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Diseño de portada: Ricardo Caballero Primera edición electrónica, enero 2011 © Noé Morales Muñoz - OBRA REGISTRADA EN LA SOCIEDAD GENERAL DE ESCRITORES DE MÉXICO. © Publicaciones Malaletra Internacional La adquisición de esta obra no incluye los derechos para llevarla a escena. Para adquirir los derechos escribir a: noemoralesmunoz@gmail.com http://libros.malaletra.com Milwaukee 78-10 / Col. Nápoles / 03810 México, D. F. ISBN: 978-607-95520-2-2 Hecho en México


Disforia +

Diagonal Norte NoĂŠ Morales MuĂąoz

Libros Malaletra Teatro


Disforia Paisaje esc茅nico para tres voces Menci贸n honor铆fica Premio nacional de dramaturgia Manuel Herrera 2006 Obra escrita gracias al apoyo de una beca del programa J贸venes Creadores del FONCA (2004-2005)


What wound did ever heal but by degrees? OTHELO, II - III


I:

Una y otra vez

II:

El mismo recorrido

La misma voz que duele, una línea tensa que va del vientre a la vagina, de la vagina al vientre, que cambia el flujo cada cierto tiempo

I:

Logró levantarse después de un rato, tambaleante y tartamuda, me besó en los labios y enfiló hacia la salida. Lo que no pudo hacer es llevarse su sostén. Yo me pregunto…

III:

I:

Una y otra vez…

Cómo es que una mujer puede recordar una tontería como decir adiós cuando sabe que es en vano, y en cambio olvidar su sostén junto a un desconocido

III:

II:

Una descortesía…

III:

Una incongruencia…

Hay un crepitar de huesos que no son los míos, y que escucho, una y otra vez, noche tras noche, cerca de mi corazón

I:

II:

El periodo me ha durado veintisiete días, y el insomnio lleva ya siete semanas cumplidas…

Y sin embargo encuentro en el detalle algo de ternura, ciertas ganas de salir corriendo por el pasillo del hotel, en pelotas y todo, alcanzarla en el elevador y decirle toma se te olvidó no me dejes estas cosas porque luego no sea que se me ocurra chantajearte, o un chiste peor, y luego regresar, en pelotas y todo, por el mismo pasillo de hotel, a ese cuarto que me costó un huevo, ahora que veo el voucher, y prender la TV por cable…

III:

I:

Hay un paisaje africano, hediondo y salado, que no se va de mi cabeza

III: II:

Ya no tengo más sangre qué sacar

III: II: I:

No lo hice

No lo hice porque el suelo trepidaba bajo mis pies. Como nunca…

Hay días en que quisiera dejar de ser ordinaria…

Nada peor que no tener alma de poeta y querer tenerla…

Y es en estos días que me da por especular. Y especulo. Con un grito, con una mirada, con un susurro…

II:

I:

Y nadie nos escucha. Tan solo el crepitar de huesos

III:

Crack

Suelo ahogarlos hasta que se vuelven una necesidad vital. Entonces salgo, tomo el auto y mi motivación muda de especular a espetar

II:


I:

Como si no fuera suficiente…

II: I:

Coloured my life with the chaos of trouble Cause everything’s better than posh isolation

Hay que atender el imperioso llamado del flagelo

El piso hace crack crack, y yo pienso que no puedo morirme así, que sería ridículo que me encontraran desnudo en un lugar en el que no debería estar bajo ningún motivo…

III:

I:

Un accidente…

II:

Una provocación…

Un golpe de suerte, como desnudar a una rubia pintada y darse cuenta de que se está a punto de lamer un coño pelirrojo. Un día feliz…

III:

II: I:

Y luego nada… Tan solo el silencio. Denso

He aprendido que desconfiar de la sonrisa de un médico es una apuesta segura

Descubrir que la ciudad, después de todo, es inaprensible, que no obstante los esfuerzos nunca será mía, ni yo de ella. Una relación frustrada… Otra

II:

A veces he tenido el impulso de forzar una carcajada en medio de una cogida, o de aprender a tocar la guitarra en una casa de cultura, o de afiliarme a algún grupo de autoayuda

III:

Y pensar que ciertos bamboleos no van a cesar. Cansarse de ellos aún sabiendo que si cesaran cesaría con ellos todo lo que me es cercano

I:

II:

Y nunca, jamás, hay nadie a quien espetar

Y es justo cuando me doy cuenta de eso que me llegan, desde quién sabe dónde, unas ganas tremendas de comerme los vellos, la pelusa de durazno que me recubre el corazón

I:

La seguridad social anuncia que la cintura de los hombres debe medir noventa y cuatro centímetros; la mía mide noventa y cinco. Fumo más de media cajetilla de cigarros negros al día, no hago ejercicio anaeróbico ni mucho menos aeróbico, no como avena, salvado, linaza, nopales, betabeles ni calabazas. No soy un ejemplo de vida

III:

Es muy desagradable no tener a quién reclamarle un error propio, a quién culpar por una mala decisión, personalísima e irreversible

I:

En uno de esos días nublados y erráticos, tumbada en la cama con dolor de hígado por comer lechón, pensé que la idea de tener un hijo tuyo no era tan ridícula… El pensamiento me duró unos siete minutos, tras lo que me reí y seguí maldiciendo la tierna carne de los lechones, su sabor y su consistencia

II:

III: II:

Soy entonces demasiado frágil, puedo morir en cualquier momento

Pero el pensamiento se negaba a abandonarme, y me entregué a él un poco como me entregué a ti; en unos segundos pensé en un niño Montessori, que jugara al futbol o practicara karate, mientras yo hiciera el súper y sedujera a algún cajero con el atractivo de las mujeres


maduras e insatisfechas… Pero el esfuerzo de pensar esto me dejó exhausta, aturdida por horas, dormida por días, en coma por meses, y cuando quise llamarte ya no estabas aquí. Un error de timing Cuando logro recordar mi sueño de la noche anterior, no puedo evitar apuntarlo en una libreta y luego aplaudir dos, tres veces, un aplauso tímido apenas

I:

Dejé de odiarte cuando constaté la efectividad de la masturbación, de la bisexualidad y de los amores platónicos… En ese orden

II:

I:

Nunca aprendí a bailar

II:

Nunca aprendí a beber

Nunca aprendí a parar… Pero no pienso amargarme por eso ni por nada más. Estoy dispuesto a darme una oportunidad, a darle una oportunidad a quien la quiera. No sé si alguien la quiera

III:

Anoche supe que imaginar mi futuro improbable, de proyectar cosas que no podrán ser, es una buena manera de pasar el tiempo

I:

Habrá quien la quiera. Soy joven, no soy físicamente repulsivo, no tengo sida ni el dinero suficiente para que me secuestren

III:

Te recibiría de nuevo si no supiera que jamás volverás, ni siquiera por visitarme o por darme motivos para odiarte

II:

He dejado de fumar tabaco y me han subido los triglicéridos, la grasa corporal y la ansiedad por insertarme en el mercado laboral

III:

II:

Pero no soportaríamos otra oportunidad

He batallado para hallar las palabras que expresen mejor mi gratitud hacia quienes se han comportado a la altura… A la altura de qué

I:

Le escuché a alguien decir que no somos sino construcciones lingüísticas, unos simples y erráticos accidentes gramaticales. Y debo decir que la idea me mete miedo, que la sangre no deja de manarme del útero pero en dosis intermitentes, pidiendo permiso, como si yo tuviera alguna autoridad sobre mí sangre. Luego pienso y me enorgullezco de ser una mujer fuerte a la que nada puede tumbar… Después me río de las mentiras que me cuento y prefiero pensar en mi éxito, en mi futuro y en mi felicidad, y así me entretengo horas enteras viendo al techo, jactándome de mi independencia. Sobra decir que todo se desmorona cuando me reconozco joven, delgada e instruida, y sin alguien que me dé verga o al menos dedo un par de veces por semana

II:

Cuando quise ser sublime, concreto, directo, sólo pude urdir unas cuantas palabras que nos hicieron llorar durante diez minutos antes de cenar o recostarnos para hacer el amor sin luz, porque decías que te preocupaba la mirada del vecino

III:

II:

No creas; por momentos vuelvo a pensar en ti


No soy hombre de discursos. Apenas tengo vocabulario y las ideas no me sobran. Y por eso me pregunto si mis peroratas han llegado a conmoverte, o si el engaño es tan evidente que se vuelve gracioso, otro motivo más para acompañarnos los fines de semana

III:

Cuesta mucho acostumbrarse a ser prudente y esperar. Cuando se aprende, generalmente uno ya no espera nada

I:

II:

Te he soñado muerto, ido, mutilado, lo que quiere decir que ya puedo dejarte ir

He hecho poesía con un memorando, he sacado literatura de una relación de precios, he dado con el hueso metafórico de un contrato de arrendamiento… Y sin embargo no he sido capaz de hablarte al oído como lo que soy, o como lo que creo ser…

III:

II:

Everyone suffers in silence a burden

El crepitar de huesos se inserta en mi cabeza, música aciaga de mi vigilia, agujas que van y vienen, vienen, van y no se cansan de reclamarme por cuanto no he tenido tiempo de atender en años

I:

II:

En vista de los últimos acontecimientos, mi siguiente affaire será con mi amigo imaginario

Pero aún soy capaz de darte placer. Voy a hacer que veas a Dios un par de veces antes de que cierres los ojos y te entregues a ese sueño denso e hirviente del otoño… Sólo espero que no pase, que no me pase

III:

Desazón. Detesto la palabra por culinaria, pero es una de las que mejor describe este caldo grasiento que interrumpe mis sueños cada mañana con un baño súbito y estrepitoso, que de no ser por mi discreción alertaría a los bomberos y a las fuerzas del orden cívico

I:

III:

Se supone que no debe pasarme. Lo sé

Soy joven: los hombres aún no me agotan la paciencia, puedo soportar tufos etílicos, calenturas gratuitas, galanteos fracasados, pláticas presexuales tediosas e interminables… Lo que no soporto es este vómito atorado, estas permanentes ganas de gritar tu nombre

II:

I:

Soy ya algo huidizo, indefinible, algo que se evapora de a poco

III: II:

Pero termina pasando, siempre

Comienzo a creer en la mala suerte. Con lo patéticas que son las supersticiones

Pierdo mi imagen. Esa que tanto tiempo me ha tomado construir, que es tan frágil que cualquier soplo, el tuyo, la cimbra y la distorsiona

I:

Comienza a trabajar la maquinaria, un mecanismo puntual que opera sobre mi cuerpo con una precisión lapidaria. No importa dónde esté, con quién o en qué situación, alguna maldición lejana ha de hacer blanco sobre mí, cuántas historias hay de personajes ejemplares, que todo lo tienen, que todo lo logran, que todo cuanto tocan mejoran y exaltan y embellecen (los Kennedy, hay que pensar en los Kennedy)… Para acabar en una tragedia idiota, un absurdo indigno para tanta perfección

III:

II:

Y ya está


III:

A la mierda

Lo que me devuelve el espejo son un grupo de huesos cuyo crepitar conozco, produzco, pero que no son yo. No pueden serlo

I:

III: II: I:

Es el tedio, debe ser el tedio

Besabas como quien no tiene prisa

Me atormenta, que no es lo mismo que decir “me duele”

Siendo sincero, le he encontrado el encanto. Hay cierto encanto en una sensación que se repite

III:

II:

Besabas como si tu lengua fuera un flagelo. Delicado. Una cuerda floja de la cual pender

III: I:

Intensa

Empiezo a definir su presencia, su territorio, sus recovecos. Empiezo a acostumbrarme

Primero la punzada que parte el estómago en dos, un puño ardiente que se clava de improviso, sin previo aviso, la sal en la lengua, el grito en la piel

III:

II: I:

La línea donde termina mi cordura

A vivir con él. A convivir. A demediarme lentamente

III: II:

Un látigo que solía horadarme tenuemente la espina dorsal

III: I:

La sensación de calor en el rostro, en las pupilas, en la nuca. En las orejas…

En las orejas, cuánto absurdo

A borrarme la posibilidad del pasado y del futuro. Los dos son irreales

II:

Besabas como quien toma aire y, a punto de hablar, decide callar

Completamente irreales. Lo que único que tengo es el presente. Lo único que tengo es el ahora

I:

III: II:

El vértigo

Vértigo

El aire que falta, que se vuelve tacaño y caprichoso, las piernas que tiemblan y amenazan con doblarse allí, en donde sea, en medio de todo y de todos, en medio de una multitud o en medio del gabinete de un baño público y maloliente a orillas de una calzada suburbana, el tufo a fritanga que invade los sentidos y los atrofia aún más

III:

I:

Soy tan solo este presente raro que no me deja ver hacia dónde se dirige

II:

Como un iniciado que recobra la fe


III: I:

Ya no soy parte de nada

II:

Como quien por voluntad propia deja atrás el tiempo

III: I:

Como quien decide no voltear atrás

III:

Como quien guarda un secreto

III: II:

Besabas como quien se va

Como quien se va

III:

Evita que se consume esta tragedia

Una casa que ahora es compartida

II:

De haberlo intuido, jamás hubiera aceptado tantas cosas

III: I:

Tiéndeme una mano. Discreta, delicadamente…

Pero tan mi casa también

II:

I:

No puede terminar así

Tan extraño, tan desconocido

II:

I:

Pero aún soy rescatable… Creo. Igual podrías ayudarme

No me siento parte de nada más que de mi cuerpo

II:

I:

Irse oliendo a aceite y a vísceras de cerdo: allí hay dignidad

Mi tragedia personal y pequeña

Mirar por la ventana, alguna ventana, lo que me rodea y lo que voy dejando atrás

II:

No hubiera accedido a tantos pactos, no hubiera convenido tantas veces

III:

Prefabricada. Porque en realidad no pasa nada

Duele saber que hay días en que llegas a mi cuerpo antes que yo, que te estás apropiando de mis ritos, de mis espacios

I:

Quiero recuperar la sorpresa del sexo inesperado a las cuatro de la tarde, la angustia de un condón roto, la palpitación irregular de tu neurosis. La tuya

II:

III: I:

Y me da risa. Tanta puta risa

Eso duele más que el dolor que provocas, Dolor…

II:

Perro

III:

Patético


Diagonal Norte Partitura dramรกtica Obra desarrollada en la International residency for young writers de la Royal Court Theatre de Londres, 2007


El gozo del ciempiĂŠs es la encrucijada. JosĂŠ Lezama Lima


I Habría que saber que la única forma de salvar a alguna porción de la humanidad todavía rescatable pasa por el aniquilamiento de las siguientes siete personas: Yo Tú Él Ella Nosotros Ustedes y Ellos

II Cumplir doce horas exactas de estreñimiento y lanzarse a trazar


un mapa difuso líneas irregulares planos atravesados por el deseo de postrarse frente al abismo. Llegar ante él Contemplarlo Dejarse contemplar por él Y luego cuando se le ha hecho creer que le pertenecemos (de alguna manera) dejarse caer Sin heroísmos Sin afanes románticos Verse rodeado súbitamente por una multitud en silencio girar la vista y hallarse en medio de una peregrinación sin objetivo

III


Tropiezos trastabilleos derogación de las normas de intimidad del espacio personal trayectorias que se cruzan se contaminan copulan y se desapegan sin protocolos El contacto El contacto puro Abandonarse sin más a la reducción sutil del contacto múltiple (el anonimato) Desplegar la reducción en cada uno de esos cuerpos móviles Cambiantes. Distintos La opresión de ciertas zonas específicas: la cabeza del cóccix el espacio entre los dedos índice


y cordial el nacimiento del cabello (si lo hubiera) la ruta irregular de las innumerables venas del cuello el metatarso (los muchos huesos metatarsianos) el perineo Zonas periféricas cóncavas y oscuras Gozar la posesión (transitoria) (momentánea de hecho) de esa multitud de cuerpos Gozar de más de uno de ellos (habitándolos) Saberlos propios en la inmediatez del abandono


En la degustación efímera de la textura de los cuerpos en evasión De los cuerpos en fuga

IV Hay que significar lo insignificante Significar el cuerpo (minúsculo) (precario) en algún resquicio dejado por la tiranía de las secuencias urbanas Has de recordarlo has de fijar el rostro primitivo del paisaje cuando encares el momento definitorio el momento en que has de asumir un rol una función

V


Escapa Huye Evade la forma explícita y colectiva de la fuga Desmárcate Diferénciate Abandona el abandono colectivo de los cuerpos el sinsentido generalizado de la flotación Despliega el cuerpo Despliégalo afuera En el borde Busca sentido en la línea y la figura En el ser fragmentado Excéntrico Despoja al cuerpo


Disforia + Diagonal Norte