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BENMAC

Sujeto y su formación como docente Autobiografía Martha Guadalupe Llamas Martínez Aneli Galván Cabral 1° Semestre Preescolar 3-Octubre-2013


Yo soy Martha Guadalupe Llamas Martínez, soy nacida en la capital zacatecana el 24 de Agosto de 1995. Era una niña que no tenía pena por nada, me gustaba cantar y bailar y sobre todo perderme y que buscaran de mí. Tan sólo cursé dos años de preescolar: 2° y 3°, fue tiempo antes de que entrara a preescolar que me encantaba jugar con mis primos, primas y muñecas a que yo era su maestra. Todo lo veía involucrado con enseñar muchísimas cosas a las personas o juguetes que me rodeaban, debido a que yo veía esto como algo increíble, que una persona pudiera transmitir conocimiento a las demás personas, y además pudieran ponerlo en práctica en su vida cotidiana. En el preescolar me gustaba mucho ver lo que las maestras hacían, me enamoraba de su trabajo. En realidad era una maravilla ver que todos queríamos estar con ella y era increíble cómo se ganaban el respeto de todos los alumnos. A la llegada del preescolar a mi casa me llenaba de alegría que mi abuelo (que yo le decía “OE”) me recibiera con ese entusiasmo que él tenía. Yo entraba a la casa y decía: “OE, ya llegué” y en seguida el respondía “Sí, señorita”. Entro a la primaria y me fije que las clases eran un tanto diferentes, tenía más clases, y en todas llevaba tareas. No comprendía cómo era que hacían para enseñar tantas cosas, me di cuenta que quería ser maestra, pero no sabía de qué, si de preescolar o de primaria. Pasaron los años y observé que en primaria eran niños más grandes y empezaban a perder el respeto por los profesores, apodándolos, desobedeciéndolos o simplemente comenzaban a tener una etapa de rebeldía. Y yo no quería eso, porque en la etapa que yo la curse no me cabía en la cabeza cómo se podría insultar a una persona que hacía un bien por ti. Y comencé por comparar ambas etapas y me gustaba más el preescolar, además de por esto mencionado porque los niños son más pequeños y los conocimientos un tanto diferentes. Llegó el momento de entrar a la secundaria, pasaron muchas cosas por mi cabeza, comenzaba a gustarme el algebra, y lo primero que pensaba es que quería ser maestra de secundaria y dar clases de matemáticas. Y en tercer año, nos pidieron pensar qué carrera era la que queríamos, y sin pensarlo más yo decidí en educadora, estuve en un kínder como ayudante por tres días, en verdad me encantaba. Observe que en esos días que estuve ahí, la maestra batallaba un poco porque todos los niños les llamaba la atención que yo estuviera ahí y querían hacer las cosas conmigo, incluso me obedecían más a mí. Una vez culminada la labor, mostramos frente al grupo nuestra experiencia de las diferentes carreras, cuando toco mi turno empezaron enseguida las burlas. Y eso fue algo que estuvo siempre dentro de mi pensamiento, salió de mí con un poco de dificultad. Pero fue algo en realidad me molestó, ya qué decían: “sólo irás a limpiar mocos”, “eso no tiene nada de ciencia”, “es una carrera muy inútil”, “estudiar tanto para regresar a lo mismo”, “eso no es una carrera”. Como bien lo dice Mercado, se piensa que la


mayor parte del educando son mujeres por instinto maternal, y por hacer labores de casa, que esto no es una profesión, puntualiza que el maestro tiene cualidades, tal cómo: la vocación, moral, dominio del método y conocimientos. Es un ejemplo a seguir. Esto, como ya mencioné estuvo mucho tiempo dentro de mí, pero poco a poco se iba yendo. Desde el primer semestre teníamos todos dicho qué queríamos estudiar. Y en mi postura seguía ser educadora. Pero comenzó otra vez la discusión, algunos profesores me decían que ser maestra era una verdadera pérdida de tiempo porque aparte de que muchos profesionistas trabajaban de maestros y los verdaderos maestros no tenían trabajo, yo tenía más potencial para otras áreas que sólo quedarme en el tema de la educación. “La docente de preescolar ha sido agredida en su status profesional por sus condiciones histórico culturales. La educación preescolar únicamente ha sido un paliativo, para que la madre de familia tenga una niñera barata” (Mercado, pag. 69) En cada semestre brotaba una idea de profesión nueva, comenzó a brotar la idea de la medicina, y me decían que cómo era posible que de el área de la educación, pasara a un área tan completa como la de la medicina. Veía todo lo que mi tío hacía y me gustaba el trabajo junto de la investigación tal como con los mismos pacientes. Pero así como me gustaba la medicina, de mí no salía la idea de trabajar con niños. Entonces pensé en la opción de obtener una especialización en pediatría. Yo seguía teniendo mis clases de aritmética, algebra y cálculo y volvió a mí el deseo de las matemáticas. Por lo cual comenzó por gustarme la ingeniería. Tenía pensado estudiar runa ingeniería civil o ingeniería en comunicación y electrónica. Pero muchas personas decían estarás con la gran mayoría de hombres y entre hombres y mujeres en esa profesión prefieren a los hombres. Ingeniería iba saliendo de mi cabeza. Pero pensé enseguida en contaduría, pues llevaban matemáticas, no de la misma forma que una ingeniería, pero con muchos retos. La carrera estaba involucrada con la ley. La gran mayoría de mis compañeros de mi salón y más gente que me rodeaba estaban un tanto involucrados en la política y en la cuestión de las leyes. A pesar de las discusiones me empezaron a gustar las leyes, y por ende Derecho era una nueva opción para mí. Sé que estas ideas, yo les di una importancia y a la vez la entrada a mi cabeza, debido a que muchas personas me decían: “estudia para maestra”, “nada mejor que ser maestra”. Yo comencé a decirme ciegamente que no estudiaría los que los demás quisieran. Fue por eso que dejé que estas distintas licenciaturas entraran en mi pensamiento de estudio.


A pesar de todas estas ideas, el ser maestra no salía tampoco de mi mente. Pero las ideas erronas que todos tenían de la profesión del docente me molestaban mucho, pues bien como lo dice Mercado la educadora no es sólo una niñera barata para las madres ocupadas, esto es erróneo, las educadoras no sólo son niñeras o son un distractor para los niños, sino que la educadora es el principal punto de su educación, es decir no pueden ir a la primaria sin conocimientos previos necesarios. En el preescolar es donde desarrollan sus primeras habilidades psicomotoras. Y lo puntualiza Jiménez al principio a todos inquieta que el niño no aprenda, no tenga interés en clase, y que el mayor miedo es que ya están acostumbrados a trabajar de la forma tradicionalista. Además todos piensan que las educadoras son bonitas, ordenadas, pacientes y sobre todo maternales. Pero en realidad no es así, todas las personas podemos tener estos atributos, pero las educadoras tienen mucho potencial y además estudian los diversos comportamientos de los niños, no sólo van a ponerlos a jugar. Ellas su principal labor es que los niños aprendan, es decir, primero ellas aprenden a enseñar, y enseñan a comprender. En algún tiempo tomé clases de ballet, y un tiempo con las niñas de mi academia estuve como apoyo, y la verdad me gusto mucho estar frente a un grupo de niñas, esto gracias a que las niñas me veían como que una inspiración y me llegaron a decir que querían ser como yo. Eso es realmente inspirador, se sienten muy bien. Al entrar al sexto semestre de preparatoria (enero 2013), fue todo aún más confuso, porque yo estaba en la postura de no saber que elegir y la mayoría de mis compañeros estaban en una situación similar a la mía, sólo a que algunos decidieron tomarse un año sabático, así que era un tanto frustrante estar en esa sintonía. Me llegaron a apodar la “Barbie” debido a que yo quería se de todo. Tuve una plática con uno de mis profesores, y logré asentar mis pensamientos, el me hizo ver que no debía hacer caso a las distintas críticas que recibiera, pues cada individuo tiene una diferente perspectiva acerca de la situación actual que nuestro país está enfrentando. Se llegó el tiempo de las fichas para examen en la UAZ, y decidí pedir un lugar en derecho y contaduría. Poco tiempo después salió la convocatoria en la BENMAC, igualmente fui decidida por un lugar. Creo que la decisión al querer ingresar a La BENMAC, fue gracias a un sueño que tuve que no quiero contar con detalle, porque simplemente es doloroso para mí, en dónde mi abuelo que lamentablemente falleció cuando yo era muy pequeña, el 13 de octubre de 2001, me insistió en buscar aquello que desde pequeña anhelaba, y él sabía que era lo que yo quería. La fecha del examen para la Licenciatura en Derecho la dejé pasar aún no sé por qué razón. Se llegaba el tiempo para el CENEVAL para la BENMAC, unos días


antes de este estuve un poco mal de salud, quizá por la presión de cupo de la escuela, pues sólo aceptaban a 25 personas, lo presenté un tanto nerviosa, mejor dicho demasiado nerviosa. A la siguiente semana tenía el CENEVAL para la UACyA (Unidad Académica de Contaduría y Administración) o mejor conocida como la FCA (Facultad de Contaduría y Administración), fui un poco desganada, yo sentía que ya no me motivaba. Al día siguiente del examen tenía que ir a inscribirme a la facultad para el curso de nivelación 2013, que constaba de dos semanas, en las cuales eran 6 horas diarias y consistía en tomar clases de matemáticas y contaduría (tres horas al día de cada asignatura). Terminó el curso y la carrera comenzaba a gustarme, me decía a mí misma: “Si no soy aceptada en la normal, me tiene que gustar esta licenciatura”. A la semana tres, se aplicaron otros exámenes relacionados con los temas de nivelación. Fue un examen de matemáticas, otro de contaduría y al final nos aplicaron el CASE. Yo ya había sido aceptada en la FCA. El día de este último examen se daban a conocer los resultados de la BENMAC. Estaba demasiado ansiosa, pero a la vez muy nerviosa y no quería enterarme de los resultados, pues yo sabía que no había dado el máximo de mí en el CENEVAL. Al checar la lista de aceptados, yo no estaba dentro de los 25 dichosos, fui bajando un poco más la lista y al ver que estaba en el lugar 29 fue una decepción de mí misma aún mayor, porque eran tan pocos los lugares que me faltaron para acceder. Incluso esta desilusión me quito las ganas de seguir en la FCA, me di cuenta que no quería eso para mí. En seguida llegó a mí las ganas de estudiar danza, pero igualmente no quería dejar Zacatecas para hacerlo. El que en mi estado no se implemente ni se apoyen las artes es algo que lamento muchísimo. Terminé por seguir con los estudios en la FCA, al fin de cuentas estaba decidida a volver a intentar acceder a la BENMAC el año próximo. Estuve en dicha institución hasta que después de tanto estar al pendiente, me dijeron que personas de las aceptadas habían rechazado estar ahí, entonces pude acceder a la institución. No puedo expresar la felicidad que en ese momento sentí. Despedirme de personas que durante los cursos de nivelación en la UAZ estuvieron apoyándome en muchas cosas, sobre todo en mi decisión de escolaridad fue también un poco triste, pero no se comprará la tristeza con la felicidad que hasta la fecha estoy sintiendo. Actualmente tengo 18 años y estoy estudiando lo que en verdad quiero y me llena. No creí que fuera tan maravilloso. BIBLIOGRAFÍA Libro: El Oficio De Ser Maestro. Autor Mercado Libro: Aprendices de maestros. Autor Jiménez


Autobiografía ¿por qué decidí ser maestra?