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EL MILAGRO DE LUCIFER “Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó, varón y mujer” (Génesis. 1, 26-27). POR

Miguel Ángel Vicente de Vera

Este archiconocido pasaje del Antiguo Testamento aborda uno de los grandes misterios de la condición humana: la creación de la vida. La literatura y el cine han retratado este anhelo tan humano y tan divino desde múltiples ópticas: el mito medieval judío de El Golem, la criatura de El doctor Frankenstein, los replicantes de Blade Runner, o el Pigmalión, un mito griego que aparece en Las Metamorfosis de Ovidio, en el que un rey incapacitado para amar esculpe y modela una hermosa mujer de marfil. Gracias a la intervención de Afrodita, que se apiada de él, cobra finalmente vida para amar al desdichado rey. La estela de este mito también está presente en el cine español, en la delirante y desconocida película Tamaño Natural de Luis García Berlanga, y ha llegado, incluso, hasta Hollywood, donde la mismísima Audrey Hepburn interpreta en My fair Lady a la ebúrnea dama. Tanto en el texto bíblico como en las diferentes revisiones existe un matiz fundamental: la semejanza entre creador y criatura en un acto supremo de narcisismo. En el mundo del arte, la reproducción a imagen y semejanza, la mímesis, tanto del modelo original como de la copia, es fundacional y fundamental. Hasta día de hoy se podían hacer copias exactas, también llamadas facsímiles, de objetos tridimensionales. Sin embargo, era imposible copiar y escanear objetos bidimensionales como los cuadros y bajorrelieves a causa de las dificultades técnicas que ofrecen: el barniz que recubre las obras, los claroscuros muy acusados o las pigmentaciones con oro que imposibilitan la captura a través del láser... hasta la llegada de Lucifer. Lucifer, ‘el portador de luz’ en su etimología latina, es un escáner único en el mundo que realiza facsímiles o copias exactas tridimensionales de cuadros con una precisión de 0.1 milímetros. Este escáner ha sido creado por el artista e ingeniero Manuel Franquelo, tras diez años de investigación, en el estudio de Factum Arte, un laboratorio con sede en Madrid, líder mundial en la reproducción y reconstrucción de piezas artísticas. “Lo que hacemos es enviar un rayo de luz que choca contra la superficie. Hay dos cámaras de vídeo que captan las distorsio-

nes que este produce sobre el objeto. Esto genera una nube de puntos que se guardan en el ordenador como un archivo y permite trabajarlo como un objeto de 3D. Luego, se imprime tridimensionalmente a través de un proceso que se llama estereolitografía”, explica el arquitecto Carlos Bayod, del equipo Factum Arte. El espectro de aplicaciones del facsímil es muy amplio: sustituir un original deteriorado para preservar el patrimonio cultural , permitir la experiencia táctil, reagrupar conjuntos, poder ver obras de colecciones privadas, realizar una catalogación en 3D por si en un futuro hipotético se perdiera una obra... Además, propone interesantes reflexiones acerca de la idea de originalidad en el mundo del arte. “La copia o facsímil aporta dosis de autenticidad que el original a veces no las tiene. Un ejemplo muy claro es el de Las bodas de Caná, de Veronese. Este cuadro de grandes dimensiones fue robado por las tropas de Napoleón del refectorio del monasterio de San Giorgio, en Venecia. Actualmente está en el Louvre, al lado de la Mona Lisa, rodeado de miles de personas cada día, y en un lugar extraño, ajeno al que fue concebido. A nuestro equipo nos encargaron un facsímil del cuadro, y ahora se puede contemplar una copia exacta en su lugar de origen, donde Veronese lo concibió, y sin la masificación del Louvre. Una experiencia que el original no puede ofrecer”, sentencia el arquitecto. En este taller laboratorio ubicado en el madrileño barrio de Moncloa, trabaja un equipo formado por unas cuarenta personas, entre los que hay artistas, ingenieros, conservadores y arquitectos rodeados de copias de obras de arte y de artilugios de última generación diseñados por ellos mismos. Han trabajado para los principales museos del mundo: el Louvre, el Vaticano, el Museo Egipcio de El Cairo o el Prado y han realizado facsímiles de obras tan importantes como La dama de Elche, la Tumba de Tutankamon o La Última Cena, de Leonardo da Vinci, entre otras muchas. Pero en este espacio de vocación renacentista aspiran a más: a cambiar la percepción de los conceptos de original y copia. Y quién sabe, igual, como dice Adam Lowe, uno de los fundadores de Factum Arte, la originalidad también se puede construir desde una buena copia. Nº32-2012 / YOROKOBU / 57

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