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MINAS DE HENAREJOS

José Manuel SANCHIS

de interés para estos minerales La Cuesta del Rey, el Cerro de las Minas Viejas y los barrancos de Aguilar, Majadillas y Buitreras. Recomendaba igualmente beneficiar las pizarras bituminosas para la obtención de betunes y petróleos o incluso la fabricación de aglomerados dado el beneficio que representaba tener brea abundante en aquellos inmensos pinares, dándose por sentado que todo el carbón necesario para tales actividades sería el obtenido en las minas de Henarejos. En la Estadística Minera de 1863 solamente figuraban denunciadas en Henarejos dos pertenencias, englobadas bajo el nombre de Emperatriz, siendo su denunciante Benito de la Cuba. Tres años después, en 1866, y misteriosamente, ninguna aparecía en el catastro, a pesar de los trabajos que la sociedad conquense efectuaba en la zona. Precisamente de 1866 es el trabajo publicado en los Annales des Mines por el ingeniero de minas E. Jacquot, y que un año después recogió la Revista Minera bajo el título de Bosquejo Geológico de la Serranía de Cuenca. Tampoco la opinión de este ilustre ingeniero fue excesivamente optimista respecto al yacimiento de Henarejos, del que dijo lo siguiente: “..es evidente que no tiene ninguna importancia ni puede adquirirla sino con una condición, que es la de que las capas de combustible de poco espesor y bastante dislocadas, que tienen sus afloramientos a lo largo del río Castillejo, adquieran en profundidad más potencia y regularidad”, para concluir señalando que “ la escasez de yacimientos de combustible mineral en España, la posición bastante central del de Castillejo y su proximidad al ferrocarril de Alicante, son otros tantos motivos que ponen en evidencia la importancia de esa investigación para el desarrollo industrial de la Península”. Aún con todo y con eso, la empresa propietaria de las explotaciones no perdía su confianza en ellas. Así, entre 1860 y 1878, la Sociedad Carbonera de Cuenca abandonaría las pequeñas labores de superficie y emprendería una serie de sondeos en busca de capas de mayor riqueza y potencia, sin acometer trabajos de mayor envergadura, paralizándose todos los trabajos algunos años más tarde. El primero de estos sondeos, encargado por aquella Sociedad, se efectuó en 1862 en la Cañada del Agua Dulce, topándose con el nivel freático a 140 metros, tras haberse atravesado otra capa de agua a los 114. En 1865, la perforación se desplazo hasta la Cañada del Agua Dulce, a unos 1200 metros de las antiguas excavaciones. Allí, tras un año de trabajos, se alcanzaron los 83 metros, atravesando los niveles triásicos, sin que se llegase a cortar ninguna capa de carbón. En 1867, el sondeo había alcanzado ya los 127 metros, pero al siguiente año la perforación apenas avanzó debido a innumerables problemas y accidentes. Durante 1869 y 1870, los trabajos se limitaron al intento de extracción de la corona de la sonda, rota y encajada en el fondo, teniéndose que paralizar las maniobras ante la imposibilidad de liberarla. Sería en 1871, y bajo la dirección del ingeniero francés León Dufflot, cuando se lograría extraer la corona y los escombros que impedían la continuidad de la perforación. En diciembre de 1872 se llegó a los 142 metros, continuándose los trabajos durante el año siguiente, hasta lograr una profundidad de 280, encontrándose en los testigos escasas trazas de carbón. Sobre estos trabajos y de la descripción general del yacimiento se hacía eco Román Oriol en un libro publicado en 1873 bajo el título de Carbones minerales de España. Su importancia, descripción, producción y consumo, detallando los sondeos efectuados y 100

Minas de Henarejos (Cuenca)  

La mancha carbonífera de esta localidad conquense es, en realidad, un pequeño yacimiento de hulla en el que se pusieron grandes expectativas...

Minas de Henarejos (Cuenca)  

La mancha carbonífera de esta localidad conquense es, en realidad, un pequeño yacimiento de hulla en el que se pusieron grandes expectativas...

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