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MUJERES DIRECTIVAS

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SÍ A LAS CUOTAS... PASAR A LA ACCIÓN El pasado 7 de marzo tuve el honor de participar en el panel de expertos de la MADRID WOMAN´S WEEK: ‘La mujer, clave para salir de la crisis’, con una intervención cuya idea central fue la siguiente: ¿cómo va a ser la mujer ‘clave’ para salir de la crisis si ‘ni está ni se la espera’?

Me explico. Las mujeres seguimos sin

estar en el poder real. Aquel 7 de marzo, todavía no se había producido la solemne foto de familia del Consejo Empresarial para la Competitividad con el Rey, foto con la que, por cierto, a partir de ahora voy a abrir cada una de mis ponencias sobre este tema porque desgraciadamente es el fiel reflejo de la realidad: las mujeres no estamos en el poder empresarial, financiero y económico que, como todo el mundo sabe, es el poder ‘real’. Los datos cansan, por obvios, pero los voy a volver a recordar: las mujeres somos más del 60% de los universitarios del país, obtenemos mejores calificaciones, pero sólo ocupamos el 10% de los puestos de la alta dirección y las directivas cobran un 18% menos que sus colegas varones. Lo podemos seguir repitiendo una y otra vez. También podemos seguir repitiendo que lo que está pasando es muy ineficiente desde el punto de vista económico: el Estado invierte dinero en formar a las mujeres pero luego no hay un retorno de esa inversión; estamos perdiendo el 50% del talento de este país; nos estamos privando en la dirección de las empresas de la perspectiva de las que, según los estudios, toman en torno al 70% de las decisiones de compra...etc., etc. Los datos son tercos y demuestran que la autorregulación no está funcionando. El avance de la presencia de la mujer en puestos directivos es lentísimo y, a pesar de todas las razones anteriores, las cosas

PATRICIA FERNÁNDEZ. Directora General de la Fundación CEHAT (Confederación Española de Hoteles). Representante de CEHAT en la Comisión de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) de la patronal CEOE. no cambian. Por ello, ha llegado el momento de pasar a la acción. Hay que hacer algo para promover realmente el cambio social. Hay que tomar medidas. Éstas son complejas y han de ir dirigidas a diferentes áreas. Una de las posibles medidas es la implantación de cuotas en los Consejos de Administración de las empresas. Me gusta el enfoque que le está dando a este tema la vicepresidenta y comisaria europea Vivian Reding y comparto la opinión de voces tan cualificadas como la de Ana Mª Llopis, presidenta de Día: dado que la autorregulación no está dando resultado, creo necesario establecer dichas cuotas. Me encantaría que no tuvieran que existir, espero que sean transitorias y estaré encantada el día que ya no se necesiten. Pero dadas las circunstancias, pienso que es una medida útil e imprescindible para el objetivo que persigue. Acabo de estar en Noruega y he hablado con mis homólogos de la NHO (la patronal noruega) quienes, contrarios inicialmente al establecimiento de cuotas, reconocen que éstas han servido para que las empresas hayan tenido que tomarse en serio buscar y promocionar el talento femenino y conseguir que actualmente el 40% de los miembros de los consejos en

“Las mujeres no están en el poder empresarial, financiero y económico, que es donde está el poder real”

ese país sean mujeres, sin que, tras la inicial polémica, haya existido mayor problema. Ahora bien, las cuotas no lo arreglan todo. Porque lo que realmente subyace es un problema cultural y educacional. Mientras sigan siendo las mujeres las que en una abrumadora mayoría se ocupan de las labores domésticas y familiares y las que, por tanto, solicitan las ‘medidas de conciliación’ en sus empresas, poco habremos avanzado. Además, me preocupa mucho esta tendencia actual a hablar de implantar ‘medidas para que las mujeres concilien’. ¡Qué peligro! Creo que es un nuevo dardo envenenado que, bajo la apariencia de modernidad y falsa igualdad, va dirigida a lo mismo de siempre: perpetuar los roles. Yo no quiero medidas para que las mujeres puedan conciliar, quiero medidas para que las personas (hombres y mujeres) puedan conciliar. Y, no creo exagerar si afirmo que, dado lo lejos que estamos de la corresponsabilidad, lo pertinente ahora sería potenciar que fueran los hombres los que hagan uso de esas medidas y no las mujeres. Hasta que la sociedad no asuma como normal que sea el padre el que salga un día un poco antes del trabajo para llegar a la tutoría del colegio de su hijo, no habremos avanzado en el camino correcto y la presencia de mujeres en la alta dirección seguirá siendo testimonial.

Revista Ecofin nº42  

Revista sobre economía y finanzas con especial MADRID WOMANS WEEK

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