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YOROKOBU / TAKE A WALK ON THE SLOW SIDE / Nยบ 41 - 2013

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LA PORTADA Estamos rodeados de innumerables dispositivos que nos hacen la vida más fácil. “Una vida de millones de matices y recuerdos que nos cabría en el dedo meñique”, dice el diseñador gráfico, ilustrador y director de arte David Elósegui. Y para muestra un botón: el smartphone, con todas tus tareas programadas; el ipod, con millones de canciones; la tarjeta, con cientos de fotografías que nunca volverás a ver... “Vivimos hiperinformados a ritmo exponencial. Sin tiempo para asimilarlo”, asegura David Elósegui; “vivimos a una velocidad vertiginosa. Pero a veces, es bueno parar”. El diseñador de la portada que tienes en tus manos recuerda perfectamente uno de esos mastodónticos equipos de música que siempre ha habido en su

casa, en el que un vinilo se rayaba, la radio nunca sintonizaba bien y cada cinta solo te proporcionaba algo más de una hora de música. “Qué importante era escoger adecuadamente su contenido. Añoro la atención que implicaba y el cuidado que requería. Era un proceso lento y pausado. Sin prisas”. Y, con su portada, ha acertado de pleno. Porque adjetivos como lento, pausado y sin prisas son los que siempre hemos querido asociar a la lectura de Yorokobu en papel. “Para mi Yorokobu simboliza ese momento. Bajarse de la locura diaria, sentarse, oler el papel y la tinta, y leer. Tranquilamente, prestando la atención necesaria. Sin prisas”, concluye Elósegui. www.davidelosegui.com

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YOROKOBU

DIRECTOR

JEFA DE PUBLICIDAD

REDACTORA JEFE

DEPARTAMENTO COMERCIAL

Juanjo Moreno juanjo@yorokobu.es Mar Abad mar@yorokobu.es

REDACTOR JEFE

Marcus Hurst marcus@yorokobu.es

DIRECCIÓN DE ARTE

NÚMERO

LuisB luisb@luisbboy.com

REDACCIÓN

JUNIO

David García david@yorokobu.es Gema Lozano gema@yorokobu.es Ximena Arnau ximena@yorokobu.es M. Ángeles García mangeles@yorokobu.es

DIRECTOR COMERCIAL Fermín Abella fermin@yorokobu.es

Rocío Martí rocio@yorokobu.es

Laura Calvo laura@yorokobu.es Marisa Caballero marisa@yorokobu.es Pedro Monzó pedro@yorokobu.es Silvia Moreno silvia@yorokobu.es

DELEGACIÓN BARCELONA Albert Gomez agomez@guerrillademedios.es Gemma Gené gemma@guerrillademedios.es Jordi Granja jgranja@guerrillademedios.es

SUSCRIPCIONES

Carmen Lago carmen@yorokobu.es

DIRECTOR DE PRODUCCIÓN José María Latorre jmlatorre@comunicartespp.com

HAN COLABORADO EN ESTE NÚMERO C/Acebo, 13 - 28016 Madrid t. 914 157 283 www.yorokobu.es twitter: @yorokobumag

Edita: Brands & Roses, S.L. Impresión: Rivadeneyra www.rivadeneyra.com. Depósito legal: M42701-2009

Periodo de Control: Abril 2011 / Diciembre 2011 Tirada media 30.741

Antonio Dyaz Escritor y director de cine www.antoniodyaz.com

Javier Meléndez Guionista lasolucionelegante.wordpress.com

Borja Ventura Periodista borja.ventura@gmail.com

Olfa Diseñador behance.net/-olfa-

Carlos Carabaña Periodista carloscarabanya@gmail.com

Juan Díaz-Faes Ilustrador cargocollective.com/juandiazfaes

Cranio Dsn Ilustrador www.craniodsgn.es

Juanma Jiménez Periodista zenemig77@hotmail.com

David Bonilla Dictador de bolsillo en varias empresas de Internet Web www.bonillaware.com

LeRaúl Ilustrador Ysinosquitanlobailao.com

Enrique Alpañés Periodista enriquealpanes@gmail.com Francesc Beltri Gebrat Socio Mediterráneo Consultores www.beltri.com Iñaki Berazaluce Periodista iñakiberazaluce@gmail.com Javier Creus CEO de Ideas for Change javicreus@ideasforchange.com

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Relajaelcoco Bomberos toreros www.relajaelcoco.com Ricardo Llavador Arqueólogo de YouTube www.lallavadora.com Rocío Cañero Ilustradora caxxxero-illustration.blogspot.com.es Velkro Artwork Reggaetonero www.velkroartwork.com


ÍNDICE medidor de concentración Los cambios que no sabemos ver

22

Reflexianomia

16

De infinito a cero en tres segundos

18

¿Podría Don Draper salvar la ‘Marca España’?

26

El bosque animado

40

La diplomacia del cable

30

Islandia, el sueño que no fue

24

Camaradas del metal

20

Renuncio al dinero

52

El particular horror vacui de Glasgow

58

Simboliza, la democratización del rito

¿Qué cable corto? ¡Yo lo sé!

Relatos ortográficos

Test de Roscharch orgánico

56

74

Singapur en tinta china

66

Infografía

38

LeRaúl

44

Agenda

78

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34 6

Animales inflamables

62

Apps

50

Numerografía

80

No leas, ¡dibuja!

76


POR

Enrique Alpañés

Hace una mañana soleada en Florida. Aaron Ansarov se prepara para ir a pasar un día de playa con su familia. Mete en el maletero unas toallas, una sombrilla, cubos, palas y una neverita portátil. Hasta ahí todo normal, podría ser el plan estival de cualquier familia media americana. La diferencia es que Ansarov no lleva la nevera llena de hielos y latas de cerveza. La diferencia es que, mientras Ansarov juega con los niños, su mujer Anna llena esa nevera de bichos tóxicos y peligrosos. Pasea por la orilla con un refrigerador portátil colgado del brazo buscando seres viscosos y potencialmente mortales, como quien corretea por el campo examinando margaritas. La diferencia es que este feliz matrimonio no va a la playa a tomar el sol, sino a buscar carabelas portuguesas, una especie similar a las medusas cuya peligrosidad es proporcional a su belleza. Ella las recoge de la orilla y él las fotografía. Un proceso que han repetido unas doscientas veces. El resultado es una serie fotográfica hipnótica que toma prestado el título del nombre científico de sus modelos: Zoids. 6 / YOROKOBU / Nº41 - 2013


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Las cooperativas no solo funcionan en el mundo agrario, también tienen su representación en el mundo animal. Son una serie de individuos que se agrupan en un solo ente para sobrevivir en un entorno hostil. Uno de ellos, el más representativo quizá, es la carabela portuguesa. Tiene forma de barco y aspecto de medusa, pero no es ni una cosa ni la otra. Es una simbiosis gelatinosa que vive en armonía compartiendo órganos como el estómago. Su parte superior flota en la superficie y se deja arrastrar por el viento. Los tentáculos —que pueden llegar a alcanzar los diez metros— hacen de contrapeso y alejan a cualquier depredador con un veneno similar en potencia al de la cobra. Este velero biológico surca a la deriva los mares cálidos y a veces se queda encallado en la costa de Florida. A un kilómetro de esta, en Delray Beach, tiene su estudio Ansarov. Allí es donde se dirige la familia tras un día de playa. Trasladan la nevera con carabelas portuguesas vivas para una rápida sesión fotográfica. Con unos guantes quirúrgicos, Ansarov manipula con cuidado los zooidos, los deposita en una plataforma luminosa y empieza a fotografiar. Después regresa a la playa y los devuelve a la orilla “para que la naturaleza siga su curso”, explica. “A veces las olas los devolverán al mar, mientras que en otras ocasiones morirán secadas por el sol. No me corresponde a mí salvar a estas criaturas, pero creo que les hago un gran favor dándoles voz y dejando un legado que perdurará”. La mayoría de gente no quiere ver una carabela portuguesa a menos de diez metros, por eso quizá sorprende la imagen cercana e inocua que propone Ansarov. El proceso es sencillo: se fotografía al zooido a contraluz, se aumenta la imagen y posteriormente se duplica, dotándola de un aspecto simétrico, casi caleidoscópico. “La mayoría de nosotros reconoce los objetos simétricos, está en nuestra naturaleza. Tenemos dos ojos, dos brazos…”, comenta Ansarov, “pero las carabelas portuguesas no. De hecho, cada espécimen es único, son como huellas dactilares, y creo que duplicando la imagen podemos identificarnos con ellas de una forma muy personal”. Los colores y la luz hacen el resto, dotando al conjunto de un efecto lisérgico que cada uno interpretará a su manera. “Son imágenes reconocibles. Habrá quien vea caras de alienígenas, demonios o ángeles, mientras otros verán genitales”, apostilla. Un test de Rorschach en su versión más orgánica. Aaron Asnarov estuvo once años trabajando como fotoperiodista militar retratando al ejército y la marina americanos. Su evolución desde entonces ha sido considerable. Su objetivo pasó de enfocar héroes de guerra a pequeños animales que encontraba en su jardín. Ese proyecto (que duró cerca de seis años) se llamaba My Backyard y consistía en “encontrar, capturar, fotografiar y liberar todo tipo de criaturas que descubría cerca de mi patio trasero. Fotografié más de 150 especies”, dice Ansarov, quien no puede ocultar cierto orgullo al reconocer que la revista National Geographic va a publicar algunas de estas instantáneas próximamente. Fue precisamente esta experiencia la que le impulsó a embarcarse en Zoids. “Son dos proyectos tangenciales”, dice, al fin y al cabo la playa no está en su patio trasero, pero casi.

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Entre el asco y la fascinación. Así puede resumirse el sentimiento dicotómico que generan las carabelas portuguesas, algo que Ansarov no ignora. “Todo el que ve estas criaturas las mira con desprecio, lo que hace que me fascinen aún más”, asegura. Los bichos gelatinosos que a veces aparecen en las playas de Florida son evitados por todos los bañistas con un miedo rayano en el desprecio. Solo una mujer con una nevera portátil parece prestarles atención, recolectándolos y liberándolos en bucle, alquilando al mar sus frutos por unas horas. Sin embargo, al enfocarlos con la luz correcta, al acercar la mirada hasta extremos microscópicos, cualquiera puede apreciar su belleza e incluso encontrar ciertas similitudes entre este curioso ser y el hombre. “Siempre creí que había que mirar con los ojos de un niño, prestar especial atención a los objetos que son normalmente ignorados”. Así, Ansarov ha aprendido que las carabelas portuguesas tienen un color que va del rosado al púrpura cuando están en buenas condiciones, mientras que sus tonalidades viran hacia tonos ocres cuando están enfermas o deshidratadas. No obstante, el proceso de recogida y fotografiado no es apto para niños. “Usamos guantes de goma, pero no puedo decir que sean 100% seguros. Los tentáculos tienen agujas microscópicas que a veces traspasan el plástico, así que nos han picado alguna vez”. Su picadura puede ser mortal para niños, ancianos y afectados por problemas del corazón. Afortunadamente, Ansarov no se encuentra en ninguno de estos grupos de riesgo, así que lo único que ha sufrido es un dolor “parecido a que te piquen muchas abejas a la vez”. Merece la pena. Ansarov lleva meses fotografiando carabelas, pasa horas observándolas, pero no se cansa “Cuanto más miras la fotografía, más te das cuenta de la cercanía que estas pequeñas criaturas tienen con el universo que nos rodea”.

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POR FRANCESC BELTRI GEBRAT

REFLEXIANOMIA La palabra proviene del latín reflectus, acción de doblar, curvar, y anomia, incapacidad para llamar a las cosas por su nombre. La reflexión, en epistemología, se entiende como una representación de la realidad a un nivel mental que evalúa diversas opciones, valoraciones, datos, o cualquier cosa observable o imaginable y que, en consecuencia, termina proyectando un pensamiento final acerca de lo observado. En física, se refiere al fenómeno por el cual un rayo de luz que incide sobre una superficie es reflejado. Son también acepciones de reflexión: meditación, cavilación, consideración, pensamiento, atención, especulación, introspección, ponderación, incluso como advertencia, consejo, exhortación, recomendación o sugerencia. Así pues, la Reflexianomia se presenta como un trastorno o conducta desviada que se caracteriza principalmente por transformar la visión real de sí mismo por una visión errónea. La absurda convicción en la propia reflexión, en la que el personal análisis es el único válido. En ocasiones se le llama certidumbre y conlleva todo tipo de efectos secundarios. Sirva como ejemplo el caso del estudiante de 28 años, Thomas Herndon, que salvó al mundo de la austeridad. En su camino para sacarse un doctorado en Economía en la Universidad de Massachusetts, ha desenmascarado la gran mentira macroeconómica de que “la austeridad nos sacará de la crisis”. En el origen del fiasco está un encargo convencional de los profesores. Pidieron a los alumnos que emularan resultados estadísticos de estudios ya publicados. Él eligió el estudio de Reinhart y Rogoff de la Universidad de Harvard porque, “aunque era poco atractivo”,

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le pareció oportuno, vistas las dificultades que tienen Europa y EE UU para salir del agujero de la recesión y del impacto de las políticas que se están adoptando en los países. Los resultados fueron irreproducibles; se habían omitido datos, se emplearon procedimientos estadísticos poco habituales y cuestionables y se cometió un error de codificación en Excel. Consecuencia: las conclusiones respecto a las imprescindibles medidas de recortes son falsas. “La austeridad es contraproducente, crea sufrimiento, es necesario que se adopten políticas de estímulo para salir de la recesión”. La patología reflexianómica, cuando se llama coloquialmente certidumbre, goza incluso de prestigio social. Para nuestra fortuna, cuando la certidumbre corroe la ilusión se observan algunas conductas que permiten su identificación: desde la valoración gestual de reprobación con mirada adusta, ceja arqueada (generalmente solo una), y algún tipo de sonido gutural producido intencionalmente para informar al iinterlocutor de que su exposición dista años luz de la propia certeza. Inequívoco síntoma también lo vemos en aquellas afirmaciones tan usadas: “hay certezas que son incuestionables”, “tenga usted la certeza de que…”, “cierto como que te estoy viendo”. Afortunadamente el tratamiento es conocido desde tiempo inmemorial. Escuche, atienda, déjese sorprender y, ante todo, acepte que existe vida inteligente más allá de sus pestañas. Aunque la política y la economía se ven a menudo fuertemente aquejadas de reflexianomia, siempre nos quedará una salida, digámoslo más fuerte porque ya no se puede decir más claro: “Por ahí no vamos bien”.


ARTE URBANO ENTRE GRÚAS

¿Y si transformamos un lugar industrial como el Dique 00A del puerto de Barcelona en un playground creativo donde se junten skate, música y grafitti? Converse lanzó la pregunta y el pasado 18 de mayo se materializó la respuesta. En una explanada desolada, rodeados de grúas y containers oxidados, aunaron esfuerzos e inspiración creativa figuras del street art, bandas musicales, Djs y skaters de todo el mundo. Cerca de 500 personas fueron testigos del Cons Space 001, una experiencia Converse que en el futuro transformará espacios urbanos degradados de otras ciudades.

CONS SPACE 001


POR ANTONIO DYAZ

DE INFINITO A CERO EN TRES SEGUNDOS Ella estaba frente a mí en esa última cita fatídica y yo le dije, como ya escribiera Novalis en su poema Polen, que buscamos por todas partes lo infinito... y no hallamos sino cosas. Entonces bajó la mirada. El infinito es una palabra de cuatro sílabas en casi todos los idiomas, y como tal, hay que desconfiar de ella. Pero pocos vocablos tan pesados han logrado acaparar tantas marcas comerciales, desde zapatillas de deporte hasta altavoces para escuchar a Wagner. Infinite también es un grupo surcoreano de guapos muchachos fotocopiados que está arrasando en las pistas de Asia, pero es ese ocho tumbado a la bartola el que nos subyuga desde las ecuaciones. Tómese un trozo de cinta y únanse sus extremos tras imprimir un giro de media vuelta a uno de ellos. Obtendremos una cinta de Moebius, un ocho sin solución, una banda con una sola cara a pesar de sus tres dimensiones. En álgebra, ese 8 tumbado es un invitado frecuente por quien los matemáticos o físicos no sienten especial aversión, ya que los científicos están más habituados a un concepto que es muy agresivo para cualquier mentalidad no entrenada. El infinito lo inventó un matemático griego para resolver una ecuación que no tenía solución. Lo curioso es que el cero es igualmente inquietante, pero todo el mundo parece comprenderlo, incluso antes de la crisis.

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Zeno de Elea, en el siglo V a. de C., fue el primero que manejó el concepto en la Antigua Grecia, mientras en la Península Ibérica se mataban a pedradas por cosas bien finitas, como un oso o la mujer de la cueva vecina. Por las mismas fechas y latitudes, el astrónomo Hyparco era capaz de medir con asombrosa precisión la distancia entre la Tierra y la Luna. Los siglos de oscuridad que sobrevinieron con Aristóteles y el cristianismo harían retroceder el saber casi diez siglos... hasta el extremo de atribuir a Colón la demostración final de que la Tierra es redonda ¡mil seiscientos años más tarde! Más que orgullo debería darnos vergüenza. La poesía sinuosa del Ouroboros se infiltra también en el mundo de los números. El Ouroboros es una serpiente cuya cabeza muerde su cola; es la expresión zoológica de un fascinante guarismo. Aparece en símbolos celtas y vikingos, y estos últimos, que eran mucho más listos de lo que parecen en los dibujos animados, temían a la serpiente Jorgunmand, que se devoraba a sí misma mientras abrazaba el mundo, en un ejemplo premonitorio del eterno retorno nietzscheano, o reinterpretando el mito de Sísifo. El esfuerzo inútil, circular, vicioso… Pero nunca me sentí tan lejos del infinito como ese día en que ella volvió a mirarme, y en sus ojos leí que jamás correspondería a mi amor. En tres segundos mi vida se derrumbó. Eso es el cero, y lo demás son tonterías. @AntonioDyaz


POR DAVID BONILLA

CAMARADAS DEL METAL Despertad, estamos en guerra. Más allá de la crisis económica y social que estamos padeciendo, se está produciendo una auténtica revolución silenciosa que amenaza con transformar nuestro futuro para siempre. Es la Revolución del Software. Y, por si alguien se lo pregunta, nuestro país está en el bando que va perdiendo. El software ha abandonado definitivamente su encierro para expandirse y conquistarlo todo, pero nuestra sociedad aún no es consciente de hasta qué punto se ha infiltrado en nuestro día a día más cercano. El ciudadano medio sabe que el software controla la trayectoria y posición de aviones y misiles, pero pocas personas conocen que cualquier coche moderno contiene en sus ordenadores de abordo más líneas de código que Twitter y Facebook juntos. El software nos rodea. Ya está en todas partes. Y no lo ha conseguido solo, sino con un ‘ejército’ compuesto de técnicos que hanlogrado democratizarlo y hacerlo accesible. Hoy en día es más fácil que nunca aprender y crear software. Más fácil, pero no sencillo. En realidad, ese es el problema que ha iniciado el conflicto. Desarrollar software es complicado. Desarrollar BUEN software es MUY complicado. Se necesitan años de experiencia y formación continua para convertirse en un buen programador. Demasiados, para la constante necesidad de refuerzos que el frente de esta guerra tecnológica demanda. Por eso, en otros países, existe una auténtica carrera armamentística para hacerse con el mejor talento. El que posea los mejores técnicos –empresas o gobiernos- ganará esta guerra. Y, al final, solo habrá vencedores y vencidos. Programa o serás programado. Mientras tanto, nuestro país parece sumido en un largo letargo tecnológico del que, un día, despertaremos derrotados. Nuestra industria informática no crea productos sino servicios. Un modelo de negocio perverso en el que todo se reduce al coste hora20 / YOROKOBU / Nº41 - 2013

hombre y donde no se tiene en cuenta la calidad o la innovación, solo el precio. Las empresas de este país siguen viendo el software como un gasto, no como una inversión. Y a los programadores, mano de obra poco cualificada. Piezas reemplazables. Aseguradoras, constructoras, bancos… todas las grandes empresas de este país tienen a miles de profesionales subcontratados, pagando un sobrecoste innecesario a consultoras ‘cárnicas’ que venden el ‘kilo de programador’ lo más barato posible, sin aportar ningún valor. ¿Y qué hace nuestro gobierno? Darle los grandes contratos públicos a esas mismas consultoras -las únicas con estructura suficiente para poder soportar pagos a 180 o 360 días-, en vez de a las pequeñas PYMES de la industria informática que intentan hacer las cosas diferentes. Sin embargo, el peor enemigo de los informáticos no es el sector privado ni el gobierno, sino nosotros mismos. Un gran número de programadores aún cree que su trabajo es… programar; pero a lo que realmente nos dedicamos es a solucionar problemas. Programar es solo uno de los medios que utilizamos para conseguirlo. Por eso, muchos no nos identificamos con ninguno de los títulos con los que tradicionalmente nos catalogan: programador, desarrollador, informático… Simplemente, somos gente que utiliza la tecnología para crear cosas que la gente use. Ya sea un videojuego, una web o un navegador GPS. Un colectivo de ‘camaradas del metal’ de más de 300.000 personas –diseñadores, expertos en bases de datos o electrónica, programadores y administradores de sistemas- solo en España. Y la mayoría ha decidido quedarse y luchar. Conseguir que en este país sea posible crear tecnología y vivir de ella, no solo consumir la de fuera. Si quieres ayudarnos, puedes empezar por conocernos; más allá de pedirnos que te arreglemos la impresora. Sin la ayuda y concienciación del resto de la sociedad, la nuestra es una batalla perdida. Por eso, algunos hemos empezado a abrirnos e intentar explicarnos fuera de nuestros guetos tecnológicos. Por ejemplo, con un humilde artículo en Yorokobu. ¿Y tú? ¿Lucharás a nuestro lado?


POR JAVIER CREUS

LOS CAMBIOS QUE NO SABEMOS VER Tenemos asumido que buena parte de nuestro éxito individual y colectivo depende de nuestra capacidad de adaptación a los cambios. Lo lógico sería entonces que estuviéramos muy entrenados para percibirlos cuando se inician y fuésemos capaces de prever sus consecuencias y anticipar nuestra reacción. Sorprendentemente, no es así.

las carabelas acercarse por obvia que fuera su presencia, y todos hemos visto en internet ese video dichoso en el que, mientras estamos concentrados en contar cuántas veces se pasan la pelota los actores, algún personaje extraño invade la escena sin que reparemos en ello. Parece que lo que nos gusta ver es lo que ya hemos visto.

Imagina que estás sentado en la grada más alta de un enorme estadio de fútbol. Son las doce del mediodía y te informan de que se acaba de poner en marcha un grifo peculiar: empieza con una gota, pero cada minuto dobla la cantidad que deja caer. En el minuto dos son dos, en el tres son cuatro, y así sucesivamente. Adivina ahora cuántos días, horas o minutos tardará el agua en alcanzar tu cómoda posición en la grada. Cuarenta y nueve. Minutos. Lo mejor: en el minuto 45 el estadio está aún solamente un 7% lleno, es decir, prácticamente vacío. Si en ese momento te hubieran ofrecido otra cerveza, probablemente la hubieras aceptado, todo parecía bajo control. Se nos escapa lo que viene acelerado.

Nuestro cerebro desprecia lo que no es probable según las convenciones de lo que ha ocurrido antes, aunque a pesar de su pequeña probabilidad, su impacto sea enorme. Nadie consideraba siquiera la posibilidad de que cayera uno de los grandes bancos del sistema y, sin embargo, cayó, y con él caímos todos. Nicholas Taleb popularizó el término ‘cisnes negros’ para estos sucesos —por otra parte tan comunes— que vuelven las cosas de arriba a abajo cuando ocurren, a pesar de su baja probabilidad. Quizás lo inesperado no sea más que lo que no queríamos que sucediera.

Tenemos obsesión por lo normal. Simplemente, no vemos aquello que no esperamos ver. Los indios americanos no vieron

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Nuestros cerebros aún no han asumido que estamos conectados: las personas, los robots y, cada vez más, las cosas. Esta conexión promueve patrones de cambio para los que no estamos entrenados. Lo inesperado se convierte en probable; lo anodino, en catalizador; lo que crece, en viral. ¿Obsoletos?


EL MOMENTO DE LA RECONFIGURACIÓN DE LAS REDES SOCIALES* Las redes sociales se han universalizado con un 93% de los internautas españoles con cuentas activas en al menos una red social. La más popular es Facebook: el 83% declara tener cuenta y utilizarla y sólo un 1% dice no conocerla. Le sigue en popularidad, Twitter (42%).

El 84% de los usuarios de smartphones utiliza Whatsapp a diario y se consolida como un competidor que está afectando a las redes sociales “tradicionales”. Su comodidad, sencillo manejo y privacidad erosionan el uso de redes ya consolidadas

En el lado opuesto Pinterest, la gran desconocida de los internautas españoles. Un 62% afirman no conocerla y sólo un 4% la utiliza regularmente. Lo mismo ocurre con ask.fm, sólo un 3% la utiliza.

El 70% de los usuarios de redes sociales se muestran receptivos a la presencia de marcas en este entorno. Se identifican 3 perfiles: un 21% defienden su presencia, un 30% las rechazan y un 49% son receptivos en función del beneficio que pueden obtener por la relación con la marca.

Si bien el ordenador es el dispositivo de acceso más frecuente y extendido (76%), ganan protagonismo los Smartphones (67% de usuarios acceden a diario) y Tablets (56%) que cada año ven aumentar su peso.

El perfil de marca es la tipología de presencia que más interés despierta en los usuarios de redes sociales (57%), seguido por los concursos/promociones desarrollados por las marcas (51%), los vídeos de marca (49%) y la publicidad en redes sociales (33%)

*Datos recogidos en el estudio Redes y Marcas. V Ola Observatorio de las Redes Sociales realizado por Zenith junto a The Cocktail Analysis


POR JUANMA JIMÉNEZ

ISLANDIA, EL SUEÑO QUE NO FUE Tenía todos los ingredientes para enganchar. No me digan que no… Un pequeño y pacífico país nórdico. Un crac económico que viene a perturbar esa paz élfica. Una civilizada población que decide llevar a cabo una incruenta revolución, lanzándose en tromba a encarcelar a los políticos y banqueros que los han llevado a la crisis. Un país que se enfrenta a los poderosos y decide no pagar sus deudas y dejar caer a sus bancos. Un pueblo que toma las riendas de su destino y redacta una nueva Constitución. Una economía que comienza a sanearse y crecer. Un velo de silencio en los medios ‘oficiales’ que oculta los logros de esa revolución (no vaya a ser que les dé a otros por imitarla)… Fascinante, ¿verdad? Si es que casi podías imaginarte a los aterrados banqueros corriendo a cámara lenta por las calles de Reykiavik, perseguidos por una multitud armada de antorchas y hoces como si de un episodio de Los Simpson se tratase… La ‘silenciada’ Revolución Islandesa es, quizás, uno de los mitos que más éxito y propagación ha tenido en las redes sociales. El problema es que ni había sido silenciada, ni la ‘Revolución’ era exactamente como se describía en los cientos de posts que han circulado estos años por internet. Para empezar, Islandia no dejó caer sus bancos. De hecho intentó salvarlos. Simplemente no tenía la delirante cantidad de dinero necesaria para ello. Islandia sí ha inyectado dinero en su banca, alrededor de un 25% del PIB (España ha inyectado a sus bancos el 21%). Islandia no ha encarcelado a sus políticos. Tan solo el primer ministro en el momento de la quiebra, Geir Haarde, fue a juicio y salió absuelto de 3 de los 4 cargos, y declarado culpable únicamente de no convocar al gobierno en el momento del crac. Solamente dos banqueros han sido sentenciados (y por fraude). La Constitución de Islandia ha seguido siendo todo este tiempo la de 1944. Pese a los actuales avances económicos, el país aún tardará años en recuperarse. Y el famoso ‘velo de silencio’ se ha traducido en la mayor cantidad de información que he recibido en mi vida de la nación de Sigur Ros. Para acabar, la incom24 / YOROKOBU / Nº41 - 2013

prensible decisión de sus ciudadanos de votar en las pasadas elecciones de abril a los mismos partidos que les llevaron al desastre —después de dejar en un cajón el proyecto de reforma constitucional— puso fin al mito de un plumazo. Todos estos datos estaban a golpe de clic. No se trataba de información oculta o limitada a expertos. Cualquiera podía verlo. ¿Por qué, pese a todo, se seguían reenviando una y otra vez los mismos posts? ¿Por qué ese fervor, casi religioso, sobre la cuestión islandesa? Vale… Muchas de las noticias procedían de toscos fotomontajes difundidos a través de las redes sociales. Credibilidad, por tanto, nula (o al menos debería serlo). Pero también se han escrito libros. Y artículos. Y se han realizado reportajes en televisión. Y hemos visto a ‘expertos’ teorizando… uno tras otro repitiendo los mismos tópicos. El mismo mantra. ¿Por qué alimentar la ceremonia de la confusión? Quiero creer que la única justificación es que sobre Islandia depositamos todos nuestros deseos e ilusiones. Y también nuestros miedos. En el actual contexto de saqueo económico neoliberal, ¿cómo no creer en Islandia? ¿Quién no apoyaría una revolución incruenta y civilizada? ¿Dónde hay que firmar? Pero quizás deberíamos empezar a considerar que la proyección de nuestras ilusiones no implica necesariamente que estas vayan a materializarse antes. Y si encima las construimos con informaciones incompletas, tal vez obtengamos el efecto contrario. Soñar es lícito. Es más, soñar es obligatorio. Y si encima el sueño es bello, ni digamos… Pero quedarse exclusivamente en el sueño solo nos llevará a despertarnos con retraso. O con el paso cambiado. Islandia es un buen ejemplo.


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¿PODRÍA DON DRAPER SALVAR LA MARCA ESPAÑA? POR

Javier Meléndez ILUSTRACIÓN Rocio Cañero

“¿Qué haces ahora?”, pregunta Fernanda a su sobrino al otro lado del teléfono. Fernanda convalece después de una caída en la calle y su sobrino se interesa por ella después de años sin contacto.

Don Draper, uno de los publicistas más afamados de los Estados Unidos. Draper había conseguido que Lucky Strike luciera en los carteles del país.

“¿Qué es eso?”.

Los directivos de Lucky Strike estaban nerviosos. Las ventas disminuían. Las restricciones en la publicidad de tabaco impiden apelar a las sensaciones placenteras que provoca la nicotina.

El comisionado recuerda la respuesta de manual:

“Es tostado”, asegura Draper a los directivos de Lucky Strike.

Country Brand Index es un informe sobre ‘reputación de los países’ que la consultora Future Brand publica desde 2005. La teoría dice que una buena reputación equivale a contar con mejores relaciones internacionales, mayores inversiones extranjeras y un aumento de las exportaciones e incremento del turismo.

“Pero el tabaco de todo el mundo es tostado”, asevera el presidente de Lucky Strike.

“Soy comisionado de Marca España”, dice el sobrino.

¿Cómo explicar esto a tita Fernanda, que había comenzado a ir a la escuela de adultos a los 75 años? “Trabajo para el Gobierno”, manifiesta el comisionado. “¿Eres funcionario?”. “No. Verás... Hay gente que habla mal de España”, declara el representante. “Pues hablan mal porque se hacen mal las cosas”, expone tita Fernanda. “Trabajo para el Gobierno en una oficina para comunicar las cosas que hacemos bien en este país”, menciona el delegado. “Pues a ver si arreglas mi pensión”, formula tita Fernanda que, a continuación, relata cómo a uno de sus hijos le desahució el banco y cómo a una de sus hijas le pagan 750 euros en una subcontrata del Ayuntamiento, mientras que el alcalde manda construir un monumento de unos pájaros que “sabe Dios lo que habrá costado���. El comisionado soporta con estoicismo la lista que suelta tita Fernanda. Días atrás propuso a sus colegas un encuentro con

“No, el tabaco de los demás es venenoso”, menciona Draper con tranquilidad. “Lucky Strike... es tostado”. Draper utiliza una verdad: las semillas de tabaco se tuestan. Y con esta verdad, introduce en la mente del espectador del anuncio una sensación placentera: ‘tostado’ evoca una manera tradicional de hacer las cosas. La historia había llegado a oídos del comisionado de la Marca España, sobrino de tita Fernanda. “Don Draper: ese tío puede salvar la Marca España”, comenta el comisionado a sus colegas en una reunión en la que buscaban ideas. Cuenta la historia de Lucky Strike. “Ahora la Marca España es como el veneno del tabaco”, concluye. El encuentro entre Draper y los representantes del Comisionado para la Marca España tiene lugar en pleno corazón de Nueva York, donde se encuentran las oficinas de Sterling, Cooper, Draper & Pryce. Pete Campbell, relaciones públicas de la agencia, recibe a la delegación española y la acompaña a la sala de reuniones donde aguardan Sterling, Cooper, Draper y Peggy Olson. Tras las presentaciones entre los creativos y los españoles, Pete Campbell expone los trapos sucios y las debilidades de la Marca España: “Ustedes han perdido cinco puestos en la lista de Country Brand Index del año pasado a este”.

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Los españoles no rebaten a Campbell. Aunque el estudio de Country Brand Index es cuestionable por la metodología empleada, el propio comisionado de la Marca España lo utiliza, por lo que ahora no está en disposición de rebatirlo. “Aún estamos entre los 25 primeros”, replica el sobrino de Fernanda. “En Sterling, Cooper, Draper & Pryce estamos para ayudarles a que suban en las encuestas”, señala Roger Sterling con una gran sonrisa, y a continuación apela a su socio: “¿Don?”. “Las fotografías del New York Times les han hecho daño”, sostiene Draper. Se refiere al reportaje fotográfico titulado En España, austeridad y hambre, que muestra en blanco y negro la cara más amarga de la crisis española. “¡Manipulaciones!”, salta el comisionado que está a la derecha del sobrino de tita Fernanda, hijo de un senador de la transición.

“Todo se exagera”, menciona el comisionado, no muy seguro. “Usted dijo que Lucky Strike es tostado”. “¿Quieren que diga que España tiene sol y playas?”, observa Don. “Es algo que siempre se ha dicho”. “¡Buenas idea!”, sostiene con inglés macarrónico uno de los comisionados, hermano de un diputado, que apenas entiende inglés y solo ha entendido lo de ‘sol y playa’. “¿Realmente?”, se cuestiona Draper. “También podemos decir: ¡Eh!, no leáis el New York Times. ¿Por qué no miráis las cosas con vuestros propios ojos?”. “Confíen en Don”, declara Sterling animado. “Sí, podríamos decir cosas así, con carteles en la calle y anuncios en la televisión con chicas bonitas”, expone Draper. Los comisionados de la Marca España comienzan a relajarse.

“Los aeropuertos hechos a base de comisiones”, dice Don, “la corrupción política, las estatuas y los retratos de los políticos, las indemnizaciones a banqueros que echan familias a la calle...”.

“¿Creen que así podría salvarse la Marca España?”, comenta Don y deja tiempo a los comisionados para que piensen. “Caballeros, hago publicidad, no milagros. Y lo que me piden es como maquillar con pinturas caras a una puta vieja y barata”.

“Disculpen a Don”, manifiesta Sterling.

“¡Don!”, salta Sterling.

“El yerno del rey”, apuntilla Draper.

Las palabras caen como una losa. Los españoles quieren protestar, pero no les salen las palabras.

El comisionado, sobrino de tita Fernanda, recuerda las recetas de ‘la abuela’ para mantener un país en orden y en condiciones. “Quiero que sean conscientes de que he hecho los deberes”, expone Draper dando una larga calada a su cigarrillo. 28 / YOROKOBU / Nº41 - 2013

“Si yo tuviera una escoba, cuantas cosas barrería”, piensa el comisionado siguiendo la letra de una canción que tarareaba tita Fernanda cuando él era niño. “Barrería todas cuantas cosas sucias se ven por los bajos mundos”, afirmaba tita Fernanda.


POR

Borja Ventura ILUSTRACIÓN Velckro Artwork


Si se piensa en un diplomático, nos imaginamos a un

señor con traje de chaqueta y corbata, mayor, que habla varios idiomas, que sabe cómo hablar para solventar situaciones complicadas y que tiene un perfecto dominio del saber estar y del protocolo. Sin embargo, la figura del diplomático actual empieza a parecerse cada vez más a la de alguien relativamente joven, vestido de manera informal y que trabaja en una sala delante de un ordenador. Las nuevas relaciones entre bloques se empiezan a tejer poco a poco en la Red. ¿Han cambiado las redes sociales la forma de hacer diplomacia? “Si entendemos ‘diplomacia’ como sinónimo de política internacional, el impacto es evidente: la política no es la misma desde las nuevas tecnologías”. Quien responde es Dídac Gutiérrez-Peris, licenciado en el Instituto de Estudios Políticos de París, especializado en estudios europeos en el European Institute de la London School of Economics e investigador en la Universidad de Londres. Por eso, la Secretaría de Estado de EE UU envió su comunicado de repulsa por el atentado en su embajada en Libia a través de su Tumblr. O Cristina Fernández de Kirchner luce su luto, tres años después de la muerte de su marido, en las fotos de su perfil de Facebook. O Chávez hacía de su Twitter una fuente de información para medio mundo, incluido su último viaje a Venezuela. O las FARC tienen su web, desde la que difundieron un cómico vídeo musical cuando empezaron las conversaciones de paz con el gobierno colombiano. Y eso por no hablar de Obama, cuyo Flickr es una brillante campaña de marketing y sus entrevistas online a través de chats y vídeos, un ejemplo a imitar por otros líderes mundiales. Pero Gutiérrez-Peris es algo escéptico sobre esa idea de diplomacia digital. “El concepto hace también referencia a un método específico de tomar decisiones. Frente al ‘rationale’ democrático de contar votos, la lógica diplomática es alcanzar acuerdos, y ahí normalmente quien tiene más poder siempre sale ganando. ¿Las nuevas tecnologías han cambiado esta concepción de la diplomacia? Creo que muy tímidamente”, considera. En ocasiones el poder se mantiene sin decir demasiado, como es el caso del Twitter papal, el que más ha gustado a los medios. Un par de españoles logran convencer al Vaticano para abrir un puñado de cuentas en varios idiomas y publican entusiasmados la imagen del ahora anciano papa emérito escribiendo en un iPad ante la atenta mirada de un

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nutrido grupo de cardenales. Nunca 140 caracteres costaron tanto y, sin embargo, dijeron tan poco. Porque en el terreno de juego de las relaciones internacionales la cuestión es lo que se dice, cómo se dice, a quién se dice y cuándo se dice. Pero, claro, tienes que expresar algo, porque @Pontifex anuncia más bien poco —en un sentido político de la idea—. Y esa es, precisamente, su forma de hacer diplomacia: el Vaticano no habla en Twitter de aspectos polémicos, sino del plano religioso, vendiendo la idea de la fe desde una perspectiva positiva. Eso es diplomacia. En este nuevo escenario los actores cambian. No son necesariamente países, sino entidades. Por ejemplo, el Ejército de Israel. A través de su cuenta (@IDFSpokerperson) ha tejido la mayor red digital del mundo en torno a un órgano militar informando de los éxitos contra intereses enemigos, alentando a apoyar sus acciones e intentando fidelizar a la gente. ¿Cómo? Con gamificación. Han creado un juego llamado IDFRanks que muestra un marcador embebible en tu página web donde se registran tus méritos cooperando con los militares, ya sea comentando su contenido o compartiendo lo que hacen, entre otras opciones. Al frente de esta gigantesca operación de marketing (216.000 seguidores), no hay un gris y temible agente del Mosad, sino un joven de 27 años de origen belga llamado Sacha Dratwa, cuyo perfil de Facebook está abierto de par en par hasta el punto de encontrar fotos suyas de fiesta con amigos. No es el típico diplomático, no. Enfrente no se quedan cortos. Aunque con tamaño más reducido (41.478 seguidores), el brazo armado de Hamas en la Franja de Gaza también es muy activo en Twitter, replicando a los mensajes del Ejército israelí y mostrando a las víctimas de sus ataques. Las Brigadas de Al Qassam (@alqassamBrigade) combinan menciones a sus enemigos con arengas a través de su página web, montada al estilo de un diario de noticias. Otro caso de ‘guerra’ entre países y entidades diversas se libra desde hace años en África. Es el caso de Francia y Al Qaeda en el Magreb Islámico, cuyos militantes han desmentido en varias ocasiones al gobierno del Elíseo publicando imágenes o vídeos con secuestros o asesinatos. Uno de sus principales canales es @Andalus_Media, aunque con la guerra de Mali varios grupos han abierto vías propias de comunicación en las redes sociales.


¿Son las nuevas tecnologías un filón para los terroristas? “Ciertamente han creado todo un nuevo campo para el activismo, la acción política, los negocios, la delincuencia, la propaganda y la agitación. Y todavía veremos desarrollos sorprendentes en el terreno de las ciberguerras”. Lo dice Jesús Miguel Pérez, analista de seguridad y defensa especializado en la transformación de los conflictos armados.

hubo una enorme densidad de smartphones en primera línea, con una gran proliferación de blogs emitiendo comunicados y vídeos editados por los rebeldes. La situación se ha expandido en la actual guerra civil siria, que no está ocupando las primeras páginas en los medios occidentales, pero en la que los rebeldes generan un montón de vídeos a diario”, explica Pérez.

Sin embargo, considera que el ‘saldo’ del empleo de las nuevas tecnologías para los grupos yihadistas es negativo. “Después del incremento de los esfuerzos internacionales en combatir el terrorismo, el modelo de grupos jerárquicos con células clandestinas y miembros que acuden a campamentos de entrenamiento en países remotos, se ha vuelto inviable. Pero su alternativa, grupos muy reducidos que se adoctrinan por internet y obtienen allí la información de cómo fabricar artefactos, ha dado como resultado un terrorismo de ‘aficionados’. Después de los atentados del 7 julio de 2005 en Londres, tenemos una lista de terroristas a los que la bomba les falló o les explotó en las manos”, comenta, para terminar preguntándose por quién se fía de una receta para fabricar una bomba descargada de internet.

A la vez que progresa esa tendencia ‘amateur’ de grupos paraestatales, se multiplican los casos de una comunicación digital oficial directa con los ciudadanos, y ejemplos hay muchísimos. Se podría citar la forma en la que, a la muerte de Chávez (@chavezcandanga), distintos líderes latinoamericanos iban posicionándose en Twitter: los presidentes de Ecuador (@MashiRafael), Perú (@Ollanta_HumalaT) o Argentina (@CFKArgentina) iban mostrando su simpatía por el difunto. No dijo nada, sin embargo, Obama (@barackobama), autor del mensaje más retuiteado de la historia al ganar la reelección, lo que le valió la crítica de los chavistas.

Quizá no sean una forma de mantener el grupo terrorista en marcha por sí mismas, pero las redes sociales pueden ayudar en uno de los grandes objetivos de este tipo de organizaciones: conseguir publicidad, y, en este caso, al margen de los medios de comunicación. “Internet ha traído una ‘democratización’ de la publicación de información, lo que unido a la proliferación de guerras sucias, con señores de la guerra y violaciones masivas de los derechos humanos, ha hecho que la vida y el trabajo de los periodistas valga menos hoy en muchas guerras”, argumenta Pérez. “Pero creo que el público ha terminado por diferenciar causas legítimas o, al menos, respetables. Hoy grupos en la órbita de Al Qaeda tienen estrategias de comunicación en Internet, pero se encuentran que sus cuentas de Twitter son cerradas o las empresas dueñas de los servidores que albergan sus páginas son presionadas para que cierren. Al final, lo que nos encontramos son las estructuras subyacentes en internet. Puedes abrir una página web, pero necesitas que haya unos ‘conectores’ como medios, bloggers o agregadores de noticias que dirijan tráfico hacia ti”. Ese tipo de comunicación desde grupos de interés se hace casi a mano, con técnicas básicas, centradas en la proximidad a los eventos y la velocidad de publicación. “La guerra civil libia fue de los primeros conflictos actuales en los que

La escuela europea es algo más austera, con cuentas mucho más institucionales que no salen de la declaración formal y medida, como el caso del Gobierno francés (@Elysee) o el español, ambos con unos 235.000 seguidores. El rey es, sin embargo, el británico (@Number10gov) con 2,3 millones de seguidores ¿El secreto? Posiblemente la forma en la que interactúan con sus ciudadanos, retuiteando a gente normal —no solo a cuentas oficiales— y dialogando. En cualquier caso, la forma de manejar las redes sociales en el Gobierno británico como ejemplo de diplomacia tiene exitosos arquetipos internos. No hace demasiado tiempo el viceprimer ministro Nick Clegg se dirigía a sus votantes en un vídeo de YouTube para pedir perdón por haber incumplido sus promesas. ¿Usan bien los grandes líderes —presidentes, ministros— las redes sociales o realmente no lo hacen? Según Gutiérrez-Peris, “depende de la persona, como en cualquier sector”. “Un buen ejemplo —continúa— es la Comisión Europea. Algunos han entendido cómo sacarle partido, como las comisarias Neelie Kroes (@NeelieKroesEU) o Cecilia Malmström (@MalmstromEU). Otros, como el propio Durao Barroso (@BarrosoEU) o Michel Barnier (@ MBarnierEU), simplemente se dedican a ser amplificadores. Creo que el uso que hacen los políticos de las redes sociales es un espejo de la propia concepción que tienen de hacer política”. Nº41 - 2013 / YOROKOBU / 33


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¿QUÉ CABLE CORTO? ¡YO LO SÉ! Si la lógica imperase en el terrorismo, los cables de las bombas de relojería no serían de diferentes colores: uno rojo y otro azul. Puestos a ser malignos, se ponen todos iguales y ahí se las apañe Bruce Willis. POR

David García (@SrGarcia)

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Llegará un momento, y no queda mucho, en que esto sea así. Los ciudadanos de mañana deberán saber programar, deberán saber de electrónica y deberán ser capaces de crear soluciones a sus problemas con sus propias manos. Para llegar a eso hay que pasar por un periodo de aprendizaje. Ese es el plan de Little Bits, conseguir que, desde pequeños, los niños sepan cómo funciona la cacharrería electrónica. “Pasamos siete horas y media con dispositivos tecnológicos cada día pero nos limitamos a un uso pasivo”, explica Ethan Hartman, coordinador de atención al cliente de Little Bits. “Creemos que es necesario crear una generación de resolutores de problemas”. Little Bits es un kit compuesto por módulos de código abierto que, gracias a pequeños imanes, permiten combinarse entre sí. Así, a modo de piezas de Lego, los niños aprenden cómo crear circuitos electrónicos con funciones determinadas. No es necesario trastear con cables ni soldar. Todo lo que hay que hacer es unir módulos de colores, observar su comportamiento y aprender a base de prueba-error sin ningún tipo de riesgo. Cuando Ayah Bdeir fundó la empresa hace dos años, quería diluir la línea entre aquello que consumimos, entre los objetos que utilizamos y las cosas que creamos. “Queremos convertir a cada persona en un inventor”, señala Hartman. Pura poesía maker.

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La startup con base en Nueva York ha hecho una decidida apuesta por la innovación abierta. Little Bits se basa en esa filosofía y se apoya en una amplia comunidad de usuarios devotos por compartir los experimentos que crean. “Todos nuestros diseños se comparten en línea, son de disponibilidad pública. Así, todo el mundo puede aprender de la creatividad de los demás”, resalta el miembro de Little Bits. El precio de los kits de piezas oscila entre los 89 y los 149 dólares. Incluyen, además de la habitual sinfonía de color en forma de módulos, una batería y un folleto de instrucciones con algunas propuestas de proyectos para comenzar a trastear. El objetivo próximo de la compañía estadounidense pasa por la consolidación como estandarte de la filosofía DIY. “Estamos ampliando la biblioteca de Bits (de módulos) para ampliar el campo de maniobra de los usuarios”, declara Hartman. “Buscamos nuevas formas de invitarles a profundizar en Little Bits, de aprender el funcionamiento a bajo nivel del material para que sean ellos mismos los que diseñen nuevos módulos compatibles con nuestro sistema”. Con todo esto, lo que depara el futuro es una ciudadanía que conoce cómo funcionan sus dispositivos electrónicos, que son capaces de alargar su vida, de generar menos basura, de ser más sabios y más libres. En las pelis del futuro, cuando en el clímax final las bombas estén a punto de estallar, será una dulce niña de 7 años, peluche en ristre, la que llegará a salvar la ciudad. Bruce Willis pasará a engrosar las colas del INEM.


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EL BOSQUE POR

Carlos Carabaña

Hay casos extraños en los que la traducción al castellano aporta más valor que el original del sintético inglés. Uno de estos paranormales acontecimientos es Fuck For Forest, una ONG nada convencional que saca su dinero para causas benéficas de las suscripciones al material pornográfico que ruedan y distribuyen por la Red, principalmente en bosques, praderas y otros espacios naturales. Esto hace que la traducción de su nombre en castellano, Follando por los bosques, sea más correcta ya que, además de incluir la intención, puede conocerse el lugar. Su ‘cuartel general’ en el barrio berlinés de FriedschainKreuzberg —coloreado con botes de pintura y decenas de pósteres— recuerda la casa de unos estudiantes de Bellas Artes. Con un gorro de lana multicolor, sentado en el suelo, el noruego y fundador, Tommy Hol Ellingsen, habla a una velocidad infernal: “¿Crees que se debe a todo el mate que tomo? ¿No te gusta? Prueba a echarle un poco de limón”. Y se lleva las manos a la cabeza cuando una pregunta no le gusta. A su derecha, en un sofá beige, Leona Johansson, sueca, la otra fundadora, está callada pero atenta mientras escribe en un folio doblado horizontalmente. Incluso Tabea, una alemana que se incorporó al grupo en el verano de 2012, se sienta a la izquierda de Johansson y habla más que ella. Ninguno quiere revelar su edad, aunque no aparentan llegar a la treintena. “El sexo atrae atención; es una de las industrias que más dinero mueve”, dice Hol Ellingsen, inquieto en su cojín, “así que pensamos en usarlo para un tema importante”. Hol Ellingsen aclara que para ellos no se trata solo de hablar del medio ambiente, sino también de abarcar cuestiones sobre el “amor libre, el autoconocimiento de uno mismo, la educación sexual, la normalización del cuerpo y la libertad de expresión”. Su acelerado discurso está trufado de referencias

sobre la pérdida de contacto del occidental con la naturaleza que recuerdan al buen salvaje de Rousseau. “No es fácil de entender”, sentencia. Desde sus inicios en 2004, con fondos de un arrepentido Gobierno noruego, Fuck For Forest no ha podido huir de esta ‘incompresión’. Lo que en un principio era la pareja Hol Ellingsen y Johansson grabándose y colgando sus fotos y vídeos en internet se convirtió en un fenómeno mediático en el festival más importante de Noruega, el Quart, en Kristiansand. Mientras tocaba la banda local The Cumshots, que podría ser traducido al español castizo como Las Corridas, Hol Ellingsen y Johansson follaron en el escenario. Acabaron en los tribunales, donde Hol Ellingsen se bajó los pantalones. De ahí se mudaron a Berlín. ¿El motivo? “Es una de las ciudades más liberales que quedan en Europa, un lugar donde viene gente de diferentes partes del mundo para intercambiar conocimientos y arte, y donde pueden expresarse libremente”, irrumpe Johansson por primera vez en la charla, “y por eso era perfecta para nosotros, porque podíamos encontrar personas afines”. Unas 1.300 personas han salido en vídeos o compartido fotos con Fuck For Forest, que de los dos integrantes originales han pasado a más de 30 activistas, cada uno con un grado diferente de implicación. Personas como Tadea, que asegura venir de una familia muy tradicional donde “masturbarse estaba prohíbido”. “Yo lo hacía todo el tiempo”, dice, “pero tenía un gran sentimiento de culpa”. Ahora asegura sentirse humanamente “más liberada” y que su vida es “mucho más interesante”. Con la atención mediática recibida, la organización que iba a percibir el dinero que Fuck For Forest había recaudado se echó atrás. Hol Ellingsen razona que fue debido a “toda la

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atención recibida, quizá por miedo a que otros patrocinadores más importantes les retiraran su apoyo”. Decidiendo a partir de entonces dar su dinero a proyectos menores realizados por gente de la zona o que conociera la problemática específica del lugar. En los casi diez años que llevan en activo han recaudado cerca de 420.000 euros. Pero esta política tampoco ha estado exenta de problemas. En 2006 ayudaron a una organización de Costa Rica llamada Arbofilia, aportando el dinero para comprar tierra y hacer un gran corredor boscoso que comunicase diferentes tipos de selva para que animales como la lapa, un tipo de roedor que requiere de manglares para la cría y árboles frutales para su alimentación, pudiera sobrevivir. Fuck For Forest fue apartada del proyecto cuando otra organización de Holanda, vinculada con grupos religiosos, dio un ultimátum a Arbofilia. Si recibían más dinero de ellos, cortarían su financiación al proyecto. “Tocamos un tema que es controvertido”, admite Hol Ellingsen. “¿Cómo puede ser controvertido el sexo? Es una locura que refleja lo mal que está nuestra sociedad”, apostilla. F*ck For Forest, la película Este abril se ha lanzado para el gran público una especie de película documental basada en las andanzas de Fuck For Forest. Durante dos años interrumpidos, el director polaco Michał Marczak acompañó al grupo. Al decir la palabra movie, Hol Ellingsen vuelve a cogerse la cabeza y Johansson, que le ha dedicado una más que ácida entrada en su página web, ahora tuerce el gesto y vuelve a tomar por un momento la voz cantante: —No está hecha realmente como un documental. Cuando filmaban, a veces, ellos hacían que pasaran cosas que de forma natural no hubieran ocurrido, así que realmente no es un documental en ese sentido. Ellos pagaron a la gente que sale en la película. Es un poco complicado. Rápidamente, Hol Ellingsen vuelve a su ‘espídica’ carga. “Hay ciertas partes que son reales, que enseñan porciones de nuestra vida”, explica, “pero nos manipulaban para llegar a situaciones en las que nosotros no nos hubiésemos metido de no ser por ellos y que encajaban con la línea argumental que querían llevar”. Hol Ellingsen se siente principalmente ofendido por el uso de la palabra ‘secuestro’ en su relación con la india Kaajal Shetty, una antigua miembro del grupo con un vínculo complicado con su familia; la negociación con una 42 / YOROKOBU / Nº41 - 2013

ONG de Iquitos, Perú, que según aseguran fue todo un montaje ya que hasta el sonido de la conversación cambia para que cuadre con la historia de los cineastas; y, por supuesto, el final, donde los miembros de una tribu, a la que pretenden ayudar, prácticamente les acaba echando del pueblo. “Nunca hubieramos ido a esa tribu de no ser por ellos”, acusa; “no sabían nada de nosotros ni del proyecto”. Hol Ellingsen explica que solo ponen el dinero, no planifican las intervenciones en el terreno. “Ellos nos aseguraron que habían hablado con antropólogos de la zona, que había algo en marcha, que necesitaban el dinero”, gesticula, “por lo que paramos otros cosas que teníamos en marcha para ir allí”. “Ellos nos pagaron el billete”, puntualiza, “y también abonaron a la tribu para ponernos en esa situación... No sé, estoy muy confuso sobre qué está preparado y qué no en esta película”. “Al final, parece que no entendemos cómo funciona el mundo, que somos muy naifs”, dice Hol Ellingsen. “Hemos trabajado con tribus y ONG durante ocho años, tenemos mucha experiencia”, añade. Pese a su disgusto, califica la película de divertida, de un “psicodrama con parte de comedia negra”, y al director Marczak, de “tipo simpático, aunque solo busque el dinero”. Menos amable es Johansson, que le llama en la web “cineasta ávido de dinero y fama”. Por su parte, Marzcak ha dicho en varias entrevistas que viven en “su pequeña tierra de cuentos de hadas, siguiendo solo sus reglas, sin decidir qué van a hacer el día siguiente, y sin responsabilidades, negándose a crecer”. Hol Elligsen rebate esa idea, asegurando que, por ejemplo, ahora mismo se pasa la mayor parte del tiempo delante del ordenador, editando los vídeos que graban, que no lleva una vida de rock star. —Fuck For Forest lleva muchísimo trabajo. Además, hacerlo en el invierno de Berlín es un poco complicado y como queremos estar más en contacto con la naturaleza y los proyectos, seguramente Leona y yo nos mudaremos en medio año a Latinoamérica. De hecho, estamos entrenando a Tabea para que se encargue de Fuck For Forest Europa. —¡Ohhhhh! Me da miedo. —No tengas miedo. No deberías tener miedo de hacer nada. —Estoy superfeliz. Lo quiero hacer.


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EVOLUCIÓN


Ganadora Fot贸grafa: Andrea Gjestvang

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YOROKOBU + SONY

LOS FINALISTAS DE LOS SONY WORLD PHOTOGRAPHY AWARDS Profundidad es lo que la fotógrafa Andrea Gjevstang buscaba cuando se decidió a retratar a algunas de las víctimas de la masacre de Utoya un año después de que ocurriera. La reportera pasó meses con estos jóvenes de apenas 15 o 16 años que tuvieron a la muerte de frente durante ese fatídico día. Sus fotos congelan las miradas tristes de personas que han perdido la inocencia y que tratan de mirar hacia adelante. Gjevstang ha sido reconocida como la fotógrafa del año en los Sony World Photography Awards por este trabajo. “El Jurado al completo ha sido unánime al seleccionar Un día en la Historia en el que se muestra de manera tranquila y reflexiva la poderosa voz de niños y supervivientes de la masacre de Noruega. Todos estábamos conmovidos por la dignidad y belleza de estas imágenes”, según la presidenta del jurado, Catherine Chermayeff, directora de proyectos especiales en Magnum Photos. Pero esto no fue lo único premiado. Aquí tenéis algunos de los ganadores. Nº41 - 2013 / YOROKOBU / 47


En 2012, el pueblo norcoreano celebró el centenario del nacimiento del fundador del estado Kim Il Sung. Kim Jong Il, que continuó la política de su padre durante muchos años, murió en 2011. Ambos convirtieron el país en la nación más cerrada del mundo. Con la entrada del nuevo líder Kim Jong Un hay muchos que se preguntan si el será el que empiece a romper ese silencio que dura ya más de un siglo. Fotógrafo: Ilya Pitalev Categoría: Actualidad

Un símbolo del lujo que transportó a políticos y estrellas de rock en los 80 hoy es un icono de la cultura popular argentina. Novias vestidas de blanco, starlettes de televisión, quinceañeras celebrando su cumpleaños: todos comparten la misma sensación cuando se sientan en un Ford Fairlane del 72. La limusina se transforma en un escenario en el que gente corriente utiliza las ventanas teñidas para liberar sus fantasías y transgresiones. Fotógrafa: Myriam Meloni Categoría: Arte y Cultura 48 / YOROKOBU / Nº41 - 2013


YOROKOBU + SONY

Esta historia fue tomada en la remota costa este de Islandia, en la cercanía del glaciar del lago Vatnajokull. Bajo luz y tiempo temperamental Klaus Thymann deja que la moda y la naturaleza se fusionen de una forma luminosa y bella. Fotógrafo: Klaus Thymann Categoría: Moda

Melissa Wu de Australia en un ensayo durante las olimpiadas de Londres, el 25 de julio de 2012 en la capital británica. Fotógrafo: Adam Pretty Categoría: Deportes Nº41 - 2013 / YOROKOBU / 49


APPS QUE SÍ (Y CUANDO DIGO SÍ, ES SÍ) POR

David García (@SrGarcia)

Es aquí, mi futuro compañero del altiplano, el que está en la página de al lado, el que marca los temas. Si él quiere repasar el pecado a través de las apps, seré yo el que se pasee por las que hacen milagros. ¡Hágase la app!

Heineken Connect

ABBYY Business Card Reader

Lumify

Vamos a empezar por el top 1 de la lista de cosas milagrosas que le ocurren a uno en la vida: encontrar a tus amigos entre la marabunta de un festival indie. En realidad, eso no ocurre nunca, así que hablamos de milagros que aún no se hallan en las escrituras. Tal vicisitud festivalera amenaza con tocar a su fin ya que Heineken lanza su app para localizar a tus compañeros de juerga. Heineken Connect geolocaliza a tus amigos, permite enviarles mensajes, crear una agenda de conciertos y recibir recomendaciones. Además, la app funcionará con una red Wi-Fi que la propia cervecera desplegará por los festivales en los que participe. “¿Que estáis en el baño? ¿Los dos? ¡Voy para allá!”

Milagro número dos de la lista de milagros que no constan como realizados: mantener todos los contactos procedentes de las tarjetas de negocios que recibes ordenados y clasificados. Así es, está muy bien eso de homenajear a Diógenes guardando cajas de tarjetas de visita que nunca más volverás a consultar, pero, criatura, si es tan fácil como hacer una foto de la tarjeta con tu Smartphone, ¿por qué no vas a almacenarlas en tu dispositivo móvil? ABBYY Business Card Reader copia la información en la agenda de contactos, crea copias de seguridad y envía aquellos a servicios basados en tecnología en la nube.

Tercer milagro de la serie: hacer que un gañán de pueblo como yo parezca el puñetero Stanley Kubrick. Grabas varios clips. Los añades a una línea temporal, los ordenas, fijas la duración de cada escena, les aplicas filtros, añades una banda sonora y hasta unos tremendamente cursis efectos tales como lluvia, nieve o corazones parpadeantes. La gracia de esto es que es tremendamente intuitivo y sencillo. Además, si resulta que tienes la visión cinematográfica de un Ed Wood de la vida, la propia app recorta los clips y ajusta las transiciones entre escenas al ritmo de la música. Se van a cagar en la comunión de tu sobrino

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APPS QUE NO (AUNQUE TIENEN SU PUNTO, ¿EH?) POR

Ricardo Llavador (@RicardoLlavador)

Solo hay que encender la tele un rato o echar un vistazo a las redes sociales para comprobar que pecar ha pasado de ser trendy a estar de moda, así que hoy os proponemos varias apps que os ayuden a caminar en la dirección adecuada.

Will you marry me

Íslendingabók

BeBlessed

Imagínate en un bar cualquiera de Chamberí. Es tarde, prácticamente anocheciendo, y estás sentado a la barra, con un Martini sin aceituna (solo les quedaban con anchoa) y, en tanto, una señorita alta y guapa se sienta a tu lado. Se inicia una conversación, al principio, forzada; luego, divertida, y acaba convirtiéndose en un flirteo. Ella te propone acercarse al hotel de al lado, donde está alojada, ya que se encuentra en Madrid por un viaje de negocios. Y tú, soltero y sin compromiso, piensas: “¿Por qué no?”. ¡Pues... porque es pecado, alma de cántaro! Así que busca ya tu smartphone, configura esta app y pídele matrimonio a la de ya. Si bien es verdad que no te llegas a casar, me han comentado que, si estás prometido, es solo medio pecado.

Islandia es un país tan tan pequeño que tiene nombre de parque de atracciones. Y tiene tan poca población que paseando por la calle es más que probable que te topes con algún familiar tuyo. Vamos, lo mismo que ocurre en las merindades de Burgos. Si aplicamos este punto estadístico a una discotheque o boat, mucho cuidado con los ligues, amigo, porque ni siquiera con la app anterior puedes asegurar tu pureza ya que, a lo mejor, acabas cohabitando con tu… ¡prima! ¡Y eso ya sí que no! ¡De borbonadas, nada! Así que en Islandia han creado esta app (traducido es The Book of Icelanders) que identifica los lazos sanguíneos entre una potencial pareja cachondona.

Es verdad que evitar el pecado es un camino limpio y puro pero no siempre se puede. Es más, a pesar de las apps anteriores, casi nunca se consigue, pero como diría un sabio, a grandes problemas, grandes soluciones. Nos gustaría poder estar hablando de la absolución, pero todavía no ha llegado a nuestros dispositivos (¡ojo, inversores!). Lo que sí que ha llegado es la bendición, ya que BeBlessed es una app para iPad que convierte el deslizador de la pantalla bloqueda en dos cruzados de manera que, para poder entrar en tu tableta, necesitas sí o sí hacer la señal de la cruz. Como no está disponible todavía en todos los países, comprueba una demo de esta e-Bendición aquí: www.beblessed.ca

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RENUNCIO AL DINERO Pavlik Elf vive sin dinero y sin pasaporte. No acepta que el mundo esté dividido por rayas y que esas líneas dicten el movimiento de una persona. Tampoco le interesa un sistema económico en el que un individuo se puede hacer de oro vendiendo un humo más invisible que el de un cigarrillo. POR

Mar Abad (@marabad) ILUSTRACIÓN Cranio Dsgn

Si quieres saber por qué Elf rompió su pasaporte, pasa a la página 54 Si te interesa la razón por la que vive sin dinero, pasa a la página 55 Si no te intriga esta historia, estrictamente real, pasa a la página 56

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VIVIR SIN ESTADO Elf renunció a su pasaporte hace cuatro años y, desde entonces, ha vivido en distintos lugares de la zona Schengen y en la inmensidad de internet. En granjas, en mitad del campo, y en grandes ciudades. El documento es imprescindible para salir a otras áreas del mundo, pero no le importa moverse únicamente por estos 26 países de Europa. “Me siento liberado. Tener un pasaporte supone aceptar una serie de normas. No tenerlo me limita a viajar a ciertos lugares pero es mi decisión libre. No quiero contribuir a este sistema y, si fuéramos más, crearíamos una alternativa”, indica. Este experto en tecnología, denominado stateless (sin estado) y moneyless (sin dinero), se encuentra en París. Llegó a la ciudad para trabajar como voluntario en el festival de la economía de la colaboración Ouishare Fest. Ese marco proporciona su alojamiento y su comida. Hoy es esto. Mañana surgirá otro proyecto u otro plan donde no habrá euros. Pavlik Elf, de 30 años, vivía en San Francisco. Trabajaba en una empresa tecnológica y sentía que con su trabajo “no hacía nada bueno para nadie”. La única finalidad de su empleo era conseguir un salario, y eso —pensaba— “no era saludable”. Fue entonces cuando surgió la idea de desprenderse del dinero. Fue hace cinco años. Estuvo tres meses viviendo sin un dólar y le gustó la experiencia. Volvió a reunir dinero para viajar a Europa y una vez aquí decidió renunciar a la moneda oficial de manera definitiva y apartarse de un sistema capitalista insaciable. La recompensa que busca ahora, según dice, es otra: “Quiero estar seguro de que mi trabajo tiene beneficios para otras personas”. —Necesitaba explorar mi libertad —cuenta Elf—. Escribí mis principios en una web. Expliqué que no quería participar en el sistema de pasaportes y que no reconocía a ninguna autoridad. No me siento de ningún estado. Yo soy ciudadano del planeta Tierra. La negación empieza por el propio lenguaje. “No utilizo nombres de países. Es algo que no existe en el mundo físico. Es una construcción mental. Un pájaro, cuando vuela sobre una zona, ve ríos, árboles, montañas... No ve estados. Yo lo siento igual”, indica. —Y tú, ¿de dónde eres, Elf? —Del sur del mar Báltico. De una población en la costa donde puedes ver pájaros durante todo el año. Te puedo hablar de 54 / YOROKOBU / Nº41 - 2013

mi lugar de nacimiento por su naturaleza. Es más relevante y es lo que lo distingue de otros sitios. La gente de allí habla polaco pero eso no determina su nacionalidad. No tienes que llamar a una región por el nombre de un país. Puedes describirla como quieras. Tú, para mí, eres de la península ibérica. Elf se siente atrapado en un sistema oficial de países y también en un nombre y apellido impuestos al nacer. —Mi nombre es Pavlik Elf (elfo). Decidí llamarme así porque estos personajes me recuerdan a la naturaleza y a la navidad. Es una época de regalar y me gusta la motivación del regalo: hacer feliz a alguien. Es una forma bonita de entender la vida. Aceptar todo como si fuera un regalo. Los elfos, además, viven en la naturaleza y a mí me gusta verme como una parte más de ella. Las razones de Elf son, incluso, poéticas. Pero la policía no es tan lírica. —¿Explicarías eso mismo en una comisaría? —En estos cuatro años, la policía me ha pedido la documentación dos veces. Me preguntaron por qué no tenía papeles y me pidieron que rellenara unos formularios. Les dije que muchas de mis contestaciones no les iban a gustar. Mi nombre, por ejemplo. Me llamo Elfo porque yo lo decidí así y no sería honesto firmar un documento con otro nombre. En la casilla de nacionalidad escribiría ‘Sur del mar Báltico’ y eso tampoco les haría mucha gracia. —¿Cómo reaccionan cuando ven esos datos en el formulario? —Siempre dejan que me marche de comisaría porque no hago nada malo. Me llevan allí por no tener documentación. Nada más. No hago daño a nadie, soy amable con ellos, intento apelar a su lado humano y traspasar la coraza profesional. ¿Qué ganan teniéndome ahí? ¿Qué ganan haciéndome daño? Al final, todos somos humanos. En el metro no compra billetes y, en su lugar, muestra una tarjeta en la que escribió: “Hola, vivo estrictamente sin dinero desde hace tres años. Viajo sin tique. Me llamo Pavlik Elf y apoyo la creación de Solidarityeconomy.net”. El aviso, escrito con su letra en un folio blanco, casi siempre funciona. La excepción acaba en una conversación con unos vigilantes de seguridad que pocas veces escucharán una historia similar.


VIVIR SIN DINERO “Toda la naturaleza funciona sin dinero. Hay formas de vivir y de organizarse sin monedas”, indica Elf. “No quiero que las decisiones de mi vida dependan del dinero”. Este hombre del sur del Báltico considera que “el dinero es una forma muy primitiva de condicionar las relaciones humanas”. Elf entiende las leyes de dar y recibir de un modo radicalmente distinto a cualquier sistema económico tradicional. “Prefiero que alguien me dé una manzana porque aprecia mi talento o porque le apetece en lugar de hacerlo a cambio de unas monedas”, especifica con su perpetua sonrisa. El ingeniero especializado en tecnologías de la información asegura que esta forma de entender la economía tiene un impacto muy positivo. La pobreza no es, para Elf, falta de dinero. Es la ausencia de una red de personas alrededor. La decisión de vivir sin dinero no tiene nada que ver con la extravagancia. Tiene un respaldo filosófico que pocas personas en este planeta podrían soltar con la elocuencia que hace Elf. —A las mayorías les asusta la diferencia. ¿Te han llamado alguna vez ‘raro’ o ‘loco’? —No. Me muevo con gente que entiende lo que hago y que tiene planteamientos de vida similares. El hacker se atrevió a hacer algo absolutamente insólito. Algo que atraparía en un ataque de pánico a la mayor parte del mundo occidental. Paró su vida de ingeniero en San Francisco y la observó como el que disecciona un cadáver. Pensó que no le gustaba el sistema capitalista y que renunciaba a él para investigar otras formas de organización. “Me interesa más el acceso que la propiedad”, indica. —Entonces, en vez de dinero, ¿utilizas el trueque? —No. Me parece más interesante compartir que intercambiar. Las relaciones entre personas deben llevar a un beneficio mutuo. Intento apoyar al común, al procomún, a la comunidad en general. No hago las cosas para obtener algo a cambio. Entiendo el trabajo y las relaciones humanas como si se tratara de la vida familiar. En una familia no se hacen intercambios. Todos colaboran por el bien de todos. Todo lo que haces es por la comunidad. Elf llama a esta forma de organización económica consumo colaborativo, economía de la solidaridad o polieconomía. Y no es el único que vive así. Hay, al menos, una decena más y sus webs de contacto están recogidas en la plataforma Moneyless. info. El hacker organizó esta comunidad online para personas que han renunciado al dinero y también creó Hackers4peace

(una comunidad de hackers que trabajan en código abierto “por el beneficio de la humanidad”), y Polyeconomy (una web que habla de sistemas alternativos al capitalismo). Además, Elf colabora en proyectos como OuiShare (economía colaborativa), DSpace (una herramienta de código abierto para crear almacenes virtuales de información), Permabank (un servicio que permite a sus miembros vender y prestar productos y servicios) y unMonastery (un espacio social y laboral en el que sus miembros trabajan de forma conjunta, con los habitantes de una pequeña localidad para mejorar su hábitat. Los miembros de esta comunidad son remunerados por los proyectos desarrollados para esa población). Lo que más interesa a Elf es investigar sobre “nuevas formas de identidad”. No cree en una desigualdad entre personas basada en la etiqueta de español, chino o peruano. Es más justo, a su entender, un “sistema de reputación” en el que un individuo vale en función de lo que contribuya a la comunidad. —No uso pasaporte y por eso investigo modos más modernos de construir la identidad de una persona. Estoy trabajando en sistemas de reputación en los que los demás pueden ver lo que contribuyes al procomún. Todos ven lo que hace cada uno y si a alguien le gusta lo que haces, puede ofrecerte ayuda extra o regalarte algo. Es la economía de la reputación. Elf desarrolla tecnologías distribuidas. Esas al que el tecnólogo atribuye una filosofía contraria a la centralización del poder en unas solas manos y que intentan favorecer los principios de compartir, descentralizar, acceso libre y mejora constante por la comunidad. —Debería haber entonces varios sistemas de reputación para que cada persona decida en cuál confía. Uno solo nos llevaría de nuevo a la centralización. —Sí. Tiene que haber varias opciones para mostrar el klout (influencia de un individuo en la red). Trabajo en tecnologías en las que tú tienes todo el control de centralizar tu propia información. El báltico pretende que su experimento ascienda un escalón más. “Voy a publicar en mi web qué consumo y en qué contribuyo. Los usuarios podrán decirme qué opinan y les pediré sugerencias para ver en qué más puedo colaborar. Quiero involucrar a otras personas en mi toma de decisiones. Lo haré para ser más transparente”. Nº41 - 2013 / YOROKOBU / 55


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SIMBOLIZA, LA DEMOCRATIZACIÓN DEL RITO Nace en España una organización que celebra ceremonias laicas para celebrar ritos de paso. Objetivo: romper el monopolio de la Iglesia Católica POR

Sergio y Marta se miran a los ojos mientras se recitan mutuamente versos cargados de promesas de amor. Van íntegramente vestidos de blanco, igual que los 80 invitados que llenan la sala, blanca también, un espacio artístico en el barrio de Lavapiés. Conduce la ceremonia Esteban, un afable argentino, terapeuta gestáltico, quien va guiando a los contrayentes a través de los cinco elementos que simbolizan la unión: agua, tierra, fuego, aire y éter. A continuación, serán los invitados los que expresen sus deseos de felicidad a la pareja. Un canto colectivo cierra la sencilla y prolija ceremonia. No se trata de una boda al uso, ni siquiera de una boda, sino de una “unión de almas”, en el argot de Simboliza, una organización de almas libres que se define como laica, pero que se resiste a abandonar los ritos de paso que en las sociedades tradicionales jalonaban la vida de una persona y que, o bien han sido progresivamente aparcados en nuestra sociedad, o bien han sido detentados por la Iglesia Católica, institución en claro y prolongado declinar en España. “Tenemos que recuperar los ritos de paso y también poner energía en nuestras casas para acoger las celebraciones”, exclama Ignasi Vendrell, aglutinador del variopinto colectivo que integra Simboliza, que ya tiene representantes en todas las comunidades autónomas. La Unión de Almas solo es una -con

Iñaki Berazaluce

ILUSTRACIÓN

Juan Díaz-Faes

certeza, la más popular- de las múltiples ceremonias que ofrece Simboliza y que van desde la Bienvenida al Mundo (equivalente al bautizo cristiano) hasta la Despedida del Cuerpo (funeral), pasando por otras más inusuales, como la Aceptación o la Vuelta a la Individualidad, fórmulas políticamente correctas para referirse a la salida del armario y al divorcio, respectivamente. Cada una de las 16 ceremonias que brinda Simboliza puede realizarse siguiendo diversas tradiciones espirituales del mundo, desde una boda (perdón, unión de almas) bajo el rito hindú hasta un Enraizamiento (en torno a la edad de la primera comunión) de tintes celtas. Estas modalidades han sido elaboradas minuciosamente por antropólogos conocedores de estas tradiciones. Los celebrantes tienen dos opciones: solicitar los servicios de Simboliza o bien pedir la ‘plantilla’ que describe la ceremonia en concreto, y llevarla a cabo autónomamente, con su propio círculo de allegados, y adaptando la ceremonia a los deseos de la familia. Esta opción es la que eligieron Ian e Igor para dar la bienvenida al mundo a su pequeño Aiur, en una emotiva ceremonia conducida con gracia y desparpajo por una amiga de la madre, que cantó para su bebé de solo 4 meses. ¿Sabía Aiur que aquel gran círculo de amigos estaba allí por él? “Yo creo que lo pilló al vuelo –dice Igor, el papá-. Estaba encantado, feliz y muy receptivo”.

Por su parte, Ignasi está convencido que en el momento se siente arropado por su tribu, también cuando crezca y vea las fotos y los vídeos de aquel momento”, dice Vendrell, que rehúye de la etiqueta de líder de Simboliza y prefiere atribuirse el rol de “tramoyista”. La “tribu” de Igor, Ian y Aiur no está sola: el 55% de las parejas ya NO se casa por la iglesia (152.000 matrimonios civiles al año) y el 50% tampoco bautiza a sus hijos (lo que deja unos 224.000 niños sin bautizar cada año). Esta enorme “cuota de mercado” es la que pretende “conquistar” Simboliza, aunque ambos términos -utilizados profusamente por Ignasi Vendrell- no sean los más apropiados para definir los objetivos de la organización por una simple razón: Simboliza no tiene ánimo de lucro. Cada ceremonia tiene un precio único de 300 euros que se divide a partes iguales entre los celebrantes o facilitadores -que llevan a cabo no menos de tres ensayos con la familia antes de la ceremonia- y la organización, para sufragar su infraestructura. El rol de Simboliza se limita a la organización de la ceremonia, insiste Vendrell: “No pretendemos ofrecer servicios adicionales de catering, flores o regalos. Ese no es nuestro objetivo”, remata. En la página web de Simboliza puedes ver los vídeos y fotos de las ceremonias celebradas hasta la fecha. Nº41 - 2013 / YOROKOBU / 57


All pictures courtesy of Stalled Space Initiative, Development & Regeneration Services, Glasgow City Council. 58 / YOROKOBU / Nยบ41 - 2013


EL PARTICULAR HORROR VACUI DE GLASGOW

No es un movimiento okupa. Stalled Spaces es un proyecto con el que Glasgow se ha propuesto que los numerosos solares vacíos que la crisis actual y las pasadas desperdigaron por la ciudad se llenen de vida. Tras recuperar para los ciudadanos más de 15 hectáreas de terreno en desuso, la iniciativa se ha hecho con el premio City to City Barcelona FAD Awards. POR

Gema Lozano

La Industrial fue más revolución en Glasgow que en cualquier otro lugar de Escocia. Los yacimientos de Lanarkshire le proporcionaron durante años cantidades ingentes de hierro y carbón que sus numerosas fábricas supieron fagocitar de forma productiva. Y de los astilleros que pululaban las orillas del Clyde, el mismo río que tres centenares de años atrás se convirtió en la puerta de entrada de los productos del Nuevo Mundo al viejo continente, salieron más de la mitad de los barcos que se fabricaron en Reino Unido durante el siglo XIX. El futuro pintaba bien para Glasgow, la segunda ciudad del Imperio Británico y cuarto núcleo de población de Europa (después de Londres, París y Berlín) en época victoriana. Pocos podían imaginar que el siglo siguiente abriera con una Gran Guerra y una no menos Gran Depresión económica, y que ambas truncarían su porvenir industrial. Ya nada volvería a ser igual. Por si quedaba alguna duda, el resurgir de Alemania y Japón tras la II Guerra Mundial no hizo sino dar la puntilla a la crisis de la ciudad escocesa, incapaz de competir con la capacidad industrial de ambos países. Aunque solo le bastaron unos cuantos años para perpetrar su remontada. Si bien nunca volvería a recuperar su peso en la industria naval ni en la pesada, Glasgow acabaría el XX como la ciudad escocesa más moderna, bulliciosa, cosmopolita, capaz de rivalizar, y en muchos aspectos (como en población, por ejemplo) superar a Edimburgo, gracias al desarrollo de sectores como servicios, tecnología y turismo. La siguiente recaída de la ciudad coincidiría con la experimentada por el resto del mundo occidental. Aunque la

dichosa y compartida crisis tiene una peculiaridad en Glasgow; y es que allí se puede medir en metros cuadrados. Son los de los numerosos terrenos que han quedado en desuso debido a la recesión económica actual y a la decadencia industrial de décadas pasadas, y que superan al total de los solares vacíos del resto de las ciudades escocesas.

Adiós, vacío, adiós

Las iniciativas privadas para reconvertir estos espacios se han frenado en seco en los últimos años debido, cómo no, a la propia crisis. Desde 2007 a 2011, el número de solicitudes de planificación urbanística en la ciudad ha caído un 25%. Pero, aunque las arcas municipales no están para muchas alegrías, las autoridades locales no han desatendido el problema que supone el abandono de estos terrenos dentro del perímetro urbano. Hace tres años, el Ayuntamiento, en colaboración con la Glasgow Housing Association, inició un plan para fomentar el uso temporal y de ocio de muchos de estos espacios. El propósito de la iniciativa era dar pie a las solicitudes de particulares para transformar estos espacios, conocidos desde entonces como Stalled Spaces. Y parece que está dando resultado porque, desde 2010, más de 200 voluntarios trabajan en diversos proyectos desarrollados en los hasta entonces desocupados terrenos de la ciudad. Muchos de ellos están relacionados con la horticultura. Varios de estos espacios se han reconvertido en parcelas en las que los ciudadanos cultivan sus plantas ornamentales o sus huertos, cuyos productos consumen y comparten con

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el resto de sus vecinos. Incluso dos escuelas de la ciudad han conseguido, con el programa educativo Food Miles Education Pack, que el cultivo de frutas y hortalizas sea ya un recurso utilizado por todas las escuelas de primaria de la ciudad y que sea reconocido por el Currículum de Excelencia de Escocia. Además de huertos, jardines o zonas deportivas, en los solares de Glasgow también han surgido cines al aire libre y espacios para la creación gracias, en parte, al apoyo económico que la agencia estatal Creative Scotland viene aportando desde 2012.

15 hectáreas recuperadas

Hasta la fecha, son ya 50 los espacios abandonados que han sido reconvertidos a través del programa. En total, más de 15 hectáreas de terreno, nueve de las cuales se encuentran dentro de las zonas más deprimidas de la ciudad, lo que le da aún más valor a la iniciativa. Todo ello no habría sido posible sin la labor de los 230 voluntarios y de las más de 2.000 horas de trabajo que llevan invertidas en los diversos proyectos, ni de las comunidades de apoyo que ya han recaudado más de 585.000 euros para la causa. A esto hay que sumar la contribución de la administración local, que además de facilitar ayuda técnica a los vecinos que no acaban de atreverse a poner en marcha sus ideas, lleva invertido hasta el momento algo más de 65.000 euros. El éxito de Stalled Spaces ya tiene reconocimiento oficial: el premio City to City Barcelona FAD Awards. Y también tiene una clara explicación. O quizá, varias. La primera radica en que se trata de una iniciativa que forma parte de un proyecto global para revitalizar la ciudad. Como explica Seamus Connelly, uno de los promotores del proyecto desde el ayuntamiento de la ciudad, “Stalled Spaces no nace como algo aislado sino dentro de un conjunto de estrategias para mejorar el medio ambiente y la cohesión social de la ciudad”, y añade que, “dada su buena acogida, el proyecto será incluido en el próximo Plan de Desarrollo Local de la Ciudad y de la Glasgow Open Space Strategy, que se completarán este año. Asimismo, formará parte de la estrategia de la ciudad que se extiende a partir de 2013-2017”.

MALMÖ

Un Jardín de techos verdes Hace unos años, a Augustenborg no se la podía calificar precisamente como una exclusiva zona de Malmö. Muchos de sus habitantes miraban con pánico al cielo porque con cada lluvia sus patios y sótanos quedaban completamente inundados. Fue a partir de 1998, con la puesta en marcha del programa Ekostaden, cuando Augustenborg comienza a quitarse la vitola de gueto y a transformarse en uno de los distritos más prósperos de la ciudad. Desde entonces, no solo se ha reducido la emigración del barrio, sino que la ocupación se ha elevado un 30%. Los 14,2 millones de euros invertidos para instalar más de 10.000 metros cuadrados de techos verdes son los artífices de esta metamorfosis. Además de reducir las corrientes de agua y las inundaciones, la vegetación en los tejados absorbe gran parte del agua de la lluvia y la devuelve a la atmósfera mediante transpiración (algo así como el equivalente a 325.000 bañeras llenas de agua evaporada al año). Fue en 2001 cuando se inauguró el primer jardín de techos verdes de la ciudad, el primero del mundo. Hoy cuenta con 9.500 metros cuadrados y ha incrementado la biodiversidad de la ciudad en un 50%. Por eso y porque, entre otras cuestiones, el proyecto es un ejemplo de participación ciudadana (más de 3.000 ciudadanos han colaborado en él) y de cooperación entre ayuntamiento y empresas privadas, Ekostaden se ha hecho con una mención en los premios City to City.

CIUDAD DEL CABO

De la cola del paro al huerto

Otra razón de su éxito es que el peso de Stalled Spaces recae directamente en la ciudadanía. Son los vecinos los que proponen qué hacer con el terreno, cómo reconvertirlo para que sea más útil para su ciudad. Algo que, según los promotores de la iniciativa, aumenta la estima de los ciudadanos por su entorno, crea redes de confianza y “empodera a la sociedad civil en la propuesta y gestión de nuevos espacios urbanos”.

Mujer, madre y/o abuela, negra y en situación de desempleo. Es el perfil del 60% de los participantes del Farmers of Home, el proyecto que pretende lograr que 3.000 parados de Ciudad del Cabo se conviertan en microagricultores y que se ha hecho con otra de las menciones de la pasada edición de los City to City. Hasta el momento, ya han conseguido que 100 personas en situación de desempleo hayan pasado a ser semicomerciales de 25 huertos comunitarios. Los promotores de la iniciativa esperan que a estos últimos se sumen 30 más. Una ambición que se sustenta en muchas razones. La más evidente y humanitaria es que cada día 15.000 personas se alimentan gracias a los productos Farmers of Home, que, a su vez, dan trabajo a algunos de los sectores más desfavorecidos de la población. Y a esos motivos hay que sumar otros como el cambio en el paisaje urbano que ha propiciado el proyecto, tornando terrenos áridos en huertos verdes y fértiles.

La temporalidad de los proyectos es otra de las claves de los buenos resultados de Stalled Spaces ya que, al tratarse de iniciativas con fecha de caducidad, los vecinos se animan a proponer nuevas ideas y ponerlas en marcha. Además, los procesos de cesión y ejecución suelen verse reducidos bastante en el tiempo respecto a otras propuestas definitivas.

La productividad de la iniciativa da pie a pensar que el objetivo ambicionado es más que posible: mientras que el coste total por microagricultor es de unos 100 rands al mes (unos 8, 23 euros), los beneficios netos para estos ascienden a 300 (cerca de 25 euros). En el plano ecológico, el plan también ha demostrado su efectividad puesto que con Farmers of Home se consigue ahorrar entre 1 y 2 toneladas de carbono por hectárea.

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ANIMALES INFLAMABLES POR

Mar Abad (@marabad)

En el mundo corriente las cerillas son objetos inanimados. Anodinos, incluso. Lo habitual es que vivan en la oscuridad de un cajón cerrado y que solo se les preste atención cuando alguien quiere pegarles fuego. Pero el realismo mágico a menudo se cuela por las rendijas de la cocina y, cuando esto ocurre, un fósforo puede despertar de su sueño de cera y convertirse en un cuino, un oso panda, un gato o una grulla. Incendiarles la cabeza, entonces, resulta más doloroso. Las primeras cerillas nacieron en 1994. Kumi Hirasaka trabajaba como asistente de un diseñador gráfico y la invitaron a participar en una exposición de arte. “Pensé en hacer algo con cajas de cerillas. Dibujé a mano una cara de kokeshi (muñecas de madera tradicionales en Japón) a cada fósforo”, explica la diseñadora. El número de cajas fue creciendo y llegó un momento en que decidieron abandonar la artesanía de los fósforos hechos a mano para producir cajas de cerillas en producción industrial. “En 2000 empezamos a fabricar las Kokeshi Match para venderlas en comercios y desde entonces hemos creado varias series, e incluso cajas especiales para eventos como bodas”. La venta, por el momento, se reduce toda a Japón. No es fácil pasar material inflamable por la aduana. “Exportar estos productos está prohibido por ley”, apunta Hirasaka. Desde aquel 1994 hasta hoy han llegado dos personas más al equipo. Akiko Yamada (relaciones públicas) y Shinsuke Nishiumi (director técnico) trabajan junto a la directora de arte Kumi Hirasaka en Kokeshi Match. Los tres establecieron como lema la frase: If there is a will, there is a way (Si hay un deseo, hay una forma de conseguirlo) y, según la fundadora, el dicho no miente. “Hemos estado trabajando en lo que nos gusta despacio pero con determinación. Si eres persistente, acabas alcanzando tus metas”.

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YOROKOBU + TYPOWEEK

LAS FUENTES DE KEN

Preguntar a un diseñador si conoce a Ken Barber es como preguntar a un cinéfilo si sabe quién es Martin Scorsese. Y la compañía en la que trabaja, House Industries, es al diseño y el mundo tipográfico lo que la Metro Goldwyn Mayer es a la producción y distribución de películas. Barber es el cabeza de cartel de la próxima edición de Typoweek, y ya van 5, que organiza Bau, Centro Universitario de Diseño de Barcelona y que se celebrará en esta ciudad del 1 al 5 de julio. Barber siempre recuerda que se inició en esto del diseño copiando cómics de la revista ‘Mad’, que coleccionaba su hermano mayor. También que pasó un pequeño calvario creando folletos de subsidio de desempleo y mascotas de equipos de béisbol en distintas agencias de publicidad, antes de ser rescatado por House Industries e incorporado a la compañía en 1996. Desde entonces no ha parado de investigar y probar en eso de la rotulación, la caligrafía, el lettering, la ilustración... hasta que llegaron los premios y el reconocimiento. Hoy es director de diseño de tipografías. Su pasión es la caligrafía americana de los años 60 y 70, en la que encuentra su principal inspiración. Si muchos consideran que el uso de diseño tradicionales están en desuso, él defiende la incorporación de la tradición y lo artesanal en el proceso de creación actual y aboga por el colaboracionismo: todos los profesionales que trabajan en House Industries participan en todos los proyectos que llegan a la compañía. Fueron Andy Cruz y Rich Roat los que crearon este estudio, en 1993, bajo la denominación Brand Design Co. Pronto adoptó su denominación actual y comenzó a hacerse un hueco en el sector gracias a una producción de fuentes diferentes, divertidas y de calidad, pero también por la forma de promocionar las mismas: la compañía diseña catálogos, camisetas y soluciones gráficas para presentar sus nuevas tipografías, y de paso romper con la monotonía del trabajo en el ordenador. Porque para Barber tan importante es la calidad del trabajo como experimentar con los diseños gráficos para que el cliente disfrute de la parte práctica. Con la aportación de Ken Barber, entre otros ponentes, Typoweek quiere ofrecer una visión global sobre el mundo del diseño en general y del uso de la tipografía en sus diferentes campos, además de generar investigación y experimentación en torno a la tipografía y su uso en todos los ámbitos.

www.typoweek.com | www.bau.cat

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YOROKOBU + TYPOWEEK

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POR

Mar Abad (@marabad)

El universo, en su origen, tenía tanta materia como antimateria. Pero algo tuvo que ocurrir porque hoy, según las hipótesis científicas, el cosmos está formado únicamente por partículas. Ni rastro de las antipartículas en las aceras de la calle. En Singapur existe, también, una especie de dualidad. En un plano reside la ciudad que han construido los humanos y, en otro, habita una urbe paralela, creada en dos dimensiones, con un lápiz y tinta china.

los colores. A veces, las geometrías y, a veces, simplemente, su estado de humor.

La dibuja Koh Hong Teng. El ilustrador, nacido en este país, ha convertido Singapur en área de observación y disección. Ha hecho de sus recodos piezas de estudio y los pasa, tal como los encuentra, minuciosamente, por papel y ordenador hasta convertirlos en una nueva versión de su ciudad. Pero Hong Teng no intenta adulterar un átomo del universo. No busca lo surreal (como haría Dalí en Singapur) ni pretende capturar la luz e impresión visual de una escena (como se empeñaría Monet en Asia). Le basta con mirar atentamente un escenario y apropiarse de sus detalles para transferirlos, como haría un hiperrealista, a una imagen que habla de la ciudad más mundana.

El día a día lo dedica a trabajar en “novelas gráficas y proyectos comerciales para firmas de diseño y agencias de publicidad”, apunta. Pero en su tiempo libre, Hong Teng sale a dibujar la ciudad.

El diseñador gráfico busca ahí “la belleza de lo cotidiano”. En estos lugares transcurre su vida y, entre la opción de caminar a ciegas por la calle o investigar dónde se hallan los focos de placer estético, opta sin escrúpulos por la segunda. A veces le atraen 66 / YOROKOBU / Nº41 - 2013

La ciudad paralela que pinta Hong Teng es aún más limpia que el Singapur real. “Intento mantener las líneas de mis dibujos lo más puras y simples posible. Utilizo tinta china para conseguir este efecto de claridad”, indica. “Mi estilo tiene una influencia importante de los artistas chinos Feng Zikai y He Youzhi”.

En el caso hipotético de que una materia y su antimateria tuvieran un encontronazo en el estado cuántico apropiado, se aniquilarían mutuamente. No sería una destrucción, según la Wikipedia. Ambas se convertirían en rayos gamma. Desconocemos la relación atómica que existe entre los dibujos de Hong Teng y los escenarios urbanos que imita. Pero podría ocurrir que, un día, el ilustrador de novelas gráficas fuera caminando por la ciudad y llevara una carpeta en la mano. En un descuido, uno de sus dibujos podría arrojarse al suelo y si casualmente representara el punto exacto donde cayó... entonces...


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RELATOS ORTOGRÁFICOS

POR

M. Ángeles García

Se habían conocido en un chat en internet hacía unos meses y como parecía que la atracción era mutua habían concertado una cita para conocerse en persona aquel sábado. Ella había llegado primero. Mientras esperaba imaginaba cómo sería él. Cómo serían sus ojos. Sus manos. Su boca. Mmmm, la boca… El calor iba en aumento. Si todo iba como esperaba, aquella primera cita sería el preludio de una intensa, loca y subida de tono noche de amor. Pasaban cinco minutos de la hora. Ella miraba impaciente por la cristalera buscando al que podría ser su gran amor. ¿Será ese? ¿Aquel? No, ninguno llevaba un libro en la mano, tal y como habían acordado para reconocerse. Hasta que por fin le vio entrar. Alto, guapísimo, pelo negro y algo rizado, ojos enormes y oscuros, sonrisa abierta y unos labios carnosos y sensuales. La estampa superaba con creces lo que había imaginado. Él la miró desde la puerta. Ella le confirmó con los ojos que sí, que era ella. Le veía acercarse. Notaba cómo le ardía la cara delatando así toda la atracción sexual que le provocaba. ¡Ya estaba allí! ¡Por fin! “Hola, perdona, llego tarde. Pero más vale tarde si la dicha es buena, ¿no?”, dijo él a modo de saludo. Ella ya no le escuchaba. El calor desapareció y el color sonrosado de sus mejillas tornó a un blanco pálido, mortecino, cuando de aquella boca 74 / YOROKOBU / Nº41 - 2013

carnosa y sensual salió el hedor más horroroso que jamás había sentido. ¡Vaya bajón!, ¿eh? Soy mala, lo sé. Pero, venga, remojaos la cara con un poco de agua fría que ahora viene lo bueno. Esta vez no vamos a centrarnos en el cómo se escribe, sino en el cómo se pronuncia. Un poquito de atención que quiero que quede claro, clarito, claro. Lo que siente la chica de la historia es una intensa atracción sexual. Y eso, queridos y queridas, se llama LIBIDO. Pero pronunciado así: li-BÍÍÍÍ-do. Es decir, palabra llana y femenina —otra cosita a remarcar y a recordar— que lleva el acento en la segunda sílaba (BI). Y LÍVIDO es como se queda un catedrático de la RAE (y yo misma) cuando lo escuchamos mal pronunciado. O sea, palabra esdrújula que lleva el acento en la primera sílaba (LÍ) y que significa ‘amoratado’ o ‘pálido’, como es el caso. Sí, lo sé: libido suena feo. Y puede que su sonido nos excite menos que ver un documental de anguilas. Pero también los feos y las feas tienen derecho a existir y a ser respetados en toda su pronunciación. Digo yo, ¿no? Así que, por favor, no me hagáis palidecer más, que se acerca el veranito y quiero presumir de buen color.


NO LEAS. ยกDIBUJA!

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NO LEAS. ยกDIBUJA!

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YOROKOBU Agenda Pictoplasma Project

Fadfest

Mini Maker Faire

Una exposición de muñecos abstractos empleados para criticar el mercado que los ha creado. La Casa Encendida

FADfest es el evento anual del FAD que celebra la excelencia creativa, reconoce el trabajo de profesionales y empresas y acerca el diseño a la ciudadanía.

Un evento para promocionar la cultura maker. MOB www.makerfairebcn.com

Madrid hasta el

Barcelona

Barcelona

08.09.2013

25.06-11.07.2013

Sónar

Offf

Los 20 años del festival se producen con nuevo emplazamiento para el Sónar de Día en la Fira de Barcelona. También se inaugura Sónar+D, un espacio dedicado a la creatividad, tecnología, movilidad, innovación y negocio. Barcelona

13-15-06.2013 Eme 3

Un evento dedicado a entender y compartir las nuevas formas de arquitectura y urbanismo vinculados a las realidades de las sociedades actuales. Fabra i Coats Barcelona

27-30.06.2013

Dream Hack

Uno de los eventos de creatividad más importantes del mundo. Disseny Hub

Un festival de tres días de eSports y cultura digital que se autodenomina el Woodstock digital. Feria de Valencia

Barcelona

Valencia

6-8.06.2013

18-21.07.2013

Mula Fest

Rototom Sunsplash

Festival de tendencias urbanas. Ifema Madrid

Cultura reggae a orillas del Mediterráneo. Benicàssim

27-30.06.2013

17-24.08.2013

De la basura a la belleza

Elvis Costello and the imposters

Una serie de obras basadas en el Recup’art, una disciplina del África Occidental que recupera residuos para convertirlos en objetos de diseño. Fundació Setba Barcelona hasta el

21.06.2013

78 / YOROKOBU / Nº41 - 2013

29.06.2013

Circo Price Madrid

27.07.2013


¿DÓNDE PUEDES ENCONTRAR YOROKOBU?

VIPS (Madrid) // FNAC // Vueling // Relay // Kioscos // Museo miBA // Room Mate Hotels // Hoteles Hospes En nuestro blog www.yorokobu.es Facebook Facebook.com/Yorokobu Twitter Twitter.com/Yorokobumag Tumblr yorokobumag.tumblr.com RSS feeds.feedburner.com/yorokobu Encuéntranos en la App Store Suscríbete a la newsletter en yorokobu.es


NUMEROGRAFÍA#41 Autor: Olfa Número favorito: 7 behance.net/-olfa-

80 / YOROKOBU / Nº41 - 2013

No solo diseña. José David Barjola es un apasionado de las bicis, las motos y la mecánica. Y todo esto, a veces, se mezcla inevitablemente en escenas en las que el diseñador gráfico acaba así: “Me he visto con una cadena en el suelo haciendo formas o buscando simetrías inconscientemente”. De ahí surgió la idea de utilizar eslabones para crear estos números, y “el resultado”, según cuenta, “ha sido una especie de tipografía modular con cifras de altura variable que me recuerda aquellas épocas en las que me ponía con las piezas de Tente o Lego a construir todo tipo de letras y formas”.


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