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ア レ ク サ ン ド ラ 如 来 の 妄 想


LOS DELIRIOS DE

Alexandra Nyorai ALE X ANDR A JIMÉNEZ


よ う こ そ


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Los días para la celebración del Shōgatsu –año nuevo– se acercaban. La universidad se cubría de blanco dándole la bienvenida al invierno, subir hasta el edificio r no era tarea fácil. Con cada paso parecía que uno entraba a otro piso térmico. La clase de Historia y Teoría del Arte me esperaba, y a pesar de mi inmenso interés en la carrera, estas clases me aburrían muchísimo. A veces me perdía a través de la ventana viendo la nieve caer rítmicamente. Miyasaki-sensei era mi profesor en ese momento, lo recuerdo muy estricto, siempre me causó algo de temor su apariencia enigmática, taciturna y grave. Un día cuando el frío de la mañana había trasladado mi atención, él detuvo la clase y con una voz aguda exclamó: —¿Muy distraída señorita Jiménez? Palidecí al notar todas las miradas fijas en mí … un frío subía por mi espalda. El profesor, al notar mi incómodo silencio preguntó: —Dígame. ¿De casualidad ha atendido algo de lo que he mencionado en la clase? De nuevo el silencio incómodo… —Para la próxima clase, tenemos que hacer una exposición grupal sobre el retrato en la historia del arte. Luego de la intervención, el profesor dijo que yo debía hacer la presentación sobre el retrato para todo el curso, por mi distracción. Su decisión no me sorprendió y me dio seis días para hacerla. Al salir arreglé mi abrigo y me fui al ml a buscar unos libros para la investigación. Mi cuarto ahora estaba invadido de libros llenos de dibujos y pinturas, en los que se escondían miles de rostros e historias de la humanidad entera. Leer y ver todo lo anterior me recordaba lo mucho que disfruto dibujar y pintar, pues, para mí, esto va más allá de una responsabilidad o una necesidad, es más bien una característica de mi personalidad. Desde niña dibujaba siempre que podía, en los cuadernos decorando los apuntes, en el descanso, en el bus hasta antes de dormir, pues hacerlo me hace sentir completa, es mi manera de entender el mundo.

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Nunca pensé que la investigación desempolvaría viejos dibujos de mi infancia, pero leer sobre las facciones y las expresiones me hizo pensar en qué tan consciente estaba de estas caracteristicas al hacer mis propios retratos. Busqué, entre mis kimonos y libros, los cuadernos que había guardado y, como saboreándolos, vi cada uno de los dibujos. Noté entonces un patrón; retratos, miles de ellos, inventados o de personajes cercanos, pero todos con algo muy mío. Unos me recordaban, más que otros, lo que sentía cuando los hice o, más bien, lo que queria sentir de ellos. Entonces comprendí que mi investigación no estaba tan lejana a mis intereses, pero el sueño me ganó. Las geikos gastamos mucha energía en nuestro entrenamiento y es de esperarse que cuando tenemos tiempo libre, se nos cierren los ojos por aquel cansancio, durmiéndonos sin control alguno. Cuando desperté, mi Okasan –madre– me dijo que la 26 se había congestionado y no había movilización hacia el centro. Por eso decidí ir a una bilbioteca local y leer más sobre el tema, me impresionaba la forma en que cada autor se aproximaba al retrato, todos trataban de alguna forma capturar la personalidad del modelo, y es precisamente este uno de mis intereses principales, que a través de las líneas, los colores y las manchas mi percepción de su identidad se pueda ver. En los libros de mi investigacion encontré que el concepto de identidad1 viene de un legado del siglo xvii, cuando la idea del “yo” se investigaba filosóficamente y, previamente, se fue pasando a atributos externos, como la cara y el comportamiento; esto permitía la distinción entre un individuo y otro. También lei que la idea de comunicar el estado psicológico o emocional del modelo fue desarrollándose luego del siglo xix, cuando el Romanticismo alimentó tal fascinación con las cualidades particulares, personalidad y acciones de un individuo. Pero lo que más me llamó la atención fue cómo en los retratos las características externas de un individuo se reflejan en la pintura a través de su pose, vestuario y comportamiento. Por lo anterior entendí entonces mi necesidad de reforzar los gestos y la fisonomía, dibujando un mapa de personalidad mas que un mero retrato.


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Leyendo entendí que a través de la historia multiples artistas han cuestionado la misma problemática; plasmar la personalidad, carácter o individualidad del modelo en el lienzo, y que el observador lo capte, es un gran reto para un retratista. Algunos artistas hallaron en los antiguos tratados sobre fisionomía una aproximación a este ideal. Un gran exponente de esta teoría es Johann Caspar Lavater2 , quien argumentaba que cada característica facial podía revelar información significativa y algo básica sobre el carácter de la persona representada. Pero la fisionomía no era la única herramienta de los retratistas, las teorías del comportamiento y expresión en los manuales de conducta en Europa de los siglos xvii y xviii ayudaban a ver la función de las expresiones. Para estas teorías, la expresión se distinguía de la fisionomía, pues la primera es un efecto temporal de las emociones que se revelaban en el rostro a través de los rasgos faciales. Lo anterior me hizo pensar en la importancia, no solo de las facciones sino también de las expresiones, y que el deseo que mis retratos no sean solo un simple estudio anatómico sino más bien una selección del rostro. La composición, lo remarcado de los gestos y los colores son pistas que doy sobre cómo percibo su personalidad. Llegó el día de la clase, y adjuntos a la presentación llevé una series de retratos. Familiares, amigos y unos seres no tan apreciados para, no solo hacer un resumen de mi investigacion, sino también poner en práctica lo aprendido. 3 En estos quería que se entendiera cómo percibía emocionalmente a esas personas y cómo se ha creado una comunicación subjetiva entre lo que expreso y lo que interpreta el públicoS

1 West, S. (2004). Portraiture (p. 29-30). New York : Oxford 2 West, S. (2004). Portraiture (p. 34-35). New York : Oxford

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Watashi wa E

[ Yo

soy... ]


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En Bogotá existen varios sitios denominados K aryukai –El mundo de la flor y el sauce–, ubicados en la zona noroccidental de la ciudad. Estos sitios son, exclusivamente, para los deleites estéticos. Específicamente en La estrada no Karyukai, se encuentra la Okiya –Posada– Jiménez, donde vivimos un grupo de Geishas –Artistas–, (aunque preferimos el término: Geiko –Mujer del arte– o Maiko –Mujer de la danza–) . Se me conoce como Alexandra Jiménez. Hago parte activa de la okiya desde hace unos 10 años, mi pasión por las danzas y el arte empezaron muy pequeña, pues amaba dibujar cuanta cosa podía y en donde fuera, al igual que tomar los cassettes de Bach, Beethoven y Vivaldi, pertenecientes a mi padre, Carlos, para bailar interpretativamente por horas y horas… Ahora mismo soy estudiante de la Universidad de los Andes en el departamento de Arte. Creo que disto bastante de la idea que se tiene de una Geiko, al estar en desacuerdo con las arcaicas normas de la okiya. 3 Algunos suelen llamarme Madame Hentai –Pervertida– por mi forma de expresarme (bailes, gestos, movimientos) y sienten un aura bastante sugerente. Para una Geiko normal eso puede ser muy ofensivo pero a mí me gusta. Pero, ¡no se confundan!, una cosa es ser oirán –Cortesana– y otra muy diferente es ser Geiko. Nosotras vendemos arte, no cuerpos. —Este nombre tiene un significado muy atado a tu personalidad, querida. Está constituido por, -a, la primera letra del alfabeto occidental, por ser la primera en la sucesión de la okiya. -le, derivado de -ore para que no se te olvide ser una persona agradecida y humilde; -xan, derivado de -san, un agregado de formalidad a los nombres que indica la seriedad y respeto que deben tratar todas las geiko. Y, finalmente, por -dra, por ser dragón de tierra, un verdadero lider bondadoso y poderoso.

Pasó un tiempo para que llegase a acostumbrarme al cambio, pero luego lo acepté.

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Antes de que mi madre me asignara como atotori, era una persona totalmente diferente. Mi obsesión en ese entonces era coleccionar Mangas (Comic Japonés), de género Shôjo –enfocado hacia la audiencia femenina adolescente–. Aunque es muy sintético, me ayudó mucho como base para el dibujo, y alguna vez participé secretamente en el segundo concurso nacional de Manga. Mi proyecto quedó de sexto lugar entre 75 propuestas y aunque mi madre estaba orgullosa, la abuela Geiko se molestó muchísimo conmigo, me dijo que ese tipo de dibujos eran para diseñadores frustrados y que nosotras, como –mujeres artistas–, teníamos la responsabilidad de preservar el arte tradicional. 3 Mi prioridad es ser una Geiko, por eso guardé todos mis mangas y prometí no dibujar tal estilo hasta que tuviera el título de Geiko. Sin embargo, me fue muy difícil poder desligarme de la representación sintética del mangaka y, entre más lo hacía, mis retratos eran cada vez más fieles a la realidad y más grande era la ausencia de esa HikaruS


Mi querida Adela... E


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En septiembre de 2010, a los 92 años, La Geiko mayor (Adelina) cayó enferma. Dos semanas antes de su partida, el 31 de octubre, permanecí junto a su lecho la mayor parte de la tarde. Su cuerpo se veía muy débil y me dolía ver en sus ojos esa consciencia de que pronto no estaría entre nosotros. No fue una tarde de conversación, simplemente la abracé y le dije con ternura: —“Más allá de ser mi bisabuela, eres un gran ejemplo a seguir.” le di un

beso en su mejilla y me arrunché con ella.

La sentí quedar dormida como cuando tenía 4 años y ella cuidaba de mí. Más de una vez me salvó de las acosadas de mi primo Kakusei –Devorador Voraz–. Sus enseñanzas, ya sean las que me daba en las clases de preparación para ser geiko o en la intimidad familiar, quedarán en mi mente por siempre. Creo, que ni su hija (la abuela Geiko) pudo seguirle los pasos, Adela es Adela. Ella tuvo una juventud bastante difícil siendo una agricultora más de Guatavita. A veces, junto a Eustacio (su esposo) transportaba los alimentos por caminos de herradura entre los pueblos y con todas sus limitaciones, su joven viudez, repartiendo su tiempo entre ser madre y trabajar, se formó como una mujer valiente y decidida. Adela siempre fue muy observadora estricta y silenciosa. Cada vez que la veía, andaba por el jardín espantando los perros o tomándose su cacao. No era una persona muy expresiva, aunque eso cambó en sus últimos años. Conmigo se volvió más conversadora y a veces su sonrisa salía tímida entre esa piel desgastada y marcada por el tiempo. Su ausencia más allá de notable, es monstruosa. 3 La casa de la vega, que tan acostumbrada estaba a sus gritos y al sonido de su bastón, es ahora silenciosa. Ya ni los perros ladran…

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3 Quisiera dar mis respetos a dos personas que a pesar de las tribulaciones, han mantenido su fe en mĂ­ y en mis habilidades: Mi madre y mi tĂ­a.


お 母 さ ん E


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Berenice nació en Girardot, mis abuelos (Beatriz y Heriberto) la criaron con mucha vocación hacia Dios y sus valores cristianos. Era una de las chicas más inteligentes de su promoción, con excelentes calificaciones. Su único problema fue que, a pesar de su facilidad al expresarse sobre temas académicos, siempre se mostraba tímida en las reuniones; aspecto que aún conserva y que suelo decirle entre bromas. Siempre se mostró pícara, jugaba con mi papá en la mesa, se correteaban y, a pesar del tiempo, todavía perdura ese patrón. Muchos dicen que tengo esa misma picardía. Cuando abrió la okiya junto con mi bisabuela en el año de 1995, ejerció uno de los cambios más drásticos en su vida, fueron muy difíciles los primeros años, pero ella se mantuvo muy perseverante y poco a poco llegó a ser muy conocida en todo el sector. Para ese momento, podíamos hacer algunas fiestas familiares sin ninguna clase de compromisos. Era el día del padre y habíamos conseguido un karaoke para hacer cómoda la estancia y participación de los invitados, además cada bisnieto tenía que preparar un postre (ahí como pude preparé con ella un flan de yuca) y hacer un dibujo de nuestros padres. La fiesta fue un éxito, su clímax fue cuando todos cantaron conmigo el tema “Penélope” (aún me da pena aceptar que canté eso...) Mi madre alabó mi voz y el dibujo que hice de mi padre, fue entonces cuando me predijo que yo sería una gran artista y que muchos reconocerían mis diferentes destrezas, pues como Licenciada en educación preescolar había visto en mí, aptitudes para ser la mejor Geiko. Mi crianza fue bastante perseverante, pues en el colegio jamás obtuve calificaciones impresionantes. A pesar de ello, Madre seguía enseñándome cuanto podía, con amor y autoridad. Mi relación con ella tomó mayor fuerza cuando me diagnosticaron epilepsia juvenil en el año de 1998, el doctor Tanigawa, quien trabajaba para la okiya, le comentó que esto era curable y que en tres años estaría normal. (Ella aún cree, de

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manera ferviente, en sus palabras a pesar de que ahora tengo 23 años y mi epilepsia ha empeorado en los últimos años). Se volvió más protectora conmigo, y deseaba que más allá de su papel como tutora Geiko y madre, la viera como una amiga, lazos que se fueron fortaleciendo en mis años de adolescencia. En los últimos otoños, ella se ha abierto aún más conmigo, contándome muchas de sus experiencias en la escuela donde trabaja, la administración de la okiya, y a veces sobre mi padre. Una vez estaba pintando un retrato para ella y noté la incomodidad de su sonrisa en la foto, su típica timidez estaba a f lor de piel, y pensé: Arg! Si la voy a pintar quiero que vean a la madre que trató en la intimidad de la okiya, alguien segura, alegre y pícara. A la Berenice que corre risueña por la casa. Una mujer con experiencia. Ella solo podía sonreír ante mi mueca mal disimulada y suavemente me susurró: 3 ¡Hija! me hiciste bustona, jajaja! Y… hazme algo más de pelo por favor, la belleza de una Geiko es su negro azabache!!! Y… se fue con una sonrisa que iluminaba su caraS


Libia Maria E


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Libia María vive en Ibagué. Sin embargo, cada vez que puede viene a vernos con su mirada dulce, y algunos arequipes en la maleta, jejeje. Recuerdo cuando sus visitas eran más frecuentes, aproximadamente a mis nueve años, me trenzaba el cabello al estilo “espina de pescado”, con la delicadeza digna de una mujer como ella. Desde que era muy pequeña la admire muchísimo, pues es una mujer bastante inteligente y refinada, estudió en la universidad del Tolima, Licenciatura en Matemáticas y Física. Realmente era impresionante la naturalidad de sus explicaciones cuando venía a darme refuerzos en matemática. El verla expresarse tan fluidamente en algo que para mí era totalmente abstracto y aburrido me impresionaba. Mi tía es mucho mas reservada, conservadora y silenciosa que mi madre. Tanto así que le dediqué una canción cuando hice mi primera presentación tocando el Koto, la canción se llama 3 “A blushing example of japanese womanhood” <Delicada como el cerezo, fuerte como las olas que tocan tierra >. Para cuando me presenté por vez primera como maiko, mi tía me arregló con mucho esmero, poniéndome en la parte trasera de mi cabellera delicadamente recogida, una gran flor de cerezo, acompañada de margaritas en seda que iban en caída. Juntó un largo alfiler con bolas de Jade que iba de un extremo al otro y me concedió, para tal evento especial, el kimono con el que ella solía presentarse cuando tenía mi edad. —Ponte este traje, ¡seguro se te verá muy bien!

Era un kimono de satén color índigo, con estampados tradicionales: flores de Melocotón y pétalos de cerezo, un bolso de seda con la insignia de la familia bordado en oro. Un regalo bastante considerable diría yo... — Oye tía… ¿hay mucha gente afuera? — ¡Ay, Alexa!, dijo mirándome con ternura, ¡todos están esperándote, es tu

primer día como Maiko, déjalos sorprendidos con tu hermosura e inteligencia! Eché un suspiro, tomé mi bolso y salí junto a ella hacia el salón principalS

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Ying Yang E


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Diana, mi imōto –hermana menor–, 3 es todo lo contrario a lo que soy yo. Aunque es dos años menor, muchos dicen que por su personalidad parciera que tuviera unos cinco o seis años más que yo. Es bastante seria y reservada, celosa de que tomen sus cosas y, al igual que mi madre, tiene un sentido muy incorporado de religiosidad. Estudia administración de empresas en la universidad de la Cámara de Comercio y es una de las estudiantes más alabadas por sus calificaciones. Mi relación con ella en un principio no pasó de peleas y conflictos por nuestras diferencias; sin embargo, ella ha aprendido a vivir con mis actitudes “raras” y hasta las disfruta. Por ser la menor, no fue seleccionada para seguir el legado de la okiya, mas, debido a su carrera, se encarga religiosamente de la parte administrativa junto a mi madre. Yo realmente no entiendo mucho de eso; no obstante, cuando la veo trabajando concentrada y algo deprimida, casi al borde de la crisis existencial, llego con mis orejas de gato y le bailo ridículamente de puntitas, mientras doy vueltas cantando una trova que me inventé acerca de las orejas de Luna –la mascota de la okiya–. 3 Ella solo me mira con algo de desaprobación y una ligera risa burlona para luego decirme, “¡Madure! jajaja”. A veces siento que ella necesita un poco de desorden en su vida, pues ama controlarlo todo y sin que nada perjudique su armonía construidaS

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Hassamneitor E


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3 Siempre se tiene un familiar con el que se tiene más confianza, aquel que se distingue entre los demás parientes por su sinceridad y rebeldía. Hassam Hayek es el segundo hijo de mi tía Libia, y, al igual que ella, su fascinación por las ciencias exactas lo llevó a estudiar matemática pura. Es un chico bastante particular pues comparte conmigo el mismo gusto por el animé y la comedia argentina. Desde muy pequeño lo entrenaron para ser un okanban o –encargado del sake–, y aunque para algunos esta actividad es poco importante, es una de las más relevantes a la hora de hacer una recepción. El okanban debe estar pendiente de la temperatura del sake, lo cual puede parecer sencillo, cuando en realidad es ahí donde radica su importancia. Cada invitado desea el sake a una temperatura diferente y es su misión hacer que llegue con los grados de calor apropiados para que se disfrute en su totalidad. Él practicaba todas estas técnicas en Ibagué, junto a mi tío Luis. Pero luego de terminado su pregrado se dirigió a la okiya de mi familia para trabajar medio tiempo mientras hacía su maestría en la Universidad Nacional. Esto causó que pasáramos mucho más tiempo juntos y se creó un ambiente lleno de confianza y espontaneidad entre nosotros. Uno de los momentos que más recuerdo, es la noche del “Día de los inocentes” de hace dos años. Hassam estaba emocionado pues un personaje que admiramos visitaría la okiya, Diego Capusotto, humorista argentino. Así que preparó sus mejores prendas y el sake más exclusivo para tan importante visita. Siendo las 9:00pm, llegó Capusotto con un grupo de comediantes nacionales. Todos estabamos emocionados por mostrarles la mejor parte de la ciudad. Mi madre y yo les recibimos en la recepción y les llevamos a la sala principal, los organizamos alrededor de la mesa y así fue llegando el banquete. Capusotto se veía bastante complacido y, acercándose un poco más a nosotras, empezó a hablarnos sobre su programa y la variedad de personajes que tenía. Ahí intercambié unas palabras con él, haciéndole saber de mi enorme admiración hacia él y uno de sus personajes, Violencia Rivas, quien dice ser la creadora del punk y es revolucionaria de los derechos de la mujer. Aunque ficticio, las ideas de este personaje influenciaron mucho en mi pensamiento y tenía que agradecerle. Mi madre no habló mucho pues ella no conocía nada del invitado.

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En pleno banquete, uno de los acompañantes me preguntó por el okanban, fue ahí cuando llamé a Hassam. Él llegó con una sonrisa de oreja a oreja para preguntar sobre el sake. Uno por uno fue respondiendo cómo deseaban la temperatura del delicioso licor. Cuando llegó el turno de Diego, él solo lo miró y dijo “Ron Jamaica y lo quiero caliente”. Todos quedamos atónitos. ¿Dijo Ron Jamaica? Recuerdo haber visto ese ron en sitios poco recomendables y la okiya solo ofrecía además de sake, vodka y whisky. Hassam entró en caos, se retiró y dijo que volvería enseguida, ¿dónde podría encontrar eso, y más importante, el ron se calienta? Pasó media hora y no aparecía. Diego se estaba molestado un poco y fue ahí cuando intervine. Pedí permiso para retirarme y corrí a buscarlo, lo encontré junto las escaleras mirando licoreras en las páginas amarillas con algo de desesperación. Hablé con él por unos minutos tratando de solucionar el problema. Cuando iba a llamar a la licorera más cercana, sonó su celular. Era Rubén su mejor amigo de la universidad quien llamaba a saludarlo. Al notar la voz desanimada de Hassam, le preguntó el porqué y este, al responderle, solo emitió una carcajada. — Cállate, acá tengo como dos cajas. Si quieres puedes pasar por ellas, pero eso sí me

tiene que pagar con una visita no?

Sus ojos volvieron a brillar y apenas pudo mandó al mensajero para recoger las cajas. Me pidió que volviera a la sala e intentara distraerlos. Entonces volví a la sala con una guitarra y algo de sake frío para que lo degustaran mientras cantaban. Pasados 20 minutos, llegó Hassam con el pedido y tenía en su bandeja, tanto el sake, como el dichoso ron. Me lo entregó y fui sirviendo a cada uno de los invitados. Cuando todos empezaron a beber, Diego lo miró con gusto y le dijo que era la primera vez que le daban un licor con la temperatura apropiada pues nadie sabía cómo calentar un ron. Lo invitó a la mesa y habló con él toda la noche. Al final de la reunión, Diego no podía del mareo y, entre risas, ya para despedirse, le autografió su uniforme. Desde ese día, él guarda en su cuarto el uniforme como un recuerdo muy especial. A veces cuando entro a su cuarto me burlo de una foto que le tomé y en donde es más que obvio que Diego no era el único tomado de la reuniónS


3 Luego de pelear con muchos de mis parientes, ingresé a la Universidad de los Andes para estudiar Artes Plásticas. Era agosto de 2007 y estaba próxima a mi decimonoveno cumpleaños, fue ahí donde conocí a tres personas que aún considero de mis amistades más íntimas y fuertes; ellos abrieron mi mundo de una forma colorida y única. Es por eso que he querido dedicarles este espacio.


Gina Candela E


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A la estimada señorita Gina Cappella la conocí en mis primeros años de estudiante, siempre con su risa enérgica y actitud alternativa. Sus comentarios aleatorios me sacaban siempre una sonrisa, creo que luego de mi tía fue la segunda persona en enseñarme a arreglar el pelo para las ceremonias que ofrecíamos en la okiya. La verdad es que ella se interesaba mucho por el mundo de las Geiko; sin embargo, optó por estudiar, desde hace un año, Diseño de Interiores en la Salle College, y, créanme, hizo una buena elección; ¡sus trabajos son espectaculares! Es bastante descomplicada y muy alegre. 3 Siempre que nos vemos terminamos riéndonos, en un buen sentido, del sensei de Arte en occidente, quien nos mató con su metodología, su obsesión con la revista soho y su sensei de literatura clásica (y amor de estudiante). Sin importar lo superficial que puede ser el tema de conversación, ella siempre está ahí alegre y dispuesta a escuchar. Su apoyo ha sido también algo memorable. Recuerdo cuando Adela falleció, fue la que más estuvo pendiente de cómo me estaba sintiendo, ella había perdido a su abuelo hacia poco y en sus palabras encontraba mucho más que un consejo. Su familia es criadora de perros de exhibición, así que a veces, cuando la agenda estaba algo ligera, iba a visitarla para jugar con sus perros. Además ella vive en ciudad salitre, muy cerca de la okiya, entonces las visitas eran un poco más frecuentes. Lo que más me agrada de ella es su estilo al vestirse: prendas ligeras llenas de colores vivos, tejidos artesanales o telas indias y, vale recalcar que más allá de eso, Gina tiene un alma bastante libre. Es una excelente amigaS

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“Oh romance novels and your false expectations...”

Mary E


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Maria Donado. A ella la conocí por Pipo, de quien les hablaré luego. Esta barranquillera es una Yamato Nadeshiko3 en todo el sentido de la palabra. Aunque no lleva más de 3 años en la okiya, su destreza a la hora de danzar es impresionante, y la suavidad de sus movimientos en la ceremonia del té es bastante famosa entre nuestros visitantes. 3 Siempre va segura de sí misma, sus conversaciones y opiniones son bastante densas y fundamentadas, nunca la verás diciendo alguna estupidez. Sabe cómo comportarse y qué decir en el momento justo, además es bastante inteligente. Ahora está estudiando Publicidad en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y es bastante buena en su carrera. Sería una digna sucesora para la okiya. Una cosa que siempre admiraré de ella es su sazón a la hora de cocinar. Creo que ni practicando llegaría a ese nivel de sabor. A veces he visto como algunas de las criadas le preguntan por su famosa “torta de atún”, ella solo se ríe y les da la receta con mucho gusto. Porque eso sí, su corazón no es engreído, como el de muchas Geiko que conozco. Es bastante amable y aunque a veces se muestre algo seria, se preocupa siempre por sus amigos. También es de admirar su forma de arreglarse para las ceremonias en general, sus kimonos son bastante originales, muchas de las maiko suelen copiar su estilo, que independiente que sea en traje de ceremonia o con prendas comunes, siempre conserva ese aire femenino y delicado. Ella me enseñó mucho con su ejemplo sobre la importancia de cuidarse y dedicarse tiempo. Es una gran modelo para míS

3 Yamato Nadeshiko es un término japonés para referirse a la “mujer perfecta” o al ideal de mujer que se tiene socialmente.

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“ Só Tinha De Ser Com Você…" -Antonio Carlos Jobim

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Podría escribir libros enteros sobre mi experiencia con tan peculiar personaje. Supe de su existencia en la clase de Pintura —¡wow! ¿Quién pintó este cuadro? —¿Está muy bueno, no? Se lo estamos guardando al “artista”, jajaja.

Se llama Próspero, está con nosotros en la clase. ¿No lo has visto?

Sin embargo, mi timidez casi autista no me permitía hablar con mucha gente. No le conocía, pero quise saber más de él y fue así como supe que estaba conmigo en la clase de m.e.a.t. Ahí empecé a hablar con él una que otra vez. Al principio, quizás le parecía muy chistosa (sí, en un mal sentido), pero conforme nos fuimos conociendo, se formó una de las amistades que más he valorado. Más allá de sacarme buenas carcajadas y darme momentos únicos, 3 debo agradecerle el cambio extremo que hizo en mí, y cómo eso me ayudó a ser una mejor geiko y, más allá de eso, una mejor persona. Él me enseñó varios bailes tradicionales, su exigencia fue parte fundamental de mi fama en la okiya, pues practicando severamente fue que manejé a la perfección el baile Nanoha La historia de una mariposa y una flor de berza, para la celebración de la visita de la reina Isabel. Ese día le invité amablemente y fue la sensación. Al inicio de la fiesta, la reina se mostraba algo indispuesta, así que hable con Mary, quien para ese momento era mi pupila en la escala de enseñanza para Geiko. - Oye, ¿por qué la reina no ha probado bocado? - Creo que a ella no le agrada la comida de mar, o no le cae bien... Su expresión desde el principio fue muy seria. Sin embargo, las geiko conocemos el lenguaje de los ojos, al fin y al cabo somos maestras en ese tema, y se veía bastante incómoda con nuestra recepción. Llego el primer plato y con él, el inició la celebración. Su expresión protocolaria me daba migraña, ¿cómo

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no podía apreciar nuestra cálida recepción? Igual me mantuve en mi posición de anfitriona, las geiko nos mantenemos siempre en nuestra posición, sin importar el momento, manejamos la situación lo más sereno posible. Fue ahí cuando mi madre me llamo tímidamente desde la puerta a medio abrir, —Alexa, Próspero me ha llamado. Me dijo que se encontraba en un trancón por la 30 pero que llegará en 15 minutos.

Yo estaba muerta del susto, pues no es común que gente particular ingrese a este tipo de celebraciones; sin embargo, ya tenía mi plan b en caso de que preguntaran. Me preparé para hacer mi entrada, abrí la puerta y pedí permiso para ingresar. Me senté cerca a la reina. Realmente estaba nerviosa, era una de mis primeras recepciones como geiko y la okiya se preparó durante meses para la fiesta. No pasó ni un minuto cuando llego él, vestía muy elegante con sus zapatos de punta, una camisa morada ajustada y un abrigo. Algo sencillo, pero sofisticado. Me levanté y debido a la expresión de la reina, hice una reverencia frente a todos y me dispuse a explicar, —Lamento la interrupción, sé que este tipo de celebraciones son muy exclusivas; sin embargo, puesto que la reina no habla español y nosotras no somos expertas en inglés, me he tomado el atrevimiento de traer a un amigo quien hará la traducción cuando sea necesario. Por favor recíbanlo con cordialidad.

Se sentó al lado mío e inmediatamente percibió la actitud de la reina —Ajá mamichula, ¿qué le pasa a la reina? —No tienes idea, no ha probado bocado y además ha estado seria y nada accesible a nuestras conversaciones. No lo está disfrutando para nada.

Solo fue decir eso para que todo hiciera, ¡boom! Su característica personalidad empezó a hacer fuerza cuando la reina le llamó para que sirviera de traductor entre ella y el cónsul japonés. Al principio su participación fue


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exclusivamente eso, mas él fue pidiendo una botella de sake y fue repartiendo a todos. Le explicó a la reina que esta bebida se toma caliente y que sería una falta de respeto enorme si no lo aceptaba. La reina, quien no pronunciaba casi nada, aceptó su invitación, cayó en su trampa. Para la media hora siguiente, ellos fueron los que tomaron más sake de toda la fiesta, y la reina, entre su protocolo, se comportó bastante alegre y quizás algo osada, pues al final le dio un beso en la mejilla de lo más cordial. Hasta le pidió a mi madre que siempre que ella viniera, estuviera “el chico de camisa morada” para su recepción. La pobre salió apoyada en uno de sus guardaespaldas. Fue ahí cuando Mary se me aproximó y, de su sonrisa discreta, salió un susurro, —Hmmm, qué raro, Pipo embriagó a la reina. Qué falta de respeto…

Su actitud es bastante brillante, resalta cuando esta en público. Es por eso que a veces le llamo entre bromas Kibou no Hikari, que significa –luz de la esperanza–, porque con su personalidad hiperactiva y alegre hace brillar cualquier reunión. Él ha sido bastante incondicional conmigo, es mi adorado –hermano mayor–S

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Kakusei no Koduo [ Sonido de un Despertar ] E

“Apuñala el cuerpo y sanará, pero lastima el corazón y la herida permanecerá abierta durante toda la vida” -Mineko Iwasaki


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Era la reunión decembrina del 2001. Los ataques de migraña que tuve en ese año fueron fuertes y ese día no fue la excepción. Cuando ya tuve oportunidad, huí sigilosa hacia el cuarto de mis padres en el segundo piso, me puse una toalla húmeda en el ojo y apague la luz. Al principio, el sonido de las canciones no me dejó dormir, pero poco a poco me fui quedando profunda. Luego, algo empezó a molestarme, sentí una ligera rugosidad entre mis piernas, podía escuchar el húmedo jugeteo de su venenosa lengua contra mi piel, abrí un poco mis ojos y noté su figura arrodillada frente a mí. Era un primo al que me referiré como Kakusei –Devorador Voraz– y que por el desagradable machismo que atravezaba a la abuela geiko, todas sus acciones estaban cubiertas en inmunidad. Enseguida percibió que estaba algo despierta y tomó mis manos fuertemente. Para ese momento tenía varias experiencias muy desagradables con ese monstruo encima mío, siempre buscándome en cuanta reunión familiar había. Por esta razón odiaba la casa de abuela geiko, 3 el recuerdo de su rojiza mirada y cómo ponía sus manos sobre mí, aún eriza mi piel. “No hay nada mejor que cuando el dolor se junta con el placer”, decía suavemente con miedo a que se supiera su asqueroso vicio, respondiéndome cuando le dije lo mucho que me dolía. Llena de impotencia y desprecio, no podía parar de llorar sintiendo cómo me tocaba, sin respeto o cariño alguno, solo con necesidad y dominancia, como si fuera otro juguete más hecho para la entretención de su truculento y egoísta falo. Todos bailaban y cantaban en el primer piso pero yo no podía gritar o moverme. Con una mano me tapaba la boca y con la otra perforaba mi cuerpo sin cuidado, como si su única intensión fuera lastimarme. Sentía cómo se comía algo de mí, algo que era muy importante y que no estaba hecho para él, y, entre las luces que se filtraban por la cortina y las que se pasaban por debajo de la puerta, podía ver cómo de su hinchada y malformada boca corrian las gotas de mi interior. No sé muy bien qué fue lo que me quitó ese día, pero tengo claro que nunca fue de él para saborearlo. Fue la noche más larga y siniestra.

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Cuando se marchó, me arreglé el kimono y fuí hacia donde estaba el resto de la familia. En ese momento la vergüenza y el miedo no me dejaron gesticular ninguna queja o reclamo. La abuela geiko, con su mirada fría y sabionda, me miró con desprecio; luego vió al mounstro, limpiándose mis entrañas con sorbos de un tibio wiskey y las mangas de su camisa barata. -Tu flor esta manchada y ya nunca conocerás el verdadero amor. ¿Satisfecha? Yo solo la miré con desconcierto, ¿cómo podía ser esto mi culpa? Y, si hace tanto sabía de sus traspasos, ¿por qué no había hecho nada al respecto? - Todo te lo has buscado tú, por necia, desobediente e indisciplinadaS


“Infeliz animal que detrás de esos ojos profundos, brillantes y llenos de maquillaje esconde un arsenal de malicia y celo. Te quemas en deseo mientras tus ojos ponen cara de perra digna, sin embargo cuando nadie te ve y te quitas la máscara, sales a cazar como la musaraña que eres.” -Madame Hentai

E


Pasé toda mi secundaria sin discordias o rencores, me llevaba bien con todos y pensaba que, al igual que mi padre, no tenía la capacidad de sentir negativamente. Sin embargo, me tocó tragarme todos mis pensamientos cuando conocí a Hannya4. Fue ella, 3 la señorita de ojos rojos y nariz empolvada, la que despertó mi dragón interno. En todo el tiempo que la conocí, obviaba sus deberes de geiko por andar hablando de hipotéticos traquetos paisas con hipotéticas mansiones e hipoteticos relaciones complicadas e inexplicables. Pero lo anterior solo me molestó cuando decidió clavar sus venenosos colmillos en mis amistades, impulsada por su propia soledad y tristeza autoproclamada S

4 Hannya es una máscara que se usa en el teatro Nô, representa a una celosa mujer demonio o la serpiente venenosa que posee una gran sonrisa maliciosa.


BibliografĂ­a - West, S. (2004). Portraiture. Oxford University Press. - Bell, J. (2000). 500 self- portraits. New York : Phaidon - Lord, J. (2002). Retrato de Giacometti. A.Machado Libros. - Iwasaki, M. (2004). Vida de una geisha. Barcelona: Ediciones B,S.A.


- アレクサンドラ 如来 の 妄想 - Los Delirios de Alexandra Nyorai  

Tesis de Grado

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