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Su expresion en los Municipios de la Mancomunidad Beturia

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EDITA: Mancomunidad de Municipios Beturia COORDINACIÓN TÉCNICA: Marina Gómez Suárez Catalina Hernández Maestre DIRECCIÓN TÉCNICA: Francisco José Santana Rivas PROMUEVE: Asociación para el Desarrollo Rural del Andévalo Occidental (ADRAO) FINANCIA: Unión Europea (FEOGA-O) Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía EJEMPLAR GRATUITO. PROHIBIDA SU VENTA

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os habitantes de los municipios que conforman la Mancomunidad Beturia reviven cada año su pasado más ancestral a través de costumbres populares como las danzas tradicionales que mantienen su vigencia con el paso de los años y que conviven con la moderna sociedad que confluye en las localidades andevaleñas. Danzas como la de los Cirochos en El Almendro y Villanueva de los Castillejos, de las Espadas en San Bartolomé de la Torre, la de las Flores en Sanlúcar de Guadiana o la de los Palos en Villablanca. De marcado protagonismo masculino, permanecen entre noso-

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La mayoría son danzas que proceden del norte de la Península Ibérica y de origen guerrero, aunque la faceta religiosa es la predominante de la sanluqueña Danza de las Flores, cuya aparición los historiadores fechan entre los siglos XIX y XX. Por su parte, la Danza de los Cirochos es de raíces célticas se realizaba para honrar a los dioses a fin de rogar por una próspera campaña agrícola. Por su parte, la Danza de las Espadas data del siglo XVII y en la misma se refleja las influencias de las gentes venidas en las repoblaciones de castellanos y leoneses. La primera vez que se ejecuta es en honor al Marqués de Gibraleón. Hoy día ha aumentado el número de miembros que realizan este baile oriundo de San Bartolomé de la Torre. Los danzadores recorren nuevamente las calles bartolinas de forma anual en honor al patrón de la localidad en un ritual ancestral en el que portan espadas, réplicas de las originales traídas expresamente de Toledo. En cuanto a la Danza de los Palos de Villablanca destaca por compartir un origen guerrero y religioso dado que a pesar de que los danzantes, al son de una flauta rociera, portan varas también se baila para rendir tributo a la virgen de la Blanca patrona de la localidad. Todas estas danzas conforman un acervo popular que prosigue con el paso de los años siendo seña cultural gracias, tanto a la transmisión de generación en generación, como por el interés de las hermandades por mantener estas manifestaciones artísticas.

iNTRODUCCION tros gracias al empeño de los lugareños por que esta tradición pasara de padres a hijos. En la actualidad continúa el fomento de estas danzas con la creación de grupos infantiles o la ampliación de las asociaciones dedicadas a la transmisión de las mismas. Forman parte de la celebración de los festejos locales y cuentan con una gran respuesta por parte no sólo de los vecinos de las distintas localidades andevaleñas, sino porque gozan de una gran interés turístico. La belleza de estas expresiones artísticas desarrolladas por oriundos de la Mancomunidad que danzan al son de una música de antaño y cuya indumentaria demuestra el sabor añejo de estas costumbres ancestrales convierten a estas manifestaciones tradicionales en un referente de la sabiduría popular.

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on muchas las personas y entidades que merecen un agradecimiento especial por su colaboración en esta publicación.

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En primer lugar a todos y cada uno de los danzadores, actuales y pasados, verdaderos protagonistas de esta manifestación cultural, sin cuya entrega, dedicación y saber hacer a lo largo de la historia, hubiera sido imposible haber realizado esta edición.

agradecimientos

A las diferentes Hermandades por su entera disposición y ayuda y por su trabajo constante en el mantenimiento y realce de las Danzas Tradicionales de nuestros pueblos. Gracias, entre otros, a Juan Urbano Orta-Rubio, Joaquín Soteras, Miguel Gómez, Domingo Pérez, Sonia Salgado y Pablo Carrasco por el esfuerzo de recopilar en textos sus creencias y sabiduría. Gracias a Remedios Montes, Francisco Santana, Curro Feria y Antonio Álvarez por ceder desinteresadamente las fotografías de antaño que con tanto cariño guardan como un tesoro.

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“UN AGRADECIMIENTO ESPECIAL POR LA COLABORACIÓN DESINTERESADA Y GENEROSA A TODAS LAS PERSONAS Y ENTIDADES QUE HAN HECHO POSIBLE QUE ESTE TRABAJO VEA LA LUZ”


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a Mancomunidad Beturia se constituyó con el compromiso de trabajar por el desarrollo económico, social y cultural de los ocho municipios que la integran.

Las comarcas no surgen por azar, sino que se forman en torno a unas señas de identidad propias como la singularidad del territorio, la gastronomía, el folclore o las fiestas populares de cada uno de los municipios. Todo ello las hace únicas y distintas a la vez. Entre los municipios que componen la Mancomunidad en cinco de ellos se han mantenido las tradicionales danzas masculinas. En el Almendro y Villanueva de Los Castillejos ‘Los Cirochos’, en San Bartolomé de la Torre ‘La danza de las Espadas’, en Sanlúcar de Guadiana ‘La danza de las Flores’ y en Villablanca ‘La danza de Los Palos’. Los habitantes de estas localidades manifiestan con una gran pureza las costumbres populares y las tradiciones que heredaron de sus mayores y las viven muy intensamente.

Manuel J. Domínguez Limón Presidente de Mancomunidad de Municipios Beturia Junio 2008

Esta publicación es una pequeña aportación para dar fe del sacrificio y amor de todos los danzadores por sus tradiciones aprendidas de padres a hijos, y para conservar en el tiempo algunos de los aspectos culturales que más nos caracterizan, nuestra danza y toques, como un legado que perdure en el tiempo. Ha sido un gran esfuerzo por parte de todas las personas que han hecho posible esta publicación. No os quede duda de que seguiremos trabajando por preservar y recuperar las tradiciones de nuestros pueblos, la esencia y perfume de nuestra gente.

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Danza de los Cirochos El Almendro y Villanueva de los Castillejos

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Danza de los Cirochos El Almendro y Villanueva de los Castillejos

esde tiempos ancestrales, en los pueblos andevaleños de Villanueva de los Castillejos y el Almendro, se da un tipo de danza popular llamada Danza de ‘Los Cirochos. Los danzadores bailan en las fiestas patronales de San Sebastián, en El Almendro; San Matías, en Castillejos; y en la Romería de Piedras-Albas, en la Pascua de Resurrección, en El Almendro y Castillejos. Es muy difícil determinar el origen de estas manifestaciones folclóricas por la falta de fuentes fidedignas escritas. Se han hallado actas municipales de finales del siglo XVIII en las que se recoge que bajo el reinado de Carlos III, esta danza fue prohibida en las procesiones religiosas. Los estudios al respecto indican que se trata de una danza pastoril de raíces célticas por su remoto parecido con algunas danzas del norte y centro de la Península Ibérica, ya que en el Andévalo

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lizaban utensilios de trabajo e instrumentos musicales como palos, espadas, tambores y castañuelas. ‘Los Cirochos’ han pasado por diversas etapas a lo largo de toda su historia y han estado incluso a punto de desaparecer, principalmente en tiempos difíciles de sequía, hambrunas y enfermedades. Para evitar que se perdiera esta danza tradicional, se formó una gestora que logró organizar a un grupo de niños para que bailasen aquel año. Este fue el momento de la creación del grupo infantil de danzadores, que desde entonces se pueda contemplar en la Pascua de Resurrección. En la actualidad se trabaja para fomentar esta danza con el objetivo de mantener viva la tradición en el pueblo. Gran parte de este trabajo lo desarrolla la Hermandad de Piedras-Albas. Es muy agradable y enriquecedor adentrarse en El Almendro y Castillejos, peregrinar cada primavera hasta el incomparable paraje del Prado de Osma y deleitarse con el son de una flauta acompañada de un tamboril y con el chasquido monocorde de unos palillos. Cuando los danzadores bailan por las calles de estos bonitos y blancos pueblos del Andévalo onubense recorremos con la imaginación los primeros poblados, las pequeñas aldeas de nuestros antepasados; aldeas y poblados donde los campesinos, agricultores y ganaderos bailaban para honrar a sus dioses con la esperanza de una próspera campaña.

iNTRODUCCION se ha constatado la existencia de culturas celtas antes de la romanización de la zona. Se estima que, por aquel entonces, estas danzas se realizaban para honrar a los dioses, ya fuera con motivo de una batalla o para rogar una campaña agrícola próspera. Los danzadores uti-

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a danza es muy colorida y llamativa, ya que los danzadores van vestidos con ropas típicas y bailan durante todo el recorrido. El número de danzantes es variable, aunque debe de ser siempre impar, pues uno de ellos ha de ejercer la función de “guión”. El “guión” tiene entre sus cometidos dar las órdenes pertinentes para realizar las distintas mudanzas o movimientos durante la danza. El movimiento principal está basado en la coordinación entre los brazos y las piernas, acompasados al son del tamboril, de la flauta y de los palillos o castañuelas. Así, cuando la pierna derecha

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sube, ha de subir el brazo izquierdo y a la inversa. Además, los danzantes giran periódicamente sobre sí mismos mientras avanzan hacia la Virgen.

mudanzas

Por lo general, se comienza con la colocación de los danzantes en dos filas paralelas con el “guión” en el medio. El guión da la orden de salida y todos los danzadores se mueven al unísono, al son que


Danza de los Cirochos El Almendro y Villanueva de los Castillejos

marca la flauta, el tambor y los palillos que ellos mismos tocan. Los danzantes pueden establecer diferentes formaciones: hacia adelante en una fila o en dos, moviéndose en la zona central de una o dos filas; por fuera, con el movimiento conocido como la cruz, de rodillas, media vuelta, a través del que se cruzan y bailan enfrente unos de otros. En total suman diez mudanzas que se combinan entre sí. Los danzadores son personas de la zona, que sienten sus raíces y que se involucran con los actos que organiza la hermandad de Nuestra Señora de Piedras Albas y ayuntamientos.

Durante todo el año, el grupo de baile ensaya y practica las danzas para lucir con todo su esplendor al llegar el Domingo de Pascua. Esta dedicación les sirve de entrenamiento, ya que los danzadores se pasan horas bailando, lo que supone un gran esfuerzo físico. Tras la función religiosa, acostumbraban a bailar por las calles recogiendo algunos donativos. Actualmente sólo existe un grupo de baile compuesto por personas de todas las edades que cada año representan, con mucho cariño, estas danzas que, sin duda, son un patrimonio cultural, tanto para Villanueva de los Castillejos como para El Almendro.

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Danza de los Cirochos El Almendro y Villanueva de los Castillejos

l traje típico de los danzadores está compuesto por una camisa blanca de manga larga y suelta, no ceñida, preferiblemente en algodón y metida por dentro del pantalón. El pantalón es corto, de pana verde y va ceñido con un fajín y una banda de color rojo. Borlones de colores cuelgan del pantalón a modo de caireles en los laterales exteriores de los perniles. La indumentaria se completa con calcetín o media blanca y zapatilla, también blanca, sujeta a la pierna con cintas de colores. Sobre la cabeza portan pañuelo de lunares y en sus manos llevan palillos de los que cuelgan cintas de colores. Una banda roja les cruza el pecho, aunque en otros tiempos en su lugar llevaban un mantón de espuma. El color de los danzadores es rojo, excepto el guión que va de verde y que es quien asume el peso de armonizar la danza mediante distintos pasos.

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Danza de las Espadas San Bartolome de la Torre

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Danza de las Espadas San Bartolome de la Torre

os orígenes de la Danza de las Espadas de San Bartolomé de la Torre se remontan a varios siglos, aunque se desconoce con exactitud la época, dada la ausencia de testimonios escritos a este respecto. Los primeros datos que se tienen sobre esta danza datan del siglo XVII, cuando con motivo de unos festejos, el Marqués de Gibraleón, territorio al que pertenecía por entonces la villa de San Bartolomé, llama a un grupo de danzas de espadas. En ella se emplearon espadas de finales del siglo XVI, lo que corrobora el hecho de que la Danza de las Espadas es, al menos, de esa época. La Danza de las Espadas posee muchas semejanzas con el folclore

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Esta danza se ejecuta en honor del Patrón, San Bartolomé, ya sea en el interior del templo, antes de la misa, o durante el recorrido procesional por las calles del pueblo. Se trata de una danza ritual que se baila de forma exclusiva para los festejos patronales, aunque en la actualidad, de modo excepcional y contando con el permiso de la Hermandad de San Bartolomé, los danzantes acuden cuando se les requiere para actuaciones culturales de relevancia y gratuitas. Los movimientos de esta danza están acompasados por el sonido de las pisadas y el uso de la espada, lo que le confiere una fuerte identidad religiosa y guerrera, muy vinculada a la simbología del Apóstol San Bartolomé, que aparece representado con demonios a sus pies. De esta forma, la danza refleja la derrota de los demonios ante el Santo. Uno de los ejemplos más claros es que la danza finaliza con todos los danzadores arrodillados frente al Santo, símbolo de rendición. Nunca han faltado danzadores para bailar ante el Santo. Este arte se ha traspado entre los bartolinos de generación en generación sin interrupción. En la danza participa todo aquel que quiere, siempre que demuestre sus cualidades y fortaleza, ya que la danza requiere danzadores con estas características, y una gran devoción por el Patrón. Los niños, en tiempos de la novena, la practican con palos. En la actualidad, existe un grupo principal de danza con gran cantidad de miembros.

iNTRODUCCION del centro y norte de España, influencia consecuencia de la gente venida en las repoblaciones de castellanos y leoneses que tuvieron lugar en la provincia. También se ha estudiado la posibilidad de que esta danza haya sido influenciada por otras más antiguas, entre las que destacan, por su parecido en algunos aspectos, las danzas mozárabes. Las espadas que se usan en la actualidad son una réplica de las anteriores y se confeccionaron a petición de la Hermandad de San Bartolomé en la Fábrica Nacional de Armas de Toledo en 1957. Además, son el emblema de la danza y se encuentran custodiadas por la propia hermandad.

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a Danza de las Espadas es una agrupación folclórica de hombres. En la actualidad está formada por ocho danzadores y un rabeador que evoluciona en sentido contrario al resto, por lo que el número total de danzantes ha de ser siempre impar. Hasta hace algunas décadas, los componentes eran siete. Además, los danzadores van acompañados musicalmente de tambor y gaita. Los movimientos fundamentales o mudanzas están perfectamente definidos y, desde antaño, son cinco, aunque hace un par de décadas se añadió otra con el objetivo de cerrar el baile con una

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estética más acabada. Además, existe una serie de movimientos de carácter secundario, como los giros y semimudanzas.

mudanzas

Las mudanzas son: en fila, posición de partida y a la que se regresa tras cada mudanza; el arco o puente, la más vistosa, en la que cada danzador gira sobre sí mismo a la vez que pasa por


Danza de las Espadas San Bartolome de la Torre

encima de su cabeza la espada, cruzándola con la de su compañero de forma que se crea una columna de dos; de rodillas o pisar la espada, mudanza de reverencia ante la imagen del Santo; levantamiento de espadas, muy parecido al anterior, pero con las espadas en alto; el cuadro, llamado así por su configuración; y la cruz o la mudanza final, en la que el rabeador se desprende del resto del grupo y con la espada en alto, cogida con ambas manos, se acerca danzando hasta el primero de la fila. En este momento el rabeador engancha al primero de la fila la empuñadura de la espada y, con el maestro de la danza, baila con el resto de los

danzantes hasta formar una cruz. Para pasar de una mudanza a otra se hace por medio de desplazamientos, giros y vueltas que constituyen todo un espectáculo por su rapidez y precisión. Además, los pasos fluctúan de izquierda a derecha en el sentido de la marcha y a cada golpe fuerte le sucede un pequeño lanzamiento del pie opuesto de modo alternativo. El toque del tambor lleva un compás de 6/8 por el que se rige el grupo. La melodía de la flauta es muy antigua y propia de esta danza y contribuye a realizar algunos movimientos durante el baile, para lo cual se sube o baja su tesitura.

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Danza de las Espadas San Bartolome de la Torre

La indumentaria de los danzadores se compone de camisa blanca con chorreras, con tirilla o simple; faja verde con borlas, pantalón de terciopelo negro con madroños verdes en aberturas laterales, botas altas negras y chaleco rojo con arabescos y caireles. El maestro de la Danza de las Espadas, que encabeza el grupo, luce chaleco verde, faja verde y madroños rojos en el pantalón. En la fiesta de San Sebastián, el chaleco se sustituye por una banda ancha cruzada en bandolera, quedando el resto igual, incluso el reparto de los colores, La indumentaria tradicional de los danzantes está expuesta en el Museo de Arte y Costumbres Populares de Sevilla. Antiguamente se añadía al atuendo un mantón de flecos o de Manila a modo de bandolera, alrededor de los hombros.

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Danza de las Flores Sanlucar de Guadiana

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os orígenes de la Danza de las Flores de Sanlúcar de Guadiana no se pueden determinar con claridad. Existen varias teorías que apoyan el inicio de esta danza en diferentes épocas. Los primeros documentos gráficos datan de principio del siglo XX, aunque la tradición oral remonta esta danza al siglo XIX, ya que ha sido transmitida de padres a hijos de generación en generación. Hay teorías que aseguran que la danza es más antigua y que se bailaba en la romería celebrada en honor de Nuestra Señora de La Rábida, patrona de Sanlúcar de Guadiana, pero que en 1835, a consecuencia de la desamortización de Mendizábal la pobla-

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danza infantil y otro adulto que garantiza la continuidad del folclore sanluqueño. Los grupos de danzantes están a cargo de la Hermandad de Nuestra Señora de La Rábida, que se encarga de ofrecer a los danzadores la ropa y el calzado. Asimismo la Hermandad es la responsable de la organización de la clases de danza que se imparten dos o tres meses antes de las fiestas patronales, cuando la Danza de las Flores cobra gran importancia. Durante los tres días que dura esta festividad, en torno al fin de semana siguiente al domingo de resurrección, se alternan los grupos de danza de mayores e infantil con el objetivo de honrar a la Patrona de Sanlúcar de Guadiana. De esta forma, el sábado danza el grupo de mayores; el lunes, el grupo infantil; y el domingo ambos grupos danzan para honrar a la Patrona sanluqueña. Asimismo, de forma ocasional y siempre que la Hermandad lo permita, los grupos de danzantes acuden a diferentes festivales de danza para expandir esta tradición más allá del pueblo. Cabe destacar que los danzadores no bailan motivados por fines económicos, sino por su amor y entrega a la Virgen Santísima de La Rábida. De esta forma, los gastos que se generan son asumidos por la Hermandad. La Danza de las Flores es un baile de gran belleza, reservado a los hombres y de gran tradición es el pueblo.

iNTRODUCCION ción perdió esta tradición, hasta que se volvió a retomar en el siglo XX, coincidiendo con los primeros documentos gráficos que acreditan su existencia. Ambas teorías coinciden que, al contrario de lo que ocurre con otras danzas de origen guerrero, esta es religiosa, algo que queda claro por el protagonismo que tienen las flores durante las mudanzas, unas flores que son un símbolo de acción de gracias. La danza, aunque ha pasado por años duros, principalmente en la década de los 70, en los que no se encontraban danzantes que continuasen con esta tradición sanluqueña, se encuentra en la actualidad muy difundida entre la población, con un grupo de

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Danza de las Flores Sanlucar de Guadiana

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n la Danza de las Flores los danzantes, siempre hombres, bailan en número impar. Aunque lo ideal es que sean once danzadores repartidos en parejas con un danzador guía. La danza siempre está acompañada por el sonido de la flauta y el tamboril. La danza es alegre y colorida gracias a los arcos de flores y a los llamativos ropajes. Además el baile no cesa en todo el recorrido. Las mudanzas o cambios que se realizan sirven para entrelazar a los danzadores que, sin soltar sus arcos, se mueven y cruzan al ritmo de la flauta y el tamboril para volver a la posición original,

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que es la que adopta el danzante guía, que se sitúa en el centro con cinco danzadores a cada lado. Todos los danzantes siguen las pautas que marca el guía, que

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es el que pasa bajo los arcos contiguos y marca la dirección que debe seguir el resto de los danzadores con sus movimientos, de forma que los lleva hacia la dirección en la que él gire.


Danza de las Flores Sanlucar de Guadiana

Una de las mudanzas más bella es la que se efectúa cuando el guía levanta sus brazos con los arcos contiguos y los danzadores pasan bajo él al sonido de la flauta y el tamboril, un movimiento lleno de armonía. El guía, como ya se ha indicado con anterioridad, marca los movimientos que realiza el grupo, como en el caso de esta mudanza, en la que este danzante sitúa a los danzadores frente a él y, moviendo sus manos indicando los movimientos que el resto de los danzantes deben realizar unos frente a otros, levantando las manos y pasando bajo los arcos para volver a la posición original.

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La indumentaria, igual para los dos grupos que portan cada extremo del arco, consta de camisa blanca con remates de encaje y botones pequeños y rojos, pantalones negros tipo bombacho con cascabeles a la altura de la rodilla, mantoncillo y fajín en color burdeos con flecos del mismo color, medias blancas y zapatillas negras atadas con lazos negros. Además, los danzantes llevan castañuelas con lazos rojos y amarillos y un arco con flores de distintos colores: amarilla, rosa, blanca, roja y celeste. El danzandor guía se distingue del resto porque lleva su fajín y su mantoncillo de color amarillo. En Sanlúcar de Guadiana existe una tradición que, como la propia danza, se pasa de generación en generación y consiste en que los danzadores se visten en su propia casa ayudados por su madre, hermana o esposa.

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Danza de los Palos Villablanca

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a Danza de los Palos de Villablanca es una danza autóctona de la localidad. Una manifestación viva de la tradición que ha ido labrándose a lo largo de los siglos de generación en generación, caracterizada por su virilidad, fortaleza y vigorosidad; es la puesta en escena de parte de la historia de esta localidad. El baile, que cuenta con nueve mudanzas principales, a pesar del paso de los siglos mantiene su forma más primitiva de ejecución, sin que haya evolucionado la coreografía, ya que se ha conservado con toda su pureza gracias a la herencia popular pasando de padres a hijos y enmarcada en unas familias

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Villablanca es una danza pastoril que se caracteriza porque los danzantes portan varas arqueadas, enlazadas y decoradas con cintas de colores, símbolo de vida nueva. Importante también es la carga religiosa de esta danza, ya que desde sus orígenes se baila para rendir tributo a la Virgen de la Blanca, patrona de Villablanca. Cabe recordar, que aunque hoy la conozcamos como ‘Danza de los Palos’, esta denominación es reciente, datándose a mediados del S. XX, si bien ,desde antaño, ésta es conocida como ‘La Danza de la Virgen’, o simplemente ‘La Danza’ Los danzaores son siempre hombres y siempre en un número impar, entre 11 y 13, aunque de forma excepcional, han podido bailar hasta un número de 15. Bailan al son de una flauta y un tamboril de membrana percutido con una baqueta y unas castañuelas. El cuerpo de baile está dirigido por el manigero, que se encarga de marcar los cambios de ritmo, mudanzas y variaciones al son del tamboril y la flauta. La danza depende de la Hermandad de la Virgen de la Blanca y las actuaciones de los danzaores se ciñen a los distintos cultos en Honor de la Patrona, principalmente, durante las Fiestas Patronales que se celebran a finales de Agosto. Dentro de los

iNTRODUCCION de Villablanca. Los orígenes de esta danza se remontan según algunos estudios al siglo XVI, siendo incluso anterior al nacimiento del núcleo poblacional de Villablanca. Entonces el pueblo se llamaba, Puebla de Santa María de la Blanca; aunque como ocurre con este tipo de tradiciones, dada la ausencia de documentos que testimonien esta aproximación, otros estudios fechan su creación un siglo antes. Lo que parece claro es que este tipo de danzas proceden del norte de la península y se introducen en tierras andaluzas tras la emigración y la castellanización de algunas zonas. En cuanto a sus características, la Danza de los Palos de

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Danza de los Palos Villablanca

actos que se celebran con este motivo, es especialmente relevante y emotiva la actuación de la Danza frente a la Virgen de la Blanca, el último domingo de agosto antes de dar comienzo la solemne función religiosa en su Honor. La danza parte del pueblo de Villablanca danzando durante todo el trayecto, y es al llegar al templo, la Ermita, cuando pliegan las varas creando un arco a sus puertas, simulando el que en antaño se creaba para que pasasen los Marqueses de Ayamonte. Este mismo domingo por la tarde, acompaña a la Virgen de la Blanca en su Procesión alrededor de la Ermita; este es un acto de gran carga emotiva para quienes sienten esta tradición además

de ser una prueba de fuerza dado que la duración y el firme sobre el que se danza presenta especial dificultad. Durante el tiempo que bailan frente a la Virgen, no retiran los ojos de ésta, como expresión de su cariño y devoción al son del tamboril y de la flauta, al mismo tiempo, que son los propios, danzaores, quienes proclaman su amor a la Virgen con los vivas de rigor: ¡Viva la Virgen de la Blanca! ¡Viva su Santísimo Hijo! Dentro de otros actos religiosos, son los danzaores más jóvenes, quienes danzan tanto en el traslado del Simpecado el primer domingo de mayo, como preludio a la Romería en Honor de la Virgen de la Blanca y en el último sábado de agosto en la ofrenda de flores a la Virgen. Fuera de este contexto la Danza baila durante el Festival Internacional de Danzas, declarado de Interés Turístico de Andalucía, siendo la muestra folclórica que inaugura cada edición. Los grupos de danzaores se dividían hasta hace poco tiempo en mayores, medianos y niños. Ahora los grupos se han reducido a dos: mayores y medianos. Contando en la actualidad con la suficiente solidez para poder seguir transmitiendo esta danza y esta tradición a generaciones venideras. La danza sufrió durante los años 60 la fuerte emigración de la localidad, llegando en alguna ocasión a bailar, tan sólo 5 danzantes; pero este pueblo supo proseguir con la buena labor de sus abuelos, padres, hermanos, tíos… y ayudada de cursos de aprendizaje durante los años 80, en la actualidad goza de un importante esplendor.

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os pasos son siempre los mismos. Las mudanzas más importantes son seis y de entre ellas sobresalen las del baile que realizan en círculo, con las manos cogidas unos a otros mediante los arcos; están también las que colocan dos hileras de danzadores, unos frente a otros, se unen a través de los arcos y las autoridades pasan bajo de estos arcos. La primera mudanza simboliza la búsqueda de los pastores. Pero es la más significativa y emotiva, la que se produce cuando los danzaores, frente a la Virgen, bailan de cara a ella, y todos al

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unísono flexionan las rodillas hasta casi tocar con éstas el suelo y en un cambio fuerte se ponen de pie y danzan con gran fuerza, entre vítores a la Virgen; siendo un momento de gran explosión

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de júbilo, alegría y agradecimiento, como máxima expresión de adoración a su Patrona


Danza de los Palos Villablanca

La melodía de la música es interpretada por la flauta y acompañada por el tamboril y las castañuelas, la que se ha ido transmitiendo de generación en generación por tradición oral, por lo que no existen partituras ni autor de dicha composición; aunque en 1997 aparece por primera vez una transcripción de esta música realizada por Vicente Sanchís. Según estudios, esta transcripción es poco fiable debido a la transmisión oral, ya que cada músico interpreta y personaliza la música con florituras y adornos.

Pero hay que señalar que la melodía que se toca con este tamboril y con la flauta y que acompaña a la Danza de los Palos, es exclusiva de la localidad de Villablanca, siendo una melodía única, y aunque pueda interpretarse adaptándola a cada intérprete, su singularidad la caracteriza, enriqueciendo esta tradición.

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En la actualidad, el traje típico de los danzaores consta de pantalón de terciopelo azul oscuro hasta las rodillas sujetos con borlas multicolores, camisa blanca, faja rosa bordada con motivos florales, medias blancas de algodón y zapatillas negras, al cuello pañuelo de cachemira y un gorro o bonete de color rosa con motivos florales (flor de almendro) y cintas multicolores. En las manos, castañuelas y un arco en la muñeca recubierto con cintas multicolores. En un origen constaba de pantalón largo de pana lisa negra, camisa blanca y pañuelo a la cabeza típico de campesino de cuadros blancos y negros. A partir de los años 50 se registran algunos cambios y evolución en la indumentaria, y es en 1952 cuando se implanta el típico traje aragonés, que consta de un pantalón de pana liso negro, camisa blanca con chorrera, corpiño de terciopelo rojo, calcetas blancas y zapatillas con suelo de esparto negra anudadas con cinta negra. Lucen pañuelo de cachemira a la cabeza anudado con forma de bandolero. El final del pantalón, a la altura de las rodillas, se adorna con cascabeles. A partir de ese momento el traje se mantiene igual y sólo cambia el pañuelo de la cabeza. Es en 1954, cuando se decide cambiar el traje aragonés por el típico de la zona del Andévalo.

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Danzas Tradicionales en el Andévalo