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MUJERES DIRECTIVAS

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LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN EL HOGAR AFECTA A LA MUJER Y TAMBIÉN A LOS HIJOS Los hijos que viven en hogares donde existe violencia están indefensos, solos ante el peligro. Las mujeres a menudo no son conscientes del grado de violencia que padecen sus hijos, piensan que no se dan cuenta. Ellas se encuentran aterrorizadas, sin autoestima, no pueden protegerles de las agresiones, aunque intenten amortiguarlas. Ellos constituyen una conexión entre los progenitores y son utilizados como instrumento.

violencia, la padece mientras viven juntos pero sale a la luz con ocasión de una denuncia, de la separación o el divorcio. No se pone fin a la violencia por el hecho de poner fin a la convivencia sino que continua a través del ejercicio del régimen de visitas, percibidas, a menudo por los/as hijos/as como una tortura adicional. Son muchos los niños y las niñas que en una de sus visitas se encontraron con la muerte, víctimas de unas manos que debían procurarles cuidado y protección. Cuando se habla de violencia de género se suele decir que los/as hijos/as son testigos de la violencia, expresión totalmente errónea ya que los hijos/as no son nunca testigos de la violencia existente en su familia, son siempre víctimas. El concepto de víctima de violencia de género recogido en la legislación de la Comunidad de Madrid es más amplio que el de la ‘Ley de Medidas de Protección Integral contra la violencia de género’. Los hijos/as padecen la violencia dirigida contra ellos/as y la que reciben sus madres. La destrucción de la figura materna, el hecho de presenciar la violencia contra su madre o, simplemente imaginarla, son formas de violencia emocional que producen secuelas graves en los niños/as. Para acabar con el maltrato muchas mujeres acuden a la vía civil con el fin de separarse, aun cuando tengan base para interponer una denuncia por malos tratos. La ausencia de denuncia no quiere decir que no haya violencia, las razones para no denunciar son muy variadas: miedo a incrementar el nivel de peligrosidad, dependencia, vergüenza, amenazas, falta de independencia económica… La falta de denuncia conlleva que la vio-

lencia en el seno familiar permanezca oculta y que no se valore la situación familiar a la hora de adoptar las medidas más eficaces para la protección y formación integral de los/as hijos/as. Cuando se produce la ruptura de la convivencia de la pareja es necesario fijar a quién corresponde y en qué condiciones debe ejercerse la patria potestad, así como el reparto de la convivencia con los hijos/as. La patria potestad constituye una función establecida en beneficio de los/as hijos/as. Los poderes públicos deben velar por el interés del menor y procurar su

padre cumple condena, que han perdido una hija de esa forma tan trágica, vivan con el corazón encogido pensando que cualquier día el padre de esas criaturas pueda reclamar y, lo que es peor, conseguir la patria potestad y la custodia. Lo mismo ocurre con el régimen de visitas que puede limitarse o suspenderse cuando existan causas graves que supongan un perjuicio para el/la menor o le coloquen en una situación de riesgo. La si-

TERESA SAN SEGUNDO MANUEL. Directora del Máster Malos tratos y Violencia de Género. UNED. bienestar. Deben intervenir cuando lo vean amenazado por incumplimiento de los deberes parentales por parte de los progenitores. En caso de incumplimiento grave, debe decretarse la suspensión de la patria potestad como medida de protección al menor. Uno de los atentados más graves que pueden cometerse contra el bienestar del menor es privarle de su madre por haberla matado. Debe abordarse la supresión de la patria potestad por ley a los maltratadores que hayan sido condenados por atentar contra la vida del otro progenitor. Hay muchos familiares y, especialmente abuelos/as, que se han hecho cargo de sus nietos porque estos han perdido a su madre. Su padre un día la asesinó y les privó de ella. No tiene sentido que esos abuelos/as que durante años cuidan de sus nietos mientras su

CAROLINA GALIANO

Cuando una familia está inmersa en la

tuación de maltrato se prolonga a través del régimen de visitas. Los/as hijos/as son víctimas y hay que dotarles de la protección que se merecen, pero, en el fondo, sigue primando en muchos casos el derecho del padre maltratador sobre el derecho de los hijos a su integridad física y psíquica, sobre el derecho de los hijos/as a crecer sin violencia. La mejor forma de protegerlos de la violencia es alejándoles del foco que la produce para que puedan desarrollarse como personas. Tenemos que ayudarles a ser libres y todos/as somos responsables.

Revista Ecofin nº42  

Revista sobre economía y finanzas con especial MADRID WOMANS WEEK

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