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PEDRO CHERTA

DEFENSA SICILIANA VARIANTE NAJDORF


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PEDRO CHERTA

DEFENSA SICILIANA VARIANTE NAJDORF PRIMERA EDICIÓN TRANSCRITA

COLECCIÓN

NUEVA ESCAQUES

EDICIONES MA40 3


DEFENSA SICILIANA. VARIANTE NAJDORF Pedro Cherta

Transcripción al sistema algebraico de MA40 1ª edición: ??? (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.) 2ª edición: ??? (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.) 3ª edición: ??? (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.) 4ª edición: junio 1978 (por EDICIONES MARTÍNEZ ROCA, S. A.)

1ª edición transcrita: febrero 2011

2011 por EDICIONES MA40, http://www.edicionesma40.com

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(ED. de lujo) ISBN: 978-84-615-0155-7, impreso por LULU, http://www.lulu.com (ED. rústica) ISBN: 978-84-615-0157-1, impreso por PubliCEP, http://www.publicep.com

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ÍNDICE

LA VARIANTE NAJDORF 1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6;………………..……………………………..…

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CAPÍTULO PRIMERO 6. Ag5,……………………………………………...…….. SECCIÓN A: 6. …, e6; 7. f4,………………………..…. Apartado Primero: 7. …, Db6; 8. Dd2, Dxb2; 9. Tb1, Da3;………………………………...……. Variante Primera: 10. e5,……………….. Variante Segunda: 10. f5,…………...….. Variante Tercera: 10. Axf5,………...…… Apartado Segundo: 7. …, b5;………………….. Apartado Tercero: 7. …, Ae7;………………….. Variante Primera: 8. Df3, h6;……...……. Variante Segunda: 8. Df3, Dc7;…….….. Apartado Cuarto: 7. …, Cbd7;…………...…….. Apartado Quinto: 7. …, Ad7;………….........….. SECCIÓN B: 6. …, Cbd7;………………………......….

11 11 14 18 26 32 34 41 42 47 60 64 67

CAPÍTULO SEGUNDO 6. Ac4, e6; 7. Ab3,………………………….........…….. Apartado Primero: 7. …, b5;………….........….. Apartado Segundo: 7. …, Ae7;……............…..

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77 80 86


CAPÍTULO TERCERO 6. f4, e5; 7. Cf3,……………………….................…….. Apartado Primero: 7. …, Dc7;…................…… Apartado Segundo: 7. …, Cbd7;…...............…

89 91 94

CAPÍTULO CUARTO 6. Ae2,………………………….……....................…….. 97 Apartado Primero: 6. …, e5;…...................…… 97 Apartado Segundo: 6. …, Cbd7;….............… 104 CAPÍTULO QUINTO 6. g3,………………………….....................…………..

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CAPÍTULO SEXTO 6. h3,………………………….…....................………..

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DEFENSA SICILIANA LA VARIANTE NAJDORF

3. d4 4. Cxd4 5. Cc3

Esta variante, que en la actualidad es una de las favoritas en el enorme complejo que significa la Defensa Siciliana, tiene, cómo no, sus antecedentes en el siglo pasado, época en la que se colocaron los cimientos teóricos de las aperturas. Pero, en realidad, se juega con frecuencia y amplio conocimiento de causa a partir de la década 1940-1950, en la que el gran maestro Najdorf la aplicó con asiduidad en partidas de torneos magistrales, y por esta causa se la conoce corrientemente con su nombre. En publicaciones ajedrecistas del Este europeo se denomina «el sistema 2. …, d6; y 5. …, a6», sin duda por entender que no ha sido Najdorf quien primeramente jugó la variante; pero nosotros opinamos que en la misma forma que allí conocen antiguos sistemas con los nombres de Kan, Sosin, Taimanov, etcétera, podemos nosotros distinguirla con el del gran maestro polaco-argentino. Las jugadas constitutivas de la variante Najdorf son: 1. e4 2. Cf3

cxd4 Cf6 a6

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O sea, que, como en el sistema Paulsen, las negras juegan a6 ya en los primeros movimientos, para impedir a las blancas la instalación de una pieza (caballo o alfil) en su casilla b5. Pero, por lo demás, el sistema Najdorf es totalmente distinto. En primer lugar, las negras no juegan de inmediato e6, aunque las más de las veces lo hagan prontamente, sino d6. En segundo lugar, y

c5 d6

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esta es verdaderamente la auténtica característica del sistema, el caballo de dama negro raras veces se desarrolla por la casilla c6. Casi siempre lo efectúa por la casilla d7, y ello, como ocurre generalmente con todas las comparaciones, tiene ventajas y desventajas. Como quiera que son largas de enumerar, las iremos viendo en los análisis y comentarios que desarrollaremos paulatinamente. Para combatir la variante Najdorf las blancas disponen principalmente de las siguientes respuestas: 1. 6. Ag5, 2. 6. Ac4, 3. 6. f4, 4. 6. Ae2, 5. 6. g3, 6. 6. h3, Las dos primeras son las que gozan de mayor aceptación, con toda justicia. Su extensa gama de líneas de juego, de hondo contenido táctico, lo justifica plenamente. Otras jugadas carecen de importancia teórica, o revierten rápidamente a las variantes principales mencionadas.

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CAPÍTULO

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(1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6) 6. Ag5

peón doblado sin compensación, por lo menos aparente, que justifique tal situación. Además, ahora no sería bueno aplicar el sistema del dragón (6. …, g6), toda vez que después de 7. Axf6, exf6; las negras tendrían, además del peón doblado, una seria debilidad en el peón de dama aislado y retrasado. En consecuencia, no parece haber mejores respuestas que 6. …, e6; y 6. …, Cbd7; que evitan el doblaje de peones y encajan perfectamente en el espíritu estratégico del sistema Najdorf. Veámoslas por el mismo orden.

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SECCIÓN A (1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. Ag5)

Esta jugada es afín al sistema Rauser en la Defensa Siciliana (1. e4, c5; 2. Cf3, Cc6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, d6; 6. Ag5), pero aquí el caballo de dama negro no se ha desarrollado todavía y en su lugar se ha efectuado la jugada a6. El objetivo principal es continuar 7. Axf6, y tanto si la respuesta es 7. …, gxf6; como 7. ..., exf6; las negras se encuentran ya de inmediato con un

6. … 7. f4

e6

(Véase diagrama núm. 3) Ésta es la jugada que más se aplica modernamente. Con toda seguridad es la más activa, toda vez que se amenaza 8. e5, muy fuerte en

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a3, Ab7; 12. f4, Cd7; 13. f5, Re7; con juego equivalente), 8. …, Cbd7; (8. ..., Ae7; 9. 0-0-0, Cbd7; 10. g4, Dc7; 11. Ag3, Ce5; 12. De2, Cexg4; 13. Ah3, h5; 14. f4, con ventaja para las blancas); 9. 0-0-0, Ce5; (9. ..., Dc7; 10. Ag3!); 10. De2, g5; 11. Ag3, Ad7; 12. h4, Tg8; 13. hxg5, hxg5; 14. Cf3, Dc7; 15. De3, Ae7; 16. Ae2, b5; (Spasski-Petrosian, XXII Campeonato ruso). La posición es compleja, tal vez ligeramente favorable a las blancas. b) 7. …, Cbd7; 8. 0-0-0, Dc7; 9. Dg3!, (jugada clave que presiona los puntos d6 y g7, preparando el avance f4) 9. …, b5?!; (es un tanto arriesgado este avance de peón. Más prudente es 9. …, Ae7; y eventualmente 10. …, 0-0); 10. Axb5, axb5; 11. Cdxb5, Db8; (11. ..., Da5; 12. Axf6, Cxf6; 13. Txd6!, Cxe4; 14. Cc7+, Dxc7; 15. Txe6+, Rd7; 16. Td1+, Cd6; 17. Cb5, Dc5; 18. Cxd6, Rxe6; 19. Db3+, Re5; 20. f4+, Rxf4; 21. Dg3++!; partida Grankin-Gutkin, 1968. Una bonita miniatura. No vale tampoco 11. ..., Dc5; por 12. Ae3, Dc6; 13. Cxd6+, Axd6; 14. Txd6, Db7; 15. e5, Ch5; 16. Dg4, g6; 17. Txe6+, fxe6; 18. Dxe6+, Rf8; 19. Ah6+, Cg7; 20. Cd5, Cc5; 21. Df6+, Re8; 22. Dxg7, Dxg7; 23. Axg7, Tg8; 24. Cc7+, Rf7; 25. Cxa8. Las blancas, que tienen cinco peones por una pieza ganan con relativa facilidad; partida Vernei-Beliavski, 1970); 12. Cxd6+, Axd6; 13. Dxd6, Dxd6; 14. Txd6, según una conocida partida Bronstein-Najdorf, Buenos Aires. 1954. Siguió 14. …, h6; 15. Ad2, Ab7; 16. f3, 0-0-0; con juego equivalente, pero parece mejor para las blancas 15. Axf6, Cxf6; 16. Thd1.

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esta posición.

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Merece mención aparte la jugada del gran maestro Pachman, 7. Df3, (véase diagrama núm. 4), cuyo motivo principal es preparar el enroque por el lado de dama. Las negras disponen de diversas respuestas: a) 7. …, h6; 8. Ah4, (8. Axf6, Dxf6; 9. Dxf6, gxf6; 10. 0-0-0, b5; 11.

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c) 7. …, Ae7; 8. 0-0-0, (caso de 8. Ae2, para enrocar corto, las negras pueden seguir 8. …, Ad7; 9. 0-0, Cc6; 10. Tfd1, Tc8; 11. Cxc6, Txc6; 12. Td3, h6; 13. Ae3, b5; 14. a3, e5; con juego más o menos igual, partida Nicolic-Milic, Belgrado, 1966) 8. ..., Dc7; (lógica jugada que aparta esta pieza importante de la peligrosa columna central de dama. Las alternativas son 8. …, Ad7?; 9. e5, dxe5; 10. Cxe6!, fxe6; 11. Dxb7, con ventaja para las blancas; y 8. …, Cbd7; 9. Tg1, Dc7; 10. g4, iniciando el ataque por el flanco de rey. Puede seguir 10. …, b5; 11. a3, Ab7; 12. Axf6, Cxf6; 13. g5, Cd7; 14. Dh3, 0-0-0; 15. f4, con mejor juego para las blancas); 9. Dg3!, 0-0; (antes de emprender el contrajuego por el flanco de dama hay que asegurar al rey. Resulta peligroso ya enseguida 9. …, b5; 10. f4, Cbd7; y ahora sigue el clásico sacrificio en posiciones de este estilo 11. Axb5, axb5; 12. The1, 0-0; –12. ..., b4; 13. Ccb5, Db8; 14. e5, dxe5; 15. fxe5, con fuerte ataque– 13. e5, Ch5; 14. Df3, Cxf4; 15. Axe7!, Cxe5; 16. Dxf4, Dxe7; 17. Cdxb5, con ventaja para las blancas. Tampoco es convincente 9. …, Cc6; 10. Cxc6, bxc6; 11. f4, h6; 12. Axf6, gxf6; –12. ..., Axf6; 13. e5, seguido de 14. Ce4– 13. Dg7, Tf8; 14. Ac4, la iniciativa es para las blancas); 10. f4, Cbd7; 11. Ad3, b5; 12. a3, Tb8; 13. The1. A esta posición se llegó en una partida Konstantinopolski-Friedstein, que puede considerarse como modelo en esta variante. Siguió 13. …, b4; 14. axb4, Txb4; 15. e5, dxe5; 16. fxe5, Txd4; 17. exf6, Dxg3; 18. hxg3, Cxf6; 19. Axh7+, Cxh7; 20. Axe7, Txd1+;

21. Txd1, Te8; con juego equivalente. d) 7. …, Ad7; (una buena variante para las negras. El objetivo es jugar Cc6, y caso de contestar las blancas Cxc6 responder con Axc6); 8. 0-0-0, Cc6; 9. Tg1, (ahora 9. Dg3, puede ser contestado con 9. …, h6; y caso de 10. Ae3, –10. Axf6, Dxf6– entonces 10. …, Dc7; y eventualmente, enroque por el lado de dama), 9. …, Ae7; 10. g4, Cxd4; (una partida Torán-Wexler, Buenos Aires, 1955, siguió 10. …, Dc7; 11. Ae3, Cxd4; 12. Axd4, e5; 13. Ae3, Ac6; 14. g5, con mejor juego para las blancas); 11. Txd4, Da5; 12. Ae3, Ac6. Las negras, que pueden enrocar también por el lado de dama, no tienen dificultades. El maestro soviético Muhin ha aplicado en alguna de sus partidas la jugada 7. Dd3, (véase diagrama número 5).

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El objetivo principal es el mismo, o sea, inmediato enroque lar-

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go; pero aquí el avance f4 de las blancas puede efectuarse sin preparación alguna. En una partida MuhinPlatonov, 1969, se jugó 7. Dd3, h6; 8. Ah4, Ae7; 9. f4, Cbd7; 10. 0-0-0, Dc7; (es a considerar 10. …, g5!?; 11. fxg5, Cg4; 12. Ag3, Cge5; 13. De2, hxg5; 14. Cf3, Da5; 15. Rb1, b5; con contrajuego para las negras, partida Muhin-Kamenov, 1968); 11. Ae2, b5; (11. ..., Cc5; 12. Df3, Ad7; 13. f5!, e5; 14. Cb3) 12. Af3, Ab7?; (jugada instintiva, que en este momento resultó fatal. Era necesario precederla de 12. …, Cc5; para desviar la dama blanca, y entonces sí Ab7. Una demostración más de que es preciso mantener una vigilante atención en cualquier fase de la partida); 13. Cxe6!, Sorprendente jugada que decide rápidamente. Continuó 13. …, fxe6; 14. e5, dxe5; 15. Dg6+, Rf8; 16. Axf6, Axf6; (16. ..., Cxf6; 17. Axb7, Dxb7; 18. fxe5, y las blancas recuperan la pieza con ventaja posicional decisiva); 17. Ah5, Cc5; 18. fxe5, Axe5; 19. Thf1+, Af6; 20. b4!, Ae4; 21. Txf6+, gxf6; 22. Dxf6+, Rg8; 23. Cxe4, abandonan. La variante 7. Dd3, ha sido hasta ahora poco experimentada, y a juicio del autor merece mayor investigación. En respuesta a 7. f4, (posición del diagrama núm. 3), las negras disponen de varias líneas a seguir. Veamos:

Todas ellas, excepto la última (arriesgada continuación de Polugaiewski), tienden a impedir un inmediato e5 por parte de las blancas. Las vamos a analizar con todo detalle. APARTADO PRIMERO (1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. Ag5, e6; 7. f4) 7. …

Db6

6

Esta jugada, que desclava la dama y ataca el indefenso peón b2 blanco, fue considerada, por principio, como inoperante, dado que la amenaza Dxb2 no era tomada seriamente en consideración. Pero los profundos análisis actuales y numerosos ejemplos prácticos en partidas de torneo, han demostrado que hay mucho a discutir sobre cuánto de bueno o de malo puede acarrear la captura del famoso «peón de la he-

1. 7. …, Db6; 2. 7. …, b5; 3. 7. …, Ae7; 4. 7. …, Cbd7; 5. 7. …, Ad7;

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de 10. …, Ae7; 11. Ad3, h6; –o bien 11. …, b6; para 12. …, Ab7– 12. Dh3, Tg8; 13. Ah4, g5; 14. fxg5, hxg5; 15. Af2, b6; partida GufeldSuetin, Tiflis, 1967, la ventaja de las blancas, si existe, es mínima), 10. …, Ae7; (ahora es posible 10. …, b5; pero después de 11. a3, Ab7; 12. Axf6, Cxf6; 13. f5!, las blancas obtienen un juego prometedor con la apertura de líneas. Caso de que las negras sigan 13. …, e5; para cerrar el centro, puede contestarse 14. g4, h6; 15. h4, Db6; 16. Ag2, Ae7; 17. g5, con iniciativa para las blancas) 11. g4, (11. Ad3, h6; 12. Ah4, g5!; 13. fxg5, Ce5; 14. De2, Cfg4; 15. Cd4, –15. h3, Cxd3+; y 16. …, Ce5– 15. ..., hxg5; 16. Ag3, Ad7; con juego satisfactorio para las negras), 11. …, b5; (ya no hay opción. Es preciso desarrollar el alfil de dama por la casilla b7 y preparar el contrajuego en este flanco. La alternativa 11. ..., h6; 12. Ah4, g5; 13. fxg5, Ce5; 14. Dg3, Cfxg4; 15. gxh6, Txh6; –después de 15. ..., Axh4; 16. Dxh4, De7; 17. De1, Txh6; 18. Dd2, las negras se encuentran ante problemas de difícil solución–; 16. Axe7, Dxe7; 17. h3, –hay que liberar a la dama blanca de la tarea de defender el peón h–, 17. …, Ad7; 18. Ca5, 0-0-0; 19. Tg1, Cf6; 20. De3, favorece decisivamente a las blancas, que amenazan simultáneamente Dxh6 y Da7) 12. Axf6, (no resuelve nada 12. h3, Ab7; 13. Ag2, Tc8; con buen juego para las negras), 12. …, Cxf6; 13. g5, Cd7; 14. Ag2, Ab7. Hemos llegado a una posición compleja y difícil de enjuiciar. Las blancas mantienen la iniciativa, pero las negras pueden obtener ex-

rencia». El gran maestro norteamericano Fischer ha sido uno de los que más ha arriesgado en el experimento.

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Corrientemente, las blancas responden con la jugada de Keres 8. Dd2, (que elegimos para la variante principal), cediendo el discutido peón, pero de no estar el jugador de las blancas conforme con ello, puede continuar con 8. Cb3, (véase diagrama núm. 7). Después de 8. …, Cbd7; (8. …, De3+; 9. De2, Dxe2+; 10. Axe2, Cbd7; 11. 0-0-0, b6; 12. f5, e5; es ligeramente ventajoso para las blancas, partida Keres-Van den Berg, 1958. Pero es interesante 8. …, h6; 9. Axf6, –no vale 9. Ah4, por 9. …, De3+; ganando el peón f–, 9. …, gxf6; 10. f5, h5!; 11. Ae2, De3; 12. Dd3, Dxd3; 13. cxd3, Cd7; 14. 0-0, Re7; según una partida Van den Berg-Olafsson, 1961, con posibilidades equivalentes); 9. Df3, Dc7; 10. 0-0-0, (para impedir b5 de las negras, puede jugarse 10. a4. Después

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celente contrajuego en el flanco de dama.

Cxd5, cxd5; 15. Ae2, h5; 16. 0-0, Dc5+; 17. Rh1, dxe5; y el ataque de las blancas no parece tener grandes posibilidades de progresar; hay que tener en cuenta que en este momento las blancas llevan dos peones de desventaja). La continuación lógica para las negras, dada la variante elegida, es 9. …, Dxb2. Después de 10. Tb1, Da3; 11. e5, las negras disponen de: a) 11. …, Cd5; 12. Cxd5, Dxd3; 13. Axd3, exd5; 14. e6, fxe6; (14. ..., Cc6; 15. Cxc6, bxc6; 16. exf7+, Rxf7; 17. Tb6, c5; 18. c4!, d4; 19. 0–0, y las blancas tienen ventaja posicional a cambio de un peón, partida Mikenas-Tal. 1959); 15. Ag6+, Rd7; 16. f5, e5; 17. Ce6, b5; (17. ..., Ae7; 18. Axe7, Rxe7; 19. Cc7, Ta7; 20. Cxd5+, Rd7; 21. 0-0); 18. a4, (no vale 18. Ae8+, Rxe8; 19. Cc7+, Rd7; 20. Cxa8, Ab7; 21. Cb6+, Rc7; 22. Af2, d4; y el caballo blanco está copado) 18. …, Ta7; (ahora sí que la amenaza Ae8+ era efectiva, toda vez que el caballo situado en b6 del paréntesis anterior podría ser defendido con a5); 19. 0-0!. A pesar de los dos peones de menos la posición de las blancas es preferible por su total desarrollo. Las negras no tienen prácticamente jugada útil: por ejemplo, 19. …, Ab7; sería contestada con 20. f6!, (20. …, Rxe6; 21. fxg7, Axg7; 22. Tf7). b) 11. …, dxe5; 12. fxe5, Cd5; (12. ..., Cfd7?; 13. Cxe6!, y no vale 13. …, fxe6; 14. Dg6++!); 13. Cxd5, exd5; (13. ..., Dxd3; 14. Cc7+, Rd7; 15. Axd3, Rxc7; 16. Tf1); 14. e6, Ab4+; (tal vez sea mejor 14. ..., Dxd3; 15. exf7+, Rxf7; 16. Axd3, Cd7; 17. Af5, –17. Tf1+, Cf6; 18.

8

En lugar de la jugada del texto, 7. …, Db6; se ha aplicado también con frecuencia la intermedia 7. …, h6; (véase diagrama núm. 8). Después de 8. Ah4, Db6; se ha venido preconizando por la teoría la jugada 9. Dd3, (aunque también vale 9. Dd2, como en la variante principal. Por ejemplo: 9. …, Dxb2; 10. Tb1, Da3; 11. e5, dxe5; 12. fxe5, Cfd7; 13. Ac4, y ahora, en caso de 13. …, Ae7; puede seguir el clásico sacrificio 14. Cxe6!?, que veremos a lo largo de la citada variante principal. Favorece a las negras 13. Ae2, –en lugar de 13. Ac4–, 13. …, Ae7; 14. Ag3, Ag5; 15. Dd3, Cc5; 16. Df3, 0-0; etc. También cabe la posibilidad de que las blancas jueguen 11. f5, –en vez de 11. e5–; como casi siempre que las blancas efectúan esta jugada, es mejor para las negras el desarrollo del caballo dama por la casilla c6: 11. f5, Cc6; 12. Cxc6, bxc6; 13. e5, Cd5; 14.

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de la jugada 7. ..., Db6; de las negras en la variante principal.

Axf6, gxf6; 19. Tb6, Ae7–; 17 ..., Ac5; 18. Axd7, Axd4; 19. Axc8, Taxc8; 20. Txb7+, Rg6; y la ventaja de las blancas es reducida); 15. Txb4!, Dxb4+; 16. c3, Dc5; 17. exf7+, Rxf7; 18. Ae2, Cc6; (18. ..., Te8; 19. 0-0+, Rg8; 20. Dg6, Tf8; –20. ..., Txe2, 21. Tf7–; 21. Af6, Dc7; 22. Ad3); 19. Tf1+, Rg8; 20. Ah5, Ce5; 21. Dg3. Las blancas tienen un juego muy superior, que compensa sobradamente el material sacrificado. De todas formas, si las blancas quieren eludir esta gama de complicaciones, a 7. …, h6; 8. Ah4, Db6; pueden contestar 9. Dd2, Dxb2; 10. Tb1, Da3; y ahora 11. Axf6, en lugar de 11. e5, que hemos visto en los paréntesis a) y b) anteriores. Después de 11. ..., gxf6; se entra en la variante principal, que iremos desarrollando, pero con la circunstancia de que el alfil de rey de las negras no puede ocupar la casilla h6 propia de inmediato, requiriendo para ello perder un tiempo para efectuar h5. Finalmente, es a considerar por parte de las blancas la jugada 9. a3, (después de 7. …, h6; 8. Ah4, Db6). Las negras no pueden seguir 9. ..., Dxb2?; a causa de 10. Ca4, lo mejor parece ser 9. …, Cc6; (9. …, Ad7; 10. Af2, Dxb2; 11. Cde2!). 10. Af2, y ahora, no siendo factible la captura temática Dxb2, las negras no tienen otra solución que retirarse jugando 10. ..., Dc7. Las blancas pueden continuar cómodamente con 11. Df3, Ae7; 12. Ad3, Ad7; 13. 0-0, 0-0; 14. Tae1, con juego satisfactorio. Y ahora volvamos a la posición del diagrama núm. 6, después

8. Dd2 La continuación de gambito introducida por Keres, a que hemos aludido. Si las negras quieren justificar ahora la jugada 7. …, Db6; deben continuar 8. ..., Dxb2. Caso contrario, después de enrocar por el lado de dama, las blancas tendrían posición superior. Por ejemplo, 8. …, Cc6; 9. 0-0-0, Cxd4; 10. Dxd4, Dxd4; 11. Txd4, partida Keres-Panno, Goteborg, 1955, en la que a pesar de la liquidación de piezas se aprecia ventaja de desarrollo para las blancas. 8. …

Dxb2

9

Las negras aceptan el reto y se aventuran en la infinita gama de complicaciones que se derivan de esta captura de peón.

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9. Tb1

10

Las blancas todavía tienen opción a continuar con 9. Cb3, jugada fuerte que amenaza ganar la dama después de a3 y Ta2. Caso de 9. ..., Cc6; puede seguir 10. Tb1!, (10. a3, Ca5!), 10. …, Da3; 11. Axf6, gxf6; 12. Ad3, Ag7; 13. 0-0, 0-0; 14. Tf3, con ventaja para las blancas (Matulovic-Kavalek. Sousse, 1967). Tal vez lo mejor para las negras, después de 9. Cb3, sea 9. …, Cbd7; que en caso de 10. a3, permite también 10. …, Cc5;. Después de 10. Axf6, (10. Ad3, Cc5), 10. …, gxf6; 11. Ae2, Da3; 12. 0-0, h5; 13. Rh1, Ae7; 14. Tad1, Cc5; el juego es complicado y no fácil de decidir. Una partida Kuzmin-Platonov, Harkov, 1967, siguió 15. f5, Ad7; 16. fxe6, fxe6; 17. e5, Cxb3; 18. axb3, fxe5; 19. Ce4, d5. Aunque las blancas tienen ventaja en su desarrollo, no parece bastante para decidir el juego. La partida terminó con empate en la jugada 38. 9. …

VARIANTE PRIMERA 10. e5

11

Da3

(Véase diagrama núm. 10) Hemos llegado a la posición «clave» de toda la variante Durante mucho tiempo se ha discutido sobre el mejor camino a adoptar por las blancas en este momento, a elegir entre 10. e5, 10. f5, y 10. Axf6. Vamos a analizar estas tres continuaciones por el mismo orden.

10. …

dxe5

Ésta es la contestación que se aplica con preferencia. Algunas veces se ha jugado 10. …, h6; 11. Axf6, (11. Ah4, dxe5; 12. fxe5, Cfd7;

18


Cxf8; 25. Dxf8, Rb6; 26. Df2+, Rc7; 27. Dg3+. Tablas. Toda la variante es muy complicada y susceptible de ser analizada con mayor detención. La jugada 10. …, Cfd7; fue refutada en una partida Keres-Fuderer, 1955, con 11. f5!, Cxe5; 12. fxe6, fxe6; 13. Ae2, Cbc6; 14. Cxc6, bxc6; 15. Ce4, d5; 16. 0-0, Da4; 17. Ah5+, Rd7 (17. ..., g6; 18. Cf6+); 18. Txf8, y las negras abandonaron ante la amenaza Cc5+. Tampoco vale 10. …, Cd5; por 11. Cxd5, exd5; 12. Tb3, Dxa2; 13. Te3, con múltiples amenazas.

13. Ac4, Ae7!; o bien 13. Ce4, Dxa2!; 14. Tb3, Da1+; 15. Rf2, Da4; 16. Ab5, axb5; 17. Cxb5, Ac5+; en ambos casos con ventaja para las negras) 11. …, gxf6; 12. Ce4, fxe5; 13. Tb3, (después de 13. fxe5, dxe5; 14. Cf6+, Re7; 15. Cf5+, exf5; 16. Cd5+, Re8; 17. Cc7+, Re7; 18. Cd5+, las blancas solamente pueden forzar el empate por jaque perpetuo, partida Voorema-Schmid, Riga, 1961), 13. …, Da4; (13. …, Dxa2; 14. Cf6+, Re7; 15. fxe5, dxe5; 16. Cf5+, Rxf6; –16. ..., exf5; 17. Cd5+, Re6; 18. Cc7+, con ventaja para las blancas– 17. Dd8+, Rg6; –17. ..., Rxf5; 18. Tf3+– 18. Ce7+, Axe7; 19. Dxe7, Da5+; 20. Re2, Cc6; 21. Tg3+, Rf5; 22. Tf3+, Re4; 23. Te3+, Rd5; 24. c4+, Rxc4; 25. Dd6, Rb5; 26. Tb3+, Rc4; 27. Tb1, y las blancas ganaron. Una interesante partida Spais-Sorokin, 1968, en la que tal vez pueda mejorarse alguna jugada por parte de las negras, pero siempre en posición inferior); 14. fxe5, dxe5; 15. Cf6+, Re7; 16. Cf5+, Rxf6; 17. Dd8+, Rxf5; (en relación con la variante anterior, ahora, con la dama negra en a4, la jugada 18. Tf3+, puede ser contestada con 18. …, Rg6; 19. Df6+, Rh7; 20. Ad3+, e4); 18. Ad3+, e4; 19. 0-0+, Re5!; (jugada de Fischer. Si 19. …, Rg6; –19. ..., Rg4; 20. Ae2++–; 20. Df6+, Rh7; 21. Tf4!, Ag7; 22. Txe4, Axf6; 23. Tg4+, y mate a la siguiente); 20. Df6+, Rd6; 21. Dxh8, Cd7; 22. Txf7!, (22. Ae2, f5!; y las negras estarían a salvo, con ventaja de material. La jugada 22. Txf7!, debida a los maestros holandeses, asegura las tablas 22. …, exd3; 23. Txd3+, Rc6; (23. ..., Rc7; 24. Dxf8); 24. Txf8,

11. fxe5 12. Ac4

Cfd7

12

Jugada de Keres considerada como la mejor continuación en la actualidad. Las otras dos posibles líneas de juego, 12. Ae2, y 12. Ce4, han caído en desuso. Veamos algún ejemplo: a) 12. Ae2, Da5; (variante de Tolush. Mejor que 12. …, Dc5; 13.

19


Ca4, Dxe5; 14. Cxe6, Dxe6; –14. ..., f6, 15. Cxf8!–; 15. Cb6, Ac5!; –obsérvese que el motivo principal de la variante consiste en la inmovilización del caballo negro situado en d7–; 16. Cxa8, 0-0; y en opinión de Euwe las blancas están algo mejor); 13. Cb3, (13. 0-0, Ac5; 14. Rh1, Axd4; 15. Dxd4, Cc6; 16. Df2, 0-0; y el peón e blanco cae irremisiblemente) 13. …, Dc7; (ahora no 13. …, Dxe5; por 14. Af4, Df5; 15. 0-0, y el desarrollo de las blancas es avasallador); 14. 0-0, Cxe5!; 15. Ce4, f5!; 16. Ah5+, g6; 17. Cf6+, Rf7; y las negras conservan el peón con juego excelente. b) 12. Ce4, h6; (fina jugada de Spasski que obliga el desplazamiento de este alfil hacia la casilla h4. Siguiendo la variante veremos la importancia de este detalle); 13. Ah4, (si 13. Af4, abandonando la amenaza sobre la casilla d8, las negras ya no tienen nada que temer) 13. …, Dxa2; 14. Tb3, Da1+; 15. Rf2, Da4. Ahora puede comprobarse la importancia de la jugada 12.ª de las negras. No es posible la combinación 16. Cxe6?, fxe6; 17. Cd6+, Axd6; 18. Dxd6, con la amenaza de mate, a causa de 18. …, Dxh4+. Como quiera que las negras, con dos peones de ventaja completarán rápidamente el desarrollo, en una partida Korchsnoi-Tolusch, 1958, las blancas continuaron a la desesperada con 16. Ab5, y después de 16. …, axb5; 17. Cxb5, Ac5+; 18. Cxc5, Dxh4+; 19. g3, Dd8; 20. Dd6, Cxc5; 21. Cc7+, Dxc7; 22. Dxc7, Cba6; las negras ganaron sin grandes dificultades. 12. …

13

Con toda probabilidad, lo mejor para las negras. Esta jugada ya fue practicada hace muchos años, pero concretamente se ha popularizado después de la partida MazzoniFischer, Mónaco, 1967. Veamos, no obstante, otras posibles continuaciones para las negras:

14

Da5

20


a) 12. …, Ab4; (véase diagrama número 14), 13. Tb3, (una novedad teórica se produjo en una partida por correspondencia SmeikalGutzler, 1967. Consiste en las jugadas 13. Cxe6, fxe6; –13. ..., Axc3; 14. Cc7+, Rf8; 15. 0-0, Axd2; 16. Txf7+, Rg8; 17. Tf3++, o bien 15. …, Dc5+; 16. Ae3, Dxc4; 17. Dd6+, Rg8; 18. Cd5, h6; 19. Txf7!–; 14. Txb4, Dxb4; 15. Axe6. El ataque es peligroso, pero después de 15. …, h6!; las blancas vienen obligadas a actuar enérgicamente para no dar tiempo al desarrollo del adversario. Por ejemplo 16. Af7+, –no vale 16. 0-0, por 16. …, Db6+; seguido de 17. …, Dxe6;– 16. …, Rxf7; 17. Dd5+, –17. 0–0+, Re8; 18. Cd5, Dc5+; 19. Ae3, Dc6; 20. e6, Ce5; 21. Cb6, Axe6;– 17. …, Rg6; 18. Dd3, Rh5; –18. …, Rxg5; 19. h4+,– 19. Dh3, Rxg5; y el ataque ha terminado. Es una variante interesante, pero parece incorrecta por parte de las blancas), 13. …, Da5; 14. 0-0, (14. a3, Ac5; –14…., Axa3; 15. Txa3, Dxa3; 16. 0-0, y las blancas, con un desarrollo completísimo tienen buenas posibilidades de ataque–; 15. Axe6, 0-0!; según Euwe), 14. …, 0-0; 15. Af6!?, (no se ve nada mejor, toda vez que las negras amenazan Cxe5 liberando su juego con ventaja. Ahora no vale 15. Cxe6?, ya que después de 15. …, fxe6; 16. Axe6+, Rh8; 17. Txf8+, Axf8; 18. Df4, Cc6; 19. Df7, Dc5+; 20. Rh1, Cf6!; 21. Axc8, Cxe5; 22. De6, Ceg4; las blancas han de abandonar, partida Tringov-Fischer, Habana, 1965), 15. …, Cxf6; (en caso de 15. …, gxf6?; las blancas ganarían empezando con 16. Dh6, Dxe5; 17. Cf5!, exf5; 18. Ce4, Ad2; –18. ...,

fxe4; 19. Th3–; 19. Cxd2, Dd4+; 20. Rh1, Ce5; 21. Tg3+, Cg4; 22. h3, De5; 23. Tf4!, De1+; 24. Cf1, Dxg3; 25. Txg4+, Dxg4; 26. hxg4, Cd7; 27. Cg3, Rh8; 28. Ad3, y las negras ya no tienen defensa, partida ByrneEvans, 1965. Tal vez sea más rápido 16. exf6, Rh8; –16. ..., Cxf6; 17. Txb4–; 17. Dh6, Tg8; 18. Ad3, Cf8; 19. Cf3, Axc3; –se amenazaba Ce4 seguido de Ceg5–; 20. Txc3, Dxc3; 21. h4, seguido de Cg5. Incluso es posible que existan otras líneas de juego para ganar, dado el retraso de desarrollo del flanco de dama de las negras); 16. exf6, Td8; 17. Txb4!, (antes de que este alfil pueda retroceder hacia la casilla f8, apuntalando la defensa y desviando la dama negra de la quinta horizontal) 17. …, Dxb4, 18. Dg5, g6; 19. Tf4, Txd4!; (momento culminante de tan apasionante línea de juego. Con esta jugada las negras devuelven material para ganar preciosos tiempos de desarrollo. Para el empate también vale 19. ..., Df8; 20. Th4, b5; 21. Ad3, b4; 22. Axg6!, –22. Cce2, Td5; o bien 22. Cf3, bxc3; 23. Txh7, Td5!; 24. Dh4, Dc5+; seguido de Th5–, 22. ..., hxg6; 23. Th6, Txd4; 24. Txg6+, y tablas, partida Hartston-Mecking, Hastings, 1967. En otra partida Tringov-Palmason, Habana, 1966, las negras jugaron 19. …, b6 –amenaza Dc5–; 20. Th4, Df8; 21. De3, Ta7?; 22. Ce4, Tad7; 23. Txh7!, y tuvieron que abandonar ante la continuación 23. …, Rxh7; 24. Dh3+, seguido de 25. Cg5); 20. Dh6, (si 20. Txd4, sigue 20. …, Cc6; 21. Th4, Dxc3; o bien 21. Tf4, Df8; 22. Th4, Ad7; 23. Ce4, Cd4; 24. Txh7!, Cf5!; 25. Th3, Db4!; con la fuerte amenaza De1+), 20. …,

21


…, Axg5; 14. 0–0!, Axd2; 15. Axf7+, Rd8; 16. Ce6+, Re7; 17. Cd5++; o a la inversa 15. …, Re7; 16. Cd5+, Rd8; 17. Ce6++); 14. 0-0, (ahora no es bueno para las blancas 14. Axf7+, Txf7; 15. e6, Tf8; 16. Cd5, Cf6; etc.; tampoco es convincente 14. Cd5, a causa de 14. …, Axg5, 15. Dxg5; Da5+!; 16. c3, h6); 14. …, Axg5; (en una partida «modelo», Duckstein-Euwe, Clare Benedict, 1956, las negras aceptaron la pieza: 14. …, fxe6; 15. Cxe6, Cc6; 16. Cd5!, Ac5+; 17. Rh1, Ccxe5; 18. Cxf8, Axf8; 19. Cc7, Tb8; 20. Dd5+, Rh8; 21. Ce6, Cg6; 22. Dd4, Cf6; 23. Cxf8, Cxf8; 24. Tbe1, y las blancas ganaron. Es mejor, pero insuficiente, 14. …, Cxe5; 15. Cd5!, Cbc6; 16. Cxc6, Cxc6; 17. Cxe7+, Cxe7; 18. Axf7+, y las blancas igualan el material, con posición superior, toda vez que no es posible 18. …, Txf7?; a causa de 19. Dd8+); 15. Dxg5, h6; (no vale 15. …, Dxc3; 16. Cf5!, Dxe5; 17. Ch6+, Rh8; 18. Cxf7+, Txf7; 19. Dd8+, Cf8; 20. Dxf8+, y mate a la siguiente); 16. Dh5, (la mejor retirada. Por ejemplo: 16. Dh4, Dxc3; 17. Txf7, Txf7; 18. Dd8+, Cf8; 19. Axf7+, Rxf7; 20. Tf1+, Rg6; 21. Txf8, Ad7!; 22. Cf3, De3+; 23. Rh1, Dc1+; 24. Cg1, Dxc2; sin que se acierte a ver una continuación satisfactoria para las blancas. O bien 16. De3, fxe6; 17. Cxe6, Txf1+; 18. Txf1, Cc6; 19. Dg3, De7; 20. Cc7, Tb8; 21. C3d5, Dc5+; 22. Rh1, Cdxe5; etc.); 16. …, fxe6; (no es buena para las negras la simplificación 16. …, Cxe5; 17. Dxe5, Axe6; 18. Cxe6, fxe6; 19. Txb7!, Txf1+; 20. Rxf1, Dc1+; 21. Rf2, Dxc2+; 22. Re1, Dc1+; 23. Cd1, análisis de Wolf. Ni tampoco 16. …, Dxc3; 17. Txf7,

Df8; 21. Dxf8+, Rxf8; 22. Txd4, Cc6; 23. Td6, (23. Th4, Rg8; –23. ..., h5; 24. g4, Ce5; 25. Ae2–; 24. Ce4, Ce5; aunque de todas maneras, las negras han pasado lo peor), 23. …, Re8; 24. Ce4, Ad7; 25. Cc5, Ce5; 26. Ab3, Rd8. Las negras van, por fin, a liberarse y tienen un peón de ventaja. Hemos seguido el desarrollo de una partida Byrne-Zuckermann, Nueva York, 1967.

15

b) 12. …, Ae7?!; (véase diagrama núm. 15). Una continuación poco clara para las negras, que ha caído en cierto desuso. 13. Axe6!, (es curioso comprobar cómo en este tipo de variantes se repite constantemente el mismo tema), 13. …, 0-0; (no vale 13. …, fxe6; 14. Cxe6, Axg5; 15. Cc7+!, Rd8; 16. Ce6+, Re8; 17. Cxg5, Da5; 18. 0-0, Cxe5; –la amenaza e6 era muy fuerte–; 19. De3, Cbc6; 20. Tbd1, –20. Cf7, Tf8!–, 20. ..., Tf8; 21. Tfe1, Ad7; 22. Td5, Dc7; 23. Dc5, y la posición de las negras es insostenible. Tampoco sirve 13.

22


Dxd4+; 18. Rh1, Rh8; 19. Tbf1, ganando); 17. Cxe6, Txf1+; (difícil encrucijada para las negras. Por ejemplo: 17. …, Cf6; 18. exf6, Axe6; 19. fxg7, Txf1+; 20. Txf1, Dxc3; 21. Dxh6, Dxg7; 22. Dxe6+, Rh8; 23. De8+, Rh7; 24. Tf7, ganando. O bien 17. …, Dxc3; 18. Cxf8, Dc5+; 19. Rh1, Cxf8; –19. ..., Cf6; 20. Txf6, gxf6; 21. Ch7!, Rxh7; 22. Df7+, Rh8; 23. exf6, Dg5; 24. De8+, Rh7; 25. Dxc8, con clara ventaja para las blancas, análisis de Jermakov y Shaposnikov–; 20. Df7+, Rh7; 21. Dxf8, Cd7; –después de 21. ..., Dxf8; 22. Txf8, Cd7; 23. Te8, b5; 24. Td1, Cb6; 25. e6, las blancas tendrían ventaja material suficiente para ganar–; 22. Df5+, Rh8; 23. Tbd1, De7; 24. Td6, con la amenaza Te6. O todavía 17. …, De7; 18. Cxf8, Cxf8; 19. Cd5!, Dc5+; 20. Rh1, Dxd5; 21. Tbd1, Dxd1; –21. ..., De6; 22. Txf8+–; 22. Txd1, Cc6; 23. De8, Tb8; 24. Td8!, Cxd8; 25. Dxd8, Rf7; 26. Dc7+, Cd7; 27. Dd6, con posición ganadora para las blancas); 18. Txf1, De7; 19. Df5, Cb6!; (es preciso impedir Cd5, seguido de Cdc7 por parte de las blancas); 20. Df8+, Dxf8; 21. Txf8+, Rh7; 22. Cc7, Ta7; 23. e6, Cc6; 24. Ce4. Con la amenaza Cd6 las blancas recuperan la pieza, con mejor juego. Boleslawski indica en esta posición, como mejor, 24. …, Rg6; 25. Cd6, Axe6; 26. Cxe6, Ta8; 27. Tf3!, con mejores perspectivas para las blancas. c) 12. ..., Cxe5?!; (véase diagrama núm. 16). Peligrosa continuación que apenas se practica. Las blancas toman rápidamente la iniciativa, empezando con 13. Cxe6!, Da5; (es claro que a 13. …, fxe6; sigue 14.

16

Dd8+, Rf7; 15. 0-0+, Rg6; 16. Tf6+, Rxg5; 17. Ce4+, y el rey negro se encuentra en una red de mate); 14. Ad8, Cf3+; 15. gxf3, De5+; 16. Rd1, (o bien 16. Ce4, fxe6; 17. Ah4, Cc6; 18. 0-0, b5; 19. Ad3, Ae7; 20. Axe7, Rxe7; 21. a4, con ventaja posicional para las blancas). 16. …, fxe6; 17. Cd5!, Ad6; (17. ..., Rxd8; 18. Da5+); 18. Ag5, Cc6; 19. Af4, y las negras no tienen respuesta adecuada para lograr la salvación. Por ejemplo, 19. …, Df5; 20. Axd6, Dxf3+; 21. Rc1, Dxh1+; 22. Rb2, Dxb1+; 23. Rxb1, exd5; 24. Dxd5, con manifiesta ventaja para las blancas. d) 12. …, Dc5?!; (véase diagrama núm. 17); 13. Axe6!, (de nuevo el mismo tema) 13. …, fxe6; (no vale 13. …, Ae7; a causa de 14 Axf7+, Rxf7; 15. 0-0+, Rg8; 16. Axe7, Dxe7; 17. Cd5, Dc5; 18. Cc7, Dxc7; 19. Ce6, Dc6; 20. Dg5, etc.); 14. Cxe6, Dxe5+; 15. De3!, (jugada poco corriente, llevando pieza de desventaja. Las blancas fuerzan el cambio de damas); 15. …, Dxe3+; 16.

23


13. Cxe6?!

17

18

Axe3, Ad6; 17. Cd5, Rf7; (recomendado por Darga, para conjurar la doble amenaza Cec7+ y Cxg7+); 18. Cec7, Cf6; 19. 0-0, Rg6!; (jugada de Vukovic); 20. Cf4+, Axf4; 21. Txf4, Cc6; 22. Cxa8, Cd5. El juego se equilibra. Así, pues, esta variante merece unos análisis más profundos. Después de tan larga digresión, volvamos a la posición que refleja el diagrama núm. 13, después de la jugada 12. ..., Da5; en la variante principal. La diferencia entre este movimiento y el que hemos visto en el comentario anterior d) consiste en que después de las jugadas 13. Axe6, fxe6; 14. Cxe6, la dama negra (que ahora está en a5 y no en c5) no queda atacada, y es factible 14. …, Cxe5; (en lugar de 14. ..., Dxe5+); 15. Ad8, Cf3+; 16. gxf3, De5+; 17. Rd1, Axe6; 18. Te1, Df5; y lo peor ha pasado (19. Ah4, Cd7; 20. Ce4, Dxf3+; 21. Te2, Df1+; 22. De1, Dxe1+; etc., según una partida Salamon-Murei, por correspondencia. 1970).

En esta variante principal vamos a seguir la partida, ya anteriormente mencionada, entre Mazzoni y Fischer, Mónaco, 1967, que terminó con una brillante victoria para las negras. Como quiera que también cabe considerar la continuación 13. 0-0, veamos sus principales líneas de juego: a) 13. 0-0, (véase diagrama número 19), 13. …, Ab4; 14. Txf7!, Axc3; 15. Cxe6, (amenaza Cxg7++) 15. …, Rxf7; 16. Cc7+, Rg6; 17. Dd3+, Rxg5; 18. Ce6+, Rh6; 19. De3+, Rg6; 20. Dg5+, Rf7; 21. Cc7+, Rf8; 22. Dd8++. (Nota del editor MA40: Más rápido es 15. Te7+, Rf8; 16. Cxe6+, Rg8; 17. Txg7++.)

b) 13. 0-0, Cxe5; 14. Tbe1!, Cxc4; (14. ..., Cbc6; 15. Cxc6, Cxc6; 16. Df4); 15. Df4, Cd6; 16. Ce4, Dc7; 17. Cf5!, Cb5; 18. Td1, Cc6; 19. Dxc7, Cxc7; 20. Cfd6+, con ventaja decisiva para las blancas (Boleslawski).

24


axb5; 21. Dd5+, Rh7; 22. Df5+, las blancas tienen, por lo menos, asegurado el empate por jaque perpetuo); 20. Cxc6, bxc6; 21. Tf1, (21. De2, Ce5; 22. Tf1, Ag4; o bien 22. Cb5, cxb5!; 23. Dxe5, Db6+; 24. Rh1, De6. La jugada 21. Tf1, tiene por objeto impedir el desarrollo del caballo negro, manteniendo anquilosado el flanco de dama del adversario); 21. …, h6; 22. Dd3, Dh5. Las blancas tienen aún una torre menos, pero la posición no es clara. No vale 23. Ce4, por la respuesta 23. …, Dd5; pero tal vez sea posible 23. h3, para poder contestar a 23. …, De8; con 24. Dd6. Toda la variante, enormemente complicada, requiere nuevos análisis. Prosigamos a partir de la posición que refleja el diagrama número 18, después de la jugada 13. Cxe6?!, de las blancas.

19

c) 13. 0-0, Ac5!; (probablemente, jugada única para refutar 13. 0-0. Las negras pretenden enrocar y continuar el desarrollo con el rey en seguridad); 14. Txf7!?, Rxf7; 15. Axe6+, (15. Tf1+, Re8; 16. Cd5, Axd4+; 17. Dxd4, Cc6); 15. ..., Re8; 16. Af7+, (¡no hay opción! Las negras amenazaban Cc6!), 15. …, Rxf7; 17. e6+, Rg8; (no hay mejor. No vale 17. ..., Re8; 18. exd7+, Cxd7; 19. Te1+, Rf8; 20. Df4+, Cf6; 21. Axf6, gxf6; 22. Dxf6+, Rg8; 23. Te8+, y mate a la siguiente jugada. Tampoco 17. ..., Rg6; 18. Dd3+, Rxg5; 19. Ce4+, Rh6; 20. Dh3+, Rg6; 21. Df5+, Rh6; 22. Dg5++); 18. e7, (para forzar el sacrificio del poderoso alfil de rey negro. Otras jugadas menos enérgicas, como por ejemplo 18. Rh1, –desclavando el caballo de d4– pueden ser contestadas con 18. ..., h6; que al tiempo que amenaza el alfil blanco cede una casilla de escape al rey); 18. …, Axe7; 19. Axe7, Cc6; (es a considerar también 19. ..., h6; pero entonces con 20. Cdb5,

13. …

fxe6

20

14. Axe6

25

Dxe5+


15. De3 16. Axe3 17. Cd5 18. 0-0

Dxe3+ Cc6 Ad6 Cf6!

Prácticamente fuerza a las negras la variación del plan clásico, toda vez que ahora el caballo de dama negro no puede desarrollarse por la casilla d7.

Con esta sencilla jugada las negras resuelven de un golpe todos sus problemas, y quedan con la suficiente ventaja para ganar. 19. Cxf6+ 20. Txf6 21. Axc8

22

gxf6 Re7 Rxf6

Se terminaron las complicaciones. Las blancas abandonaron la partida unas jugadas más tarde. VARIANTE SEGUNDA 10. f5

21

10. …

Cc6

Aceptada como la mejor respuesta para las negras, al no ser posible Cbd7. Pero merece análisis la arriesgada jugada 10. …, b5!?. Es muy dudoso, después de 11. fxe6, fxe6; el sacrificio 12. Axb5+, axb5; 13. Cdxb5, Da5!. El gran maestro O'Kelly indica una interesante línea de juego en esta variante: 10. …, b5!?, 11. Ae2, Ae7; 12. fxe6, fxe6; 13. 0-0, b4!; (13. ..., 0-0; 14. Ag4!); 14. Ccb5, axb5; 15. Cxb5, Da5; 16. Axf6, (16. e5, Ce4); 16 ..., gxf6; 17. Cxd6+, Axd6; 18. Dxd6, De5; 19. Ah5+, Dxh5; 20. Txf6, Dg5; 21. Tbf1, Cd7. Las negras tienen ventaja, toda vez que no se aprecia cómo puede prosperar el ataque del adversario. Tal vez contra 10. …, b5!?; lo

Esta moderna variante se aplica con frecuencia en torneos recientes; concretamente, después de la partida Fischer-Geller, Mónaco, 1967.

26


13. …

mejor sea 11. fxe6, fxe6; 12. Ae2, Ae7; 13. Af3, y ahora, si 13. …, e5; 14. Cf5, o bien 13. …, Ta7; 14. Ae3, con la amenaza Cdxb5. La retirada 10. …, Dc5; puede ser contestada con 11. fxe6, fxe6; 12. Axf6, gxf6; 13. Ca4. La ventaja es para las blancas. Aquí las negras disponen todavía de 13. …, Ah6; una «triquiñuela» que resulta insuficiente: 14. Dxh6, Dxd4; 15. Cb6, Dc3+; 16. Rd1, Ta7; 17. Dg7, Tf8; 18. Ae2, con la tremenda amenaza Ah5+. 11. fxe6 12. Cxc6 13. e5

dxe5

La jugada más lógica. Pero las negras disponen también de 13. …, Cd5; hasta hace poco considerada como única buena. Veamos:

24

fxe6 bxc6

23

a) 13. …, Cd5; (véase diagrama núm. 24), 14. Cxd5, cxd5; (14. ..., exd5; 15. Tb3, Dxa2; –más prudente es 15. ..., Da4–; 16. Dc3, c5; 17. exd6, Rd7; –17. ..., Axd6; 18. Dxg7–; 18. Dxc5, Axd6; 19. Ab5+!, axb5; 20. Dxb5+, Rc7; –20. ..., Re6; 21. 0-0–; 21. Tc3+, ganando; partida Nikitin-Haikin, 1967); 15. Ae2, dxe5; 16. 0-0, Ac5+; (a considerar 16. ..., Ta7; 17. Rh1, Dc5; 18. c4, d4; 19. Dc2, Ae7; 20. Da4+, Td7; 21. Ad2, Tf8; 22. Ah5+, g6; 23. Af3, Txf3!; 24. Txf3, e4; 25. Tff1, e3; partida Bednarski-Sajarov, Varna, 1968, que ganaron las negras. Aunque la posición es complicada, no hay duda de que los dos peones centrales pasados compensan la calidad sacrificada); 17. Rh1, Tf8; 18. c4, (única manera

Jugada clave que valoriza la variante. No parece suficiente para las blancas 13. Axf6, gxf6; 14. Ae2, Da5!; 15. 0-0, Ae7; con posición aceptable para las negras, que conservan el peón de ventaja y el par de alfiles.

27


de abrir líneas para el ataque); 18. …, Txf1+; 19. Txf1, Ab7; 20. Ad1!, (una famosa partida Fischer-Geller, Montecarlo, 1967, siguió 20. Ag4, dxc4; 21. Axe6, Dd3; 22. De1, –22. Af7+, Rd7; 23. Axc4, Dxd2–; 22. ..., Ae4; 23. Ag4, Tb8; 24. Ad1, Rd7; 25. Tf7+, Rd6; y las negras ganaron. En otra partida Tal-Bogdanovic, Budva, 1967, las blancas jugaron 20. Dc2, –sugerencia de Fischer–, y después de 20. …, e4; 21. Ag4, Ae7; 22. Df2, 0-0-0; 23. Af4, Ad6; 24. Axe6+, Rb8; 25. Db6, Axf4; 26. Dxd8+, Ra7; 27. Tb1, Dd6; 28. Axd5!, Axd5; 29. Dxd6, Axd6; 30. cxd5, y las negras abandonaron. Esta línea puede ser mejorada por parte de las negras, jugando enseguida 20. …, Ae7; –20. ..., en lugar de e4–; 21. Dxh7, Axg5; 22. Dh5+, Rd7; 23. Dxg5, Rd6; 24. Dxg7, Tb8; y aunque la posición favorece a las blancas, hay mucho a jugar. La jugada 20. Ad1!, es una sugerencia de Lilienthal; la amenaza es 21. Dd3, y no vale Dxd3 por Aa4+, seguido de mate), 20. …, Ae7; (no es bueno 20. …, Tc8; a causa de 21. De2, Ae7; 22. Dh5+, g6; 23. Dxh7, Axg5; 24. Dxb7, y las blancas tendrían clara ventaja); 21. Axe7, Rxe7; (21. …, Dxe7; 22. Aa4+, Rd8; 23. Da5+, Rc8; 24. c5!); 22. Dg5+, Rd6; 23. Tf7, Te8!; 24. c5+, (24. Txb7, Dd3; 25. h3, Dxd1+; 26. Rh2, Dd4; 27. Dxg7, Df4+; tablas por jaque perpetuo), 24. ..., Dxc5; 25. Txb7, Df2; 26. h3, Df1+; 27. Rh2, Df4+; 28. Dxf4, exf4; 29. Txg7. Gracias a los peones centrales pasados, las negras tienen buenas posibilidades de tablas (análisis de Matsukevich en la revista soviética «64»).

14. Axf6 15. Ce4

gxf6

Es posible también 15. Ae2, para tener el enroque dispuesto, pero en este caso las negras deben jugar ya de inmediato 15. …, h5; para evitar Ah5+. No obstante, siguiendo 16. Ce4, Ae7; entramos en la variante principal. También vale para las negras 15. …, Dd6; y caso de 16. Ah5+, Re7; 17. De2, Dd4!; 18. Ce4, Ah6; las negras tienen buenas perspectivas gracias a su ventaja material (Gipslis). 15. …

Ae7

25

Lo más prudente. Es prematuro 15. …, f5?; que puede ser contestado con 16. Ae2, y si 16. …, fxe4; sigue 17. Ah5+, Re7; 18. 0-0, Dd6; 19. Tf7+, Rd8; 20. Txf8+!, ganando. Tampoco vale 15. …, Ag7?; preparando el enroque. La debilitación de la casilla d6 que se produce,

28


sería explotada por las blancas con 16. Tb3, De7; 17. Cd6+, Rf8; 18. Ae2, con evidente ventaja posicional. A la jugada 15. …, Da4; con el fin de movilizar esta importante pieza, aun a costa del peón f, seguiría 16. Cxf6+, Re7; 17. Ad3!, Dh4+; (17. ..., Rxf6; 18. 0-0+); 18. g3, Ah6; 19. Da5, Dxf6; 20. Tf1, Af4; 21. gxf4, siempre con ventaja para las blancas. 16. Ae2

26

h5!

Recomendado por Fischer. La jugada natural 16. …, 0-0; no es buena a causa de 17. Tb3, (no 17. 0-0, Ac5+ 18. Rh1 De3); 17. ..., Da4; 18. c4, Rh8; 19. 0-0, Ta7; 20. Dh6, Da5; (20. ..., f5; 21. Tg3, Ab4; 22. Cf6, –con la amenaza Dxf8+–; 22. …, Taf7; 23. Dg5, partida GipslisKorchnoi, XXXI Campeonato de la URSS); 21. Cxf6, Dc5+; 22. Rh1, Axf6; 23. Txf6, Tg7; 24. Te3. Las blancas tienen ventaja posicional.

Parece fuerte la continuación 17. Af3. Después de 17. …, f5; (para obligar a una decisión con el molesto caballo. Posiblemente, vale también la sencilla respuesta 17. …, Ad7; y eventualmente 18. …, Td8); 18. 0-0!, (única forma de proseguir el ataque) 18. …, fxe4; 19. Axe4, Ad7; 20. Tf3, Dxa2; 21. Td1, 0-0-0; 22. Tb3, Ac5+; 23. Rh1, Rc7; 24. Dc3, Ad4; 25. Txd4, (jugada única, si se quiere seguir con el ataque), 25. …, Dxb3; (con 25. …, exd4; 26. Dxd4, Tdf8; 27. De5+, Rd8; las blancas tendrían, por lo menos, asegurado el empate por jaque perpetuo (Nota del editor

17. c4 (Véase diagrama núm. 26) La jugada 17. Tb3, tiene una eficacia más aparente que real. Después de 17. …, Da4; (es a considerar así mismo 17. …, Dxa2); 18. c4, (18. Cd6+, Axd6; 19. Dxd6, Da5+; seguido de Dd5), 18. ..., f5; 19. Cd6+, Axd6; 20. Dxd6, Dxa2; 21. Td3, (tal vez sea mejor 21. Dxe5), 21. ..., Da5+; 22. Td2, Ta7; 23. 0-0, Rf7; (Schoeneberg - Barczay, Berlín, 1968). Las negras han pasado lo peor y mantienen la ventaja material.

MA40: Este análisis no es correcto ya que con 26. Dg3+, las blancas darían mate en dos jugadas.)); 26. cxb3, exd4; y el resul-

tado final probable es de empate. El motivo de la jugada del texto, 17. c4, es impedir que después de Tb3 las negras puedan seguir con 18. …, Dxa2. 17. … 18. Tb3

29

f5 Da4


19. 0-0

27

Si se quiere proseguir con el ataque, no hay otro camino que sacrificar el caballo. De otra forma las negras salvarían la posición con ventaja material. Por ejemplo: 19. Cd6+, Axd6; 20. Dxd6, Da5+; 21. Rf2, Ta7; (mejor que enseguida 21. ..., Rf7; 22. c5, Rf6; 23. Te3, e4; 24. Td1, Ta7; con juego complicado y difícil de enjuiciar); 22. Tb8, Rf7; 23. Dxc6, (23. Axh5+ Txh5 24. Txc8 Dxa2+), 23. ..., Dc7. 19. … 20. Dc3

fxe4 como mínimo el empate a su alcance, según una partida Club GorkiSpasski, que se declaró tablas); 24. Dxe5, (24. Tb7, Dxd1+); Dxc4; amenazando Tf1+. No vale 25. Tb8+, Txb8; 26. Dxb8+, Re7. Esta línea de juego precisa nuevos análisis. (Nota

Es difícil encontrar el camino mejor. Contra 20. Rh1, (sugerencia de Spasski) las negras deben contestar enseguida 20. …, c5!; para dar paso a la dama hacia la casilla c6, pero no 20. ..., Ad7; 21. Dc3, c5; 22. Dxe5, que complicaría todavía más la lucha. 20. …

del editor MA40: Sin embargo contra 24. …, Dxc4; las blancas continúan con 25. Txd7+!, Rxd7; 26. Tb7+, seguido de 27. Dc7++.)

Dxa2!?

21. Ad1

(Véase diagrama núm. 27)

Mejor que 21. Dxe5, Dxb3; 22. Dxh8+, Rd7; y los apuros de las negras están superados. Tampoco vale 21. Tb2, a causa de 21. …, Ac5+; 22. Rh1, Ad4; ganando.

En la variante principal estamos siguiendo una partida KavalekFischer, Sousse, 1967, reputada como modélica en esta línea de juego. Sin embargo, es a considerar, en vez de la jugada del texto, 20. …, Ac5+; 21. Rh1, Tf8!; (21. ..., Ad4; 22. Dg3, Ad7; 23. Dg5, amenazando Df6); 22. Axh5+, Rd8; 23. Td1+, Ad7!; (mejor que 23. ..., Ad4; 24. Txd4+, exd4; 25. Dxd4+, Ad7; 26. Db6+, Re7; 27. Dc5+, Rf6; 28. Dd4+, e5; 29. Dxd7, y las blancas tienen

21. …

Ac5+!

Sigue siendo bueno este oportuno jaque. La citada partida Kavalek-Fischer siguió 21. …, Tf8; 22. Axh5+, Rd8; 23. Td1+, Ad7; 24. De3!, (amenaza Tb7, seguido de Db6+), 24. …, Da5; 25. Tb7, Ac5;

30


26. Tdxd7+, Rc8; 27. Tdc7+, Rd8; 28. Td7+, tablas por jaque perpetuo. 22. Rh1 23. Axh5+ 24. Td1+

rey negro escapa de la red del jaque perpetuo. Tampoco vale para las blancas 30. g4+, Rg5; (30. ..., Rf4; 31. De3+); 31. Dg7+, Rf4; 32. Dc3, a causa de 32. …, Df2; con la amenaza 33. …, Df1++. Lo mejor para las blancas parece ser 30. Ad1, que amenaza directamente Dxd7. No valdría 30. …, Tad8; a causa de 31. Dg7, seguido de Ag4+. Parece única 30. …, Tf7; a la que puede seguir 31. h4, Tg8; 32. Tb2, Da3; (32. ..., Da1; 33. Tf2+); 33. Tf2+, Rg6; 34. h5+. Tal vez lo menos malo para las negras sea ya enseguida 30. …, Dxb3. Después de 31. Axb3, el material aún favorece a las negras (dama contra dos torres y un peón), pero la expuesta situación de su rey y los dos peones pasados y ligados de las blancas en el flanco de rey compensan sobradamente.

Tf8 Rd8 Ad4

Ahora es prácticamente forzada esta intercepción con el alfil de casillas negras, toda vez que 24. …, Ad7; sería contestado con 25. Tb7, Ad4; 26. Db4; y caso de 24. …, Re7; es fuerte 25. Dxe5. 25. Txd4+! 26. Dxd4+ 27. Db6+ 28. Dc5+ 29. Dd4+

exd4 Ad7 Re7 Rf6 e5

28

30. Dxd7! La posición resultante es sumamente compleja, como corresponde al desarrollo de tan complicada variante. Ahora no se aprecia cómo las negras pueden evitar el empate que sigue a las jugadas 30. …, Dxb3; 31. Dd6+, Rg7; (31. ..., Rf5?; 32. Dg6+, Rf4; 33. Dh6+, Rf5; 34. g4++); 32. Dg6+, tablas. No vale para las negras 30. …, Da1+; 31. Ad1, Tad8; 32. Dxc6+, Rf5; (32. ..., Rg5; 33. Tg3+; y si 32. ..., Rf7; 33. Tb7+); 33. g4+, Rg5; 34. h4+, y mate a la siguiente jugada. Es fácil comprobar que no sirve ninguna otra jugada de torre o dama por parte de las negras para impedir las tablas.

Momento crucial. No está claro lo que ocurre después de 29. …, Rf5. La aparente continuación 30. Ag4+, no sirve a causa de 30. …, Rxg4; 31. Dxe4+, Rg5; (31. ..., Tf4; 32. Tg3+); 32. Tg3+, Rf6; 33. Dd4+, e5!; 34. Dh4+, (34. Dd6+, Ae6); y el

31


VARIANTE TERCERA

La continuación lógica. Mejor que 11. Ad3, (no hay que olvidar que la TD puede pasar al flanco de rey vía b3, y en este caso la colocación del alfil en la casilla d3 entorpecería este plan), y desde luego, que el prematuro avance 11. f5, que puede ser contestado con 11. …, Ah6!. Una antigua partida Bannik-Tolush, del XXIV Campeonato de la URSS, continuó 12. Dxh6, Dxc3+; 13. Dd2, Dxd2+; 14. Rxd2, Re7; y las negras conservan la ventaja del peón.

10. Axf5

29

11. …

Ag7

30

Con esta antigua variante las blancas hacen efectiva la amenaza que se inicia con la jugada sexta 6. Ag5, o sea, la dislocación de los peones del enroque corto de las negras. Guarda cierta analogía con el conocido «ataque Rauser», aunque en relación con el mismo las negras tienen aquí un peón de ventaja, pero su posible enroque es más expuesto, tanto por uno como por otro flanco. No hay que perder de vista que en caso de enroque corto, la jugada Tb3 de las blancas permitiría a este bando sumar rápidamente esta importante pieza al ataque. No obstante, y según iremos viendo, las negras disponen de buenos recursos defensivos. 10. … 11. Ae2

Las negras disponen aquí de otras dos líneas de juego que merecen análisis. Veamos: a) 11. …, Cc6; 12. Cxc6, (aunque con esta jugada las negras sitúan un nuevo peón en el centro, que tarde o temprano vendrá muy bien para apoyar el avance d5, no se aprecia que las blancas tengan otra opción. La retirada 12. Cb3, puede contestarse con 12. …, Ag7; 13. f5,

gxf6

32


–mejor que 13. 0-0, f5!; 14. exf5, Db4; 15. Cd1, Dxd2; 16. Cxd2, Cd4; 17. Ad3, Cxf5!; 18. Axf5, exf5; 19. Cc4, Ae6!; con mejor juego para las negras, según una partida RosettoPanno, 1962–, 13. …, 0-0; 14. 0-0, Ce5; 15. Cd4, b5; 16. Rh1, Ad7; seguido de Tac8, con buen juego para las negras), 12. …, bxc6; 13. 0-0, Da5; (13. ..., Ae7; 14. Rh1, Da5; 15. Tf3, Ta7; 16. f5, Tb7; 17. Tbf1, h5; 18. Ac4, d5; 19. Ab3, dxe4; 20. Cxe4, Dxd2; partida Parma-Bertok, 1963, que terminó con empate); 14. Rh1, Ae7; (la continuación 14. …, d5; puede ser contestada con 15. f5!, Ab4; 16. Tb3, dxe4; 17. Dd4, Axc3; 18. Txc3, e5; 19. De3, Ad7; 20. Tc5, Dd8; 21. Dxe4, con mejor juego para las blancas); 15. f5, exf5; 16. exf5, Axf5; 17. Axa6, (mejor que 17. Af3, 0-0; 18. Axc6, Tac8; 19. Ab7, Txc3; 20. Txf5, Tb3!; Maric-Gligoric, Belgrado, 1962), 17. …, Dxa6; 18. Txf5, d5; 19. Te1, Db7; 20. Txf6, 0-0; 21. Dg5+, Rh8; 22. De5, Axf6; 23. Dxf6+, Rg8; 24. Te3, Tfe8. Las blancas optaron por las tablas, dando jaque perpetuo (Matanovic-Bertok, Campeonato de Yugoslavia, 1963). b) 11. …, h5; 12. 0-0, Cd7; (a 12. ..., Cc6; seguiría 13. Cxc6, bxc6; 14. Rh1, en forma parecida al comentario a) anterior); 13. Af3, (también es posible 13. Rh1, para si 13. …, Dc5; seguir con 14. Tf3, Ae7; 15. Th3, h4; 16. Cd1, preparando 17. c3), 13. ..., Cc5; 14. e5!, fxe5; 15. fxe5, dxe5; 16. Cb3, Db4; 17. Rh1, Ca4; 18. Cxa4, Dxa4; 19. Dg5!. Aun con dos peones de menos, las blancas tienen ventaja. Una partida Spasski-Tukmakov, Ibbs, 1968, continuó 19. …, Th7; (19. ..., Ae7; 20.

Dg7); 20. Axh5, Dd7; 21. Txf7!, Txf7; 22. Tf1, De7; 23. Dg8, y las negras abandonaron. 12. 0-0 Habiendo jugado las negras 11. …, Ag7; puede considerarse 12. f5, toda vez que a 12. …, Ah6; puede seguir 13. Dd3, con un tiempo de ventaja en relación con la línea de juego comentada en la jugada 11ª de las negras. Una partida Ivkov-Sajarov, 1966, continuó 13. …, Dc5; 14. fxe6, fxe6; 15. Ag4, Tg8!; 16. Axe6, Txg2; 17. Axc8, Td2; 18. Dh3?!, (mejor 18. Dg3, Dxd4; 19. Axb7, Ag5; 20. Ce2, Dc4; 21. Dg4, Dxc2; 22. 0-0!), 18. ..., Dxd4; 19. Ce2, Dxe4; 20. Dh5+, Dg6; 21. Dxg6+, hxg6; 22. Axb7, Ta7; 23. Ae4, acordándose el empate. La jugada f5 de las blancas también puede ser precedida de 12. Tb3, que fuerza 12. ..., Da5; toda vez que 12. …, Dc5; no valdría por 13. Ca4, seguido de Cb6. Puede continuar 13. f5, 0-0; 14. 0-0, Cc6; 15. Cxc6, bxc6; 16. Dxd6, Ta7!; 17. Ta3, (17. Dxc6, Tc7); 17. ..., Td8; 18. Txa5, Txd6; equilibrándose el juego (Matanovic-Minic, 1962). 12. …

f5!

(Véase diagrama núm. 31) La amenaza es 13. …, Dc5; y al propio tiempo se impide f5 de las blancas, jugada que según hemos visto en los comentarios anteriores es muy activa. No es posible todavía 12. …, Cc6. Una partida BronsteinSuetin, Tiflis, 1967, continuó 13.

33


Bogdanovic, 1966); 15. De3, bxc6; 16. Tb3, Dc5; 17. Dxc5, dxc5; 18. Txc3, fxe4; 19. Txc5, Ta7; 20. Txc6, Re7; con igualdad; o bien 19. …, Ad7; 20. Te5, f5; 21. Ac4, con ligera ventaja para las blancas.

31

14. exf5 15. Cd5 16. Cxc6 17. Ce7+ 18. Cxc8 19. Dxd6

exf5 Cc6 bxc6 Rh8 Tfxc8

Una partida Parma-Fischer, Zagreb, 1970, continuó 19. Dd3, y después de 19. …, Dc5+; 20. Rh1, Te8; las negras tomaron la iniciativa, ganando en la jugada 57.

Cxc6, bxc6; 14. Tb3, Dc5+; 15. Rh1, f5; 16. exf5, exf5; 17. Ca4, Dd4; 18. Dxd4, (18. Da5!), 18. ..., Axd4; 19. Td1, Af2; 20. Txd6, 0-0; 21. Cb6, Axb6; 22. Txb6, Te8; 23. Af1, Ae6; acordándose el empate.

19. …

De3+

O bien 19. …, Dxa2; 20. Dc5.

13. Tfd1 20. Rf1 21. Dd2

Jugada prácticamente forzada ante la indicada amenaza 13. …, Dc5. Ahora esta jugada sería contestada con 14. Ca4. 13. …

Te8

El juego puede considerarse igualado. Tal vez las blancas tengan una ligera ventaja por la debilidad del peón f5 de las negras.

0-0!

Hasta hace muy poco se consideraba que la mejor jugada para las negras era aquí 13. …, Cc6; a la que puede seguir 14. Cxc6, Axc3; (14. ..., bxc6; 15. Tb3, Dc5+; 16. Rh1, 0-0; 17. Ca4, –17. Dxd6, Dxd6; 18. Txd6, e5!; con juego poco más o menos igual– 17. ..., Df2; 18. Tf3!, –no 18. Tf1, por 18. …, Dd4–; 18. ..., Da7; 19. Dxd6, fxe4; 20. Tg3, con ataque para las blancas, Ankerst-

APARTADO SEGUNDO (1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. Ag5, e6; 7. f4) 7. …

b5

(Véase diagrama núm. 32) Variante de Polugaiewski.

34


32

33

Como corresponde al estilo de juego de su preconizador, es arriesgada y de difícil conducción. La idea principal es oponerse a la jugada 8. Df3, con 8. …, Ab7. Al propio tiempo, se prepara un eventual avance b4, atacando el CD blanco, con la consiguiente debilitación de la casilla e4 de las blancas. El punto débil de esta línea de juego es el retraso en el desarrollo de las piezas negras, desde luego comparando con el del adversario en este preciso momento.

9. …, dxe5; 10. fxe5, Dc7; 11. exf6, De5+; 12. De2, Dxg5; después de 13. fxg7, Axg7; las negras tendrían juego excelente; es interesante el sacrificio 13. Cxe6, fxe6; 14. Dxe6+, Rd8; 15. Td1+, Rc7; 16. Axb5, –única forma de continuar sin tregua el ataque–, 16. …, Dxf6; 17. Dc4+, Rb6; 18. Db3, axb5; 19. Dxb5+, Ra7; 20. Da5+, Ca6; 21. Cb5+, Rb8; 22. Td8+, Ac8; 23. Cd6, Ra7; y las blancas pueden repetir posiciones con 24. Cb5+, toda vez que no vale 24. Cxc8+, Txc8; 25. Txc8, De6+); 9. …, Ae7; 10. 0-0-0, Cbd7; 11. g4, Tc8; 12. Axf6, gxf6; 13. De1, Db6; 14. h4, Cc5. La posición es complicada, con posibilidades para ambos bandos (Schachmaty, 8/67). b) 8. Ad3, Cbd7; 9. f5, (9. De2, Db6; 10. Cf3, Ab7); 9. ..., e5; 10. Cc6, Db6; 11. Cb4, Ab7; 12. De2, Ae7; 13. 0-0-0, según una conocida partida Spasski-Polugaiewski del XXVII Campeonato ruso. Continuó 13. …, Tc8; 14. Axf6, Cxf6; 15. g4, Da5; 16. a3, Txc3!; 17. bxc3, d5;

8. e5 (Véase diagrama núm. 33) La jugada precisa, que en cierto modo puede considerarse como la refutación de la variante. Las demás líneas de juego razonables para las blancas no parecen aportar ventaja alguna. Por ejemplo: a) 8. a3, Ab7; 9. De2, (ahora 9. e5, ya no es tan efectivo como en la variante principal. Puede seguir

35


–17. ..., Dxa3+; 18. Rd2, d5; 19. Ta1–; 18. exd5; 0-0!; 19. Dxe5, –19. Rb2, Cxd5–; 19. ..., Dxa3+; 20. Rb1, Axb4; 21. cxb4, Cxd5; 22. Db2, Cc3+; 23. Rc1, Ca2+. Tablas por jaque perpetuo. c) 8. Df3, Ab7; 9. a3, (9. Ad3, Ae7; 10. 0-0-0, Db6; 11. The1, Cbd7; 12. Cce2, –12. Cd5?, Dxd4; 13. Cc7+, Rd8; 14. Cxa8, Dc5–; 12. ..., Cc5; 13. Axf6, Axf6; 14. g4, Ca4; 15. c3, b4; 16. Ac2, Cxb2!; con ventaja para las negras), 9. ..., Cbd7; 10. 0-0-0, (10. f5, e5; 11. Cb3, Ae7; 12. 0-0-0, Tc8; 13. Ad3, 0-0; con buen juego para las negras, NikitinPolugaiewski, XXVI Campeonato de la URSS), 10. ..., Tc8; 11. f5, e5; 12. Cde2, Dc7; 13. Td2, Ae7; 14. h4, Da5. El juego de las negras es preferible. d) 8. Ae2, b4; (contra 8. ..., Ab7; las blancas pueden jugar 9. Af3, Cbd7; 10. e5, Axf3; 11. Cxf3, dxe5; 12. fxe5, h6; 13. Ae3, –13. Ah4, g5; 14. Af2, Cg4; 15. Ad4, Ag7; 16. De2, Dc7–; 13. ..., Cg4; 14. Ad4, Dc7; 15. 0-0!, y si ahora 15. …, Cdxe5; sigue 16. Cxe5, Cxe5; 17. Te1, Ad6; 18. Dh5, Ac5; 19. Axc5, Dxc5+; 20. Rh1, la posición de las negras es difícil, aun con el peón de ventaja, toda vez que si el caballo juega sigue Txe6+); 9. Ca4, Ae7; 10. Af3, Ta7; 11. 0-0, Ad7; 12. b3, Axa4; 13. bxa4, 0-0; 14. Cb3, Cbd7; 15. De2, Db6+; 16. Rh1, Tc7; con ventaja para las negras (Suetin-Polugaiewski, XXVII Campeonato de la URSS). 8. …

34

Es dudosa la jugada intermedia 8. …, h6; a causa de 9. Axf6, gxf6; 10. exd6, Dxd6; 11. Df3!. Si ahora 11. …, Dxd4; sigue 12. Dxa8, Dxf4; 13. De4, Dxe4+; 14. Cxe4, f5; 15. Cf6+, Re7; 16. Ch5, y las blancas tienen calidad de ventaja a cambio de un peón, sin mayores riesgos. También contra 8. …, h6; si se prefiere, puede jugarse 9. Ah4. Después de 9. …, g5; 10. Ag3, (mejor que 10. fxg5, Ch7); 10. …, dxe5; (10. …, gxf4; 11. Ah4!, dxe5; 12. Cxe6, Dxd1+; 13. Txd1, fxe6; 14. Axf6, Tg8; 15. Td8+, Rf7; 16. Txc8, Rxf6; 17. Ad3, con ventaja posicional para las blancas, que compensa el peón de menos); 11. fxe5, Cd5; 12. Cxd5, Dxd5; 13. Ae2, con mejor juego para las blancas. 9. fxe5

Dc7!

Prácticamente jugada única, toda vez que en el comentario anterior ya hemos visto que 9. …, h6; 10. Ah4, g5; 11. Ag3, es ventajoso para

dxe5

(Véase diagrama núm. 34)

36


las blancas. Las negras recuperan la pieza, después de 10. exf6, con 10. …, De5+; y 11. …, Dxg5.

19. Cxd7, Axd7; 20. Dd3, Ae7!; 21. Axe7, De5+; 22. Rf1, Ab5; ganando; partida Kotkov-Shaposnikov, 1958), 16. …, Db6; 17. Ac6, Tg6; 18. Ae5, Txe5!; 19. Dxe5, Ag7; 20. De4, Dxd4; 21. Dxd4, Axd4; 22. 0-0-0, Ac5; 23. The1, Re7. El juego de las negras es preferible (Adamski-Tukmakov, Alma-Ata, 1964). b) 10. De2, (jugada muy fuerte de Simagin), 10. …, Cfd7; (no vale 10. ..., b4; 11. Ccb5, axb5; 12. exf6, b3; –12. ..., h6; 13. Cxb5, Dc6; 14. De5, hxg5; 15. fxg7–; 13. Cxb5, Da5+; 14. c3, gxf6; 15. Axf6, Tg8; 16. Dc4, ganando; partida Estrin-Buhtin, 1968. Tampoco es bueno 10. …, Ab4; 11. exf6, Axc3+; 12. bxc3, Dxc3+; 13. Dd2, Dxa1+; 14. Rf2, y las blancas, a cambio de la calidad, tienen posición de intenso ataque); 11. 0-0-0, Ab7; (ésta es la mejor continuación para las negras. Otras jugadas, como por ejemplo 11. …, Cc6; pueden ser refutadas con 12. Cxc6, Dxc6; 13. Dd3!, Ac5; 14. Ae2, Dc7; 15. Ce4, 0-0; 16. Dg3, Rh8; 17. Af4, Ae7; 18. Cf6!, con ataque. O bien 11. …, Ab4; 12. Ce4, Dxe5; 13. Cf3, Dc7; 14. a3, Af8; 15. g4, Ab7; 16. Ag2, Dc4; 17. Dxc4, bxc4; 18. Ce5!, con ventaja para las blancas, partida Giterman-Stein, 1960); 12. Dg4, (es interesante, pero no suficiente, 12. Cf5, exf5; 13. e6, Cf6; 14. Axf6, gxf6; 15. Dh5, a causa de 15. …, Ab4!; 16. Axb5+, axb5; 17. exf7+, Dxf7; –17. ..., Rf8; 18. The1, Ca6; 19. Te8+, Rg7; 20. Dxf5, Dxf7; 21. Dg4+, Dg6; 22. Td7+, Rh6; 23. Dh4+, tablas–, (Nota del editor MA40: La conclusión

10. exf6

35

Probablemente, lo mejor. Pero las blancas tienen también otras líneas de juego para elegir. Veamos: a) 10. Cf3, b4!; (mejor que 10. …, Cfd7; 11. De2, Cxe5; 12. 0-0-0, y según Tal, el peón está compensado por las excelentes posibilidades de ataque de las blancas. También es factible 11. Ce4, Ab7; –11. ..., Cxe5??; 12. Cxe5, Dxe5; 13. Dd8++–, 12. Cd6+, Axd6; 13. exd6, Dc5; 14. Dd4, f6; 15. Ae3, Dxd4; 16. Axd4, Ad5; aunque aquí las negras tienen buen juego) 11. Cb5, (la continuación 11. exf6, bxc3; 12. b3, Cd7; 13. fxg7, Axg7; 14. Ae2, Ab7; 15. 0-0, Cc5; conduce a una posición igualada), 11. …, axb5; 12. exf6, Cd7; 13. Axb5, Ta5!; 14. De2, gxf6; 15. Axf6, Tg8; 16. Cd4, (16. Ce5, Txb5; 17. Dxb5, Txg2; 18. Td1, Ad6;

de este último análisis es errónea y precipitada, ya que si se continua un poco más el juego, se puede observar que las blancas dan

37


mate fácilmente 23. …, Dh5; 24. Dxf6+, Dg6; 25. Dh4+, Dh5; 26. Te6++.) 18. Td8+, Re7;

36

19. Te1+, Ae4; 20. Cd5+, Re6; 21. Cf4+, Re7; 22. Cd5+, tablas. También es a considerar 12. Cxe6, fxe6; 13. Dg4, Cc5; 14. Td8+, Dxd8; 15. Axd8, Rxd8; 16. b4, Ccd7; 17. a3, Cc6; con posición complicada y difícil de enjuiciar. Finalmente, la continuación 12. Dh5, g6!; 13. Dg4, Dxe5; 14. Axb5, h5; 15. Dh4, Dxg5+; seguido de 16. …, Ah6; favorece a las blancas. Análisis de Boleslawski), 12. …, Dxe5; (contra 12. …, Cxe5; las blancas continuarían 13. Cxe6!, fxe6; 14. Dxe6+, Ae7; 15. Axb5+, axb5; 16. Cxb5, Dc5; 17. Cd6+, ganando. Es algo mejor 12. …, Db6; 13. Ae2, Cxe5; 14. Dh5, Cbd7; 15. The1, Cf6; aunque también después de 16. Axf6, gxf6; 17. Cxe6!, Dxe6; 18. Ag4, f5; 19. Rb1, Ad6; 20. Axf5, las blancas tienen mucho ataque, que compensa la pieza sacrificada); 13. Ad3!, (es engañosa la continuación 13. Axb5, axb5; 14. The1, h5!; 15. Dh4, Dc5; 16. Cxe6, –16. Ccxb5, Ca6–; 16. ..., fxe6; 17. Txe6+, Rf7; 18. Tde1, Df5; 19. g4, Dxg4; 20. Df2+, Rg8; 21. Ae7, Cc6; imponiéndose finalmente el material; partida SaizevBelov, Saratov, 1966), 13. …, Cf6; (no 13. ..., h5; por 14. Dxe6+!, y no vale 14. …, fxe6; por 15. Ag6++); 14. Dh4, Cbd7; 15. The1, Dc5; 16. Af5, 0-0-0. Las blancas tienen ventaja posicional a cambio del peón sacrificado. 10. … 11. Ae2

Las blancas pueden jugar también 11. De2, variante que merece cuidadoso trato por parte de las negras. Por ejemplo, 11. …, Dxg5; 12. Ce4, De5; 13. 0-0-0, Ta7!; (13. ..., Ab7; 14. Cxb5, axb5; 15. Dd2, con peligroso ataque); 14. Cf3, Df4+; 15. Rb1, Td7; partida Stein-Sajarov, 1960. Para conservar el alfil, las blancas pueden responder también 11. Ce4. Después de 11. …, Dxe4+, 12. Ce2, Cc6; 13. Dd2, h6!; (la idea indicada en el comentario anterior, o sea, 13. …, Ta7; no es ahora tan eficiente; 14. 0-0-0, Td7; 15. Cc3, De5; 16. Ad3, gxf6; 17. Af4, etc.); 14. Ae3, Ab7; 15. Cg3, De5; 16. fxg7, Axg7; 17. Ad3, Cb4; 18. 0-0, Cxd3; 19. Dxd3, Td8; 20. De2, h5!, con excelente juego para las negras (Neshmetdinov-Polugaiewski, XXIX Campeonato ruso).

De5+

11. … 12. Dd3

(Véase diagrama núm. 36)

38

Dxg5


de 17. …, Dxc2; 18. Cfg5, g6; 19. Tbc1, Dxa2; 20. Cxf7!, Txf7; 21. Cc3, Db3; 22. Tb1, Ah6; 23. Dg3, Af4; 24. Dh3, Da3; 25. Dxe6+, Rf8; 26. Txf4, las blancas tendrían ventaja. Es preciso hacer constar, no obstante, que esta línea de juego, extraída de una partida Estrin-Witolinsch, 1963, merece un análisis a fondo), 17. …, Axe4; 18. fxg7, (18. Txd7, Cxd7; 19. Dxe4, Ac5+; 20. Rh1, 0-0; 21. Cg5, g6; 22. Dh4, h5; 23. Ce4, De5; y no se aprecia cómo las blancas pueden intensificar eficazmente el ataque), 18. …, Dxg7; (18. …, Axg7; 19. Dxe4, Dc3; 20. Rh1, Dc6; 21. Db4, Dc3; 22. Dg4, Txd1; 23. Txd1, 0-0; 24. Cg5, mantiene la iniciativa de las blancas); 19. Dxe4, Ad6; 20. Ad3, Tg8; 21. Td2, h5. Hasta aquí hemos seguido una partida van den BergLangeweg, Amsterdam, 1964. El juego puede considerarse equivalente. Las blancas tienen las piezas mejor dispuestas, pero las negras llevan un peón de más y la iniciativa en el flanco de rey. También contra 12. 0-0, las negras pueden contestar 12. …, De5. Después de 13. fxg7, (13. Af3, Ta7; 14. Te1, Dxf6; 15. Ac6+, Cxc6; 16. Cxc6, Td7; 17. Cd5, Ac5+; 18. Rh1, Dh4; 19. Df3, 0-0; Ortega-Polugaievski, Habana, 1962) 13. ..., Axg7; 14. Cf3, Dc5+; 15. Rh1, Ab7; 16. Dd3, 0-0; 17. Tad1, Cc6; 18. Ce4, De7. El juego es equivalente.

37

Jugada de Bronstein. La alternativa es 12. 0-0, y ahora viene la jugada 12. …, Ta7; que hemos visto ya en el comentario anterior. Puede seguir 13. Dd3, Td7; 14. Ce4, De5; (14. ..., Dd5; 15. Tad1, Cc6; 16. Cxc6, Dxc6; 17. De3!; o bien 14. ..., Dg6; 15. De3, Ab7; 16. Af3, en ambos casos con buen juego para las blancas); 15. Cf3, (15. c3, Ab7; 16. Af3, Axe4; 17. Axe4, gxf6; 18. Tae1, Ac5; 19. Rh1, Axd4; 20. cxd4, Txd4; el desarrollo de las negras es deficiente, pero en compensación llevan dos peones de más), 15. …, Dxb2; (hay que arriesgar. La prudente retirada 15. …, Dc7; sería contestada con 16. De3, g6; 17. Rh1, Ab7; 18. a4!, con fuerte iniciativa para las blancas); 16. De3, Ab7; 17. Tad1, (17. fxg7, Axg7; 18. Ad3, Ad4!; 19. Cxd4, Dxd4; 20. Dxd4, Txd4; 21. Cf6+, Re7; 22. Tf2, Cd7; 23. Taf1, Ce5; y ahora si 24. Axh7, sigue 24. …, Th4. Es a considerar, y tal vez sea lo mejor, en lugar de 17. Tad1, la sencilla jugada 17. Tab1. Después

12. …

Ta7

(Véase diagrama núm. 38) De nuevo ha de considerarse esta jugada, mencionada reiterada-

39


Txd4; 18. fxg7, Txd1+; 19. Txd1, Dxg7; 20. Cf6+, Re7; 21. Tf1. Aún con la pieza de menos, la posición de las blancas es preferible. La amenaza es Db7+, y no alivia nada 21. …, Dg5+; 22. Rb1, Ah6; toda vez que después de 23. Db7+, no es posible 23. …, Rd6; a causa de 24. Ce4+. Tampoco es bastante 21. …, Rd8; 22. Db7, Ad6; 23. Td1, Dxf6; 24. Dxb8+, Re7; 25. Dxd6+, Re8; 26. Dxa6, etc. c) 12. …, Dh4+; 13. g3, Dxf6; 14. De4, Ta7; 15. Tf1, Dg6; 16. Df4, Cd7; 17. Cc6, e5!; 18. Cxe5, Cxe5; 19. Dxe5+, De6. Partida Bronstein-Polugaiewski, XXVIII Campeonato ruso. Las negras han equilibrado el juego. d) 12. …, gxf6; 13. Ce4, De5; 14. 0-0-0, Ae7; 15. Cf3, Df4+; 16. Rb1, Ab7; 17. Cc5, Ad5; 18. Cb3, Cc6. La ventaja de las blancas es reducida.

38

mente en los comentarios anteriores. La rápida entrada en juego de esta torre por la casilla d7 es muy importante. Sin embargo, veamos aún otras posibles variantes: a) 12. …, Cd7; 13. Df3, (o bien 13. Ce4, Dd5; 14. 0-0-0, gxf6; –14. ..., Dxa2; 15. Cb3–; 15. Rb1, Ae7; 16. Af3, Ce5; 17. De2, Cxf3; 18. Dxf3, con ventaja posicional para las blancas; partida Tringov-Planinc, Sarajevo, 1970), 13. …, Ta7; 14. Ce4, Dd5; 15. Td1, Ab7; 16. fxg7, Axg7; 17. Cf5!. Las blancas tienen clara ventaja. (Nota del editor MA40: Esta última

13. Ce4 14. 0-0-0

De5

Después de 14. Cf3, Dxb2; 15. 0-0, Td7; 16. De3, Ab7; 17. a4!, las blancas tendrían excelentes perspectivas. Pero no 17. Tab1, Dxc2; 18. Cfg5, Dc7; 19. fxg7, Axg7; que cede a las negras ventaja de material, con posición defendible. Una partida Parma-Tatai, Atenas, 1968, continuó 20. Cxe6, (jugada débil, efectuada con el deseo de mantener la iniciativa, dada la desventaja material), 20. …, fxe6; 21. Cg5, De5; 22. Ah5+, Rd8; 23. Db6+, Rc8; 24. Cxe6, Dd4+; 25. Dxd4, Axd4+; 26. Rh1, Ac6; 27. Ag4, Rb7; 28. Tbc1, Ab6;

jugada, 17. Cf5, no es buena, ya que el caballo puede ser capturado por la dama, 17. …, Dxf5; y si las blancas dan jaque doble con 18. Cd6+, la dama blanca también queda amenazada por el alfil de b7. Se propone jugar 17. Cxb5, y ahí sí que se puede decir que las blancas quedan con clara ventaja.)

b) 12. …, Ab7; 13. Af3, Axf3; (13. ..., De5+; 14. Cce2, Dc7; 15. 0-0-0, Cd7; 16. Axb7, Dxb7; 17. Cxe6, fxe6; 18. f7+, Rd8; 19. Cf4, e5; 20. The1!) 14. Dxf3, Ta7; 15. Ce4, De5; 16. 0-0-0, Td7; 17. Thf1!,

40


Axe4; 18. Axe4, gxf6; 19. g4, Ag7; 20. c3, permite a las blancas mantener la iniciativa.

29. Ah3, Tg8; y las blancas abandonaron. 14. … 15. Dg3

Td7 16. Dxe5 17. Cf6+ 18. Cxd7 19. Cb3

Es a considerar 15. Dc3, Ab7; (15. ..., Dxe4; 16. Dxc8+, Td8; 17. Dxd8+, Rxd8; 18. Cxe6+, Rc8; 19. Td8+, Rb7; 20. Af3, Dxf3; 21. gxf3, fxe6; 22. f7, con ventaja para las blancas); 16. Cxb5, Dxc3; 17. Cbxc3, Txd1+; 18. Txd1, gxf6; 19. Cxf6+, Re7; 20. Cfe4, f5. Aunque las blancas pueden quedar con un peón de ventaja (21. Cc5, Axg2; 22. Cxa6), la potencia del par de alfiles y los peones centrales pasados y avanzados nivelan, como mínimo, la lucha. 15. …

fxe5 Re7 Axd7 Ac6

A cambio de la calidad por un peón, las negras han activado favorablemente su juego. Es difícil calibrar las posibilidades. Hasta aquí hemos seguido en la variante principal el desarrollo de una partida MinicFischer, Skopie, 1967, que siguió 20. Af3, e4; 21. Ae2, Cd7; 22. Ca5, Aa8; 23. Thf1, f5; 24. Rb1, Ah6. Las negras, que tienen una clara iniciativa, ganaron en la jugada 55.

gxf6!

APARTADO TERCERO (1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. Ag5, e6; 7. f4)

39

7. …

Ae7

(Véase diagrama núm. 40) Con esta jugada de desarrollo las negras refuerzan la defensa del caballo de rey para evitar el doblaje de peones en la columna f, al mismo tiempo que posibilitan un activo contrajuego a base de hostigar el alfil contrario con h6. Sin embargo, el sistema que mayormente se juega es Dc7 y Cbd7, para prevenir el siempre peligroso avance e5 de las blancas. Las negras crean un bloque defensivo macizo, no fácil de vulnerar.

Una continuación que cuesta la calidad, pero que probablemente es lo mejor. El cambio de damas 15. …, Dxg3; 16. hxg3, Ab7; 17. Af3,

41


previendo el enroque corto del contrario, enrocar largo y organizar de inmediato el ataque por el flanco de rey. Más activo que 8. Dd2, toda vez que con 8. Df3, el traslado de la dama hacia el flanco de rey es más fácil y. al propio tiempo, se refuerza la defensa del peón de rey propio, liberando de esta misión al caballo de dama.

40

8. …

h6

Según hemos indicado en el preámbulo de este Tercer Apartado, en la actualidad se juega con mayor frecuencia 8. …, Dc7; que analizaremos en la Variante Segunda. La jugada del texto, seguida de 9. Ah4, g5; 10. fxg5, Cfd7; es conocida como «Variante Gotebörg». Se denomina así por haber sido jugada por vez primera en el Torneo de Gotebörg, 1955, simultáneamente en tres partidas distintas de la ronda 14ª (KeresNajdorf, Geller-Panno y Spasski-Pilnik), que, por cierto, terminaron todas con la victoria de las blancas. No obstante, los posteriores análisis de esta variante, que puede considerarse de inspiración argentina, han demostrado que es jugable por parte de las negras, aunque han de proceder con sumo cuidado.

Vamos a ver a continuación ambos desarrollos principales, con sus más caracterizadas variantes. VARIANTE PRIMERA 8. Df3

41

9. Ah4

g5

Si las negras no quieren arriesgarse en las complicaciones que se presentan después de 9. …, g5; pueden seguir con 9. .... Cbd7. Después de 10. 0-0-0, Dc7; 11. Ad3, (11. Ae2, Tb8; 12. f5!?, –tal vez sea mejor reservar todavía este avance

Ésta es la contestación normal de las blancas. El objetivo es,

42


continuando el desarrollo con 12. The1–, 12. ..., e5; 13. Cb3, b5; 14. Rb1, Ab7; con juego aceptable para las negras; partida Jansa-Smeikal, 1969), 11. ..., g5; (ahora este avance está más justificado, toda vez que después de 12. fxg5, sigue 12. …, Ce5;) 12. fxg5, Ce5; 13. De2, Cfg4; 14. Cf3, Cxf3; 15. gxf3, hxg5; 16. Ag3, Ce5; 17. f4, gxf4; 18. Axf4, (Sigurjonsson-Szabo, Reikiavic, 1967). Las blancas tienen cierta ventaja en el desarrollo, pero la posición negra es sólida y perfectamente defendible. La partida indicada terminó en la jugada 40. 10. fxg5

42

43

Cfd7

No tendría sentido 10. …, hxg5; 11. Axg5, que dejaría a las blancas con un peón pasado y juego despejado. Por ejemplo, 11. …, Cbd7; 12. Ad3, Ce5; 13. De2, Ch5; 14. Axe7, Dxe7; 15. 0-0-0, etc. (Balanel-Pilnik, Praga. 1956). 11. Ag3 (Véase diagrama núm. 42) En las citadas partidas del Torneo de Gotebörg, 1955, las blancas continuaron unánimemente con 11. Cxe6, a lo que siguió 11. ..., fxe6; 12. Dh5+, Rf8; 13. Ab5!, (véase diagrama núm. 43). La posición parece prometedora para las blancas, pero las complicaciones son muchas e interesantes. Veamos: a) 13. ..., Th7!; (la jugada precisa de defensa; véase diagrama 43 bis); 14. 0-0+, (una partida Gligoric-Fischer, Portoroz, 1958, continuó

14. Dg6, Tf7; 15. Dxh6+, Rg8; 16. Dg6+, Tg7; 17. Dxe6+, Rh8; 18. Axd7, Cxd7; 19. 0-0-0, Ce5; 20. Dd5, Ag4; 21. Tdf1, y ahora, con 21. …, Tc8; las negras tienen mejores posibilidades, según indica en el libro del torneo el mismo Gligoric. Los cuatro peones apenas compensan la pieza, dada su situación retrasada y pasiva), 14. …, Rg8; 15. g6, Tg7; 16.

43


26. Txf6, etc.). Después de esta jugada de las negras (20. …, Rf8); las blancas pueden acogerse al empate por jaque perpetuo, toda vez que en caso de 21. Tf1+, Af6; 22. Dh8+, Re7; 23. Dh7+, Re8; 24. Ae2, Db6+; 25. Rh1, Rd8; el rey negro tendría escape y la abrumadora ventaja de material acabaría por imponerse. Quizá sea a considerar todavía, después de 21. Tf1, Af6; la continuación 22. Ae2, (en vez de 22. Dh8+), 22. ..., Cc6; 23. Dh8+, Re7; 24. Dh7+, Rf8; 25. Ah5, Cce5; 26. g4, y no hay duda de que el ataque de las blancas es todavía peligroso. Como en todas las variantes complicadas y no exhaustas de contenido, caben nuevos análisis que pueden mejorar las líneas de juego de uno u otro bando.

43 bis

Tf7, Axh4; (mejor que 16. ..., Ag5; 17. Axd7, Cxd7; 18. Taf1, b5; 19. e5!, d5; 20. Cxd5, exd5; 21. e6!); 17. Dxh6, Txf7; (no vale 17. ..., Af6; 18. Txg7+, Axg7; 19. Dh7+, Rf8; 20. Tf1+, Cf6; 21. e5, dxe5; 22. Ce4; con fortísimo ataque. Pero es a considerar 17. ..., Df6!?; toda vez que después de 18. Txf6, Axf6; las negras quedan en sólida posición defensiva y con el balance material de dama y dos peones por torre, caballo y alfil del contrario); 18. gxf7+, Rxf7; 19. Dh7+, Re8; (19. ..., Rf8; 20. Tf1+, Af6; 21. Ae2, Db6+; 22. Rh1, Re8; 23. Dg8+, Re7; 24. Ah5, d5; 25. exd5, Axc3; 26. bxc3, favorece a las blancas, dada la mala situación del rey negro en el centro y la falta de desarrollo de su flanco de dama); 20. Dh5+, (no 20. Dh8+, Rf7; 21. Tf1+, Rg6; y ahora las blancas han de cambiar las damas para no perder otra pieza), 20. …, Rf8; (es arriesgado 20. …, Re7, a causa de 21. Dxh4+, Cf6; 22. Tf1, Db6+; 23. Rh1, Dd4; 24. Dg5, axb5; 25. Dg7+, Rd8;

44

b) 13. …, Ce5; (véase diagrama núm. 44); 14. Ag3, (es contraproducente 14. 0-0+, Rg8; ya que ahora, a la retirada forzada del alfil blanco de h4 seguiría hxg5), 14. …, Th7; (prácticamente obligado, toda

44


vez que a 14. …, Rg7; seguiría 15. Axe5+, dxe5; 16. 0-0, Dg8; 17. Ae8, Dxe8; 18. gxh6+, etc. Tampoco vale 14. …, Axg5; por 15. Axe5, dxe5; 16. 0-0+, Af6; 17. Dg6, ganando); 15. Axe5, dxe5; 16. Td1, Cd7; 17. Dg6, Tf7; (no es bueno 17. ..., Tg7; a causa de 18. 0-0+, Rg8; 19. Dxe6+); 18. Dxh6+, Rg8; 19. g6, (no 19. Dxe6? Db6; que además de atacar la dama blanca amenaza mate en f2), 19. …, Tg7; 20. Ac4, Db6; 21. Td3, Cf8; 22. Tg3. La posición de las negras es crítica. No sirve 22. …, Ad7; 23. Tf1, Ae8; 24. Tf7, (Chasin y Judowitsch); ni tampoco 22. …, Dd4; 23. Tf1, Dxc4; 24. Txf8+, Rxf8; (24. ..., Axf8; 25. Th3); 25. Dh8+, Tg8; 26. Tf3+, Re8; 27. Dxg8+, Rd7; 28. g7, ganando las blancas (Boleslawski).

Ce5; (el maestro soviético Suetin sugirió 14. …, Dg8; pero tampoco vale después de 15. g6, Axh4; 16. Axd7, Cxd7; 17. Dxh4, con la decisiva amenaza Tf7+; 17. …, Dd8, 18. Tf7+, Rxg6; 19. Te7, Tg8; 20. Tf1, etc.); 15. Ag3, Cg6; (al parecer, esta jugada estaba prevista como suficiente en los análisis argentinos de la variante); 16. gxh6+, Txh6; 17. Tf7+, Rxf7; 18. Dxh6, axb5; (contra 18. ..., Dh8; gana la bonita variante 19. Tf1+, Af6; 20. Ae8+!, Rxe8; 21. Dxg6+, Re7; 22. Txf6!, Dxf6; 23. Axd6+); 19. Tf1+, Re8; 20. Dxg6+, Rd7; 21. Tf7, Rc6; (si 21. ..., Cc6; es decisiva la continuación 22. Cd5!. A 22. …, exd5; sigue 23. Dxd6+, Re8; 24. Dg6, Rd7; 25. exd5, Txa2; 26. Df5+, Re8; 27. Tf8+!, Axf8; 28. Dg6+, Re7; 29. Ah4+, Rd7; 30. dxc6+, bxc6; 31. Dd3+, etcétera); 22. Dh7, Ag5; (22. ..., b4; 23. Cd5, exd5; 24. Txe7, d4; –24. ..., Da5; 25. Tc7+, Dxc7; 26. exd5+, Rb6; 27. Af2+–; 25. Df7, con ataque decisivo) 23. e5, d5; 24. Dd3, Da5; 25. Cxd5, exd5; 26. Dg6+, Rc5; 27. Dd6+, ganando fácilmente las blancas. La continuación 11. Dh5, después de la respuesta 11. …, Ce5; revierte las más de las veces a la variante principal (es preciso advertir que 11. …, Axg5?; 12. Axg5, Dxg5; 13. Cxe6!, daría ventaja a las blancas). Regresemos, por favor, a la posición que refleja el diagrama número 42, después de la jugada 11. Ag3, de las blancas, para proseguir el análisis de la variante principal.

45

c) 13. …, Rg7; (véase diagrama número 45). Digamos aquí, todavía, que 13. …, De8?; perdería rápidamente después de 14. 0-0+, Rg7; 15. gxh6+, Rh7; 16. Tf7+, etc. Lo mejor parece ser aquí 14. 0-0,

11. …

45

Ce5


0-0-0. La posición de las blancas es preferible, dado el mejor desarrollo de piezas.

46

13. …

Db6

Es difícil encontrar una buena continuación para las negras. Por ejemplo, a 13. …, Cbc6; seguiría 14. Cxc6, bxc6; (14. ..., Cxc6; 15. Td1, e5; 16. 0-0, Ae6; 17. Cd5); 15. 0-0, De7; 16. Axe5, dxe5; 17. Tf3, y tras el doblaje de torres en la columna f la posición de las negras resulta muy incómoda. 14. Axe5! 15. Cf3

La captura 11. …, hxg5; permite a las blancas el inmediato enroque. Al respecto, se jugó en el match URSS-Alemania Federal, 1960, una partida entre Tolush y Lehmann que continuó 12. 0-0-0, Dc7?; 13. Ab5!, Cc6; (13. ..., axb5; 14. Cdxb5, Da5; 15. Axd6, proporcionaría a las blancas un ataque incontenible); 14. Thf1, Th7; 15. Cf5!, (jugada que encaja plenamente en el agresivo estilo de juego del gran maestro Tolush. A la captura 15. …, exf5; seguiría 16. Cd5, Dd8; 17. Axc6, bxc6; 18. Cxe7, Dxe7; 19. Axd6, y las negras no disponen de contestación buena, toda vez que la amenaza exf5, abriendo la columna de rey, es inevitable), 15. …, axb5; 16. Cxb5, Da5; 17. Cfxd6+, con ataque decisivo. 12. Dh5 13. Ae2

dxe5 Dxb2

Ante las amenazas Cxg5 y Cxe5 por parte de las blancas, no hay nada mejor. 16. Cd1 Sería precipitado 16. Cxg5, a causa de 16. …, Dxc3+; 17. Rf2, Dc5+; seguido de 18. …, De7; con buenas posibilidades de defensa para las negras. 16. …

Db4+

(Véase diagrama núm. 46 bis) Según un análisis de Judowitsch, no son mejores: a) 16. …, Dxa1; 17. Cxg5, Tf8; (17. ..., hxg5; 18. Dxh8+, Rd7; 19. 0-0); 18. Cxf7, Txf7; 19. Tf1. b) 16. …, Ah4+; 17. Cxh4, Dxa1; 18. 0-0, Tf8; 19. Cg6.

Axg5

Preparando el enroque corto. Pero también es posible 13. h4, Af6; 14. Ae2, Cbc6; 15. Cxc6, bxc6; 16.

46


46 bis

47

c) 16. …, Ad2+; 17. Rxd2, Dxa1; 18. Tf1, Cc6; 19. Cc3, Db2; 20. Cg5.

fensa Paulsen, pero con la jugada d6 ya efectuada. Es claro que con ello no se oponen directamente al plan de las blancas, que consiste en el inmediato enroque largo, pero preparan un activo contrajuego a base de Cbd7 y b5.

17. c3 18. 0-0

De7

Las blancas tienen ventaja. Boleslawski dice que ante la amenaza Cxg5 sólo es jugable 18. …, 0-0; y entonces 19. h4, resulta muy fuerte, toda vez que no vale 19. ..., Af4; por 20. Rh1, seguido de 21. g3; (Nota

9. 0-0-0

48

del editor MA40: ¡Cuidado! Aquí hay una interesante celada: 19. …, Af4; 20. Rh1, Cd7!; y si ahora 21 g3, las negras ganan la dama con 21. …, Cf6); y a 19. …, Af6; sigue 20.

Cf2, para continuar con 21. Cg4. VARIANTE SEGUNDA 8. Df3

Dc7

(Véase diagrama núm. 47) Con esta jugada las negras adoptan un sistema idéntico a la De-

47


En una partida Matulovic-Tatai, Palma de Mallorca, 1967. las blancas jugaron de inmediato 9. f5. Con ello se imposibilita la jugada temática 9. …, Cbd7; y en vista de ello, las negras respondieron 9. …, Cc6; cambiando radicalmente el tipo de defensa que se viene aplicando corrientemente en esta línea de juego. Siguió 10. 0-0-0, Ad7; 11. Ae2, Tc8; 12. Rb1, y ahora parece correcto 12. …, b5; 13. a3, Cxd4; 14. Txd4, Ac6; con juego equivalente. Sin embargo, en la citada partida se continuó 12. …, Ce5; 13. Dh3, 0-0; 14. g4, b5; 15. a3, Cc4; 16. Td3, Db6; 17. Ah4, b4; 18. axb4, d5; –18. ..., Dxb4; 19. Cb3–; 19. exd5, Axb4; 20. Cb3, exf5; 21. gxf5, Tfe8; –probablemente es mejor 21. ..., Cd6–; 22. d6!, Ce4; –no vale 22. ..., Axc3; 23. Txc3, Txe2; 24. Axf6, gxf6; 25. Dg4+–; 23. Cd5, Db7; 24. Tg1, Axd6; 25. Af6, Af8; 26. Axg7!, Axf5; –26. ..., Axg7; 27. Dg4–, 27. Dxf5, Axg7; 28. Cf6+, Rf8; 29. Cxh7+, Rg8; 30. Cf6+, Rf8; 31. Ch7+, Rg8; 32. Td7, Ccd2+; 33. Ra2, y las negras abandonaron. 9. …

49

tuno todavía el avance 10. g4, b5; 11. Axf6, Axf6; 12. g5, Axd4; 13. Txd4, Cc6; 14. Td3, b4; seguido de e5. En cambio, es razonable 10. Ah4, que permite un eventual Af2, dejando vía libre a los peones g y h; la respuesta 10. …, Cxe4; 11. Axe7, Cxc3; 12. Axf8, Cxd1; no vale por 13. Axg7!, Cxb2; 14. Dg3), 10. …, Cc6; (10. ..., Cbd7; 11. The1!); 11. Cxc6, bxc6; (no 11. ..., Dxc6; por 12. Dg3!); 12. e5!, (en este momento es innecesaria la preparación 12. The1, toda vez que las negras se apresurarían a contestar 12. …, e5; 13. f5, Ab7; 14. Ac4, Tad8; 15. g4, h6; 16. Ah4, d5; con buen juego para las negras, partida Duckstein-Matanovic, Olimpiada, 1956), 12. …, dxe5; 13. Dh3, h6; (13. ..., Te8; 14. Axf6, Axf6; 15. Ce4!, –no 15. Dxh7+, Rf8; 16. Ce4, exf4–, 15. ..., Ae7; –es inferior 15. ..., exf4; 16. Cxf6+, gxf6; 17. Dh6, f5; 18. g4!–; 16. Cg5, h6; 17. Cxf7, Rxf7; 18. Dh5+, Rf8; 19. fxe5, y el ataque de las blancas no tiene parada. Contra 13. …, e4; las blancas pueden jugar

Cbd7

(Véase diagrama núm. 49) Como alternativa, las negras tienen aquí otras continuaciones, cuyo valor, no obstante, es discutible. Por ejemplo: a) 9. …, 0-0; (jugada prematura. Hay que tener en cuenta que, enrocado por el lado opuesto, el bando blanco dispone de todas las piezas para un rápido ataque sobre el flanco de rey); 10. Ad3, (continuación lógica de desarrollo. No es opor-

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14. Cxe4, Cxe4; 15. Axe4, g6; 16. Axe7, Dxe7; 17. Dc3, seguido de h4); 14. Axh6, gxh6; 15. Dxh6, e4; (15. ..., Td8, 16. g4!); 16. Cxe4, Cxe4; (16. ..., Cg4; 17. Cf6+!, Cxf6; 18. Thf1, y no se puede evitar que la torre se sume decisivamente al ataque vía f3); 17. Axe4, f5; 18. Dg6+!, (jugada de H. Müller. En una partida Paoli-Primavera, Regio Emilia, 1958. las blancas jugaron enseguida 18. Td3?, y después de 18. …, Af6; 19. Tg3+, Ag7; 20. Axc6, Ta7; las negras pueden continuar la defensa). 18. ..., Rh8; 19. Td3, Dxf4+; 20. Rb1, fxe4; 21. Dh5+, (21. Th3+, Ah4); 21. ..., Rg7; 22. Tg3+, Dxg3; (no basta 22. ..., Ag5; 23. Txg5+, Rf6; 24. Tg4, Df5; 25. Dh4+, Rf7; 26. Tf4, etcétera); 23. hxg3, y las negras no tienen recursos para seguir resistiendo. Por ejemplo, 23. ..., Tg8; 24. Dh7+, Rf8; 25. Tf1+; o bien 23. ..., Tf6; 24. Dh7+, Rf8; 25. Dh8+, Rf7; 26. Th7+, Rg6; 27. Dg7+, Rf5; 28. Th5++. b) 9. …, Cc6; 10. Cxc6, (10. Ae2, Ad7; 11. The1, –11. Dg3, h6; 12. Ah4, 0-0-0; no daría mal juego a las negras–, 11. ..., Cxd4; 12. Txd4, Ac6; conduce a un juego equivalente. Una conocida partida Geller-Najdorf, 1955, continuó 13. Ted1, Tc8; 14. De3, 0-0; 15. e5, Cd5; con posición excelente para las negras. No son mejores para las blancas 10. Cb3, Ad7; 11. Ah4, 0-0; 12. g4, Tac8; 13. Ag3, b5; ni 10. Ah4, Ad7; 11. g4, Cxd4; 12. Txd4, Ac6; etc.), 10. …, Dxc6; (en este momento es inferior 10. ..., bxc6; a causa de 11. e5!, dxe5; 12. fxe5, Cd5; 13. Axe7, Cxe7; 14. Ce4, 0-0; 15. Dc3, Keres-Stahlberg, 1956); 11. Dg3, (ahora 11. e5, permitiría a las negras simplificar con

el cambio de las damas; pero es jugable 11. Ae2, Ad7; 12. Dd3, seguido de 13. Af3), 11. …, Cxe4; (como quiera que la amenaza era 12. e5, esta jugada es con toda probabilidad la que más resiste. No resuelve nada tampoco 11. …, Ch5; 12. Dh4, Axg5; 13. fxg5, g6; 14. Ae2, toda vez que las negras quedan con demasiados puntos débiles; ni 11. ..., h6; 12. Axf6, Axf6; 13. e5!, –se reitera constantemente el tema principal–, 13. …, dxe5; 14. fxe5, Ag5+; 15. Rb1, 0-0; 16. Ad3, con ventaja posicional para las blancas); 12. Cxe4, Dxe4; 13. Axe7, Rxe7; 14. Dg5+, Re8; 15. Ad3, (no 15. Dxg7, por 15. …, Dxf4+), con mejor juego para las blancas. 10. g4

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En este momento crítico de la variante las blancas tienen mucho para escoger, pero la jugada del texto es la que mejor encaja en el siste-

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ma elegido. No obstante, veamos algunas otras líneas de juego:

buen juego–; 16. Axg7, Th7; 17. Ah5!, Txg7; –17. ..., Re7; 18. Cf5+!–; 18. Cxe6, siempre con ventaja para las blancas); 11. Axf6, (ahora resultaría precipitado 11. e5, a causa de 11. …, Ab7; 12. exf6, Axf3; 13. Axf3, gxf6), 11. …, Cxf6; (11. …, gxf6; 12. Dh5, Cc5; 13. Af3, Ab7; 14. f5!; caso de 11. …, Axf6; entonces 12. Axb5!, axb5; 13. Cdxb5, Da5; 14. Cxd6+, Re7; –14. ..., Rf8; 15. e5, seguido de Cxc8–; 15. e5, y las blancas recuperan la pieza, con ventaja); 12. e5, Ab7; 13. exf6, (ahora no hay opción, toda vez que si 13. Dg3, sigue 13. …, dxe5; 14. fxe5, Cd7; y las negras se sitúan bien), 13. …, Axf3; 14. Axf3, Axf6; –caso de 14. ..., Tc8; las blancas pueden seguir 15. fxe7, y si 15. …, b4; entonces 16. Cd5, exd5; 17. The1. Las dos piezas menores, junto con el fuerte peón en e7 compensan el sacrificio de la dama); 15. Axa8, d5; 16. Axd5, (así siguió la referida partida Keres-Fischer, Torneo de Candidatos, 1959, indicada al principio de este comentario. No obstante, el propio Fischer, en su libro de partidas seleccionadas, indica que es mejor todavía 16. Ac6+, Rf8; –16. ..., Re7; 17. The1, Td8; 18. Cxe6!, fxe6; 19. Cxd5+, Txd5; 20. Axd5–; 17. Cce2, Re7; 18. a4, b4; 19. a5, y el alfil se salva), 16. …, Axd4; 17. Txd4, exd5. Aquí Keres continuó 18. Cxd5, quedando en posición aceptable y con torre, caballo y un peón a cambio de la dama. Pero tal vez sea mejor todavía 18. Te1+, (sugerencia de Boleslawski), 18. …, Rf8; 19. Te5, toda vez que después de 19. …, g6; 20. Cxd5, Dc5; 21. c3, Rg7; 22. f5, el bando negro se encuentra ante serios problemas.

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a) 10. Ae2, (Esta variante se juega poco en la actualidad, sin que se acierte a señalar claramente los motivos; el más conocido ejemplo de la misma corresponde a una partida Keres-Fischer, del Torneo de Candidatos, 1959), 10. …, b5; (con todos sus riesgos, parece lo mejor. La precavida jugada 10. …, Tb8; sería contestada con 11. Dg3, con la amenaza latente e5, dada la mala posición de la torre negra en la casilla b8; no vale la continuación 11. …, h6; 12. Ah4, g5; 13. fxg5, Tg8; 14. Cxe6!, fxe6; 15. gxf6, Txg3; 16. Ah5+, Rf8; 17. fxe7+, ganando. Tampoco vale preceder la jugada b5 del desvío 10. …, h6; 11. Ah4, y ahora 11. …, b5; toda vez que de nuevo 12. e5!, es fuerte: 12. …, Ab7; 13. exf6, Axf3; 14. Axf3, Axf6; 15. Axf6, Tc8; –15. ..., Cxf6; 16. Axa8, d5; 17. Ac6+, Re7; 18. Cce2, y las blancas tendrían tres piezas a cambio de la dama, con

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De6+, y ahora no 24. …, Rf8; por 25. Tf1+, partida Gusev-Labutin, 1967).

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b) 10. Ad3, b5; 11. Axf6, (11. The1, Ab7; y ahora es arriesgado 12. Cd5!?, exd5; 13. Cf5, Af8; 14. Axf6, gxf6; 15. exd5+, Rd8; 16. De4, Dc5; 17. Af1, Tc8; 18. Te3, b4; 19. a3, a5; 20. axb4, axb4; 21. Td2, partida Jiménez-Mecking, Palma de Mallorca, 1970; ahora en lugar de 21. …, Da5; 22. Td4, con juego incierto, es a considerar 21. …, Cb6!. Parece mejor 11. …, b4; 12. Cce2, Cc5; 13. Axf6, Axf6; 14. De3, 0-0; 15. Cb3, con juego poco más o menos igual, partida Mikenas-Aronin, del XXIV Campeonato de la URSS), 11. …, Cxf6; 12. e5, Ab7; 13. Dg3, dxe5; 14. fxe5, Ch5; 15. Cxe6, (no hay nada mejor. Si 15. Dg4, sigue 15. …, g6; y las negras tendrían excelente posición), 15. …, fxe6; 16. Ag6+, hxg6; 17. Dxg6+, Rf8; 18. Thf1+, Cf6; 19. exf6, Axf6; 20. Txf6+, gxf6; 21. Dxf6+, Rg8; 22. Dxe6+, Df7; 23. Dg4+, y las blancas tienen tablas por jaque perpetuo (23. …, Dg7; 24.

c) 10. Axf6, Cxf6; 11. g4, Cd7; (con 11. ..., b5; se entra en la variante principal); 12. g5, Cc5; 13. h4, b5; 14. a3, Tb8; 15. b4, Ca4; 16. Cxa4, bxa4; 17. f5, exf5; 18. Cxf5, 0–0. Partida Unzicker-Donner, Hamburgo, 1965. Las negras han salvado bien las dificultades de la apertura y tienen suficiente contrajuego. d) 10. Rb1, (véase diagrama número 54). Pasiva continuación que permite rápido contrajuego a las negras. Por ejemplo, 10. …, b5; 11. Ad3, b4; 12. Cce2, Ab7; 13. The1, h6; 14. Axf6, Axf6; 15. De3, Dc5. La posición es equivalente. Una partida Troianescu-Fischer, Netania, 1969, continuó 16. Dg1, g5; 17. Cb3, Dxg1; 18. Cxg1, Ad8; 19. g3, Re7; y ahora las negras ya tienen cierta ventaja; finalmente ganaron en la jugada 40. c) 10. Dg3, (véase diagrama número 55). El objetivo de esta juga-

51


Axh2; y las negras tienen mucha defensa–; 15. …, Cxe5; 16. Dxf4, Dxe7; 17. Cdxb5, con evidente ventaja para las blancas); 11. Ah4, (11. Axf6, Axf6); 11. …, g5; 12. fxg5, Tg8; (12. ..., Ch5; 13. De1, hxg5; 14. Af2, Ce5; 15. Cb3, Ad7; 16. Ad4, siendo preferible el juego de las blancas); 13. Ae2, Ce5; (13. ..., hxg5; 14. Axg5, Ch7; 15. h4, Cxg5; 16. Cf3!); 14. g6, Cxg6!; (mejor que 14. ..., Txg6. Después de 14. …, Cxg6; las blancas quedan sin el importante alfil de casillas negras). Una partida Tal-Fischer, Zurich, 1959, siguió 15. Thf1, Cxh4; 16. Dxh4, Tg6; 17. Ad3, Cg4; 18. Dh5, Ce5; 19. Cf3, Dc5; 20. Cxe5, Dxe5; 21. Dxe5, dxe5. El juego de las negras, que conservan el par de alfiles en posición despejada, es preferible.

54

55

10. … 11. Axf6

b5

56

da es presionar en la diagonal h2-b8 de casillas negras, en la que se encuentra sin apoyo la dama contraria. 10. …, h6; (es peligroso para las negras 10. …, b5?!; toda vez que después de 11. Axb5!, axb5; 12. The1, 0-0; 13. e5, Ch5!; 14. Df3, Cxf4; 15. Axe7, –15. exd6, Cd3+; 16. Rb1, Cxe1; 17. Dxa8, Axd6; 18. Cdxb5, Db8; 19. Dxb8, Axb8; 20. Txe1,

Lo más enérgico, a fin de acelerar el avance g5. Son jugables,

52


asimismo, las siguientes continuaciones: a) 11. Ag2, Ab7; 12. The1, b4; 13. Cd5!?, exd5; 14. exd5, Rf8; 15. Cf5, Te8; 16. De3, Ad8; 17. Dd4, Ac8. Aunque la posición de las negras es muy restringida, tienen ventaja material que a la larga debe imponerse. Partida Bernstein-Fischer, Campeonato EE. UU., 1958-59. b) 11. a3, Tb8; 12. Axf6, Cxf6; 13. f5, b4; (es peligrosa la contestación 13. ..., 0-0; a la que puede seguir 14. g5, Cd7; 15. f6, gxf6; 16. gxf6, Cxf6; 17. e5, dxe5; 18. Cc6, con serias amenazas. Una partida Kavalek-Donner, Wijk aan Zee I, 1969, continuó 18. …, Rh8; –18. ..., Ab7; 19. Dg3+, Rh8; 20. Cxe5, Ad8; 21. Txd8, Dxd8; 22. Tg1, Ch5; 23. Dg8+!, y mate a la siguiente jugada– 19. Cxb8, Dxb8; 20. Ag2, –a considerar 20. Tg1!–, 20. ..., b4; 21. axb4, Dxb4; 22. The1, Df4+; 23. Dxf4, exf4. Las blancas tienen calidad de ventaja por dos peones, y aunque con muchas dificultades, lograron vencer en la jugada 51); 14. axb4, Txb4; 15. g5, Cd7; 16. fxe6, Axg5+; 17. Rb1, Ce5; 18. exf7+, Dxf7; 19. Dg3, Cc4; 20. Axc4, Dxc4; 21. Cb3. La posición es compleja, pero favorece a las blancas (Semashov-Suraslev, 1969). 11. …

57

Ad3, no resulta eficaz a causa de 12. …, b4; 13. Cce2, Ab7; 14. Rb1, Cc5; 15. f5, –demasiado tarde–, 15. …, d5!; 16. fxe6, dxe4; 17. exf7+, Rf8; 18. Axe4, Axe4; 19. Dxe4, Cxe4; 20. Ce6+, Rxf7; 21. Cxc7, Ta7; 22. Td4, Cf2; 23. Tf1, Cxg4; y las negras tienen como mínimo, juego igual (Padewski-Evans, Habana, 1966). No son mejores 12. Ag2, Ab7; 13. The1, 0-0-0; 14. a3, Cb6; 15. Td3, Rb8; 16. Ted1, d5; con juego equivalente (Gligoric-Fischer, Zurich, 1959); ni 12. a3, Ab7; 13. f5, e5; 14. Cb3, Cb6; etc. Contra el movimiento de Cholmov indicado, 12. f5!, las negras pueden responder 12. …, Ce5; (si 12. …, Cc5; entonces 13. fxe6, fxe6; 14. a3, 0-0; 15. Ae2, con mejor juego para las blancas; y caso de 12. …, b4; es fuerte 13. fxe6, bxc3; 14. exd7+, Axd7; 15. e5!, Tb8; 16. exf6, Af8; 17. g5!, Txb2; 18. Ah3, Txa2; 19. Cb3, con múltiples amenazas por parte de las blancas); 13. Dh3, 0-0; (dada la fuerte presión sobre el peón

Cxf6

(Véase diagrama núm. 57) Se ha jugado también con frecuencia 11. …, gxf6; (no vale 11. …, Axf6; por 12. Cdxb5, axb5; 13. Cxb5, Da5; 14. Cxd6+, Rd8; 15. e5, Ah4; 16. Ac4, etc.); 12. f5!. Jugada de Cholmov. El desarrollo normal 12.

53


e negro, el rey está mal situado en el centro del tablero. De nuevo resulta insuficiente 13. …, b4; 14. Cce2, para seguir 14. …, exf5; toda vez que después de 15. Cxf5, Axf5; 16. exf5, la posición resultante favorece claramente a las blancas); 14. Dh6, (mejor que 14. g5, a causa de 14. …, fxg5; –en una partida Cholmov-Bronstein, del XXXII Campeonato de la URSS, las negras respondieron 14. …, b4?, y después de 15. gxf6, Axf6; 16. Tg1+, Rh8; 17. Dh6, De7; 18. Cc6!, Cxc6; 19. e5, las blancas ganaron brillantemente–; 15. fxe6, fxe6; 16. Cxe6, Dd7; 17. Cd5, Dxe6; 18. Dxe6+, Axe6; 19. Cxe7+, con juego equivalente), 14. …, Rh8; en caso de 14. …, Dd8; para impedir el avance g5, seguiría 15. Cc6!, con la misma idea que en la partida Cholmov-Bronstein antes citada, a fin de desplazar el caballo negro, pero ahora para continuar Td3 y Th3); 15. g5, Dd8; (15. ..., Cg4; 16. Dh4); 16. Cc6!, Cxc6; 17. g6, fxg6; 18. fxg6, Tf7; 19. gxf7, y las blancas, que tienen ventaja material, han de ganar. Boleslawski indica el siguiente ejemplo: 19. …, Af8; 20. Dh4, Ce5; 21. Tg1, Ag7; 22. Ce2, Ta7; 23. Cf4, Txf7; 24. Ah3, Te7; 25. Tg3, etcétera. 12. g5 13. f5!?

58

tas opiniones acerca de su positiva valía. Así, goza de mucho prestigio la continuación 13. a3, para impedir el avance b4. La respuesta más empleada por las negras es 13. …, Tb8; (mejor que 13. …, Ab7; 14. Ah3, 0-0-0; 15. Axe6, fxe6; 16. Cxe6, Db6; –16. ..., Dc4; 17. Cd5!, Axd5; 18. exd5, Rb7; 19. b3, Dc8; 20. Td3, Cb6; 21. Tc3, Dd7; 22. Tc7+, ganando fácilmente; partida Tal-Gligoric, Moscú, 1963–; 17. Cd5, Axd5; 18. exd5, g6; 19. The1, Rb7; 20. Dc3, Tde8; 21. Dg7, con ventaja para las blancas), y ahora las blancas tienen varios caminos a elegir: a) 14. h4!, (véase diagrama número 59). La continuación más empleada actualmente. 14. …, b4; 15. axb4, Txb4; 16. Ah3, (es interesante 16. f5. Caso de 16. …, Cc5; 17. Ah3, Db7; 18. Thf1!, Txb2; sigue 19. fxe6, Axe6; 20. Axe6, fxe6; 21. Cxe6!, Cxe6; 22. Df7+, Rd7; 23. e5, con violento ataque. En cambio, resulta precipitado 16. h5, a causa de

Cd7

(Véase diagrama núm. 58) Esta agresiva continuación se viene jugando en la actualidad con cierta frecuencia, toda vez que posee dinamismo y crea amenazas inmediatas. No obstante, hay distin-

54


Cd5, es insuficiente por 19. …, Dc4!; 20. Axd7, –la amenaza era Ce5–, 20. …, Axd7; 21. Cxb4, Dxb4; con buen juego para las negras), 17. …, Cc5; (es claro que no es posible 17. …, exf5?; por 18. Cd5); 18. Cxe7+, Dxe7; 19. De3, (una partida MinicFischer, Zagreb, 1970, siguió 19. h5, Ab7; 20. h6, Axe4!; 21. Cxe4, Cxe4; 22. hxg7, Tc8; 23. Th2, –no valdría 23. Af5, exf5; 24. Dh5, Txc2+; 25. Rxc2, Dc7+; 26. Rb1, Cc3+; etc.–, 23. ..., Ta4; 24. Rb1, d5; 25. c4, Taxc4; 26. Af1, Tb4; 27. Dh3, Cc3+; 28. Rc1, Ca4+; 29. Rb1, Txb2+; 30. Txb2, Cc3+; 31. Rc1, Da3; 32. Ad3, Da1+; 33. Rd2, Dxb2+; 34. Re1, Ce4; y las blancas abandonaron. Una lucha emocionante), 19. …, Ab7; 20. Td4, y la posición está, poco más o menos, equilibrada.

59

16. …, Cc5; 17. g6, 0-0!; 18. h6, fxg6; 19. hxg7, Tf7; y el ataque queda paralizado), 16. …, 0-0!; (novedad teórica que refuerza la variante por parte de las negras. La continuación 16. …, Cc5; 17. Thf1!, –mejor que 17. f5, Db7; 18. fxe6, fxe6; 19. Thf1, Tf8; 20. Dh5+, g6; y ahora no es posible 21. Dxh7, por 21. …, Axg5+–, 17. ..., Db7; 18. f5, deja en serio peligro a las negras. Una partida Tabbane-Bouaziz, Túnez, 1970, siguió 18. …, 0-0; 19. f6, Ad8; 20. fxg7, Rxg7; 21. Dh5, Rg8; –21. ..., Cxe4; 22. Axe6, Txd4; 23. Dh6+, Rg8; 24. g6!, Gutman-Lapienis, 1969–; 22. Dh6, Tc4; 23. Af5, exf5; 24. exf5, f6; 25. gxf6, Txf6; 26. Tg1+, Rh8; 27. Tde1!, Ae6; –27. ..., Ce6!–; 28. De3, Txd4; 29. Dxd4, Af7; 30. Cd5, Dc6; 31. Rb1, Da4; 32. Cxf6!, Aa2+; –32. ..., Dxd4; 33. Te8+, tampoco sirve 32. ..., Da2+; 33. Rc1, Da1+; 34. Rd2, Aa5+; 35. Re3, Da4; 36. Dxd6–; 33. Rc1, y las negras abandonaron); 17. Cf5, (el sacrificio 17. Cxe6, fxe6; 18. Axe6+, Rh8; 19.

60

b) 14. f5, (véase diagrama número 60), 14. …, Ce5; (14. ..., b4; 15. fxe6, Ce5; 16. Cd5!); 15. Dg3, b4; 16. axb4, Txb4; 17. Ah3, Db6; 18. fxe6, (no vale la protección 18.

55


Cb3, a causa de 18. …, a5; y a4), 18. …, Txd4; 19. exf7+, Cxf7; 20. Txd4, Dxd4; 21. Axc8, Axg5+; 22. Rb1, 0-0. El juego es equivalente.

–23. Txg1, Cd4+–, 23. ..., Db6+; con buen juego para las negras), 18. …, fxe6; 19. Cxe6, Axe6; (19. ..., Cxe6; 20. Cd5, Dc5; 21. Cxb4, Dxb4; 22. e5, Ab7; 23. Df5, Df4+; 24. Dxf4, Cxf4; 25. exd6, Ce2+; 26. Rb1, Cxg1; 27. dxe7, Rxe7; 28. Txg1, con juego equivalente); 20. Axe6, Cxe6; 21. Cd5, Da5; 22. Cxb4, Dxb4; 23. e5!, Df4+; 24. Dxf4, Cxf4; 25. exd6, Axd6; 26. Tgf1, Ae7; con ventaja para las negras, toda vez que no vale 27. Txf4, por 27. …, Axg5.

61

13. …

Cc5

La captura del peón g blanco, con jaque, no vale. Veamos:

62 c) 14. Ah3, (véase diagrama número 61), 14. …, Cc5; (no enseguida 14. …, 0-0; al que seguiría 15. g6!, hxg6; 16. Cxe6, fxe6; 17. Axe6+, Tf7; 18. h4, con ataque de las blancas); 15. Thg1, (no se acierta a encontrar la forma de impedir b4 por parte de las negras. Es arriesgado 15. b4, toda vez que después de 15. …, Ca4; 16. Cxa4, bxa4; 17. Rb2, a5; 18. c3, e5; las negras pueden pasar al ataque. Por otra parte, el sacrificio 15. Cf5?, es prematuro a causa de 15. …, exf5; 16. Cd5, Dd8; 17. exf5, Ab7!), 15. …, b4; 16. axb4, Txb4; 17. f5, Db6; (ante la amenaza 18. fxe6, y la imposibilidad de 17. …, exf5; las negras han de jugar activamente); 18. fxe6, (mejor que 18. f6, gxf6; 19. gxf6, Af8; 20. Cb3, –20. b3, Txd4!–, 20. ..., Txb3!, 21. cxb3; Cxb3+; 22. Rc2, Dxg1; 23. Rxb3,

a) 13. …, Axg5+; (véase diagrama número 62), 14. Rb1, Cf6; 15. Tg1, Ah6; 16. fxe6, fxe6; 17. e5, Ab7; 18. Dh3, dxe5; 19. Cxe6, De7; 20. Axb5+!, axb5; 21. Cxb5. Las blancas tienen, a cambio de la pieza, una posición de ataque muy prometedora.

56


b) 13. …, Axg5+; 14. Rb1, Ce5; 15. Dh5, Af6; 16. fxe6, y ante la imposibilidad de 16. …, Axe6; las blancas han recuperado el peón, con ventaja. c) 13. …, Axg5+; 14. Rb1, Cc5; 15. Axb5+!, (constantemente surge el mismo tema), 15. …, axb5; 16. Cdxb5, De7; (16. ..., Da5; 17. Cxd6+, Rf8; 18. Cxf7!, Rxf7; 19. fxe6+, Rg6; 20. Df5+, Rh6; 21. Td5, etc.); 17. Cxd6+, Rf8; 18. Thg1, Ah6; 19. e5, Tb8; (19. ..., Ab7; 20. Df2, Ca6; 21. Db6, Af3; 22. Tdf1); 20. f6, gxf6; 21. exf6, Dc7; 22. Dh5, Af4; (22. ..., Ae3; 23. Tg7); 23. Cdb5, Db6; 24. Dxc5+, ganando. En caso de 13. ..., Ce5; de inmediato, o sea, sin la previa 13. ..., Axg5+; puede seguir 14. Dg3, (no 14. Dh5, a causa de 14. …, g6!; 15. Dh6, Cg4; 16. Dg7, –mejor 16. Dh4, Ce3; 17. Te1, Cxf1; 18. fxg6, fxg6; 19. Thxf1, Dc5; 20. e5, d5; aunque las negras no quedan mal y aún tienen cierto contrafuego–, 16. ..., Axg5+; 17. Rb1, Af6); 14. …, b4; 15. Cce2, Ab7; (15. ..., Ad7; 16. Cf4, Tc8; 17. Td2, Cc4; 18. fxe6!, fxe6; 19. Cfxe6, con ventaja para las blancas); 16. fxe6, Axe4; 17. Ag2, Axg2; 18. Dxg2, 0-0; 19. Cf4, Dc4; 20. Cd5, con peligroso ataque de las blancas. Puede seguir 20. …, Ta7; 21. b3, Dc5; 22. Cf5, fxe6; 23. Cfxe7+, Rh8; 24. Thf1, Te8; 25. Df2, con evidente ventaja.

63

Una conocida partida BoleslawskiAronin, del Campeonato de la URSS, 1957, continuó 14. Tg1, (es dudoso 14. g6, hxg6; 15. fxg6, fxg6; 16. b4, Ca4; 17. Cxa4, bxa4; 18. Ah3, toda vez que después de 18. …, Ag5+; las negras tienen contraataque. Pero es a considerar 14. h4, para seguir en cuanto sea posible Ah3), 14. …, b4; 15. Cce2, e5; 16. f6, exd4; 17. fxe7, d3; 18. cxd3, b3!; 19. axb3, Cxd3+; 20. Rb1, Ce5; con mejor juego para las negras. No obstante, es a considerar en este momento la continuación 14. b4. Una partida Matulovic-Masic, Ursac, 1969, siguió 14. …, Ca4; 15. Cxa4, bxa4; 16. fxe6, (probablemente es preferible defender previamente el peón g con 16. Tg1, o también 16. h4), 16. …, Axg5+; 17. Rb1, 0-0; 18. exf7+, Txf7; 19. Dd3, Tb8; con posibilidades equivalentes. Continuó 20. a3, Af6; 21. Tg1, Rh8; 22. Dc4, Ab7; 23. Cf5, Ae5; y ahora con 24. Dxc7, Txc7; 25. Cg3, se mantenía el equilibrio, pero las blancas jugaron 24.

14. f6 (Véase diagrama núm. 63) La línea de juego más activa.

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responder 16. …, Tb8; de inmediato (también es posible 16. …, Ad7; preparando el enroque largo, y si 17. Dh5, 0-0-0; 18. Dxf7, Ah6+; 19. Rb1, Thf8. Caso de 20. De7, 20. …, Tde8; y si 20. Dh5, 20. …, Txf6); 17. b4, Ca4; 18. Cxa4, bxa4; 19. Rb2, Tg8; 20. c3, Tg6; 21. Ad3, e5; y la posición ofrece posibilidades más o menos iguales para ambos bandos. Recientemente se ha jugado también, por parte de las blancas, 16. Dh5, que pretende impedir indirectamente 16. …, b4; a la que seguiría 17. Cd5!?, exd5; 18. exd5, Ad7; (18. ..., Ab7; 19. Ah3); 19. Te1+, Rd8; 20. Rb1!, (no enseguida 20. Dxf7, Ah6+; 21. Rb1, Ae8) quedando las negras en posición muy cómoda. Pero en una partida Tringov-Browne, Sarajevo, 1970, las negras contestaron 16. …, Ad7; (asimismo es posible 16. …, Ab7; 17. Ah3, b4; 18. Cce2, 0-0-0; 19. Cg3, Rb8; 20. Rb1, Ac8; según otra partida Matanovic-Bukic, Novi Travnik, 1966, que se declaró tablas en esta posición); 17. Ah3, b4; 18. Cce2, 0-0-0; 19. Dxf7, Ah6+; 20. Rb1, Tdf8; 21. Dh5, Txf6; y la ventaja de las blancas es mínima.

h4?, d5!; 25. Dxc7, Txc7; 26. Cd4, dxe4; y las negras quedaron con ventaja, ganando en la jugada 42. 14. ...

gxf6

No vale la inmediata retirada 14. …, Af8; a la que seguiría 15. Axb5+!, Ad7; (15. ..., axb5; 16. Cdxb5, Db8; 17. fxg7, Axg7; 18. Cxd6+, Rd8; 19. Dxf7); 16. e5, d5; 17. Cf5!, según una partida Oeschlein-Olsson por correspondencia, que continuó 17. …, g6; (17. ..., exf5; 18. Cxd5, Db7; 19. Axd7+); 18. Axd7+, Cxd7; 19. Cd6+, Axd6; 20. exd6, Dc6; 21. Cxd5!, exd5; 22. De2+, Rf8; 23. De7+, Rg8; 24. h4, Cc5; 25. h5, Te8; 26. h6!!, Ce4; 27. Txd5, y las negras abandonaron. 15. gxf6 16. Ah3

Af8

64

16. …

b4

(Véase diagrama núm. 65) Otro momento crucial de esta complicada variante. La respuesta 16. …, Ad7; (es inferior 16. …, Ab7; 17. Dh5, 0-0-0; 18. Cd5!), puede ser contestada con 17. Dh5, b4; (17. ..., 0-0-0; 18. Dxf7, Ah6+; 19. Rb1, Tdf8; 20. Dh5, Txf6; 21. e5, dxe5; 22. Cxe6, Axe6; 23. Cd5, Df7; 24. Dxe5,

Con la previsora jugada 16. a3, no se consigue modificar demasiado el tema. Las negras pueden

58


19. Dh5, Df4+; 20. Rb1, Dxf6; y la ventaja de las negras es evidente.

65

17. … 18. exd5 19. The1+

exd5 Axh3

La inmediata captura 18. Dxh3, sería contestada con 18. …, Dd7; y después de 19. The1+, Rd8; la partida toma un derrotero parecido al de la variante principal. 19. … 20. Cc6+ 21. Dxh3+ favorece a las blancas. Una partida Parma-Bogdanovic, Titovo Uzice, 1966, continuó 24. …, Axh3; 25. Cxf6, Ca4; 26. Td6, Ag7; 27. Thd1, Db7; 28. Dh5, Ag2; 29. Dg4+, Rb8; 30. Cd7+, Ra8; 31. Dxg7, Tc8; 32. Dxh7, Ae4; 33. Txa6+, Dxa6; 34. Dxe4+, y las negras abandonaron); 18. Cd5, (mejor que 18. Cce2, 0-0-0; 19. Dxf7, Ah6+; seguido de Tdf8; o también 18. …, Aa4; 19. Cf4, –19. b3, Ab5–; 19. ..., 0-0-0; 20. The1, Rb8; preparando 21. …, d5); 18. …, exd5; 19. exd5, 0-0-0; 20. Cc6, Te8; 21. The1, Rb7. Aun con una pieza de desventaja la posición de las blancas es muy fuerte y sus posibilidades son, por lo menos, equivalentes a las del adversario.

Rd8 Rc8 Dd7!

66

En una partida Ciocaltea-Fischer, Netania, 1969, las negras jugaron 21. …, Rb7. Continuó 22. Cxb4?!, (Tal sugiere 22. Te2, para doblar las torres en la columna e, pero las negras pueden responder 22. …, h5; 23. Tde1, Rb6; 24. Dh4, a5; y no se acierta a encontrar una línea de juego ganadora para las blancas. Una partida Boersma-Maeder,

17. Cd5 Según ya hemos indicado en el comentario que precede, también aquí el retroceso 17. Cce2, resulta inferior. Tatai indica la siguiente continuación: 17. …, Ab7; 18. Cg3, d5;

59


1967, continuó 25. Rb1, Tg8; 26. a3, Tg4; 27. Dxh5, Dd7; y las negras, con pieza de ventaja, se impusieron pocas jugadas más tarde. Tal vez en lugar de 25. Rb1, sea más activo 25. Dc4; o quizás ya enseguida 22. Te3, en lugar de 22. Te2, para tener esta torre mejor situada en la tercera horizontal), 22. …, Dd7; 23. Dh5, Tg8; 24. Cc6, a5; (24. ..., Tg6!; 25. Rb1, Te8; 26. Dh4, Tg4; 27. Df2, Tge4; con ventaja para las negras); 25. Dxh7, Tg6; 26. Rb1, Th6; 27. Dg8, Txf6; 28. Dg2, Rb6; y las negras ganaron (29. Td4, Df5; 30. b4, axb4; 31. Txb4+, Rc7; 32. abandonan).

67

Con esta jugada de Polugaiewski se pretende acelerar el desarrollo del flanco de dama sin efectuar previamente Ae7. Las más de las veces esta variante revierte a la analizada en el Apartado anterior. No obstante, aquí vamos a ver algunas líneas de juego distintas, siempre muy interesantes.

22. Te8+ Si 22. Dh5, las negras tendrían, en relación con la variante del comentario anterior, un tiempo de ventaja. 22. … 23. Dxd7+ 24. Txa8 25. Rb1 26. Cxb4

Rc7 Rxd7 Ah6+ Txa8

8. Df3 (Véase diagrama núm. 68)

Las negras tienen una pieza de ventaja a cambio de dos peones, resultando su posición satisfactoria. Por consiguiente, debe considerarse que su ventaja es evidente.

En esta variante principal elegimos, por afinidad, la misma línea de juego que en el Apartado Tercero. Pero aquí es interesante 8. Ac4, que prepara un eventual sacrificio de este alfil en la casilla e6. Veamos: 8. …, b5; 9. Axe6!?, fxe6; 10. Cxe6, Da5; (mejor que 10. …, Db6; por 11. Cd5!, Cxd5, 12. Dxd5; –amenaza Cc7+–, 12. …, De3+; 13. Rf1, Cb6; 14. Cc7+, Rd7; 15. Df7+, Rc6; 16. Cxa8, Cxa8; 17. Dd5+, Rc7; 18. Te1, Da7; 19. e5, con fuerte ataque para

APARTADO CUARTO (1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. Ag5, e6; 7. f4) 7. …

Cbd7

60


9. 0-0-0, Ae7; 10. g4, h6; 11. Axf6, Axf6; 12. Ag2, según una partida Najdorf-Stein, Mar del Plata, 1965, que siguió 12. …, Cb6; 13. h4, Ad7; 14. Th3?, h5!. Era mejor 14. g5, hxg5; 15. hxg5, Txh1; 16. Axh1, Axd4; 17. Txd4, con juego nivelado. Finalmente, 8. Ad3, Dc7; 9. De2, Ae7; 10. Cf3, h6; 11. Ah4, Cc5; 12. 0-0-0, b5; (Tal-Balasov, Moscú, 1969), conduce a posiciones parecidas a las analizadas en el Apartado Tercero anterior.

68

8. … 9. 0-0-0 las blancas, partida Parma-Szabo, Solingen, 1968. Pero todavía es más fuerte 16. Cd5, –en lugar de 16. Cxa8–, 16. …, Dxe4; 17. Dc7+, Rxd5; 18. Td1+, Re6; 19. Te1, Dxe1+; 20. Rxe1, h6; –20. ..., Cd5; 21. Dc6–; 21. f5+, Rd5; –21. ..., Rxf5; 22. Df7+, Re5; 23. Ad8–; 22. Dxb6, hxg5; 23. Rf2, Th4; 24. Td1+, Re5; 25. Dc6, Tb8; 26. De8+, abandonan, partida Matanovic-Gufeld, Scopie, 1969); 11. Dd4, (11. 0–0, b4; 12. Cd5, Cxd5; 13. exd5, Cf6); 11. ..., b4; 12. Cd5, Cxd5; 13. exd5, Cf6; 14. Cxg7+!, con ventaja para las blancas. Según Boleslawski, lo mejor y más sencillo para las negras es 8. …, Db6; 9. Ab3, Ae7; 10. Dd2, (10. f5, Cc5; 11. fxe6, fxe6; 12. Ae3, Dc7; –12. ..., Cfxe4; 13. Cxe4, Cxe4; 14. Dg4–; 13. 0-0, b5; 14. a3, Cxb3; 15. cxb3, 0-0; con juego equivalente, partida Bronstein-Savon, 1970), 10. …, Cc5; con contrajuego para las negras. Otra interesante línea de juego para las blancas es 8. De2, Dc7;

Dc7 b5

69

Ésta es la continuación más empleada en esta línea de juego de Polugaiewski, que según hemos visto anteriormente, encaja perfectamente en la mayor parte de las variantes del sistema. Pero aquí reporta todavía mayores riesgos y complicaciones. La respuesta 9. ..., Tb8; que prepara b5 sin temor al avance e5

61


17. Cb3, Ae7; 18. g6, fxg6; 19. fxe6, Txb3!; 20. cxb3, Dxb3; y las negras lograron ventaja (21. Dg3, Axe6; 22. Ce2, 0-0; 23. Dxb3, Axb3; 24. Td4, Cf3; 25. Tb4, Ag5+; 26. Rb1, Cd2+; 27. Ra1, Ac4; 28. Cf4, Cxf1; 29. Ch3, Ce3; y las blancas abandonaron algunas jugadas después). Es a considerar, en lugar de 15. f5?, ya enseguida 15. Dh3. También pueden las blancas mejorar la variante jugando 12. e5!, en lugar de 12. g4. Una partida Kupreitchik-Gutman, semifinal del Campeonato ruso, 1970, continuó 12. …, Ab7; 13. Dh3, dxe5; 14. Ccxb5!, axb5; 15. Axb5+, Re7; 16. fxe5, Dxe5; 17. The1, Ce4; (no se puede jugar la dama a causa de 18. Cf5+); 18. Ac6, Df4+; 19. Rb1, f5; 20. Txe4!, Dxe4; 21. Axe4, Axe4; 22. Dg3, y las negras abandonaron. De todo ello se deduce que la jugada 10. ..., Tb8; buena en apariencia, no puede efectuarse sin riesgo. Tal vez contra 10. a3, lo mejor sea 10. ..., Ae7; y caso de 11. e5, entonces 11. …, Ab7.

que analizamos en la variante principal, tampoco es satisfactoria. Puede seguir 10. f5, e5; (10. ..., Ce5; 11. Dh3, b5; 12. Axf6, gxf6; 13. Dh5!, con ataque para las blancas); 11. Ce6!, (la retirada 11. Cde2, permitiría a las negras 11. …, b5; activando rápidamente el juego), 11. …, fxe6; 12. fxe6, Cb6; 13. Axf6, gxf6; 14. Dxf6, Ag7; 15. Df5, con juego complicado, pero con ventaja para las blancas. La amenaza es 16. Ab5+, Rd8; (16. ..., axb5; 17. Cxb5!) 17. Dg5+, De7; 18. Txd6+. Caso de 15. …, De7; puede seguir 16. Df2!, Dc7; (16. ..., Ca8; 17. Da7) 17. Ab5+, etc. 10. e5

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No daría nada a las blancas, antes de e5, el cambio previo 11. Axf6. Por ejemplo, 11. ..., Cxf6; 12. e5, Ab7; 13. Axb5+?, axb5; 14. Cdxb5, Db8!; (14. ..., Db6?; 15. Txd6!, Axd6; 16. Dxb7, ganando), y las negras quedarían con ventaja. En la partida Bronstein-Polugaiewski, Moscú, 1967, primera en la que se aplicó esta variante, las blancas contestaron 10. a3, y siguió 10. ..., Tb8; por parte de las negras. Continuó la partida 11. Axf6, Cxf6; 12. g4, b4; 13. axb4, Txb4; 14. g5, Cd7; 15. f5?, Ce5; 16. Dh3, Db6;

Caso de 13. De2, entonces 13. ..., dxe5; 14. fxe5, Cd7; y las negras no tienen nada que temer. 10. ... 11. Dh3 12. Cxe6

62

Ab7 dxe5


Prácticamente forzado, toda vez que cualquier retirada del caballo proporcionaría mejor juego a las negras. Pero en esta ocasión este obligado sacrificio no es, de ningún modo, desfavorable para la causa de las blancas. 12. ... 13. Dxe6+ 14. Axf6

Ta6; 24. Td1, y el ataque todavía es peligroso–, 22. ..., Rxd7; 23. Td1+, Re6; 24. a3, Ta6; 25. Td3, Tc8; 26. Ad2, Tac6; 27. Ac3, T6c7; 28. Ca5, Axa3; 29. Rd1, Ad6; 30. Cb3, Axh2; 31. Cd4+, Rf7; partida Bronstein-Ciocaltea, Kislovodsk, 1968, que se declaró tablas en este momento); 18. Cxb7+, (es a considerar 18. Axe7+?!, Cxe7; 19. Df7, con la fuerte amenaza e6, aunque aquí las negras pueden responder 19. ..., Rc7!; y caso de 20. Dxe7, entonces 20. ..., Txa2; como en el paréntesis anterior), 18. ..., Dxb7; 19. Axe7+, Cxe7; 20. Txd7+, Dxd7; 21. Td1. Según Pachmann, las blancas tienen, por lo menos, las mismas posibilidades que su contrario. Obsérvese la rara diferencia de material entre ambos bandos: dama y cuatro peones las blancas, por dos torres y caballo las negras. El sacrificio de la segunda pieza puede efectuarse también de otra forma: 14. Cxb5!?, axb5; 15. Axb5, 0-0-0; (es preciso quitar al rey de la clavada. La amenaza 16. Axf6, gxf6; 17. Txd7, es fortísima); 16. Dxe7, exf4; 17. Db4, Ce5; 18. Dxf4, Td5; 19. Txd5, Cxd5; 20. Df5+, Rb8; 21. Te1. Las blancas tienen tres peones a cambio de la pieza, y mejor juego. Partida Zeliandinov-Polugaiewski, del XXXV Campeonato de la URSS, que terminó con empate en la jugada 63, tras dura batalla.

fxe6 Ae7

71

Todavía mayores complicaciones seguirían al sacrificio de una segunda pieza: 14. Axb5?, axb5; (no vale 14. ..., 0-0-0; 15. Axd7+, Txd7; 16. fxe5, con clara ventaja para las blancas, partida Milev-Neikirch, Campeonato de Bulgaria, 1962); 15. Cxb5, Dc6; 16. Cd6+, Rd8; 17. fxe5, (17. Cxb7+, Rc7; 18. Dxe7, Txa2; con contrajuego para las negras), 17. ..., Cd5; (17. ..., Te8; 18. exf6, gxf6; 19. Cxb7+, Rc7; 20. Txd7+, Dxd7; 21. Af4+, Rc8; 22. Dxd7+, –22. Db3!, y no es posible 22. ..., Dxb7; por 23. Dc4+, pero sí 22. ..., Da4; 23. Df3,

14. ...

gxf6

No es bueno 14. ..., Cxf6; a causa de 15. Axb5+, (no 15. fxe5, Ac8; 16. Db3, Dxe5; y el ataque de las blancas se esfuma), 15. ..., Rf8;

63


16. fxe5, (16. Ac4, Ab4; 17. fxe5, Te8); 16. ..., Ac8; (16. ..., axb5; 17. exf6, Axf6; 18. Td7); 17. Cd5, Axe6; (17. ..., Cxd5; 18. Dxd5, con la doble amenaza Dxa8 y Thf1+) 18. Cxc7, con ventaja material para las blancas.

Dg8+, Af8; 20. De6+, Ae7; también es tablas. APARTADO QUINTO (1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. Ag5, e6; 7. f4)

15. Ae2 7. … No vale ahora 15. Axb5, axb5; 16. Cxb5, a causa de 16. ..., Dc6; 17. Cd6+, Rd8; 18. Cf7+, Rc7; 19. Dxe7, The8; y aunque la pieza es por tres peones, el magnífico desarrollo de las piezas negras es claramente ventajoso. 15. ...

Ad7

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h5

Hay que impedir 16. Ah5+. 16. Cd5 Es a considerar 16. Af3. Después de 16. ..., Axf3; 17. gxf3, el caballo blanco puede disponer de las casillas e4 y d5. 16. ... 17. Txd5

Vamos a comentar esta variante, que se juega con alguna frecuencia, aunque el espíritu de la misma difiera esencialmente del sistema Najdorf. Como es fácil colegir, el caballo de dama negro se desarrollará por la casilla c6; el alfil que se sitúa en la casilla d7 tiene por objeto prevenir el cambio Cxc6 por parte de las blancas, que sería contestado con Axc6, evitando así la dislocación de los peones del flanco de dama negro. No obstante, el juego es difícil de conducir para las negras, y si las blancas actúan con eficiencia, han de lograr ventaja.

Axd5 Cb6!

También es posible 17. ..., Cc5; 18. Df5, Dc6; 19. Dg6+, Rf8; 20. Txe5, De8; 21. Df5, Dc8; 22. Dg6, De8; 23. Df5, Dc8; según una partida Schumann-Parma, Lugano, 1968, que se declaró tablas. La línea de juego de la variante principal corresponde a una partida Spasski-Polugaiewski, Amsterdam, 1970, en la que también se convino el empate en este momento. La continuación 18. Axh5+, Txh5; 19.

64


8. Df3

74 73

Tc8; 12. Axf6, gxf6; 13. Ab3); 11. Ae2, Ae7; 12. Thd1, Da5; 13. De3, (para escapar a la clavada del alfil dama negro y al propio tiempo apoyar el avance e5), 13. ..., h6; 14. Ah4, e5; (no puede permitirse e5 de parte de las blancas); 15. fxe5, dxe5; 16. T4d3. Las blancas tienen ligera ventaja, aunque las negras poseen buen desarrollo y una sólida posición (partida Tal-Larsen, 1957). La jugada 9. ..., Ae7; 10. e5!, dxe5; (10. ..., Cxd4; 11. Txd4, Ac6; 12. Dg3, Ch5; 13. Dh4, quedando las negras en comprometida situación); 11. Cxc6, (ahora se comprende bien la necesidad urgente de 9. ..., Dc7; por parte de las negras. La permanencia de la dama en la columna de su nombre en posiciones de este corte, dominada por una torre contraria, siempre se presta a combinaciones. No es posible 11. ..., Axc6; por 12. Txd8+), 11. ..., bxc6; 12. fxe5, Cd5; 13. Axe7, Dxe7; 14. Ce4, 0-0; 15. c4, Cb6; (única. Ante la amenaza Cf6+ es preciso tener el alfil defendi-

Las blancas aceptan el plan que hemos comentado en los Apartados Tercero y Cuarto: desarrollo de la dama por la casilla f3, preparando el enroque por el lado de dama. No obstante, es de interés 8. Ac4, Cc6; 9. f5. Con ello se obliga 9. ..., Cxd4; 10. Dxd4, Ae7; (es peligroso ganar un peón con 10. ..., exf5; 11. exf5 Axf5; toda vez que después de 12. 0-0!, las blancas tendrían una posición óptima); 11. 0-0-0, Dc7; 12. Ab3, b5; 13. The1, que prácticamente fuerza la respuesta 13. ..., e4; y consecuentemente la debilitación de la casilla d5 de las negras. 8. ... 9. 0-0-0

Cc6 Dc7

(Véase diagrama núm. 74) Puede seguirse el tema base de la variante con 9. ..., Cxd4; 10. Txd4, Ac6; (10. ..., Da5; 11. Ac4,

65


do) 16. Ad3. Las blancas tienen claras posibilidades de ataque.

También es jugable 11. Axf6, gxf6; 12. f5, e5; y ahora 13. Ac4. Parece bueno 13. ..., Tg8; pero después de 14. Dh5, Tg7; 15. Td3, queda a las negras un juego incómodo.

10. Cxc6 La tranquila continuación de desarrollo 10. Ae2, Ae7; 11. The1, permite a las negras igualar rápidamente el juego con 11. ..., Cxd4; 12. Txd4, Ac6; etc. 10. ...

11. ...

Ae7

Resulta prematuro 11. ..., d5; a causa de la jugada intermedia 12. Axf6!. Por ejemplo 12. ..., gxf6; 13. exd5, cxd5; y ahora es posible 14. Axd5!, exd5; 15. Cxd5, con posición ganadora para las blancas.

bxc6

75

12. Td3!

76

Curiosamente, tampoco ahora es mejor 10. ..., Axc6; a causa de 11. Axf6, gxf6; 12. f5, y si 12. ..., e5; entonces 13. Cd5, con posición ventajosa para las blancas. En cambio, es a considerar 10. ..., Dxc6, aunque la dama negra queda ahí mal situada; por ejemplo, 11. Ae2, Ae7; 12. Td3, Dc7; 13. Dg3, Tc8; 14. Af3!, b5; 15. a3. La posición favorece a las blancas.

Sencillamente, con la intención de doblar las torres en la columna de dama, ejerciendo con ello una fuerte presión sobre la misma. 12. ...

11. Ac4

e5

Tampoco vale ahora 12. ..., d5; a causa de 13. Axf6, Axf6; (13.

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..., dxc4; 14. Ae5); 14. exd5, cxd5; (14. ..., Axc3; 15. Txc3, exd5; 16. Axd5); 15. Axd5, etc. En su vista, y ante la latente amenaza 13. e5!, dxe5; 14. Axf6, Axf6; 15. Thd1, las negras optan por cerrar el centro con la jugada del texto, 12. ..., e5. 13. Axf6 14. Thd1

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Axf6 0-0

No se puede impedir la pérdida de un peón. Si 14. ..., Ae7; sigue 15. fxe5, etc. 15. Txd6 16. f5

Ac8 blancas. Ya que las negras no parece que tengan intención de jugar e6, al menos por el momento, esta popular jugada de desarrollo presiona sobre el tradicionalmente débil punto f7 de las negras, al tiempo que sitúa el alfil en una excelente diagonal. Veamos, no obstante, otras líneas de juego:

La ventaja de las blancas es evidente (partida Keres-Panno, 1956). SECCIÓN B (1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. Ag5) 6. …

78

Cbd7

(Véase diagrama núm. 77) Ésta es la segunda y más importante respuesta, después de 6. ..., e6; que pueden elegir las negras contra la dinámica jugada 6. Ag5, de las blancas. El caballo de rey queda protegido por el caballo de dama, y en consecuencia el cambio 7. Axf6, Cxf6; favorecería a las negras. 7. Ac4 Considerada unánimemente como la mejor continuación para las

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a) 7. f4, (véase diagrama número 78), Db6. Esta jugada es ahora mucho más fuerte que en las interesantes líneas de juego analizadas en el Apartado Primero de la Sección A. Después de 8. Dd2, Dxb2; 9. Tb1, Da3; no es posible la ruptura e5 por estar esta casilla sobredefendida por las negras. Por consiguiente, es a considerar solamente la respuesta 8. Cb3, (8. b3, debilitaría innecesariamente la gran diagonal de casillas negras, en especial después de 8. ..., g6; seguido de 9. ..., Ag7); y ahora es muy bueno para las negras 8. ..., h6; pudiendo las blancas optar entre: 1. 9. Axf6, Cxf6; 10. e5, dxe5; 11. fxe5, Cg4; (no enseguida 11. ..., De3+; 12. De2, Dxe2+; 13. Axe2, Cg4; 14. Cd5); 12. De2, Ce3; con mejor juego para las negras. 2. 9. Ah4, De3+; 10. Ae2, Dxf4; 11. Ag3, De3; 12. Cd5, Cxd5; 13. exd5, Cf6; 14. Af2, De5; 15. c4, g6; y aunque las blancas mantienen la iniciativa, no compensa el peón sacrificado.

b) 7. Ae7, (véase diagrama número 79). La intención es seguir 8. 0-0, y 9. f4. Puede continuar 7. ..., Da5; (aunque también es posible 7. ..., e6; 8. 0-0, Ae7; –tal vez sea mejor 8. ..., Dc7; 9. a4, b6; 10. f4, Ab7; 11. Af3, y la ventaja de las blancas, si existe, es sumamente reducida–; 9. a4, h6; 10. Ah4, y ahora 10. ..., Cxe4; no vale por 11. Cxe4, Axh4; 12. Cxd6+, Re7; 13. C4f5+, exf5; 14. Dd5!, con ataque sumamente peligroso de las blancas); 8. Dd2, e6; 9. 0-0, Ae7; 10. f4, (después de 10. Tad1, h6; 11. Ah4, ya se puede continuar 11. ..., Cxe4; 12. Cxe4, Dxd2; 13. Txd2, Axh4; 14. Cxd6+, Re7; toda vez que con el cambio de las damas ya no existe peligro inmediato para las negras), 10. ..., h6; 11. Axf6, Cxf6. El juego puede considerarse equivalente.

80

79

c) 7. Df3, h6; (véase diagrama núm. 80), y ahora aquí las blancas pueden jugar:

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1. 8. Axf6, Cxf6; 9. Ac4, e6; 10. 0-0-0, Dc7; 11. Ab3, Ad7; seguido de 12. ..., 0-0-0. La ventaja posicional de las blancas es muy reducida. 2. 8. Ae3, e5!; 9. Cb3, (9. Cf5, g6; 10. Cg3, b5); 9. ..., b5; 10. a3, Ab7. El juego, pues, está, poco más o menos, igualado.

Rf8; 15. f5, creando a las negras problemas de difícil solución); 12. Axf6, Cxf6; y ahora en lugar de 13. a3, (partida Damianovic-Nei, Tallin, 1969), es mejor 13. e5!, dxe5; 14. fxe5, Dxe5; 15. Af3, seguido de Cc6. Volvamos a la posición que surge después de la jugada 7. Ac4, de las blancas, reflejada en el diagrama núm. 82.

81

82

d) 7. Dd2, (véase diagrama número 81), 7. ..., e6; (7. ..., h6; 8. Axf6, Cxf6; 9. 0-0-0, e6; 10. f4, Ae7; 11. Ae2, 0-0; con juego equilibrado; pero no 11. ..., Da5; 12. Rb1, Ad7; –ahora no vale 12. ..., 0–0; por 13. Cd5–; 13. Af3, Td8; 14. The1, con ventaja para las blancas, partida Zinser-Lombardy, Zagreb, 1969); 8. f4, Dc7; (es a considerar 8. ..., h6; que obliga a 9. Axf6, toda vez que 9. Ah4, sería contestada con 9. ..., Cxe4); 9. 0-0-0, Ae7; 10. Ae2, h6; 11. h4!?, (con 11. Axf6; o bien 11. Ah4, Cxe4; las negras tendrían menos dificultades), 11. ..., b5; (11. ..., hxg5; 12. hxg5, Txh1; 13. Txh1, Cg8; 14. Th8,

7. ...

Da5

Después de 7. Ac4, las negras deben proceder con suma precaución. Por ejemplo, a 7. ..., e6; seguiría 8. 0-0, y ahora no vale 8. ..., Dc7; a causa de 9. Axe6!, fxe6; 10. Cxe6, Dc4; 11. Cxf8, (mejor todavía que 11. Cd5, Rf7; 12. Axf6, KeresSaitar, 1954), 11. ..., Txf8; 12. Dxd6. Las blancas tienen tres peones por una pieza, y posición agresiva. Si 7. ..., h6; entonces 8. Axf6, (cualquier retirada del alfil favorece a las negras, que ganan un

69


tiempo para el desarrollo), 8. ..., Cxf6; 9. De2, e6; (9. ..., Da5; 10. 0-0-0, g6; 11. h3, Ag7; 12. f4, e5); 10. 0-0-0, Dc7; 11. f4, e5; (11. ..., b5; 12. Axb5+, axb5; 13. Cdxb5, Db6; 14. e5, dxe5; 15. fxe5, Cd7; 16. Thf1. Las blancas tienen dos peones por una pieza y buenas posibilidades de ataque); 12. Cd5, Cxd5; 13. exd5, Ae7; 14. fxe5, dxe5; 15. Ce6!, Dd6; (15. ..., fxe6; 16. Dh5+, con ataque ganador). Las blancas tienen ventaja (partida Tal-Bilek, Interzonal, 1964). Es prematuro 7. ..., b5; a causa de 8. Ad5, Cxd5; 9. Cxd5, Ab7; 10. 0-0, y las blancas ejercen molesta presión dado el excelente desarrollo de sus piezas. Tampoco convence demasiado el «fianchetto» 7. ..., g6. Las blancas pueden continuar 8. f3, Ag7; 9. Dd2, (parecido al ataque Rauser, pero aquí el caballo de dama negro está en la casilla d7), 9. ..., h6; (9. ..., 0-0; 10. 0-0-0, Ce5; 11. Ab3, Ad7; 12. h4, Tc8; 13. h5!); 10. Ae3, Dc7; 11. Ab3, Ce5; 12. 0-0, (para el jugador arriesgado y de ataque también vale 12. 0-0-0), 12. ..., Cc4; 13. Axc4, Dxc4; 14. Tad1. Las blancas están mejor. O bien 8. 0-0, Ag7; 9. Cd5, Cxd5; 10. Axd5, Db6; 11. Ce2, Cc5; (11. ..., Dxb2; 12. Dd2, Da3; 13. c3); 12. Tb1, e6; 13. b4!, exd5; 14. Ae3, dxe4; 15. bxc5, Dd8; 16. cxd6, con mejor juego para las blancas (Bronstein-Aronin, 1967).

83

En una partida Estrin-Roitmann, 1961, las negras jugaron enseguida 8. ..., b5. Según ya hemos comentado en la jugada 7.ª de las negras, puede seguir 9. Ad5, Cxd5; 10. Cxd5, y después de 10. ..., Dxd2+; 11. Rxd2, Ta7; 12. Cc6, Tb7; 13. Axe7, las blancas ganaron un peón, conservando una posición superior. La jugada 8. ..., h6; se aplicó en la XIX partida Spasski-Petrosian, 1969, para el Campeonato del Mundo. Fue contestada con 9. Axf6, Cxf6; 10. 0-0-0; e6; 11. The1, (11. Ab3, Ad7; 12. f4, 0-0-0; 13. Rb1, Rb8; 14. Thf1, Ac8; 15. f5, también resulta favorable a las blancas, que mantienen la iniciativa con sólida posición), 11. ..., Ae7; 12. f4, 0-0; 13. Ab3, Te8; 14. Rb1, Af8; 15. g4!, Cxg4; 16. Dg2, Cf6. Las blancas tienen ataque contra el enroque contrario. La citada partida continuó 17. Tg1, Ad7; 18. f5, Rh8; 19. Tdf1, Dd8; 20. fxe6, fxe6; 21. e5, dxe5; 22. Ce4, Ch5; 23. Dg6, exd4; 24. Cg5, y las

8. Dd2 Prácticamente forzado ante la amenaza Dxg5 y Cxe4. 8. ...

e6

70


negras abandonaron (24. ..., hxg5; 25. Dxh5+, Rg8; 26. Df7+, Rh8; 27. Tf3).

85

9. 0-0-0

84

Ch5; –13. ..., Ad7; 14. f4!–; 14. Aa4+, b5; 15. Axe5, dxe5; 16. Cc6, Dc7; 17. Cxe7, Rxe7; 18. Ab3, Cf6; 19. De3, Ab7; y las negras tendrían un juego aceptable; partida Tal-Korschnoi, XXVI Campeonato de la URSS), 13. ..., Ad7; 14. f4, gxf4; 15. Txf4, Ac6; 16. Tdf1, Cfd7; 17. Ah5, con ventaja para las blancas, que amenazan Axf7+ y Cxe6 simultáneamente. b) 9. 0-0, h6; 10. Ah4, g5; 11. Ag3, Ch5; 12. Axe6!?. Siempre hay que tener atención a este sacrificio, clásico en la variante, bien sea con el alfil o con el caballo. No obstante, en esta posición, una partida Tal-Petrosian, del Torneo Candidatos, 1959, siguió 12. ..., fxe6; 13. Cxe6, Cxg3; 14. fxg3, Ce5; 15. Txf8+, Txf8; 16. Dxd6, Tf6; 17. Cc7+, Rf7; 18. Tf1, Txf1+; 19. Rxf1, Cc4; 20. Dxh6, Dc5; 21. Cxa8, Cd2+; 22. Re2, Ag4+; 23. Rd3, Dc4+; 24. Re3, Dc5+; tablas. Con 12. Axe6!?, se entra en una línea de juego muy complicada, aunque las mejores posibili-

Es perfectamente jugable también el enroque por el lado corto. La elección depende principalmente de la combatividad del jugador que conduzca las piezas blancas. Veamos: a) 9. 0-0, (véase diagrama número 85), 9. ..., Ae7; (de nuevo es pronto para jugar 9. ..., b5; a lo que seguiría 10. Ad5!, exd5; 11. exd5, Ab7; 12. Tae1+, Rd8; –12. ..., Ae7; 13. Cf5, Ce5; 14. f4–; 13. Cc6+, Axc6; 14. dxc6, Cc5; 15. Dd4, Ce6; 16. Axf6+, Rc7; –16. ..., gxf6; 17. Dxf6+, Rc7; 18. Dxh8–; 17. Cd5+, Rxc6; 18. Txe6, fxe6; 19. b4, con clara ventaja para las blancas); 10. Tad1, h6; 11. Ah4, g5; 12. Ag3, Ce5; (12. ..., Ch5; 13. Cxe6!, fxe6; –13. ..., Cxg3; 14. Cd5!–; 14. Axd6, etc.); 13. Ae2, (mejor que 13. Ab3,

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dades parecen estar al lado del bando blanco. En una partida Dückstein-Petrosian, Bamberg, 1968, en lugar de 9. 0-0, las blancas ensayaron 9. a4, para contestar a un eventual 9. ..., b5; con 10. Cb3, seguido de axb5. Continuó 9. ..., h6; 10. Ae3, Ce5; 11. Aa2, Ceg4; 12. 0-0, Ad7; 13. h3, Cxe3; 14. Dxe3, Ae7; 15. f4, 0-0; 16. Rh1, Tac8; y el juego parece equilibrado. Pero es interesante el desarrollo posterior de esta partida, toda vez que a 17. f5, ruptura cuidadosamente preparada, las negras contestaron 17. ..., Txc3!; sorprendente jugada que da un giro inesperado al juego. Después de 18. bxc3, e5; 19. Ce2, Tc8; 20. Tfd1, Tc5; 21. Td3, Rf8; 22. Ab3, Ac6; 23. Cg3, b5; (a las blancas no les sirve de mucho la ventaja de la calidad en esta posición cerrada); 24. Ad5, Ae8; 25. Df3, bxa4; 26. c4, Db4; 27. Ch5, Cxd5; 28. cxd5, Ag5; 29. Dg4, Tc4; 30. Cg3, Txc2; 31. h4, Af6; 32. Ch5, Tc4; 33. Te3, Tc3; 34. Txc3, Dxc3; 35. Ta2, De1+; 36. Rh2, Dxh4+; 37. Dxh4, Axh4; 38. Cg3, Ad8; 39. Ce2, Aa5; 40. Rg3, Ab4; 41. Rf3. La partida quedó aquí aplazada, pero las blancas abandonaron sin reanudar la lucha. 9. ... 10. Ab3

86

exd5, las blancas amenazan The1+, difícil de responder satisfactoriamente. Tal vez lo mejor para las negras, contra 10. Ad5, sea 10. ..., b4. Si 11. Axa8, entonces 11. ..., bxc3; 12. bxc3, Cb6; 13. Cb3, (13. Ac6+, Ad7; 14. Axd7+, Cfxd7; con la amenaza Cc4), 13. ..., Db5; y ahora no se ve nada mejor que 14. Cd4, Da5; 15. Cb3, repitiendo posiciones para el empate. Asimismo, es a considerar ya directamente 10. Axe6, fxe6; 11. Cxe6. En una partida Tal-Kolarov, Olimpíada de Estudiantes, 1957, las negras respondieron 11. ..., Rf7; y después de 12. Cxf8, Txf8; 13. Dxd6, el material queda compensado (tres peones por un caballo) y el ataque sigue.

b5

(Véase diagrama núm. 86) 10. ... De nuevo se presta al análisis la continuación 10. Ad5, a pesar de que se haya efectuado entretanto e6 por parte de las negras. Después de 10. ..., exd5; 11. Cc6, Db6; 12.

Ab7

La lógica continuación, casi «jugada punta», del desarrollo del flanco de dama elegido por las negras en esta variante. Al poner en

72


11. ...

juego el alfil se guarda también la casilla c6 propia, que el avance b5 ha dejado desamparada. Buena prueba de ello es que el ataque 10. ..., b4?; puede ser contestado con 11. Cd5!, y después de 11. ..., exd5; 12. Cc6, Db6; 13. exd5, la amenaza The1+ es muy fuerte (13. ..., Ce5; 14. The1, Rd7; 15. Cxe5+, dxe5; 16. Txe5, con tres peones por la pieza y ataque). En caso de 11. ..., Cxe4; (en lugar de 11. ..., exd5); puede seguir 12. Dxb4!, y no es posible 12. ..., Dxb4; por 13. Cc7++.

0-0-0

Continuación propuesta por Boleslawski, dado que las negras tienen otras jugadas para elegir, pero ninguna completamente satisfactoria. Veamos:

88

11. The1!

87

a) 11. ..., Tc8; (véase diagrama núm. 88). La amenaza es 12. ..., Txc3; 13. Dxc3, Dxc3; 14. bxc3, Cxe4; sacrificando la calidad por dos peones y buena posición); 12. e5!, (este fino sacrificio de peón es mejor que 12. Axf6, gxf6; –12. ..., Cxf6; 13. e5, dxe5; 14. Txe5, Ab4; 15. Cxe6!, fxe6; 16. Txe6+, Ae7; 17. Txe7+, partida Gligoric-Sofrevski, 1959–; 13. Rb1, –es insuficiente el sacrificio 13. Axe6, fxe6; 14. Cxe6, Ce5; 15. Cf4, Cc4!–; 13. ..., Cc5; 14. Df4, Ae7; y las negras no tienen mal juego. En una partida Gipslis-Osnos, semifinal del XXVII Campeonato de la URSS, las blancas arriesgaron con 15. Cd5, e5; –no sería buena 15. ..., exd5; 16. exd5, con las amenazas Dxf6 y Cf5–;

De nuevo, lo más lógico es lo mejor. En una partida Matanovic-Tal, 1958, las blancas protegieron el peón e con 11. f3, y siguió 11. ..., Ae7; 12. Rb1, b4; 13. Cd5, (13. Cce2, Cxe4); 13. ..., exd5; 14. Cf5, Af8; 15. exd5, 0-0-0. Las blancas tienen una posición muy favorable, aunque no hay que olvidar la desventaja de material.

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16. Cxf6+, Rd8; 17. Df5, –no vale 17. Dxe5, a causa de 17. ..., Dxe1–, 17. ..., exd4; 18. e5, Rc7; 19. exd6+, Axd6; 20. Axf7, Rb8; las negras han pasado lo peor y su posición es satisfactoria), 12. ..., Cxe5; (12. ..., dxe5; 13. Axf6, gxf6; –13. ..., Cxf6; 14. Txe5, como en la partida Gligoric-Sofrevski antes mencionada–; 14. Cxe6); 13. Cxe6, fxe6; 14. Txe5, dxe5; 15. Axf6, Dc7; (15. ..., Ad5; no resuelve nada, por 16. Axd5); 16. Axe5, Df7; 17. f4, Ac6; 18. De2, Ae7; 19. g4, con la imparable amenaza f5 (Shamkowitsch-Titenko, 1963).

Aa4+, Cxa4; 15. Cxa4, Ce4; 16. Txe4, Axe4; 17. Axe7, Dxa4; 18. exd6, Tc8; 19. Rb1, Rd7; y las negras tendrían ventaja); 13. Axf6, gxf6; (no 13. ..., Axf6; toda vez que ahora si valdría 14. e5. Por ejemplo 14. ..., dxe5; 15. fxe5, Ah4; 16. g3, Ae7; 17. Axe6!, y no es posible 17. ..., fxe6; 18. Cxe6, Cxe6; 19. Dd7+, etc.); 14. De3, (con esta jugada las blancas preparan un eventual Cd5, sin que las negras tengan opción al cambio de las damas. La jugada 14. Ad5, puede ser contestada con 14. ..., b4; 15. Axb7, bxc3; 16. Ac6+, Rf8; 17. De3, Tb8; con excelente contrajuego para las negras, según una partida Stakalowski-Polugaiewski, 1958. Contra 14. Rb1, las negras pueden contestar también 14. ..., 0-0-0; como en la línea principal), 14. ..., 0-0-0; 15. a3, (se previene b4 de las negras, y de ser posible, se prepara la retirada Aa2 para evitar el cambio de esta importante pieza), 15. ..., Cxb3+; (antes de que sea tarde, toda vez que a cualquier otra jugada posicional de las negras seguiría 16. Aa2); 16. Cxb3, Dc7; 17. f5, Rb8; 18. Cd4. Las blancas tienen ventaja. c) 11. ..., Cc5; (véase diagrama núm. 90); 12. e5!, (el mismo tema de la variante a). Una partida Stein-Tal, 1962, siguió 12. Axf6, gxf6; 13. Df4, Ae7; 14. Dg4!, 0-0-0?!; 15. Ad5, b4; 16. Axb7+, Rxb7; 17. Cd5!, y el ataque de las blancas es peligroso, toda vez que después de 17. ..., exd5; 18. exd5, se crean las amenazas Txe7+ y Cc6), 12. ..., dxe5; 13. Axe6!, fxe6; 14. Cxe6, Ccd7; (es claro que a 14. ..., Cxe6; seguiría 15. Axf6); 15. Axf6, Cxf6. En esta posi-

89

b) 11. ..., Ae7; (véase diagrama núm. 89); 12. f4, (ahora, que no existe la amenaza Txc3 –después de 11. ..., Tc8–, que hemos visto en el comentario anterior, es posible esta importante jugada de apoyo para el avance e5), 12. ..., Cc5!; (impide indirectamente 13. e5, a causa de 13. ..., b4; –también vale 13. ..., dxe5; 14. Axf6, gxf6; 15. fxe5, 0-0-0– 14.

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13. Axf6

90

91

ción, una partida Ivkov-Petrosian, Bled, 1961, fue declarada tablas; pero según se demostró en una partida por correspondencia, Masukevic-Voorema, 1968, las blancas tienen ventaja. Esta partida continuó 16. Txe5, Rf7; 17. De3, (Boleslawski indica 17. Df4, que amenaza Td7+. Si 17. ..., Rg8; sigue 18. Tf5, Te8; 19. Txf6, gxf6; 20. Dxf6, Db6; 21. Td3, y no hay defensa contra Tg3+), 17. ..., h6; 18. Cxf8, Thxf8; 19. Te7+, Rg8; 20. Txb7, b4; 21. Cd5!, Cxd5; 22. De5, Tf6; 23. Txd5, y las negras abandonaron.

No 13. Ah4, a causa de 13. ..., b4; 14. Ca4, g5; 15. fxg5, hxg5; 16. Axg5, Dxg5; 17. Dxg5, Ah6; 18. Dxh6, Txh6; y las negras recuperan el peón sacrificado. 13. ... 14. a3 15. e5 16. f5 17. Rb1

La posición favorece a las blancas, que tienen un juego más activo; pero las negras disponen de suficientes recursos para una eficaz defensa.

12. f4 Las blancas han de jugar activamente, toda vez que tanto 12. Rb1, h6; 13. Ah4, g5; 14. Ag3, Ch5; como 12. f3, Ae7; 13. Rb1, Rb8; permiten a las negras el suficiente contrajuego para, por lo menos, igualar. 12. ...

Cxf6 d5 Cd7 Ae7 Db6

h6

75


76


CAPÍTULO

2

(1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6) 6. Ac4

en este momento a6 y en su lugar se ha desarrollado el caballo de dama por la casilla c6, todo ello por parte de las negras. Sin embargo, el gran maestro americano Fischer aplicó reiteradamente este sistema con éxito, considerando que aun con pérdidas de tiempo incluidas, la situación del alfil de rey de las blancas en su casilla b3 era muy fuerte por la presión que ejerce sobre las casillas e6 y f7, visto desde el lado del bando blanco. Y como quiera que en la mayor parte de las veces las negras juegan 6. ..., e6; para neutralizar en lo posible la acción de dicho alfil, entonces el avance f4-f5 de las blancas resulta sumamente efectivo. En algunas variantes del Capítulo Primero ya hemos podido comprobar la eficacia de la jugada Ac4 de las blancas, combinada allí con el desarrollo del alfil de dama por la casilla g5.

92

Hasta hace relativamente pocos años, esta jugada no se practicaba en el sistema de Najdorf, toda vez que se consideraba que después de 5. ..., a6; de las negras facilitaba el desarrollo del flanco de dama de este bando al ser factible 6. ..., b5; seguido de 7. ..., Ab7. No hay que confundir esta variante con la llamada Leonhardt-Sozin, toda vez que en esta última no se ha jugado todavía

6. ...

e6

(Véase diagrama núm. 93)

77


cas. La partida terminó con empate en la jugada 29. b) 6. ..., Dc7; 7. Ad3, g6; 8. 0-0, (es a considerar 8. Ag5) 8. ..., Ag7; 9. Rh1, b5; 10. a4, b4; 11. Ca2, Ab7; 12. De2, Cxe4; 13. Axe4, d5; 14. Af3, Axd4; 15. Cxb4, Dd6; 16. Dd2. Las blancas tienen ventaja posicional y ganaron en la jugada 31; partida Penrose-Lee, 1968. c) 6. ..., e5; 7. Cf3, Dc7; 8. Ad3, Cbd7; 9. 0-0, b5; 10. Rh1, Ab7. Continuando sencillamente 11. a3, las blancas tienen una posición ligeramente ventajosa, toda vez que para impedir la maniobra Ch4-Cf5 de las blancas, las negras deberían jugar g6-Ag7, quedando retrasado el peón d6. En una partida CiocalteaKavalek, Atenas, 1968, en lugar de 11. a3, las blancas continuaron 11. De1?!, siguiendo 11. ..., b4; 12. Cd5, Cxd5; 13. exd5, Axd5; 14. Dxb4, Ae7; 15. Ae4, Tb8; 16. De1, Axe4; 17. Dxe4, 0-0; con ligera ventaja para las negras, que maniobrando acertadamente ganaron en la jugada 38.

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Según ya hemos indicado, ésta es la respuesta más practicada. El hecho de que el caballo de dama de las negras no haya salido todavía por la casilla d7 propia, permite que su alfil de dama defienda directamente este peón, y así no son de prever, por lo menos de momento, los reiterados sacrificios de pieza sobre el peón e de las negras que hemos visto en el capítulo anterior. La jugada b5, por parte de las negras, viene muchas veces a continuación. Excepcionalmente, se han aplicado también otras respuestas. Por ejemplo: a) 6. ..., Ad7; (con el fin de continuar 7. ..., Cc6; y caso de 8. Cxc6, poder responder 8. ..., Axc6); 7. Ag5, e6; 8. f4, Cc6. Una partida R. Byrne-Rossolimo, Nueva York, 1967, continuó 9. Dd3, h6; 10. Ah4, Dc7; 11. Axf6, gxf6; 12. Ab3, Ca5; 13. f5, Cxb3; 14. axb3, Dc5; 15. 0-0-0, 0-0-0; 16. Thf1, Ae7; con posición ligeramente favorable a las blan-

7. Ab3 (Véase diagrama núm. 94) Independientemente de que las negras jueguen o no b5, es evidente que este alfil está aquí mejor situado. Por otra parte, se esquiva un posible sacrificio 7. ..., Cxe4; 8. Cxe4, d5. Pero es claro que también hay otras continuaciones. Por ejemplo: a) 7. a3, (véase diagrama número 95). Esta jugada prepara un refugio para el alfil en la casilla a2 y

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1963, que continuó 11. Ag5, –a considerar 11. f4, seguido de f5–, 11. ..., h6; 12. Ah4, Db6; 13. Tad1, Ae7; con juego equilibrado); 8. 0-0, (puede también jugarse primeramente 8. Aa2, pero la mayor parte de las veces ello sólo significa una inversión en el orden de las jugadas), 8. ..., 0-0; 9. Aa2; (contra 9. f4, ya enseguida; en una partida Westerinen-Tatai, Málaga, 1967, las negras respondieron 9. ..., Cxe4?!; siguiendo 10. Cxe4, d5; 11. f5!, con la amenaza f6. Después de 11. ..., exf5; 12. Axd5, Dxd5; 13. Cc3, las blancas tienen ligera ventaja. Lo mejor para las negras es 9. ..., b5; 10. Aa2, Ab7; como en la variante principal), 9. ..., b5; (ya con el rey en seguridad, el plan lógico de desarrollo para las negras es situar el alfil de dama en su casilla b7, para dominar la gran diagonal de casillas blancas); 10. f4, Ab7; 11. f5, (pretendiendo aprovechar la debilidad del peón e negro antes de que el adversario complete el desarrollo), 11. ..., e5; (prácticamente forzado. Ahora las blancas dominan su casilla d5, pero no es claro que ello sea suficiente para cimentar una ventaja sustanciosa); 12. Cde2, Cbd7; (es peligroso aceptar el peón que se ofrece: 12. ..., Cxe4; 13. Cxe4, Axe4; 14. Cg3, Ab7; –14. ..., d5; 15. Cxe4, dxe4; 16. Ad5, y las blancas recuperan el peón, con buen juego–; 15. f6!, Axf6; 16. Ch5, Ae7; –16. ..., Cd7; 17. Dg4, g6; 18. Dxd7–; 17. Dg4, g6; 18. Ah6, y no es posible 18. ..., Te8; a causa de 19. Axf7+); 13. Cg3, Tc8; 14. Ae3, Cb6; 15. Axb6, (poco menos que obligado ante la amenaza 15. ..., Cc4; que dejaría totalmente aislado el alfil de rey blanco situado

94

95

al mismo tiempo previene el consabido avance b5-b4 y también una eventual maniobra Cc6-Ca5 por parte de las negras. 7. ..., Ae7; (probablemente lo mejor, toda vez que prepara de inmediato el enroque. Pero también es posible 7. ..., b5; 8. Aa2, Ab7; 9. De2, Cbd7; 10. 0-0, Tc8; como en una partida Ciric-Velimirovic, Campeonato de Yugoslavia,

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en la casilla a2, base de toda la variante), 15. ..., Dxb6+; 16. Rh1, De3. El juego de las negras es preferible.

enjuiciar. Las blancas tienen un juego claro, pero sin objetivos inmediatos; mientras que las negras, con el plan Dd7, Ab7 y 0-0 pueden mantener una excelente defensa. Contra 7. Ab3, (posición del diagrama núm. 94) las negras disponen de varias respuestas más o menos aceptables. Las más empleadas son 7. ..., b5; y 7. ..., Ae7; que vamos a comentar por el mismo orden.

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APARTADO PRIMERO (1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. Ac4, e6; 7. Ab3) 7. ...

b5

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b) 7. 0-0, (véase diagrama número 96), 7. ..., Cc6; (la continuación 7. ..., b5; 8. Ab3, b4; 9. Ca4, Cxe4; gana un peón, pero pierde tiempos: 10. Te1, Cf6; –10. ..., Cc5; 11. Cxc5, dxc5; 12. Aa4+, Ad7; 13. Cxe6, fxe6; 14. Txe6+, Rf7; 15. Dd5, etc.; o bien 10. ..., d5; 11. Af4, Ad6; 12. Axd6, Dxd6; 13. Cf5, exf5; 14. Dxd5, Dxd5; 15. Axd5, Ta7; 16. f3, Ad7; 17. Cb6, seguido de fxe4–; 11. Ag5, Ae7; 12. Cf5!, 0-0; –12. ..., exf5; 13. Axf6, gxf6; 14. Dd5, Ta7; 15. Dxf7+, Rd7; 16. Cb6+, recuperando la pieza como mínimo en todos los casos–; 13. Cxe7+, Dxe7; 14. Cb6, y las negras pierden, por lo menos, la calidad, toda vez que si 14. ..., Ta7; sigue 15. Cd5, Dd8; 16. Axf6, gxf6; 17. Dd4, con las amenazas Cxf6+ y Dxa7); 8. Ae3, Dc7; 9. Ab3, Ca5; 10. f4, b5; 11. f5, Cxb3; 12. cxb3, Ae7. La posición que resulta es difícil de

En una partida Medina-O’Kelly, Málaga, 1967, las negras jugaron 7. ..., Cbd7; con la intención de seguir Cc5. Las blancas respondieron 8. g4!?, jugada de doble filo, pero que no puede calificarse como inferior. Continuó 8. ..., Cc5; 9. De2,

80


Ae7; 10. g5, Cfd7; 11. f4, Dc7; 12. f5, Ce5; 13. Af4, Ad7; 14. 0-0-0, Cc6; 15. Cf3. Aquí las negras contestaron 15. ..., Ce5; tal vez con la intención de repetir posiciones, caso de 16. Cd4. Pero las blancas jugaron 16. Rb1, (16. h4!), y después de 16. ..., b5; 17. a3, Tb8; las negras tomaron la iniciativa.

98

Contra 7. ..., Cbd7; lo mejor para las blancas es, probablemente, 8. f4, con el mismo propósito que en la variante principal (f5, atacando el punto débil e6 de las negras). Después de 8. ..., Cc5; 9. f5, Cxb3; (no vale 9. ..., Cfxe4; 10. fxe6, Dh4+; 11. g3, Cxg3; –11. ..., Cxc3; 12. exf7+, Rd8; 13. gxh4, Cxd1; 14. Ag5+–; 12. Cf3, Dh5; 13. exf7+, Rd8; 14. Tg1, Cf5; 15. Cd5, Dxf7; 16. Ag5+, con clara ventaja para las blancas, partida Fischer-Bednarsky, La Habana, 1966); 10. axb3, Ae7; 11. 0-0, 0-0; 12. Df3, Ad7; 13. g4, Ce8; 14. Ae3, Cc7; la posición es nivelada, aunque las blancas conservan la iniciativa. Una partida Darga-Ciric, Beverwijk, 1967, continuó 15. Dg3, h6; 16. Tad1, Tc8; 17. Cf3, Cb5; 18. Cxb5, axb5; 19. c3, exf5; 20. gxf5, Rh7; 21. e5, Axf5; 22. exd6, Af6; 23. Cg5+, Axg5; 24. Txf5, Dd7; 25. Te5, Axe3+; 26. Txe3, Tfe8; acordándose el empate.

99

a) 8. 0-0, (véase diagrama número 99), 8. ..., Ae7; (para 8. ..., Ab7; véase el comentario b) siguiente); 9. f4, (9. a3, 0-0; 10. Te1, Ab7; seguido de Cc6); 9. ..., 0-0; (ahora 9. ..., Ab7; puede contestarse con 10. e5!. Una interesantísima partida Liuboievic-Browne, Sarajevo, 1970, continuó 10. ..., dxe5; 11. fxe5, Ac5; 12. Ae3, Cc6; 13. exf6, Axd4; 14. fxg7!,

8. f4 (Véase diagrama núm. 98) La continuación «de moda». Pero también puede jugarse:

81


creándose una posición complicada y de difícil valoración. Siguió 14. ..., Axe3+; 15. Rh1, Tg8; 16. Df3, Txg7; y parece que las negras han pasado lo peor. Pero no es así, según demuestra el curso de la partida: 17. Axe6!, Ad4; 18. Axf7+, Rd7; 19. Tad1, Rc8; 20. Ad5, Db6; 21. Txd4!, Dxd4; 22. Axc6, Rb8; 23. Td1, Dc4; 24. Axb7, Txb7; 25. Ce4, Dxc2; 26. Td8+, Rc7; 27. Td2!, Dc6; 28. Df4+, Rc8; 29. Cd6+, Rc7; 30. Cc4+, Rc8; 31. Df8+, Rc7; 32. Dxa8, Df6; 33. Ce3, y las negras abandonaron); 10. a3, (es prematuro 10. f5, a causa de 10. ..., b4!. Ahora, a 11. Cce2, seguiría 11. ..., e4; y las negras no tienen nada que temer. Por ello, en una partida Jansa-Polugaiewski, del Campeonato de Europa por Equipos, 1970, las blancas continuaron, en plan de sacrificio, 11. fxe6, bxc3; 12. exf7+, Rh8; 13. Df3, Cc6; 14. Cxc6, Db6+; 15. Rh1, Dxc6; 16. Ag5, cxb2; 17. Tae1, Ag4; 18. Df4, Ah5; y las negras ganan el molesto peón f, quedando con una pieza de ventaja. Es mejor, en lugar de 10. f5, jugar 10. e5, dxe5; 11. fxe5, Cfd7; 12. Af4, Ab7; 13. Dg4, Ac5; 14. Cce2, Cc6; 15. Ah6, g6; 16. Axf8, Cdxe5; 17. Df4, Cxd4; 18. Rh1!, Cxe2?; según una partida Honfi-Malder, Wijk aan Zee II, 1970, que siguió 19. Dxe5, Axf8; 20. Txf7!, ganando las blancas. En vez de 18. ..., Cxe2?; las negras deberían jugar 18. ..., Cxb3; y no está claro el resultado final), 10. ..., Ab7; 11. f5, e5; 12. Cde2, Cbd7; 13. Cg3, Tc8; 14. Ag5, a5!. El juego puede considerarse nivelado. No es factible 15. Cxb5?, a causa de 15. ..., Db6+; y caso de 15. Axf6, Cxf6; 16. Rh1, entonces 16. ..., b4; 17. axb4,

axb4; 18. Cd5, con aproximadamente las mismas posibilidades para ambos bandos.

100

b) 8. 0-0, Ab7; (véase el diagrama núm. 100). En el comentario a la jugada 7.ª de las blancas ya hemos visto que la ganancia del peón e por parte de las negras –8. ..., b4; 9. Ca4, Cxe4– era muy peligroso. Prosigamos: 9. Te1, (es poco claro el inmediato sacrificio de pieza por dos peones, 9. Axe6?!, fxe6; 10. Cxe6, De7; 11. Cd5, Axd5; 12. exd5. En una partida Klundt-Petrosian, Bamberg, 1968, las negras continuaron 12. ..., Rf7; y siguió 13. g4, h6; 14. f4, Da7+; 15. Rh1, Cbd7; 16. g5, y aquí las negras renunciaron a la conservación de la pieza –16. ..., Ce8–; continuando 16. ..., Db7; y rápidamente se igualó el material, finalizando la partida con empate. Pero es bueno 9. f4!, Cbd7; –9. ..., b4?!; 10. Ca4, Cxe4; 11. f5, e5; 12. Ce6!, fxe6; 13. Dh5+, con fuerte ataque–; 10. f5, e5; 11. Cde2, Ae7; –continúa siendo

82


peligrosa la ganancia del peón e blanco: 11. ..., Cxe4; 12. Cxe4, Axe4; 13. Cc3, Ac6; 14. Dh5, De7; 15. Cd5, Axd5; 16. Axd5, Tb8; 17. Ag5, Cf6; 18. Tad1, y a cambio del peón las blancas tienen una posición muy superior (Nota del editor MA40: Esta última

de pieza por parte de las blancas sobre la casilla d5 se reiteran, en especial después de la jugada 9. Te1.

101

jugada de las blancas es un grave error ya que las negras pueden comer la dama 18. ..., Cxh5; 19. Axe7, Rxe7)–; 12. Cg3, 0-0; y

aunque las blancas disponen de mayor espacio, la posición de las negras es sólida y perfectamente defendible), 9. ..., Cbd7; 10. Cd5?!, (una jugada interesante. De todas formas, si las blancas no quieren arriesgar tan pronto, puede seguir 10. Ag5, h6; 11. Ah4, Cc5; 12. Ad5!, exd5; 13. exd5+, Rd7; 14. b4, Ca4; 15. Cxa4, bxa4; 16. c4, partida Fischer-Rubinetti, Palma de Mallorca, 1970, que continuó 16. ..., Rc8; 17. Dxa4, Dd7; 18. Db3, g5; 19. Ag3, Ch5; 20. c5, dxc5; 21. bxc5, Dxd5; 22. Te8+, Rd7; 23. Da4+, Ac6; 24. Cxc6, y las negras abandonaron); 10. ..., Cc5; (no está claro que no pueda aceptarse el sacrificio. De todas maneras, debe reconocerse que después de 10. ..., exd5; 11. exd5+, Ae7; 12. Cf5, Ce5; 13. Cxe7, –no en seguida 13. f4, Cg6–; 13. ..., Dxe7; 14. f4, 0-0; 15. fxe5, dxe5; 16. d6, la posición favorece a las blancas); 11. Cxf6+, gxf6; 12. Dh5, Dd7; 13. f3. Las blancas tienen excelente juego. Una partida Zdanov-Tukmakov, Riga, 1968, continuó 13. ..., Tc8; 14. Ad5!, exd5; 15. exd5+, Rd8; 16. Ad2, Rc7; 17. b3, Rb8; 18. a4, bxa4; 19. b4, y las blancas recuperaron la pieza sacrificada con ventaja posicional. Es evidente que a pesar de jugar las negras enseguida 8. ..., Ab7; las ofertas

c) 8. f3, (véase diagrama número 101). Esta prudente jugada, que defiende el peón e al tiempo que consolida la gran diagonal de casillas blancas, permite a las negras un desarrollo tranquilo y apenas se practica en la actualidad. Como ejemplo, reproducimos las primeras jugadas de una partida Benkö-Tal, Torneo de Candidatos 1959: 8. ..., Ae7; 9. Ae3, 0-0; 10. Dd2, Dc7; (10. ..., Ad7; 11. g4, b4; 12. Cce2, a5; Uitumen-Geller, Palma de Mallorca, 1970) 11. g4, (el enroque corto es muy pasivo y el largo ofrece sus riesgos, teniendo en cuenta que las negras ya tienen iniciado el ataque por este sector), 11. ..., Cc6; 12. Cxc6, Dxc6; 13. g5, Cd7; 14. Cd5, Ad8; 15. h4, Ce5. Y las negras pasan al contraataque con muy buenas perspectivas.

83


102

103

d) 8. De2, (véase diagrama número 102), 8. ..., Ae7; (8. ..., Ab7; 9. Ag5!, Ae7; 10. Axe6); 9. g4, (si ahora 9. Ag5, puede seguir 9. ..., 0-0; 10. 0-0-0, Dc7); 9. ..., b4; 10. Cd1, Ab7; 11. f3, Cc6; 12. Aa4, Tc8; 13. Cxc6, Axc6; 14. Dxa6, Dd7; 15. Axc6, Txc6; 16. De2, 0-0; 17. c3, d5. Partida Uitumen-Gligoric, Palma de Mallorca, 1970. Las blancas han ganado un peón, pero las negras tienen mejor desarrollo. La partida terminó con empate en la jugada 39.

sin quedar en desventaja. La jugada 9. ..., Ab7; puede ser contestada con 10. e5, dxe5; 11. fxe5, Ce4; 12. 0-0, Ae7; y ahora es muy fuerte 13. Axe6. Una partida Platonov-Sajarov, 1970, continuó 13. ..., fxe6; 14. Cxe6, Dxd1; 15. Cxg7+, Rd7; 16. Txd1+, Rc6; 17. Cf5, Rb5; 18. Cxe7, Rxa4; 19. Ae3, Te8; 20. Cd5, Txe5; 21. Cb6+, Rb5; 22. Cxa8, Axa8; 23. Td8, abandonan); 10. 0-0, Cf6!; (muy fuerte jugada que pone difícil la recuperación del peón por parte de las blancas. También es posible 10. ..., d5; 11. f5, Ta7!; 12. Ae3, Ad6!; 13. Dg4, –13. Cxe6?, fxe6; 14. Axa7, Axh2+; 15. Rxh2, Dc7+–; 13. ..., Cf6; 14. Dxg7, Tg8; 15. Dh6, e5; 16. Ce6, fxe6; 17. Axa7, exf5; con posición complicada y difícil de enjuiciar. Pero no vale 10. ..., Ab7; 11. f5, e5; 12. Ce6!, –Vukovic–, ni tampoco 10. ..., g6; 11. f5, gxf5; 12. Cxf5!, Tg8; –12. ..., exf5; 13. Dd5, Ta7; 14. Dd4–; 13. Ad5!, Ta7; 14. Axe4, exf5; 15. Ad5, con ventaja para las blancas, según una partida Fischer-Tal, Torneo de

8. ...

Ab7

(Véase diagrama núm. 103) Es también muy interesante la respuesta 8. ..., b4; cuyo resultado todavía no está bien definido. Veamos: 8. ..., b4; 9. Ca4, Cxe4; (tal vez, y dado que al no estar efectuado el enroque blanco no es posible de inmediato ocupar la columna e con Te1, sea el único caso en que las negras pueden tomar este peón

84


Candidatos 1959); 11. f5, e5; 12. Ce2, Ab7; 13. Ag5, Ae7; y aunque las blancas tienen juego ligeramente superior, tal vez no llegue a compensar el peón sacrificado. Esta línea de juego es muy complicada y requiere detenidos análisis. 9. f5 10. Cde2 11. Cg3

ra las blancas, partida PolugaiewskiDonner, Beverwijk, 1966); 13. Ch5, Cxh5; 14. Dxh5, 0-0; 15. Axe7, Dxe7; 16. De2, con juego nivelado. 11. ... 12. Ag5 13. 0-0?!

e5 Cbd7

Ae7 Tc8

Ya hemos indicado en el comentario anterior que la jugada 13. Ch5, conduce a la igualdad. Aquí podríamos dar por terminado el análisis de esta variante, pero vamos a seguir en la variante principal esta línea de juego correspondiente a una partida R. Byrne-Fischer, Sousse, 1967, por ser muy ilustrativa en lo que se refiere a la conducción del juego por parte de las negras.

104

13. ...

h5

105

No es mejor 11. Ag5, Ae7; 12. Axf6, Cxf6; 13. Dd3, preparando el enroque largo. Puede seguir 13. ..., Tc8; 14. 0-0-0, 0-0; 15. Rb1, Db6; 16. h3, a5; 17. g4, a4; 18. Cd5, Cxd5; 19. Axd5, Axd5; 20. Dxd5, Tc5; 21. Dd3, b4; y después de 22. ..., Tfc8; la posición de las negras es preferible. Pero es jugable 11. Ag5, Ae7; y ahora 12. Cg3, Tc8; (entrando en la variante principal; pero no 12. ..., Cc5; 13. Axf6, Axf6; 14. Ad5, Axd5; 15. Cxd5, Ah4; 16. Df3, 0-0; 17. 0-0-0, con posición ventajosa pa-

Inesperada jugada, que crea serios problemas a las blancas. Byrne contestó 14. h4, para impedir h4, según veremos en la continuación de

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la variante principal, pero no es mejor 14. Axf6, Cxf6; 15. Df3, toda vez que después de 15. ..., Txc3!; 16. bxc3, h4; 17. Ce2, Db6+; 18. Rh1, Cxe4; 19. Dh3, Cg5; 20. Dg4, h3; las blancas no tienen respuesta satisfactoria (partida Bernadsky-Lehmann, Palma de Mallorca, 1967). 14. h4 15. Axf6 16. Cd5 17. Cxh5 18. f6

106

b4 Axf6 Axh4 Dg5 g6!

Después de esta jugada las blancas están prácticamente perdidas. La repetida Byrne-Fischer continuó 19. Cg7+, Rd8; 20. Tf3, Ag3; 21. Dd3, Ah2+; 22. Rf1, Cc5; 23. Th3, Th4; (sería precipitado 23. ..., Cxd3?; a causa de 24. Txh8+, Rd7; 25. Aa4+); 24. Df3, Cxb3; 25. axb3, Txh3; 26. Dxh3, Axd5; 27. exd5, Dxf6+; 28. Re1, Df4; y las blancas abandonaron.

8. f4

Es posible también 8. ..., Cc6; enseguida. En caso de 9. Ae3, puede seguir 9. ..., Ad7; 10. Df3, Cxd4; 11. Axd4, Ac6. Una partida Brown-Udovcic, Zagreb, 1970, continuó 12. f5, e5; 13. Ae3, b5; 14. 0-0-0, b4; 15. Cd5, Cxd5; 16. Axd5, Tc8; 17. De2, Dc7; 18. g4, h6; 19. Rb1. Las blancas tienen ventaja; aunque difícil de realizar. Ganaron en la jugada 54.

APARTADO SEGUNDO (1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. Ac4, e6; 7. Ab3) 7. ...

0-0

9. Df3 (Véase diagrama núm. 107)

Ae7

El avance 9. f5, es todavía prematuro. Las negras podrían responder 9. ..., exf5!; 10. exf5, (10. Cxf5, Axf5; 11. exf5, Db6), 10. ..., Cc6; 11. 0-0, d5; con juego satisfactorio. Contra 9. 0-0, la respuesta 9. ..., b5; es molesta, toda vez que a 10. f5, seguiría 10. ..., b4; 11. Cce2,

(Véase diagrama núm. 106) La característica de esta continuación por parte de las negras es que, antes de emprender las operaciones por el flanco de dama, se aprestan a un rápido enroque para tener el rey en seguridad.

86


10. ...

107

A 10. ..., e5; seguiría 11. Cde2, b5; 12. g4, con la amenaza g5, seguido de Cd5. Una partida Soltis-Malder, Dresden, 1969, continuó 12. ..., b4; 13. g5, bxc3; 14. Cxc3!, Ab7; (14. ..., Ce8; 15. Cd5, Dd8; 16. f6, con fuerte ataque por parte de las blancas) 15. gxf6, Axf6; 16. Ae3, Ah4+; 17. Af2, Axf2+; 18. Dxf2, Cd7; 19. Tg1, y las blancas tienen ventaja posicional. Ganaron en la jugada 31. La jugada del texto 10. ..., Cc6; es única para aliviar la presión sobre el punto e6 de las negras, toda vez que obliga al cambio o retirada del caballo blanco situado en su casilla d4.

e5; 12. Cf3, Cxe4; 13. Ad5, Ab7!; 14. Axb7, Db6+; y las negras habrían ganado un peón. 9. ...

Cc6

Dc7

11. Ae3

También aquí es jugable 9. ..., Cc6; y caso de 10. Ae3, entonces 10. ..., Ad7. Con ello las negras completan el desarrollo, y caso de 11. g4, pueden responder 11. ..., Cxd4; seguido de 12. ..., Ac6; mientras que si 11. 0-0-0, ya es posible iniciar el ataque en el flanco de dama con 11. ..., b5.

Cxd4

Las negras también pueden jugar 11. ..., Ca5; con el fin de eliminar el molesto alfil blanco situado en su casilla b3. Pero ello no resuelve totalmente su problema. Puede seguir 12. g4, Cxb3; 13. axb3, Cd7; 14. 0-0-0, con la amenaza g5. La ventaja de las blancas es evidente. 12. Axd4 13. a3

10. f5 Este avance es temático en la variante, según ya hemos indicado en el comentario inicial de este Capítulo. Se trata de aprovechar la posición del alfil situado en la casilla b3, combinando con el caballo de d4, y provocar el avance e5 del bando negro.

b5!

(Véase diagrama núm. 108) Es claro que la amenaza 14. ..., b4; seguido de 15. ..., Ab7; crearía problemas de difícil solución para las blancas. No es convincente 13. g4, Ab7; 14. g5, Cxe4; 15. Cxe4, Dc6; 16. f6, Ad8; 17. fxg7, Te8. Las negras recuperan la pieza con juego,

87


108

por lo menos, equivalente. (Nota del editor MA40: En esta variante hay un error: Continuando 18. 0-0, seguido de 19. g6, ganarían pronto las blancas.)

Tampoco da ventaja 13. e5, enseguida. Puede seguir 13. ..., Ab7; 14. exf6, Axf3; 15. fxe7, Dxe7; 16. gxf3, Dh4+; 17. Af2, Df4; y aunque las blancas tienen tres piezas por la dama, la posición de las negras es superior. 13. ... 14. exf5 15. Dg3

exf5 Ab7 Tac8

El juego es complicado, pero las posibilidades están equilibradas.

88


CAPÍTULO

3

(1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6) 6. f4

han de jugar cuidadosamente si no quieren quedar en inferioridad.

109

6. ...

e5

110

Con esta jugada se inicia una de las más antiguas líneas de juego aplicadas contra la variante de Najdorf, muy en boga hará unos quince o veinte años. A mi juicio, sin ser mala, no tiene el dinamismo que encierran las que hemos visto en los Capítulos Primero y Segundo (6. Ag5, y 6. Ac4, respectivamente). Pero como en tantas otras, las negras

Esta jugada está considerada como la mejor respuesta a 6. f4. Pero si las negras prefieren un plan que podríamos calificar como más conservador, pueden también contestar con 6. ..., e6; que por lo general hace derivar el juego hacia la llamada Variante de Schweningen, o el

89


Sistema Paulsen. También con 6. ..., Cbd7; (para prevenir 7. e5), seguido de 7. ..., g6; se puede entrar en la conocida Variante del Dragón. La continuación 6. ..., Dc7; está considerada modernamente como una línea de juego muy estimable. También impide de inmediato 7. e5, y con mayor flexibilidad permite luego elegir entre 7. ..., Cc6; 7. ..., b5; y 7. ..., g6. Veamos algunas variantes:

ma; partida Nicevski-Fischer, Skopie, 1967. Es evidente que este segundo plan ofrece mayor dinamismo a las negras), 7. ..., Cc6; (esta jugada, que obliga a una decisión con el caballo situado en d4, es más enérgica que 7. ..., Cbd7; a la que podría seguir 8. a4, para impedir b5 de las negras. Una partida Kuipers-Lee, Adelboden, 1969, continuó 8. ..., g6; 9. Cf3, Ag7; 10. 0-0, 0-0; 11. De1, e5; 12. Dh4, de forma parecida al paréntesis de la jugada 7. Ad3, de este mismo comentario); 8. Cf3, Ag4; 9. h3, Axf3; 10. Dxf3, g6; 11. Ae3, Ag7; 12. 0-0, 0-0; con juego nivelado (Ostojic-Sajarov, Soci, 1968). b) 6. ..., Dc7; 7. Ad3, b5; (antes de que las blancas no permitan este movimiento jugando 8. a4); 8. De2, (ahora, a 8. a4, las negras contestarían 8. ..., b4; 9. Ca2, e5; 10. Cf3, Cc6; con excelente posición), 8. ..., Cbd7; (8. ..., b4; 9. Cd1. Todavía no 8. ..., Ab7; por 9. e5. Y si 8. ..., e5; 9. Cf3, pero no 9. Cf5, b4!; 10. Cd5, Cxd5; 11. exd5, Axf5; 12. Axf5, g6; 13. Ad3, Ag7; con buen juego para las negras; partida Larsen-Georgiu, Siegen, 1970); 9. Cf3, e5; 10. 0-0, Ab7. Las blancas mantienen la iniciativa; las negras han de efectuar el enroque con fianchetto (g6-Ag7 y 0-0), toda vez que la jugada g6 será necesaria para impedir la maniobra blanca Ch4-Cf5. c) 6. ..., Dc7; 7. Ad3, g6; 8. Cf3, (o bien 8. 0-0, Ag7; 9. Rh1, 0-0; –a considerar 9. ..., b5; 10. a3, Ab7–; 10. Cf3, –no es malo tampoco 10. De1, Cbd7; 11. Cf3, e5; 12. Dh4, con la intención de seguir fxe5 y Ah6, idea comentada en a)–, 10. ..., Cc6; 11. De1, aunque ahora es fuerte pa-

111

a) 6. ..., Dc7; (véase diagrama núm. 111). 7. Ad3, (esta continuación parece ser la más lógica para las blancas, pero también puede retirarse el caballo hacia la casilla f3. Por ejemplo: 7. Cf3, Cbd7; 8. Ad3, g6; 9. 0-0, Ag7; 10. De1, 0-0; 11. Rh1, e5; 12. Dh4, y ahora se intenta 13. fxe5, y 14. Ah6, debilitando las defensas del enroque negro. O bien 8. ..., b5; 9. a3, g6; 10. 0-0, Ag7; 11. De1, Ab7; 12. Rh1, e5; las negras han demorado el enroque para desarrollar previamente el flanco de da-

90


ra las negras 11. ..., Cb4; para eliminar el alfil blanco situado en d3), 8. ..., Cbd7; 9. 0-0, Ag7; 10. De1, e5; 11. Dh4. Ahora, en lugar de 11. ..., 0-0; que facilita el plan de las blancas fxe5 y Ah6, tal vez sea mejor b5 seguido de Ab7, creándose una posición compleja y de difícil enjuiciamiento. Contra la jugada del texto, 6. f4 de las blancas, cabe mencionar asimismo la respuesta 6. ..., Cc6; de inmediato, a la que puede seguir 7. Cxc6, bxc6; 8. e5, (aquí las blancas pueden efectuar sin impedimento este avance temático, que precisamente es el que da vigor a la variante), 8. ..., Cd7; 9. Ac4!, Cb6; 10. Ad3, (no 10. Ab3, a causa de 10. ..., d5); 10. ..., e6; 11. exd6, Axd6; 12. 0-0, 0-0; 13. Ce4, Ae7; 14. De2, Cd5. (FoltysRechewski, Amsterdam, 1950). La posición resultante favorece ligeramente a las blancas. El lado débil de la jugada del texto 6. ..., e5; de las negras, es que deja sin control la casilla propia d5. Esta circunstancia exige por parte de las negras un juego muy preciso para no caer en manifiesta inferioridad.

112

da. Veremos ambas contestaciones por el mismo orden. APARTADO PRIMERO (1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. f4, e5; 7. Cf3) 7. … 8. a4

Dc7

(Véase diagrama núm. 113) Con esta jugada las blancas impiden b5 del adversario y, consecuentemente, se reservan situar su AR en la casilla c4, aunque para ello tengan que perder un tiempo con la maniobra Ad3-De2-Ac4. De todas formas, aun continuando el desarrollo con la jugada normal 8. Ad3, por parte de las blancas, la respuesta 8. ..., b5; no resuelve con claridad los problemas que presenta esta variante para el bando negro. Existe el antecedente de una

7. Cf3 (Véase diagrama núm. 112) Ahora las negras pueden elegir entre 7. ..., Dc7; y 7. ..., Cbd7. Con cualquiera de ellas se refuerza la defensa del peón e, y con la primera se impide además la salida Ac4 de las blancas, detalle importante si se considera que la diagonal a2-g8 de las blancas ha quedado despeja-

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(es previsible que las blancas jugarán más o menos pronto Cf5. Pero entonces no interesará a las negras el cambio Axf5, toda vez que este alfil de casillas blancas debe colaborar en la defensa del punto d5, bien sea desde la casilla b7 o desde la casilla e6. Por esta causa, y anticipándose, resguardan el alfil de rey del posible ataque, pero manteniéndolo en la misma diagonal, toda vez que después de Cc5 podría seguir la respuesta Ag5 de las blancas); 14. De1, Cc5; 15. Ag5, Ae6; 16. Cf5, Ch5; 17. Dh4, Cf4. Las negras han resuelto muy bien «la papeleta», y ahora es difícil para las blancas encontrar una continuación totalmente satisfactoria. Bronstein se decidió por 18. g3, y después de 18. ..., Axg5; 19. Dxg5, f6; 20. Dg4, (no vale 20. Dxg7+, Dxg7; 21. Cxg7, a causa de 21. ..., Ah3); 20. ..., Cfxd3; 21. cxd3, g6; 22. Cd5, Axd5; 23. exd5, Rh8; 24. Ce3, f5; y las negras quedaron con ventaja. El teórico soviético Matsukiewitz sugiere, en lugar de 18. g3, la jugada 18. Cxg7, a la que las negras pueden contestar 18. ..., Ccxd3!; (18. ..., Rxg7?; 19. Txf4, exf4; 20. Dh6+, Rg8; 21. Af6!, Axf6; 22. e5, Cxd3; 23. exf6, Cf2+; 24. Rg1, Ch3+; 25. Rf1, Ac4+; 26. Ce2!, Axe2+; 27. Re1!, y agotadas todas las posibilidades, las negras abandonaron; partida Rawinski-Iliwitzki, semifinal del XX Campeonato ruso); 19. Cxe6, fxe6; 20. Axd8, Dxd8; 21. Dxd8, Taxd8; 22. cxd3, Cxd3; y la ventaja para las negras, aunque subsiste, es más reducida. Para finalizar este interesante comentario veamos todavía otro ejemplo, partida Medina-Blau, Ley-

113

conocida partida Horth-Weinstein, Olimpíada 1960, que siguió 9. a3, Cbd7; 10. 0-0, Ab7; 11. Rh1, g6; 12. De1, Ag7; 13. Dh4, 0-0; 14. fxe5, dxe5; 15. Ah6, (llegamos a una posición analizada en el comentario c) a la jugada sexta de las negras), 15. ..., Ch5; 16. Axg7, Rxg7; 17. Cg5. Las negras continuaron 17. ..., Tae8; 18. Cxh7, Th8; 19. Cg5, Cf4; 20. Dg3, Th6; y lograron contrajuego a cambio del peón perdido. Es a considerar asimismo 17. ..., Cdf6; que sin ceder material mantienen una posición aceptable. Otro ejemplo, también muy popularizado, puede ser la partida Bronstein-Averbach, Campeonato ruso 1951, que se desarrolló como sigue: 8. Ad3, Cbd7; 9. 0-0, b5; 10. a3, Ae7; (aquí las negras se reservan la jugada Ab7, prefiriendo acelerar el enroque); 11. Rh1, 0-0; 12. fxe5, (ahora, al estar situado el alfil de rey de las negras en la casilla e7, no tiene objeto la maniobra De1Dh4), 12. ..., dxe5; 13. Ch4, Ad8;

92


sin, 1967, que tiene como particularidad la renuncia de las negras a aplicar la jugada temática b5. Fue así: 8. Ad3, Cbd7; 9. 0-0, Ae7; 10. De1, 0-0; 11. Ch4, Cc5; 12. fxe5, dxe5; 13. Ag5. Aquí las negras continuaron 13. ..., Cxd3; 14. cxd3, Dd8; 15. Rh1!, h6; 16. Axf6, Axf6; 17. Cf5, Ag5; 18. Cd5, quedando las blancas con posición superior, venciendo finalmente en la jugada 31. Es mejor, en lugar de 13. ..., Cxd3; la continuación 13. ..., Ce6; 14. Axf6, Axf6; 15. Cd5, Dc5+; 16. Rh1, Axh4; 17. Dxh4, f6; con buenos recursos defensivos. 8. ...

Las negras pueden decidirse también por el típico fianchetto de rey. Pero en este caso, aunque la posición queda sólida, las blancas obtienen un favorable juego de piezas. Por ejemplo: 9. ..., g6; 10. De2, Ag7; 11. fxe5, dxe5; 12. Ag5, 0-0; 13. Ac4, etc. 10. 0-0

Cbd7

Las negras han de jugar con suma precisión, y no han de precipitarse enrocando. Así, después de 10. ..., 0-0; 11. De1, Cbd7; 12. Ch4, llegamos a una posición parecida a las analizadas con la jugada 8.ª de las blancas. Es claro que el caballo va hacia la casilla f5, y ya hemos comentado que cambiarlo por el alfil de dama de las negras no favorece el juego de este bando. Por otra parte, después de 12. ..., g6; puede seguir 13. f5, para iniciar el ataque contra el enroque; o bien 13. fxe5, dxe5; 14. Ah6, Te8; 15. De2, seguido de Ac4, y eventualmente Cd5.

b6

113 bis

11. De1 12. Ch4 13. f5

Ab7 g6 d5!

(Véase diagrama núm. 114) El hecho de que las negras no hayan enrocado todavía permite esta liberación, que abre el centro sin demasiado riesgo. La intención es enrocar por el lado largo, convirtiendo en estériles los preparativos de ataque acumulados por las blancas en el flanco de rey.

Para prevenir un eventual a5 de las blancas y ceder la casilla b7 al alfil. El caballo de dama, como es norma en esta variante, se desarrollará por d7. 9. Ad3

Ae7

93


114

14. exd5 15. Ce4

115

Cxd5 0-0-0!

está claro que esta salida del alfil de rey blanco sea suficiente para asegurar una sustanciosa ventaja a este bando.

Las negras han sorteado todos los peligros inmediatos y su posición cabe considerarla satisfactoria. La continuación 16. Cg5, puede contestarse con 16. ..., Axg5; 17. Axg5, f6; 18. Ad2, g5; con ventaja. Y a 16. Ag5, sigue 16. ..., f6; y 17. ..., g5.

8. a4 También aquí esta jugada es considerada como la mejor. Siempre para impedir b5 de las negras y preparando un eventual a5. La continuación 8. Ac4, debe contestarse con 8. ..., b5. Las blancas pueden seguir 9. Ad5, y 9. Ab3. Veamos: a) 9. Ad5, Tb8; (no vale enseguida 9. ..., Cxd5; que sería contestada con 10. Cxd5. Con 9. ..., Tb8; las negras amenazan seguir b4 y entonces, desplazado el caballo de c3 es bueno el cambio Cxd5, toda vez que a Dxd5 sigue Ab7); 10. Cg5, Cxd5; 11. Dxd5, (ahora, a 11. Cxd5, seguiría 11. ..., Cf6); 11. ..., De7; 12. Dd1, (o bien 12. Dd3, Cc5; 13. De2), 12. ..., Ab7; 13. De2, Cc5; 14. 0-0,

APARTADO SEGUNDO (1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. f4, e5; 7. Cf3) 7. …

Cbd7

(Véase diagrama núm. 115) Según ya indicado al comentar la jugada 7.ª de las blancas, este caballo defiende el peón e, pero no impide 8. Ac4, por parte de las blancas. De todas formas, y como veremos en el comentario siguiente, no

94


f6; y la posición puede considerarse, poco más o menos, equivalente. b) 9. Ab3, Ae7; 10. 0-0, 0-0; 11. fxe5, dxe5; 12. Ch4, (12. Ag5, Ab7; 13. Axf6, Cxf6!; 14. Cxe5, Dc7); 12. ..., Cc5; y el juego favorece a las negras. En cuanto a la continuación 8. Ad3, las negras pueden contestar 8. ..., Ae7; 9. 0-0, 0-0; 10. Rh1, b5. Después de 11. a3, Ab7; 12. De1, (12. Ch4, g6); 12. ..., exf4!; 13. Axf4, Te8; las negras ejercen una molesta presión sobre el peón e blanco (14. e5?, Af8!). En lugar de 11. a3, las blancas pueden efectuar previamente el cambio de peones, o sea, 11. fxe5, dxe5; 12. De1, Ab7; 13. a3, Te8; 14. Ag5, Ch5; 15. Dh4, Axg5; 16. Cxg5, Chf6; y el negro no tiene dificultades (Pachman). 8. ...

eventual a5 y preparar la situación del alfil de dama en la casilla b7. 9. Ac4 10. 0-0 11. fxe5

Ae7 0-0

En caso de 11. De2, enseguida, las negras pueden contestar 11. ..., exf4; 12. Axf4, Te8; según indicado con anterioridad. (Nota del editor MA40: En esta posición las blancas pueden jugar 13. Axf7+!, y si 13. ..., Rxf7; entonces 14. Cg5+, seguido de 15. Ce6, con ganancia de la dama.)

11. ...

dxe5

Posiblemente sea jugable 11. ..., Cxe5; 12. Ab3, aunque siempre queda el problema del peón d6, retrasado y débil.

b6

12. Ag5 13. De2

Ab7 h6

116 No vale 13. ..., Cxe4; 14. Cxe4, Axe4; 15. Dxe4, (15. Axe7, Axf3); 15. ..., Axg5; 16. Cxg5, Dxg5; a causa de 17. Txf7!. 14. Axf6 15. Tad1

Cxf6 Dc7

La ventaja de las blancas es mínima. Puede, simplemente, concretarse en el dominio de la casilla d5 propia, que en una posición liberada como la que tienen las negras no tiene demasiada importancia. El plan de las negras no puede ser otro que el que analizamos en el Apartado Primero. Impedir un

95


96


CAPÍTULO

4

(1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6) 6. Ae2

lo general, 6. ..., e5; (Apartado Primero). Aun con la debilidad que se crea en la casilla d5, la facilidad en el desarrollo de piezas compensa este inconveniente. También se juega con frecuencia 6. ..., Cbd7; que veremos en el Apartado Segundo. En conjunto, puede estimarse que en la variante del Apartado Primero las negras, aunque no de manera fácil, pueden igualar el juego.

117

APARTADO PRIMERO (1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. Ae2) 6. … Esta jugada de Geller tiene como objetivo principal situar este alfil en la casilla f3, a fin de que «trabaje» en la gran diagonal blanca. Claro que el mismo objetivo se podría lograr con g3 y Ag2, pero después del avance del peón f el esquema de peones del enroque corto queda debilitado. Las negras se oponen al plan del adversario contestando, por

e5

(Véase diagrama núm. 118) Es evidente que si el propósito de las blancas es jugar Af3, con o sin el avance previo f4, las negras han de evitar e5 del adversario, que dejaría despejada la gran diagonal blanca. Con la jugada del texto lo consiguen plenamente, aunque con

97


118

119

ello crean la clásica debilidad de su casilla d5, con el peón d6 retrasado.

nuar Ac4–, 10. ..., exf4; –la jugada 10. ..., b5; sería contestada con 11. Dg3, 0-0; 12. f5, Ac4; 13. Ah6, Ce8; 14. Axc4, seguido de Cd5–; 11. Axf4, Cc6; 12. Dg3, 0-0; 13. Tad1, Tad8; 14. Rh1, Rh8; 15. Cd5, Axd5; 16. exd5, Ce5; 17. Cd4, con la amenaza Cf5. Es prematuro 8. ..., d5; a causa de 9. exd5, Cxd5; 10. Ce4, para seguir Cg5 o Cec5, según sea la respuesta de las negras); 9. f4, (esta continuación es la más empleada. No obstante, el propio Geller ha jugado 9. a4, para seguir a5 y bloquear el flanco de dama negro. Una partida Geller-Musnick, 1970, continuó 9. ..., Ae7; 10. a5, 0-0; 11. Ae3, Tc8; 12. f3, Dc7; 13. Dd2, Tfd8; 14. Tfd1, Dc6; 15. Tac1, Ac4; 16. Axc4, Dxc4; 17. Cd5, Cxd5; 18. Dxd5, Dxd5; 19. Txd5, con juego equivalente. En otra partida Browne-Minic, Zagreb, 1970, las negras respondieron a 9. a4, con 9. ..., Tc8; enseguida, y siguió 10. Ae3, Ae7; 11. Dd2, 0-0; 12. a5, Dc7; 13. Tfd1, Tfd8; 14. f3, y ahora en lugar de 14. ..., Dc6; jugaron 14. ...,

7. Cb3 La respuesta 7. Cf3, ha desaparecido prácticamente de los torneos. Con la misma el avance f4 de las blancas queda imposibilitado, al menos por el momento. 7. ...

Ae7

(Véase diagrama núm. 119) Es muy importante, y se practica con frecuencia, la variante 7. ..., Ae6. Veamos: a) 8. 0-0, Cbd7; (lógico complemento a la jugada anterior. La jugada 8. ..., Ae7; para acelerar el enroque, tuvo lugar en una conocida partida Smislov-Letelier, Mar del Plata, 1962, que continuó 9. f4, Dc7; 10. Dd3, –cubre la casilla c4, y ahora la amenaza f5 es efectiva, toda vez que no es posible para las negras conti-

98


Axb6, Dxb6; 17. Axc4, Txc4; 18. De2, Tb4. Hemos seguido en la línea principal una partida Geller-Fischer, Torneo de Candidatos 1962. Las blancas continuaron 19. Ta2, y la respuesta fue 19. ..., Db7?!; que permite 20. Ca5. Parece mejor 19. ..., Dc7; con posibilidades equivalentes.

d5!; después de 15. exd5, Cxd5; 16. Cxd5, Axd5; 17. Dxd5, Cf6; 18. Dc4, –casilla única–, 18. ..., Txd1+; 19. Txd1, Dxc4; 20. Axc4, Txc4; 21. c3, h6; se convino el empate), 9. ..., Dc7; (a considerar 9. ..., Tc8; para un eventual sacrificio Txc3, seguido de Cxe4. Una partida Liberzon-Suetin, Tiflis, 1967, continuó 10. f5, Ac4; 11. a4, Ae7; 12. a5, –12. Axc4, Txc4; 13. Dd3, Tc8; 14. a5, 0-0; deja la posición nivelada, poco más o menos–, 12. ..., 0-0; 13. Ae3, Axe2; 14. Dxe2, y ahora con 14. ..., Cc5; el juego es equivalente. Pero Suetin, fiel a su estilo, continuó 14. ..., Txc3?!; 15. bxc3, Cxe4; 16. c4, Dc7; 17. Cd2, Cdf6; 18. Cxe4, Cxe4; 19. Dd3, Cf6; 20. h3, Dc6; 21. Tfd1, Tc8; 22. Tab1, Dc7; 23. Tb2, Dxa5; 24. Txb7, Af8; 25. Db3, h6?; 26. Ab6, ganando la dama. Las negras abandonaron); 10. a4, (se ha sugerido aquí 10. Dd3, Tc8; 11. Dg3, pero en este caso es a considerar la respuesta 11. ..., h5. Una alteración en el orden de las jugadas es 10. f5, Ac4; 11. a4), 10. ..., Ae7; 11. f5, Ac4; 12. a5, 0-0; 13. Ae3, b5!; (jugada de Fischer, más dinámica que la antigua continuación 13. ..., Tac8; 14. Axc4, Dxc4; 15. Ta4, Dc7; 16. De2, que deja a las negras en posición excesivamente pasiva); 14. axb6a.p., Cxb6; 15. Rh1!, (la partida Tal-Fischer, del Torneo de Candidatos 1962, siguió 15. Axb6, Dxb6+; 16. Rh1, Ab5!; 17. Axb5, –caso contrario, las negras jugarían Ac6–, 17. ..., axb5; 18. Cd5, Cxd5; 19. Dxd5, Ta4!; 20. c3, Da6; 21. Tad1, Tc8; 22. Cc1, b4; con ventaja posicional para las negras), 15. ..., Tfc8; (mejor que 15. ..., Axe2; 16. Dxe2, Cc4; 17. Ag5, con la amenaza Axf6 y Cd5); 16.

8. 0-0

120

La continuación 8. Ag5, ha caído en desuso. Las negras pueden continuar sencillamente 8. ..., Ae6; para seguir Cbd7 y Tc8. Después de 9. Axf6, (para controlar la casilla d5 antes de Cbd7 de las negras), 9. ..., Axf6; 10. Cd5, Cd7; 11. 0-0, 0-0; 12. Dd3, Tc8; 13. c3, Ag5; 14. Tad1, g6; 15. Rh1, Ah6; 16. Ce3, Cf6; 17. f3, Tc6; las negras defienden su punto débil (el peón d6), con juego igual, poco más o menos. 8. ...

99

0-0


121

122

En una partida BogdanovicBuliovcic, Kralievo, 1967, las negras jugaron aquí 8. ..., Dc7. A primera vista no parece que tenga mucha importancia en esta posición el retraso del enroque. Pero después de 9. a4, b6; 10. Ag5, Cbd7; 11. Cd2!, da la impresión de que las blancas tengan un tiempo de ventaja. Continuó 11. ..., Ab7; 12. Cc4!, 0-0; (no 12. ..., Cxe4; a causa de 13. Cd5!); 13. Ce3, Tfc8; 14. Ac4, Dc5; 15. Axf6, Cxf6; 16. Ccd5, Axd5; 17. Axd5, Ta7; 18. c3, y es evidente que las blancas tienen ventaja posicional.

juego mejor. Tampoco es bueno 9. ..., Cbd7; a causa de 10. a4, b6; 11. Ac4, Ab7; 12. De2, Dc7; 13. Tfd1, Tfc8; 14. Cd2, y el juego de las negras carece de perspectivas; una aleccionadora partida Larsen-Gligoric, Olimpíada 1956, continuó 14. ..., h6; 15. Axf6, Cxf6; 16. Ab3, Ac6; 17. Cc4, con amplia iniciativa para las blancas. Contra 9. Ag5, lo mejor para las negras es 9. ..., Ae6; que impide Ac4. Después de 10. Axf6, Axf6; 11. Dd3!, (mejor que 11. Cd5, Cd7; 12. Dd3, Tc8; 13. c3, Ag5! que beneficia a las negras; partida Averbach-Petrosian, XXVI Campeonato de la URSS), 11. ..., Cc6; (ahora no vale 11. ..., Cd7; toda vez que se intercepta la defensa del peón d); 12. Cd5, (es digna de ser observada con atención la fineza del mecanismo de esta variante), 12. ..., Ag5; 13. Tfd1, Tc8; 14. c3, Ce7. Con la eliminación del molesto caballo blanco situado en d5 las negras equilibran el juego.

9. Ae3 (Véase diagrama núm. 122) Es jugable asimismo 9. Ag5, aunque después de un correcto juego las negras pueden igualar. No gana nada 9. ..., Cxe4; 10. Axe7, Cxc3; 11. Axd8, Cxd1; 12. Ae7, Te8; 13. Tfxd1, Txe7; 14. Txd6, las blancas han recuperado el peón, con

100


9. ...

Dc7

123

Respuesta lógica, pero no única. Es posible también 9. ..., Cbd7; 10. a4, b6; 11. Dd2, Ab7; 12. f3, Dc7; 13. Tfd1, Tfc8; (una partida Geller - Polugaiewski, semifinal del XXII Campeonato de la URSS continuó 13. ..., Tfd8; 14. De1, d5; 15. exd5, Ab4; 16. Df2, Axc3; 17. d6!, Dc6; 18. bxc3, Cd5; 19. c4, Cc3; 20. a5!, –sorprendente decisión, pero es poco menos que obligada, toda vez que después de jugar la torre, con Cxa4 y Cac5 las negras quedarían con ventaja–, 20. ..., Cxd1; 21. Txd1, b5; 22. c5, y los dos peones pasados y apoyados compensan la calidad sacrificada); 14. Cc1!. Profunda concepción de juego del gran maestro Geller. Con la posición negra poco menos que bloqueada, este caballo puede permitirse el lujo de emprender un largo viaje para situarse finalmente en la casilla propia d5 (a2-b4d5). El único medio de impedirlo es jugar 14. ..., a5; pero entonces la ca-

silla b5 de las negras queda a merced de las piezas blancas. Después de 14. Cc1!, la ventaja posicional de las blancas es evidente, pero difícil de realizar. No hay que omitir que, aunque «chata», la posición de las negras es sólida. Una partida TataiCiocaltea, Montecarlo, II, 1969, continuó 14. ..., h6; 15. C1a2, Cc5; 16. b3, Ce6; 17. Ac4. La ventaja posicional de las blancas es ahora más acentuada. Ganó Tatai en la jugada 41. Es a considerar de nuevo 9. ..., Ae6; ya mencionado en el comentario a la jugada 9.ª de las blancas. Lo más enérgico es aquí 10. f4, y después de 10. ..., exf4; 11. Axf4, Cc6; 12. Rh1, Tc8; (12. ..., d5!?; 13. e5, Ce4; 14. Ad3!); 13. Cd4, Cxd4; 14. Dxd4, y ahora, con 14. ..., Da5; las negras igualan las posibilidades. Tal vez sea mejor para las blancas 13. De1, (en lugar de 13. Cd4), aunque después de 13. ..., Cd7; 14. Td1, Cde5; 15. Cd5, Ag5; 16. Ag3, (Smislov-Petrosian, 1960), el juego es también, poco más o menos, equivalente. 10. a4 (Véase diagrama núm. 124) Aunque, según el propio Geller, esta jugada no es todavía indispensable en este momento, consideramos es la más adecuada para la variante principal. Por ejemplo, en caso de 10. Dd2, las negras pueden continuar 10. ..., Ae6; (no es bueno 10. ..., b5; para desarrollar el alfil por b7. Después de 11. Tfd1, Ab7; 12. Cd5, Cxd5; 13. exd5, Cd7; 14. Ca5,

101


124

125

las blancas tendrían ventaja); 11. f4, Cbd7; (11. ..., exf4; 12. Txf4, Cbd7; 13. Cd4, Ce5; 14. Cf5, Tac8; 15. Taf1, Tfe8; 16. Ad4, Af8; 17. Ad3, Cfd7; 18. Th4, con fuerte presión de las blancas sobre el enroque contrario; partida Geller - Polugaiewski, XXVIII Campeonato ruso); 12. f5, Ac4; y ahora la continuación lógica 13. g4, sería contestada con 13. ..., d5!; 14. Cxd5, (14. exd5, Ab4; con la amenaza Ce4), 14. ..., Cxd5; 15. exd5, Cf6; 16. Tad1, Ce4; 17. De1, Ah4!; ganando la calidad.

1954), 11. ..., Ae6; (este alfil está mejor aquí que en la casilla b7. En la partida Geller - Fischer, Interzonal 1962, las negras jugaron 11. ..., Ab7; 12. f3, Ac6; 13. Tfd1, Cbd7; 14. De1, h6; 15. Df1, Db7; 16. Ac4, Tfc8; 17. Td2, Cf8; 18. Cc1, Cg6; 19. C1a2, para continuar este caballo hacia la casilla d5, vía b4, tema que ya hemos comentado en la jugada 9.ª de las negras); 12. Tfd1, Cbd7; (ahora no sería bueno 12. ..., Cc6; a causa de 13. Cd5, Axd5; 14. exd5, Ca5; 15. Axb6!); 13. f3, Tfd8; (si 13. ..., Cc5; también sigue 14. Cc1!); 14. Cc1!, (en pocas variantes se encontrará una línea de juego tan definida como en ésta. Este caballo siempre va hacia la casilla d5, pasando por a2 y b4), 14. ..., Cc5; (14. ..., Cf8; 15. a5!, bxa5; 16. Cd5, Cxd5; 17. exd5, Af5; 18. c4, Tab8; 19. b3, y las blancas recuperan el peón con ventaja, toda vez que si 19. ..., Ac8; sigue 20. c5), 15. Cd5, (es preciso impedir la liberación d5 de las negras), 15. ..., Cxd5; 16. exd5, Af5; 17. a5, (si 17.

10. ...

Ae6

(Véase diagrama núm. 125) A considerar 10. ..., b6; que impide el eventual y molesto avance a5 de las blancas. Pero después de 11. Dd2, (11. f3, Ae6; 12. Dd2, Cc6; 13. Cd5, Axd5; 14. exd5, Ca5!; 15. Cxa5, bxa5; y las negras, después de Cd7, para seguir Cc5, tienen buen juego; partida Annsi - Boleslawski,

102


b4, seguiría 17. ..., Cd7; 18. c4, a5; y ya la ventaja de las blancas sería difícil de realizar), 17. ..., b5; (17. ..., bxa5; 18. Txa5, Cb7; 19. Ta3, Dxc2; 20. b4, y las blancas ganan el peón a, quedando libre el peón b; además, el caballo negro de b7 queda mal situado); 18. Ca2, Af6; 19. g4, Ag6; 20. g5, Ae7; 21. Cb4, y las blancas tienen ventaja (la línea principal de este análisis se debe a Boleslawski). La jugada 10. ..., Cbd7; resulta inferior después de 11. a5, b5; 12. axb6a.p., Cxb6; 13. Ca5, Ae6; 14. Axb6!, Dxb6; 15. Cd5, Cxd5; 16. exd5, Ad7. La posición de las blancas es preferible, dadas las debilidades de la posición negra en las casillas c6 y a6 (partida Geller-Stein, Interzonal 1962). 11. a5

Dc6

La alternativa es 11. ..., Cbd7; 12. Cd5, Cxd5; 13. exd5, Af5; 14. c4, Tac8; 15. Tc1, Dd8; las blancas tienen más espacio, pero queda a las negras la posibilidad de jugar Ag6, para seguir f5, con cierto contrajuego. Otro plan para las blancas puede ser, en lugar de 12. Cd5, la ruptura 12. f4, pero en este caso las negras pueden responder 12. ..., b5!; 13. axb6a.p., Cxb6; 14. f5, Ac4; nivelando las posibilidades.

126

también 12. ..., d5; 13. exd5, Axd5; –13. ..., Cxd5; 14. Af3–; 14. Cxd5, Dxd5; 15. Tfd1, que deja a las blancas con el par de alfiles y buen desarrollo); 13. Tfd1, Cbd7; 14. Cd5, Axd5; 15. exd5, Dc7; 16. c4, con ventaja de espacio. No es clara la continuación 12. Dd2, Cxe4; 13. Cxe4, Dxe4; 14. Af3, Dg6; 15. Axb7, Cd7; 16. Axa8, Txa8. Las blancas tienen calidad de ventaja, pero las negras dominan el centro con un juego muy activo. De todas formas, contra 12. Dd2, lo más prudente es seguir con la jugada normal 12. ..., Cbd7; 13. Af3, Tac8; igualando el juego. 12. ... 13. Cd5 14. exd5

12. Af3

Cbd7 Axd5 Dc4?!

(Véase diagrama núm. 126) También vale para las blancas 12. Dd3, Td8; (12. ..., Cbd7; 13. Tfd1, Cc5; 14. Cxc5, dxc5; 15. Cd5, favorecería a las blancas; así como

Es una situación difícil de resolver por parte de las negras. Probablemente, la mejor retirada de la dama es hacia la casilla c7, preparando Tac8, y eventualmente b5. La

103


jugada de la variante principal, 14. ..., Dc4; fue efectuada por el especialista de esta línea de juego, Boleslawski, en una partida contra Stein, jugada en 1970. No resultó bien, según veremos a continuación: 15. Cd2 16. Db1!

127

Db5

Fuerte jugada, que valoriza la variante por parte de las blancas. La intención es jugar b4 y c4, con decisiva ventaja de espacio en el flanco de dama. 16. ...

e4

Pierde un peón, pero es difícil de encontrar nada mejor. 17. c4 Las blancas tienen ventaja. La citada partida continuó 17. ..., Db4; 18. Axe4, Cxe4; 19. Dxe4, Af6; 20. Dc2. Finalmente, Stein venció en la jugada 37.

En muchas de sus líneas de juego deriva hacia la «Variante del Dragón» de la Defensa Siciliana, con la particularidad de que el caballo de dama no se desarrolla por c6, sino por la casilla d7 (característica del sistema Najdorf).

APARTADO SEGUNDO (1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6; 6. Ae2) 6. …

Cbd7

(Véase diagrama núm. 127) Con esta jugada, al renunciar a 6. ..., e5; las negras tienden a adoptar un sistema de defensa totalmente distinto, a base del fianchetto en el flanco de rey. Aunque poco jugado, en la práctica, es muy sólido.

104

7. 0-0

128


La jugada f4 ha de efectuarse en esta línea de juego tarde o temprano, y, por consiguiente, puede también hacerse enseguida, a fin de tener a mano la continuación Af3. Una partida Schmid-O'Kelly, La Habana, 1967, se desarrolló así: 7. f4, Dc7; 8. Af3, g6; 9. Cd5, Cxd5; 10. exd5, Ag7; 11. 0-0, 0-0; 12. Te1, Te8; con manifiesta igualdad. En otra partida, Bogdanovic-Tringov, Sarajevo, 1967, las negras respondieron a 7. f4, con 7. ..., g6; de inmediato, siguiendo 8. f5!?, (más prudente es 8. 0-0, Ag7; 9. Rh1, 0-0, y ahora 10. f5), 8. ..., b5!; 9. a4, (9. a3!) 9. ..., b4; 10. Cd5, Cxd5; (10. ..., Cxe4?; 11. Cc6); 11. exd5, Ab7; 12. Af3, Ce5; 13. Ae4, Ag7; 14. Cf3, Db6; 15. Cxe5, Axe5; 16. Dd3, Dd4!; con ventaja posicional para las negras. También es a considerar 7. Ae3, g6; (de acuerdo con la línea principal de la variante. Pero como todo es posible, en una partida Ceskovski-Liberzon, Alma Ata, 1969, las negras jugaron 7. ..., Cc5?!; 8. f3, e6; 9. Dd2, b5; 10. a3, Ab7; 11. 0-0-0!?, Ae7; 12. g4, Cfd7; 13. h4, Ce5; 14. g5, Tb8; 15. b4!, Ccd7; 16. f4, Cc4; 17. Axc4, bxc4; 18. f5, e5; 19. f6!. Las blancas tienen ventaja; ganaron en la jugada 36); 8. Dd2, b5; 9. a4, bxa4; (9. ..., b4 10. Cd5); 10. f3, Ag7; 11. Txa4, Dc7; 12. Tc4, Db7; 13. Ca4, d5; 14. Tb4, Dc7. El juego puede considerarse nivelado. 7. ... 8. Ae3

129

De nuevo se presta a comentario la continuación 8. f4. Una partida Bojovski-Liberzon, Moscú, 1968, siguió 8. ..., Ag7; 9. Af3, 0-0; 10. Te1, e5; 11. Cb3, exf4; 12. Axf4, Ce5; 13. a4, Ae6; 14. Rh1, Tc8; 15. Cd4, Cfg4!; con iniciativa para las negras. Continuó 16. Axg4, Axg4; 17. Cce2, Te8; 18. h3, Ad7; 19. b3, Cc6; 20. Dd3, De7; 21. Tad1?, Dxe4; 22. Axd6, Dxd3; y las blancas abandonaron, ya que pierden una pieza. Si las blancas no quieren complicaciones, en lugar de 13. a4, pueden jugar 13. Axe5, dxe5; 14. Dxd8, Txd8; 15. Tad1, con juego igual. 8. ... 9. f4 10. Af3

(Véase diagrama núm. 130)

g6

(Véase diagrama núm. 129)

Ag7 0-0

En caso de 10. a4, para impedir b5 seguido de un eventual Ab7, las negras pueden jugar 10. ..., Dc7. Una partida Zidkov-Stein, Dnieprope-

105


gras procuran eludir las tablas, la posición de las blancas es muy sólida y resulta relativamente fácil mantener la igualdad. La partida terminó con empate en la jugada 38, después de inútiles esfuerzos por parte de las negras para forzar alguna ventaja.

130

trovsk, 1967, continuó 11. Rh1, e5; 12. Cb3, b6; 13. Dd3, exf4; 14. Axf4, Ce5; 15. De3, Ab7; con juego equilibrado. 10. ... 11. Cde2

e5

Mejor que la retirada 11. Cb3. Es evidente que las negras van a continuar 11. ..., exf4; para liberar la casilla e5 para su caballo d7. Con la jugada del texto las blancas se reservan capturar este peón con el caballo, en lugar de hacerlo con el alfil. 11. ... 12. Cxf4 13. Cfd5 14. Cxd5

exf4 Ce5 Cxd5 Ae6

El juego resulta equivalente. Una partida Rolland-Polugaiewski, Le Havre, 1966, siguió 15. Ab6, Dg5; 16. Ae3, (las blancas se conforman con el empate), 16. ..., Dh4, 17. Af2, Dd8; 18. Ab6, Dd7. Aunque las ne-

106


CAPÍTULO

5

(1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6) 6. g3

terior (en el cual el alfil de rey se desarrolla precisamente por la casilla e2) que este caballo tenía que retirarse hacia b3.

131

6. ...

e5

132

Esta continuación no se juega con demasiada frecuencia, toda vez que se considera que, después del fianchetto, el alfil de rey no queda bien situado en la gran diagonal blanca, interceptada por su propio peón e. Sin embargo, hay una ventaja a considerar, y es que en caso de seguir las negras con 6. ..., e5; el caballo puede retroceder a la casilla e2. Ya hemos visto en el capítulo an-

También aquí esta jugada está considerada como la mejor. La precavida continuación 6. ..., e6; permite a las blancas un cómodo desarrollo: 7. Ag2, Ae7; 8. 0-0, 0-0; 9. Ae3, Dc7; 10. f4, Cc6; 11. Rh1,

107


Ad7; 12. Cf3, Tad8; 13. De2, con ventaja posicional para las blancas (Matulovic - Kristiansson. Reykiavic, 1970). En una partida MatanovicFischer, Mónaco, 1967, las negras aplicaron también el fianchetto de rey: 6. ..., g6; 7. Ag2, Ag7; 8. 0-0, 0-0; 9. Cde2, Cc6; 10. h3, Ad7; 11. Cf4, Tc8; 12. Ccd5, Cxd5; 13. Cxd5, Ce5. El juego puede considerarse equivalente. Las negras pueden jugar asimismo 6. ..., Ag4; para provocar el avance f3. Después de 7. f3, Ad7; 8. Ae3, Cc6; 9. Dd2, las blancas pueden optar por el enroque largo, con juego armónico y cierta ventaja en el desarrollo. En una partida RobatschBarczay, Sarajevo, 1968. las negras jugaron, insólitamente, 6. ..., h5?!; movimiento precipitado que las blancas refutaron adecuadamente: 7. h3, e6; (7. ..., h4; 8. g4); 8. Ag2, Dc7; 9. 0-0, Cbd7; 10. f4, Cb6; 11. Dd3, Ae7; 12. b3, Ad7; 13. Ab2, 0-0-0; 14. a4. El juego de las blancas es preferible por su clara iniciativa en el flanco de dama. 7. Cde2 (Véase diagrama núm. 133) Ya hemos indicado que ésta es precisamente la jugada que mayormente justifica la variante. Este caballo está mejor aquí que en la casilla b3, desde la cual obstaculiza muy poco el desarrollo de las negras. Por ejemplo: 7. Cb3, Ae7; 8. Ag2, 0-0; 9. 0-0; (9. a4, Cc6; 10. 0-0, Cb4; 11. Ag5, Ae6; 12. a5, b5!; 13.

133

axb6a.p., Dxb6; con igualdad), 9. ..., Dc7; 10. f4, b5; preparando 11. ..., Ab7; y eventualmente a5. 7. ...

Ae7

Es prematuro 7. ..., b5; jugado en una partida Vasiukov-Littlewood, Hastings, 1965. Después de 8. Ag2, Ab7; 9. 0-0, Cbd7; 10. h3, (esta jugada no es preventiva, sino que amenaza g4 y eventualmente g5, para mantener el control absoluto de la casilla d5 de las blancas), 10. ..., Tc8; 11. g4, b4; (anticipándose a g5 de las blancas); 12. Cd5, Cxd5; 13. exd5, Ae7; 14. a3. Aquí, posiblemente, es mejor 14. Cg3, que controla las casillas f5 y h5, impidiendo cualquier reacción de las negras por este sector. La partida mencionada continuó 14. ..., h5; 15. gxh5, Txh5; 16. Cg3, Th8; 17. axb4, g6; 18. b3, f5; 19. c4, Ah4; 20. Ce2, Cf6; 21. Ta4, Tc7; 22. c5!, (22. ..., dxc5; 23. d6!), con ventaja para las blancas, que ganaron en la jugada 40.

108


Sin embargo, es a considerar 7. ..., Ae6. Dado que la gran diagonal blanca está interceptada por el peón e blanco, este alfil tiene más actividad en la diagonal c8-h3 propia. Por ejemplo: 8. Ag2, b5; (8. ..., Ae7; 9. a4); 9. 0-0, Cbd7; 10. a4, b4; 11. Cd5, Cxd5; 12. exd5, Ag4; y las negras no tienen ya dificultades (13. Ad2, a5; o bien 13. a5, Tb8; y eventualmente 14. ..., Tb5). 8. Ag2

134

Contra 8. a4, para impedir b5, las negras pueden jugar sencillamente 8. ..., b6; 9. Ag2, y ahora, para evitar sorpresas como 10. f4, es aconsejable desarrollar el alfil por fianchetto. O sea, 9. ..., Ab7; 10. h3, (según hemos visto en el comentario a la jugada 7.ª, este movimiento no es preventivo contra Cg4, que no amenazaría nada, sino que prepara g4 y eventualmente g5, para alejar el caballo negro de la presión que ejerce sobre la casilla crítica d5 de las

blancas), 10. ..., Cbd7; 11. g4, Cc5; 12. Cg3, Ce6; 13. Ae3, g6. El juego es equivalente, toda vez que siguiendo la línea lógica 14. Cd5, Cxd5; 15. exd5, Cc5; 16. Dd2, 0-0; 17. 0-0, Ah4!; se mantiene la igualdad de posibilidades. Es muy interesante la continuación 8. Ag5. La intención es obligar 8. ..., Cbd7; antes de que las negras puedan jugar Ae6, pero ya hemos visto que ello no tiene mucha importancia, toda vez que el alfil de dama negro puede también desarrollarse satisfactoriamente por b7. La línea normal a seguir por las blancas es 9. Ag2, de manera parecida a la variante principal, temática del sistema. Sin embargo, en una partida Matulovic-Fischer, Vinkovici, 1968, las blancas optaron por 9. Ah3, que también tiene su lógica, para contribuir al reforzamiento del control sobre la casilla d5, pero siguió la respuesta 9. ..., b5!; (mejor que 9. ..., 0-0; 10. a4, h6; 11. Axf6, Cxf6; 12. Axc8, Txc8; 13. Dd3, partida Matulovic-Minic, Belgrado, 1965. Con 9. ..., b5; las negras se anticipan a a4 del adversario); 10. a4, (ahora este movimiento sea tal vez algo dudoso, pero también con 10. Axf6, Cxf6; 11. Axc8, Txc8; las negras salen favorecidas al dominar la columna alfil dama), 10. ..., b4; 11. Cd5, Cxd5; 12. Dxd5, Tb8; 13. Axe7, Rxe7!; (jugada inesperada, que valoriza la variante. Con 13. ..., Dxe7; la dama negra queda desplazada del flanco de dama, en el cual precisamente las negras ejercen su dominio); 14. Dd2, Cf6. La posición de las negras es preferible. La partida continuó 15. Ag2, Ab7; 16. Dd3, (16. De3!), 16. ..., Db6!; 17. 0-0,

109


a5; 18. Tfd1, Aa6; 19. Dd2, Thc8; 20. h3, h5; 21. b3, Axe2; 22. Dxe2, Tc3; 23. Td3, Tbc8; 24. Txc3, Txc3; 25. Rh2, Dc5; 26. Ta2, g6; 27. Af1, Dd4; 28. f3, Te3; 29. Dg2, Dd1; 30. Ac4, Dxf3; con ventaja decisiva para las negras. Matulovic abandonó unas jugadas después. 8. ... 9. 0-0

flanco de dama por parte de las blancas. 11. b4, Cbd7; 12. a4, bxa4; 13. Dd3, Dc7; 14. Cxa4, Tfc8; que deja a las negras con ventaja posicional. 10. ... 11. a3

La posición puede considerarse equivalente. Las blancas pueden seguir 12. Ae3, para controlar las jugadas Cb6 o bien Cc5 de las negras; pero, a pesar de ello, las negras han de contestar 12. ..., Cb6; y caso de 13. Axb6, entonces 13. ..., Dxb6; para seguir Tfd8.

0-0

135

De nuevo contra 9. a4, vale 9. ..., b6. Por ejemplo 10. 0-0, Ab7; 11. h3, Cbd7; 12. g4, b5; 13. Cg3, b4; 14. Cd5, Cxd5; 15. exd5, a5; con posición equilibrada, tal vez preferible por parte de las negras (16. Cf5, g6; 17. Cxe7+, Dxe7; y la ventaja de los dos alfiles apenas compensa el mejor desarrollo de las negras). 9. ... 10. h3

Cbd7 Ab7

b5

A 10. a3, seguiría 10. ..., Ab7. No vale la demostración en el

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CAPÍTULO

6

(1. e4, c5; 2. Cf3, d6; 3. d4, cxd4; 4. Cxd4, Cf6; 5. Cc3, a6) 6. h3

6. ...

e6

136

137

Esta jugada del maestro americano Adams parece a primera vista una precaución exagerada para impedir la instalación de una pieza contraria en la ensilla g4 propia. Pero la idea es muy otra, toda vez que la intención es avanzar rápidamente el peón g (g4-g5) para reforzar el control de la casilla d5. Conocido el tema, lo más sólido para las negras es:

Pero, como es lógico, no se trata de jugada única. Las negras también pueden responder 6. ..., g6. Una partida Damianovic - Fischer, Skopie, 1967, siguió 7. g4, Ag7; 8. g5, (8. Ae3, 0-0; 9. g5, Ch5; 10. Ae2, e5!; 11. Cb3, Cf4; 12. Axf4, exf4; 13. h4, Cc6; con mejor juego para las negras, según una partida Damianovic-Zuckermann, Málaga, 1968), 8. ..., Ch5; 9. Ae2, e5!; 10. Cb3, Cf4;

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11. Ag4, (en otra partida FischerRechewski. Campeonato EE. UU., 1962. las blancas siguieron 11. Cd5, Cxd5; 12. Dxd5, Cc6; 13. Ag4, Axg4; 14. hxg4, Dc8; con juego poco más o menos igual), 11. ..., Cc6; 12. Cd5, 0-0; 13. h4, Axg4; 14. Dxg4, Cxd5; 15. exd5, Ce7; 16. De4, Tc8; 17. Ae3, b5; 18. 0-0-0, Tc4. Las negras tienen ventaja posicional. También vale 6. ..., Cc6; 7. g4, d5; 8. Ag2, dxe4; 9. Cxc6, Dxd1+; 10. Cxd1, bxc6; 11. Cc3, Ab7; 12. Cxe4, Cxe4; 13. Axe4, 0-0-0; y la ventaja de las blancas, si existe, es mínima (JohannessenDonner, Halle, 1963). En cambio, no es aconsejable 6. ..., e5. Las blancas pueden seguir 7. Cde2, Ae6; 8. g4, Ae7; 9. Ag2, 0-0; 10. Cg3, y ahora, si las negras juegan 10. ..., g6; para impedir Cf5, la continuación 11. Ah6, Te8; 12. Dd2, seguido de 0-0-0, concede posibilidades de ataque a las blancas (f4-f5). Otra continuación peligrosa para las negras es 6. ..., b5. Una partida Fischer-Najdorf, Varna. 1962, siguió 7. Cd5, Ab7; (7. ..., Cxe4; 8. Df3); 8. Cxf6+, gxf6; 9. c4, bxc4; 10. Axc4, Axe4; 11. 0-0, d5; 12. Te1, e5; (muy arriesgado; tal vez sea mejor 12. ..., e6); 13. Da4+, Cd7; 14. Txe4!, con poderoso ataque para las blancas. Continuó 14. ..., dxe4; 15. Cf5, Ac5; (no se ve nada mejor. La amenaza 16. Ae3, seguido de Td1, dejaría maniatadas a las piezas negras); 16. Cg7+, Re7; 17. Cf5+, Re8; 18. Ae3, Axe3; 19. fxe3, Db6; 20. Td1, (también valía 20. Axf7+!), 20. ..., Ta7; 21. Td6, Dd8; 22. Db3, Dc7; 23. Axf7+, Rd8; 24. Ae6, y las negras

abandonaron (24. ..., Dc8; 25. Db6+, Tc7; 26. Txd7+). 7. Ad3

138

Efectuada por las negras la sólida jugada 6. ..., e6; el ataque 7. g4, pierde interés. Puede seguir 7. ..., d5; (e incluso 7. ..., b5; 8. Ag2, Ab7; 9. a3, Dc7); 8. exd5, (8. Ag2, Ab4); 8. ..., Cxd5; 9. Cde2, Ab4; 10. Ag2, (10. Ad2, Cxc3; 11. Cxc3, Ad7; 12. Ad3, 0-0; 13. Ce4, Cc6; con juego igual; partida Kurajica-Udovcic, Zagreb, 1970), 10. ..., 0-0; 11. Ad2, Cxc3; 12. Cxc3, Dc7; 13. De2, Ad7; con partida cómoda para las negras. 7. ... 8. Cxc6 9. 0-0 10. De2

Cc6 bxc6 Ae7 e5

No se puede permitir 11. e5, que, en cualquier caso, dejaría un feo esquema de peones a las negras.

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11. Ag5 12. Axf6 13. Ac4

h6 Axf6 0-0

El juego es equivalente (Kurajica-Minic, Yugoslavia, 1966).

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COLECCIÓN NUEVA ESCAQUES 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35

Finales de peones. – I. Maizelis. Finales de alfil y de caballo. – Y. Averbach. Teoría de finales de torre. – Löwenfish y Smyslov. Teoría de aperturas, tomo I: Abiertas. – V. N. Panov. Teoría de aperturas, tomo II: Cerradas. – V. N. Panov. Defensa india de rey. – P. Cherta. Táctica moderna en ajedrez, tomo I. – L. Pachman. Táctica moderna en ajedrez, tomo II. – L. Pachman. Estrategia moderna en ajedrez. – Ludek Pachman. La trampa en la apertura. – B. Weinstein. Aperturas abiertas. – L. Pachman. Aperturas semiabiertas. – L. Pachman. Gambito de dama. – Ludek Pachman. Aperturas cerradas. – Ludek Pachman. El arte del sacrificio en ajedrez. – R. Spielmann. Cómo debe jugarse la apertura. – A. Suetin. Teoría de los finales de partida. – Y. Averbach. El arte de la defensa. – Ilia Kan. Táctica del medio juego. – I. Bondarewsky. La estructura de peones centrales. – B. Persits. La perfección en el ajedrez. – Fred Reinfeld. El gambito de rey. – Paul Keres. Lecturas de ajedrez. – Yuri Averbach. 200 celadas de apertura. – Emil Gelenczei. Defensa siciliana. Variante Najdorf. – P. Cherta. Ajedrez de entrenamiento. – A. Koblenz. Jaque mate. – Kurt Richter. Combinaciones en el medio juego. – P. A. Romanowsky. La defensa Pirc. –G. Fridshtein. El sentido común en ajedrez. – E. Lasker. Ajedrez elemental. – V. N. Panov. La defensa catalana. – Neustadt. El ataque y la defensa. – Hans Müller. Defensa siciliana. Variante Paulsen. – P. Cherta. La psicología en ajedrez. – Krogius.

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El arte del análisis. – Paul Keres. Bobby Fischer. – Pablo Morán. Partidas decisivas. – L. Pachman. 200 partidas abiertas. – D. Bronstein. El match del siglo: Fischer – Spassky. – L. Pachman. ABC de las aperturas. – V. N. Panov. La batalla de las ideas en ajedrez. – A. Saidy. Ataques al rey. – B. F. Baranov. Capablanca. – V. N. Panov. Los niños prodigios del ajedrez. – P. Morán. Tablas. – M. Tal y L. Verjovsky. Leyes fundamentales del ajedrez. – I. Kan. Ajedrez y matemáticas. – Fabel, Bonsdorff y Riihimaa. El laboratorio del ajedrecista. – A. Suetin. Cómo piensan los grandes maestros. – P. Schmidt. Defensa Siciliana. Variante del Dragón. – E. Gufeld y E. Lazarev. Psicología del jugador de ajedrez. – Reuben Fine. Los campeonatos del mundo. De Steinitz a Alekhine. – P. Morán. Los campeonatos del mundo. De Botvinnik a Fischer. – Gligoric y Wade Viaje al reino del ajedrez. – Averbach y Beilin. Anatoli Karpov. – Angel Martín. Alekhine. – Kotov. 300 Miniaturas. – Roizman. Errores típicos. – B. Persists y B. Voronkov. La defensa Alekhine. – Eales y Willians. Finales artísticos. – G. Kasparian. Diccionario de ajedrez. – Ramón Ibero. Curso de aperturas I (Abiertas). – Panov / Estrin. Curso de aperturas II (Semiabiertas). – Panov / Estrin. Curso de aperturas III (Cerradas). – Panov / Estrin. Defensa Siciliana. Variante Scheveningen. – A. Nikitin. Práctica de las aperturas. – L. Pachman. Práctica del medio juego. – L. Pachman. Práctica de los finales. – L. Pachman. Ajedrez y computadoras. – Pachman y Kühnmund. Técnicas de ataque en ajedrez. – P. Edwards. El contraataque en ajedrez. – Y. V. Damski. El mundo mágico de las combinaciones. – A. Koblenz. Problemas de ajedrez. – Camil Seneca. Tratado de ajedrez superior. – Y. Estrin. De la apertura al final. – Edmar Mednis. Fundamentos estratégicos del ajedrez. – Y. Estrin. Kasparov, campeón del mundo. – Ángel Martín.

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Ajedrez práctico. – R. Edwards. Ajedrez magistral. – Kopec y otros. Ajedrez moderno. – B. Pandolfini. Ajedrez por campeones. – B. Pandolfini. Defensa Siciliana. Variante Sveshnikov. – Adorjan / Horvath. Teoría moderna en ajedrez I. Aperturas abiertas. – L. Pachman. Teoría moderna en ajedrez II. Aperturas semiabiertas. – L. Pachman. La defensa Caro-Kann. – Egon Varnusz. Teoría moderna en ajedrez III. Defensa Siciliana. – L. Pachman. Test del ajedrecista. – Gil / Magem. Las partidas de Capablanca. – Rogelio Caparrós. Gambito de dama, tomo I. – L. Pachman. Gambito de dama, tomo II. – L. Pachman. Juega. – Patrick Gonneau. Analiza. – Patrick Gonneau. Gana. – Patrick Gonneau.

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Defensa Siciliana. Variante Najdorf  

DEFENSA SICILIANA. VARIANTE NAJDORF por Pedro Cherta

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