo en el que el individuo se encontraba en vida.

En el momento en que me tope con alguien que jamás se haya preguntado ¿Qué es la muerte? ¿Qué sensación se experimentará al morir, al dejar este mundo? En ese momento pensaré: definitivamente no es humano. Pero la muerte, más que definirla, lo que se busca es entenderla quizá, profundizar en ella, descubrirla verdaderamente y desear o no, ser parte de ella, sin conceptualizarla y limitarla. La muerte es sólo un paso, un puente, un canal que conduce y desem-

¿Cualquier otro lado? Así es: El cielo… el infierno… (Esta vez no incluiré aquel otro lugar al que se le llama purgatorio) sin embargo, lo que pienso es que los anteriores pueden sencillamente conocerse, “experimentándolos en vida”, gran parte del factor de que esto ocurra se encuentra en las manos de cada existencia racional, de cada hombre, de cada mujer y al llegar al ocaso de la propia vida, el cielo o el infierno, tratados desde hace siglos (en el arte: la literatura, como lo vemos con Virgilio y su recorrido por los distintos círculos, en el cine, en la música) serán extensiones de lo que cada persona haya realizado en su camino; la muerte sería entonces ese oráculo que conectará este mundo con otro, con un estado lleno de color y luz como algunos lo describen o un estado de desesperación y maldición eterna. La muerte, connotación misteriosa y mística, tan simbólica y representativa a la vez de la cultura mexicana desde sus raíces, por hablar de nuestra cultura en específico, porque no podemos dejar fuera a los egipcios por ejemplo, entre otras identidades.


mática... muerte Contextos oscuros, segundo mundo al que el azteca se dirige una vez habiendo cumplido su camino en este mundo terrenal, la muerte: “personaje” que revive en las festividades de octubre y noviembre, en donde los espíritus regresan y “viven” en el mundo material por unas horas, disfrutan de la gastronomía mexicana, llenan los panteones de algarabía y al amanecer, vuelven a sus tumbas y cruzan el oráculo para volver a sus respectivos estados… Por otro lado los vivos en estos días anhelan la visita, recuerdan, festejan, comparten y sonríen por la “presencia” de los espíritus de sus familiares o amigos. Sin embargo, en el momento crucial del desvanecimiento material y abstracto de aquel ser querido, si el fallecido descansa, el vivo sufre, entra en un paralelismo en el que su corazón y mente desearían que ese hecho no hubiera ocurrido, darían todo porque la muerte no se hubiera presentado aún o para que jamás se presentara; el vivo se aferra, se resiste, se frustra, se encarcela en su llanto y en una agonía temporal donde los relatos no tienen fin, así es como experimentar la muerte indirectamente: duele. Ahora hablar de “el vivo” es hablar de aquel ser humano, en este caso, que verdaderamente siente, disfru-

ta, llora, sufre, anhela, sueña, niega, afirma, que es y está… ¡qué vive! Lector, podrías entonces, ser un “muerto en vida”, podrías ser una materia inerte, podrías… pero también podrías ser un hombre y una mujer que experimenta, vuela, desciende y resurge, que no sólo respira sino que percibe, que no sólo mira, sino que observa… Fantasmas, momias, mounstros, brujas, muertos, espíritus… Puedes ser o estar, puedes vivir o puedes morir en vida… Puedes sentir el infierno o puedes también saborear “el cielo”.

Meli Vera


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Alma Laura Lagarde

Nancy Vite


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Muerte... Se escuchaba en el campo santo... Noviembre, penúltimo mes del año, así conocido en cada país del mundo. En México se recuerda como mes de la revolución, pero sobre todo por el mes cuando miles de seres queridos, entre niños, niñas, jóvenes, adultos, ancianas y demás personajes, visitan sus antiguas casas para cenar, comer o disfrutar de algún vicio nunca dejado como el cigarro o el traguito de tequila para la garganta (sólo un poco para no regresar con copas de más) o simplemente para estar un rato de nuevo entre los suyos… Así es la tradición de Día de muertos que se celebra en nuestro país donde cabe aclarar que en cada región se adopta de forma distinta, pero con ese calor que caracteriza a nuestras tradiciones. Día de muertos, día que trae consigo el recuerdo, la añoranza, las risas, país que ama su muerte, porque todo el día la llevamos a cuestas como un llavero, como la sombra que nunca se separa, muerte amada por los mexicanos en este día en que se abren las puertas del campo santo y se sigue ese camino de cempasúchil hasta su casa, se comen las calaveras de azúcar y chocolate, se mira cómo era hace algunos años en aquella foto que no puede faltar, se prueba el sabor mexicano de la comida, y por supuesto el sentirlos de nuevo. Tradición que muere por el consumismo de nuestro país y por pensar o hacernos creer que es más “cool” el Hallowen, y que el Día de muertos es para “nacos” ¿Quién determina eso? ¿Qué es naco? ¿Existe naco? Y mientras éstas y otras preguntas se contestan, esta tradición se extingue por el mal cuidado de los ciudadanos, estados, pero sobre todo del gobierno federal que a mala manera celebra su día de muertos con sus más de cien mil, por esta guerra llena de perdición, corrupción y sangre. Gobierno que se ha encargado de vender a México en partes, primero su seguridad, luego sus recursos naturales, ahora sus tradiciones que se mimetizan, plastifican y combinan con las del “buen vecino” (E.U.) para ser finalmente Productos capitalistas sin sentido, raíz, sin razón. Noviembre mes del Día de muertos, mes de celebrar (porque la muerte se celebra en México) ahí está el caso

de Posadas y sus infinitas catrinas, Octavio Paz y su crítica a estas fechas, Carlos Montemayor y la descripción de estas tradiciones en las zonas indígenas, José Emilio Pacheco y sus relatos sobre la muerte o las miles de fotos que nos regalan de diferentes zonas de la república de cómo (suena irónico) SE VIVE LA MUERTE… Muerte feliz en este día para todas y todos…

Para recordar en este día: ZAPATA ¿Porque te llevo la siriaca? Si haces falta en este mundo de calacas Si tus ojos ven lo que pasa, Quietos desde el metal. Con la boca amarga, seca y sin hablar. Ya no se escucha la tierra Mucho menos la libertad. ¿Por qué te llevo la ciriaca? Si haces falta en este mundo Donde paso a paso se desgaja. Tus manos ya no se sienten, En las bocas de mi gente. Y tus labios ya no besan, Las raíces de la verdad. Ya no se escucha la tierra, Mucho menos la libertad. ¿Por qué te llevo la siriaca? Si nos haces tanta falta Para abrir las tumbas Que se cierran al despertar. Julio Acosta


Sandra Lux


Ideas Incoherentes sobre la muerte Hay que llenarnos la boca mientras hablamos de la muerte, hablar de ella es hablar de la vida, de la espiritualidad y del miedo, cuando la muerte te agarra no te deja, no te deja ni un instante, al final nunca te ha dejado, ¡nunca¡ Nacemos con ella, comemos con ella y respiramos de ella, es algo que tenemos grabado, ella, deja desde nuestro nacimiento huevecillos de gusanos expectantes de nuestra muerte, ellos, los gusanos, sólo esperarán a que nuestro cuerpo se vuelva rígido para nacer, nacer tras la muerte, hermosa paradoja que la vida nos da. Pero la muerte no es mala o culera, la muerte en muchas ocasiones es una puerta a algo más, a una enseñanza a una maduración o valga la contrariedad a una vivencia, la muerte es encontrarnos, encontrarnos como vivos y como muertos, es llegar a ese final que tantas veces creímos encontrar pero que realmente sólo medio probamos Hay que darnos un tirito con la muerte, hay que enfrentarla, hay que retarla, retándola nos encontramos vivos, retándola nos acordamos de nuestra supremacía ante los dioses, esos dioses fastidiados de la inmortalidad, vivimos porque morimos, morimos porque vivimos, amamos porque vivimos, todo irremediablemente conduce a la muerte, somos la muerte. Somos esa muerte mala que nos arrebata tanto, pero a la vez, somos esa muerte burlona y divertida, somos mexicanos, somos la muerte, ningún pueblo se tutea con la pelona como nosotros, nosotros le decimos comadre y le cantamos y le oramos y nos la comemos, qué hermoso poder comerte a la muerte antes de que ella te coma a ti, sabroso nuestro día de muertos y sabroso ese café cuando velas a tu muerto. Durante el velorio de un familiar que amé con todos mis dientes, a una amiga que igual había experimentado ese encuentro fatal del tercer tipo le pregunté: ¿algún día dejaré de estar tan mal? Ella me respondió sin el menor empacho: “No, desde ahora siempre vivirás como en un sueño, estarás en ese limbo de no saber si es verdad o mentira, si estás soñando o despierto”. Eso para mí es el sentimiento de perdida, no saber si es realidad lo que te pasa, si es mentira eso que te ha trastornado tanto, la muerte es una mentira crónica, chistosa pero crónica, todos sabemos de ese inevitable encuentro pero todos lo ocultamos, lo evitamos, -Cuando me muera… -Ay cállate no hables de eso; nos encanta negarla, nos fascina, necesitamos negarla, después de que sientes la muerte de muy cerquita llega el miedo, el vacío, el darte cuenta de lo efímero de nuestra vida. Feliz día de vida, feliz Día de muertos

Mauricio Díaz


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J. Cracket


THE LAST FUCKING TRIP

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Mandala: Filosofias Underground