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YOROKOBU / TAKE A WALK ON THE SLOW SIDE / Nยบ 39 - 2013

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LA PORTADA El corazón con ojo, la cabeza cuadrada y el hombre que en vez de esófago tenía un cuadrilátero no tenían nada planeado. Aparecieron en este mundo desconocido sin misión. Pedro Campiche (AkaCorleone) empezó a dibujar y conforme pasaba el tiempo iban apareciendo estos personajes y otros que tan solo eran una oreja, un ojo o un humanoide irreconocible en la historia universal de la ficción.

AkaCorleone no sabía nada de la historia que iba a acontecer en esta portada pero quería dotarla de cierto misterio. De la misma intriga que él sentía mientras la dibujaba. “Me gusta crear suspense y drama”, indica. “Esa misma sensación que yo tenía mientras trabajaba en el dibujo” y que acabó convirtiéndose en esa advertencia verbal: “Nada pudo prepararles para esto...”.

El ilustrador portugués cuenta que “no tenía ninguna historia en particular” cuando comenzó a dibujar la portada. Pero cuanto más la mira —dice—, “más descubro que hay un relato. Quizá exista un tipo que se ve, de pronto, en un nuevo planeta y esto es lo que encuentra a su alrededor. Una jungla salvaje, algunas especies extrañas y cristales... Me hace pensar en El planeta salvaje”.

La historia acaba flotando en un punto perdido del espacio. Igual que empezó. De la falta de razones a la ausencia de explicaciones. “Siempre empiezo con el temido papel en blanco y el lápiz delante de mí. A veces arranco con una idea o una historia, pero esta vez empecé a dibujar lo que pasaba por mi mente. Es algo muy divertido porque no tienes ni idea de cómo va a acabar”.

Estos personajes son nuevos en este mundo de dos dimensiones que cubre la colección de artículos de esta revista, pero no son nuevos en las ilustraciones de AkaCorleone. No es que el diseñador los busque. Es que ellos surgen. Solos. “Son personalidades que van apareciendo últimamente en mis ilustraciones”, apunta. “Como si tuvieran algo que decirme. Aunque yo solo les dejo que hablen un poco. Por eso siguen apareciendo constantemente”.

Es decir, que si no hay historia, esto ha sido un desembuche. “Creo que esta portada refleja el caos que es mi mente. Siempre saltan ideas raras a mi cabeza. Una forma de no olvidarlas es dibujarlas y volver a ellas más tarde. Es solo una muestra de lo raro que soy”, especifica.

Igual ocurre con el color. El portugués parece olvidar que el autor de todo esto es él y siempre echa la culpa a los elementos que forman las ilustraciones. “Estoy obsesionado con ciertos colores. Y cuando pienso que estoy fuera de su órbita, me vuelven a arrastrar hacia ellos”.

Aunque quizá no sea tan extraño como dice y la justificación de su obra y su estilo estén en la comida tailandesa. ¿Por qué? Porque esa es la respuesta que da siempre cuando le preguntan por sus referencias y su inspiración. www.akacorleone.com

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YOROKOBU

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HAN COLABORADO EN ESTE NÚMERO C/Acebo, 13 - 28016 Madrid t. 914 157 283 www.yorokobu.es twitter: @yorokobumag

Edita: Brands & Roses, S.L. Impresión: Rivadeneyra www.rivadeneyra.com. Depósito legal: M42701-2009

Periodo de Control: Abril 2011 / Diciembre 2011 Tirada media 30.741

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ÍNDICE medidor de concentración Realidad sólida, política gaseosa, democracia líquida

20

Serendipia, la innovación como sorpresa

60

¡Hackea mi cuerpo!

52

Los periodistas no son los profesionales peor valorados

14

¡Vuelva usted al armario!

18

El hombre que estuvo 64 años meando plutonio

64

La sofisticación de los piratas somalíes

24

Crecer con ciencia

58

El ataque de las impresoras clon

30

Disciplinosis

16

Se puede, ya lo creo que se puede

22

Contra el best seller

44

Peatónito

La pose escondida

38

6

The Clink: la mejor comida de la prisión

Palma de Mallorca. El cine de todos

64

42

Relatos ortográficos

Criaturas psicodélicas

74

66

Apps

Infografía

50 Numerografía

80

Agenda

78

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36 LeRaúl

56

No leas. ¡Dibuja!

76


J A Y

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L E N O


L A P O S E E S C O N D I D A

POR

Enrique Alpañés

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Cuando a mediados del siglo XIX Louis Daguerre

empezó a realizar los primeros retratos, los modelos tenían que esperar cerca de un minuto a que su imagen se plasmara en las planchas de cobre. Siglo y medio más tarde los modelos que posan para Chris Buck tienen que pasar por el mismo calvario, pero los 30 segundos que tarda el fotógrafo en disparar son mucho más divertidos. Ese medio minuto de espera no responde a ninguna cuestión técnica, es el tiempo que da el artista al modelo para que se esconda. Un escondite retratado que, bajo el título de Presence, se expone en la galería Foley de Nueva York y en un libro de reciente publicación. El último proyecto de Buck da una vuelta de tuerca a un género tan denostado y trillado como el retrato de famosos. Es una colección de fotografías de ‘celebrities’ sin ninguna ‘celebrity’ a la vista. Tenemos la ausencia de Robert de Niro, el aura de Michael Stipe, la omisión de David Lynch... Lo que importa es, según su autor, “ese algo especial que se desprende de la importancia de un personaje sin que necesariamente se le pueda ver”, la ilusión de pensar que estos hombres están detrás del sugerente paisaje doméstico, único protagonista presente en la colección. “No digo dónde se esconde nadie”, afirma tajante Buck, aunque, si se le presiona un poco más, confiesa que, por ejemplo, Devendra Banhart es muy bueno escondiéndose. “Le sugerí un lugar muy fácil (...), pero me sorprendió y escogió un sitio increíblemente bueno; no puedo decirte cual”. No sabemos dónde exactamente, pero al menos tenemos la certeza de que los famosos se encontraban ahí. Así lo garantiza un testigo que corrobora en cada foto una presencia que el espectador solamente intuye. Para la mayoría de fotógrafos, desperdiciar la oportunidad de retratar a una de estas celebridades es algo impensable, pero ante el objetivo de este canadiense ya han desfilado suficientes famosos como para que el cuerpo le pida hacer cosas diferentes. “Parte de la diversión”, confiesa, “era no hacer un retrato tradicional con estas increíbles personalidades. La

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frustración es un factor importante en esta vida”, dice con cierta ironía. Precisamente la ironía es un factor clave en la carrera artística de Chris Buck. Su serie Black and White regalaba estampas como la de Javier Bardem planchando su camisa en una destartalada habitación o la de Kevin Smith comiéndose un muñeco de su famoso personaje Silent Bob. En Isn´t recopilaba fotografías con títulos como Paul Cooper isn´t Bill Gates, sobre el cual se podía ver a un hombre que guarda un increíble parecido con el famoso informático jugar en la bañera con un batallón de soldaditos de plomo. El trabajo artístico de Buck ha estado siempre al margen de lo convencional, aunque quizá en Presence haya sobrepasado ese margen. ”Lleva mi estética y mis ideas dos pasos adelante”, asegura orgulloso el fotógrafo. Pero no han sido sus trabajos más experimentales los que le han llevado a realizar esta serie. Más de la mitad de las fotografías que la componen surgen de encargos de terceros. Básicamente, Buck aprovechaba la ocasión que le brindaban medios y empresas, como The Guardian, GQ o Microsoft para proponer al famoso de turno que por una vez no posara, sino que se escondiera. Su fotografía más famosa es quizá aquella que tomó de Barack Obama para la revista New Republic. Precisamente, el presidente estadounidense es el verdadero ausente en esta colección de ausencias. “Nuestra sesión duró cuatro minutos, 22 segundos y 11 milisegundos”, precisa Buck, “debido a las limitaciones de tiempo. Me pareció un poco inapropiado pedírselo, pero, si me dieran otra oportunidad, me encantaría pedirle que se escondiera de mi cámara”. Con Presence en librerías y galerías de todo el mundo, el fotógrafo ya tiene su siguiente proyecto en marcha. “Estoy haciendo retratos de gente que tiene mi nombre, Chris Buck. Ya he fotografiado a veinte personas en tres países diferentes... Por cierto, ¿puedes presentarme a algún ‘Chris Buck’ español?”.


S N O O P

D O G G

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J A C K

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N I C K L A U S


R U S S E L L

B R A N D

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G U I L L E R M O

D E V E N D R A

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D E L

T O R O

B A N H A R T


POR LUIS PALACIO

LOS PERIODISTAS NO SON LOS PROFESIONALES PEOR VALORADOS En los últimos tiempos se ha puesto de moda dispararle al pianista. Y a colación de los datos del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas, agencias de información en sus noticias, páginas web y un buen número de tuiteros se han lanzado a proclamar que, la de periodista, es la profesión peor valorada por los españoles. Pero el hecho cierto es que no se sabe cuál es la ocupación peor valorada porque en el sondeo no se preguntaba eso. Se pedía a los encuestados que evaluaran de 1 a 100 una serie —en concreto, 16— de profesiones, entre las que se encontraba la de periodista, y abundaban las relacionadas con la enseñanza, porque de ese tema —de la enseñanza— versaba la parte variable del barómetro. Pero no se consultaba por la profesión de banquero, ni la de policía nacional, ni la de cura, ni la de enfermero, ni la de contable… Es decir, no se trataba de saber cuál era la valoración de todas las actividades. Además, todo hay que decirlo, la profesión de periodista obtenía

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una valoración media de 59 puntos, lo que, en términos convencionales, significa algo más que un aprobado. Esto no supone que los datos del CIS permitan ser complacientes respecto a la profesión periodística. Para una tarea con su trascendencia social y política (los periodistas facilitan a los ciudadanos la posibilidad de ejercer su derecho a la información y poder así tomar decisiones libres) y para una profesión basada en la confianza, esos 59 puntos se antojan escasos. No son un mal punto de partida, pero sí de llegada. La noticia sobre la valoración del trabajo de los periodistas se difundió hace unas semanas por la red. Enlazar mediante un tuit una información llamativa es sencillo; poco más que copiar y pegar un enlace. Escamarse ante una generalización tan evidente y hacer tres clics para llegar a los datos originales del Barómetro, cuesta un poco más. Y, sobre todo, lo que parece que cuesta un triunfo es aceptar que, a veces, la realidad nos arruina un buen titular.


¿SUPER FRIKI?¿ESCAPISTA? … ¿Y TÚ, A QUÉ CLUSTER PERTENECES?* El 75% de los Conectados posee un smartphone y son el cluster con mayor tasa de Internet móvil. Jóvenes (29,4 años) y urbanos. Igualmente urbanitas, los superfrikis (33,7 años), tienen un consumo intensivo de medios y tecnología.

El 64,7% de los Gourmet son varones de 34,5 años. Estos “nativos digitales” acceden a Internet de manera continua y su smartphone en su aliado perfecto. Se acercan al colectivo de los Caseros digitalizados (36 años) con Internet como el medio central de su entretenimiento.

En los 40,2 años están los Escapistas, familias jóvenes que a pesar de tener un 95,8% de acceso de Internet desde el hogar, realizan un uso básico. En la misma franja de edad se encuentran los Inmigrantes Digitales (40,4 años) que también tienen un consumo de medios muy básico, especialmente el online.

Las mujeres destacan (72,3%) entre los Ensoñadores. Con 38,9 años de media, las “nuevas amas de casa” tradicionales (43,1%) usan los medios como canal de conexión con el mundo exterior. Los Cultivados (39,4 años) en cambio se han incorporado a las nuevas tecnologías por una necesidad laboral.

Los “maduritos” se agrupan en: los Audiovisuales (59 años), para quienes las nuevas tecnologías les resultan extrañas aunque la inmensa mayoría posee un móvil y en los Audiovisuales del sillón (61,7 años). Este colectivo femenino y rural tiene una gran penetración del móvil (cercana al 100%). Hacen un consumo pasivo de los medios y la Tele (como en el colectivo anterior) es el medio rey.

*Tipologías Atlas: agrupación de la población en clusters en función del consumo de medios y del uso del teléfono móvil. Fuente: Zenith.


POR FRANCESC BELTRI GEBRAT

‘DISCIPLINOSIS’ La ‘disciplinosis’ [del latín ‘discere’ o ‘disco’, (aprender), y del griego ‘sis’, (transformación)] es un proceso patológico en el que el afectado limita su conducta de aprendizaje a la mera imitación o cumplimiento. Es, por lo tanto, una afección educativa que suele producirse debido a un daño de los tejidos como resultado de importantes ausencias conversacionales y reflexivas. Sin etiología definida se observa con igual prevalencia en distintos contextos culturales. La consecuencia es una producción incontrolada de tejido conformista que conlleva atrofia creativa. Progresivamente los órganos afectados se endurecen perdiendo así elasticidad imaginativa. El origen del término disciplina proviene del latín y era el nombre de un utensilio ‘pedagógico’. El instrumento estaba hecho ordinariamente de cáñamo o soga rústica, con varios ramales o hebras, cuyos extremos o canelones eran más gruesos, y que servía para azotar a los pupilos, estudiantes y novicios. Así, ‘disciplinar’ significaba dar disciplinazos por castigo y —casi siempre— en público, orientado, pues, a la observancia de las leyes y el orden. En consecuencia, un acatamiento regulado a través de sanción. De otro lado, nos viene la palabra ‘discípulo’, también del latín ‘discipulus’ y este de ‘discere’ o ‘disco’, (aprender), o sea, el que aprende o se deja enseñar. La ‘disciplinosis’, pues, define y conforma uniformidad como repetición negadora de matices. Esta patología se fundamenta en la tranquilidad que genera la rutina y quien la padece encuentra una paz artificial derivada de lo conocido, sea esto propio o sobrevenido. El tratamiento requiere un importante 16 / YOROKOBU / Nº39 - 2013

esfuerzo de autoescucha, aceptación de las propias incoherencias, reconocerse como desafinado respecto a la orquestación dominante y, ante todo, ser capaz de tolerar cierta dosis de incomprensión y desprestigio social. Los fármacos que se emplean en la actualidad para combatir la ‘disciplinosis’ apenas consiguen detener la reabsorción ósea y evitar la pérdida de minerales. Son los llamados inhibidores de la reabsorción irreflexiva, entre los que se encuentran los ‘opinógenos’, las ‘expresitoninas’, los ‘bifosfonatos’, los moduladores selectivos de los receptores de la crítica e incluso las ‘desacuerdinas’, fármacos estos que inicialmente se empleaban para combatir el colesterol. Completan este tratamiento la vitamina D y el calcio, bien procedente de la alimentación natural (leche y sus derivados) o de suplementos. Las terapias conductuales parecen hoy en día más esperanzadoras. Atreverse en la zona de pánico, allí donde parece que se acaba el mundo, explorar los límites de aquellos que nos amenazan. Buscar tenazmente, aunque se pueda sentir que se carecen de recursos demostrados útiles, en la convicción de que pueden ocurrir cosas terribles o, por qué no, cosas mágicas. Aún cuando la ‘disciplinosis’ nos equipa claramente para sobrevivir no nos prepara para ser felices. Cambiar no es perder, es incorporar. Con este tipo de terapias la vida se curva y pueden aparecer desajustes frente a los que no quedará más remedio que sonreir. Sí, la sonrisa, otra curva que todo lo endereza. @fbeltri


POR ANTONIO DYAZ

¡VUELVA USTED AL ARMARIO! Contrariamente a lo que quieren hacernos creer, en estos tiempos lo mejor es ocultarse de todo y de todos. La sobrexposición que perpetramos en las redes sociales nos va a pasar factura más tarde que temprano. Ocultarse es ganar poder e incrementar nuestra aura misteriosa. Nada ganamos compartiendo nuestra vida con los demás, a pesar del eslogan de Movistar que, por cierto, sí que gana con ello. Todos tenemos armarios en nuestra biografía de muchos tipos, diseños y contenidos. Esa malentendida obligación de proclamar con quién se mete uno en la cama al alcanzar cierta notoriedad es sencillamente absurda. No lo hacen los políticos, ni los premios nobel, ni los obispos, ni mucho menos los futbolistas. ¿Por qué tienen que hacerlo Elena Anaya o Ricky Martin? Están de moda los edificios transparentes para que cualquier peatón casual pueda disfrutar con nuestras visitas escatológicas al cuarto de baño... y también de las otras, las más provocativas, mientras frotamos con una esponja llena de espuma nuestras curvas más deseables (si las hubiera). Pero hay que volver al armario, resucitar el misterio (así, con minúsculas, que un servidor es más ateo que una piedra). Los pezones de Anne Hathaway fueron ‘trending topic’ durante la última ceremonia de los Óscar, como lo fue la ‘cola’ de Butragueño hace un montón de años, cazada in fraganti en un regate futbolero, cuando Twitter no existía. Ahora no está Butragueño, pero un millón de cámaras ansiosas nos vigilan, y en los restaurantes se multiplican los micrófonos mezclados con los entremeses. Jodie Foster hizo una confesión pública que ya era conocida a

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voces, y por ello extemporánea, de su lesbianismo. Un servidor salió del armario en una revista ‘de chicas’ que se llamaba Femme Fatale firmando una columna que se denominaba Doctor Bolleris Causa, pero he regresado, porque el armario es un sitio fantástico. Oscuro, acogedor, abrigado, profundo... En el armario conoces a gente, aunque algunos apesten a naftalina y otros estén metidos en cajas de cartón. Las perchas, tan simpáticas ellas, nos ayudan a orientarnos. A veces hay armarios tan extraordinarios como el de que nos pueden conducir directamente a una realidad paralela, o a un bosque habitado por criaturas fantásticas. Si el mundo sigue avanzando en la dirección correcta, pronto el sexo será solo un dato fiscal. El matrimonio gay se impone como una marea imparable de armarios abiertos, demasiado abiertos... ¡Cuidado, que hay corriente! Y si nunca han echado un polvo en un armario, pruébenlo, porque tiene su aquel. Con los abrigos y capas conviven a veces las escopetas de caza, lo que puede conducir a una experiencia que mezcle semen, sudor y sangre. No sería la primera vez. El ‘outing’ está pasado de moda, ahora lo que se lleva es el ‘ining’. Vuelva usted al armario, de donde quizá nunca debió salir. Le estamos esperando. Somos muchos aquí... (Y muchas, faltaría más). Anímese, lo pasaremos bien. @AntonioDyaz


MÁS IDEAS Y MENOS MÁSTERS – Más información el 11 de abril en yorokobu.es –


POR ANTONI GUTIÉRREZ-RUBÍ

REALIDAD SÓLIDA, POLÍTICA GASEOSA, DEMOCRACIA LÍQUIDA Las voces que descalifican, de raíz, la irrupción de nuevas energías democráticas que emergen entre los contornos y las periferias de las instituciones van ganando peso y audiencia entre los escépticos y los exquisitos. Lo inmaduro o confuso de muchas de estas nuevas expresiones socializadoras, que crecen especialmente en ecosistemas digitales, es el principal argumento para cuestionar su legitimidad y capacidad representativas. Los límites (y ciertamente no pocos riesgos) de lo imperfecto son la razón que alimenta y ofrece tentadoras y dóciles coartadas a los que prefieren el tópico a la duda, o a la crítica. Los que prefieren los tópicos a los argumentos, prefieren el discurso al diálogo. Con los primeros, es fácil: se trata de repetirlos como mantra y axioma; y no requieren de la conversación, ya que no pueden adaptarse o cambiarse en función de la interlocución. Con los argumentos sucede todo lo contrario: necesitan reelaboración constante y, precisamente, su adecuación al diálogo y a los argumentos de los demás para exprimir —con nuevas formulaciones y soluciones— nuevas elaboraciones. Los tópicos no aceptan ni toleran las dudas. Los argumentos, sí. La duda y la crítica son el nutriente del argumento y su levadura. El tópico renuncia a cambiar, solo sabe imponerse. La exigencia de pureza (absoluta), coherencia (total) y legitimidad (perfecta) a lo nuevo no es más que el fácil y cómodo camino para dejar de cuestionarnos la realidad y sus limitaciones. Es grotesco, y revelador, que las mismas voces que aceptan —o toleran con grados diversos de complacencia— nuestra imperfecta democracia representativa, por ejemplo, se alcen como nuevos sacerdotes democráticos que nos advierten de la plaga digital contra las expresiones de nuevo formato, concepto y cultura. Sí, la ciberutopía no es (seguramente) la solución, pero no nos aleja de ella (o de ellas), sino que nos acerca. Una de las críticas más severas es la incapacidad de la ciberutopía de articular un sistema organizado de representación legitimada y de consensos operacionales. Nada más lejos de la realidad. La respuesta organizativa y efectiva del activismo 20 / YOROKOBU / Nº39 - 2013

digital y su articulación (en redes sociales e informales) son parte de la construcción de nuevos sistemas sobre nuevos valores, y nuevas autoridades. Nadie sensato, desde la corporación pública o privada, cuestiona la capacidad inteligente de las multitudes conectadas para superar el tiempo amorfo de las sumisas masas alienadas. Hoy, lo que articula poder y valor ya no es simplemente la posición, la proporción o la media. La relación, la diversidad y la divergencia (que tan fácilmente se pueden expresar en territorios online) aportan al espacio social y público nuevas expresiones en la construcción de lo colectivo, es decir, de lo democrático. De nuevo, el enfrentamiento entre lo viejo y lo nuevo (lo analógico y lo digital) es la parte epidérmica de un combate mucho más de fondo entre conservadores y renovadores de nuestra cultura democrática. La política formal se está evaporando, incapaz de controlar, someter y dirigir una realidad económica que ha solidificado sus relaciones de poder —con sus profundas desigualdades— a nivel global. Frente a la inanición política formal, se alza una renovada acción democrática y cívica, de carácter glocal y digital. Multitudes frente a masas. La democracia líquida no me parece, necesariamente, mejor. Pero la política formal evanescente y gaseosa, con sus profetas del tópico y la verdad revelada, no puede dar ya más lecciones de las justas. Más respeto y más humildad. En palabras de Antonio Lafuente, en La promesa de la desorganización, «fomentemos la discrepancia sin cuartel. Explicitemos los riesgos inherentes a cada simplificación. Hagamos filosofía de garaje, practiquemos la cultura hacker, despleguemos la imaginación crítica, valoremos el aura de lo colateral, apreciemos el colorido de lo criollo». No se trata de utópicas primaveras efímeras, tan cíclicas como pasajeras, sino de cultivar nuevas semillas democráticas. Estamos sembrando, abonando y limpiando. Ya vendrá el tiempo de la cosecha. @antonigr


POR JAVIER CREUS

SE PUEDE, YA LO CREO QUE SE PUEDE Salgo con las pilas puestas de un sesión con la gente de Som Energia la cooperativa de energía verde. Empezó su actividad en el último trimestre del 2011 impulsada por cien ciudadanos de Girona que querían poder comprar energía limpia. Hoy son 6.000 y reciben —desde todo el estado— más de 200 solicitudes de alta cada semana. Acaban de poner en marcha proyectos fotovoltaicos y han iniciado una gran planta de biomasa. ¿Oligopolio energético? Sin duda, pero...

cada como verde en nuestra sociedad, otros fracasaron en ello. Eldiario.es no crece solo por la necesidad de escuchar voces del mundo real ajenas al interés institucional o corporativo interpretando la actualidad: ha habido muchas iniciativas similares. Guifi. net no crece solo porque tenemos la necesidad de proteger nuestra privacidad y libertad de acción en la red, hay otras fórmulas. Crecen porque tienen sentido.

Llego a casa, suma y sigue: carta de Ignacio Escolar a los socios de eldiario.es. Resulta que en el año 2012 (su primer año) han ingresado 214.229 euros (el 60% por las aportaciones de sus 3.485 socios) y han gastado 219.323 euros. Total, que al final han perdido poco más de 5.000 € cuando preveían perder casi 81.000. Un millón de lectores al mes, una redacción que no para de crecer y 120 colaboradores. ¿El fin de la prensa? Periodismo, a pesar de todo (lo dicen ellos).

Crecen —sobre todo— porque dan sentido a los que se suman. No tienen comerciales, tienen socios que se sienten orgullosos de serlo y lo cuentan. No tienen clientes, tienen una comunidad a la que invitan a reunirse en la vida real y a participar públicamente en el debate sobre el futuro. Crecen porque lo grande ya no es necesario, ni desde luego necesariamente mejor, porque lo anónimo ya no es garantía de nada sino sospecha de ocultación y efectos colaterales; crecen porque lo suficiente es cada vez menos, porque queremos saber, porque sabemos participar.

Reviso los números de Guifi.net —la red abierta, libre y neutral que ofrece conexión entre ciudadanos—: más de 20.000 nodos activos, 160 creados en la última semana. La curva de progresión desde su creación en el 2004 hasta la actualidad parece logarítmica (puedes verla en su página). Un ‘WhatsApp’ local que también exporta su modelo.

Bastan un puñado de visionarios promotores y unos pocos miles de ciudadanos activos para que estas iniciativas fructifiquen en propuestas sostenibles en el plano ético, y viables en el plano económico. Quizás pasaron los tiempos de ‘esto o lo otro’. Los ciudadanos de ahora queremos ‘esto’ y queremos ‘lo otro’ también. No solo para los militantes, sino para todos.

Som Energía no crece solo por la demanda de energía certifi-

Y si no puede ser, ya lo haremos nosotros.

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PROGRESO


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LA SOFISTICACIÓN DE LOS PIRATAS SOMALÍES POR

C. Carabaña ILUSTRACIÓN Forma & Co

Estado fallido es el término que usan los comentaristas

políticos para referirse a aquellos países donde la Administración central no puede garantizar ni los servicios básicos ni el monopolio de la fuerza. Y si hay un lugar donde esta situación se ha eternizado es Somalia, definida como ‘tierra de poetas’ por el viajero británico Richard Burton en 1854 y que lleva inmersa en una guerra esquizofrénica desde que en 1986 comenzaran los primeros intentos de sacar del poder al dictador Said Barre. Esto llevó a la creación de la autodenominada Guardia Costera Voluntaria de Somalia, un cuerpo sin orden ni estructura que en Occidente los llaman piratas y son conocidos principalmente por sus secuestros de navíos pesqueros y petroleros.

Precisamente a esta actividad ha dedicado Anja Shortland, de la Brunel University de Londres, gran parte de sus esfuerzos investigadores y que se han plasmado en el artículo Barrgh-gaining with Somali Pirates, realizado al alimón con Olaf J. de Groot y Matthew D. Rablen. Al teléfono, desde su despacho, Shortland explica que en los secuestros “hay unas reglas muy claras de juego, como un ritual”. Los piratas empiezan con una demanda muy alta y luego van bajando muy rápidamente (“queremos 18 millones pero sabemos que la última vez los dejamos marchar por tres”). La duración del “secuestro puede ir de dos meses a tres años” y en las negociaciones entre piratas y armadores “muchos aspectos se pueden predecir, pero otros no se pueden al existir falta de información”. En ambos lados hay negociadores profesionales, un trabajo que Shortland define como “un nicho de mercado muy concreto, pero muy útil, ya que secuestran a gente todos los días”. Ella, por su campo de trabajo, ha podido entrevistar a varios saqueadores y explica que son “muy calmados, muy tácticos y con mucha experiencia” y que realizan su trabajo por teléfono, normalmente desde donde está el armador de la nave. “Los armadores tienen un incentivo para asegurar que

son más pobres de lo que en realidad son”, se puede leer en el artículo, “y los piratas, para enmascararse como sofisticados”. “Cuando decimos sofisticados”, cuenta Shortland, “nos referimos a parecer un criminal bien organizado”. La piratería somalí es un proceso costoso y con altas posibilidades de acabar muerto o detenido. Con una tasa de éxito del 20% desde que los armadores han empezado a incrementar la seguridad a bordo de sus naves, una banda ‘sofisticada’ requiere de 10 a 25 personas en 2 o 3 esquifes con motores fueraborda, material técnico, al menos un lanzagranadas, bastantes AK47, una nave madre bien abastecida, un grupo de guardia que se quede en el pesquero en caso de conseguir el abordaje, pagar a un negociador que hable inglés y, sobre todo, tiempo. Si los piratas pueden llevar las negociaciones con calma, la presión pasa al armador. Pero muchos de los secuestradores no tienen tiempo, no son ‘sofisticados’ y necesitan deshacerse de la nave muy rápido ya que no tienen comida y tienen miedo de cómo se presente el rescate... “pero eso no se lo van a contar al armador, así que fingen que tienen todo el tiempo del mundo ya que si este sabe que solo pueden retener la nave durante dos semanas, no le va a dar los 12 millones que piden”. Por parte de los armadores, la forma de demostrar su falta de medios es alargar mucho las negociaciones. Un juego de información asimétrica.

LA HISTORIA HASTA AHORA

Para comprender los orígenes de este juego hay que remontarse bastante atrás. Somalia fue dividida con escuadra y cartabón en cinco partes, correspondiendo a Francia el pequeño territorio que rodeaba el puerto de Yibuti en el mar Muerto, actual República de Yibuti; el norte, a Inglaterra, que coincide con lo que hoy es el territorio independiente no reconocido de Somaliland; la parte del león, con la capital Mogadiscio incluida, a Italia, hoy partida entre Putland y Somalia; y los territorios que pasaron a formar parte de Kenia y Etiopía. Nº39 - 2013 / YOROKOBU / 27


Al fusionarse el territorio italiano con el inglés para su independencia en 1960, tenían en África, según cuenta Martin Meredith, una historia de 50 años de independencia, un fuerte sentimiento nacional basado en una lengua y cultura comunes, una estrecha vinculación con el Islam y un objetivo: la Gran Somalia, representada por la estrella de cinco puntas en su bandera, tantas como territorios querían fusionar, meta que funcionó como pegamento social en un territorio que tenía, según cuenta Eric Hobsbawm en su Historia del Siglo XX, 62 partidos políticos, uno por cada tribu o clan. El fin de la Guerra Fría privó a Somalia de la ayuda económica, es decir, militar, que la había convertido en un campo de entrenamiento y, eventualmente, en un campo de batalla. Primero, armada por los rusos cuando el emperador de Etiopía estuvo del lado estadounidense; luego, por los EE UU cuando la Etiopía revolucionaria cambió de bando. Somalia entraba en el nuevo mundo como un territorio castigado por el hambre, carente de casi todo menos de unas reservas casi ilimitadas de armas de fuego, municiones, minas y transportes militares. La ONU abandona el país a principios de los 90; Said Barre era derrotado y Putland y Somaliland comenzaban a actuar como entidades independientes en un territorio que había pasado de ser autosuficiente en cultivos a depender de la importación de alimentos y de la ayuda internacional. Mohamed Abshir Waldo, analista keniata de origen somalí, arguye que todo esto llevó a la desintegración de la policía costera de este país, atrayendo a barcos europeos que acuden a expoliar sus aguas sin protección y a verter residuos tóxicos, comenzando una carrera armamentística entre estas naves occidentales —actualmente unas 700, según datos de la FAO—, y los pescadores locales, convertidos con el tiempo en la Guardia Costera Voluntaria (los piratas). Aunque, como apunta la investigadora Jasmine Hughes, “los hombres jóvenes ya solo aspiran a la piratería y probablemente nunca han considerado la pesca como una actividad por sí misma. La historia de los somalíes protegiendo sus aguas no 28 / YOROKOBU / Nº39 - 2013

encaja con su expansión al este, sur y norte y con que hayan hecho de las Seychelles y Tanzania su territorio principal de caza”. Actualmente hay siete naves con 113 rehenes retenidos por los piratas, según datos del International Maritime Bureau. Según la información que maneja esta oficina, “los ataques han bajado significativamente”, como se demuestra con que en los primeros seis meses de 2012 solo hubiera 69 ataques, comparados con los 163 del mismo periodo de 2011. Pero ciertos analistas creen que los piratas solamente están en una pausa técnica mientras pasa el mal tiempo y los armadores se cansan del esfuerzo económico que supone toda la nueva seguridad a bordo de las naves. Si la estudiosa de los piratas, Shortland, tuviera que dar un consejo a los armadores sería “que acudieran a los profesionales” y también que “es mejor que el Gobierno no se involucre”. En Inglaterra tienen, por ejemplo, una “doble injunction”: la prohibición tanto de hablar del tema como de la propia prohibición, “ya que si los piratas saben que el Gobierno está negociando empiezan a aumentar la presión con ejecuciones, pegando a la tripulación, proporcionándoles teléfonos para que llamen a las familias...”. Todo esto aumenta la presión por parte de los medios y el público para un rescate rápido, hecho que supone a los Gobiernos el abono de una prima. Un caso paradigmático fue el pesquero vasco Playa de Bakio en 2008 por el que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pagó 1,2 millones de dólares por su liberación, duplicando así el récord anterior por un barco de características similares y en el que se elevó el rescate mínimo para todos los posteriores secuestros, ya que “los piratas se dieron cuenta de las ramificaciones de su acción”. El rescate del Alakrana, secuestrado casi un año después y liberado tras 47 días, supuso 4 millones de dólares. Shortland repite su consejo: “Acudir a profesionales, ellos saben cómo se juega”.


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EL HOMBRE QUE ESTUVO 64 AÑOS MEANDO PLUTONIO

UPPU es el club radiactivo más selecto del mundo: sus 26 miembros ‘fabricaron’ las bombas atómicas en Los Álamos durante la Segunda Guerra Mundial POR

El plutonio es el tipo de elemento de la tabla periódica con el que no te gustaría cruzarte en un callejón por la noche. Altamente radiactivo y todavía más tóxico, el plutonio es algo así como el Hannibal Lecter de la tabla periódica. Por suerte, está confinado en la última fila de la citada tabla, dos casillas a la derecha del uranio, con el número atómico 94, lo que indica un mogollón de protones. También, por fortuna, el plutonio no existe en la naturaleza, de modo que para obtenerlo hay que irradiar con deuterio a su vecino de tabla, el más terrenal uranio.

Iñaki Berazaluce

ILUSTRACIÓN

Juan Díaz-Faes

tos más tóxicos conocidos, tanto que una dosis casi imperceptible puede dejarte el sistema inmunitario chafado de por vida. El plutonio se manipula en vitrinas completamente aisladas en las que los operarios introducen sus manos con unos guantes a prueba de radiaciones. El contacto, por tanto, es imposible. A menos que...

Hechas las presentaciones, vayamos de visita a uno de los clubs más selectos del mundo: el UPPU, cuyas siglas en inglés significan ‘tú meas plutonio’ (You Pee PlUtonium). Con certeza, los 26 miembros que integraron el club hubieran preferido que no se les admitiera, acogiéndose a la ‘doctrina Groucho Marx’, pero alguien tenía que hacer el trabajo sucio: obtener unos diez kilos de plutonio para armar la bomba atómica que arrasaría Nagasaki (la primera, que asoló Hiroshima, era mucho más voluminosa: estaba basada en uranio).

Uno de los miembros del club, un tal Theodore Magel, sufrió un desdichado accidente en 1944. Mientras manipulaba en el citado artilugio, un fragmento de plutonio (en estado sólido es un metal de color gris y altísima densidad), se pinchó con una aguja que le atravesó el guante y se le quedó bajo la piel una bolita de plutonio —insistimos, el Hannibal Lecter de la tabla periódica—. Teniendo en cuenta el estado del arte de la medicina y el conocimiento de la radiactividad en aquel momento, lo previsible era que Magel hubiera muerto entre estertores, incapaz de digerir alimentos tras la aniquilación de las células de su intestino delgado, según nos describe demasiado gráficamente Pepe Cervera, periodista y “aficionado irredento a los elementos transuránicos”, en sus propias palabras.

Los 26 del UPPU fueron los primeros humanos en entrar en contacto con el malhallado plutonio, obtenido por vez primera en 1941 en el laboratorio de Los Álamos, en California. Maticemos: ‘entrar en contacto’ no es el término más adecuado. Como decía al principio, el plutonio es uno de los elemen-

Los doctores del Ejército de EE UU no tenían experiencia en infecciones por plutonio, como no la tenía ningún otro doctor del mundo en aquel momento, así que sometieron a Magel a un estricto seguimiento durante los siguientes años, 64 en concreto, que fueron los que sobrevivió al hecho, alcanzando

la provecta edad de 89 años cuando falleció, de puro viejo, en 2008. Cada día de estos dos tercios de siglo Nagel meó, literalmente, plutonio. Bien es cierto que en cantidades ínfimas (eran necesarios cuatro litros del pis de Nagel para detectar trazas del plutonio), pero, insistimos, estamos hablando de uno de los elementos más tóxicos conocidos (creados, en este caso) por el hombre. Ted Magel tiene todo el derecho de arrogarse el título de presidente del distinguido club UPPU. No se vayan todavía, aún hay más. Desafiando las leyes de la radiactividad, de la posología y de la probabilidad, los 26 del UPPU vivieron más tiempo y con mejor salud que sus iguales en otros departamentos científicos del Ejército. Vivieron por encima de sus posibilidades, como dicen ahora tipos muchos menos duros que aquellos pioneros del plutonio. Valga un dato para entender esta anomalía médica que es la extraordinaria supervivencia de los miembros del UPPU. La radiación ionizante de un cuerpo no expuesto a radiactividad, el suyo, lector o el mío propio, ronda los 350 milirem (3,5 Sv). Las dosis del club de los 26 oscilaban entre 100 y 1.000 rem. Para hacernos una idea, 1.000 rem es la dosis que recibirías después de hacerte 100.000 radiografías de tórax, una exposición que mataría a más de la mitad de las personas. ¿Mutantes o tipos duros? Nº39 - 2013 / YOROKOBU / 31


Los nuevos prototipos se ‘transfieren’ rápidamente a la sociedad. Cualquiera los puede descargar y reproducir en alguna parte del mundo

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EL ATAQUE DE LAS IMPRESORAS CLON Cuando se le explica a alguien qué es eso de la impresión 3D, la pregunta tarda en brotar entre poco y nada. “¿Y pueden las impresoras hacer otras impresoras?”. Pues sí, pueden. POR

David García (@SrGarcia)

Casi ningún campo de actuación queda fuera de la

influencia de la fabricación personalizada a través de impresoras de objetos sólidos. Desde una cabeza del Maestro Yoda para decorar un llavero hasta las piezas necesarias para construir una casa. En muy poco tiempo, cualquiera podrá replicar casi cualquier objeto si dispone de la impresora adecuada. Pero vayamos un poco hacia atrás. Cuando tienes muy claro lo que te gusta, no llegas a darte cuenta de cuándo comenzaste realmente con ello. Juan González (Madrid, 1973), conocido como Obijuan por su afición a la saga de Star Wars, siempre ha sido maker, aunque admite que no siempre ha sido consciente de ello. Ahora no solo es militante convencido de la filosofía maker, sino que lleva adelante CloneWars, un proyecto en el que impresoras 3D son capaces de autorreplicarse y fabricar nuevos modelos iguales a los originales. Obijuan lleva trasteando con robots desde pequeño. Como todos los que rondan su edad, pasó tardes de Nocilla y tele de tubo viendo Mazinger Z. De pequeño diseñaba trampas, “al estilo del Coyote y el Correcaminos”, para proteger su territorio, su habitación. Con 11 años cayó en sus manos un ZX Spectrum. “Fue toda una revelación. Se podían crear cosas en la pantalla de tu ordenador. No había que comprar nada”, explica el ingeniero. Se hizo ‘Teleco’ en la Politécnica de Madrid y montó una pequeña empresa, Microbótica, que puso en el mercado el

FOTOS

Brian Walker

primer minirrobot libre. El Tritt, que así se llamaba, podía ser montado y programado por cualquiera. Cuando se dio cuenta de que el mundo de la empresa no era lo suyo, se lanzó a recuperar su amor por la ciencia y se doctoró. “Yo quería crear cosas”, dice, así que fue en esa época —a partir de 2001— cuando desarrolló varios modelos de robots modulares totalmente libres y preparados “para que cualquier otro maker o investigador los pudiera construir”. González sabía de un proyecto llamado Reprap a través de Barrapunto, la veterana web de cultura digital. “Un tal Adrian Bowyer quería construir una máquina que se autorreplicase. Corría el año 2009 y leí que Bowyer venía a Madrid a dar una conferencia en Medialab”, cuenta. “Tengo que ir allí como sea. Tengo que ver esa impresora. Tengo que tocar con las manos cómo son las piezas creadas por una impresora 100% open source”, pensó. Aquel fue el empujón que le hizo ver lo que tenía a su alcance y fue allí mismo, en aquel taller, donde imprimió su primera pieza. “Antes de eso, había tardado meses en crear los módulos de los robots. Con aquella impresora 3D los tuve en menos de una hora”, señala. “Me di cuenta de que aquello era algo alucinante que lo cambiaría todo”. Por supuesto, tuvo clarísimo que quería su propia Reprap y, de hecho, sus amigos Andrés Prieto-Moreno, Ricardo Gómez y él se hicieron con una impresora Makerbot en mayo de aquel 2009. Nº39 - 2013 / YOROKOBU / 33


Si no construyo las cosas, no las comprendo

Se encontraban poco menos que en la prehistoria de la impresión 3D y la documentación era escasa. Sin embargo, la comunidad de makers dedicados al tema era activa y generosa. Gracias a ella consiguieron montarla e imprimir un objeto que respondía a las necesidades de cualquier ser humano: un vaso de chupito. El sistema se encontraba en una etapa tan básica que las impresiones no eran de mucha calidad y, de hecho, de cada cinco intentos solía salir uno, poco más o menos. Sin embargo, “la mecha de los robots imprimibles ya estaba prendida y en junio ya estaban impresos, probados, documentados y publicados los módulos Repy-1 con los que construí el primer printbot”, resalta González. En 2010, mientras Obijuan era profesor visitante en la Universidad Carlos III de Madrid, comienza a gestarse CloneWars, su propia iniciativa en la que printbots, robots libres e imprimibles, graban a su vez otros printbots. Llega un nuevo extrusor al departamento, la pieza que ‘coloca’ el material que moldea las piezas donde debe ser instalado, y la Makerbot resucita creando modelos de manera mucho más fiable. Con el respaldo y la seguridad que otorga un equipamiento básico, pero suficientemente fiable, comienzan los prototipos y pruebas de lo que un día será un robot imprimible. “Antes de pedir el dinero para tener un impresora de verdad en la universidad, hubo incluso un profesor que se opuso totalmente. Es esa cultura tan arraigada en la universidad, de profesores que no solo no hacen nada para motivar a sus estudiantes, sino que intentan cortar las alas a los profesores que sí nos involucramos. El dinero, sin embargo, era de los estudiantes, y ellos decidieron mediante votación que querían invertirlo en construirse una impresora 3D”. Nació así MADRE, que imprimió su primera pieza el 17 de mayo de 2011. Construyeron una red de conocimiento que generaba de manera prolífica nuevos operadores capaces de utilizar la impresora. “Con solo imprimir 3 piezas bajo la supervisión de 34 / YOROKOBU / Nº39 - 2013

un operario, cualquiera se convertía en operador”. Todos así tenían libre acceso a la máquina. Para Obijuan, esa es una de las claves para concebir el fenómeno de las printerbots tal y como lo conocemos en este momento. El conocimiento compartido, la facilidad de acceso a la tecnología y la generosidad en la distribución de ideas producen única y exclusivamente beneficios para el procomún. “Un modelo distribuido de muchísimos usuarios compartiendo conocimiento y creando cosas nuevas es totalmente viable. Internet, una red donde cada uno puede poner lo que quiera, es caótica en sí misma. Pero la realidad es que funciona”, declara el ingeniero. Así es como CloneWars se ha convertido en un paritorio de robots. La impresora MADRE estaba saturada con una interminable lista de espera para imprimir. Obijuan se vio casi obligado a crearse una nueva impresora. “Quise ir enseñando a los estudiantes todo el proceso de montaje”. Estudiantes y personas ajenas a la universidad comenzaron a apuntarse. “Pero no para ayudar en la construcción de la impresora, sino directamente para construirse la suya, pagando ellos el dinero de sus piezas”, cuenta. La propia naturaleza de la Asociación de Robótica de la UC3M fue la que determinó el modelo de ayuda. Es una agrupación sin ánimo de lucro. No podían cobrar por las piezas ni regalarlas porque se habían pagado con dinero de la universidad, de todos los estudiantes. Se les ocurrió crear un banco de piezas. “Te donamos las piezas de la impresora. Te la construyes y, cuando la tengas funcionando, nos imprimes un juego nuevo para devolverlo al banco junto a algunas piezas adicionales”, describe González. Se produjo así un crecimiento exponencial del número de impresoras. Comenzó así el ataque de las impresoras clon, de impresoras “con árbol genealógico”. El creador de CloneWars ve algo casi mágico en la impresión 3D que convierte las ideas en algo tangible y palpable en


muy poco tiempo y, sobre todo, al alcance de cualquiera. “Esa capacidad nueva de convertir los bits en átomos, de manera distribuida, cada uno en su casa, es algo totalmente nuevo y que lo va a cambiar todo”, señala. “Hay quien dice que los que no saben diseñar piezas no pueden usar la impresora 3D. Eso es como decir hoy en día que, si no sabes programar, no puedes usar un ordenador”. Ahí está la clave y así volvemos a la capital importancia de la economía del conocimiento compartido. Plataformas como Thingiverse acumulan miles de modelos listos para imprimir. Ya es posible descargar un diseño hecho hace cinco minutos en las islas Fiji e imprimirlo cómodamente en Miranda de Ebro con una impresora cuyo coste parte de entre 300 y 500 euros. “Si tienes todas las piezas ya impresas y compradas, en dos fines de semana la tienes funcionando”, aclara Juan González. “Además, es fácil imaginar que en poco tiempo habrá software de diseño que corra en tablets. Los niños podrán diseñar con los dedos sus propios juguetes y los adultos podrán decidir cómo quieren las monturas de sus gafas, las pulseras, los peines, los cubiertos o cualquier accesorio”. La comunidad RepRap, explica el madrileño, es similar a cualquiera de las que hay alrededor del software libre. “Tenemos toda la cohesión que puede tener cualquier comunidad en la red. No hay guías, ni reglas. Simplemente hacemos. Y funciona”, dice mientras sonríe. “¿Solidaridad? Toda. Donamos piezas a personas que lo solicitan, hacemos campañas de navidad para imprimir juguetes a los niños o nos ayudamos entre nosotros todo lo que podemos”. Para Obijuan, no hay desarrollo sin conocimiento compartido. Lo de ocultar ideas, patentarlas y protegerlas o mirar única y exclusivamente por la rentabilidad de las mismas forma parte de un modelo de otro tiempo. “Todo este conocimiento compartido, es lo que denomino como Patrimonio tecnológico de la humanidad. Antes de la era Internet esto era imposible. Ahora, por primera vez en la historia, podemos generar

conocimiento entre todos y para todos”. La parte más divertida viene de imaginar las aplicaciones que la tecnología puede inspirar. González se confiesa como un tipo realista, pero en un ejercicio de imaginación dice que no le cuesta imaginarse un futuro en el que fabricas objetos en casa bajo demanda y según las necesidades de cada momento. “¿Es el cumpleaños de tu hijo y vienen 10 amigos suyos? Le das al botón, seleccionas los cubiertos y te los imprimes. Al acabar la fiesta los lanzas a una recicladora para tener el plástico listo para otras impresiones”. Cero residuos, cero dependencias de terceros. Un escenario libre, creativo y ¡sin armarios! Reconoce que le cuesta llegar más allá porque “la tecnología 3D es horizontal y se puede aplicar a todo. Tiene aplicaciones en medicina, ingeniería, diseño, educación, hostelería, transportes, industria, agricultura o robótica”. Ve claro, sin embargo, que la revolución alcanzará a cambiar el modelo de sociedad que hemos construido en torno al consumo, a la cultura de comprar, usar y tirar. “El movimiento maker nos muestra a gente creativa que hace cosas, que no solo consume. La capacidad de producción era muy limitada. Ahora con las impresoras 3D ya no hay límites. En cada uno de nosotros hay un maker; ahora se pueden crear cosas nuevas y compartirlas con otros fácilmente”. Cuando Adrian Bowyer esbozó Reprap y se imaginó estas máquinas que tenían hijitas exactamente a su imagen y semejanza, sabía que no soñaba con utopías. Eso pasaría tarde o temprano. Por fortuna, investigadores y amantes de hacer las cosas con sus propias manos, como Obijuan, han acelerado el proceso hasta hacerlo asequible a cualquier persona. Cambiar Bricomanía por los últimos proyectos de Thingiverse es solo una cuestión que depende del arrojo. “Imagínate un futuro en el que haya una wikipedia de robots imprimibles desde donde puedas bajarte los diseños, combinarlos y crear robots nuevos fácilmente, y muy rápido”. No tendrás que esperar mucho. www.reprap.org/wiki/Proyecto_Clone_Wars Nº39 - 2013 / YOROKOBU / 35


Queremos que nuestras impresoras tengan descendencia. Y cuanto mรกs promiscuas sean, mejor

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_PEATÓNITO_

“No descansaré hasta que acabemos con las muertes en las carreteras del D.F.”, reza Peatónito. La Ciudad de México cuenta desde hace unos meses con un superhéroe enmascarado que realiza acciones en la calle para defender los derechos de los peatones. Todo esto en una ciudad en el que cada año mueren 500 viandantes atropellados por los coches. POR

Marcus Hurst

Si la Ciudad de México fuese un ecosistema animal, el peatón sería el eslabón más bajo de una cadena en la que el vehículo motorizado es el rey. En la última década, miles de millones de pesos han sido destinados a hacer autopistas y grandes avenidas que facilitan la vida al automovilista mientras que el peatón, salvo algunas excepciones, apenas ha recibido atención. “Vivimos en una ciudad en la que cada año mueren 500 viandantes atropellados por vehículos. Hay muy poco espacio para el caminante; las aceras están llenas de obstáculos y la policía no hace su trabajo. Llega hasta tal punto esta situación que el concepto de peatón ni siquiera se incluye como un medio de movilidad en los estudios que realiza el gobierno local”, explica Jorge Cañez, un estudiante de urbanismo de 26 años que vive en la capital. Cáñez lleva tiempo participando en organizaciones que reclaman medidas para hacer de la ciudad un lugar más habitable, pero sus actuaciones se le quedan cortas. Por ello ha decidido recurrir al humor y así inyectar un poco de vitalidad a su causa. El joven urbanista se enfundó una máscara de lucha libre y una capa con el firme propósito de defender los derechos de los transeúntes. De esta manera fue como nació Peatónito,

un superhéroe que una vez al mes sale a la calle a denunciar a los conductores que complican la vida a los caminantes en la capital mexicana. “Me inspiré en las acciones urbanas de Antonus Mockus durante su mandato como alcalde de Bogotá entre 1995 y 1997”. El académico, reconvertido en político, desplegó un ejército de mimos para reñir con humor a los conductores que rompían las normas o realizaban imprudencias. Poner en evidencia estas prácticas se consideró una medida más eficaz que apoyarse en la corrupta policía de tráfico, una situación con muchas similitudes con lo que acontece en esta ciudad actualmente. “Buscamos imponer sanciones morales como alternativa a un sistema policiaco corrupto que no pone multas. Algo sencillo y divertido que se comprenda por los automovilistas”, añade Cañez, que atiende la entrevista por Skype vestido con el atuendo de Peatónito. Durante sus expediciones urbanas, el superhéroe y sus acólitos cierran calles, piden que los conductores que obstruyen los pasos de peatones dejen de hacerlo y denuncian coches mal aparcados. Aparecen cuando uno menos se lo espera Nº39 - 2013 / YOROKOBU / 41


para dejar en evidencia a los automovilistas poco cívicos. “Nuestro principal radio de acción es hacer respetar el espacio cebra, algo que, según las normas de tráfico, se debería sancionar con un importe de 5 veces el salario mínimo pero que nunca se aplica. También realizamos acciones tales como quitar los automóviles que aparcan en las aceras. Se trata de hacerles ver que existimos y que nos deben de tener en cuenta”. Escenarios que en un 90% de las situaciones produce risas y cierta complicidad. “La gran mayoría se lo toma bien. Solo un 10% te llega a mentar a la madre (insultar)”, añade el superhéroe.

sustentan sus reclamaciones. Recientemente ha conseguido reunirse con representantes del gobierno. “Una ciclista de 20 años fue atropellada por un microbús y nos llamaron para ayudar a planificar la seguridad vial. Ya nos están escuchando, que es mejor que nada”.

Durante el último medio siglo, Cáñez lamenta que el D.F. haya sufrido la ola motorizada que llevó a ciudades en todo el mundo a olvidarse de la importancia de hacer ciudades humanas y vivibles. “Se destinaron grandes cantidades de dinero para hacer autopistas que solo utiliza el 20% de la población mientras que el resto no nos beneficiamos de ello”. También reclama una mejora de las condiciones para obtener un carné de conducir. “Ahora mismo conseguir una licencia es como ir a comprar chicles. Vas a la delegación pertinente, pagas y te la dan. El gobierno te da un arma y te cree capacitado sin una formación adecuada”. Pero el humor no debería distraer de los fundamentos sólidos en los que se

Tras pronunciar esas palabras de optimismo, Cáñez cambia de registro y se vuelve a meter en su alter ego. “No voy a descansar hasta que los viandantes tengan el espacio que les corresponde. Hasta que no se produzca ninguna muerte de peatón en la ciudad”. Mira a la cámara consciente de la magnitud del proyecto que le queda por delante. Pero en el futuro no tiene por qué estar solo. Su personaje ha sido registrado con licencia Creative Commons para que cualquiera con iniciativa despliegue sus superpoderes por el mundo. Los conductores imprudentes que no residen en México pueden descansar tranquilos por el momento, pero quizá no por mucho más tiempo.

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Hay señales, además, de que la ciudad poco a poco empieza a abrir nuevas vías de movilidad alternativa. “Se ha pasado de un 1% de la población que se mueve en bicicleta a un 5%. Ha tomado más fuerza que el peatón y se empieza a sentir una revolución no motorizada”.


CRECER CON CIENCIA POR

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Sergio C. Fanjul ILUSTRACIร“N Velckro Artwork


Existe un eureka universal: el convencimiento,

por encima de ideologías, partidos y tendencias, de que basar el modelo de crecimiento en el conocimiento, en el I+D, es decir, en ciencia y tecnología, es beneficioso para la economía y la sociedad. Muchos de los países líderes del mundo han fundamentado buena parte de su expansión y su poderío en la ciencia, como Estados Unidos o Japón, conscientes de que las naciones que más investigan resisten mejor las crisis. Sin embargo, en España, este modelos está lejos de llevarse a cabo. La presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero fue una esperanza en este sentido: incluso dedicó un ministerio exclusivamente a la ciencia y a la innovación durante su segunda legislatura (cuya cartera ocupó la bióloga Cristina Garmendia), con el objetivo de convertir en potencial económico la capacidad científica del país. Y, en efecto, en 2008 y 2009 creció la inversión pública en ciencia y tecnología. Sin embargo, la funesta crisis económica llevó a los primeros recortes en 2010, que han continuado hasta el gobierno de Mariano Rajoy, quien, además, ha suprimido el ministerio. Curiosamente, no hace mucho, el propio ministro de Economía, Luis de Guindos, declaró que era necesario cambiar el modelo “del ladrillo por otro tipo de economía basada mucho más en el conocimiento. El I+D+i, lo que es la ciencia, lo que es la tecnología, tiene necesariamente que acabar dando sus frutos en términos de crecimiento y beneficios en términos de competitividad”. A pesar de todo, los recortes continúan, y muchos de los científicos españoles tienen que dejar el país en tropel en lo que se ha dado en llamar ‘fuga de cerebros’. En los presupuestos de 2012 la partida destinada a la investigación se dio un batacazo cayendo un 25%, hecho nunca visto antes. Desde luego, el problema no es la falta de talento. La ciencia española puede competir en casi todo. Destaca en medicina, biotecnología, energías renovables, astrofísica, etcétera. No en vano, en tres de las diez investigaciones elegidas como las más relevantes a nivel mundial durante 2011 por la prestigiosa revista Science, hubo participación española. Una de ellas son las investigaciones sobre el microbioma humano (esos dos kilos de baterías que viven dentro de nosotros y sin los cuales no podríamos realizar la digestión, entre otras cosas) realizadas por el doctor Francisco Guarner en el Vall d’Hebron Institut de Recerca. Otra, fueron los avances en el desarrollo de la vacuna para la malaria realizados por Pedro Alonso en el Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB). Y la tercera, los experimentos de Avelino Corma en el Instituto de Tecnología Química (IQT) de Valencia sobre química verde, esa que se esfuerza en reducir al mínimo el coste medioambiental de su actividad.

Tres de diez no está nada mal para un país donde tradicionalmente se minusvalora, cuando no se desprecia, la ciencia. La ciencia, como casi todo, llegó tarde a España. Tal vez el primero en ponerla en el mapa fue Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina y Fisiología por descubrir cómo funcionan las neuronas en el cerebro, esas que tanta falta hacen. En 1986, con la Ley de la Ciencia, que señalaba la “necesidad de corregir los tradicionales males de nuestra producción científica y técnica”, empezaron a crearse centros públicos de investigación. Del puesto número 30 en temas científicos que ocupábamos entonces, en muy corto espacio de tiempo hemos pasado a estar entre los diez primeros en número de publicaciones (en 2010 ocupamos el noveno puesto científico a nivel mundial). El Centro Superior de Investigaciones Científicas, institución pública que hoy sufre una aguda crisis por recortes presupuestarios, ha llegado a ser uno de los más productivos de Europa. “Adiós a la ciencia española”. “El colapso de la ciencia española”. “La ciencia española retrocede al siglo pasado”. Estos son algunos de los titulares que han publicado los periódicos últimamente refiriéndose a este asunto, lo que da una idea de la magnitud de la tragedia. Porque, como explican los científicos, la investigación no puede apagarse con un interruptor y volver a encenderse como si nada. Durante el parón se pierde el tren del conocimiento, se vuelven obsoletas las instalaciones, se pierde una generación de científicos en centros extranjeros y dejan de venir a España figuras internacionales. Mengua la calidad de la enseñanza científica de tal forma que cuando se quiere volver a investigar la situación está ‘hecha unos zorros’ y se tarda mucho tiempo en recuperar el nivel inicial, si es que se recupera, claro. Las protestas, cómo no, se han sucedido. Los jóvenes investigadores, las asociaciones científicas, los rectores de las universidades, o un colectivo de 39 de los mejores investigadores españoles han hecho oír su descontento mediante manifiestos o cartas abiertas. Hasta 42 premios Nobel y medallas Fields (el Nobel de los matemáticos) de todo el mundo han escrito una carta a diferentes medios de comunicación en defensa de la ciencia europea. “El conocimiento no conoce fronteras. El mercado global de talento sobresaliente es altamente competitivo. Europa no puede permitirse perder a sus mejores investigadores y profesores y debería beneficiarse de atraer talento extranjero. En el caso de que haya una severa reducción en el presupuesto comunitario de investigación e innovación, corremos el riesgo de perder una generación de científicos talentosos, justo cuando Europa más los necesita”. Nº39 - 2013 / YOROKOBU / 45


CONTRA EL BEST SELLER POR

Mar Abad

Las librerías parecían pescaderías. Los libros, desde la

mesa de la fugacidad, miraban a sus posibles lectores con los mismos ojos de súplica que clava el cadáver de un besugo, arropado en hielos, en su probable comprador. La putrefacción amenaza al pez. Y al libro, en cierto modo, también. En el animal se impone la ley de la naturaleza. En el libro se cierne el criterio de supermercado. Una tarde, a finales de los años 90, los escritores Vivián Abenshushan y Luigi Amara salieron por Ciudad de México a comprar unos libros. Buscaban algunos clásicos y obras de autores contemporáneos. Pero no hallaron rastro en ninguna tienda. Las librerías habían sido tomadas por best sellers y obras importadas de España a precio de gigante. “Nos irritaba cada vez más esa contradicción entre la prisa del mercado y la lentitud esencial del libro”, escribió Abenshushan unos años después. “Una contradicción que anunciaba cosas terribles, como la era de la guillotina, un tipo de violencia ejercida contra los libros que no se venden a tiempo, convirtiéndolos en objetos perecederos, contrarios a su naturaleza”. Les atormentaba la guillotina, “la uniformidad de las mesas de novedades” y “esa avalancha de literatura exitosa, competitiva, egocéntrica, comercial y orientada al consumo. Esa literatura sexy social climbing fantastic, que parecía haberse domesticado por completo”. Los escritores cuentan que vieron, de repente, que la edición en México, y en el mundo entero, estaba siendo engullida por lo que Milan Kundera llamó “las termitas de la reducción”.

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“La unificación de la historia del planeta, ese sueño humanista que Dios con maldad ha permitido que se llevara a cabo, va acompañada de un vertiginoso proceso de reducción. Es cierto que las termitas de la reducción carcomen la vida humana desde siempre: incluso el más acendrado amor acaba por reducirse a un esqueleto de recuerdos endebles. Pero el carácter de la sociedad moderna refuerza monstruosamente esta maldición: la vida del hombre se reduce a su función social; la historia de un pueblo, a algunos acontecimientos que, a su vez, se ven reducidos a una interpretación tendenciosa; la vida social se reduce a la lucha política y esta a la confrontación de dos únicas grandes potencias planetarias. El hombre se encuentra en un auténtico torbellino de la reducción”.(El arte de la novela, Milan Kundera) En 2005 los dos escritores mexicanos viajaron al sur. Huían de “la farándula del libro” y buscaban “el talante ácido, rebelde y arriesgado del porteño poscorralito. Ahí la cultura no parecía un objeto de lujo en disputa, ni una carrera burocrática, ni un desierto mediatizado”, escribió Abenshushan. “Ahí la literatura te saltaba encima como las moscas, o sea, como algo natural y ligeramente incómodo y perturbador”. En Buenos Aires descubrieron editoriales y escritores que encajaban, a la medida, en ese vacío literario que sentían. Leyeron a autores anarquistas y títulos en defensa del ocio que, poco después, darían lugar a la filosofía de una nueva editorial mexicana. Su editorial. Tumbona Ediciones.


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COLECCIÓN DINAMITA

En el sofá descansa la inquietud de muchas personas. Pero donde hay inteligencia, hay dinamita. Quizá solo falte encender la mecha y llevarla bajo el sillón de los apáticos. Esta es la intención de la serie, lanzada el pasado julio, en celebración del séptimo cumpleaños de la editorial. Dinamita se estrenó con un clásico, la Desobediencia civil de Henry David Thoreau. El poeta, filósofo, naturalista e historiador estadounidense, encarcelado en 1846 por negarse a pagar un impuesto que consideraba injusto, escribió este texto en defensa de la libertad de conciencia y la libertad de expresión. La obra se convirtió en la base filosófica de las personas que no cumplen una ley para conseguir, a su entender, una sociedad mejor e inspiró a una legión de inconformistas irremplazables en la historia de la humanidad como Gandhi, Tolstói, Martin Luther King o la anarquista Emma Goldman. Tumbona Ediciones presenta la Colección Dinamita como un “arsenal crítico a los que ya se inscriben en las filas de los inconformes y también a quienes comienzan a salir finalmente de la desesperanza y el letargo”.

“Si el gobierno es de tal naturaleza que nos exige convertirnos en agentes de la injusticia para otros, entonces yo digo: incumplamos la ley” (Desobediencia civil, Henry David Thoreau) Nº39 - 2013 / YOROKOBU / 47


Los cientos de horas que pasaron leyendo en parques, cafés y librerías les llevó a la renuncia del que fue su trabajo hasta ese momento para ocuparse en su única certeza: “Hacía falta una editorial con un espíritu abiertamente insubordinado que respondiera al estancamiento que percibíamos como un peligroso estado de ánimo general”, relata la escritora en el texto de presentación de su editorial. “Deseábamos recuperar el placer gratuito y perturbador de la lectura, esa actividad azarosa, inconstante, ociosa y creativa que comienza en la cama y se prolonga en el sillón, la hamaca o, para llegar rápidamente al nombre de nuestra editorial, la tumbona”. Y, por fin, ocurrió. Una tarde, hace ocho años, una serie de escritores (Abenshushan y Amara, entre ellos), editores, diseñadores y cineastas formaron una cooperativa con la misión de mostrar su “descontento” e “inconformidad” ante lo que llaman “el banquete global de la productividad”. No montaron oficina, no definieron horarios, no nombraron director general y apenas tenían dinero. Les bastaba un motivo que, tomado de las palabras de Enrique Vila-Matas, podía haberse convertido en su himno:

que, de otra manera, no hubiésemos encontrado nunca”, explica la escritora en una conversación digital entre Ciudad de México y Madrid. “Nos encontrábamos en el callejón sin salida donde ha llevado el mercado al arte, la literatura... Buscábamos un espacio donde poder respirar en este ambiente monótono”. “En 2005 México se encontraba en una falsa estabilidad. En ese momento no había ninguna editorial iconoclasta”, recuerda. “Había mucha solemnidad en las editoriales. Pero nosotros queríamos jugar. El discurso de nuestra editorial se recrea mucho con el diseño y con el propio juego”. La editorial ha dedicado estos ocho años a publicar “colecciones de literatura, ensayo y obras relacionadas con lo visual”, apunta Abenshushan. “Nos interesa ese tipo de ensayo que toma distancia y se opone al académico. La Academia quita potencia creativa, crítica y estética a estos escritos y los convierte en un género protocolario”.

“Pienso poner bombas mentales en todas las casas de todos esos canallas que están destruyendo la literatura, de todos esos hombres de negocios que editan libros, de todos esos directores de departamento, líderes del mercado, equilibristas del marketing, licenciados de economía...”.

“Hay pocas editoriales que se arriesgan a publicar ensayo. Descubrimos muchos textos extranjeros muy interesantes que no habían sido traducidos al español y muchos mexicanos que no habían sido publicados nunca”, continúa. “Nuestra idea ha sido siempre publicar géneros que se encuentran al margen, como la novela fragmentaria, la novela breve o anómala, las viñetas, el libro paródico, el aforismo...”.

Tumbona Ediciones nació de esa “necesidad vital y literaria mía, de mi esposo Amara y de Christian Cañibe (el director de arte de la cooperativa). Queríamos que la editorial no fuera un trabajo. Deseábamos que fuera algo placentero. Algo que hacíamos porque nos interesaba, porque somos fanáticos de los libros y porque así podíamos conseguir las obras

Libros con “espíritu heterodoxo e irreverente, con vitalidad estética y riesgo intelectual”. Porque, según Abenshushan, “después de todo, tumbarse a leer, a contemplar, a no hacer nada, es ya casi la única forma de sobrevivir a los embates del marketing y su caída libre hacia el abismo sin fondo de la estupidez”.

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62 MANERAS DE APOYAR LA CABEZA

Un tratado sobre el gesto habitual de apoyar la cabeza. Los humanos, a menudo, recogen en sus manos el envoltorio de su cerebro. Lo hacen sobre una mano, sobre la otra, sobre las dos... Hacia un lado, hacia el otro... Lo hicieron, por supuesto también, grandes autores de la historia: Nietzsche, Proust, Kasparov, Paz, Benjamin, Cocteau, Capote, Picasso o Frida Kahlo. El escritor Georg Christoph Lichtenberg y el antropólogo Andrés Virreynas analizan estas posturas y las clasifican en una tipología de 62 posturas diferentes. El ensayo se erige, según Abenshushan, como “un kamasutra de la melancolía”.

...Lo hacen sobre una mano, sobre la otra, sobre las dos... Hacia un lado, hacia el otro... Lo hicieron, por supuesto también, grandes autores de la historia: Nietzsche, Proust, Kasparov, Paz, Benjamin, Cocteau, Capote, Picasso o Frida Kahlo

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MANUAL DE ESTILO DEL ARTE CONTEMPORÁNEO

El arte se disuelve hoy en sus propios ritos y parafernalias. La obra de Pablo Helguera es una burla de los protocolos del arte contemporáneo. “Te dice cómo comportarte en una inauguración, a qué distancia situarte de la obra...”, explica Abenshushan. “El ensayo trata sobre cómo el arte mismo ha sido sustituido por todo lo que le rodea y cómo el protocolo se ha impuesto sobre el debate de lo estético”.

“Te dice cómo comportarte en una inauguración, a qué distancia situarte de la obra...” 50 / YOROKOBU / Nº39 - 2013


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COLECCIÓN VERSUS

Parece que el amor, el trabajo, el copyright, las buenas intenciones y la vida activa son incuestionables. Pero todo tiene una doble lectura. Es la que hace esta colección que, según Vivián Abenshushan, “viene de las diatribas y los ensayos en contra de una idea generalizada”. Estos libros “captan una atmósfera general frente a la uniformidad y una necesidad colectiva de cuestionar las cosas”, indica la editora. “El autor de cada obra es un cartógrafo de su tiempo. Habla contra la corrección política, la alegría de vivir (nuestra cultura no nos permite llorar) o contra la belleza (es una tiranía que hace que hasta líderes como Che Guevara se vieran obligados a ser bellos). Esta colección pretende echar gasolina al fuego”.

...Estos libros “captan una atmósfera general frente a la uniformidad y una necesidad colectiva de cuestionar las cosas”, indica la editora... Nº39 - 2013 / YOROKOBU / 51


APPS QUE SÍ (Y CUANDO DIGO SÍ, ES SÍ) POR

David García (@SrGarcia)

La selección de apps que molan de este mes va de tipos duros, de aquellos que imponen su carisma con la firmeza del acero de la espada, con la coacción dialéctica o con la rotundidad de un poema lanzado a tiempo. ¿O acaso no era Guybrush Threepwood el tipo más duro de la historia, un hombre ducho en el noble arte del verso armado? Pues eso, atendiendo cómo hacen las cosas los machotes.

The One

Spotbros

Poetika

Vamos a tener que irnos acostumbrando a lo de jugar fuera de las pantallas, por mucho que el pasatiempo venga en forma de app. The One es un juego social desarrollado en España por Singular Games que une la geolocalización con el rol de toda la vida para hacernos luchar con otros usuarios en el mundo real. El resultado es que puedes acabar en un duelo de espadas (en el que sustituyes al acero por un smartphone) en pleno Starbucks de Fuencarral luchando contra tu rival y contra la vergüenza. ¡Pero que te quiten el buen rato pasado!

Si quieres huir del rollo mainstream (al menos, de momento) que supone andar tirando aún de WhatsApp, si te preocupa todo lo que has leído o escuchado acerca de la privacidad en los mensajeros móviles, Spotbros es la alternativa a lo que ya conoces. Más allá de la funcionalidad de chat al uso, permite encontrar a usuarios que compartan intereses contigo a tu alrededor. La app, disponible para iOS y Android, cifra los mensajes con AES 256 bits y además está desarrollada en Bilbao. ‘¡Ahívalahostia!’

Guybrush Threepwood no era el único. La poesía es la luz proyectada del alma humana y como tal hay que mimarla para que nos ilumine y nos muestre el camino en esos momentos en los que las tinieblas nos asolan. Si llevas un iPhone, lo tienes solucionado. Poetika, una aplicación para iOS, desarrollada por Wake App, contiene una importante antología de poesía en castellano. También permite elegir, según temática y estado de ánimo, y enviar a la base de datos tus propios versos. Sin embargo, la función más sorprendente es la que nos sugiere diversos poemas, teniendo en cuenta variables como el lugar en el que te hallas o el tiempo que hace.

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APPS QUE NO (AUNQUE TIENEN SU PUNTO, ¿EH?) POR

Ricardo Llavador (@RicardoLlavador)

Bien es cierto que en esta sección lo digital siempre ha tenido capital importancia. Sin embargo, hoy nos centraremos en una parte muy concreta dentro de este terreno: las huellas digitales, esas que son únicas y personales y que rematan veinte de los veintiún dedos que tenemos los hombres. Es importante hacer una pequeña valoración técnica antes de comenzar: el iPhone no las reconoce.

Finger Security Scanner

Punked

FBI FP Scan

Comencemos esta aventura por los lugares más obscuros (con b) del cerebro de los subdesarrolladores que, en un empuje de originalidad, han creado unas seis mil apps iguales. Hemos elegido esta por la única razón de que era de pago, demostrando así la solidez económica de la publicación a nuestros inversores. Se trata de poner el dedito. El iPhone escanea tu huella emitiendo un ruido hartamente desagradable y te dice que no puedes pasar. El truco está en tocar la parte superior de la pantalla antes del escaneo. Así, la app te concederá acceso. Brillante, pero como el arroz.

Damos un pasito más dentro de la gilipollez táctil que nos centra hoy y encontramos dentro de esta app una recopilación de bromas sin gracia como la de los petardos para los cigarros; la utilidad, Fingerprint Scanner. En este caso, el supuesto chiste está en introducir previamente los datos de un amigo para, justo después, pedirle que coloque su dedito. De nuevo, un sonido asqueroso (esto es algo común a cualquier app de escaneo) hace las veces de escáner y da como resultado los datos anteriormente introducidos. Se supone que se sorprende. Vuelvo a escribir “se supone” por si se le ha pasado por alto la primera vez.

Y damos un pasito más dentro del ingenio subdesarrollador porque, aunque siendo una vez más una chanza con muchísima más pena que gloria, al menos han dedicado más de seis segundos a pensarla. Se considera que te das de alta como agente (aquí pinchan desde luego, porque yo creo que la gente sabe de antemano si es un agente de FBI o no, quizá me equivoque) y de nuevo, dedito a la pantalla, ruido desagradable y obtenemos un resultado: ¡eres uno de los 10 malandrines más buscados del ‘efbiai’! Te dice tu nombre, ese que has escrito al empezar esta sandez, y aparece una foto tuya que ha tomado la app, sin ningún tipo de permiso, mientras escaneaba. La foto tiene ese típico gesto de ‘no sé para qué narices hago esto’. La aplicación es de obligado pago.

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Desde el momento en el que la tecnología se puede utilizar para modificar un ente vivo, el espectro de posibilidades que se abre ante nosotros es tan vasto que cuesta definir los límites. ¿Qué parte queda dentro de la realidad y cuál permanecerá en la literatura de ciencia ficción como mero ejercicio creativo? Hack You es un proyecto de Fjord que trata de imaginar el futuro y cómo seremos cuando, en lugar de máquinas, hackeemos nuestros propios cuerpos. POR

David García (@SrGarcia) ILUSTRACIÓN Velckro Artwork

“¿Ves? La forma en que estás hecho es una jaula que te

mantiene en el espacio más pequeño para siempre”. En eXistenZ, la película de 1999 de David Cronenberg, Allegra Geller —personaje encarnado por Jennifer Jason Leigh— aboga porque el cuerpo humano sea intervenido para añadir funcionalidades adicionales. Más allá de la afición del director canadiense a meter dedos en orificios extraños con texturas aún más insólitas, la cinta reflexiona acerca de la utilización de tejidos vivos y ADN sintético para superar las limitaciones que la propia naturaleza nos ha impuesto. Andy Goodman y Marco Righetto son esencialmente diseñadores, pero con Hack You, el proyecto que están desarrollando en Fjord, son también una especie de arquitectos- cocineros-futurólogos que juegan a crear historias plausibles en un futuro próximo. Lo que hacen en Hack You podría englobarse dentro de ‘Las 10 profesiones más guais del mundo en este momento’, ya que dedican su tiempo a soñar con escenarios inimaginables en los que el cuerpo humano integre tecnología para convertir al hombre en una suerte de ‘hackeador hackeado’. Su labor no se centra en desarrollar ningún tipo de tecnología sino en pensar cómo los seres humanos pueden interaccionar con ella y qué usos se le pueden dar a esas posibles creaciones. “Pensamos acerca de qué quiere hacer la gente con esta tecnología. Los científicos son profesionales brillantes, pero no suelen ver si algo es bueno o malo”, explica Andy Goodman. Por supuesto, las connotaciones morales podrían comenzar a discutirse hoy y no terminar nunca, pero según los diseñadores, ellos deben crear posibles escenarios que, entre otras cosas, ayuden a dibujar usos indebidos de la tecnología.

Un ejemplo ilustrativo, aunque llevado muy al extremo, es el de Albert Einstein y la bomba atómica. Las investigaciones del físico de Ulm sirvieron para crear una de las armas más destructivas de la historia de la humanidad. Uno de los objetivos de Goodman y Righetto es que, aunque probablemente no puedan evitar el uso perverso de algún descubrimiento, se sepa que eso puede ocurrir y se tenga en cuenta. Su trabajo en Fjord parte en muchas ocasiones de los libros de ciencia ficción. Según Goodman, son inspiradores tanto a la hora de crear situaciones favorables como para imaginar aquello que hay que evitar. “Va más allá de integrar tecnología en los cuerpos humanos. Todo esto ha sido representado por la ficción en numerosas ocasiones, pero la mayor parte de veces de manera dramática y algo aterradora, como en Terminator”. Sin embargo, la investigación va más allá. Sin ánimo de suplantar el trabajo de ningún científico, lo cierto es que han tenido que empollar una ingente cantidad de material acerca de ingeniería genética, biología sintética, diseño industrial o computación. Así, crean sus espacios de trabajo planteando qué ocurriría con las diferentes combinaciones de bloques funcionales de genes. Cada uno de estos fragmentos de ADN estándar e intercambiable es un ‘biobrick’. La idea, creada por Tom Knight, uno de los responsables de la División de Ingeniería Biológica del MIT, era crear una especie de “Amazon de la ingeniería genética”, como lo denomina Marco Righetto, en el que cada uno pudiera adquirir las piezas o partes necesarias para su trabajo. Nº39 - 2013 / YOROKOBU / 55


“Imaginamos, por ejemplo, que se pone un ojo extra activando dicho gen en un lugar en el que no se encontraba originalmente”, cuenta el diseñador británico, reduciendo el argumento al mínimo, pero es así cómo generan escenario, montando diferentes e hipotéticos bioladrillos. El catálogo de posibilidades es, como comprenderán, inabarcable. Insisten en que no hacen diseño de producto y en que ni quieren ni pueden ser muy específicos. Como explica Righetto, “nos centramos en el ecosistema y en una visión amplia del escenario. Es complejo, pero las necesidades humanas más básicas no han cambiado en cientos de años”. El proceso creativo es similar al que podría utilizarse para construir una historia. “Empezamos con un contexto e introducimos la tecnología. Es como tirar una piedra a un lago. La arrojas y observas cómo las ondas se expanden. Es secuencial”. Goodman añade que no es sencillo. “Hay que tener en cuenta un montón de inputs científicos, tecnológicos o de diseño”. Por ejemplo, la tecnología, que ahora es muy cara, en poco tiempo estará al alcance de todos en la tienda de la esquina. Situaciones que podrían dar grima hoy serán cotidianas dentro de un número determinado de años. ¿Imaginan que nuestro color de pelo cambie instantáneamente según nuestro estado en Facebook? Aún mejor. Otra de las películas que Goodman y Righetto se montan pasa por que pudiésemos rociar un espray sobre nuestro cuerpo que lo recubriese de sensores. Estos serían capaces de captar las placenteras sensaciones térmicas que experimentamos bajo una palmera tropical y reproducirlas cuando nos estemos helando en Estocolmo. Algunas de estas situaciones son solo sueños en una mente con ganas de juerga. Otras, sin embargo, están a la vuelta de la esquina. La Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign, ha desarrollado una tecnología de ledes que pueden ser implantados bajo la piel. Están pensados para la monitorización sanitaria o la activación de tratamientos médicos. Desde un punto de vista más frívolo, podrían utilizarse como base de 56 / YOROKOBU / Nº39 - 2013

tatuajes luminosos o para avisarnos de que hemos recibido un mensaje en alguna red social mediante la proyección de un icono subcutáneo.

¡CÚRAME, CHIP!

Las aproximaciones más relevantes a estas tecnologías tienen que ver, normalmente, con propósitos sanitarios. El control de lo que comemos en el mismo momento en que ingerimos podría ayudar a detectar potenciales peligros o dietas poco saludables. La monitorización constante haría que los diagnósticos tardíos fueran historia. “Se podría incluso tomar una sola pastilla en toda la vida que fuera liberando los tratamientos adecuados en cada momento”, declara Goodman. Por supuesto, a la hora de plantearse escenarios hipotéticos, hay que cuestionarse muchos argumentos éticos. El primero es para qué se emplea cada implante, cada chip, cada tecnología en sí. También habría que pensar qué se hace y cómo se maneja la cantidad de datos privados y personales que captaran todos esos sensores instalados en cada persona viviente. “Podría saberse quién está enfermo con cualquier afección contagiosa y se le podría relegar a una zona de cuarentena”, señala el diseñador inglés. Precisamente, la Fundación Biobrick, que creó el mismo Tom Knight en 2006, es la que intenta velar por que la ingeniería biológica se ciña a usos éticos y se utilice en beneficio de todos los habitantes del planeta.

¡LO SABÉIS TODO DE MI!

Lo que a buen seguro va también a cambiar es la forma en que apreciamos e interactuamos con todo lo que nos rodea. La interpretación de gestos a cargo de dispositivos invisibles implantados en nuestros cuerpos también podrían dar lugar a muchos cambios en las relaciones sociales. En una fiesta, si miras a una persona más tiempo de lo normal, los sensores detectarán cierto interés y ejecutarán una orden para buscar información acerca de esa persona y poder así construir un perfil. Eso podría suponer la muerte de las relaciones entre polos opuestos, sí, pero también que te lleven contra


tu voluntad a un concierto de One Direction. En cuanto a la forma de ofrecer productos al consumidor, Goodman explica un experimento realizado por McDonald’s en sus puntos de venta MacAuto que ilustra lo predecible que puede llegar a ser el comportamiento humano. Llegaron a la conclusión de que el coche que conducían los clientes y aquello que pedían estaba claramente relacionado. “Prácticamente era algo así como ‘si conduces un Hummer, no vas a pedir una ensalada’”, dice el diseñador. A partir de esa predicción del comportamiento, las máquinas de vending, “y esto ocurrirá muy pronto”, ofrecerían una selección de productos diferente dependiendo de quién se acerque a ellas, con una alta probabilidad de que sean del interés del usuario y de una manera casi instantánea. La propia naturaleza de los productos o del branding también serían distintos. ¿Y si pudiésemos meter en la maleta una sola camiseta que nos sirva tanto para Costa Rica como para Siberia porque es capaz de variar su longitud y la capacidad de abrigo de su tejido? “Podrías no comprar un producto nunca más, sino solo la instrucción que lo haga de una forma u otra”, declara el responsable de Fjord en España.

BRICOLAJE GENÉTICO PARA EL MANITAS DEL MAÑANA

Goodman y Righetto practican este juego de imaginación teniendo en cuenta también que el tiempo en el que el Hazlo tú Mismo llegue a la genética, y eso, según ellos, no está muy lejos de ser adoptado de manera masiva. “Un puente no se hace arrojando hormigón y acero a un río. Hay que saber combinarlos y calcular su estructura. Con esto pasa lo mismo. Hay que saber cómo se hace, pero casi cualquiera podrá hacerlo”, explica el diseñador italiano. De hecho, ya existe un movimiento, DIYbio, fundado por la bióloga Ellen Jorgensen, que tiene la misión de ayudar a establecer una comunidad de biólogos Do-it-yourself segura y con la capacidad de ofrecer resultados a la sociedad. Al fin y al cabo, cuando dentro de unos años le cuentes a tus hijos o a tus nietos tus andanzas creando bombas fétidas con el

Quimicefa, te pulverizarán con su brazo biónico y conviene que no sea eso lo único que hagan en su tiempo libre en el laboratorio. Jorgensen desarrolla su labor en Genspace, un espacio de investigación sin ánimo de lucro situado en Brooklyn en el que cualquiera puede acercarse a crear su propio engendro apoyado en la biotecnología. Bueno, lo cierto es que no podrá crear un monstruo de siete cabezas preparado para asolar Tokio y ni siquiera podrá utilizar agentes patógenos. Como explicaba Jorgensen en su charla en TED, “si uno trabaja con patógenos, no es un biohacker, es un bioterrorista”. En realidad, el tipo de cosas que han hecho estos biomanitas de andar por casa van más en la línea de saber cómo analizar el ADN de un perro para saber cuál de los del vecindario le ha dejado un regalo en su jardín. También puedes saber si tu jamón es realmente de bellota o si ese relleno de tu maki sushi es atún rojo.

¿DEBO TENER MIEDO?

El futuro es, ¡oh, sorpresa!, una incógnita. Lo único que podemos hacer son ejercicios de construcción hipotética de la realidad que puede que nos ofrezcan resultados similares al de uno de los capítulos de la serie británica Black Mirror. En él, cada individuo guardaba en su memoria cualquier cosa con que se experimentara. Podía volver atrás en esa película de su vida en el momento en que quisiera. Llegará el día en el que todo será grabado y lo único que quede fuera del objetivo será el gato de Schrödinger. “Nada será olvidado y eso hará que podamos rememorar momentos felices con fines terapéuticos”, dice Goodman. Sin embargo, no poder olvidar nada lleva aparejadas connotaciones bastante inquietantes. Lo que proponen los dos diseñadores favorece el que nos planteemos distintas situaciones que nos ayuden a asumir el uso de la tecnología implantada en nuestro cuerpo. Ahora la reflexión nos toca a nosotros. ¿Nos mostramos ilusionados ante lo que viene u optamos por la ventana a la paranoia? Nº39 - 2013 / YOROKOBU / 57


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Versión Original

EL CINE DE TODOS POR

Daniel Martorell

Hace aproximadamente un año, la sala Renoir de Palma de Mallorca echaba el cierre tras 15 años de programación y ocho de pérdidas. La ciudad se quedaba así sin su única cartelera en versión original. El cine más independiente y con subtítulos ya no era negocio y el mercado dictaba sentencia de muerte. O eso parecía. Al poco de conocerse la noticia, cerca de 2.000 cinéfilos se movilizaron para rescatar las cuatro salas, hacerlas suyas y mantener encendida —con romanticismo y tesón— la bombilla del proyector. El antiguo propietario puso el primer granito de arena —regalarles las máquinas de proyección—, y la loca idea de que la ciudadanía se adueñara del cine empezó a tomar forma. Liderado por gente que venía del mundo de la televisión, productoras y amantes del cine en general, y respaldado por el entusiasmo de 2.000 activistas soñadores, el proyecto se hizo realidad y echó a andar en pocos meses. El grito original de ‘Salvem els Renoir!’ dio paso a una red organizada (Asociació Xarxa Cinema), con diversas comisiones de trabajo, un sistema de cuotas para asegurar la viabilidad del proyecto, y la convicción de que el mercado se había equivocado y que la voluntad popular podía triunfar. Querían cine de calidad y en versión original. Y a día de hoy lo tienen. En S’Escorxador, el antiguo matadero de Palma, Cineciutat enciende sus bombillas a diario con una programación elegida en asamblea y por sus socios. Títulos menos comerciales que en las salas generalistas y reposiciones del cine de toda la vida. Esta pequeña familia está formada por seis empleados (la taquillera, el portero, el encargado del bar, dos proyeccionistas y el gerente), cien personas al frente de las comisiones y algo más de 1.600 socios que aportan 100 euros al año a cambio de entradas a 4 euros —para ellos y un acompañante— y una invitación al mes. Sufriendo y haciendo innumerables

cábalas, el modelo de autogestión resiste a los envites de la industria. Pero no es fácil. Uno de los grandes escollos es lograr la confianza de las distribuidoras para que cedan copias de las películas. “Cuando hablamos con ellas —explica Javier Pachón, el gerente— les tenemos que repetir una y otra vez que no somos una comunidad ‘hippie’. Tenemos que enamorarlas con este proyecto. Seducirlas, usando el romanticismo también”. Si algo tienen claro los responsables de la asociación es que el cine debe adaptarse a los nuevos tiempos y aportar algo más que dos horas de entretenimiento con el estreno de turno. “Si no hay espectadores esto se hunde. Por eso no nos queda otra que dinamizar las proyecciones. Ofrecer algo más, como, por ejemplo, invitar a los directores para que charlen con los espectadores después de la película, o montar talleres de guión y dirección para escolares. O simplemente pensar que quizás haya 500 personas tan frikis como tú, que les encantaría ver Los Goonies o El halcón maltés en pantalla grande. Y eso es lo que hacemos”. La cartelera de Cineciutat ha logrado, de momento, un cambio en la oferta cultural de la ciudad: el cine en versión original y el de reposición empiezan a ofertarse también en otras salas, cuando hasta ahora los exhibidores palmesanos jamás habían apostado por ello. Pese a vivir con la soga al cuello por cuestiones de financiación, el sueño de un grupo de ciudadanos amantes del cine sigue vivo. “Sé que es una batalla perdida —confiesa Carles Llull, miembro de la comisión de Educación—, por eso me encanta todo esto”. Javier Pachón sonríe, en una mezcla de resignación y satisfacción por lo conseguido. Y lanza la reflexión: “¿Todo se basa en el dinero? No. ¿El mercado manda? Depende... El mercado cerró un cine aquí, pero la sociedad le dijo que no”. Nº39 - 2013 / YOROKOBU / 59


SERENDIPIA, LA INNOVACIÓN COMO SORPRESA POR

Bernardo Gutiérrez ILUSTRACIÓN Blastto


Los encuentros imprevistos, los descubrimientos casuales y los ambientes informales empiezan a poner patas arriba la innovación clásica. La ‘serendipia’ comienza a impregnar sectores tan diversos como el urbanismo o el ‘emprendedurismo’.


Hubo una época —no tan lejana— en la que la innovación dependía exclusivamente de departamentos de I+D (Investigación y Desarrollo). Las ideas se mantenían cerradas a cal y canto. Y apenas los ‘gurús’ designados por la empresa tenían capacidad para ‘innovar’. Hubo una época — hace pocos años, apenas meses— en la que se diseñó para la innovación un recorrido fijo, rígido, inquebrantable. La innovación era un crucero ‘cool’, sí. Pero totalmente previsible. Un cóctel insulso y aburrido. Pero un día la fórmula I+D, gota a gota, empezó a deshacerse en mil pedazos. Nadie sabe si la culpa fue de los muchachos de Google, que empezaron a jugar al futbolín en su horario de trabajo. O de los ciberpunks, que tenían nostalgia por cómo navegaban sin rumbo por la primera blogosfera, sin Facebook ni redes cerradas. O si los responsables fueron el caos coral de la Wikipedia, la inteligencia colectiva y el ‘out sourcing’ que dejaba en manos de los clientes parte de la innovación de una marca. Tal vez, la conexión de todo con todo, Internet de las cosas y las redes sociales también pusieran su granito de arena píxel. Y el estallido de la crisis, claro, la ausencia de respuestas, el agotamiento de los planes de urbanismo... El mundo empezó a ser transversal, colateral, híbrido, imprevisible. Y una palabra comenzó a ser utilizada con especial incidencia en ámbitos muy diferentes: la serendipia. La serendipia no aparece en el diccionario de la Real Academia Española. La serendipia, según la Wikipedia, “es un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta”. Serendipia, en sentido amplio, es “la casualidad, coincidencia o accidente”. No es el descubrimiento en sí. Es el proceso. O la facilidad para meterse en ellos. La historia está llena 62 / YOROKOBU / Nº39 - 2013

de descubrimientos e invenciones nacidas por serendipia. Las notas pósit, el LSD, la viagra o algunas de las ideas de Einstein son fruto de la serendipia. Sin embargo, solo ahora se está hablando con insistencia de serendipia. ¿Por qué? En realidad, ‘serendipity’ es un neologismo acuñado por Horace Walpole en 1754, a raíz de un cuento tradicional persa, Los tres príncipes de Serendip, en el que los protagonistas, unos príncipes de la isla de Serendip (la actual Ceilán), solucionaban problemas apoyados en el azar. Sin embargo, serendipity nunca fue un término muy usado hasta finales del siglo XX. Pero siempre estuvo ahí. La serendipia, por ejemplo, fue la piedra angular del movimiento situacionista de los años sesenta. La deriva, perderse en la ciudad, construir situaciones al margen de las rutinas. Todo en el situacionismo sabía/olía a serendipia. No es casualidad que en la era de internet, de las conexiones, la serendipia y el neosituacionismo estén llegando de la mano.

NEOSITUACIONISMO

El urbanista estadounidense Mark Shepard, uno de los creadores de la aplicación móvil Serendipitor, es uno de los impulsores de este neosituacionismo móvil. La app no ayuda al usuario a encontrar una ruta o un producto para comprar. Incentiva la pérdida, la sorpresa. Nos traslada a la ciudad-novedad, a la urbe irrepetible, a una suma de detalles desconocidos. Serendipitor no es la única aplicación. La Dérive APP, por ejemplo, también incentiva la serendipia urbana. El reciente Transcoding Situationism. Updating dérives around SI Manifesto, una remezcla colectiva del clásico Manifiesto Situacionista, realizada por Ethel Baraona y César


Reyes de DPR-Barcelona, es un claro ejemplo del auge de la serendipia. El texto, que fue escrito en una residencia en el Think Space CFP, es un auténtico pelotazo de serendipia. Con pequeños textos de Marshall McLuhan, Julio Cortázar, Georges Perec o el Comité Invisible, este manifiesto ‘remix’ habla de improvisación colectiva, de colaboración, de relaciones personales. “¿Qué es la situación? Es la realización de una ciudad mejor, construída por interacciones humanas y no por infraestructuras”. La ciudad como sorpresa. La ciudad como vínculos imprevistos. Un grito recorre el mundo, sí. Y se pega como insistente vaho a todos los espejos. No contrates a un guía profesional en Nepal: consigue uno aficionado que cree casualidades en Sherpandipity. Olvídate de los paseos turísticos prefabricados, confía en las rutas hackers de Login_Madrid para conocer la urbe sin un plan determinado.

SERENDIPITY MACHINE

Pero la serendipia ha irrumpido en otro ámbito hasta ahora sagrado: la innovación empresarial. Mientras Silicon Valley sigue imponiendo sus agresivas condiciones a los emprendedores y apuesta por el clásico modelo de starp ups e incubadoras, otro modelo está naciendo. Y en este nuevo paradigma innovador la serendipia es el sistema nervioso. No es paisaje. Ni actitud. Impregna todo. El espacio de coworking Seats2Meet.com, que nació en la ciudad holandesa de Utrech, es uno de los responsables de este nuevo camino. En realidad, no es un espacio de coworking al uso. No cobra nada por el uso de sus instalaciones. Apenas incentiva la participación, el aprendizaje informal, la flexibilidad, los encuentros fortuitos. Y tienen un sistema —una plataforma web— para incentivar el intercambio de

todo el capital social (las capacidades, el talento). La única condición para frecuentarlo es compartir. Seats2Meet.com incentiva las conexiones, el sentimiento de pertenencia, la libertad. Y su rentabilidad llega por otros caminos: compartir procesos, ofrecer servicios. El investigador Sebastian Olma hace un buen análisis de este proceso de innovación asimétrica en su libro Serendipity Machine: “En el contexto de Seats2Meet.com, la serendipia significa una creciente posibilidad de encuentro que añadirá valor a la actividad emprendedora de una persona”. La innovación como serendipia. La innovación como sorpresa. Tal vez, uno de los textos que mejor resume esta nueva ansia de serendipia sea La promesa de la desorganización, del sociólogo Antonio Lafuente. “Para innovar hay que desorganizar, desburocratizar, descentralizar o desjerarquizar”, escribe Lafuente. Al final del texto, el pensador lanza ideas, versos, dardos; globos coloridos, caóticos, imprevisibles, que se pierden en el horizonte, desgobernandos por la brisa de la serendipia: “Situemos el objeto equidistante respecto a las ignorancias de cada uno de los participantes. Creemos un objeto frontera. Cuidemos que nadie se sienta preferentemente ubicado para comprenderlo mejor. Experimentemos la fuerza que mana de esta inestabilidad. Fomentemos la discrepancia sin cuartel. Hagamos explícitas las divergencias conceptuales. Señalemos el flujo inopinado de prejuicios. Luchemos contra el consenso funcional. Confrontemos el sesgo hacia la normalidad (...) Hagamos filosofía de garaje, practiquemos la cultura hacker, despleguemos la imaginación crítica, valoremos el aura de lo colateral, apreciemos el colorido de lo criollo. Hagamos diseño negro como se hace novela negra, o humanidades ficción como haríamos ciencia ficción”. Nº39 - 2013 / YOROKOBU / 63


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LA MEJOR COMIDA DE LA PRISIÓN POR

Daniel Civantos

¿Alguna vez has estado tentado de irte de un restau-

rante sin pagar? Pues te recomendamos que no lo hagas en The Clink, pues darás directamente con tus huesos en la cárcel. De hecho, ya estás en la cárcel. Así que no va a ser nada fácil salir de rositas de este restaurante situado dentro de la prisión de High Down, en Cardiff, donde los internos intercambian el traje de rayas por un elegante mandil de cocinero/ camarero con el objetivo de reducir las tasas de reincidencia de los presos mediante su formación en la industria de la hostelería. Y lo más importante: aunque es un local de lujo, prometen que la factura no será un robo a mano armada. Se podría esperar en el restaurante de una prisión gestionado por internos que la comida fuera lo más parecido a un rancho de batalla sin forma definida, pero en vez de platos aburridos se trata de representaciones de la alta cocina internacional dirigidas por el galardonado chef Alberto Crisci, antiguo jefe de cocina del restaurante Mirabelle en Londres. Lomo de conejo con tapenade de limón, raviolis de cangrejo con sopa de luz, pechuga de faisán con la pierna confitada y otras ambrosías salidas de la mano de este alcaide de los fogones que cuenta con un equipo de 30 presos para atender servicios de hasta 96 personas.

co días a la semana, las 52 del año, sin vacaciones ni pagas extras. Son condiciones duras, por ello han recibido críticas de algunos grupos que tachan la iniciativa de esclavitud del siglo XXI, donde la rehabilitación al final se diluye en el caldo de la hiperexplotación. Incluso podría pensarse que los presos actúan en un espectáculo gastronómico para un público voyeurista que paga por ver a los internos en el trabajo. Pero el objetivo de The Clink es marcadamente caritativo ya que su propósito no es ocupar, sino formar a estos reclusos para su inserción en la vida laboral que les espera cuando les devuelvan la bolsa con sus pertenencias. De hecho, en 2012 el restaurante fue galardonado con el Premio Huella de Responsabilidad Social Empresarial por la Royal Society of Arts. Las autoridades penitenciarias británicas saben que cerca de la mitad de los presos que salen a la calle acaban delinquiendo en su primer año en libertad, precisamente por la falta de salidas. Y quieren potenciar este sistema de restaurantes de formación (además del de Cardiff, existe otro en una prisión de Surrey) por varias cárceles de la nación abriendo dos restaurantes Clink más por año hasta 2016.

Todos los reclusos tienen condenas en firme, pero la mayoría tienen su fecha de liberación a menos de un año vista. Para formar parte del equipo no deben tener adicción a las drogas o problemas para controlar la ira (muy importante para tratar con clientes quisquillosos), amén de no cargar con delitos sexuales sobre sus delantales.

En ellos los clientes tendrán que reservar con mucha antelación, dejar los móviles en casa y pasar a través de estrictos controles de seguridad, antes de entregarles los cuchillos y tenedores (de plástico), para disfrutar de una experiencia que, además de gratificante para el estómago, también puede serlo para el espíritu.

El convenio laboral también es de condena: los presos ganan en torno a 14 libras por una semana de 40 horas. Trabajan cin-

Información y reservas: www.theclinkcharity.com Nº39 - 2013 / YOROKOBU / 65


CRIATURAS PSICODÉLICAS POR

Mar Abad

El color lo envuelve todo. Y hace y deshace las figuras en muchas formas y ninguna. El color grita, esconde, revela. Y da una identidad inequívoca a las criaturas de Oliver Hibert. El ilustrador estadounidense no deja en paz un píxel. En la construcción de cada dibujo, la estridencia devora su pantalla. 66 / YOROKOBU / Nº39 - 2013


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El brillo, la luz. La psicodelia, El pop. El surrealismo, lo retro. Pero ¡paren! si lo quieren encerrar en un estilo. Hibert no se deja. No se dejará nunca porque piensa que no pertenece a un único estilo. “Mis dibujos son brillantes, atrevidos, planos, coloridos, limpios y precisos”, dice el ilustrador.

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“Mis ilustraciones están muy saturadas de contrastes y salpicadas de imaginería absolutamente bizarra”. “Pero prefiero que no me pongan una etiqueta de psicodelia, surrealismo, pop, op, retro, low brow, high bro, uni-brow o puramente loco. No creo que pertenezca por completo a ninguno de estos géneros. Es obvio que gran parte de mi trabajo se mueve entre estos estilos pero, al final, es simplemente arte”.

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¡¡AHH!!

“Me encantan los colores planos brillantes”, dice el ilustrador. “Creo que los colores son más poderosos cuando están lo más saturados posible. Se sienten vivos. Golpean y gritan. También me gustan, y utilizo blancos y negros para dar equilibrio y acentuar los volúmenes que marcan los contrastes”. “Los colores brillantes son muy poderosos para proporcionar determinados sentimientos o, simplemente, alterar estados de ánimo. Esto es un componente importante del arte. Pienso que es bueno utilizar estos colores para dar una bofetada en la cara a este mundo, a veces, oscuro, apagado y siniestro”. “Supongo que nunca perdí ese asombro y atracción por los colores brillantes divertidos que muchas personas dejan de admirar cuando se hacen adultas. Creo que todos mantenemos ese gusto en nuestro inconsciente y que, como humanos, lo seguimos disfrutando toda la vida, pero algunos conservamos esa pasión totalmente y la celebramos”.

LAS CRIATURAS

“Me gusta que mis criaturas tengan cierto contraste. El contraste aquí tiene que ver con sentimientos, personalidad e, incluso, lucha. Se podría decir que creo un gran monstruo con una sonrisa boba o una mujer orgánica, suave y guapa con dientes afilados y rasgos no humanos o de extrañas proporciones. Las cosas no son siempre lo que parecen. Es un tema muy interesante y divertido para explorar”.

LA INSPIRACIÓN

“El arte y las personas me inspiran. Me interesa lo misterioso, la psicodelia, lo plano, lo icónico, lo bonito y lo feo. La simetría, el simbolismo, la vida, la muerte y los humanos (el cuerpo y sus partes, en general, especialmente la forma femenina). También me gustan muchas, muchas cosas que surgieron del arte, la música, el diseño, el color, la moda, los muebles y la arquitectura de los años 60 y 70 en EE UU”, comenta. “Además, tengo mucha suerte de tener artistas increíbles en mi familia. Ellos me inspiran de forma infinita. Y también hay muchos creadores increíbles. No los citaré porque no podría incluirlos a todos pero puedo asegurar que están haciendo cosas inconcebibles ahí fuera”.

WHO IS THIS GUY?

Oliver Hibert pinta, ilustra, esculpe y, cuando roba tiempo al tiempo, hace música. A esto dedica su vida. “A esta cosa llamada arte”, como él dice. El estadounidense, nacido en Seattle, expuso en una galería, por primera vez, cuando tenía 16 años. Y desde entonces hasta sus 31 actuales, su obra ha pasado por museos, tiendas y galerías de Londres, París, Nueva York o Hong Kong. Hoy vive en una granja de pavos reales albinos en el desierto de Arizona. 72 / YOROKOBU / Nº39 - 2013


RELATOS ORTOGRÁFICOS

POR

M. Ángeles García

Habían dedicado toda su vida a los escenarios. Formaban parte del grupo musical Las Preposiciones y habían recogido grandes éxitos por todo el mundo hispanohablante. En los colegios las adoraban. Eran felices. Se sentían integradas. Pero los años pasaban y el grupo iba sintiendo la necesidad de adaptarse a las nuevas entonaciones, a las nuevas necesidades. Todas hicieron un esfuerzo por amoldarse a los nuevos tiempos. Todas excepto ellas dos: Cabe y So. El peso del tiempo era demasiado grande para llevarlo sobre los hombros y un buen día, sin saber muy bien desde cuándo, descubrieron que ya no aparecían en los carteles que anunciaban sus actuaciones. Cabe, resignada, hizo su maleta y pidió plaza en la residencia para ancianos llamada El Diccionario. So, por su parte, decidió emprender un nuevo rumbo profesional. Abandonó su grupo de toda la vida, Las Preposiciones, y opositó con éxito al cuerpo de los Adverbios Ponderativos. Y la vida siguió su curso… ¿Moraleja? Ahora viene. Vosotras, criaturas humanas que habéis pasado por la EGB, sabréis recitar de carrerilla la lista de las preposiciones. “A, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras”. ¡Hala, de tirón! ¿Me equivoco o hasta le habéis puesto musiquilla?

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Y si lo habéis dicho en voz alta delante de algún menor víctima de las últimas reformas educativas, se le habrá quedado cara de “qué te pasa en la boca” al escuchar: ‘cabe’ y ‘so’. Apuesto a que le habéis devuelto la mirada con una expresión de superioridad y sacando pecho, reafirmándoos en vuestro excelso y superior conocimiento. Sí, sí, les habréis dicho: ‘cabe’ y ‘so’. ¡Ay, ay, ayyy! Que va a ser que muy actualizados, lo que se dice muy actualizados, no estamos. ¡Primera arruguita en vuestra sabiduría! Seamos sinceros: ¿Quién ha usado ‘cabe’ alguna vez en su larga, intensa y productiva vida? ¿Os habéis visto alguna vez diciendo cosas como: ‘mi perro se ha sentado cabe a mis piernas’? ¿Y ‘so’? ¿Habéis amenazado alguna vez a vuestros hijos con frases del estilo: ‘tienes terminantemente prohibido volver después de las 10 so pena de quedarte sin Tuenti un mes”? No, ¿verdad? Hace ya bastante tiempo que esas dos desaparecieron de la lista de preposiciones por quedar en desuso o reservadas solo para el lenguaje culto y/o poético. Tan solo ‘so’ sobrevive pero como adverbio ponderativo. Un ejemplo: ‘¡So cabrón!’. Podría haber sido más fina pero, reconocedlo, mucho menos ilustrativa.


NO LEAS. ยกDIBUJA!

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NO LEAS. ยกDIBUJA!

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Ouishare Fest

YOROKOBU Agenda Tame Impala

Un evento que une a emprendedores, diseñadores, makers, economistas, inversores, políticos y ciudadanos centrado en cómo construir un mundo más colaborativo. Yorokobu es medio colaborador.

Los australianos llegan a España para presentar su segundo disco que sigue bebiendo de Lennon y la psicodelia sesentera. También estarán en Barcelona durante el Primavera Sound. La Riviera

París

Madrid

2-4.05.2013

13.07.2013

La nueva colección de PLAS

Dream Hack

La galería sin sede presenta a 4 nuevos artistas: Rosario Trillo, Irene Pérez, Agente Morillas y Noemí Llantada. Pelonio (Único día de exposición) www.plas-art.com Madrid

11.04.2013 Encuentro Internacional Libre Graphics

Un simposio que reúne a desarrolladores y diseñadores de todo el mundo para trabajar con las diferentes herramientas existentes de código abierto y gráfica libre. Medialab-Prado Madrid

10-13-04.2013

Un festival de tres días de eSports y cultura digital que se autodenomina el ‘Woodstock digital’. Feria de Valencia Valencia

18-21.07.2013 Optimus Primavera Sound

Barcelona hasta el

26.05.2013 Liechtenstein: A retrospective

125 piezas de este genial creador en la mayor exposición dedicada a su trabajo en 20 años. Tate Modern Londres hasta el

27.05.2013 Oh BCN

El hermano pequeño del Primavera Sound sigue creciendo. Este año los cabezas de cartel serán Blur y Nick Cave and the Bad Seeds. Parque da Cidade

Convención de Open hardware, electrónica y robótica. Citilab (fecha sin confirmar)

Oporto

Barcelona

30.05-01.06.2013 Sexo Neuronal

El club de creativos vuelve un año más con el día C; dos días repletos de conferencias inspiradoras. Baluarte Pamplona

11-12.04.2013

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Jaume de Laiguana

El director de arte, realizador y fotógrafo ha seleccionado 158 fotos de gran formato de los últimos 15 años para dar a conocer su trayectoria profesional, con una particular visión estética y un claro compromiso social. Palau Robert

05.2013


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NUMEROGRAFÍA#39 Autor: Jaime Tatalab Número favorito: 8 www.tatalab.com

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Jaime Tatalab detestaba las matemáticas hasta que le tocó inventar unos números. Estos números. Entonces averiguó que esa aversión venía de muy lejos. “He descubierto que ha sido un odio adquirido por la forma en que me las enseñaron”, dice el diseñador. “Estos números son una tregua que hago con ellas y una reflexión de que todo está en las formas. Podemos aprender cosas complicadas si las descubrimos de forma sencilla y lúdica”. Y en esa vuelta mental al colegio le llegó, incluso, la inspiración. “Me he basado en los juegos de niños y las bolitas sobre raíles”.


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