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Por: María Fernanda Castaño Garavito Profesor: Rodrigo Antonio Rojas Chávez


Psicología I grupo 3 La muerte es uno de los tópicos de los que no nos gusta hablar. La muerte se debe entender, estudiar los aspectos emocionales, prácticos y morales que conlleva su inevitable llegada tanto para el que va a morir como para el que le sobrevive.

Las actitudes frente a la muerte son distintas, en los niños, la consideran como una condición temporal y reversible, pensando a menudo que la persona fallecida volverá. Su conocimiento de la muerte se desarrolla gradualmente hasta la temprana adolescencia donde la muerte se comprende como un proceso natural del ciclo de vida y no como un castigo. Este conocimiento gradual es debido al desarrollo cognitivo normal pero también a las propias experiencias individuales. Los adolescentes y jóvenes rara vez piensan en ella, normalmente es hasta la madurez en que las personas aceptan el hecho de que han de morir. Esto les impulsa muchas veces a realizar cambios importantes en la vida. Al saber que su tiempo es limitado toman en consideración su profesión, matrimonio, amistades, valores y actividad como padres. Por lo general son los ancianos quienes aceptan más fácilmente la muerte que las personas de mediana edad.


Aceptación de la propia muerte:

Elizabeth Kübler-Ross describió el proceso de cinco etapas en la aceptación de la muerte inminente basándose en sus pacientes en trance de morir. Las etapas que descubrió son: negación (Esto no puede estas sucediéndome a mi), ira (por qué yo?) , negociación (Dios mío déjame vivir hasta la graduación de mi hija y no te pediré nunca nada más), depresión (no seré capaz de hacer las cosas que había planeado), aceptación (de acuerdo, mi tiempo se ha acabado). Estamos tan apegados a la vida que no resulta fácil aceptar un final. Para protegernos, evitamos pensar en la muerte y, cuando lo hacemos, nos invade el miedo, un miedo que ya es por sí un sufrimiento. La mayoría desconocemos cómo prepararnos para afrontar ese momento trascendental. La muerte es sin duda, el principal de todos los temores. El hombre ha buscado incansablemente durante toda su existencia la fuente de la juventud eterna, que no es más que la búsqueda de la inmortalidad.


Sin embargo, si hay algo en la vida que todos sabemos es que los nacidos deben morir. La muerte es un hecho natural y universal. Pese a ello, vivimos de espaldas a la muerte. Es un tabú, una conversación de mal gusto, un pensamiento que debe desaparecer de nuestra mente.

El temor a lo desconocido, a la inseguridad que produce no saber qué hay después de esta vida nos produce desazón y sufrimiento. La receta para vencer el temor a la muerte es pensar positivamente, aceptar con serenidad que la muerte forma parte de la vida y que empezamos a morir desde el momento en que nacemos. Un viejo refrán afirma que sólo cuando aprendemos a vivir aprendemos a morir. Pero muy pocos lo ponen en práctica, a pesar de que todos pensamos que es "ley de vida" y que "a todos nos llegará algún día", nunca estamos preparados del todo para afrontarla con serenidad y madurez. Qué es el dolor?


El dolor es la reacción que tenemos en respuesta a una muerte o pérdida. Este dolor puede afectar nuestro cuerpo, mente, emociones y espíritu. Las personas pueden transmitir o demostrar el dolor que les provoca una pérdida de varias maneras: Reacciones físicas: Pueden ser cambios en el apetito o el sueño, malestar estomacal, opresión en el pecho, llanto, músculos tensos, problemas para relajarse, poca energía, nerviosismo o problemas para concentrarse. • Pensamientos frecuentes: Pueden ser recuerdos felices de la persona que falleció, preocupaciones o arrepentimientos, o pensamientos de cómo será la vida sin esa persona. • Emociones fuertes: Por ejemplo: tristeza, enojo, culpa, desesperación, alivio, amor o esperanza. • Reacciones espirituales: Una pérdida puede llevarnos a encontrar fuerza en la fe, a cuestionar creencias religiosas o a descubrir significados y conexiones espirituales. •

Cuando las personas tienen estas reacciones y emociones, se dice que están atravesando un duelo.


El proceso de duelo

El dolor es una reacción ante la pérdida, pero también es parte del duelo, que es el proceso de superar la pérdida de la persona que falleció. El duelo es un proceso sano que busca reconfortarnos, hacer que aceptemos la pérdida y encontremos formas de adaptarnos. Superar el gran dolor de una pérdida no significa que uno se olvide de la persona que falleció. El duelo sano consiste en encontrar la forma de recordar al ser querido y adaptarnos a nuestra vida sin su presencia. Las personas suelen experimentar reacciones dolorosas como "olas" que van y vienen. En ocasiones, cuando la pérdida es muy reciente, el dolor es muy intenso. Pero algunas personas no sienten ese dolor de inmediato. Se


sienten paralizadas, en shock o niegan lo sucedido. Puede tomar tiempo aceptar la realidad de que el ser querido se ha ido.

Ceremonias de duelo Las ceremonias, como los funerales y los homenajes, permiten a amigos y familiares reunirse para apoyar y consolar a las personas más afectadas por la pérdida. Estas actividades pueden ayudar a la gente a sobrellevar los primeros días luego de la pérdida y a honrar la memoria de la persona que falleció.

Las personas pueden pasar un tiempo hablando y compartiendo recuerdos sobre el ser querido. Esto puede continuar por algunos días o semanas luego de la pérdida, mientras los amigos y familiares traen comida, envían cartas o simplemente pasan a visitar.


En muchas ocasiones, la gente expresa sus emociones durante este período, por ejemplo, llorando. Pero algunas personas pueden estar tan paralizadas o abrumadas por la muerte que no expresan sus sentimientos de inmediato, aunque la pérdida sea muy dura. Hay quienes pueden sonreír o hablar con otras personas en un funeral como si nada hubiera ocurrido, pero sin embargo, están tristes. Estar con otros que también sufren la pérdida puede ser reconfortante, al recordarnos que algunas cosas se mantendrán igual.

Sentirse mejor Si alguien que conoces ha muerto, es normal tener sentimientos y preguntas por un tiempo. También es normal comenzar a sentirse un poco mejor. Todo depende de cómo la pérdida afecta tu vida. Está bien sentir dolor por algunos días, semanas o incluso más tiempo. La intensidad del dolor que sientas puede estar relacionada con lo


repentino o esperado de la pérdida, o con cuán cercana sentías a la persona que falleció. Cada persona y situación son diferentes. Generalmente, uno se va sintiendo mejor en forma gradual. A veces, puedes sentir que nunca te recuperarás. El proceso de duelo lleva tiempo y, algunas veces, el dolor puede volverse más intenso que otras.

El duelo consta de tres etapas.


Durante las primeras semanas tras la muerte las personas reaccionan con conmoción e incredulidad. Cuando la aceptación de la perdida penetra en ellos la inseguridad inicial da paso a una gran tristeza. Algunos lloran, otros sufren síntomas físicos como insomnio, dificultades respiratorias, pérdida de apetito, algunos temen un derrumbamiento emocional, otros beben demasiado o se sedan con tranquilizantes. A partir de las tres semanas de la muerte y hasta aproximadamente un año las personas afectadas reviven la muerte en su mente en la búsqueda obsesiva de su significado. Pueden sufrir alucinaciones en las que dicen ver la cara del fallecido u oír su voz. Al principio del segundo año del fallecimiento, los deudos se vuelven más activos socialmente, salen más, ven más gente y reanudan sus intereses. En este momento se sienten con mayor fortaleza al saber que han superado una prueba terrible.


Después muestran cambios en la personalidad como hostilidad o irritabilidad generalizada, depresiones de larga duración o cuando desarrollan síntomas físicos como colitis o asma, a menudos les sirve un tipo de ayuda que les enseñe como vivir con su dolor ya sea con grupos terapéuticos o con una breve psicoterapia. A medida que pasa el tiempo, las cosas que te recuerdan a la persona que falleció pueden hacer que se intensifique tu dolor. En otras ocasiones, puedes sentir como que el dolor está por detrás de tus actividades normales, y no constantemente en tu mente.


Hacer cosas que disfrutas o pasar tiempo con personas que te hacen bien puede ayudar a que te sientas mejor. El duelo tiene su propio ritmo. Cada situaciรณn es diferente. Cuรกnto dolor sientes o cuรกnto tiempo dura tu duelo no es un parรกmetro que mida cuรกn importante fue para ti la persona que perdiste. Ayudarse a uno mismo


Si estás atravesando el duelo, puede ayudarte expresar tus sentimientos y obtener apoyo, cuidarte y encontrarle un significado a la experiencia Expresar tus sentimientos y encontrar apoyo Tómate un momento para reflexionar sobre cómo te has sentido y cómo has reaccionado. Intenta transmitirlo en palabras. Escribe sobre cómo te sientes y sobre las formas en las que estás sobrellevando el dolor.

Web grafía:


http://kidshealth.org/teen/en_espanol/mente/someone_died_esp.html#

http://www.plusesmas.com/muerte/ante_la_muerte/el_temor_a_la_propia_muerte/617.html

http://atencionatupsique.wordpress.com/2011/07/13/duelo-y-muerte/

MUCHAS GRACIAS

La muerte y el duelo  

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