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Año 1 - Jul. Set. de 2011 Revista cultural del Mercosur - $ 28 ISSN 1853-7103

Polipropileno mate tapa

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Un genio en Rosario

emeyer

León Gieco Gato Barbieri San Pugliese Cuarteto de Nos Caparrós

9 771853

710002

00001

Paco Urondo

Ajustar lomo

Tapa

Retiración Contratapa


www. 32pies.com.ar - info@ 32 pies.com.ar

1 Staff.Editor responsable Fundación del Puerto de la Música Producción general María Julia Reyna Director Reynaldo Sietecase Director de arte Esteban Paniagua Secretario de redacción Osvaldo Aguirre Redacción Pablo Makovsky Diego Giordano

Autores

Martín Caparrós (Buenos Aires, 1957) se licenció en historia en París, vivió en Madrid y en Nueva York. Dirigió revistas de libros y revistas de cocina. Escritor, periodista y viajero, recibió el Premio Planeta Latinoamérica, El Premio Rey de España y la beca Guggenheim. Publicó unos veinte libros. Entre sus novelas se destacan La Historia, Ansay o los infortunios de la gloria, La noche anterior, El tercer cuerpo, Un día en la vida de Dios y Valfierno. Entre sus libros de crónicas hay que mencionar Larga distancia, Dios mío, La Voluntad, La guerra moderna, Amor y anarquía y El Interior.

Diego Fischerman (Buenos Aires, 1955) publicó La música del siglo XX  (1998), Efecto Beethoven: complejidad y valor en la música de tradición popular (2004), Escrito sobre música (2005) y Piazzolla, el mal entendido (con Abel Gilbert, 2009). Se desempeña como crítico musical y periodista en Página/12 y en Radar. Fue editor de Revista Clásica y colaboró, entre otras, en las revistas Goldberg (Gran Bretaña-España), Cuadernos de Jazz (España), Ricordi Oggi (Italia), Revista Teatro Colón (Argentina) y La Tempestad (México). Fue el editor de Música argentina. La mirada de los críticos, publicado por la Universidad de Buenos Aires. Coordinó el área de Música en el Centro Cultural Ricardo Rojas, UBA, fue docente en el Collegium Musicum y el CEAMC (Centro de Estudios Avanzados en Música Contemporánea) y realizó para Sony-BMG la edición crítica de la obra completa de Astor Piazzolla grabada en RCA y CBS. En 2007 recibió el premio Konex en su especialidad, como una de las personalidades de la década. Edita el blog Fischerman´s Tales (www.cuentosdelpescador.blogspot.com)

Damián González Bertolino (Punta del Este, 1980) es escritor, periodista y docente. Publicó los libros de relatos Historia de la agresión (2002) y El increíble Springer (Premio Nacional de Narrativa, Uruguay, 2008). Escribe sobre literatura, fútbol, música y vida cotidiana en su blog, www.tartatextual.blogspot.com. Vive en Maldonado, Uruguay.

Fotografía Héctor Rio Armado Natalia Campos Corrección Fernando Avilés Contacto de cuentas Varinia Nanni Paula Pendino Colaboran en este número Hermenegildo Sábat Gastón Bozzano Martín Caparrós Javier Cófreces Diego Fischerman Lucas García Damián González Bertolino Gustavo Nielsen Diego Paruelo Lara Pellegrini Ivana Romero Leo Liberman Carlos Aguirre Matías Sarlo

Gustavo Nielsen (Buenos Aires, 1962) es arquitecto y escritor. Publicó los libros de cuentos Playa quemada (1994), Marvin (2002), Adiós, Bob (2006), y La fe ciega (en España, 2010) y las novelas La flor azteca (1997), El amor enfermo (2000), Auschwitz (2004) y El corazón de Doli (2010). En 2010 ganó el premio de novela Clarín Alfaguara con La otra playa. Edita los blogs Milanesa con papas y Mandarina. Como arquitecto ha realizado obras en Buenos Aires, Córdoba, San Luis y Montevideo. Ganó el Tercer Premio para el Parque Lineal del Sur (asociado a Max Zolkwer), el Primer Premio para el Oasis Urbano Magaldi Unamuno, Tercer Premio en el Cenotafio Las Heras y Mención en el Oasis Boedo (asociado a Max Zolkwer y Ramiro Gallardo), Mención en el MPAC (asociado a Sebastián Marsiglia), Mención en el Pabellón Frankfurt 2010 (asociado a Max Zolkwer y a Sebastián Marsiglia) y Primer Premio en el concurso internacional para el Monumento a las Víctimas del Holocausto Judío (asociado a Sebastián Marsiglia). Escribe notas sobre ciudad y diseño en Radar.

Esteban Paniagua (Rosario, 1970) es diseñador gráfico, ilustrador y creativo publicitario. Trabajó, entre otras empresas, para John Deere, Rock and Pop, Monsanto, Berlitz, Dekalb, Editorial Atlántida, Grupo Editorial Planeta, Grupo Clarín, Tecmaco y Lusida, así como para el Gobierno de la Provincia de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario. Entre otras distinciones por su labor tanto en publicidad como en diseño, recibió los premios Fepi (Festival publicitario del interior) y Diente (Círculo de Creativos Argentinos). Fue jurado en los premios El Tribuno a la publicidad y Lápiz de platino, Actualmente se desempeña como director general creativo de Bread, agencia de comunicación que fundó en 2007 ( www.americanbread.com.ar).

Fundación Puerto de la Música - Juan Manuel de Rosas 847 Rosario (2000) - Santa Fe - Argentina Tel.: (+54) 341 472 1584 - www.elpuertodelamusica.com.ar


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NOTA CENTRAL

Buscando a Niemeyer

LA FORMA SENSUAL La Catedral de Brasilia, el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói y el Puerto de la Música, en Rosario, marcan tres períodos en la trayectoria de un arquitecto cuyos pilares son la creatividad y el optimismo. Una obra que propone una mirada diferente sobre el arte y su entorno. Por Gustavo Nielsen

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NOTA CENTRAL

Oscar Niemeyer en su juventud

El chiste carioca dice que desde hace unos años a Don Oscar Niemeyer le gustan las mujeres mucho más jóvenes que él. Imaginesé: las que son quince años más jóvenes, ya tienen noventa. Cualquier vino, a Don Oscar, le sabe a tempranillo, por añejo que sea. Su sabia voz en el video de Rosario parece la de un Tom Waits en portugués. Las palabras que dice, suaves y arrulladas, son todas felices. Es que la arquitectura, la decana de las artes, sirve para eso, para la felicidad. Y también, como la literatura o el cine, dota al que la hace bien –Niemeyer es un ejemplo– del don de la longevidad. Porque son actividades para ser eternos. Y si no se puede ser eterno, vamos a acercarle el bochín al infinito. Por nuestros pagos así lo creen el gran Clorindo Testa con sus ochenta y pico (que en cada nuevo proyecto demuestra más imaginación y juventud que cualquier nuevo egresado de la Facultad), o Mario Roberto Alvarez con sus noventa y algo (todos los días diseñando edificios en su oficina, bien temprano y de saco y corbata). La arquitectura está en el mundo para que los arquitectos no se vayan.

Una ciudad hecha por una sola persona Brasilia es como la Chandigarth de Le Corbusier. La vieja ca-

ñora tenía que poder cocinar un huevo frito en un minuto,

pital de Punjab, India, es el sitio del mundo que más obras

sin tiempo que perder. No importaba que la señora quisiera

concentra del maestro suizo. El casco político de Chandigarth

cocinar por placer, lo fundamental era la eficacia en el espa-

fue levantado a pedido del primer ministro Nehru, después

cio mínimo posible.

de la Independencia, para demostrar el espíritu pujante de la

“Habitar, circular, recrear y trabajar”, otro slogan, esta vez para

nueva nación. De modernidad estamos hablando: tanto Le

el diseño de ciudades. Un poco más nocivo que el anterior,

Corbusier como Oscar Niemeyer o Lucio Costa (autor del

porque su no verificación podía implicar el fracaso de una me-

plano general de Brasilia) fueron parte del Movimiento Mo-

trópolis completa. La idea consistía en dividir en tres partes a

derno, lo mejor que le ha pasado a la historia de la arquitec-

las ciudades: una solamente para vivir, otra solamente para ofi-

tura contemporánea.

cinas, la última solamente para comercios. Las partes estaban

Los modernos eran unos fundamentalistas a rabiar, unos fa-

unidas por carreteras y autopistas. Nada podía mezclarse. Para

náticos panfletarios. Por un lado tenían convicciones sociales

vivir ahí había que tener una gran organización personal: que

que bajaban la arquitectura a todos los estratos, siendo los

se acabaran los puchos en medio de la noche significaba viajar

primeros profesionales en ocuparse de la vivienda popular.

kilómetros para conseguir un atado.

Estaban en un marco de posguerra, había que reconstruir

El joven Lucio Costa gana el concurso del Plan Piloto para la

ciudades enteras, sus discursos hablaban de vivienda para

nueva capital de Brasil, lanzado por el presidente Juscelino

todos. Por otro lado se inventaron lemas que casi nunca fun-

Kubitschek, con el objeto de levantar una ciudad desde cero

cionaron, y fueron verificados a prueba y error. La casa como

en una zona desértica del país. Era un territorio gigante en

una máquina de habitar era uno. Una casa en la que una se-

el que había solamente cactus rastreros. Costa le dio al pla-

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Recorrer este edificio debe ser lo más parecido a flotar. Y, lo mejor de todo: consigue esas sensaciones con uno o dos conceptos.

NOTA CENTRAL

no la apariencia de un pájaro, como símbolo de la libertad, y llamó a sus cuatro grupos conceptuales Residencial, Gregario, Bucólico y Monumental. Invitó a Niemeyer, su maestro, a diseñar los edificios. A diferencia de Le Corbusier en Chandigarth, Niemeyer no diseñó solamente los dos o tres principales: hizo todos. El Congreso Nacional, la Explanada de los Ministerios, los Palacios de Justicia, de la Alborada, de Itamaraty y del Planalto; la Catedral, la Universidad, el Teatro Nacional, el Santuario Don Bosco, el Memorial. Las Igrejinhas disparadas por ahí, las Supermanzanas, las plazas, las autopistas, los comercios. Y quedó lo que dije en el título: una ciudad hecha por una

Daniel Barenboim

sola persona. Distinta a todas las ciudades que conocemos. Onírica. Monstruo y diamante.

“Conozco esbozos del proyecto del insigne arquitecto Niemeyer. La integración de Auditorio, Plaza y Escuelas expresa por sí una concepción de la cultura. Incluir la cultura junto a las demás necesidades que, sin duda, tiene la sociedad, compone el permanente camino de la construcción democrática y la grandeza de los pueblos“.

El primer redondel: la Catedral Metropolitana Yo les digo redondeles, como le dicen los niños. Porque la obra de Oscar Niemeyer recurre muchas veces al círculo y como es una arquitectura gestual, absolutamente sin ornamento y de líneas claras, parece que la hubiera podido diseñar un niño. De hecho, los croquis iniciales de casi todos sus edificios son apenas garabatos en un papel. La Catedral Metropolitana es una obra de 1958, y es una de las primeras construcciones de Brasilia. Es una catedral hecha por un ateo. Como la capilla de peregrinación de Ronchamp de Le Corbusier o La Sagrada Familia de Gaudí. Los ateos son

Dibujos Daniel Nielsen

los únicos que han captado espacialmente la idea de Dios después de la arquitectura gótica. Cuando hubo que bajarle la

cabeza hacia atrás en el túnel, apuntamos hacia la izquierda,

escala a la cosa para amarretear materiales, los únicos que lo

decimos hola, y luego de varios segundos el hola nos vuelve

Segundo redondel: el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói

lograron con diseño fueron los no creyentes.

clarito desde la derecha. La palabra dio toda la vuelta en el

Si en el ejemplo anterior el círculo estaba enterrado, este se-

Acá el redondel está debajo de la tierra. La catedral tiene una

anillo. El delay fue su tiempo de trayecto.

gundo redondel flota en el aire. Tiene el aspecto de un plato

planta circular desde la que se elevan dieciséis costillas de

La Catedral no tiene una puerta visible. Hay que entrar de le-

volador de cine clase B. Se ve desde cualquier parte del reco-

hormigón armado. Los paneles verticales entre costillas son

jos, a una especie de manga subterránea. Entonces podemos

rrido por la bahía de Guanabara. Como pasa con su hermana

unos vitraux inmensos que imitan el cielo. En algún momento

siempre observarla en su magnífica magnitud, con la perspec-

religiosa, el círculo forma la planta del museo.

del pasado fueron simplemente vidrios transparentes que de-

tiva adecuada. Eso pasa muchas veces en Brasilia, los edificios

Entrar al MAC de Niterói es otra experiencia mágica. ¿Qué

jaban ver el cielo real.

están alejados por piletas, lagos o explanadas imposibles de

más le podemos pedir a un edificio que nos trasporte a una

En Brasilia, Niemeyer se dio una panzada de experimentos

transitar. La presencia del agua se debe sobre todo a que es

dimensión diferente, que nos quite de lo cotidiano, de la obra

sonoros. Las construcciones amplifican naturalmente la voz,

un lugar de sequía; pero bien que le sirvió a Niemeyer para

común? Los diseños de Oscar Niemeyer nos diluyen como lo

crean ecos divertidos o recortes inusitados de sonido. Las for-

tenernos lejos, contemplando sus obras casi con la síntesis

hace la buena literatura, nos hacen desaparecer del lugar en

mas juegan con nuestras conversaciones: cada edificio tiene

de sus croquicitos. Además, estos modernos fueron grandes

que estamos y salir en otro lado. Nos manipulan a la manera

una búsqueda diferente para sorprendernos. En la Catedral, el

publicistas: entrar desde abajo a una iglesia es un efectazo.

de Borges, de Bach, de Tarkovsky. Están llenos de sensaciones

anillo de tracción inferior que sostiene las costillas es un tú-

Después de eso, solamente queremos empezar a creer en

por cumplir. Queremos estar ahí adentro para saber qué nos

nel de voz. Tiene un asiento para acomodarnos; apoyamos la

Dios. Diga que uno cuando sale se olvida, por suerte.

va a pasar en el viaje. 9


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Una nave espacial Por Fito Páez Ni en los sueños más delirantes de mis años de infancia hubiera imaginado que una nave

Porque el exterior del MAC es extraño y tentador, pero el inte-

espacial iba a aterrizar en mi ciudad. Y menos a

rior no tiene igual. Si la Catedral era una sorpresa, el MAC es un

pocas cuadras del lugar donde nací. Y menos

sorpresón. Adentro uno pierde los límites de la caja espacial,

que la iba a construir el arquitecto Oscar

por más arquitecto que sea. En cada centímetro de su recorri-

Niemeyer. Y que en un mundo donde todo

do se vive el extraviarse pero, al mismo tiempo, la ubicación.

se licúa solamente a través de los intereses de unos

Por empezar, no tiene ángulos: es un edificio blando, suave. Si

cuantos, este tal Oscar nos iba a prodigar

uno se acuesta cerca del perímetro, en uno de los asientos, y

espacios para escuchar y estudiar música.

se distrae mirando techo y piso, pierde la noción de equilibrio.

Lugares para la expresión de muchos y de donde

No se sabe qué es arriba o abajo, y las dimensiones de los

se emitiría música para el espacio sideral. Allí a

espacios pueden ser intercambiables. Recorrer este edificio

veinte cuadras de Santa Fe y Balcarce en la

debe ser lo más parecido a flotar. Y, lo mejor de todo: con-

ciudad de Rosario. Cuando los saturninos

sigue esas sensaciones con uno o dos conceptos, con unas

o neptunianos vieran el lugar desde el cielo, lo

ideítas que pueden contenerse apenas en un croquis de tinta

señalarían como si hubieran identificado algún

dibujado en un boleto de colectivo. No necesita, como Frank

edificio de su cultura arquitectónica, extrañamente

Ghery, del Guggenheim de Bilbao, o Zaha Hadid, de cientos

enclavado a orillas de ese manchón de

de miles de mecanismos: esto es simple, la misma sencillez.

agua marrón llamado río Paraná, y se preguntarían qué hacía ese mastodonte blanco en aquel exótico lugar. Algunos malandras del espacio exterior e interior habrán de querer destruirlo para que la alegría no se propague por el universo, pero los

Recurre muchas veces al círculo y como es una arquitectura gestual, absolutamente sin ornamento y de líneas claras, parece que la hubiera podido diseñar un niño.

muchachos y muchachas de buen corazón de todo el mundo llegarán hasta arriesgar sus vidas

Cuando estuve en Niterói me di cuenta de que no sólo en

para expulsar a los enemigos que intenten

Brasilia Niemeyer juega con los sonidos. El teatrito, que se

impedir la realización y maravillización del

presenta ni bien uno baja del puente, tiene acústica natural,

Puerto de la Música. Por supuesto que me

con una única curva de hormigón. Y este museo realiza una

moriría de envidia si alguien cantara antes que

comprobación sobre el silencio centrífugo: cuanto más nos

yo por primera vez en esas tablas bajo ese cielo,

alejamos del centro, más callado está todo.

pero las cartas en muchos casos las marca el

El MAC es una nave surcando una galaxia nueva. Las únicas

destino. Sólo espero que en este caso jueguen

cosas que lo atan a la Tierra son la pasarela de subida y las

a mi favor.

obras de arte, a veces.

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NOTA CENTRAL

Último redondel: el Puerto de la Música para Rosario Rosario es una ciudad con un río. ¿En dónde iba a poner su último redondel? Ya probó en la tierra, ya probó en el aire. ¡En el agua, obvio! Por eso es un puerto, y no un simple teatro de conciertos. Y acá no hace una circunferencia para resolver solamente la planta: el alzado de este teatro flotante también está realizado por sectores circulares, como si su corte longitudinal quisiera también ser redondel. La punta de un iceberg rosarino con las salas de teatro más sensuales de toda Latinoamérica. Sensuales no solamente son las formas con las que Niemeyer trabaja, sino las palabras que elige para describirlas. Dice “dulce”, dice “bonito”. Se solaza en esta frase política de actualidad: “América latina se está protegiendo”. Se divierte al describir su hacer: “Lo que caracteriza a una obra de arte es la emoción”. Para el Niemeyer centenario los exteriores son blancos, inmaculados. Pero los interiores son rojos como el borgoña. Cuando se pone serio para justificar sus cáscaras extendidas como la piel de un globo, nos dice que están estrictamente referidas a la acústica, lugar al que ya no acude para jugar, sino para ser eficiente. Su Puerto de la Música está formulado en dos curvas distintas: una es para responder a los sonidos de la sala, otra para los de la escena.

Destino de puerto Por María de los Angeles González* Hay ciudades de cruce, urbes mediterráneas, ciudades con playas donde rompe el mar. Hay ciudades que nacieron con destino de puerto, navegadas por barcos, habladas por el lenguaje de la “carga y descarga”, habitadas por inmigrantes de otras lenguas y de otras leguas. Son ciudades con ríos capaces de dar abrigo y de proyectar hasta el infinito la imaginación y la esperanza… Rosario es el Paraná atravesado en silencio por los buques y nombrado en el amor por la cultura y el trabajo. Justo en el extenso borde de esta ciudad que mira al agua, Rosario ha encontrado una síntesis hecha paisaje y memoria, producción y poesía, ciudadanía y arrebato, anticipación y persistencia. El puerto guarda huellas de sudor y cantos, baúles de otras banderas, ruidos de anclas y oleajes. Es terminal e inicio, y faro de toda la ribera donde se desgranan parques, juegos, centros culturales, museos contemporáneos, galpones jóvenes renacidos, playas y ferias. Parece que lo público, lo “de todos” se hubiera convertido en camino-río para encontrar el porvenir. Por eso a Rosario de Santa Fe, al Paraná de Belgrano, se le ensancha esta manera de entender la vida donde el agua, las islas y el cielo se sueltan de todos los límites para pensarse en el futuro. Y así le nace este destino de puerto-producción y trabajo, puerto-cultura en movimiento, puerto-usina de las nuevas generaciones, puerto de la sensibilidad y la igualdad. Como canción de cuna del siglo XXI, como antropología de lo que vendrá, el Puerto de la Música convoca a renovar la ciudad entera, a volver a tararear sus cimientos, a poner en sonidos la historia del “nosotros”. Y tenía que llegar de un visionario, un hombre venido del mañana, con una vida tan extensa y palpitante como su talento y capacidad de volver edificio y razón de ser la condición humana, el modo de incluir, el vínculo entre naturaleza y cultura, silencio y experimentación musical. Oscar Niemeyer viene a Rosario a construir un espacio-ícono, la voz de los que no tienen voz sonando más allá de los oídos, en la piedra, en el agua, en el arte de combinarlo todo, en esa forma de comunicación sin fronteras que significa la música creciendo. *Ministra de Innovación y Cultura de Santa Fe 13


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NOTA CENTRAL

¿En dónde iba a poner su último redondel? Ya probó en la tierra, ya probó en el aire. ¡En el agua, obvio! Por eso es un puerto, y no un simple teatro de conciertos. Se pone más serio aún para referirnos que su obra no está hecha para los que solamente tienen dinero. También es

EXPLICACIÓN NECESARIA por Oscar Niemeyer

para los pobres. Quiere “garantizar que el espectáculo no se

Al proyectar este teatro para Rosario, en Argentina, mi preocupación fue mantener dos soluciones

limite sólo a los que están en la platea, sino que también al-

arquitectónicas que vengo adoptando cuando se trata de un teatro.

cance a los de afuera, a las veinte o treinta mil personas que

Primero, garantizar que el espectáculo no se limite sólo a los que están en la platea, sino que tam-

no hayan podido abonar la entrada”. Para eso abrió un por-

bién alcance a los de afuera, veinte o treinta mil, pudiendo participar del mismo. Solución que me

tón levadizo detrás del escenario, y dispuso una plaza para

espanta no haber adoptado hace más tiempo, garantizando al teatro otra importancia.

las muchedumbres populares, ávidas de cultura.

La otra solución, que no me canso de repetir en todos mis proyectos, consiste en llevar al espec-

La Catedral es un diseño de juventud, el Museo una obra de

tador directamente al foyer y a la sala de espectáculos, lo que evita obligarlo a una circulación más

la madurez y el Puerto un gesto de su sabia ancianidad. Tres

larga e innecesaria.

redondeles que marcan la vida entera de un arquitecto genial

También me preocupa dar al nuevo teatro una forma diferente, creando sorpresa arquitectónica

que apoya uno de los pilares de su obra en la creatividad,

con la que busco caracterizar mi arquitectura.

pero otro en el optimismo.

Me acuerdo que al dibujar el corte transversal del proyecto, la curva sobre la platea pedía una so-

“Para mí es el sueño del pibe, es un sueño hecho

Una vez le preguntaron a Keith Richards, el guitarrista de los

lución más favorable a la acústica; al contrario que en el escenario, donde se necesita justamente

realidad. El proyecto va a ser un orgullo para

Rolling Stones, si sabía de dónde venían sus canciones. Keith

mayor altura. El aspecto exterior del proyecto estaba así definido de forma nada arbitraria, sino

la Argentina. Nunca más oportuno y bienvenido, y creo

contestó: “Si lo supiera, viviría allí”. Como si la creatividad fue-

ligado al problema estructural que surgía.

que Puerto de la Música es una denominación muy,

se una ciudad, la más hermosa. Da la impresión de que Nie-

El interior del proyecto estaba resuelto y crear dos palcos laterales nos pareció apropiado, recor-

muy apropiada“.

meyer vive en ese mundo feliz de donde salen las canciones,

dando cómo son usados y cómo son necesarios en ciertos eventos especiales.

los libros, los proyectos.

Dejamos el trabajo de lado por dos o tres días, interesados en examinarlo de nuevo por última

La ciudad del deseo.

vez. Todo nos pareció correcto y es optimista que estemos presentando a ustedes este proyecto.

Cristián Hernández Larguía

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Tampoco podemos saber cómo se posicionará ante otros desafíos. Su emplazamiento será sinónimo de transformación, algo que en tiempos de globalización implica tensiones. ”El tema de la transformación de las músicas locales es polémico –sostiene Ana María Ochoa en su libro Músicas locales en tiempos de globalización– ya que conjuga muchos de los cambios de nuestro tiempo: el sentido estético de lo local para un mundo globalizado; la resignificación de los sonidos en un mundo digital; las nuevas relaciones entre lugar, sujeto y producción simbólica; la relación entre cultura, música y política;

PREGUNTAS Y DESAFÍOS

para mencionar sólo algunos”. ¿Tendrá el Puerto de la Música suficiente soporte de política cultural para abordar semejantes desafíos? No se puede predecir, pero da la sensación que su aparición en escena vendrá a acelerar los tiempos.

Por Hugo Vitantonio Entretanto, poco a poco, los distintos actores locales van La idea de Puerto es harto más compleja que el Palau de

tomando posiciones. Hay en algunos una idea de “salón de

valencianos y catalanes, el Domo cordobés, el Luna Park o

fiestas” que pretende recrear escenarios europeos a pocas

los Teatros y Auditorios del modelo siglo XX. Implica tran-

cuadras de casa. Otra idea gira en torno a la explotación co-

sabilidad, mercado, circulación de bienes culturales, balanza

mercial del Puerto de la Música. Discretamente, ya se indagan

comercial y, habiendo presencia estatal, desarrollo local. Esta

algunas agendas. Por su parte, funcionarios del Estado y ena-

dimensión, aun por encima de la extraordinaria arquitectura,

morados de lo público se imaginan cumpliendo “sus” sueños:

es la que otorga relevancia y originalidad al proyecto.

producir aquí, a lo grande, con financiamiento estatal.

A finales del siglo XVIII, dice Alex Ross en The rest is noise, el

No habría grandes inconvenientes para que estas visiones

84% del repertorio de la Orquesta de la Gewandhaus de Lei-

convivan en un ámbito de las características del Puerto de

pzig estaba integrado por música de compositores vivos. En

la Música, sólo que ninguna concurre a la solución de los

1855, ya la cifra había descendido al 38%. Luego, dice Ross,

conflictos principales: cómo establecer una relación entre

“la música clásica se ha estereotipado como un arte de los

sonidos locales y globalización que transforme y actualice

muertos. Un repertorio que empieza con Bach y termina con

profundamente el sensorium de lo musical; y cómo lograr

Mahler y Puccini. Algunas personas se muestran a veces sor-

una balanza comercial equilibrada, si fuera posible superavi-

prendidas al enterarse que los compositores siguen compo-

taria en términos transaccionales, pensando en el producto

niendo”. Surge entonces la primera pregunta: ¿el Puerto de

“local” como marca constitutiva.

la Música será un gigante con arquitectura vanguardista, lujo y tecnología de última generación con músicas del siglo XIX?

*Presidente de la Fundación MusiMedios

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ENTREVISTA

Gieco entre el folclore y el heavy metal

CABEZA DE LEÓN Después de tres años sin grabar, el músico santafesino anticipa su nuevo disco. Habla de su relación con los grandes músicos populares y explica la decisión de mezclar, en un mismo espectáculo, los sonidos acústicos con el rock más duro. Por Reynaldo Sietecase / Fotos: Leo Liberman

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–Si manejo un email y me cuentan que violaron a una madre en Posadas, soy capaz de tomarme un avión e irme a Misiones a hacer quilombo allá. Eso es un problema porque dejo de hacer música. Si fuese Charly García, que no le da bola a nada, no tendría problema. Pero participo mucho, estoy todo el tiempo haciendo cosas…

“Hay gente de sesenta años que nunca fue a un puto baile. Cuando escuchan folclore están tranquilos y aplauden; cuando viene el rock, por una vez en la vida se electrifican y le pasan otras cosas”.

La película Mundo Alas es el último ejemplo de su compro-

artista. Después de haber recorrido el país desde Ushuaia a

miso. Por eso prefiere limitar sus contactos con el mundo ex-

La Quiaca junto a Gustavo Santaolalla y de grabar una obra

terior cuando trabaja. No siempre lo logra. Esta misma tarde

notable en 1985, recopilando ritmos, artistas y músicas de

suspendió la sesión para escuchar a un músico que le trajo

todo el país, todavía tiene ganas de seguir mirando el mapa.

un par de temas y la semana anterior tocó en la ESMA.

Haciéndolo se le ocurrió una idea: hacer una canción con todos los pueblos y ciudades que tienen nombres de milita-

A su señal abandonamos la mesa de los músicos y la charla

res. Estima que Argentina es el país con más uniformados en

que mezcló política y arte, periodismo y música. Subimos al

su nomenclatura.

primer piso. Una suerte de refugio personal presidido por la

–Estaba pensando en un tema que es como una gira por esos

imagen de Osvaldo Pugliese. Hay unos sillones, un equipo

pueblos y la etapa final, el Woodstock, sería General Roca.

de música, un teclado y una guitarra. Desde una ventana en-

Dice que mientras miraba el mapa por internet, se detuvo en

treabierta se cuelan vagos rumores de la ciudad. En la plan-

el mapa de Uruguay y, entonces, apareció otra canción: “Me

ta baja quedaron, entre otros, el músico uruguayo Alejandro

di cuenta que la mayoría de los pueblos uruguayos se llaman

Balbis, Osqui Amante, Aníbal Forcada, Luis Gurevich, Sandra

como santos. Y entonces, preferí no meterme en el barullo

Corizzo, Eva Ceresole y Marcela Passadore.

de los militares e hice un tema que se llama «Las cruces de

Se deja caer en una silla de amplio respaldo. Todavía quedan

Belén» que menciona a todos los pueblos de Uruguay que se

en su cara las huellas del día de grabación. Imagino que es

llaman como santos. Es una canción de amor”, remata.

como el polvillo rojo que se empecina sobre la ropa del ladri-

Sobre la mesa donde están los parlantes y nuestras copas

llero o el aserrín en el delantal del carpintero. El cansancio no

con vino tinto se apilan libros y cajas de discos. El nuevo tra-

afecta su entusiasmo. Hacía tres años que no grababa.

bajo saldrá en setiembre.

–El disco está muy bien. Recién estábamos grabando dos co-

–Hay otra canción que se llama “La Banda de Calitón”, que

sas bastante uruguayas, con arreglos vocales de chicas. Son

es la imagen de una murga cuando va en el micro. Porque el

muy interesantes las voces uruguayas. Los arreglos son de

micro, que en Uruguay llaman “La bañadera”, es el lugar donde la murga está sola. Y es un mambo eso. Mis hijas tocan en

“Un amigo me presentó diciendo: «Este es el Jorge Cafrune de Cañada Rosquín». Yo me quería meter debajo de la tierra. Pero Cafrune, sin inmutarse, dijo: «Por algo las cosas se dicen, pibe»“.

una murga, por eso lo sé. Porque cuando bajan ya hay familiares, público y actúan. Pero cuando están dentro del micro, es una cosa muy privada de la murga. “La Banda de Calitón” habla de ese momento. También es un tema de amor. León se acerca al equipo de música y lo enciende. Suena un hip hop al estilo de Los Guardianes de Mugica. El rap es

Está con los ojos cerrados. Viste de negro, como casi siem-

dos llaman León, se le dibuja una sonrisa. Abre los ojos con

Balbis. También hay un tema que se llama “El argentinito”, que

uno de los formatos que Gieco ha explorado con éxito. “Los

pre. Su remera tiene estampada una leyenda que pregunta

el último acorde. Se lo ve satisfecho. Son cerca de las 20 y

es como ese fascista que llevamos todos adentro. Me incluyo

Orozco“ son un buen ejemplo. Se llama “Fachos“.

por el paradero de Miguel Bru, el joven estudiante de perio-

el tema que acaban de grabar cierra otro día en la construc-

porque creo que todos lo tenemos, pero algunos lo tienen

–Lo mejor del rap es que se pueden decir cinco veces más

dismo desaparecido en La Plata después de que lo detuvo la

ción de su nuevo disco (el número 44 de su larga carrera).

muy desarrollado. Son los tipos que en el Mundial del 78 ta-

palabras que en una canción normal y eso permite contar

policía. Parece en trance. A su alrededor media decena de

Recibo su abrazo y la invitación a compartir las empanadas y

paban los gritos de la ESMA festejando los goles del Mundial.

una historia más larga. Por ejemplo, “Los Orozco“ dura quin-

músicos escucha en silencio como si estuviesen en misa. Al-

el vino que coronan la jornada.

Cuando le señalo lo evidente: que siempre tiene un oído

ce minutos. Son mil y pico de palabras. Yo hice una versión

gunos me miran extrañados. El ni siquiera notó mi irrupción

Costó pautar este encuentro. Gieco no utiliza teléfono mó-

puesto en la cuestión política, lo acepta pero se apura a men-

corta de cinco minutos porque sino nadie la iba a pasar.

en el estudio de grabación. Mantiene su atención puesta en

vil y no es afecto al correo electrónico. Intenta que no lo

cionar sus canciones de amor.

la música que emerge potente de los parlantes. Allí man-

distraigan de su tarea creativa. En especial cuando está ins-

–En el disco hay todo tipo de música –dice–, lo que estába-

El nuevo disco es una caja de sorpresas:

da su voz que crece por sobre un colchón de tambores de

talado en esta casa antigua y noble convertida en estudio

mos cantando cuando llegaste se llama “Las cruces de Belén”

–Con Iván Lins hicimos un tema con letra del Che Guevara

murga. Evito cualquier movimiento brusco. La canción es

de grabación. Confiesa que le resulta más difícil evadir su

y es una canción de amor.

–dice como si nada y me alcanza un libro del revolucionario

potente. A Raúl Alberto Antonio Gieco, el hombre al que to-

inefable vocación solidaria.

León es curioso. Condición indispensable para todo buen

nacido en Rosario: América latina: despertar de un continen21


22

“El rock pesado medio que nos tiró un poquito de mala onda. Era como diciendo “Che, qué maricones que son”. Nosotros, en realidad, lo que estábamos haciendo era politizando la canción”.

cabeza y le dijo: “Por algo las cosas se dicen, pibe”. – Fue otra bendición, no me lo olvido más –confiesa. Por esa razón, en una parte de Rosquín Folclore canta “Cuando llegue el alba”, de Cafrune. Y sigue con “Víctor Jara”, una canción que le hizo al cantante chileno asesinado en 1973. Y luego “Casamiento de negros”, de Violeta Parra. Y después

la casa donde se instalaron los Gieco en Cañada Rosquín tra-

una canción inédita de Atahualpa Yupanqui. “Es fuerte lo que

bajaba un relojero que tocaba el bandoneón y el acordeón. Si

pasa, la gente llora y aplaude en mitad de los temas, es her-

bien el chico no tenía permiso para cruzar un día, cautivado

moso”, cuenta.

por la música, lo hizo. –Cuando el tipo me vio, dijo: “Ah, vos sos Raulito, el que vino

El arte es dar el paso hacia el lado que nadie está esperando.

del campo, ¿qué te trae por acá?”, y yo le respondí: “Quiero

León lo tiene asumido. Cuando termina el set de folclore,

saber si es usted el que toca el acordeón”, “Sí, toco acordeón,

comienza lo que él llama Rosquín Rock. Cuando todavía el

toco bandoneón, ¿vos querés tocar?”, “Sí”, le digo. Y me hizo

público está paladeando a Yupanqui, aparece D-Mente y des-

entrar a la relojería, me sentó y me puso el bandoneón y el

ata una locura total en el escenario.

acordeón entre las manos. Eso, para mí, fue una especie de

–La gente no tiene otra que electrificarse. Termina todo el

bendición.

mundo con los pelos parados y se arma un tole tole increíble.

León se emociona con la evocación. El relojero del pueblo

Te cuento esto porque no sólo es jugado tocar con D-Mente,

no sólo le prestó sus instrumentos. También le ensenó por

es jugado hacer el show que hago. Soy el único artista que

te –el Che escribió cinco o seis poemas. El escribía muy bien.

primera vez un tocadiscos y le hizo escuchar cómo nacía la

toca en Cosquín Folclore y en Cosquín Rock. Soy las dos co-

Se puede comprobar eso en los diarios de la revolución o

música del contacto con una púa. “Para mí era mágico que

sas, pero acá van juntas. Y la gente se manifiesta como yo. Se

en sus cartas que son maravillosas. Pero, además, escribió

saliera música de un cajón”, recuerda. La canción era “Puen-

pone en folclórica cuando toco folclore, y se pone en rock

unos poemas que están en este libro. Por supuesto que los

tecito del río”, del propio Tormo. Corría el año 1957, Gieco

cuando toco rock. Y eso está bueno porque hay gente gran-

intelectuales lo criticaron, dijeron que no era un poeta. Pero

no era León y ni siquiera podía imaginar que cuarenta años

de, de sesenta años, que está como abandonada, que nunca

¿qué es ser poeta? –interroga.

después invitaría a ese hombre a grabar un disco juntos (20 y

fue a un puto baile con su pareja y están ahí en el medio de la

Le cuento que Leopoldo Marechal aseguró que “la poesía es

20, editado por Página/12).

gente. Cuando están escuchando folclore están todos tran-

una manera de vivir, no una mera función de lanzar al mundo

–La condición que le puse a Antonio fue que grabáramos

quilos, aplauden; pero cuando viene el rock, empiezan todos

criaturas poéticas”. Coincidimos: Guevara era poeta. El poema

“Puentecito del río”. Fue una manera de cerrar el círculo.

a hacer pogo, se produce un contagio, y la mina de sesenta

La reacción de los rockeros más pesados no fue amable. Gie-

años también hace pogo. Por una vez en la vida se electrificó

co recuerda que si bien Pappo los criticaba, él mismo era un

que se transformó en canción habla de los mineros de Bolivia.

Desde Mercedes Sosa a Sandro, desde las grabaciones con Pete Seeger a su reciente aparición en el concierto de U2, invitado por Bono, es difícil encontrar algún músico popular importante con el que Gieco no haya compartido escenario.

La historia artística de León Gieco está atravesada por los más

y le pasan otras cosas.

buen guitarrista acústico.

Las últimas presentaciones de Gieco tienen como constante

importantes músicos populares del continente. Cada nombre

León habla a borbotones de uno de los temas que más le

–El rock pesado medio que nos tiró un poquito de mala onda.

el acompañamiento de la banda de heavy metal D-Mente.

que le suelto, remite a una anécdota. Digo Jorge Cafrune.

interesan: la música y su poder transformador. Sin ánimo be-

Pero no como diciendo “caguen a esos tipos”, sino “che, qué

Su público más fiel lo aceptó de inmediato. Pero no fueron

–Yo tenía doce años y justo Cafrune había sacado el tema

ligerante pregunto si este cruce entre rock y folclore no se

maricones que son”. Nosotros, en realidad, lo que estábamos

pocos los sorprendidos. ¿Por qué asumió ese riesgo? León se

“Zambita ´pa don Rosendo”. Y ese tema tiene un falsete que

puede tomar como un armisticio de aquellas célebres peleas

haciendo era politizando la canción, el peso no pasaba por la

recuesta en la silla, bebe un sorbo de vino y explica:

es una innovación total dentro del folclore. Porque yo siem-

de los años setenta entre el rock pesado y los acústicos. En

guitarra eléctrica fuerte, sino por el estilo de canción. Tal es

–Más arriesgado era el show que presenté y que se llamaba

pre relacioné el falsete con la música mejicana. Para mí el

un rincón estaban Pappo y Billy Bond y en el otro Charly Gar-

así que todos nosotros fuimos prohibidos y ellos no. A mí me

“Rosquín Folclore, Rosquín Rock”, en referencia a mi pue-

tipo era un fenómeno. Resulta que va a tocar a mi pueblo. Y

cía, Nito Mestre y Porchetto.

prohibieron canciones, a Charly también. Tuve que exiliarme.

blo Cañada Rosquín. Yo presentaba el show con D-Mente.

yo lo espero, parado en la puerta del teatro. Había otros artis-

–Yo me llevaba bien con todos. La pelea surgió en el 70 cuando

Con el tiempo, León llegó a tocar con Pappo. Fue en el club

Primero, tocaba unos temas solo, por ejemplo, “Hombres

tas pero yo sólo quería ver a Cafrune. Recuerdo que cuando

nace la canción politizada. El rock empezó con “La balsa”, de

Comunicaciones, cuando Riff hacía furor, en una noche de

de hierro” con mi propia imagen del BA Rock en una pan-

lo escuché cantar en vivo me volví loco. Cantaba “Zamba de

Lito Nebbia. Pero cuando yo llego a Buenos Aires todo el mun-

carnaval. Es difícil encontrar algún músico popular importante

talla. Después presentaba “Las guitarras del amor”, que son

mi esperanza” y todo el mundo lloraba.

do está con la vuelta de Perón. Nosotros no militábamos pero

con el que Gieco no haya compartido escenario. Desde Mer-

tres guitarristas que tocan como las guitarras de Zitarrosa, o

Esta vez, Raulito no tuvo que cruzar la calle. Ya tenía un grupo

politizamos nuestras canciones. A Charly y a Porchetto les pasó

cedes Sosa a Sandro, sólo por nombrar a dos ilustres artistas

como las de Antonio Tormo. Y con ellos hacíamos el Rosquín

de folclore y también se animaba con algún rock. Un amigo,

lo mismo. Entonces, salimos a hacer una canción de protesta,

fallecidos recientemente. La lista, en el plano internacional,

Folclore. Cantaba una canción de Zitarrosa y contaba mi rela-

que sabía de su fanatismo, lo llevó a conocer al cantor. No lo

como se llamó en esa época. ¿Pero qué pasaba? ¿Quiénes eran

va desde las grabaciones con Pete Seeger a su reciente apa-

ción con él. Lo mismo con Antonio Tormo.

sabía pero era otro cruce que marcaría su vida. “Don Jorge,

los que hacían canciones contestatarias? Georges Brassens,

rición en el concierto de U2, invitado por Bono. Reconoce

La relación con el popular intérprete de “El rancho ´e la Cam-

le presento al Cafrune de Cañada Rosquín”, dijo su amigo.

Bob Dylan, todos acústicos. Entonces, nosotros mezclamos las

que le falta Bob Dylan. Su artista modelo. Hace unos semanas

bicha“ tiene una larga historia. Cuando Raulito tenía cinco

Cuenta León que el tipo lo miró mientras él se quería meter

dos cosas. No nos dejaban de gustar Led Zeppelin o Los Who,

contó en televisión cómo su primera canción exitosa, “Hom-

años su padre llevó a toda la familia a vivir al pueblo. Frente a

debajo de la tierra. Pero Cafrune, sin inmutarse, le acarició la

pero para decir cosas había que agarrar la guitarra acústica.

bres de hierro”, está calcada de “Blowin´in the Wind”. 23


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ENTREVISTAS –Me encantaría tocar con Dylan. Estuve con él en el 92, cuando tocó en Uruguay. Ese día pude curtir un backstage con él pero sin hablar. Después fuimos a comer, me tocó estar casi enfrente y le pude alcanzar los cassettes que había grabado con Seeger. Cuando los vio me felicitó y empezó a buscar en sus bolsillos, a ver si tenía algo para darme y como no tenía nada, agarró un papel y me firmó un autógrafo. Y como se quedó con ganas de darme algo, le pidió a su mánager un prendedor que tenía y me lo dio. Es una armónica que dice “Bob Dylan”. Es un pequeño tesoro. Ese gesto me ayudó a entender lo que significa para mucha gente que un artista al que se admira le entregue un recuerdo. Gieco es como una esponja de capacidad ilimitada. Absorbe todas las músicas. Pero le asigna al rock una gran cualidad: la diversidad. –No importa si es eléctrico, si es acústico, si es rock, si es heavy, si es punk, si es rap. El rock es la música de ahora, si

“Antonio Tormo vivía frente a mi casa, era relojero. A los cinco años me crucé y fui a hablarle. El me puso el acordeón entre las manos. Eso para mí, fue una especie de bendición”. querés estar al toque de todo, tenés que escuchar rock. Cuando le pido precisiones sobre su música preferida, no duda: –La música que más me atrae es la que me quedó grabada hasta los 25 o 26 años. A mí me hacés escuchar a Metallica, ok; me hacés escuchar a quien vos quieras, está todo ok; pero me hacés escuchar a Los Beatles, Rolling Stones, James Taylor, Joni Mitchell, o mañana que vamos a ver a John Fogerty, de los Creedence, y ahí me doy cuenta que mi alma pasa por esa música. En la casona sólo queda Osqui, amigo, músico y técnico de grabación. Nos espera en la planta baja con la única botella de vino que sobrevivió. Gieco me interroga sobre el Puerto de la Música. Está maravillado con el proyecto que Oscar Niemeyer imaginó para Rosario. También me entrega algunos de los discos que editó recientemente: uno de Gogó Andreu y dos con Esteban Morgado, donde cantan actores en beneficio de la Casa del Teatro. Ahora habla con la pasión de un militante. Es que Gieco tiene una ética de cronopio. Como Julio CortáFotos para una historia, todas pertenecen al libro Crónica de un Sueño, de León Gieco y Oscar Finkelstein (editorial Planeta). Con el grupo Los Moscos en la puerta de Canal 5 de Rosario. Tocando con Litto Nebbia. Con el violinista santiagueño Sixto Palavecino. Dialogando con su admirado Antonio Tormo y desfilando con Gustavo Santaolalla y una banda de sikuris, parte de la gira De Ushuaia a La Quiaca.

zar, distribuye su tiempo entre la creación y las acciones solidarias. La injusticia lo afecta profundamente y siempre está dispuesto a intervenir cuando sabe que puede hacer algo por los demás. No se lo digo, pero brindo por eso. 25


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MITOS

El protector de los músicos

SAN PUGLIESE Artista extraordinario y comprometido, Osvaldo Pugliese no creía en Dios ni en santos de ningún tipo. Sin embargo, hay estampitas con su imagen y hasta una oración que lo invoca. Cómo surgió la leyenda que tiene cada día más adeptos.

Por Ivana Romero Muy católica, salía de su habitación sólo para jugar a la quiniela. A veces, además, le daba clases de piano a la sobrina. Sin embargo, el pianista de la familia era su cuñado. El se pasaba las mañanas pensando en arreglos para tangos, ejercitando los dedos con música clásica y a veces se divertía con una sonata que la hija llamaba “qué hacé’, cómo te va, muy bien y vo’qué hacé” que, en verdad, era el Opus 14 Nº2 de Chopin. Al ver a la mujer de rodillas, todos los días, dale que dale con el rezo, le decía desde el otro lado de la puerta: “Pedile al Barbudo que me dé laburo y a vos te haga ganar la quiniela”. Ella se llamaba Adela Florio. El, Osvaldo Pugliese. “Nunca me ha fallado”, dice Diego el Cigala / Foto: Diego Paruelo.

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“Como músico, era extraordinario. Como hombre, tenía un perfil bajo y era respetado. Como militante, era intachable. Y sí, condiciones para convertirse en referente no le faltaban”. Kevin Johansen tiene su San Pugliese propio: el batero Enrique “Zurdo” Roizner / Foto: Diego Paruelo.

Talismanes. Las estampitas y las oraciones, partes del equipaje de los músicos.

Esta escena era común a fines de los cuarenta en la casa

grafiti un poco clandestino. Con el tiempo, la palabra “Puglie-

dice Oscar del Priore, un estudioso del tango y biógrafo del

de Alvarez Thomas 1477, que la familia Pugliese alquiló va-

se” se convirtió en una especie de rezo de extensión mínima

maestro (“no, no le gustaba que le dijeran así, lo consideraba

rios años en Villa Ortúzar. Osvaldo vivía ahí con su primera

para alejar la mufa. Actualmente, San Pugliese tiene estampi-

excesivo”, aclara) que además fue presentador de su orques-

mujer, María Concepción Florio, “Choli”, y su hija, Lucía Del-

ta, oración, página web propia (www.sanpugliese.com.ar) y

ta en salones como El Nuevo Almacén.

ma, “Beba”, que por entonces tenía diez años. Adela pasó

48 mil devotos en Facebook que le dejan pedidos crípticos

Nacido en las calles de tierra de Villa Crespo en 1905, Pu-

un tiempo con ellos. “No digas esas cosas, que Diosito te va

como “tirame un centro, hermano”, “mandame la llama viole-

gliese hizo de su orquesta una cooperativa creativa y econó-

a castigar”, respondía, cuando Osvaldo se tomaba en chiste

ta” e inclusive “ayudame con la tarea de matemáticas”.

mica, donde todos los músicos opinaban sobre repertorios

su devoción. Osvaldo no creía en Dios. O al menos –según

“A mi abuelo todo esto le hubiese causado mucha gracia”,

y arreglos, y el dinero se repartía en partes iguales. Su afilia-

quienes lo conocieron– con Dios, Osvaldo ni fu ni fa. Lejos

opina Carla Pugliese. Es pianista como su abuelo, como su

ción al Partido Comunista en 1936 garantizaba que la policía

estaba de pensar que alguna vez su nombre estaría asociado

madre Beba, que fue además su profesora junto con Vicente

le siguiera los pasos y, cada tanto, lo llevase detenido “por

a un mito llamado “San Pugliese”.

Scaramuzza. En su estudio hay un piano Steinway & Sons,

rojo”. En los cuarenta, además, el boom del tango no esta-

Por Internet circula el relato de una prueba de sonido que ve-

que perteneció a Pugliese. Carla evoca la anécdota de la tía

ba acompañado por buenas condiciones de trabajo para los

nía en picada, antes de un recital de Charly García, hasta que

Adela contada por su madre aunque ella, nacida en 1977, no

músicos. Un violinista recién llegado de Europa, que obser-

alguien puso un disco de Pugliese y los equipos empezaron a

la conoció. También recuerda al abuelo en pijamas detenido

vaba la crisis y los bajos presupuestos, le dijo a Pugliese: “Acá

sonar como los dioses. Rodolfo García –baterista de Almendra

en el vano de la puerta mientras la nieta tocaba y él sólo

hay que hacer lo mismo que se hizo en Francia: los músicos

primero y de Aquelarre, después; uno de los iniciadores del

asentía, con orgullo silencioso, y se iba a dormir la siesta.

se declararon en huelga, se metían en los salones y rompían

rock local– no sabe si eso es cierto o no. Pero sí le consta que

“Como músico, era extraordinario. Como hombre, tenía un

todo”. A Osvaldo la propuesta le pareció “medio anarca” pero

desde fines de los setenta, en algún rincón de los escenarios

perfil bajo y era respetado. Como militante, era intachable. Y

necesaria, según le contó a Arturo Marcos Lozza en una en-

aparecían fotitos del músico. O su nombre, escrito como un

sí, condiciones para convertirse en referente no le faltaban”,

trevista de 1985. Así comenzó a reunir gente en un salón del 29


30

consiguen. En el reverso llevan la oración escrita por un gran poeta cuyo nombre se pierde en las sombras: “Ampáranos

MITOS

de la mufa de los que insisten con la patita de pollo nacional. Ayúdanos a entrar en armonía e ilumínanos para que no sea la desgracia la única acción cooperativa. Llévanos con tu misterio hacia una pasión que nos parta los huesos y no nos deje en silencio mirando un bandoneón sobre una silla”.

El mito atraviesa todas las edades. El armoniquista Franco Luciani, nacido en Rosario en 1981, dice: “Uno lleva la estampita porque es parte de un código compartido, el de los que hacemos música como un trabajo“.

Rubén Dri, filósofo y teólogo, explica que “los mitos se construyen colectivamente porque, en cierto aspecto, proyectan los valores que una sociedad o un grupo desean para sí mismos”. En el caso de San Pugliese, no hay una liturgia determinada. Es apenas un sentido de pertenencia a una escala de valores vinculada a la solidaridad, la picardía popular, el tipos del Partido

Comunista que no

buen arte. Rodolfo Mederos, bandoneonista en la orquesta

estaban muy de

acuerdo con San Pu-

de Pugliese entre 1969 y 1974, dice: “En casos como éste,

gliese”, dice. Músicos

de todos los géneros

el espíritu iconoclasta que me caracteriza no desestima el

tienen su forma devocional particular.

hecho de que lo del San Pugliese me produzca ternura. Que

Adrian Abonizio armó su propia estampita con una imagen que recortó de la revista Viva de Clarín. Juan Carlos Baglietto recuerda una foto de Pugliese tomada por Antonio Mazza que vio multiplicada en racks, esos armazones metálicos que sostienen equipos de sonido. Kevin Johansen dice que su batero, Enrique “Zurdo” Roizner, que tocó con Piazzolla, es su San Pugliese y su “hada padrino”. El productor radial Luis Tarantino, que abrió el grupo San Pugliese en Facebook junto a la bailarina Milena Plebs, dice que es mejor si te regalan la estampita, aunque Milena colgó en su blog una versión dibujada por Jorge Muscia que se puede bajar. Durante el III Festival de Tango, en 2001, un grupo donde estaban él y el entonces director del festival, Carlos Villalba, reimprimió estampitas con la foto del maestro, que aún se Eva Ayllon, parte de la religión / Foto: Prensa Eva Ayllon.

diario Crítica e impulsó la formación de un sindicato propio: la Sociedad de Músicos y Artistas Afines. Amante del boxeo, de Racing, campeón sin medalla en los partidos de truco. Tenía sus contradicciones, como cualquier otro. Aun casado había conocido a una adolescente, Lidia, que lo inquietaba y con la que muchos años después, tras la muerte de Choli en 1971, se casaría. Padeció la cárcel bajo todos los gobiernos, incluso los peronistas, pero su hija lo

“Una vez apareció una estampita en un ensayo. Osvaldo la miró y se mató de risa. Decía que los mitos populares siempre iban a existir, que había que tomarlo con humor. Eso le dije a los del Partido Comunista que no estaban de acuerdo con San Pugliese”.

encontró al lado de la radio, llorando al conocer la noticia del fallecimiento de Juan Perón. Del Priore enumera estos detalles y se pregunta: “¿No es un exceso todo este asunto de invocarlo para que te dé buena suerte?”. El, dice, no cree en todo el asunto de San Pugliese. Patricio Villarejo no había cumplido los 20 cuando don Osvaldo lo seleccionó para tocar el violonchelo en su orquesta, en 1987, y allí se quedó hasta que su maestro murió, en 1995. “Una vez, en los ochenta, apareció una estampita durante los ensayos. El la miró y se mató de risa. Decía que los mitos populares siempre iban a existir, que había que tomarlo con humor. Eso mismo le dije alguna vez a unos 31 Juan Baglietto: sólo se trata de creer / Foto: Diego Paruelo.


32

Adrián Abonizio, con estampa y oración a mano / Foto: Héctor Rio.

una comunidad lleve a un artista a esa categoría me parece

Señor de los Milagros y la Cruz de Chalpón. Y ahora también

interesante teniendo en cuenta que la gente, normalmente,

llevo mi San Pugliese”.

anda atrás de santos fatuos o rinde culto a cualquier cosa que

El mito atraviesa a artistas de todas las edades. El armoni-

aparece en televisión”.

quista Franco Luciani, nacido en Rosario en 1981, dice: “Uno

De boca en boca, San Pugliese ha cruzado fronteras. El can-

lleva la estampita porque es parte de un código compartido,

taor flamenco Diego el Cigala recibió como obsequio una

el de los que hacemos música como un trabajo. No sólo los

estampita minutos antes de comenzar la grabación en vivo

músicos, sino todos los que de un modo tienen que ver con

de su disco Cigala y Tango, en 2010 en el Teatro Gran

esto, desde los sonidistas a los que fabrican instrumentos”.

Rex de Buenos Aires. “Yo creo mucho en Nazareno Bendito y pensaba que con esto me estaban to-

El violista Charly Pacini, de la orquesta Fernández Fierro –que funciona como una cooperativa, inspirada

mando el pelo, pero la grabación salió redonda.

en la de Pugliese–, aclara: “Lo de San Pugliese sue-

Así que llevo el San Pugliese en mi pasaporte. Y la

na demasiado for export. Nosotros rescatamos, por

verdad, nunca me ha fallado”. La cantante peruana Eva

ejemplo, su espíritu de compromiso político. También,

Ayllón cuenta que antes de su actuación en Rosario,

el legado musical. La orquesta de Pugliese suena con la fuer-

hace pocos meses, sentía un dolor muscular fuerte. Uno

za comparable a una banda de rock”.

de los sonidistas le regaló la estampita y la molestia desapa-

Y es que Pugliese sigue partiendo los huesos de quien lo es-

reció: “Yo tengo muchos santos que me cuidan, como el

cucha. Ahí radica su primer milagro, el más perdurable. 33


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PERSONAJES

Alexander Panizza

EL HOMBRE DEL PIANO Nacido en Canadá y rosarino por adopción, se desmarca de los estereotipos del ambiente académico. El año pasado recorrió a través de ocho conciertos las 32 sonatas para piano de Beethoven y ahora prepara interpretaciones de Liszt. Un pianista de smoking y alpargatas.

Por Diego Giordano / Fotos: Héctor Rio 35


36

PERSONAJES

“Me opongo a tocar de memoria, un procedimiento que limita la espontaneidad, la flexibilidad.” y julio de 2005 en Berlín. Claro que Barenboim realizó estos

que se trata de un ciclo entero que funciona como un todo

conciertos sin leer una sola nota. Panizza, en cambio, nunca

y no hay muchos de este tipo. Yo debo confesar que en la

quitó los ojos de la partitura, decisión que generó opiniones

obra integral de Ginastera algunas cosas me gustan más que

encontradas en el ambiente de la música clásica.

otras. Ahí hay una diferencia importante con las sonatas de

“Decidí tocar las sonatas con partitura porque me opongo a

Beethoven. Me gustan las grandes visiones, las panorámicas

la modalidad de tocar de memoria, un procedimiento que

de la visión de un compositor. La expresión «universo bee-

limita la espontaneidad, la flexibilidad. La partitura me regaló

thoveniano» es realmente apropiada porque al ver y oír este

una libertad absoluta, algo que la vanidad no te permite cuan-

lienzo completo te das cuenta de que ahí está todo, y eso es

do tocás de memoria porque estás pendiente de no equi-

lo que me interesa hacer. No me gusta programar recitales

vocarte. La facilidad para recordar todas las notas que hay

tipo popurrí de nueve compositores”.

que tocar no necesariamente pertenece a la esfera musical.

Los críticos musicales más destacados coinciden en la defi-

Quise dejar de lado un poco esa situación de coliseo roma-

nición de Panizza respecto de la rotunda unidad cualitativa

no en la que yo vengo para que me admiren y vean cómo

que distingue al ciclo integral de sonatas para piano de Bee-

puedo tocar de memoria determinada obra. Quise mantener

thoven. Claro que el compositor no sabía que iba morir en el

una liquidez musical, evitar la fijación, la rigidez, la cristaliza-

momento que lo hizo, por lo que nunca podrá saberse si la

ción. No creo que la música se base en la rigidez del hábito”,

escala número 32 de su extraordinario viaje pianístico era la

dice Panizza en el jardín de su casa, con gesto despreocupa-

última en su planificación.

do, como si ignorara que semejante definición, además de

Más allá de las hipótesis, Panizza cree que el final del ciclo

granjearle más de un “enemigo”, dinamita gran parte de la

cumple con su función de cierre: “El final es muy poético,

herencia de Liszt, que al eliminar la partitura de la ecuación

genera una síntesis. Y no me canso de señalar que es un ciclo

ubicó el foco de atención en el desempeño y personalidad

que no tiene puntos flojos. Incluso aquellas sonatas más chi-

del intérprete.

quitas son pequeñas joyas, cosa que no sucede en la mayo-

Para Panizza, que en este sentido se declara seguidor del pia-

ría de las integrales. Mozart o Haydn tienen algunas sonatas

nista ucraniano Sviatoslav Richter, tocar de memoria encierra

más débiles que otras. En Beethoven hay una visión. Yo me

al músico en una jaula dorada, haciendo del ejercicio de la

identifico mucho con el talento de Beethoven. Ojo, no me

repetición el centro de su performance.

estoy comparando sino que digo que en las características del talento de Beethoven encuentro cosas con las que me

Beethoven, o la búsqueda de lo absoluto

identifico. Hay distintas clases de talento. El de Mozart es un

Entre abril y noviembre de 2010, Rosario fue, al mismo tiem-

del ambiente académico, un ecosistema cultural exclusivo y

Algunos años atrás, Panizza grabó dos discos con las obras

talento casi divino, natural, espontáneo. Las partituras de Mo-

po, sede y testigo de un acontecimiento cultural excepcio-

exigente, en el que la seriedad de la materia –las altas esferas

completas para piano de Alberto Ginastera. En 2010 fue el

zart no tenían errores ni correcciones. La clase de talento de

nal. Resulta inapropiado denominar “acontecimiento” a una

de la creación, los grandes nombres de la música universal–

turno de las 32 sonatas para piano de Beethoven y, según

Beethoven incluye un componente muy fuerte de voluntad,

serie de ocho conciertos repartidos en siete meses. Puede

fuerza posturas y enfoques solemnes, sobre todo cuando se

cuenta, este año interpretará “mucho Liszt porque se cum-

de desarrollar las ideas, de búsqueda. El tenía que manejar

decirse, en cambio, que la ciudad fue sede y testigo de una

trata de Beethoven. “No me interesa esa instancia de coliseo

plen 200 años de su nacimiento”. Para 2013, sus planes in-

y manipular el material, agotarlo, para llegar a su idea final.

secuencia artística única, un work in progress inédito que de-

romano en la que todos van a ver qué bien toco, lo que im-

cluyen “hacer algo grande” por los 140 años del nacimiento

Yo me siento muy cercano a eso. Considero que tengo una

jará de serlo antes de fin de año, cuando la Editorial Munici-

porta es la visión del compositor. En todo caso, mi objetivo es

de Sergei Rachmaninoff.

buena cantidad de talento, no siento que tenga límites, pue-

pal de Rosario complete la edición de los seis discos dobles

capturar, dentro de mis posibilidades, el espíritu de una obra,

La expresión “algo grande” seguida del apellido del gran com-

do tocar lo que quiera. Pero al mismo tiempo necesito em-

que documentan los ocho conciertos en los que Alexander

de una idea”, dice Panizza, que habla de Beethoven con la

positor y pianista ruso paralizaría de temor a cualquier alma

paparme del proceso, aprender del esfuerzo. En Beethoven

Panizza recorrió, en el Parque de España, las 32 sonatas para

misma frescura con la que lo interpreta.

sensible. Da la impresión de que en sus proyectos, a Panizza

se asiste a esa lucha”.

piano de Ludwig van Beethoven, escritas entre 1795 y 1822,

No existe en la región un solo antecedente de un proyecto de

lo guía una pulsión por la totalidad. El pianista responde en-

Los últimos años de Beethoven estuvieron marcados por la

un extraordinario cuerpo musical al que el director de orquesta

estas características, esto es, el registro en vivo de las 32 sona-

tre risas: “Al principio, uno entra a una obra por determinado

sordera y los problemas económicos. Se trata, también, del

alemán Hans von Bülow definió como “el Nuevo Testamento”.

tas en las manos de un mismo pianista. Para dar una pista de la

efecto o pasaje, pero después te empieza a interesar cómo

período en que compone nada menos que la Novena Sinfo-

El caso se revela, en principio, inquietante. Nacido en Canadá,

magnitud de la empresa, vale mencionar que la más reciente

pensaba el compositor. Cuando tocás una obra te das cuenta

nía y en que, según Panizza, su música pulverizó todos los lí-

donde vivió y estudió música hasta los 16 años, rosarino por

edición del ciclo data de 2005. Se trata de cuatro DVDs que re-

de un montón de cosas del imaginario de quien la escribió.

mites, precisamente como consecuencia de su enfermedad.

adopción, Panizza esquiva deliberadamente los estereotipos

gistran los conciertos que Daniel Barenboim grabó entre junio

El tema de las sonatas de Beethoven es muy particular por-

“Vengo leyendo y pensando mucho en el proceso composi37


La mayor sorpresa se la dio Rubén, su padre, cuando Alexander cumplió siete años y encontró un piano en el comedor de su casa. tivo de Beethoven –dice–. Me gusta definirlo como un com-

El árbol genealógico de Panizza abunda en ramas musicales:

positor atómico, va construyendo su música de un modo

su tío abuelo Mario Maurano fue director de la orquesta de

muy metódico, es fascinante comprender ese proceso. Era

Radio El Mundo y responsable de la banda sonora de muchas

un compositor de ideas y a mí me interesan más las ideas

películas de Libertad Lamarque; otro tío abuelo, Jorge Faso-

que el proceso en sí de tocar. Me encanta tocar el piano pero

li, fue primer saxofonista de la orquesta de jazz de Eduardo

me interesa mucho pensar cómo se va planteando una obra,

Armani y recibió de manos del príncipe de Gales un saxo de

la búsqueda que la guía. Beethoven era un gran humanista,

plata en miniatura, luego de un concierto en el paquetísimo

tenía un gran optimismo, a diferencia de Mahler o Chopin.

Alvear Palace de Buenos Aires. Otro Fasoli, Lidio, fue pianista

Y me resulta muy conmovedor pensar su obra a partir de lo

de la orquesta típica de D’Arienzo. Para completar el ADN

que le pasó. Creo que de no haber sido por la sordera, él no

musical de Alexander hay que sumar a la lista los nombres

habría podido desarrollar muchas de sus ideas. Quiero decir,

de su abuela paterna Ester y de su hermana Electra, que en

la sordera lo desligó de las limitaciones tecnológicas de los

la década del 20 dirigieron en Rosario el conservatorio Fasoli.

instrumentos de la época y pudo hacer una abstracción total.

Pero la mayor sorpresa se la dio Rubén, su padre, cuando

Todo eso te hace preguntarte qué es la música”.

Alexander cumplió siete años y encontró un piano en el co-

Y sí, los más grandes artistas obligan no sólo al resto de los

medor de su casa. No solamente porque en ese mueble hecho

mortales sino también a otros artistas a formularse las más

de madera y cuerdas estaba la forma de su futuro sino porque

grandes preguntas. ¿Qué es la música? En principio, se tra-

su padre se sentó y comenzó a tocar con la desenvoltura de

ta del arte más abstracto; ritmo, armonía y melodía pueden

un experto, algo que nunca había hecho delante del pequeño.

resolverse a partir de cálculos matemáticos. Pero claro, este

Protagonista y director de esa epifanía, Rubén trazó con pulso

concepto apenas sirve para una respuesta parcial.

firme las líneas de la vida en las manos de su hijo. “Mi papá era muy talentoso, nunca estudió formalmente pero

La conexión Salgán

tocaba tango y jazz. El tenía una visión muy idealizada del

Lo concreto es que, con sus manos, Panizza convierte en

concertista. Eventualmente, me transmitió esa idea y yo nun-

física la pura abstracción beethoveniana. Entonces, una vez

ca dudé de que ese era mi destino. Creo que me benefició

más, para que responda el alquimista, ¿qué es la música?:

que él haya sido un diletante que veía todo color de rosa. A

“Lamentablemente, la transición de la música, que es un fe-

mí se me pegó esa visión. El quería enseñarme a tocar y por

nómeno auditivo, se produce visualmente, por lo menos en

eso tuvo una gran pelea con mi mamá, Estela. Afortunada-

la música clásica: ahí está la partitura. Pero se trata de una

mente, primó la cordura de mi mamá y comencé a tomar

y me sigue pareciendo increíble –dice Panizza–, eran las cosas

co ambiente se ubicó un piano de cola, por lo que la familia,

traducción y entonces aparecen desafíos de tipo filosófico:

clases con una profesora en Toronto. Eso duró dos años, lue-

que hacía mi papá. Salgán nos citó en una confitería cerca de

a la hora de dormir, se amuchaba en los rincones.

¿cómo tomás lo que ves?, ¿qué es ser fiel a una partitura?

go ingresé en el conservatorio y terminé mis estudios antes

su casa. Charlamos un rato y luego nos fuimos a su casa, en la

Si bien quedó fascinado con la vida argentina, los problemas

Yo soy muy poco absolutista. Mis amigos me cargan porque

de venir a la Argentina. Salí con la idea de que me había reci-

calle Cabello. Salgán fue no sólo mi primer público argentino

no tardaron en aparecer. “Hay cierta cosa caótica de la Argen-

dicen que nunca puedo dar una respuesta de sí o de no. Una

bido de concertista (risas). En ese momento, mi papá reforzó la

sino el primer pianista argentino que me escuchó”.

tina que yo aprecio mucho, acá siempre estás renaciendo,

vez me preguntaron cómo jugaba al tenis y yo empecé con

idea de venir a la Argentina. El no pegaba ni con cola con la vida

saliendo adelante. Al principio, por ignorancia, tenía la idea de

canadiense, en la que todo funciona bien, en la que te va muy

Del tour de compras a clase

que íbamos hacia la periferia de la civilización. Pero al mismo

bien si sos metódico”, cuenta Panizza.

La llegada de la familia Panizza a la Argentina fue traumática.

tiempo, en aquel momento, Buenos Aires era muy superior a

Todo se trata de posturas, posiciones que uno toma: podés

Para comenzar una carrera de concertista se necesitan, además

En 1988, después de dieciséis años en Toronto, Rubén y Este-

Toronto en cuestiones culturales. Yo nunca sufrí la partida de

tomar A o B y cada uno tiene sus fundamentos. Cuando uno

de talento y disciplina, buenos contactos. En la Buenos Aires de

la decidieron volver con la idea de invertir el dinero ahorrado

Canadá. Por diferentes motivos terminamos instalándonos en

toca, se pregunta por qué la música te moviliza. Entonces

fines de los años 80, el padre de Alexander no los tenía. Su so-

en algunos negocios, y de darle al eximio pianista que ya era

Rosario. En aquel entonces yo tenía nivel para entrar al pro-

empezás a entrar en el lenguaje musical y a notar las tensio-

lución refleja esa mezcla de talento y amateurismo que su hijo,

Alexander un contexto cultural más activo para su carrera.

fesorado de música pero no había terminado la secundaria.

nes armónicas y cómo funcionan, y por qué cuando lo hace

en aquel entonces un adolescente, recuerda con una sonrisa:

El momento elegido, el preludio de la crisis que vivió el país

Pensé también en anotarme en el último año de la escuela

el pianista A suenan tan bien y cuando el pianista B lo hace

desde Canadá, llamó por teléfono a su ídolo, el pianista Horacio

en 1989, no fue el mejor. Poco tiempo después, los ahorros

media para no estar un año inactivo, mientras terminaba la

no suenan bien. Hay gente que en el escenario provoca eso,

Salgán, para comentarle su proyecto de radicarse en Buenos

se habían esfumado y a los Panizza sólo les quedaba una vie-

secundaria. Pero no me lo permitieron”, cuenta el pianista.

sólo por estar ahí uno les presta atención”.

Aires y hacer de su hijo un gran concertista. “Hoy lo recuerdo

ja casa en el pasaje Rosales, en Rosario. En el centro del úni-

Si en Canadá la vida cotidiana y los derroteros de la burocracia

mis largos rodeos: «y… lo que pasa es que…» (risas). Creo que esa falta de definición es por esto de lo que hablamos.

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PERSONAJES

“Me subía a una Traffic que iba a Once en un tour de compras. Estudiaba en Buenos Aires y volvía entre las bolsas de ropa de la gente”.

Datos para un CV

tienen su lógica, Panizza encontró que en la Argentina de la

Alexander Panizza nació en Toronto, en 1973, donde comenzó

hiperinflación su ingreso a la vida académica iba a tener visos

una formación musical que se completaría en Argentina,

insólitos: “Me encontré en una situación ridícula, rindiendo el

Francia, Inglaterra y Suiza. A lo largo de su carrera ha interpretado

examen de ingreso para el primer año del ciclo medio con

obras de Brahms, Rachmaninoff, Tchaikovsky, Chopin,

una sonatina de Clementi, cuando yo ya tocaba Estudios de

Beethoven y Schumann. En su paso por el Royal College of Music

Chopin… Eso me ganó muchos enemigos porque parecía que

de Londres, recibió el Premio Esther Fisher 2000 a

me pasaba de vivo”. Ya en Rosario, se instalaron en 3 de Febre-

la mejor interpretación de música francesa, el Premio

ro y Oroño, en una casa muy chica. “La planta alta la hizo mi

Frank Heneghan 2001, por su versión de los Estudios de Chopin,

papá, ladrillo por ladrillo. En 1991 tomé la decisión de volver

Rachmaninoff y Scriabin, el Premio Cyril Smith 2001, por su

a Canadá porque acá estaba muy difícil”, agrega el pianista.

ejecución del Concierto para piano N° 3 de Rachmaninoff,

A último momento, cuando uno de sus hermanos regresa-

y la Medalla de Oro Hopkinson y el Premio Shimmin en el

ba a Toronto con la idea de enviarle un pasaje de avión, el

principal concurso para pianistas de esa institución.

amor hizo su aparición de varita mágica y el plan de volver a

Como solista ha actuado, entre otras, con las orquestas

Canadá se fue alejando del proyecto de Alexander: “Conocí

Filarmónica de Buenos Aires y Sinfónica Nacional (Argentina),

a Cintia el mismo día que mi hermano volvió a Toronto. Eso

Bruckner Akademie (Alemania), Iasi Symphony (Rumania),

demoró los planes de volver a Canadá y comencé a traba-

Exeter Symphony, KCYO y LSSO (Inglaterra), Orquesta del

jar de profesor particular. Así pude pagarme las clases con

Siglo XXI (España), Orquesta Nacional de Chile, Sinfónica

Roberto Caamaño en Buenos Aires, a quien me recomendó

Nacional de Panamá y Filarmónica de Montevideo. Además,

Nora Alvarez. A Caamaño le estoy muy agradecido, yo tenía

actuó junto a las orquestas de Rosario, Entre Ríos, San Juan,

muy poca plata y él me decía que le pagara cuando pudiera.

Santa Fe, Bahía Blanca, La Plata, Universidad Nacional de Cuyo,

Así que una vez por mes, me subía a una Traffic que iba a

Salta, Tucumán y Mar del Plata.

Once a un tour de compras. Estudiaba tres horas con Ca-

En 2009 recibió el premio Konex en la categoría pianista

amaño y volvía entre las bolsas de ropa de la gente. Después

de música clásica.

de la muerte de Caamaño tomé clases con Aldo Antognazzi. Más adelante viajé a Europa y estudié en Suiza con Alexis Golovine, en París, con Emile Naoumoff y en Londres, con Irina Zaritzkaya”. De la simetría canadiense al desorden argentino, de Beethoven a la admiración por los grandes pianistas del jazz, Panizza parece haber construido su carrera vistiendo smoking y calzando alpargatas. Una fórmula personal. 41


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ENCUENTRO DE MÚSICOS

Tradición y nuevas tendencias

OTRAS VOCES, OTRO CANTO Entre el 16 y el 21 de agosto se desarrollará la octava edición de una singular convocatoria. Artistas de todo el país brindarán talleres, seminarios y conciertos en los teatros Lavardén y La Comedia. Desde su primera edición en 2004, el Encuentro de Músicos

corriente estética que se intenta difundir y, por lo tanto, la se-

se instaló en la agenda cultural de Rosario con la contunden-

lección de quienes se presentan en los escenarios y al frente

cia de un proyecto colectivo que no sólo permite la difusión

de los talleres de formación son elegidos según un criterio

de nuevas expresiones sino que funciona como laboratorio

artístico y no según los criterios impuestos por el mercado.

de pruebas a la hora de pensar el modo en que la tradición se

La segunda diferencia radica en el intercambio. Además de

mezcla con las nuevas tendencias.

los numerosos conciertos, el Encuentro tiene su razón de ser

El Encuentro de Músicos presenta dos diferencias de peso

en los talleres y seminarios que dictan sus protagonistas. De

con respecto a los festivales folclóricos tradicionales. En pri-

aquí la idea de encuentro de músicos.

mer lugar, los organizadores son músicos enrolados en la

La historia de esta cita anual con la expresión musical nativa guarda algunos momentos inolvidables, entre los que se cuentan las actuaciones de referentes insoslayables como Mercedes Sosa, el Dúo Salteño, Juan Falú, Suma Paz, Hilda Herrera, Manolo Juárez, Norberto Minichillo, Chango Farías Gómez, Oscar Alem, Teresa Parodi, Anacrusa, Peteco Carabajal, Raúl Carnota, Grupo Vocal Argentino, Lucho González, Ildo Patriarca, Ramón Ayala. A esto hay que sumar el aporte de las expresiones innovadoras de nuevas generaciones: Lilián Saba, Aca Seca, Carlos Aguirre, Lito Vitale, Liliana Herrero, Mariana Baraj, Chango Spasiuk, Horacio Castillo, Facundo Ramírez, Silvia Iriondo, Lorena Astudillo, así como los exponentes locales dentro de esta búsqueda estética como Jorge Fandermole, Myriam Cubelos, Madrigal, Juancho Perone, Martín

Los organizadores en el cierre del Encuentro 2007.

Neri, Marcelo Stenta, Damián Verdún, todos artistas comprometidos con la organización del evento. El Encuentro cuenta con el auspicio de la Secretaría de Cultura

CURSOS Y TALLERES

de Rosario y del Ministerio de Innovación y Cultura de la pro-

El dictado de talleres tendrá como sedes al Parque de España,

vincia de Santa Fe. En la edición 2010 se sumó la Secretaría de

el Centro de Expresiones Contemporáneas, la Casa del Tango

Cultura de la Nación. Entre los artistas programados figuran el

y el Museo de la Ciudad. Además de ofrecer un concierto

dúo conformado por la cantante chilena Francesca Ancarola y

junto a Carlos Aguirre, Francesca Ancarola dará un taller

el pianista entrerriano Carlos Aguirre, Chacho Echenique, Gato

de canto, mientras que la destacada pianista Lilián Saba hará

Encerrado, el pianista Alejandro Manzoni, Luis Baetti y el trío

lo propio sobre ensamble instrumental. Marcelo Moguilevsky

Sebastian Macci, Fernando Silva y Claudio Bolzani, a los que se

–de Puente Celeste, compositor y multiinstrumentista–

sumarían Víctor Heredia y Puente Celeste, entre otros.

brindará un seminario sobre vientos. Realizarán talleres

Los espíritus inquietos saben que tienen una cita con lo mejor

el pianista Pablo Fraguela, el guitarrista Néstor Gómez, el

del folclore porque, como dicen los organizadores, “en los

charanguista Rolando Goldman y Jorge Fandermole. También

márgenes y las orillas de los discursos hegemónicos siempre

participarán Fernando Silva, Fernando Carmona, Tiky Cantero

quedan lapsus por donde se filtran otras voces, otro canto.

y Diego Petrelli. Más información:

Y así persistieron a los embates del pragmatismo propuestas

www.encuentrodemusicos.com.

estéticas que recogieron lo mejor de aquellos frutos que se gestaron y maduraron bajo la pluma y las armonías de los más grandes poetas y músicos que ha dado nuestro cancionero”. 43


44

BANDA INVITADA

Cuarteto de Nos

RISAS, RIMAS Y ROCK AND ROLL Con más de 30 años de carrera, el éxito internacional del grupo uruguayo es más o menos reciente. ¿Qué hay en esta banda que atrae a padres e hijos y convoca, como pocas en Sudamérica, a un espíritu de rebeldía que celebra el humor? Por Pablo Makovsky ¿Qué canciones en español tienen rimas con términos como Schindler, Google o hipotenusa? Sí, las del Cuarteto de Nos. Y no es que los malabarismos con las rimas vengan con un certificado de calidad, pero en esa extranjería delirante se juega mucho de lo que esta banda de rock uruguaya viene a decir o, mejor, a no decir. Las rimas de Roberto Musso —guitarrista y compositor: “Que no vio luz al final del túnel, que no encontró paz ni buscándola en gúguel”, canta en “Miguel gritar”— parecen parodias, pero nunca sabemos bien qué es lo que parodian, no encontramos el original de esa parodia. Las canciones que el Cuarteto de Nos ha perfeccionado en sus dos últimos discos, Raro (2007) y Bipolar (2010), como

Foto: Matilde Campodónico.

“Yendo a la casa de Damián”, “Ya no sé qué hacer conmigo”, 45


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“Breve descripción de mi persona”, “Mi lista negra”, entre otros,

Y en esa excusa hay como un tanteo. Como si él y sus compa-

tienen de particular que el rasgo de humor que tenían sus

ñeros de grupo hubiesen tanteado de qué se trataba toda esa

temas anteriores —más de 30 años de carrera: empezaron

cruza de cosas: hacer rock, pop, humor, ser uruguayos.

en Montevideo a los 18 años, en 1980, nos cuenta Santiago

Cierto, los temas tienen su regularidad, su convencionalidad

Tavella, bajista y compositor— se corrió de la historia, de las

—de otro modo hubiese sido imposible el éxito internacional,

situaciones de absurdo que solían desplegar en composicio-

el haber estado postulados a un Grammy en 2010 por Bipo-

nes como “El día que Artigas se emborrachó”, o “Zitarrosa

lar—, pero también hay algo de cierta canción de rock que se

en el cielo”. Así, el humor es un efecto del lenguaje, de la

desvía, sobre todo en las composiciones de Raro, de Bipolar:

rima, del hallazgo de unos términos a veces estrafalarios que

temas que, escritos en una primera persona por lo general

estallan en el mecanismo de la canción: nos reímos, bien no

enfadada, declaran algo, escupen su verdad como los temas

sabemos de qué; la risa por la risa misma.

generacionales cantados por la primera madurez del rock

Pero es que el Cuarteto de Nos no es un grupo cómico, sino

inglés a fines de los 60, pero lo hacen con un desenfado

un grupo de rock. Y entonces reír con sus canciones es parte

rioplatense. Temas al modo en que los Who declaraban sus

de algo que, para decirlo con la cita de Leonard Cohen, “está

principios en “My Generation”, acá declaran otras cosas en

ahí pero no es del todo real, o es real, pero no está exacta-

las que los conceptos y la ideología son esquivos: “Ya me reí

mente allí”.

y me importó un bledo de cosas y gente que ahora me dan

Ese corrimiento es tal vez el meollo del asunto en la historia

miedo./ Ayuné por causas al pedo, ya me empaché con pollo al spiedo./ Ya fui al psicólogo, fui al teólogo, fui al astrólogo,

Foto: Juampi Bonino.

“Nos decían «Eso no es rock and roll». Eso es lo que nos pasó toda la vida: «Qué es lo que hacen estos muchachos en este mundo». Y creo que es lo que nos llevó a tardar mucho más en encontrar un lugar, porque lo tuvimos que fabricar”.

fui al enólogo./ Ya fui alcohólico y fui lambeta, ya fui anónimo

del Cuarteto. Le pregunto a Tavella cómo era la escena del

interpreta en vivo sentado ante una vieja máquina de escribir

under montevideano en los 80, cuando arrancaba el grupo.

(dice unas líneas, por el medio: “No profeso ningún credo, ni

Dice: “Mirá, te diría que previo al 85 todo giraba en torno a

me creo ningún macho, alcohólico no soy pero a veces me

esa cuestión de autor; el canto popular y lo que podía tener

emborracho”), postulan unas máximas en torno al ser que,

que ver con el rock no estaba muy aceptado, se tenía la idea

si bien pertenecen a esos principios del rock setentista, aquí

de que el rock tenía que ver con el imperialismo, esas cosas.

desfilan por una cornisa: como si esos principios estuviesen

Y dentro de ese contexto no pegábamos mucho. No sé si era

allí para erigir algo y, también, para demolerlo.

porque hacíamos algo rockero, pero el tema del desenfado

En la Rolling Stone, en una entrevista que le hizo Julieta Ve-

era visto como una cosa medio frívola. Entonces, después

negas al Cuarteto, en el 2008, cuando salió Raro: “Cuando

del 85 comenzó a gestarse una movida de rock más o menos

escuché el disco —dice la Venegas— me dieron ganas de re-

importante, pero de la que también estuvimos medio al mar-

belarme”. Raro y Bipolar, los discos de la era Juan Campodó-

gen. Tocamos en festivales y todo eso, pero siempre estaba

nico (productor, Dj, ex Peyote Asesino), los dos con su cosa

ese estigma: los cantopopu (se refiere a los que hacían canto

medio oscura, son una rara mezcla de desencanto y rebeldía

popular) nos decían que lo nuestro no era comprometido,

—y esto le digo a Tavella—, traen una suerte de “juventud ex-

y los rockeros nos decían «eso no es rock and roll». Y así se

tendida” (una extended version de la juventud) en esa trama

dio, no tanto con los músicos, con los que siempre hubo

de letra y música estridente, aunque prolija. ¿De ahí esa inspi-

muy buena onda, sino a nivel de organizadores y de público.

ración a la rebeldía de la que habla Venegas? ¿Se trata de una

Como que querían las cosas claras y nosotros no encajába-

rebeldía porque acá aparecen, al modo ambiguo, “bipolar”,

mos mucho. Eso es lo que nos pasó toda la vida: qué es lo

de la modernidad tardía, las polvorientas consignas desarticu-

que hacen estos muchachos en este mundo. Y creo que es

ladas del rock, como un viejo sueño al que saludamos y con

lo que nos llevó a tardar mucho más en encontrar un lugar,

el que recordamos quiénes íbamos a ser?

porque lo tuvimos que fabricar”.

Por correo electrónico, antes de vernos, Tavella escribe:

En su respuesta, en la cafetería de un hotel de Rosario,

“Creo que la única aclaración a hacer es que la rebeldía que

mientras se toma un café con leche que acompaña con un

puede verse en las canciones nuestras no es programática o

sándwich tostado, Tavella también pronuncia una especie de

ideológica, creo que es más bien una crónica subjetiva de la

excusa: “Aunque tampoco somos la recontra vanguardia ni

relación de uno con el entorno social”.

nada por el estilo”, dice.

Justo. En el libro Después del rock, Simon Reynolds dice que

y ya hice dieta./ Ya lancé piedras y escupitajos, al lugar donde ahora trabajo/ y mi legajo cuenta a destajo, que me porté bien y que armé relajo” (“Ya no sé qué hacer conmigo”). Al fin y al cabo, hay una especie de ontología en sus canciones: “No somos latinos”, “No quiero ser normal”, o la milongapop “Breve descripción de mi persona”, que Roberto Musso

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los que se les caen los helados y chicas que juegan al pool

BANDA INVITADA

y mascan chicle en un club que deviene boliche. Si hay algo sobre lo que el Cuarteto ironiza es la uruguayeidad (la canción de Artigas borracho, la de la ficticia guerra entre Argentina y Uruguay por la nacionalidad de Gardel). “Lo que decís de esa cuestión de la identidad uruguaya —dice Tavella—: siempre veo que hay una especie de identidad (de Uruguay o de cualquier lugar), que es una identidad mainstream, que es cómo se supone que son los uruguayos, o los argentinos, una suerte de estereotipos. Como en una feria de artesanías, que es lo que pasa en la música, en la literatura, el cine, en todo. A mí me interesa cuando empiezan a pasar otro tipo de cosas que no siguen ese patrón pero te das cuenta de que son muy propias de ese lugar. Nosotros, por ejemplo, musicalmente no jugamos con ninguna de las cosas que se entienden como típicamente uruguayas, sin embargo, creo que en las cosas que tienen más que ver con el lenguaje es donde más se nota esta relación con Uruguay. Para mí ésas son las cosas que más tienen que ver con una identidad, que es un proceso dinámico, no una cosa cerrada”. Y dice también Tavella: “El rock tiene un perfil bastante individualista, te diría que cuando el rock se hace muy social deja

Si hay algo sobre lo que el Cuarteto de Nos ironiza es la uruguayeidad: la canción de Artigas borracho, la de la ficticia guerra entre Argentina y Uruguay por la nacionalidad de Carlos Gardel.

de ser un poco lo que es realmente. Por otra parte, en Uruguay no existen esos rockeros, esa gente que encuentra en el rock un estilo de vida. Todos hacemos otras cosas. Tenemos otros trabajos. La norma es un poco esa. Pienso que mi hijo posiblemente viva de la música si toca en varios lugares, si produce y graba discos, pero en Uruguay no es viable, ni lo que sucede en Argentina”.

la historia del rock está llena de “revoluciones intermitentes”.

Sin embargo, el disco Otra Navidad en las trincheras, de

había y lograron un producto que se podía pasar en radio en

manera eso pone una distancia, por ejemplo “Soy una vieja”

Fuimos una noche a ver el Cuarteto de Nos con mi familia

1994, puso al Cuarteto de Nos segundo en ventas después

cualquier lugar del mundo, y nosotros, que éramos mucho

era una canción en primera persona y sonaba muy extraño

a Willie Dixon en Rosario —mi esposa, mi hija de 14 años— y

de Mediocampo (1984), de Jaime Roos, el disco más vendido

mayores, dijimos: ‘Vamos a hacer lo que están haciendo es-

que cuatro tipos en un escenario cantaran que eran una vie-

nos encontramos con mucha gente de mi edad, cuarentones

en la discografía oriental (y hay que aclarar, 20.000 discos

tos pibes’. Porque la idea de lo que éramos estaba. Con las

ja. Por más que escribir en primera persona no significa que

avanzados que también llevaban a sus hijos, además de mu-

vendidos en un país de 3 millones de habitantes es una suma

diferencias: los discos de los 80 son como más surrealistas,

uno sea el narrador y piense todo eso. Es el caso de Bret

cha gente joven, claro. “Es como ir a un recital de Luis Pescetti

grossa). “Pegamos mucho con ese disco, pero éramos el úni-

de humor negro. Lo de los 90 era más procaz, medio ado-

Easton Ellis cuando escribió American psycho en primera

—le digo a una amiga que vigila dónde quedó su niña, allá en-

co grupo de rock con éxito comercial, los demás eran muy

lescente, aunque ya no lo éramos. Y lo que estamos hacien-

persona. Hay entonces una aproximación a cierta cuestión

tre la barra de tragos y el escenario—, pero con pogo”. Las can-

under. Entonces no había una infraestructura como para salir

do ahora creo que son canciones que tienen un vínculo un

más individual que curiosamente la gente toma”.

ciones del Cuarteto —para volver sobre lo de la intermitencia

a hacer eso, que fue lo que procuramos hacer en el 2000,

poco más claro con la realidad. Y ahí es como que se da un

En esa opción por lo individual, por la primera persona, hay

de Reynolds— revisitan esa relación titilante en la que padres e

cuando pensamos en salir a trabajar a otro nivel, más allá

fenómeno de identificación de la gente, la gente escucha las

como una radiación política. Y dice Tavella: “Siempre es una

hijos se encuentran en el rock. De hecho, cuenta Tavella, entre

de Uruguay. En 2004, entonces, hicimos una recopilación de

canciones y se ve en ellas. No sé si tiene que ver con cierto

cosa vista desde una subjetividad y no afiliada a ningún pro-

gira y gira todos llevan una vida bastante normal, todos son

nuestros temas más conocidos, tocados como los estába-

realismo, pero la gente lo toma como que tienen que ver

grama político. Pero sí, porque uno es más o menos progre.

padres, salvo Roberto Musso, que está a punto de serlo.

mos tocando en ese momento. Ahí nos dimos cuenta de que

con lo que les pasa en la vida. Oímos muchas veces: ‘Esta

Pero las resoluciones de lo que uno es políticamente resultan

nos estábamos convirtiendo en algo así como un clásico en

canción es para mí’, nos dicen mucho eso”.

mucho más pobres que lo que uno puede hacer en una can-

Uruguayos

el imaginario uruguayo. A partir de ese disco, previo a Raro,

Cuánto de uruguayo hay en la música del Cuarteto es algo

nos vieron más en serio”.

Primera persona

que las canciones que declaran algo”.

que está por verse y no cabría su análisis en estas líneas. Sin

En Raro fue decisivo el papel de Juan Campodónico en la

Pregunta: al escuchar los hits se nota que antes estaba más

La cita de Easton Ellis hace pensar en los cruces de lecturas

embargo, hay una uruguayeidad que se palpa en la dimen-

producción del disco. “Los discos que se producían en Uru-

presente un humor que se desprendía de la historia. Aho-

en un grupo de cuatro que llevan treinta años juntos. Ha-

sión de las historias de las canciones, en algunos términos

guay en esos años —dice Tavella— eran muy caseros. Sobre

ra lo que hay en juego son algo así como declaraciones de

blamos de las bandas de rock de los 90, que recuperaron

a los que no escapan: me acuerdo de “yesquero” (encende-

fines de los 90 está toda esa movida de la que participa El

principios. Dice Tavella: “Sí, una de las cosas que veíamos en

la estética de las vanguardias de los años 20 y en las que se

dor), “soutien” (corpiño), etcétera. Incluso hay un video del

Peyote Asesino, la banda de Campodónico, como que ahí

Raro y Bipolar es que cuando las canciones no son en prime-

percibe hasta cierta predilección por el cine y el teatro surre-

último disco, del tema “Miguel gritar” que es, tal vez en su

se aprenden muchas cosas y la generación que las toma es

ra persona es como si lo fueran. Por ejemplo, en los discos

alistas. Menciono que si bien en Uruguay no es muy prolífica

sarcasmo, uno de los paisajes más uruguayos que puedan

la de bandas como No Te Va Gustar y La Vela Puerca, que

nuestros de los 80 había mucha canción de inventar un per-

la literatura de humor, están Felisberto Hernández o Mario

verse en YouTube: el demorado aire de pueblo, con niños a

se pusieron unos objetivos de calidad mejores que los que

sonaje, con nombres muy traídos de los pelos, y de alguna

Levrero, que abundan en el absurdo.

ción, que creo que te abre a muchas interpretaciones, antes

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Foto: Juampi Bonino.

El Cuarteto no es un grupo cómico, sino un grupo de rock. Y entonces reír con sus canciones es parte de algo que, para decirlo con la cita de Leonard Cohen, “está ahí pero no es del todo real, o es real, pero no está exactamente allí”.

JIRONES DE LETRAS

“Mirá —dice Tavella—, Levrero es de las cosas que leímos

“Paso revista y veo al patrón clasista que me echó porque le

mucho al teatro. Sobre todo al Teatro del Absurdo, que como

surgió en su terapia conductista/ y por oportunista están él y

era medio hermético podía hacer cosas durante la dictadu-

su analista/ en mi lista hay gente que se pasó de lista/ Además

ra. Alberto Restuccia y Luis Cerminara, que introdujeron el

están esos que no estuvieron cuando yo esperaba que

teatro del absurdo, fueron dos tipos muy importantes den-

estuvieran ahí/ y los que de mí se rieron cuando caí, esos

tro de nuestra cabeza. También los libros de Woody Allen,

también están aquí/ mi lista es amarga y es más larga que

como Sin Plumas, Cómo acabar de una vez por todas con

el número pi/ Mi lista es mi tratamiento en épocas de

la cultura, los sabíamos de memoria; o Julio Cortázar. En esa

abatimiento/ es mi escondite y mi aliento frente al

época (mediados de los 80) había leído toda la literatura la-

padecimiento/ Es mi primer y único mandamiento, es un

tinoamericana y Cortázar era el que más me interesaba. La

documento/ y en ella están los nombres causantes de mi

cuestión Beatle también está presente en cómo manejamos

sufrimiento/ no miento, mi lista es mi instrumento y no sabe

las canciones, pero hay otras influencias a nivel conceptual

de miramientos así que lo siento,/ que la muestre o que la

que vienen de cosas que no tienen que ver específicamente

preste/ va a ser más difícil que verle la sombra al viento”

con la música. Nosotros nunca fuimos de un palo y siempre

(De “Mi lista negra“).

fuimos muy permeables a otras cosas, nunca nos considera-

“Para funcionar (tengo que estar sedado)/ si quiero agradar

mos como rockeros. Los 80 en Uruguay tuvieron una noto-

(tengo que estar tomado)/ para no enloquecer (tengo que

ria influencia del rock argentino, pero yo creo que nosotros

estar dopado)/ para sentir placer (tengo que estar boleado)/

teníamos una fuerte voluntad de diferenciarnos. Y en rock

a mi cumpleaños (tengo que ir sedado)/ cualquier decisión

siempre preferimos escuchar los originales anglosajones que

(la tomo dopado)/ a pagar impuestos (tengo que ir dopado)/

escuchar en el Río de la Plata a un grupo que hacía ‘onda

si tengo un velorio (tengo que ir boleado)” (De “Natural“).

Hendrix’ o cosas así”.

“Mis hijos sólo quieren/ adelantar mi entierro/ por la casa

No es novedad que el Uruguay ha hecho —por razones his-

y el dinero/ y yo no digo nada/ para que estén conmigo/

tóricas— cierto culto a la pérdida. Y es que en esa pérdida

almorzando los domingos.// Tengo que obedecer/ porque

hay como la renuncia a la grandeza, lo que vuelve lejano y

soy una vieja/ me tengo que joder/ porque soy una vieja/

más grande lo perdido: un sueño inconcluso, pero también

ya ni puedo tejer/ porque soy una vieja./ Los guachos de la

un horizonte. Las canciones del Cuarteto —sobre todo las

cuadra/ si salgo maquillada/ me escupen y me tiran piedras/

últimas—, tienen como protagonista muchas veces a un per-

se ríen de mi aspecto/ no tienen respeto/ y yo no les digo

dedor, de alguna forma un “perdedor provinciano”, alguien

nada” (De “Soy una vieja).

que hace un breve trayecto, ya sea a “a casa de Damián”, o el

www.cuartetodenos.com.uy

del ómnibus en “Invierno del 92”, o el que muestra el video

cuando éramos jóvenes. Entre los 15 y los 18 años íbamos

de “Miguel gritar”; entonces ese perdedor provinciano, decía, que no ostenta ninguna grandeza, viene a espetarnos con desenfado su pequeña historia. Y es esa pequeñez y ese desenfado lo que hace titilar un horizonte enorme. 51


52

VIDA Y OBRA

UN DÍA UN GATO Estudió clarinete durante su infancia en Rosario y lo cambió primero por el saxo alto y después por el tenor. Sigiloso, inapresable y nocturno, desde fines de los 60 recorre los grandes escenarios del jazz. Una historia recuperada por el sitio La música de Santa Fe.

Gentileza Diario La Capital

Leandro Barbieri, el artista detrás de la leyenda

Por Diego Fischerman El jazz es, por naturaleza, nocturno. Sucede de noche, pero,

los modernos; el Hot Club a los otros, a los que pensaban

discos ni instrumentos: apenas imaginaban. El Gato se movía

un sacerdote, algún estanciero y un militar entre sus miem-

además, el solo tiene algo del acecho de los cazadores que

que con Dizzy Gillespie y Charlie Parker se había acabado

de noche y construía el sonido de una ciudad cosmopolita y

bros; era la orquesta de De Angelis o la de D’Arienzo, con su

andan a esa hora, del arranque veloz y del freno repentino,

el jazz. Unos tildaban a sus adversarios de ser tan primitivos

moderna que se superponía a otras ciudades anteriores, sin

brulote “Che, existencialista”, un tango que ridiculizaba, pre-

del engaño, de lo que parece que irá en una dirección y, no

como las músicas que reivindicaban y aquellos combatían

reemplazarlas. Buenos Aires aparecía en ese nuevo jazz, que

cisamente, a los nuevos aires que sacudían la ciudad. El Gato

obstante, dispara en otra. Es posible que sea por eso que a

a los primeros por intelectuales y fríos. En los “tradicionales”

se filtraba en las músicas en vivo de los canales de televisión,

se movía de noche y, tal vez sin saberlo, su nombre ya prefi-

Leandro Barbieri lo llamaron “gato”. O por su andar en las

no había complejidad ni elaboración y, a veces, ni siquiera

y en el nuevo cine que tenía a Manuel Antín, Leonardo Favio

guraba otros destinos. A lo largo de una carrera tan extensa

oscuridades de las calles porteñas a fines de los cincuenta y

la técnica adecuada para tocar sus instrumentos, decían los

y Leopoldo Torre Nilsson como figuras destacadas. Y el saxo

como imprevisible (gatuna, es claro) nadie tendría, como él,

comienzos de la década siguiente, con el saxo colgado de

modernos que, a su vez, eran anatemizados por “tocar sin

de Barbieri, tocando la música que había compuesto su her-

tantas vidas y tan distintas.

un hombro. “No era el centro del mundo sino una ciudad

alegría”. Leandro “Gato” Barbieri, llegado de Rosario, donde

mano, el trompetista Rubén, era el sonido de El perseguidor,

“Los músicos de jazz no me consideran un músico de jazz

inmensa y oscura. Y al final de la calle, detrás de esos edifi-

había nacido el 28 de noviembre de 1934 y donde había es-

la película que el también compositor Osías Wilenski dirigió

y los músicos latinos no me consideran un músico latino”,

cios negros, flotaban unos resplandores. Buenos Aires bajo la

tudiado clarinete de chico, tocaba, siendo un adolescente,

en 1962 a partir del cuento de Cortázar y con Sergio Renán

dice Barbieri en Nueva York, donde vive desde hace cuatro

noche era un vivac. Más allá empezaba el campo de batalla”,

con la orquesta de Lalo Schifrin, que después se iría con el

como protagonista. Buenos Aires era el octeto que Piazzolla

décadas. “Si tengo que tocar un tango, puedo; si tengo que

escribía David Viñas en el final de Dar la cara, una novela pu-

grupo de Gillespie y, más tarde, ganaría fortunas con el tema

había fundado en 1955 y el quinteto que creó en 1960 –y que

tocar música brasileña, puedo. Y si quiero tocar como Col-

blicada en 1963 y ambientada en 1958, que daba cuenta, con

musical de la serie televisiva Misión imposible. Era uno de

interesó, sobre todo, al público y a los músicos de jazz– era

trane también puedo. Pero lo hago siempre con mi firma”.

una inocultable mirada bélica, de una ciudad donde había,

los modernos. El clarinete había cedido su lugar al saxo alto

la profunda revisión del arte y la historia provocada por el gru-

Quien le habló primero de lo latino, y lo incluyó en ese cam-

también, otras guerras.

cuando en 1946, a los 12 años, escuchó a Charlie Parker en

po Contorno, era la literatura que asomaba con los cuentos

po conminándolo a que su música lo reflejara, fue el cineasta

Eran los años de la autodenominada Revolución Libertado-

Now’s the time. Y el saxo alto fue reemplazado por el tenor

de Cortázar, pero, también, era las revistas musicales de la

brasileño Glauber Rocha. Antes de eso, el Gato ya andaba

ra, de azules y colorados pero, también, de enfrentamien-

cuando escuchó a Coltrane. En ese entonces, iba a Uruguay

calle Corrientes, las “comedias nacionales” donde el cine no

por su segunda vida. En 1962 se había ido a Roma con su mu-

tos más secretos, menos notorios. El Bop Club albergaba a

a conseguir discos. En Buenos Aires, contaba, no había ni

se cansaba de mostrar a las familias argentinas siempre con

jer, la italiana Michelle. En París conoció al trompetista Don 53


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VIDA Y OBRA

“Cuando toco el saxo toco la vida, toco el amor, toco la furia, la confusión; yo toco cuando la gente grita”.

damentales y junto a él estaban Beaver Harris en batería, Ri-

respectivamente en abril y junio de 1971 –el segundo en vivo,

chard Landrum en percusión, Roswell Rudd en trombón y

en el Festival de Montreux–, Bolivia, de 1973, y Under Fire, de

Lonnie Liston Smith en piano. El disco abría con una versión

ese mismo año pero con grabaciones realizadas en 1971. Esa

de “La canción del llanero”, entremezclada con una especie

saga de cuatro discos editados por el sello Flying Dutchman

de tango, e incluía un tema llamado “Antonio das mortes” (el

(actualmente reeditados por Sony Music) establece, en todo

personaje de los films Dios y el diablo en la tierra del sol y

caso, una idea de jazz latino que nada tuvo que ver con el

Un dragón de maldad contra el santo guerrero, de Rocha)

adocenado “jazz latino” de la industria y que no se pareció

y una interpretación de Bachianas brasileiras No 5 de Heitor

a nada anterior ni a nada sucedido después. El estilo, donde

Villa-Lobos. Después llegarían Fénix y El pampero, grabados

mucho tiene que ver el sustrato dejado por el free jazz. Ese camino de la atonalidad y la polirritmia que había comenzado unos diez años antes de la mano de John Coltrane,

man en 1959. El antiguo bopper era entonces miembro de la

Ornette Coleman, Eric Dolphy y Paul Bley, en las fronteras de

vanguardia y, junto a Cherry, el Gato grabó dos discos para el

los setenta había desarrollado una analogía casi obvia entre

sello Blue Note: Complete Communion (1965) y Symphony

radicalidad estética y política. Un arte comprometido con las

for Improvisers (1966). También tocó con la Jazz Composer’s

luchas del pueblo no podía ser complaciente con los dicta-

Orchestra de Michael Mantler –con la que grabó para el se-

dos del mercado burgués y el entretenimiento. La idea no

llo ECM la obra Escalator over the Hill, de Carla Bley, donde

era ajena al rock y a la explosión del timbre propiciada por

también participaban Jack Bruce, el bajista y cantante del trío

Jimi Hendrix, por ejemplo. Ni, tampoco, a la electrificación y

Cream (con Eric Clapton y Ginger Baker), Linda Ronstadt,

la multiculturalidad iniciada por Miles Davis en In a Silent Way

Enrico Rava y Dewey Redman, entre otros– y, en 1969, fue

y Bitches Brew y continuada, entre otros, por la Mahavishnu

parte de otro disco legendario, Liberation Music Orchestra,

Orchestra, de John McLaughlin. Barbieri, en ese tumultuo-

del contrabajista Charlie Haden y con arreglos de Carla Bley,

so comienzo de década produjo una suerte de caldo genial

publicado por Impulse. “Me di cuenta de que el free jazz no

–“ensalada de frutas” lo llama él– que se cristalizó a partir de

era para mí”, dice Barbieri que dijo entonces, y ése fue el co-

Fenix, donde la percusión del brasileño Naná Vasconcelos,

mienzo de su tercera vida, en un tercer mundo tan fructífero

el bajo de Ron Carter, la guitarra de Joe Beck –más adelante

como imaginario y con un disco llamado The Third World.

estaría John Abercrombie–, el piano de Lonnie Liston Smith y

“Pensaba que les robaba a los negros todo lo que hacía, que

la batería de Lennie White –también integrante de Return to

el jazz era de ellos”, dijo ese año, cuando llegó a Buenos Ai-

Forever, junto a Chick Corea–, se sobreimprimían a su sonido

res en 1971 para actuar en el teatro Regina, a la revista Siete

tenso, rugoso, y a esas frases espiraladas, ascendentes, en

Días. “Y Glauber Rocha me hizo entender que yo, como sub-

permanente ebullición, del rosarino.

desarrollado, tenía los mismos problemas, que yo también

Pero hubo –y hay– otras vidas. Algunas casi simultáneamen-

tenía mis raíces musicales”. En ese mismo reportaje el Gato

te, como el éxito con la música para Ultimo Tango en París

Barbieri hablaba de un “sonido duro”. En todo caso, si algo,

(1972), el famoso y en su momento controvertido film de

como la mirada de los gatos, atravesó todas sus vidas como

Bernardo Bertolucci con Maria Schneider y Marlon Brando.

músico es, justamente, su sonido: potente, lírico aun en los

Incidentalmente, esa banda de sonido fue causante de un

momentos más explosivos, cálido hasta el extremo de la me-

malentendido también célebre, cuando Piazzolla aseguró

táfora. “Se trata de la melodía –explica el saxofonista–. Eso es

haber sido traicionado ya que, según su versión, la música le

lo más importante y es lo que más amo y lo que ha estado

había sido encargada a él. Piazzolla llegó a grabar un disco

siempre en todas las músicas que he hecho. Cuando toco el

con dos temas bautizados como los personajes de la pelícu-

Foto: Héctor Rio

Cherry, que había sido miembro del grupo de Ornette Cole-

saxo toco la vida, toco el amor, toco la furia, la confusión; yo toco cuando la gente grita”. La mención a la furia y al grito de la gente, en todo caso, habla del sonido, entendido, tam-

la, como para demostrar que había compuesto esa música, pero la verdad fue otra. Bertolucci había pedido la música a Barbieri y el nombre de Piazzolla surgió cuando se comen-

bién, como un hecho político. The Third World, el disco que Barbieri grabó en 1969, no era un título inocente. Tampoco

música de este álbum está dedicada a crear un mundo me-

lo era el de la Liberation Orchestra, que recorría un reperto-

jor; un mundo sin guerra ni asesinato, sin pobreza ni explota-

rio conformado por canciones de la Guerra Civil Española,

ción; un mundo donde los hombres de todos los gobiernos

temas compuestos por Carla Bley, una obra de Ornette Cole-

entiendan la importancia trascendental de la vida y luchen

man (War Orphans) y dos de Haden, Circus ’68 ’69, inspirado

por defenderla en lugar de destruirla. Deseamos ver una nue-

por “el circo de” la Convención Nacional del Partido Demó-

va sociedad de iluminación y esperanza donde la creatividad

crata a fines de 1968, y Song for Che, dedicada al Che Gueva-

se convierta en la fuerza dominante para la vida de todas las

ra. Eran los años de la guerra de Vietnam, del Mayo Francés,

personas”, escribía Charlie Haden en el interior del disco. En

y no había casi nada que no se tiñera de lecturas políticas. “La

The Third World, Haden era también una de las piezas fun-

Si algo atravesó toda su vida como músico es, justamente, su sonido: potente, lírico aun en los momentos más explosivos.

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UNA CONSTRUCCIÓN COLECTIVA por Gastón Bozzano El sitio web La música de Santa Fe contiene una información profusa y, a la vez, un deseo y una quimera: condensar la historia de la música producida u originada en esta región, la música que fue y la que acontece, la que dejó una huella indeleble y la que no, la blindada contra el tiempo y el olvido y la que todavía no ha terminado de escribirse. Hacer entonces una página web con pretensiones de una enciclopedia de la música de la provincia de Santa Fe es un proyecto eterno por naturaleza, inacabado, que intenta llegar, por un lado, hacia atrás, hasta allí donde se apaga la memoria, y, por otro, hasta los escritorios de trabajo más contemporáneos, donde los músicos de hoy aún sueñan su producción. Gentileza Diario La Capital

Compositores, intérpretes, letristas, grupos, solistas, organismos orquestales, coros y otras asociaciones aparecen así registrados en un fichaje organizado alfabéticamente, que tiene también un apartado con la mención de la discografía básica de cada uno de ellos. Encomendado por el Ministerio de Innovación y Cultura a comienzos de 2010, un entusiasta equipo de profesionales emprendió la tarea, por cierto esquiva al encuadramiento en una sola disciplina. Ese equipo interdisciplinario, acaso un poco a tientas en sus primeros días de labor, salió a buscar una información diseminada, desclasificada, para trabajar en ese metafórico y desafiante grado de entropía. Allí estuvo entonces el maravilloso desafío. Periodistas, coleccionistas, historiadores, musicólogos, bibliotecarios y melómanos de toda la provincia dieron su aporte, y siguen

“Si tengo que tocar un tango, puedo; si tengo que tocar música brasileña, puedo. Y si quiero tocar como Coltrane también puedo. Pero lo hago siempre con mi firma”.

haciéndolo, para que el sitio web esté hoy visible. Abierta al registro de la producción en todos los géneros

zó a pensar en quién podría orquestarla, lo que ocasionó

musicales, este sitio web es muchas cosas a la vez: una

la ofensa del bandoneonista. El capítulo (sud) americano y

enciclopedia que puede ser consultada por cualquier persona interesada en saber de tal o cual músico; un material que escribe a su modo una historia de la música de la provincia de Santa Fe y la pone al alcance de todos los establecimientos educativos interesados en esa construcción; una herramienta que, para mostrar y difundir su trabajo, tienen los músicos radicados en la provincia u originarios de la misma; un registro de lo más destacado de la discografía de esos músicos; un registro fotográfico de los músicos de Santa Fe y otro que reproduce las portadas de sus discos más destacados; un sitio de comunicación

político tuvo, por su parte, una continuación con una serie de discos para el sello Impulse llamados, justamente, capítulos: Chapter One: Latin America (1973), Chapter Two: Hasta Siempre (1973), Chapter Three: Viva Emiliano Zapata (1974) y Chapter Four: Alive in New York (1975). Y luego, una vida más, la que comenzó con Caliente (1976) y Ruby Ruby (1978), discos producidos por Herb Alpert donde estaba, como siempre, el “sonido Barbieri”, pero faltaba el desafío. “Creo que Caliente es mi disco preferido”, dice ahora. “Herb Alpert fue el mejor productor que tuve. Y Caliente es un disco muy bello.

contemporáneo. Y acaso la página web sea muchísimas

También Tercer Mundo. Y Fenix. Pero mi memoria ya no es

cosas más, funciones y valores que sus propios usuarios,

buena. Tuve problemas con la droga y el alcohol. Estuve mu-

en definitiva, irán encontrando.

cho tiempo sin tocar. Después Michelle estuvo muy enferma.

www.lamusicadesantafe.com.ar

Y yo la amaba. Y ella murió y creo que recién me di cuenta cuando llegó un dolor que no podía soportar. Estaba muerto. Lo único que hace que viva –dice el Gato, que sigue viviendo– es seguir tocando”. 57


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BUSCADOR

músicas que me gustaron: Marcos Franciosi, Miguel Galperín. Por Internet escuché una obra de Pablo Cecere tocada por el grupo Suono Mobile que me gustó mucho. En el campo de la música popular me gusta mucho Puente Celeste. Martín Liut es compositor y docente de la Universidad Nacional de Quilmes.

DJ

EL FRANCOTIRADOR

Carlo Seminara

Martín Liut

Echu Mingua me deslumbró desde la primera escucha, cosa que no me pasa muy a menudo (como a cualquiera, supongo). Llegué a él por mi admiración hacia Miguel “Angá” Díaz, percusionista cubano que formó parte de legendarias agrupaciones como Irakere, Afro Cuban All Stars y Buena Vista Social Club, como parte del proceso de investigación-estudio que uno hace de sus referentes. Es un disco tremendamente musical, por lo que no se deduce de antemano que sea de un percusionista, ya que no cae en el lugar común de desplegar una gran cantidad de solos mostrando el enorme virtuosismo del autor. Es un claro ejemplo de cómo ubicar a los instrumentistas y a las composiciones en pos de la música. Personalmente, me marcó un camino (junto a los dos de Ramiro Musotto, a quien descubrí después) en el desarrollo de mi carrera personal y para hacer mi proyecto y primer disco solista.

-La aparición de Internet modificó los modos de consumo y creación musical. ¿Cómo cambiaron sus hábitos de escucha? -La escucha hogareña se trasladó del equipo de audio a la computadora. Mejoró enormemente el acceso a una diversidad enorme de músicas, muchas de las cuales antes eran míticas y ahora son reales. La calidad de audio general empeoró, culpa de las compresiones del audio para circular en la red. -¿Qué opinión le merece la ley Sinde, sancionada en España, que castiga duramente el intercambio de música a través de Internet? -No conozco en detalle la ley ni el contexto español como para opinar. Por lo que sé, lo más objetable es otorgarle al Poder Ejecutivo funciones que son propias del Poder Judicial. Parece otra movida más de la industria del entretenimiento por mantener su porcentaje de ganancias (históricamente excesivo) en el campo de la cultura. -¿Cuál fue la última revolución musical?

Carlo Seminara es percusionista.

-Desde afuera de la música hacia adentro: la computadora personal e Internet. La PC permitió democratizar la creación electroacústica. Internet a hacerla circular. Desde la música misma: la ampliación del concepto Música incorporando como materia para la composición a todo el universo de sonidos existentes. Anunciada por los futuristas hace un siglo, el territorio que se abrió apenas ha sido explorado aún. -¿Quiénes son los músicos más creativos en la actualidad? -Me atrevo a mencionar a músicos que a mí me interesan, desde mi propio lugar de compositor. En el campo de la música contemporánea argentina, varios que están afuera: Horacio Vaggione, Martín Matalón, Fabián Panisello. De los que están acá, todo lo que pasa en la UNQ me interesa naturalmente, de hecho “migré” desde La Plata a Quilmes por afinidad estética. El Ensamble Nacional del Sur, de Oscar Edelstein, por ejemplo, es una referencia por la música y el modo de producción. Factor Burzaco, de Abel Gilbert, es una puerta que abre claramente el encuentro franco entre tradiciones musicales diversas. Otros compositores de los que escuché

BLOGS Un Buen Sapucay No sólo de rock, música clásica o tango: la web ofrece también interesantes blogs de chamamé. Nostalgias de mi Litoral se ofrece “para que los que se encuentran lejos de su querido Litoral, no olviden jamás sus paisajes, sus costumbres, su música y su gente” (http://pablodiariodepablo.blogspot.com). En la misma sintonía parece desplegarse otro blog, desde el “exilio” de Gregorio de Laferrere (http://quevivaelchamame.blogspot.com). En La Hora del Chamamé, Pedro Larroque postea contenidos de su programa de radio (http://lahoradelchamame.blogspot.com). “Entre Ríos, Santa Fe, Chaco, Misiones, Formosa junto a Corrientes la hermosa, la cuna del chamamé, seis provincias de leyenda en un solo corazón”, dice.

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FOTO REPORTAJE

La Orquesta de Barrio Ludueña

MÚSICA DEL ALMA Es un proyecto pedagógico, artístico y social extraordinario. Nació en 2006 como iniciativa de Derna Isla, su directora musical y fundadora. Financiada por la Secretaría de Cultura y Educación de Rosario y con el apoyo de docentes y vecinos, volcó a la música a cientos de chicos de entre 3 y 18 años.

Fotos: Matías Sarlo 61


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FOTO REPORTAJE

Yo d 贸 n d e e s ta r 铆 a s i la orquesta n o h u b i e s e e s ta d o en este bar rio. No creo q u e e n a l g 煤 n l a d o muy lindo. B re n ch u ( B re n d a G 贸mez)

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FOTO REPORTAJE

S oy E s te ba n . Yo p o r la orquesta siento que es como una familia y c u a n d o e m p e c é m e gustaba ir a conocer lugares que no había conocido y n o te n g o m á s pa ra decir, esto es lo único.

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FOTO REPORTAJE

Hol a , m i n o m b re e s I r i n a . Te n g o 1 1 a ñ o s y h a c e t re s a ñ o s y m e d i o q u e a p re n d o a to c a r e l v i ol o n ch e l o e n l a E s c u e l a O rq u e s ta d e B a r r i o Lu d u e ñ a . M e p i d i e ro n q u e c o n ta ra l o q u e s i e n to a l to c a r y l o q u e p u e d o d e c i r e s q u e n o t i e n e pa l a b ra s . E s u n a m e zcl a d e e m o c i o n e s . A ve c e s m e c a n s o d e ta n to e n s aya r, p e ro c u a n d o va m o s a u n c o n c i e r to e s a l g o i n c re í bl e e s c u ch a r l o s a pl a u s o s d e l a g e n te . M e d iv i e r to m u ch o y d i s f r u to d e to c a r e l v i ol o n ch e l o y d e pa r t i c i pa r e n l a o rq u e s ta y l e d oy g ra c i a s a m i s p ro fe s p o r a g u a n ta r m e y e n s e ñ a r m e .

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FOTO REPORTAJE

Para llegar al barrio Ludueña, desde el centro de Rosario, hay que atravesar vías de ferrocarril donde la calle Carriego —que zigzaguea una plaza triangular al toparse con Urquiza— tiene doble mano; hay que ubicarse en una trama de arterias que se pierden de la cuadrícula en la que está montada la parte principal de la ciudad. Ludueña no es un barrio, son muchos, variados, y dan cuenta del proceso de población de la zona, en el noroeste de la ciudad. Allí, en la calle Humberto Primero al 2400, contra las vías, está la Escuela Nº 1027 Luisa Mora de Olguín, donde funciona desde 2006 la Escuela Orquesta de Barrio Ludueña, un proyecto pedagógico, artístico y social que cuenta con el financiamiento de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario, a través del Presupuesto Participativo y la gestión del Area de Cultura del Centro Municipal de Distrito Noroeste, el acompañamiento de la Institución Salesiana y la Fundación Allegro Argentina. Tiene catorce talleres gratuitos y 140 destinatarios directos de 3 a 15 años, que estudian en contraturno escolar violín, viola, violoncello, contrabajo, percusión, clarinete, flauta traversa, corno; música de cámara, audioperceptiva y práctica orquestal. La Orquesta se ha presentado en diversas salas de Rosario, como el Auditorio de la Facultad de Odontología de la UNR, el Aula Magna de la Facultad de Bioquímica, el Auditorio del Distrito Noroeste, el Auditorio de la Escuela Municipal de Música, la Biblioteca Argentina, la Bolsa de Comercio de Rosario,

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FOTO REPORTAJE

el Teatro Príncipe de Asturias y la Sala Mateo Booz, entre otras.

Andrés Tolcachir, director de la Orquesta Sinfónica de Neu-

“Nosotros, padres y familiares –dice uno de los testimonios

quén; Alejandro Sandler, trompetista y director de orquesta

recogidos en una de las presentaciones de la orquesta–, que-

rosarino radicado en Francia.

remos expresar nuestra gratitud por ver a nuestros hijos inclui-

En 2008, el maestro Nicolas Rauss, nacido en Ginebra y ac-

dos en este promisorio proyecto. Valoramos profundamente

tual director de la Sinfónica Provincial de Rosario, se refería

el hecho de que ellos sean partícipes del mismo, ya que de

así a la experiencia de la Escuela Orquesta, a la que empa-

otra manera sería imposible que accedieran a tal aprendizaje”.

rentaba con otras de América: “La lección de vida que es

Asimismo, la Escuela Orquesta —con dirección general de

el arte sinfónico explica su crecimiento: la dedicación y la

Gloria Machado y musical de su fundadora, Derna Isla— reci-

perseverancia en años de estudio, la concentración, la dis-

bió visitas de personalidades del ambiente de la música que

ciplina, la constante atención a lo que genera el vecino, la

compartieron con los chicos su experiencia y sus expecta-

sublimación de todo esto por los logros finales, son todas

tivas, entre ellos: Esteban Raspo, concertino de la Orquesta

cualidades que inculca la práctica sinfónica. A la vez son pre-

Sinfónica de Córdoba; Aníbal Borzone, timbal solista de la

cisamente los distintivos de una sociedad sabia, respetuosa,

Orquesta Sinfónica de Córdoba; Lucía Zicos, directora de or-

no violenta, sensible a la belleza, abierta a la meditación, a la

questa y docente de la Universidad Católica de Buenos Aires;

reflexión, idealista de un mundo mejor”. 71


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CINE

SEGUNDOS AFUERA La historia y la leyenda de Amílcar Brusa son el tema de El hombre de los guantes, un notable documental del santafesino Patricio Agusti.

su casa, y en Estados Unidos, y al mismo una investigación de archivo cuyos resultados están en la película, con las imágenes de peleas memorables, como las de Carlos Monzón, el pupilo predilecto del entrenador, y otras menos conocidas. “El documental se ubica en el presente de Brusa. En cómo él, después de haber vivido más de 25 años en el exterior, volvió a la Argentina y a Santa Fe a seguir entrenando a las nuevas generaciones de boxeadores”, cuenta Agusti. La cámara sigue al entrenador y se mete con él en la intimidad del boxeo, en aquello que está detrás del negocio: las peleas tramposas, las exigencias de la televisión, el desprecio de los empresarios hacia los boxeadores, “usados como trapo de piso”, según el propio Brusa. Y retrocede en el pasado hasta llegar al origen de la historia, el campo santafesino, donde el entrenador se crió La leyenda tiene también sus momentos de dolor y de impotencia. El conflicto con Juan Carlos Lectoure, el dueño del Luna Park, que le costó el exilio, la enfermedad de su compañera y el trágico final de Monzón son tan determinantes en la historia de Brusa como la enumeración de sus logros, y así Entrenó a catorce campeones mundiales. Se enfrentó con

aparece en la película. “Quería desarrollar el perfil completo

los que manejaban el negocio del boxeo en la Argentina; por

del personaje —dice Agusti—. La dicotomía entre su vida per-

eso tuvo que irse del país y, al volver, comenzar de nuevo.

sonal y su vida profesional. Para ser una leyenda del boxeo

Fue elegido para el Salón de la Fama, en Los Angeles, el re-

tuvo que sacrificar muchas cosas, y entre ellas tuvo que sa-

conocimiento más importante en su deporte. A los 87 años

crificar mucho tiempo a su familia”.

todavía está en su puesto, el gimnasio, aunque ahora tenga

“Los boxeadores son gente necesitada –suele decir Brusa–.

que ayudarse con un bastón para caminar y deba estar senta-

Llegan al gimnasio con las zapatillas rotas, y quieren ser cam-

do para dar las indicaciones. El hombre de los guantes, el lar-

peones del mundo”. Más allá de que el sueño se cumpla o

gometraje documental que Patricio Agusti estrenó en mayo,

no, lo importante es el camino compartido, el de una for-

hace foco en ese personaje: Amílcar Brusa, una leyenda que

mación. “Tratamos de destacar el acento que él pone en la

se forjó a través de muchos combates, de triunfos y de derro-

función social del boxeo —dice Agusti—. Muchas veces Brusa

tas, de reconocimientos y de olvidos.

genera peleas donde no le importa tanto el rédito económi-

Nacido en Santa Fe en 1981, Agusti tiene ya varias películas en

co sino la carrera del boxeador. Es un mánager que piensa

su haber, en forma individual y como parte de un grupo de jó-

como entrenador, desde lo deportivo y desde la función so-

venes realizadores que está produciendo un nuevo cine en la

cial del deporte. Esa preocupación atraviesa su vida: sacar al

provincia. En 2008 ganó el primer premio en la categoría Lar-

boxeador de la pobreza”.

gometraje Argumental del Programa Estímulo a la Producción

Un personaje, un ídolo, un viejo maestro que hoy debe ayu-

Audiovisual, impulsado por el Ministerio de Innovación y Cultura

darse con un bastón, pero que de todas maneras avanza ha-

de la provincia. Ese fue el punto de partida de la película, cuyo

cia el ring, hacia la esquina de su pupilo. El hombre de los

rodaje incluyó un largo seguimiento de Brusa, en el gimnasio de

guantes redescubre una historia que creíamos conocer, pero

4 de Enero y Suipacha, en Santa Fe, en estadios de boxeo, en

que no había sido contada. 73


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CUENTO

POR FRANCISCO URONDO Ilustración: Carlos Aguirre

Durante un mes ocurrió lo mismo: el sol igual, sin nubes en el horizonte, sin promesas de lluvia. Seguía el buen tiempo y ya había cambiado la luna. Ahora había que esperar que se agotara esa luna gorda y agraviante. “No, no”, pensó El Catalán, después de haber recorrido infructuosamente el espinel: no había pescado; como si la luna los volviera locos, los pusiera ariscos y astutos. Y no llovía por nada. Y para colmo la bajante. El Colastiné, siempre vigoroso, estaba flaco, con su costa barrosa labrada por las pezuñas de los animales sedientes que se le arrimaban para beber: no llovía. El Catalán, al bajar de su canoa –de doble proa, frágil, “sensible”– tuvo que enterrarse hasta media pierna para poder clavar la amarra con facilidad en la costa blanda y sometida. Más allá estaba su rancho, medio derrumbado, vulnerable siempre a las crecientes. Allí también estaban su mujer y no sabía cuántos hijos. Si llegaba a prestarles atención, ya estaba enceguecido. Entonces pegaba, oyendo como si estuviera muy lejos, como si la criatura que gritaba lo hiciera a una enorme distancia de sus manos. Vivía esta apariencia hasta que era poseído por un sosiego lento que lo obligaba

a abandonar al chico, sin mirarle la cara, y olvidarse de todo y dormir, sin remordimientos. Sin motivos pegaba, sin querer. Como si cumpliera con una función natural: caminar o dormir. Hasta con cierta resignación. Pegaba a un pescado para rematarlo, con la misma naturalidad con que lo hubiese comido; a veces pateaba a un perro muerto, o azotaba un árbol; o alguna cosa, cualquiera, más gratuita y absurda. Pegaba a su mujer, como si fuese lo mismo que hacerle el amor; como si diera lo mismo trincarla, con un alambre o un tiento, que tomarle las manos y acariciarle el pelo sucio. Saciado su rencor, poseído por esa especie de pereza o agotamiento, se alejaba, bamboleándose sobre sus piernas asqueadas y cortas. Después de caminar durante un rato, sin ningún rumbo, bebía o se tiraba en cualquier parte, abandonándose al destino, al aire, al olvido. Más tarde, como si nada, volvía a su catre y se quedaba dormido, repleto de alcohol, fuera de esa aparente voluntad ajena, que lo sometía. Era como una venganza de alguien desconocido, un desquite que drenaba la calma, desataba la furia, cobrándose alguna grieta del corazón, alguna matadura del alma, que nadie recordaba, abandonando a ese pobre hombre, olvidado como estaba en el tiempo, extraviado en los recuerdos, sin redención. Su mujer, sin conjeturas, lo creía loco. Ella era del pueblo de Los Amores, al norte de la provincia, cerca del Chaco. Cuando la trajo de allí, no se acostumbraba a tanta agua en movimiento, habituada a la quietud de su niñez y al hilito del arroyo La Muñeca, inofensivo y casi siempre playo, como la cañada del palmar. Esa cañada que en primavera se ponía rosa, como el color del aire.

Y no pudo acostumbrarse a ese río, a tanta crueldad en movimiento. Porque allá, en Los Amores, todo estaba quieto. Los guarananíes, los guacayanes. El monte, el aire rasgado, de tanto en tanto, por el vuelo de algún tuyango, o el trote airado del ñandú; el color detenido del cuervo, o el rápido del tordo. El silencio quieto, violado a veces por el caracolero o el biguá; o por una bandada de cotorras, estridentes y frescas como la flor del caraguatay, donde abrevan las víboras. Cuando lo conoció, pudo enterarse de un nuevo silencio, distinto al conocido del monte; un silencio sin el precedente de un sonido que lo hiciera provechoso. Vagando por el monte, tratando de encontrar, entre la pichonada de ese principio de verano, un tordo lindo como le había pedido don Isidro para quedar bien a su vez con un amigo de la ciudad, se arrimó atraída por los golpes de un hacha. De distraída que venía, tuvo la intención de escapar cuando se vio de golpe frente a un hombre que no hablaba, que sólo emitía un bufido después de descargar su herramienta contra el tronco. Tenía el torso desnudo y sudaba. Era una siesta de mucho calor en pleno noviembre, y quiso salir corriendo, pero el hombre la miraba y ya había dejado el hacha olvidada contra un árbol. Ella no pudo precisar más tarde –reconstruyendo lo ocurrido– si lo que brillaba era el filo o simplemente todo el acero, o los ojos, o el torso, o el sol. Esa noche, sola en su catre, juró no volver: la habían lastimado; pero al día siguiente llegó el sol y el ensueño de la siesta, pudo acostumbrarse al dolor y la sangre; la fueron amansando. Cuando los sufrimientos desaparecieron, también volvió; se convirtió en una costumbre inofensiva y sin precio, volver por las siestas. Una fatalidad. Nunca le pidió que volviese a la tarde siguiente, pero ella no faltaba. Sin saber cómo aparecía en ese lugar y esperaba que él abandonara el trabajo y se acercara y la volteara sin decirle nada, dejándola después ahí tendida, sin una caricia, sin un reconocimiento

de ternura, sin una evidencia, al menos, de satisfacción. Sin decirle nada, sin consultarla, un día se la llevó al pueblo. Solamente por un gruñido o un grito, ella conocía su voz. De esta forma la mandaba a hacer algo, o reaccionaba. Jamás, en los diez años que vivieron juntos, le dijo una palabra. Ella creía que era mudo, hasta que una mañana le oyó cantar; lo miró con alegría, a lo mejor pudo sonreírle, pero él la interrumpió, echándola con un gesto: nunca más lo oyó cantar. Recién entonces tuvo miedo de ese hombre. Y cuando fueron a vivir a la costa, tuvo miedo del río, y también cuando compró una canoa y cuando se dio cuenta que iba a tener un hijo. Y cuando nació tuvo mucho miedo y después más todavía, hasta que el miedo le había detenido las lágrimas en el estómago, mezclándole las ideas. Dominada por el terror no quiso averiguar nada. Sólo a veces, cuando él salía, lograba serenarse y ver un poco más claro alrededor suyo y convencerse de que él estaba loco. Era el atardecer invariable de muchos días de miedo acumulados junto a ese hombre. El llegaba a esa hora de la tarde. Ya había amarrado su canoa, en la que traía un lenguado y dos moncholos que brillaron a la luz de la luna. Con fuerza tiró del alambre y arrimó el cajón hasta la costa. Con rabia guardó en el cajón la exigua pesca, y lo volvió a hundir en el agua para que se conservara.

FUERA DE GÉNERO Francisco Urondo (Santa Fe, 1930 – Mendoza, 1976) escribió poesía, narrativa, teatro, ensayo, artículos periodísticos y guiones para cine y televisión. Parte de esa obra ha vuelto a circular en los últimos años, a través de la reedición de su novela Los pasos previos (1999) y de las ediciones de Obra poética (2006), Veinte años de poesía argentina y otros ensayos (2009) y La patria fusilada (2011). “Luna llena” pertenece a la compilación Todos los cuentos, cuya salida anuncia Adriana Hidalgo Editora para el mes de julio.

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BUSCADOR

retrato que también representa a una joven y un animal: La dama del armiño, de Leonardo da Vinci, cuyo recuerdo sin duda me es evocado por características que comparten, la delicadeza, el enigma, la intensidad de las miradas y por el hecho de que la estola del cuadro de Schiavoni parezca estar tan viva como el animal (un hurón, en realidad) de la pintura de Leonardo. Daniel García es artista plástico.

CURADURÍA AL PASO Daniel García La pintura que recomiendo es el retrato Mi hermana, pintado en 1927 por Augusto Schiavoni (18931942) y exhibido en el Museo Castagnino de Rosario. Representa a una joven posando rodeada de una tupida vegetación y, extrañamente en ese contexto, engalanada con una estola de visón o de zorro, que parece un animal vivo. Lo que me atrae del cuadro no es sólo la luminosa belleza de sus colores, la delicadeza de la pincelada, la poderosa estructura formal (asentada en el óvalo conformado por los brazos y la estola) y su humor juguetón, casi onírico, sino la intensa expresividad característica de las pinturas de este artista, que les confiere a sus cuadros una enigmática fuerza. Me gusta también, y ése es otro rasgo común a todas sus pinturas, el uso de un espacio comprimido, aplanado, que en lugar de abrirse como una ventana hacia atrás del cuadro se proyecta inversamente sobre el espectador, invadiendo el espacio de la sala y confiriéndole a la obra una perturbadora presencia. Desde que la vi por primera vez, esta obra siempre trae a mi mente otra maravilla de la historia del

cidenta y huye. Mata todo lo que se le cruza, porque está asustado, porque ese bosque nevado es el infierno. Gallo es un animal sin jauría, perseguido por otra jauría, en un medio hostil. No construye un camino, no busca entender otra cosa que abrirse paso como una alimaña, y en ese desplazamiento tiene unas alucinaciones que por momentos contagian el punto de vista, vuelven al espectador un incómodo testigo de algo que es mucho más que una huida. Gallo es una suerte de Caperucita en el bosque de la historia, también un zombie en esa Europa Central sonámbula y cubierta de nieve, y lo político proviene, precisamente, de esa desnudez helada del relato. Quién sabe cuándo la dan en Argentina, pero puede verse en sdd-fanatico.org.

CINE Veinte años después Hasta hace unos meses todos los diarios de Europa hablaban de Essential Killing, la película que rodó el polaco Jerzy Skolimowski después de 20 años de “silencio” (recordemos, Skolimowski nos formó en los 80 con El grito y Proa al infierno). El Festival de Venecia la premió y elogió la actuación de Vincent Gallo, que no dice una palabra en todo el film. Gallo interpreta a un soldado talibán que cae prisionero luego de destrozar con una bazuca una patrulla norteamericana en el desierto. Un cohetazo lo dejó sordo. Lo torturan, lo trasladan a un paisaje helado, que puede ser Polonia, donde el vehículo que lo transporta se ac-

SERIES EN LA WEB Fringe La Olivia de acá perdió su madre de joven y tiene una hermana, una sobrina; la de allá, tiene aún a su madre, pero no a su hermana. La de acá es eficiente como agente del FBI, pero recatada, distante. La de allá es más guarra, desinhibida, no sólo lleva el pelo suelto y pintado de rojo, sino que mira distinto, en el brillo de sus ojos hay tanto líbido como adrenalina. Las dos Olivias

son la espléndida Anna Torv en la serie Fringe, cuya tercera temporada llegó a su fin el viernes 6 de mayo último. Y –lo sabemos hace poco– así será durante una cuarta temporada. El acá y el allá son las dos caras de un universo, o universos paralelos cuya brecha se produjo hace algunos años, en la década del 80, cuando Walter Bishop cruzó hacia ese mundo alternativo –en el que el Zeppelin nunca estalló en llamas, Martin Luther King fue presidente y las Torres Gemelas siguen en pie– para traer la versión sobrevivida de su hijo Peter a este universo, donde había muerto. Esa falta, provocada por la desesperación, hizo que el universo alternativo comenzara a desmoronarse. Ambos mundos comenzaron una guerra. Pero no sólo de esto trata Fringe (que significa marginal, pero también fleco), heredera a su vez de Lost (comparte creador: J.J. Abrams, junto con Alex Kurtzman y Roberto Orci). Fringe podría ser una versión de la Divina Comedia que se ajusta a la máxima kantiana: “Un hombre y una mujer son ya la humanidad”, cosa que agrada a muchos de sus seguidores. Cierto que la mayoría es gente que se narcotiza con megabytes. Y es que Fringe está completa en la web –online o por descarga–, que es donde primero se conoció su piloto. Pero (y muchos peros más) Fringe viene a cumplir y exacerbar la misión de la ciencia ficción actual, devolviéndonos a los 70 y los 80 como momentos últimos, abisales. Y es que hoy, disuelta ya la utopía en las aguas turbias de la biopolítica –¿no es la ejecución de Bin Laden un episodio de un thriller político que vimos antes en tevé?–, la ciencia ficción parece ser un buen lugar para preguntarnos, como lo hizo el ruso en 1902, ¿qué hacer?

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TEATRO

Dionisos Aut (2009): Ada Cottu, Federico Cuello, Catalina Balbi, Hani El-Jatib y María de los Angeles Oliver.

Grupo Laboratorio El Rayo Misterioso

LA OSCURIDAD QUE ILUMINA Con casi veinte años de trabajo incesante se han ganado un lugar en la vanguardia del teatro argentino. A los prejuicios que despiertan sus métodos actorales responden con trece espectáculos, premios, giras internacionales, el reconocimiento del público y el respeto de sus colegas.

Dionisos Aut (2009): Hani El-Jatib y Federico Cuello.

“…y un rayo misterioso hará nido en tu pelo”. El verso de Al-

ante sus propuestas estéticas. En su búsqueda de nuevos

fredo Le Pera resuena en la voz de Carlos Gardel desde 1935.

lenguajes los actores asumen el riesgo como metodología

Desde entonces “El día que me quieras“ comenzó a insta-

creativa. Los sonidos guturales de Muz o los diálogos en

larse en la memoria colectiva de manera indeleble. Hace 17

italiano de Macchina Napoli son apenas dos ejemplos. “Nos

años, el actor, autor y director Aldo El-Jatib bautizó como

alejamos de lo que la mayoría de la gente conoce como

“El Rayo Misterioso” al grupo de teatro que sacudiría con su impronta osada y novedosa la escena teatral de la ciudad y del país. Un título puede funcionar como una señal, como un pliego de intenciones. “El nombre tiene que ver con mi regreso a Argentina y más precisamente a Rosario, después de haber estado seis años en Europa y diez en Buenos Aires.

“La permanencia y el crecimiento que tuvimos en estos años provocaron que cada vez más gente nos respete, defienda y celebre la existencia del grupo. Ante la mentira, el trabajo prevalece y vence”.

Pero además las palabras están cargadas de significantes. El rayo como fenómeno energético y la palabra misterio que

teatro, que está más bien signado por lo que se observa en

remite a los misterios dionisíacos, es una mezcla de energía

televisión. El Rayo trabaja con líneas éticas y estéticas de

y de los orígenes del teatro”, explica El-Jatib.

gente como Artaud o Grotowski. Profundizamos sobre el

Con El Rayo no hay término medio. Provoca amor o re-

trabajo del actor y en la búsqueda de la verdad, tanto en un

chazo a primera puesta en escena. Nadie queda indiferente

espectáculo como en la vida misma –cuenta el director–

Fotos: Gentileza El Rayo Misterioso.

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TEATRO

ya que el instrumento del teatro es el actor, por ende uno

blicaciones de libros y revistas, la búsqueda de sala propia y

de este colectivo-laboratorio teatral. Cada puesta revela

ferido sostiene: “Tadeusz Kantor decía: «El teatro soy yo».

mismo, con toda su individualidad. El resultado son trabajos

sobre todo el espacio de investigación.

el alto nivel de entrenamiento físico y mental que deben

Estoy de acuerdo. Creo que para alcanzar niveles mayores

con una carga de compromiso, tanto actoral como ético,

La idea de grupo que consolidó El Rayo fue motivo de po-

adquirir los actores para pisar el escenario de la calle Salta.

de comunicación hay que tener una férrea convicción de

que no se ven habitualmente”.

lémicas en el ambiente cultural rosarino. “Son una secta”,

En El Rayo trabajan con una técnica propia, abordando la

que uno va hacia el punto máximo. Me conmueven los es-

El antecedente inmediato de El Rayo Misterioso fue la crea-

“Una comunidad cerrada”, lanzaban con una mezcla de

investigación y la experimentación con un método cien-

pectáculos de Kantor y Grotowski, y respeto la lucha y la

ción del TAIET, el Taller de Investigación y Experimentación

envidia y prejuicio. “En la actualidad aún existe esa nece-

tífico dirigido “con un profundo espíritu de laboratorio”.

búsqueda de maestros como Casali o Barba. Pero yo creo

Teatral, que El-Jatib fundó y dirigió en Buenos Aires durante

sidad de descalificar el trabajo del Grupo con habladurías

Para actuar en una obra de El Rayo hay que ser un actor

sólo en mi teatro, en El Rayo Misterioso”.

diez años. A esta altura vale la pena aclarar que el direc-

que carecen de sentido y fundadas en la ignorancia, no

entrenado con la técnica del grupo. Su director lo define

La Sociedad General de Autores de la Argentina le otorgó

tor no eligió un seudónimo con gracia: “Aldo es mi nom-

sólo de lo que hacemos nosotros sino, y sobre todo, des-

así: “Dedicación, esfuerzo, honestidad, integración y com-

al grupo el Premio Argentores 2002 al Valioso Ejemplo de

bre y El-Jatib mi verdadero apellido, el de mi abuelo”. De

de el desconocimiento del camino que transitaron muchos

promiso. Propendiendo a que el artista obtenga todas las

las Nuevas Tendencias Teatrales. Este fue uno de los tantos

esa manera firmó su primer éxito: Litófagas, Premio Nacio-

maestros. Y cuando se lanzan ciertas campañas de des-

condiciones y garantías sociales y materiales que le permi-

reconocimientos a una labor tan rigurosa como inquietan-

nal de Teatro en 1993. Por entonces ya había incorporado,

prestigio, luego es difícil erradicarlas, como decía Einstein:

tan desarrollar libre y ampliamente su labor de investiga-

te. Hubo otros galardones y habrá más. Se puede decir que

como un catecismo laico, la autogestión como modo de

«Es más fácil destruir un átomo que un prejuicio». Podría

ción, estudio, creación y difusión de la obra, permitiendo

El Rayo Misterioso es un grupo en ebullición. Una suerte

organización y la investigación permanente como forma de

decirse que es algo con lo que siempre tendremos que li-

el rescate de los valores humanos fundamentales para pro-

de volcán creativo no apto para mentes estructuradas en la

crecimiento artístico. Esas premisas se traducen todavía en

diar”, se resigna El-Jatib y agrega: “La permanencia y el cre-

yectarlos en su función principal: la creación”.

lógica televisiva. Una apuesta al arte y a la verdad. Sólo hay

una dinámica que incluye encuentros internacionales, pu-

cimiento que tuvimos en estos años provocaron que cada

Cuando se interroga a El-Jatib sobre cuál es su teatro pre-

que dejar que un rayo misterioso haga nido en tu cabeza.

vez más gente nos respete, defienda y celebre la existencia de un grupo con nuestras características. Ante la mentira, el trabajo prevalece y vence”. Y si de trabajo se trata, El Rayo Misterioso tiene mucho para mostrar. Desde 1994 produjo trece espectáculos, con más de 500 funciones en el país y el exterior. Tres de ellos: Muz, Ram, La Consagración de las Furias se presentaron durante cinco giras internacionales en distintas ciudades de Europa

“Nos alejamos de lo que la mayoría de la gente conoce como teatro, que está más bien signado por lo que se observa en televisión. El Rayo trabaja con líneas éticas y estéticas de gente como Artaud o Grotowski”.

Muz (1997): Natalia Miguel, Ada Cottu, Viviana Aroca, Virginia Dragone, Ariel Gauna, Aracelli Yacuzzi y José Pierini.

y Latinoamérica cosechando elogios del público y la crítica, “por su lenguaje innovador y comprometido”. En marzo pasado Dionisos Aut, estrenada en 2009, fue seleccionada para participar en la Fiesta Nacional del Teatro. Además el grupo construyó tres salas teatrales. En junio de 1996 se instalaron en Buenos Aires 990. En agosto de 2006 se mudaron a San Martín 473, un edificio más amplio que funcionó como centro cultural. Allí habilitaron tres espacios teatrales cuyos nombres eran referencia y homenaje: sala Jerzy Grotowski, sala Antonin Artaud y sala Julian Beck. También crearon una galería de arte y una biblioteca. En marzo de 2007, con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro y la Secretaría de Cultura de Santa Fe compraron el inmueble de Salta 2991. El Rayo desarrolla allí todas sus actividades desde el 20 de La Consagración de las Furias (2004): Aldo El-Jatib y Ada Cottu.

junio de 2009. Algo queda claro, no cualquier actor puede formar parte

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TERRITORIOS

La contracara del balneario más exclusivo de Sudamérica

EL BARRIO POBRE DE PUNTA DEL ESTE El barrio Kennedy aloja a los obreros que en cinco décadas construyeron el famoso centro turístico. Sus habitantes sufren el prejuicio y la discriminación. También es un semillero de caddies del club de golf que se erige al lado, hoy zona de conflicto entre clases sociales enfrentadas. Una crónica imperdible de un sitio oculto a los ojos de los veraneantes.

también llegó a esas tierras, como ellos, medio siglo atrás. “Es

La piedra fundamental

mucho dinero para que uno pueda pensar tranquilo. Primero

Kennedy, el apellido irlandés que evoca una época por la

hay que ver si la cosa se da”. Entonces los perros se enros-

que muchos todavía suspiran, es el nombre de la oveja negra

can sobre el perro negro y se forma una débil nube de polvo

de la familia puntaesteña. Fundado en 1961, con el telón de

de pedregullo. Los ladridos sacan a Liya de sus pensamientos.

fondo de los ajustes que se hicieron ese año en Punta del

“Una casa. Eso sí. Una casa seguro que sí. El resto no sé”.

Este para la Alianza por el Progreso, el barrio Kennedy os-

Es una fría tarde de comienzos de abril en el barrio Kennedy, en

tenta el raro privilegio de ser un homenaje en vida. No había

Liya –más conocido por “Liya” que por su verdadero nombre, José Enrique– apoya el pie

Punta del Este. El sol desapareció hace poco más de una hora

ni asomo de preocupación por la integridad de John Fitzge-

derecho sobre el muro bajo y comido por los años que separa su casa de la de uno de

tras los montes de eucaliptos y una tenue penumbra se asienta

rald Kennedy cuando el presidente del Consejo Nacional de

sus hermanos. Cuando se le pregunta qué es lo que va a hacer con el dinero, su mirada

sobre todas las cosas. Incluso sobre el cercano campo de golf

Gobierno uruguayo, Eduardo Víctor Haedo, perteneciente al

traspasa el patio de su hermano y llega hasta el de su otro hermano. Por varios segundos,

del Cantegril Country Club, al que Liya y otros como él recla-

Partido Nacional, se presentó en medio de aquellos bosques

nada de lo que lo rodea lo distrae. Los sobrinos corren del otro lado, sobre la tierra. Algu-

man una indemnización de varios miles de dólares. En el inte-

para dar fe de que esos terrenos municipales pasaban a ser

nos perros atropellan en silencio hacia la calle y se detienen ante un perro negro que se

rior del Kennedy no existe nada que se parezca al alumbrado

donados a los vecinos obreros que estuvieran necesitados

presta a una suerte de inspección con la cola remetida entre las patas. “No sabría decir

público. Por la noche, los vecinos caminan de memoria entre

de un poco de tierra. No existían los niños en el barrio Ken-

qué voy a hacer con todo ese dinero”, dice Liya. Sacude la cabeza, la vista fija en unos

las calles. Saben cuáles son las de tierra y cuáles las de pedre-

nedy, así que un jeep de la comitiva tuvo que dirigirse hasta

ligustros que separan el terreno de sus hermanos de otro predio, el de un viejo negro que

gullo, dónde están los pozos y dónde los vertidos de las casas.

la misma península de Punta del Este, un kilómetro al sur, y

Por Damián González Bertolino / Fotos: Servando Valero

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regresar con algunos. Porque tenía que haber un niño, por

pecho y allá arriba, sobre otra elevación, recortada contra el

hasta la costa fue tan fuerte, que poco le importó que aquella

ejemplo, para alcanzarle un vaso de agua en el momento

cielo, observaban al fin la oscura e imponente construcción

mañana se hubiera decretado un paro en el transporte inter-

justo al presidente, antes, durante o después de la alocución.

del club-house, donde los señores los aguardaban para que

departamental. El hombre, la mujer y sus hijos cargaron todo

Entre esos detalles nació el barrio Pueblo Obrero Kennedy,

cargaran con sus bolsas de palos a lo largo de los diecio-

lo que pudieron y abandonaron Melo caminando. Una sema-

como casi nadie lo conoce hoy en día. Ahora es “el Kennedy”,

cho hoyos. Esa enorme casa, que ningún viento podía hacer

na les llevó cubrir la distancia que los separaba de la ciudad

a secas, y la palabra causa cierto temor entre los habitantes

temblar, fue una de las primeras cosas que vio José Enrique

de Maldonado. Atravesaron las sierras en los camiones que

de las zonas aledañas.

Sanes en 1966, cuando tenía 7 años y llegó al Kennedy con

los levantaban y en Treinta y Tres el hermano de Liya decidió

Los viejos vecinos recuerdan que junto a la colocación de

su familia, antes de que fuera conocido como “el Liya”. La

quedarse en casa de unos parientes lejanos. Los Sanes vivie-

la piedra inaugural, de la que nadie conoce su paradero, se

historia, sin embargo, tiene su principio algún tiempo atrás,

ron provisoriamente unas semanas en Maldonado hasta que

realizó una donación de un jeep y un generador de energía

a casi 350 kilómetros al norte, en Melo, capital del departa-

una tarde un hombre pasó a buscarlos en un camión. Media

eléctrica. Algunos de esos vecinos rumian de vez en cuando

mento de Cerro Largo, en la frontera con Brasil.

un insulto insuficiente y advierten que al jeep se lo quedó

Liya, su hermano mayor y su madre salieron de Melo una ma-

la Intendencia, mientras que al generador lo trasladaron a

ñana de comienzos de primavera junto a su padrastro, quien

muchos kilómetros de allí. Habría que caminar unas siete u

había conocido a la madre de Liya en uno de los viajes que

ocho cuadras en dirección al mar para ver lo que fue de él.

había hecho como soldado de un cuartel en Maldonado. Y su determinación de llevarse consigo a esa mujer y sus dos hijos

A menudo, luego de finalizados los dieciocho hoyos, el patrón del momento invitaba a Cocoa a subir al automóvil y lo conducía hasta el chalet que la familia poseía en San Rafael, a una cuadra de la playa Brava. Allí almorzaba, merendaba o cenaba.

Ningún caddie debía jamás tutear a su patrón: el patrón siempre es “señor”. Y todo eso sin contar varios destratos. Cuando aparecieron los chalecos distintivos, muchos empezaron a quejarse por el calor que sentían.

un viento feroz en el año 2000 arrasó decenas de eucaliptos que quedaban en pie y puso en riesgo de caída a tantos otros. De una punta a otra, contaban el caso de alguien que murió o se salvó en medio del temporal, cuando un árbol atravesó su casa como si fuera de papel. Una semana después, por acuerdo entre la Intendencia y el cuerpo de bomberos, fueron echados a tierra todos aquellos árboles cuya inclinación

Su energía pasó a abastecer al faro de la Isla de Lobos. La luz

se juzgó peligrosa. A partir de entonces, si se llegaba desde el

que barre a intervalos la playa Brava cada noche saluda a los

norte, del lado de Maldonado, se descubría la forma de herra-

pescadores que bajan del Kennedy. Pero ésas son cosas que

dura dentro de la que había quedado contenido el Kennedy.

cuentan los viejos habitantes del Kennedy, de los que tal vez

En el medio de todo, mientras se bajaba por la calle Salazar,

queden menos de veinte. A lo largo de medio siglo el lugar se

podía contemplarse la desnudez de las casas grises, de blo-

ensanchó y su población de multiplicó. Tiraron algunos eu-

ques a la vista. A los pocos años, prosperó un proyecto para la

caliptos y las casas de chapa, de madera, de cartón afloraron

construcción de viviendas también en la periferia de la ciudad

con sus pequeños rectángulos de tierra pelada alrededor. De

de Maldonado. Más vecinos le dijeron adiós al Kennedy. Ha-

Lavalleja, de Treinta y Tres y hasta de Rivera llegaba la gente

bía una condición extra: apenas se mudaran, los beneficiarios

tras el boom puntaesteño del turismo y la creciente deman-

debían tirar abajo su antiguo hogar. Ahora, cuando se camina

da de mano de obra para la construcción. Los requisitos de

por cualquiera de las calles del Kennedy, la visión de un ino-

adjudicación de la tierra que la Intendencia había vigilado se

doro partido, un cuaderno escolar semienterrado, un zapato

volvieron laxos o se salieron de control, y la voz de que cual-

de mujer, hacen pensar antes en un desastre que en la actual

quiera podía llegar y ocupar su tierra corrió entre los depar-

felicidad de los que se fueron.

tamentos del resto del país. En los años 70, con la llegada de la dictadura, hubo intentos de controlar la población. Fue

La llegada

cuando se crearon unas viviendas en la afueras de Maldona-

“El Kennedy no es lo que era”, dicen los que nunca se fueron.

do para realojar a los habitantes de Kennedy. También mu-

Saben que ahora se carga con la acusación de tener todos

chos recuerdan que en esos años más de uno fue obligado

los males con los que se insiste en los medios: hurtos, asesi-

a abandonar su casa ante el peligro de que fuera arrastrada

natos, tráfico de drogas. Muchos vecinos optaron por sonreír

por una máquina de pala antes de que sus habitantes tuvieran

irónicamente ante esas acusaciones. Piensan que lo que le

tiempo de huir. Los militares no avisaban dos veces.

sobra al barrio es una mala fama exagerada. Pero sin duda,

En los 80, por ejemplo, podía verse ciertas mañanas de vera-

el barrio Kennedy tiene algo que lo distingue entre todos los

no a Astor Piazzolla caminando por la calle Franciso Salazar,

otros barrios del Uruguay que también pueden ser considera-

que bordea el barrio. Piazzolla salía de su casa en Rincón

dos como asentamientos ilegales: la adyacencia del campo

del Indio, pasaba por un bar del Kennedy donde jugaba a la

de golf del Cantegril Country Club.

quiniela y seguía su caminata. En los 90, el Kennedy conoció

Fundada en 1947, la cancha de golf halló en la creación del

la ola definitiva de la inmigración. Los bosques se ralearon y,

barrio Kennedy, una década y media más tarde, un provee-

aunque muchos árboles permitían desde las alturas de los

dor natural de caddies para sus fairways. Los hombres del

accesos al barrio suponer que se trataba de un espacio verde,

Kennedy pasaban entre los árboles, remontaban un breve re85


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hora más tarde descargaban sus pertenencias en el barrio

Caddies

Kennedy. Se hacía de noche, y el hombre del camión iba de

Como Liya, también sus hermanos, Chino (José Carlos) y

un lado a otro contando en voz alta sus pasos. Así fue como

Cocoa (José Eduardo), dejaron de buscar pelotas perdidas

les marcó el terreno donde podían levantar la casa. Esa era

en los alrededores de la cancha para revenderlas y se trans-

la manera en que los primeros habitantes del Kennedy acce-

formaron en caddies. Chino entró al club en 1980 y trabajó

dían a su propio terreno.

como caddie en cada uno de los veranos desde aquel año.

Por los años en que sus hermanos pequeños, José Carlos y

En invierno, cuando los jugadores ya no transitaban la can-

José Eduardo, se criaban, Liya solía recorrer la playa vendien-

cha, buscaba un puesto en la construcción o como peón en

do helados. Una tarde del verano de 1971 en que la venta ha-

el mismo club, donde preparaba el césped para el verano si-

bía sido bastante mala, Liya subía desde el mar por la avenida

guiente, siempre con la intención de largar ese empleo y cal-

San Pablo cuando pasó por el frente del club-house. Sobre

zarse la bolsa al hombro a partir de diciembre. Al revés de lo

las escaleras de acceso estaba sentado el caddie master. El

que ocurrió con sus dos hermanos, a Chino nunca le intere-

hombre lo llamó. Le dijo que en el club faltaban caddies y que

só jugar al golf. Sin embargo, la tranquilidad con la que habla

sería mejor que estuviera al tanto de lo que pudiera suceder si

adopta un tono de vehemencia si tiene que expresar lo que

quería trabajar de otra cosa. Al cabo de algunos días, Liya y su

representa el club de golf para él: “Cumpliendo la función de

madre empujaban un carro de pértigo repleto de leña contra

caddie estás conociendo gente, aprendiendo cosas nuevas”.

la subida de la calle que divide los hoyos 15 y 16. Desde la al-

Chino nunca pudo terminar de cursar la escuela, pero reco-

tura donde se ubica el green del 15, otro hombre diferente le

noce una por una las letras que conforman su nombre. Hoy

pidió que se acercase. Liya dejó un instante a su madre junto

tiene 43 años y vive solo con sus dos pequeños hijos. Cuan-

al carro y subió por un empinado talud. Debía presentarse al

do llega el momento de hablar del dinero, Chino duda, igual

del Kennedy que era entonces una promesa del golf, lo fue a

Cuando vi aquella cosa que era de tres pisos casi me caigo

día siguiente para recoger las pelotas de los jugadores. Al poco

que Liya, pero el suspenso dura menos: “Me iría del barrio,

buscar para que le recogiera las pelotas mientras practicaba.

de espaldas. Subimos y salimos mar adentro. Entonces ellos

tiempo aprendió las cosas básicas del golf y pudo salir a la can-

pero no por la gente, sino por mis hijos”. No sabe de cuánto

Cancela no es un apellido cualquiera. Entre los caddies na-

me pidieron que preparara un mate. Cuando lo voy a ha-

cha como caddie. Liya todavía recuerda la dureza del trabajo

dinero se trata, y hace la tentativa de redondear una cifra en

cidos o criados en el Kennedy se percibe otro tono de voz

cer me fijo en la yerba y era puro palo, una yerba argentina

al rayo del sol cargando con su pequeño cuerpo las bolsas de

base a todas las cosas que oyó. “Compro una casa”, remata.

cuando lo pronuncian. Fernando Cancela no tardó en con-

asquerosa. Agarré la bolsa y la tiré al mar, así nomás. ¿Qué

palos que llevaban caños por dentro y cuya fina correa dejaba

Cocoa ingresó como caddie en 1982 y hoy tiene 41 años.

vertirse en un golfista profesional y pasar a representar al club

hacés?, me dijeron. Yo esa yerba inmunda no tomo, dije. ¿Y

de inmediato una marca profunda y roja sobre el hombro.

Aún recuerda la tarde en que Fernando Cancela, un caddie

en el resto del país y en el exterior. Cocoa, por su parte, llegó

qué tomás?, me preguntaron. Yo tomo tal yerba. Y como se

a ser 12 de handicap, y el golf es una parte grande de su vida.

ve que les recomendé bien la yerba torcieron el curso del

“El trabajo de caddie es un trabajo cómodo. Trabajás todo el

barco y salimos para Punta del Este. Bajamos, compramos y

día limpio. Socializás, conocés gente”. Su casa está entre la

salimos de nuevo para adentro del mar”. La anécdota hace

de Chino y la de Liya, y allí vive con sus cinco hijos, una nuera

que Cocoa largue la carcajada y también el humo del cigarro

adolescente y un nieto de tres meses. (Cocoa está siempre

que acaba de armar. Su hija adolescente, que pela un bo-

pendiente de sus hijos y por eso ha tenido inconvenientes

niato del otro lado de la mesa, se sobresalta y lo observa un

cuando su teléfono celular suena en el instante en que un

poco sorprendida. A un paso, un par de conejos miran hacia

jugador está en medio de un swing. Los caddies tienen pro-

los costados tratando de captar el origen del bullicio y se

hibido el uso de los celulares mientras cargan los palos. Pero

acomodan contra la estufa, aunque la estufa está apagada.

eso a Cocoa no le importa: “Cuando yo salgo a trabajar a la

Pero el gesto de Cocoa cambia de golpe. Mira hacia su hija y

cancha dejo a mis hijos solos en casa. Si a alguno de ellos les pasa algo, yo dejo la bolsa con los palos y me vengo con ellos”.) Cuando Cocoa tenía más o menos la edad del hijo que le dio un nieto, comenzó a llevarle los palos a una familia de golfistas porteños. Primero cargó la bolsa del benjamín de la familia, y más tarde pasaba a ser el caddie de todos según la disponibilidad. A menudo, luego de finalizados los diecio-

“Se perdió ese tipo de relación entre ellos y nosotros. Ya no se da más. Y el club tiene la culpa”. Lo mismo que sus hermanos, cuando se va a hablar del dinero, sus palabras adquieren una gravedad mayor: “¿Qué es lo que quiero? Salir un poco del barro”.

cho hoyos, el patrón del momento invitaba a Cocoa a subir al automóvil y lo conducía hasta el chalet que la familia poseía

comenta: “Con decirte que una vez ella estaba enferma en el

en San Rafael, a una cuadra de la playa Brava. Allí almorza-

hospital y yo precisé ayuda. Estaba mal la cosa. Llamé al telé-

ba, merendaba o cenaba, según fuera la hora. Durante trece

fono de ellos y expliqué lo que le pasaba a mi hija. Al instante,

veranos Cocoa fue uno de los caddies de aquellos padres y

pero al instante tuve todo, todo lo que necesitaba. Así, de

aquellos hijos. Pero tuvo más patrones. Recuerda especial-

una”. Para Cocoa, sin embargo, eso es parte de una época de

mente a otro matrimonio con hijos que lo invitaba a pescar

oro que ya no volverá. “Se perdió ese tipo de relación entre

después de jugar. “Eran italianos. Una vez me dijeron que íba-

ellos y nosotros. Ya no se da más. Y el club tiene la culpa”. Lo

mos a salir a pescar en una lancha que se habían comprado.

mismo que sus hermanos, cuando se va a hablar del dine-

Para mí una lancha era un bote con un motor fuera de borda.

ro, sus palabras adquieren una gravedad mayor: “¿Qué es lo 87


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el reclamo consiste en que se consideren los años de trabajo de cada caddie y se abonen los aguinaldos y los salarios vacacionales supuestamente adeudados, más una indemnización acorde. El litigio ya lleva unos cinco años, y como las partes no llegaron a ningún acuerdo, ahora la decisión final está en manos de un juez. Corvalán asegura que cada caddie podría percibir, en promedio, unos cien mil dólares. Al día de hoy, son que quiero? Salir un poco del barro”. Tampoco él conoce la

entre 70 y 80 caddies los que formularon la demanda, de los

cifra, pero asume que será suficiente para comprar una casa

que unos 25 son vecinos del Kennedy. Sin embargo, ciertos

y guardar el resto. “¿Sabés cómo fue que empezó todo esto?

caddies se abstuvieron. Mario, un caddie de primera de unos

Empezó por veinte pesos. Veinte pesos”.

35 años, residente en Maldonado, pero con una fuerte vincula-

Fue el fin.

ción con el Kennedy, sostiene que el asunto “no tiene sentido”. Dice: “Se está quitando la posibilidad de que ese trabajo pue-

Veinte pesos

da seguir existiendo. Después van a meter carritos eléctricos y

Liya pide unos minutos. Su mujer anda por el patio sacando la

olvidate de que vas a ver un caddie si el club pierde el juicio”.

ropa seca de la cuerda. Los dos hijos están dentro de la casa. El

El presidente de la comisión directiva del club de golf lamenta

hijo mayor de Cocoa se sube a su camioneta, una camioneta

profundamente que no se haya llegado a un acuerdo: “Somos

cuyo modelo y color son difíciles de determinar, y sintoniza

vecinos. Además, si el club llega a perder el juicio, desconozco

una emisora de FM de Maldonado en la que hay un programa

de dónde se podrá sacar el dinero para pagar lo que se exi-

de cumbia. Su cabeza apenas se recorta a través del vidrio tra-

ge. Habría que vender todo y cerrar”. El tema de los carritos,

sero. Están pasando una tanda, y el muchacho parece mirar

como se les conoce a los coches eléctricos con los que los

a través del parabrisas hacia nada en particular. Liya regresa

jugadores pueden prescindir de los caddies, ha sido otro de

con una bolsa. “Estos eran los chalecos que nos empezaron

los puntos donde se ha centrado la lucha. Según Corvalán, los

a dar para identificarnos”. Son unos chalecos que los caddies

caddies están buscando un entendimiento para que su fuente

debieron colocarse según su categoría (primera, segunda o

laboral sea protegida y asegurada por el club, frenando el uso

tercera). Los tres hermanos Sanes son caddies de primera. Las

de los carritos. Las asperezas continuaron. Hace unos pocos

normas de comportamiento o de presencia han sido siempre

veranos, los greens, esa vagamente circular porción de césped

muy estrictas. Un caddie mal afeitado o con un poco de pelo

delicado donde se ubica el hoyo con su bandera, amanecie-

largo normalmente se quedaba suspendido hasta que volvie-

ron dañados. El club apuntó las sospechas hacia los caddies,

ra en otras condiciones. Ningún caddie debía jamás tutear a

temiendo una represalia gremial. “Eso no fue así”, sostiene

su patrón: el patrón siempre es “señor”. Y todo eso sin contar

Cocoa: “Nosotros, los mismos caddies, empezamos a hacer

varios destratos. Cuando aparecieron los chalecos distintivos,

guardias, turnándonos todas las noches para cuidar los greens,

muchos empezaron a quejarse por el calor que sentían. Fue

porque de eso dependía nuestro trabajo. Al final se supo que

entonces cuando por primera vez en la historia les permitie-

eran unos de acá del barrio que no tenían nada que ver. Cru-

ron usar pantalones cortos. La concesión no fue suficiente.

zaban y rompían para hacer daño. Pero no fuimos los caddies”.

Había un malestar acumulado que se reveló un día en que

Tres hermanos. Quizás trescientos mil dólares. O tres casas.

los caddies de tercera reclamaron un aumento de veinte pe-

Liya mira hacia el fondo del terreno, donde al final de un pa-

sos (un dólar) en su tarifa por cargar la bolsa dieciocho hoyos.

sillo está la pieza que ocupaban su madre y su padrastro, el

La negativa por parte de la directiva del club desencadenó un

padre de Chino y Cocoa. Hace poco más de un año que los

nuevo orden de cosas. Los caddies formaron un gremio y la

dos viejos dejaron de existir. Ahora los tres hermanos se re-

ley —una ley que tenía sin cuidado a esa parte del país—, ingre-

parten el espacio, comparten los patios y dejan que sus hijos

só en un mundo donde no había calado jamás. Desde la altura

y sus perros corran por ahí. Es imposible saber si el invierno

del club-house, empezaron a leerse pancartas que anuncia-

que se acerca será el último que los encuentre reunidos en el

ban el conflicto: Caddies del C.C.C. en negro. No nos conside-

Kennedy. En invierno llueve más y en esas calles se forma un

ran trabajadores. Según Damián Corvalán, el abogado de los

barro que ingresa con facilidad a las casas. Es un barro que

caddies (también él un caddie con varios años de actividad),

está allí adherido, que no sirve para moldear nada. 89


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LA FOTO

LA ALLUHA DE SARATOU Y EL CHIVO MARTÍN Imagen que se traduce en palabras. Uno de los mejores cronistas de habla hispana retrata la historia de vida de una mujer de Níger de la que recibió algo más que un regalo. Texto y foto: Martín Caparrós Yo la escuchaba y miraba la tabla. En su choza no había mucho más: un tapiz de cáñamo teñido, las paredes de barro, fogón al fondo, dos ollas renegridas. Ella hablaba y hablaba; yo le hacía de vez en cuando una pregunta, con esa cadencia lánguida de las entrevistas con intérprete: mucho tiempo para no entender nada, para esperar la traducción, para hacer fotos, para pensar en cosas. Yo pensaba, sobre todo, en esa tabla y Saratou contaba, en su lengua, su segundo parto. La habían casado poco antes de cumplir los doce, su primer hijo había nacido muerto; un año después llegó el segundo: –Cuando sentí que estaba ahí me encerré en un cuartito, me puse en cuclillas, me agarré a la pata de una cama, recé, 91


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LA FOTO

“Saratou notó que yo miraba su tabla demasiado, y me preguntó –a través de la intérprete– por qué. Se sonreía: hacerme una pregunta era invertir los roles, un gesto de audacia que la puso nerviosa”. rezaba mucho, y al final el bebé cayó sobre una esterilla que

le dije que no, que muchas gracias, y ella que sí, que por fa-

había puesto en el suelo.

vor, y yo que no, le agradezco muchísimo, y ella, la cara cada

Saratou, después, había tenido otros once hijos y, por fin,

vez más seria, que si no la llevaba la ofendía. La intérprete me

una fístula obstétrica, una de las enfermedades más terri-

explicó que mi rechazo resultaba violento: como decirle que

bles, más clasistas en un continente donde mucho es clasis-

su tabla no estaba a mi altura, que ella no estaba a mi altura,

ta y terrible. Estábamos en Dakwari, aldea de Níger: casas de

que las despreciaba como sólo los blancos saben despre-

adobe, ni luz ni agua corriente, hambre habitual, vidas que

ciar. Estaba en un problema –y sonreí.

no han cambiado nada en los últimos siglos. Níger es uno

Sonreír, cuando no se puede hablar, te compra tiempo. Nos

de los países más pobres del mundo; es, también, un país

sonreímos, con Saratou, un momento, y mientras fui pen-

orgulloso. Yo entrevistaba a Saratou para una publicación de

sando mi propuesta. Ella me había contado que cuando se

Naciones Unidas sobre fístula; su historia era conmovedora

enfermó no pudo cuidar su rebaño y sólo le habían quedado

y yo no podía dejar de mirar esa tabla. Me sentía, por mo-

dos cabritas que, sin macho, no se podían reproducir. Enton-

mentos, un canalla.

ces yo le dije que le quería regalar un chivo, y que me sentiría

–Entonces llegó la partera, que cortó el cordón y puso la ca-

muy mal si me lo rechazaba.

becita del bebé sobre una escoba para que no se ensuciara

Mientras la intérprete interpretaba, Saratou sonreía de otra

en la arena, y después me senté mirando hacia La Meca y la

manera: con una especie de alegría. No era fácil conseguir el

partera me dio al chiquito envuelto en un paño…

chivo: había que comprarlo en un pueblo a diez kilómetros

La tabla era lo que los musulmanes llaman alluha, una ma-

que tenía un mercado de los jueves –y era martes. Convini-

dera donde los alumnos de la madrassa escriben con un

mos en que yo le daría la plata y ella lo compraría; fue enton-

cálamo los suras del Corán para memorizarlos. Después la

ces cuando se me ocurrió la tontería. Le daría, además, di-

lavan, escriben otro sura: una libreta con una sola hoja. Y yo

nero para alimentar al chivo por un año con una condición:

me preguntaba qué era lo que me fascinaba en ella: si su

que lo llamara Martín. Saratou soltó la carcajada. Después

olor de un tiempo muy pasado, si ese dibujo de las letras, si

me dijo que ese chivo le iba a cambiar la vida y que me re-

la madera como papel antiguo.

cordaría para siempre.

Hablamos –yo la escuchaba, hacía preguntas– dos, tres ho-

No fue fácil pasar con mi alluha por los aeropuertos: sobre-

ras. En algún momento, Saratou notó que yo miraba su tabla

salía del bolso y era visiblemente árabe. Por unos días fui un

demasiado, y me preguntó –a través de la intérprete– por

terrorista descarado, uno que no se resignaba a la clandes-

qué. Se sonreía: hacerme una pregunta era invertir los ro-

tinidad. Llegué, por fin, a París una mañana muy temprano;

les, un gesto de audacia que la puso nerviosa. Yo intenté ser

antes de subir a casa de mi primo Sebastian compré unos

amable: le dije que me parecía tan bella, que la felicitaba. Ahí

croissants en la panadería. Mientras desayunábamos les

estuvo mi error: después me explicaron que un elogio así, en

conté la historia de mi alluha y el chivo Martín; nos reímos y

su cultura, es un pedido que no se puede rechazar.

Laurence, su mujer, me preguntó cuánto costaba el animal.

–Se la quiero regalar. Por favor, llévesela.

Recién entonces hice la cuenta y descubrí, con horror, que

Me dijo Saratou, por interpósita persona, y yo por interpósita

igual que esos croissants. 93


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ARTE EN EL CEMENTERIO

Luis Fontana

LA HORA DE LOS ÁNGELES Testimonios del pasado y del modo en que una clase se vio a sí misma, las esculturas de Luis Fontana se despliegan en el cementerio El Salvador como en un museo a cielo abierto. Por Lucas García / Fotos: Héctor Rio Parada sobre los escalones del panteón de la familia Rouillón,

cuando tenían plata, se querían hacer la casa en la calle Córdo-

tiene el pelo rizado y a medias cubierto por un gorro. Mira hacia

ba”, dice Mariana Rodríguez Hertz, presidenta de la Asociación

el suelo, pálida, con expresión de tristeza. En la mano izquier-

Amigos del Cementerio El Salvador. Mientras las familias promi-

da sostiene un puñado de flores que parecen a punto de caer.

nentes comenzaban a construir sus mansiones sobre el bule-

Lleva una especie de túnica, algún tipo de vestido que hace mu-

var Santafesino (hoy Oroño), como un reflejo fúnebre, hacían

cho tiempo dejó de usarse. Sus alas están rebatidas en señal de

lo propio con sus residencias post mórtem; y el contraste

duelo. Tallada en mármol de carrara por Luis Fontana en 1891,

que generaban con los austeros nichos de la gran mayoría

es la más antigua de sus esculturas en el cementerio El Salvador.

también lo producían al comparar los metros cuadrados de

El tiempo transcurrido apenas se nota. La escultura está intacta;

sus panteones con las hacinadas habitaciones de conventillo

sólo tiene tierra adosada en la parte trasera de las alas, como

en que vivían los obreros de la época.

si al aterrizar algún desperfecto hubiera hecho revolcar a ese

“La gente se entierra como vive –explica Rodríguez Hertz–, y

ángel en el barro. Cada detalle se distingue a la perfección; las

Fontana era un señor de moda. De Génova venían catálogos

plumas de paloma desparramadas en los escalones parecen ha-

con los modelos, vos elegías y te mandaban las estatuas hechas.

ber caído de las alas de aquella mujer apesadumbrada.

O si tenías más plata se la encargabas directamente a Fontana”.

Proveniente de Italia, como miles de connacionales que llegaban a hacerse la América, el arquitecto Luis Fontana desem-

Museo fúnebre

barcó en una Rosario que tenía 50 mil habitantes y crecía

El sol se escabulle entre los panteones y las cúpulas y, por mo-

a ritmo frenético. De su estudio de escultura, el primero de

mentos, encandila sin piedad. Los ángeles siguen petrificados

la ciudad, salieron muchas de las estatuas y panteones que

y con sus alas quietas; de pronto una paloma vuela hasta el

todavía persisten tras los muros del cementerio El Salvador.

arrasado panteón de Camilo Aldao. En las paredes exteriores

Una burguesía sostenida en el modelo agroexportador, que

crecen algunos yuyos; adentro parece como si Van Helsing

buscaba diferenciarse tanto en la vida como en la muerte y

hubiese acribillado al conde Drácula: el piso está cubierto de

ostentar su carácter acomodado, encontró en él su artista

partes de revoque, vidrios y maderas rotas, las tapas de los ni-

funerario predilecto.

chos yacen hechas pedazos en el suelo y hasta los ataúdes

La calle principal del cementerio está repleta de panteones

están abiertos y destrozados; lo único sano es un vitral con la

majestuosos. “Es como el Paseo del Siglo. Antes, los rosarinos,

imagen de Jesús. Atrás, en las catacumbas del sótano los Juan M. Ortiz / L. Fontana, 1893.

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Un legado artístico cargado de expresión y sentimiento situado en un lugar poco habitual, resignificado por el aura de misterio. féretros están apilados como cadáveres en una fosa común. Distinta es la suerte de las otras obras de Fontana. Reflejada en los vidrios de la puerta de Aldao, la cripta de la familia Carreras muestra en uno de sus tapiales una mujer asustada, tallada en bronce. Aferrada al marco de la puerta, la figura no entiende las razones de un ángel que la toma y le señala el cielo, como si quisiera llevarla en su vuelo. El polvo, el viento y la lluvia han dibujado lágrimas en sus mejillas. Muy cerca, sobre el techo de los Pinasco, un ángel de alas rebatidas y espada apuntando hacia el suelo –señal de que ha terminado la batalla– protege un Familia Luis Pinasco / L. Fontana, 1902.

sarcófago de piedra. Debajo suyo una inscripción en latín pide por el descanso eterno del difunto; también aparecen la cruz, el alfa (principio) y el omega (fin), y el crismón (un monograma que refiere a Cristo en base a las letras griegas X y P). Las obras de Fontana se codean con las de otros artistas ilustres, como Guido, Scarabelli, Barnes o Vanzo. Un legado artístico cargado de expresión y sentimiento situado en un lugar poco habitual, resignificado por el aura de misterio, superstición y trascendencia inherente a la necrópolis. Testigos de una época en que la muerte era una ceremonia que iba más allá del velatorio, cuando los vivos iban al encuentro de los muertos en el cementerio. El arte como representación de la tragedia. “Una de nuestras misiones, con las visitas guiadas, es que la gente empiece a ver al cementerio con otros ojos –cuenta Juana Blanco, de Lucio Fontana.

Mariana Rodríguez Hertz–. Aquí hay más obras de arte que en

Lucio Fontana escultor

ningún otro lugar de la ciudad. A lo lejos un guardia grita para

El apellido Fontana aparece en diversas firmas de obras

avisar que están por cerrar. Es la hora: el sol se retira y las som-

en el Cementerio El Salvador: Luis Fontana,

bras de las estatuas comienzan a extenderse por los corredo-

L. Fontana, Fontana y Scarabelli, L. Fontana y Scarabelli,

res, como si adquirieran vida con la oscuridad que avanza.

y Fontana y Cia. Más reconocido que Luis Fontana fue su hijo Lucio, nacido en Rosario en 1899 y radicado más tarde en Italia, donde se consagró como artista. También escultor, Lucio Fontana trabajó con su padre en arte funerario. Sin embargo, es difícil acreditar que haya realizado alguna de las esculturas del cementerio. La única obra atribuible fuera de duda a Lucio Fontana es la escultura en bronce negro con la que el pueblo de Rosario homenajeó a la educadora de los humildes, Juana Blanco, en 1927. Lo dice la firma: “Lucio Fontana Escultor”. Su obra emblemática está fuera del cementerio: El sembrador, el bajorrelieve gigante que mira al río Paraná desde las barrancas del parque Urquiza, tapando lo que antiguamente era un túnel ferroportuario.

Familia Gueglio / Fontana y Scarabelli.

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BUSCADOR

datos que se difunden. Sus integrantes comparten su propio trabajo fotográfico y organizan concursos internos online.

QUIERO RETWITTER: Javier Malosetti

EL MOLINO “La palabra dice «molino», de moler, pulverizar en partes, hacer liviano lo pesado, destrozar el todo y alcanzar la sutileza. Homenaje al mundo del trabajo. Organización de cooperativas de diseño. Punto de cruce ciudadano a través de la construcción de bienes culturales”. Con esta definición se presenta El Molino Fábrica Cultural, el espacio intervenido en la manzana comprendida por las calles Castellanos, República de Siria, bulevar Gálvez y Pedro Víttori, de la ciudad de Santa Fe, para poner a punto lo que promete ser una gran empresa cultural. El viejo molino Franchino se convirtió en un lugar dedicado al desarrollo de actividades didácticas y expositivas vinculadas al diseño, especialmente industrial, una “usina” destinada al funcionamiento de una escuela de artes y oficios, y a la exhibición tanto del producto terminado como de sus procesos de fabricación y diseño. Inaugurado en diciembre de 2010, El Molino Fábrica Cultural presenta en su primera etapa los espacios “Apto para todo ser”, “Apto para todo encuentro”, “Apto para todo hacer” y “Apto para todo juego/

fuego”, planteados por la división de soportes materiales y no por disciplinas o ejes temáticos, a fin de desarrollar una idea de proceso, para contribuir al fomento de los vínculos afectivos y sociales, y a la relación de cultura y trabajo. La obra fue realizada por la Unidad de Proyectos Especiales del Ministerio de Obras Públicas y Vivienda de Santa Fe, a cargo de Luis Lleonart, Silvana Codina y Francisco Quijano, con planificación conceptual del espacio por parte del Ministerio de Innovación y Cultura.

FUERA DE AGENDA Rosario cuenta entre su valioso legado arquitectónico con una de las expresiones más puras del Art Nouveau de todo Latinoamérica. La majestuosa casona de fachada floral y curvada se erige en pleno centro de la ciudad –Presidente Roca al 400- y si bien no está abierta al público puede ser disfrutada desde la calle. Flores, tallos y hojas, curvas femeninas, trazos sutiles y formas orgánicas son algunos de los recursos estéticos que caracterizan al género.

FACEBOOK

ESCRITO EN LA CALLE Grafiti, calle Sarmiento al 300, Rosario.

Fotógrafos rosarinos es una comunidad virtual que nuclea aficionados y profesionales de la fotografía de la ciudad de Rosario y sus alrededores a fin de generar un espacio de encuentro e intercambio. Muestras, charlas, convocatorias, concursos, noticias, compra-venta de equipamiento, información sobre escuelas de fotografía, son algunos de los

El mate amargo y los scons q hizo Andrea recién combinan c el día como Lennon y Mc.Cartney desde mi ventana veo la copa de un árbol con 3 nidos de hornero. todo un barrio. nice. Liniers ¿Por qué cada vez que en los noticieros dan la noticia de que hace frío muestran gente cruzando alguna avenida? Se casaron William y Kate, beatificaron al Papa, mataron a Bin Laden…Mucha gente en las calles, avisen al pibe de GH que no es por él. Che cuenten quien gana el Gran Hermano…Me interesa mucho… También: cuál es el producto bruto de Nueva Zelanda. Dante Spinetta

Hoy me voy a desarmar en el espacio pero cuando me vuelva a unir voy a contar con nuevas partículas planetarias en mi generika…u feel me? Mataron a Bin Laden… ¿y a George Bush no?

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PRIMERA PERSONA

LAS POSIBILIDADES DE LA NOVELA Una apretadísima biografía de Juan Gabriel Vásquez debería contener estos datos: que nació en Bogotá en 1973; que estudió literatura hispanoamericana en París y en 1999 se instaló en Barcelona, donde vive; que publicó un libro de

Juan Gabriel Vásquez

relatos, dos novelas, una recopilación de artículos críticos y una biografía de Joseph Conrad; que ganó varios premios,

MEMORIA DEL MIEDO

entre ellos el de Periodismo Simón Bolívar por “El arte de la

Nacido en Bogotá en 1973 y residente en Barcelona, ganó el Premio Alfaguara de Novela por El ruido de las cosas al caer. El pasado reciente de Colombia, la droga y la violencia, en un cruce impecable de historia y ficción.

2011, uno de los más importantes en lengua española, por El

distorsión”, un ensayo que contiene su clave poética; que trabaja como traductor y a su vez ha sido traducido a catorce lenguas. Y que es el ganador del Premio Alfaguara de Novela ruido de las cosas al caer. Las relaciones de historia y ficción atraviesan la reflexión y la escritura de Vásquez. En “El arte de la distorsión” sostiene pre-

Entrevista de Osvaldo Aguirre

cisamente que la idea de que toda historia es ficción, que sumió en debates a los historiadores, “ha tenido el efecto curioso

A mediados de 2009, tal como el narrador de mi novela, des-

El novelista tiene total libertad, pero eso no quiere decir que

de liberar por fin las posibilidades de la novela”, y en concreto

cubrí la foto del hipopótamo muerto en las páginas de la revis-

siempre pueda usarla. Creo que cada novela tiene que “me-

“ha permitido a la ficción ganar una libertad inédita: la libertad

ta colombiana Semana. Hasta entonces apenas si había tenido

recer” el derecho de distorsionar la verdad conocida, y hay

de distorsionar la historia”. Pero el novelista no se desentiende

noción de que esos animales seguían existiendo: como llevo

que cuidarse mucho de los novelistas descuidados, perezo-

del alcance de los hechos: “Transpuesta en un contexto distin-

varios años fuera de Colombia, he perdido contacto con al-

sos o carentes de rigor que se escudan en su libertad para

to del que les propio, rodeada de ciertas ficciones bien escogi-

gunas cosas, y una de ellas es la nueva vida del zoológico de

cometer imperdonables errores históricos. Lo que yo defien-

das por el narrador, la historia nos revela sus secretos con más

Pablo Escobar. Yo llevaba ya un año trabajando en esta novela

do es el derecho del novelista de faltar a la verdad histórica

generosidad que la historiografía más exhaustiva”.

pero fracasando estrepitosamente: había logrado saber algo

cuando hacerlo sirve para traer a la luz verdades poéticas o

En la novela Los informantes (2004) Vásquez abordó un tema

acerca de Ricardo Laverde, pero poco más. La imagen del hi-

metafóricas. Si no es para eso, si la distorsión es gratuita, no

lateral del pasado de su país: el alineamiento de Colombia

popótamo muerto me provocó una sensación impredecible:

le veo yo mucha razón de ser.

con los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y

fue como si sólo ahora, en 2009, se cerraran para mí los años

la equívoca persecución de ciudadanos alemanes por parte

80 y primeros 90, esa época en que los bogotanos crecimos

Yo he sido un entrevistador obsesivo y un poco imprudente

del gobierno del presidente Eduardo Santos. En Historia se-

con las bombas, los asesinatos políticos y en general la guerra

para mis novelas, pero en ésta no lo fui, y eso por una razón

creta de Costaguana (2007) comenzó donde terminaba una

de Escobar contra el Estado colombiano. En ese momento

sencilla: es la novela más personal que he escrito, y quería

invención de Conrad, el país sudamericano y ficticio que hizo

supe qué novela quería escribir, cuáles eran los temas.

que uno de los temas fuera la memoria que el narrador tiene

de escenario a la novela Nostromo, y compuso una historia

del miedo, como la comparte con los que lo rodean, más

en base a la posibilidad de que el escritor polaco haya estado

Si el acto de recordar está muy presente en el libro, así como

que la precisión de la verdad sobre Escobar. Los colombia-

en Colombia y que su ficción estuviera inspirada en la historia

lo estaba en Los informantes, es porque para mí, como decía

nos crecimos con versiones distintas de esas leyendas sobre

política del país.

Sebald, la memoria es el espinazo moral de la literatura. Re-

Escobar; yo quería que en la conciencia de mis protagonistas

El ruido de las cosas al caer comienza con un curioso suceso

cordar es un acto moral, ¿no? Pero eso no quiere decir que

estuvieran esas leyendas con las que crecí yo, en lugar de

histórico: la fuga y persecución de un hipopótamo, una de

sea fácil. Muchas veces recordamos con esfuerzo, a pesar de

regalarles el beneficio de una verdad depurada y obtenida

las criaturas que Pablo Escobar, legendario narcotraficante

nuestro impulso natural, que sería el olvido. Muchas veces el

cómodamente desde el futuro.

de Medellín, tenía en su zoológico privado. Ese episodio es

olvido es lo que nos pide el cuerpo y sin embargo recorda-

el punto de partida de la memoria del narrador, Antonio Ya-

mos, recordamos para que algo no muera, para encontrar-

Esta novela como tragedia. Sí, hay algo de eso, el narcotrá-

mmara, y de sus diálogos con Ricardo Laverde, un piloto que

le sentido al pasado. La comprensión va en detrimento del

fico como la falla metafísica que tiene cualquier Hamlet o

acaba de pasar veinte años en prisión. Memoria quiere decir

bienestar, digamos. A esa tensión, que está en todos noso-

cualquier Otelo, algo que nos condena desde dentro. Yo

aquí imaginación, reinvención de la historia, ficción. Pero una

tros, se refiere el narrador. Pero ya decía Francisco Ayala que

no soy muy amigo del verbo revelar aplicado a una novela,

ficción que retorna sobre la historia que la alumbró, y la re-

la literatura es memoria perfeccionada.

pero sí del verbo explorar; y lo que he querido explorar son

descubre en nuevas lecturas. 101


Yo no soy muy amigo del verbo revelar aplicado a una novela, pero sí del verbo explorar; y lo que he querido explorar son ciertas preguntas. ¿Qué implicó para toda una generación ser contemporánea del narcotráfico?.

Los billares de la calle catorce El día de su muerte, a comienzos de 1996, Ricardo Laverde había pasado la mañana caminando por las aceras estrechas de La Candelaria, en el centro de Bogotá, entre casas viejas con tejas de barro cocido y placas de mármol que reseñan

ciertas preguntas. ¿Qué implicó para toda una generación

para nadie momentos históricos, y a eso de la una llegó a los

ser contemporánea del narcotráfico? ¿Cómo nos marcó esa

billares de la calle catorce, dispuesto a jugar un par de chicos

presencia a quienes vivimos al margen de ella, que fuimos los

con los clientes habituales. No parecía nervioso ni perturba-

más? Y sobre todo: ¿cómo nos marcó el miedo que sentimos

do cuando empezó a jugar: usó el mismo taco y la misma

en una época, cómo marcó ese miedo nuestra conciencia,

mesa de siempre, la que había más cerca de la pared del

nuestras relaciones íntimas?

fondo, debajo del televisor encendido pero mudo. Completó tres chicos, aunque no recuerdo cuántos ganó y cuántos

El novelista es quizás la única persona que escribe mejor cuan-

perdió, porque esa tarde no jugué con él, sino en la mesa de

do está lejos, ya sea en el espacio o también en el tiempo (a

al lado. Pero recuerdo bien, en cambio, el momento en que

veces se necesitan décadas para que un tema pueda ser tra-

Laverde pagó las apuestas, se despidió de los billaristas y se

tado en la ficción literaria). Tal vez sea una cuestión de tempe-

dirigió a la puerta esquinera. Iba pasando entre las primeras

ramento, pero la distancia es lo que yo necesito. Quizás sea

mesas, que suelen estar vacías porque el neón hace sombras

porque estar lejos da libertad o incluso impunidad.

raras sobre el marfil de las bolas en ese punto del local, cuando trastabilló como si hubiera tropezado con algo. Se dio

Buena parte del boom latinoamericano ejerció una influencia

la vuelta y volvió adonde estábamos nosotros; esperó con

decisiva en mi vocación. La lectura de Borges cambió mi vida

paciencia a que yo terminara la serie de seis o siete caram-

y la sigue cambiando todos los días: su fantasma está pre-

bolas que había comenzado, e incluso aplaudió brevemente

sente en Los informantes, aunque no se vea. Con Cien años

una a tres bandas; y después, mientras me veía marcar en

de soledad comencé a pensar que quería ser escritor. Vargas

el tablero los tantos que había conseguido, se me acercó y

Llosa ha marcado de una manera muy intensa mis ideas so-

me preguntó si no sabía dónde le podían prestar un aparato

bre la disciplina, la terquedad, la ética del novelista, y tengo

de algún tipo para oír una grabación que acababa de recibir.

con sus libros una deuda impagable. Lo mismo, aunque de

Muchas veces me he preguntado después qué habría pasado

manera distinta, sucede con Cortázar, a quien sigo releyendo

si Ricardo Laverde no se hubiera dirigido a mí, sino a otro de

con cariño y del cual me interesa hasta lo malo. Una novela

los billaristas. Pero es una pregunta sin sentido, como tantas

como Terra Nostra, de Carlos Fuentes, susurra en las esqui-

que nos hacemos sobre el pasado. Laverde tenía buenas ra-

nas de Historia secreta de Costaguana. Y en cuanto a El ruido

zones para preferirme a mí. Nada puede cambiar ese hecho,

de las cosas al caer, cualquier buen lector de Onetti sentirá

así como nada cambia lo que sucedió después.

allí su presencia vigilante.

(De El ruido de las cosas al caer) 103


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LIBROS

Jorge Leonidas Escudero, el poeta minero

EL BUSCADOR DE PALABRAS PRECIOSAS Escritor autodidacta, minero, jugador empedernido. Celebrado en su San Juan natal pero desconocido por el gran público. La edición de su Poesía Completa es un aporte decisivo para que su obra alcance el merecido reconocimiento nacional. Por Javier Cófreces / Fotos: Marisa Negri

Nunca encontró lo que buscaba. Lo más preciado que rescató fue una colección de piedras que instaló en la vitrina de su casa, que todavía conserva y exhibe con orgullo. A los 50 años se animó a publicar su primer libro de poemas.

Jorge Leonidas Escudero es el artista más valioso y querido

Escudero goza del aprecio de los cuyanos. A pesar de la sen-

magros. Nunca encontró lo que buscaba. Lo más preciado

de San Juan. Hay que remontarse a Domingo Faustino Sar-

cillez que trasunta, su carisma personal genera un inmenso

que rescató fue una colección de piedras que instaló en una

miento para encontrar a un sanjuanino tan reconocido en su

fervor entre sus seguidores, ya sean intelectuales o no, ya

vitrina de su casa, que todavía conserva y exhibe con orgullo.

provincia. Un verdadero símbolo de creatividad y pertenen-

sean lectores o no. “Desde siempre ando buscando lo que

A los 50 años se animó a publicar su primer libro de poemas,

cia. Sus textos, además de deslumbrar en excelentes libros,

llamo «la palabra única». Pretendo que esa palabra encierre

La raíz en la roca, cuyo título resultó ser una verdadera ale-

también integran el cancionero popular cuyano, a través de

el sentimiento de lo que quiero decir. En eso estuve en la

goría de su vida. La fuente de inspiración para instalarse en

cuecas y zambas que el poeta compuso y que se cantan en

consecución de los años. Lo haré hasta que el impulso se

la lírica surgió de un primo suyo, Carlos Guido Escudero, un

peñas y reuniones, que se difunden por la radio y suenan por

acabe y me diga que ya no tiene vuelta. Entonces me callo

poeta que se quitó la vida a los veinticinco años y por quien

las calles de San Juan y Mendoza. A sus 90 años, el hombre

para todo el viaje.”, dice el poeta.

el buscador de oro sentía una profunda admiración.

dimiento aurífero la perdió en una apuesta con otro minero.

es profeta en su tierra.

Escudero nació en San Juan en 1920. Terminó la escuela y

“Ese primo mío me dio el empuje, porque yo lo veía a él que

Lo explica: “El juego para mí tiene una importancia absoluta,

Sin embargo, salvo por el entusiasmo de lectores y entendi-

cursó estudios de agronomía en Mendoza, carrera que aban-

escribía con tanta fe en la poesía, entonces yo me propuse,

en cuanto el juego es la posibilidad de que yo pueda experi-

dos, Escudero todavía es un desconocido para el gran pú-

donó para emprender la tarea que marcaría su vida para siem-

pero no había entonces poemas mayormente. Hice un acrós-

mentar lo más sustancioso e importante que pueda haber en

blico. La reciente aparición de Poesía Completa (Ediciones

pre. Se fue a la montaña a buscar oro y piedras preciosas. Lo

tico a una mujer de la que me enamoré allá por Jachal alguna

mis personalidades humanas… descubrir lo desconocido, lo

en Danza), un volumen que compila los veinte títulos que

hizo durante muchos años, de la forma más rudimentaria y

vez. Tiempo después apareció mi primer libro”, cuenta.

que está un poco más allá”.

publicó entre 1970 y 2010, es un aporte esencial para instalar

artesanal. Montado en una mula y provisto de herramientas

Desde joven lo entusiasmó el juego, el azar, los naipes, la ru-

Su poesía además de hablar de las montañas y del juego,

una poética profunda y singular en la consideración popular.

rústicas y primitivas. Los resultados de esa búsqueda fueron

leta. Se cuenta que la única mina que descubrió con alto ren-

habla de todo aquello que Escudero encontró y perdió en su 105


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LIBROS

Dos poemas Ya no puede ser considerado sólo como un poeta regional apreciado sólo en su comarca. “Por prepotencia de trabajo”, por sus versos sencillos y luminosos, debe ser considerado como uno de los grandes escritores argentinos, a pesar de que en su provincia, lo sigan llamando Chiquito. vida, esperanzas, recuerdos, amigos y amores. En cuarenta

Lágrimas ocultas de tu viaje Te vas, pero quedándote. Me quedo, pero voy con vos. Volamos como dos mariposas unidas por un hilo, uno en el otro, y el susurro de nuestros nombres impregna el aire. De modo que te vas pero quedándote y yo al permanecer aquí te sigo.

años escribió 20 libros de poemas. Sin embargo, recién en los últimos tiempos su obra es valorada en todo el país. Dueño de una poética personalísima, basada en el hablar cotidiano de la zona. Matizada con versos y construcciones

Los árboles del otoño y eso que dicen desde siempre en los caminos, eso no nos importa hoy porque estamos alegres, porque estás de viaje.

lingüísticas muy particulares, en las cuales pueden faltar o sobrar letras. Pueden aparecer expresiones desconocidas, modismos desusados y términos sorprendentes. Inventó una sintaxis poética a su gusto. En definitiva, Escudero cons-

Que me llevas a una ciudad lejana dices y yo te sostengo en mi pueblo de siempre y te acaricio.

truyó una lírica inimitable que le permitió conquistar fervorosos lectores que disfrutan de su originalidad creativa y conmovedora. “Yo no trato de experimentar absolutamente nada –señala–. Yo trato de darle expresión a algo que quiero decir y que no hallo cómo decirlo, entonces tengo que intentar caminos para decirlo; entre esos caminos está que

La palabra única Sigo aquí en el camino de otras veces, escarbo, m’encaramo en las palabras, miro cielos a ver si la palabra única me resume todo lo a decir.

yo a veces cuando escribo saco unas letras del texto y no las pongo. El oído mío me dice que esa letra no puede entrar ahí, porque está de más”. La edición de Poesía Completa, por una editorial de Buenos

Sigo esto y escribo como que soy mandado A encontrar arduamente lo que aún no asoma pero lo atisbo. Una esperanza bruta me asiste.

Aires con alcance nacional, ratifica que Escudero ya no puede ser considerado sólo como un poeta regional apreciado sólo en su comarca. “Por prepotencia de trabajo”, por sus versos sencillos y luminosos, debe ser considerado como uno de los

Y voy a lo invisible sin saber qué ni cuando ni si podré poner pie nel umbral de o me consumiré andando el camino.

grandes escritores argentinos, a pesar de que en su provincia lo sigan llamando Chiquito. “Justifico la existencia de la poesía porque creo que uno dice con toda buena fe para tratar de investigarse a sí mismo –explica–, y que eso que le pasa también le ocurre a otra persona que no lo puede expresar. La poesía permite tender una mano y sentirse comprendido”.

¿Estoy quizá hablando de la nada o del todo que es lo mismo? ¿Será eso el silencio total ah? Me asusto: ¿buscar la palabra única será instinto de muerte?

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BUSCADOR

primeras del territorio argentino en gestación. Paucke estuvo 20 años en este territorio (de 1748 a 1768) y comenzó a escribir su libro en 1773, cuando ya había regresado a Europa.

libro de narrativa que asocia la ficción, el ensayo y la autobiografía para construir, en clave, cifrados por el oficio mismo de narrar, un conjunto de retratos de escritores argentinos contemporáneos.

dan pinos de antes del barrio. No había ni pavimento ni medios de transporte, no había nada –cuenta un ex trabajador metalúrgico y antiguo vecino del barrio–, hasta que en 1942 empezaron a construir la fábrica.”

Recuerdos e imágenes de Santa Fe en el siglo XVIII Hacia allá y para acá el libro del sacerdote jesuita Florian Paucke (1719-1780) que publica la Secretaría de Producciones e Industrias Culturales de Santa Fe (primero de la serie Signo Santafesino que conmemora el Bicentenario) es un trabajo delicadísimo y enorme, para el que los editores Pedro Cantini y Nora Avaro se contactaron con el convento austríaco de Zwettl, donde se conserva el original de Paucke, para lograr unas reproducciones impresionantes de esas acuarelas e ilustraciones con las que el cura describió el día a día de su vida en la colonia San Javier. Las más de 150 ilustraciones, a todo color (170 páginas), están acompañadas por fragmentos de las memorias de Paucke, que completan enteras el libro en un cedé, en formato digital. Las imágenes son el primer paisaje retratado de Santa Fe y también unas de las

El sentido de lo inclasificable “En cuanto sentido –dice Elvio E. Gandolfo– no es en absoluto lo mismo decir «El libro de los escritores» que «The Book of Writers». El primero trae asociaciones de libros para fin de año, recetarios de cocina o álbumes o libros para regalos. El segundo, en cambio, me hace recordar muchos «The Book of…»: sails, cats, stones, incluso Saturday. Libros de veleros, gatos, piedras preciosas o del día sábado (un conjunto miscelánico para entretenerse ese día de la semana, que solía hojear en la biblioteca del Instituto Anglo de Montevideo), libros que tendía a explorar en detalle“. De ahí el título para The Book of Writers (Caballo negro, Córdoba), un inclasificable

Una fábrica, un barrio, una historia Surgido en el marco del Presupuesto Participativo, el proyecto Historia, Identidad y Perspectiva, que coordina el Centro Municipal de Distrito Sudoeste y la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario, recupera en El libro de Barrio Acindar (Editorial Municipal Rosario) una compleja historia fabril y barrial a partir del aporte de sus propios protagonistas, los ex trabajadores de la planta siderúrgica y los antiguos y nuevos vecinos del barrio, uniendo sus diferentes voces e imágenes como las líneas de un mapa susceptible de nuevas exploraciones en la memoria y el presente. Una historia con un punto de partida preciso: “Acá había una zona de quintas, de pastoreo, tenían vacas. Todavía que-

Poeta de la vida posible y plausible Ediciones De Aquí a la Vuelta y Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación se unieron en la edición de la Poesía completa del gran poeta paraguayo Elvio Romero (1926-2004). Publicado con el auspicio del Fondo Nacional de la Cultura de Paraguay, el libro reúne los poemas que Romero comenzó a publicar en 1947. “Elvio Romero es un poeta de la vida, simbolizada por el fuego en sus composiciones. Pero de la vida posible y plausible, donde reine la justicia y el amor, y sobre todo en su país, el Paraguay, maltratado por la tiranía y la existencia de dos naciones: la del interior y la del exilio”, dice José Vicente Peiró Barco en el prólogo.

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1 La medida de un sueño Reynaldo Sietecase Director

32 pies es una medida que indica profundidad y navegabilidad. Un dato indispensable para quienes se aventuran por el río Paraná. Una referencia esencial para quienes saben que cultura implica fluidez y libertad. 32 pies nace en relación directa a una obra que sintetiza verdad y belleza. Uno de los más destacados arquitectos del mundo, Oscar Niemeyer, diseñó un gran teatro para Rosario. Un Puerto de la Música enclavado en un puerto de trabajo. Un teatro como no existe ningún otro en el mundo. Un teatro que será escuela de artistas y museo. Un teatro pensado para estar al alcance de todos. Un enorme y novedoso espacio público. La primera obra del genial constructor de Brasilia en Argentina. El Puerto de la Música aparece como un desafío y una esperanza. Un faro sobre el río. Como lo anunció su creador: una señal de unidad para los pueblos de Sudamérica. La cultura es nuestra casa común.

Agradecimientos Al Maestro Hermenegildo Sábat

Esta publicación pretende acompañar el avance de esta idea que nació de un

Luis Ovsejevich Claudio Ippoliti Sergio Ceroi Ricardo Silberstein Silvana Codina Kadu Niemeyer Heloisa Alves Gustavo D’Elía Graciela Arreguez

dibujo hecho con plumín por un genio centenario. Se propone registrar,

Derecho de autor Nro. en trámite. Los artículos firmados no expresan necesariamente la opinión de la revista. Ningún contenido de esta publicación puede reproducirse sin previa autorización de la Fundación Puerto de la Música.

Editada por la Fundación Puerto de la Música, una organización sin fines de

haciendo eje en la región litoral, las manifestaciones artísticas de los países que integran el Mercosur. Sus personajes, sus historias, las nuevas tendencias, lo clásico y lo moderno, lo popular. Las crónicas, entrevistas, investigaciones, informes especiales y foto reportajes, tienen una premisa fundacional: estar a la altura de una obra tan osada como formidable.

lucro conformada por representantes de entidades públicas y privadas de Santa Fe, y realizada por un calificado grupo de periodistas, escritores, fotógrafos y diseñadores, 32 pies está pensada como una publicación coleccionable y de periodicidad trimestral que contará con la participación de prestigiosos colaboradores.

Distribución En Capital y Gran Buenos Aires.: Vaccaro Sánchez

32 pies es una medida que indica profundidad y navegabilidad. 32 pies es la medida de un sueño.

Impresión Borsellino Impresos S.R.L.

Fundación Puerto de la Música Presidente: Ricardo Silberstein. Vicepresidente: Marcelo Romeu. Secretaria: María Julia Reyna. Tesorero: Javier Ganem. Titulares Consejo de Administración: Jaime Abut, Graciela Alabarce, Jorge Alice, Inés Bertero, Sergio Ceroi, Carlos Cerrutti, Silvana Codina, Oscar Defante, Susana Dezorzi, León Epsztein, Miguel Felicevich, Daniel Gallo, Osvaldo García Conde, Roberto Gazze, Esteban Hernández, Claudio Ippoliti, Miguel Mancino, Guido Martínez Carbonell, Francisco Quijano, Federico Rojkín, Lidia Sartoris de Angeli, Carlos María Zampettini. Suplentes: Carlos Bartolomé, Hermes Binner, Pablo Feldman, Julián García, Enrique Gatti, Lázaro Gidekel, Alberto Grimaldi, Daniel Indorado, Alberto Kozenitzky, Miguel Lifschitz, José Mattievich, Eduardo Sangermano, Daniel Peppe, Fernando Riccomi. Comité de Honor (en formación): Presidente Luis Ovsejevich.

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