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Nicolás Bedel Atramentaria


Las pinturas de Nicolás Bedel son homenajes permanentes a sus dos grandes pasiones: la naturaleza y la técnica pictórica. Sus paisajes, mares, galaxias y cosmos parecen reales pero no en el marco de lo hiperrealista sino en un plano sensorial adonde uno termina atrapado en ellas, algo parecido a un plano onírico que se presenta ante nosotros y de repente uno “esta ahí”, viviendo las obras como desde adentro hacia fuera y pareciese como si por un momento hubiésemos entrado en otra dimensión. En cuanto a la técnica, la de Bedel es única y una creación propia que nace de la mezcla de la mas tradicional técnica pictórica y de la mas revolucionaria experimentación en esta disciplina. Mezcla pigmentos fotoluminiscentes, con elementos de la industria farmacéutica y pigmentos y lacas tradicionales que trabaja con un clásico pincel pero también con sopletes, jeringas y herramientas secretas. La mezcla de todos estos elementos logra que el cuadro tenga muchas capas y relieves, ya que la resina se mezcla con la pintura logrando diferentes dimensiones y a su vez el efecto de las capas genera que de acuerdo a cual sea el punto de vista del espectador la obra puede tener diferentes elementos que aparecen o desaparecen y colores que cambian según la posición del que observa. Hace unos años llegó a su pintura la fosforescencia. Este es un fenómeno lumínico en el cual el material tiene la propiedad de absorber la energía y almacenarla en forma de luz, para después volver a irradiarla. Gracias a la característica de los pigmentos fotoluminiscentes con los que trabaja la luz natural o artificial se absorbe cargando estos pigmentos. Hay distintos colores que aparecen: Los verdes, azules, rojos, anaranjados, rosas, logrando así que la luz sea también un elemento mas de las obras. Lo que pasa en su taller solo lo podemos intuir pero pareciese siempre que hay algo de alquimia o magia que no llegamos a alcanzar. Domitila Bedel & Fresia Carnota


La sorpresa del asombro Julieta Bliffeld La experiencia a la que conduce la obra de Nicolás Bedel es realmente única. Y aunque resulte redundante hablar de la singularidad a la que nos expone es, de verdad, insoslayable. Entonces me pregunto ¿qué me producen estos cuadros en los que al principio no veo más que masas informes? Tardo en encontrar un sentimiento. Paso de la incomprensión al desasosiego y de ahí a la fascinación porque Bedel, a través de una técnica única e impecable, cuya mayor virtud tal vez sea el estar sin estar, nos revela aquello que no vemos la mayor parte del tiempo, aquello que, como sus pinceladas, está pero no está. Porque los cuadros de Bedel remiten al origen de manera múltiple. Y la multiplicidad no está solo en los temas: el universo, el fondo del mar, la naturaleza en general; sino también y, sobre todo, en lo que resulta de la utilización de pigmentos fotoluminiscentes que se cargan con luz y que revelan sus brillos en la oscuridad. Así, a la luz del día, nos enfrentamos a una obra para luego, cuando se apaga, ver otra completamente distinta. Esta experiencia multiplica exponencialmente las lecturas de las obras que, según cuántos y cuáles pigmentos sean los que se carguen, mostrarán, cada vez que nos paremos frente a ellas, diferentes formas iluminadas que modifican la totalidad. Bedel vive gran parte del año solo en Uruguay, en la costa. Estos cuadros fueron pintados en Aiguá, Partido de Maldonado, y tal vez sea esta coyuntura la que le confiera la autoridad de venir a completar el vacío, de representar aquello que nos supera y nos maravilla a la vez, como si el origen resultara un misterio para todos menos para él. Así me dejo llevar, veo pequeños puntos dorados que se expanden como fractales dentro de círculos infinitos, pienso en el Big Bang, en pedazos de materia desintegrándose para luego formar nuestra galaxia; después paso a otra serie y siento, a través de la complejidad de la técnica, el arrullo marino, ese sonido que se escucha quedo pero constante como en las caracolas vacías, y también descubro los organismos unicelulares que fueron el origen de todas las especies. Bedel nos conduce de un estadio a otro, naturalmente, con suavidad. La cadena me lleva después a un volcán imponente que, a la vez, es una realidad más cercana, más tangible. Me emociono con los detalles ínfimos, aquellos que sabemos que denotan la unicidad de la obra, que revelan la capacidad de Bedel de traernos a lo que sí podemos comprender. Entonces, cuando ya creí haberlo visto todo, se apaga la luz y los cuadros me revelan su otro yo. Siluetas fluorescentes que danzan, demostrando que todos los mundos tienen sus lados b, hermosos y a veces también malditos. Asombrada por mi propio asombro, concluyo que Bedel logra representar lo inefable, y que su obra pareciera hacerse eco de lo que dijo Nieztsche en La voluntad de poder “Las grandes cosas exigen que no las mencionemos o que nos refiramos a ellas con grandeza: con grandeza quiere decir cínicamente y con inocencia”.


 

Atramentaria I (Luz y oscuridad) 2013-2014 Pigmentos fotoluminiscentes y resinas sobre panel de aluminio 67 x 50 cm 1,900 USD


 

Atramentaria II 2013-2014 Pigmentos fotoluminiscentes y resinas sobre panel de aluminio 67 x 50 cm 1,900 USD


 

Atramentaria III (Luz y oscuridad) 2013-2014 Pigmentos fotoluminiscentes y resinas sobre panel de aluminio 67 x 50 cm 1,900 USD


 

Atramentaria IV (Luz y oscuridad) 2013-2014 Pigmentos fotoluminiscentes y resinas sobre panel de aluminio 67 x 50 cm 1,900 USD


 

Atramentaria V (Luz y oscuridad) 2013-2014 Pigmentos fotoluminiscentes y resinas sobre panel de aluminio 67 x 50 cm 1,900 USD


 

Atramentaria VI 2013-2014 Pigmentos fotoluminiscentes y resinas sobre panel de aluminio 67 x 50 cm 1,900 USD


 

Atramentaria VII 2013-2014 Pigmentos fotoluminiscentes y resinas sobre panel de aluminio 67 x 50 cm 1,900 USD


 

Atramentaria VIII (Luz y oscuridad) 2013-2014 Pigmentos fotoluminiscentes y resinas sobre panel de aluminio 67 x 50 cm 1,900 USD


 

Atramentaria IX (Luz y oscuridad) 2013-2014 Pigmentos fotoluminiscentes y resinas sobre panel de aluminio 67 x 50 cm 1,900 USD


 

Atramentaria X (Luz y oscuridad) 2013-2014 Pigmentos fotoluminiscentes y resinas sobre panel de aluminio 67 x 50 cm 1,900 USD


 

Atramentaria XI (Luz y oscuridad) 2013-2014 Pigmentos fotoluminiscentes y resinas sobre panel de aluminio 67 x 50 cm 1,900 USD


 

Atramentaria XII (Luz y oscuridad) 2013-2014 Pigmentos fotoluminiscentes y resinas sobre panel de aluminio 67 x 50 cm 1,900 USD


 

Atramentaria XIII (Luz y oscuridad) 2013-2014 Pigmentos fotoluminiscentes y resinas sobre panel de aluminio 67 x 50 cm 1,900 USD


Bio Nicolás Bedel nació en Buenos Aires, Argentina, el 30 de octubre de 1974. La pintura forma parte de su vida desde que tiene memoria. Se recibió de arquitecto en la Universidad de Buenos Aires y fue profesor de pintura. En 2004 fue miembro fundador del grupo “Orgánico”, un colectivo de artistas multidisciplinarios que incluía al legendario Clorindo Testa, con el que expuso en el Centro Cultural Recoleta. A partir del 2005, Bedel reparte su tiempo entre Buenos Aires y Uruguay, donde pasa meses investigando y desarrollando su obra. Allí realiza cada verano muestras individuales y grupales en diferentes espacios logrando que sus obras formen parte de importantes colecciones nacionales e internacionales. En 2011 presenta en la Galería Dabbah Torrejón su exposición individual “Micromegas y Macrogemas” y de la exposición grupal “Cachorros” en la Galería Miau Miau. A principios de 2012 viaja a México para realizar un mural y en Noviembre de 2012 inaugura “A un millón de años Luz de casa” en el espacio Machete de México D.F junto a Ivana Brenner. En Junio de 2013 inaugura “Tonta Luz” en Buenos Aires Argentina en Slyzmud. En Febrero de 2014 inaugura su exposición “atramentaria” en Galería Machete, México D.F.


Más información sobre el artista: www.nicolasbedel.com www.cargocollective.com/bedelnicolas http://issuu.com/obermedia/docs/nicolas_bedel Más información sobre la galería: www.macheteart.com machete@macheteart.com


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