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LOS EDUCADORES CLASISTAS Y UNITARIOS ANTE EL CONGRESO DE FECODE

La XIX Asamblea General Federal de FECODE se realiza en un momento crucial de la situación internacional y nacional que debe ser tenido en cuenta, porque, de lo contrario, no podrá construirse una política acertada para la lucha. La profunda crisis que estremece al capitalismo está causando un desastre económico y social en todo el mundo y hace cada vez más evidente su incapacidad para resolver los problemas de la humanidad. Alrededor de 200 millones de desempleados, 867 millones de hambrientos y 1.500 millones que sobreviven con menos de 2 dólares diarios, son ejemplos patéticos de la tragedia social que vive el mundo. Con el fin de enfrentar la crisis, las grandes potencias agudizan la dominación y explotación, mediante invasiones de países soberanos, agresiones militares, amenazas y chantajes, para apoderarse de los recursos naturales, imponer leoninos tratados de libre comercio y asegurar mercados para sus productos, al tiempo que los gobiernos al servicio del capital atrasan las conquistas de los trabajadores y los pueblos para que los grandes banqueros y empresarios quebrados, que fueron los principales causantes de la crisis, puedan poner a salvo sus ilegítimos y excluyentes intereses. En Europa se han impuesto reformas laborales, pensionales, tributarias y a la salud regresivas, se ha recortado los salarios y las pensiones y se ha despedido en masa a los trabajadores, con el resultado de que hoy hay más de 25 millones de desempleados y los que conservan el puesto de trabajo deben someterse a condiciones precarias. Un sector particularmente afectado ha sido la educación, con recortes a los presupuestos y aniquilamiento de los derechos de los educadores. Ante esta dramática realidad, los trabajadores y los pueblos se ha levantado y proliferan grandes huelgas, movilizaciones y protestas contra las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea. Conscientes de que la lucha de resistencia contra el capital no producirá resultados inmediatos, en importantes sectores de la sociedad está abierto el debate sobre modelos económicos, políticos y sociales alternativos al capitalismo, lo que hace prever que la crisis no pasará impune y que la lucha tendrá nuevos desarrollos. En América Latina, después de varias décadas de neoliberalismo que hicieron de nuestro continente el más desigual del mundo, los pueblos han comenzado a cambiar el curso de la historia y hoy la mayoría de los países están regidos por gobiernos progresistas y de izquierda que adelantan políticas de beneficio social, protegen los recursos naturales, reivindican la soberanía nacional y buscan construir sociedades más justas y democráticas. Los organismos regionales, controlados durante muchos años por Estados Unidos, están en bancarrota y en su lugar aparecen alternativas como MERCOSURS, ALBA, UNASUR y

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la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños CELAC, que significan un avance en el camino de lograr la integración e independencia de nuestros países. En Colombia, mientras tanto, se mantiene en el poder un régimen plutocrático y antidemocrático que desde hace 23 años impuso el modelo neoliberal que el gobierno de Juan Manuel Santos se ha encargado de profundizar con numerosas reformas regresivas, con el resultado de que estamos entre los 7 países más desiguales del mundo, con 34.2% de pobreza y 10.7% de indigencia, tenemos el desempleo más alto de América Latina y la riqueza se concentra de manera escandalosa en manos de unos pocos, como lo demuestra el hecho de que entre enero y septiembre de 2012 el capital financiero obtuvo utilidades de 27.49 billones de pesos. Son, precisamente, la antidemocracia y la injusticia social las cosas del conflicto interno que se ha prolongado por espacio de medio siglo. Después de una larga lucha popular por la salida negociada, en La Habana (Cuba) se adelantan conversaciones orientadas a lograr un acuerdo “para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, que requiere de un gran apoyo popular para derrotar el sabotaje de la ultraderecha y el militarismo y demandar compromisos de realizar transformaciones económica, políticas y sociales que ataquen las causas que originaron el conflicto e impidan su reproducción. El magisterio está entre los sectores más victimizados y, por tanto, tiene el deber social y política de comprometerse con el proceso de paz. Uno de los sectores más duramente golpeados por las políticas neoliberales ha sido la educación. En obedecimiento de los dictados del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, ha venido imponiéndose la privatización, particularmente en la educación Superior, pero también en los demás niveles, como lo demuestran los colegios en concesión y los convenios educativos, de los que deriva grandes ganancias un grupo de mercaderes, impartiendo una educación de pésima calidad y sobreexplotando a los educadores. En materia de contenidos y calidad, lo que contempla el Plan Nacional de Desarrollo 2010 – 2014 es convertir la educación en un instrumento de preparación de mano de obra eficiente, productiva y competitiva para el mercado de trabajo, a fin de que los capitalistas puedan asegurar altas tasas de ganancia. Los educadores, por su parte, han sido blancos de una feroz ofensiva para arrebatarles sus derechos y conquistas. El Estatuto Docente contenido en el Decreto 2277 de 1979 fue desvertebrado y se expidió unilateralmente el Decreto 1278 de 2002, llamado “Estatuto de Profesionalización Docente”, que es un retroceso. Del régimen pensional y prestacional de los docentes casi no queda nada, y el modelo de salud pretende ser eliminado para entregarles la prestación de los servicios a los negociantes de las EPS privadas. Los educadores soportan pesadas cargas laborales y, no obstante, están entre los servidores públicos peor pagados por el Estado. A todo ello hay que agregar los constantes riesgos para la vida e integridad de los docentes, en particular de los sindicalistas, con un crecido número de asesinatos en medio de la impunidad y sin que el gobierno adopte medidas eficaces para protegerlos. 2


Frente a esta situación, los educadores clasistas y unitarios asumimos el compromiso de fortalecer la lucha por los siguientes objetivos: 1. La defensa de la educación pública como un derecho humano fundamental. La educación debe ser financiada y administrada por el Estado en colegios y universidades públicas y con un alto nivel de calidad. Este compromiso implica la lucha contra la privatización y por la derogatoria de la Ley 1294 y el Decreto 2355 de 2009 y la expedición de una ley concertada con FECODE, la MANE y el profesorado universitario. Consecuentemente, debe organizarse la lucha por el incremento de los presupuestos para ampliar la planta docente y administrativa, mejorar la infraestructura física, la dotación, los textos y el bienestar estudiantil y garantizar tres grados de educación preescolar. 2. Consideramos de la mayor importancia rescatar el Movimiento Pedagógico, con el fin de construir el Proyecto Educativo y Pedagógico Alternativo PEPA, como un espacio de reflexión sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje, de análisis de las políticas educativas, del papel del maestro, de la democracia escolar y de una educación para dignificar la vida humana, todo ello con miras a construir una propuesta alternativa que contemple una educación integral y humanista que juegue un papel determinante en el desarrollo del conocimiento para nuestro avance científico y tecnológico, que forme hombres y mujeres críticos, que cuestionen la realidad que vivimos y que se organicen y luche para cambiarla. 3. En lo que respecta a los derechos del magisterio, nuestras prioridades de lucha son:  La defensa del régimen pensional y prestacional de los afiliados al FOMAG, la exigencia al gobierno del pago de la deuda histórica a dicho Fondo, el reconocimiento de todos los factores salariales para la liquidación de las prestaciones de los docentes y el pago de las mismas en los términos prescritos por la ley.  La defensa del modelo de salud del magisterio, exigiendo la inversión de la totalidad de las cotizaciones para que se garantice el cumplimiento por parte de los contratistas y se presten servicios oportunos y de calidad a los afiliados y beneficiarios. Igualmente, el magisterio debe comprometerse en la lucha por la derogatoria de la Ley 100 de 1993 y demás normas que mercantilizaron la salud, a fin de rescatarla como un derecho fundamental. 4. La exigencia al gobierno nacional de darle cumplimiento al acuerdo con FECODE y poner a funcionar la comisión tripartita integrada por FECODE, El Congreso de la República y el propio gobierno, a fin de que elabore el proyecto de Estatuto Único 3


Docente que garantice, entre otros derechos, la profesionalización de la docencia, el salario profesional, una escala de ascensos progresiva, la estabilidad en la carrera, un sistema de evaluación diagnóstico y formativo y en ningún caso represivo y programas de formación y actualización del magisterio financiados por el Estado. 5. Reconocimiento real del derecho a la negociación colectiva a las organizaciones sindicales de los educadores, para darle cumplimiento al Convenio 151 de la OIT que les otorga a los servidores públicos el derecho a negociar sus condiciones laborales. 6. La unidad sindical es uno de nuestros principios fundamentales. En la presente etapa, estamos comprometidos con la construcción de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación, como una organización que unifique a todos los trabajadores de la educación, docentes y administrativos, de los sectores público y privado, e indisolublemente ligada al movimiento sindical colombiano. La propuesta no debe limitarse a medidas organizativas porque las organizaciones sindicales del magisterio, al igual que el conjunto del movimiento sindical, atraviesan una profunda crisis que se expresa en la disminución o estancamiento del número de afiliados, la pérdida de capacidad de convocatoria y de lucha, el gremialismo, el predominio de concepciones de conciliación de clases y otros vicios y desviaciones que le han causado graves daños. Por lo tanto, es tarea prioritaria la adopción de un plan de reconstrucción orgánica, política e ideológica del movimiento sindical, en el cual debe jugar un papel decisivo la educación sindical y política de clase, de manera que tengamos sindicatos con la solidez y la fuerza necesarias para luchar eficazmente por la educación y los educadores, hacer presencia en las luchas de los trabajadores y del pueblo y contribuir a los cambios democráticos avanzados que necesita la sociedad colombiana. 7. Como una contribución al proceso de paz que se adelanta en La Habana, proponemos realizar las constituyentes educativas, a fin de respaldar el diálogo y elaborar propuestas de reformas para ser entregadas a la Mesa de Conversaciones entre el Gobierno Nacional y las FARC, así como participar en otras iniciativas que se orienten en la misma dirección. Al propio tiempo, destacamos la importancia de que FECODE se vincule a iniciativas como el Frente Amplio por la Paz y se comprometa en el trabajo para lograr la más amplia unidad de nuestro pueblo, que es condición indispensable para el éxito de las luchas obreras y populares por la paz con democracia, justicia social y soberanía nacional y por un futuro mejor para nuestro país, lo mismo que para incorporarnos a las luchas que se libran en el mundo contra el capital y al proceso de cambios que se desarrolla en América Latina y el Caribe.

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Tesis Fecode  

Estas son las tesis que el colectivo maestros unitarios desarrollaran en la XIX Asamblea de FECODE

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