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SAN HUGO DE TODOS LOS PUEBLOS SAN HUGO DE TODOS LOS BARRIOS Una vez escuche cantar a una chamita que tenía voz de nubes y que te dedicaba una canción que no era canción, para mí que era un relicario y a su vez un conjuro. Se llamaba HOMBRE, la canción que no era sino relicario y conjuro, no sé, y ella, la chamita SOLIMAR quien después se fue tempranito y sin avisarnos yo digo que a componer en el cielo, a cantar nubes, a recitar luceros, que se yo. Y tú también, yo se que esa es tu misión componer el cielo de tantas heridas de desodorante con las que las ulcera el capitalismo, hasta que se haga comuna, sin descuidar que aquí donde nos dejas es la vaina y hay que trabajar por las comunas de verdad, verdad. Yo se que hasta eso lo haces porque tú eres de esos que lo que se proponen lo hacen. Siempre que escucho ese relicario siento que viajo alma adentro y te encuentro a ti invitándonos a todos a ser cómplices del amor y militantes del beso dulcito para la patria que tu poco a poco fuiste esculpiendo para nosotros y que antes de ti, lo único que veíamos era la roca gigantesca y rustica pero no la patria como tal ¿Cómo sabias tú que la patria estaba adentro? ¿Cómo lo sabías tú Hugo escultor de patrias?, y míralas a ella como se pasean revulsivas sin caer en las tentaciones del Tío Sam. Altanera la Bolivia, altivo el Ecuador. Nunca antes el cáncer había pasado tanto trabajo, nunca. La muerte creyó que te llevaba sin saber que eras tú la que las alejabas de nosotros y nosotras. La muerte, la jodida muerte vino vestida de cáncer y tú que no tenías tiempo para estar muriendo tuviste que responderle y a poner a tu pueblo en sobreaviso que como el cáncer es el fascismo. Nunca el cáncer esperaba de una patria tanta resistencia y sólo porque tu le enseñaste a resistir desde una de esas lecciones que quedaron pendientes después de Páez y Santander. Nunca el cáncer se iba a encontrar alterado y que su metástasis iba a significar no más células sino más pueblo, pueblo multiplicado en una especie de metástasis de mil ternuras sin cicatrices, como para hacer pensar a los que fabrican muertes que tampoco resulto incubar un virus para ti….es mucho pueblo, mucho, son muchos pueblos y hasta llegaran a pensar en el otro camino que les recomienda su manual en alguna de sus páginas. Alojar una bala en las sienes de uno de los suyos para seguir culpándote a ti y a Nicolás y así darle la bienvenida a los marine. En lo particular, no creo que tu muerte sea cierta por eso sospecho de aquel o de aquella que por allí salieron a decir que habías muerto. Y digo esto porque cuando el corazón es quien gobierna la vida, la jodida vida entonces se multiplican tus hijos por ti y contra la misma jodida vida. Yo se que tu herida se fue abriendo por dudas de amor, no hay duda de esa duda, pero ya no se puede amarte más de lo que se te ama porque sencillamente mañana se te amara más con el amor infinito de los pueblos, y así irá pasando cada mañana, mañana a mañana siempre contigo junto a Simón. Hoy, a los que te pidieron fe de vida le hacen falta más pruebas porque te ven vivito defendiendo la patria contra las hienas que tienen apetito por la faja, por la patria.


Hugo…hugo, perdona la confianza al hablarte en primera persona, pero es que lo eres, como Bolívar, como el Che, como Noel tu eres primera persona. Hugo de los nuestros, Hugo de los barrios, Hugo de las patrias vaya para ti esta palabra que viene de lejos, de muy lejos…viene alma adentro tomando un poco de sentimiento, algo de alma mía, pero realmente viene confeccionada por la ausencia de los que partieron más temprano creyendo en la patria ya bordada con esos hilos de esperanza que constituyen el principal tejido de las patrias…y también de las MATRIA, como la tuya, como la mía. Como la nuestra esa Venezuela que como pedazo de tierra, de rio, de montaña de valle, de mesa tiene forma de tu corazón y ya está pareciéndose a ti. Hugo…. déjame llamarte comandante, por ahora serás comandante solo hasta que el pueblo decida hacerse pueblo y grite como pueblo unido y ría y llore, en fin cuando se decida a organizarse, cuando ya comprenda que la unidad no solo puede ser discurso, sino que empiece a ejercerla, porque si, porque la unidad hay que ejercerla, así como al che, así como a Noel, así como a Bolívar, como Alí a quienes definitivamente hay que ejercerlos. Cuando empiece el ejercicio de ellos y de la unidad entonces dejaras de ser comandante, y sé que no te arrecharas pero pasaras a ser subcomandante. No hay degradación aquí, por el contrario serás ascendido por la historia. Hugo, yo no siempre he creído en ti, confieso que en los primeros tiempos te tuve desconfianza, por aquello de la formación del militar latinoamericano, por aquello de las escuelas de las Américas y sobre todo cuando en Cumaná en la parada de la UDO a primera hora de la mañana veía pasar a los cazadores haciéndoles loas al consumo de la sangre guerrillera. Tampoco creí en ti cuando asumiste como opción la tercera vía de Tony Blair. Comandante hoy, incluso crecen mis dudas sobre lo que se está haciendo sea lo correcto. Creo que no y cuanto quisiera estar equivocado por eso que están llamando la Conferencia de La Paz, ¿puede haber paz mientras exista el capitalismo?. A quien va a beneficiar el tiempo que supone tantas reuniones con los que vienen forzados a reunirse a dilatar (yo se que esos son los que más tarde delatan). Y sabes que no creo en esto, porque se hace desde arriba y los de arriba, los de ellos y los nuestros se llenaran de discursos y de peticiones, dirán quita esto y esto y esto y a lo mejor se le termina de dar casi todo o por lo menos se le van poniendo las cosas más facilitas para el próximo zarpazo, porque a diferencia de los de arriba, los de ellos y los nuestros, los de de abajo (realmente no son tan de abajo que digamos) siguen trabajando como lo recomienda su plan: combinen hiel y miel, paz y guerra. Mientras que los nuestros están expectantes en la “contemplación” que promueve Nicolás a ver que resulta de la conferencia de la paz que yo sé que terminará en guerra. Hoy ya hace un año que diste un salto hacia la inmortalidad y me confieso participe de tu asesinato, de pensamiento, palabra y omisión como gustan decir los que secuestraron a Jesús y que todavía pretenden consumar el tuyo. Muchos de nosotros te asesinamos de una manera u otra. Baste con que invoquemos la autocritica y habrá más patria. Nelson España



San hugo de todos los pueblos