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Descubriendo mi magia

Un cuento para despedirse amorosamente de la lactancia materna


Érase una vez un niùo feliz, en una familia feliz, que se alimentaba de una bubi feliz.


La bubi era mĂĄgica: servĂ­a para comer, para curar, para acompaĂąar y, a veces para dormir.


Cierto día el niño se dio cuenta de algo sorprendente... la magia de la lechita que salía de la bubi ya estaba dentro de él…

Pero… ¿Cómo pasó esto?


Empezó a darse cuenta una tarde. El niño, que era muy corredor, estaba corriendo, se cayó y se raspó la rodilla... -  ¿Quieres lechita? - le preguntó la bubi -  Mmm… no, está bien, mejor me sobo y me pongo pomadita – contestó el niño.


Otro día el niño no estaba tomando tanta leche… y la bubi le preguntó preocupada: -  ¿No tienes sed? -  No mucha… Tomé agua y lechita de muuu.


-  ¿Y no tienes hambre? -  No mucha… Es que hoy comí picadillo, queso y brócoli - contestó el niño. -  Mmm… lo mismo me dijiste el día que comiste pollito y alcachofas - le contestó pensativa la bubi.


Un fin de semana, Mamá había estado trabajando fuera de la casa y al llegar a buscarla a un campamento, el niño, que seguía siendo muy corredor aunque se cayera a veces, corrió para que lo cargara. Y cuando la tenía cerquita le dijo a la bubi:


-  ¡Bubi, tengo que platicarte algo! Hoy al despertar de la siesta me sentía muy triste, le conté a papá lo que pasaba y él me abrazó… eso me ayudó a sentirme mejor. -  ¡Qué bien! – le dijo la bubi muy emocionada – ¡Qué padre que platicar como te sientes y los abrazos de tanta gente que te quiere, te ayuden a sentirte mejor!


Una mañana al niño le dolía la panza. -  Quizá te cures con un poco de leche dijo la bubi. -  Puede ser… pero primero voy a probar con un tecito de manzanilla con miel y si no me siento mejor, puedo ir con el doctor a que me revise. ¿Quieres un poquito de té?


Una noche, ya acostados en la cama, la bubi le dijo al niño: -  Hoy estoy un poco cansada, ¿Podrías intentar dormirte sin tomar lechita para que yo pueda descansar? -  ¿Pero… cómo le hago? - preguntó el niño con mucha curiosidad. -  Puedes pedirle a mamá o a papá que te canten, abrazar a vaquita o a changuito, balancear tu pie como a veces lo haces, o puedes poner atención en tu respiración e imaginarte que cada parte de tu cuerpo va descansando - le propuso la bubi.


-  Muy bien - pensó el niño y respirando profundamente comenzó a decir: -  Mis deditos están cansados, mis piecitos están cansados, mis rodillas están cansadas, - de pronto comenzó a bostezar - mis piernas están cansadas, mi cintura está cansada, mi panza está cansada… z z z z z z… -  Sigue el pecho - le dijo la bubi con voz de secretito, pero el niño ya se había quedado totalmente dormido.


Cada noche iba ensayando maneras distintas y... ¡Oh sorpresa, lograba dormirse! … a veces en posturas muy chistosas. Y al día siguiente tenía mucha energía para jugar y seguir descubriendo cosas nuevas…


Entonces llegó el día en que el niño y la bubi tuvieron que despedirse: -  Te voy a extrañar mucho bubi - dijo el niño. -  Yo también - dijo la bubi. Se les salieron algunas lagrimitas y se abrazaron por última vez. Y el niño le dijo: -  No te preocupes, ya soy grande y estaré bien. ¡Muchas gracias! Y la bubi se puso muy feliz gracias al niño, que sabía correr y abrazar y hacer sonreír.


Y así, el niño se dio cuenta de que aunque la lechita se acabó, su magia se quedó para siempre dentro de él y cuando iba creciendo, se iba transformando de mil maneras maravillosas.


Querida Mamá, este cuento es mi manera de ayudarnos a mi y a mi hijo a despedirnos de uno de los procesos más maravillosos que he vivido, te invito a adaptarlo a lo que tú y tu hij@ necesiten, ojalá te sea de utilidad.

Para Erin, Gracias por invitarme en cada paso a encontrar maneras creativas de crecer contigo ¡Te amo mi pequeñijo!

Abril 2017 Samara Quintanilla Con la colaboración de: Javier García, Lourdes Quintanilla, Daniel Irabién, Mache Treviño, Rosario Chávez y Haydee Mervich Inspirado en "La teta cansada" de Dormir sin llorar.

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Cuento "Descubriendo mi magia"  

Un cuento para despedirse amorosamente de la lactancia materna. Por: Samara Quintanilla

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Un cuento para despedirse amorosamente de la lactancia materna. Por: Samara Quintanilla

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