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Hoja Parroquial

Párroco Pbro. Silvestre García Suárez Vicario Pbro. Emmanuel Ramírez Olvera

Chichimequillas, El Marqués, Qro.

15 de Julio de 2018

No.283 Año 8

Parroquia San Felipe de Jesús Chichimequillas

Tel. 2466223

San Felipe de Jesús “Parroquia en Oración, Parroquia Misionera” XV DOMINGO ORDINARIO ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 16, 15 Por serte fiel, yo contemplaré tu rostro, Señor, y al despertar, espero saciarme de gloria. ORACIÓN COLECTA Señor Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviados para que puedan volver al buen camino, concede a cuantos se profesan como cristianos rechazar lo que sea contrario al nombre que llevan y cumplir lo que ese nombre significa. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA Ve y profetiza a mi pueblo. Del libro del profeta Amós: 7,12-15 En aquel tiempo, Amasías, sacerdote de Betel, le dijo al profeta Amós: "Vete de aquí, visionario, y huye al país de Judá; gánate allá el pan, profetizando; pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque es santuario del rey y templo del reino". Respondió Amós: "Yo no soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: 'Ve y profetiza a mi pueblo, Israel' ". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. SALMO RESPONSORIAL Del salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14. R/. Muéstranos, Señor, tu misericordia. *Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor habitará en la tierra. R/. *La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron, la fidelidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo. R/. *Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo sus pisadas. R/. SEGUNDA LECTURA Dios nos eligió en Cristo antes de crear el mundo. De la carta del apóstol san Pablo a los efesios: 1, 3-14 Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en él con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en Cristo, antes de crear el mundo, para que fuéramos santos e

irreprochables a sus ojos, por el amor, y determinó, porque así lo quiso, que, por medio de Jesucristo, fuéramos sus hijos, para que alabemos y glorifiquemos la gracia con que nos ha favorecido por medio de su Hijo amado. Pues por Cristo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Él ha prodigado sobre nosotros el tesoro de su gracia, con toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo, cuando llegara la plenitud de los tiempos: hacer que todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, tuvieran a Cristo por cabeza. Con Cristo somos herederos también nosotros. Para esto estábamos destinados, por decisión del que lo hace todo según su voluntad: para que fuéramos una alabanza continua de su gloria, nosotros, los que ya antes esperábamos en Cristo. En él, también ustedes, después de escuchar la palabra de la verdad, el Evangelio de su salvación, y después de creer, han sido marcados con el Espíritu Santo prometido. Este Espíritu es la garantía de nuestra herencia, mientras llega la liberación del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Ef 1, 17-18 R/. Aleluya, aleluya. Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento. R/. EVANGELIO Envió a los discípulos de dos en dos. Del santo Evangelio según san Marcos: 6, 7-13

E

n aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica. Y les dijo: "Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos". Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


Credo PLEGARIA UNIVERSAL Que nuestras oraciones lleguen, hermanos, a la presencia del Señor y que nuestros ruegos sean escuchados por aquel que escruta el corazón de todos. Digamos confiadamente: Escúchanos, Señor. Pidamos la sabiduría del Hijo de Dios para los que proclaman con fidelidad la palabra divina y para todos los ministros que sirven a la Iglesia. Roguemos al Señor. Ø Por Israel, el pueblo de la antigua alianza, por los cristianos separados de la Iglesia católica y apostólica y por los que no conocen al Dios verdadero, invoquemos al Señor, dueño de toda verdad. Roguemos al Señor. Ø Por los que viven lejos de su casa, por los encarcelados, por los débiles y oprimidos, y por los justos que sufren persecución, oremos a Jesús el Salvador. Roguemos al Señor. Ø Invoquemos con fe y devoción al Señor de la gloria por la paz y felicidad de los que ahora estamos aquí. huéspedes en la casa del Señor. Roguemos al Señor. Roguemos al Señor. Ø

Escucha, Padre todopoderoso, nuestras oraciones y concédenos considerar por encima de todo la grandeza de los favores que nos has otorgado con tu Hijo amado, para que, llenos del Espíritu Santo, anunciemos el mundo, de palabra y con las obras, el plan que has proyectado realizar en nuestros tiempos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

objetivo era ir de casa en casa llevando la buena noticia. Señor, rezamos para que, fortalecidos por el poder del Espíritu Santo, podamos irradiar la luz de tu amor a aquellos que encontramos en nuestra vida diaria. Ayúdanos a tener una comprensión más profunda de las necesidades de los otros, y danos el coraje de ser testigos de la alegría de mi fe. Jesús nos invita a alejarnos de las ocupaciones de nuestra vida, e ir a ese espacio quieto para poder estar con Él, que siempre escucha nuestra oración, y nos invita a compartir nuestras esperanzas, preocupaciones y sueños. ¡Aquí está la naciente Iglesia dando sus primeros pasos! La historia de la salvación humana desarrollándose. Podemos aprender mucho de ella. Los discípulos están centrados en Jesús; ellos deberán llevar su mensaje a un mundo que no está preparado para recibirlo; ellos han sido enviados a misiones. Deben abandonar sus seguridades: una morada, un lugar de trabajo, sus posesiones, su dinero. Deberán confiar que Jesús sabe lo que está haciendo; también necesitarán de la buena voluntad de aquellos a quienes visitarán. A cambio de todo eso, Jesús comparte con ellos su autoridad sobre el mal, y su poder para sanar. ¿Es eso un intercambio justo? La confianza de Jesús en nosotros nos quita el aliento. También somos enviados cada día a llevar buenas nuevas a todos con los que nos encontramos. Jesús, haznos conscientes de que Tú nos acompañas dondequiera que vayamos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS Mira, Señor, los dones de tu Iglesia suplicante, y concede que, al recibirlos, sirvan a tus fieles para crecer en santidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr Sal 83, 4-5 El gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina un nido donde poner sus polluelos: junto a tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. Dichosos los que viven en tu casa y pueden alabarte siempre. O bien: Jn 6, 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él, dice el Señor. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN Alimentados con los dones que hemos recibido, te suplicamos, Señor, que, participando frecuentemente de este sacramento, crezcan los efectos de nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

“Debemos ser enteramente dependientes de Dios” Jesús llama a los apóstoles y los envía en una misión a anunciar el mensaje de arrepentimiento, a curar a los enfermos y expulsar a los demonios, los envía en parejas de a dos, y los instruye a confiar en la providencia llevando nada para el viaje. Ellos debían ser enteramente dependientes de Dios y de su presencia en cada uno de ellos. Su

Libros del Antiguo Testamento Libros Sapienciales o de Sabiduría

LIBRO CANTAR DE LOS CANTARES Es un superlativo que significa "el más hermoso de los Cantos", " e l C a n t o p o r excelencia". A primera vista, es el Libro menos "bíblico" por su contenido y por su forma. Su autor es desconocido y, probablemente, fue compuesto en la primera mitad del siglo IV a. C. En él se describe y ensalza el amor apasionado de una pareja, que trata por todos los medios de llegar a la unión definitiva. Los encantos y el mutuo atractivo de los dos amantes, lo mismo que el gozo y el sufrimiento que acompañan necesariamente su amor, son expresados en el estilo propio de la poesía amatoria de la época, a través de imágenes llenas de colorido y de fuerza. "¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! ¡Tus ojos son palomas! ¡Qué hermoso eres, amado mío, eres realmente encantador!"( 1. 15-16). "¡Mi amado es para mí, y yo soy para mi amado, que apacienta su rebaño entre los lirios!" (2. 16; 6. 3). Entre las diversas partes del Libro no existe mayor continuidad lógica y sus personajes son imprecisos. Tampoco se explican las situaciones por las que atraviesa la pareja ni se establece ninguna ilación entre ellas. De vez


en cuando, el diálogo amoroso es interrumpido por un coro que actúa a la manera de relator e impulsa a los amantes en su ardiente búsqueda. ¿Qué significa dentro de los Libros sagrados este Libro, que apenas una vez y de paso nombra a Dios? (8. 6). ¿Qué mensaje nos transmite la "Palabra de Dios" contenida en él? Son muchas y muy variadas las interpretaciones que se han dado del mismo, tanto en el judaísmo como en el cristianismo. Para algunos, el Cantar es un poema alegórico, que celebra el amor de Dios hacia su Pueblo a la manera de un amor conyugal, retomando la hermosa imagen utilizada por Oseas, Jeremías y Ezequiel. Para otros, este Libro no es más que un conjunto de poemas, compuestos con ocasión de una fiesta nupcial y destinados a cantar el amor de una pareja. Ambas interpretaciones, lo mismo que otras más o menos semejantes, no son necesariamente opuestas ni excluyentes. ¿Acaso el amor entre el varón y la mujer no ha sido establecido y bendecido por Dios al comienzo de la creación? "Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne" (Gn. 2. 24). Es na- tural, entonces, que la Biblia se haya valido de una canción de amor aparentemente "profana" para exaltar la dignidad del amor conyugal y proclamar sus excelencias. Y es natural que, de esa manera, el Cantar de los Cantares haya querido también celebrar veladamente la gran Alianza de amor entre Dios e Israel, que llena todas las páginas del Antiguo Testamento. La tradición cristiana ha visto en este Libro una figura del amor de Cristo hacia la Iglesia, que es su Esposa (Ef. 5. 25). A su vez, la liturgia ha aplicado varias imágenes de este poema a la unión entre la Virgen María y el Espíritu, y los grandes místicos las han referido a la unión íntima de cada creyente con Dios.

IV El Canon de las Escrituras El Nuevo Testamento El Evangelio cuadriforme ocupa en la Iglesia un lugar único; de ello dan testimonio la veneración de que lo rodea la liturgia y el atractivo incomparable que ha ejercido en todo tiempo sobre los santos: «No hay ninguna doctrina que sea mejor, más preciosa y más espléndida que el texto del Evangelio. Ved y retened lo que nuestro Señor y Maestro, Cristo, ha enseñado mediante sus palabras y realizado mediante sus obras» (Santa Cesárea Joven, Epistula ad Richildam et Radegundem: SC 345, 480). «Es sobre todo el Evangelio lo que me ocupa durante mis oraciones; en él encuentro todo lo que es necesario a mi pobre alma. En él descubro siempre nuevas luces, sentidos escondidos y misteriosos (Santa Teresa del Niño Jesús, Manuscritos autobiográficos, París 1922, p. 268). La unidad del Antiguo y del Nuevo Testamento La Iglesia, ya en los tiempos apostólicos (cf. 1 Cor

10,6.11; Hb 10,1; 1 Pe 3,21), y después constantemente en su tradición, esclareció la unidad del plan divino en los dos Testamentos gracias a la tipología. Esta reconoce, en las obras de Dios en la Antigua Alianza, prefiguraciones de lo que Dios realizó en la plenitud de los tiempos en la persona de su Hijo encarnado. Los cristianos, por tanto, leen el Antiguo Testamento a la luz de Cristo muerto y resucitado. Esta lectura tipológica manifiesta el contenido inagotable del Antiguo Testamento. Ella no debe hacer olvidar que el Antiguo Testamento conserva su valor propio de revelación que nuestro Señor mismo reafirmó (cf. Mc 12,29-31). Por otra parte, el Nuevo Testamento exige ser leído también a la luz del Antiguo. La catequesis cristiana primitiva recurrirá constantemente a él (cf. 1 Co 5,6-8; 10,1-11). Según un viejo adagio, el Nuevo Testamento está escondido en el Antiguo, mientras que el Antiguo se hace manifiesto en el Nuevo: Novum in Vetere latet et in Novo Vetus patet (San Agustín, Quaestiones in Heptateuchum 2,73; cf. DV 16). La tipología significa un dinamismo que se orienta al cumplimiento del plan divino cuando «Dios sea todo en todo» (1 Co 15, 28). Así la vocación de los patriarcas y el éxodo de Egipto, por ejemplo, no pierden su valor propio en el plan de Dios por el hecho de que son al mismo tiempo etapas intermedias. «Es tan grande el poder y la fuerza de la Palabra de Dios, que constituye sustento y vigor para la Iglesia, firmeza de fe para sus hijos, alimento del alma, fuente límpida y perenne de vida espiritual» (DV 21). «Los fieles han de tener fácil acceso a la Sagrada Escritura» (DV 22). «La sagrada Escritura debe ser como el alma de la sagrada teología. El ministerio de la palabra, que incluye la predicación pastoral, la catequesis, toda la instrucción cristiana y, en puesto privilegiado, la homilía, recibe de la palabra de la Escritura alimento saludable y por ella da frutos de santidad» (DV 24). La Iglesia «recomienda de modo especial e insistentemente a todos los fieles [...] la lectura asidua de las divinas Escrituras para que adquieran "la ciencia suprema de Jesucristo» (Flp 3,8), «pues desconocer la Escritura es desconocer a Cristo» (DV 25; cf. San Jerónimo, Commentarii in Isaiam, Prólogo: CCL 73, 1 [PL 24, 17]).

(Julio - Octubre 2018) “Llegué a la puerta principal y toqué. Se abrió y un joven me saludó con un cordial: “¡Adelante, Padre! Teníamos muchos deseos de verle.” Lo mismo sentía yo. Ya en la sala, saludé a las parejas allí reunidas y me sentí agradecido de la amistad que teníamos todos”. Cuando estos hombres y mujeres me recibieron en el corazón y en sus casas, pude conocer algunas de las alegrías y dificultades que tenían. Los vi avanzar hacia el Matrimonio, iniciar sus familias y su esfuerzo por criar bien a sus hijos. Me enteré de sus dificultades y de sus necesidades de cimentar todo esto en el Sacramento del matrimonio bajo la bendición


de Dios. Precisamente por esta razón, desde el año pasado (2017) una de las preocupaciones y proyectos parroquiales es la Iniciativa Pastoral de la Misión Sacramental. Trabajando junto con laicos (misioneros parroquiales), queremos contribuir a fortalecer la vida conyugal y ayudar a las parejas a hacer realidad la llamada a vivir en la gracia de su compromiso sacramental. Uno de los compromisos es dejar bien en claro la posición de la iglesia sobre la unión libre, el divorcio, las uniones homosexuales, los anticonceptivos, la cohabitación y todas las cuestiones objetables que rodean al Matrimonio hoy en día. Por otra parte, la Iglesia quiere ser comprensiva y ofrecer ayuda pastoral, para que los jóvenes entiendan y vivan en la práctica la elevada vocación del Matrimonio. Por eso durante el mes de julio llevaremos a cabo en toda la parroquia un censo, el cual nos arrojará la realidad en cuanto a la falta de sacramentos (Bautizo, Confirmación, Primera Comunión y Matrimonio). Estaremos visitando los hogares para posteriormente a partir del mes de agosto poder preparar a todas aquellas parejas que viven en unión libre y nos permitan ofrecerles la formación sacramental para poder estar preparados para recibir el sacramento del Matrimonio. Así como la debida preparación de los sacramentos de iniciación en aquellas personas que carezcan de estos.

El sentido y el significado de la manda, suele estar ligado o relacionado c o n l a s peregrinaciones. Generalmente, la manda se cumple con motivo de una peregrinación o de una visita a un lugar sagrado, a un santuario. También está relacionada la promesa con momentos culminantes de la vida o de la conversión de las personas. En la vida consagrada, las promesas y los votos tienen el carácter de subrayar de manera peculiar la consagración bautismal, suponen una nueva alianza con Dios para confirmar las promesas bautismales y la configuración con Cristo. En el lenguaje religioso católico se habla de votos, promesas y mandas. Los votos son promesas formales, privadas o públicas. Los votos son propios de la vida consagrada, particularmente, los tres votos de pobreza, castidad y obediencia. Las promesas, en general, tienen un carácter amplio y abarcan distintos aspectos, ya sea del ámbito público o privado. La manda es una promesa que suele estar relacionada con la piedad popular o con las peregrinaciones; puede tener carácter penitencial, de

petición de un favor o de agradecimiento por una gracia concedida, según los casos. En todos los casos se da un aspecto contractual, pero es más fundamental la actitud del creyente que se fía de Dios y se ofrece a sí mismo. No es tanto lo que se entrega sino el significado del holocausto. La manda, al estar ligada generalmente a las peregrinaciones, debe ser adecuadamente valorada y comprendida por los rectores y por los pastores de los santuarios. De hecho, en la realización de una manda siempre subyacen aspectos antropológicos y religiosos dignos de consideración. Esta comprensión ayuda para una mejor evangelización y facilita el encuentro gozoso de Dios con los hombres, que supone siempre la iniciativa y la alianza de amor por parte suya, y el cumplimiento de sus mandamientos por parte nuestra. La condición de base para captar el verdadero sentido de la manda es captar el amor de Dios, sin pretender manipularlo ni renunciar a la libertad que Dios mismo nos concede. De lo contrario, se cae fácilmente en la magia o en la superstición. Sólo a la luz del misterio de Cristo cobran sentido las mandas y las promesas: En él se realiza de manera perfecta la alianza de Dios con los hombres. En él ha cumplido Dios todas las promesas. Él es el camino, la verdad y la vida. Por otra parte, nada podemos ofrecer a Dios que no nos haya dado Él antes gratuitamente. La manda, tiene un carácter de diálogo y supone la relación con lo sagrado. Es una forma de relación entre la criatura y Dios, María, los santos canonizados u otros personajes honrados por el pueblo. Generalmente, la manda refleja la fe humilde y confiada de quien la hace, pero en ocasiones, también se observa cierta superstición, magia, ignorancia religiosa o vana credulidad. En resumen, podemos decir que la manda (promesa propia de la piedad popular) es una oración de petición, reforzada por una decisión que compromete para el presente y el futuro la voluntad del promesante delante de Dios con un ofrecimiento de dones o sacrificios, a manera de acción de gracias y de reconocimiento por el favor concedido. La actitud de quien hace la manda es de fe indigente, de sacrificio penitencial, de ofrenda generosa, de agradecimiento por el don recibido.

Para los niños y los no tan niños R T S A C U D A N S E K D Q Z

P M U G B R Y H N N C E I F E

A Q J N H B J E V Y U H N Z S

JESÚS SACÚDANSE ESPÍRITUS CAMINO

N W E M I M A W B G R G E Y P

F E S Q J C L S E G A W R Q I

P R U Ñ K K A Ñ T M B R O T R

R G S Y P O L V O O A N M W I

E O N A C E I T E J N L A Ñ T

D B A H K M O Ñ P M M Q N N U

I F W J A W N R I E E D D E S

DOS MANDÓ DISCÍPULOS CURABAN MOCHILA PREDICAR BASTÓN ACEITE

C T V M D Q I Y E T E C O D T

A L K M A X M O S H R N G Ñ N

R Ñ S A N D A L I A S F K O Y

SANDALIAS TÚNICA DINERO PAN

H F W F R B C G A L I H C O M

K D I S C I P U L O S K R B E

NADA DOCE POLVO PIES

Hoja Parroquial No. 283 Parroquia San Felipe de Jesús  

Información Religiosa Parroquial

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