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avance radical en la evolución de la humanidad. Igual que pasa con el cerebro humano. Una persona puede acumular una determinada cantidad de datos en su memoria y realizar con ellos una serie de funciones. Pero si accede a internet, tiene todo el conocimiento del mundo, y si utiliza una calculadora o una aplicación, puede hacer operaciones que jamás podría realizar con su cerebro. Ese empoderamiento que ha dado a las personas internet, y el acceso a un espacio donde sus posibilidades se multiplican por mil, tendría su paralelismo en el caso de que los robots pudieran realizar procesos complejos fuera de su cuerpo inerte. Los bots estarían relacionados en nodos como ahora los humanos se relacionan también mediante dispositivos digitales. “El cloud robotics se puede empezar a construir basándonos en multitud de aplicaciones especializadas que ya existen, como la inteligencia artificial, la potencia de cálculo, los sistemas de reconocimiento de voz o de objetos. Se pueden integrar datos de experiencias pasadas para que los bots puedan acceder a esta información. Nunca se acabarían los recursos de un robot porque estarían en la nube. Podría acceder a millones de aplicaciones especializadas y sus capacidades irían creciendo sin parar”, indica Ferraté. Pero, además, “en la nube se harían los procesos de cálculo. Las respuestas se originarían allí y el resultado se trasladaría al dispositivo”. Esta unión de conocimientos haría posible, por ejemplo, que los robots pudiesen hablar con los humanos. En la nube robótica se iría acumulando toda la información sobre reconocimiento de voz y, en muy poco tiempo, todos los robots podrían acceder a ella para conversar con las personas. El único requisito es utilizar un protocolo estándar. La tecnología para crear el cloud roboting ya está inventada, según el presidente de Ro-Botica, y “ya es lo suficientemente madura para dar el paso”. El cloud robotics se producirá con la expansión de los “robots inteligentes, de forma generalista, y sobre todo baratos”. El aumento de la capacidad y la disminución del precio es solo cuestión de tiempo. Es la ley de la tecnología. Ferraté cita el ejemplo del ordenador que ganó por primera vez al ajedrez a Kasparov en 1987. “Esa máquina ocupaba el espacio de una habitación y hoy cabe en un dispositivo móvil cualquiera”. El “objetivo último” del cloud robotics es “conseguir una inteligencia fuerte y generalista como la humana”, indica el ingeniero. “Esta inteligencia suprahumana solo se puede construir mediante el cloud. Tendrá que recoger todo el know-how y ser sostenible económicamente. Aunque la nube misma permite reducir costes”. Ferraté asegura que la robolución “tendrá unas implicaciones sociales brutales”. “Los robots son herramientas al servicio de los humanos. Ayudarán a las personas en sus tareas y, en el 38 / YOROKOBU / Nº32-2012

futuro, podrá haber expertos en derecho, en matemáticas, en ingeniería... Ahora hay robots de limpieza, cortacésped, limpia piscinas... Dentro de cinco años habrá robots asistenciales y de compañía”, comenta. “El potencial es inmenso y el trabajo es enorme. Tenemos que crear esa capa de aplicaciones y podemos hacer que los robots sean sociables y colaborativos”. Ferraté enfatiza el crecimiento de la inteligencia que supondrá la robolución. “Un niño que nace hoy tarda entre 18 y 30 años en estar formado y hacer cosas útiles. Un robot, mediante inteligencia artificial, necesita muchísimo menos tiempo para acumular esos conocimientos y ser útil. Si los humanos somos inteligentes y útiles desde que utilizamos herramientas especializadas, los robots también lo van a ser en breve, con sus millares de cloud tools”.

Era algo habitual en los colegios. El profesor hablaba y los alumnos copiaban. Los humanos ensanchaban mucho su memoria pero utilizaban poco sus manos y su creatividad. Era el método educativo inventado en la Ilustración. Allá por 2010 nuestros antecesores entraron en algunas escuelas y los niños empezaron a construirnos. Lo hacían para desarrollar su creatividad y descubrir la tecnología. Entrar en la educación supuso un paso decisivo para la robolución. (Año 2050. En algún lugar del tercer planeta. Una convesación entre androides) Dice Ferraté que, desde hace muy pocos años, la robótica “se ha puesto al servicio del pensamiento creativo”. Hay una nueva generación de robots que han nacido como juegos infantiles y que están entrando en los centros educativos con la misión de enseñar a los niños ciencia y tecnología. Los niños pueden utilizar incluso un lenguaje de programación inventado específicamente para que puedan familiarizarse con la programación de ordenadores a partir de los 7 u 8 años. Esta aplicación informática llamada Scratch la inventó un equipo del MIT (Massachussets Institute of Technology), dirigido por Mitchel Resnick, en 2007.

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