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E N C I C L O P E D I A DE

-

MITOLOGIA Loren Auerbach, Profesora A nne M . Birrell, Rev. Dr. M artin Boord, M iranda Bruce-Mitford, Peter A. Clayton, Dr. Ray D u n ning, Dr. James H. Grayson, Dr. Niel G unson, Stephen H odge, Dra. G w endolyn Leick, Dra. Helen Morales, M ark N uttall, Richard Prime, Profesor James Riordan, Dr. Nicholas J. Saunders, Profesor H arold Scheub, Bruce Wannell y Profesor James Weiner.

C O M P IL A D O R GENERAL, A r t h u r C o tterell

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SUMARIO

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I n t r o d u c c i ó n .................................................................................................................. 6

El a n tigu o O rien te P r ó x i m o ..................................................................................12 E g i p t o ..............................................................................................................................4 4 G r e c i a .............................................................................................................................. 54 R om a

..............................................................................................................................68

Los c e l t a s ........................................................................................................................ 7 6 Europa central y oriental Europa del norte

....................................................................................102

..................................................................................................... 114

Siberia y el A r t ic o ..................................................................................................... 132 I n d i a .............................................................................................................................. 144 Sri L a n k a ......................................................................................................................160 T í b e t .............................................................................................................................. 164 M on gol i a ...................................................................................................................... 172 C h in a

............................................................................................................................178

Japón

............................................................................................................................190

C orea

........................................................................................................................... 2 0 0

Sudeste A s i á t i c o ........................................................................................................2 0 6 O c e a n ía ........................................................................................................................ 2 1 6 Australia África

..................................................................................................................... 2 3 4

........................................................................................................................... 2 4 8

El C a r i b e ......................................................................................................................2 5 8 N o r te a m é r ic a ............................................................................................................. 2 6 6 C en troam érica y Sudam érica

G losario

.........................

282

..................................................................................................................... 3 0 6

B iografías de los a u t o r e s ......................................................................................3 0 9 B ib lio g r a f ía ............................................................................................................... 3 1 0 C réd ito s de las fotografías

................................................................................ 3 1 2

In d ice o n o m á s t i c o ................................................................................................. 3 1 3 Ind ice de m aterias ..................................................

317


1

IN T R O D U C C IÓ N

INTRODUCCIÓN

D

EBEM OS la palabra “m ito”, com o muchas otras de uso corriente hoy en día, a la antigua Grecia. N inguna lengua moderna ha podido suplirla. Por tanto, no puede haber mejor manera de comprender qué es la m ito­

logía que la de prestar atención a la significación original de la palabra. Por derivar de la idea propia de “discurso”, el m ito pasó a significar, alre­

dedor del siglo

V

a.C., “historia”, “relato de unos sucesos”. El historiador

H eródoto, que escribió una relación sobre las guerras entre griegos y persas, se interesó m ucho por documentar todo cuanto fuera posible sobre estas luchas, aun cuando algunos de dichos relatos pudieran tomarse más bien com o mitos o leyendas. Adm itió que no había certidumbre en torno a la exactitud de tales hechos, pero el interés que presentaban era tal que sencillamente no podían caer en el olvido. Atañía ya a sus lectores el decidir a qué se podía dar crédito y a qué no. El filósofo Platón favoreció aún más esta concepción del m ito, entendido com o relato extenso, en ocasiones ficticio, más que com o exposición de hechos, puesto que le preocupaba distinguir entre las cosas que se pueden admitir com o ciertas y las que no. Sin embargo, el avance de la razón en la antigua Grecia no m inó de inmedia­ to la importancia de la mitología, porque se entendía que los mitos eran historias tradicionales que encarnaban el legado del mundo helénico. Un m itólogo diría en la actualidad que estos relatos encierran las pautas de pensamiento básicas en vir­ tud de las cuales los antiguos griegos cobraron conciencia de sí mismos com o pue­ blo. Y podría añadir que la pujanza de la mitología griega, com o de otras tradicio­ nes notables, descansa en su naturaleza colectiva. A diferencia de un relato com ­ puesto por un determinado autor, el mito siempre se presenta por sí solo, con una trama y una serie de personajes fácilmente reconocibles para quienes escuchan al narrador, poeta o dramaturgo que hace uso de ellos. Cuando, por ejemplo, los ate­ nienses asistían a las representaciones de obras que se daban con motivo de los festejos religiosos anuales, conocían de antemano los acontecimientos que dra­ maturgos com o Esquilo o Sófocles seguramente escogerían para contar a su público. Su fascinación por las secuelas de la guerra de Troya no cesó nunca, así com o jamás dejó de atraer su atención la tragedia de Edipo. El hecho de que, después de percatarse de sus terribles actos de parricidio e incesto, Edipo escogiera para morir la gruta de Colono, en las cercanías de Atenas, convertía su

•fe

6


IN T R O D U C C IÓ N

tragedia en un asunto de gran interés local. D e hecho, puede decirse que, en la liberación final del ex rey ciego de lebas, la obra de Sófocles Edipo en

Colono encierra los sentimientos más profundos de los griegos sobre el delito, el castigo y el destino. En el siglo

IV

a.C., Evémero, filóso­

fo afincado en la corte macedonia, llegó a sostener que todos los mitos y leyendas guardaban relación con hechos históricos y que los dioses eran, en origen, hombres que habían cosechado grandes éxitos y que, tras su muerte, recibían honores divinos por parte de un pueblo agradecido. Este punto de vista racional podría relacionarse con el contexto real de la guerra de Troya: en el siglo XIX fueron localizadas las ruinas de una gran ciudad situada en Asia Menor, donde se suponía que antaño había existido Troya. Agamenón, Áyax, Menelao, Helena, Paris, Aquiles, Héctor, Néstor, Ulises, Príamo -lo s grandes nombres de las dos epopeyas de Homero, la 1liada y la Odisea- pudieron interve­ nir en un conflicto histórico ocurrido allí. El problema es que resulta demasiado obvio que se trata de una justificación. El estudio de la épica india ha revelado ino­ pinados paralelos entre Homero, especialmente entre la Ilíada -e l relato de la caída de Iroya- y el Ramayana, la expedición de Rama a Sri Lanka con el objeto de recuperar a su esposa Sita, que había sido raptada. Tanto los rapsodas griegos com o los indios tuvieron que remontar­ se a un legado indoeuropeo compartido, si bien éste fue transformándose poste­ riormente para adaptarse a las diferentes experiencias históricas que implicaban las migraciones y la expansión colonial de Grecia y la India. Aun cuando se tra­ tara realmente de un rey m icénico, el relato del liderazgo de Agamenón sobre la fuerza expedicionaria griega quedó substituido en una historia de rivalida­ des divinas, de dioses y diosas que diri­ mían sus disputas personales favorecien­ do bien a los tróvanos, bien a los grie­ gos. Sin embargo, una lectura más atenta del texto muestra que, en el caso de la propia Helena (que dio pie al conflicto), estamos en realidad ante una divinidad, más que ante una reina veleidosa. Nacida de un huevo, esta hija de Zeus era, sin duda, una deidad arbórea de época pregriega, cuyo culto implicaba tanto el rapto com o la recuperación. D e Menelao, su esposo, el dirigente espartano, también se

sabe que poseyó un altar en tiempos históricos. Con toda probabilidad, el herma­

*


ü

l

IN T R O D U C C IÓ N

no de Agamenón fue nombrado rey en el curso de las innumerables versiones de

la historia que finalmente Homero refunde en la ¡liada. Lo que esta visión más compleja cié Homero debería mostrarnos es la multipli­ cidad de formas en que pervive el mito. Puede ser transmitido, sin apenas cambios, com o relato sacro relacionado con la teología y el ritual, o en forma alterada, como relato histórico que ha perdido contacto con acontecimientos meramente sagrados y aborda, en cambio, sucesos profanos. Los poemas épicos, las sagas y las puranas son posiblemente las mayores expresiones de la mitología, aunque nuestro conoci­ miento procede en buena medida de los escritos de los mitólogos. Gran paite de la mitología germánica se habría perdido sin los esfuerzos del erudito y estadista islan­ dés Snorri Sturluson, que a comienzos del siglo

X III

escribió un manual para poetas

sobre el mundo de los dioses precristianos y aportó explicaciones sobre sus mitos. Trajo a la memoria así las sagas del periodo vikingo, de entre 750 y 1050 d.C., m om ento en que se constituyó una vigorosa tradición en torno a la sabiduría y las hazañas de O dín -figura de un solo o jo - y de Thor, verdugo de gigantes. Los mitos se centran en la divinidad, y su materia aborda inevitablemente la cuestión de la naturaleza de la existencia, el mundo que rigen los dioses. En la antigua Sumeria, en el sur del actual Iraq, los mitos más antiguos que han pervivi­ do nos explican que la realeza “descendía de los cielos” y que el soberano era elegi­ do e investido por una asamblea de dioses. En el tercer milenio a.C., la deidad local se creía que era propietaria real de cada una de las ciudades sumerias, y su templo poseía y explotaba la mayor parte de las tierras de regadío, de tal manera que el rey era más bien una especie de administrador que gestionaba los Estados del dios. El templo, situado en un promontorio construido con ladrillos, hacía de hogar en que la deidad era alimentada y vestida y acogía a sus fieles. En la ciudad de Eridu, el templo se llamaba Apsu, com o el océano de agua dulce que se pensa­ ba existía bajo la tierra. Dado que el clima de Sumeria era sem¡desértico, con esca­ sas lluvias insuficientes para cultivar cereales o un huerto o jardín, la agricultura sólo era posible mediante el riego. Las formas elementales de canalización fueron transformándose en una amplia red interdependiente, que requería supervisión constante, obras de dragado y reparación de grietas en sus diques para mantenerla en funcionamiento. N o puede sorpren­ der, por tanto, que el propietario divino del templo de Apsu recibiese el nom ­ bre de Enlci, esto es, “Administrador Productivo del Suelo”. Lo que caracte­ rizaba a Enlci era su astucia, ya que, en litigios con otras deidades generalmente más poderosas, com o el dios del viento Enlil o Ninhursaga -diosa de la fertili­ d ad-, siempre resultaba vencedor gra­ cias a su ingenio, y no por recurrir a la fuerza.

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IN T R O D U C C IÓ N

7

El astuto Enki venció a Ninhursaga en un m ito en torno a la creación de la humanidad. Se afirmaba que inicial­ mente los dioses estaban obligados a trabajar; tenían que realizar duras tareas de agricultura de regadío. Pero se queja­ ron de ello, y Enki y su madre, Nammu, crearon un pueblo para relevarles en estas labores. En un festejo organizado para celebrar este hecho, los dioses se excedieron bebiendo, y Ninhursaga se jactó de poder decidir a capricho si los humanos iban a estar sanos o enfermos. Enki aceptó el reto afirmando que, hiciera lo que hiciera ella, él lo equilibraría todo de tal manera que toda criatura pudiera ganarse el sustento. Y así compensó los varios engendros que ella había creado. Más tarde, Enki le devolvió la pelota a Ninhursaga pidiéndole que pechara con la creación que él iba a llevar a cabo: era un hombre decrépito, tan sumamente abatido por los años que no se podía valer por sí mismo. Desesperada, Ninhursaga se dio por vencida. En los posteriores periodos babilónico y asirio, que siguieron a la caída de Sumeria después del 2004 a.C., los dioses de la región se convirtieron más bien en dioses nacionales y se identificaron con las aspiraciones políticas de sus naciones, de tal manera que su relación con la naturaleza pasó a parecer más episódica, y su intervención en la administración del mundo decreció. De este modo, Marduk de Babilonia y Ashur de Asiria adopta­ ron, en contrapartida, una posición do­ minante sobre el conjunto del panteón. N o obstante, el relato de las proezas de los dioses más antiguos siguió adelante. En un paralelo con la historia bíblica del Diluvio, a Enlil se le atribuía una serie de ataques contra la humanidad. La población de las ciudades había crecido tanto que la algarabía de las gentes man­ tenía desvelado a Enlil por las noches. Muy irritado, convenció a la asamblea de dioses para que se enviara una plaga que diezmara a la población y redujera el estrépito. Pero un hombre sabio llamado Atra-hasis (o, en ocasiones, Utnapishtim o Ziusudra) consultó a Enki (o Ea) y llegó a conocer esta terrible amenaza. Se pidió a los hombres que guardasen silencio, y se hicieron tantas ofrendas que el dios de la peste, Namtar, no osó hacer acto de presencia. Cuando ya había pasado el m om ento crítico y Enlil se dio cuenta de que aumentaba nuevamente el

nivel de estrépito, envió una sequía que puso a la humanidad en peligro de perecer

y IM S


K 1

IN T R O D U C C IÓ N

de hambre. Sólo algunos bancos de peces que Enki puso en circulación por ríos y canales salvaron la situación. Pero vio que ello sólo representaba un alivio tem po­ ral, porque Enlil iba a emplear a continuación el poder coordinado de los cielos contra la humanidad. Así, previno a Atra-hasis para que construyese un barco que le permitiera escapar de un diluvio que duraría siete días con sus noches. Pasada la tormenta, los únicos supervivientes fueron Atra-hasis, su familia y los animales que había llevado a bordo. A diferencia de Enlil, los dioses se mostraron horroriza­ dos por la magnitud de la devastación, hasta que el devoto Atra-hasis puso el pie en la tierra ya seca y les ofreció sacrificios. Después, intuyendo la bondad de las ofrendas, se reunieron “como moscas alrededor del sacerdote y su sacrificio”. Estos dos mitos del antiguo Oriente Próximo podrían calificarse de cosm oló­ gicos, porque tienen que ver con importantes acontecimientos, tales com o la crea­ ción de la humanidad y su destrucción -salvo una sola familia-. Muchas tradicio­ nes mitológicas poseen relatos que tratan acontecimientos de importancia parecida, pero la mayoría de los mitos suele ser de carácter más mundano. Generalmente abordan conflictos humanos e incertidumbres, detrás de las cuales aparece, no obstante, la actividad de los dioses. Entre otras cuestiones de las que se ocupan los mitos se encuentran las desdichas, el éxito, la crueldad, el amor, la muerte, las rela­ ciones familiares, la traición, lo antiguo frente a lo nuevo, la juventud enfrentada a la vejez, la magia, el poder, el destino, la guerra, la oportunidad, lo accidental, la locura, la búsqueda y el viaje. La riqueza de sucesos y descripciones en la mitología indica su profundo enraizamiento en la mente humana. Aun cuando los expertos estén lejos de haberse puesto de acuerdo sobre su explicación, la visión propuesta por C. G. Jung a comienzos del siglo XX parece la más probable. Según este psicó­ logo suizo, todo el mundo posee tanto un inconsciente personal com o uno colecti­ vo. El inconsciente personal consta de materia atañente a la experiencia del indivi­ duo, mientras que el colectivo recoge la experiencia mental de toda la humanidad. La herencia común del segundo -sostiene Jung- da pie a imágenes primordiales, “que traen a nuestra consciencia una vida psíquica desconocida que corresponde a un pasado remoto. La vida psíquica es la mente de nuestros viejos antepasados, el m odo en que concebían la vida y el mundo, a los dioses y a los seres humanos”. Una fuente tan rica de relatos tiene que fascinar por fuerza a cada generación y en especial a la nuestra, tan afortuna­ da al tener acceso a tradiciones del mundo entero. Esta obra le invita a explorar los vínculos y contrastes entre dichas tradiciones, con un enfoque glo­ bal que proporciona la mejor introduc­ ción posible a las profundidades aún inexploradas de la mitología en toda su variedad. A rthur C otterell

U

10


C Ó M O CONSULTAR ESTE UBRO

CÓMO CONSULTAR ESTE LIBRO Las mitologías de esta enciclopedia están organizadas según grandes capítulos geográficos; aquellos que cubren una región m uy amplia o regiones que presentan multiplicidad de tradiciones mitológicas han sido subdivididos dentro del capítulo para facilitar su consulta. • La introducción y el mapa del inicio de cada capítulo o sección ofrecen un punto de referencia escueto para presentar la historia de la tradición mitológica de cada región. • El sím bolo que encabeza cada cuadro explica el tipo de información que se da en él:

T

MITOS REESCRITOS

refiere algunos de los mitos y cuentos célebres.

A

PERSONAJES

ofrece información más detallada sobre los héroes, protagonistas y criaturas que aparecen en los mitos.

Y

DIOSES

da información sobre dioses específicos o espíritus del panteón de cada región.

H

REFLEXIONES

detalla el m odo en que los mitos y las creencias han sido representados en diferentes expresiones artísticas.

TEMAS recapitula los temas y asuntos más significativos o recurrentes de los mitos. • En las páginas 306-3 0 8 un glosario explica términos inusuales. • Los nombres de todos los dioses, personajes y figuras históricas se ordenan en el índice onomástico de las páginas 313-316. • Los temas, lugares y otros elementos de las mitologías se ordenan en el índice de materias de las páginas 317-320.

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EL A N T IG U O ORIENTE P R Ó X IM O

El antiguo Oriente Próximo INTRODUCCIÓN

A

N T IG U O O R IE N T E P R O X IM O es un térm ino que tiene significado tanto geográfico com o histórico. La región com prende el Asia occidental desde las orillas orientales del M editerráneo hasta la meseta iraní. El confín norte de la región lo m arcan el m ar Negro y la cordillera caucásica; la frontera sur, el desierto de Arabia y el G olfo Pérsico. En ocasiones, se incluye a Egipto

com o parte integrante del antiguo O rien te Próxim o, pero en esta obra se tratará p or separado. El periodo histórico “antig u o ” se refiere a todas las culturas de la Edad del Bronce y del H ierro que prosperaron en dicha área, a partir del m om ento en que em piezan a ser conocidas por m edio de docum entación escrita. Las prim eras fuentes literarias datan del año 2600 a.C . aproxim adam ente y están codificadas en escritura cuneiform e, en lengua sum eria y poco después en varias lenguas sem íticas. A unque las civilizaciones urbanas de M esopotam ia ejercieron un im portantísim o influjo en toda el Asia occidental, nunca fueron cu lturalm ente hom ogéneas, sino que abarcaron a grupos tribales no sedentarios, pastores sem inóm adas y pueblos agrícolas rurales de diferentes ramas étnicas y lingüísticas. En el segundo y prim er m ilenio a.C ., algunos de estos pueblos desarrollaron unidades políticas independientes (jefaturas o estados) y tuvieron acceso a la escritura, m ientras que otros se m antuvieron com o m inorías bajo el control directo de poderosos estados. L,a introducción del caballo (a m ediados del segundo m ilenio) y del cam ello perm itió vencer distancias y propició un contacto más estrecho enríe las diversas poblaciones de O rien te Próxim o y entre las regiones m ás rem otas del m u n d o antiguo, incluidos E gipto y Etiopía, el área transcaucásica v el Irán oriental. La aparición de grandes estados im periales m ultiétnicos que se disputaban territorios coloniales fue característica del periodo com prendido entre aproxim adam ente 1500 a.C. y m ediados del prim er m ilenio. La caída de los estados oriundos de esta región -A siria inicialm ente y Babilonia d esp u és- allanó el cam ino para la conquista persa en tiem pos de los reyes aquem énidas, quienes gobernaron durante un breve periodo de tiem po en todo el O rien te Próxim o, así com o en Egipto. A lejandro M agno se propuso desafiar el control persa y, aunque sus éxitos fueron fugaces debido a su m uerte prem atura, sus conquis­ tas dieron paso al control foráneo sobre toda la región, que iba a prolongarse du ran te siglos, en p rim er lugar bajo m ando m acedonio y más tarde bajo el d om inio rom ano y bizantino. La m uerte de A lejandro M agno en 331 a.C . señala, por tanto, el final “oficial” del antiguo O rie n te Próxim o.

T

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


IN T R O D U C C IÓ N

Mitología sumeria INTRODUCCIÓN

L

todavía es incipiente y no hay consenso en lo relativo a la gram ática del sum erio. Por ello, todas las traducciones son cuando m enos p ro­ visionales, y m uchas antiguas versiones publi­

O S S U M E R IO S HA BITA BA N la región sur de la cuenca del Tigris y el Eufrates

cadas presentan pocas garantías y están desfasa­

(en el actual Iraq). Su lengua se escribía sobre tablillas de arcilla en caracteres

das. Igualm ente, las interpretaciones sobre el

cuneiform es, en un sistem a com plicado que constaba de signos para las palabras,

significado, la función e incluso el contexto de

las sílabas y las vocales. C onsiderando su base lingüística, no guarda relación con

com posiciones individuales son subjetivas y

ningún o tro idiom a conocido.

quedan rápidam ente reem plazadas por otras.

Los inicios de la civilización sum eria se rem ontan al cuarto m ilenio, cuando aparecieron las prim eras ciudades, con arquitectura m onum ental de ladrillos de adobe. Su base económ ica era agrícola -p ro d u c ía principalm ente grano en tierras

y

ENKI Y N INM AH

de re g ad ío - y ganadera. Los excedentes se trocaban por m ateriales de los que carecía

C U A N D O FUE CREADO EL M U N D O y

la región, generalm ente m etales nobles, m adera y piedras preciosas, lo cual fom entó

nacieron las prim eras generaciones de d io ­

el com ercio a larga distancia. La unidad política característica era la ciudad, con

ses, ca d a d e id a d cum plía una farea en la

su e n to rn o cultivable. D u ra n te la segunda m itad del tercer m ilenio tuvieron lugar

la b o r de m antenim iento del país, especial­

una serie de intentos de unificar el país e im poner un control político y adm inis­

mente en lo relativo a la irrig a c ió n ; algunos

trativo central.

dioses eran p o rta d o re s de cestos y otros

El estado sum erio más próspero fue el gobernado p o r la Tercera D inastía de Ur

(h .

2113-2004 a.C .). En el siglo

X V II I,

grupos de habla sem ítica (conocidos com o

actuaban com o supervisores. La d u ra la b o r d a b a p ie a quejas y dem andas, que Enki,

los am oritas) constituyeron un nuevo estado, Babilonia; la lengua sum eria dejó de

en su sa b id u ría , siem pre solucionaba de

hablarse, aunque el sum erio escrito c o n tin u ó usándose para fines religiosos d urante

form a ó p tim a . Un d ía , su m adre, N am m u,

m ás de mil años.

lo despierta de su sueño en las p ro fu n d i­ dades acuáticas, conocidas com o el Apsu, y le cuenta su plan de crea r a los seres

MITOS SUMERIOS

culto, m ientras que otros contienen diálogos

humanos. El delega la tarea en N a m m u ,

LA M AYORIA D E L O S M IT O S sum erios se

que tal vez fuesen recitados en algunos festejos.

in d icá n d o le que los form e con a rc illa fértil

conoce a p a rtir de tablillas de escritura cunei­

F.I trasfondo general de los textos m uestra un

del Apsu. O tra diosa, N in m a h , le presta

form e que datan de com ienzos del segundo

estado burocrático urbano y centralizado (el

a yu d a en esta tarea y le im pone a la

m ilenio a.C ., au n q u e algunas de ellas se

Im perio Sum erio de la Tercera D inastía de Ur),

hum anidad el sino del tra b a jo duro. C uando

rem ontan incluso a 700 años antes. Las tablillas

que im puso el control sobre unidades políticas

los dioses están festejando en h o n or de la

fueron descubiertas entre los restos de archivos

m ás pequeñas con carácter de ciudades-estado.

de tem plos, y casi todos los m itos presentan a

La reconstrucción v la traducción de los

sabiduría de Enki, éste y N in m a h se exce­ den beb ie nd o cerveza y se in icia una com ­

las deidades veneradas en dichos santuarios.

m itos sum erios están plagadas de dificultades.

petición en la que un dios crea d e te rm in a ­

A ún no hay acuerdo sobre su intención: se

Las tablillas se conservan en estado fragm enta­

dos seres y el o tro tiene que encontrarles

trata de elem entos de narraciones populares;

rio y se lian perdido pasajes cruciales. Además,

un destino a p ro p ia d o o una función social

algunos pasajes parecen referirse a form as de

el conocim iento lingüístico de aquel idiom a

concreta. N in m a h form a seis criaturas que presentan algún defecto físico. Tres de ellas sufren m alform aciones genitales, p e ro Enki los nom bra sacerdotes u oficiales. C uando le corresponde a Enki cre a r cria tu ra s, el texto se vuelve casi in in te lig ib le , p ero un segun­ d o ser resulta inviable, in ca p a z de m ante­ nerse sentado, ca m in a r o estar de pie p o r sí solo. Enfurecida, N in m a h m aldice a Enki y lo condena a perm anecer p a ra siempre en el Apsu. La desventurada cria tu ra (que q u izá deba entenderse com o un niño pequeño) tiene que ya ce r en su regazo.

M Sello cilindrico de mediados del cerco- milenio a. C

V

DIOSES

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REFLEXIONES

TEM AS

13 Sí?.


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EL A N T IG U O ORIENTE PRÓ X IM O

A ENKI ES EL H IJ O D E L D IO S celeste An. Su

T

Y

ENKI EN DILMUN (O ENKI Y NINHURSAGA)

MITOS DE NINURTA El regreso de N inurta a N ip p u r

m adre es N a m m u , diosa del agua y de la

DILMUN APARECE com o un lu g a r con

creación. Vive en el Apsu, las profundidades

potencial, p ero que aún no funciona ó p ti­

las victorias de N in u rta en el ca m p o de

acuáticas del interior de la tierra, fuente de

m am ente ante la carencia de ag u a dulce.

b a ta lla . Sin e m b a rg o , cu a n do regresa a

toda fertilidad y vida orgánica. C om o en

La diosa m adre se lam enta de este estado

N ip p u r, c a rg a d o con el botín de g u e rra

M esopotam ia el agua tam bién revestía una

de cosas ante el dios del a g u a , Enki, que

y a co m p a ñ a d o de un enorm e séquito, su

im p o rtan te función mágica, se invocaba a

produce ríos, canales y cisternas. Los ca m ­

m archa triu n fa l pone en p e lig ro la e s ta b ili­

E nki en conjuros mágicos y rituales, y por

pos ya están p re p a ra do s p a ra p ro d u c ir

d a d del país. Es convencido p o r el visir de

tanto era considerado com o un sabio entre

g ra n o , y las ca n a liza cio ne s perm iten que

Enlil, Nusku, p a ra que m odere su avance y,

los dioses, a quien se consultaba para encon­

se establezca un com ercio rentable. A co n ­

aunque lo reta rd a un poco, la a sam blea de dioses se siente a b ru m a d a p o r sus trofeos.

ESTE RELATO EMPIEZA con a la b a n z a s p o r

trar soluciones a cuestiones difíciles. Por otra

tin u a ció n, Enki copula con una diosa en

parte, su apetito sexual y su debilidad por la

los terrenos pantanosos de las afueras

bebida dan cuenta de la im perfección de la

de la ciudad. Ella concibe de in m ed ia to y,

N inurta y las Tablas del Destino

vida sobre la tierra. N o se trata de un dios

tras un e m b a ra zo de nueve días, a lu m b ra

LAS TABLAS DEL DESTINO fueron rob a d a s

bélico; la mayoría de sus antagonistas son

a otra diosa, que a su vez es insem inada

del C ielo p o r el ave a u g u r A n z u . El a g u ilu ­

varias diosas, la más notable de las cuales es

p o r Enki. Ello ocurre repetidas veces, hasta

cho se lam enta ante N in u rta -re s p o n s a b le

Inanna, que lo engaña para que ceda prerro­

que N in h u rsa g a interviene y le ad vie rte a

de e lla s - de haberlas d e ja d o caer en el

gativas y poderes divinos.

la m uchacha nubil Uttu que evite las insi­

a b ism o a cuático (el A psu), al h a b er sido

nuaciones de Enki cuando le p id e fruta

a ta ca d o p o r N in u rta . C u a n d o se d irig e n

y ve rd u ra , que él produce a n e g a n d o las

al Apsu p a ra convencer al dios Enki de

zonas á rid a s que rodean a la ciudad.

que devuelva las Tablas del Destino, Enki

V

IN A N N A D IO S A SU M E R IA con una com pleja per­

C ua n d o Enki llega c a rg a d o de pepinos

se niega. Por despecho, N in u rta im p lica

sonalidad m itológica, resultado quizá del

y m anzanas, Uttu le perm ite e n tra r en su

al visir de Enki. En ve n g an za , Enki in g e n ia

sincretism o entre una deidad sum eria local

h o g a r y los dos se a b ra za n . N in h u rsa g a

una to rtu g a g ig a n te que ataca al ¡oven

relacionada con U ru k y la deidad sem ítico-

retira el esperm a de la m a triz de Uttu

dios m o rd ié n d o le en los dedos de los pies.

occidental de la estrella Venus, Ishtar, in tro ­

p a ra crear ocho plantas. Enki siente apetito

N in u rta se defiende, p ero Enki excava un

ducida por la dinastía acadia, regente a

p o r esas plantas y las com e tan p ronto

hoyo en que caen él y su atacante. Sólo

m ediados del segundo m ilenio a.C . A la pri­

com o crecen, lo cual enfurece tanto a

las súplicas de la m ad re d e N in u rta , N in lil,

mera se la tenía por hija del dios del cielo

N in h u rsa g a que la n za una m aldició n sobre

convencen a Enki p a ra que lo libere.

suprem o, An; a la segunda, por hija del dios

Enki: en ferm a rá en ocho partes del cuerpo.

TEMAS

de la luna, N annar. La naturaleza dual del

Está a punto de m orir, pero puede ser sal­

planeta Venus quedó plasm ada en esta dei­

va d o g ra cia s a la intervención de un zo rro

LAS OBRA S T E O L Ó G IC A S sum e rías (him ­

dad andrógina, y ello da cuenta de la rela­

que convence a la diosa p a ra que le

nos, plegarias, conjuros) y los m itos existentes

ción de Inanna con el arte de la guerra, la

devuelva a Enki la salud. Esta lo tom a en

reflejan la em ergencia de un orden cósm ico

agresión y el afán de poder, así com o con

su reg a zo y da a luz a ocho seres divinos,

coherente, representado por varias deidades,

el parto y la atracción erótica. Los m itos

uno p o r cada p a rte enferm a.

cada una de las cuales desem peñará un papel esencial en la consecución de la a rm o n ía celes­

subrayan la naturaleza irascible de Inanna

te y terrenal. Ello ocurre en paralelo con el

y las consecuencias funestas de su cólera y su conducta sexual.

▼ Pintura moderna de un rey asirio.

ascenso al poder de la Tercera D inastía de Ur, que supuso que las ciudades sum erias, hasta entonces independientes, quedaran integradas en un solo cuerpo político, gobernado por reyes que asum ieron una condición casi divina. La creación y el m an ten im ien to de dicho orden (E nm esh y En ten, Lahar y A shnan) y su protección contra las fuerzas del caos o preten ­ siones rivales son un asunto característico de la m itología sum eria (el Descenso de Inanna al Infram undo, los m itos de N in u rta). Varios

T f

M ITOS REESCRITOS

A

PERSONAJES


ENKI

M Modelo de mosaico de una tumba ''real”de Ur. C uando, pa sa do el tiem po convenido, Inanna no regresa, N in sh u b u r sigue al pie de la letra sus instrucciones. Em pieza a hacer lam entaciones y ap e la a otros dioses p a ra que la ayuden a lib e ra r a Inanna. Tanto Enlil com o N a n n a r se niegan a ello, a le g a n d o que la a m b ición incontenible de Inanna la ha llevado a la situación en que se halla. Sólo Enki está dispuesto a ayudar.

t w fm rrir a

De la m ugre de sus uñas fo rm a dos seres (sus nom bres reflejan los de oficiantes de

(E nki y N in m ah , Enlil y N inlil). Sin em bargo,

Y DESCENSO DE IN A N N A AL INFRAMUNDO

los m itos más célebres funcionan a varios nive­

IN A N N A , "REINA DEL CIELO y de la tierra",

m itos de origen proponen relatos etiológieos de instituciones sum erias, prácticas y rituales

cultos o transvestidos relacion a d o s con los rituales de Inanna). Consiguen ser re c ib i­ dos p o r Ereshkigal fin g ie n d o sentir c o n m i­ seración p o r sus sufrim ientos.

les sim ultáneam ente: pueden reflejar el trasfon-

d ecide b a ja r al in fra m u n d o. Consciente del

do sociopolítico de una sociedad burocrática

p e lig ro que im plica d icha em presa, incluso

Ereshkigal ofrece una recom pensa e, instrui­

y jerárquica y proyectan la imagen de un u n i­

p a ra una diosa tan poderosa com o ella,

dos p o r Enki, piden el cuerpo de Inanna,

verso bien regido; al m ism o tiem po, apelan a

prevé todas las posibles contingencias. N o

que rocían con el A g u a de la V id a que les

problem as hum anos generales y a las am bigüe­

sólo se coloca todas sus insignias reales y

d io Enki. N o obstante, los jueces del in fra -

dades de la vida y la m uerte en un contexto

sus am uletos m ágicos, sino que d a ins­

histórico concreto. Asim ism o, el estilo y los

trucciones a su visir, Ninshubur, sobre

que la pueda suplir. Una hueste de

artificios poéticos de los m itos sum erios abar­

cóm o a ctu ar en una situación crítica.

dem onios la aco m p a ñ a en su cam ino

A d u la d a p o r tales atenciones,

m undo exigen que ella a p o rte a alguien

can desde la solem nidad litúrgica y las letanías

A las puertas del in fra m u n d o,

hasta los diálogos obscenos o los sentim ientos

Inanna p id e ser re cib id a p a ra o rg a n i­

¡unto a cada puerta p a ra ponerse de

líricos, m uchas veces en un m ism o texto (Enki

z a r el funeral de su cuñado. C uando

nuevo sus insignias. A l sa lir del in fra -

y D ilm u n ).

el vig ila n te de la puerta pone en

m undo, se encuentra con Ninshubur.

conocim iento de su señora,

C ua n d o los dem onios intentan retener­

Ereshkigal, herm ana de

la, Inanna se nie g a , y no perm ite que

Inanna y diosa del in fra m undo, esta petición,

de regreso, al tiem po que se detiene

éstos se lleven a otros dioses de Uruk que h a bían

ésta m onta en cólera

g u a rd a d o duelo p o r

y dispone que cierren

ella. Pero al ver a su

con llave las siete puertas. Junto a cada una de estas puertas, Inanna tiene que des­

esposo Dum uzi a ta v ia ­ d o con ropas suntuosas y sobre un espléndido trono, lo señala e n co le ri­

p ojarse de una de sus

z a d a y a firm a que él es

insignias reales. Desnuda

quien debe m o rir en su

e indefensa, com parece

lugar, en castigo a su desleal­

ante Ereshkigal, y sus inten­

tad. A l fin a l, la herm ana de

tos desesperados de a p o ­

D um uzi, G eshtinanna, com ­

derarse del trono quedan

p a rte su sino, de m anera que

ráp id a m e n te frustrados. Los

ca d a uno de ellos pasará

jueces del in fra m u n d o, reu­

m edio año en el infram undo y

nidos en asam blea, la co n ­

el o tro m edio sobre la tierra.

denan a muerte, y su cuerpo

A Relieve en terracota de una diosa alada.

V

DIOSES

H

REFLEXIONES

U

c o lg a rá de un ga n cho sujeto

^ Arpa sumeriaprocedente de Ur,

a una pared.

decorada con una cabeza de toro.

TEM AS

75

BE


fp

EL A N T IG U O ORIENTE PR Ó X IM O

revestían funciones específicas. N isaba era la

ENMESH Y ENTEN (VERANO E INVIERNO)

patrona de los escribas; N anshe, diosa de los peces y la magia; y N inisina, diosa de la salud.

Se trata del fragm ento de un m ito en form a

Se creía que los dioses residían en las propieda­

d e diálogo.

des de los tem plos y estaban representados po r sus imágenes o estatuas. El hogar divino cons­

C U A N D O EL DIOS Enlil concibe la idea

taba del dios y de su esposa, sus hijos y varios

de p o b la r la fie rra con plantas y anim ales,

sirvientes. En el panteón tam bién se incluían

crea a dos herm anos, Enmesh y Enten,

dem onios y espíritus m alignos, descendientes

p a ra que lleven a térm ino su o b ra . Enten

de An y en cierta m edida expuestos a los co n ­

estará al ca rg o de los anim ales: "h acien d o

juros m ágicos y los rituales de destierro.

que la oveja pueda p a rir al co rd e ro , la ca b ra al c a b rito y h a ciendo que se m u ltip li­ quen la vaca y la te rn e ra ". Puebla la tierra con monos salvajes, ovejas y cabras, llena

A Deidad sosteniendo un jarrón del que brotaba agua.

H IJO D EL dios suprem o An, Enlil es el

el cielo de aves y los ríos de peces. Planta

líder de los dioses y otorga la realeza. Reviste

palm erales, árboles frutales y dispone ja r­

características de dios atm osférico, cuyas llu­

dines. Enmesh asume sus tareas a p a rtir

vias aseguran buenas cosechas, aunque su

de ahí, y funda ciudades con hogares y

tem peram ento im predecible lo lleva a lanzar

"tem plos altos com o m ontañas". Una vez

plagas y diluvios sobre una tierra difícil.

cum plidos estos menesteres, los h e rm a ­

msmm- v

V

ENLIL Y NINURTA

Siendo en origen una deidad agrícola y

nos se d irig e n a Enlil y le presentan

de la lluvia, N inurta se convirtió en un “dios

algunos regalos que sim b oliza n sus

joven”, relacionado con las violentas to rm en ­

logros. Enmesh le lleva anim ales salva­

tas y con el valor marcial. En un texto m ito­

jes y domésticos y plantas; Enten le ofrece

lógico, conocido com o “D ios E spléndido de

piedras y metales preciosos, árboles y

la T orm enta”, N in u rta vence a un dem onio y

peces. Pero em piezan a discutir sobre

a continuación construye un gigantesco dique

quién de los dos tiene más m érito, y piden

de piedra para im pedir que las aguas del

a Enlil que lo decida. El g ra n dios d eclara

T igris fluyan en dirección al este, en el extre­

que Enten, que tiene a su c a rg o la cuestión

mo de los territorios de su enem igo m uerto.

del rie go , base de la a g ricu ltu ra sum eria, puede llam arse con toda justicia "a g ric u lto r

▼ Relieve en piedra asirio del héroe Gilgamesh,

de los dioses". Los herm anos acatan el

con un león capturado, de Jorsabad.

DUMUZI

juicio. Enmesh se a rro d illa ante Enten,

D IO S S U M E R JO relacionado con las cierras

cruzan regalos y hacen libaciones en

baldías colindantes con las zonas cultivadas;

h o n or a Enlil.

tam bién es conocido com o el “Pastor”. Es el am ante y esposo de lnanna, elegido por

DIOSES SUMERIOS

ésta cuando el “A gricultor” y él com piten por

YA E N EL T E R C E R M IL E N IO a.C. se lleva­

obtener su m ano. M ientras que algunos textos

ron a cabo intentos de catalogar el gran núm e­

poéticos celebran su m atrim onio, otros se

ro de dioses locales y ordenarlos según su rango.

centran en su m uerte tem prana y en sus vanos

Estas listas de deidades están encabezadas inva­

intentos de escapar a su hado. El am or de su

riablem ente por el dios celeste An. Las deida­

herm ana G eshtinanna le perm ite liberarse

des más im portantes eran las de los principales

tem poralm ente del infram undo. En el

santuarios, com o Enlil de N ippur, Enki de

“D escenso de lnanna al In fram u n d o ”, tendrá

Eridu e lnanna de U ruk. D eidades astrales eran

que ocupar el lugar de ésta entre los m uertos;

U ttu (del sol), N an n ar (de la luna) c lnan n a

en otros textos, no se m enciona ninguna causa

(de Venus). Las deidades fem eninas, a m enudo

directa de su m uerte: es sólo su hado de “dios

diosas tutelares de ciudades, com o Baba de

de la m uerte” (propio de alguien que se mueve

Lagash, N a m m u de Eridu y N inhursaga de

cíclicam ente entre la tierra v el infram undo).

Kesh, eran diosas m adres, m ientras que otras

m

m

IT

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


D U M U ZI

®

T

MITOS DE GILGAMESH G ilgam esh y el País d e los V ivos A C O M P A Ñ A D O DE su sirviente Enkidu, G ilg a m e sh se aventura en el País de los Vivos, c o n s a g ra d o a la d e id a d Enlil y p ro ­ te g id o p o r un poderoso d e m o n io lla m a do H u w a w a . C u a n d o llegan a su destino, em p ie za n a ta la r á rboles, a pesar de los terribles rayos de esplendor d iv in o que em ite H u w a w a . C onsiguen ca p tu ra r al d e m o n io y, aun qu e G ilg a m e sh está d is­ •. -

puesto en p rin c ip io a respetarle la v id a , al fin a l le co rta la c a b e za, que le presentan a Enlil en su sa n tua rio de N ip p u r. Enfurecido, Enlil convierte los siete rayos de esplendor en agentes de v e n g a n za que han de p e r­ seguir a G ilgam esh y a su acom pañante. El texto se inte rru m p e en ese punto.

G ilg am esh , Enkidu y el Infram undo

A Pintura moderna de Gilgamesh lamentando T

la muerte de su amigo y sirviente, Enkidu.

EL RELATO EMPIEZA con Inanna cultivando un á rb o l de H uluppu, a o rilla s del Eufrates.

LAHAR Y ASHNAN (GANADO VACUNO Y GRANO)

C om o el viento sur a zo ta sus ram as, lo

G ilgam esh convoca al espíritu de Enkidu a

trasla d a a su sa n tua rio de Uruk, donde

través de un o rific io en la tie rra ; le explica

le dispensa muchos cu id a d os p a ra po d er

las condiciones del País de los Difuntos,

AL PRINCIPIO, A n creó a los dioses

hacer de su m ad e ra una cam a y una silla.

do n de a lguien con tres hijos tiene agua

A n n u n a n ki. Sin e m b a rg o , com o el m undo

C u a n d o el á rb o l crece lo suficiente, ella

p a ra beber, o tro con siete hijos se encuen­

aún no estaba o rg a n iz a d o com pletam ente,

descubre que es in c a p a z de ta la rlo , p o rque

tra cerca de los dioses, p ero aquellos cuyos

tenían que p acer h ie rb a , com o las ovejas,

está h a b ita d o p o r tres cria tu ra s d e m o n ia ­

cuerpos no han re cib id o sepultura están

y beber ag u a de una a cequia. M ás tarde,

cas: una serpiente entre las raíces, un ave

destinados a e rra r eternam ente sin reposo.

fueron creados Lahar, diosa del g a n a d o vacuno, y A shnan, diosa del g ra n o , que

ra p a z en la c o p a y un d e m o n io fem enino en el tronco. G ilg a m e sh se presta a a y u ­

p ro d u je ro n más co m ida , en especial leche,

A ENLIL Y NINLIL

d a rla y con su p o derosa hacha a b a te el á rb o l y m ata a la serpiente, a u nque el

y todo m ejoró p a ra los dioses. Sin e m b a r­ g o , los A n n u n a n ki todavía no estaban

d e m o n io y el ave consiguen escapar

E N C U A D R A D O E N LA C IU D A D de

satisfechos. Entonces, Enlil, a d ve rtid o p o r

v o la n d o . A dem ás del m o b ilia rio , Inanna

N ippur, el m ito describe el noviazgo de Enlil

Enki, decide e n via r a las diosas a la tierra.

construye dos objetos con la m adera del

y N inlil y el nacim iento de tres dioses del

Erigen rediles p a ra Lahar y obsequian a

á rb o l, que presenta a G ilgam esh com o

infram undo. N inlil es una m uchacha que es

Ashnan con un a ra d o y un yugo. De ese

recom pensa, p e ro p o r a lg u n a razó n caen

seducida por Enlil cuando va a bañarse a un

m odo, llegan a la tie rra la a g ricu ltu ra y

en el in fra m u n d o. Su sirviente Enkidu

canal, pese a que su m adre le advierte que se

la la b ra n za con anim ales. La h u m a n id a d ,

se m uestra dispuesto a recuperarlos.

cuide de Enlil, porque acabará abandonándola.

"d estinada a prestar servicio a los dioses",

G ilg a m e sh le d a instrucciones precisas

C u an d o Enlil es desterrado de N ip p u r por

no puede p ro p o rcio n a rle s sustento a b u n ­

sobre cóm o com portarse en un lu g a r

haber fecundado ilícitam ente a N inlil, ésta

dante y a p ro p ia d o . Pero las dos diosas

d o n de todas las pautas de conducta n o r­

lo'sigue al destierro. A unque el dios asum e la

em piezan a reñir, desdeñando ca d a una

m al están invertidas. Enkidu desciende al

desgracia, ella no está decepcionada y vuelve

la contribución de la o tra y e lo g ia n d o

in fra m u n d o , p ro n to o lv id a las advertencias

a d o rm ir con él, y conciben cada vez una

únicam ente sus p ro p io s logros. Enki y

e in frin g e todos los tabúes. Valiéndose

nueva criatura. El pasaje final elogia a la

Enlil intervienen, y Ashan es d e cla ra d a

de la m ed ia ció n de la d e id a d Enki,

M adre Ninlil y al Padre Enlil.

vencedora.

V

DIOSES

M

REFLEXIONES

ü

TEM AS

17

E ®


f i

EL A N T IG U O ORIENTE PRÓ X IM O

Mitología babilónica

dora salen tres generaciones de dioses, que conducen a A nu y a Ea (el sum erio Enki). Los jóvenes dioses son inquietos y

INTRODUCCIÓN

estorban la p a z de A psu, su antep a sa d o ,

C O M IE N Z O S del segundo m ilenio a.C ., algunas tribus am oriras de habla

que decide te rm in a r con ellos. Este p lan es

sem ítica se establecieron en el sur de Siria y en la región de la cuenca m edia

d e sb ara ta d o p o r Ea, que la n za un co n ju ro

del Eufrates y constituyeron un estado bajo el m ando de H am m urabi, que

sobre Apsu p a ra que ca ig a en un sueño

A

hizo de la ciudad de Babilonia su capital (siglo

XVW

a.C .). C o m o en el caso de la

p ro fu n d o m ientras Ea tom a posesión de

precedente civilización sum eria, ésta seguía siendo urbana y de carácter burocrático,

las p ro fu n d id a d e s acuáticas com o d o m in io

basada en la agricultura de regadío y en el com ercio. La m ayoría de las instituciones

p ro p io y vive allí con su esposa D am kina.

anteriores, especialm ente los tem plos, se m antuvieron. La lengua babilónica, escrita

Esta d a a luz a M a rd u k , cuyo v ig o r m oles­

en caracteres cuneiform es, se convirtió en un vehículo de com unicación internacio­

ta al consorte de A psu, Tiam at. Incitado

nal a m ediados del segundo m ilenio a.C ., y los escribas babilónicos se em plearon en

p o r los otros dioses m ayores, se p re p a ra

los centros urbanos más im portantes del antiguo O rie n te Próxim o, desde Egipto

p a ra d a r b a ta lla a M a rd u k , y reúne una

hasta A natolia. Ello difundió la cultura escrita m csopotám ica en un área m uy vasta.

hueste de monstruos y serpientes e n ca be ­

Babilonia se convirtió en una de las potencias del prim er m ilenio a.C ., en especial

za d a p o r su h ijo Kingu. C om o Ea no consi­

d u ra n te el reino de N abucodonosor II, que siguió a la derrota del Im perio Asirio.

gue im ponerse con sus poderes m ágicos a su hueste, ap e la a M a rd u k p a ra que entre en lucha. M a rd u k acepta, con la co n d ició n de que, en caso de que él venza, tendrá p o d e r absoluto sobre los dioses. Se acepta la co n d ició n , y él se d ota de arm as im b a tibles, incluidos los siete vientos. Desenca­ dena una torm enta y ca rg a contra Tiam at, a quien ca p tura en su red y lo in m o v iliz a con a yu d a de los vientos. A c o n tin ua ció n , a c o rra la al ejército en fuga y a tra p a a Kingu, de quien ob tie ne las Tablillas del Destino. Parte en dos el cuerpo te n d id o de Tiam at, cuya p a rte su p e rio r coloca a rrib a p a ra fo rm a r el cielo, com pleto con estrellas y planetas. La p arte in fe rio r se convierte en la tie rra , y el Tigris y el Eufrates fluyen de la cuenca de sus ojos. Su cola a n u d a d a sirve de tapón p a ra im p e d ir que las aguas aneguen el país. C ielo y tie rra están sepa­ rados p o r sólidas colum nas. Las Tablas del Destino las entrega a A n u p a ra que las p o n ga a salvo, y a p a rtir de entonces entra

T ENUMA ELISH (LA CREACIÓN BABILÓNICA)

A Representación moderna de M arduk

a fo rm a r p a rte o ficia lm en te de la asam blea

derrotando a Tiamat, diosa del Abismo.

de dioses. Kingu, acusado de h a b er p ro m o ­ v id o la revuelta, es eje cu tad o y con su san­

Este largo texto, del que existen varias ver­

una alabanza de Babilonia. F.I m ito cosm o­

g re y a rcilla Ea crea al H om bre, a quien le

siones desde el siglo

gónico, que reelabora relatos más antiguos

im pone la o b lig a ció n de estar al servicio de

recitado con m otivo de los festejos babilóni­

sobre la C reación relacionados con otras

los dioses, lo cual lib e ra a los dioses A n n u -

cos Near. (En Asiría, circulaba una versión

deidades, da entrada a las letanías.

X II

hasta el

V il

a.C ., era

nanki de toda tarea. En a g ra d e cim ie n to , éstos construyen un santuario p a ra M a rd u k ,

similar, en que se presentaba a su dios nacio­ nal, Assur, en lugar de a M arduk.) El grueso

AL PRINCIPIO, antes de que se d ie ra nom ­

que él llam ará Babilonia. Después, todos los

del texto lo ocupa una larga enum eración de

bre a los Cielos y la Tierra, se m ezclaron

dioses tom an asiento p a ra festejarlo. El texto

los nom bres de M arduk, su glorificación y

las aguas prim ordiales. De esta fuente cre a ­

prosigue con la exa lta ció n de M a rd u k .

BB i8

T

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


M IT O L O G ÍA B A B IL Ó N IC A ' É

Antiguo arte cerámico babilónico; representa un león, símbolo de hhtar.

T ADAPA A D A P A ES U N O de los Siete Sabios; fue creado p o r Ea (Enki en la m itolog ía sumeria) com o hom bre ejem plar, d o ta d o de una sa b id u ría sobrehum ana. Sirve al dios com o sacerdote en Eridu. Un d ía , sale a pescar, p ero el viento sur vuelca su ba rca . In d ig ­ n ado, la n za una m aldició n sobre el viento p a ra que "se rom pan sus a la s". La conse­ cuencia de ello es que d u ra n te mucho tiem ­ po el viento sur no vuelve a soplar. El g ran

A MARDUK

acordes con la inestabilidad social y política

dios A nu se entera de este asunto y c o n vo ­

del segundo m ilenio y el com ienzo del prim ero

ca a A d a p a al cielo p a ra p o d er hacerlo

EL D IO S N A C IO N A L D E BA BILO N IA

a.C . Se encuentran en un m undo más impre-

responsable de ello. Ea teme p o r su p ro te ­

cobró im portancia en tiem pos de la Prim era

decible, en que unos dioses arbitrarios sostie­

g id o y lo instruye sobre cóm o p repararse

D inastía babilónica. Era hijo de Ea y, com o

nen y a la par am enazan el orden universal.

p a ra el via je . Tiene que llo ra r y expresar

él, estaba relacionado con la magia. T am ­

Existe tam bién una nueva conciencia de la

sim patía p o r dos dioses apostados ante

bién com partía aspectos de la deidad solar,

identidad y de la ideología nacionales, tal

la puerta, Dum uzi y N in g is h z id a , p a ra

Sham ash, especialm ente en lo relativo a

corno se ejem plifica con el ascenso del dios

ganarse su ap o yo. El plan surte efecto,

justicia, im parcialidad y com pasión. Su

M arduk (véanse La épica de la C reación, Erra).

porque A nu es a p a c ig u a d o p o r la interce­

personificación m itológica es la de un joven

sión de los dioses. C u a n d o se entera de que A d a p a había o b te n i­

guerrero que com bate dragones (al igual que N in u rta en la m itología sum cria); junto

d o su sa b id u ría (y sus poderes m ágicos)

a ello, desem peña funciones ejecutivas (el

de Ea, le ofrece el

orden del universo y la división de cargos entre los dioses). Su sím bolo era el dragón

A g u a y el Pan de

alado con cuernos, conocido tam bién com o

la V id a , que lo to r­ n ará com o los d io ­

M ushhushu.

ses. Sin e m b a rg o ,

TEMAS DE LA MITOLOGÍA BABILÓNICA

a d ve rtid o p o r Ea p a ra que no acepte el A g u a y el Pan

Si BIEN LO S B A B IL O N IO S heredaron la cultura y las instituciones culturales de

de la M uerte que

Sum eria y adoptaron un buen núm ero de

le ofrecen, A d a p a

m itos súm enos, su sensibilidad religiosa debe

rechaza la proposición.

m ucho a sus orígenes pastoriles. Las deidades

En su locura, A nu lanza

sum erjas más im portantes fueron rebautizadas

una c a rca ja d a y lo envía

sim plem ente con apelativos sem íticos (An pasó

de vuelta a la tierra.

a ser A nu; E nki, Ea; Enlil, Ellil; Inanna, Ishtar; U tu, Sham ash; N annar, Sin), pero no aparecie­ ron nuevas deidades.

(Este m ito refuerza la visión m esopotám ica de que la vida

Los asuntos im portantes eran la justicia, la m oralidad y la piedad personal, así com o la preocupación por la m uerte y el infram undo (Nergal, Ereshkigal, Adapa, G ilgam esh, Atra-

eterna está reservada a los dio­ ses; aun cuando se le ofrece la oportunidad de convertirse en inm or­ tal, Adapa es incapaz de aprovecharla.)

hasis). A unque parte de los m itos súm enos se

trasvasó a

la

mitología

babilónica, en

ésta

acentuaron unas actitudes más pesimistas.

V

DIOSES

3H¡

REFLEXIONES

se

A M apa babilónico del mundo.


EL A N T IG U O ORIENTE PRÓ XIM O

T LA HISTORIA DEL DILUVIO DE NÍNIVE (TABLILLA NÚMERO ONCE DE LA EDICIÓN DE GILGAMESH)

T

ATRA-HASIS (ANTIGUO MITO BABILÓNICO DEL DILUVIO) El m ito babilónico sobre el diluvio tiene antecedentes sum erios, que sólo son conoci­ dos a p a rtir de textos fragm entarios que se

La historia le es relatada a G ilgam esh por el

refieren al héroe de estos sucesos, llam ado

héroe del diluvio U tnapishtim . Las sem ejan­

Z iusudra, quien se salva del gran diluvio,

zas con la historia bíblica del diluvio son

guiado por los dioses siguiendo indicaciones

notables.

secretas de Enki. UTNAPISHTIM ES U N HABITANTE de la LA VERSIÓN BABILÓ NICA em pieza en

ciu d a d b a b iló n ica de Shurrupak. Recibe un

tiem pos en que los dioses menores están

mensaje del dios Ea (a través de un m uro

o b lig a d os a tra b a ja r duram ente p a ra los

de ladrillos) según el cual está a punto de

dioses m ayores, lo que al final da pie a una

desencadenarse un dilu vio . Ea le indica que

rebelión. Enki se ofrece a poner rem edio al

construya una b a rca , le d a las m edidas

asunto y le p ide a la reina m adre que cree

exactas y le a dvierte que com unique a sus

a un hom bre que ha de "lle va r el yu g o ".

curiosos co nciudadanos que se está p re p a ­

Enlil dispone que maten a un dios y que su

ran d o p a ra viv ir con Ea en su m ora d a

carne se mezcle con a rcilla . Crea así siete

a cuática del in te rio r de la tie rra . C uando

parejas hum anas y dicta leyes p ara regular

el na vio está listo, em barca a su fa m ilia

la procreación. En lo sucesivo, será tarea de

y tam bién ca rg a en él p lata y o ro y todas

la hum a n id a d el p ro cre a r y tra b a ja r p a ra

las especies de criaturas vivientes. En el

los dioses. Sin em bargo, pasado algún tiem ­

m om ento convenido, los diques se rom pen,

po, la hum anidad llena el cielo y la tierra de

suben las aguas subterráneas y em pieza a

griterío y ruido y altera la p a z de los dioses.

llover. La torm enta es tan violenta que inclu­

Enlil intenta poner térm ino a ello enviando

so los dioses "se encogen com o perros".

en p rim e r lu g a r una p la g a y después una

A l séptim o d ía , el d ilu v io rem ite y,

ham bruna p a ra d ie zm a r la p oblación. Sus

cu a n do Utnapishtim m ira a fu era p o r una

planes quedan frustrados p o r Enki, que

re n d ija , se d a cuenta de que el b a rc o ha

advierte a Atra-hasis ("el sabio p o r excelen­

e n ca lla d o. Suelta una p a lo m a , p e ro al

c ia ") p a ra a fro n ta r la am enaza con m ed i­

no e n co ntra r n ingún lu g a r d o n de posarse

das pertinentes, com o hacer ofrendas a los

regresa al navio. Una g o lo n d rin a no tiene

dioses de la salud y del g ra n o . Enlil está

más suerte. De m od o que al fin a l suelta

in d ig n a d o p o r el fracaso de sus m edidas y

a un cuervo, que com e y vuela, p ero no

decide la n z a r un d ilu vio devastador p ara

retorna a la b a rca . U tnapishtim d e se m b a r­

e rra d ic a r a la hum a n id a d de una vez p or

ca con su fa m ilia y re a liza un sa crificio ,

A Relieve asirlo cjue se cree representa a Gilgamesb.

h a ciendo libaciones y q u e m a n d o incienso.

A tra-hasis; p a ra ello, se le aparece en un

intrigando de nuevo. Sin em bargo, Enki hace

acuden com o moscas en to rn o al sacerdote

sueño donde habla a una pared de ¡uncos.

notar que los dioses confían en la a yu d a de

y su o fre n d a ". La d iosa m ad re llega, a flig i­ da p o r la a n iq u ila c ió n de sus cria tu ra s y

todas. O b lig a a los dioses a ju ra r fid e lid a d , pero Enki nuevamente vende su plan a

"Los dioses, al p e rc ib ir el dulce a ro m a ,

Le dice a A tra-hasis que construya un navio

la h um anidad y que Enlil ha ido dem asiado

y em barque en él a su fam ilia y varias espe­

lejos. Le dice que refrene su ira y castigue a

ju ra n d o que nunca o lv id a rá lo sucedido.

cies animales. C uando remita el d iluvio,

quienes lo merezcan, m ientras que él mismo

Culpa a Enlil de la casi total e rra d ic a c ió n

que da rá n a salvo en la b a rca , m ientras

actuará p a ra lim ita r la población. Enki dis­

de la h u m a n id a d . A u n q u e Enlil está fu rio so

que los demás perecerán ahogados.

pone que existan mujeres estériles, ca te g o ­

p o rque una fa m ilia hum ana ha conseguido

rías especiales de sacerdotisas sin descen­

escapar al d ilu vio , Ea a p la c a su ira y c o n ­

especialmente la diosa m adre, que lamenta

dencia, y regula la m o rta lid a d in fa n til, p e r­

fiesa que ha sido él quien instruyó a

el sino de sus criaturas. C uando cede el d i­

sonificada en un de m o n io ra p to r de niños.

U tnapishtim p a ra que escapase. Enlil, ya

luvio y Atra-hasis hace su p rim e r sacrificio,

A A tra-hasis, com o al héroe del d ilu vio su-

más tra n q u ilo , bendice al héroe del d ilu v io

Enlil está furioso, porque aquél ha estado

m erio Z iusudra, se le concede vid a eterna.

y a su esposa y les concede vid a eterna.

Los dioses se ven en grandes apuros,

20

T

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


ATRA-HASIS (A N T IG U O M IT O B A B IL Ó N IC O DEL DILUVIO ) ' &

M Utnapisbtim, el héroe del dilu vio, y su barca.

v

ISHTAR ES U N A A N T IG U A D IO S A sem ítica, probablem ente relacionada en origen con el planeta Venus. En el periodo acadio, se identificó con la Inanna sum eria, pero conservó su carácter bélico. En el segundo m ilenio, fue prom ovi­ da al papel de reina de los cielos com o con­ sorte de An(u) y equiparada en rango a otras deidades astrales. Su valor marcial y su vio­ lencia (reflejada en su aspecto de “Ishtar barbada”) quedaron contrarrestados p or sus rasgos de diosa m adre y su principal preocu­ pación: la atracción erótica. Ishtar preside todas las m anifestaciones relacionadas con la sexualidad, y entre los oficiantes de su culto había transvestidos, eunucos y pros­

A

M a rd u k. C ritica el lastim oso estado de las

NERGAL Y ERRA

insignias del dios, p ero M a rd u k le explica

N E R G A L ES U N A N T IG U O dios semícico,

que no puede d e ja r su p a la cio desatendido

conocido desde el periodo acadio, en la segun­

p a ra ir a procurarse los metales y p ie ­

da m itad del tercer m ilenio. Inicialm ente, se

dras preciosas necesarias, ya que la

trata de una deidad del infram undo (véanse

últim a vez que se ausentó cayeron

Nergal y Ereshkigal). Más tarde, se identifica

terribles ca lam idades sobre la tie ­

tam bién con el planeta M arte, y dividirá su

rra. Erra convence a M a rd u k

tiem po entre el in fram u n d o y el cielo.

p a ra sustituirlo en su ausencia y

Erra es un antiguo dios sem ítico, rela­

al m ismo tiem po hace esfuerzos

cionado con la fertilidad de la tierra, especial­

p a ra re ta rd a r la búsqueda de

m ente en la región esteparia. Recibió culto

M a rd u k. Erra descarga su ira

en C u th a en calidad de dios del infram undo.

contra la tie rra , d a n d o pie a

Un m ito docum entado en el siglo

una g u e rra civil, a terribles v io ­

V III

titutas de am bos sexos.

presen­

ta a Erra com o una fuerza del caos que p ro p i­

lencias y a la a n a rq u ía . Ishum,

cia la suspensión de todas las norm as sociales

su visir, siente com pasión p o r

d u ran te la ausencia tem poral de M arduk.

los sufrim ientos del pueblo y, valiéndose de la a d u la ció n,

T

consigue d ir ig ir la energía des­

ERRA

tructora de Erra hacia los ene­

ERRA, DIOS de la pestilencia y la rebelión,

m igos de B a b ilo n ia , hasta que

está d u rm ie n d o en su m o ra d a del infra-

su fu ria se extingue y está dis­

m undo c u a n do lo despiertan los peligrosos

puesto a reposar durante algún

y dem oniacos "S iete". Le recuerdan las

tiem po. Antes de retirarse, b en­

g lo ria s de la g u e rra y le rep ro ch a n entre

d ice las tierras devastadas p a ra

insultos que sus arm as estén cubiertas de

que se pueblen y se tornen fé rti­

h e rru m b re p o r de sid ia . De no reto m a r sus

les nuevamente.

an tig uo s hábitos, se co n ve rtirá en blanco de las burlas. A dem ás, la h u m a n id a d se ha vuelto m uy ruidosa. Erra d ecide obedecer

^ Relieve neohitita que representa a una deidad

su indicación y marcha en busca del dios

femenina de pie sobre un león.

V

DIOSES

'J - f

REFLEXIONES

TEMAS

21 [3f]


£

EL A N T IG U O ORIENTE PRÓ X IM O

T NERGAL Y ERESHKIGAL

A Sello cilindrico sumerio que representa a Z u

GILGAMESH

cuando esjuzgado por Ea.

L.A H IS T O R IA D E G IL G A M E S H se h a

LOS DIOSES CELESTES celebran un b a n ­ quete, y Ereshkigal, diosa del in fra m u n d o,

rechaza la co m ida y la b e b id a , sin e m b a r­

conservado en varias versiones distintas de

m anda a su e n via d o N a m ta r p a ra re cib ir

go, cu a n do aparece Ereshkigal con un ves­

diferentes periodos, em pezando por los rela­

su p a rte del festejo. El único dios que no

tid o transparente después del b a ñ o él cede

tos sum erios (véanse G ilgam esh, E nkidu y el

felicita a N a m ta r con el d e b id o respeto y

"a los deseos de su c o ra z ó n " y pasan

Infram undo; G ilgam esh v el País de los Vivos).

perm anece sentado es N e rg a l. Ereshkigal

¡untos en la cam a los seis días y noches

Era conocida en todo el antiguo O rie n te Pró­

se p ro p o n e v e n g a r esta afrenta m ata n d o a

siguientes. N e rg a l engaña a N a m ta r

xim o y com bina el tem a de la hubris m esopo-

N e rg a l, y p a ra ello lo convoca al in fra m u n ­

de já n do le m arch a r del in fra m u n d o y reg re ­

tám ica —la tala de m aderas valiosas en territo­

do. Ea d ota a N e rg a l de poderes m ágicos

sa al cielo. Ereshkigal queda m uy tu rb a d a

rios foráneos—con el m otivo del co m batiente

y, cu a n do se encuentra frente a Ereshkigal,

cuando descubre la ausencia de su a m a n ­

de dragones (los árboles están protegidos por

la destrona brutalm ente co g ié n do la del

te, y m anda a su e n via d o p a ra que p ro cu ­

una criatura dem oniaca). A este núcleo se

pelo y se dispone a d e ca p ita rla . Vencida,

re su retorno, y ale g a su soledad desde

sum an otros relatos populares, com o el de la

p id e clem encia y se ofrece a casarse con él

la niñez y el hecho de que a h o ra sea

historia del diluvio, el rechazo de las insinua­

y c o m p a rtir el m an d o sobre el in fra m u n d o,

im pura y no pueda desem peñar sus fu n cio ­

ciones de la diosa del am or y la especulación

a lo que él accede.

nes divinas. Los intentos de Ea de d isim u la r

sobre el infram undo. El esquem a de la versión

la presencia de N e rg a l fracasan, y N e rg a l

más coherente, la llam ada edición de las D oce

a N e rg a l postrándose respetuosamente

desciende de nuevo al in fra m u n d o. Se

Tablas, que data m uy probablem ente de fines

ante N am tar. Antes de su via je al in fra ­

acerca a Ereshkigal, sonríe y la destrona

del segundo m ilenio, pero que es m ejor c o n o ­

m undo, Ea lo previene sobre el m od o de

sólo p a ra a b ra z a rla apa sio na d a m en te de

cida a p artir de un com pendio descubierto

com portarse: no debe to m a r asiento, beber

nuevo. A p a rtir de entonces, perm anece

en la biblioteca de N ínive -d e l siglo VII a .C —,

cerveza o com er pan o carne. Le advierte

en el reino de la muerte y se convierte en

gira en torno a la am istad fem enina y a la cues­

en concreto que no ceda a sus apetitos

el rey del in fra m u n d o com o esposo de

tión de la m ortalidad del hom bre. El siguiente

sexuales cu a n do vea a Ereshkigal. N e rg a l

Ereshkigal.

resum en se basa en dicha versión.

O tra versión de esta historia presenta

189 22

T

M ITO S REESCRITOS

PERSONAJES


NER G AL Y ERESHKIGAL

T LA HISTORIA DE GILGAMESH

:? f'

a un ja rdín lleno de

esta extraña cria tu ra

herm osas piedras,

cubierta p o r com pleto

do n de vive la

G ILG AM ESH , que tiene dos tercios de dios

de pelo. Le a co n ­

y uno de ser hum ano, es el ¡oven rey de

seja asim ism o

Uruk. Sus continuos banquetes y su co n ­

que envíe a

ducta disoluta tienen e n o ja d a a su gente,

una de las

Siduri. Él le

que protesta ante los dioses. En respuesta,

prostitutas

cuenta su

A n u dispone que la diosa m adre cree a

de la c iu ­

historia

un ser que sea su c o m p a ñ e ro, y así form a

dad a

a Enkidu, un hom bre salvaje que vive en

a m a n sa r

a d vierte

la estepa y d e a m b u la con las bestias. Es

al hom bre

de que

o b se rva d o p o r un ca za d or, que acude a

salvaje.

sólo

a v e rig u a r p o r qué sus tram pas siguen v a ­

Después

el dios

cías. Este lleva al rey de Uruk noticias de

de m ante­

esposa de la cerveza,

y ella le

del sol puede

ner re la cio ­

atravesar

nes sexuales

aguas

con "la vo lu p ­

la muerte.

tuosa", Enkidu se

G ilg a m e sh , sin

enemista con los anim ales y acom f la m ujer a Uruk. A llí conocerá a

e m b a rg o , consigue convencer al h o m b re del tra n s b o rd a ­

G ilgam esh, que entretanto ha estado

dor, U rshanabi, p a ra que cru za n d o las

soñando con objetos que se pre cip ita n

aguas lo lleve do n de ha b ita U tnapishtim

del cielo; su m adre le e xplica que rep re ­

con su esposa. C u a n d o pregunta p or

sentan a un hom bre que se convertirá en

qué a él, un sim ple hum ano, no le atañe

su m ejor a m igo . Tras la llegada de Enkidu,

la muerte, U tnapishtim le cuenta la his­

los dos hom bres deciden co b ra r ce le b rid a d

to ria del d ilu vio (veáse La historia del

y a b a n d o n a n la ciu d a d en busca de aven­

D iluvio de N ínive, ta b lilla núm ero once

turas. Su p rim e r via je los llevará hasta la

de la e dición de G ilgam esh) y le dice

m ontaña C edar, do n de con a yu d a del

que su existencia co n tin ua d a recuerda

dios solar Shamash vencen al dem o n io

a los dioses su prom esa de no destruir

H um baba.

a la h u m a n id a d nuevam ente. Pregunta

C u a n d o regresan victoriosos a Uruk, la d iosa Ishtar com parece ante G ilgam esh

p o r qué h a b ría n de reunirse a causa de G ilgam esh. Sin e m b a rg o , m ovido p o r

y se le ofrece com o esposa; él rechaza la

el disgusto de éste, le p id e que se absten­

oferta con insultos blasfemos, y ella hace

ga de d o rm ir d u ra n te siete días y siete

descender al Toro de los Cielos. G ilgam esh

noches. C om o G ilgam esh no supera esta

y Enkidu m atan a la c ria tu ra , p ero com o

pru e b a , U tnapishtim le entrega nuevas

castigo Enkidu cae enferm o y muere.

ropas que no se d e te rio ra rá n nunca con

Desesperado p o r la m uerte de su a m igo ,

el uso. C om o últim o favor, le habla de

G ilgam esh a b a n d o n a la ciu d a d y em pieza

una planta m ág ica p a ra que el vie jo

a buscar al héroe del d ilu vio , Utnapishtim ,

vuelva de nuevo a la juventud. Pero,

a quien se h abía o to rg a d o vid a eterna.

cuando G ilgam esh está de regreso a

Después de superar muchos peligros, llega

casa, una serpiente roba la p lanta des­

A El cabezal de esta elaborada aguja de bronce

mesh retorna a Uruk, do n de escala los

representa a Gilgamesh, rey de Uruk.

muros p a ra co n tem p la r el e n la d rilla d o

prendiéndose de su piel. A l final G ilg a ­

Un pilar grabado con el código de leyes del rey Harnmurabi. El dios de! sol Shamash aparece sentado arriba a la derecha.

la ciudad. La edición de N ínive a ñ a de la versión b a b iló n ica del vie jo relato sum erio sobre

Gilgamesh, Enkidu y el Inframundo.

V

DIOSES

jHÍ

REFLEXIONES

TEM AS

23 ÍS Ü


i?

EL A N T IG U O ORIENTE P R Ó X IM O

Restos de una pintura mural del palacio de Zim ri-L im en M ari, que muestran a Zim ri-L im ante la diosa Ishtae V

DESCENSO DE ISHTAR LA VERSIÓN C O N SE R VA D A proveniente de la b ib lio te ca de N ín ive es una va ria n te co m p e n d ia d a del m ito sum erio relata d o en el "Descenso de Inanna al In fra m u n d o ". La diosa decide ir al "País del que no se reg re sa ", re g id o p o r Ereshkigal, un lu g a r oscuro y lób re g o . Pide e n tra r a m e n a z a n d o con e ch a r a b a jo las puertas y d e ja r sa lir a los muertos, que se com erían a los vivos. C om o en el relato sum erio, debe d e s p o ja r­ se de sus atavíos. Ereshkigal m aldice fatalm ente a Ishtar, cuya m uerte tiene repercusiones drásticas en la tie rra : cesa toda fo rm a de cópula T

ETANA

recom pensa, Etana m enciona la Planta del

entre las bestias y el hom bre. Ea (el Enki

Parto. C om o ésta no se halla en ninguna

sumerio) crea a un herm oso eunuco p a ra

ESTE M ITO sólo es co n o cid o parcialm ente;

parte de la tierra, vuelan al cielo ¡untos p ara

que visite a Ereshkigal y c o b re el cuerpo

los textos presentan grandes lagunas y el

consultar a Ishtar, diosa de la p ro cre a ció n .

de Ishtar con lisonjas y lo reanim e con el

final se ha p e rd id o . Un p ró lo g o expone

En el p rim e r intento, Etana cae del lom o del

A g u a de la V id a . El fin a l está bastante

que, si bien la c iu d a d de Kish ha sido fun­

á g u ila , pero tras un sueño de buen a u g urio ,

d e te rio ra d o , p e ro se refiere a Tammuz

d a d a , to d avía carece de rey. El siguiente

lo vuelven a intentar y probablem ente tienen

(Dum uzi en Sum eria), que o cu p a el puesto

e p iso d io conservado se refiere a un á rb o l

éxito (el texto se interrum pe en ese punto).

de Ishtar en el in fra m u n d o.

h a b ita d o p o r una serpiente y un á g u ila . Estas deciden superar su desconfianza m utua, jurarse solemnemente am istad ante

A MITOLOGÍA ASIRIA

el dios solar Shamash y convertirse en a m i­

LAS V E R SIO N E S ESCRI TAS de m itos

gas que co m p a rtirá n la com ida. Todo va

asirios son pocas en núm ero y siguen m uy

bien hasta que un día el á g u ila in frin g e el

de cerca pautas babilónicas, debido a la

juram ento y d e vo ra a una cría de la ser­

gran influencia de la cultura y la literatura

piente, que clam a venganza ante Shamash.

babilónicas entre la elite asiría. La principal

El dios sacrifica a un toro y le dice a la

deidad nacional era Assur, u n a especie de

serpiente que se oculte dentro del cuerpo

dios atm osférico relacionado estrecham ente

del a n im a l. C u a n d o el á g u ila se posa,

con el rey asirio. En la versión asiría del

á v id a , sobre el c a d á ver del an im a l p a ra

m ito de la C reación, Assur asum e el papel

com er sus intestinos, la serpiente la go lp e a,

de M arduk. O tras deidades im portantes

le a rra n ca de cuajo las plum as y la lanza a

eran Ishtar, que tenía consagrado un tem plo

un hoyo. M ientras, en Kish el rey Etana aún

enorm e de gran antigüedad en N ínive; el

no tiene heredero. Reza a Shamash y le

dios de las torm entas, A dad; Ea, el gran

im p lo ra que le muestre la Planta del Parto,

mago de los dioses; y N abu, hijo del dios

y el dios le ha b la de un á g u ila presa que le

babilónico M arduk y parrón de los escribas.

a y u d a rá . Etana parte en busca del a nim al y encuentra al á g u ila la n g u id ecie n d o en el hoyo. A lim e n ta a la c ria tu ra durante siete

^ Fragmento de una tablilla en caracteres

meses, hasta que le vuelven a crecer las

cuneiformes, con el mito babilónico de la

plumas. C u a n d o el á g u ila le ofrece una

Creación.

*'• 4,11

2-t

Y

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


E TAN A

T LA TEOGONÍA DE DUNNU D U N N U ERA U N A C IU D A D de la región central de B a b ilo n ia . El m ito se ha conser­ v a d o frag m e n ta ria m en te en ta b lilla s que d a tan de com ienzos del segundo m ilenio a.C . Se refiere a la fu n da ció n de Dunnu y a la g e n ea lo g ía de sus dioses, y p ro b a b le ­ mente estaba re la c io n a d o con festejos dependientes del a ñ o a g ríco la . El A ra d o y la Tierra son la p rim e ra p a re ja d iv in a . C ultivan la tie rra , estable­ cen Dunnu y en g en d ra n a Sacan, dios del g a n a d o . La Tierra desea a su h ijo y se casa con él, después de m ata r al A ra d o . Sacan se o cu p a de su p a d re , a quien da sepultura en D unnu. A co n tin ua ció n , se casa con Tiam at, su herm ana, que a su vez m ata a la T ierra, su m adre. La siguien­ te ge n era ció n m ata a am bos padres. Sus hijos, dios y diosa de los rebaños, au m e n ­ tan la fe rtilid a d de los pastos. El dios de los rebaños se deshace de sus padres y asume el m an d o del país. Su h ijo se casa con su h erm a n a , y éstos m atan a sus padres. El d ía de A ñ o N u e vo , su h ijo tam bién se casa con su herm a n a , p e ro en lu g a r de m ata r a su p a d re y a su m ad re sólo los encarcela. Del resto de la com posición sólo se conservan a lgunos fragm entos, p ero p a re ­ ce, d a d as las menciones a algunos co n o ­ cidos dioses m esopotám icos com o Enlil y N in u rta , que las relaciones entre los padres y sus descendientes se van n o rm a liz a n d o y re g u la riz a n d o .

Pilares de piedra tallada como éste han resistido elpiíso del tiempo y nos han permitido reconstruir mitologías an tiguas a partir de los textos escritos y las representaciones plásticas.

V

DIOSES

H

REFLEXIONES

TEMAS


&

EL A N T IG U O ORIENTE PRÓ XIM O

Mitología hitita

A LA REINA DE NESHA U N A Ñ O , la reina de N esha da a luz a

INTRODUCCIÓN

L

30 hijos. Preocupada por tan extraordinario

O S H IT I FAS E R A N una población indoeuropea que se asentó en A natolia

núm ero de hijos, decide ocultar el asunto.

(en la actual Turquía) en el siglo xvill a.C . y desarrolló un reino independiente

C oloca a los niños en cestos de junco calafa­

en torno a su capital H attusa. El nom bre “hitita" deriva del de la población indí­

teados con excrem entos, y los lanza a un río.

gena, a la que se llam aba “hatti", que constituyó una floreciente civilización en la

Salvados m ilagrosam ente, los niños ganan la

Edad de Bronce (a m ediados del tercer m ilenio a.C .). En el siglo XV a.C ., el Im perio

orilla del mar. Allí los dioses se apiadan de

H itita controlaba toda Anatolia y la Alta M esopotam ia y puso en jaque con éxito la

ellos y los crían. Pasado algún tiem po, la

hegem onía egipcia en Siria y Palestina. Pese a que el Im perio H itita quedó destruido

reina experim enta o tro p arto m últiple: alum ­

en el siglo XIII a.C ., algunos principados hititas siguieron existiendo incluso hasta el

bra a 30 hijas, pero esta vez no se deshace de

prim er m ilenio a.C . Su idiom a se escribía en caracteres cuneiform es y más tarde en

ellas. C u an d o los niños crecen, deciden ir en

form as jeroglíficas.

busca de su lugar de nacim iento. Su madre-

N uestro conocim iento de la m itología hitita procede de algunas tablillas en

no advierte que se trata de ellos y les entrega

caracteres cuneiform es descubiertas en los archivos de la capital H attusa. Las princi­

a sus hijas en m atrim onio. Los herm anos

pales deidades nacionales eran el dios atm osférico (presenta varios nom bres, con

más jóvenes avisan a los dem ás para que no

arreglo a sus distintas m anifestaciones regionales) y la diosa solar Arinna. El panteón

com etan incesto, pero los herm anos se casan.

hitita oficial abarcaba los “mil dioses de H atti", una referencia a la tendencia hitita

El final del relato se ha perdido.

a asim ilar tan to deidades locales com o extranjeras, especialm ente m esopotám icas y hurritas. Su m itología tam bién tom a prestados elem entos de países vecinos, y así concretam ente algunos m itos hurritas fueron copiados y traducidos al hitita.

T

TELEPINU El m ito de Telepinu se ha conservado com o T

ILLUYANKA La historia de llluyanka se recitaba con m o­

se lleva al hom bre a un lu g a r rem oto p a ra

parte de un ritual destinado a aplacar la ira de

v iv ir con él. Pero le pro h íb e m ira r p o r la

los dioses en tiem pos de crisis y ha pervivido

ventana. A l cabo de veinte días, él no

en form a fragm entaria en varias versiones.

tivo de las celebraciones de A ño Nuevo en

puede seguir resistiéndose a la tentación,

N erik, el principal de los santuarios del dios

y al m ira r afuera ve a su esposa e hijos.

EL C O M IE N Z O se ha p e rd id o , p ero es

atm osférico. El relato procede probablem ente

A nhelante, le p ide a la diosa p o d er regre­

cla ro que Telepinu (una d e id a d del g ra n o )

de un antiguo m ito hattiano.

sar. El final se ha p e rd id o , p e ro es p ro b a ­

ha d e sa pa re cid o , lo cual tiene calam itosas

ble que ella matase a Hupashiya en razón

repercusiones p a ra su país. El fuego se

ILLUYANKA ES U N G IG A N T E , un m onstruo

de su desobediencia.

a p a g a en los hogares; los dioses y los

en fo rm a de d ra g ó n (com o el Hedam m u

La segunda versión de llluyanka y el

hom bres parecen exhaustos; las ovejas y

de la m itolog ía hurrita) que vence al dios

dios atm osférico tam bién pone en juego

las vacas descuidan a sus crías; ni los a n i­

atm osférico en un enfrentam iento crucial.

a un ser hum ano. N uevam ente llluyanka

males ni los hom bres co p u la n. El dios del

La diosa m adre Inara decide prestarle

ha conseguido d e sa fiar el p o d er del dios

sol m anda e m b a ja d a s al á g u ila y al dios

ayu d a. O rg a n iz a un banquete y llena

atm osférico, desposeyéndolo esta vez del

a tm osférico p a ra pedirles que busquen a

va rios recipientes con grandes cantidades

corazón y los ojos. El vu lnerable dios se

Telepinu, pero sus esfuerzos son en vano.

de b e b id a alco h ó lica . Sin e m b a rg o , nece­

casa con la h ija de un "h o m b re p o b re ",

A l fin a l, H a n n a ha n n a , la d iosa m adre,

sita conseguir el a p o yo de un ser hum ano

que le da un hijo , que a su vez co rte ja a

envía a una a b e ja . Esta encuentra al dios,

y así consulta a un hom bre lla m a do

la h ija de llluyanka. C om o dote, él pide los

que está d u rm ie n d o , y lo despierta de un

H upashiya. Este da su c o n fo rm id a d , pero

órg a n o s que le h a bían sido rob a d o s a su

pico ta zo. Telepinu está furioso y causa nue­

a con d ició n de que p rim e ro m antengan

padre. C ua n d o el dios recobra la salud,

vos estragos y destrucción, que sobrecogen

relaciones sexuales. Ella se muestra de

retom a su lucha, y no sólo m ata a su a n ti­

incluso a los dioses. Se convoca al m ag o

acu e rd o y lleva al hom bre al banquete, al

guo enem igo sino incluso a su h ijo , que

d iv in o Kam rushepa p a ra c a lm a r al colérico

que h a b ía in vita d o a llluyanka y a todos

entretanto fo rm a p arte del clan de su espo­

dios. M e d ia n te conjuros m ágicos, lo p u rg a

sus hijos. La fa m ilia de dragones bebe

sa y p id e no ser p e rd o n a d o .

de su m al tem peram ento y restaura sus buenas cu a lidades y buena v o lu n tad con

tanto que no puede m archarse. Hupashiya los ata firm em ente y los entrega al dios

► Relieve de basalto hitita que representa

respecto a la h u m a n id a d . Telepinu regresa

atm osférico, que los m ata en el acto. Inara

la cabeza de la reina Kubaba.

a casa y devuelve la fe rtilid a d al país.

Ü5!

26

T

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


M IT O L O G ÍA HITITA

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DIOSES

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REFLEXIONES

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TEMAS

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27 m il


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EL A N T IG U O ORIENTE PRÓ X IM O

Mitología hurrita

A

REINO EN LOS CIELOS (KUMARBI)

INTRODUCCIÓN

K U M A RBI (identificado p or los hurritas

O S H U R R IT A S, Q U E HABLABAN una lengua aglutinante de origen probable­

con el dios babilónico Eüil - E n li l - y p o r los

m ente indoeuropeo, se afincaron inicialm ente en el norte de M esopotam ia en el

canaanitas con El) era una deidad agrícola.

L

tercer m ilenio a.C . H icieron im portantes contribuciones a la cultura del antiguo

“Reino en los cielos”, que se ha conserva­

O rien te Próxim o du ran te los 2.000 años posteriores y constituyeron la m ayoría de

do en una versión hitita, describe la vigorosa

la población del Im perio M itanni en el siglo

lucha entre los dioses prim ordiales.

X IV

a.C. Hasta que no se descubra su

principal capital, el conocim iento sobre la civilización hurrita ha de ser necesaria­

Alalu es depuesto p or Anu, que a su vez

m ente provisional.

es objeto de los ataques de su hijo K um arbi.

Sus dioses principales eran el dios atm osférico Teshub, la diosa Shaushga

C uando Anu trata de escapar, K um arbi le

(identificada con la babilónica Ishtar) y K um arbi. Tam bién se veneraba a un dios

m uerde en los genitales. Anu le dice que ello

solar (Shimegi) y a un dios de la luna, Kusuh, y a su panteón se incorporaron las

perm itirá que quede encinta del dios atm os­

más im portantes deidades m esopotám icas. Los hurriras tam bién se instalaron en el

férico, del Tigris y de otra deidad. Kum arbi

sur de A naudia, v m uchos de sus dioses y diosas, m itos v rituales fueron transm itidos

intenta escupir el sem en, parte del cual cae al

a los hititas. D ebido a la ausencia de archivos hurriras atañentes a m aterias religiosas,

suelo y fecunda la tierra, que alum bra a dos

casi todas las fuentes de las que disponem os sobre su m itología proceden de versio­

niños. El texto presenta varias lagunas a partir

nes de textos m esopotám icos o hititas. Es posible que algunos de sus m itos llegaran

de ese punto; parece que Kum arbi queda

hasta época griega, acaso por m ediación de los hititas.

em barazado y tiene no pocos problem as asis­ tiendo al dios atm osférico, que a su vez le

▼ Las figuras m itad animales, m itad seres humanos

► Relieve en piedra de un guerrero, procedente

son un tema común en el antiguo Oriente Próximo,

de la capital hitita, Hattusa.

líffili 28

arrebata el reino a su progenitor.

T

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


M IT O L O G ÍA HURRITA

T

ULLIKUMMI KUMARBI CO NSPIRA p a ra destro n a r al dios atm osférico. Para ello, fecunda una enorm e roca, de la que sale un m onstruo pétreo lla m a do Ullikum m i. Kum arbi lo c o lo ­ ca sobre el ho m b ro derecho del g ig a n te U pelluri, que vive en un p a ra je lejano. El rey solar encuentra al m onstruo, que crece m uy ráp id a m e n te , e in fo rm a al dios atm os­ férico, que va a inspeccionar a Ullikum m i a co m p a ñ a d o de va rios dioses. Ishtar inten­ ta seducirlo con sus encantos, p ero fracasa porque la cria tu ra de p ie d ra no puede ver ni oír. Kum arbi reúne a todos los dioses, en un intento de a n iq u ila r al m onstruo, pero éste ha crecido tanto que no pueden d a ñ a r­ lo. Ea va en busca de U pelluri, que ig n o ra la existencia de U llikum m i y únicam ente se lam enta de un lig e ro d o lo r en el hom bro. Ea le p id e al dios p rim itiv o que le preste una herram ienta cortante que en o rige n se h abía usado p a ra d iv id ir la tie rra del cielo. Con ella, consigue se p a ra r a U llikum m i del hom bro del gig a n te , que inm ediatam ente ve reducido su poder. Los dioses retom an sus ataques y probablem ente resultan vencedo­ res, si bien el final no se ha conservado.

T

KUMARBI KUMARBI SE C A S A con la h ija del dios m arin o y ésta a lu m b ra a Hedam m u, una cria tu ra en form a de d ra g ó n que sale a d ia rio del m ar p a ra d e vo ra r anim ales domésticos y personas. La diosa Ishtar des­ cubre al m onstruo e in fo rm a al dios atm os­ férico, que p o r algún m otivo (el texto está d e te rio ra d o en este punto) no puede hacer nada a este respecto. Ishtar decide actuar: se da un ba ñ o, se unce y desciende hasta la o rilla del a g u a. Hedam m u parece in d o ­ m able e intenta comérsela. En el siguiente intento de a p roxim arse a la o rilla , llega con algunos recursos mágicos y convierte el agua m arina en una poción somnífera. Hedammu sucumbe y, h e ch iza do p o r sus encantos, a b a n d o n a el agua. El final no está cla ro, d e b id o al estado fra g m e n ta rio en que se conserva el texto, p e ro parece que el dios atm osférico d o m in a finalm ente a Hedam m u.

V

DIOSES

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REFLEXIONES

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TEMAS

29

Hi


§?

EL A N T IG U O ORIENTE P R Ó X IM O

Mitología bíblica

T EL JARDÍN DEL EDÉN Y LA DESOBEDIENCIA DEL HOMBRE (GÉNESIS, II, 4-111: 24)

INTRODUCCIÓN AS T R A D IC IO N E S SAGRADAS del pueblo hebreo, com piladas en la Torah y

EN U N PRINCIPIO, cu a n do Dios creó cielo

en los libros profeticos, contienen varias referencias a dioses y a formas de culto

y fie rra , la fie rra carecía de vegetación,

de pueblos vecinos de Israel, com o los canaanitas, los cdom itas, los am m onitas

ya que Dios no hab ía dispuesto que cayese

L

y los m oabitas, así com o de Babilonia y Asiria. Hay tam bién elem entos m itológicos

lluvia y no hab ía hom bres que labrasen los

que to m an prestados m otivos de otras culturas del antiguo O riente Próxim o y los

cam pos, sólo la niebla hum edecía la tie rra .

reelaboran. Resultado del énfasis en el Dios único de Israel e ntendido com o creador

Por ello, Dios fo rm a a un ho m b re del polvo

único, m ediador y salvador de la nación y de la hum anidad, el dram a m itológico tan

de la tie rra y le insufla en las narices un

característico de las religiones politeístas está aquí en buena m edida ausente.

h álito de vid a . Planta un ja rdín lla m a d o

Adem ás, ninguna de las fuentes escritas existentes del A ntiguo Testam ento data de

Edén, y coloca en él al hom bre, donde

más allá de la época helenística (los más antiguos rollos de Q u m ra m se rem ontan

hace g e rm in a r ta m bién diferentes clases

al siglo I a.C.). En ese tiem po, los diversos textos se habían som etido a varias series

de árboles. Entre ellos, se encuentran el

de refundiciones en busca de coherencia teológica, y ello m inim izó los ingredientes

A rb o l de la V id a y el A rb o l de la C iencia

m itológicos. Los prim eros capítulos del Génesis tienen estructura y contenido m ito ­

del Bien y del M a l. Del ja rd ín parten cuatro

lógicos, por ser relatos paradigm áticos que dan cuenta de la form a y la naturaleza

ríos, entre los que se incluyen el Tigris y

del m u n d o y de la hum anidad. La historia del D iluvio se basa claram ente en fuentes

el Eufrates.

babilónicas, aunque el m ito está relatado con una intención teológica radicalm ente

Dios le encom ienda al ho m b re que

diferente pensando en el público hebreo.

cuide del ja rd ín y le perm ite com er de todo cuanto h a y en él, excepto del A rb o l de la C iencia del Bien y del M a l. Si lo hace, m orirá . Dios se da cuenta de que el hom bre está solo y decide d a rle co m ­ pañ ía . Convoca a todos los a nim ales y le pide al hom bre que les dé nom bre. A c o n ­ tinuación, hace que el hom bre c a ig a en un sueño p ro fu n d o y de una de sus costillas form a a una mujer. Se la m uestra al h om ­ bre y le exp lica que está hecha de su carne y que p o r su causa d e ja rá a su p a d re y a su m adre p a ra hacerse una sola c a rn e con ella. A m bos están desnudos, p ero no se a ve rgüenzan de ello. Sin e m b a rg o , una serpiente, más astu­ ta que el resto de los anim ales, se d irig e a la m ujer y le p regunta p o r qué Dios les ha p ro h ib id o com er el fruto de los á rboles del ja rdín . La m ujer contesta que pueden p ro ­ b a r todos ellos, excepto los de un á rb o l que se encuentra en m ed io del ja rd ín , so pena de m orir. La serpiente insinúa que esta inte rd icció n sólo persigue que no lle­ guen a ser com o Dios, capaces de d ife re n ­ cia r entre el bien y el m al. La m ujer m ira la fruta del á rb o l y ve que sería bueno c o m e r­ la. Toma una p a ra com érsela y le da ta m ­ bién o tra al hom bre. Tan p ro n to com o han co m ido , advierten su desnudez y la cubren con hojas.

30

T

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


M IT O L O G ÍA BÍBLICA

g

A Retrato moderno de Dios y de sus ángeles,

tierra, con la tierra vacía y en oscuridad. A

llas. El cuarto día, dota de luz a los cuerpos

entronizado en lo alto de los cielos.

co ntinuación, Dios genera la luz, y con ella

celestes: estrellas y planetas que regularán

M La serpiente tienta a Eva para que coma la

aparece lo que divide la noche del día. Separa

el tiem po. Después, llena el m ar y el cielo

m anzana del prohibido A rbol de la Ciencia que

las aguas de arriba de las de las profundidades

de criaturas m arinas y aves, a las que siguen

crece en el Jardín del Edén.

m ediante una sólida barrera. La parte superior

los anim ales que han de vivir sobre la tierra,

se convierte en el cielo y la parte sólida inferior

bestias salvajes y anim ales dom ésticos, puros

se convierte en la tierra. Al día siguiente, reúne

e im puros. Form a a los seres hum anos, el mas­

CREACIÓN DEL M UNDO (GÉNESIS M I: 4)

las aguas de debajo del cielo para que form en

culino y el fem enino, y les otorga el dom inio

EL RELA TO B ÍB L IC O de la creación se

los mares, entre los que habrá terrenos secos a

sobre todas las criaturas del cielo, la tierra y

organiza en una secuencia tem poral de siete

los que se llam ará tierra. Después dispone que

el mar, y los crea a su imagen. El séptim o día,

días. El acto de la creación procede de la orden

la tierra produzca vegetación y d eterm ina que

Dios

suprem a de Dios. E m pieza con el cielo y la

las plantas se reproduzcan por m edio de sem i­

de su labor.

V

DIOSES

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r e f le x io n e s

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contem pla su obra y, satisfecho, descansa

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EL A N T IG U O ORIENTE PRÓ X IM O

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EL CASTIGO DEL HOMBRE DIOS LOS LLAM A y les pregunta p o r qué se cubren y, al contestar que se ave rg ü e n ­ zan de su desnudez, los acusa de haber co m id o del A rb o l P rohibido. C uando les pregunta p o r qué ha o c u rrid o eso, la m ujer culpa a la serpiente, y Dios m aldice a ésta entre todos los anim ales y la co n ­ dena a arrastrarse p a ra siem pre y a ser enem iga eterna de la m ujer y de toda su descendencia. A la m ujer le dice que m u ltip lic a rá los trab a jo s de su preñez y que a n h e la rá al hom bre, que a ca b a rá d o m in á n d o la . Se d irig e al hom bre y dispone que, p o r su desobediencia, la tie rra de los ca m ­ pos q u e d a rá m aldita y llena de espinas y cardos. El hom bre tendrá que ganarse el pan con el sudor de su frente y, engen­ d ra d o del polvo, volverá a ser polvo. Entonces el hom bre da a la m ujer el nom ­ bre de Eva, y ésta se convierte en la m adre de todos los seres vivientes. Dios les hace prendas de piel y dispone que, d a d o que a h o ra el hom bre ya sabe d istin g u ir el bien del m al, no a la rg u e la m ano p a ra com er del A rb o l de la V id a . Envía al hom bre y a la m ujer fuera del Jardín del Edén y coloca

V

o fre n d a de A b e l, p ero hace caso om iso

HIJOS DE DIOS E HIJAS DEL HOMBRE

de la de Caín, que se en o ja p o r el desaire. Dios se d a cuenta de su e n fa d o y le a d v ie r­ te que controle sus im pulsos, p e ro C aín

criaturas d ivinas con espadas flam ígeras

LOS H O M B R E S SE M U L T IPL IC A N sobre

p a ra p ro te q e r el ca m ino del A rb o l de

la tierra, y de ellos nacen hijas. Los hijos de

invita a su h e rm ano a ir a sus cam pos,

la V id a .

Dios ven que las hijas del hom bre son her­

d o n de lo m ata. C u a n d o Dios le pregunta

mosas, y se casan con ellas. Dios decide que

d ó n de está A b e l, contesta que su herm ano

su espíritu no debe vivir en el hom bre y lim i­

no está a su ca rg o . Dios lo m aldice co m u ­

ta su vida a 120 años. Los descendientes de

n icá n d ole que a causa de su crim en la

esa unión entre las hijas del hom bre y los

tie rra ya no p ro d u c irá na d a p a ra él y ten­

hijos de D ios son los gigantes, célebres hé­

d rá que v iv ir errante. Caín se m archa y se

roes de la edad antigua.

d irig e al este del Edén; su esposa a lu m b ra a un h ijo , Enoc, cuyos descendientes son

T CAÍN Y ABEL (IV: 1-22)

gentes que "viven en tiendas y cuidan reb a ñ o s", tañedores de laúd y flauta

A D Á N Y SU ESPOSA EVA tienen dos hijos:

y herreros.

el p rim e ro es Caín y el segundo A bel. A bel es pastor y Caín agricultor. Caín rea liza un

(Para una rivalidad sem ejante entre agricul­

sacrificio y ofrece frutos de sus cam pos y

tores y pastores, aunque saldada a favor de

lo m ismo hace A b e l, que o fre n d a el p rim o ­

éstos, véanse los m itos sum erios E nm esh y

g énito de sus rebaños. Dios a p re cia la

E nten, Lahar y A shnan.)

•4 Adán y Eva son expulsados del Jardín del Edén;

32

caen en desgracia por haber desobedecido a Dios y

A N oéy su fa m ilia están sentados y esperan

haber comido del Arbol Prohibido.

en el arca a que remita el dilu vio.

TT

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


_

EL C A S T IG O DEL HOM BRE

*

T EL DILUVIO

del a rca . C iega las fuentes del in te rio r de

LA TORRE DE BABEL

DIO S COM PRUEBA que la h u m a n id a d sólo

la tie rra y las ventanas del cielo, y cesa la

E N LA T IE R R A S Ó L O HA BÍA una lengua.

V

acuerda de N o é y de todos los anim ales

a lb e rg a m a ld a d en su mente y se a rre p ie n ­

lluvia, de m odo que las aguas se retiran

Pero, viajando hacia el este, los hom bres lle­

te de h a b erla creado. D ecide b o rra rla de

paulatinam ente.

garon a M esopotam ia y decidieron edificar

lá fa z de la tie rra , ¡unto con todos los a n i­

A l cabo de 4 0 días, N o é lib e ra una

una ciudad de ladrillos de adobe. Em piezan a construir una torre que ha

males. Sólo N o é ob tie ne la g ra c ia d ivin a ,

p a lo m a , pero no encuentra lu g a r donde

p o rq u e no ha co m etido faltas. Dios habla

posarse y regresa al arca. Siete días des­

de elevarse hasta el cielo y que los hará fam o­

a N o é y le a d vie rte que va a destruirlo

pués, la vuelve a enviar, pero esta vez

sos y evitará que se dispersen por toda la tie­

todo. Le o rd e n a que con m ad e ra de pino

regresa con una ram a de o livo en el pico.

rra. Dios baja a ver la ciudad y la torre, y

construya un a rc a , una nave en form a de

Espera una semana más y, cuando deja

com prueba que, con una sola lengua, nada

ca ja . Le o rd e n a tam bién ca la fa te a rla con

sa lir nuevam ente al ave, ya no regresa.

im pedirá a la hum anidad alcanzar todo lo

betún y co n stru ir en ella va rios c o m p a rti­

N o é com prueba que la tie rra está de

que se proponga. Decide, por tanto, confun­

m entos, p o rq u e va a e n via r un d ilu vio

nuevo seca, y Dios le dice que salga del

dir su idiom a para que nadie pueda com pren­

devastador, que destruirá to d o cuanto hay

arca , con su esposa y sus hijos y todos los

der la lengua del otro. Los dispersa por todos

sobre la tie rra . N o é to m a rá a su esposa,

anim ales. N o é e rige un a lta r y, trayendo

los países y tienen que desistir de edificar la

a sus hijos, una p a re ja de cada an im a l

algunos anim ales puros y aves, los sa crifi­

ciudad. H e aquí por qué la ciudad y la torre

y a lim e nto suficiente p a ra todos.

ca a Dios, que percibe la dulce fra g a n cia

se llam an Babel.

N o é sigue al p ie de la letra lo o rd e n a ­

y determ ina no volver a m alde cir la tie rra

do. A co n tin ua ció n se ab re n todas las fuen­

p o r culpa del hom bre, puesto que la m a l­

tes del in te rio r de la tie rra , llueve durante

d a d a n id a en el co ra zó n del hom bre.

4 0 días y 4 0 noches, las aguas cubren la

Bendice a N o é y a sus hijos y dispone

tie rra y elevan la e m b a rca ció n de N oé.

que en ade la nte los anim ales vivan con

Con el d ilu v io m uere to d o cuanto h a y en

tem or de los seres hum anos, y com o señal

▼ La imponente Torre de Babel, construida para

la tie rra . Pasado alg ú n tiem po, Dios se

de este pacto coloca el a rco iris en el cielo.

llegar hasta el cielo.


ñ

EL A N T IG U O ORIENTE PRÓ X IM O

Mitología ugarítica

un ejército. A l fin a l, la sangre d e rra m a d a le lle g a rá a la a ltu ra de las rodillas. Des­

INTRODUCCIÓN

pués reto rn a a la n o rm a li­ d a d y se lava con rocío y llu ­

GA RI T ES EL N O M B R E de una anrigua ciudad de la costa siria (en la actual

U

via . M ie ntra s, Baal envía una

Ras Sham ra, cerca de Lattakia). A m ediados del segundo m ilenio a.C ., se con­

e m b a ja d a desde el m onte

virtió en el centro de un pequeño estado, pero m uy influyente y rico, basado

Safon p a ra p e d irle que

en la explotación agrícola de su fértil suelo y en los beneficios del com ercio interna­

se reúna allí con él. Y se

cional con Egipto, M esopotam ia y el Im perio H itita, en el norte. Sus habitantes, com o

lam enta de ser el ú nico dios

otros pueblos canaanitas de la región sirio-palestina, hablaban un dialecto sem ítico

que carece de casa y corte.

occidental. Empleaban los caracteres cuneiform es babilónicos en textos historiográficos

A n a t le prom ete ocuparse del

y en la correspondencia oficial, pero inventaron un sistema alfabético, tam bién escrito

asunto, y visita p a ra ello a su p a d re t i , que

sobre tablillas de arcilla, para sus com posiciones rituales y mitológicas. Ugarit quedó

parece contestar con evasivas. A lg u ie n le

destruida en el siglo Xill a.C. M uchos de los dioses de la m itología ugarítica eran dio­

in d ica que va ya en busca de Kothar-H asis,

ses atm osféricos y estaban relacionados con la lluvia, de gran im portancia para la agri­

el inteligente constructor, q ue a b a n d o n a

cultura del Creciente Fértil, que era tan dependiente de las precipitaciones naturales.

Egipto p a ra a fro n ta r el en ca rg o . Después

M uchos de los m itos ugaríticos son conocidos a partir de tablillas descubiertas

de una co n sp ira ció n contra Baal, El queda

en las ruinas de la residencia de un sacerdote de la ciudad. Los textos escritos en el sis­

p e rsu a d id o p a ra o fre ce r su p a la c io a Yam.

tem a alfabético ugarítico plantean aún considerables problem as en lo relativo a vocabu­

Baal tiene la p re m o n ició n de que p ro n ­

lario, sintaxis y gramática. Es controvertida incluso la secuencia de las tablillas, y siguen

to "se va a e n co ntra r entre las p ie d ra s de

apareciendo nuevas traducciones y ediciones que reem plazan versiones anteriores.

la co rrie n te ". Yam m an d a un m ensaje a

Las principales deidades que figuraban en los m itos de Ugarit eran el dios

El p a ra que le entregue a Baal, y

creador El; su hijo Baal -d io s de las to rm e n tas-, que se creía habitaba en el m onte

\ a u nque Baal se resiste es vencido,

Safon, la cum bre que d om ina la ciudad; y las diosas Astarté y A nat, deidad de la

m am intenta fija r su residencia en el

guerra y el am or carnal, equiparable a Ishtar.

p a la c io inconcluso, e d ific a d o o rig in a ­ riam ente p a ra Baal. Sin e m b a rg o , es

LOS MITOS DE BAAL

d e m a sia d o g ra n d e p a ra él, y K othar-

MITOS DE BAAL (I)

Hasis es co n vo cad o p a ra que cons-

“am o”. Era un apelativo com ún de las deidades

Los textos constituyen un ciclo inrer-

truya o tro p a la c io aún m a yo r p a ra

sem íticas occidentales. H ay m anifestaciones

relacionado de relatos; todos ellos

él. El dios constructor va a buscar a

locales de este dios atm osférico, al que se solía

ilustran la naturaleza y las activida­

Baal, que "se encoge b a jo el asiento

dar el nom bre de la cum bre de la m o n tañ a que

des de Baal. Las tablillas no se han

del Príncipe Yam ", y le cuenta que ha

era su dom inio habitual. El Baal representado

conservado bien; en especial, los

en los textos ugaríticos es Baal-Safon (en la

com ienzos y los finales se han

Yam y re cla m a r su reino. Le e n tre ­

actualidad, Jebel el-Aqra). Se identifica con la

perdido p or lo general, lo que

ga dos arm as m ágicas, que Baal

antigua deidad siria H adad (véase Adad meso-

dificulta establecer la secuencia

em plea p a ra vencer a Yam, y éste cae preso.

EL N O M B R E “BAAL” significa “señor” o

potám ica). Recibe el apelativo de “Jinete de las

exacta de los acontecim ientos

N ubes” y se m anifiesta en las torm entas que

narrados. La siguiente sinopsis

anuncian la estación del otoño, con rayos y

se basa en la obra de Johannes

truenos. En los m itos, guerrea contra las aguas

de M oor Anthology ofReligious

indom eñables del m ar (personificadas en el

Texts fro m Ugarit (1987).

lle g a d o el m om ento de d e s a fia r a

Baal p arte con A n a t p a ra vis i­ ta r a A starté, la Señora A sherah & fU É

del M ar, la esposa d e p o rta d a de El, p a ra convencer a El de que autorice la prosecución de los trab a jo s del p a la ­

dios Yam, “el M ar”) - la prosperidad de Ugarit dependía de su tráfico m a rítim o - y contra el

LA D IO S A A N A T tom a un ba ñ o y

calor sofocante del verano. Baal es vencido

se unge antes de b a ja r a la o rilla

invariablem ente por sus enem igos, pero su sino

del mar, d o n de desencadena un

cio de Baal. A starté, co m p la cid a p o r las ricas ofrendas que le presentan, da su co n fo rm id a d p a ra interceder

es el de resurgir de nuevo, en un flujo y reflujo

ba ñ o de sangre entre la gente.

ante El, que queda tan gratam ente sor­

cíclicos del poder. C om o representa la fertili­

C a rg a d a con las cabezas y las

p re n d id o p o r su visita que al fin a l co n ­

dad y la renovación de la vida, se lo asocia con

manos cortadas de sus víctim as,

siente la edifica ció n del p a la cio . Se c o n ­

el Toro, un antiguo sím bolo de la vitalidad y el

sedienta de más vio le n cia , co n ­

voca a Kothar-Hasis, y Baal le p id e que

vigor sexual.

vierte los enseres de su h o g a r en

no construya ventanas en el pa la cio .

34

T

M ITO S REESCRITOS

PERSONAJES


M IT O L O G ÍA U G AR ÍTIC A

y

sia d o pequeño p a ra o cu p a r el enorm e

EL

sitial de Baal.

¡nfram undo si continúa co m b a tie n d o a Baal. M o t se retira. Los pasajes finales contienen una conclusión en fo rm a de

LA E T IM O L O G ÍA de la palabra “ E l” roda-

A n a t d ecide ir al ¡nfram undo a buscar

vía es incierta. Era la designación c o m ú n de

a Baal. C ua n d o M o t ad m ite haberse co m i­

h im no, en que se celebra el "re in o eterno

“dios” en rodas las lenguas sem íticas, desde

d o al ¡oven dios, m onta en cólera: a g a rra

de B aal". Los dioses se reúnen en un b a n ­

el acadio “Ilum ” hasta el árabe “A lá”. En los

a M o t, lo descuartiza, lo escudriña, lo

quete y piden a la diosa solar que g o b ie r­

m itos ugaríticos, El, com o el An sum erio,

quem a, lo p u lve riza y lo muele. M ientras,

ne los espíritus de los difuntos con la a yu d a

representa la au toridad divina y el orden cós­

a El le piden que actúe com o intérprete de

de Kothar-Hasis.

m ico. Es el padre de todos los dioses (excep­

los sueños y ave rig ü e si Baal aún sigue

to de Baal, que es hijo de D agan) y, com o

vivo. Si soñase que de los cielos llueve

Enlil en M esopotam ia, fuente del poder

aceite y p o r los valles corre miel,

real. Asim ism o, es tam bién el “Padre de la

ello sig n ifica ría que Baal no está

H u m a n id a d ”, y guarda relación con la ferti­

del to d o m uerto. El tiene efecti­

lidad h u m an a y el nacim iento de criaturas

vam ente tales sueños, y envía

(véanse A qat y Keret). Su relación con Baal

a A n a t, a co m p a ñ a d a p o r la

es am bivalente, especialm ente porque los

diosa solar Shapash, a p o r

m itos de Baal m uestran que existe rivalidad

Baal. El describe los campos

entre ellos.

asolados que a g u a rd a n al h o rre n d o (m ojado), re fi­

T MITOS DE BAAL (II)

riéndose a Baal. Shapash instruye a A n a t p a ra que

C U A N D O T O D O H A T E R M IN A D O , El p re ­

vie rta "v in o centelleante en ¿

p a ra un banquete p a ra ce le b ra rlo . Baal

o dres" y tra ig a g u irn a ld a s;

regresa después de saquear 9 0 ciudades,

p ro bablem ente Baal re g re ­

y revoca su a n te rio r decisión relativa a las

sa, ya que, pasados siete

ventanas de su p a la c io . A lz a la vo z hasta

años, M o t, que a h o ra ha

que la tie rra tie m b la y es e n tro n iza d o en

revivid o, plantea otro

p a la c io . Pero, en el á p ic e de su poder,

desafío.

sabe que su sino es el de "descender p o r la

O rd e n a que uno de

g a rg a n ta de M o t" (la m uerte). C om prueba

los herm anos de Baal sea

que se a p ro x im a n a su p a la c io torm entas

asesinado p a ra e xp ia r

de po lvo (m ensajeros de M ot) y envía

los a g ra vio s que le ha

una in vita ció n a éste p a ra que a cuda a

in flig id o A n a t. Baal p re ­

p a la c io . M o t d e clin a la in vita ció n y a m e ­

tende com placerlo, pero

n a za con e n g u llir a Baal. Baal tiene que

intenta b u rla r a M o t

o b edecer su req u e rim ien to de descender

ofre cié n d o le "herm anos

al ¡nfra m u n d o y recibe instrucciones sobre

de M o t" (quizás ja b a ­

cóm o lle g a r hasta allí. De ca m ino , ve a

líes, el sa crificio usual

una v a q u illa y co p u la con ella; e llo da pie

re a liz a d o a los dioses

al na cim ien to de un buey lla m a d o "h e r­

ctónicos de U garit).

m ano g e m e lo ". Llegan m ensajeros al p a la ­

C u a n d o M o t descubre

cio de El y a n u ncian la m uerte de Baal.

que ha co m id o de su

Lo llo ra n , y A n a t se m archa en busca de

p ro p ia sangre, se d ir i­

su cu e rp o p a ra e n te rra rlo con todos los

ge a Safon y ataca a

honores en el m onte Safon. El llam a a

Baal. Luchan e n ca rn i­

Astar, uno de los hijos de A starté, que

zadam ente, p ero n in ­

está ansiosa p o r e levar a su p ro p io vásta-

g u n o consigue d e rro ­

g o al tro n o de Baal. Pero se revela dem a-

ta r al otro. Shapash

► Estela o lápida funeraria que representa al dios

M o t de que El le a rre ­

Baal lanzando un rayo.

b a ta rá el control del

interviene y a d vie rte a

DIOSES

REFLEXIONES

TEM AS

\


#

EL A N T IG U O ORIENTE PRÓ X IM O

A ANAT

T AQAT

ANAT, C U Y O N O M B R E puede relacionar­

Esta historia se ha conservado fragm entaria­

se con la palabra acadia “e ttu ” (“deseo acti­

m ente en tablillas escritas p o r Elimelek,

inm ortal. C ontinúa rep ro ch á nd o le a la

vo”), era una diosa popular en las regiones

sacerdote de Baal en Ugarit.

diosa que ese a rco no es a d e cua d o p a ra

replica que prefiere compartir el sino de los hom bres norm ales y lanza a lg u n a duda

occidentales del O rien te Próxim o, incluido

sobre su ca p a cid a d de g a ra n tiz a rle la vid a

las mujeres, y se m archa.

Egipto. En los m itos ugaríticos, sus epítetos

EL REY DANEL N O TIENE HIJOS ni herede­

eran los de “V irgen A nat” y “D estructora”.

ro, y Baal intercede p o r él ante el g ran dios

C om o la babilónica Ishtar, se trata de una

El, que satisface sus deseos. Ha n acido un

a p ru e b e sus planes. A n a t encuentra a

m ujer bella y una guerrera fiera y sanguina­

h ijo lla m a do A q a t. A lg ú n tiem po después,

Yatpan, que sobrevuela, en fig u ra de b u i­ tre, p a ra lo c a liz a r a A q a t y m ata rlo .

A n a t ¡dea un justo castigo y acude a su p a d re El, a quien in tim id a p a ra que

ria. Es la am ante de Baal y siem pre está dis­

llega Kothar-Hasis, el constructor de los d io ­

puesta a com batir por él. Su am or es consu­

ses, y es recibido con todos los honores. En

Esgrime el a rco , p e ro lo p ie rd e al d e ja rlo

m ado en clave bovina, cuando Baal -e l

p a g o a su h o spitalidad, obsequia a Danel

caer en el mar. A n a t in icia un lam ento p o r

T o ro - m o n ta a A nat - l a V aquilla-. E n tanto

con un arco de form as bellas. Este arco

el cuerpo m uerto de A q a t y la p é rd id a de

que “V iuda de la N ación”, lleva duelo p or él

pasa a manos de A q a t, que un d ía se

las cosechas, una e xp ia ció n p o r su sangre

m ientras éste está ausente. D ebió de existir

encuentra con la diosa A n a t; ésta le explica

d e rra m a d a . C u a n d o Danel oye las noticias

alguna conexión ritual entre A nat y las cere­

que ese objeto estaba pensado en origen

del fa lle cim ie nto de su h ijo , p id e a g ritos

m onias funerarias.

p a ra ella y le p ide que se lo entregue. Pero

a Baal que q u ie b re las alas de los buitres

Y Tallas minuciosas del dios Baal, una figura perdurable en la mitología del antiguo Oriente Próximo.

él se niega, p o r lo que ella le ofrece o ro y

retorciéndolas p o r encim a de la ca b e za , y

plata e incluso al final la in m orta lid a d . A q a t

en efecto encuentra los restos de A q a t en el ave m adre. Danel m a l­ dice a las tres ciudades ,'C

cercanas al escenario del crim en y regresa a su p a la c io p a ra llo ra r

^

la m uerte de su h ijo

5 . d u ra n te siete años. Pugat, su h ija , se pone en ca m in o p a ra ven­ g a r a su he rm a n o y, d is fra z a d a de A n a t, m a q u illa d a y o c u lta n ­ d o una espada b a jo el vestido, encuentra a Yatpan entre los nóm adas. Este, en estado de e b rie d a d , se ¡acta del asesinato de A q a t. A p a rtir de aq u í, el texto presenta m uchas lagunas. Es p ro b a b le que Pugat m ate a Yatpan. Danel p id e a y u d a a Baal, p o rq u e no puede o lv id a r a su hijo , y Baal p ro p o n e seguram ente un ritual p a ra c o n vo ca r a las alm as de los muertos.

PB

36

T

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


ANAT

T KERET

ca p a z de ahu yen ta r la enferm edad. Da form a a una m ujer a la d a , a la que llam a

Este m ito tam bién figura en los fragm entos

Shatiqtu. Le d a una flo r y le coloca "un

de tablillas escritas por Elimelek.

am uleto entre los la b io s". Esta vuela a la ciu d a d y sana a Keret la vá n d ole el sudor

KERET, REY de Jubur, es profundam ente

y devolviéndole el apetito. Keret p ide inm e­

desdichado. N o sólo ha p e rd id o a todos

d iatam ente a su esposa que p re p a re un

sus parientes m asculinos, sino que ninguna

g ra n cordero. A l ca b o de dos días, ya está

de las nueve esposas con las que se casó

lo suficientem ente repuesto com o p a ra o cu ­

consecutivam ente vivió lo suficiente p a ra

p a r de nuevo el trono. Su h ijo Yassub entra

d a rle hijos. En sueños, se le apa re ce el

en la sala y lo conm ina a que a b d iq u e en

dios El y le e xplica qué hacer. En p rim e r

su favor. El rey sólo tiene p a la b ra s de des­

lugar, tiene que sa crificar p a ra él un toro

dén p a ra su h ijo y llam a al dios H oron

en una torre y e m prender después una

p a ra que le q u ie b re el cráneo. El texto

ca m p a ñ a m ilita r contra el reino vecino.

presenta muchas lagunas a p a rtir de aquí,

C ua n d o el rey vencido p id a la p a z o fre ­

p ero es p ro b a b le que Keret p e rd ie ra a

ciéndole tributos y un tesoro, debe rech a ­

todos sus hijos, a excepción de su h ija

z a rlo todo y, en lu g a r de ello, e x ig ir en

más joven.

m a trim o n io a su h ija H a riya . Keret hace

A MOT

exactam ente lo que le indican. Recluta un ejército fo rm id a b le , que

LA PALABRA “M O T ” significa “m uerte”,

incluye incluso a los hombres recién casa­

y de hecho él personifica la m u erte en todos

dos, y se pone en m archa. De cam ino,

sus aspectos; “ser com ido por M o t” significa

se detiene en un santuario de la diosa

m orir. En los m itos ugaríticos, es el principal

A starté. Promete o b se quiarla con el triple

rival de Baal, a q uien n u n ca consigue derro­

del peso de su esposa en o ro si su

tar. Se ha conjeturado que el antagonism o

m isión se resuelve con éxito. Todo va

entre am bos podría representar el año agrí­

saliendo conform e a sus planes. Se casa

cola, con Baal asegurando las lluvias que per­

con la herm osa H a riya , y todos los d io ­

m iten que germ inen las sem illas y crezcan las

ses acuden a los festejos nupciales. El

plantas, m ientras que M o t p odría representar

va ticin a que H a riya a lu m b ra rá a ocho

la sequía del verano y la m aduración del grano.

hijos y ocho hijas. Pasado algún tiem po,

N o está claro hasta qué p u n to era M ot una

cu a n do los 16 hijos ya han n acido, la

deidad con un culto establecido o una figura

diosa A starté recuerda la prom esa que

ficticia en un contexto poético y quizás ritual.

hizo Keret, que no llegó a cum plirse nunca. A n u n cia que lo h ará enferm ar y.

y

le a d vie rte que realice pre p a ra tivos p a ra

YAM YAM, C U Y O n o m b re significa “m ar”, era u n a im p o rta n te deidad en U garit y proba­

su funeral; él instruye a su esposa p a ra que disp o n ga banquetes sacrificiales. El pueblo ya em pieza a lam entar su

blem ente en todo el litoral sirio, d onde la

m uerte inm inente, p ero él los despide a

econom ía dependía principalm ente del

todos y p id e a su h ija más joven, "cuya

com ercio m arítim o. Su carácter m itológico

pasión es más firm e ", que llore p o r él.

parece reflejar dos tem peram entos: tal vez

M ie ntra s el rey está enferm o, toda la vege­

la calm a del verano, cuando eran posibles

tación se seca. Los dioses convocan una

las expediciones m arítim as, y el invierno

asam blea p a ra d e b a tir el asunto y al final

torm entoso. E n los m itos de Baal lucha co n ­

El d e cla ra que creará una fig u ra fem enina

tra él y es vencido gracias a algunas arm as mágicas. A diferencia de M ot, form aba parte

▲ Estatua de bronce del dios Baal ugarítico.

del culto oficial en U garit y recibía regular­

► Este decorativo colgante muestra a la diosa

m ente ofrendas.

siria de la fertilidad, Astarté.

V

DIOSES

1H Í

REFLEXIONES

TEMAS


#

EL A N T IG U O ORIENTE PR Ó X IM O

...............

Mitología persa INTRODUCCIÓN

L

O S PERSAS son u n a ram a de la familia de los pueblos arios, tal com o m uestra su lengua; pertenecen, concretam ente, a la rama indoirania. Eran en origen nóm adas criadores de caballos y ganado vacuno en las estepas del Asia central que emigraron

a la m eseta iraní alrededor del 1000 a.C. En ese tiem po, otras tribus iranias —los medas, los partos, los escitas- llevaban a cabo igualmente m ovimientos migratorios. Algunas tribus persas se hicieron sedentarias, m ientras que otras prosiguieron su vida nóm ada. Las que se asentaron adoptaron costum bres de las culturas urbanas más antiguas del

A Fresco del siglo 11 de un sacerdote zoroástrico.

Asia occidental, especialm ente cuando C iro (559-530 a.C.) em pezó a conquistar Elam,

ENTORNO, MIGRACIONES, IMPERIO

Asiria y Babilonia. Los otrora nóm adas se convirtieron en jefes de un im perio m uitictnico cosm opolita que iba desde el M editerráneo hasta el A m udarya (Oxus) y el Indo. En alguna fase anterior a C iro (no hay acuerdo entre los especialistas sobre

HA CIA EL A Ñ O 640 a.C ., el clan m ás a n ti­

cuándo ocurrió), la religión tradicional de los iranios lúe reform ada, probablem ente

guo de la tribu más antigua de los persas, los

en el nordeste del G ran Irán, por un sacerdote (zaotar), el profeta Zaratustra (nom bre

aquem énidas de Pasargadae, reinaba en la vieja

traducido de diversas formas, a veces com o “oro" o “camello”), conocido por los grie­

provincia elam ita de A nshan, en el suroeste de

gos com o Z oroastro, que aproxim ó su sistema religioso al m onoteísm o: A hura Mazda,

la mesera iraní (Persis, o Fars). Los m edas se

invocado constantem ente en las inscripciones de D arío A qucm énida (521-486 a.C.) y

asentaron más al norte, los partos, sogdios y

jefes posteriores de la dinastía aquem énida (550-330 a.C.) descendientes del antepasa­

bactrios siguieron en el nordeste y los escitas

do del clan —H ajam enesh; A quem enes en griego—, es el suprem o Sabio Señor del

en las estepas de E uropa oriental.

zoroastrism o, aun cuando la fe recalcara la com pleta separación y el antagonism o

C iro tom ó la ciudad elam ita de Susa y

entre el Pensam iento Sagrado y el Pensam iento del Mal.

la convirtió en su cuartel de invierno; para residencia estival eligió la ciudad m eda de E cbatana. En su feudo familiar, Pasargadae, fundó un centro religioso d o n d e se celebraban las cerem onias de A ño N uevo en Primavera, en im itación de las que tenían lugar en Babilonia. Estas fueron trasladadas más tarde, en tiem pos de D arío, a cerca de Persépolis. En 330 a.C ., la invasión de Alejandro M agno im puso la hegem onía de los ideales griegos, que habría de prolongarse d u ra n te dos siglos. Ardeshir el Sasánida inten tó consciente­ m ente restaurar las leyes y la legitim idad aque­ m énidas, pero sus sucesores no pudieron sus­ traerse ni a la herencia helenística ni a la e m u ­ lación del im perio rival, Bizancio. La victoria árabe en la batalla de Q adisiya en el año 636 d.C . y su ocupación de la capital Ctesifón sellaron el final no sólo del estado sasánida sino tam bién de la iglesia oficial zoroástrica. La destrucción de tem plos y bibliote­ cas, las m atanzas y las conversiones forzosas redujeron la vitalidad intelectual de la religión nacional irania, que languideció o se refugió en el exilio. A Relieve que representa a un guardia persa del palacio de Jerjes.

38

Y

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


M IT O L O G ÍA PERSA ' :S

► Este relieve de un portal es el único testimonio que se conserva del antiguo esplendor del palacio de Ciro.

A ESPÍRITU CUSTODIO EN PASARGADAE C IR O (que reinó entre 559 y 530 a.C.) cons­ truyó un palacio y una tum ba en Pasargadae, cerca de Anshan, su feudo fam iliar en Pars. En las inscripciones que se han conservado figura: “Yo, C iro, el rey, el aquem énida”. N o hay indicación alguna relativa a sus creencias religiosas. La figura conservada en la jamba del palacio en ruinas ha sido interpretada com o un espíritu protector, com parable a la figura de cuatro alas del palacio asirio de Jorsabad; aquí, lleva una corona triple, a la m anera egipcia, que descansa sobre una cornam enta de carnero. Es un rasgo característico del eclecticismo del estilo áulico de los prim eros aquem énidas, que adoptó y com binó elem entos de M edia, Elam, Babilonia, Asiria, Egipto y Asia M enor.

T LA CREACIÓN BENÉFICA, LA IRRUPCIÓN DEL MAL, LA BATALLA FINAL El Bundahishn, la C reación, es una tardía com pilación de textos cosm ológicos y crono­ logías, form ada a com ienzos del siglo

X

d.C .

a p artir de fuentes más antiguas. LA HISTORIA del universo se extiende a lo la rg o de 1 2 .0 0 0 años. A l p rin c ip io , el m undo de la luz coexiste con el de la

plantas, al toro p rim o rd ia l y al p rim e r ser

3 .0 0 0 años. En esta fase final, cada mil

o scu rid a d de A h rim a n , potencia en espíritu

vivo. El esperm a de G a yo m a rd es llevado

años nace un salvador -S o s h a n s - del

(menog). A h rim a n (con o cid o antes com o

al sol y el de Gosh a la luna. De la sim ien­

esperm a de Zoroastro, conservado en el

A n g ra M a in y u ) ve la luz y oye la g u e rra

te conservada p o r la luna d e riva rá n nuevas

la g o Ham un en Seistan, d o n de fecunda

de 9 .0 0 0 años propuesta p o r O h rm a z d

plantas y la vid a , renovada p o r las lluvias

m ilagrosam ente a vírgenes que acuden

entre la luz y las tinieblas, y cae en el

de Tir; de la conservada p o r el sol crecerá

allí a nadar. Con el nacim iento del tercer

abism o. A l c a b o de otros 3 .0 0 0 años,

- a los 4 0 años de estar e n te rra d a - un ru i­

salvador, e m pieza la últim a b a ta lla , y

O h rm a z d (con o cid o anteriom ente com o

b a rb o a n d ró g in o (rivas), del que surgirá la

todos los héroes y monstruos del m ito

A h u ra M a z d a ) crea el m undo físico (getig ),

p rim e ra p a re ja hum ana, M ashyagh y su

vuelven a la vid a p a ra p a rtic ip a r en la

al to ro p rim o rd ia l G osh y al p rim e r ser

co m pañera M ashyanagh.

hum ano m orta l, G a y o m a rd . A h rim a n disp o n e d estruir la creación

V

Se in icia de esta m anera la siguiente era de 3 .0 0 0 años, lla m a da p e rio d o de

lucha. El m al es d e rro ta d o finalm ente en ord a lía s de fuego de metal fu n d id o que cubre la tie rra ; A h rim a n es expulsado

benéfica. H ace pedazos su ca m in o a través

la m ezcla del bien y el mal (gumizeshn );

p a ra siem pre a las tinieblas exteriores,

de la bóveda cristalin a del cielo, corre a

en ella, A h rim a n vuelve al hom bre c o d ic io ­

y la tie rra una vez más se vuelve

través de las aguas, que se vuelven a m a r­

so, a p á tico , vicioso y enferm o. A l final de

plana. Se trata de la g ra n renovación

gas y salinas, convierte la tie rra en desierto

este p e rio d o , el nacim iento del profeta

(Frashokereti o Frashgerd), el fin de la

y m ontañas, y lo m an cilla todo, m ata las

Zoroastro d a paso al últim o p e rio d o de

historia.

DIOSES

H

REFLEXIONES

TEM AS

39

S]


*M

EL A N T IG U O ORIENTE PR Ó X IM O

CULTOS RELIGIOSOS, INFLUENCIAS, TEXTOS D U R A N T E SIG LO S, las liturgias del Avesta se

A

de que lo llamen "Jehan-Afarin", creador

LA CACERÍA DE BAHRAM V CON LA ARPISTA AZADEH

del m undo. En ese m om ento, la g lo ria real lo a b a n d o n a , se a le ja de él v o la n d o com o

transm itieron oralm ente, com o los Vedas en la

BAHRAM “G U R ” (que reinó entre 420

India. Las tradiciones culturales persas eran aje­

y 438 d.C .) fue confiado en su niñez a

líder á ra b e en ascenso, Z uhhak. Jam shid

nas a la escritura, una im portación semítica de

M undhir, rey vasallo de H ira, y en su adoles­

es d e stronado y d e scu a rtiza d o al fin a l.

la que se dice en una leyenda que fue una “ense­

cencia se convirtió en un hábil jinete y caza­

ñanza de los dem onios”. La lengua sem ítica ara-

dor. Su guardián com pró para él una cautiva

d e spedida envenenado, que lo d e ja con dos serpientes creciendo en sus hom bros

un p á ja ro , y sus cortesanos se a lia n con el

A h rim a n le da a Z uhhak un beso de

mea y la escritura em pezaron a usarse en el

bizantina, Azadeh, entre 40 esclavas; ella

comercio y la adm inistración en tiem pos del

acom pañó a Bahram con su arpa en su veloz

(lo que recuerda su fo rm a o rig in a l com o

Im perio A quem énida. La escritura cuneiform e

cam ello de caza. Desafió a su am ante a hacer

dem onio en form a de dra g ó n A zh i Dahaka).

de la lengua babilónica fue adaptada para las

un alarde extraordinario con su arco; rozar la

Z uhhak se convierte en un tira n o y exige

inscripciones reales en la antigua Persia, pero era

oreja de un joven antílope con una bolita y

un sa crificio d ia rio de jóvenes persas p a ra

escasamente em pleada al m argen de esas funcio­

de inm ediato, cuando alzara la pezuña para

a lim e n ta r con sus sesos a las serpientes.

nes. Las jerarquías religiosas zoroástricas recela­

rascarse la oreja, traspasar pezuña y oreja con

ron de la escritura al m enos hasta m ediados del

la m ism a flecha. Bahram lo consigue, pero

periodo sasánida - a fines del siglo

Azadeh lo rechaza con desdén y lo acusa de

sido sacrificados p a ra n u trir a las serpien­

ser A hrim an, el dios m alvado. El príncipe

tes de Zuhhak, desencadena una revuelta.

sistema de escritura avéstica y se com pletó el

la hace caer del cam ello y la pisotea hasta

Se atrae a la m uchedum bre en torno a una

tosco alfabeto pahlevi -derivado del aram eo-,

m atarla.

ba n de ra hecha con su m andil de piel, y

zos del

V I—,

V y

com ien­

cuando se organizó en 46 letras el

que se usaba en textos profanos y no litúrgicos.

A l ca b o de m il años de tira n ía , el a u d a z h e rrero Kaveh, cuyos hijos h abían

m archa en busca de Fereydun (Thraetaona

Los 17 him nos visionarios del profeta

T

Zoroastro, los Gatha, han pervivido tras siglos de

CUENTOS DEL SHAHNAMA

en el Avesta), descendiente en la línea suce­ soria real legítim a, cuyo p a d re tam bién

transm isión oral, incrustados en com posiciones

La reelaboración de Ferdowsi del Libro

m uy posteriores en un dialecto diferente. N o hay

de los Reyes sasánida, el Shahnam a, que

ciente ejército es co m a n d a d o p o r Fereydun,

acuerdo entre los especialistas sobre la traduc­

escribió para el sultán M ahm ud de G hazni

que esgrim e su m aza de cabeza de toro.

ción exacta de estos him nos, y los restos litera­

(998-1030 d.C .), sigue siendo una de las

Zuhhak es vencido y encadenado, y queda

rios fragm entarios no coinciden con los restos

mejores y más accesibles fuentes de m itos

preso en una cueva del m onte D am avand.

arqueológicos, poco uniform es y objeto de

y leyendas históricas persas.

Y, así, los terrem otos de la región son o b ra

saqueos. Lo que se ha conservado del Avesta es

del m onstruoso Z uhhak, que sacude sus

lo que se usaba en rituales y prácticas del esta­

JAM SHID, Yim a Jshaefa (Yama en los

m ento sacerdotal zoroástrico, que a m enudo

Vedas), es el cu a rto de los héroes fu n d a ­

datan de fechas posteriores a la conquista árabe.

dores prim itivos de Iranshahr, que instruye sobre los oficios y o rg a n iza la sociedad. Tras

▼ León-grifo del palacio de Darío I, rey de Persia.

había m uerto b a jo la tira n ía á ra b e . El cre­

un la rg o y p acífico reina d o , está orgulloso

cadenas b a jo las m ontañas.

V

TUMBA DE DARÍO I EN NAQSH RUSTAM E N 322 A.C., D A R ÍO derrocó a un m ago y se erigió en rey com o nieto de Ciro. Encargó su propia tum ba tallada en la cara de una roca en N aqsh Rustam , donde se lo representa en su estrado, apoyado en los pueblos som etidos de su im perio, de pie con u n a m ano alzada saludando al fuego real, que está encendido en el altar de gradas que se encuentra delante de él. C on la otra m ano sostiene un arco, un m otivo que reaparece en sus m onedas de oro. Arriba, suspendido en el aire, está el disco alado solar, que se cree representa a Ahura M azda, el dios suprem o, o a la Jw arna, la glo­ ria real de la ley divina. El disco alado había surgido en Egipto, pero los asirios le agrega­ ron una pequeña figura hum ana en el centro.


CULTOS RELIGIOSOS, IN FLUENCIAS, TEXTOS

MITRA LAS T R IB U S IN D O IR A N IA S de los hititas

derivan del suyo, p o r ejem plo M itrídates (la form a posterior es la de M ihr-dad). La fiesta

se trasladaron a Asia M enor, y en uno de sus

m itraica en el m onte de M itra - e l M ihrgan,

tratados, que data de 1350 a.C ., se invoca

a com ienzos del o toño—era un gran festejo

entre otros dioses a M itra, Varuna e lndra.

en que se consum ía vino y se realizaban ofren­

En el com entario a la com posición religiosa

das reales.

más antigua de los indoiranios de la India, el

Los ritos de iniciación del m itraísm o

Rig Veda, el nom bre de M irra se traduce com o

se extendieron po r todo el Im perio Rom ano.

“am igo”; en Irán, se asocia con acuerdos, com o

El sím bolo central del m itraísm o es el sacrificio

su versión babilónica, Sham ash, el sol que rodo

rejuvenecedor del toro p o r parte del joven dios,

lo ve, garante de los contratos legales. En el

que se asemeja al sacrificio del toro prim ordial

EL CULTO AL FUEGO Y LA EFEDRA

M ihr Yasht, M itra se presenta vigilando el

G osh por parte de A hrim an, en la tradición

EL C U L T O AL F U E G O y el uso de la planta

país de los iranios desde los m ontes Alborz y

zoroástrica. Relacionado con el poder indo­

tóxica baoma se rem ontan a la fase más tem pra­

saliendo a apoyar su lucha contra los ladrones

m able del sol, la fiesta m itraica rom ana del

na de la religión nóm ada aria. Atar (Adhur) fue

de ganado.

Sol Invictus sirvió de pauta para establecer

clasificado en cinco categorías por el estam ento sacerdotal sasánida: Atash Bahram , el fuego del

La popularidad de M itra está d ocum enta­ da por la riqueza de nom bres personales que

la fecha tradicional del nacim iento de Cristo, el 25 de diciem bre.

tem plo y del corazón; V ohufryana, el fuego com o principio vital en los hom bres; Urvazista, el fuego com o principio vital en las plantas; Vazista, el fuego o el relámpago en las nubes; Spanishta, el friego puro encendido en el paraí­ so ante O hrm azd, con la gloria real, Jw arna. Los tem plos del fuego más im portantes eran A dhar Farn-Bag en Karyan en la región de Fars, A dhar G ushn-A sp en Shiz en A dharbayán y A dhar B urzin-M ehr en el m onte Revand en Jorasán; estaban relacionados respectivam ente con las tres clases sociales: sacerdotes, nobleza guerrera y agricultores. La baom a, la efedra que crece en las m on­ tañas de Irán (soma, en los Vedas), es m olida en un m ortero en las plegarias del amanecer, filtrada y bebida con leche com o parte del ritual Yasna. D e ella se habla en los siguientes térm inos: “\H aom a, de flores doradas, que crece en las alturas, bebida que nos repone y ahuyenta la m uerte!”. En el últim o apocalipsis zoroástrico, Arda Viraz N am ag, el piadoso Arda Viraz, se aviene a tom ar el vino y beleño “mey o m ang”, p oten­ cialm ente letal, para acceder al infram undo y com probar las recom pensas de los justos y los castigos de los pecadores. Tras siete días y noches en estado de com a, se despierta en el tem plo del fuego com o si regresara de un sueño feliz y reparador, y les cuenta a los sacerdotes su visión. ▲ Entrada norte de la Sala de las 100 Columnas; muestra a Darío apoyado por hileras de soldados.

► Capitel con forma de cabeza humana, proce­ dente a Apadana, del siglo

V

DIOSES

jH

Í

V

a. C.

REFLEXIONES

TEM AS

ü

H


®

EL A N T IG U O ORIENTE PRÓ X IM O

T

RUSTAM tiene un notable ca b a llo , Rajsh,

Fransiyan de Turya y más ta rd e id e n tific a ­

ZAL, EL SIMORGH, RUSTAM, ISFANDYAR, SOHRAB

que una vez, cuando él está d o rm ita n d o

do con los turcos, que en el últim o p e rio d o

después de c a za r y tras haberse reg a la d o

sasánida h abían o cu p a d o la reg ió n de

R ustam es el héroe más famoso de la épica

con un asado de o n a g ro , se a le ja de él

S am arcanda y el Transoxus - d e nuevo,

persa, si bien su historia procede del ciclo

y es con d ucido a Sam angan. Rustam lo

la tran sfo rm a ció n de fig u ra s míticas refleja

de leyendas Saka de Seistan, no de Pars.

sigue allí y es a lo ja d o p o r el ¡efe local,

los antagonism os históricos de los persas:

Su padre, Zal, que nació anorm al, albino,

cuya h ija Tahmina acude una noche al

contra árabes y turcos-).

fue abandonado en la ladera de una m o n ta ­

cu a rto del guerrero. De su unión nace

Padre e h i ¡o se enfrentan entre sí en

ña. Fue salvado y criado p or un ave gigante,

S ohrab, que crece sin conocer a su padre,

una b a ta lla , sin sospechar n in g u n o de ellos

el Sim orgh (relacionado con el Senm urv

p ero ansioso p o r e m ular sus proezas.

quién es el riva l, hasta que el h ijo recibe

sasánida), que más tarde llega, con sus po­

Rustam es el p rin c ip a l g u e rre ro del Shah

una h e rid a m ortal de su p a d re , y cada

tentes plum as mágicas, en ayuda de Rustam

de Irán; S ohrab se convierte en el g u e rre ro

uno descubre la id e n tid a d del otro.

para vencer al héroe Isfandyar.

de A fra sya b de Turan (o rig in a riam e n te ,

Las peticiones d irig id a s al Shah de Irán p a ra que envíe la m ed icina lla m a d a "n u sh -d a ru " que p o d ría salvar a S ohrab quedan sin respuesta a lg u n a . Sohrab m uere y Rustam se d irig e en du e lo a Zabulestan.

AHURA M AZDA Y LOS AMESHA SPENTAS AFIURA M A ZD A , el Sabio Señor, se cree que era en origen el equivalente del védico Asura Varuna, custodios am bos de la ley auténtica, Asha o Arta. Z oroastro tuvo una visión del A m esha Spenta Vohu M anu cuando salía del río a d o n ­ de había ido a traer agua para el ritual m atutino de la m olienda de haom a; lo habían llevado en presencia de Ahura M azda, el dios único, todopoderoso, el creador archisabio. H ay una separación radical entre el dios, Spenta M ainyu (el Pensam iento Sacro), em anación de A hura M azda, y el mal. A ngra M ainyu (el Pensam iento del M al), cuya lucha durará hasta el final del m undo. T odo en la creación espiritual (m enog) y en la física (getig) partici­ pa de esta lucha. Los seguidores de la Buena Religión hacen todo cuan to está en sus m anos para acelerar la victoria de la luz. A hura M azda recibe el apoyo de abstrac­ ciones tales com o los Inm ortales Sagrados, A m esha Spentas: Vohu M anah (Bah-m an, el Buen Pensam iento), que protege el ganado vacuno; Asha V ahishta (U rdi-bihisht, la M ejor Verdad), que protege el fuego; Spenta A rm aiti (Isfand-arm ud, la Devoción Sagrada), que se encarga de proteger la tierra; Jshathra Vairya 4 Relieve en piedra que representa a guerreros sasdnidas a caballo.

MM 42

T

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


ZAL, EL S IM O R G H , RUSTAM, ISFANDYAR, SOHRAB

(Shahri-var, el Escogido para D om inar), pro­

los esposos de la novia de Tobías la primera noche

GUERREROS Y SABIOS

tector de los m inerales; H aurvartat (Jurdad, la T otalidad), que protege el agua; y A -m ertat

EL G U E R R E R O que lucha p o r su rey y su

(A -m urdad, la Inm ortalidad), que protege

religión contra m onstruos, dem onios y foras­

las plantas.

teros es u n m otivo repetido en la m itología persa; Fereydun, que vence al tirano Z u h h ak y finalm ente lo encadena en una cueva bajo el m onte D am avand; lsfandyar, que no es vencido hasta que el ave mágica no ayuda a Rustam con una de

de cada desposorio, hasta que es exorcizado que­ m ando el hígado y el corazón de un pescado. Az, el dem onio de la codicia y la concupis­ cencia, era considerado - ta l vez por influjo budista—com o base de la desdicha del m undo, por lo que el cura, según la herejía com unista del M azdak sasánida, tenía que m ancom unar todos los bienes y enseres, incluidos el oro, la tierra y en especial las mujeres.

sus plum as; y G arshasp, que vendrá al final de los tiem pos para ayudar a derrotar defi­ nitivam ente al mal. Más tarde, héroes épi­ cos com o Ali y H am za son representados siguiendo el estilo de los grandes héroes prcislámicos. La figura del sabio tam bién es central, com o Bozorgmehr, que adivina las norm as del juego hindú de las dam as y le presenta com o réplica su propia invención, el backgam m on.

AHRIMAN, DRUGH, JADU, PAIRIKA A N G R A MA1NYLJ (Ahrim an), el espíritu m aligno destructor, es el com pleto opuesto de A bura Mazda, el creador archisabio; en la creación divina Angra M ainyu da entrada a la enferm edad, la sequía, la ham bruna, la oscuridad y la m uerte. M ora en la oscu­ ridad del norte, en la Casa de las M entiras. C on él llegan D rugh, la M entira, agente del desorden; el pensam iento del mal Aka M anah;

a

Nasu, la mosca que se arrastra sobre los cadáve­

EL BIEN Y EL MAL

res en descom posición; Azhi D ahaka (Z uhhak

EL Z O R O A S rR IS M O , com o las religiones

el tirano árabe, Ezhdeha el dragón); Yatu (Jachi)

m onoteístas, no es rico en relatos míticos.

el m ago; Pairika (Pari), las hadas malignas;

T iene básicam ente un m ito, form ulado y

y M ush, el ratón que se com e la cosecha de

reform ulado en todas las formas posibles hasra

grano. Éstos son algunos de los dem onios que

la saciedad. El mal se ve en la suciedad, las

llenaban de pavor al prim itivo persa. Fue para

sabandijas, la enfermedad y la muerte, así como

contrarrestar este tem or por lo que se com piló

en la im pureza m oral y la m entira. El hom bre

el Vi-dev-dad, la I,ey contra los D em onios, el

y la creación natural, siendo básicam ente

ritual sacerdotal contra las fuerzas demoniacas.

buenos, deben m antenerse puros o retornar

Aeshm a Daeva, el dem onio de la cólera

a un estado de pureza y orden. La observancia

con su maza ensangrentada, aparece en la Biblia

de las leyes de la pureza en la vida y la m uer­

(o m ejor dicho en los Apócrifos), en el Libro de

te, evitando la contam inación del Fuego, el

Tobías, com o Ashmedai (Asmodeo), que m ata a

Agua o la Tierra, la oración en presencia del fuego deslum brante que convoca la energía

A Jarrón que representa una batalla entre criaturas

divina y la fuerza vital: todo ello han sido

mitológicas, posiblemente el combate de Enkidu.

caracteres del zoroastrismo hasta nuestros días.

^ Friso con un arquero de la guardia del rey persa.

V

DIOSES

H

REFLEXIONES

U

TEM AS

43

BE


1?

EGIPTO

LA CREACIÓN M IE N T R A S Q U E LA T E O L O G ÍA cristiana posee un único relato sobre la creación, en el

INTRODUCCIÓN

E

antiguo E gipto había cuatro historias, cada una

g i p t o , c o m o e s c r i b i ó e l h i s t o r i a d o r g r i e g o H eró d o to ai

de ellas relacionada con una ciudad im p o rtan te

visitar el país en 450 a.C ., fue “un regalo del N ilo”. Ello ocurría en virtu d de

-H elió p o lis, Menfis, H erm ópolis y E sn a-, así

la inundación anual, la subida de las aguas del Nilo en julio, que extendían el

com o con un dios fundam ental: A tum —más

fértil lodo por las tierras y daban vida al país, que sin el N ilo y sus inundaciones no

tarde equiparado a R e -, Ptah, T h o th y j n u m

podría haber existido. Fue esta regularidad, pese a tem poradas de escaso caudal - d e

respectivam ente.

h a m b ru n a s- o de exceso de caudal - d e desastres, si los dioses estaban enojados o

HELIOPOLIS (LA CREACION)

enfurecidos—, lo que dio estabilidad a las antiguas ideas egipcias sobre la vida y la m uerte. El concepto de M a’at, diosa que encarnaba la estabilidad y la ley, gobernaba,

E N H E L IÓ P O L IS , “C iudad del Sol”, A tum estaba a solas sobre un m édano que había

por tanto, todas las facetas de la vida y la religión egipcias. Los egipcios consideraban la existencia de una vida de ultratum ba, Jerneter o

em ergido de las Aguas prim ordiales de N un, que cubrían el m u n d o (com o ocurría en la

los C am pos de Iahru (los C am pos Elíseos en la m itología griega), pero no la localiza­ ban arriba en el cielo sino en el oeste, en la región del sol poniente. U na de las advo­

inundación del N ilo). C uando se dio cuenta de

caciones de O siris, dios de la m uerte, era la de “Prim er Señor de los O ccidentales”.

que necesitaba de otros dioses para que lo asis­

Para poder acceder a dicho ám bito ultraterreno, tenían que darse dos condiciones:

tieran en la creación, se m asturbó y del sem en

la preservación del cuerpo - lo que dio pie a la m om ificación- y haber sido juzgado

surgieron otros dos dioses: Shu, dios del cielo,

com o una persona justa (m a a t heru, “de voz veraz”) p o r los 42 dioses en la Sala del

y T efnut, su herm ana, diosa de la hum edad. Sus

Juicio, cada uno de los cuales planteaba al d ifunto una pregunta cuya respuesta ver­

hijos fueron Geb, dios de la tierra, y N u t, diosa

dadera tenía que ser “no”. Este rito se conocía com o la C onfesión Negativa. Entre

del cielo (dichas relaciones, m atrim onios con­

los vendajes de la m om ia se incluía un escarabajo de dura piedra verde, que llevaba

sanguíneos, norm alm ente rechazados p or inces­

inscrito el capítulo 30A o B del Libro de los M uertos, “D e cóm o mi corazón no dirá

tuosos en el m u n d o m oderno, no eran infre­

falsedades contra m í en la Sala del Juicio”. En algunos de los m itos, aparecen otros

cuentes en la m itología antigua). En los papi­

dioses y diosas, pero carecen de un trasfondo m ítico individual.

ros, N u t aparece arqueada sobre G eb, y Shu

Desde los tiem pos clásicos de Grecia y Rom a, la religión del antiguo E gipto ha sido fuente de asom bro e incredulidad, incluso hoy en día. A unque el m u n d o clásico fAEDITERRj

^

contaba con un am plio panteón de dioses, con Zeus (Júpiter en el m undo rom ano) a la cabeza, así com o el antiguo Egipto (con A m ón-R e al frente de los dioses), fue el carácter teriom órfico (anim al) de los dioses egipcios lo que causaba inquietud. H eródoto tam bién expuso que en Egipto los anim ales “se tienen que considerar

Saqqara ^ p iM e n f is

sagrados sin excepción”, pero no abor­ a Templo im portante

daba los principios religiosos que ello

iA JO

EGIPTO

a Tumba im portante

implicaba. H^racleópolis

La m itología egipcia tiene, de

D Capital

O xinnco

hecho, un enfoque em inentem ente her­

» Pirámide

a O tro s lugares claves

%

m ético; no hay m uchos m itos en com ­ ¡ansia

paración con los del antiguo O riente

•E l Am am a

Próxim o y los de posteriores civilizacio­ nes m editerráneas. E sencialm ente, los

endera Valle de los Reyes -

m itos egipcios se ocupan de la Creación, la D estrucción de la H um anidad, la his­

1 #Tebas (Luxor) Esna.

toria de Isis y Osiris, las C ontiendas

Hieracónpolis ) Edfu

entre H orus y Seth, y el viaje del dios

.¿Filas

solar Re por el cielo diu rn o y después A L T O

a través de las 12 terribles horas de tinie­

\

E G I P T O

/

blas nocturnas para renacer al alba, ya a salvo, en el este.

ANTIGUO EGIPTO

..... y - - - 44

T

M ITO S REESCRITOS

A

p e r s o n a je s


IN T R O D U C C IÓ N

* ',T'." » 'm u y . .; * m « c< «'F vnC :ó

Nf<; VvV:

. m <v \

los separa a sus respectivas esferas. G eb y N ut

▲ Pinturas murales de la tumba de Sennedjcm,

tuvieron cinco hijos: Osiris, Isis, H orus el Viejo,

en Tebas; representa los Campos de

Set y N eftis -n a cid o s en cinco días consecuti­

lahru, el equivalente egipcio de los

vos, fuera del calendario norm al de 360 días-.

Campos Elíseos.

O currió (y ello se refleja en la m itología clásica)

► Trinidad de Osorcón II en oro

a causa de una profecía según la cual los hijos

y lapislázuli; Osiris flanqueada

de N u t sobrepasarían en poder a A tum -R e

por Isis y Horus.

¿SSMIV* i

(al igual que los hijos de C ronos, p or m edio de Rea, desbancarían a su padre). Al haber nacido

entrada de los templos. Consagrados

en jornadas que no figuraban en el calendario,

al dios solar, sus extremos piram i­

quedó resuelto el problem a de la m aldición de

dales estaban a m enudo embelleci­

que N u t no alum braría en ningún día del año.

dos de oro, plata o electrum (una aleación natural de oro y plata),

EL AVE BENU EL AVE B E N U tam bién guardaba relación con

para que pudieran captar y reflejar los prim eros rayos del sol, el dios

el culto solar de Heliópolis. En el arte egipcio,

Re-H arajte, que “se alza en su hori­

se la representaba com o una garza real, pero

zonte”. M uchos de estos obeliscos

hay referencias a ella com o ave fénix, sím bolo

desaparecieron de Egipto desde fines

p or tanto de la resurrección (en otras m itolo­

la Edad Antigua, y hoy día adornan

gías, resurge de las cenizas de su propia pira

gunas capitales m odernas, donde rec

funeral). E n H eliópolis, el ave Benu se m uestra

erróneam ente el nom bre de “Agujas

posándose en el extrem o de una piedra m enuda

Cleopatra”, pese a ser m ucho más an

en form a de pirám ide, el benben. Esta dio pie a

guos y no tener nada que ver con esi

las im presionantes parejas de obeliscos que se

últim a diosa egipcia, que acabó sui­

alzaban ante los altos pilónos protectores a la

cidándose en

V

DIOSES

H

REFLEXIONES

TEMAS

agosto

del

año 30 a.C.

45

BU


fe

EGIPTO

_ ..

MENFIS Y HERMÓPOLIS (LA CREACIÓN) M enfís

T

LA DESTRUCCIÓN DESPUÉS DE CREAR el m undo y al hom ­

EN M E N F IS , la secular capital de Egipto

bre, p ro life ra ro n los dioses; muchos de

desde la I D inastía (h. 3100 a.C .), la principal

ellos estaban estrecham ente em parentados

deidad era el dios creador Ptah. Según cuenta

entre sí (com o los 12 dioses del O lim p o en

la leyenda, Ptah precedió a A tum , ya que fue

la m itología g rie g a ). Sin e m b a rg o , al igual

él quien form ó el corazón y la lengua del

que en la tra d ició n cristiana, existe una his­

segundo. Ptah fue especialm ente venerado

to ria de destrucción. El hom bre estaba

com o dios de los artesanos y trabajadores

dem asiado o cu p a d o consigo m ismo y esta­

m anuales, y entre sus m uchas advocaciones

ba o lvid a n d o a los dioses, a quienes no les

figuraba la de “padre y m adre de todos los

presentaba las ofrendas d ebidas. Re, ¡efe

dioses”.

de los dioses, consultó a los demás p a ra ver cóm o ca stig a r al hom bre y o b lig a rlo a

H erm ópolis

pro se g u ir con las observancias religiosas.

U N A T E R C E R A LEY EN D A relativa a la

C o nvinieron en e n via r a la tie rra a Sejmet,

creación se localizaba en H erm ópolis, un

diosa con cabeza de león, que representa­

apreciado centro de culto del

ba el v ig o r del sol del m ediodía y era p o r

dios T h o th . Se lo solía repre­

tanto la personificación del m al, ca p a z de

sentar con la cabeza de un

m ata r al hom bre. A llí e m p re n d ió una

ibis, y el m andril era un

m atanza in d iscrim in a d a , co m p la cid a al

anim al m uy querido p or

sa b o re a r la sangre. Los dioses quedaron

su carácter sagrado y por

h o rro riza d o s al d escubrir el resultado

que se lo relacionaba con él. Era el dios de la sabiduría y el

final, la extinción de la h u m a n id a d , pero Sejmet m ostraba una auténtica lu ju ria sa n g uina ria que no parecía

estudio, así com o

tener fin. Finalm ente los dioses

el inventor de los

consiguieron torcer sus planes

jeroglíficos, voca­

m ediante un engaño: ane ga ro n

blo que significa­ ba literalm ente

un ca m p o con un b e b ed izo rojo (ja kad i ) que parecía sangre, pero

“escritos sagrados .

estaba fo rm a d o con una m ezcla de

F„ra especialm ente

cerveza fuerte. Sejmet se sació con él

el dios tutelar de los escribas y tam bién guar­ daba relación con la luna. U na variante en torno a la

y cayó en un p ro fu n d o sopor. A l des­ pertar, la m atanza h abía co n clu id o y

4 Estatuilla de bronce del dios de la Creación Vtos artesanos, Ptah.

el hom bre había a p re n d id o la lección de no desatender a los dioses.

llam ada N eith , relacionada con la ciudad de Sais en el D elta, que surgió antes incluso que

leyenda de la creación expo­ ne que fue en H erm ópolis

A Estatua sedente en granito de la diosa con cabeza de león Sejmet, en el templo de M ut, en Karnak.

ESNA (LA CREACIÓN)

el tú m ulo prim ordial que em ergió de las Aguas de N un para crear el m undo.

y no en H eliópolis d onde el

E N ESNA, el rcm plo estaba dedicado al dios

tú m u lo prim ordial em ergió

con cabeza de carnero Jn u m . Se pensaba que

de las Aguas de N u n . D e un

había sido él quien form ó al hom bre en su

m oderna cuatro versiones básicas de la historia

M ientras que para una m ente religiosa

huevo apoyado en el túm ulo

rueda de alfarero, si bien por duplicado, ya

de la creación serían m otivo de in q u ie tu d e in-

surgió el dios solar. En otra

que cada cual contaba con un ka, un doble.

certidum bre, a los antiguos egipcios no les plan­

versión alternativa, se dice

Éste era el espíritu que perm anecía cerca de

teaba nin g ú n problem a. C ada leyenda sobre

que una flor de loto creció

la nim ba del difunto, m ientras que su ba, su

en el túm ulo, y que sus

alm a, con la form a de un ave con cabeza

la creación tenía sus precedentes en su lugar apropiado, aunque era la versión de H eliópolis

hojas se abrieron para

de ser hum ano, al m orir volaba al otro

la que ocupaba una posición pro m in en te a

dar a conocer al joven

m undo. La versión más com pleta de la

causa de su relación con el sol y el jete de los

dios de la creación,

creación está esculpida en los m uros del

dioses, Re, que más tarde se asim iló a A m ón de

N efertum .

W M 46

tem po de Esna y cuenta sobre una diosa

Tebas para convertirse en el gran dios Am ón-Re.

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


M ENFIS Y HERMÓPOLIS (LA C R E A C IÓ N )

T OSIRIS E ISIS

V

ISIS

:'é

Todos lo intentaron, pero fraca sa ro n p o r ser de m a sia d o altos, bajos, gruesos o d e l­ gados (el m otivo presenta a lg u n a sem ejan­

PARA EL E G IP C IO M E D IO , Isis era la

EL M ITO M Á S IMPORTANTE al que los

deidad más im p o rta n te de su panteón. Era la

e gipcios prestaron atención y con el que

za con el m ito g rie g o ta rd ío de Teseo y el

personificación de todo lo que significaba la

m ayores a fin id a de s tenían era el de O siris

g ig a n te Procusto, que "a d a p ta b a " a q u ie ­

vida h u m an a y de todo cuanto estaba gober­

y su esposa y herm ana Isis. C om o ocurre

nes do rm ía n en su cam a cortándoles las

nado p o r ella. Era la “G ran M adre”, la

tan frecuentemente, se trata de una historia

extrem idades o estirándoselas hasta que

constante esposa am ante, la “Reina

de celos, el enfrentam iento del mal contra

en ca ja ba n correctam ente). A l fin a l, Set

del C ielo” (advocación com partida

el bien, las adversidades que tiene que

convenció a su herm ano O siris p a ra que

con la Virgen M aría en el cristia­

a fro n ta r el bien y el triu n fo final de éste

se uniera al juego y m id ie ra el arca. Com o

nism o) y fiel protectora de la familia

sobre el m al, que conduce invariablem ente

es n atural, O siris encajó a la perfección en

y los valores familiares. Se la solía

a algún tip o de recom pensa, la vid a eterna,

ella, puesto que Set la h a b ía co n feccionado

representar com o una m adre sen­

etc. Este a rgum ento es un potente aspecto

a su m edida. A una señal de Set, sus p a rti­

tada a m am an tan d o a su hijito

de tantos mitos del m undo a n tig u o (y del

d a rio s se p re cip ita ro n en la sala, o b lig a ro n

H o ru s en el regazo. La iconogra­

m undo m oderno) que es d ifícil lo ca liza r

a salir a los seguidores de O siris, sellaron

fía es m uy sim ilar a la de M aría

con a cie rto sus orígenes, aunque algunos

la tapa del a rca , que se co n virtió en el

y el N iño Jesús, y ello dio pie a

in d ica n que O siris era un dios que llegó a

féretro de O siris, y lo la n za ro n ai N ilo .

num erosas diatribas religiosas

Egipto desde la región del Creciente Fértil

entre los antiguos Padres de la Iglesia

en el a n tig u o O rie n te Próxim o.

cristianos. Su principal tem plo se

O siris, el dios bon da d o so , tenía un

en co n trab a en la isla de Filas, cerca

h e rm ano celoso, Set, que se las in g enió

de Asuán. Su culto pervivió au n

p a ra m ata rlo m ediante un engaño.

después de la caída de la civilización egipcia y de hecho se conocen tem plos

El arca que contenía el cuerpo de O siris flotó hasta el m ar y a p a re ció en la p la ya de la ciu d a d de Biblos, en el Líbano. A l lle­ g a r cerca de una fuente de a g u a dulce que discurría hacia el mar, el a rca qu e dó enre­

Para ce le b ra r el retorno de su h e rm a ­

d a d a entre las raíces de un á rb o l enorm e,

no O siris de una visita al extra n je ro ,

que fue creciendo y encerró en su tronco el

consagrados a ella de época rom ana y en

Set o rg a n iz ó una g ra n fiesta en p a la cio , en

arca -a ta úd . El rey de Biblos vio el fantástico

lugares rem otos del im perio, incluso en el

el curso de la cual los criados de Set tra je ­

á rb o l y lo m an d ó ta la r p a ra co n ve rtirlo en

ron un arca m agníficam ente d e co ra d a . Set

la colum na central de su nuevo p a la cio .

Londres rom ano.

propuso que todos los invitados se tu m b a ­

A Estatuilla de bronce de la diosa Isis

ran en ella y que, si a lg u n o cabía a la p e r­

Y E l templo de Esna, dedicado al dios creador

amam antando a su hijo Horus.

fección, obtuviese el estupendo objeto.

Jnum .

*xüeü.jMUti

UUUxiiuúí

V

d io s e s

H

REFLEXIONES

I#

tem as

v

lm Í j


$

EGIPTO

T ISIS EN BIBLOS

La reina a ca b a b a de d a r a luz a un

m o rta lid a d de la cria tu ra . Se lla m ó al rey,

h ijo y heredero, y estaba buscando una

y am bos m onarcas ve n e ra ro n a la d iosa y

LA A P E N A D A V IU D A , Isis, buscó el arca

niñera. La a n cia n a d a m a parecía la p e r­

le p re g u n ta ro n qué p o d ía n d a rle . Reclamó

p o r todo Egipto; al fin a l, valiéndose de sus

sona ideal y fue lla m a da a p a la cio . Isis

la colum na del tron co del á rb o l que ence­

poderes m ágicos, lo ca lizó el cuerpo en

(con su d isfra z) aceptó el puesto de niñera,

rra b a el a rca que contenía el cu e rp o de

Biblos. A l saber que el a rca y el cuerpo

a co n d ició n de que la d e ja ra n a solas con

su esposo. C om o es na tura l, su petición

fo rm a b a n pa rte del p a la cio , tuvo que bus­

el niño durante la noche. A u n q u e a la

fue satisfecha, ca yó la techum bre de la

c a r el m od o de e n tra r en él. Se d isfra zó de

reina aq u ello le p a re ció una petición

g ra n sala, e Isis se llevó el cuerpo de

an cia n a y se sentó ¡unto al a rro y o de agua

extra ñ a , d io su consentim iento. Por la

O siris a Egipto y lo ocultó en las m arism as

dulce que b a ja b a hasta la o rilla del m ar

noche, la diosa se e ncerraba en la g ra n

del Delta, d o n d e lo d e jó al c u id a d o de

d o n de las cria d a s de la reina de Biblos

sala, a solas con el niño. Las cria da s ase­

su herm ana Neftis.

iban a hacer la co la d a . La encontraron allí

g u ra b a n o ír un ru id o e xtraño después de

y se a p ia d a ro n de esa "vie ja d a m a "; le lle­

anochecer -c o m o el g o rje o de un a v e - y

v a ro n alim entos y la trata ro n am ablem ente.

se lo com unicaron a la reina. Una noche,

En p a g o , les enseñó a trenzarse el cabello,

ésta se ocultó detrás de unas cortinas y,

v

OSIRIS

si bien no pu d o d isim u la r su o lo r de diosa,

cuando o yó el g o rje o , salió y vio a su h ijo

O S IR IS, H E R M A N O de las diosas Isis y

y la reina se p ercató p ro n to de los nuevos

ten dido sobre las brasas candentes del

Neftis y esposo de Isis, se convirtió en el dios de la m uerte. C o m o ral, era uno de los dioses

peinados y del perfum e y se interesó p o r

fuego y a una g o lo n d rin a (Isis se había

estos cam bios. Las cria da s le h a b la ro n de

m etam orfoseado) que vo la b a a lre d e d o r

m is venerados del antiguo Egipto. Era al

la d am a a n cia n a y so lita ria con la que

de la colum na d a n d o voces. A te rra d a ,

pasar por la Sala del Juicio y ser presentado

h a bían hecho am istad a la o rilla del m ar y

la reina tom ó al n iño en b ra zo s; a co n ­

ante él com o una persona justa (ma'at heru

que estaba sentada allí día y noche, a p a ­

tin u a ció n, la diosa se d io a conocer y

- “de voz veraz”- ) cuando el d ifu n to podía

rentem ente a p e n a d a , aunque no les había

re p re n d ió a la reina acusándola de estar

albergar la esperanza de una vida de ultra­

co ntado la causa de sus penas.

loca, puesto que ella, la diosa, estaba

tum ba. El “cielo” egipcio se encontraba en tierras m uy alejadas de occidente, d onde se ponía el sol: una de las advocaciones principales de O siris era la de “Prim er Señor de los O ccidentales”. En épocas posteriores, las figuras usbabti, des­ tinadas a trabajar en lugar de la persona d ifu n ta en el o tro m u n d o , relacionaban al m uerto con el dios y la inscripción que llevaban lo identifican com o “ El O siris N ”. Abidos, centro del culto de O siris, era el lugar más sagrado del antiguo E gipto, y allí Seti I (12911278 a.C .) construyó el más herm oso de todos los tem plos egipcios. A Pectoral que representa al dios de la vida ultraterrena, Osiris, de la tum ba de Tutankamón.

48

T T

M ITO S REESCRITOS

A i

PERSONAJES


T

ISIS REGRESA A EGIPTO CON EL CUERPO DE SU ESPOSO

quien se e n ca rg ó de e m b a lsa m a r los

bellas alh a ja s, com o p o r ejem plo en la

restos de O siris. N o sólo a ctu ab a com o

que se h alló en la m om ia del joven fa ra ó n

d io s e m b a lsa m a d or, sino com o g uía de las

Tutankamón.

a lm as, ya que las e n ca m in a b a h acia el

A l fin a l, los dioses se cansaron de

P E R M A N EC IE N D O IN M Ó V IL sobre el

o ccidente, el e m p la za m ie n to del "c ie lo "

sus continuas luchas, y Horus y Set fueron

cu e rp o de O s iris , en fig u ra de halcón,

e g ip cio .

co n d ucido s ante el Consejo de los Dioses p a ra e xp o ne r su caso y que éstos, p re s id i­

tal com o está repre se n ta d o en los m uros

dos p o r Re, d irim ie ra n el caso en fa v o r del

T

del s a n tu a rio de O s iris en el te m p lo de

HORUS Y SET

A b id o s , Isis q u e d ó encinta y, a su d e b id o

uno o del otro. La causa llevó va rio s años.

tie m p o , a lu m b ró a Horus. Sin e m b a rg o ,

SET SE H AB ÍA P R O C LA M A D O rey, e Isis,

Las decisiones fueron revocadas en va rias

el m a lv a d o u s u rp a d o r del tro n o de O siris,

a h o ra con su pequeño h ijo Horus, se ocul­

ocasiones, hasta que p rim e ro Set y des­

Set, y e n d o un d ía de c a za , de scu brió el

tó. C ua n d o Horus llegó a la edad v iril,

pués otros dioses p ro firie ro n am enazas

c u e rp o en las m arism as. A m b a s diosas

desafió a su m alvad o tío Set p a ra reco b ra r

terribles; no fue a la z a g a O siris, que

se h a b ía n ause nta d o , así que troceó el

el tron o de su padre. Las diferentes batallas

a le g ó que, si no se fa lla b a rá p id a m e n te

c u e rp o en 14 partes y las dise m inó

que am bos p ro ta g o n iz a ro n , conocidas

en fa v o r de su h ijo Horus, soltaría a sus

p o r to d o E gipto. Una vez m ás, la

com o las C ontiendas de Horus y Set, fig u ­

crueles m ensajeros con cabeza de p e rro ,

v iu d a d o lie n te se la n z ó a recu p e ­

ran e ilustran largos textos y relieves de

que no temían a n ingún dios. Los dioses

r a r el c u e rp o de su m a rid o , a h o ra

los muros del tem plo de Horus en Edfu

fa lla ro n finalm ente en fa v o r de Horus

d e s c u a rtiz a d o . La leyenda exp lica

- u n o de los templos

com o rey legítim o. Su p a d re , O s iris , cuyo

que v ia jó en un esquife de p a p iro

m ejor conservados y

cu e rp o hecho p edazos h a b ía sido e m b a l­

y que, al saber los co c o d rilo s el

com pletos del a n tig uo E g ip to -. En las tallas

m otivo de su a trib u la d o via je , no la a ta c a ro n (tam poco lo hacen

de los dos dioses luchan­

h o y en d ía en los relatos fo l­ cló rico s m odernos, puesto que

d o entre sí, Set suele ser rep re ­ sentado com o un pequeño h ip o p ó ta ­

sam ado p o r el dios con ca b e za de chacal A n u b is, fue c o n firm a d o com o dios de los muertos. Set fue d e sterra do al desierto, á m b ito del m al, y d e c la ra d o dios de las torm entas. En ade la nte , al fa ra ó n reinante

en ellos se evoca a la d io sa y su

mo m acho que está siendo h e rid o con la

se lo reconoció com o dios Horus sobre la

búsqueda).

la rg a la n za de Horus. (M ientras que el

tie rra y a su m uerte p a sa ba a ser dios

h ip o p ó ta m o m acho era la personificación

entre los dioses.

O tra versión del m ito e xp lica que Isis en terró c a d a p a rte del cu e rp o de su espo­

del m al en el a n tig uo Egipto, la hem bra,

so d o n d e la fue e n c o n tra n d o , y fu n d ó allí

en ca m b io , se asociaba con la diosa Taurt

un tem plo. O tra in te rp re ta ció n cuenta que

y era m uy ve nerada p o r las mujeres com o

reu n ió to d as las partes, salvo una, el falo,

protectora de los partos.)

que no p u d o ser h a lla d o p o rq u e el pez o x irin c o se lo h a b ía tra g a d o . Después de

En un d e term in a do m om ento, cuando Set encontró a Horus d o rm id o en el desier­

ello , el p e z fue re p u d ia d o en todas partes,

to (que era el d o m in io de Set), le cegó los

e xcepto en la c iu d a d de O x irin c o , en el

ojos, que en m itología representan al sol

Fayum , d o n d e era c o n s id e ra d o sa g ra d o .

y la luna. N o obstante, la diosa H athor

El cu e rp o (o, según o tra versión, sólo la

(asim ila d a a Isis a m enudo en la m itología

ca b e za) fue e n te rra d o en A b id o s , que se

e g ip cia tardía) le d e vo lvió la vista b a ñ a n d o

c o n v irtió en el lu g a r más sa g ra d o del a n ti­

los ojos d a ñ ad o s con leche de gacela.

g u o E gipto; a llí se construyó uno de los

El o jo de Horus (el udjat ) se co n virtió en

tem plos más b e llam ente d e co ra d o s de

uno de los amuletos protectores más p o d e ­

tiem pos del fa ra ó n Seti I (1 291-1 2 7 8

rosos de Egipto; los niños lo llevaban al

a .C .). N o rm a lm e n te , c a d a tem plo e g ip c io

cuello o en un bra za le te y engastado en

co n ta b a con siete sa ntuarios, d e d ica do s respectivam ente al p ro p io rey, a Ptah, a

A Una estatua de bronce del pez oxirinco,

R e-H arajte, a A m ón-R e, a O siris, a Isis

sagrado en la ciudad que lleva el mismo nombre,

y a Florus.

situada en la fértil región del Fayum.

A n u b is , el dio s con ca b e za de chacal,

► Galena exterior del Templo de Horus en Edfu,

sa lió en a y u d a de Isis c u a n do ya h abía

con la historia de su lucha contra Sed inscrita en

re u n id o 13 partes del cu e rp o , y fue él

las paredes.

V

DIOSES

H

REFLEXIONES

TEM AS

49

BE


£

EGIPTO

iiftVAV

el objeto de preservar la salud y la fortuna de su

T ISIS AVERIGUA EL NOMBRE SECRETO DE RE, EL DIOS SOLAR

portador.

DESPUÉS DEL DIOS SOLAR RE, Isis era

El expuso sus terribles síntomas y ella se

la d e id a d e g ip cia más im portante, p o r

o fre ció a c u id a r de él, pero sólo si le co m u ­

h a b er descubierto el nom bre secreto de

nica b a su nom bre secreto. Él se re tra jo y

A Este amuleto con el ojo de Horus, el udjat, hecho de cerámica vidriada, puede que fuera llevado con

V

HORUS

cía de fiebre y tenía d ificu lta d p a ra hablar. Isis le p reguntó qué era lo que lo a flig ía , a pesar de que conocía m uy bien la causa.

Re. C onocer un nom bre sig n ifica b a tener

le d io una reta h ila de nom bres d e s c rip ti­

poder. Isis ansia b a d ich o poder, p o r lo que

vos, p e ro ella sabía que n in g u n o de ellos

com o el hijo obediente que vengó el asesina­

in trig ó p a ra a v e rig u a r el nom bre secreto

era el nom bre secreto. Así que p ro c u ró que

to de su padre. El faraón se identificaba en

de Re. C ua n d o éste se h izo m ayor, d o rm i­

el veneno ag ra va se su efecto y le p reguntó

la tierra con este dios: la tercera de las cinco

ta b a m ucho y la saliva le g o te a b a p o r la

otra vez p o r el nom bre. A l fin a l, cu a n do

advocaciones del faraón era la de “N om bre

b a rb illa . Isis reco g ió con c u id a d o un poco

ya no p o d ía so p o rta r el do lo r, se a v in o a

D orado de Elorus”, y a él lo llam aban el

de ella y la usó p a ra hum edecer b a rro con

decírselo, pero sólo en p riv a d o y en ausen­

“ H orus viviente”. Por ser un dios halcón,

el que fo rm ó una serpiente venenosa. Los

cia de los otros dioses. Ella tuvo que p ro ­

era el Señor del Cielo y adoptó la forma de

dioses sólo eran vulnerables a a lg o de su

meter que no se lo co m u n ica ría a nadie.

un ave, pero tam bién podía ser visto com o

p ro p ia natura le za , así que Isis d io v id a a

Después de c o b ra r el co n o cim ie n to que

un niño pequeño am am antado en el regazo

la serpiente y la a b a n d o n ó en el lu g a r p o r

deseaba, sanó a Re y le e x tra jo el veneno.

de su m adre Isis. Su tem plo principal era

d o n de pasaba Re. N aturalm ente, la ser­

A h o ra ya conocía el nom bre secreto, que

el de Edfu, al sur de Luxor, y es uno de

piente lo m o rd ió y le inyectó veneno cu a n ­

si tenía que u tiliz a r a lg u n a vez le d a ría

los tem plos m ejor conservados del antiguo

d o aquél pasó p o r allí. Re estaba a g o n i­

p o d er sobre él. N u n ca hubo ocasión

H O R U S , H IJ O de O siris e Isis, era renido

Egipto, si bien su actual estructura corres­

za n d o de resultas de la m ord e d u ra , ya

de hacer uso de aquellos conocim ientos,

ponde a la época tolem aica (griega) de la

que, sin él saberlo, la serpiente estaba

p ero ella qu e dó satisfecha sa b ie n do que

civilización egipcia.

com puesta, en pa rte , de la p ro p ia esencia

poseía d ich o poder, p o r si lle g a b a a

m ágica de Re, de su saliva. Re se estrem e­

ser necesario.

Mi $o

Y

M ITO S REESCRITOS

PERSONAJES


HO RUS

EL VIAJE POR EL INFRAMUNDO C U A N D O A D IA R IO se ponía el sol —esto es, cuando m o ría - al oeste, era im prescindible

' ^

d ifu n to m uchas

sagrada, Jepri, de la que se creía que hacía

veces aparece representado com o el tim onel

girar el disco solar p or el cielo du ran te el día

de la barca de Re.

y la traspasaba después a los dos leones del

C ada hora está relacionada con varios

H orizonte (Aker). Y así prosigue el viaje, con

que volviera a nacer a la m añana siguiente.

dioses y anim ales. Por ejem plo, en la Prim era

sus diversos obstáculos -g a to s que em puñan

Para ello, el dios Re tenía que viajar al infra-

H ora cantan m andriles y le abren las puertas a

grandes cuchillos y contem plan a las malvadas

m u n d o en las horas oscuras de la noche, donde

Re, y una docena de diosas serpientes lo ilum i­

serpientes (Apofis), diosas que escupen fuego sobre los enem igos de Re o los decap itan -,

la entrada de cada hora estaba custodiada por

nan. Los dioses del grano com parecen en la

dem onios espantosos y detestables, a los que el

Segunda y la Tercera Horas, en la últim a de las

hasta llegar a la D uodécim a H ora. En ese

dios tenía que desbancar al pasar. En las p in tu ­

cuales Re hace revivir a Osiris. Las serpientes

pu n to , reaparecen las imágenes de la serpiente

ras m urales de las tum bas reales del Valle de los

son im portantes en la C uarta H ora y cobran

cuando Re se introduce en el cuerpo de una de

Reyes, están representadas m uchas partes de su

gran poder, ya que se pensaba que, por ser

ellas y sale p or su boca m anifestándose com o

viaje. H abía tres grandes com posiciones que

capaces desprenderse de la piel, encarnaban la

Jepri, el escarabajo sagrado. Descansa d urante

actuaban com o salvoconductos para posibilitar

resurrección. (Esta creencia estaba m uy exten­

un m om ento antes de nacer com o disco de

el viaje: el Libro de A m -D u a t (conocido tam ­

dida en el m u n d o antiguo y era m uy destaca-

entre los m uslos de la diosa de la noche y el

bién com o el Libro de lo que hay en el infra-

ble en el culto de los santuarios del m undo

cielo, N u t - u n a escena representada en m uchas

m undo), el Libro de bis puertas y el Libro de

griego, consagrados al dios de la salud Asclepio

tum bas reales, donde la diosa se arquea en el

las cavernas.

en E pidauro y en la isla de Cos.) En la H ora

techo de la cám ara funeraria y protege el sar­

Sexta, Re adopta el aspecto de una cucaracha

cófago del rey que se encuentra deb ajo -.

EL L IB R O D E A M -D U A T LA V E R S IÓ N MÁS C O M P L E T A de este libro, que se refiere al viaje del dios solar Re, desde su “m uerte” a la puesta del sol hasta su “renacim iento” a la salida del sol, está represen­ tada en las paredes de la cám ara sepulcral del faraón T utm osis III (m. h. 1450 a.C .) y en la tu m b a de su hijo A m enofis II (m . h. 1419 a.C .) en el Valle de los Reyes, en Tebas (en la actual Luxor). El dios viaja en una barca con vigías y tim oneles, en com pañía de otras deida­ des. A unque al principio este libro mágico estaba reservado a la realeza, paulatinam ente se hizo apto para oficiales mayores y se usó tam ­ bién en sus tum bas, de tal m anera que el ► Anubis, dios del embalsamamiento con cabeza de chacal, junto a la momia de Sennedjem en su tum ba de Deir el-Medina, Tebas (actual Luxor).

V

DIOSES

H

REFLEXIONES

TEM AS

51

H


ñ

EGIPTO

EL LIBRO DE LAS PUERTAS

con frecuencia en las mitologías del m undo

E ST E T E X T O ESTÁ E S C U L P ID O y pintado

antiguo. La serpiente malvada Apofis, a la que

suntuosam ente en las paredes de la tu m b a de

se ve m atando a un gato en el Libro de A m -D uat,

Ramsés VI (h. 1133 a.C.) y aparece esculpido

se encuentra junto a m uchas de las puertas

en su form a más refinada en pequeños jeroglí­

im pidiendo el paso. Pero el dios se im pone y su

ficos en el sarcófago de alabastro de Seti I

nacim iento in m inente y su resurrección al alba

(m. h. 1278 a.C.), expuesto ahora en el M useo

son proclam ados por un grupo de m andriles

Sir John Soane de Londres. Una vez más, hay

consagrados al dios del saber, T h o th . Los m an ­

que atravesar 12 puertas, y aparece un gran

driles podem os verlos esculpidos en la base del

núm ero de imágenes de serpientes escupiendo

pedestal de algunos obeliscos, alzando sus patas

fuego, pero Re conoce los nom bres de sus

en señal de agradecim iento y adoración a él. Por

adversarios y consigue atravesarlas sin proble­

ser las prim eras criaturas vivientes que con su

mas. El poder que supone el conocim iento del

griterío celebraban al sol al em pezar su ascenso,

nom bre de otra persona volvemos a encontrarlo

se los consideraba especialm ente devotos.

i

M

i

52

T

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


El LIBRO DELAS PUERTAS

EL L IB R O D E L A S C A V E R N A S

La tarea fundam ental - d e allí la provi­ sión de picos y azadas—era la de m ante­

LA V E R S IÓ N MÁS C O M P L E T A de esta obra tam bién figura en la tu m b a de Ramsés VI

ner lim pios y en buen estado los canales

(h. 1 133 a.C .). N o obstante, en lugar de hacer

de riego, la tem ida prestación personal.

hincapié en las D oce H oras de la N oche, se

A un enterram iento com pleto se aporta­

concentra sólo en seis subdivisiones o cavernas.

ban 365 ushabtis, uno por cada día del

A quí se recalca la división entre el bien y el

año. Para m antener a este grupo de tra­

m al. Re, en tanto que dios todopoderoso,

bajadores, se requería un supervisor (reis)

posee el co nocim iento de los nom bres y por

ushabti. Éste no era m um iform e com o

tanto puede descartar fácilm ente al m alhechor.

los operarios, sino que vestía ropas n o r­

Así que alcanza sin problem as su renacim iento,

males, llevaba una falda y un látigo.

to m a n d o nuevam ente el aspecto del escarabajo

H abía un reis por cada diez trabajadores,

sagrado, Jepri, dispuesto al am anecer a hacer

y la inscripción que hay en ellos suele

rodar de nuevo el disco solar por los cielos.

identificarlos por el nom bre del propie­ tario com o “Jefe de diez”.

EL L IB R O D E L O S M U E R T O S O T R A C É L E B R E C O M P O S IC IÓ N egipcia

V

era el Libro de los muertos, que constaba de una

ANUBIS

serie de 200 capítulos, “ensalm os” o “declara­ ciones”, trazada para auxiliar a los d ifuntos en

A N U B IS, C O N cabeza de chacal, era

su viaje desde éste al otro m undo. En m uchos

un dios de los m uertos y especialm ente

capítulos de esta obra tam bién figuran ciertas

de los em balsam ados. D esem peñaba

partes de algunos m itos, pero los capítulos más

este servicio con el dios de los m uertos,

im portantes referidos a la persona m uerta eran

Osiris. Su nom bre egipcio era Inpu,

el 125 (ilustrado a m enudo en papiros), alusivo

tam bién W epwawet, que significa

ai Peso del C orazón en la Sala del Juicio; el

“El que abre los cam inos”, porque se

capítulo 30B , d o n d e el corazón del difunto

pensaba que conducía las almas de los

no tenía que hablar mal contra él en el Juicio;

difuntos hacia el oeste, a la Sala del

y el capítulo 6, el “C ap ítu lo ushabti". F.1 capí­

Juicio. En la cerem onia de A pertura

tulo 6 se suele e n co n trar com o texto pintado,

de la Boca, que se celebraba teniendo

esculpido o m oldeado en las figuras m um ifor-

a la m om ia en posición vertical antes

mes ushabti que se aportaban a las tum bas.

de colocarla en la tum ba, un sacerdote

Se representa a cada figura con un pico y una

llevaría una m áscara con cabeza de cha­

azada y una bolsa de seda a la espalda apoyada

cal sim ulando al dios (una máscara de

en el ho m b ro izquierdo; en ocasiones tam bién

terracota de ese tipo se conserva en

lleva recipientes de agua a la espalda. Estas

el M useo Pelizaeus, en H ildesheim ).

figuras, cuyo tam año puede oscilar entre el

A unque era un dios fundam ental en el

m etro de altura (los ejem plares de granito de

culto a los m uertos, a A nubis no se le

la tu m b a de A m enofis III) y el objeto de pocos

consagró n ingún gran tem plo, a dife­

centím etros, se consideraban un ingrediente

rencia de otros m uchos dioses y diosas.

indispensable en todo enterram iento a p artir del Im perio M edio (siglo XX a.C.). En el Perio­

A A Panel de madera de un féretro, que

do Tardío, algunos de los textos más bellos y

representa a Osiris sosteniendo un cayado

com pletos se encu en tran en ushabtis correspon­ y un mayal. dientes a la XXVI D inastía (664-525 a.C .), y

Viñeta del capítulo 25 del Libro de los

suelen presentar rostros m uy bien m oldeados.

muertos, que muestra a A ni mirando su

E staban pensados para responder a cualquier

corazón mientras es pesado en la Sabi delJuicio.

requerim iento y contestar “A quí estoy” si

► Este ataúd de madera procede de la tumba

eran convocados, y para colocarse en lugar del

de una mujer desconocida. Los ataúdes

d ifu n to y llevar a cabo cualquier tarea en sus­

presentaban una decoración intrincada

titución de él en el m undo de ultratum ba.

con escenas del inframundo.

V

DIOSES

jH

Í

REFLEXIONES

y r

TEM AS

53


Grecia

actitud am bivalente frente a la m itología. En la República desenm ascara m uchos m itos y sos­ tiene que no deberían tener acom odo en una

INTRODUCCIÓN

L

sociedad ideal. H om ero y H esíodo fueron

A M IT O L O G ÍA G R IE G A ha ejercido un influjo profundo e incom parable

especialm ente culpables de presentar a dioses y

en la cultura occidental. D esde los dram aturgos, artistas y filósofos de tiem pos

héroes com o seres débiles y vengativos. Platón

rom anos, pasando p or la gran recuperación del interés por la A ntigüedad en el

no era p artidario de proscribir todos los m itos,

R enacim iento, hasta llegar al presente, todos se han visto inspirados por la sensacio­

sí los que m inaran y no apoyaran los valores

nal herencia de la antigua Grecia. El origen de estos m itos es im posible de determ i­

correctos.

nar y no existe una versión más veraz que otra de estos relatos. En cam bio, cada ciu­

Los dioses del O lim p o eran inconstantes

dad del antiguo m u n d o griego, que se extendía desde el sur de Italia, pasando por las

y no se esperaba que velasen por los hum anos

islas del Egeo y el A driático, hasta la costa de Asia M enor, generó sus propios m itos.

todo el tiem po. Era incum bencia de la persona

Ello puede dar pie a confusiones, puesto que hay m uchas versiones diferentes y co n ­

devora entablar contacto con una deidad, y

tradictorias de estas historias.

uno de los más im portantes m edios de co m u ­

T ransm itido originariam ente, adaptado y desarrollado por tradición oral, el

nicación con ella era a través de sacrificios. En

canon básico de dioses y héroes ya estaba establecido cuando los m itos se plasm aron

ritos oficiales com o la Panatenea o las D io n i­

po r escrito, aproxim adam ente en el 750 a.C . La literatura de esta época, en especial

siacas de la C iudad, los sacerdotes llevaban a

las epopeyas de H om ero, Iliada y Odisea, y las obras del escritor H esíodo, constituye

cabo una ofrenda de sangre (thysia). Ello podía

nuestra principal fuente de conocim iento de los m itos griegos. La Ilíada dram atiza

im plicar sacrificios anim ales. ¡Im aginem os el

unos cuantos días al final de la m ítica guerra de Troya, y la Odisea relata las aventu­

aspecto, el sonido y el olor de las Dionisiacas

ras del héroe Ulises cuando regresa a casa después de luchar en Troya. La Teogonia

de la C iudad cuando en 333 a.C . se sacrifica­

de H esíodo es un poem a que se ocupa de los orígenes del m undo y los dioses que

ron a D ioniso 240 toros! C o m o la dedicatoria

lo rigen. Los m itos de creación en la Teogonia m uestran grandes afinidades con los

de ofrendas votivas y libaciones (ofrendas

m itos de creación del O rie n te Próxim o. La m itología griega presenta m uchas sem e­

rituales de alim entos y bebidas), el sacrificio

janzas con la indoeuropea y tam bién se vio influida por ella o com partió sus m ismas

era u n a form a de buscar la aprobación y la

fuentes.

protección de los dioses.

N U E S T R A PALABRA “M IT O ” procede del

vertiente su r de la Acrópolis, y form aban parte

EL PAPEL DEL MITO LA É P O C A D E LA A TEN A S clásica Ríe una

vocablo griego mythos (“discurso”). La significa­ de los festivales de las G randes D ionisiacas y ción del térm ino cam bió con el paso de los

de la Lenca, celebrados en honor de dicho

etapa de enorm e creatividad desde el p u n to de

siglos. En los com ienzos de la literatura griega

dios. Eran festejos oficiales que com binaban la

vista político, cultural y artístico. La m itología

(m ediados del siglo

devoción religiosa y apasionantes diversiones

im pregnó todas las esferas de la vida pública

ficaba forzosam ente “relato ficticio”. En torno

con debates sobre la m itología y el papel de

y privada. Era parte esencial de la educación,

al siglo

los dioses y los héroes en la vida ciudadana

dado que a los niños se les exigía aprender y

traposición con la palabra logos, que tam bién

del siglo

declam ar las historias que se relataban en las

significaba “discurso”. Logos guardaba relación

tradicionales que habían heredado no eran

con el discurso racional y la escritura, m ientras

un sim ple objeto de creencia; por ello, no los

V

V III

a.C .), mythos no signi­

a.C ., mythos se solía em plear en con­

V

a.C . Para los griegos, los relatos

obras de H o m ero y Hesíodo. Los m itos desem -

que mythos pasó a significar “ficción” o “relato”. daban por sentado sin más. Su m itología era La recitación poética, en que los poemas eran cantados p o r declam adores profesionales llam ados rapsodas, fue una de las dos in stitu ­

dinám ica y se vio som etida a constantes in ter­ pretaciones y reinterpretaciones. La filosofía desem peñó en esa tarea un

ciones más im portantes para la difusión del

papel crucial. Los pensadores presocráticos

m ito en la Atenas clásica. La otra era el teatro,

desafiaron las creencias literales en la m itología

uno de los mayores logros de la cultura ate­

y su m oralidad. Em pédocles, que escribió a

niense. Un público de unas 16.000 personas

m ediados del siglo

se agolpaba para ver los profusos espectáculos,

m itología com o a un tipo de alegoría física.

que incluían las bulliciosas com edias de

Para él, los dioses representan los cuatro ele­

V

a.C ., se enfrenta a la

Aristófanes y las grandes tragedias de Esquilo,

m entos básicos del m undo: Zeus es el fuego,

Sófocles y Eurípides, cuyas obras abordaban

H era el aire, Hades es la tierra y el poco cono­

casi en exclusiva m itos griegos. Estas obras se

cido Nestis (“el ham bre”) es el agua. El gran

representaban en el teatro de D ioniso, en la

filósofo Platón (428-348 a.C .) m antuvo una

Hl

54

▲ Ruinas del Partenón de Atenas.

“T

M IT O S REESCRITOS

A

PERSONAJES


........

T

peñaron un papel im p o rta n te en la filosofía y en la ciencia d u ran te este periodo, y se plasm a­ ron en el arte, desde las im ágenes de los jarro­

A TE N E A Y EL N O M B R E DE LA C IU D A D DE A T E N A S

INTRODUCCIÓN B H

de sus emblem as especiales era la lechuza, la más sabia de las aves. Cuenta el m ito que Atenea y Poseidón

nes pintados y la orfebrería hasta las grandes

LA D IO S A ATENEA saltó al m undo a rm a d a

disputaron sobre quién debía ser el patrón de

esculturas y estatuas que em bellecían los tem ­

de la cabeza a los pies y dispuesta a lib ra r

Atenas, y se decidió que ganaría quien hicie­

plos. La Ilíada y la Odisea se recitaban íntegra­

b a talla . Fue co n ce bida p o r Zeus, rey de los

se el m ejor regalo a la ciudad. Poseidón hizo

m en te con m otivo de la G ran Panatenca, el

dioses, y M etis, "la S a b id u ría A stuta".

que brotase ag u a salada de la A cró p o lis (la

festival religioso más im p o rtan te de Atenas,

H abía lle g a d o a oídos de Zeus una p ro fe ­

colina que preside Atenas), d a n do así acce­

al que acudían fieles de toda Grecia a ho n rar a

cía según la cual todo h ijo n a cid o de M etis

so al m ar a la ciudad. Atenea creó el o liv o ,

la diosa tutelar de la ciudad, Atenea. Los m itos

sería más im p orta n te que su p a d re y p a ra

cuyo aceite era im portante p a ra la ilum ina­

griegos solían encerrar circunstancias extremas

e vita rlo e n gulló a M etis. Le sobrevino de

ción, la cocina y el com ercio. Se consideró

en que los seres hum anos transgredían las n o r­

in m ediato una te rrib le jaqueca, su cabeza

que ésta era la m ejor a p o rta ció n y la gente

mas establecidas (un ejem plo de ello lo tene­

se a b rió en dos y a p a re ció A tenea, ya

d io a su ciu d a d el nom bre de Atenas, en

m os en Edipo, que m ató a su padre y se casó

com pletam ente d e sa rro lla d a. Atenea here­

recuerdo de la diosa. En su honor, se e rig ió

con su m adre). Al hacerlo, se debatían, desafia­

d ó la sa b id u ría de su m adre y fue la diosa

un santuario en la A cró p o lis, lla m a do Par-

ban y reafirm aban los valores tradicionales de

tutelar de oficios especializados, tales com o

tenón, a p a rtir de uno de los apelativos de

las sociedades que los generaban.

el arte de tejer o de construir barcos. Uno

A tenea, porthenos, que sig n ifica "v irg e n ".

se__________ A N T IG U A G R EC IA TRACIA

Área de ias colonias y de

Ciudades con templos importantes =

A

influencia griega h. 400 a.C.

Montañas sagradas

tp

Lugares de devoción y de festivales religiosos panhelémcos LIDIA

Principales regiones y potencias Colonización y comercio O tros lugares importantes

V

DIOSES

REFLEXIONES

yf

TEMAS

5 5

j


m m grecia

.................... ... ... .......

EL P A N T E Ó N O L ÍM P IC O SE C R E ÍA Q U E las principales deidades habitaban en el m onte O lim p o , que era la m ontaña más alta de Grecia, en el norte del país. Se los representaba con form a h u m an a y a m enudo com o seres pendencieros. El dios suprem o era Zeus, cuyo d om inio era el cielo. U no de sus herm anos, Eoseidón, dom inaba el m ar y el otro. H ades, era el soberano del ¡nfram undo, el reino de los m uertos. Su her­ m ana H estia era diosa del hogar y de la casa, y D em éter, cuyo nom bre significa “m adre del grano”, era la diosa de la agricultura. La herm ana de Zeus, H era, tam bién fue su espo­ sa. E ngendraron a Ares, el dios de la guerra; a H elesto, dios del fuego y la m etalurgia; a H eba, diosa de la juventud; y a lliría, diosa de los partos. C on M etis, Zeus engendró a Atenea y con D em éter a Perséfone, que se convirtió en la diosa del infram undo. La diosa cazadora virgen, A rtem isa, y su herm ano Apolo, dios de la m úsica y la poesía, resultaron de la relación entre Z eus y la titán Leto. C on la divina Maya, Zeus tuvo a H erm es, el m ensajero de los dio­ ses, y con una m ortal, Semele, engendró a D ioniso, dios del vino y del éxtasis religioso. La hija de Zeus, A frodita, diosa del deseo, surgió de la espum a del mar.

P O S E ID O N , S E Ñ O R DEL M A R P O S E ID Ó N ES TA N T E M IB L E com o su herm ano Zeus. G obierna el m ar y las fuerzas de la naturaleza, especialm ente las torm entas. U na de las advocaciones en su culto es la de E nosictón, que significa “que sacude la tie­ rra”. Sus em blem as incluyen el tridente (con el que podía abrir de par en par la tierra), el toro (con el que posiblem ente se representaba su agresividad) y el caballo, puesto que se suponía que había sido el creador del prim er caballo. Poseidón com batía frecuentem ente con Atenea. Es el antecesor de m uchos de los más horribles m onstruos de la m itología grie­ ga: el Equidna, Cerbero, la H idra y la Esfinge. ► Trampantojo de la Sala dei Giganti que muestra a los dioses del Olimpo.

Bfl

56

TT

MITOS REESCRITOS

A i

PERSONAJES


EL P A N TE Ó N O LÍM P IC O 'f í M

N A C ID O S DEL SUELO

los dioses la m ejor parte de las ofrendas, la

DEL C A O S A LA C R E A C IO N

C O N S ID E R A N D O LO S M U Y diferentes

carne, y le dio en su lugar sólo los huesos.

relatos sobre el nacim iento de la hum anidad,

IN IC 1A L M E N T E S Ó L O existía el Caos,

(Desde entonces, la gente ofrecía a Zeus los

lo más im p o rta n te tal vez sea la idea del naci­

“el vacío”, del que se form ó C aia (la tierra)

huesos de un anim al sacrificado, y se quedaba

m iento a p a rtir de la p ropia tierra - l a a utocto­

-c ó m o exactam ente sigue sin estar claro-,

con la carne para consum irla.) En castigo,

n ía -, Zeus, enojado con la hum a-

ju n to con el T ártaro (el inírarnundo), Eros

Zeus se negó a dejar a los hum anos la recom ­

(el deseo), Erebo (la oscuridad del infram un-

pensa del fuego, pero Prom eteo volvió a b u r­

do) y la N oche (la oscuridad de la tierra).

larlo robando una llam a y llevándosela a la tie­

La N oche se unió a Erebo para generar

rra. E nfurecido, Z eus ordenó a la V iolencia y la Fuerza que atasen a Prom eteo a una estaca en el m onte Cáucaso, d o n d e un águila le pico­

a É ter (el su hijo D eucalión

éter, o aire lum inoso). C aia dio a luz

tearía el hígado. Por ser inm ortal, Prom eteo no podía perecer y su hígado se regeneraba todas

a U rano (el cielo) y juntos produjeron las

las noches para que la to rtu ra pudiese rciniciar-

que sobreviven construyendo

prim eras divinidades: los doce T itanes

se todas las m añanas.

un arca. C u a n d o las aguas se

(gigantes con form a hum ana), los tres

Zeus tam bién castigó a la hu m anidad por

retiran, realizan sacrificios a

Cíclopes (criaturas con un solo ojo) y

haber aceptado el prem io del fuego. Encargó a

y a la esposa de éste, Pirra,

Zeus, que envía a la titán

los tres H ecatonquiros (m onstruos de

Temis para que los ayude.

cien m anos). Insatisfecho con sus hijos, U rano los desterró al infram undo.

Esta les indica que cam inen lanzando piedras por encim a

E nojada, C aia convenció al más joven

de sus hom bros. Las piedras

de los T itanes, C ronos, para que cas­

lanzadas p o r D eucalión se

trase a su padre y le arrebatase el

convierten en hom bres y

C ronos se casó con su herm ana

mujeres. La raza h um ana

Rea y tuvieron cinco hijos. Le advir­

resurge así a p artir de la

tieron que uno de ellos lo m ataría y

tierra.

p or ello los engulló a todos al nacer. Los m itos de

Para proteger a su sexto hijo, Rea

a utoctonía fueron

engañó a C ronos y consiguió que

especialm ente

se tragase una piedra; así

im portantes para

pudo ocultar al niño,

los atenienses,

que se puso a salvo con las

que recalcaban su procedencia de la tierra para

N infas. Este niño fue Zeus, que al llegar a

m ostrar su superioridad sobre otros griegos y

edad adulta regresó y libró una trem enda

“bárbaros”, que -se g ú n ello s- no habían m an­

lucha contra los T itanes, la titanom aquia.

tenido esa especial relación con el país. En la

C on la ayuda de los Cíclopes, que habían

obra de Eurípides, Erecteus, esposa del rey de

sido puestos en libertad, y de los

Atenas, habla así sobre su pueblo: “N uestro

H ecatonquiros, Z eus se alzó con la victoria.

pueblo no llegó de ninguna otra parte; naci­

O bligó a C ronos a vom itar a sus herm anas

m os de la tierra. O tras ciudades, fundadas al

y herm anos y se erigió en rey de los dioses.

azar de u n a tirada de dados, son im portación de otras ciudades. T odo aquel que habita en

LOS T R A B A J O S DE LA H U M A N ID A D

una ciudad que procede de otra, com o una bisagra mal encajada en la m adera, es un ciu­ dadano nom inal, pero no lo es de verdad”

LOS TRA BA JO S Q U E S U F R IÓ la hum an i­

(fragm ento 50).

dad fueron expuestos en el m ito de Prom eteo y Pandora. Prom eteo, cuyo nom bre significa

A ► £7poderoso Zeus, dios de dioses, lanzando

“prevención”, era un T itán que favorecía a la

su rayo.

h um anidad, pero incurrió en la cólera de Zeus. Le quitó con malas m añas al rey de

V

DIO SES

H

REFLEXIONES

y-

TEMAS

con un tarro (la “caja de Pandora”). Pese a las advertencias de Prom eteo, E pim eteo, cuyo nom bre significa “ocurrencia tardía”, dio acogi­ da a Pandora. Ésta abrió el tarro, dejando salir al m undo el m al y la enferm edad. Sólo perm a­

poder.

las que lanza Pirra en

Elefesto que crease a una m ujer de arcilla y la enviase al herm ano de Prom eteo, E pim eteo,

neció la esperanza, una señal de que la h um a­ nidad no desaparecería.


LOS HÉROES Y SUS CULTOS LOS H É R O E S N A C ÍA N generalm ente de un dios y una m ortal. El héroe Perseo fue resulta­ do de la relación am orosa entre Zeus y la m or­ tal Dánae, y el poderoso Heracles nació de Zeus y de la m ortal A lcm ene. N o poseían naturaleza divina, pero se creía que sus espíritus eran eter­ nos y solían intervenir para auxiliar a los m or­ tales. Los héroes no eran venerados en tiem pos de H om ero, pero hacia el siglo

V

a.C . el culto

a ellos se había convertido en una form a m uy extendida de devoción religiosa. Los héroes eran venerados en santuarios erigidos donde se creía que se encontraba su tum ba o habían m uerto. Era general la idea de que los héroes poseían una valentía y h onor ejem plares, y se conside­ raba que relacionarse con ellos daba buena suerte. Igualm ente, al descuidar a un héroe se corría el riesgo de suscitar su cólera. M uchos estados griegos aducían que su fundador o pro­ tector era un héroe; por ello, idearon m itos

T

a A quiles su pre m io de g u e rra , a Briséis.

LA G U E R R A DE T R O Y A

A quiles se enfurece y perm anece m alhu m o ­

para apoyar su linaje; las familias nobles tam bién

LOS RESTOS A R Q U E O LÓ G IC O S d an

ra d o en su tie n d a, negándose a luchar, lo

argüían que descendían de un héroe. Existían

cuenta de que la ciu d a d de Troya (lla m a d a

cual perm ite a los troyanos a b a tir a muchos griegos. Héctor, el h ijo m a y o r de Príamo y

m uchos héroes locales, y de hecho los héroes

Ilion o llium en la A n tig ü e d a d ), en el n o ro ­

solían asociarse con determ inados lugares, por

este de A sia M enor, fue destruida en una

Hécuba, m ata a Patroclo, que h a b ía e n tra ­

ejem plo Edipo con C olono, Áyax con Salam ina

g u e rra hacia el a ño 1 2 5 0 a.C . Fue tal vez

do en com bate vistiendo la a rm a d u ra de

yT eseo con Atenas. El poder de estas figuras

la g u e rra entre g riegos y troyanos lo que

A quiles tra ta n d o de in tim id a r a los troya -

daba ocasión tan to a acciones benéficas com o

d io pie a la llía da de H om ero -a u n q u e

nos. A A quiles lo persiguen los pesares y el

de carácter negativo. E dipo, por ejem plo, salvó

ig n oram os a ciencia cierta si el m ito de

sentimiento de cu lp a , y se lanza a la b a ta ­

a su ciudad, pero com etió terribles crím enes.

la g u e rra de Troya tuvo una base re a l-.

lla, resuelto a vengarse. Persigue a Héctor

El pro b le m a se in icia cu a n do el rey y

rod e a n d o p o r tres veces las m urallas de

la reina de Troya, Príamo y Hécuba, a b a n ­

Troya, lo m ata en com bate cuerpo a cuerpo

do n an a su h ijo París p a ra que m uera,

y pasea su ca d á ver p o r la c iu d a d a rra s ­

asustados p o r un v a tic in io que asegura que

trá n d o lo detrás de su ca rro . Príamo suplica

el h ijo destruirá la ciu d a d . París sobrevive

p o d er d a r d ig n a sepultura a su h ijo , y los

y al final es a co g id o de nuevo en su fam ilia.

dioses enfurecidos intervienen y fuerzan a

Zeus plantea a París la tarea de ju z g a r

Aquiles a que devuelva el cuerpo. Aquiles

quién de las tres diosas, H era, Atenea o

m uere cu a n do una flecha de París lo a lc a n ­

A fro d ita , es "la más b e lla ". París escoge a

za en su único punto vulnerable, el talón.

A fro d ita , que le ha p ro m e tid o d a rle com o

Los grieg o s g a n a n la g u e rra m ediante

esposa a la m ujer más herm osa del m undo

una estratagem a de Ulises. Construyen un

-H e le n a -, París se fuga con Helena, p a ra

ca b a llo g ig a n te de m ad e ra hueca, en que

disgusto de su m a rid o , M enelao. En a p o yo

se ocultan los m ejores guerreros, m ientras

de éste, los g riegos ponen rum bo a Troya y

que la flota se hace a la m ar com o en re ti­

presentan b a talla p a ra recuperar a Helena. D urante el asedio, A gam enón obtiene

ra d a . Pensando que el ca b a llo es una o fre n d a de los dioses, los troyanos lo in tro ­

com o botín de guerra a Criséis, h ija de

ducen en la ciu d a d . Por la noche, los g rie ­

► La ciudad de Troya es destruida por las llamas

Crises, sacerdote troyano de A p o lo . A p o lo

gos salen del vientre del a n im a l, quem an

durante la guerra de Troya.

envía una pla g a devastadora entre los g rie ­

la c iu d a d y rap ta n a las m ujeres. Así, se

A Ayax y Casandra en una escena de la batalla

gos, y A gam enón se ve fo rza d o a devolver

revela cierto el v a tic in io de H écuba de que

de Troya.

a Criséis. O fe n d id o , A ga m e nó n le a rre b a ta

París trae ría la destrucción a Troya.

W!

58

Y

MITOS REESCR1TOS

A

PERSONAJES


LOS HÉROES Y SUS CULTOS 9 M

H M IT O S P R O P A G A N D IS T A S EN EL ARTE

haber unificado en un solo estado el Ática (la

fam ilia en un arrebato de locura, inducido por

región cuya ciudad hegem ónica era Atenas).

H era, celosa de la relación am orosa entre Zeus y la m adre de Heracles, A icm ene. M enos glo­

EL A R T E G R IE G O acostum braba represen­

HERACLES, EL SUPERHÉROE

tar la m itología que recalcaba la superioridad

H ERA CLES, A Q U IE N los rom anos llam aban

(el m ito cuenta que en una sola noche se

de los griegos sobre los demás. Los atenienses,

H ércules, fue el m ayor de los héroes griegos.

acostó con las 50 hijas del reyTespios), su

en concreto, hacían uso de escenas mitológicas

Era una de las más antiguas figuras m itológi­

propensión a la bebida y su gula. Eue la lu ju ­

com o una form a de propaganda. En un friso

cas representadas en el arte griego (ya desde el

ria lo que lo condujo a la m uerte. A penada

se m uestra a los atenienses luchando y derro­

siglo

tando a las Am azonas, una raza m ítica de gue­

raba en toda Grecia. Ejem plificaba el problem a

D eianeira in tentó recobrar su am or con una poción que resultó ser venenosa. El m oribundo

V IH

a.C .) y el único héroe

al

que se vene­

riosa era la fama de su lujuria incontrolable

por la pasión de Heracles p or Yole, su esposa

rreras que diferían en todo de aquéllos. El

que los héroes presentaban a los griegos de

friso form a parte del m o n u m en to a la supre­

época clásica: era un individuo notable, cuyo

Heracles fue colocado sobre una pira funeral,

macía ateniense, el Partenón. O tro s enem igos

carácter extrem o era por una parte fuente de

pero, cuando las llamas em pezaban a rozarlo,

“foráneos” a quienes el arte representa luchan­

adm iración, si bien por o tra propendía a la

su padre Zeus lo arrebató y lo llevó al cielo,

do contra los atenienses son los persas (el ene­

destrucción y la deshonra.

donde fue el único héroe al que se le concedió

E ntre sus espectaculares logros se cuen­

m igo no m ítico de Atenas) y la raza fabulosa de los C entauros -m ita d hom bres, m itad

tan los doce trabajos, supervisados por el rey

caballos-. Al incluir a los persas entre estas

Euristeo com o castigo por haber m atado a su

la inm ortalidad. Y Heracles y Apolo ocupados en la lucha.

rarezas míticas, los atenienses querían subrayar su diferencia e inferioridad com o enemigos.

TESEO, EL HÉROE P A N A T E N IE N S E T E S E O ERA el héroe oficial de A tenas. Sin em bargo, no había nacido en Atenas y su ha­ zaña más famosa tuvo lugar en C reta, d onde m ató al M inotauro, el híbrido de hom bre y toro que vivía en un laberinto y tenía aterrori­ zada a la ju v en tu d ateniense. N o obstante, en el siglo

VI

a.C . el tirano Pisístrato se apropió

de Leseo com o héroe panateniense. Los ciuda­ danos de Atenas fueron anim ados a em ular a Teseo, y se prohibieron todas las canciones que presentaban caracteres poco favorables del héroe. A lrededor del año 510 a.C ., se com puso u n poem a épico que celebraba sus hazañas, titulado Theseida. N o se ha conservado, pero probablem ente contaría cóm o Teseo m ató a Sinis, el “torcedor de pinos”, que com baba dos árboles sim ultáneam ente, ataba a su víctim a entre ellos y a continuación los soltaba, de tal m anera que p artían al h o m b re en dos. O tal vez relataba cóm o Teseo derrotó a Procusto, que m artirizaba a los viajeros ofreciéndoles hospitalidad, pero haciéndolos “adaptarse” a su cam a: a aquellos cuyas piernas eran dem a­ siado cortas los iba estirando dándoles to rm e n ­ to hasta que se adaptaran correctam ente, y cor­ taba a sierra las piernas de aquellos que las tenían dem asiado largas para que encajaran allí. Es im probable que el Teseo real llegara a existir, pero los atenienses lo honraban por

V

DIOSES

T

í

REFLEXIONES

\$

TEM AS

59

IS


T LOS DOCE TRABAJOS DE HERACLES

7 . El toro d e Creta

70. El g a n a d o d e G e rió n

Este to ro m onstruoso a te rro riz a b a a Creta.

G e ríó n era un m onstruo de tres cabezas,

Sólo Heracles fue ca p a z de d o m in a rlo y

que custo diab a su g a n a d o , a u x ilia d o p o r

c a p tu ra rlo vivo.

O rto , un p e rro de dos cabezas. Heracles

7. El león d e N em ea El león que a te rro riz a b a Nem ea tenía una piel tan d u ra que ninguna a rm a podía tras­

los m ató a los dos y se llevó el g a n a d o a

8. Las y eg u a s d e D iom edes

casa, fo rm a n d o de paso el Estrecho de

Diom edes a lim e nta b a a sus yeguas salva­

pasarla. Heracles lo a tu rd ió con un golpe

jes con carne hum ana. Heracles m ató a

de su m aza, antes de estrangularlo. A p a rtir

Diom edes y o fre ció su cuerpo a las yeguas,

de entonces, vistió su piel com o protección.

que se a p la ca ro n y pud ie ro n ser dom adas fácilm ente.

7 7. Las m a nza na s d e las H esp érid es Las m anzanas estaban al c u id a d o de las

2 . La H idra d e Lem a La H id ra , serpiente de a g u a de nueve

G ib ra lta r.

ninfas Hespérides y custodiadas p o r un

9 . El cinturón d e Hipólita

d ra g ó n al que Heracles tuvo que e lim in a r

cabezas, acechaba en los pantanos de

Heracles venció a las combativas A m azonas

Lerna. C a d a vez que Heracles le co rta b a

p a ra ro b a r el cinturón de su reina, H ipólita.

antes de rob a rla s.

una cabeza a la serpiente, crecían dos.

72. C erb ero

Así que, después de co rta rle una cabeza,

La tarea final de Heracles era la

Heracles ca u terizó el m uñón con el fuego

de m ostrar a Euristeo el C e rbe ro , un

de una a n torch a , p a ra im p e d ir que vo lvie ­

p e rro de tres cabezas que custo­

ran a crecer otras cabezas.

d ia b a las puertas del in fra m undo. Luchó con la bes­

3. La cierva d e Cerinea

tia, se la llevó a Euristeo,

Heracles debía apresar a la cierva

pero la d e vo lvió al

d esarm ado. Esta tenía pezuñas de

Hades.

bronce y cuernos de o ro ; vivía en el

A

monte C erinea y estaba consagrada

EL ETERNO S U F R ID O R

a la diosa A rtem isa. Tras seguirle los pasos durante un año, Heracles

T O D A C U L T U R A tiene

la apresó g racias a una red.

sus m itos sobre aquel que

4 . El ja b alí d e Erim anto

es castigado p o r los dioses

Heracles consiguió enca de n a r a

y condenado a penar eter­

este ja b a lí, que era tan tem ible

nam ente. T án talo padeció

que, cu a n do lo vio Euristeo,

un hado especialm ente

quedó a te rro riz a d o y se ocultó

horrible. H abía deshonra­ do a los dioses sirviéndoles

d entro de una urna de bronce.

carne h u m an a (¡a su propio

5 . Los establos d e A ugias

hijo!) en lugar de otros alim en­ tos, y, com o consecuencia de

Los establos del rey A u g ia s nunca

ello, Z eus lo desterró al in fram u n -

habían sido lim piados y acum ulaban

do. T endría que perm anecer en un

mucha suciedad. Heracles tenía que a d e ­

estanque de agua dulce que tenía

centarlos en un solo día, una tarea que

árboles frutales que crecían p or encim a

sólo pudo cu m p lir desviando dos ríos cerca­

de él. C ada vez que intentaba com er o

nos p a ra que atravesaran los establos y

beber, las ramas y el agua desaparecían,

a rra stra ra n consigo todas las inm undicias.

condenándolo a una situación de ham bre

ó . Los p á ja ro s d el lago Estinfalos

y sed perpetua.

Estas aves que com ían hom bres tenían picos, g a rra s y alas de hierro. Heracles las ahuyentó del la g o Estinfalos haciendo

M Ánfora griega que muestra a Heracles

sonar cím balos y lanzándoles flechas.

capturando a Cerbero.

If?

60

Y

MITOS

r e e s c r it o s

PERSONAJES


LOS D O C E TRABAJO S DE HERACLES

dios de la com unicación. Lanzando sus sanda­ lias aladas y su gorro y blandiendo su bastón m ágico, H erm es era el m ensajero de los dioses. Su destreza verbal lo hizo tam bién un tipo astuto, y era patrón de ladrones y em busteros. En un m ito notorio, Flermes roba el ganado de Apolo y lo conduce hacia atrás, de tal m anera que las huellas no llevaran a Apolo hasta él. C uando Z eus intentó castigarlo, se las ingenió para escabullirse m in tien d o sobre su edad y tocando la lira de una m anera tan bella que Apolo lo perdonó.

H TE M P LO S D E P R O P O R C IO N E S , T A M A Ñ O y belle­ za im ponentes, los tem plos eran lugares

EL V O Y E U R A C T E O N A C T E Ó N REPRESEN TA BA una im por­

públicos privilegiados para la expresión de

tante advertencia sobre el peligro de m irar lo

la cultura griega. Los frisos y frontones de

prohibido. Un día, en el bosque, este cazador

los tem plos representaban a m en u d o batallas

legendario dio inesperadam ente con

m itológicas, que celebraban las victorias de

que estaba tom ando un baño desnuda. Furio­

los civilizados (los olím picos y la ciudad esta­

sa por la intrusión, la diosa convirtió a Acteón

do) sobre los no civilizados (gigantes, m ons­

en un ciervo, que fue despedazado p or sus

truos y criaturas híbridas). La batalla entre

propios perros. M uchos m itos siguen una

los lapitas (una trib u de Tesalia) y los

pauta similar. El profeta Teresias fue castiga­

C entauros (m itad hom bres y m itad caballos)

do con la ceguera por haber visto a A tenea

fue representada en el Partenón, en el friso

bañándose. En un m ito m enos conocido,

del tem plo de Apolo en Bassae y en las escul­

E nm anto, hijo de Apolo, vio a A frodita

turas del fro n tó n oeste del tem plo de Zeus

bañándose después de haber hecho el

en O lim pia. El P artenón tam bién m uestra

a m or con Adonis, y tam bién éste quedó

la procesión panatenaica, cuyos participantes

ciego a causa de su infracción.

no son figuras m íticas, sino atenienses anóni­ mos. L n este p u n to , m ito y vida cotidiana se funden; am bas facetas sirven para recalcar la superioridad ateniense.

A R T E M IS A Y LOS RITOS DE P A S O ARTEM ISA, H E R M A N A gemela del dios Apolo, es más conocida com o

D IO S ES LARES Y PENATES

diosa de la caza. Se la suele repre­

C A D A CASA tenía un hogar y estaba protegi­

sentar con indum entaria de caza­

da por la diosa Hestia, que aparece en m uchos

dora, arco y flechas. Era una diosa

relatos m itológicos y tenía una inm ensa im p o r­

virgen c impuso una venganza terrible sobre

certeza sobre ello—que había varios m itos rela­

tancia com o garante de la estabilidad y la pros­

todo aquel que am enazó su castidad. C uando

cionados con Artemisa (y otros dioses) que sur­

peridad dom ésticas. Pocos días después del

el gran cazador O rion intentó violarla, ella hizo

gieron por asociación con rituales. Antes del

nacim iento de una criatura, se celebraba una

que saliera de la tierra u n escorpión para m atar

m atrim onio, las m uchachas atenienses acudían

cerem onia p ara im ponerle un nom bre y situar­

tanto a O rion com o a su perro. En el cielo,

a Brauron, a unos kilóm etros de Atenas, para

la bajo la protección de Hestia. Ello implicaba

O rion cobró la form a de una constelación, y su

servir a Artem isa en u n ritual en que actuaban

correr con el n iño en torno al hogar, p o r lo

perro se convirtió en la estrella Sirio. En lo que

com o osos (la arkteia). C uenta el m ito que

que recibía el nom bre de anphidrom ia (“correr

podría considerarse una contradicción, Artemisa

originariam ente se m ató a u n oso auténtico

en torno a algo”).

tam bién era una deidad tutelar del parto.

y que las m uchachas tuvieron que representar

Fuera de la casa, a la pu erta de la calle, velaba una estatua del dios Flermes. Se pensaba

M uchos de los cultos de Artemisa guarda­

la arkteia para aplacar a la diosa encolerizada.

ban relación con ritos de paso fem eninos tales

que H erm es era portad o r de buena suerte y,

como la pubertad, el parto y la muerte. Parece

A Las majestuosas ruinas del Partenón, en Atenas.

com o su réplica ro m an a -M e rc u rio -, era el

-a u n q u e , a falta de pruebas, no hay absoluta

A Estatua griega del poderoso Zeus.

V

DIOSES

JH f

REFLEXIONES

TEM AS


S U

G RECIA

M E T A M O R F O S IS M U C H O S M IT O S G R IE G O S se relaciona­

entre los mortales, disfrazada de la ancia­

podría pasar dos tercios del año con

na lla m a da Doso.

su m adre, p e ro el o tro tercio tendría que

Llegó al lu g a r co n o cid o com o Eleusis,

regresar al Hades. Todos los años, en

ban con la m etam orfosis, el fantástico cam bio

do n de las hijas del rey Celeo convencieron

de formas. A veces, la m etam orfosis venía

a su p a d re p a ra que a co g ie ra a a q uella

Perséfone, y los cultivos languidecen.

im puesta por un castigo. Tereo, rey deTracia,

mujer. Identificándose com o Doso, Deméter

A esta te m p o ra d a la llam am os in vie rno .

se casó con Proene y tuvo un hijo con ella,

fue em pleada com o sirvienta de la reina

al que llam aron Iris. C uando la herm ana de

M e ta n ira , pero, al verla ésta, reconoció

Proene, Filomela, los visitó, Tereo la violó y le

su nobleza de ca rá cte r d iv in o y le o rd e n ó

cortó la lengua para que no lo pudiese contar

que to m a ra asiento, com iera y bebiera.

a nadie. Pero Filomela tejió un tapiz en que

Deméter, todavía de duelo p o r su h ija

se representaba el atropello y se lo m ostró a

Perséfone, d e clin ó la invitación y siguió

su herm ana. Proene y Filomela se vengaron

de p ie en silencio, hasta que una esclava

m atando a Itis y sirviéndoselo com o alim ento

lla m a da Yam ba, le levantó la fa ld a y la

a Tereo. Los tres fueron convertidos en aves;

h izo reír. (Yamba d io nom bre a la poesía

Tereo en una abubilla, Proene en una golon­

yá m b ica , de ca rá cte r cóm ico y satírico.)

drina y Filomela en un ruiseñor. Los rom anos

D em éte r/D o so siguió en p a la c io com o

tam bién tenían m u cha afición por los m itos

niñera del recién na cid o , el prín cip e

en que intervenía la metamorfosis.

D em ofoón. Planeó hacer inm ortal al niño

su ausencia, Dem éter se lam enta p o r

nutrié n d o lo con am brosía, el alim e nto de

T

los dioses, y co lo cá n do lo todas las noches

EL R A P T O DE PERSÉFONE

en el fuego. Lo hacía en secreto, pero una noche fue so rp re n d id a p o r M ete n ira cu a n ­

DEMÉTER, H E R M A N A de Zeus y diosa

do estaba p o n ie nd o a Dem ofoón en el

del g ra n o y la a g ricu ltu ra , tenía una h ija

fuego. M e ta n ira g ritó h o rro riz a d a y la

A Este bajorrelieve muestra a un sacerdote y una

lla m a d a Perséfone. Un d ía , cu a n do ésta

diosa sacó al n iño de las llam as, d e cla ra n ­

sacerdotisa desarrollando una ceremonia ritual.

había sa lido en com pañía de a m igos a

d o , e n o ja d a , que ya no p o d ría a lc a n z a r

co g e r flores, fue secuestrada p o r Hades,

la in m o rta lid a d . A l d a r a conocer su iden­

que la llevó al in fra m u n d o. Dem éter quedó

tid a d , Deméter a b a n d o n ó el p a la cio des­

DEMÉTER Y LOS M IS T E R IO S

m uy a flig id a p o r la p é rd id a y reco rrió toda

pués de estipular los ritos que habían

U N A R E L IG IÓ N M IST É R IC A es aquella

la tie rra en busca de Perséfone. V ia jó

de observarse en su honor: los misterios

que requiere de sus seguidores som eterse a

dura n te nueve días y nueve noches sin

eleusinos.

detenerse ni a com er ni a d o r­ mir. A l décim o d ía , se encontró con Helios, dios del sol, que

una cerem onia de iniciación secreta. En

A p e n a d a de nuevo, Dem éter se

Grecia existían varios cultos mistéricos; uno

negó a a u to riz a r que se cultivara

D em éter y su hija Perséfone. Se conocía com o

g ra n o o que creciera cu a l­ q u ie r o tro cultivo. La

m isterios eleusinos. E l him no homérico a

le contó que

h u m a n id a d em pezó a

Hades había

verse p riva d a de a li­

ra p ta d o a su

de los más populares era el dedicado a la diosa

mentos; entonces,

Deméter, un poem a que se creía basado en los rituales propios de los m isterios eleusinos, afirm a lo siguiente: “A los reyes de Eleusis,

h ija , y lo

in te rvin o Zeus y

D em éter les m ostró la m anera de con d u cir sus

h abía hecho

de cla ró que p e rm iti­

ritos y les enseñó sus m isterios, terribles m iste­

con la a u to ­

ría que Perséfone

rios que nadie puede transgredir o publicar”.

riza ció n

regresara con su

Se im ponía la pena de m uerte a todo aquel

de Zeus. Desolada, Deméter a b a n d o ­

que divulgase los secretos de sus rituales.

m ad re si no había

En consecuencia, nuestro conocim iento

co m ido na d a durante

de los m isterios es escaso, pero sabem os que

su te m p o ra da en el

nó el O lim p o y co n ­

in fra m u n d o. Pero Hades

guardaban relación con la vida de ultratu m b a

tinuó su d e a m b u la r

h abía in d u cid o a la m uchacha

y la agricultura, dos asuntos centrales del m ito

a com er algunas semillas de g ra n a ­

de D em éter y Perséfone. T odos los años en

A Este decadracma de plata lleva la efigie

das, sím bolo del m atrim o nio. Pese a ello,

septiem bre y octubre, tenía lugar un festival,

de la diosa Perséfone.

Zeus ideó una com ponenda: Perséfone

con una procesión desde A tenas a Eleusis,

62

Y

MITOS REESCRITOS

A

PERSONAJES


M ETAMORFOSIS E N B

daba respuesta a las preguntas en estado de trance inducido. El oráculo era consultado por

Siendo joven, un e xtra n je ro se b u rló de Edipo d icié n d o le que no era h ijo de

m uchos particulares y por ciudades, y se creía

Pólibo. D esconcertado, Edipo consultó el

que sus predicciones siem pre se hacían reali­

o rá cu lo de Delfos, que le expuso que m a ta ­

dad, pese a haber sido m alinterpretadas con

ría a su p a d re y se casaría con su m adre.

frecuencia inicialm ente.

Entendiendo que la profecía se refería a Pólibo y M éro p e , Edipo a b a n d o n ó de in m ed ia to C orinto. De ca m ino a Tebas, se

y

e n za rzó en una discusión con un e x tra n je ­

A S C LEP IO ,

ro que lo insultó. Enfurecido, E dipo m ató

D IO S DE LA S A LU D

al hom bre, y con ello cu m p lió la prim e ra

D E S D E EL SIG L O

IV

a.C ., la gente visita­

ba el santuario de E pidauro - d e form a m uy parecida a com o hoy en día los enferm os

p a rte de la profecía, ya que aquel hom bre era Layo. En ese tie m p o , en Tebas sem braba el

peregrinan a L ourdes- con la esperanza de

te rro r la Esfinge, un m onstruo con cabeza

que el dios Asclepio los curase de sus acha­

de m ujer y cu e rp o de león que h a b ía lle ­

ques. Según una tradición, Asclepio era un

g a d o de Egipto. Esta p la n te a b a el sig u ie n ­

m ortal a quien el centauro Q uirón enseñó

te a ce rtijo : "¿Q ué es lo que ca m ina a c u a ­

seguida de u n a cerem onia de iniciación de

las artes de sanar, pero otra indica que fue

tro patas p o r la m añ a n a , a dos p o r la

dos días de duración. Es posible que hubiese

su padre Apolo, cuyos poderes abarcaban

ta rd e y a tres p o r la noche?". Y e stra n g u ­

una escenificación del rapto de Perséfone por

tam bién la curación. El culto de Asclepio

la b a y d e vo ra b a a quien no supiese la res­

H ades. A los iniciados se les prom etía la vida

tuvo un gran desarrollo y se introdujo en

puesta; Tebas estaba, p o r tanto, llena de

después de la m uerte. Los m isterios se celebra­

Rom a tras una plaga en 293 a.C . Se dice

víctim as. E dipo contestó correctam ente

ron en Eleusis d u ran te unos mil años y los p ri­

que Asclepio m urió por un rayo de Zeus,

que era el H om bre, que p rim e ro ga tea ,

m eros cristianos los consideraban - c o n ra z ó n -

por haberlo desafiado al tratar de sublevar

después ca m ina y en su vejez usa un bas­

com o u n a am enaza.

a los m uertos.

tón com o tercera p ie rn a . E nfurecida, la

▲ Bronce que representa al dios Apolo.

Esfinge se a rro jó desde una roca y se h izo

T

A P O L O Y DELFOS A P O L O , H IJ O D E Z E U S y Lero y herm ano

pedazos al estrellarse. Tebas se re g o c ija y

LA T R A G E D IA DE ED IP O

n o m b ra rey a Edipo. Este se casa con la

gem elo de la diosa A rtem isa, se asocia con

La versión más celebrada del m ito de

reina Yocasta, que a ca b a de enviudar, y

m uchas cosas. H a sido relacionado en ocasio­

E dipo es la dram atizada por la obra de

d a así cu m p lim ie n to a la segunda p a rte

nes con Febo (“ B rillante”, su abuela fue la titán

Sófocles Edipo rey. Presenta a un hom bre

de la profecía.

Febe) y era dios del sol y de la luz. Apolo era

en el curso de un notable viaje de autodes-

el patrón de las artes y la m úsica y se lo suele

cubrim iento.

Pasado algún tiem po, la ciu d a d se ve g o lp e a d a p o r plagas, sequías y h a m b ru ­

representar tocando la lira. U n m ito cuenta

nas. El o rá cu lo de Delfos avisó que hasta

que el sátiro M arsias desafió a Apolo a una

EL O R Á C U LO DE DELFOS

com petición m usical y que perdió. A polo cas­

p ro fe tiz ó que el h ijo del

tigó la im pertinencia de M arsias desollándolo

rey Layo y la reina Yocasta

vivo. T am bién era dios de la curación y estaba

de Tebas crecería p a ra

... que el asesino de Layo no |

em parentado con Asclepio, fundador m ítico

m a ta r a su p a d re y acostarse

de la m edicina. Sin em bargo, paradójicam ente

con su m adre. Por ello, cu a n do

Apolo lanzaba en ocasiones plagas sobre la

la p a re ja real tuvo un n iño, lo

gente con sus flechas.

a b a n d o n a ro n p a ra que m uriese

v‘ U fuese expulsado no co n clu i­ ría el p e rio d o de crisis. Edipo h izo una m inuciosa in d a g a ció n y p ro n to a ve rig u ó la te rrib le ve rd a d de boca del profeta cie g o Tiresias y del pas­ to r que lo h abía salvado c u a n ­

Apolo era venerado en Délos, donde

en la fa ld a de una m ontaña. A l

d o era niño. Yocasta se a h o rcó

había nacido, y en Delfos, d onde tenía un san­

h a ce rlo , le h o ra d a ro n los pies y

y Edipo, después de enterarse de

tuario y un oráculo. Delfos se tenía p or el cen­

se los a ta ro n . Lo e ncontró un p a s­

tro del m undo. Apolo m ató allí a u n dragón

to r y se lo llevó a C o rin to , do n de

llam ado Pitón, lo que se celebraba en los jue­

fue a d o p ta d o p o r el rey y la reina

esta espantosa ve rd a d , se va ció los ojos y a b a n d o n ó Tebas.

gos píricos, que tenían lugar cada cuatro años

Pólibo y M é ro p e . A l m uchacho lo

A Las pinturas de estejarrón griego muestran

y dieron el n om bre de Pitia a la sacerdotisa de

lla m a ro n Edipo, que sig n ifica "p ie

una procesión con una ofrenda en honor

Apolo. Esta tom aba asiento en un trípode y

h in c h a d o ".

del oráculo de Delfos.

V

D IO SES

3H ¡

REFLEXIONES

TEMAS

63 m i


M á

G R ECIA

nar recipientes con la ayuda de cedazos - u n a T R A N S G R E S IÓ N M U C H O S M IT O S , com o el de E dipo,

tarca eterna—. Medea y C litem ncstra son las dos parrici­

representan una advertencia ante transgresio­

das más famosas. C litem nestra detestaba a su

nes m ortales, que desbordan los lím ites del

m arido A gam enón po r haber sacrificado a su

c om portam iento decente y son m uestra de

hija mayor, Ifigenia, siguiendo instrucciones

arrogancia (hybris) con respecto a los dioses.

de la diosa A rtem isa, para perm itir a los grie­

Ixión se condujo de form a transgresora al

gos poner rum bo a Troya y librar allí guerra

tratar de violar a H era, reina de los dioses.

contra los troyanos. C uando A gam enón regre­

El castigo de Z eus fue severo: ixión lúe suje­

só de Troya, trajo consigo a una nueva am ante,

to a una rueda candente, y fue condenado a

la sacerdotisa de Apolo Casandra. Más enojada

rodar para siem pre en el H ades. La transgre­

aún, C litem nestra, valiéndose de su nuevo

sión de Atreo fue notoria: cuando su herm a­

am ante —E gisto-, atrajo a Agam enón a casa.

no Tiestes sedujo a la esposa de Atreo, éste

M ientras éste tom aba un baño, lo envolvió

sacrificó a los hijos de Tiestes y se los sirvió

en una red y lo apuñaló hasta m atarlo. Estos

com o alim ento. El m ito sirvió de asunto al

m itos tal vez testim onien el tem or del hom bre

dram a de Séneca Tiestes.

a que las m ujeres puedan aniquilarlo.

Y JA S Ó N Y M EDEA

ESPO SAS A S E S IN A S D E S D E ASESINAS con hacha hasta envene­

A Jasón recobra el vellocino oro con ayuda

Medea es una de las hom icidas más notorias

nadoras, la m itología griega está llena de histo­

de la m itología griega. Era esposa de Jasón,

rias de esposas que m atan a sus m aridos. Una

el famoso héroe de la búsqueda del vellocino

de ellas cuenta que D ánao, descendiente de

de oro.

de Medea. m oró de Jasón. Era una hechicera y em pleó pócim as y ensalmos p a ra a y u d a rle a llevar a té rm in o tales tareas. A c o n tin ua ció n , n a r­

Zeus, tenía 50 hijas —a las que se conocían com o las D anaides-; su herm ano Egipto tenía

EN LA CÓ LQUIDE, el ve llo cin o de o ro , que

co tizó al d ra g ó n , y Jasón p u d o ro b a r el

50 hijos. E gipto pretendía que las m uchachas

pertenecía al rey Eetes, c o lg a b a de una

vellocino. Eetes los p e rsig u ió , p e ro M edea

se casaran con sus hijos, pero a las m ujeres no

ram a y estaba atentam ente cu sto diad o p or

ra le n tizó su b a rco m ata n d o a su p ro p io

les agradaba la idea y D ánao se negó. Al insis­

un d ra g ó n que nunca d o rm ía . Pelias, el

herm ano, A p s irto , y la n za n d o pedazos de

tir Egipto, D ánao cedió, pero les dijo a sus

tira n o de Yolco, c o d icia b a el vellocino y

su cuerpo al mar. Eetes se detuvo a reunir-

hijas que m ataran a sus

envió a su sobrino Jasón p a ra que se lo

los y la nave A rg o p u d o huir.

m aridos la noche

trajese. Para el via je , Jasón hab ía construi­

de bodas.

do un ba rco , el A rg o , con una trip u la ­

del p a d re de Jasón, a quien h abía m a ta d o

ción de 5 0 guerreros conocidos com o los A rg o n au ta s. Tras

ras, desem barcaron

que le d e vo lvie ra n la juventud a su p a d re

en la C ólquide,

con un ensalm o secreto, pe ro , p a ra p re p a ­

do n de el rey Eetes

ra rlo , tenían que desm enuzar a Pelias y

p ro m e tió d a rle a

cocerlo. Ellas d ie ro n su a p ro b a c ió n com o

Jasón el vellocino a

tontas. Ya ha b ía n m a ta d o a Pelias y co cid o

con d ició n de cu m p lir va rias tareas: u ncir los toros del rey, de pezuñas

KF! 64

ban tan in d ig n a d a s que p e rsig u ie ro n a

a fin ca ro n y tuvieron hijos.

dientes de d ra g ó n y m ata r a los

Años más ta rd e , el rey Creonte de

gigantes que crecieran de los dientes sem brados. La h ija del rey, M ed e a , se ena-

C o rin to o fre ció a Jasón un m a trim o n io

A La máscara funeraria de Agamenón.

G lauce, un plan que entusiasm ó tanto a

políticam ente m uy ventajoso con su h ija ,

enam orada de su m arido, Linceo. Las 49 asesi­ nas fueron condenadas en el ¡nfram undo a lle­

que las hab ía e n g a ñ a d o . Las gentes esta­

desde do n de huyeron a C o rin to . A llí se

fuego p o r la bo ca ; esp a rcir

H iperm estra, que estaba

el cuerpo, cu a n do M ed e a les h iz o saber

Jasón y M ed e a incluso fuera de Yolco,

de bronce y que la n za b an

todas m enos

Pelias. M edea ideó un p la n especialm ente cruel. C onvenció a las hijas de Pelias p a ra

innum erables aventu­

O bedecieron

C u a n d o Jasón y M ed e a regresaron a Yolco, u rd ie ro n la ve n g an za p o r la m uerte

TT

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


TRAN SGRESIÓN

Jasón que asintió. A M ed e a le propuso

las norm as civilizadas: vivían en el este y se ves­

el d iv o rc io y que ésta m archase al e xilio .

tían com o persas (eran, por tanto, “bárbaras”)

Según la versión del m ito co n tad a p o r la

y no cultivaban ni vivían en ciudades com o

M ed e a de Eurípides, ésta qu e dó m uy eno­

lo hacían los griegos civilizados. Sólo podían

ja d a y resentida p o r la tra ició n . Su ven­

tom ar parte en batallas después de haber m ata­

g a n z a fue te rrib le . En p rim e r lugar, envió

do cuando m enos a un hom bre. Se decía que

rop a s envenenadas a C reonte y a G lauce,

retenían a los hom bres com o esclavos o para

que los a b ra s a ro n hasta m orir. A co n tin u a ­

m antener relaciones sexuales con ellos, pero

ción y con el o b je to de causarle a Jasón

en realidad era con el solo objeto de quedarse

un d o lo r extrem o, les co rtó el cuello a sus

em barazadas. Los hijos m asculinos se a bando­

p ro p io s hijos. Ella huyó en un c a rro tira d o

naban para que m uriesen, y sólo las m uchachas

p o r d ra g o n e s, m ofándose de su a trib u la d o

llegaban a edad adulta. Algunas fuentes indican que las Amazonas

esposo.

solían cercenarse el pecho derecho para facilitar el uso del arco v las flechas -A -m azos significa

A

“sin un pecho”- , si bien en el arte siempre se

LA M U JE R D E S D E Ñ A D A

las representa con los dos. Los grandes héroes

E ST EN A B O Y A

atenienses lucharon contra las Amazonas.

DESEABA al

El noveno trabajo de Heracles consistía en

joven y apuesto

hacerse con el c inturón de la reina H ipólita,

Belerofonte.

a quien posteriorm ente raptó Teseo.

C u a n d o éste rechazó

Las Amazonas siempre eran venci­

sus propuestas, ella

das en estas batallas, con lo que

m intió a su m arido, rey

se reforzaba la superioridad

de Argos, afirm ando que aquél había

m asculina griega.

in ten tad o violarla. El rey tram ó m atar a B elerofonte, pero el plan no resultó.

LA M IR A D A

H ipólito fue m enos afortunado.

M O RTAL DE LA M E D U S A

Era objeto de deseo por parte de su m adrastra Fedra, una pasión que a él le parecía repulsiva. D esdeñada y

M EDUSA ERA U N A de las

hum illada, Fedra se suicidó, dejando

tres G o rg o n a s, monstruos

cabeza de Gorgona, perteneciente a un templo

una nota a su m arido Teseo, en que

fem eninos con una ca b e ­

de Apolo.

acusaba a H ipólito de haber intenta­

llera fo rm a d a p o r serpien­

A Escultura del gran dios marino, Poseidón.

do violarla. Teseo pidió a Poseidón que

tes contorsionándose. Todo

destruyese a su propio hijo, e H ipólito

aquel que la m ira b a d ire c ­

cayó de su carro y m urió. Estos m itos

tamente se convertía en

a casa, Perseo v io a una bella m uchacha

son en cierta m edida acordes con

p ie d ra . A M edusa la m ató

e n ca de n a d a a una roca a o rilla s del mar.

el relato bíblico de José y la esposa de Purifar.

A Una pieza de arcilla con la form a de una

al final el héroe Perseo, h ijo

Era A n d ró m e d a , que estaba a p unto de

de Zeus y una m ortal, Dánae.

ser sa crifica d a al m onstruo m a rin o p a ra

A Perseo le o rd e n ó el m al­

a p la c a r la có le ra de Poseidón, después

v a d o rey Polidectes

de que su m adre se hubiese ja cta d o de

LAS A M A Z O N A S :

traerle la cabeza de

ser más herm osa que las N in fa s m arinas.

M UJER ES GUERRERAS

una G o rg o n a , pero

M o strá n d o le la ca b e za de M ed u sa , Perseo

LO S M IT O S D E las am azonas

Hermes y Atenea lo

c o n v irtió al m onstruo m a rin o en una p ie ­

representaban el m u n d o de pesadilla y caos

a y u d a ro n a cu m p lir d icha m isión. Le dieron

d ra , rescató a A n d ró m e d a y luego se

que p odría existir si las m ujeres tom aran las

una hoz, un saco, un casco que lo hacía

casó con ella. Tras regresar y m ata r a

arm as y asum ieran el control. Las Am azonas

invisible, unas sandalias a la d a s p a ra que

Polidectes e m p le a n d o el m ism o m étodo,

vivían en sociedades exclusivam ente fem eninas

pudiese v o la r y un escudo, y él puso la

Perseo entregó la ca b e za de M edusa a

cazaban a caballo, vestían ropas de hom bre v

ca beza en el saco p a ra no p o d e r m ira rla

A tenea, que la lleva en su peto com o una

libraban batallas. Representaban el reverso de

ni p o r

V

DIO SES

H

REFLEXIONES

descuido.

TEMAS

C uando vo la b a

de regreso

a d m o n ició n d irig id a a sus enem igos.

65 0 KI


G RECIA

su tripulación con cera y se ató a sí m ism o al

dios del fuego y la m etalurgia, H efesto, pero

mástil, para poder oír a las Sirenas, pero sus­

tom ó a Ares com o am ante. H elios, el sol, los

trayéndose a su vez a su em brujo.

sorprendió juntos y se lo contó a H efesto. Este tejió una red fina, pero fuerte, y la lanzó sobre los am antes cuando estaban acostados, aprisio­ nándolos para su vergüenza. H efesto convocó a

ULISES Y LOS CICLOPES

los otros ocupantes del O lim p o para que hicie­

EL HÉROE ULISES vivió muchas aventuras

ran patente su indignación, pero sólo se rieron;

extrañas en su la rg o v ia je de regreso a su

algunos llegaron incluso a insinuar que, a co n ­

Itaca natal, una vez co n clu id a la g u e rra de

dición de acostarse con A frodita, no im portaba

Troya. En una de ellas, Ulises y su trip u la ­

pasar p or tal apuro.

ción desem barcaron en una isla h a b ita d a

A frodita se relacionaba con todas las face­

p o r los Cíclopes, gigantes de un solo o jo

tas del am or y la atracción física. Su nom bre

que vivían en cuevas. Los hom bres e x p lo ra ­

significa “nacida de la espum a”; se decía que

ron la isla en busca de provisiones y se

había surgido del m ar que rodea a C hipre.

internaron en la cueva del cíclope Polifemo.

Tuvo m uchos am antes; a uno de ellos, al m ag­

Polifem o regresó con su reb a ñ o de ovejas

nífico cazador A donis, lo m ató un jabalí. Se

y o b turó la entra d a de la cueva con una

decía que A frodita había quedado desolada,

enorm e p ie d ra . C ua n d o descubrió a los

V se cantaban algunas canciones rituales en

g riegos, se com ió crudos a dos de ellos

h o n o r de su am ante todos los años en los

A El iracundo cíclope Polifemo lanza rocas a

en la cena y dos más en el desayuno.

festivales atenienses de la Tesm oforía.

Ulises y a los restos de su tripulación en su huida.

Los g riegos estaban en una situación

► Relieve que representa la figura reclinada de

desesperada, p o rque nin g u no de ellos

Dioniso, a quien un sátiro está sirviéndole vino.

era suficientemente fuerte com o p a ra

D IO N IS O , D IO S DE LA FIEREZA Y DEL V I N O

m over la roca. Pero Ulises, célebre p o r

M O N S T R U O S M ÍT IC O S

su astucia, ideó un plan. E m briagó a Poli­

D IO N IS O ERA, en palabras de E urípides,

E N LA M IT O L O G IA griega acechan m uchas

femo y, cuando éste preguntó p o r su n o m ­

“el más am able y el m ás terrible”. Era el dios

criaturas fabulosas, espantosas y grotescas. Al

bre, Ulises le contestó que era "N a d ie ".

de la ilusión y el disfraz, y se celebraban

igual que las Am azonas, los m onstruos existían

A co n tin ua ció n , cegó el o jo del g ig a n te con

festivales teatrales en su honor. T am bién

para enfrentarse a los dioses y héroes griegos

una estaca con fuego. C ua n d o los Cíclopes

era el dios del vino, una bebida sagrada,

y ser derrotados por éstos. C uando se creó el

oyeron vo cife ra r y lla m a ro n a Polifem o,

cuyo consum o era asunto ritual. Sus segui­

m undo, Z eus venció a T ifón, a quien el poeta

éste contestó: "N a d ie está lastim ándom e",

dores caían en un estado de éxtasis religioso

H esíodo atribuye cien cabezas de serpiente,

de m odo que no fueron en su a yu d a. Ulises

y vagaban frenéticos. D ioniso sim bolizaba

ojos que despiden fuego y una voz capaz de

y sus hombres escaparon sujetos al vientre

la pasión y u n a peligrosa ausencia de frenos.

rem edar el habla de cualquier dios o a cual­

de las ovejas, a las que se d e jó sa lir al

T am bién era venerado en m isterios secretos

quier anim al. T ifó n engendró a la E quidna,

día siguiente. Ya a salvo en su b a rco ,

una criatura repulsiva con la parte superior del

Ulises se b u rló de Polifem o, que

época rom ana. Su relación con

cuerpo de una N infa y la inferior de una víbo­

lo m aldijo . El p a d re de Polifemo

la fertilidad (el falo era u n sím ­

ra. M uchos m onstruos eran híbridos de m uje­

Poseidón, o b lig ó a v a g a r a

bolo c o m ú n de D ioniso) llevó

res y anim ales. Las H arpías (“R aptoras”) eran

Ulises p o r el océano durante

a su identificación con otros

aves con rostro de mujer. A torm entaban al

10 años.

dioses de la fertilidad m ascu­

que se p rolongaron d u ra n te la

profeta ciego Finco abalanzándose sobre su com ida y llevándosela o defecando en ella.

linos del antig u o O rie n te

A M O R Y G UERRA

Próxim o, en tre los que se

Fue liberado por el héroe Jasón. Las Sirenas

ARES ERA EL T E R R IB L E y a m enudo brutal

incluyen el egipcio O siris y los m esopotá-

eran criaturas aladas con cabezas de m ujer y

dios de la guerra. H ijo de Zeus y H era, en la

m icos y sirios T am m uz o D um uzi.

voces de una belleza tan hechizante que todo

lliada presta ayuda a los com batientes troya-

m arinero que pasaba ju n to a ellas y las oía se

nos en el cam po de batalla. Ares no figura en

sentía forzado a aproxim arse y a escuchar. El

m uchos m itos y es acaso más conocido com o

bote del m arinero se estrellaba en las rocas y

am ante de A frodita. L.a Odisea de H om ero

S A T IR O S Y M E N A D E S SÁ TIRO S Y M É N A D E S eran seguidores de

de ese m odo las Sirenas arrastraban a m uchos

relata la historia de la relación adúltera de Ares

D ioniso, dios del teatro, pero tam bién del vino,

hom bres a la m uerte. Ulises tapó los oídos de

con A frodita. A frodita estaba casada con el

del éxtasis religioso y lo irracional. Los Sátiros

16 ó

TT

MITOS REESCRITOS

fii

PERSONAJES


M O N S T R U O S M ÍTIC O S ¡ ? % '

EL INFRAMUNDO LO S G R IE G O S N O T E N ÍA N un cielo y un infierno com o en m uchas religiones, pero creían en varias form as de vida ultraterrcna. La más frecuente era el infram undo, conocido com o el H ades (“el que no ve” o “el lugar

110 visto”), que tam bién era el nom bre de su lúgubre jefe. El dios H ades era herm ano de Z eus y Poseidón, sin em bargo, rara vez se lo incluía en el panteón olím pico, porque su som brío reino se oponía al celeste O lim po. H abía regiones del infram undo —el Erebos y el T ártaro— reservadas a aquellos cuyos delitos los condenaban al castigo eterno en la otra vida, com o T ántalo y las D anaides. También había ám bitos para los m uertos divinos, a los que se llam aba C am pos Elíseos o Islas de los Bienaventurados, que eran lugar de reposo de valientes guerreros y algunos pocos escogidos. Era im portante que los m uertos fuesen enterrados con las cerem onias apropiadas, para garantizar que el paso al infram undo se produjese sin problem as. H erm es Psicopom po conduciría a los difuntos al H ades. C aronte, el hom bre del transbordador del infram undo, llevaba a continuación a los m uertos por los A Este detalle de una pintura mural muestra

en su obra Las Bacantes. A bandonaban sus

ríos infernales: la laguna Estigia (río del odio),

la D anza de las Bacantes, la iniciación de las

hogares y deam bulaban frenéticas por el cam po.

el A querón (río del dolor), el Leteo (río del

Bacantes en el culto de Dioniso.

C ada una de ellas llevaba una vara especial, el

olvido), el C ocito (río del llanto) y el Flegetón

tirso. Se habían liberado tanto de las convencio­

(río del luego).

tenían una parte de hom bres y otra parte de

nes hum anas que desgarraban anim ales vivos y

jabalíes (con pezuñas y orejas puntiagudas) y

com ían su carne cruda con las m anos desnudas.

tenían cola de caballo. E ran criaturas malas y

H

am antes del vino, a las que se solía representar en continua excitación sexual, acosando a Ninfas

BEBIDA Y DECORACIÓN

y M énades. Su lujuria era extrem a, y una de las

E N LA D E C O R A C IÓ N de m uchos enseres

funciones de la representación de los Sátiros era

del hogar se solían em plear escenas míticas;

la de definir los lím ites de la conducta m ascu­

especialm ente en los recipientes para la bebi­

lina. A diferencia de los Sátiros -d e stac a el

da usados en el symposion, un im portante

m ito -, el hom bre típico debería m ostrar senti­

acontecim iento social. Symposion significa

do de la m oderación en su búsqueda del placer

“beber en grupo”, y en efecto los hom bres se

(com o declara una m áxim a griega, “N ada en

reunían para beber (realizando las libaciones

exceso”). El arte solía retratar con frecuencia a

rituales). Las m ujeres sólo estaban presentes

los Sátiros y tam bién eran objeto de obras satí­

para servir de entretenim iento: en la danza, la

ricas en Atenas, com edias desenfrenadas que en

música y las relaciones sexuales. Una diversión

los festivales teatrales se representaban norm al­

habitual era la de la recitación de poemas de

m ente tras una trilogía trágica.

asuntos mitológicos. C om o correspondía a una

Las M énades (conocidas tam bién com o

ocasión en que intervenían la bebida y el sexo,

Bacantes) eran m ujeres inducidas al frenesí reli­

las tazas llevaban pintadas escenas dionisiacas:

A La escena representada en esta vasija aborda una

gioso por Dioniso, tal com o ejemplifica Eurípides

Sátiros, M énades y otras escenas tum ultuosas.

vez más uno de los mitos en torno a Apolo y Artemisa.

V

DIOSES

( H

REFLEXIONES

y f

TEM AS

67

oir


ROMA

Roma

De m anera consecuente, la im portancia de Ceres, diosa de la agricultura y réplica rom ana de D em éter, au m en tó sustancialm ente.

INTRODUCCIÓN

Igualm ente, m ientras que los griegos no hicie­

U C H O S D E LOS M IT O S griegos fueron adoptados y m odificados por los

ron m ucho hincapié en su dios de la guerra

M

-A re s -, los rom anos adoptaron

rom anos, cuyo im perio fue la potencia dom inante sobre la m ayor parte del

con orgullo a M arte

área que conocem os com o la Europa m oderna —e incluso más allá de

com o su antepasado

ella- d urante las cuatro prim eras centurias posteriores a Cristo. La velocidad

y lo consideraron

y el alcance de la expansión de Rom a fueron extraordinarios. C uando en

com o la encar­

509 a.C. Rom a se constituyó en República (gobernada por magistra

nación del

dos electos), controlaba aún un territorio relativam ente escaso, pero

espíritu m ar­

en torno a 241 a.C. había cobrado el control de la m ayor parte de Italia y en 31 a.C ., cuando Rom a pasó a ser un im perio bajo el

cial necesa­

m ando de Augusto, estaba en cam ino de dom inar todo el ám bito

rio para dar

m editerráneo. Los súbditos de Rom a ascendían a más de 50 m illo­

cu m pli­

nes, con un m illón de habitantes en la propia capital.

m iento a as am bicio­

El panteón griego quedó subsum ido en el rom ano, inicial­

nes im peria­

m ente a través de los etruscos, una im portante civilización de la

les de R om a.

Península Itálica que se dio entre el 900 y el 500 a.C. Y así, por ejem ­

Los m itos

plo, el equivalente rom ano de Zeus era Júpiter; el de Hera, Juno; el de

latinos tam bién

Atenea, M inerva; el de Artemisa, Diana; y el de Afrodita, Venus. N o había

estaban más insertos

m itos autóctonos en que tomasen parte estos dioses; tam poco contaban los

en la historia que los griegos,

rom anos con algún m ito relativo a la

y es im posible trazar una clara línea

creación. Las derivaciones rom anas son

de dem arcación entre el m ito rom ano y su his­

pálidos reflejos de las divinidades griegas, que eran antropom orfas en algo más que

toria previa. En general, la m itología rom ana es

en su forma; com o los hum anos, lucha­

m enos legendaria y más asentada realistam ente

ban, am aban y se vengaban. Las deidades

en el tiem po que la m itología griega. El escritor

rom anas, en cam bio, no tenían psiquism o

griego Plutarco (46-126 d.C .) se ocupó de

hum ano; eran personificaciones de varias

R óm ulo y Remo, los fundadores m íticos de

cualidades abstractas y su personalidad

Rom a, corno figuras históricas. C uando los

era m enos im portante que su función.

sucesos fehacientes y los legendarios se com bi­ nan de m anera tan intrincada, la distinción

N O O B S T A N T E , L O S R O M A N O S hicieron

entre m ito e historia se hace superfina.

algo m ás que ad o p tar y m oderar el panteón

Rom a fue poblada en su origen p or

griego. R eorientaron los m itos griegos con

m edio de un acto de violencia. D espués de que

arreglo a los intereses de R om a. El saber y

fuera fundada y se le diera nom bre, no había

la ilustración eran para los rom anos m enos

nadie que habitase en la ciudad. Parte de este

relevantes que la agricultura y la alim entación

problem a se solventó cuando R óm ulo perm itió

de su creciente población. Ello se refleja en

que algunos delincuentes de toda Italia se ins­

la dism inución de im p ortancia de M inerva

talasen en R om a com o ciudadanos. Pero se

(la diosa rom ana de la sabiduría) y Apolo

hizo claro que necesitaban m ujeres con las que

(dios del autoconocim iento, com o su h o m ó n i­

tendrían hijos y au m entarían así su núm ero.

m o equivalente griego), en abierto contraste

R óm ulo se dirigió a varias com unidades loca­

con la preponderancia de A tenea y Apolo

les, pero nadie estuvo conform e con que sus

en la Grecia clásica.

hijas se casaran con un delincuente rom ano. R óm ulo recurrió a un subterfugio. Invitó a las

A E l dios del amor, Eros, castigado frente

tribus vecinas -io s sabinos—para celebrar un

a Afrodita.

festejo religioso, y cuando se hab ían reunido

A Moneda de oro que exhibe el retrato

dio la señal a sus hom bres para que raptasen a

del emperador Augusto César.

las m ujeres, con las que se podrían casar. El rey

Y

MITOS REESCRITOS

A

PERSONAJES


.......................................

IN T R O D U C C IÓ N

sabino, T ito Tatio, organizó una expedición

El estado rom ano era sencillam ente dem asiado

A m ón de cuernos de carnero, se convirtió en

m ilitar en venganza, y los sabinos invadieron

am plio y m utable para que bastara una sola

A m m ón en la m itología griega y en R om a fue

R om a. La batalla co n tin u ó encarnizadam ente

serie de tradiciones m itológicas y religiosas.

incorporado al culto im perial. Se trataba de

hasta que las mujeres sabinas, que en tretanto

Al ir am pliando sus territorios, Roma fue

un p rotector de los ejércitos rom anos, cuya

debían lealtad a sus nuevos esposos, intervinie­

haciendo suyos los m itos de los pueblos co n ­

im agen aparece en petos y m edallones.

ron y hubo paz.

quistados. El resultado es ecléctico: la m itolo­ gía rom ana es una extraña m ezcolanza de

T ito Tatio gobernó Rom a, junto con R óm ulo, hasta su m uerte. Después, R óm ulo

m itos griegos, egipcios, celtas y de m uchas

asum ió el cargo de prim er rey oficial de Roma.

otras procedencias, lo d o s ellos, una vez asim i­

H JANO

A la m uerte de R óm ulo, se convirtió en dios

lados, se convirtieron en m itos rom anos. Por

JA N O FU E un dios rom ano sin equivalente

y fue venerado com o el espíritu rom ano

ejem plo, a fines del siglo II a.C ., fue in tro ­

griego. A m enudo se lo suele representar en

Q uirino.

ducida en Italia la diosa egipcia Isis. Diosa

m onedas m irando en dos direcciones. Esto

m adre, relacionada con la fertilidad, Isis se

se debe a que Jano era el espíritu de puertas

hizo p ro n to popular y se asoció en ocasiones

y arcos. La representación que se hace de él

EL NACIMIENTO DE LA MITOLOGÍA ROMANA

con la F ortuna rom ana, espíritu de la fertili­

nos sugiere que en las entradas y las salidas

LA E X T E N S IÓ N de los dom inios de Roma

dad, la agricultura y el amor, hasta convertirse

es p rudente m irar adelante y atrás.

es una clave para e n te n d er su m itología.

en Isis-Fortuna. O tra deidad egipcia, el dios

EL IMPERIO ROMANO

Londres B R IT A N N IA

Cqnstantinopla

Atenas

Alejandría,

D om inio romano en 2 18 a.C □

Extensión del Imperio Romano en el siglo II d.C.

V

DIOSES

H

r e fle x io n e s

i f

TEM AS

& o ir


¡S I

ROMA

A MUJERES INSPIRADAS C U A N D O ENEAS D E S C IE N D E al infram u n d o en el libro VI de la Eneida, su guía es la Sibila de C um as. El m ito cuenta las razones de su vejez: el castigo que le había infligido Apolo. El dios le prom etió tantos años de vida com o granos de arena pudiera reunir. La Sibila aceptó, pero, com o rechazó a Apolo, éste m antuvo su palabra, si bien la hizo envejecer. A m enudo, en la m itología nos encontram os con m ujeres que son p o r­ tavoces de profecías. El oráculo de Delfos hablaba a través de Pitia, y en la Biblia la N igrom ante de E n d o r vaticina el futuro al rey Saúl.

NIÑOS ABANDONADOS R Ó M U I.O Y R E M O fueron abandonados a orillas del río l íber, donde se esperaba que m urieran. U na loba los rescató, y su imagen am am antando a los dos gemelos se em pleaba i>nnr «i T iliiiii

i

LA "M A G N A MATER"

en Rom a com o sím bolo de su poder crecien­ A Dioniso, reclinado entre su séquito.

te. Los recién nacidos que, abandonados en

U N A D E LAS D E ID A D E S más extraordi­

▼ Una loba amamanta a Rómulo y Remo,

el cam po, eran salvados p or un anim al o por

narias introducidas en Rom a fue la “G ran

que han sida abandonados.

cam pesinos y que retom aban un lugar legí­

M adre” —o “M agna M ater”- , nom bre latino

tim o en la sociedad es un tem a co m ú n en

de la diosa de la fertilidad frigia Cibeles. Su

algunos m itos. En la m itología griega, Edipo

culto se intro d u jo en Rom a en el 204 a.C.

los elem entos inquietantes de autocastración

fue abandonado en la falda de una m ontaña.

a sugerencia de un oráculo.

y de desvarío extático se reflejaron en las prác­

En cuentos de hadas, son frecuentes los

En una versión del m ito, obra del escri­ tor cristiano A rnobio (siglo

IV

d.C .), Cibeles

nacía de una gran roca en Frigia (la roca de la que D eucalión y Pirra tom aron las piedras que se convertirían en seres hum anos). Zeus atacó a Cibeles y lanzó sem en en la roca, que quedó fecundada. La roca alum bró a un hijo, Agdestis, una criatura violenta e indom eñable. D ioniso lo em briagó con vino e hizo que sur­ gieran vides de sus genitales. Agdestis tropezó con las vides y se arrancó los genitales. De la sangre brotó un granado, cuyos frutos dejaron encinta a una joven m uchacha. Su hijo, Attis, se convirtió en el favorito de Cibeles y Agdestis lo protegió. C uando el rey de la capital de Frigia consiguió que Attis se casara con su hija, Agdestis, enfurecido, enloqueció a los invitados al casam iento, y uno se castró a sí m ism o. T am bién, Attis, m uy turbado, se castró. T odo ello resulta m uy extraño, y

arfl 70

ticas rituales de los seguidores de la “M agna

niños, com o Blancanieves y Hansel y Gretel,

M ater”.

abandonados en el bosque.


LA "M AG N A MATER"

T RÓMULO Y REMO

del futuro que, sin em bargo, todavía habían

y em pezó a pensar en el m atrim o nio. Un

de nacer. El poem a concluye con la derrota

d ía , m ientras ella y Eneas están de ca za ,

SEG UN ESTE fam oso m ito, Roma se fundó

de T urno, si bien otra versión del m ito explica

se resguardan en una cueva poniéndose a

a p a rtir de un fra tric id io . Rómulo y Remo

que el hijo de Eneas fundó Alba Longa. Esta

cubierto de una torm enta y allí m antienen

eran dos herm anos gem elos nacidos de

versión hizo com patibles este relato con el

relaciones sexuales. La relación sigue a d e ­

Rea S ilvia, una m ujer de la fa m ilia real en

m ito de la fundación de R om a por Róm ulo,

lante, hasta que M e rcu rio , el m ensajero de

A lb a Longa, que h a b ía sido vio la d a p o r

que descendía de la realeza de Alba Longa.

los dioses, es e n via d o p o r Júpiter p a ra que

el dios de la g u e rra , M a rte . C u a n d o su tío,

Por su pietas (la devoción al deber), Eneas tue

le recuerde a Eneas que su destino es el de

el rey A m u lio , se p ercató de q ue estaba

un paradigm a de los valores m orales rom anos;

fu n d a r la estirpe rom a n a . Eneas planea

e m b a ra z a d a , encerró a Rea Silvia y, tan

por ello, el em perador A ugusto afirm aba ser

a b a n d o n a r secretam ente C a rta g o , pero

p ro n to com o nacie ro n los niños, los a b a n ­

su descendiente.

D id o descubre sus intenciones y se enfrenta a él, e n o ja da . Eneas está d e cid id o a m a r­

d o n ó p a ra que m uriesen a o rilla s del río

char, y cuando ello ocurre D id o se suicida.

Tíber. Los gem elos fueron descubiertos p o r

T ENEAS Y DIDO

una lo b a , que los a m a m a n tó, hasta que un pastor lla m a d o Fáustulo los encontró y

C ua n d o más ta rd e Eneas visita el ¡nfram undo, ve el fantasm a de D id o u n id o al de su

a d o p tó . C u a n d o y a eran jóvenes, Rómulo

ANTES DE Q UE ENEAS LLEGASE a Italia,

m arid o . Esta p arte del m ito es a lg o más

y Remo intentaron ro b a r algunas ovejas de

a rrib ó a C a rta g o , en la costa norte de

que un rom ance conm ovedor. Con su in fi­

A m u lio ; Remo fue descubierto y lo llevaron

A fric a . La reina de C a rta g o , D ido, había

d e lid a d , su pasión seductora y su autodes-

ante el rey. Entretanto, Fáustulo d e cid ió

huido de su ciudad natal de Tiro, en Fenicia,

trucción, D id o sim boliza a C a rta g o , la g ran

e x p lic a rle a Rómulo las circunstancias de

después de que su esposo, Siqueos, fuera

enem iga de Roma, que, en tiem pos de

su n acim iento. C u a n d o se enteró de los

brutalm ente asesinado. D id o h izo voto de

A n íb a l (2 4 7 -1 8 3 a.C .), estuvo a punto

hechos, Róm ulo rescató a Remo, m ató a

fid e lid a d eterna al fantasm a de Siqueos,

de destruir Roma.

A m u lio y e rig ió a su a b u elo N u m ito r com o

p e ro la m adre de Eneas, la diosa Venus,

rey de A lb a Longa. Rómulo y Remo d eter­

en vió a C u p id o p a ra in sp irarle a D id o

T Eneas relata sucesos de la guerra de Troya

m in aro n fu n d a r su p ro p ia ciu d a d en el

una pasión. D id o se e n am oró de Eneas

a la reina Dido.

lu g a r en que la loba los h a b ía alim e nta d o . Sin e m b a rg o , discutieron sobre el e m p la z a ­ m iento exacto del lu g a r y la disputa co n ­ clu yó con la m uerte de Remo a m anos de su herm a n o , que se c o n virtió en rey único de la c iu d a d . D io su nom bre a la ciu d a d (Roma, en latín).

LOS ORÍGENES DE ROMA EN EA S, Q U E ERA un héroe m enor troyano en las epopeyas griegas de H om ero, fue una figura m uy significativa en la m itología latina. Eneas fue venerado com o fu n d ad o r m ítico de R om a desde, cuando m enos, el siglo

I II

a.C .,

pero es en el m o num ental poem a épico de Virgilio, la Eneida, don d e este relato sobre los orígenes nacionales recibe su tratam iento más celebrado. Escrita en el siglo I a.C ., la Eneida narra la huida de Eneas de Troya, su viaje por el M editerráneo hasta Italia y su lucha con T urno para poder pedir en m atrim onio a la princesa del reino italiano del Lacio. En una visita al infram undo, a Eneas le m uestran la ciudad que más tarde fundaría, la futura gran­ deza de R om a y las alm as de célebres rom anos

V

DIO SES

H

REFLEXIONES

TEMAS

7i

OJ!


í á l A ROMA

V

VENUS Y CUPIDO

a observar

una conducta antisocial, como

hasta la colina capitolina si el rey le prom etía

Aquiles, que perm anece de mal hum or en su

casarse con ella. O tra versión indica que actuó

V E N U S, D IO SA del deseo sexual, desem pe­

tienda, m ientras sus com pañeros mueren en el

m ovida p o r la codicia. Perm itió que el ejército

ña un puesto im portante en el poem a épico

cam po de batalla en Troya. El héroe rom ano

entrase y reclam ó en co n trap artid a “lo que

latino, la Eneida. Por ser la m adre de Eneas,

ejem plificaba al ciudadano ideal, y se lo solía

llevaban las sabinas en el brazo izquierdo” ,

en m uchas ocasiones interviene en ayuda

m ostrar defendiendo a la gran ciudad y sus

refiriéndose a sus gruesos brazaletes de oro.

de su hijo. El padre de Eneas, Anquises, es

ideales. En contraste con Aquiles y Heracles,

Una vez d e n tro , T ito T atio no estuvo ya

un m ortal.

Eneas era el paradigm a de la gravitas (la devo­

conform e con recom pensar a una traidora.

A Venus la acom paña C upido, a quien

ción por el deber, especialm ente en relación

A Tarpeya le dieron, en efecto, “lo que las

se suele representar en el arte com o un her­

con el estado), de la frugalitas (el rechazo de

sabinas llevaban en la m ano izquierda”, pero

m oso joven alado con arco y Hechas (con

todo exceso y de la indulgencia) y de la pietas

no los brazaletes sino los pesados escudos,

arreglo a la m oderna im aginería del día de

(la devoción p or el deber y la religión rom a­

echándoselos encim a y golpeándola hasta

San Valentín). Venus es el equivalente rom a­

na): los tres valores latinos más im portantes.

que m urió.

no de la A frodita griega y tam bién com parte

El risco de la colina capitolina, el em pla­

sem ejanzas con la diosa de la fertilidad sum eria Inanna y con la acadia Ishtar.

A EL HÉROE ROMANO

zam iento en que se supone que T arpeya fran ­

LA TRAICIÓN DE TARPEYA

queó el paso de los sabinos en el in te rio r de las fortificaciones, lleva su n o m b re. La “Roca

EN LA BATALLA en tre los rom anos y los

Tarpeya” se convirtió en un lugar de ejecu­

sabinos, los rom anos resultaron traicionados

ción, desde d o n d e eran despeñados asesinos

p o r una m ujer llam ada Tarpeya. Era la hija del

y traidores.

EL H É R O E R O M A N O contrasta con los

com an d an te rom ano que tenía a su cargo el

héroes de la m itología griega. Al héroe griego

C apitolio. U na tradición sostiene que se ena­

lo m ovían la búsqueda de gloria personal y

m oró del rey sabino, Lito Tatio, y dio su co n ­

el deseo de fam a individual. Ello lo inducía

form idad para conducir al ejército sabino

VIOLENCIA LOS M IT O S rom anos eran de sentido nota­ blem ente m achista. La m ayoría de los m itos m uestra asuntos com o actos de violación, o am enazas de ella, y guardan relación con la castidad fem enina y la virginidad. La m itología griega tam bién es en b u en a m edi­ da patriarcal, pero m itos tales com o los de D em éter y Perséfone presentan una visión fem enina de la violencia m asculina y tam bién celebran las estrechas relaciones entre las m u­ jeres y el poder. En el m iro griego, los C e n ­ tauros in te n tan violar a las m ujeres lapitas, pero su co nducta se presenta com o detestable e incivil, y de hecho son rechazados por los griegos. En cam bio, c u an d o los prim eros rom anos raptan a las sabinas, obtienen m uje­ res y tierra. Los dioses e incluso las propias mujeres, con el tiem po, aprueban la violencia.

LUCRECIA Y LA NUEVA REPÚBLICA EL M IT O D E L U C R E C IA explica cóm o esta m ujer virtuosa acabó con la m onarquía. Era esposa de C olatino y m uy célebre por su bonLlegada de Eneas al Pallanteum.

Wl

72

!'

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


T HERO Y LEANDRO

dad. C u a n d o en cierta ocasión los rom anos regresaron inesperadam ente del servicio m ilitar, enco n traro n a m uchas de sus m ujeres bebiendo

A DIFERENCIA DE LUCRECIA, Hero deso­

y observando u n a conducta desordenada, pero

bedeció voluntariam ente a sus padres. Era

Lucrecia estaba devanando lana con sus sir­

la m uchacha más q u e rid a de Sestos y, a

vientas. Sexto T arquino, hijo del últim o rey de

instancias de sus padres, sirvió a la diosa

Rom a, llam ado T arquino el Soberbio, deseaba

Venus com o sacerdotisa. Com o tal, estaba

a Lucrecia. Se dirigió a su casa, m ientras su

o b lig a d a a perm anecer virgen. En cierta

m arido estaba ausente. Ella lo recibió de m ane­

ocasión, se celebró un festival en ho n or de

ra cortés. Pero él sacó la espada y la conm inó

la diosa en Sestos y entre sus muchos d evo­

a m an te n er relaciones sexuales con él. Ella

tos se encontraba Leandro, un ¡oven cuyo

se negó de plano y Sexto recurrió al chantaje.

atractivo en su ciu d a d natal de A b id o s riv a ­

La am enazó no sólo con m atarla, sino con

liza b a con el de Hero en Sestos. Se enam o­

liquidar a un esclavo y dejar sus cuerpos juntos

ró de Hero a prim e ra vista, y a su vez ella

para d a r a en ten d er que habían sido sorprendi­

le correspondió. Sus padres no iban a con­

dos en adulterio. Lucrecia no tuvo otra opción

sentir que se casaran, de m odo que Hero y

que ceder. Posteriorm ente, reunió a su m arido

Leandro se vieron forzados a encontrarse

y su padre, y les contó lo sucedido. Pese a

en secreto. A b id o s y Sestos eran ciudades

recalcar su inocencia, se apuñaló con su daga

separadas p o r el río Helesponto, de m odo

y m urió. En venganza, la fam ilia de Lucrecia

que cada noche Leandro cruza b a el río a

derrocó a los T arquinos y, a p artir de entonces,

nado, g u ia d o p o r una lá m pa ra que Hero

desapareció la m onarquía. Se im plantó un

encendía en su torre, y pasaba la noche

nuevo orden, la res publica, que significa “asun­

con su am ante, hasta que antes del a lba

to público”. C o latin o fue uno de sus prim eros

regresaba de nuevo a nado. Una noche

m agistrados.

hubo una terrible torm enta y el viento a p a g ó la vela de la lá m pa ra de Hero. Sin

Y La virtuosa Lucrecia, que se abalanzó

luz que lo guiase y a merced del violento

sobre su propia daga, tras el acoso de Sexto

oleaje, Leandro pereció a h o g a d o . Con las

Tarquino.

prim eras luces, Hero, m uy tu rb a d a , recorrió con la vista las orillas en busca de Leandro y vio su cuerpo echado cerca de allí. Vencida p o r la angustia, se a rro jó p o r la ventana, y así los dos amantes volvieron a reunirse, esta vez en la muerte.

V

D IO SES

H

REFLEXIONES

A La voluptuosa diosa del deseo, Venus.

METAMORFOSIS

padre de D atne, dios del río, se apiadó de ella

LAS M E T A M O R F O SIS, vivos relatos de “cuer­

y la transform ó en laurel. C o m o en m uchos de

pos transform ados”, del poeta O vidio (43 a.C .-

estos relatos, se trata de una historia etiológica,

17 d.C .), recuperan m uchos m itos griegos para

destinada a explicar por qué el laurel era el árbol

la poesía latina. Es una de nuestras fuentes de

sagrado de Apolo (“ D afne” significa “laurel”).

inform ación más im portantes sobre la m itolo­

Sin em bargo, puede haber un m atiz de sentido

gía grecolatina y ha sido m uy influyente en la

más bien político en la m anera en que O vidio

literatura occidental; recientem ente, ha sido

habla del m ito. El em perador Augusto dio en

adaptado por uno de los últim os poets laurea tes

Rom a rango p rom inente al dios Apolo, ya que

británicos, Ted H ughes. M uchos de los relatos

le com placía que lo asociaran con él. Presen­

de las Metamorfosis tienen que ver con la perse­

tando a Apolo en térm inos ridículos, asiendo

cución de N infas o mujeres por parte de los

el tronco de un árbol en lugar de a una N infa,

dioses. Por ejem plo, el dios Apolo ardía en

O vidio puede que estuviera burlándose del

deseos por la ninfa D afne, que rechazaba a los

em perador. El poem a term ina con “ La deifica­

hom bres y las propuestas de m atrim onio que

ción de César”, pero el carácter de hom enaje a

le hacían. Apolo la persiguió, hasra que el

R om a de este texto tam bién es difícil de captar.

TEMAS

73 S

il


ROMA

V ECO Y NARCISO

PRÍAPO, DIOS DEL FALO

U N O DE LOS RELATOS TRÁG ICO S

PR ÍA PO ERA U N D IO S de la fertilidad,

de tra n s fo rm a c ió n contados en las

cuyo culto se extendió por G recia e Italia

M etam orfosis de O v id io es el de Eco y

desde el siglo III a.C . Su paternidad se

N a rciso . Eco era una N in fa cuya incesante

atribuía a varios dioses, incluidos Z eus y

ch á ch ara d istra ía los esfuerzos de la diosa

D ioniso. E n jardines y huertos se colocaban

H era p a ra p o d e r d e scu brir a Zeus en

estatuas de Príapo com o defensa contra los

ad u lte rio . C om o castigo, Hera p riv ó a

ladrones. Se lo suele representar en figura de

Eco de la c a p a c id a d no rm a l de h a b la r y

anciano feo, con el rostro p in tad o de rojo y

sólo le p e rm itió rem e d a r vaga m e n te las

un enorm e falo erecto.

p a la b ra s de otros. Eco se e n a m o ró de

La m ascota de Príapo era el m ono,

N a rc is o , h ijo de Cefiso, dios del rio , y la

una elección m uy o p o rtu n a, ya que se creía

n in fa Leirope. N a rciso era célebre p o r su

que los m onos sim bolizaban la lujuria.

herm oso aspecto, p e ro tam bién era en ­

Príapo aparece en m uchos poem as cóm icos

g re íd o y d u ro de co ra zó n . N o co rre sp o n ­

y obscenos, y en pinturas m urales se lo pinta

d ió con su a m o r a Eco, y la p o b re N in fa

pesando su descom unal m iem bro en una

lo seguía e ib a re p itie n d o el fin a l de sus

balanza.

frases, hasta que se fue consum iendo

T ORFEO Y EURÍDICE

de pena, d e ja n d o únicam ente su vo z rep e tid a . A lg u n o s dicen que Eco m a ld ijo a N a rc is o ; o tros, que él rech a zó a muchas

ORFEO ERA HIJO de C a iíope, musa de

o tras am antes, p o r lo que la diosa

la poesía y el canto, y tenía fam a de ser el

A rte m isa d e c id ió ca stig a rlo . Un día,

m ejor de los cantores. A l m o rir su esposa

cru z a b a un estanque con a g u a y se p e r­

Eurídice com o consecuencia de la m orde-

cató de su re fle jo en la superficie trém ula. H e ch iza d o , se e n a m o ró de su p ro p ia im a ­ gen y, a l no verse co rre sp o n d id o , N a rciso

▼ Este detalle de suelo de mosaico muestra la

la n g u id e c ió y m urió . C u a n d o estaba a

cabeza de la gorgona Medusa. Mosaicos como

punto de m orir, fue tra n sfo rm a d o en la flo r del narciso.

H MOSAICOS Y PINTURAS MURALES M U C H A S IM Á G E N E S maravillosas de la m itología se conservan en pinturas m urales rom anas, que solían em plearse para decorar los interiores de las villas. T enem os ejem plos m uy ricos de dichas casas en Pom peya y H erculano, ciudades que resultaron destrui­ das en el 79 d.C . com o consecuencia de la erupción del Vesubio. Sin em bargo, pinturas y mosaicos pueden encontrarse en ruinas rom anas prácticam ente en toda la extensión de su im perio. El m osaico de la derecha, que representa a M edusa, de cabellera de serpien­ tes, procede del suelo de una fuente termal en D ar Smala, en T únez.

74

éste nos han permitido cobrar alguna idea de . Estatua romana conocida como el "Asesino l.¡sardo".

la antigua mitología romana.


ECO Y N A R C IS O

▲ Una pintura en la que se muestra a

LOS DIOSES DEL HOGAR

T

CUPIDO Y PSIQUE

Orfeo penando en la playa, acompañado

EN SUS H O G A R E S , los rom anos veneraban

de su arpa.

eres cipos de dioses: los lares, los penates y a la

PSIQUE ERA una ¡oven de una belleza tan

diosa Vesta. Los lares eran espíritus que prote­

sobrehum ana que sus padres se jactaban

d u ra de una serpiente venenosa, O rfe o

gían el hogar. Se los solía representar con cuer­

de que era más a d o ra b le que la p ro p ia

q u e dó desesperado y se d irig ió al ¡nfra ­

nos donde se bebía y con cuencos, y eran vene­

Venus. Para castigarlos p o r su a rro g a n c ia ,

m undo en busca de ella. Su música e ncan­

rados en pequeños santuarios situados en los

Venus envió a su hijo , C u p id o , con la orden

ta d o ra a q u ie tó a C e rbe ro , el p e rro de

cruces entre los lím ites de las haciendas. Los

de a lca n za r a Psique con una de sus fle­

tres cabezas, g u a rd iá n del Hades, y a

penates eran espíritus que custodiaban las des­

chas y hacer que se enam orase de un

Perséfone, que le p e rm itió pasar. De ese

pensas de las viviendas (penus significa “alace­

monstruo. Sin em bargo, C u p id o se pinchó

m od o , cautivó a Hades y a Perséfone, que

na”), la com ida y las posesiones.

a sí mismo p o r error, y se enam oró p e rd i­

consintieron en que se llevase a Euridice

La diosa Vesta se corresponde con la

dam ente de Psique. Se casó con ella y le

al re in o de los vivos, con una co n d ició n :

diosa griega H estia. C o m o ella, Vesta vigilaba

d io un herm oso p a la cio p a ra viv ir en él,

O rfe o no p o d ía darse la vuelta m ientras la

el hogar y la casa. Los rom anos concebían la

pero no se le p e rm itiría ver nunca al dios;

condujese hasta la luz. Sin e m b a rg o , cu a n ­

familia com o una versión a escala del estado.

le prom etió a C u p id o que él siem pre p e r­

d o llegó a la salida del ¡nfram undo, O rfe o

Vesta era venerada en la ciudad, d onde era ser­

m anecería invisible p a ra ella. Las herm anas

estaba tan ansioso, al tiem po que sentía

vida por seis m uchachas, a las que se conocía

de Psique visitaron su p a la cio y sintieron

temor, que echó la vista atrás p a ra m ira r

com o las vírgenes vestales. Se escogían de

tantos celos que la indujeron a d u d a r de

a Euridice. Y así la p e rd ió p a ra siem pre.

entre nobles familias a la edad de siete años

que su m arid o fuese efectivam ente C upido.

O rfe o q u e dó tan a trib u la d o que renunció

y se consagraban a la diosa d u ra n te 30 años,

Para a ve rig u a rlo , encendió una lá m pa ra

p o r com pleto a la co m p a ñ ía de otras m u­

después de los cuales, si lo querían, podían

sobre C u p id o cuando éste estaba d u rm ie n ­

jeres. El rechazo in d ig n ó a un g ru p o de

contraer m atrim onio. Si una vestal era sor­

do. Despertó y, enfurecido, a b a n d o n ó a

ellas, en Tracia, que d e scu artiza ron a

prendida m an ten ien d o relaciones sexuales,

Psique. Esta d e am buló en busca de su

O rfe o y e sparcieron p o r to d a la tie rra los

el castigo era severo: se la enterraba viva. Las

a m a d o , sufriendo hasta que Venus la o b lig ó

m iem bros que le ha b ía n co rta d o . A un des­

vírgenes vestales cum plían tareas públicas que

a p ro b a r que era d ig n a de C upido. Entre

m e m b ra d o y a rro ja d o al mar, la cabeza de

tenían su paralelo con el trabajo realizado en

las pruebas de Venus, había que ir a bus­

O rfe o siguió con v id a y ca n tan d o . Los d io ­

casa p or las m uchachas solteras. L im piaban el

ca r un ta rro al lu g a r do n de se encontraba

ses p e n a liz a ro n a sus asesinas co n virtié n ­

tem plo circular de Vesta, que se encontraba en

Proserpina (la Perséfone rom ana). De nuevo,

d olas en robles. La lira de O rfe o fue meta-

el Foro R om ano, y garantizaban que el fuego

fue vencida p o r la curiosida d y a b rió el

m orfo se a da en la constelación Lira, y a

sagrado, que se decía había sido traído de

ta rro , que d e jó salir un sueño de muerte

su a lm a se le concedió la in m o rta lid a d

Troya por Eneas, se m antuviese encendido

sobre ella. A l final, C u p id o apeló a Júpiter y

en el Elíseo.

constantem ente.

se reunió con Psique, que se tornó inm ortal.

V

DIO SES

REFLEXIONES

TEMAS

7 5OJl


Ü 3

LOS CELTAS

Los celtas INTRODUCCIÓN

L

O S C E L IA S SE C U E N T A N entre los grandes pueblos fundadores de Europa. Siglos antes del Im perio R om ano los reinos celtas ocupaban gran parte de E uropa al norte de los Alpes. En su periodo de m áxim a expansión, entre los

siglos

V y III

a.C ., su m undo se extendía desdé Irlanda

y

ciertas partes de la Península

Ibérica en el oeste hasta el centro de T urquía en el este. Solía creerse que los celtas invadieron Europa occidental en algún m om ento del segundo m ilenio a.C . A ctualm ente se considera, de m odo más verosímil y m enos aparatoso, que los pueblos que habitaban la región desde hacía miles de años fueron ado p tan d o de m odo gradual las características que denom inam os célticas. Los celtas no eran un grupo unificado y consciente de su identidad étnica. No form aban un im perio. Su m u n d o era un m osaico de jefaturas y familias extensas sum am ente diversas y ligadas p or poco más que una lengua y una cultura com unes. C on todo, estos pueblos en apariencia desorganizados dom inaron E uropa d urante 500 años hasta ser conquistados p or los rom anos, tras lo cual se dirigieron a los m ár­ genes del m u n d o conocido: Irlanda, Gales, Escocia, C ornualles y Bretaña.

LO S C ELTA S Y SU IN FLU E N C IA

M ED IO N EM ETO N NEMETACUM

D RU N É M E TO N

A

Presencias de Nemeton (bosque sagrado o santuario) Expansión de la influencia celta j Asentamientos e influencias celtas en 200 a.C.

O

191

Zona de aparición del estilo artístico de LaTéne

76

MEDITERRÁNEO

Y

MITOS REESCRITOS

A

PERSONAJES


IN T R O D U C C IÓ N

4 Para los celtas las cabezas tenían capacidad protectora espiritual. ► Vasija celta ornamentada con relieves dorados de Schwazenbrach.

LOS CELTAS EN LA HISTORIA LAS RA ÍCES C É LT IC A S proceden de la cultura de H allstatt, extendida p or E uropa central entre los siglos

X III y V

a.C . Este n o m ­

bre procede del lugar llam ado H allstatt, en Austria, d o n d e se hicieron im portantes des­ cu brim ientos de objetos que d a ta n de dicho periodo. E n el siglo v a.C . sucedieron a los principados de H allstatt las opulentas socie­ dades guerreras de habla celta procedentes del no rte, que desarrollaron la cultura material llam ada de L a T é n e , p u n to culm inante de la cultura celta. H acia 4 0 0 a.C . los celtas em pezaron a extenderse al sur de los Alpes para instalarse en el n orte de Italia. O tro s se dirigieron al este a lo largo del D an u b io , desde donde un siglo más tarde invadieron Grecia M enor. Pero hacia finales del siglo

y

Asia III

a.C . cam ­

m en te necesitaron excusas para conquistarlos

FESTIVIDADES RELIGIOSAS

biaron las tornas, al hacerse m ás fuerte la resis­

y “civilizarlos”. Por ello no es de fiar el retrato

LAS PR IN C IPA L E S festividades religiosas

tencia de los rom anos en el sur, de los germ a­

que hicieron de ellos com o bárbaros tem ibles

célticas, que tienen una presencia destacada

nos en el n orte

e indisciplinados que buscaban la gloria en la

en la m itología, tenían lugar cuatro días al año.

y

de los dacios en el este.

La víspera del 1 de febrero recibía el

D u ra n te los dos siglos siguientes los rom anos

guerra y se entregaban a ritos desagradables.

conquistaron plazas fortificadas celtas, de

En cualquier caso, la arqueología ha confirm a­

nom bre de Im bolc. Estaba consagrada a Brigit,

m o d o que en el siglo I d.C . sólo Irlanda y algu­

do algunas de sus observaciones.

diosa de la fertilidad, y m arcaba el m om ento

nas partes de G ran Bretaña seguían siendo ver­ daderam ente celtas. Los celtas, incluidos los del m argen célti­

Además la arqueología ha descubierto,

teriorm ente fuera recogida por los cristianos

celtas, m uchas cosas sobre la vida celta que

com o la festividad de Santa Brígida.

co, ad o p taro n el cristianism o en tiem po de los

los clásicos no m encionaban. D ichos descubri­

rom anos. Tras la caída de R om a en el siglo

m ientos m uestran que los celtas eran un pue­

V

de am am antar a los corderos. De ahí que pos­

a partir de artefactos e inscripciones rom ano-

En la festividad de Beltaine, la víspera del 1 de m ayo, el pueblo encendía hogueras y h o n ­

d.C ., los antiguos territorios celtas quedaron

blo inteligente, com plejo y opulento cuyo arte

raba al dios Bel. Era u n a divinidad de la vida y

bajo el poder germ ánico. D e todos m odos, en

y habilidades técnicas no tenían parangón en

de la m uerte y su festividad se consideraba una

Irlanda

la E uropa prehistórica.

y

en algunas partes de G ran Bretaña

entre los siglos

V I y V III

se produjo un resurgir

de la cultura celta.

Los textos irlandeses y galeses se redacta­ ron m ucho más tarde, en asentam ientos cris­

purificación o reinicio. Bajo el cristianism o se convirtió en la fiesta de San Juan Bautista. La tercera festividad era Lughnasa, que

tianos posteriores al m undo rom ano, y sólo se

los cristianos llam aron Lam inas. Estaba dedi­

refieren a regiones geográficas periféricas res­

cada al dios sol, Lugh, y conm em oraba a su

LO S CELTAS PA G A N O S no dejaron docu­

pecto de la E uropa céltica prerrom ana. Por

m adre adoptiva, Tailtu; tenía lugar en agosto.

m entos escritos. Sus leyes, tradiciones y creen­

ello su lectura se lim ita a c ontribuir a que nos

cias religiosas eran de transm isión oral. En con­

hagam os una idea fidedigna de la m itología de

secuencia nuestro conocim iento de su cultura

los celtas paganos. De todos m odos, estos tex­

inicio del siguiente. Era el único periodo en

se basa en los testim onios de observadores de la

tos son por sí m ism os de gran interés y nos

que los espíritus del otro m u n d o se hacían visi­

Grecia y la Rom a clásicas, en restos arqueológi­

proporcionan valiosas inform aciones, especial­

bles a los hom bres. C on la llegada del cristia­

m ente en lo referente a las tradiciones m itoló­

nism o esta celebración se convirtió en la fiesta

FUENTES

cos y en textos irlandeses y galeses posteriores. Inicialm ente los antiguos no co m p ren ­ dían las costum bres de los celtas, y posterior­

V

DIO SES

M

REFLEXIONES

Sarnain se celebraba el 31 de octubre por la tarde y m arcaba el final del año pastoral y el

gicas que inspirarían la gran literatura artúrica

de la cosecha, que ha llegado hasta nosotros

de la E uropa medieval.

con el nom bre de Hallow een.

TEMAS

7 7 £1.11


S U

LOS CELTAS

FUEGO LAS G R A N D E S festividades celtas con hogue­

DIOSES DE LOS CELTAS PAGANOS

y

EPONA

ras eran un reconocim iento del fuego com o

E P O N A ERA una im portante diosa de los

LOS R O M A N O S nos legaron u n a interpreta­

equivalente terrenal del sol. El fuego, com o el

celtas continentales conm em orada en escultu­

ción sim plificada de la religión celta que redu­

sol, sustenta la vida y la destruye. Tam bién puri­

ras e inscripciones en m ayor m edida que cual­

cía la abundancia y variedad de las deidades

fica, y hace resurgir la primavera de las cenizas.

quier otra diosa antigua. Su nom bre significa

célticas a un sistem a sem ejante al suyo. De

Tras hacer las hogueras los celtas dispersaban sus

“Gran M adre” y es representada a caballo,

m odo que se establece una igualdad entre

cenizas por los cam pos para fertilizarlos.

acom pañada por un ave, un perro y un potro.

Las principales cerem onias del fuego eran

Epona, im portada a G ran Bretaña por

el dios celta Lugh y M ercurio, entre Brigit y M inerva, y así sucesivam ente.

Sam ain y Beltaine, que dividían el año en vera­

los rom anos, era la única deidad céltica que

no e invierno. Se suponía que anim aban al sol

figuraba en el panteón rom ano. G ozaba de

ser absorbidos p or el Im perio los celtas recibie­

en su ciclo anual y le convencían para que vol­

popularidad entre la caballería rom ana: esta­

ron influencia de los rom anos. Lo que produjo

viera tras su m uerte estacional. N o es sorpren­

ba asociada al m atrim onio y a la fertilidad y

infinidad de representaciones de sus dioses

A fortunadam ente para los arqueólogos, al

dente, por ello, que la veneración del fuego fuera

sus santuarios y altares se instalaban en los

hechas con m ateriales duraderos, así com o ins­

un rasgo peculiar de las zonas frías del norte

establos, donde era venerada y se le pedían

cripciones religiosas. Pero m uchas de las divini­

de E uropa, con sus inviernos largos y oscuros.

favores. En G ran Bretaña su culto se com bi­

dades celtas descubiertas en form a de figurillas,

En la m itología céltica por lo general

nó con los de M acha y R hiannon.

relieves y esculturas son ajenas al panteón clási­

los acontecim ientos im portantes tenían lugar d urante las épocas festivas relacionadas con la

co, y son las inscripciones las que nos han dado ▼ Monolito con inscripciones celtas.

a conocer los nom bres de m uchas de ellas.

transform ación, la renovación, la m uerte y el

Los celtas tenían m uchos dioses relacio­

renacer. Según el Libro de las invasiones (texto

nados con los aspectos principales de su vida:

irlandés com pilado en el siglo XIT d.C .; véase

la guerra, la caza, la fertilidad, la salud, las

p. 79), la gran batalla de M agT uiread entre

cosechas y dem ás. U nos pocos, com o Lugh,

los T uatha De D anann y los fom orianos tenía

eran venerados por celtas de toda Europa. Pero

lugar en Sam ain. Tam bién en Sam ain encontra­

había infinidad de deidades locales, tribales o

ba la m uerte C uchulainn y dejaba G aw ain la

familiares. T enían dioses relacionados con luga­

corte de A rturo en busca del Caballero Verde.

res concretos, com o arboledas sagradas, m o n ta ­

Los cuentos relacionados con Beltaine tratan

ñas rem otas y lagos. En la G alia, por ejem plo,

casi siem pre de la victoria sobre los encanta­

Borvo y G rannos estaban relacionados con

m ientos del Otro m undo. Un ejem plo de ello

pozos, y en G ran Bretaña la diosa Sulis daba

es la vuelta del hijo de R hiannon, Pryderi, que

nom bre a los m anantiales sanadores de Aquae

había sido raptado por un dem onio con garras.

Sulis, la actual Bath.

H IMÁGENES ANIMALES

V

CERNUNNOS

LOS CELTAS reverenciaban a los animales

PARA LOS CELTAS PA G A N O S C ern u n -

por su fuerza, rapidez, fertilidad y demás, y

nos era un dios m uy im p o rtan te. Su nom bre

tanto los salvajes com o los dom esticados te­

significa “el cornudo" y era señor de la n a tu ­

nían valor sim bólico en la m itología celta.

raleza, los anim ales, la agricultura, la prospe­

El toro, com o se ve en el Tain (véase El Ciclo

ridad y el infram undo. Se le representa con

del Ulster), es sím bolo de poder y de riqueza,

cuerpo de hom bre y cornam enta de ciervo;

mientras que el jabalí está asociado a la guerra.

su postura es la típica de Buda y lleva o

Los celtas paganos ornam entaban sus

sostiene en una m ano el torques sagrado

artefactos metálicos y m onedas con represen­

y en la otra una serpiente con cabeza de

taciones de animales, con frecuencia m uy esti­

carnero. C e rn u n n o s es probablem ente lo más

lizadas y ocultas entre complejos dibujos. En el periodo rom ano-celta aparecen pequeñas

parecido que tuvieron los celtas a un dios

imágenes y figurillas anim ales de bronce o de

padre universal. H a dejado huella en las tra­

arcilla, aisladas o acom pañadas de deidades.

diciones literarias de Irlanda y Gales y en la

A Epona, por ejemplo, casi siempre se la repre­

iconografía cristiana posterior es el m odelo

senta con caballos, y a Nealennia con delfines.

del D em onio.

WWl 78

Y

MITOS REESCRITOS

A

PERSONAJES


FU EG O 2 Ü Ü

a prueba, sobre sus amores, ordalías, batallas, búsquedas y m uertes. C uchulainn, p or ejem ­ plo, tuvo tres padres. Sus geis le prohibían com er carne de perro, y debía su nom bre “Sabueso de C u lan n ” a haber m atado a un feroz perro. Antes de ser recibido en Tara, Lugh tuvo que ponerse a prueba ganando una partida de ajedrez, m ientras que la ordalía de G aw ain consistía en enfrentarse al Caballero Verde en el juego de la decapitación. En m uchas historias de amor, com o la de D eirdre y G rainne, la heroína som ete al héroe a un geis para que se fugue con ella. Este p atrón o secuencia proporcionaba un am plio ciclo de relatos relacionados con un héroe en concreto o con un grupo de héroes, lo que perm itía al narrador seguir contándolos sin tregua.

EL CICLO MITOLÓGICO E N T R E LOS T E X T O S irlandeses se encuen­ tra una recopilación de historias en prosa entre las que figuran el Libro de las invasiones y la Historia de los lugares. A m bos textos se recopi­ laron en el siglo XII d.C .; el más interesante, el Libro de las invasiones, procede de intentos anteriores de construir u n a historia de Irlanda por parte de escritores m onásticos de los siglos VI

y

vil.

Efectivam ente, se trata de un m ito

de creación irlandesa que narra una sucesión de invasiones legendarias del país desde el D iluvio hasta la llegada de los gaélicos o celtas. La invasión más im portante es la de los T uatha De D anann, el “pueblo de la diosa D a n u ”, la estirpe divina de Irlanda. Para esta­ blecerse tuvieron que expulsar a Fir Bolg y vencer a los diabólicos fom orianos. Su dios

HÉROES

padre era D agda, el “Dios Bueno”. H abía

EN LA L IT E R A T U R A irlandesa los héroes

otras deidades, com o el trío de dioses artesanos

C u chulainn y Finn m ac C ool tienen u n a pre­

llam ados G oibniu, Luchta y C redne, y el rey

sencia do m in an te. En G ran B retaña sólo las

N uadu, que venció a Lugh tras haber perdido

leyendas arttíricas obtuvieron tanta populari­

un brazo en com bate. Los m itos referentes a

dad. E ntre los héroes m enores las m ujeres esta­

Lugh no se hallan sólo en el Labro de las inva­

ban tan presentes com o los hom bres, especial­

siones, pues figura por doquier com o padre

m ente en el a m o r y en la guerra, com o m uestra

del héroe C uchulainn.

la leyenda de D eirdre.

De los T uatha D e D anann se contaba

Las vidas de los héroes célticos siguen

que cuando los gaélicos conquistaron Irlanda

un p atrón que puede observarse en los relatos

se retiraron bajo la superficie terrestre.

y leyendas de los que son protagonistas. H ay historias sobre su concepción y nacim iento insólitos,' sobre sus infortunios o geaset, sobre O

A Cernunnos, “el cornudo ”.

cóm o obtuvieron su nom bre, cóm o se pusieron

^ D ivinidad celta de chapa de bronce con torques.

V

DIO SES

H

REFLEXIONES

yf

TEMAS

7.9K9


T LA LLEGADA DE LUGH MIENTRAS N U A D A , jefe m anco de los

Incluso sostuvo estar c a p a cita d o p a ra servir com o escanciador. Pero nada de lo que ofrecía era necesario. Los Tuatha De

Tuatha De D anann, ce lebraba una g ran

D anann, le d ijo , d isponían de personas

fiesta en Tara, un ¡oven se presentó a la

dotadas de todas estas ha b ilid a de s.

p uerta. Se id entificó com o Lugh, h ijo de

Finalm ente Lugh p id ió al g u a rd iá n de

C ia n , de los Tuatha De D anann, y nieto

la puerta que preguntase a N u a d a si había

de Balor, e nem igo de éstos. H abía a c u d i­

entre sus hom bres a lg u n o d o ta d o de todas

d o, d ijo , a a y u d a r a su ¡efe in ca p a cita d o

las h a b ilid a de s que él tenía. Y si lo hab ía ,

en la inm inente ba talla entre los Tuatha

d ijo Lugh, renunciaría. Entonces el g u a r­

De D anann y los fom orianos.

d iá n de la puerta a cu d ió al rey y le d ijo

A l no perm itirse la entra d a en Tara a na d ie que no estuviera d o ta d o de una

que había a la entra d a un hom bre lla m a do Lugh, aunque más bien h u b ie ra d e b id o lla ­

h a b ilid a d , se p reguntó a Lugh qué tip o de

marse lldanach, el M aestro de Todas las

artesanías d o m in a b a . D ijo ser ca rp in te ro ,

Artes, pues estaba c a p a cita d o p a ra re a li­

p e ro esto no im presionó al g u a rd iá n de la

z a r todas las actividades que entre los

p uerta, quien le in d icó que en la ciu d a d ela

Tuatha De D anann llevaban a ca b o d ife ­

ya h abía un c a rp in te ro lla m a do Luchtar.

rentes personas.

Lugh v o lv ió a intentarlo. Esta vez d ijo que

N u a d a , in trig a d o , su g irió un m odo de

A Cuchulainn con las doncellas cisne que acuden a pedirle ayuda.

e ra herrero. Pero tam bién h a b ía en Tara un

p o n er a prueba a Lugh. Envió al g u a rd iá n

herrero, lla m a d o Colum Cuaillem ech; tenía

de la puerta con un ta b le ro de a je d re z

Y Primera prueba de Lugh, el dios sol: vencer

g ra n talento y h abía inventado tres técnicas

dicié n d o le que enfrentase al ¡oven con

al mejor jugador de ajedrez de Nuada.

nuevas. En intentos sucesivos Lugh enum eró

el m ejor de sus jugadores. Tras haberle

al g u a rd iá n de la puerta su con d ició n de

vencido, Lugh fue co n d ucido a presencia

una pesada p ie d ra p la n a fuera de la

atleta, ta ñ e d o r de a rp a , g u e rre ro , poeta,

del rey, quien lo sometió a o tra prueba.

ciu d a d ela y retó a Lugh a devolverla

h istoriador, m ag o y tra b a ja d o r del metal.

O g m a , cam peón p rin c ip a l del rey, lanzó

al interior. Sin esfuerzo a lg u n o Lugh la la n zó al interior, d o n de ca yó exactam ente en el m ism o lu g a r que o cu p a b a con a n te ­ rio rid a d . El rey, im p re sio n a d o, o fre c ió su c o ro n a a Lugh, que d irig ió con éxito a los Tuatha De D anann en su lucha contra los fo m o ­ rianos.

LUZ E ILUMINACIÓN LOS CELTAS C R E ÍA N que en codos los aspectos de la naturaleza actuaban fuerzas divinas, y para ellos el principal fenóm eno natural era el sol. Adem ás de considerarlo fuente de la vida y causa de la fertilidad, le atrib u ían una fuerza sanadora v lo hacían responsable del bienestar de los difuntos. El dios irlandés Lugh está asociado al sol y a los cielos. Su nom bre significa literal­ m ente “el que brilla” y es una de las más des­ tacadas divinidades celtas. Era m aestro de todas las artesanías y habilidades, el M ercurio galo, tal y com o le den o m in ó César, y trajo consigo del otro m u n d o la luz en form a de ilum inación.

m

so

T

MITOS REESCRITOS

fii

PERSONAJES


LA LLEGADA DE LUGH i X

La llegada de Lugh dio lugar a dos im portantes procesos de la m itología irlande­ sa prim itiva. Prim ero, in trodujo el concepto de un solo dios con m uchas habilidades; y se­ gundo, creó un nuevo orden de deidades que m ejoró a los degenerados seres prim igenios llevando a la tierra el orden y el conocim iento. Se convirtió en rey de los T uatha D e D anann, el pueblo de la luz; perfeccionó a los fom orianos, carentes de las artes, y se convirtió en padre de C uch u lain n , el gran héroe del Ulster. F.I equivalente galés de Lugh es I.leu, ‘el bri­ llante de la m ano hábil”. yr

FESTINES T EM A S R E C U R R E N T E S de la m itología celta son los festines del otro m undo y los fes­ tines en que solían acaecer sucesos dramáticos. Las leyendas referentes a Briccriu y a Mac Da T h o se centran en enfrentam ientos por la parte del festín que corresponde a los cam peo­ nes; G rainne seduce a D iarm aid en un festín; Deirdre nace en otro; y la herm osa m ariposa Etain vuelve a nacer com o ser hum an o tras posarse en un vaso de hidrom iel en el curso de un festín. E n la leyenda de Branwen los acuer­

Éste conseguía que volviera a su form a

dos m atrim oniales y un tratado de paz. se

hum ana p o r las noches, y vivieron juntos

de utilizarse en los banquetes para rebajar

resuelven d urante un festín; Fergus es trágica­

felizm ente hasta que Fuamnach los encon­

y servir el vino.

m ente confundido m ientras banquetea; y Bres

tró. Fuam nach co n ju ró o tro viento y esta

es satirizado por el poeta Cairbre por ser inca­

vez Etain fue m etida en una copa de h id ro ­

paz de proporcionar pródiga hospitalidad.

T EL GALANTEO DE ETAIN

▲ Cubo de bronce y madera que debió

m iel. La m ujer que llevaba la copa no se

A m bos, convertidos en cisnes, huyeron p o r

d io cuenta de que en su b e b id a hab ía una

el a g u je ro de salida de humos del tejado.

m arip o sa y se tra g ó a Etain. Etain se qu e dó n a d a n d o en el vientre

Eochaid m archó a Bri Leith y asedió el túm ulo durante nueve años. Finalm ente

ETAIN, LA MUJER M Á S BELLA de Irlan d a ,

de la m ujer y vo lvió a nacer com o m ucha­

se casó con M id ir, un dios del o tro m undo

cha hum ana 1 .0 1 2 años después de su

Entonces a p a re cie ro n cincuenta mujeres,

que vivía en el túm ulo de Bri Leith. La p r i­

p rim e ra e n carnación. Esta vez era Etain,

todas iguales que Etain. Eochaid las e x a ­

salió M id ir y pro m e tió devolverle a Etain.

m era esposa de M id ir, Fuam nach, estaba

h ija de Etar, rey del Ulster. C ua n d o llegó a

m inó cuidadosam ente y, tras hacer su

celosa y se sirvió de la m a g ia p a ra co n ve r­

la ed a d a d e cua d a , Eochaid A ire m , rey de

elección, vo lvió con ella a Tara.

tir a Etain p rim e ro en un estanque, luego

Irlan d a se desposó con ella. A l descubrir

en un gusano y finalm ente en una bellísim a

que Etain h abía vuelto a nacer, M id ir se

m arip o sa cuya m úsica y cuyo perfum e se

d irig ió a Eochaid p a ra reclam arla. Pero

no era Etain. A l h u ir con M id ir en form a

exp a nd ía n p o r los aires.

Etain no quería d e ja r a su nuevo m a rid o

de cisne, Etain se h a lla b a e m b a ra z a d a

M id ir estaba satisfecho de la nueva

A lgunos años más ta rd e M id ir reveló al rey que la m ujer que había escogido

sin el perm iso de éste, de m odo que M id ir

de Eochaid. La m ujer a quien Eochaid

fo rm a de Etain, p o r lo que Fuam nach recu­

retó a Eochaid a un torneo de a jedrez.

h ab ía to m a d o p o r su esposa era su

rrió de nuevo a la m a g ia . Esta vez envió

G a n ó él, pero cuando a cu d ió a p o r el p re ­

p ro p ia h ija .

un viento que se llevó a Etain a un lu g a r

m io encontró cerradas todas las puertas

rocoso, d o n de estuvo, p riv a d a de a yu d a ,

del p a la cio de Eochaid. M as esto no detu­

d u ra n te siete años. Finalm ente la encontró

vo a M id ir, que inm ediatam ente se presen­

el h ijo a d o p tiv o de M id ir, lla m a d o

V

D IO SES

JH Í

Oengus.

REFLEXIONES

en el vestíbulo, apoderándose de Etain.

TEMAS

M ientras tanto Eochaid había sido p a d re de un h ijo que se co n virtió en el héroe C o n a ire M or, de m odo que el g a la n te o de Etain d io o rige n a un dios.

81 0 .1 1 1


Ü H

LOS CELTAS

VI

Tain no es el relato de una lucha de ani­ males de este m u n d o , sino que trata de bestias

MORRIGAN

sobrenaturales en torno a las cuales se ha u rdi­

M O R R IG A N ERA LA D IO SA CELTA

do una batalla m ítica. El com bare entre D on,

suprem a de la guerra. Acechaba en los

el toro m arrón, y Finnbennach, el toro blanco,

cam pos de batalla llenando de furia a los

sim boliza la prolongada e in ú til lucha entre

guerreros y hurgando los cadáveres del

el U lster y C o n n ach t, las más septentrionales

bando derrotado. Tenía dotes proféticas

de las cinco antiguas provincias de Irlanda.

y figura cam biante, a d o p tan d o aspecto

El hecho de que los toros ya se hubieran

de grajo o de cuervo.

enfrentado ferozm ente bajo diversas aparien­

M orrigan era una triple deidad que

cias den o ta aquí la rivalidad tradicional entre

se hallaba presente en las leyendas irlande­

las provincias.

sas p or sí m ism a o en form a de una de sus

El relato, com pilado en un asentam iento cristiano, probablem ente debió de ser objeto

divinidades subsidiarias: Badb, M acha y N em ain. C o m binaba la m uerte y la des­

de alguna reinterpretación. C on todo perdura

trucción con una intensa fuerza sexual y

en él un contenido m itológico considerable:

se supone que en las leyendas artúricas

el guerrero sobrehum ano C uchulainn es el

fue el m odelo de M organ Le Fay.

cam peón de la causa del Ulster; en C o n n a ch t gobierna la reina-diosa M edb; y el destino

V

DAGDA D A G D A , L LA M A D O el “Dios Bueno”, el “G ran Padre” y el “Más Sabio", era el jefe de los Tuatha D e D anann. Enere sus atributos se contaban un caldero mágico v u n poderoso garrote dotado de ruedas. El caldero satisfa­ cía a todos los que se alim entaban con su contenido, m ientras que el garrote, además de m atar a los enem igos, resucitaba a los am i­ gos m uertos. Dagda era capaz de modificar el clima y controlar las cosechas. C om binaba elem entos de un padre celestial, un dios de las torm entas, una deidad guerrera, un dios de la fertilidad y del propio sol, si bien solía representársele com o zafio e incluso cómico.

EL CICLO DEL ULSTER TAL ES F.L N O M B R E que recibe una com pi­ lación de leyendas épicas irlandesas en prosa; la más im p o rtan te es un grupo denom inado Tain o La lucha de ganado de Cooley. El m anus­ crito más antiguo, que data del siglo

XII

d.C .,

se titula I.ibro del ganado de D un. De todos m odos el origen de la leyenda es m ucho más antiguo, pues se rem onta al siglo VIII o incluso antes.

de los dos reinos se encuentra en m anos de

M Cuchulainn conducido por la rueda brillante

M orrigan, la diosa de la m uerte y tam bién

hacia la '¡'ierra de las Sombras.

de la destrucción.

▼ La reina Medb de Connacht en su trono.


DAGDA

Y EL TORO MARRÓN DEL ULSTER U N A N O C H E LA REINA M ed b de Connacht y su m a rid o , A ilill, se h a lla b a n ch a rla n d o acostados y se ja cta b a n de sus posesiones. Estaban casi ig u a la d os, salvo p o r Finnbennach, el g ra n to ro de cuernos blancos que era p ro p ie d a d de A ilill. M e d b buscó en v a n o en su tierras un an im a l semejante hasta que o yó h a b la r de D onn, el m ag n ífico to ro m arró n del Ulster que era p ro p ie d a d de D a ire m ac Fiachniu. D a ire estaba dispuesta a prestárselo a M e d b d u ra n te un a ñ o si ésta se le hacía una o fe rta generosa, p e ro al e m b ria g a rse los enviados de la reina supo p o r ellos que pretendían hacerse con el a n im a l con o sin su perm iso. De m odo que se negó a co o ­ p e ra r y escondió el toro. A l o ír las noticias M e d b p a lid e ció y a n im ó a A ilill a in v a d ir el Ulster p a ra a p o d e ra rse del to ro m arró n. Reunieron una g ra n fu e rza de la que fo rm a b a parte una tro p a bien d is c ip lin a d a procedente de Leinster. La m aléfica M e d b , envidiosa de esa tro p a , p la n e ó devolverlos a su país o m atarlos. Pero pre va le ció la sensatez del consejo, que le recom endó re p a rtir d icha tro p a entre el resto de su ejé rcito p a ra extender su influencia positiva. A co n tin ua ció n tuvo lu g a r un feroz com b a te entre las fuerzas de C onnacht y las del rey C o n c h o b a r del Ulster en el que se enfre n ta ro n fa m ilia re s y viejos am igos lucharon entre sí. D urante m ucho tiem po el g ra n g u e rre ro C uchulainn co m b a tió al ejé rcito de C o n n a cht con una sola m ano, pues era el único héroe del Ulster a quien no a fe ctab a una m a ld ició n que d e b ilita b a p e rió d ica m e nte a los hom bres del país. M e d b no lo g ró d e rro ta rle con trucos y

lo h a bían co n d ucido de vuelta a C onnacht

▲ La reina Medb pide consejo a un druida sobre

tram pas, p o r lo que C u chulainn m ató a

¡unto con cincuenta terneras del rebaño de

el héroe Cuchulainn.

m uchos de sus hom bres, unos enviados

D aire que le seguían. C uando el toro m a­

a batirse en com bate sin g u la r y otros que

rrón se encontró con el an im a l de cuernos

le a ta c a b a n en g ru p o s de cien. Finalm ente

blancos de A ilill, inm ediatam ente se enfren­

Pero Donn, que estaba exhausto y m o rta l­

los hom bres del Ulster recuperaron sus fuer­

taron. Las enorm es bestias b a ja ro n su co r­

mente he rid o , m urió al poco tiem po.

entrañas de Finnbennach p o r la lla n u ra .

zas y, c o rrie n d o en a y u d a de C uchulainn,

nam enta y se b a tie ro n en trem enda lucha,

d e rro ta ro n al e jé rcito de M ed b .

desbocándose p o r toda Irlanda. Finalmente

m urieron miles de hom bres p o r un c a p ri­

se vio que el to ro m arró n g a lo p a b a victo ­

cho abusivo y

rioso de vuelta al Ulster, d isem inando las

quedó con el g ra n toro.

M ie ntra s tanto los e xp lo ra d o res de

Medb habían encontrado al toro Donn y

V

d io s e s

H

REFLEXIONES

TEMAS

De m od o que en el p la zo de un mes

ninguna de las partes se

83

S


DECAPITACIÓN LO S C E L I AS C R E IA N que el alm a se hallaba en la cabeza. Por ello decapitaban a los venci­

T EL FESTÍN DE BRICCRIU

como vasija para beber leche, podía reanimar a los hom bres del Ulster debilitados. O tro aspecto com ún de este culto m ítico

dos a m odo de acto triunfal y conservaban sus

de la cabeza es el juego de la decapitación, que

cabezas com o trofeos o se las ofrecían a los

figura en el festín de Briccriu, perteneciente al

Briccriu de la Lengua Envenenada constru­

dioses en sus tem plos.

ciclo del Ulster, y en la leyenda de G aw ain y el

yó en Emain M a ch a una fantástica sala e

C aballero Verde. En estas leyendas se da gran

invitó a un festín a todos los hom bres del

La decapitación es un rasgo destacado

PARA IMPRESIONAR a sus invitados,

de los m itos célticos, en los que es com ún

im portancia al valor o la cobardía de los perso­

Ulster y de C onnacht, rivales trad icio n a le s.

que las cabezas sigan vivas un a vez separadas

najes, así com o a su honor. Al poner sus cabe­

M as na d ie quiso acudir. C onocían p e rfe c­

de los cuerpos. En el M abinogion, Bran el

zas en el tajo, C uchulainn y G aw ain están dis­

tamente a Briccriu y su a fic ió n a la in trig a .

Bendito es decapitado, lo que trae buena suerte

puestos a arriesgarlo todo para probar su valor

Pero les a m e n a zó con tan terribles im pues­

a sus com pañeros. En la leyenda irlandesa de

y su integridad.

tos si se neg ab a n que no tuvieron otra op ció n .

L om na, bufón de Finn m ac C ool, se le corta

Ya en el festín era p riv ile g io del g u e ­

la cabeza, que es clavada en una estaca, pese a lo cual sigue hablando. La enorm e cabeza de

▼ Cuchulainn durante su viaje a Emain

rre ro más noble entre los presentes escoger

Conall C ernach, héroe del Ulster, utilizada

Macha.

la m ejor p ie za de carne. Briccriu se a p re ­ suró a a p ro ve ch a r este p ro to c o lo h e roico, en el que veía ocasión de p ro v o c a r e n fre n ­ tam ientos. D irig ié n do se sucesivamente a los tres contendientes p rincipa le s, Loegaire Buadach, C onall Cernach y Cuchulainn, les convenció p a ra que reclam asen la pie za del cam peón. Y p a ra asegurarse de que se en fre n ta ra n a tiz ó adem ás a sus esposas unas contra otras. Tal y com o Briccriu h a b ía p la n e a d o , se p ro d u jo una reyerta que sólo la s a b i­ d u ría de Sencha m ac A ile lla p u d o fre n a r su g irien d o que los tres héroes d e ja ra n d irim ir la disputa a la reina de C onnacht, M ed b . Tras una te rrib le o rd a lía M e d b concedió el h o n or a C uchulainn. Pero a su vuelta a Em ain M a ch a , Loegaire y C o nall a firm a ro n que la reina h abía sido e n g a ñ a d a y se ne g aro n a a ce p ta r su veredicto. De m od o que los tres a cu d ie ro n a M unster en solicitud del ju ic io del g ra n rey g u e rre ro Cu Roi m ac D a iri. Tras re a ­ liz a r nuevas pruebas de v a lo r tam bién éste escogió a C uchulainn. Sin e m b a rg o , los otros dos vo lvie ron a negarse a a ce p ta r su d e rro ta . El p ro b le m a seguía sin resolver hasta que una noche, estando reu n id o s en Em ain todos los hom bres del Ulster, entró en la estancia un g ig a n te a n d ra jo s o . Este retó a Loegaire, a C o n a ll y a C u ch u la in n a co rta rle la c a b e za , d icié n d o le s que a la noche siguiente vo lve ría p a ra d e c a p ita rlo s a ellos. Los tres a ce p ta ro n . El p rim e ro que

if?

Y

m i t o s r e e s c r it o s

A

p er s o n a jes


DECAPITACIÓN 9 H

EL CICLO FENIANO

p ro b ó fue Loegaire,

por una d ruida y se casa con una m ujer e n ­

quien d e ca p itó al

LOS F R A G M E N T O S M A N U S C R IT O S

cantada transform ada en ciervo. A dquiere

a n d ra jo s o ; éste a b a n ­

más antiguos del ciclo feniano de Irlanda datan

la sabiduría gracias a su relación con el Sal­

d o n ó el lu g a r con la

del siglo

m ón del C ono cim ien to , tiene el don de la

vüi

d.C ., aunque se supone que sus

c a b e z a b a jo el b ra zo .

leyendas se retrotraen estilísticam ente al siglo

A la noche siguiente,

III

y h a b ie n d o re cu p e ra do

com pleta de sus ocho partes principales no

la c a b e za , el g ig a n te v o lv ió p a ra vengarse; p ero Loegaire, c o b a r­ dem ente, se echó atrás negándose a someterse. Lo m ism o suce­

d.C . De todos m odos la prim era síntesis

aparece hasta el siglo

XII

d.C . El ciclo está for­

profecía, se sirve de la m agia y es un guerrero sobrehum ano. D e estas leyendas se dice en ocasiones que pertenecen al ciclo osiánico, referente al

m ado por gran cantidad de relatos en verso

hijo m ayor de Finn, el gran poeta y guerrero

y en prosa de los que se supone que proceden

O isin, que tiene presencia destacada en las

las sagas artúricas.

leyendas tardías.

El héroe sobrenatural de este ciclo es el poeta y adivino Finn m ac C ool, versión tardía de un dios más antiguo, Lugh. Este es jete de

d ió en el caso de

una banda de guerreros irlandeses m uy disci­

4 Se conservan piedras labradas que dan una idea

C onall. A l lle g a r

plinada, la Fianna, conjurados para defender

de los personajes y protagonistas de la tnitologia

su tu rn o , solamente

al rey y escogidos por su fuerza y su valor.

celta.

C uchulainn estuvo dispuesto a p a g a r

La condición divina de Finn es confir­ m ada por m uchos rasgos de su vida. Es criado

▼ Ilustración de un manuscrito del siglo X V que muestra la coronación del rey Arturo.

el precio. Se a rro ­ d illó y esperó el m an d o b le , mas éste no llegó. El g ig a n te se co n virtió en el p ro p io Cu Roí mac D a iri, que co n firm ó la decisión que había to m a d o anteriorm ente. A con tin ua ció n , lib e ró a C u chulainn de la o rd a lía y el hé­ roe fue d e c la ra d o cam peón in d isp u tad o de Irlan d a .

A GIGANTES LO S G IG A N T E S están presentes en la m itología celta de varias form as. H ay héroes, com o el irlandés Finn mac C ool o el galés Bran, que son tan grandes que se les repre­ senta com o gigantes. H ay tam bién gigantes que son instrum entos en m anos de los héroes, com o W rnach, cuya espada era uno de los objetos que C ulhw ch debía arrebatar de manos de O lw en. E n otros casos los gigantes se enfrentan, com o C u Roi m ac Dairi en el festín de Briccriu. Los restantes son brom istas y am ables o existen para som eter a hom bres más débiles. Las gigantas tam bién son un rasgo de la m itología celta; Bebinn en el ciclo feniano o

Cymidei Cymeinfoll en la leyenda de Branwen.

V

DIO SES

5H Í

REFLEXIONES

TEMAS

85 m


§83

LOS CELTAS

T

T

EL SALMÓN DEL CONOCIMIENTO

DEIRDRE DE LAS PENAS

por lo que se resistía a seguir adelante. M as D e ird re a m e n a zó con com p ro m e te rlo ,

EL BARDO FINNECES llevaba siete años

ANTES DEL N A C IM IE N T O de D eirdre, el

pescando en Linn Feic, a o rilla s del Boyne,

d ru id a C a th b ad p ro fe tizó que sería m uy

N a o ise p id ió a yu d a a sus herm anos A rd a n

con la esperanza de c a p tu ra r a Fintan, el

herm osa y que sería m otivo de grandes

y A in n le , y los am antes huyeron a Escocia.

de m od o que p a ra p re se rva r su h o n or

fabuloso Salm ón del C onocim iento. Se

sufrim ientos p a ra el Ulster. En consecuen­

hab ía p ro fe tiz a d o que quien se com iera

cia , cuando nació algunos quisieron m a ta r­

con un ejército. Se p ro d u je ro n terribles

este salm ón re cib iría el don del co n o ci­

la. Pero el rey C o n ch o ba r creyó po d er

combates, pero al ca b o de un tiem po

m iento ¡lim itado y que dich a persona sería

c a m b ia r el destino de D eirdre ocupándose

C o n ch o ba r tuvo que p e d ir una tregua.

lla m a d a Finn. Finneces pescaba despreocu­

de su c ria n za y desposándose con ella

Envió a tres guerreros, Fergus m ac Roich,

padam ente hasta que un día un m uchacho

cuando lle g a ra a la edad.

Dubthach Doeltenga y C orm ac, p a ra que

lla m a d o Dem na le p id ió ser su pupilo.

En un a lo ja m ie n to escondido, D eirdre

C onchobar, enfurecido, les persiguió

invitasen a los fugitivos a volver a casa y les

fue c ria d a p o r Leborcham, n o d riza de

garantizasen su seguridad. Pero en cuanto

de Finneces, ca p tu ra ro n a Fintan. Era el

C onchobar, hasta convertirse en la h e rm o ­

volvieron al Ulster C o n ch o ba r ro m p ió su

pez más herm oso que había visto y se lo

sa ¡oven que C athbad había a n u nciad o

p a la b ra e h izo que Eogan m ac D urthacht

d io a Dem na p a ra que lo cocinase. Le d ijo

y estar casi a punto de desposarse con el

m atara a los tres hijos de Uisnech.

al m uchacho que en m odo a lg u n o lo p ro ­

rey. Pero un día D eirdre v io a un cuervo

base, pues después de tanto tiem po no

que bebía la sangre d e rra m a d a sobre la

les enfureció. A ta c a ro n a C o n c h o b a r m a ­

quería pe rd e r su o p o rtu n id a d .

nieve de un ternero recién de scu artiza d o y

ta n d o a trescientos de sus hom bres y luego

preguntó a Leborcham si todos los m aridos

desertaron huyendo a C onnacht, riva l tra ­

Dem na era el a p o d o del ¡oven Finn mac

eran grises y a rru g a d o s com o C o n ch o ba r

d icio n a l del Ulster.

C ool. M ie ntra s co cin a b a el salm ón, Finn

o si hab ía a lg u n o con labios rojos com o la

se quem ó la piel del p u lg a r y se lo chupó

sangre, piel blanca com o la nieve y cabello

se cu m p lió y D e ird re no h a lla b a consuelo.

p a ra a liv ia r el dolor. De m odo que p ro b ó

negro com o el cuervo. A Leborcham , o lv i­

C o n ch o b a r se desposó con ella, mas no

el salm ón, p o r lo que éste le transm itió

d a n do la profecía, se le escapó que N aoise,

eran felices. A l ca b o de un a ñ o C o n c h o b a r

inm ediatam ente su conocim iento.

h ijo de Uisnech, tenía dichas cualidades, y

preguntó a D eirdre cuáles eran las dos cosas

C ua n d o Finneces lo supo, le d ijo m a l­

D eirdre d e cid ió inm ediatam ente conocerlo.

que más le disgustaban. D eirdre repuso que

h um o ra d o a Finn que tenía que comerse el

Ella p re p a ró un encuentro y am bos se

Y al poco tiem po, p a ra g ra n ale g ría

Lo que Finneces ig n o ra b a es que

pescado entero. Así lo h izo éste, y desde

en a m o ra ro n de inm ediato. Pero N a oise

entonces tuvo el don de ver el futuro.

sabía que D eirdre estaba pro m e tid a al rey,

A Fergus y a sus hom bres esta tra ició n

De m odo que la pro fe cía de C a th b ad

le o d ia b a a él más que a nadie, y después de él, a Eogan m ac D urthacht. Entonces el rey d e cid ió que, tras h a b e r pa sa do un a ño con él, ella p asaría el siguiente con Eogan. Pero ca m ino de la corte de Eogan, D eirdre se tiró del ca rru a je y m urió.

Deirdre con la cabeza cortada de su amante Naoise, asesinado por el celoso rey Conchobar.

AMANTES DIVINOS F.N M U C H O S M IT O S celtas el am or es un tem a de im portancia central. Puede tratarse de am or entre dos personajes sobrenaturales o entre una divinidad y un ser hum ano. C o n frecuencia intervienen tres personas: un joven apuesto, una m uchacha o m ujer herm osa y un pretendiente sin éxito o un m arido a veces m ucho más viejo. Las leyendas irlandesas de D iarm aid y G rainnc y de D eirdre y Naoise son típicas de estos triángu­ los amosorosos con resultados frecuentem ente trágicos. La leyenda galesa de Pwll y R hiannon se asemeja a las irlandesas. En esta leyenda las tram pas contra Gwawl, pretendiente rechazado

T

MITOS REESCRITOS

A

per so n a jes


EL S A L M Ó N DEL C O N O C IM IE N T O S f e

T LA PERSECUCIÓN DE DIARMAID Y GRAINNE

Durante algunos años D ia rm a id y G ra in n e fueron felices. Sin e m b a rg o , Finn no h a b ía d e ja d o de o d ia r a D ia rm a id y un día co n sig u ió que a cu d ie ra con él a

FIN N M A C C O O L, jefe de la Fianna, esta­

una cacería en pos del Jabalí de Boann

ba haciéndose vie jo , pese a lo cual d e cid ió

G h u lb an . Estaba p ro fe tiz a d o que D ia r­

volverse a casar. Tras arduas d e lib e ra c io ­

m aid e n co ntra ría la m uerte en lucha con

nes escogió a G ra in n e , h ija de C orm ac

esta bestia, que en re a lid a d era su h e rm a ­

m ac A irt, rey de Tara. G ra in n e no podía

nastro encantado.

a m a r a un hom bre vie jo y en el festin n u p ­

C om o había sido p re d ich o , D ia rm a id

cial se interesó p o r un apuesto g u e rre ro

fue m ortalm ente he rid o , y su única o p o rtu ­

lla m a d o D ia rm a id . Entonces se h izo con

nid a d de salvarse eran los poderes m á g i­

una p oción a d o rm e ce do ra y, una vez d o r ­

cos de Finn. Finn p odía re a n im a r a los

m idos todos los invitados a la bo d a excep­

guerreros a g onizantes dándoles agua

to D ia rm a id , G ra in n e le p id ió que la lle va ­

con sus p ro p ia s manos. Este fue en busca

ra lejos.

de D ia rm a id , p ero en su ca m ino desde la

D ia rm a id , que era leal a Finn, al p rin ­

fuente el a g u a se le cayó p o r dos veces. A

cip io se negó. Pero G ra in n e puso en tela

la tercera lo lo g ró , pero ya era dem asiado

de ju icio su v irilid a d y entonces él consin­

tarde: D ia rm a id h abía muerto.

tió. Y to m a n d o algunos caballos y un ca rro del establo, se fueron m ientras todos se­

▼ El cuervo de m al augurio acude a Cuchulainn.

guían d u rm iendo. C u a n d o Finn despertó y se p ercató de lo sucedido se e n fure ­ ció. H abía p e rd id o a su nueva esposa y a uno de sus mejores lugartenientes. O rd e n ó a la Fianna que les d ie ra caza con la a yu d a de mastines sin co n ­ cederles un m om ento de des­ canso hasta su captura.

A Finn mac Cool de ¡oven en compañía

D ia rm a id y G ra in n e huían a te rro riz a ­

de la princesa Tasha.

dos y los perseguidores seguían tras sus

de R h ian n o n , causan el encantam iento de

z a d a que apenas tenían tiem po de com er

huellas. La persecución era tan e n ca rn i­

Dyfed, que hace desaparecer a todos menos

ni de dorm ir. Sólo p udieron obtener algún

a los protagonistas del relato.

descanso g ra cia s a la m ag ia de Angus,

En la m itología irlandesa tam bién está

p a d rin o de D ia rm a id , que les d ejó su

presente la noción de la realeza y soberanía sa­

m anto de la in visib ilid a d . Durante l ó años

gradas, en virtud de las cuales la unión del rey y

v ia ja ro n p o r toda Irlan d a d u rm ie n d o in có ­

la diosa del am or y la fertilidad garantiza la pros­

m odam ente, com iendo lo que ca za b an o

peridad de la tierra. Es frecuente que la diosa

recolectaban y pasa nd o muchas aventuras

aparezca en form a de bruja, pero cuando el rey

con la protección de fuerzas naturales y

cum ple su deber, se vuelve joven y hermosa.

sobrenaturales.

La imagen del am or y el m atrim onio

Finalm ente Angus y el p a d re de

divinos es frecuente en los hallazgos arqueoló­

G ra in n e se reunieron y solicitaron el p e r­

gicos relacionados con la religión pagana de

dón de la p a re ja . Finn accedió a interrum ­

los celtas. Las parejas divinas se veneraban en

p ir su caza si D ia rm a id prom etía no m os­

inscripciones y esculturas, en las cuales figura­

trarse con G ra in n e . En Tara se celebró un

ban com o sím bolo de arm onía, salud, riqueza,

festín de reconciliación y el rey C orm ac

protección

mac A irt devolvió sus tierras a D ia rm a id .

V

y

abundancia.

DIOSES

H

REFLEXIONES

yt

TEMAS

87

0-1ÍE


ANIMALES E N LA M IT O L O G IA CELTA aparecen diver­

se convirtieron en símbolo de los guerreros selectos de la aristocracia. ¿Qué m ejor animal

sas criacuras, sean salvajes o domesticadas. O isin

para llevar a un héroe al otro m undo? El gana­

y Lanval son transportados al otro m u n d o en

do vacuno cubría la m ayor parte de las necesi­

Y OISIN EN LA TIERRA DE LA ETERNA JUVENTUD

magníficos caballos blancos; U lster y C onn ach t

dades cotidianas de los celtas: carne, productos

se representan corno toros enfrentados; Culhwch

lácteos, cuero, huesos y cuernos para hacer he­

p a d re , Finn m ac C ool, y su g ru p o de

está relacionado con los cerdos; Etain se convier­

rram ientas. Los bueyes eran básicam ente ani­

guerreros escogidos, la Fianna. Se unió

te en una bella mariposa; Finn recibe el cono­

males de tiro, m ientras que los toros reflejaban

a ellos un herm osa m ujer con aspecto

cim iento de un salm ón; las penas de D eirdre

la fuerza y la riqueza de sus propietarios.

de ha d a sobre un c a b a llo b lanco. Se lla ­

se inician cuando ve a un cuervo bebiendo la sangre de un ternero descuartizado; san Patricio

La caza era tan to un deporte com o una

U N D ÍA O IS IN SALIÓ de ca za con su

m ab a N a im del C a b e llo D o ra d o y d ijo

actividad prestigiosa, y entre el cazador y su

que había id o p a ra llevarse a O is in consi­

se presenta en form a de ciervo; y Pvvll pasa al

pieza se establecía un lazo espiritual. De m odo

go a Tir na n O g , la Tierra de la Eterna

otro m undo m ientras da caza a un ciervo.

sem ejante se trataba con respeto a anim ales

Juventud.

Los anim ales tenían un papel m uy im por­

com o el jabalí, cuya carne estaba presente en

N a im les contó que a m a b a a O is in

tante en la vida de los celtas, com o se refleja en

los festines. Los sacrificios de anim ales c o n m o ­

desde que hacía unos años e lla y su

sus relatos. Los caballos, por ejem plo, eran ani­

vían al otro m undo.

p a d re re c o rrie ra n Irla n d a c a b a lg a n d o .

▼ San Patricio, que convirtió a Oisin al cristianismo.

p o r los p ra d o s co m o un joven c ie rv o y

Entonces h a b ía visto a O is in c o rrie n d o

males llenos de prestigio y adm irados por su belleza, rapidez, bravura y vigor sexual. Por ello

le h a b ía p a re c id o un p e rfe c to c a z a d o r y g u e rre ro . D u ran te siete años y siete días h a b ía vuelto, in visib le , p a ra verle crecer, hasta que su p a d re le d io la a u to riz a c ió n p a ra d e c la ra rle su am or. N a im la n zó un hechizo sobre O is in p a ra que tam bién él la a m a ra , tras lo cual c a b a lg a ro n ¡untos sobre el corcel b la n co de N a im cru za n d o lagos, ríos y el brum oso m ar hasta lle g a r a Tir na n O g . A llí se casaron y vivie ro n felices d u ra n te trescien­ tos años, que a O isin le p a re cie ro n sólo tres semanas. Finalm ente O isin sintió no stalgia de su país y d e cid ió visita r a su p a d re y a sus am igos. N a im h izo todo lo que pu d o p a ra d isu a d irle de vo lve r a Irla n d a . M as no p u d o hacerle c a m b ia r de o p in ió n , de m odo que le d io p a ra el v ia je su ca b a llo b la n co a d virtié n d o le de que no desm ontara en ningún m om ento, pues de lo c o n tra rio no volvería jam ás. C u a n d o O isin llegó a Irla n d a encontró que to d o h a b ía ca m b ia d o . El p a is a je era d ife re n te , su p a d re y la Fianna ha b ía n m uerto hacía m ucho tie m p o y re in a b a una nueva fe. O is in , p ro fu n d a m e n te e n triste ci­ d o , in ic ió su via je p a ra vo lve r con su fe é ri­ ca esposa. Pero al p o co en co ntró a un g ru p o de cam pesinos que in tentaban c a rg a r una pesada p ie d ra en un c a rro y que le p id ie ro n a yu d a . O is in a sin tió

T "

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


A N IM A L E S 2 %

com o los caballeros errantes y las dam as en apuros, procedentes de influencias c o n tin e n ­ tales posteriores. Las C uatro Ramas, tres de las cuales se refieren al héroe Pryderi son las leyendas de Pwll, Branwen, M anaw vdan y M ath. Las his­ torias restantes se reparten en dos grupos: “C uatro leyendas nativas independientes” y “Tres relatos”. La leyenda de laliesin se inclu­ yó en recopilaciones posteriores. Entre las “Leyendas nativas” destaca la más antigua leyenda artúrica galesa supervi­ viente, Culhwch y Oliven, que presenta aspectos estilísticos, vocabulario y costum bres del siglo X I.

En esta leyenda A rturo está a m edio cam ino

entre un jefe celta tosco y de un rey cortés.

LA FAMILIA LAS T R IB U S CELTAS o tuath eran goberna­ das por reyes m ediante asambleas generales del pueblo. Las com unidades celtas, rígidam ente jerarquizadas, estaban divididas en cuatro g ru ­ pos principales: nobles, guerreros, granjeros e intelectuales. Estos últim os podían ser hom bres santos (druidas), poetas (bardos) o artesanos habilidosos, com o los trabajadores del metal. Para los celtas el parentesco era im portante, pues vivían, trabajaban y luchaban en familias extensas que podían estar form adas p or cente­ nares c incluso m illares de “parientes”. Es com ­ prensible, pues, que en el curso de sus viajes héroes com o C ulhw ch o Peredur no reconocie­ ran a una “tía” o a un “prim o ”. L,as leyendas galesas de las C uatro Ramas de M abinogi giran en torno a dos grandes familias divinas: las casas de D on y de Llyr.

ANTIGUOS MITOS GALESES

de buena g a n a , p ero al detenerse se le

D o n , diosa m adre em parentada p o r parte de

ro m p ie ro n las rie nd a s y ca yó a tie rra .

LA O BRA M A ESTRA de la literatura galesa

Inm ediatam ente el c a b a llo se desvaneció

m edieval es el Mabinogion, form ado por las

Mawr, el Bile de los irlandeses. Sus descendien­

y O is in se tra n s fo rm ó de m od o espectacu­

C uatro Ramas o relatos de M abinogi y otras

tes son los hijos de la luz o del cielo, sem ejan­

la r en un h o m b re vie jísim o , cie g o y a

leyendas, hasta un total de doce.

tes a los T uatha De D a n a n n de la m itología

pun to de m orir.

Los m anuscritos más antiguos del M abi­

Fue co n d u cid o a presencia de san

nogion que han llegado hasta nosotros son

Patricio, que recorría el país p re d ica n d o

m adre con la gaélica A na, está casada con Beli

irlandesa. En cam bio los descendientes del dios del

El libro blanco de Rhydderch v F.l libro rojo de

mar, Llyr (el gaélico Lir), se parecen más bien

la nueva re lig ió n y el santo le re cib ió en

Hergest, que datan del siglo

a los fom orianos y son considerados restos de

la nueva fe. A dem ás puso p o r escrito a lg u ­

das deben de ser bastante anteriores, pues con­

una época más antigua v m enos lum inosa.

nas historias de los viejos tiem pos, cu a n do

tienen m uchos antiguos elem entos célticos,

B ran el Bendito y Branw en son hijos de Llyr.

O is in y la Fianna g o b e rn a b a n el país. Pero

com o héroes sem ejantes a los dioses, anim ales

el g u e rre ro -p o e ta y el m undo que había

encantados y am or a los banquetes y al otro

familias enfrentadas, si bien, com o sucede con

c o n o cid o p ro n to de sa pa re cie ro n p a ra

m undo. En la época en que se escribieron fue­

sus equivalentes irlandeses, establecen alianzas

siempre.

ron combinadas con elementos de

por m atrim onios cruzados.

V

DIOSES

H

REFLEXIONES

TEM AS

X IV .

Pero las leyen­

la caballería,

Es frecuente que se presente a las dos

89

flí|T


£H É

LOS CELTAS

A El caldero de Gudenstrup, uno de los más célebres y hermosos que se conservan. la n zó al m uchacho al fuego. La lucha se rea n u d ó y los irlandeses, g ra c ia s al c a l­ d e ro m ág ico , llevaban las de ganar. Pero Efnisien destruyó el ca ld e ro e incluso a sí m ism o y los galeses vencieron d e ja n d o con vid a sólo a siete hom bres. El p ro p io Bran fue m ortalm ente h e rid o p o r un d a rd o m ág ico y o rd e n ó que le c o r­ taran la cabeza y la llevaran al m onte Blanco de Londres, d o n de hab ía de ser e n terra da m ira n d o al este a fin de detener a los invasores. En su ca m ino , los hom bres que fo rm a b a n la p a rtid a se q u e d a ro n siete años en Harlech. V isita ro n el o tro m undo de G w ales y pasaron ocho años en Pembroke. A todo esto, la cabeza seguía viva sin desfallecer; de hecho, era un m ag n ífico

Y BRANWEN, HIJA DE LLYR

Los irlandeses se retiraron al o tro lado del

com pañero.

río Shannon y destruyeron el puente. Pero

A l final se enterró la ca b e za de Bran

BR A N W E N ERA herm ana de Bran el

el tam año de Bran era tal que, form ando un

según sus p ro p ia s instrucciones. En cuanto

Bendito de G ales. Para lo g ra r la p a z entre

puente, lo g ró que su ejército cruza ra el río.

a Branw en, m urió en G ales con el co ra zó n

G ales e Irlan d a fue desposada con el rey

Para tra n q u iliz a r a Bran, M ath o lw ch

irlandés M ath o lw ch . Pero su o tro herm ano,

le d ijo que cedía la co ro n a al h ijo que

Efnisien, se opuso al m atrim o nio y o fe nd ió

Branwen le había d a d o. Pero dura n te la

a M ath o lw ch cu a n do v ia ja b a a Harlech

investidura Efnisien se sintió d e sa ira d o y

destro za d o la m en ta n d o que p o r su causa ya cie ra n en ruinas dos grandes países.

▼ Detalle del magnifico caldero de Gudenstrup.

p a ra la bo d a m utilan d o a sus caballos tan gravem ente que hubo que sacrificarlos. Bran a p a c ig u ó a sus invitados con disculpas y regalos, el más precioso de los cuales era un ca ld e ro m ág ico de orige n irlandés que p o d ía devolver la v id a a los guerreros muertos, si bien p rivad o s de la p a la b ra . Branwen fue llevada a Irlan d a com o esposa del rey M a th o lw ch y durante algún tie m p o vivieron felizm ente. Pero el resenti­ m iento del rey, a lim e nta d o p o r sus conseje­ ros, creció hasta el punto de que em pezó a c u lp a r a su mujer. La confinó a las cocinas, do n de era o b je to a d ia rio de los m alos tra ­ tos de los criados, y tom ó m edidas para asegurarse de que Bran no la encontrara. Pero Branwen entrenó a un estornino p a ra que llevara un mensaje a su herm ano, quien respondió in va d ie n do Irlanda. Bran, que era un g igante, vadeó el m ar de Irlanda llevando sobre sus espaldas a su flota y a sus tañedores de a rp a y de laúd.

T

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


H CALDEROS LEGENDARIOS LOS C A L D E R O S legendarios son un rasgo frecuente de las m itologías irlandesa y galesa. Unos, com o el de D agda, nunca se vaciaban, excepto en m anos de los cobardes; otros, com o el de Bran, devolvían la vida a los m uertos; m ientras que otros contenían greals o infusio­ nes de sabiduría. Finalm ente el caldero m ági­ co se convierte en el Santo Grial, que ofrecía la inm ortalidad a quienes lo ganaban. Los calderos celtas del periodo pagano que han llegado hasta nosotros son de b ro n ­ ce, cobre o plata y están ricam ente decora­ dos. El m ejor es el caldero de G undestrop, del siglo I a.C ., que m uestra lo que se supone es la figura en relieve del dios C e rn u n n o s lle­ vando un torques y una serpiente.

EL OTRO MUNDO ANT ES D E H A C E R S E cristianos los celtas carecían del concepto de un cielo o un infierno que prem iara o castigara sus vidas terrenales. aunque la esposa de A ra w n creyó que era

C reían que el renacim iento en la otra vida era

▲ El barco de Broighter, que es probablemente

autom ático. Esta creencia en la otra vida era

una ofrenda votiva a M anannan mac Lir,

su m a rid o , no ya ció con ella ni una vez.

tan firm e que incluso pactaban el pago de las

rey del océano.

A l cabo de un a ñ o m ató a H a fg a n con

deudas cuando se encontraran en él. Esto

una única flecha y vo lvió a su país, com ­

T

explica tam bién el m odo heroico en que se

EL SEÑOR DEL OTRO MUNDO

lanzaban al com bate, sin dar m uestras de tem o r a la m uerte. El otro m u n d o del m ito celta es un reino invisible de dioses, espíritus, hadas y gigantes

U N DÍA, MIENTRAS c a za b a , Pwll, p ríncipe

buenas manos. C ua n d o contó a su pueblo lo sucedido le d ie ro n el título de Señor del o tro m undo.

de Dyfed, o fe n d ió a A ra w n , rey del otro

que a d optan diversas form as. Unas veces es un

m undo, a p a rta n d o a sus sabuesos de un

paraíso que atrae a soñadores com o O isin, y

ve n a do que habían ca p tura d o . Para hacer

otras un purgatorio. C u an d o eran llevados al

las paces aceptó una propuesta.

m u n d o inferior, los T uatha D e D a n an n vivían

p ro b a n d o que su reino hab ía estado en

H abía un rey vecino lla m a d o H afgan

ü

VIAJES AL OTRO MUNDO EL IM R A M o viaje es un tipo de narración

en cóm odos sidhe, que eran en realidad cám a­

que siempre am enazaba el reino de A ra w n .

irlandesa de las épocas antigua y m edia en

ras de e nterram iento prehistóricas. M ientras

Este p id ió a Pwll que a d o p ta ra su aspecto

que los viajeros exploran orro m undo, por

que los fom orianos, anteriores a ellos, estaban

y que pasara en su lu g a r un a ñ o en el otro

lo general un archipiélago de islas encantadas

condenados a perm anecer m ojados bajo lagos

m undo. A l ca b o de este tiem po tenía que

del océano occidental. Es típico en este senti­

y mares.

m ata r a H afgan.

do el ím ram Brain, de los siglos

E n el m ito céltico, la división entre lo

Pwll estaba dispuesto a ello, pero le

V II

u

V III,

o

Viaje de Bran, hijo de Febal. El objetivo de

visible y lo invisible no está claram ente defi­

p re o cu p a b a lo que sucediera en sus tierras

Bran en el otro m u n d o es la Tierra de las

nida. Los profetas viven en am bos m undos,

dura n te su ausencia. A ra w n ya hab ía pen­

Mujeres, don d e no hay penas, invierno ni

m ientras que los héroes, com o C uch u lain n y

sado en esto: a d o p ta ría el aspecto de Pwll

necesidades. Tras m uchas aventuras vuelve

Finn m ac C ool, visitan con frecuencia el otro

y o cu p a ría su puesto en Dyfed. Esto satisfi­

a su país y descubre que en su ausencia ha pasado m ucho tiem po. Su fam ilia y amigos

m undo. Pwll erraba cazando p o r el otro m u n ­

zo a Pwll e in te rca m b ia ro n su a p a rie n cia .

do cuando ofendió a Araw n, deidad invernal.

Pero antes de p a rtir A ra w n avisó a Pwll de

han m uerto hace m ucho y su viaje se recuer­

Por su error se vio obligado a intercam biarse

que si H afgan era h e rid o p o r segunda vez

da com o una leyenda antigua. T am bién

con él d u ra n te un año y a com batir en la ba­

tras re cib ir una herida m ortal, volvería a la

hicieron notables viajes M aile D uin y san

vid a . Pwll se co m p o rtó honrosam ente y,

Barandán.

talla anual con H afgan,

V

DIOSES

'H

espíritu del verano.

REFLEXIONES

TEMAS

91

ÍWI


§ ü

LOS CELTAS

A Representación religiosa de san Patricio.

M uchos m itos en torno a los santos están relacionados con la sim patía celta p or los ani­ males y con su afición a los cam bios de form a. T am bién de san Patricio se dijo que podía ad o p tar form a de ciervo para evitar a sus ene­ migos. San C iaran de C lonm acnoise enseñó a un zorro a llevar su ejem plar de los salmos; a san Kevin de C lendalough una nu tria le devol­ vió su salterio cuando se le cayó en un lago, y san C olum bario de lona som etió al m onstruo del lago Ness. T

EL LLANTO DEL CIERVO S A N PATRICIO Y SU DISCÍPULO, Benen, se h a lla b a n ca m ino de Tara con la inten­ ción de co n ve rtir a la nueva fe al rey de Irlan d a , Loegaire m ac N e ill, y a todos sus seguidores. Era p o r Pascua, y al acercarse a la c iu d a d e la san Patricio se detuvo p a ra ce le b ra rla encendiendo una hoguera. A q u e lla m isma noche tam bién Loegaire p re p a ra b a una h o g ue ra ; cele­ b ra b a la festividad de Beltaine, en la que dura n te siglos su p u eblo hab ía en ce nd id o hogueras p a ra festejar el renacer de la p r i­ m avera. Pero tan p ro n to com o su fuego hubo em p e za d o a arder, vio en el h o riz o n ­ te la h oguera de san Patricio. Irrita d o p o r

A SABIOS Y PROFETAS F.L SA BIO MAS CÉ LE B R E de la m itología

SANTOS CELTAS A U N Q U E D E FO R M A censurada, el cristia­

esta com petencia p id ió consejo a sus d ru i­ das, quienes p ro fe tiza ro n que la lla m a de

nism o preservó la m itología celta, incorporan­

celta es M erlín, consejero de A rturo. Pero

do al tiem po elem entos m itológicos en sus

h ubo otros m uchos, entre ellos A m airgin,

propias tradiciones. A daptó especialm ente le­

▼ El rey Arturo y sus caballeros, ilustración

C athbad, M ug Ruirh yT aliesin. Estaban en

yendas de guerreros y héroes celtas a m odo de

del siglo XV.

contacto con el o tro m u n d o e inspiraban

acontecim ientos maravillosos de las vidas de

gran veneración.

los santos. D esde luego, los santos no podían

M uchos de ellos eran druidas, voz que procede de la palabra celta que significa “roble”, u n árbol al que consideraban sagra­

destacar en la batalla, pero podían obrar m ila­ gros para con trib u ir a la predicación. Es a san Patricio a quien más m ilagros se

do. Tenían prohibido po n er por escrito sus

atribuyen. M uchos de ellos se producen en su

secretos. Su sabiduría se transm itía de gene­

lucha contra los druidas, que eran quienes más

ración en generación por m edio de versos

tenían que perder con la expansión de una

que tenían que m em orizar. C om o conse­

nueva fe. En Tara, corte del rey Loegaire, san

cuencia, con ellos m urieron las leyes, las

Patricio tuvo que vencer por m edios m ilagro­

historias, las tradiciones v las fórm ulas m á­

sos a dos druidas, L ochru y I.ucetm ail, para

gicas que a un novicio le costaban 20 años

convencer al rey y a toda su corte de que se

aprender.

convirtieran al cristianism o.

ÍS7


SABIOS Y PROFETAS

▲ Los caballeros en torno a la Mesa Redonda, en cuyo centro se halla el Santo Grial.

A

H

MANUSCRITOS CELTAS ILUMINADOS

ARTURO A R T U R O ESTÁ presente en la m itología

LA CRIST IA N D A D contribuyó a la conser­

galesa, la irlandesa y otras m itologías célticas.

san Patricio a rd e ría eternam ente y que

vación de la mitología celta adaptando sus

Probablem ente fue un guerrero que vivió en

superaría a la suya. Esto irritó aún más a

leyendas a m odo de acontecim ientos milagro­

G ran Bretaña a fines del siglo

O le g a ire , quien se pro p u so e vita r que tal

sos de las vidas de los santos celtas. Ciertas

zó la fam a por resistirse a los sajones. Pero

cosa sucediera.

V y

que alcan­

hazañas de san Patricio, por ejemplo, se hacen

en la Edad M edia él y sus caballeros fueron

eco de las de C uchulainn. Tam bién las imáge­

absorbidos po r el m ito, com partiendo m uchos

d u jo un e jé rcito al e x te rio r de Tara p a ra

nes simbólicas de animales y plantas fueron

atributos de Finn m ac C ool

enfrentarse al santo. A l acercarse vio que

adaptadas: es el caso de san C olum bano,

san Patricio le va n tab a los b ra zo s en o ra ­

nom bre que significa “palom a”. Estas imáge­

figuran en un poem a galés de A neirin (siglo

ció n ; a co n tin ua ció n descendió una niebla

nes, trazadas con el estilo decorativo tradicio­

VI

que oscureció la escena. A l a cla ra rse el

nal de los celtas paganos, produjeron los mag­

Gildas (siglo

a ire no h a b ía señales de san Patricio ni

níficos m anuscritos ilum inados obra de los

celta N ennius (siglo

de su co m p a ñ e ro. Pero cu a n do Loegaire

misioneros cristianos de los siglos

latina de Gales del siglo

v o lv ió a ava n zar, p u d ie ro n verse un cie rvo

d.C . Los más famosos son el Libro de Durrow,

victorias y narra su derrota en la batalla de

y un cervatillo que se dirigían a Tara.

los Evangelios de Lindisfarne y el Libro de Kells.

C andan.

El rey se lo tom ó com o un reto y co n ­

V

D IO SES

H

REFLEXIONES

TEMAS

V il

y VIH

y

de la Fian na.

Las referencias más antiguas a A rturo d.C .), en los escritos del m onje británico VI

d.C .) y en los del historiador V III

d.C .). U na historia X

da una lista de sus

93 f t f í


S

I

LOS CELTAS

RELATOS ARTÚRICOS SUS O R ÍG E N E S S O N O S C U R O S . El más antiguo es C ulhw chy Olwen, narración ple­ nam ente artúrica en una lengua céltica, m ien­ tras que el poem a galés del siglo

X

titulado

“El botín de A nnw n” es un p rototipo de la búsqueda del Grial. Los relatos artúricos se popularizaron en la literatura irlandesa debido a sus semejanzas con los de Finn m ac C ool y la Fianna, si bien el A rturo irlandés es un invasor rapaz. Fue G eofirey de M o n m o u th quien dio inicio al m ito popular del rey A rturo. Su Historia de los reyes de B ritania, del siglo

X II,

inspiró al poeta n orm ando Wace, cuya versión presentaba un aspecto más cortesano e intro­ ducía la Mesa Redonda. Más adelante, tam bién en el siglo

X II,

el relato fue d ifundido p or el

poeta francés C hrétien de Troves, quien in tro ­ dujo en él nuevos elem entos de origen co n ti­ nental. A ñadió adem ás el concepto del am or cortés y presentó la versión más antigua de la leyenda del Grial. Posteriorm ente L ayam on escribió una versión inglesa con el añadido de algunas tra­ diciones populares célticas, y en el siglo

X III

se registra una contribución germ ánica. En el siglo

X IV

se escribió la m ayor leyenda

AGUA

A Jabalí de bronce utilizado probablemente como

artúrica del inglés medieval, Sir G a w a in y el

PARA LOS CELTAS EL AG UA era creadora

ofrenda votiva. Las representaciones de jabalíes son

Caballero Verde, y en el

y al m ism o tiem po destructora de la vida, im á­

muy abundantes en el arte celta.

XV

sir T hom as M alory

dio su form a final a la saga con La muerte de

genes opuestas que se reflejan en las distintas

Arturo.

versiones de la m uerte de M erlín.

N im ue y Viviana son, desde luego, el

En La muerte de Arturo, de sir T hom as

m ism o personaje, y sus naturalezas opuestas

A

Malory, M erlín es seducido por la intrigante

reflejan las distintas facetas del agua tal com o

CAMBIOS DE FORMA

y tentadora N im ue. Esta es herm ana de una

la presentan diferentes tradiciones narrativas.

LA C A P A C ID A D PARA CA M B IA R

divinidad m arina británica, Dylan, y en ocasio­

La últim a versión, la bretona, es la más ro m án ­

de form a o transform arse en otro objeto

nes se identifica con la D am a del Lago. N im ue

tica de su época.

o criatura es co m ú n en la m itología celta.

engaña a M erlín para que le revele los secretos

M orrigan, la terrorífica diosa irlandesa de

de su m agia, y cuando ha aprendido de él todo

la guerra, aparece en form a de cuervo que se

lo posible, utiliza su sabiduría para encerrarle

alim enta de los cuerpos de los guerreros caídos.

en una cueva para siem pre. H e aquí una m ues­

T CULHWCH Y OLWEN

Arawn, rey del otro m u n d o galés, cam bia su

tra de la desconfianza céltica en las hadas y de

C U LHW CH RECIBIÓ EL N O M BRE de la

form a con la de Pwll; y Sadb, m adre hechiza­

los peligros de asociarse a ellas en exceso.

p o rq u e riza en la que h a b ía na cid o . Sien­

da de O isin, adopta form a de gam o hem bra.

d o m uy ¡oven irritó a su m ad ra stra , quien

En la versión bretona la asociación de

a ca b ó ju ra n d o que no conocería a n in g u ­

M erlín, desde luego, tam bién puede

Viviana con el agua se aprecia en la presencia

cam biar su propia form a, así com o las de los

de una fuente en el lugar en que M erlín y ella

na m ujer hasta que g a n a ra la m an o de

dem ás. Facilitó la unión de U ther, padre de

se encuentran, el bosque de Broceliande. Se

O lw e n , la herm osísim a h ija del g ig a n te

A rturo, e Igraine, esposa de G orlois, duque

enam oran y el m ago se sirve de sus habilidades

Ysbaddaden.

de C ornualles, pron u n cian d o un ensalm o

para retirarse del m undo. La historia term ina

para que U th er adoptara tem poralm ente la

positivam ente al retirarse los am antes para

A rfu ro en busca de a y u d a . A llí se h a b ía

form a de G orlois.

siem pre a su Jardín de la Felicidad.

re u n id o un g ru p o de personajes e x tra o rd i-

94

Y

C ulhw ch a c u d ió a la corte de su p rim o

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


......................

RELATOS ARTÚRICOS

■4 Poema francés del siglo X IV q u e describe la huida del rey Arturo del emperador Lucitts.

y sangrienta b a ta lla A rtu ro y sus hom bres les persiguieron a lo la rg o del m a r de G ales. A llí siguieron h a ciendo estragos hasta que a rro ja ro n al ja b a lí al río Severn. Y m ientras el a n im a l luchaba contra la corriente, dos hom bres de A rtu ro le a rre ­ ba taro n las tijeras y el peine que tenía entre las orejas. C ulhw ch regresó al castillo de Y sbaddaden con ellos y todos los demás objetos que h a b ia sido reta d o a reunir. Reclamó a O lw e n com o esposa y afe itaro n las b arbas del gig a n te . A continuación G o re u , últim o h ijo superviviente del pastor, co rtó la cabeza de Ysbaddaden y la clavó en una estaca.

LA HIJA DEL GIGANTE LA H IS T O R IA de C ulhw ch y O lw en que cuenta el M abinogion es u n a de las más im p o r­ tantes para los estudiosos de la leyenda artúrica por su autenticidad céltica. Probablem ente fue escrita por vez prim era en el siglo XJ, si bien su y .y *

dependencia de textos irlandeses previos m ues­ tra que procede de una tradición más antigua.

4 m ¡L ~ .—

______________ __

n a n os p a ra buscar el ca stillo de Y sb a d ­

C ulhw ch y sus com pañeros se a b rie ro n

d a d e n . En sus viajes e n c o n tra ro n al pastor

ca m ino co m b a tie n d o hasta el castillo,

de los g ig a n te s, cuya esposa resultó ser tía

d o n de Y sbaddaden les tuvo tres días espe­

de C ulh w ch . C u a n d o ésta supo de su bús­

ran d o su respuesta. Finalm ente cedió,

q u e da se resistió a a y u d a rle , pues h a b ía

e n tre g a n d o a C ulhw ch una desesperante

p e rd id o a m anos del g ig a n te a veintitrés

relación de hazañas a realizar. En total

de sus ve in tic u a tro hijos. De todos m odos

eran 3 9 , muchas de ellas relacion a d a s con

p re p a ró un encuentro entre C ulhw ch y

la caza de Twrch Trwyth, h ijo del prín cip e

O lw e n . O lw e n era más be lla de lo que

Taredd, que h abía sido m ágicam ente trans­

C ulhw ch p o d ía im a g in a r, p o r lo que le

fo rm a d o en ja b a lí. Y sbaddaden tenía espe­

ju ró su a m o r eterno. Tam bién O lw e n esta­

cial interés p o r conseguir un peine y unas

ba e n a m o ra d a , p e ro no q u e ría d e ja r a su

tijeras de entre las orejas del ja b a lí: n in g u ­

p a d re sin su consentim iento, pues sabía

no de los suyos tenía fuerza suficiente p a ra

m uy b ien que su destino era m o rir el día

hacerle un buen afe itad o .

en que ella se casase. C ulhw ch tenía que

Finalm ente el p ro p io A rtu ro d irig ió

presentarse a Y sb a d d a d en , le d ijo e lla , y

la e xp e dició n que lo g ró seguir la pista de

p re g u n ta rle qué a c e p ta ría a ca m b io de

Twrch Trwyth y de sus siete jabatos hasta

la mano de Olwen.

Tsgeir Oervel, en Irlanda. Tras una la rg a

V

DIOSES

H

REFLEXIONES

▼ Jasón y Medea recuperan el vellocino de oro.

TEMAS

95

¿ Í:íi


Probablem ente más interesante para los

RELATOS BRETONES

bre significa “porqueriza” y su relación de na­

estudiosos que el propio relato es la lista de

cim iento con los cerdos es desarrollada en su

los personajes artúricos que presenta. C ulhw ch

lucha final con Twrch Trw vth, príncipe trans­

los “narradores bretones”, la única obra literaria

m enciona p o r sí solo 200 nom bres, que for­

form ado en jabalí. Adem ás C ulhw ch es presen­

b retona anterior a 1450 que ha llegado hasta

m an un inventario de la corte de A rturo. De

tado com o un héroe sem ejante a los dioses,

nosotros es la de los llam ados lais bretones, que

igual im p o rtan cia es la antigüedad del texto,

radiante de la cabeza a los pies.

con su tratam ien to carente de adornos de

A U N Q U E G E R A L D de Gales escribió sobre

no tienen nada que ver con los m anuscritos

H ay adem ás en el relato algunos elem en­

irlandeses v galeses anteriores.

remas que aparecen en relatos posteriores

tos característicos. Se trata de la narración de

con orn am en to s medievales de origen con­

una búsqueda que se asemeja a los trabajos

popularizó el lai bretón, breve poem a de carác­

tinental.

de H ércules de la tradición clásica; v su argu­

ter narrativo en francés que versa sobre tem as

m ento principal, sim ilar al clásico de Jasón

célticos y artúricos. Los relatos folclóricos

sobrenaturales. Por ejem plo, en el héroe hay

y M edea, pertenece a la categoría folclórica

bretones no se recopilaron hasra el siglo

una evocación del cam bio de form a; su nom ­

denom inada “la H ija del G igante”.

al reunirse bajo el título de Canciones de Bre­

La leyenda tiene diversos elem entos

M arie de Francia, autora del siglo

X II,

X IX ,

taña relatos contados por personas de locali­ dades aisladas. De todos m odos algunos estudiosos creen que en Bretaña hubo tradiciones artúricas que sobrevivieron a la influencia de los refugiados irlandeses, galeses y de C ornualles del siglo v d .C ., y q u e fueron éstas y no las fuentes galesas las que inspiraron en el siglo

XII

las obras de

C hrétien de Troves. Largos pasajes de la leyen­ da artúriea están escritos en bretón; G eoffrey de M o n m o u th afirm aba que su obra estaba basada en un “libro bretón”, y M arie de Francia m antenía que sus escritos estaban sacados de antiguas fuentes bretonas después perdidas. La historia de Lanval procede de un lai bretón y m uestra una característica del concep­ to del a m o r de M arie de Francia: la asociación casi inevitable entre alegría y sufrim iento.

Y LANVAL LANVAL, E N V ID IA D O p o r su v a lo r y su a p o stu ra , no g o z a b a de p o p u la rid a d . En una ocasión se sintió de sco nso la d o al ser in vita d o al p a b e lló n de la m ujer más b e lla . Esta le d ijo q ue h a b ía a c u d id o desde m uy lejos p a ra c o m p ro b a r si Lanval era tan apuesto y cortés com o se co n ta b a . H ic ie ­ ron el a m o r y a c o n tin u a c ió n la m ujer d ijo a Lanval que jam ás h a b la ra a n a d ie de ella. Si cu m p lía esta co n d ic ió n , d ijo , ella se le a p a re ce ría siem pre que la necesitase

A Iluminación de un manuscrito francés que muestra a Arturo y sus caballeros sentados a la Mesa Redonda.

Y

M IT O S REESCRITOS

A

PERSONAJES


RELATOS BRETONES E S I

Una donadla lleva el Santo Cirial para mostrarlo a uno de los caballeros del rey Arturo. ü

BÚSQUEDAS HEROICAS LA B Ú S Q U E D A MÁS FA M O SA es la del Santo Grial por los caballeros de la Mesa Redonda. H ay otras m achas, en especial en las sagas artúricas. Para obtener la m ano de O lw en, C ulhw ch es enviado a encontrar 39 objetos para su padre, el gigante Y sbaddaden. O w ain, inspirado por C ynon, hijo de C lydno, sale en busca del Castillo de la Fuente; y Peredur em p ren ­ de una larga serie de aventuras para vengar el insulto de Cei a un enano. Sea cual sea el objeto de la búsqueda, de carácter divino o vulgar, el tem a del relato es siem pre el propio viaje.

EL GRIAL EN EL M IT O A R T Ú R IC O el Santo Grial es una vasija de carácter m ístico que se con­ vierte en el objeto más buscado de los caballe­ ros de la Mesa R edonda. El cuento m ás antiguo del G rial es el de C hrétien de Troves. En él aparece sir Percival, que no logra e n co n trar el G rial p orque no form ula las preguntas adecuadas. En versio­ nes posteriores aparecen diversos caballeros, Lancelot entre ellos, que tam bién fracasan en su intento. El único suficientem ente puro para triunfar en la búsqueda y ser llevado a los cielos con el Grial es G alahad, hijo de L ancelot. En versiones más tardías hay otros caballeros que lo logran, entre ellos Percival y Bors. En m itos célticos más antiguos figuran otros buscadores del G rial. En “El botín de A nnw n", antiguo poem a galés, A rtu ro dirige una expedición desastrosa a Irlanda en busca de un caldero, uno de los Trece Tesoros de y le h a ría rico. Lanval ace p tó y v o lvió a la

Lanval fue ju zg a d o e instado a presen­

Britania. Se halla una variante de esto en la

corte, d o n d e se c o m p o rtó m uy g e n e ro sa ­

ta r a la da m a que era más herm osa que

m ente con sus nuevas riquezas.

G in e b ra . El se negó, y cuando las cosas

los objetos que debe en co n trar el héroe con

se e m pezaron a po n er difíciles la da m a se

ayuda de A rturo figura un caldero. De la his­

Su fa m a creció hasta que un d ía la

historia de C ulhw ch y O lw en, en la que entre

reina G in e b ra se le insinuó. El la rechazó

presentó rad ia n te sobre un ca b a llo blanco.

toria de Peredur en el M abm ogion se ha dicho

d ic ie n d o que era fiel a una d a m a m ucho

Todos a ceptaron que Lanval había dicho

que es una leyenda del G rial sin Grial. Peredur

más herm osa. G in e b ra d ijo a A rtu ro que

la ve rd a d y recuperó su lib e rta d . Entonces

es la form a galesa de Percival, m ientras que

Lanval la h a b ía in su lta d o, p o r lo que

c a b a lg a ro n ¡untos hasta A va lo n y nadie

G w alchm ai, que tam bién figura en el relato,

debía ser castigado.

más volvió a verlos.

es la form a galesa de G aw ain.

V

DIOSES

H

REFLEXIONES

TEMAS

97 O H


5 fü

LOS CELTAS

A Oisin y N aim llegan al País de la Eterna Juventud. o tro insulto. H abía visto com o C ei, el ir r i­ ta b le co m p a ñ e ro de A rtu ro , g o lp e a b a y patea b a a dos enanos, p o r lo que no quiso a ce p ta r el h o n or de unirse al g ru p o hasta que Cei aceptase su reto. A to d o esto, Peredur p ro s ig u ió sus v ia ­ jes, y allí d o n de to p a b a con un enem igo de A rtu ro lo d e rro ta b a y, a c a m b io de res­ p etar su v id a , lo e n via b a a d e c ir a A rtu ro que h abía sido ve n cid o p o r Peredur, en cuyo nom bre so licitaba su perd ó n . De resultas de ello A rtu ro estaba deseoso de a b ra z a r al valeroso g u e rre ro y envió a buscar a Peredur. En su vagar, Peredur se encontró suce­ sivam ente con dos tíos suyos. El p rim e ro , un pescador co jo , le d ijo que nunca p re ­ g u n ta ra p o r las cosas que no entendía; en la corte del segundo vio una m isteriosa cabeza co rta d a sobre una b a n d e ja y tuvo buen c u id a d o de no hacer preguntas al respecto. Después de esto se e n a m o ró de una doncella de m ejillas sonrosadas y pasó cie rto tiem po con los b rujos g u erreros de C aerloyw , quienes le instruyeron en el uso de las arm as. Finalm ente A rtu ro lo ca lizó a Peredur, que se h a lla b a en lo a lto de una colina soñando con el cabello negro, la piel b la n ­ ca y los labios rojos de su a m a d a . A rtu ro envió a varios caballeros, entre ellos a Cei, p a ra a c o rd a r un encuentro, p ero al irru m p ir con rudeza en la ensoñación de Peredur, éste les h izo volver vencidos y ensangrenta­ dos. G w a lch m a i, más cuidadoso, tuvo éxito d onde los demás habían fracasado; y cuan­ d o Peredur supo que entre los guerreros a los que había vencido se contaba Cei, fin a l­ mente se unió a los caballeros de A rtu ro . Peredur tuvo m uchas aventuras en la

T PEREDUR, HIJO DE EFRAWG TRAS LA MUERTE en com bate de su p a d re

im p re sio n a ro n , p o r lo que d e jó a su m adre

corte, hasta que supo que la cabeza c o rta ­

p a ra seguirles hasta la corte de A rtu ro .

da que h abía visto en casa de su tío era

C ua n d o llegó, su aspecto y su in g e n u i­

la de un p rim o que hab ía sido m ata d o

y de seis de sus herm anos, el ¡oven Peredur

d a d fueron ob je to de risa, pero p ro n to des­

p o r los brujos de C aerloyw . Entonces

fue llevado p o r su m adre a v iv ir tra n q u ila ­

tacó d e rro ta n d o y m ata n d o a un ca b a lle ro

Peredur se d irig ió tardíam ente al C astillo

mente en un lu g a r en que no fuera tentado

que había insultado a la reina G in e b ra .

Encantado, d o n de él y el g ru p o de g u e rre ­

a to m a r las arm as. Pero un día tres c a b a ­

M as Peredur se negó a ser uno de los

ros de A rtu ro se ve n g aro n terriblem ente

lleros que pasaban con sus corceles le

caballeros de A rtu ro hasta ha b er ve n g ad o

de los brujos.

98

T

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


PEREDUR, HIJO DE EFRAW G

M AG IA Y HECHIZOS EN LOS MI I O S CELTAS abunda la magia, que tiene ciertas funciones narrativas. Por lo general se utiliza para escapar. Etain y M idir huyen del palacio de Eochaid en form a de cis­ nes, m ientras que D iarm aid y G rainne escapan de los cazadores de Finn sirviéndose del mágico m anto de la invisibilidad de O engus. La magia tam bién se utiliza para engañar, com o en los casos de Cu Roi y sir Rartilek, que son mágica­ m ente transform ados en gigantes irreconocibles para el juego de la decapitación. Héroes y ogros tienen con frecuencia poderes mágicos que con­ firman su grandeza y su poder. Finn goza de capacidad de conocer el futuro, m ientras que Balor tiene un ojo m ágico cuya m irada es letal. El hechizo o encantam iento se produce de m uchas form as y se utiliza sobre to d o al ser­ vicio del amor. O isin es hechizado por la belle­ za de Naim ; una poción mágica es el recurso de Tristán e Isolda; D iarm aid es hechizado por G rainne; m ientras que Naoise es encantado por D eirdre. D e lugares com o arboledas, m anantiales y estanques se dice que están hechizados y que son entradas al otro m undo. M erlín cae bajo el ensalm o de Viviana en el bosque de Broceliande, m ientras que A rturo obtiene su espada encantada en un lago. U

TRINIDADES E N T R E LO S CELTAS EL N Ú M E R O tres era sagrado. La sabiduría se conservaba en versos agrupados en tercetos, m ientras que las tres facetas son una form a artística celta m uy com ún. En la m itología las diosas madres suelen representarse de tres en tres; M orrigan es fre­ cuentem ente representada por sus terroríficas herm anas. En ocasiones un trío personifica d istin­ tos aspectos del m ism o personaje; Naoise, am ante de D eirdre, tiene dos herm anos que sólo se diferencian por el tono de sus voces. M uchas historias am orosas célticas, com o la de Lancelot y G inebra, conllevan triángu­ los amorosos. En ocasiones uno de los rivales es joven y apuesto, com o Tristán, m ientras que el otro es un m arido o guardián posesivo.

4 Tristán e Isolda según una ilustración del siglo X III.

V

DIOSES

jW [

REFLEXIONES

TEMAS

91

’á f


T

cam a de M a rk . Posteriorm ente Tristón

Isolda p o d ría curarle. De m odo que envió

TRISTÁN E ISOLDA

e Isolda sig uieron e n g a ñ a n d o a M a rk

un b a rco a recogerla. Tristón no estaba

TRISTÁN V IV ÍA C O N SU TÍO, el rey M a rk

encontrándose en secreto siem pre que

seguro de que Isolda aceptase acudir, y

de C ornualles, c u a n do éste d e jó de p a g a r

p o d ía n .

trib u to a Irla n d a . Fue e n via d o a co b ra rlo

p a ra saberlo cuanto antes o rd e n ó al c a p i­ tán que a la vuelta del v ia je llevara velas

Inevitablem ente, M a rk se enteró p o r

un cam peón irlandés, al cual m ató Tristón.

los rum ores, y d e c id ió p o n er tram pas a los

blancas si ella iba a b o rd o y negras en

Pero en el com bate éste fue h e rid o y su

am antes en las que estuvieron a punto de

caso co n tra rio .

lesión se enconó. Se encontró una m e d ici­

caer. Finalm ente Isolda aceptó ju ra r p o r su

Tristón envió a su esposa a d ivisa r el

na que p o d ía c u ra rlo en Irla n d a , a d o n d e

p ro p ia v id a que no era a d ú ltera . Tristón

b a rco que volvía. Esta, al verlo, m in tió a

fue e n via d o Tristón b a jo o tro nom bre. A llí

asistió al ritua l d is fra z a d o de m endigo.

Tristón y le d ijo que las velas eran de c o lo r

le d e vo lvió la salud Isolda, h ija del rey de

S im u la n d o que se caía entre sus brazos,

negro. A l o ír esto Tristón m urió con el c o ra ­

Irla n d a .

Isolda pu d o decir, con total ve ra cid a d , que

zón destrozado. A l lle g a r Isolda y encon­

sólo h a b ía sido a b ra z a d a p o r su m a rid o

tra r a Tristón m uerto, se a flig ió tanto que

y p o r aquel m endigo.

tam bién m urió.

Para restaurar la p a z se a co rd ó un m a trim o n io entre M a rk e Isolda, y Tristón fue e n via d o a recogerla. C u a n d o volvían

Tristón, reconociendo que su a m o r

El rey M a rk los enterró juntos en

be b ie ro n de fo rm a accidental una poción

estaba condenado, p a rtió hacia Bretaña,

Cornualles. Sobre la lá p id a de Tristón cre­

a m orosa que h a b ía re cib id o Isolda de su

do n de se casó con la h ija del rey Hoel.

ció una viña y sobre la de Isolda un rosal;

m adre, p o r lo que se e n a m o ra ro n irre m e ­

Sin e m bargo, echaba tanto en falta a

al crecer las dos plantas se tren za ro n de

diablem ente.

Isolda que no lo g ró consum ar el m a trim o ­

m od o inseparable.

En su noche de b o d as Isolda tenía que o c u lta r el hecho de que no era p ura. De m od o que la do n cella de Isolda o cu p ó al

amparo de la oscuridad su lugar en la

su 100

nio, p o r lo que su esposa se volvió m uy celosa. Un día Tristón recibió o tra h e rid a que

se enconó, y creyó que sólo su a m a d a

A Se supone que esta doble cabeza es un símbolo de los enemigos derrotados.

Y

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


TRISTAN E ISO LDA

H

al ca b o de doce meses se presentase en

LA CABEZA SAGRADA

GAWAIN Y EL CABALLERO VERDE

LA M IT O L O G ÍA CELTA está llena de his­

la C a p illa Verde. A G a w a in le costó d ie z meses encon­

torias de gigantes y enem igos decapitados;

EN LA CORTE DE ARTURO la fiesta de

los héroes se enfrentan en luchas en que se

N o ch e vie ja fue in te rru m p id a en una o c a ­

llegó a un castillo situado a poca distancia

corran la cabeza. Sabem os adem ás que los

sión p o r la irru p ció n de un C a b a lle ro

del lu g a r al que se d irig ía , y su señor, sir

celtas eran cazadores de cabezas; las conserva­

Verde que llevaba una hacha en la m ano.

Bertilak, le invitó a p a sa r allí las N a v id a ­

ban com o trofeos u ofrendas sacrificiales, cre­

Con ella, retó a los presentes a cortarle

des. Bertilak le propuso descansar antes de

yendo que contenían la esencia de la persona

la cabeza. La apuesta era que tenían que

la prueba y ser entretenido p o r su esposa.

a quien pertenecían y que eran fuente de

someterse al m ismo trato la N ochevieja

Bertilak pretendía p asar el tiem po ca za n d o

sabiduría. E n el arte celta la figura h um ana

del a ñ o siguiente.

y d e cid ió que ca d a noche él y G a w a in se

es escasa, m ientras que las cabezas o rostros

G a w a in , so b rin o de A rtu ro , aceptó

tra r la C a p illa Verde. Por N ochebuena

ca m b ia ría n lo que h ubieran co b ra d o

sueltos no lo son, por más que en las formas

el reto y co rtó la cabeza del e xtra n je ro

artísticas de dos dim ensiones el rostro sea

de un solo tajo. C reyendo que la p a rtid a

difícil de representar entre los detalles deco­

había te rm in a d o , todos q u e da ro n asom ­

d urante tres días m ientras su esposa v is ita ­ ba la hab itación de G a w a in . Este no reci­

durante el día. Bertilak de sa pa re ció con sus sabuesos

rativos. El uso de joyas adornadas con rostros

bra d o s al ver que el cuerpo verde recogía

debe de proceder de la creencia de que te­

la cabeza y se iba del lugar. En su ca m ino

b ió de ella más que besos, que ca m b ió

nían poderes protectores.

la cabeza lla m ó a G a w a in y le d ijo que

ca d a noche a su a n fitrió n p o r la caza co b ra d a . Pero el tercer día G a w a in recibió de la d a m a a lg o más, un cinto verde, que no m ostró a Bertilak. Llegado el m om ento, Bertilak p ro p o r­ cionó a G a w a in un guía p a ra que le con­ dujese a la C a p illa Verde. El guía intentó asustarle avisándole de los p eligros del ocupante. Pero G a w a in siguió su cam ino con valor. En la c a p illa le esperaba el C a b a lle ro Verde con el hacha p re p a ra d a . G a w a in se q u itó el yelm o y se a rro d illó ante él; el ca b a lle ro le asestó al cuello tres hachazos fingidos. El tercero le rozó y su sangre brotó. G a w a in estaba p e rp le jo , hasta que su to rtu ra d o r le e xplicó que era Bertilak trans­ fo rm a d o p o r la b ru ja M o rg a n a a fin de po n er a p rueba el v a lo r de los caballeros de A rtu ro . Los dos prim eros hachazos que le lanzó correspondían a las dos ocasiones en que G a w a in le había entre g a d o fie l­ mente lo lo g ra d o dura n te el día. El tercero, del que b ro tó sangre, era un reproche p o r no haberle entre g a d o G a w a in el cinto verde. A p a rtir de entonces G a w a in llevó siem pre el cinto verde p a ra que le recor­ dase su error.

A Según otro mito celta el Caballero Verde se encuentra en un vado con Beaum ainsy es vencido

en combate.

V

DIOSES

jH

¡

REFLEXIONES

ijf

TEM AS

101


EUROPA CENTRAL Y ORIENTAL

Europa central y oriental INTRODUCCIÓN

C

O N LA N O T A B L E E X C E P C IÓ N de rum anos, húngaros y albaneses, los pueblos de E uropa central y oriental pertenecen predom inantem ente a la familia de los eslavos, cuya identidad étnica se estableció hace unos

1.500 años. Por entonces, en el siglo V d.C ., los eslavos iniciaron sus m igraciones

por el este de Europa: hacia el norte hasta el m ar Báltico, hacia el sur hasta el Adriático, y desde Bohemia, en la parte centro-oriental, recorrieron m edio m u n d o hasta alcanzar el océano Pacífico. Los que se instalaron en el norte -polacos, bielorrusos y ru so s- en contraron un país en su m ayor parte llano y pantanoso, con grandes ríos y cubierto de nieve durante m ás de seis meses al año. Q uienes poblaron las partes centrales -checos, eslovacos y u cran ian o s- encon­ traron una estepa herbosa y casi sin árboles.

LAS T R IB U S que se dirigieron hacia el sur a través de los Balcanes -lo s yugoslavos (lo que

ESLOVACOS Pueblos eslavos

significa "eslavos del sur": serbios, croatas, eslo­

Extensión de los pueblos eslavos h. 500-700 d.C.

venos y m acedonios) y los b úlgaros- hallaron

Area de ongen de los eslavos

u n clim a más tem plado a orillas de los cálidos m ares Adriático, Egeo y N egro, rodeados de m ontañas con cum bres nevadas. Las robustas tribus que se encam inaron hacia el este —los rus o ru so s- se abrieron paso valiéndose del hacha y el luego a través de d en ­ sos bosques con ciénagas y lagos en los que POLACOS

vivían gran cantidad de animales salvajes. Según

BIELORRUSOS

el historiador Vasily Kluchevsky (1841-1911), para co m prender la cultura eslava hem os de fijarnos en el bosque, el río y la estepa: Los bosques proporcionaban a los eslavos

SLOVACOS

TAÑOS

robles y pinos para construir sus casas, les calentaban con álamos y abedules, iluminaban sus cabañas con teas de madera de abedul, les calzaban con sanda­ lias de fibra, les proporcionaban platos y fuentes, les vestían con cueros y pieles y les alimentaban

ESLOVENOS CR OA T A S

con miel. Y eran el mejor abrigo para su ganado. Pero la vida en el bosque era dura y peli­

S ERBIOS

B U L G A R O S A'

grosa: lobos y osos acechaban a hom bres y ani­ males. Era un m u n d o de sonidos fantásticos y som bras am enazadoras que inspiraba m iedo.

MACEDONIOS

El bosque incitaba a la prudencia y a una fan­ tasía encendida. La estepa dejó en el alm a eslava una hue­ lla peculiar. Su interm inable extensión producía una sensación de vastos horizontes y sueños le­ janos. Y sin em bargo era más am enazadora que

EURO PA C E N T R A L Y O R IEN TA L

el bosque, pues no ofrecía dónde esconderse de

“ 3 ---- —

102

T

M ITO S REESCRITOS

A

p e r s o n a je s


IN T R O D U C C IÓ N

fe r tfli

M La kibitka, tienda en que debieron de vivir los primeros emigrantes rusos. ► E l dios creador con cara de pez esfundam ental en la mitología de Europa central y oriental. los m erodeadores nóm adas y de los cernidos m ongoles o tártaros. £1 bosque y la estepa des­ pertaban sentim ientos opuestos de am istad y de temor. N o así el río, pues com o dice Kluchevsky: Am aba su río. N o hay otro rasgo del terreno tan hondamente cantado por el folclore eslavo. Y con buenos motivos para ello. En sus merodeos le mostraba el camino; en sus asentamientos era su compañero constante; instalaba la casa en sus ribe­ ras. Le alimentaba durante gran parte del año. Para el comerciante era la mejor carretera tanto en verano como en invierno. Enseñó a los eslavos el orden y la sociabilidad; hermanó a los hombres y les hizo sentir que form aban parte de la sociedad, enseñándoles a respetar Lis costumbres ajenas, a comerciar, a experimentar, a inventar y a adaptar. Tam bién ríos y lagos tenían sus m isterios. Es fácil e n ten d er que en un m undo habitado por dem onios los prim itivos eslavos creyeran que el espíritu del río m u rm u rab a cuando estaba satisfecho y rugía cuando estaba irrita­ do. El m ovim iento c o n tin u o de sus aguas suge­ ría de m odo m uy natural que era algo vivo; de

i

m odo que cada río y cada lago tenían su d u e n ­ de m asculino y su ninfa acuática fem enina. Tal es, pues, el origen principal de la m adre n a tu ­ raleza que configuró la cu ltura eslava, confi­ riendo a sus m itos un carácter peculiar.

COSTUMBRES RELIGIOSAS, CULTOS E INFLUENCIAS

entretenían a los señores. Ser un buen narrador

El famoso edicto real de 1649 proclam aba:

era una cualidad m uy apreciada en m uchas

Muchas personas creen neciamente en los sueños,

casas señoriales, incluida la del propio em pera­

el m al de ojo y los cantos de las aves y cuentan

dor. Del prim er zar de Rusia, Iván el Terrible,

enigmas y mitos; a l hablar estúpidamente, cele­

LA Ú N IC A E O R M A artística de expresión

se contaba que era un gran adm irador de los

brar fiestas y blasfemar, destruyen sus almas.

de los m itos eslavos corresponde en gran parte

m itos eslavos y que tenía en su corte a tres cie­

a los narradores orales, que cultivaron el arte

gos que se turnaban junto a su cam a, donde

de los bardos y transm itieron verbalm ente sus

le contaban historias para ayudarle a conciliar

A LOS V O D Y A N O I

relatos de generación en generación. Estos

el sueño. Los m itos contados p o r nodrizas del

RÍOS, LAGOS Y MARES eran m uy im por­

juglares, cantores de gestas y narradores ciegos

pueblo a jóvenes aristócratas proporcionaron

tantes para los antiguos eslavos, y el movi­

eran bienvenidos en los asentam ientos aislados

temas a innum erables obras m aestras del arte

m iento del agua sugería que estaba dotada de

y alejados, especialm ente en las largas veladas

eslavo (Sadko, La doncella de las nieves y El

vida. Cada curso de agua tenía su propio espí­

invernales. Antes de que la vida m oderna lle­

gallo dorado de Rimsky-Korsakov; F.Ipájaro

ritu, el vodyanoi, que era viejo, feo, cubierto de

gara a los rincones más rem otos del país, la

de fuego y La consagración de la primavera de

lodo y con las barbas verdes. D e él dependía

narración de los m itos era el en tretenim iento

Stravinsky y Rusalka de Dvorak).

preíerido en la tranquilidad y la m o n o to n ía de las noches prolongadas. Es interesante observar qu e los m itos no

se dirigían solamente al pueblo llano; también

V

DIOSES

REFLEXIONES

Pero los narradores de historias no siem ­

la “vida” de las aguas: cuando estaba borracho hacía que las aguas se desbordasen, si estaba

pre eran bienvenidos. El zar Alejo M ijaílovich,

satisfecho conducía a los peces hacia las redes,

padre de Pedro el G rande, hizo reunir a todos

y cuando se

los narradores de historias

tas, hundía barcos y ahogaba a los marineros.

TEM AS

y les cortó la lengua.

enfadaba desencadenaba torm en­

103

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S .4

EUROPA CENTRAL Y ORIENTAL

sol cayó sobre ella que, con un grito de dolor, p id ió a Leí que le to ca ra su últim a canción. Y según to ca ba , el cuerpo de ella se h u n dió en la tie rra , q u e d a n d o solam ente una corona de lirios. M as cu a n do una vid a pasa, nace otra. El ra yo de sol despierta con su beso a la tie rra helada y da na cim ien to a las plantas y a las flores. En cuanto a Leí, espera que las nieves del in vie rno le devuelvan a su a m a d a D oncella de las Nieves.

•4 Placa de papier-m áché de estilo palekh que muestra a la Doncella de las Nieves contemplando los ba iles y juegos de los campesinos.

RECOPILACIÓN DE LOS MITOS LOS ESLAVOS, a diferencia de los súm enos, los egipcios, los aztecas y los antiguos griegos, no dejaron registro escrito de sus m itos. Sólo tras su cristianización a finales del siglo X tiene

LA DONCELLA DE LAS NIEVES

no, unas m uchachas campesinas invitaron a

LA DONCELLA de las Nieves (Snegurochka)

ju g a r a la Doncella de las Nieves. Esta, tras

era h ija de Herm osa Prim avera y de un

resistirse, se unió a ellas recogiendo flores,

viejo, H elada N a riz-R oja. Hasta los 16 años

entonando canciones y b a ila n d o con los

fue obra de A lexánder Afanasiev (1826-1871),

viv ió en el reino h e la d o de su p a d re ; fue

m uchachos campesinos. Así se entretuvo

cuya extensa labor, publicada en ocho volúm e­

entonces cu a n do Yarilo, el dios Sol, la vio

hasta que un m uchacho pastor, Leí, tocó su

nes entre 1855 y 1867, contenía 640 m itos,

y la descongeló.

flauta p a ra ella, la co g ió de la m ano y la

leyendas y cuentos populares: la m ayor recopi­

lugar la alfabetización y aparece la literatura. La prim era recopilación de m itos y leyen­ das eslavos, de im p ortancia aún no superada,

sacó a bailar. Desde ese día Leí el pastor

lación del m u n d o obra de un solo hom bre.

sus padres, discutieron sobre el destino de

visitó a la Doncella de las Nieves. Pero,

Afanasiev recogió los relatos de segunda m ano, a p artir de recuerdos de otras personas, pese a

M ás tarde, un invierno, al encontrarse

la Doncella de las Nieves. La m adre quería

aunque la a m aba tiernam ente, el corazón

que fuese lib re , pero el p a d re temía al sol.

helado de ella no le d a b a respuesta. Final­

lo cual este m odesto abogado de la región rusa

Finalm ente d e cid ie ro n d e ja rla al cu id a d o

mente la dejó p o r una m uchacha del pue­

de Voronezh llegó a ser una de las figuras más

de un a n c ia n o m atrim o nio. Lo h icieron de

blo. La Doncella de las Nieves, d o lid a ,

influyentes de la cultura nacional rusa.

la siguiente m anera: una m añana, m ientras

c o rrió a un lago en m edio del bosque y

el a n c ia n o y su esposa ca m ina b a n p o r el

p id ió a su m adre, Lo, que le d iera un c o ra ­

bosque nevado, el hom bre se detuvo p a ra

zón hum ano, pues a m a r aunque sólo sea

época en que la sociedad aristocrática eslava

hacer una "m uchacha de nieve" (el e q u iva ­

unos momentos es más precioso que vivir

se guiaba p or m odas extranjeras y hablaba

lente eslavo de un "m uñeco de nieve").

eternam ente con un corazón de hielo.

en francés- le c o n d u jo a la adm iración de

Para su sorpresa los labios de la

El interés de Afanasiev p o r la belleza intrínseca del lenguaje cam pesino - e n una

los m itos p o r su calidad m usical, su poesía,

Com padeciéndose de ella, su m adre

su sinceridad, su pureza y su sencillez infantil.

m uchacha de nieve se volvieron rojos, sus

le puso una corona de lirios y le aconsejó

ojos se a b rie ro n y de la nieve surgió una

que no expusiera su a m o r a la feroz m ira ­

Pero su labor despertó oposición en ciertos

m uchacha viva y verdadera. La Doncella

da de Yarilo.

ám bitos.

de las Nieves creció en cuestión de horas.

La Doncella de las Nieves co rrió p o r

La segunda edición de sus m itos lúe co n ­

Pronto el sol p rim a ve ral calentó la tierra y

entre los árboles en busca de Leí y le d e ­

fiscada y quem ada, y Afanasiev fue objeto de

a p a recieron manchas de hierba verde, pero

claró su amor. A m edida que h a b la b a , el

investigación en San Petcrsburgo a m anos de

la ¡oven se escondió del sol, se d irig ió a las

rad ia n te sol fue subiendo en el cielo despe­

un com ité especial. Cayó en desgracia, perdió

gélidas sombras y tendió sus p álidos brazos

ja d o hasta d is ip a r las tinieblas de la noche

su em pleo y se le q uitó su casa de M oscú. C o n

hacia la lluvia. Un día, al acercarse el v e ra ­

y fu n d ir la nieve que qu e da b a . Un ra yo de

todo, pese a la enferm edad y la pobreza,

104

X

m it o s

REESCRITOS

PERSONAJES


LA D O N C E LLA DE LAS NIEVES Í ¿ M

Afanasiev dedicó todos sus m om entos libres a una nueva obra: Interpretación poética de la naturaleza por los eslavos.

V

LOS ESPÍRITUS DOMÉSTICOS LOS A N T IG U O S ESLAVOS veían por doquier espíritus buenos, malos y jugueto­ nes. H abía que tratarlos con prudencia, pues solían estar relacionados con los espíritus de los antepasados y la prosperidad de la casa dependía de su bienestar. Los eslavos m ante­ nían vivo el recuerdo de sus antepasados difuntos por m edio de com plejos rituales, com o llevar com ida a su tu m b a varias veces al año y hablarles cuando había que tom ar decisiones im portantes. Este culto de los antepasados está presente en los relatos del hijo m enor, frecuentem ente “El Loco”, que es desgarbado y de ingenio tardo. Sin em bar­ go, al honrar a su d ifunto padre, invariable­ m ente recibe la justa recom pensa (en ocasio­ nes se vuelve guapo y apuesto y se casa con una herm osa princesa).

H ARTE POPULAR PALEKH El antiguo arte popular ruso llam ado palekh nació en la localidad de Palekh, a unos 500 kilóm etros al noreste de M oscú. Las m in iatu ­ ras lacadas de Palekh son pinturas general­ m ente en joyeros y prendedores de papiermáché. Por lo general representan temas populares (com o E l pájaro de fuego, Sadko o Baba Yaga) o imágenes religiosas. En la her­ m osa catedral Krestodvizhensky de Palekh puede verse una im presionante colección de iconos. La p in tu ra se elabora con pigm entos finam ente m olidos y mezclados con una em ulsión a base de yema de huevo; la yema separada se devuelve a la cáscara, se le añade agua y vinagre y la em ulsión se agita con un batid o r especial de nueve agujeros. 4 1.a magnífica catedral de Krestodvizhensky, representada aqui por artistas palekh, contiene muchas obras de arte.

V

DIOSES

H

REFLEXIONES

TEM AS

105

#1


mm

EUROPA CENTRAL Y ORIENTAL

LOS SIMBOLOS DE LA MITOLOGÍA POPULAR SEGÚN AFANASIEV A L E X Á N D E R AFANASIEV intentaba com ­ prender la aparición de los m itos y su sentido oculto a fin de conocer el m undo del narrador prim itivo, cuya relación con el en to rn o estaba dotada de un poder m isterioso y fantástico que controlaba los elem entos de la naturaleza. Afanasiev creía que en el cuento de M arva M orevna los tres pájaros-novios que llegaban al palacio del príncipe Iván acom pa­ ñando al trueno, los torbellinos y los relám ­ pagos son en realidad la lluvia, el trueno y el viento. Las tres princesas con quienes se casan son el sol, la luna y las estrellas. Al ver oscure­ cerse la luz del cielo du ran te las torm entas, los antiguos eslavos crearon la explicación de las doncellas raptadas con el lenguaje poético del m ito. La propia M arya M orevna (M arya “hija del m ar”) es en realidad el sol, que al am ane­

fundidas en prim avera; una vez liberado, sus

A Ilustración de los relatos de Bilibine sobre Marya

cer y al anochecer “se baña” en el mar. El ogro

lágrimas corren librem ente y se lleva a M arya

Morevna.

Koshchav Bessm ertny (“ Huesos Viejos el In­

M orevna, y en aquel m om ento las nubes ocul­

m ortal”), aherrojado con cadenas, es la nube

tan el sol.

de la torm enta encadenada a la helada inver­ nal. Se fortalece al beber el agua de las nieves

el rayo, que golpea las nubes torm entosas con

El príncipe Iván es en realidad Perun, el

su poderosa espada salvando así al sol, al que saca de la oscuridad tras las m ontañas.

dios pagano de los eslavos, dios del trueno y

u

VAMPIROS LA C R IA T U R A M ÍT IC A m aligna más conocida de los pueblos eslavos y centroeuropeos es el vam piro, térm ino procedente de la palabra eslava del sur vampir. C o n la cristia­ nización, la Iglesia dirigió los m itos vam píricos contra herejes y paganos y contra aquellos cuya conform idad quería obten er sirviéndose del m iedo: brujas, hechiceros, no creyentes, ladrones, prostitutas y dem ás indeseables. De todas estas gentes “im puras” se decía que

110 descansaban al m orir, sino que se conver­ tían en vam piros. Estos “no m uertos’ visita­ ban las casas a m edia noche para beber la sangre de sus víctim as dorm idas o tener rela­ ciones sexuales con ellas, que m orían exhaus­ tas o se convertían en vam piros a su vez. A Las vampiros se utilizaron para atemorizar a herejes y paganos y para amenazar a quienes no aceptaban las convenciones sociales.

Ü9P*

106

T

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


LOS SÍM BO LO S DE LA M IT O L O G ÍA POPULAR SEG ÚN A F A N ASI EV if '- O l

T MARYA MOREVNA U N D ÍA, MIENTRAS va c a b a lg a n d o , el p ríncipe Iván se encuentra con el ejército d ifu n to de Huesos Viejos el Inm ortal; lo ha d e rro ta d o con una sola m ano la reina g u e rre ra M a ry a M orevna. Iván ca b a lg a, encuentra a la reina, se e n am ora de ella y se casan. Antes de volver a la guerra, M a ry a M ore vn a a dvierte al príncipe de que no entre en un salón ce rra d o de su p alacio. En cuanto ella se va, Iván a b re la cám ara p ro h ib id a y encuentra a un a n c ia ­ no e n cadenado dentro de un recipiente de h ie rro sobre un fuego ardiente. A p ia d a d o , el p ríncipe Iván le d a a beber ag u a. Repen­ tinam ente Huesos V iejos recupera la fuerza, rom pe sus cadenas y se lleva a Iván a su p ro p io reino. A l descubrirlo M a ry a M orevna, m onta a c a b a llo y sale a rescatar a su m a ri­ do, pero es c a p tura d a y descuartizada. En ese m om ento ios cuñados de Iván - u n h a l­ cón, un cuervo y un á g u ila - acuden a res­ c a ta rla y m ojan con el a g u a de la vid a los trozos de su cadáver. El cuerpo se rehace y M a ry a vuelve a la vida. Esta vez, p a ra rescatar a Iván, M a ry a intenta hacerse con el único c a b a llo que puede p e rseguir ai corcel de Huesos Viejos. Pertenece a la b ru ja Baba Yaga, que vive más a llá de la Tierra de Una Veintena y Nueve, en el reino de Una Veintena y Diez; p a ra llegar a él, M a ry a debe cruza r un río

▲ Ilustración de un relato de Bilibine que muestra

ardiente.

a l príncipe Iván huyendo con su bella esposa,

Con un pa ñ ue lo m á g ico que le ha q u i­

la reina M arya Morevna.

ta d o a Huesos V iejos, M a ry a cruza el río

A KOSHCHAY EL INMORTAL K O SH C H A Y B ESSM ER TN Y (Huesos

a rd ie n te (pa ra lo que on d ea tres veces la

Así lo hace ella y vuelve a cru za r el

Viejos el Inm ortal) es un ogro o villano típi­

p re n d a m ágica) y llega a la choza de Baba

río ard ie n te con a yu d a del pañuelo m á g i­

Yaga, a quien le dice que está allí p a ra

co; m ientras tanto Baba Yaga cae en el

jado está especializado en raptar a bondadosas

co n se gu ir uno de sus caballos. La b ru ja le

fuego y m uere a b ra sa d a . M a ry a M orevna

doncellas. E ncadenado y prisionero, norm al­

dice que pastoree d u ra n te tres días a sus

rescata al prín cip e Iván y ¡untos ca b a lg an

m ente por una valerosa doncella guerrera

ca b a llo s en los pastos; a co n tin ua ció n re ci­

en el corcel de fuego en que se ha conver­

(com o M arya M orevna), reside en una habi­

b irá com o recom pensa uno de sus m ejores

tid o el c a b a llo sarnoso, perseguidos p o r

tación prohibida, hecho co m ú n en el ciclo de

corceles. Pero si fracasa, cla va rá su cabeza

Huesos Viejos. Pero el ca b a llo del o g ro

Barbazul de los cuentos de Europa occidental.

en el ú ltim o poste de la cerca de calaveras.

se e n ca brita y da en tie rra con su jinete,

Su nom bre, Koshchay, parece proceder del

que se rom pe la cabeza contra una pie d ra .

eslavo antiguo (con el significado de “hue­

p a store a r a los ca b a llo s y una a b e ja reina

M a ry a lo rem ata con su p ro p ia espada,

sos”) o del turco koshchi (“preso”). Las luchas

le d ice que a cu d a a los establos y ensille

quem a su cuerpo y esparce a los vientos

constantes entre eslavos y tribus nóm adas tur­

un c a b a llo sarnoso que se revuelca en

sus cenizas. A continuación vuelve a su

cas, incluidos los polovsianos y los tártaros,

el b a rro : es el c a b a llo que puede d a r la

reino con el p ríncipe Iván p a ra celebrar

han dado origen a m uchos nom bres y perso­

vuelta al mundo en un solo día.

un banquete al que invita a todo el m undo.

najes de los relatos eslavos.

Finalm ente M a ry a M o re vn a logra

V

DIOSES

jHi

REFLEXIONES

^

TEM AS

cam ente eslavo. Este viejo diabólico o em b ru ­

ur

~~ítí


Ü £ Ü EUROPA CENTRAL Y ORIENTAL

RELATOS DE BRUJAS Y DRAGONES

Debido a este planteam iento mitológico, A fanasiev n o c o n c e d ía v alo r a la in fo rm a c ió n

PARA AFANA SIEV los micos eran la historia

referente a los narradores de las historias. No

de la naturaleza de los eslavos prim itivos; los

consideraba im portante el estilo del relato

héroes son los dioses del sol, el cielo, la luz, el

debido a que el m iro, al igual que la lengua,

trueno y el agua, m ientras que sus enem igos

era producto de u n a labor colectiva a lo largo

son los dioses de la oscuridad, el invierno, el

del tiem po.

frío, las torm eras, las m ontañas y las cuevas. T

En el relato del hada Vassilisa y Baba Yaga, la bruja sim boliza la nube oscura de la

EL HADA VASSILISA Y BABA YAGA

to rm en ta que quiere destruir la luz del sol (la

ERASE U N A VEZ un hom bre y una m ujer

m uchacha Vassilisa). Al final del relato Vassilisa

viejos que vivían con su h ija Vassilisa. Un

escapa y hace que m ueran en su casa sus dos

día la m ujer cayó enferm a y antes de m o rir

perversas herm anastras y su m adrastra. Para

d io a su h ija un pequeño muñeco, dicién-

Afanasiev se trata del sol liberándose del poder

dole que si a lg u n a vez necesitaba a yu d a

de la torm enta y de otras nubes oscuras.

le d ie ra com ida y le p id ie ra consejo.

En los relatos de dragones, una vez más es el sol (el héroe, o más frecuentem ente la

Tras la muerte de su mujer, el vie jo se casó con una viu d a que tenía dos hijas, y

heroína), oprim ido po r nubes de torm enta,

las tres se volvieron envidiosas de Vassilisa.

q uien trae la nieve y el granizo. Pero el final es

Un día, m ientras el a n cia n o había ¡do al

feliz: el sol destruye y dispersa las nubes con su

m ercado y estaba haciéndose oscuro, la

luz (o con su espada) y el dragón es som etido.

m adrastra envió a Vassilisa a casa de Baba

En una divergencia típicam ente eslava respecto de los m itos y cuentos populares de Europa occidental, es el príncipe quien es des­

Yaga a p o r una antorcha de abedul p a ra ¡lum inar su cabaña. Baba Yaga era entonces una b ruja que

pertado por el beso de una doncella tras superar

vivía en las p rofundidades de un bosque te­

ésta obstáculos inim aginables. Para Afanasiev,

nebroso. Vassilisa se metió el muñeco en el

la historia que hay tras el m ito es la de la natu­

bolsillo y salió. A l cabo de un tiem po llegó

raleza despertada por la primavera al ser besada

a una cabaña de m adera sobre patas de

la tierra por el sol y volver a la vida.

g a llin a y rodeada p o r un va lla d o de huesos

A La bruja Baba Yaga, ilustración del relato

humanos coronados p o r calaveras. Los pos­

de la hermosa Vassilisa.

tes de la puerta eran piernas de muerto, su

A Una bella princesa mantenida en cautividad por

pestillo eran brazos de difuntos y la ce rra ­

el dragón que duerme con la cabeza en su regazo.

d u ra estaba hecha con la dentadura de una calavera. En ese m om ento llegó vola n d o

su huida p o r el bosque encontró a tres jine­

Baba Yaga desde el bosque m ontada en su

tes: uno blanco, que representaba la luz del

m ortero que conducía con el m acillo del mis­

día; uno rojo, que representaba el sol salien­

mo y cuyos rastros b o rra b a con una escoba.

te; y uno negro, que representaba la noche

A l explicarle Vassilisa su misión, la bruja

oscura. Los jinetes la g u ia ro n en su cam ino. Cuando llegó a casa, su m adrastra y

le d ijo que para obtener una recompensa tenía que tra b a ja r p ara ella. Inició entonces

sus herm anastras le a rre b a taro n la calavera

una serie de tareas im posibles, com o sepa­

de las manos; pero sus ojos encendidos fija ­

ra r el trigo de su cáscara y semillas de a m a ­

ron la m ira d a en ellas, que a rd ie ro n redu­

pola de otras de guisantes. De todos modos,

ciéndose a cenizas. Sólo Vassilisa salió ilesa.

con ayuda del muñeco y a lo la rgo de dos

A la m añana siguiente enterró la calavera b a jo tierra a mucha p ro fu n d id a d y con el

noches pudo cum plir los trabajos.

tiem po creció en el lu g a r un rosal con flores

Para entonces Vassilisa se había da d o

ffip 108

cuenta de que la b ru ja no tenía intención

de color rojo oscuro. A p a rtir de entonces,

de de ja rla m archar. De m odo que, mientras

Vassilisa vivió alegre y feliz con su padre,

dorm ía, Vassilisa se escapó, llevándose del

conservando siempre el muñeco en el bolsi­

va lla d o una calavera de ojos ardientes. En

llo p or si volvía a necesitarlo.

Y

M ITO S REESCRITOS

A

PERSONAJES


RELATOS DE BRUJAS Y D R A G O N E S fe 'tfÉ

H HOMBRES LOBO

LOS MITOS Y EL ARTE SI BIEN C O N O C E M O S algunos nom bres

D E C U A L Q U IE R A Q U E N A C IE SE con

de antiguos dioses paganos eslavos, es poco

una m arca de nacim iento en la cabeza o un

lo que ha sobrevivido, incluso en las repre­

m echón de pelo en cualquier parte del cuer­

sentaciones ornam entales, de su apariencia y

po se suponía que podía convertirse en h o m ­

de sus cultos. La Iglesia ortodoxa logró elim i­

bre lobo. Para algunas tribus era señal de

nar gran parte de la herencia folclórica y de

buena suerte: ese n iño podría ver el futuro

la m itología pagana tan to de la m úsica com o

y sería capaz de cam biar su form a por la

de la literatura y del arte.

de un anim al o un pez. D e todos m odos, las personas maléficas preferían convertirse

E n las casas de m adera, a lo largo de los

en lobos sedientos de sangre.

siglos, siguieron labrándose las antiguas dei­

En la Rusia medieval esta creencia estaba

dades, com o la diosa eslava de la fertilidad M akosh y la diosa de la vida y de la m uerte

tan extendida que la Iglesia condenó en el

Baba Yaga. E specialm ente populares - y sal-

siglo

víficas- eran las figuras antropom órficas y

m iento y en los m echones de pelo y su aso­

totém icas, com o el oso (M ijaíl Porapich), la

ciación con los hom bres lobo”.

XVI

“la creencia en las marcas de naci­

cabra (Kozm a), la zorra (Lisa Patrikeyevna, la partera, herbolaria, charlatana y astuta) y el pollo (Petya). 4 Un caballero, para demostrar a su esposa su capacidad para convenirse en lobo, se les presenta T H E W EÍtE-W O LV ES

BABA YAGA

transformado a ella y a sus perros. ▼ f.a espectacular iglesia de San Andrés, en Kiev.

LA BRUJA ESLAVA es una vieja siniestra

Y el núm ero de la suerte es el tres, por lo que

La introducción del cristianismo tuvo gran

que se presenta sentada en un banco de

se presentan triadas de brujas, de trabajos, de

influencia sobre Lis tradiciones de Europa orienta!,

m adera o en un poyete de piedra con una

hijos, de princesas, de noches y de cabezas

desplazando el equilibrio de poder

pierna retorcida y la otra recogida y la nariz

de dragón.

de las mujeres a

ganchuda m irando al cielo. Vive en una

La fuerte influencia m atriarcal de los

choza asquerosa sobre patas de gallina, unas

m itos eslavos se aprecia en el hecho de que

veces con puertas y ventanas y otras sin ellas.

frecuentem ente tiene el papel principal una

Baba Yaga cabalga p o r el aire sobre un

mujer, que puede ser una reina guerrera y

m ortero o alm irez de hierro dirigido p or el

conquistadora, com o M arya M orevna, una

m acillo del m ortero, provocando terribles

joven inteligente, com o el hada Vassilisa, o una

torm entas y dejando a su paso un rastro de

esposa hechizada, com o la D oncella Paloma en

enferm edad y de m uerte. Es caníbal y devora

El A rquero o El Príncipe Rana (una vez más,

especialm ente a los niños pequeños. N o obs­

una inversión de género respecto de la versión

tante, en varias leyendas la bruja sirve de

europea occidental de la leyenda).

ayuda, con lo que retom a sus antiguas fun­

los hombres.

D e resultas de los cam bios sociales, los

ciones de M adre Cerveza de la m itología,

hom bres pasaron a ser los personajes centrales

que representaba a las sacerdotisas que perso­

del grupo social. A causa sobre todo de la

nificaban el am or y la sabiduría.

influencia crisrana, el poder y la sabiduría de

INFLUENCIA DEL MATRIARCADO SOBRE LOS MITOS ESLAVOS

se convirtieron en brujas m alignas; su superior

las m ujeres se vinieron abajo y las sacerdotisas

LO S M IT O S ESLAVOS tradicionales están

sabiduría -ray an a con la brujería—era razón suficiente para quem arlas en la hoguera o, en

llenos de fantasía y de descripciones de linaje:

m uchos países eslavos, ser arrastradas atadas a

héroes y heroínas son jóvenes valerosos v d o n ­

la cola de un caballo. Lo tardío de tal cam bio

cellas inocentes (o a la inversa) ayudados por

social en las regiones eslavas ha dejado m uchos

anim ales y herram ientas mágicas; los m alos son

m itos a los que no afecta la nueva “corrección

dragones, brujas, hechiceros y reyes malévolos.

política".

Y

DIOSES

REFLEXIONES

TEMAS

109

3


EUROPA CENTRAL Y ORIENTAL

nes le lanzaron irritados una tormenta de LOS DOCE MESES

En algunos mitos los árboles

y

las plantas

nieve que p ro n to la cu b rió . C uando la m a ­

retienen a las almas de los m uertos, de m odo

EN U N PUEBLECITO DE BO H E M IA vivía

dre salió en su busca, tam bién ella cayó

que los personifican y están dotados de cuali­

una vez una a n cia n a con su h ija y su h i­

entre la ventisca y m urió. La m uchacha

dades hum anas. Esta superstición hace que

jastra. La a n cia n a a d o ra b a a su h ija , m ien­

vivió felizm ente en su casita. Y en torno

ciertos árboles sean considerados sagrados, que

tras que todo lo que hacía su hijastra le

a ella, dice la leyenda, creció el más bello

haya leyendas sobre plantas que sangran y que

parecía m al.

de los jardines; en él florecían las rosas,

se planten árboles a m odo de sím bolos de vida.

crecían las fresas, y m anzanos y perales

Si el héroe m uere, el árbol enferm a y cae debi­

cruel m ad ra stra a b rió la puerta de su casa

d a b a n a b u nd a n cia de frutos a lo la rg o de

do a que su alm a residía en él.

y d ijo a su h ija stra que saliera al bosque a

todo el año. Y todos los días del a ñ o reci­

recoger ca m p a n illa s blancas p a ra el cum ­

bía la visita de los Doce Meses.

En ple n o in vie rn o , un atardecer, la

Estas creencias prim itivas están vagam ente relacionadas con la idea actual de que rom per

pleaños de su herm ana. Ella sabía, desde

u n cristal -y, en tierras eslavas, que una persona

luego, q ue las ca m p a n illa s blancas no

silbe en el interior de una casa (lo que equivale V

ap a re ce n hasta el mes de m arzo , y esta­

a llam ar al d ia b lo )- sea presagio de m uerte o de

EL LESCHI

ban en enero.

m ala suerte. Por otra parte los actuales am uletos

MÁS ALLÁ del um bral de la casa se hallaba

de la buena suerte pueden com pararse a las

de nieve y al c a b o de un rato le so rp re n ­

el bosque denso y oscuro que, naturalm ente,

espadas mágicas, los m anteles que se tienden

d ió ver una luz b rilla n te entre los árboles.

estaba poblado por espíritus de rodo tipo, en

solos y los sacos mágicos de los mitos.

A co n tin ua ció n notó que o lía a hum o y

su mayoría malignos, bl más com ún era el

La m uchachito salió b a jo los copos

oyó el c ru jir de unos troncos en llam as.

Leschi, espíritu diabólico con un solo ojo o

a

Y casi sin darse cuenta se ha lló en un

genio de los bosques que se divertía extra­

EL OTRO M UNDO

cla ro del bosque d o n de , en to rn o a una

viando a las personas, que perecían así en las

EL “O T R O M U N D O ” es presentado en

h o g ue ra , estaban sentados doce hom bres

profundidades del bosque. Adoptaba la form a

ocasiones com o una isla, Booyan, situada

que h a b la b a n tran q u ila m e nte . Tres eran

de una criatura con aspecto de árbol, aunque

en m ar abierto (allí don d e el sol se oculta y

viejos, tres de m ed ia n a e d a d , tres jóvenes

solía ser invisible: sus cánticos o silbidos guia­

se levanta), lugar de felicidad y luz eternas.

y otros tres m uchachitos. ¡Eran los Doce

ban a los viajeros hasta su perdición.

Allí es donde m oran las almas de los m uertos y de los que todavía no han nacido, así com o

Meses! C u a n d o les h u b o e x p lic a d o p o r qué h a b ía sa lid o , los meses h a b la ro n entre sí.

EL ALMA Y LOS HECHIZOS

las semillas, las plantas y los pájaros que apa­ recen en prim avera. Para llegar a esta isla m ística el héroe

La conocían perfectam ente; en todas las

LA SE PA R A C IÓ N D L L ALMA y del cuerpo

estaciones era la c ria d a que la va b a la

es un rasgo peculiar de las creencias eslavas

tiene que viajar más allá del reino de Tres

ro p a en las aguas heladas y recogía

prim itivas. El alm a no sólo se separa del cuer­

Veces Diez, con frecuencia a pie, calzado con

leña en el bosque. Y d e cid ie ro n a y u d a rla

po con la m uerte, sino que incluso lo hace a

tres pares de zaparos de hierro y tres bastones

a reco g e r las c a m p a n illa s blancas. El h er­

veces cuando una persona está dorm ida. E ntre

de piedra, com iendo tres panes de piedra y

m ano M a rz o p id ió a los viejos Enero y

los serbios dichas alm as suben por la noche a

trepando a una m ontaña de hierro o de cris­

Febrero que le p e rm itie ra n o c u p a r su lu ­

las cum bres y luchan

g a r d u ra n te una h o ra , cosa que a ce p ta ­

entre sí; la victoria trae

hace el viaje es con

ron. Y de repente b a jo sus pies se e xtendió

buena suerte al d u r­

frecuencia una sen­

una a lfo m b ra de tie rra oscura y de unas

m iente; mas si su alm a

cilla m uchacha

ram as e m p e za ro n a b ro ta r capullos.

es derrotada, su dueño

cam pesina, lo que

El suelo se llenó de ca m p a n illa s blancas.

jamás despertará. En los

subraya el poder del

La m uchacha re co g ió todo un cesto y v o l­

territorios eslavos orien­

m atriarcado en la

v ió c o rrie n d o al c la ro del bosque. Pero

tales (Rusia, Bielorrusia

m itología eslava.

estaba vacío.

y U crania) el alm a puede

C o rrió a casa con su cesto de flores.

tal. La persona que

asum ir form a de kikim o-

Pero, cu a n do hubo co n tad o su historia,

ra, una vieja Haca y fea

la herm anastra salió c o rrie n d o al bosque

con el pelo largo que

A Adorno de oro

nevado p a ra p e d ir a los Doce Meses un

n o rm alm ente vive en

que muestra a una

reg a lo m ucho m ayor. C ua n d o los encontró

la casa, si bien, com o la

diosa sen tada. Este

sentados en to rn o a la hoguera ellos no la

bambee irlandesa, su presencia puede ser pre

tipo de joyas y adornos han sobrevivido como

reconocieron, y en respuesta a sus p e ticio ­

sagio de m uerte.

reminiscencias de la mitología antigua.

áSP

no

T

M ITO S REESCRITOS

A.

PERSONAJES


LOS DO CE MESES

► Pintura serbia que muestra a una bella princesa despojándose de su ropaje dorado.

Y EL PÁJARO DE FUEGO M A S ALLA de las m ontañas brum osas y al o tro la d o de los profu n d o s y revueltos m ares vivía un rey que tenía un huerto que era la n iñ a de sus ojos, ya que en él crecía un m an za n o que d a b a m anzanas de oro. Una noche llegó un la d ró n que ro b ó a lg u ­ nas m anzanas. El rey, in d ig n a d o , puso de g u a rd ia d u ra n te toda la noche a Iván, su m ozo de cu a d ra . C u a n d o ya hab ía pasado m edia noche, Iván vio descender un Pájaro de Fuego que em pezó a p ico te a r las m an ­ zanas. A fe rró p o r la cola al P ájaro de Fuego, mas éste huyó vo la n d o d e ja n d o una plu m a en sus manos. El rey envió a Iván en busca del m á g i­ co P ájaro de Fuego. A ú n no había lle g a d o m uy lejos c u a n do repentinam ente a p a re ció un g ra n lo b o gris que le p ro m e tió a yu d a rlo a e n co n tra r al la d ró n . A co n se jó a Iván que m ezclara cerveza, pan y queso y lo d e ja ra en el suelo. C u a n d o los p á ja ro s de fuego se com ieron el pan y el queso se sintieron m uy pesados, y entonces Iván lo g ró a p o ­ derarse de uno, que m etió en su a lfo rja . A co n tin ua ció n , siguiendo al lobo, vo lvió c o rrie n d o hasta el rey. M as a h o ra éste h abía o íd o h a b la r de una princesa, el hada Yelena, que vivía más a llá de los mares. Y vo lvió a e n via r a Iván de via je p a ra que le traje ra a la enca nta d o ra doncella. Una vez más a cu d ió en su a yu d a el g ra n lobo gris y am bos v ia ja ro n hasta un castillo encantado situado más a llá de los mares. Ya reco g id a la princesa, ella e Iván subieron a lomos del lobo p a ra volver con el vie jo rey. Pero p o r el cam ino Iván se ena­ m oró del hada Yelena y ella de él. C uando e xp lica ro n al lo b o su d ile m a, éste les d ijo que d e ja ra n el asunto en sus manos. Una vez en el p a la cio del rey el lobo gris se co n v irtió en co p ia exacta de la fe é ri­ ca princesa e Iván con d ujo al "lo b o -p rin c e ­ sa" a presencia del rey. Este, m uy contento,

a la novia sus labios se encontraron con

llam ó a todos sus nobles p a ra que presen­

el m orro frío del g ra n lobo gris. El susto

cuanto al Pájaro de Fuego, fue lib e ra d o y

cia ra n la co ronación de la nueva reina.

fue tal que el viejo rey m urió al momento.

volvió a volar. Pero nunca más le tentaron

Pero en el momento en que fue a besar

Así

las m anzanas ni el pan con queso.

V

DIOSES

3H Ü

REFLEXIONES

fue com o Iván se casó con el hada

TEM AS

Yelena convirtiéndose a su vez en rey. En

1U

ÜS


A De Vodianoi, divinidad eslava, se creía que protegía los cursos de agua cercanos a los molinos.

LA LLEGADA DEL CRISTIANISMO En el siglo X, cuando los príncipes eslavos adoptaron el cristianism o (ios eslavos del oeste -polacos, checos y eslovacos- recibieron la reli­ í'.»C 5

gión de Rom a; los eslavos del n orte y del sur, del Bizancio griego), la Iglesia puso fuera de la ley a los dioses paganos c hizo todo lo posible para borrar los m itos. Pero los viejos cultos persistieron, de m odo que bien fueron a d o p ta­ dos por la Iglesia com o ritos propios o pasaron al ám bito mágico. Así, Perun (dios del trueno y del rayo) se convirtió en el profeta Elias; Volos (guardián de los rebaños) se convirtió en san Vlasia; K upalnitsa (diosa de ríos y lagos) se convirtió en santa A gripina, y Kupala (dios del sol y de la luz) en san Juan Bautista. Los ritos prim averales coincidían con la Pascua (principal festividad de la Iglesia o rto ­ doxa), las Calendas de invierno fueron susti­

A LA RUSALKA

ESPÍRITUS DE LAS GRANJAS

tuidas por la N avidad y la fiesta de Yarilo

T O D A S LAS dependencias de las granjas

(dios pagano del sol y de toda la vida terrenal)

LA RUSALKA O N IN F A de las aguas

tenían sus propios espíritus. El espíritu del

se convirtió en la festividad de San Juan.

vivía en las profundidades del agua; era una

corral era el Dvorovoi, responsable de la zona en

m uchacha desnuda m aravillosa, con la piel

torno a la casa. H abía que presentarle a los ani­

del color de la luna, que encantaba a los via­

males com prados o recién nacidos y era im por­

M uchos de los nom bres m odernos de seres sobrenaturales derivan de estas ideas pri-

jeros con sus risas y canciones, de m odo

tante criar solam ente animales del color que se

que algunos se ahogaban en pos de ella.

suponía le gustaba. Por lo general era invisible,

La Rusalka era el alm a m u erta de un niño,

si bien quienes podían echarle un vistazo decían

constructores de levantar un castillo hasta que

de un ahogado o de una m ujer joven infeliz.

que era un viejo de barba gris com pletam ente

hayan realizado las proezas que ella les impone.

A unque posteriorm ente se asoció a la Rusal­

cubierto de pelo. El reino del Dvorovoi era el

ka con la m uerte, antes de la llegada del cris­

aire libre. C uando se hallaba en el interior de las

tianism o estaba probablem ente relacionada

dependencias de la granja cedía sus obligaciones

con la fertilidad.

de guardián a los espíritus correspondientes.

T Una Vila hace fracasar los intentos de los

El granero tenía su O vinnik, que era un personaje m alhum orado e incluso peligroso.

A

H abía que ser prudente, pues de lo contrario

LA V I LA

podía hacer que tropezaras o te hirieras con las

E SPÍR IT U D E LO S C A M IN O S , la Vila era

herram ientas de la trilla. M ucho más alegre era

sem ejante a la Rusalka o ninfa de las aguas,

el Bannik, espíritu de la casa de baños, aunque

m ujer eternam ente joven y encantadora

tam bién le gustaba gastar brom as pesadas a los

con largas y herm osas trenzas. Solía ser una

visitantes, especialm ente cuando acudían a la

m uchacha que había m uerto sin bautizar

casa de baños con propósitos de adivinación.

(creencia cristiana) o que había sido rechaza­

Las mujeres jóvenes, por ejem plo, en ocasiones

da por su prom etido, o sencillam ente que era

acudían a él para adivinar quiénes serían sus

“coqueta” y cuya alm a vagaba entre el cielo

futuros esposos. Si dejaban un peine, posterior­

y la tierra. Se aparecía nom alm ente por la

m ente éste contendría un cabello de su fu