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ARTÍCULO sobre Violencia de Género

Cuadernos de la Mujer-------------------------- MADRID WOMAN’S WEEK - nº 46 Cuadernos 11

La violencia de género en el ámbito familiar afecta a la mujer y afecta a los hijos

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Teresa San Segundo Manuel, directora Máster Malos Tratos y Violencia de Género de la UNED

La violencia de género en el ámbito familiar afecta a la mujer y afecta a los hijos a los que apenas se menciona. Están indefensos, solos/as ante el peligro, sufren mucho. Las mujeres, a menudo no son conscientes del grado de violencia que padecen sus hijos/as, piensan que no se dan cuenta. Ellas, se encuentran aterrorizadas, sin autoestima, no pueden protegerles de las agresiones, aunque intenten amortiguarlas.


Los/as hijos/as constituyen una conexión entre los progenitores, siendo, a menudo, utilizados como instrumento de control y maltrato a la mujer, como correa de transmisión. Cuando una familia está inmersa en la violencia la padece mientras viven juntos pero sale a la luz con ocasión de una denuncia, de la separación o el divorcio. No se pone fin a la violencia por el hecho de poner fin a la convivencia sino que continua en el tiempo a través del ejercicio del régimen de visitas, percibidas, a menudo por los/as hijos/as como una tortura adicional. Son muchos los niños y las niñas que en una de sus visitas se encontraron con la muerte, víctimas de unas manos que debían procurarles cuidado y protección. Cuando se habla de violencia de género se suele decir que los/as hijos/as son testigos de la violencia, expresión totalmente errónea ya que los hijos/as no son nunca testigos de la violencia existente en su familia, son siempre víctimas, única y exclusivamente, víctimas. El concepto de víctima de violencia de género recogido en la legislación de la Comunidad de Madrid es más amplio que el de la Ley de Medidas de Protección Integral contra la violencia de género.

“Cuando se habla de violencia de género se suele decir que los/as hijos/as son testigos de la violencia, expresión totalmente errónea ya que los hijos/as no son nunca testigos de la violencia existente en su familia, son siempre víctimas”

Los hijos/as padecen la violencia dirigida contra ellos/as y la que reciben sus madres. La destrucción de la figura materna, el hecho de presenciar la violencia contra su madre o, simplemente oírla o imaginarla, son formas de violencia emocional que producen secuelas muy graves en los niños/as. Para acabar con el maltrato muchas mujeres acuden a la vía civil con el fin de separarse, aun cuando tengan base para interponer una denuncia por malos tratos. La ausencia de denuncia no quiere decir que no haya violencia, las razones para no denunciar son muy variadas: miedo a incrementar el nivel de peligrosidad, dependencia emocional, vergüenza, amenazas, falta de expectativas, de independencia económica…

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La falta de denuncia trae como consecuencia que la violencia en el seno de la familia permanezca oculta y que no se valore de forma apropiada la situación familiar a la hora de adoptar las medidas más eficaces para la protección y formación integral de los/as hijos/as. En el momento en que se produce la ruptura de la convivencia de la pareja es necesario fijar a quién corresponde y en qué condiciones debe ejercerse la patria potestad, así como el reparto del tiempo o “Debe abordarse la de la convivencia con los hijos/as. supresión de la patria

La patria potestad constituye una función potestad por ley a los tuitiva establecida en beneficio de los/as maltratadores que hijos/as. Los poderes públicos deben velar por hayan sido condenados el interés del menor y procurar su bienestar. por atentar contra la Deben intervenir cuando lo vean amenazado vida del otro progenitor” por incumplimiento de los deberes parentales por parte de los progenitores. En caso de incumplimiento grave debe decretarse la suspensión o la privación de la patria potestad como medida de protección al menor. Uno de los atentados más graves que pueden cometerse contra el bienestar del menor es privarle de su madre por haberla matado. Debe abordarse la supresión de la patria potestad por ley a los maltratadores que hayan sido condenados por atentar contra la vida del otro progenitor. Hay muchos familiares y, especialmente abuelos/as, que se han hecho cargo de sus nietos porque estos han perdido a su madre. Su padre un día aciago la asesinó y les privó de ella. No tiene sentido que esos abuelos/as que durante años cuidan de sus nietos mientras su padre cumple condena, que han perdido una hija de esa forma tan trágica, vivan con el corazón encogido pensando que cualquier día el padre de esas criaturas pueda reclamar y, lo que es peor, conseguir la patria potestad y la custodia. Lo mismo ocurre con el régimen de visitas que puede limitarse o suspenderse cuando existan causas graves que supongan un perjuicio para el/la menor o le coloquen en una situación de riesgo como ocurre en los casos de familias en las que hay violencia. La situación de maltrato se prolonga a través del régimen de visitas. Los/as hijos/as son víctimas y hay que dotarles de la protección que se merecen, pero, en el fondo, sigue primando en muchos casos el derecho del padre maltratador sobre el

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derecho de los hijos a su integridad física y psíquica, sobre el derecho de los hijos/as a crecer sin violencia. La mejor forma de proteger a los/as menores de la violencia es alejándoles del foco que la produce para que puedan desarrollarse como personas. Tenemos que ayudarles a ser libres y todos/as somos responsables.

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Teresa San Segundo Manuel, directora Máster Malos Tratos y Violencia de Género de la UNED, durante su intervención en la II Edición de la Semana Internacional de la Mujer organizada por MADRID WOMANS WEEK


Cuadernos de la Mujer - nº 46