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Era verano del 2001, estaba reciente llegado de mi concurso de traslado como funcionario, y cómo dice sabina, llegaba a calle melancolía, ya no recuerdo el nombre de la calle donde conseguí un alquiler más o menos moderado, pero si recuerdo que que la casa se hallaba en un laberinto de calles embebido en un enjambre de antenas y de cables como dice la canción, para más inri, mi habitáculo estaba en el último piso, con lo que tendría que soportar un techo transformado en una brasa debido al calor que se cernía sobre la ciudad de Sevilla todos los veranos en julio y en Agosto, el barrio era un pequeño pueblo del oeste, desértico, donde por el calor por no haber, no había ni perros en las calles, todas las alimañas buscaban una sombra donde guarecerse en aquellos días de infernal calor.

La única solera que tenía aquel barrio es que se encontraba cerca de la ciudad deportiva del BETIS, todos los fines de semana que jugaba en casa el equipo bético, el barrio recobraba vida por todos los aficionados que acudían al campo a ver el partido, aquellas tardes de domingo se podía escuchar el 'gol' desde el estadio del Ruiz de Lopera, de repente llegaba a través del aire una voz al unísono de miles de personas, parecía el inicio de un terremoto cuando los cristales de la casa vibraban debido a la onda sonora que generaban tantas voces. Por aquellos días el barrio también tenía su animación debido a una serie de manifestaciones que discurrían por las calles protestando por la construcción de una mezquita en el barrio, los vecinos manifestantes alegaban en sus pancartas que un jeque árabe había conseguido mediante un enchufe en el ayuntamiento unos terrenos para construir el susodicho templo, en un barrio lleno de cristianos hasta las trancas, y claro, en los terrenos disputados en cuestión ,¿qué necesidad de mezquita había?, ¿no eran más necesarios unos colegios o ambulatorios?, ¿y qué decir de una comisaria?, sin duda la cosa no olía bien, algo escabroso había en el asunto de la mezquita, máxime cuando dentro de la manifestación se podría discernir parte del colectivo gitano, un colectivo que digamos puede considerarse poco protestante, sin duda aquella reclamación parecía noble y coherente en defensa del futuro del barrio. El edificio donde tenía mi apartamento, estaba ocupado en su mayoría por estudiantes en pisos compartidos, la razón era que la universidad estaba cerca de la casa, ciertamente le daba un carácter jovial al edificio esta característica, pero lo mejor que tenía haber alquilado aquel apartamento, era el casero, un hombre de pueblo bonachón que se asemejaba a sancho panza, él no molestaba en nada, todo lo contrario, siempre tenía una gran disposición en caso de que hubiera algún problema

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en la casa respecto de algún posible desperfecto, además mi casero dominaba todas las artes del mantenimiento de una casa, albañilería, fontanería, etc... por otro lado nuestro negocio era equilibrado, por el asunto del pago no había ningún problema puesto que mi estabilidad económica como funcionario me lo permitía, todo acababa en una transferencia bancaria y punto, la gentileza y generosidad de la gente de los pueblos avalaban a mi casero. El apartamento no tenía muy buena combinación para ir al trabajo, ello me obligaba a levantarme con tiempo suficiente para salvar alguna caravana que otra a lo largo del camino, lo mismo ocurría a la vuelta, y para colmo la combinación me obligaba a pasar por el barrio de las viviendas sociales ocupadas en su mayoría por una pequeña comunidad gitana que acampaban con mucha frecuencia en la calle, ello obligaba a reducir la velocidad al paso para no incurrir en un posible atropello que ellos pudieran provocar intencionadamente para sacar tajada de una compañía de seguros de automóvil, con el tiempo me acostumbré a ellos, y supongo que ellos también a mi, tanto que pasados unos meses y al pasar todos los días por delante de sus puertas, ya nos saludábamos con los buenos días y las buenas tardes. El apartamento disponía de salón comedor, tres habitaciones, cuarto de baño y cocina, durante algún tiempo para reducirme el alquiler lo compartí de forma ilegal sin decirle nada de nada al casero, compartí con un ingeniero de caminos y un comercial, en mi vida encontré ser más puerco que aquel individuo, el cual no me quedó más remedio que aguantarlo en casa durante seis meses, su habitación era o mejor dicho se convirtió en una zona de escombros o estercolero, era inútil llamarle la atención sobre aquella situación, lo peor de todo es que metía en aquella habitación a la visita de la novia, en fin, antes de aquello, el apartamento vino a visitarlo un policía que estaba recién separado y buscaba algún sitio donde esconderse cual caracol se esconde en su concha, menos mal que al final no compartí hogar con él, estaba acostumbrado a dar ordenes y creo que la casa se hubiera convertido al final en un cuartel militar, nunca comprendí que un policía quisiera compartir piso conmigo, hubo momentos en los que pensé que realmente él no quería compartición alguna conmigo y que en verdad de lo que se trataba era que se encontraba realizando algún tipo de servicio especial, que sé yo, vigilar a alguno de los estudiantes sospechosos que vivía en el edificio, realmente eran sospechosos, quien sabe que tipo de trapicheo se tenían entre manos, ¿quizás asuntos de drogas?. También estuvo un par de semanas un jovial estudiante que decidió meter en una habitación una máquina de pesas, de repente desapareció el chaval y durante un mes no supe nada de él, hasta que al final apareció contando que se había roto una pierna y tuvo que irse a casa de sus padres, por fin volvió junto a su padre a llevarse aquel catafalco de maquinaria de culturísmo 2


que al final nadie utilizó abandonando la casa. Era de esperar, el apartamento tenía sus años, y pronto llego el primer desperfecto que implicó la primera intervención del casero, fue un día que estaba en la ducha, y debido al calor que hacía en la casa de aquel verano, toda la plancha de azulejos que había dentro de la bañera se dilató, una vez aquellos azulejos notaron el agua fría de la ducha, provocó el cataclismo estando yo dentro de la bañera y todos los azulejos se vinieron encima mía, afortunadamente no sufrí daño alguno en ninguno de mis miembros, y cuando digo ninguno quiero decir ninguno, mi amigo sancho, el casero, cuando vio la catástrofe se sonrojo el pobre de que su casa alquilada mereciera de aquellos desperfectos, en un pispás y palustre en mano se puso manos a la obra, la catástrofe quedó en un abrir y cerrar de ojos difuminada por una perfecta intervención de albañilería. Por aquel entonces, yo tenía una novieta en málaga, ella tenía por casualidades de la vida dos amigos íntimos gays en la barriada, así, ella de vez en cuando me hacía visitas y venía desde málaga, aunque yo sabía realmente que ella no venía a visitarme a mi puesto que pasaba más tiempo con sus amistades sevillanas que conmigo, ya fueran sus amistades gays o no, pero bueno las ocasiones lo merecían puesto que proporcionaba momentos de intimidad con ella bastante satisfactorios, así yo fui presentado a sus amigos gays, con la mala fortuna de que fui motivo de incordio en la pareja pues uno de ellos empezó a sentirse atraído por mi, ni que decir tiene que no me quedó más remedio que coger pies en polvorosa sobre aquellos encuentros de amigos de mi novia. Dentro de mis dolencias, hacía unos años, debido a mis andanzas de juergas nocturnas universitarias por la ciudad de málaga con los amigos, tuve un tiempo que me dediqué a fumar, eso sí, simplemente tabáco, la cuestión es que ello me llevo a tener briznas de ataques asmáticos cuando llovía o se levantaba humedad en el ambiente, con esto, estando sólo en Sevilla me puse malísimo con una bronquitis, tanto que tuvieron que llevarme al hospital a ser atendido con suministro de oxígeno, antes de ponerme malo y viendo la que se me venía encima le pedí a mi novia que viniera a acompañarme aquellos días de penas y malurias, como estaba claro se negó, tenía cosas más importantes que hacer, entonces preparaba oposiciones a docencia y no vería conveniente dedicarme el tiempo debido a la inminente convocatoria. Estando en cama y con fiebre tuve la graciosa conversación: – te hecho de menos, ¿porqué no vienes este fin semana? – Yo, si estas malo, lo único que puedo hacer por ti es, ir recogerte y traerte cerca de tu familia 3


a Málaga. Aquella indiferencia por mi cuando ponía tanta urgencia en ver a sus amigos gays sevillanos, cuando sabía que estaba realmente mal con fiebre y en cama, aquel “yo lo único que puedo hacer por ti”, me llegó a lo profundo del corazón. – tu lo que te vas a ir a es a tomar por el culo. Aquella relación quedó allí, he de admitir que quedé realmente tocado, estuve un año sin saber bien que camino había decidido tomar, pensaba que me había equivocado, realmente estuve enamorado de aquella chica, y yo me comporté como un niño chico que necesitaba de mimos aquella noche del encame y la fiebre, quizás el estar alejado de mi familia producía esa falta de afectividad que hacía estar necesitado de tales actitudes afectivas por parte de mi pareja. Por otro lado siempre pensé : si tu pareja no iva a estar a tu lado cuando estuvieras malo ¿cuándo lo iva a estar?. La cuestión es que tenía que salir de aquella casa para olvidar los momentos compartidos, momentos de camas y almohada, sin duda, necesitaba encalar la casa, pero aquella casa ya estaba pintada de blanco, por otro lado sancho arremetía con su necesidad de vender la propiedad que yo habitaba, no había más remedio, había que salir de allí para olvidarlo todo, y así salí, consiguiendo un piso en un cuarto en la zona de triana, otra vez en el último, habría de seguir aguantando calores, la mudanza no se hizo esperar y en unos días había limpiado mi mente de telerañas y de fantasmas, ya estaba instalado en triana. No se que me dió aquel barrio pero fuera como fuere, no sé ni como ni cuando, pero las ganas de fumar volvieron a este cuerpo de escombro, y con cigarros con los que jugaba hacer figuras de humo no se que inspiración de poeta me sobrevino encima, que comencé a escribir unos cuantos versos con un cigarrito, un café sólo, sabina y krahe de fondo. La novia que recientemente había mandado tan lejos, tan lejos, ella que me cambió por unos días de estudio de oposiciones en vez de mirar por mi fiebre, ella fué la razón que me hizo escribir los siguientes versos, versos dedicados a aquella novieta interina opositora a la docencia a la que le encantaba la naturaleza y cualquier aventura viajera que pasara por delante de sus ojos, la rabia y el rencor hacia ella que me invadió porque no sintiera por mi lo que yo sentí por ella, fueron la causa de que con lágrimas al principio de la escritura de los versos, terminado con risas escribiera el siguiente poema, sin duda me pude librar a través de aquellos versos del rencor que me invadió:

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SIN RENCOR Hace algunos días, en un lugar de torres y molinos, de cuyo nombre no quiero acordarme, el abajo firmante dejóse, de buen grado, tirar de la lengua durante un rato, dolor de muelas mediante, y abrir así mi corazón de un jardinero principiante.

Propúsome la doncella Mariola que me comprara una maceta, una planta como a una mujer a quien yo hablar, una flor a quien regar, unos tallos de savia y de hojas cual mujer fuera para aprender yo a tratar, y yo cual jardinero soberbio herido por mi última planta y lleno de rencor rechacé el ofrecimiento de la maceta como si en esto del amor se tratara de una receta.

Y fue allí el rencor el que me venció, pues me referí a la mujer que amé cual planta carnívora devorara mi mano que la trató, pues aún brotan gotas de sangre de las heridas que me causara, y es que soy un tonto... y no hay quién me ponga las tiritas necesarias sobre el recuerdo de aquella dulce mujer.

Al refrescarla con agua, me quejé de las espinas que aquella planta me clavara, al reforzarla con grama, reproché los mordiscos que en carne viva me dejó, al darle tiesto y abono, me invadió aquel desinterés por mí en gran alto tono, al ponerla a la luz del sol, sentí las dentelladas por creer que aquella mujer no me amara.

Espero reflejen estas letras, que aquel jardinero nunca acertó, pues aquella mujer regalo de dios, nunca pudo ser una planta carnívora, sino una flor del paraíso no bien tratada por un hombre que nunca la entendió.

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Ternura...tú que has tenido la rara fortuna de conocer, el corazón a la luz de la luna de esa mujer, tú que supiste tomarle el tranquillo a esos brazos, más de una vez te adivino en el brillo de sus ojazos.

Amor... gracias por hacerme entender, que me sobra este rencor en mi ser, tú que reflejaste todo tu amor en esas flores, te doy ahora estos versos y un corazón vacío de rencores.

Buscaré.... un resquicio resto de aquella planta que al final podara y esto haré:

Para regar a esta flor, no utilizaré vaso ni contenedor, pues dejaré que esta planta salvaje viva junto a unas aguas cristalinas, y disfrute de su frescor.

Para reforzarla en su talle, yo seré el trovador que todas las noches pase por su calle.

Para darle tiesto y abono, no la aprisionaré en un hogar enclaustrada, sino que la dejaré en pleno campo rodeada de sus amigos y otras flores bajo el sol iluminada.

Para cuidarla de los insectos, como una rana veloz los cazaré con empeño, la rana esconde un príncipe encantado no dejes que pase de largo por tu puerta el hombre de tus sueños.

Para darla protección, yo seré árbol bajo el que dormir y quererte, mis manos te abrazarán contra el frío y el calor, yo te daré un hogar que defenderé hasta el día de mi muerte.

Flor educadora de viajes y naturaleza, regresa siempre a leer estos lazos de letras y llega hasta aquí, que aquí te dejo unos versos con flores, de consuelos y de amores y ellos te hablarán de mí.

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