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Igualdad

De echos

MICRO MACHISMOS AL

MICROSCOPIO Firma: Maite Garrido Courel. Ilustraciones: Pablo San Juan

AÑO 2011, EL MACHISMO ANCESTRAL, ESE VIEJO CONOCIDO, YA NO SE EXPONE EXPLÍCITAMENTE EN LA PLAZA DEL PUEBLO PARA QUE LO MIREN Y LO ADMIREN. HACE YA TIEMPO QUE SE ESCONDE PORQUE SABE QUE NO ES BIEN VISTO, PERO HA DEJADO UN SUCESOR QUE SE SIGUE LUCIENDO COMO SI ESTRENARA TRAJE NUEVO. SON LAS PEQUEÑAS TIRANÍAS DE TODOS LOS DÍAS. LOS COMPORTAMIENTOS QUE LOS HOMBRES, CON SUAVIDAD, USAN PARA EJERCER SU AUTORIDAD. SON LOS PEQUEÑOS MACHISMOS COTIDIANOS.

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“LA MUJER NO SUELE PERCIBIR LOS MICROMACHISMOS ENCUBIERTOS, PERO ES ‘GOLPEADA’ POR ELLOS Y LA LLEVAN A COARTAR SUS DESEOS Y HACER LO QUE NO QUIERE”

Sales de currar a las 18h y son las 20h ¿dónde has estado?, estoy todo el día solo y sin trabajo y a ti no te importa

LUIS BONINO, psicoterapeuta

S

e trata de actitudes de dominación suave, de baja intensidad, formas y modos reiterativos, casi invisibles, que los varones ejecutan de forma permanente”, explica Luis Bonino, psicoterapeuta y director del Centro de Estudios de la Condición Masculina de Madrid, quien tras años de estudio en el ámbito de las relaciones de género acuñó el término “micromachismo” (MM) para denominar este tipo de actos que no por pequeños, sino debido a su normalización, se vuelven invisibles. “Muchos de estos comportamientos no suponen intencionalidad, mala voluntad ni planificación deliberada, están automatizados en el proceso de 'hacerse hombres' como hábitos de funcionamiento frente a las mujeres”, aclara Bonino. “Aun los mejor intencionados y con la percepción de ser poco dominantes, los realizamos porque forman parte del modo de estar y afirmarse en el mundo”.

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La estructura de poder patriarcal tiene unos cimientos tan sólidos que deconstruirlo no es tarea sencilla, requiere visualizarlos, identificarlos y eliminarlos. Como al peor enemigo, no siempre se le ve, pero está ahí, acechando.

MM ENCUBIERTOS “Virgencita, virgencita, líbrame de los igualitarios que de los machitos ya me cuido yo”. Sabemos que el modelo de hombre está cambiando. Lucha con (o por) las mujeres y se considera igualitario porque de un tiempo a esta parte ha aprendido a expresar sus emociones y a que llorar, además de un desahogo, puede ser liberador. Pero todavía quedan reminiscencias de un pasado hegemónico que les hace actuar de forma tiránica, aunque en muchos casos no sean conscientes. El silencio como arma en una disputa, el aislamiento, el mal humor intencionado, el paternalismo, la “inocentización”, hacerse el tonto o el bueno, los engaños y las mentiras son algunas de las

estrategias que el hombre utiliza para mantener las cosas en la dirección elegida por él. “Son los más manipuladores, aunque por su característica de encubiertos la mujer no suele percibirlos, pero es 'golpeada' por ellos con diversas intensidades y la llevan a coartar sus deseos y hacer lo que no quiere”, dice Luis Bonino a “Números Rojos”. Echar la culpa a la mujer para evitar responsabilidades es uno de los micromachismos encubiertos más utilizados, y la mujer, con el sentimiento de culpa arraigado desde que Eva osara probar una manzana, cae en la trampa de “no es cosa suya, es que le pedía demasiado”. “Es muy dado en la mujer utilizar el plural mayestático para referirse a un problema que en verdad sólo le concierne a él”, explica Bonino. -Tenemos un problema de comunicación-, expone ella. -¿Qué pasa?-, pregunta Bonino. -Que él no habla. -Entonces el problema lo tiene él.

MM DE CRISIS “Hostias psicológicas en minidosis”. El hombre hasta ahora había sido las tres pes: proveedor, procreador y protector. Pero desde la incorporación de la mujer al trabajo, este aparente equilibrio se quebró dando lugar a intercambios de rol y con ello a cambios profundos e irreversibles en las relaciones de género. “Este desequilibrio se ha roto -dice el psicoterapeuta- y surgen los peores temores de los varones: sentirse impotente, subordinado o abandonado”. ¿Y cómo reaccionan? Ejerciendo hipercontrol –”sales de currar a las 18h y son las 20h,

¿dónde has estado?”- o victimizándose –”estoy todo el día solo y sin trabajo y a ti no te importa”. “En muchas relaciones son ellas las proveedoras o lo son los dos, pero ellos no quieren renunciar a su carné de privilegios otorgado al nacer varón”, afirma Luis Bonino. Los micromachismos de crisis son los que muchas veces dan lugar a comportamientos más violentos para lograr imponer sus derechos perdidos frente a una mujer que ya no responde como esperaban. La antropóloga de género, Dolores Juliano, afirma al respecto: “Las mujeres ya

ESTRATEGIAS DE DOMINACIÓN El silencio como arma en una disputa, el aislamiento, el mal humor intencionado, el paternalismo, la “inocentización”, hacerse el tonto o el bueno, los engaños y las mentiras, son algunas de las estrategias que el hombre utiliza para mantener las cosas en la dirección elegida por él.

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hace mucho tiempo que cambiaron su rol y ya no volverán a ser lo que eran. Nunca. Pero no pueden cambiar una sociedad entera. Ahora es el turno de los hombres para cambiar su propio rol”.

MM UTILITARIOS “Cariño ¿qué te hago?” En el ámbito de las responsabilidades domésticas existe la creencia de que la partida comienza a estar ganada. Hay una conciencia social, cierta, de que el hombre arrima el hombro en casa cada vez más, pero bajo esa apariencia de igualdad subyacen comportamientos que todavía evaden la ejecución de las tareas. “Son estrategias dadas no por lo que se hace sino por lo que se deja de hacer y que se delega en la mujer, que así pierde energía vital para sí”, explica Bonino. “Los micromachismos de esta índole son: el aprovechamiento de las capacidades 'femeninas' de servicio, la delegación del trabajo como cuidadoras de vínculos y personas, la negación de la reciprocidad...”. Se continúa viendo a la mujer con habilidades especiales para realizar algún tipo de tarea como si el hombre no estuviera preparado genéticamente para llevarlas a cabo. “La sociedad tradicional se basaba en la asignación de roles diferentes para el hombre y la mujer tomando la diferencia biológica y a partir de ahí se asociaban conductas -afirma Dolores Juliano-. Lo que era una diferencia sexual se

HABLAR SENTANDO CÁTEDRA, DE FORMA CONTUNDENTE O CON TONO DE MITIN ES COMO SE EXPRESAN NORMALMENTE LOS HOMBRES ANTE UNA AUDIENCIA ATENTA transformaba en una diferencia de actuación”. -Yo plancharía pero es que no sé y a ella se le da mucho mejor. El reparto de tareas seguirá estando desequilibrado en la medida en que los hombres crean que les están haciendo un favor a ellas por hacerlas, y las mujeres continúen haciéndolas por costumbre y por no discutir.

MM COERCITIVOS Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago. Este tipo de micromachismos son los más directos por el uso de la fuerza moral, psíquica o económica que los hombres pueden ejercer sobre las mujeres. Como en el uso expansivo del espacio (ropa suya tirada por toda la casa) o la utilización de la superioridad de la lógica masculina –”tú hazme caso a mí que de esto sé más”. Prevalece en muchos casos la doble moral que les lleva a comportase de cierta forma

pero no tolerar por nada del mundo que sus parejas lo hagan –”yo sí puedo pero ella no”. Sin embargo, y como apunta Bonino, “la visibilización progresiva por parte de la sociedad en su conjunto de las formas no físicas de maltrato ha logrado que ya puedan ser incluidos en la lista de maltratos psicológicos” y por tanto identificados y considerados “macro”, es decir, perceptibles.

MM EN MOVIMIENTOS SOCIALES Te concedo la palabra. Hasta ahora hemos visto el llamado “machismo blando” en el ámbito de las relaciones de pareja, donde los que interactúan son dos individuos pero, ¿qué pasa cuando hablamos de colectivos cuya tendencia es asamblearia y de izquierdas? Colectivos a los que se les presupone una igualdad de género y en los que, a priori, no tienen cabida este tipo de actuacio-

DESARTICULACIÓN DE UN MICROMACHISMO Este catálogo propuesto por el psicoterapeuta Bonino no es más que una forma explícita de nominar algunos de los micromachismos utilizados por los varones con el propósito, no de hallar culpables o víctimas, sino de dar visibilidad a un tipo de comportamiento para que puedan ser reconocidos y así, evitados. ¿La fórmula? Bonino cree que la postura de la mujer no ha

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de ser pasiva ante ellos, ha de unirse al hombre en esta lucha para que desaparezcan. Así como los hombres utilizan el micromachismo, aun de forma inconsciente, para mantener su posición de dominio, es también tarea de la mujer percibirlos y ayudar a desmontarlos, ya que en ocasiones y también de forma inconsciente, son ellas las que de algún modo perpetúan dichos comportamientos

e incluso los imitan en relación a otras mujeres. Por ejemplo, dando mayor credibilidad al discurso de un hombre que al de una mujer o siendo permisivas con comportamientos masculinos que no tolerarían a una mujer. Son hábitos de conducta que, tal y como dice el psicoterapeuta, pueden ser alterados con voluntad para hacerlo y con la conciencia suficiente

para detectarlos. Para las mujeres, los mecanismos de desarticulación son diferentes ya que ellas no pueden evitarlos, son las receptoras, aunque sí pueden contrarrestarlos. Sin embargo, y en palabras del experto: “Son los hombres quienes deben esforzarse por reconocer y modificar estos comportamientos”. Puede que muchos de los lectores no se sientan

reconocidos en lo expuesto anteriormente y consideren que no hace referencia a ellos. Para ello, Luis Bonino propone un ejercicio práctico ya que, según él: “Reconocer la existencia y frecuencia de sus micromachismos les supone un desafío que puede provocar una posición defensiva –”¡no es para tanto! o ¡yo no soy así!”pero también estimular un cambio hacia una práctica

igualitaria”. El ejercicio no es otro que preguntarse a uno mismo “¿lo que vale para mí, vale para ella?”. Si la respuesta es no, es que la igualdad está peligrando. Entonces, continuar con las preguntas “¿por qué no?” y “¿cómo consigo hacer lo que yo quiero?” tal vez sirvan para descubrir un comportamiento micromachista que estaba oculto de puro invisible. Sólo hay que saber mirar.

nes. El ejemplo más claro y más cercano lo tenemos en el movimiento 15M donde la gente tomó la palabra en la calle para expresarse libremente. En él se detectaron pequeños actos de dominación que suelen estar presentes en cuanto el espacio público entra en juego. Olmo Morales, sociólogo por la Universidad Complutense de Madrid y cuya tesis versa sobre los micromachismos en los movimientos sociales, detecta cuáles son y cómo se dan en estos casos. “Generalmente, el principal problema es que los hombres pecan de seguros (independientemente del contenido del discurso que profesen), factor que tiene una gran incidencia a la hora de la escucha y de la valoración que se haga de dicho discurso”. Hablar sentando cátedra, de forma contundente o con tono de mitin es como se expresan normalmente los hombres ante una audiencia atenta. “Otro elemento a trabajar dentro de los MM es el afán de protagonismo, intrínseco a la masculinidad hegemónica, y que se traduce en un mayor número de turnos de palabra masculinos”, observa el sociólogo. Se diferencian, según Morales, dos a tener en cuenta: uno en base a la facilidad de los hombres para copar el espacio público y otro que tiene que ver con el cómo se ocupa ese espacio (qué gestos, qué palabras, qué posturas corporales, etc.). “Tradicionalmente, la calle estaba prohibida a las mujeres no sólo en la práctica, también en los discursos. Los hombres han defendido ferozmente su dominio del espacio público”, puntualiza la antropóloga Dolores Juliano. No es extraño oír cuchicheos, que la gente aproveche para mirar el móvil o para ir al servicio en una asamblea cuando habla una mujer. Y, sin embargo, se hace el silencio absoluto cuando habla un hombre. Lo que supone una predisposición a la concesión de autoridad moral, intelectual o de experiencia automática a los varones. Algunos colectivos, como apunta Olmo Morales, están tomando medidas para “controlar” estas violencias. “Uno de los métodos utilizados es apuntar cuántas mujeres y cuántos hombres toman la palabra y cuántos interrumpen a un/a compañera/o, y cuánto duran las intervenciones de unas y otros”.

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Micromachismos al microscopio  

Año 2011, el machismo ancestral, ese viejo conocido, ya no se expone explícitamente en la plaza del pueblo, hace ya tiempo que se esconde po...

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