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Hay marcas de juguetes que diseñan líneas robóticas. Lego, por ejemplo. Esta compañía lanzó una gama llamada Education WeDo para estudiantes de primaria y niños que quieren iniciarse en robótica en casa a partir de los 7 años. Estos juguetes les permiten construir y programar modelos robóticos simples, con sensores de movimiento e inclinación, y conectarlos a un equipo informático. “Este tipo de juegos hacen que los niños aprendan de sus propios errores. La enseñanza se concibe así como un proceso más que como un fin. Por eso lo estamos introduciendo en las escuelas”, indica Ferraté. El presidente de Ro-Botica considera que la educación con robots permite desarrollar el ciclo constante de imaginar, crear, jugar, compartir, reflexionar y volver a imaginar, crear, jugar... “La imaginación es más importante que el conocimiento”, insiste. “Lo importante es plantear retos. La tecnología y los conocimientos ya se aprenderán durante el proceso”. La compañía que fundó Ferraté en 2006 para descubrir juegos de educación robótica por todo el mundo y comercializarlos en España promociona también juegos que plantean desafíos que los niños tienen que resolver, a la vez que se van introduciendo en la robótica. Un ejemplo de este tipo es Green City Challenge. Este juego está pensado para que un grupo de niños, juntos, planeen en el aula cómo construir una ciudad ecológica y energéticamente sostenible. “Se trabajan los conceptos de energía y dinámicas sociales. Permite a los niños competir, imaginar y adquirir habilidades interdisciplinares. También pueden desempeñar distintos roles de cara a resolver un reto”. Otra línea de esta marca, llamada Mindstorm, está especializada en softwares y hardwares para que los niños puedan construir pequeños robots programables. No solo está Lego. Hay muchas otras marcas especializadas en robótica educativa, como FischerTechnik, Ollo, Bioloid o la española Moway Minirobots. Uno de los proyectos actuales más interesantes de la robótica educativa es la plataforma de robots humanoides Darwin-OP. Utilizan código abierto y son, según Ferraté, “los más avanzados del mundo”. Este robot es capaz, por ejemplo, de jugar a la pelota y participar en el campeonato mundial de fútbol de robots humanoides: Robocup. Los robots están entrenando ya. Tiene un objetivo marcado por la organización: en 2050, una selección mundial de robots completamente autónomos ha de superar al equipo humano que haya ganado el último Mundial de la FIFA. “Estos juegos motivan a los niños para desarrollar una vocación tecnológica. En España hay un problema de motivación tecnológica y robótica. Hay un sector emergente, pero las 40 / YOROKOBU / Nº32-2012

escuelas de ingeniería están vacías. Ahora, que hay más demanda en el mercado, hay menos estudiantes que antes. Por eso, hay que trabajarlo desde la base. Hay que desmitificar la dificultad de estas disciplinas”, indica Ferraté. “En la actualidad, los cambios son cada vez más acelerados y tenemos que prepararnos para ello. Debemos preparar a nuestros hijos para profesiones que todavía no existen y hemos de saber que muchas de ellas dejarán de tener sentido en 18 o 30 años. Todo cambia, por eso hemos de enseñar valores”. Ro-Botica, además de importar los robots que considera más interesantes, promociona la robótica dentro de los programas educativos. Forma al profesorado en esta disciplina y colabora con varias escuelas para introducir robots en el aula. “Trabajamos con colegios de toda España. Tanto en programas educativos en horario lectivo como extraescolar. Antes teníamos una licitación para llevar material robótico a los colegios públicos. Ahora, con los recortes, estamos trabajando solo con privados y concertados”. Hay más. El programa educativo Aprende a emprender, impulsado por el Gobierno de Navarra junto al CEIN (Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra), organizó el pasado julio el primer campamento tecnológico en el que enseñaron a construir robots, diseñar videojuegos y aplicaciones para móviles. “La robótica ayuda a que los niños aprendan a trabajar en equipo, desarrollen su creatividad y se planteen objetivos y soluciones”, indica María Jesús Pujol, responsable de este programa del CEIN. “Ha tenido mucho éxito y estamos pensando darle continuidad”. Este campamento formó parte del FIRST (For Inspiration and Recongnition of Science and Technology) LEGO League, un programa destinado a que los adolescentes descubran la ciencia y la tecnología de forma divertida. En el campamento de Navarra los participantes crearon su robot y lo programaron en función de una serie de retos. El proyecto, además, se planteó como una idea de negocio para que se familiarizasen con la cultura de emprender. En el sur del país, en Málaga, también se interesan por la robótica educativa. La compañía Stemxion Club Creativo diseña programas para trabajar valores como el trabajo en equipo, los objetivos, la disciplina, la actitud emprendedora o la honestidad con ayuda de la robótica.

Era el principio de la robolución... Y mucho de ello se gestó en los colegios. (Año 2050. En algún lugar del tercer planeta. Una conversación entre androides)

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